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Día: 6 de noviembre de 2020 (página 1 de 1)

Amazon colabora con la policía en la instalación masiva de cámaras de videovigilancia en los barrios

Ring es una filial de Amazon que fabrica dispositivos de vigilancia, incluidas cámaras de detección de movimiento en exteriores para instalar en las viviendas particulares, llamadas Ring Video Doorbell.

Además Ring ha desarrollado una aplicación, llamada Neighbors, que permite a los usuarios compartir en línea los vídeo que se graban con las cámaras de videovigilancia.

Ring aloja las grabaciones en la nube, por lo que las mismas quedan fuera del control de los usuarios y pueden ser capturadas por terceros, entre ellos la policía.

Por medio de contratos, Ring ha facilitado a más de 1.000 organismos policiales de Estados Unidos las grabaciones privadas, sin necesidad de ninguna orden judicial.

La red de cámaras que Ring tiene instaladas en los barrios proporciona a la policía un instrumento de vigilancia masiva.

La policía de Jackson, en Mississippi, ha lanzado un proyecto piloto de 45 días que permite a los clientes de Ring enviar en tiempo real las imágenes grabadas en sus viviendas a su centro de tratamiento de datos.

Será una vigilancia completa de todo lo que ocurre en la puerta de entrada de los vecinos y sus actividades cotidianas. Incluso aquellos que no quieren vivir bajo un estado de vigilancia permanente no podrán escapar de las cámaras cercanas que apuntan hacia ellos.

Lo pintoresco del caso es que recientemente Jackson se convirtió en la primera ciudad del sur de Estados Unidos en prohibir la tecnología de reconocimiento facial para fines policiales.

El Ministerio de Sanidad cambia la manera de contar los muertos de la pandemia para incluir a los ‘sospechosos’

El miércoles el Ministerio de Sanidad volvió a cambiar la manera de contar los muertos de la pandemia para incluir a los casos “sospechosos” de coronavirus, que son aquellos de los que no se les puede confirmar que padecieran la enfermedad antes de la muerte, pero que presentaban “síntomas claramente compatibles” con la misma.

Como tantos otros países, oficialmente España no ha practicado autopsias que demuestren las verdaderas causas de los fallecimientos, aunque se sabe que desde abril se han llevado a cabo algunas de manera reservada, de las que no han ofrecido ningun clase de información hasta la fecha.

Tampoco practicaron tests a todos los “sospechosos” porque durante la primera ola de la pandemia no había dispositivos suficientes para ello, ni PCR ni de ningún otro tipo.

Venimos afirmando desde el principio que las manoseadas cifras de la pandemia se largan a ojo de buen cubero y que cuando no cuadran se van cambiando sobre la marcha, quitanto y poniendo muertos según las necesidades políticas del estado de excepción o el toque de queda.

A mediados de mayo se produjo el primer cambio en la manera de contar, sacando de las estadísticas a unos 2.000 “sospechosos”. Ahora se vuelve a cambiar para incluirlos con carácter retroactivo, tal y como recomienda la OMS.

A falta de datos comprobados, la mayor parte recurre a un medio indirecto de cálculo, que es el exceso de mortalidad con respecto a años anteriores. La mayor parte de los medios aseguran que dicho exceso en España es el mayor de Europa. Oficialmente el número de muertos por coronavirus en España a primeros de noviembre es de de 36.500, aunque hay quien eleva la cifra hasta los 58.000 muertos.

Lo cierto es que no lo sabemos. A fecha de hoy nadie puede asegurar que este año ha habido un exceso de muertes y mucho menos que el motivo de ello, si lo hay, se pueda imputar a ningún virus.

Las especulaciones al respecto pasan por alto un aspecto fundamental de la pandemia, el confinamiento, ya que, por definición, no sólo no ha causado ninguna muerte sino que se impuso para evitarlas.

Es otra de las grandes cortinas de humo de esta magna obra de ingeniería del comportamiento social.

Un detenido en Hendaia durante una manifestación ilegal contra el confinamiento

El sábado se celebró una manifestación en Hendaia contra el confinamiento, en la que la policía detuvo a uno de los organizadores.

Tras 24 horas en los calabozos de la comisaría, el detenido fue trasladado al juzgado de Baiona. Le acusaron de organizar una protesta ilegal para denunciar el toque de queda impuesto por el gobierno de Paris.

El juez le condenó a un mes de cárcel, a pagar una multa de 500 euros por convocar una concentración ilegal y otra de 135 euros por infringir el toque de queda.

No obstante, la represión no ha paralizado el movimiento de protesta, que ha convocado otra concentración contra la represión para mañana.

https://gedar.eus/aktualitatea/biolentziaestrukturala/hilabete-bateko-kartzela-zigorra-hendaian-konfinamenduaren-aurkako-elkarretaratzeak-antolatzea-leporatuta/

La economía de guerra que el capitalismo necesita no puede ser una guerra

En la falta de comprensión de la verdadera naturaleza de la pandemia actual desempeña un papel fundamental el hecho de que casi todos los países del mundo hayan adoptado las mismas políticas, incluidos algunos que son emblemáticos, como China.

Al mismo tiempo, esa unanimidad casi total refuerza, por el otro costado, entre los herejes, la impresión de un “Nuevo Orden Mundial” en el que los gobiernos del mundo estarían involucrados de una manera sincronizada, una especie de continuación de la “globalización” de la que tanto se habló hace unos años.

Si ante la pandemia los países enemigos de Estados Unidos dicen y hacen lo mismo que Estados Unidos es porque estamos ante algo que concierne a la humanidad en su conjunto, una crisis indiscutible, por encima de las clases sociales y de la situación política concreta en cada uno de los países del mundo.

No hay nada de eso. En una liga de fútbol todos los equipos juegan con las mismas reglas, pero cada equipo es diferente y, sobre todo, tiene un presupuesto muy diferente. Pero si un equipo no acepta las reglas, no juega la liga.

Durante años, la dilatada negociación de China para entrar en la Organización Mundial de Comercio, fue el mejor ejemplo. Las reglas del mercado mundial son las mismas para todos, pero no todos son iguales.

Así ha venido sucediendo, hasta que la liga la ha ganado China, un equipo inesperado, frente a Estados Unidos, que fue quien desde 1945 redactó e impuso las reglas del juego, llegando a jugar -incluso- con las cartas marcadas.

En abril, durante la primera ola de la pandemia, las importaciones chinas cayeron un 14 por ciento pero las exportaciones aumentaron un 3,5 debido -principalmente- a las ventas de equipamiento médico a todos los países del mundo. El 97 por ciento de los antibióticos se fabrican en China.

Entre 2013 y 2018 China publicó 74.408 artículos científicos sobre inteligencia artificial, mientras que Estados Unidos sólo alcanzó los 51.766 estudios.

Pero la auténtica bifurcación es que el PIB español ha caído este año un 12 por ciento, mientras que el chino ha crecido un 6 por ciento.

A finales del año pasado y tras las negociaciones entre Trump y Xi Jinping, el presupuesto de una guerra contra China ascendía a un billón de dólares “en la próxima década”, lo que resultaría muy barato, de no ser por la recesión económica mundial. La economía de guerra que el capitalismo necesita no puede ser una guerra, pero tiene que ser lo más parecido a ella.

China ha ganado, pues, la partida jugando con las reglas de Estados Unidos y ahora a Estados Unidos ya no le interesan esas reglas y quiere otras. A esta nueva estrategia ya la llaman “bifurcación” o “desconexión” (de-coupling) y, evidentemente, forma parte de la guerra económica (*), que consiste en eliminar a China del mercado mundial.

El caso de Huawei es sólo el más conocido y, si se generaliza, acabará con la famosa “globalización”, conduciendo al término del mercado mundial o, por lo menos, a su fragmentación. Habrá tantos mercados como bloques económicos y políticos.

En mayo el Primer Ministro Li Keqiang pronunció un discurso retórico contra la desconexión. Tras sus palabras, la verdadera respuesta de China es la misma de siempre: Estados Unidos nos desconecta y nosotros nos desconectamos de Estados Unidos. Los cargadores de los móviles volverán a ser diferentes en función del bloque en el que se compren, y lo mismo ocurrirá con todas las tecnologías modernas: semiconductores, inteligencia artificial, 5G, pago digital, robótica, procesadores, servidores, bases de datos, reconocimiento facial…

Ni la ciencia ni la tecnología tienen una naturaleza puramente instrumental. No son neutras ni son tampoco únicas. Las fuerzas productivas no se pueden desligar de las relaciones de producción. Por eso cuando compras un móvil en el reverso pone “Made in China” y cuando te compras una mascarilla también.

(*) https://chinamatters.blogspot.com/2019/08/decoupling-us-from-china-long-term.html

Ataques en cadena a las sedes del PSOE y Podemos en Gasteiz

Ayer las sedes del PSOE y Podemos en Gasteiz amanecieron con pintadas. Los autores lanzaron botes de pintura roja contra ambas fachadas y, en el caso de Podemos, escribieron “Burgesiaren diktadura gelditu” (“Alto a la dictadura de la burguesía”).

Las sedes socialistas ya fueron objetivo de acciones similares antes de las elecciones vascas, en aquella ocasión dentro de una campaña de hostigamiento que entonces el PSOE atribuyó a los disidentes de la izquierda abertzale, dentro de una campaña de criminalización.

Ambas organizaciones han condenado con rotundidad los actos, aunque esta vez han evitado cargar la responsabilidad de las acciones sobre algún colectivo político en concreto.

El PSE ha denunciado el ataque a su sede en la calle Portal de Foronda, donde desconocidos arrojaron pintura roja. “Quienes realizan estas acciones son intolerantes que se resisten a la convivencia entre diferentes, que no aceptan vivir en democracia, que no respetan y desprecian a quienes piensan de forma diferente a ellos. Están fuera de lugar en esta sociedad y muestran su odio en forma de incomprensibles ataques”, ha afirmado la ejecutiva del partido en Araba en un comunicado emitido horas después.

Para el PSOE de Araba, “ningún ataque va a impedir a este partido seguir haciendo políticas que resuelvan las grandes preocupaciones de toda la ciudadanía en un momento de crisis como el actual. Ahora, más que nunca, es momento de unir fuerzas, de trabajar y pactar para salir todos juntos de un problema que nos afecta a cada ciudadano“.

Por su parte, Podemos Euskadi ha informado de un ataque en su sede en la calle Manuel Iradier. En una nota, la formación morada ha condenado el acto vandálico, “que busca condicionar la actividad del partido en unos momentos de dificultad para toda la ciudadanía”. Asimismo, asegura reafirmarse en su “compromiso de trabajar por vías democráticas para solucionar los graves problemas generados por la pandemia a todos los niveles”.

Cuando Podemos habla de las “vías democráaticas” se refiere, naturalmente, al toque de queda.

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