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Día: 27 de septiembre de 2020 (página 1 de 1)

Los parados dan a luz a niños de mala calidad y deben ser esterilizados, según una diputada ucraniana

Ucrania sigue los pasos del III Reich. En junio una diputada del grupo parlamentario del partido gobernante “Servidores del Pueblo”, presidenta del Comité de Política Social y Protección de los Derechos de los Veteranos de Guerra del Parlamento de Ucrania, Galina Tretiakov, aseguró que los parados dan a luz a niños de mala calidad y deben ser esterilizados.

El vídeo con la declaración de Tretiakov se publicó en las redes sociales. La diputada planteó la conveniencia de pagar la asistencia social a los parados. “Cuando gastamos dinero en nuestra demografía que es utilizado por las familias y se produce el nacimiento de un niño, no para darle igualdad de derechos, educación, sino para obtener ayuda material, tendremos, digo, niños de muy mala calidad. También dependerán de los fondos públicos”, dijo la diputada.

A continuación citó el ejemplo del Reino Unido y Singapur, donde se han adoptado medidas severas para combatir a los parados. “El Reino Unido es, en este sentido, muy cruel con los que no trabajan. Incluso tenían un viceministro de política social que decía que todo aquel que quisiera asistencia social debía ser esterilizado. Es una política cruel. Quiero decir que muy a menudo se recuerda a Lee Kwan Yu (ex Primer Ministro de Singapur) por hacer de Singapur un buen país. Lee Kuan Yu esterilizaba a las mujeres que no tenían títulos de educación superior”, dijo Tretyakov.

Con esos métodos, los gobiernos de otros países “eliminan de la nación a quienes no son defensores de la patria y sostén de la familia”.

La dirigente de “Servidores del Pueblo” no ha sido desmentida por el gobierno que apoya, ni tampoco por el Presidente Zelensky porque sus declaraciones son características de los nazis que gobiernan en Kiev desde el Golpe de Estado de 2014.

Antes de llegar al Parlamento, Tretiakov fue presidenta de la ONG “Instituto para las Libertades Civiles”, financiado principalmente con subvenciones de la agencia gubernamental estadounidense USAID.

En un comunicado la Federación de Sindicatos de Ucrania para la Igualdad de Derechos de Mujeres y Hombres exigió la dimisión de la diputada.

https://strana.ua/news/275021-hlava-komiteta-sotspolitiki-tretjakova-zajavila-chto-u-bezrabotnykh-deti-nizkoho-kachestva.html

De la Guerra Civil a la Resistencia francesa

Hombres, mujeres y niños esqueléticos, presos tras las alambradas, barracones, letrinas bajo la lluvia, mutilados de guerra, una miserable cotidianidad que contrasta con los rollizos gendarmes franceses y senegaleses, de grotescos rostros animalizados como cerdos o perros de presa.

Así lo reflejó en sus dibujos, trazados en los campos de concentración del sur de Francia en que estuvo recluido —Bram, Argelès, Saint-Cyprien—, el exiliado republicano Josep Bartoli (Barcelona, 1910 – Nueva York, 1995).

Había luchado en el frente de Aragón y sido fundador del sindicato de dibujantes de la UGT. Antes de que la Gestapo lo deportara a Dachau, huyó a México, donde fue amante de Frida Khalo. Pero en la Segunda Guerra Mundial otros muchos excombatientes de la Guerra Civil siguieron luchando contra el fascismo desde la Resistencia francesa.

Si de sacar a estos del olvido se ocupa Evelyn Mesquida en “Y ahora, volved a vuestras casas” (Ediciones B), otro libro, “La retirada” (editorial El mono libre) reúne los dibujos de Bartoli.

Mesquida (Alicante, 1945), periodista e «hija de vencidos», ya contó en La Nueve el papel de los españoles en la liberación de París en 1944, y fue la frase que De Gaulle pronunció entonces ante los republicanos la que usa para el título: «¡Pero si no tenían casa a la que volver! Habían luchado contra Franco. Les habrían matado», exclama ante ese sinsentido.

Calcula que había unos 300.000 combatientes entre los exiliados pero no hay cifras de cuántos se enrolaron en la Resistencia. Ella ha seguido sus pasos hablando con supervivientes. «Francia llamó a sus hombres a filas en la guerra contra Alemania, y al quedar campos, minas y fábricas vacíos creó compañías de trabajadores extranjeros a las que se apuntaron españoles que estaban en los campos. Fueron enviados por todo el país y algunos vieron en la Resistencia contra los nazis la oportunidad de seguir luchando contra el fascismo. Pensaban que si ganaban la guerra los aliados les ayudarían contra Franco y podrían regresar a España. Sintieron como una gran traición que no fuera así».

Su motivación y su experiencia en combate en la guerra civil fue esencial en las acciones de la Resistencia, donde algunos dirigieron importantes células. Como Francisco Ponzán, quien con su tribu de militantes libertarios creó una de las redes de evasión de perseguidos por los nazis más efectivas en estrecha colaboración con los aliados. Murió fusilado y quemado en 1944 junto a otros 53 detenidos de la prisión de Saint-Michel en circunstancias poco claras. O la cuarentena de españoles que, liderados por Cristino García y Miguel Arcas, derrotaron a una división de mil alemanes en la batalla de la Madeleine (1944).

Apunta Mesquida cómo los dos oficiales al mando se suicidaron con su pistola al ver que habían sido vencidos «por un puñado de españoles harapientos». Entre ellos se sabe que había dos mujeres anónimas. A diferencia de sus compañeros, ellas no recibieron medalla alguna de Francia.

El olvido es más flagrante en el caso de las mujeres, la mayoría jóvenes, que hacían de enlaces y correo entre los maquis. «Eran mujeres en la sombra» que se arriesgaban al arresto, la tortura y la muerte. Entre ellas, Carmen Bazán, María Vázquez (que participó en la liberación de Ruán), Valentina Serres (que embarazada de siete meses osó recoger con una carretilla el cadáver de su marido, asesinado por los nazis) o Conchita Grange (a la que con 19 años la torturó la Gestapo. «No hablé», le contó a Mesquida. La deportaron a Ravensbruck).

Volviendo a Bartoli, que llegó a esconder su cuaderno de dibujo en la arena del campo de Brams cuando lo llevaron al hospital enfermo de tifus, su obra era una forma de resistencia. Parte de ella se conserva hoy en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona. «Su lápiz era, en cierto modo, el fusil que le habían confiscado», opina su sobrino fotorreportero, Georges Bartoli, que incluye en el libro fotos propias. Su figura la recupera también la película de animación Josep, del dibujante Aurel, de estreno aplazado por la pandemia.

Bartoli escapó de los campos franceses hacia el París ocupado gracias a una red de ayuda a judíos y acabó instalándose en Nueva York en 1946, donde trabajó de escenarista, participó en la revista antifranquista Ibérica y expuso junto a artistas como Rothko, Pollock, De Kooning. No volvió a Barcelona hasta 1977, tras la muerte del criminal Franco.

https://www.eldia.es/dominical/2020/09/27/guerra-civil-resistencia-francesa/1112284.html

Diez manifestantes detenidos ayer en Londres durante una protesta contra el confinamiento

Diez manifestantes fueron detenidos ayer en Londres durante una protesta que reunió a miles de personas contra el confinamiento y las restricciones de derechos en Gran Bretaña.

Los incidentes estallaron cuando la policía cargó para disolver la manifestación en la Plaza de Trafalgar porque no cumplía con la prohibición de actos multitudinarios.

El gobierno de Boris Johnson ha prohibido las reuniones de más de seis personas y el cierre de bares y restaurantes a partir de las 10 de la noche.

El uso de mascarillas pasa a ser obligatorio para los empleados del sector de la hostelería y el comercio minorista, además de para pasajeros de taxis y similares.

“En los sectores comercial, turismo, entretenimiento y otros, nuestros lineamientos para la prevención de la covid pasarán a convertirse en obligaciones legales. Los negocios podrán ser multados, e incluso cerrados, si no cumplen con las reglas”, advirtió Boris Johnson.

La asistencia a bodas ha quedado limitada a un máximo de 15 personas y ya no habrá excepciones para deportes practicados bajo techo.

El regreso paulatino de espectadores a los eventos deportivos también ha sido suspendida.

Una cuarta parte de los 66 millones de habitantes de Gran Bretaña están afectados por el confinamiento y las restricciones de movimientos.

El gobierno ha lanzado una aplicación para móviles basada en la tecnología Bluetooth que alerta a los usuarios si han pasado 15 minutos o más a menos de dos metros de otro usuario que ha dado positivo en una prueba.

La aplicación permite a los clientes proporcionar a los bares y restaurantes sus datos personales, una obligación legal, gracias a un lector de códigos QR.

La ciencia progresa a pesar de las zancadillas de los científicos

En un momento, como el actual, en el que muchos científicos están dando ejemplos cotidianos de patetismo en los platós de televisión, hay quien los equipara con la ciencia, para bien y para mal. Incluso hay quien pone en cuestión la ciencia por las aberraciones que escucha de los científicos, asimilando la ciencia con la religión.

Los científicos no suelen ayudar mucho en la comprensión de lo que se traen entre manos y, como es natural, no pueden explicar a los profanos lo que ellos mismos no son capaces de comprender. No hay más que leer lo que difunden acerca de eso que llaman “método científico” para apercibirse del cúmulo de chapuzas que inundan sus cabezas.

Por supuesto que a una ciencia raquítica le corresponde una divulgación científica mucho peor y de las revistas científicos no voy ni a hablar, al menos de momento. No obstante, me parece evidente que hoy ninguna revista publicaría un artículo de Newton y mucho menos le consideraría como un científico. Nadie admitiría jamás su tesis de que el espacio es “el sensorio de dios”. Sería un borrón definitivo en su prestigio que, si hoy día se mantiene, es a costa de ocultar esa frase y otras muchas parecidas.

A lo máximo un lector inquieto alcanza a tener una imagen de los científicos que hace décadas que desapareció. Si hacemos que recite los nombres de diez científicos, ninguno de ellos es equiparable a los del presente siglo.

Son muchos los científicos que han creado la ficción de sí mismos como “comunidad”, es decir, como un colectivo que escribe en sintonía, que sostiene las mismas conclusiones y trabaja sobre los mismos postulados. El que no forma parte de ella, queda fuera de la ciencia y desde luego se le puede menospreciar e insultar, que es siempre la antesala de la hoguera.

Si los científicos formaran una “comunidad”, no hubiéramos podido disfrutar de debates apasionantes, como los que tuvieron Newton y Leibniz, por seguir con el ejemplo, y cualquiera de ellos que tuviera razón no es motivo para descalificar al otro.

A diferencia de los demás seres humanos, los científicos alardean de objetividad, como si alguna vez en la historia el saber (y ellos mismos) se hubieran podido desprender del mundo en el que viven.

Les gusta recordar que sus concepciones no dependen de lo que opinen unos u otros y que una tesis científica no depende de votaciones, mayorías o minorías. Es cierto. La veracidad de una tesis científica ni siquiera depende de un científico, ni de la mayoría de ellos.

El motivo es evidente: la ciencia es predominantemente objetiva, mientras los científicos son su componente subjetivo, es decir, temporal, limitado, superficial o parcial.

Eso quiere decir que la ciencia es, como todo, una contradicción y una unidad de contrarios. Una tesis errónea puede contener un componente veraz y, al revés, una tesis correcta, puede contener falsedades.

La tesis, evidentemente falsa, de que “el espacio es el sensorio de dios” contenía una concepción verdadera que ni siquiera Einstein fue capaz de apreciar: “el espacio es infinito”; no tiene ninguna clase de límites.

Una tesis, evidentemente correcta, como la segunda ley de la termodinámica, contiene interpretaciones falsas, como Engels se encargó de demostrar contundentemente hace siglo y medio.

Las contradicciones de la ciencia son las que impulsan su desarrollo o, dicho con otras palabras, la ciencia se desarrolla porque hay contradicciones. Los avances científicos no llegan viento en popa, como les gusta hacer creer a los divulgadores, sino en medio de una resistencia feroz de los científicos empeñados en defender las doctrinas establecidas, el canon de los libros de texto y los manuales de la asignatura.

La ciencia progresa a pesar de las zancadillas de los científicos. Cuando en 1946 el geólogo australiano Reginald C. Sprigg buscaba uranio para la fabricación de bombas atómicas, realizó uno de los descubrimientos más importantes del pasado siglo: la fauna ediacara, que acreditaba la existencia de formas antiquísimas de vida antes del Cámbrico. El artículo que envió a “Nature” comunicando su descubrimiento fue rechazado y tampoco encontró ningún eco dos años después cuando viajó a Londres para informar del hallazgo al Congreso Geológico Internacional.

Cuando en 1960 Theodore Maiman fabricó el primer rayo láser, la revista “Physical Review Letters” rechazó publicar su descubrimiento. Fue repudiado en Estados Unidos y tuvo que marchar a Canadá para seguir investigando. El conocimiento no acarrea reconocimiento. A Maiman nunca le concedieron el Premio Nobel y relató su marginación científica en un libro titulado “La odisea del láser”.

En 1987 “Nature” y “Science” rechazaron uno de los trabajos iniciales de Kary B. Mullis sobre la hoy famosa técnica PCR. A las revistas científicas, a los divulgadores, lo mismo que a los propios académicos, no les gustan escuchar novedades que les saquen de su error.

A pesar de una dilatada experiencia, hay quien cree que sobre ciencia no se discute y que eso diferencia a las ciencias “de verdad”, que son las ciencias “naturales”, de las ciencias sociales, las humanidades o las letras. Recientemente Rafael Silva publicó (1) al respecto un artículo que, a pesar de ser una mierda, fue reproducido por Contrainformación (2), Rebelión (3) y La Haine (4), sin duda porque se trata de una concepción muy extendida que permite a un cretino llenarse la boca de insultos.

Cualquier tesis es científica porque es discutible, incluso en matemáticas. En 1900 David Hilbert presentó un listado de problemas cuya resolución esperaba el siglo XX. Más de cien años después, algunos de ellos se han resuelto, otros no y otros son materia de discusión entre los matemáticos, dice la Wikipedia (5). Hay quienes aceptan cierto tipo de demostraciones que los demás no admiten.

El saber ni se ha cerrado ni se cerrará jamás. Lo que hoy la ciencia da por sabido y aceptado será derribado más adelante por algún “bicho raro” al que llenarán de desprecio, hasta que cada cual se arranque la venda de los ojos. Entonces la minoría se convierte en su contrario: mayoría. El “bicho raro” pasa a ser una gloria mundial, un pionero halagado por aquellos mismos que antes lo arrastraron por el lodazal.

Siempre ha sido así a lo largo de la historia de la ciencia.

(1) http://rafaelsilva.over-blog.es/2020/08/el-negacionismo-como-activismo-de-la-ignorancia.html
(2) https://contrainformacion.es/el-negacionismo-como-activismo-de-la-ignorancia
(3) https://rebelion.org/el-negacionismo-como-activismo-de-la-ignorancia/
(4) https://www.lahaine.org/est_espanol.php/el-negacionismo-como-activismo-de
(5) https://es.wikipedia.org/wiki/Problemas_de_Hilbert

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