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Día: 18 de octubre de 2020 (página 1 de 1)

El proyecto de ley Chis autoriza a la policía y el espionaje a cometer crímenes y torturas en Gran Bretaña

El proyecto de ley Chis recién aprobado por el Parlamento británico tiene por objeto modificar la ley que regula las facultades de investigación de 2000 para permitir que la policía los espías lleven a cabo determinados actos criminales.

La Parte A1 del proyecto de ley define a las autoridades competentes e incluye entre ellas a la policía, los servicios de inteligencia, las fuerzas armadas, las autoridades fiscales y aduaneras y determinados departamentos gubernamentales.

Se redactó en respuesta a un fallo judicial de diciembre del año pasado que permitió cometer delitos graves a los espías del MI5 y a otros organismos de seguridad.

El Partido Laborista ordenó a sus diputados que se abstuvieran en la votación del proyecto de ley, pero el grupo de campaña se rebeló y votó en contra del proyecto en segunda lectura.

El proyecto fue aprobado en segunda lectura en la Cámara de los Comunes el 5 de este mes por 182 votos contra 20, de los cuales 17 estaban a favor de los laboristas, 2 a favor de Plaid Cymru y 1 para SDLP.

En la tercera lectura del proyecto de ley, 34 diputados laboristas se rebelaron contra la orden de abstención, incluyendo dos ministros en la sombra y cinco secretarios parlamentarios privados.

El diario del Partido Comunista Británico, Morning Star, ha publicado un editorial contra el proyecto de ley, afirmando que “incluso la legislación equivalente en Estados Unidos excluye la tortura y el asesinato, pero nada está excluido en este proyecto de ley”.

Durante dos años Google vigilará a los vacunados en Estados Unidos dentro de la Operación Velocidad Punta

El viernes Moncef Slaoui, el jefe de la Operación Velocidad Punta (Warp Speed), dijo al Wall Street Journal que los 300 millones de estadounidenses que reciban la vacuna del coronavirus serán vigilados por “un sistema de rastreo increíblemente preciso” que “garantizará que los pacientes reciban cada uno dos dosis de la misma vacuna y los supervisará para detectar efectos adversos en la salud” (1).

El “zar de las vacunas” de Trump también señaló que los gigantes tecnológicos Google y Oracle participan en este sistema de rastreo para “recopilar y rastrear datos de vacunas” durante dos años.

En la entrevista Slaoui resumió el funcionamiento de la Operación Velocidad Punta, la “asociación público-privada” del gobierno de Trump para inyectar la vacuna del coronavirus a 300 millones de estadounidenses en enero.

El día anterior a la publicación de la entrevista, el New York Times publicó otra entrevista separada con Slaoui (2) en la que describía este “sistema de seguimiento” como un “sistema de vigilancia farmacológica muy activo”.

En una entrevista anterior con Science a principios de septiembre, Slaoui sólo describió el sistema como un “sistema de farmacovigilancia muy activo” que “garantizaría que cuando se introduzcan las vacunas, seguiremos evaluando su seguridad” (3). Sólo recientemente, Slaoui añadió las palabras “rastreo” y “vigilancia” a su descripción del panóptico.

Los documentos de Velocidad Punta indican que los sistemas informáticos existentes servirán de base para el nuevo sistema de rastreo. Lo más probable es que se refieran a Sentinel, un dispositivo de la FDA que se puso en marcha en 2009 durante la pandemia de gripe porcina H1N1 (4).

Al igual que la Operación Velocidad Punta, Sentinel es una asociación público-privada de vigilancia y control de la población que involucra a la FDA, empresas privadas y universidades con pretextos de salud pública.

La censura impuesta por Google a cualquier información alternativa sobre la pandemia no se debe, pues, sólo a sus intereses en biomedicina a través de su filial Verily. Es una apuesta de futuro y alcanza a marcas comerciales tan significadas como YouTube.

Ahora Google ha dado un paso más al incorporarse a la Operación Velocidad Punta. Por lo tanto, en el futuro cualquier información sobre los efectos secundarios de las vacunas van a ser eliminadas, tanto del buscador como de YouTube.

Por lo demás, Google participa en la Operación Velocidad Punta junto con la Agencia de Seguridad Nacional y ambos comparten simultáneamente el proyecto Prism, otra plataforma de vigilancia y control con pretextos sanitarios (5).

(1) https://www.wsj.com/articles/the-captain-of-operation-warp-speed-11602278486
(2) https://www.nytimes.com/2020/10/05/opinion/sway-kara-swisher-moncef-slaoui.html
(3) https://www.sciencemag.org/news/2020/09/leader-us-vaccine-push-says-he-ll-quit-if-politics-trumps-science-approval-process
(4) https://www.sentinelinitiative.org/
(5) https://www.sentinelinitiative.org/sites/default/files/Methods/Sentinel_PRISM_Vaccine_Effectiveness_White_Paper.pdf

Más información:
– Un contratista de la CIA adjudica el dinero entregado por Trump a las multinacionales para fabricar vacunas
– 6.000 millones de dólares de dinero público en la carrera por las vacunas contra el coronavirus (Operación Velocidad Punta)
– Los militares han convertido el mundo en un laboratorio para realizar experimentos de todo tipo con seres humanos
– El Pentágono esconde las vacunas, antídotos y medicamentos del ejército en silos estratégicos
– El coronavirus se ensayó mediante un simulacro de pandemia en septiembre de 2019 en un hotel de Nueva York
– Google censura las informaciones alternativas en materia de salud por intereses económicos

Cuatro jornadas seguidas de manifestaciones contra el estado de emergencia en Tailandia

Ayer miles de manifestantes se reunieron en varios puntos de Bangkok, la capital de Tailandia, pidiendo la dimisión del Primer Ministro Prayut Chan-o-cha, tras los enfrentamientos en los que la policía recurrió a cañones de agua para dispersar a la multitud.

Desafiando el estado de emergencia agravado que prohíbe las reuniones de cinco o más personas, los manifestantes, encabezados por estudiantes, se reunieron por cuarto día consecutivo.

El gobierno ordenó la suspensión de casi todos los transportes de Bangkok, en un intento de impedir la concentración de los manifestantes, pero se reunieron donde pudieron.

Los organizadores habían anunciado que la manifestación del sábado comenzaría a las 4 de la tarde. Pidieron a los participantes que llegaran a las estaciones de metro de BTS Skytrain y MRT antes de las 3 y que los designaran como lugares de protesta en caso de que la red dejara de funcionar.

La policía no intervino y las manifestaciones se dispersaron por la noche.

Bangkok está en estado de emergencia desde el jueves. Están prohibidas todas las reuniones de cinco o más personas. También se prohíbe la publicación de noticias e información electrónica que contengan mensajes sobre la pandemia alternativos a los oficiales.

El decreto fue emitido por el Primer Ministro Prayut Chan-o-cha en un intento de frenar el movimiento de protesta antigubernamental que ha ido cobrando impulso desde esta semana.

El miércoles los manifestantes se reunieron frente al Monumento a la Democracia antes de pasar a ocupar los espacios alrededor de la sede del gobierno. Fueron dispersados a la mañana siguiente por la policía antidisturbios y varios participantes fueron detenidos.

Al día siguiente, una enorme multitud se agrupó en en el corazón de Bangkok. Según fuente oficiales el número era de al menos 10.000 manifestantes.

El viernes los manifestantes se volvieron a agrupar, hasta que por la tarde los antidisturbios comenzaron a cargar y dispersaron a los manifestantes con cañones de agua.

La policía mezcló el agua con un colorante azul y productos químicos irritantes. Varios manifestantes fueron heridos y otros fueron detenidos.

El movimiento pide la dimisión del gobierno del Primer Ministro Prayut Chan-o-cha y que se revise la actual Constitución, que fue adoptada en tiempos de la junta militar de Prayut.

Durante la crisis de los misiles de 1962, Francia espió para Estados Unidos en Cuba

En 1962, durante la crisis de los misiles, Francia espió para Estados Unidos en Cuba. Fue una de la más importantes operaciones en la historia del espionaje galo. La crisis de los misiles fue la más grave de la Guerra Fría y estuvo a punto de desencadenar un enfrentamiento nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

A petición del gobierno de Truman, en abril de 1952 el dictador cubano Fulgencio Batista rompió relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. El 4 de febrero de 1960, ya con los revolucionarios de Fidel Castro Ruz en el poder, el viceprimer ministro del Gobierno soviético, Anastas Mikoyan, realizó una visita oficial a La Habana. Sin mayores preámbulos se firmaron varios acuerdos comerciales, los que resultaron muy ventajosos para Cuba en momentos que Estados Unidos empezaba su agresión económica. También se acordaron otros sobre asistencia militar. Tres meses después se restablecieron las relaciones diplomáticas.

Para la fecha, Washington auspiciaba las incursiones militares y actos terroristas de los leales a Batista, y negaba la venta a la joven revolución hasta de repuestos para el armamento recuperado a la dictadura. Además presionaba a sus aliados para que no le vendieran armamento o no entregaran las que ya habían sido pagas por Batista con dinero público. Tan solo Bélgica se negó a obedecer y vendió armas y granadas: el 4 de marzo de 1960 el barco francés “La Coubre” que las llevaba explotó en la bahía de La Habana, dejando más de 200 heridos y unos 70 muertos.

El 17 de abril de 1961 una fuerza mercenaria compuesta por más de mil hombres, entrenada, dirigida y armada por la CIA, trató de invadir a Cuba por bahía de Cochinos, pero fue vencida en menos de 70 horas. El presidente Kennedy, que se tomó esta derrota como una terrible humillación para Estados Unidos, ordenó que se preparara un plan que contuviera medidas políticas, militares, económicas y propagandísticas contra Castro y su revolución. Así nació, como estrategia de Seguridad Nacional, la Operación Mangosta, cuyo objetivo final era una invasión directa de los Marines.

Mientras Washington tenía como único fin acabar con la revolución, Moscú continuaba incrementando con ella beneficiosos acuerdos comerciales y ayudaba en la necesaria modernización de la defensa militar. Cuando los servicios de inteligencia soviéticos comprobaron el fin que encerraba Mangosta, se lo comunicaron a Cuba. Es así como los revolucionarios sugieren al dirigente soviético Nikita Jrushchov la instalación de una fuerza de disuasión en su territorio, que incluya misiles balísticos. Este no se hizo insistir, pues poco antes Washington había enclavado en Turquía e Italia, misiles nucleares capaces de llegar a su territorio en pocos minutos.

Era un paso arriesgado, pero así los soviéticos podrían disuadir a Estados Unidos de no atacarlos pues desde Cuba también podrían llegar a su territorio en los mismos breves lapsos de tiempo. A la época la brecha de poder nuclear era inmensa: Estados Unidos poseía 5.000 ojivas nucleares, ante las 300 de los soviéticos.

El 21 de mayo de 1962, el Consejo de Defensa soviético aprobó la Operación Anadyr: entre junio y octubre de 1962 se fueron desplegando, entre otros, fuerzas convencionales y 24 plataformas de lanzamiento de misiles balísticos, con la capacidad de portar ojivas nucleares. Todo en un total secreto, aunque la dirigencia cubana había pedido que se hiciera público tal convenio. Los estadounidenses no prestaron mayor atención al creciente aumento del tráfico naval soviético hacia Cuba. Aún el 29 de agosto el presidente Kennedy afirmaba, en una conferencia de prensa, que no tenía informaciones sobre la presencia en Cuba de tropas soviéticas y menos de misiles.

Dean Acheson, ex jefe del Departamento de Estado, le hizo entrega al presidente francés Charles de Gaulle de una carta enviada por Kennedy. En ella le informaba de una decisión tomada después de una semana de investigaciones y discusiones ultra secretas: a las 19 horas de Washington, media noche en París, anunciaría la instauración de un bloqueo alrededor de Cuba. “Cubrirá armamento de todo tipo, en un futuro próximo también cubrirá los productos del petróleo y, si se hace necesario más adelante, será total”.

Es que en la mañana del 14 de ese mes, un avión espía U2 realizó 928 fotografías durante seis minutos. El día 15 un equipo de interpretación de imágenes identificó plenamente los componentes de los emplazamientos de cohetes de alcance medio SS-4 (R-12 para los soviéticos). Eran evidencias sólidas. Desde el 9 de octubre Kennedy había autorizado esos vuelos, pero el mal tiempo sobre Cuba, muy nublado, no había permitido las tomas. En el informe de la reunión se precisó: “Parece que los sistemas de armas que se están instalando aún no están completos […] Se trata de impedir la llegada de aquellas”.

El día 16 el consejero especial para Asuntos de Seguridad puso al tanto a Kennedy, quien citó inmediatamente a una reunión urgente al grupo asesor para casos de máxima seguridad. Entre las primeras medidas que salieron de aquella reunión fue organizar al Comando Unificado del Atlántico, que tendría en sus manos el mando para las acciones militares que se tuvieran que realizar. A este estarían subordinadas todas las fuerzas terrestres, navales y aéreas estadounidenses de la región.

Según el informe secreto de la reunión, de Gaulle entendió que Kennedy no le pedía opinión o participación, por tanto expresó: “Francia no puede oponerse a ello, porque es normal que un país se defienda, incluso como medida preventiva, si está amenazado y tiene los medios para defenderse”.

Según dijo Acheson en el informe presentado en Washington, de Gaulle le expresó: “Apruebo la política de firmeza de su presidente”. Quedando sorprendido por tal actitud: “En esta ocasión, Francia es un aliado más fiel y tranquilizador para Washington que Londres, que teme el pacifismo de su prensa y el de la opinión pública”. Es de precisar que además de De Gaulle, Kennedy informó solamente al primer ministro británico, Harold MacMillan, y al canciller alemán Konrad Adenauer.

No se esperaba tal solidaridad del presidente francés, sin el mínimo juicio ni interrogante, cuando existían choques políticos entre estas naciones por temas geoestratégicos. Y, en particular, de Gaulle era de los pocos mandatarios que se negaba a romper relaciones o sumarse al bloqueo económico y político que auspiciaba Washington contra Cuba. Al final del intercambio con Achelson, dos representantes de la CIA le mostraron, y explicaron, al presidente de Gaulle cartas y fotografías de algunos sitios en Cuba donde se encontraban las instalaciones soviéticas.

En esa reunión, según el informe, se dijo que los objetivos de Jrushchov eran que Estados Unidos dejara de amenazar con sus misiles a la Unión Soviética y sus aliados; que no invadiera a Cuba; lograr “la confusión moral en el hemisferio occidental”; “a nivel diplomático Jrushchov tiene la oportunidad de decir: Hablemos de la eliminación de todas las bases militares en territorio extranjero”.

“El general de Gaulle estima que Jrushchov ha concebido alrededor de Cuba una vasta maniobra que permita hablar de bases militares pero también de Berlín ; presionar para lograr conversaciones directas ruso-americanas y para impresionar a los países de América Latina. Este asunto es muy serio, pues Estados Unidos habían asegurado la defensa de Europa para impedir que Europa no se convierta en una base anti-americana, y ahora vemos que tal base existe en América”.

Esa noche del 22 de octubre, Kennedy diría en su breve discurso: “Esta urgente transformación de Cuba en una base estratégica […] constituye una evidente amenaza a la paz y a la seguridad de todos los americanos, en flagrante y deliberada violación […] de las tradiciones de esta nación y de este hemisferio […], de la Carta de las Naciones Unidas y de mis propias y públicas advertencias a los soviéticos”.

Casi al terminar expresó: “Nuestra historia, a diferencia de la soviética […], demuestra que no tenemos el menor deseo de dominar o conquistar a cualquier otra nación, o de imponer a su pueblo nuestro sistema”. Cuando el mensaje recorrió al mundo, muchos sonrieron con sorna.

El 28 de octubre soviéticos y estadounidenses llegaron a un acuerdo: el retiro de los misiles de Cuba, Italia y Turquía; y el compromiso estadounidense de no invasión a Cuba. Estas negociaciones se hicieron a espaldas de los miembros de la OTAN, y del principal involucrado, Cuba.

Ese respaldo absoluto no fue la única intervención de Francia en esa crisis: tuvo un papel determinante antes de que comenzara. De Gaulle no se sorprendió ni se inquietó por el anuncio de Kennedy, y no solo por estar seguro que no habría guerra nuclear. Es que el general estaba al tanto de la Operación Anadyr, pues sus servicios de espionaje la detectaron en Cuba prácticamente desde un principio.

Antes del triunfo de la Revolución, Cuba era para el gobierno francés, “una zona americana, un lugar divertido para multimillonarios y mafiosos”.

Desde que Fidel Castro llegó al poder, las cosas cambiaron drásticamente pues se le dio reconocimiento al Frente de Liberación Nacional, FLN, que luchaba contra Francia por la independencia de Argelia, con todo lo que ello implicaba: entrenamiento, armas y apoyo diplomático en organizaciones mundiales, como la ONU. Algo terrible para Francia. Entonces París decidió enviar, en septiembre 1959, al embajador Roger du Gardier. Este había estado en el mismo cargo en Guatemala durante el derrocamiento al presidente Jacobo Arbenz, urdido por Washington de principio a fin, en junio de 1954. Se necesitaba de su experiencia, y particularmente, del acercamiento que du Gardier había logrado con la CIA en el país centroamericano. Cuba unía los intereses de ambas naciones, cuando otros temas los separaban.

Philippe Thyraud de Vosjoli, alias Lamia, tuvo que visitar Cuba con más frecuencia. Él era, oficialmente, vicecónsul de Francia en Washington encargado del control de visas, pero en realidad era el enlace entre el Servicio de documentación exterior y de contraespionaje, SDECE, y la CIA. Con contactos entre la burguesía cubana, ahora debía “consolidar las redes de información existentes”.

En coordinación con el embajador du Gardier, realizó una labor muy eficiente, diría en sus Memorias.

De Vosjoli contó que después de la derrota en Bahía de Cochinos el jefe de la CIA lo citó de urgencia. Allen Dulles, al que se tenía como responsable de esa humillación, le dijo que las comunicaciones con sus contactos estaban interrumpidas: “No sabemos nada de lo que está pasando en La Habana”. Siendo francés no levantaría mayores sospechas entre las autoridades cubanas, por lo que le propuso de ir para que le informara. París lo autorizó, y el 27 de abril de 1961 viajó desde Miami; regresó el 3 de mayo, y un vehículo lo llevó directamente a la sede de la CIA.

Con lo narrado, Dulles hizo un informe a Kennedy, el que se utilizó el día 5 en el Consejo Nacional de Seguridad donde el único punto fue Cuba. De ahí salió la decisión de seguir buscando el fin de Fidel Castro y su revolución, pero también la urgencia de hallar información sobre los acuerdos militares entre la URSS y Cuba.

Ahora Dulles le pidió a de Vosjoli que la seguridad francesa le facilitara las informaciones que obtuvieran sobre Cuba. La jefatura de la SDECE estuvo de acuerdo. Poco después la CIA entregó a de Vosjoli un minúsculo transmisor de última generación, que fue instalado en una apartada oficina de la embajada francesa. Desde ese lugar salían las informaciones directamente a la estación de la CIA en Miami.

Así du Gardier y de Vosjoli se convirtieron en los mejores colaboradores de la CIA; a espaldas de sus jefes en París llegaron a trabajar más para ella que para sus instituciones. O más claro: el embajador francés “se convertiría en un notable oficial de inteligencia”, cuyos telegramas “permitirían seguir casi a diario el desarrollo de la Operación Anadyr”.

Entre tanto, el presidente de Gaulle había dado la orden de buscar información y medios para impulsar el poder atómico francés. De Vosjoli vio que la labor que estaban desarrollando en Cuba, era de primera necesidad para Washington, podía ser intercambiada. Pero por disposición del Congreso, Estados Unidos no podía entregar información, ni computadores y menos uranio enriquecido. Kennedy, que tampoco lo quería, en enero de 1962 autorizó a la CIA para que facilitara lo que tuvieran sobre el desarrollo nuclear soviético.

Mientras la CIA entregaba documentación poco interesante, el 28 de mayo París daba la autorización para que la CIA tuviera su propia oficina en la embajada gala en La Habana. De Vosjoli se encargó de llevar en la valija diplomática los equipos de interceptación y comunicación más sofisticados con que contaba la CIA.

Según sus Memorias, para fines de julio los informantes y el embajador du Gautier empezaron a mencionarle “la llegada de barcos soviéticos a La Habana y, extrañamente, a Mariel, un pequeño puerto que raramente aparece en los mapas de Cuba […] y me intrigó mucho que ese puerto se cerrara a los cubanos y los soldados soviéticos descargaran los barcos ellos mismos. ¿Qué objetos preciosos pudo haber enviado Jrushchev a Cuba?”

El oficial del SDECE continuó diciendo que a partir de “varias fuentes, generalmente muy bien informadas”, conoció de la llegada “desde principios de agosto de grandes grupos de jóvenes […] que desembarcaron por la noche de barcos rusos en los puertos de Mariel y Bahía Honda”.

De Vosjoli, entonces, se entrevistó inmediatamente con el nuevo patrón de la CIA, John McCone, comprobando que nadie sabía lo que realmente estaba pasando. El espía volvió a La Habana. Pero los relatos que recibían, él y el embajador, de sus informantes cubanos les parecían un tanto fantasiosos. Hasta que un militar francés, que pasaba vacaciones en la isla, “me informó que había visto un cohete transportado en un camión”, así como “grandes semi-remolques que transportaban cohetes rusos bajo una lona”.

También dos “auxiliares de la embajada”, uno de ellos suboficial, encontraron pocas noches antes, “en una carretera secundaria que la policía había evacuado, convoyes militares viajando de oeste a este, incluidos tractores pesados que conducían remolques dobles de plataforma de seis ruedas, en los que supuestamente se encontraban rampas de lanzamiento de cohetes de una docena de metros de longitud”. Cuando de Vosjoli no estaba en Cuba, era el hijo del embajador quien transportaba hasta microfilmes a Nueva York. En otras ocasiones viajaba la esposa del embajador de Brasil, quienes se convirtieron mano derecha de los espías galos.

El 22 de agosto de 1962 McCone le hace un informe a Kennedy sobre los presuntos misiles y la ayuda militar soviética a Cuba: casi todo se basaba en lo aportado por de Vosjoli y du Gardier. Los franceses hicieron un trabajo tan eficiente e importante, que el 7 de septiembre de 1962 el embajador francés en Washington, Hervé Alphand, escribió al Ministro de Relaciones Exteriores, Maurice Couve de Murville, para contarle que el secretario de Estado de Kennedy, Dean Rusk, “agradecía la información sobre la situación en Cuba que hemos proporcionado al Departamento de Estado y a los servicios de Estados Unidos”.

En octubre, de Vosjoli recibió el agradecimiento personal de McCone. No era para menos: “Tengo razones para creer que mi información, junto con la de otros, fue la base de la decisión del presidente Kennedy de hacer responsables a los rusos”. Fue un aporte fundamental que el Estado francés hizo a Estados Unidos al descubrir la llegada de los misiles soviéticos, los que pronto serán la causa de la crisis más grave de la llamada Guerra Fría. Se asegura que “por su precisión y la importancia del tema, esa labor ha sido una de las más importantes en la historia de la inteligencia francesa”. Francia cumplió lo pactado. Mientras que la información que la CIA le entregó sobre la fabricación del armamento nuclear soviético no le aportó al desarrollo de su estrategia nuclear.

Hernando Calvo Ospina, http://www.elcorreo.eu.org/Francia-fue-el-mejor-espia-de-EE-UU-en-Cuba

El aeropuerto de Londres comienza a probar el ‘pasaporte covid’ que habilita a las personas para viajar

Los pasajeros de United Airlines y Cathay Pacific que salen del aeropuerto de Heathrow, en Londres, han comenzado a probar un nuevo “pasaporte covid” que, antes de viajar, permite a las aerolíneas comprobar el estado de salud de un pasajero y su cartilla de vacunación.

Esta tecnología, llamada “CommonPass”, permite viajar a las personas que no estén en cuarentena. Para ello tienen que descargar en su teléfono móvil una aplicación que contiene una prueba negativa de coronavirus o un certificado de vacunación (1).

“La aplicación del teléfono es un pasaporte digital que puede contener un certificado de prueba de Covid-19 o mostrar que una persona ha sido vacunada en el futuro de una manera diseñada para cumplir con varias regulaciones gubernamentales”, según el Daily Mail (2).

Supervisado por la Fundación Proyectos Comunes, que forma parte del Foro Económico Mundial, el salvoconducto funciona pidiendo a los viajeros que carguen su prueba de coronavirus o su certificado de vacunación en la solicitud, que luego genera un código QR que puede ser leído por el personal de las líneas aéreas y la policía de fronteras.

El diputado conservador británico Tobias Ellwood instó al Primer Ministro Boris Johnson a que recurriera al ejército para enviar vacunas a todo el país y estableciera centros de distribución regionales, así como a que elaborara una “base de datos nacional para seguir los progresos y expedir certificados de vacunación”.

El diputado dijo que los salvoconductos de inmunidad “probablemente tendrán que ser reconocidos internacionalmente para permitir los viajes internacionales”.

A principios de este año, el alcalde de Niza pidió que se exigiera a los ciudadanos que tuvieran un “pasaporte sanitario” si deseaban viajar, mientras que Alemania también está estudiando la posibilidad de exigir “tarjetas de inmunidad contra el coronavirus” que permita disfrutar de más libertad a los que han desarrollado anticuerpos contra el coronavirus que los que aún no están infectados.

(1) https://www.weforum.org/projects/commonpass
(2) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8814245/Worlds-Covid-passport-trialled-flights-Heathrow-week.html

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