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Día: 23 de octubre de 2020 (página 1 de 1)

Lo bueno, si breve, Monterroso

Y es que la brevedad y la concisión, casi rozando el laconismo ágrafo, son los rasgos estilísticos fundamentales -gran lector de Gracián- del guatemalteco, aunque nacido en Tegucigalpa, Augusto Monterroso (1921-2003), por contraste con el torrente verbal que supone o se asocia con, como lo llamó Ángel Rama, mito del tropicalismo literario.

Autor de cuentos breves y una novela, es sin duda el género de la fábula en el que Monterroso se desenvuelve como pez en el agua. Si las fábulas de Esopo, Fedro, Samaniego, La Fontaine o Iriarte tienen una intención moral -con su moraleja-, de mejoramiento de las costumbres, Monterroso disuelve el género fingiendo su respeto disciplinado. El autor ni por asomo trata de renovar el género, sólo propone un juego de inteligencia y de non-sense (lo ilógico, lo absurdo que a veces le tienta y puede incluso que traicione su intención primera), y para ello no duda en reciclar antiguas fábulas como la de Aquiles y la tortuga o la de una coqueta Penélope con el cuento de tejer y destejer esperando a Ulises.

Monterroso, el fabuloso Monterroso, parte del axioma, hasta ahora no desmentido, según el cual en la sátira ningún lector se reconoce a sí mismo, sino al vecino. Sus fábulas, como dijera García Márquez, muerden.

Recogeremos estos días algunas de ellas de su obra.

Obras completas (y otros cuentos)
La Fe y las montañas

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe empezó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.

Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.

La tela de Penélope, o quién engaña a quién

Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas. Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.

De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.

La tortuga y Aquiles

Por fin, según el cable, la semana pasada la Tortuga llegó a la meta.

En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones.

En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.

Monólogo del Mal

Un día el Mal se encontró frente a frente con el Bien y estuvo a punto de tragárselo para acabar de una buena vez con aquella disputa ridícula; pero al verlo tan chico el Mal pensó: “Esto no puede ser más que una emboscada; pues si yo ahora me trago al Bien, que se ve tan débil, la gente va a pensar que hice mal, y yo me encogeré tanto de vergüenza que el Bien no desperdiciará la oportunidad y me tragará a mí, con la diferencia de que entonces la gente pensará que él sí hizo bien, pues es difícil sacarla de sus moldes mentales consistentes en que lo que hace el Mal está mal y lo que hace el Bien está bien”.

Y así el Bien se salvó una vez más.

Monólogo del Bien

“Las cosas no son tan simples -pensaba aquella tarde el Bien- como creen algunos niños y la mayoría de los adultos”.

“Todos saben que en ciertas ocasiones yo me oculto detrás del Mal, como cuando te enfermas y no puedes tomar un avión y el avión se cae y no se salva ni dios; y que a veces, por lo contrario, el Mal se esconde detrás de mí, como aquel día en que el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano Caín para que éste quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse jamás.

Las cosas no son tan simples”.

(Continuará)

Despiden a 100 estibadores del puerto de Bilbao que estaban en huelga

Esta mañana, los casi cien estibadores eventuales de Bilbao han acudido al puerto para comprobar si el rumor que les llegó anoche era veraz. Sí, lo era: están despedidos de facto. Como son eventuales, si es que doce años se pueden considerar eventualidad, no han recibido notificación de despido, ni finiquito, ni nada. Simplemente, la ETT dejó de llamarles la semana pasada y hoy, cuando han ido al puerto, su tarjeta de acreditación estaba desactivada.

El 9 de octubre arrancó la huelga de la estiba en Bilbao para reivindicar la entrada de los eventuales a la plantilla de los fijos, después de una década de jubilaciones y ni una sola contratación —en 2010 eran 408 estibadores; ahora 314—. La respuesta de las cuatro empresas de estiba, CSP Spain, Bergé, SLP y Toro y Betolaza, ha sido contundente: despedir a los eventuales, y pasar a los fijos desde ayer a hacer tareas de carga de almacén, por lo que el tráfico marítimo en Bilbao está sin atender.

El lunes, la consejera de Desarrollo Económico del Gobierno vasco, Arantxa Tapia, solicitó a los trabajadores y a la patronal que llegaran a un acuerdo y evitar que la carga de trabajo navegue a puertos colindantes.

Los trabajadores denuncian que las administraciones están de parte y que, en vez de proteger y velar también por los intereses de los trabajadores, ha sido la Autoridad Portuaria de Bilbao quien esta mañana no solo ha denegado el paso a los eventuales, sino que, entre amenazas, les ha requisado la tarjeta a algunos de los casi cien trabajadores que han acudido al puerto.

La patronal ha roto las negociaciones con el comité de empresa y ha amenazado con disolver el Centro Portuario de Empleo. El puerto de Bilbao movió el pasado año 35,4 millones de toneladas de carga, pero desde 2008 no ha habido una sola contratación de trabajadores en plantilla.

Un estibador delegado del sindicato LAB denuncia también que sobre los servicios mínimos exigidos del 50%, la patronal está diseñando calendarios de trabajo ficticios, con sobrecarga, para que los trabajadores lleven a cabo entre el 70 y el 80% del volumen de trabajo.

Sobre el motivo de esta huelga, este estibador es claro: “No hay que perpetuar la eventualidad”. Sobre la retirada de la tarjeta, un estibador eventual añade: “Sus reivindicaciones son las nuestras y, ahora, mucho más”. “Estamos sufriendo una especie de veto y llevamos trece años de eventualidad, cuando aquí hay trabajo para todos”, añade. Los trabajadores eventuales han trabajado una media de 170 jornadas por año durante los dos últimos años.

El primer aviso de huelga llegó el pasado julio, cuando los estibadores anunciaron movilizaciones del 8 al 21 de agosto. Las paralizaron al intentar llegar a un acuerdo que nunca se alcanzó. Finalmente reactivaron la huelga el 9 de octubre, hasta el próximo 25.

https://www.elsaltodiario.com/laboral/despiden-estibadores-eventuales-puerto-bilbao-durante-huelga-reclama-inclusion-plantilla

La policía nigeriana reprime a tiros las protestas contra el terrorismo policial

El martes por la noche la policía nigeriana reprimió a tiros las protestas contra el terrorismo policial. Desde el inicio de las manifestaciones hace dos semanas, un total de 56 personas han muerto en todo el país.

El miércoles los manifestantes quemaron la sede de la Autoridad de Puertos de Nigeria, donde los bomberos tuvieron que esforzarse para contener las llamas. Varias comisarías, la sede de una cadena de televisión y una terminal de autobuses también han sido incendiadas.

En Lagos, una ciudad con de 20 millones de habitantes, grupos de manifestantes tomaron el control de casi todas las carreteras de acceso. También estallaron enfrentamientos en la capital, Abuya, donde decenas de vehículos y edificios fueron incendiados.

El gobernador de Lagos ha impuesto el toque de queda y el ejército patrulla las calles. En Benin City, la capital del estado de Edo, al sur del país, también han impuesto el toque de queda.

Las manifestaciones se reprodujeron horas después de que el gobernador de Lagos anunciara la imposición del toque de queda. Ante la decisión de los manifestantes de seguir protestando, la policía respondió disparando con munición real contra la multitud.

Las promesas del gobierno de disolver una unidad antirobos no ha frenado las movilizaciones, que suman ya 14 jornadas consecutivas de protestas.

Ayer se escucharon varios disparos y una espesa humareda negra emanaba del techo de la prisión central de Lagos. “Están atacando la prisión” declararon policías ubicados cerca del centro penitenciario.

Más información:
– Gigantesca movilización popular contra los desmanes de la policía en Nigeria

Los anarquistas ‘satánicos’ queman las iglesias de Chile (la guerra sicológica no inventa nada nuevo)

En Santiago de Chile se celebró la manifestación más masiva desde el inicio de la pandemia. El motivo era el primer aniversario del levantamiento popular del 18 de octubre. Las convocatorias se reprodujeron a lo largo del país, obligando a los medios de comunicación a cubrir el acto de la mejor manera que saben: mintiendo descaradamente.

En medio de las movilizaciones dos iglesias ardieron y, a partir de ese momento, las protestas pasaron a un segundo plano y comenzó la manipulación de los medios para hacer olvidar la batalla contra el gobierno.

Difundieron una supuesta cuenta de Instagram, donde una mujer “anarco-feminista” celebraba encapuchada la quema de la iglesia. “Quema de iglesias en Chile por parte de la extrema izquierda radical”, titulaba Burbuja (1). Un senador dijo que eran obra de “anarquistas satánicos” (2). Aquí La Razón tituló que “los anarquistas [estaban] detrás de la quema de iglesias en Chile” (3).

Según The Times se trataba de una cuenta falsa, creada un día antes de la convocatoria, lo que evidencia un acto premeditado de distracción (4).

En Chile la semana que viene hay convocado un referéndum para aprobar una nueva Constitución que sustitya a la que legó Pinochet. La intoxicación decía que la “anarco-feminista” era partidaria de la aprobación.

Es ridículo porque, como cabía esperar, en Chile los anarquistas no están por una opción o por la otra sino que rechazan el mismo acto del referéndum.

Para explotar a fondo la sensibilidad del público, los medios dijeron, además, que en el incendio habían perdido la vida -calcinados- cien gatitos. También eso era falso. Una organización animalista, “Fundación Vínculo Humano Animal”, salió a desmentir el bulo.

Uno de los templos quemados, la Iglesia San Francisco de Borja, lo utilizan habitualmente los Carabineros para sus actos ceremoniales.

En la región de la Araucanía la quema de iglesias fue algo corriente en 2016.

(1) https://www.burbuja.info/inmobiliaria/threads/quema-de-iglesias-en-chile-por-parte-de-la-extrema-izquierda-radical.1240338/
(2) https://www.eldinamo.cl/nacional/2020/10/19/ivan-moreira-anarquistas-satanicos-iglesias-dd-hh/
(3) https://www.larazon.es/internacional/20201022/rsdftsw2wbbfhhxgrmssz7tbcu.html
(4) https://thetimes.lat/todo-era-falso-ni-gatitos-muertos-ni-la-anarquista-en-llamas-the-times-verifico-informacion-sobre-iglesias-incendiadas/

Tres revistas científicas censuran un estudio danés sobre las mascarillas

Tres revistas científicas han censurado un estudio a gran escala realizado en Dinamarca para determinar si las mascarillas ayudan a detener la propagación del coronavirus.

The Lancet, el New England Journal of Medicine y el American Medical Association Journal han rechazado el estudio porque sus conclusiones no son favorables a la corriente ideológica actual sobre el asunto.

En el estudio, que comenzó a finales de abril, participaron 6.000 daneses, a la mitad de los cuales se les pidió que llevaran mascarillas en todo momento en los lugares públicos. La otra mitad fue seleccionada como grupo de control y se les instruyó que no se cubrieran la cara. Después de un mes, los participantes fueron examinados para detectar el coronavirus y los anticuerpos contra el mismo.

Los investigadores del estudio han sido muy discretos en cuanto a sus conclusiones, pero han dejado caer muchas pistas que sugieren que la conclusión del artículo no ha gustado a los censores.

“No podemos empezar a discutir sobre lo que no les ha gustado. Porque si ese es el caso, también tenemos que explicar lo que el estudio mostró. Y no queremos discutirlo antes de que se publique”, ha dicho Torp-Pedersen, profesor y jefe del departamento de investigación del Hospital del Norte de Nueva Zelanda, al diario danés Berlingske Christian (*).

Otro miembro del equipo científico escribió la semana pasada, en un correo electrónico compartido por Alex Berenson, un antiguo periodista del New York Times, que sus hallazgos se publicarían “tan pronto como una revista tenga el valor de aceptar el estudio”.

Parece ser que hoy para que una revista científica publique cierto tipo de artículos lo hace falta es “valor”.

Actualmente Dinamarca exige que se usen mascarillas en el transporte público y en los bares y restaurantes cuando los clientes abandonan sus mesas.

En la primera ola de la pandemia los expertos del mundo, incluido Fernando Simón, se pronunciaron en contra del uso generalizado de mascarillas porque eran ineficaces.

En una entrevista publicada en marzo, el gran Fauci insistió en que no había razón para que personas aparentemente sanas “anduvieran con mascarilla”. En aquel momento su opinión reflejaba un amplio consenso entre los sanitarios, la Organización Mundial de la Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Médico General de Estados Unidos.

Luego todos empezaron a decir lo contrario. Las mascarillas, que eran ineficaces hasta entonces, se convirtieron en imprescindibles. Pura ciencia, como ven.

(*) https://www.berlingske.dk/videnskab/professor-stort-dansk-maskestudie-afvist-af-tre-top-tidsskrifter

Monfragüe 1965: el mayor accidente laboral de España (la historia de un pantano de Iberdrola)

Las imágenes de Francisco Franco inaugurando pantanos fueron muy celebradas por el régimen. Aquellos actos de propaganda servían para redimir el dolor de España “con estas grandes obras hidráulicas nacionales, embelleciendo su paisaje y creando ese oro líquido que es la base de nuestra independencia”, según dijo el dictador en la inauguración del embalse del Ebro en 1952, uno de los más emblemáticos de la época.

Quince años más tarde, en 1967, en el alma del ahora Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres) comenzaron a funcionar las presas del embalse de Torrejón el Rubio, en el lugar en el que los ríos Tajo y Tiétar prácticamente se rozan. No hubo gran inauguración a pesar de la importante obra, la única de España que cuenta con dos diques en dos ríos diferentes separados por apenas 50 metros y con un túnel que une a ambos para poder trasvasar agua. Ese día todavía resonaba la gran tragedia que había tenido lugar en aquel paraje apenas un par de años antes y de la que poco se sabe todavía hoy.

Los Saltos de Torrejón, como se conoce popularmente a este lugar, comenzaron a construirse en 1959 –el año del Plan de Estabilización franquista– en previsión de la mayor demanda energética que el país tendría en la década siguiente. En ella llegaron a trabajar hasta 4.000 personas venidas de diferentes lugares de la provincia. Río abajo, a 500 metros de la colosal obra del Tajo, se fraguó un pequeño poblado obrero que serviría de hogar para muchas de las familias que iban a vivir allí durante los ocho años que duraría la faena. En la parte alta de la presa vivían los técnicos y oficinistas. Estratificación social también en la margen del Tajo.

Según explica Manuel Cañada, exdiputado comunista extremeño, en su libro Otra Extremadura (Ed. Jarramplas, 2020), “las condiciones de trabajo serán de una extraordinaria dureza”: jornadas de 12 horas diarias y sin derecho a vacaciones a excepción del 1º de mayo, el único día de fiesta en el poblado. Sin embargo, el salario y la vivienda merecían la pena. Antonio Marcos vivió allí. En el documental elaborado por Canal Extremadura en 2013 recordaba que tenían luz y agua corriente, un auténtico lujo en los años 60 en la región, una tierra condenada por la emigración, que veía cómo sus gentes buscaban mejor vida en comunidades como Madrid, Catalunya o Euskadi.

Dos son las empresas responsables de la construcción de la colosal infraestructura. Por un lado, Hidroeléctrica Española –ahora Iberdrola tras la fusión en 1992 con Iberduero–, quien obtuvo la concesión de la explotación por 99 años. Por otro, la constructora Agromán, encargada de levantar la presa, compañía adquirida por Ferrovial en 1995.

El viernes 22 de octubre de 1965 la obra ya estaba muy avanzada y en menos de un año podría inaugurarse. Había sido un mes lluvioso y comenzaba a probarse la capacidad del embalse, la cual se llevó hasta el límite. Ese día, a primera hora de la mañana, la fuerza del agua rompió una de las compuertas del túnel que unía los dos ríos e inundó el cauce del Tajo en el que estaban trabajando decenas de obreros. Solo dentro del conducto había más de 50 trabajadores, a los que habría que sumar los que estaban en el propio lecho del río. “Fue desastroso y horroroso”, explica Rosa Escobar, coautora de Los Saltos: una historia por contar, en el citado documental de la televisión pública extremeña.

El padre de Antonio Marcos se libró de una muerte segura porque ese día estaba en el entierro de su madre. “Estábamos desayunando y escuchamos sirenas y mucho ruido. La guardia civil del poblado nos pedía que subiésemos al monte para evitar que el agua nos pudiese arrastrar”, explica Marcos en el documental. En lo alto de la sierra, cientos de ojos lloraban y miraban hacia un río de aguas marrones. El padre de Fuencisla Ávila falleció esa mañana: “Si pudiéramos, ese día lo borraríamos del calendario”.

Los cuerpos fueron apareciendo en las horas, días y meses sucesivos. “Los propios obreros fueron los encargados de sacar los cadáveres de sus compañeros”, explica Escobar. Una nueva escuela que se estaba terminando de construir sirvió de morgue improvisada. Al día siguiente de la tragedia, el diario Hoy titulaba con “Un muerto y varios heridos en un accidente en la presa de Torrejón”. Cuatro días después, el 26 de octubre, ABC databa en ocho el número de fallecidos encontrados y en 38 el de desaparecidos.

Escobar cree que muchas de las familias ni se plantearon denunciar a la compañía. “La gente quería volver a su vida normal, llorar su pena como buenamente podía y seguir viviendo. Había muchos hijos que alimentar. Con las indemnizaciones que se firmaron también se renunciaba a cualquier tipo de denuncia o reclamación posterior”, explica. Las viudas u otros familiares recibieron 20.000 pesetas y 5.000 pesetas por cada hijo. “Indemnizaciones ridículas”, según Manuel Cañada.

Ocultación y silencio

La versión oficial hablaba de 54 posibles muertos. Posteriormente se llegó a ampliar a 70, que es la cifra que recoge la placa que recuerda la tragedia y que tardó 51 años en llegar. En 2007, las hijas de Agustín Oliva Sanguino encontraron la lápida de su padre en el cementerio de Toril (Cáceres) junto a la de seis compañeros, lo que hizo presagiar que jamás se conocieron las dimensiones reales de la tragedia. En 2020, cuando se cumplen 55 años de la catástrofe, es difícil encontrar a extremeños o extremeñas que conozcan el peor accidente laboral de la historia contemporánea de España.

Según recuerda Cañada en Otra Extremadura, “los mandarines del franquismo” tenían clara la estrategia desde el primer momento: “ocultación, silencio, minimación de los hechos”. Algo que no sorprenderá a nadie si se tiene en cuenta que en ella estaba implicada una de las principales compañías del momento. Hidroeléctrica Española estaba presidida en ese momento por José María de Oriol y Urquijo. Su padre y anterior presidente de la eléctrica, José María de Oriol y Urigüen, “fue uno de los financieros principales del golpe de Estado de 1936”, explica el periodista Antonio Maestre en Franquismo S.A.. Tanto fue así que Franco le reconoció su “línea ideológica consecuente […] con los principios ideológicos del pensamiento tradicionalista y del Movimiento Nacional” devolviéndole el título nobiliario que había perdido durante la República.

“No es extraño que ninguna familia afectada se atreva a denuncia el accidente en ese momento. Todo el mundo es consciente de la ferocidad de la represión y también conoce o intuye que los máximos responsables de las dos empresas principales, Hidroeléctrica y Agromán, forman parte del número duro de poder del franquismo”, explica Cañada.

Finalmente, el 23 de febrero de 1970 fue dictado el sobreseimiento de la causa “por no aparecer justificada la perpetración del delito”. La tragedia se quedaba sin culpables. Cuatro meses y medio después, en julio de 1970, Oriol y Urquijo pisaba Extremadura para inaugurar una presa que llevaría su propio nombre, en la localidad de Alcántara, también en Cáceres. A menos de 100 kilómetros en línea recta, la historia de Torrejón quedaba enterrada.

Iberdrola reivindica su pasado empresarial en algunas ocasiones, como el pasado 10 de octubre, cuando mostró en su cuenta de Twitter una fotografía de la central hidroeléctrica de San Esteban en Ourense -cuya construcción comenzó en 1945- acompañada de otras más actuales de parques eólicos y fotovoltaicos. “How we started. How it’s going” [«Cómo empezamos. Cómo va»] , se podía leer en la red social, reivindicando la evolución histórica de su negocio.

Sin embargo, el homenaje a las víctimas del mayor accidente laboral de España tardó en llegar. Concretamente, 51 años. El actual presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, pisó la presa en 2016, una década después de ocupar el cargo, para rendir homenaje a las víctimas con un monolito en su memoria. Lo hizo tras una petición de los niños -hoy adultos- que vivieron allí.

https://www.yoibextigo.lamarea.com/informe/iberdrola/ibex-35/iberdrola-mayor-accidente-laboral-espana/

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