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Día: 1 de octubre de 2020 (página 1 de 1)

En Europa el capitalismo es un ejército de muertos vivientes

El Índice de Precios al Consumo ha caído un 0,4 por ciento en septiembre y encadena ya 6 meses consecutivos de descensos. En toda Europa la caída de los precios se suma a la recesión para colorear el peor panorama económico imaginable.

La inflación subyacente, que mide la evolución de los precios descontando los más volátiles, como los de la alimentación y la energía, está en su nivel más bajo desde la aparición del euro.

En Bélgica las tiendas no pudieron vender el 40 por ciento de lo que pretendían durante las rebajas de verano.

La teoría económica que enseñan en las facultades se viene abajo. Según los libros de economía, el endeudamiento y la masiva creación monetaria del Banco Central Europeo deberían sostener los precios. Pero no hay manera.

La máquina de fabricar dinero de papel lleva años funcionando a pleno rendimiento. En menos de año y medio el Banco Central Europeo ha comprado bonos públicos y privados que suman más de un billón de euros.

El Banco Central Europeo está encargado de que los precios crezcan por encima del cero por ciento anual, pero no lo consigue. Ya nadie se acuerda de los tratados de Maastricht y Lisboa. “Hemos violado todos los tratados europeos porque queríamos salvar la zona euro”, dijo Christine Lagarde al Wall Street Journal el 17 de diciembre de 2010, cuando era ministra francesa de Economía.

El fantasma de la deflación ha invadido la Unión Europea. La economía europea se resume en la santísima trinidad: paro, recesión y deflación. En el papel de sumo sacerdote podríamos añadir los tipos de interés negativos para dejar claro que en Europa no hay nada que no esté en negativo.

En el segundo semestre, el PIB de la zona euro cayó un 12 por ciento, el consumo se ha reducido otro 12 por ciento y 5,7 millones de puestos de trabajo se han esfumado.

Hace un mes se comentaron mucho las palabras del presidente del Deutsche Bank, Christian Sewing, sobre la multiplicación de “empresas zombis” en Europa. No es nada nuevo: la inundación de dinero fiduciario ha permitido a los bancos mantener vivas a empresas quebradas y las ayudas públicas implementadas recientemente han agravado el problema.

Con el pretexto de la pandemia, los países europeos han suspendido las quiebras y suspensiones de pagos de las empresas. Los bancos rescatan a las empresas con el agua al cuello y luego el Banco Central Europeo rescata a los bancos. En Alemania calculan que una de cada seis empresas es un muerto viviente.

Todos los derechos han desaparecido, excepto uno: el derecho a la salud

La ola de histeria ha convertido a los vecinos en policías que se vigilan unos para denunciar a los otros. Un abigarrado compendio de nuevas reglas de comportamiento necesita de bandas parapoliciales que las hagan cumplir.

Los teléfonos de la policía están colapsados porque no pueden atender todas las denuncias que les llegan. Un vecino pasea sin mascarilla por la calle. Otro no se lava las manos con hidrogel. Un tercero no respeta la cuarentena. Hay quien se divierte en su casa con más de seis amigos…

Todo está prohibido porque la salud es lo primero. En Gran Bretaña los bares y restaurantes tienen que cerrar a las 10 de la noche y está prohibido cantar o bailar en los bares. Tampoco pueden poner la música alta, informa The Independent (*).

La policía lleva a cabo visitas a domicilio para comprobar el confinamiento y preguntan a los vecinos.

En las redes sociales aparecen fotos de patrullas de vecinos vigilando las calles, las ventanas, los buzones de la viviendas. Observan si hay luz a altas horas de la madrugada, si la música está a todo volumen, si se oyen risas…

El gobierno anima a los británicos a denunciarse unos a otros para imponer el distanciamiento social. Todo es por el bien de todos.

La policía detiene en la calle a los que no llevan mascarilla. Todos los derechos han desaparecido, excepto uno: el derecho a la salud.

Como en todo estado de guerra, las patrullas del ejército podrán reforzar a las policiales y parapoliciales, pero en las Islas aún no han llegado a ese punto… de momento.

(*) https://www.independent.co.uk/news/uk/politics/coronavirus-false-reporting-contact-fine-penalty-b671230.html

La crisis cerrará un tercio de las 230.000 empresas de Nueva York

Durante la pandemia en el área de Nueva York las quiebras de empresas aumentaron un 40 por ciento, en comparación con el mismo período del año pasado, según el último informe de Bloomberg.

Casi 6.000 negocios han cerrado en los cinco distritos de la ciudad de Nueva York entre el 1 de marzo y el 11 de septiembre. Aproximadamente 4.000 de estos negocios cerraron permanentemente.

El Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas de la ciudad ha recibido unas 35.000 llamadas desde junio de pequeñas empresas en busca de ayuda. La organización ya ha concedido al menos 4.000 subvenciones y préstamos a empresas en dificultades.

“Un tercio de nuestros pequeños negocios podrían cerrar si no tenemos una fuerte recuperación”, dijo Jonnel Doris, el comisionado del departamento. “El destino de los pequeños negocios determinará el destino de la ciudad”.

“Esta es una crisis, y debemos actuar; nuestra economía no puede recuperarse sin salvar a las pequeñas empresas”, dijo el auditor de la ciudad, Scott Stringer. “Cuando cierran, no sólo perdemos nuestros amados negocios de la calle principal. Perdemos empleos, ingresos fiscales y la columna vertebral económica de nuestra ciudad”.

La organización sin fines de lucro Partnership for New York City predice que la crisis podría llevar al cierre permanente de un tercio de las 230.000 empresas de la ciudad de Nueva York.

Leslie Berkoff, una abogada espevcializada en quiebras, le dijo a Bloomberg que algunos dueños de negocios ni siquiera se declaran en bancarrota porque puede costar hasta 25.000 dólares. Los dueños simplemente cierran las puertas de sus negocios y las dejan cerradas.

“¿Cuál es el punto de la quiebra? Nadie va a venir a por ti ahora mismo”, añade Berkoff. “Muchos de sus vendedores probablemente tampoco sobrevivirán”.

Entre el 16 de marzo y el 27 de septiembre, más de 600 empresas se declararon en quiebra sólo en los distritos sur y este de la ciudad de Nueva York.

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