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Día: 23 de diciembre de 2020 (página 1 de 1)

El gobierno francés presenta un proyecto de ley para prohibir los viajes a quienes no se vacunen

El lunes el Primer Ministro francés, Jean Castex, presentó a la Asamblea un proyecto de ley para imponer “un régimen permanente de gestión de las emergencias sanitarias” que permite someter los desplazamientos y actividades de las personas a la vacunación previa.

El tenor literal del proyecto de ley (*) es el siguiente:

En las circunscripciones territoriales en las que se declare el estado de emergencia sanitaria, se aplicaran de pleno derecho las facultades previstas en el artículo L. 3131-4.

El Primer Ministro también puede, por decreto emitido sobre la base de un informe del Ministro responsable de la salud, adoptar las siguientes medidas con el único fin de garantizar la salud pública:

1. Regular o prohibir la circulación de personas y vehículos y regular el acceso a los medios de transporte y las condiciones de su utilización;

2. Prohibir a las personas que salgan de sus casas, a condición de que viajen lo estrictamente necesario para las necesidades familiares o de salud;

3. Ordenar la clausura temporal y regular la apertura, incluidas las condiciones de acceso y presencia, de una o más categorías de establecimientos recibir al público así como a los lugares de reunión, asegurando el acceso de las personas a los bienes y servicios esenciales;

4. Limitar o prohibir las reuniones en la vía pública o en un lugar abierto al público y las reuniones de cualquier tipo, excluyendo cualquier tipo de reunión en la que el público pueda participar regulación de las condiciones de presencia o acceso a los locales utilizados con fines residenciales;

5. Cuando sea necesario, tomar cualquier otra medida que restrinja la libertad de empresa.

6. El Primer Ministro puede, cuando sea necesario en el marco de las medidas previstas en los apartados 1 a 5, supeditar el desplazamiento de las personas, su acceso a los medios de transporte o a determinados lugares, así como la realización de determinadas actividades a la presentación de los resultados de una prueba de detección que establezca que la persona no está afectada o contaminada, al seguimiento de un tratamiento preventivo, incluida la administración de una vacuna, o de un tratamiento curativo.

El decreto a que se refiere el segundo párrafo del presente artículo precisará el alcance de esta obligación y las modalidades de su aplicación, en particular en lo que respecta a las categorías de personas interesadas.

(*) https://www.assemblee-nationale.fr/dyn/15/textes/l15b3714_projet-loi

Más información:
– Francia retira el proyecto de ley de estado de guerra sanitario

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Los afectados no han podido trabajar o realizar sus actividades diarias, o han requerido atención médica después de recibir la vacuna, y aún no les han administrado la segunda dosis.

Hasta el 18 de diciembre, 3.150 personas habían informado de lo que la institución califica como “eventos de impacto en la salud” después de recibir la vacuna. El término se define como la “incapacidad de llevar a cabo las actividades diarias normales, incapacidad para trabajar, que requiere el cuidado de un médico o un profesional de la salud”.

Los afectados informaron a través de V-safe, una aplicación para móviles que utiliza mensajes de texto y encuestas en línea para proporcionar evaluaciones de salud personalizadas.

La información fue presentada por Thomas Clark, un epidemiólogo de los CDC (*), al Comité Asesor de Prácticas de Inmunización, un equipo que suministra recomendaciones a la institución.

Los CDC dijo que se habían administrado 272.001 dosis de la vacuna hasta el 19 de diciembre.

La institución ha identificado seis casos de anafilaxis, o reacción alérgica grave, que se produjeron después de la vacunación con la nueva vacuna, dijo Clark. Se examinaron otros informes de casos y se determinó que no eran anafilaxis.

Cualquiera que sufra de anafilaxis después de recibir la primera vacuna no debería recibir la segunda, según los CDC. Se supone que las vacunas contra el coronavirus se dan en dos dosis, con un intervalo de unas tres semanas.

Al menos cinco trabajadores sanitarios en Alaska han experimentado reacciones adversas después de recibir la vacuna de Pfizer. Uno de los dos que sufrió reacciones adversas en el Hospital Regional Bartlett requirió atención hospitalaria durante al menos dos noches.

Un hospital de Illinois suspendió las vacunaciones después de que cuatro cuidadores sufrieran eventos adversos.

El doctor Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Biología de la FDA (Administración de Alimentos y Drogas), dijo que están trabajando con los CDC y sus colegas en el Reino Unido, para investigar las reacciones alérgicas.

“Vamos a mirar todos los datos que podamos obtener de cada una de estas reacciones para determinar exactamente lo que pasó. Y también intentaremos comprender qué componentes de la vacuna podrían contribuir a su producción”, aseguró.

Señalando que estaba especulando, Marks dijo que se sabe que el polietilenglicol -un componente de las vacunas Pfizer y Moderna que los reguladores aprobaron- puede estar asociado, de manera inusual, con reacciones alérgicas.

Ambas vacunas tienen efectos secundarios “sistémicos” que, generalmente, son leves», dijo Marks. Desaparecen después de un día.

(*) https://beta.documentcloud.org/documents/20432769-05-covid-clark

Más información:
– Un hospital de Chicago suspende la vacunación de sus trabajadores después de cuatro reacciones adversas
– Primera reacción alérgica grave a la vacuna de Pfizer: una trabajadora de sanidad ha sido hospitalizada

La conversión de la ciencia en una chapuza con fines de lucro y a costa de la salud del mundo entero

Los kits de prueba PCR para detectar el coronavirus se basan en un artículo “científico” publicado el 23 de enero de este año en la revista Eurosurveillance, que está firmado, entre otros autores, por Víctor Corman y Christian Drosten (*), el principal asesor científico de Merkel para la pandemia y que aparece en la foto de la portada.

Corman, Drosten y los demás enviaron el artículo para su publicación dos días antes, es decir, el 21 de enero, una fecha que coincide con la decisión de la OMS de tomar su método como canon mundial para la detección del coronavirus (RT-PCR).

Por lo tanto, el carro iba delante de los bueyes: la OMS conocía el nuevo método de Corman y Drosten antes de que se publicara porque los alemanes se lo enviaron previamente a Ginebra. Era algo negociado y pactado antes de que la pandemia saltara en Europa.

Pero no es la única paradoja porque entonces todo se empezaba a hacer contrareloj y de la peor manera posible. Hasta el 24 de enero el CDC chino no informa sobre el nuevo brote aparecido en Wuhan, es decir, que la prueba canónica RT-PCR se crea antes de que se conozca el virus. ¿Cómo es posible crear un método de detección de algo que no estaba aún definido?

El artículo de Corman, Drosten y demás lo reconoce literalmente: “Antes del anuncio público de las secuencias del virus de 2019-nCoV, nos basamos en los informes de los medios sociales anunciando la detección de un virus similar al SARS. Por lo tanto, asumimos que un virus relacionado con el SARS El CoV estuvo involucrado en el brote”.

Es lo mismo que dicen los políticos: no sabíamos nada, nos enteramos por la prensa. También los “científicos” como Corman y Drosten se informan por la prensa y “asumen” que el “nuevo virus” no es tan nuevo, sino más bien “similar” al Sars. Este tipo de “científicos” funcionan así: a ojo de buen cubero.

En tres semanas ya tenían el método para detectar a un virus “similar al Sars”, es decir, del cual no conocían su secuencia genómica. Incluso ya tenían redactado el artículo “científico” correspondiente.

En otro apartado el artículo decía lo siguiente: “En el presente caso de 2019-nCoV el aislamiento del virus o las muestras de pacientes infectados aún no están disponibles para la comunidad internacional con fines de salud pública. Informamos aquí sobre el establecimiento y la validación de un flujo de trabajo de diagnóstico para el cribado de 2019-nCoV y la confirmación específica desarrollada en ausencia de aislamientos de virus disponibles o muestras de pacientes originales. El diseño y la validación fueron posibles gracias a la estrecha relación genética con el SARS-CoV de 2003 y al apoyo del uso de la tecnología de ácido nucleico sintético”.

No se puede ser más claro: el nuevo virus no se había secuenciado y la prueba RT-PCR se apoyaba en su “estrecha relación genética” con el Sars, aparecido 17 años antes. Eso significa que el test RT-PCR no es específico para el coronavirus, en contra de lo que vienen sosteniendo los “expertos” desde hace nueve meses.

El método de Corman y Drosten no puede ser específico porque en Alemania no hubo ningún “caso” de coronavirus hasta el 23 de enero. Por aquellas fecha en todo el mundo sólo había 6 muertes atribuidas al “nuevo” virus.

Uno de los firmantes del artículo seudocientífico es Olfert Landt, fundador de la empresa alemana de equipamiento médico Tib Molbiol que es la titular de la patente de los kits de detección del coronavirus, de cuya comercialización se encarga la multinacional farmacéutica Roche.

Sin embargo, al publicar el artículo, Landt no reveló ningún conflicto de intereses, como es preceptivo en las revistas científicas.

A mayor abundancia, dicho artículo no fue revisado por pares, como es también preceptivo, porque dos de los firmantes, entre ellos Drosten, son miembros del consejo editorial de la revista en la que se publicó, o sea, juez y parte.

A este tipo de chapuzas es a lo que hoy llaman “ciencia”. A nadie debería extrañar que quienes están involucrados en ellas sean los asesores de los gobiernos y se dediquen a vender sus mercancías y a lucrarse a costa de la salud de millones de personas.

(*) https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2020.25.3.2000045

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