La web más censurada en internet

Día: 5 de noviembre de 2020 (página 1 de 1)

Consenso científico: una tesis y su contraria

El 25 de octubre la revista Medical Journal of Australia publicó un artículo defendiendo que los niños son más susceptibles al coronavirus de lo que se pensaba originalmente y “juegan su papel en la transmisión comunitaria” (1).

Cuatro días después la revista Nature decía exactamente lo contrario: “Es poco probable que los niños pequeños propaguen el virus, pero los niños mayores corren más riesgo” (2).

Si una afirmación es cierta, la otra es falsa. Si un artículo es científico, el otro es seudociencia. Se le puede condenar al infierno como terraplanista, magufo… ¿O no?

Al poner la ciencia en un primer plano, la pandemia va destapando cada una de sus miserias y de sus miserables. Una de ellas es la obsesión enfermiza por la circulación del virus, es decir, el contagio, que está en el núcleo de las preocupaciones de ambos artículos.

A los científicos les preocupa enormemente el sexo de los ángeles. En lugar de atender a un enfermo, se preocupan por un “positivo”, por detectarlo, rastrearlo y aislarlo. Han construido una pandemia gigantesca con ese tipo de “contagiados”, es decir, con humo y fuegos de artificio.

La tontería que da lugar al contagio es suponer que originariamente el organismo humano carece de virus, que llegan procedentes del exterior. Sin embargo, a lo largo de la pandemia han abundado las noticias de niños que no se han contagiado sino que nacen con coronavirus:

Nace en Huesca un bebé con coronavirus” (3)

Una bebé nace con coronavirus en Lisboa” (4)

Trillizos recién nacidos con covid-19 en México de padres negativos” (5)

Nace en Jalisco el primer bebé de una paciente positiva al coronavirus, pero la prueba realizada al bebé resultó negativa” (6)

Nace en Gran Bretaña un bebé con coronavirus de una madre positiva” (7)

En ésta como en otras pandemias, la doctrina del contagio está mostrando todas sus incongruencias. No explica el origen del virus, aquello que al principio llamaron “paciente cero” y del que ahora nadie se acuerda.

Tampoco explica que la inmensa mayoría de los “positivos” sean personas sanas. Pero sobre todo no explica que a los enfermos y fallecidos “por coronavirus” no se les encuentre el coronavirus.

(1) Covid‐19, children and schools: overlooked and at risk, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.5694/mja2.50823
(2) Why schools probably aren’t Covid hotspots, https://www.nature.com/articles/d41586-020-02973-3
(3) https://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca/2020/10/24/nace-en-huesca-uno-de-los-primeros-bebes-con-coronavirus-del-mundo-1401854.html
(4) https://cadenaser.com/ser/2020/07/18/internacional/1595081004_289490.html
(5) https://cnnespanol.cnn.com/2020/06/25/trillizos-recien-nacidos-con-covid-19-en-mexico-se-encuentran-en-condicion-estable/
(6) https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/1233891.nace-en-jalisco-primer-bebe-de-paciente-con-covid-19.html
(7) https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/nace-el-primer-bebe-con-coronavirus

Ingresan en prisión 7 manifestantes que el fin de semana protestaron contra el toque de queda en Logroño

Ayer entraron en la cárcel otros dos de los manifestantes que fueron detenidos el fin de semana durante las protestas en Logroño contra el toque de queda. Con ellos ya son siete los detenidos que han ingresado en la cárcel.

Los detenidos no han acudido a la sede judicial debido a las restricciones impuestas, por lo que declararon por videoconferencia.

La jueza les imputa delitos de atentado contra la autoridad, robo con violencia, daños y desórdenes públicos, según la acusación presentada por la Fiscalía.

Entre el martes y el miércoles han pasado a disposición judicial diez detenidos y de ellos, siete han sido enviados a prisión y tres han quedado en libertad con cargos y a disposición del juzgado.

Los dos detenidos que pasaron ayer por el juzgado estaban relacionados con los altercados del domingo, mientras que los ocho jóvenes que declararon el martes les implican en los disturbios de la noche del sábado, la más virulenta. A estos últimos, la jueza les considera responsables, además, de robo con fuerza. Por los mismos hechos fueron detenidos cuatro menores que, tras declarar ante la policía, fueron puestos en libertad.

La manifestación fue convocada por un grupo de hosteleros contra el cierre de los establecimientos de la capital riojana.

Durante los disturbios, que se repitieron el domingo por la noche (aunque con menos virulencia), los concentrados arrojaron piedras contra la policía, quemaron contenedores, rompieron mobiliario urbano, e incluso, llegaron a asaltar un comercio sustrayendo los artículos que había en su interior.

Los detenidos residen en Logroño y tienen entre 15 y 24 años. La policía entregó a sus progenitores a un menor de 13 años y nacionalidad española como presunto coautor de los delitos.

Una imagen vale más que mil palabras (pero debes seleccionar muy bien la imagen)

Hace años que en las manifestaciones (algunas) que se celebran en España se escucha la consigna “televisión = manipulación” y los enfrentamientos con periodistas y cámaras es cada vez más frecuente.

Parece evidente concluir, en consecuencia, que un amplio sector social tiene muy claro que las cadenas de comunicación falsean la realidad. También debería estar claro que los tinglados que se dedican a desmentir bulos no buscan ahí la carnaza, sino en las pequeñas rendijas que se cuelan por algunos sitios alternativos de las redes sociales.

La pandemia ha demostrado que no es así. Incluso los que saben que los grandes medios mienten, caen en sus mentiras una y otra vez. Ocurre como en la película “El golpe”, rodada por George Roy Hill en 1973, y tantas otras. Es posible estafar incluso al más desconfiado. Para ello basta orquestar un escenario lo suficientemente creíble. Dicho escenario deberá ser tanto más complejo cuanto más reticente es el espectador al que tienen que vaciar los bolsillos.

Cuando el mensaje de los medios es uniforme y se mantiene durante meses, un día tras otro, abriendo las portadas de los telediarios, la desconfianza debería aumentar. Por algún resquicio debería aparecer alguien con cierta capacidad crítica. Sin embargo, no es así, ni individual ni colectivamente. No hay mas que leer los comunicados de las organizaciones y movimientos que se consideran defensores de los trabajadores y de la revolución.

“La ideología dominante es la ideología de la clase dominante”, decía Marx, lo cual significa que es dominante tanto como que es ideología, es decir, que no es ni puede ser nunca ciencia. Prueba de ello es que, en contra de lo que dicen los “marxistas académicos”, se transmite por canales emocionales. Lo que está vendiendo la pandemia actual no son las incomprensibles tonterías de los “expertos” sino las imágenes de los enfermos entubados y postrados sobre una cama.

Sobre una imagen no se puede discutir. No se puede estar a favor o en contra porque, por definición, una imagen refleja una realidad.

Una imagen triunfa como icono de la realidad cuanto mayor es su carga emocional, como en el caso de la foto del niño Alan Kurdi, que murió ahogado en una playa de Turquía en septiembre de 2015. Es el símbolo de la terrible crudeza que padecen los emigrantes. Una imagen gráfica triunfa porque revuelve las tripas al espectador. Le cambia su estado emocional. Por ejemplo, debe causarle miedo si no lo tiene, o debe quitarle el miedo, cuando lo tiene.

Con una imagen ocurre lo mismo que con un noticia: unas se publican y otras no. Hay noticias que no son noticia porque son tabú. No aparecen en las televisiones, como las colas del hambre en España.

También hay fotos que nadie publica. Las fotos se seleccionan, lo mismo que las noticias. Incluso hay fotos que alguien publica y acaba detenido a causa de ello, como ocurrió ayer en Francia.

La historia es la siguiente: en Francia el miedo al yihadismo estaba desapareciendo porque estaba siendo sustituido por el miedo al coronavirus. Entonces han comenzado a reaparecer los atentados indiscriminados con una enorme carga emocional, como el degollamiento a sangre fría de una persona con un cuchillo. Las informaciones han ido acompañadas del correspondiente aparato gráfico, convenientemente seleccionado para suscitar la dosis justa de pánico.

Sin embargo, al elenco gráfico un internauta añadió una foto en las redes sociales de una víctima del atentado a la Basílica de Niza y la policía le ha detenido. El control policial sobre las redes sociales está ya tan desarrollado que la detención se produjo inmediatamente después de que el usuario difundiera la foto.

La imagen era excesiva. Aparecía el cuerpo de Nadine Devilliers, de 60 años, dentro del templo con la garganta seccionada. Suscita violencia, dice la fiscalía francesa.

Como cualquier otro fármaco, las informaciones hay que dosificarlas para que surtan el efecto buscado. Los medios necesitan imágenes suficientemente desestabilizadoras de sus espectadores, pero sin pasarse, porque entonces resulta contraproducente. El enfado se convierte en ira y el espectador resulta incontrolable. Por ejemplo, se puede convertir en un vengador que persiga “tomarse la justicia por su mano”.

Sin embargo, la metáfora del fármaco no aclara lo suficiente. Deberíamos hablar de anestesia, e incluso de anestesia local. Al paciente hay que sacudirle de vez en cuando, pero sólo un poco. Si le suministras una dosis muy fuerte, puedes matarle.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies