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Día: 18 de abril de 2021 (página 1 de 1)

¡Fuera fascistas de nuestros barrios!

Buenas tardes: voy a contar lo que he vivido hoy 15 de abril en Leganés en el mitin de Vox.

Soy una persona con 21 años y estaba sentadx en una fuente dentro de la plaza. Cuando veo mucha más gente con banderas de España y a un señor con la bandera de la Falange española, decido irme porque me estaba produciendo mucha rabia. Me voy hacia donde estaba la gente de “la izquierda” o bueno no fascistas. Nos separa de la gente fascista un cordón policial de unos 20 policías o más, sólo apartándonos a nosotrxs.

No hacemos nada, ni una bandera republicana, ni un gesto, ni una palabra… en contra de Vox

A lo que veo al señor Abascal y me sale del alma decir “Fuera fascistas de nuestros barrios”. Lo he dicho yo y personas me han seguido.

En el momento que lo he dicho ha venido un policía hacia mí. Yo seguía diciendo eso. El policía ha dicho a otro policía, “Embolsa a estxs 4 y llévalxs allí”. Nos han llevado a unas escaleras de una iglesia y nos han dicho que les diéramos la documentación. Se la hemos dado y hemos estado esperando 2 horas y media hasta que acabará el mitin de Vox para que nos dejarán ir.

Mientras estábamos detenidxs ahí ha venido un hombre a preguntarme personalmente que porque estábamos ahí y qué había pasado. Le comentó que yo estaba ahí por decir “fuera fascistas de nuestros barrios” y el señor me responde si eso es lo que hay que decir. El señor se va, yo me quedo ahí, empieza a venir mucha más gente, la mitad de las personas menores de edad. Da la casualidad de que la mayoría eran de origen marroquí (creo). La policía se ha dirigido a ellos de muy malas formas, diciendo “Que os separéis coño, ¿cómo os lo tengo que decir?

Mientras estábamos ahí había una persona llorando diciendo que ellx no había echo nada y que no había derecho, otra persona ha intentado hablar con la policía y le ha dicho “Esto es la ley”. La persona ha dicho “No esto no es la ley” y el policía de muy malas formas ha dicho “Cuando vayas a tu casa te coges un libro y te informas”.

El señor que ha venido a preguntarme por qué estaba ahí aparece de nuevo y estaba hablando con un policía, en una actitud normal. El policía se ha puesto nervioso, la persona estaba fumando y dice “Fuera fascistas”, creo recordar, a lo que la policía ha respondido, “Vete”. La persona no se iba, han empezado a empujarse y la persona ha dicho “No me toques”. El policía seguía empujándole hacia atrás. Era esa persona sola contra 2 policías.

La persona al gritar más fuerte “No me toques”, la policía le ha cogido de la chaqueta y se le ha llevado detrás de las furgonetas. Con mis propios ojos he visto cómo le han tirado al suelo y le han puesto la rodilla el cuello entre 2 policías y le han dado un empujón contra el furgón policial.

Una persona que estaba detenida también ha dicho “Pero no le hagáis daño pobrecito, no hay derecho a esto”. Lo ha dicho llorando.

A lo que después le han puesto las esposas y se le han llevado detenido.

Después de 2 horas y media nos devuelven la documentación, pero nos siguen teniendo ahí. Las personas que estaban andando por la calle se han parado y un hombre ha dicho “Dejar a los chavales, que no han hecho nada, son chavales del barrio”, a lo que todas las personas detenidas o retenidas hemos aplaudido.

Después de terminar el mitin de Vox, las personas de Vox han pasado delante de nosotros con la mascarilla bajada, fumando y sin distancia de seguridad, a lo cual la policía no ha dicho nada. Las personas que han pasado por delante de nosotros con las banderas de España en la mascarilla nos han mirado y se han reído de nosotros, ¡y la policía sólo centrados en nosotros!

Pasadas 2 horas nos devuelven el DNI y nos dejar marchar.

Una vergüenza de policía que defiende el fascismo en un barrio obrero.

El exceso de mortalidad supera los 100.000 fallecimientos durante la pandemia en Francia

Esta semana Francia ha superado oficialmente la marca de las 100.000 víctimas del “covid” lo que, en términos relativos, supone un incremento del 16 por ciento respecto al año anterior, un porcentaje inferior al de España.

Como cualquier dato que procede de fuentes públicas, la cifra es falsa sin ningún género de dudas, aunque son aún más falsas las predicciones que se emitieron al inicio de la pandemia para justificar el confinamiento. Macron habló de 400.000 muertos.

No hay alarma sin exageración. Como los datos no cuadran, los medios que a lo largo de la pandemia han ido fabricando histeria, como Le Monde, aseguran que la cifra oficial es inferior a la real.

La realidad es que la cifra es falsa porque los números se han inflado y así lo han admitido algunas instituciones públicas. Se han imputado al fantasma “covid” muertos que no tenían ni la más remota relación con ningún virus. Así lo han asegurado varias familias, cuyos allegados sufrían patologías previas muy graves.

Lo mismo que en España, la contabilidad se apoya sobre los certificados extendidos por los médicos, cuya fiabilidad es cero. Incluso ha bastado la más insignificante alusión al “covid” para ponerla en primer plano, por encima de cualquier otra patología.

La edad media de los fallecidos “por covid” en Francia es de 85 años y las comorbilidades sólo se mencionan en el 65 por ciento de los informes, según datos del 6 de abril de este año, lo cual es una auténtica vergüenza (y no sólo para los médicos franceses).

En Italia las cifras oficiales son aún más contundentes: no ha existido ningún exceso de mortalidad en la población por debajo de los 50 años, sino todo lo contrario; la mortalidad es inferior a la de años anteriores (1).

Según las cifras del Insee, el instituto francés de estadística, el año pasado el exceso de mortalidad con respecto al anterior es de 55.000, aunque la reserva es idéntica: aún suponiendo que dicha cifra sea real, de ninguna manera se puede aseverar que las muertes se puedan atribuir al “covid”.

Si se analiza el exceso de mortalidad por tramos de edad, la conclusión para Francia es la misma que en Italia: no se ha producido ningún exceso de mortalidad entre la población con menos de 65 años.

“La epidemia que afectó a Francia en 2020, muestra un exceso de mortalidad nulo para los menores de 65 años (es decir, el 80 por ciento de la población) y un exceso muy bajo para los mayores de 65 años (máximo del 3,34 por ciento para este grupo de edad). Este resultado está muy lejos de la hecatombe anunciada y para la que se han aplicado medidas sanitarias desproporcionadas”, según un estudio científico dirigido por Laurent Toubiana (2).

Por lo tanto, cuando aparece un exceso de mortalidad sólo entre los ancianos, las causas no hay que buscarlas en el “covid” sino en otros lugares, como las restricciones sanitarias, el aplazamiento de operaciones urgentes, el aislamiento de los ancianos, el aumento del número de suicidios o el mayor consumo de antidepresivos, como el rivotril.

Me gustaría llamar la atención sobre este último punto, que también es parecido al caso español. El 28 de marzo del año pasado un decreto del gobierno francés autorizó el uso de ese fármaco en caso de “infección por coronavirus” (3).

El rivotril es la marca comercial del clonazepam, un ansiolítico de la familia de las benzodiacepinas que comercializa la multinacional Roche. Los médicos prescriben su uso en casos de epilepsia, depresión y otros. Además, se suele recetar en los asilos para que los ancianos tengan una “muerte dulce”. La prensa francesa asegura que durante la pandemia los médicos han recetado rivotril a los ancianos como una forma de eutanasia (4).

No les falta razón; basta leer las contraindicaciones en letra pequeña: no se puede recetar rivotril a quienes padecen una insuficiencia respiratoria severa (5), que es el síntoma más característico de eso que llaman “covid”. Por lo tanto, ¿cómo es posible que el gobierno francés haya autorizado un medicamento contraindicado en casos de dificultad respiratoria?

Blanco y en botella: lo mismo que en España, el exceso de mortalidad sólo aparece en Francia entre la población de edad avanzada, la cual no ha fallecido por ningún “covid” fantasmal, sino por abandono e ingesta de tranquilizantes. No han muerto; los han matado.

(1) https://www.istat.it/it/files//2021/03/Report_ISS_Istat_2020_5_marzo.pdf
(2) https://recherche.irsan.fr/fr/documentation/index/voir/154-
(3) https://www.legifrance.gouv.fr/affichTexte.do?cidTexte=JORFTEXT000041763328&categorieLien=id
(4) https://www.theprairie.fr/rivotril-la-france-facilite-t-elle-leuthanasie-dans-les-ehpad/
(5) https://base-donnees-publique.medicaments.gouv.fr/affichageDoc.php?specid=68429141&typedoc=N

Más información:
— La pandemia en España: ¿cuántos han muerto y a cuántos han dejado morir
— El exceso de mortalidad en España durante la pandemia
— El exceso de mortalidad en España tampoco ha sido consecuencia de la pandemia exclusivamente

La oferta de vacunas supera rápidamente a la demanda en Estados Unidos

La oferta de vacunas está empezando a superar rápidamente la demanda en Estados Unidos. Las cobayas no acuden a las citas y los gobiernos están implementando diversas formas de incentivarlas.

Hasta el viernes, el 49 por ciento de los adultos estadounidenses había recibido al menos una dosis de la vacuna.

Una encuesta reciente reveló que sólo el 61 por ciento de los adultos dice haber recibido la vacuna o quiere hacerlo cuanto antes, un 13 por ciento dice que “definitivamente” no se vacunará y el 7 por ciento dijo que sólo se vacunaría si fuera necesario.

Las autoridades sanitarias afirman que el país necesita alcanzar una tasa de vacunación de entre el 70 por ciento y el 90 por ciento para lograr eso que los “expertos” llaman “inmunidad de rebaño”.

El viernes el gobernador de Pensilvania, Tom Wolf, hizo un llamamiento para que los residentes se vacunen, ya que las clínicas de todo el estado informaron de que cada día cientos, si no miles, de citas estaban quedando disponibles.

Casi la mitad de los trabajadores de los asilos de Pensilvania han rechazado la vacuna, una prueba más de “lo difícil que será superar la reticencia a vacunarse en un futuro próximo”.

En algunos Estados las tasas de vacunación son tan bajas que sus dirigentes están estudiando diversas formas de incentivarlas.

Luisiana ha recurrido a las bandas de música tocando en los puestos de vacunación que funcionan las 24 horas diarias y con dosis entregadas a los pescadores comerciales a pocos minutos de los muelles.

El Departamento de Salud de Alaska está estudiando la posibilidad de crear clínicas de vacunación en los aeropuertos.

El instituto sanitario de Ohio ha pedido a los proveedores de vacunas que establezcan lugares cerca de las paradas de autobús y que consideren la posibilidad de ofrecer servicios de vacunación móviles.

En Connecticut, el departamento de salud ha puesto en marcha una iniciativa para llamar directamente a los residentes para concertar citas.

Mississippi trabaja con organizaciones locales para llevar las vacunas directamente a las viviendas de los ancianos.

La agencia sanitaria de Alabama ha estudiado la reticencia a las vacunas para elaborar mensajes que acaben con las dudas sobre las mismas.

—https://www.dailymail.co.uk/news/article-9482291/America-hits-vaccine-wall-Thousands-appointments-unfilled.html

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