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Mes: agosto 2020 (página 2 de 17)

Otro manifestante murió ayer en Portland (sigue la ola de terror fascista en Estados Unidos)

Una persona murió ayer por disparos en Portland, Oregón, en el noroeste de Estados Unidos, al estallar duros enfrentamientos entre manifestantes antirracistas y partidarios de Trump.

Desde la muerte de George Floyd en el mes de mayo, Portland ha sido el epicentro de frecuentes protestas contra el terrorismo policial en Estados Unidos.

Una caravana de varios cientos de automóviles organizada por partidarios de Trump también se reunió en el centro de Portland. Según el New York Times, los seguidores de Trump dispararon bolas de pintura a los manifestantes antirracistas, que respondieron con disparos de diversa índole contra los vehículos.

La policía intervino y en algunos casos hizo detenciones. Sin embargo, no confirmó si el tiroteo, que ocasionó una víctima, estaba directamente relacionado con las protestas.

En un vídeo del tiroteo difundido por el New York Times, se observan disparos contra un grupo de personas reunidas fuera de un aparcamiento antes de que un hombre se desplomara al suelo. Según el periódico, el hombre al que dispararon llevaba un sombrero con la insignia de Patriot Prayer, un grupo fascista con sede en Portland que se enfrenta a los manifestantes antirracistas.

Se escucharon disparos procedentes del vecindario y apareció una víctima con una herida de bala en el pecho en el lugar de los hechos. Los disparos tuvieron lugar alrededor de las 8:45 de la tarde hora local en el centro de la ciudad. La policía ha abierto una investigación por homicidio.

Una nueva ola de protestas se ha extendido por Estados Unidos. Este movimiento se reavivó cuando Jacob Blake, otro afroamericano, fue gravemente herido por un policía blanco que le disparó siete veces en la espalda en Kenosha, Wisconsin.

En varias ciudades el odio a la policía ha conducido a enfrentamientos nocturnos entre los manifestantes y la policía, auxiliada por elementos fascistas y racistas. En Kenosha la tensión culminó el martes por la noche cuando un racista de 17 años disparó a tres manifestantes, matando a dos de ellos.

Trump viajará a Wisconsin para reunirse con los policías, según dijo Judd Deere, el portavoz de la Casa Blanca.

¿Cómo mantener el miedo cuando ya no hay muertos?

Perdone el título, pero confieso que no puedo soportar más la histeria colectiva de miedo en la que nos han mantenido desde el final del confinamiento.

La nueva forma de asustar, en un momento en el que los enfermos de coronavirus no parecen estar aumentando y no son muy graves (¡estamos encantados!), es exhibir la amenaza de graves secuelas, que aún son poco conocidas. Las últimas de las secuelas encontradas: ataques de fatiga extrema.

Aquí tengo una pregunta ingenua: cuando respiras tus propios microbios y el CO2 que se liberan en una mascarulla, durante horas y horas, ¿respiras oxígeno saludable para “recuperar tu salud”? Cuando no sales de su casa durante dos semanas o diez días porque has estado bajo estricta cuarentena con una amenaza criminal por “desobediencia”, ¿te has oxigenado bien para “ponerte sano”?, ¿No podría ser el estrés constante debido al miedo o a las innumerables complicaciones de la vida cotidiana también la causa de una gran fatiga? Así que las secuelas del virus en forma de fatiga severa y duradera, ¿no podrían ser más bien las secuelas de una histeria sostenida?

Hay que decir que, cuando vemos el debate sobre el “cierre” de las fronteras con Francia en forma de cuarentena obligatoria, pero con la excepción de los trabajadores fronterizos de los que no se puede prescindir, nos preguntamos si el virus es realmente tan terrible o si podría haber un virus “ligero” para los trabajadores fronterizos y un virus “grave” para los trabajadores no fronterizos. Hay que señalar que no podemos celebrar el hecho de que las autoridades políticas tomen en consideración otras preocupaciones distintas de las estrictamente médicas.

Soñamos que amigos y conocidos médicos o farmacéuticos que, en privado, dicen que asistimos a una especie de “dictadura de los virólogos” y deploran la información catastrofista, se atreven a proclamar públicamente sus dudas y críticas científicas, tan científicas como las certezas opuestas que se transmiten oficialmente en los grandes medios de comunicación y se afirman ante los responsables políticos.

Soñamos que, 46 años después del escándalo Watergate, unos pocos periodistas, cuyos recursos de investigación son a menudo sorprendentes, descubrirán, por ejemplo, un posible “farmagate”.

https://blogs.letemps.ch/suzette-sandoz/2020/08/29/quand-on-manque-de-morts-comment-faire-peur/

La opción de la lucha armada gana terreno en el Sáhara Occidental

Considerado por la ONU como un territorio no autónomo pendiente de descolonización, el Sáhara Occidental sigue hoy ocupado por Marruecos más de 40 años después de la salida de España. En la parte del territorio ocupado por el Reino marroquí, defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, conlleva a muchos riesgos y el camino hacia una solución pacífica del conflicto se está alejando año tras año.

Una carretera asfaltada cruza una zona desértica. Tienes que pasar un puesto de control del ejército argelino, varias rotondas, antes de llegar a lo que parece un pueblo abandonado en medio de la nada. Las casas están construidas de barro, algunas incluso de hormigón. A 1.800 kilómetros de Argel, Bojador es uno de los campamentos de refugiados saharauis establecidos desde 1975 tras la huida de la invasión militar marroquí.

En la región, cerca de la ciudad argelina de Tinduf, cerca de 200,000 personas, con estatus de refugiado, viven en varios campos, administrados por el Frente Polisario, la organización política del Sáhara Occidental y único legítimo representante de este pueblo.

Este territorio, colonia española, actualmente queda bajo ocupación marroquí desde 1975, cuando el rey Hassan II envió a 350,000 civiles marroquíes acompañados de 20.000 soldados “para devolver a la patria una tierra que nunca hemos olvidado”, según el monarca. Después de la muerte de Franco, España había abandonado sus colonias, al tiempo que abogaba por la autodeterminación del Sáhara Occidental. En el momento ya se sabe que el subsuelo es rico en fosfatos y otros minerales.

En el año de 2015, la ONG Oxfam lanzó una campaña internacional para enfatizar que el conflicto había durado 40 años y que toda una generación había nacido en campos de refugiados a la espera de una solución que nunca llegó.

Después de dieciséis años de guerra, entre el Frente Polisario y Marruecos, se firmó un alto el fuego en 1991. La ONU propone un plan de paz que prevea un alto el fuego y un referéndum a través del despliegue de la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental).

Actualmente Marruecos ocupa dos tercios del Sáhara Occidental, que denomina “Provincias del Sur”, mientras el Frente Polisario controla y administra el resto del territorio, llamado “territorios liberados del Sáhara Occidental”.

La ONU, tras la firma del alto el fuego, prometió al Polisario la organización de un referéndum donde el pueblo saharaui pueda decidir sobre su futuro, sin embargo esta consulta nunca tuvo lugar. Hoy en día, ese plan aún está bloqueado, especialmente en el tema del establecimiento del organismo electoral.

Marruecos aún no está reconocido como una Potencia administradora por las Naciones Unidas ni por otro cualquier Estado. El rey Mohammed VI propuso otorgar una “mayor autonomía” al pueblo saharaui mientras mantiene el control militar sobre el territorio, la moneda y los asuntos exteriores. La propuesta fue rechazada por el Frente Polisario que reivindica la independencia total.

En este contexto, cualquier libertad de expresión en el Sáhara ocupado, parece ser complicada. La ONG francesa de derechos humanos (ACAT) ha documentado durante años los ataques contra la libertad de expresión y la tortura sufrida por activistas de derechos humanos y activistas saharauis. Según la organización francesa, 177 manifestaciones pacíficas fueron reprimidas violentamente por Marruecos en 2014 y se registraron 84 violaciones de la libertad de expresión y asociación entre 2014 y 2016.

El último caso documentado por la ONG ACAT evoca el destino de 21 activistas y pro derechos humanos arrestados en el año 2010 como parte del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik. Ese año, 20,000 saharauis establecieron un campamento en protesta contra la discriminación sufrida por los saharauis del poder militar marroquí.

El campamento fue evacuado por la fuerza el 8 de noviembre de 2010, los enfrentamientos posteriores en El Aaiún causaron nueve muertos y heridos. En julio de 2017, los 19 saharauis, aún encarcelados, fueron condenados a penas severas, más de treinta años de prisión, a pesar de que sus abogados no podían representarlos en condiciones normales.

En su informe, ACAT explica que durante el juicio “los acusados se negaron a asistir a las audiencias y participar en lo que consideran una parodia de justicia. Sus abogados marroquíes y saharauis se retiraron y sus abogados franceses fueron despedidos automáticamente, dos de ellos incluso fueron expulsados violentamente de la sala del tribunal”.

En los campamentos de refugiados saharauis, las condiciones de vida son precarias en esta región inhóspita. En 2016, las inundaciones destruyeron gran parte de estos frágiles campamentos. Pero los jóvenes saharauis tienen la oportunidad de dejar estos campos. “Los viajes patrocinados por el Estado saharaui y los socios extranjeros permiten que los refugiados saharauis viajen al extranjero”, señala Hannah Armstrong, investigadora en Argel, en el World Policy Journal. “Los niños viajan a España en el marco del programa vacaciones en paz, y los que tienen veinte años son enviados al extranjero para estudiar y formarse para continuar el relevo de la mucha, hacen medicina en Cuba, hacer estudios de ingeniería en Argelia y ciencias políticas en Sudáfrica”.

El Frente Polisario, como único y legítimo representante, ha desarrollado principalmente su política en la resistencia pacífica. Sin embargo, hoy, en Bojador, la opción de la guerra es la que está ganando terreno en la mente de los jóvenes.

Mohamed lleva una camisa a cuadros. Estudiante de comunicación, también piensa que la guerra es la solución para el Sáhara Occidental. “No confío en Marruecos, Argelia o la ONU. Todos ellos tienen sus propios intereses en este conflicto. Nuestro gobierno (el Frente Polisario) nos está diciendo que mantengamos la calma, pero ya no puedo obedecer a eso. Tan pronto como nos digan que vamos a la guerra, nos iremos. Estamos preparados”.

https://www.elpaiscanario.com/sahara-occidental-la-opcion-de-la-lucha-armada-esta-ganando-terreno/

‘El covidismo es una forma de religión, con sus templos mediáticos y sacerdotes expertos’

Mentiras, engaños, comportamientos mágicos, cuasi-religión, charlatanería: no se puede decir que François Jortay vaya con la parte de atrás de la cuchara en su largo análisis de la gestión de la crisis de Covid-19. Para darle un anticipo y quizás el deseo de leerlo (dos veces, como él aconseja), le hemos pedido que resuma sus puntos más destacados. En esta entrevista exclusiva, muestra la amplitud del catastrofismo mediático y su poder de convicción (es decir, de condicionamiento) sobre los gobiernos y una parte considerable de la comunidad científica. Además, se dice que muchos científicos son víctimas de la falta de comprensión de los límites de la modelización matemática aplicada a los fenómenos ecosistémicos y sociológicos. La incapacidad (verificada históricamente) de los modelos epidemiológicos para predecir el futuro ha “justificado” la inversión del principio de precaución, pisoteando así los principios básicos del método científico. Esta “nueva religión” que él llama “covidismo” lleva a la población a un confinamiento cognitivo deletéreo. El análisis de François Jortay es implacable. Desmantela los modelos de predicción en el centro de toda la maquinaria covidencial y denuncia el engaño que consiste, en la gestión de la epidemia, en utilizar el número bruto de pruebas positivas sin relacionarlo con el número de pruebas realizadas (casos/pruebas positivas). El indicador más importante, afirma, es la mortalidad por todas las causas. Al final, no sólo dice en voz alta lo que mucha gente, incluyendo científicos, piensa en silencio, sino que su viaje al corazón de los modelos matemáticos tiene el mérito de exponer los defectos del discurso oficial, o ¿debería llamarse “propaganda”?

1. ¿Por qué acusas a los “expertos” científicos del gobierno o de los canales de televisión de incompetencia o charlatanería?

Hay que distinguir entre la competencia y el uso que se hace de ellas. Cuando analizo los artículos “científicos” sobre la epidemia de covid-19, leo tantos detalles que me pregunto: ¿es incompetencia o charlatanería? Por supuesto, no debemos subestimar la posibilidad de incompetencia por parte de algunos profesores universitarios, con sus excepcionales capacidades de memorización y velocidad de trabajo, ciertamente excepcionales, pero “monos eruditos”. Sin embargo, creo que en la mayoría de los casos se trata más bien de charlatanería, en este caso por parte de individuos que explotan su condición de científicos para engañar a la población. Un caso bien documentado de libro de texto es el del LancetGate.

2. ¿Cuál es entonces su propia legitimidad para analizar y criticar el manejo de la epidemia en Bélgica?

Mi legitimidad personal es, ni más ni menos, la de un ciudadano que dedica mucho tiempo a la lectura de artículos científicos y a la investigación. Este es un enfoque que he teorizado a través de los conceptos de investigación libre y transdisciplinariedad y que pongo en práctica en todas mis publicaciones. Las nociones de tiempo libre y el derecho transdisciplinario a hablar tienen un vínculo directo con mi trabajo sobre la asignación universal y la democracia directa.

3. ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en el debate científico?

La competencia que los medios de comunicación social representan para las empresas de “información” las está llevando a ser cada vez más catastróficas («noticias sesgadas” o incluso “noticias falsas») con el fin de aumentar los índices de audiencia. Desde el covidismo es obvio que estas empresas no tienen dificultad en atraer a los científicos que se consideran injustamente incomprendidos. Tal vez esperan que las audiencias de televisión y las contribuciones en las columnas de la prensa escrita les permitan, alimentando el catastrofismo, brillar finalmente bajo los reflectores. En la jerga de los medios profesionales de “noticias”, hay un término para estos expertos: “buenos clientes”. No puedo decir si estos científicos charlatanes son la mayoría dentro de la comunidad científica, pero es, por otra parte, flagrante que su cobertura favorable en los medios de comunicación tiene el efecto de inhibir el debate contradictorio dentro de ella. No hay muchos científicos que se arriesguen a que su reputación sea masacrada por las empresas de “información”. Por ello, una de las conclusiones de la “Gestión de las epidemias” es la necesidad de un control democrático de los medios de producción de información y conocimientos.

4. En el centro de su demostración, usted cuestiona la principal herramienta de la gestión gubernamental: los modelos matemáticos. ¿Cuál es el problema?

Los modelos matemáticos pueden ser muy útiles, pero sólo si no están desconectados de la realidad. Sin embargo, cuando se modelan fenómenos que entran dentro de las llamadas ciencias “humanas” o “blandas”, como la economía o la infecciología, a menudo existe el riesgo de aplicar el reduccionismo de la modelización matemática a fenómenos complejos y ecosistémicos que no son… reducibles. Es posible utilizar un modelo para reproducir simplemente las curvas epidémicas observadas, pero adaptando cada vez los valores de los parámetros del modelo. En estas condiciones, es imposible predecir el futuro, especialmente si el virus es nuevo. Cuando su médico de cabecera dice que “este año la gripe es virulenta y persistente” quiere decir que el valor de los parámetros beta y lambda es más alto de lo habitual. Sin embargo, los modelos dibujan una curva epidémica basada en el valor asignado a cada uno de estos parámetros. Si se cambia este valor, entonces se altera la forma de la curva, incluyendo su altura (número de infecciones y por lo tanto número de muertes). En estas condiciones es imposible predecir el futuro desde el pasado.

5. ¿Pero no podemos adaptar el valor de los parámetros durante una epidemia para que describan correctamente la realidad?

Sí, esto es una parametrización en tiempo real. Pero esto es una señal de que los modelos epidemiológicos no son predictivos sino sólo descriptivos, es decir, pueden dibujar una curva teórica suave que es una buena aproximación de la “curva” real. Para poder hacer predicciones, el valor de los parámetros debe ser necesariamente constante en el tiempo (y preferiblemente también en el espacio). Hagamos una analogía para entender esto: si podemos predecir el tiempo que tardará un cuerpo en caer desde una cierta altura y su velocidad en el momento del impacto, es porque la fuerza de gravedad es conocida. Si, en el mismo marco de referencia, la fuerza de gravedad cambia debido a mecanismos mal entendidos, esta predicción no sería posible. Sin embargo, en los parámetros de los modelos epidemiológicos, no hay nada que se asemeje ni de cerca ni de lejos a la constante que es la aceleración gravitatoria. El valor de estos parámetros no es estable en el tiempo ni en el espacio. Ciertamente, esto no es un problema para los que se interesan por los modelos epidemiológicos, porque lo que les interesa es el promedio de los parámetros. Afirman 1. que este promedio es constante en el tiempo y en el espacio, y 2. que la desviación estándar (*) de los valores sobre los que se calcula el promedio sería “suficientemente pequeña”. Pero los recurrentes y gigantescos errores de predicción de los modelos epidemiológicos muestran que sus conclusiones son falaces. Y aquí, ni siquiera hemos abordado el problema de la falta de fiabilidad de las mediciones de las variables epidemiológicas durante una epidemia (infecciones, hospitalizaciones, mortalidad, etc.), que son las variables de entrada de los modelos…

6. Las autoridades afirman que como el virus es nuevo, se aplica el principio de precaución. ¿Por qué castigar este exceso de precaución?

No es exceso de precaución, es un comportamiento mágico. El principio de precaución no consiste en aplicar una medida incierta con el pretexto de que tal vez funcione (bien podría quemar velas, ¡nunca se sabe!) sino, por el contrario, en no aplicar una medida sin tener la certeza de que sus efectos perversos no superarán a sus efectos positivos esperados. Es esta segunda interpretación del principio de precaución la que prevaleció antes del covidismo. La pregunta es por qué, en 2020, se ha producido un cambio semántico. ¡Y muy poca gente se dio cuenta del engaño!

7. ¿Cómo puede estar seguro de que cualquier epidemia se extinguirá de forma natural?

Esta pregunta equivale a sugerir que el covid-19 sería el primer virus de la historia humana que, sin confinamiento y las mascarillas, la epidemia sólo se habría extinguido con la muerte del último humano. Esto no tiene ningún sentido. En lugar de hundirnos en creencias apocalípticas, observemos los hechos históricos: ¡las pandemias anteriores, incluyendo las de los “nuevos” virus, nunca han confirmado las predicciones ultracatástricas “a lo Neil Ferguson”, y esto sin que se haya impuesto el confinamiento o las mascarillas a las poblaciones! Contrariamente a lo que sugiere el simplismo de los modelos epidemiológicos, las razones de la autoextinción de las epidemias son poco conocidas: podría haber una inmunidad de nacimiento o una inmunidad cruzada aún no identificada o subestimada. Y tal vez otros factores explicativos jueguen un papel, particularmente en las fases iniciales del fenómeno epidémico.

8. Algunos han demostrado científicamente las “muertes evitadas” por el confinamiento. Usted es exactamente lo contrario: ¿cómo demuestra indiscutiblemente la inutilidad (o incluso la contraproducencia) del confinamiento?

Hasta la fecha, no he encontrado ninguna demostración seria de muertes evitadas gracias al confinamiento. Ciertamente hay una enorme producción de artículos “científicos” que afirman demostrar esto, pero cuando uno se toma la molestia de leer algunos de ellos cuidadosamente, uno se da cuenta de dos cosas. O bien los autores no mencionan toda la información necesaria para verificar sus conclusiones. O bien estos estudios son claros engaños, confundiendo la correlación (el confinamiento fue seguida de una desaceleración de la epidemia) con la causalidad (se dice que la desaceleración está causada por el confinamiento). Toda epidemia comienza con una fase de crecimiento, a la que sigue una fase de disminución. Este ha sido el caso de todas las anteriores epidemias de “nuevos” virus, ¡y sin que se haya impuesto confinamiento o las mascarillas!

9. ¿Con esto quiere decir que la seudociencia se usa para demostrar algo?

Hago la pregunta: ¿el LancetGate es una excepción o más bien la norma? El famoso libro “Imposturas intelectuales” publicado en 1997 por Sokal y Bricmont ya mostró la eficacia muy relativa de la validación por pares. En este caso, me parece sumamente difícil, si no imposible, desde un punto de vista práctico, medir experimentalmente la eficacia de confinamiento general o de la obligación de llevar una máscara por parte de toda la población. Por esta razón, para imponer sus “predicciones” catastróficas, los covidentes han tenido que invertir la definición del principio de precaución. Por lo tanto, mi trabajo se basa en el razonamiento lógico, lo que podría llamarse sentido común, pero basado en datos creíbles. Y no hay ninguna foto, y se comprende por qué la estrategia preventiva llamada “no farmacéutica” (confinamiento, distanciamiento, mascarillas, lavado) nunca se ha impuesto a las poblaciones durante las pandemias de virus anteriores, incluso las “nuevas”.

10. Hay un golpe en la comunicación del gobierno sobre el “rebrote”. ¿Hay que temer un “rebrote»?

Por una parte, basta con que aumente el número de pruebas (por ejemplo, como resultado de la mediatización excesiva de las “predicciones” catastróficas) para que aumente el número de “casos positivos”. Por lo tanto, el indicador pertinente para las infecciones es la relación entre los resultados positivos y las pruebas y no su numerador. Por otra parte, el indicador final, es decir, el más relevante, es obviamente la tasa de mortalidad por todas las causas. Basta con mirar estos indicadores para darse cuenta de que la cuestión fundamental no es la del rebrote, sino por qué se ha invertido la definición del principio de precaución y por qué muchos aparatos del Estado (gobierno, empresas de “información”, expertos de televisión…) han empezado a aterrorizar a la población.

11. Las autoridades afirman que la “tasa de reproducción” (posibilidad de infectar a otras personas) R0 sigue siendo alta. Las pruebas muestran cada vez más casos, por lo tanto, posibilidades de contacto. ¿No es por lo tanto normal que el gobierno trate de reducirlos continuando las medidas de “prevención»?

La tasa de reproducción Rt dice que un aumento en el número de infecciones corresponde a Rt > 1 y una disminución a Rt < 1. Punto. R0 es Rt en t=0 , o una especie de promedio de Rt calculado sobre un período de tiempo arbitrario. Punto de barra. En ninguno de los dos casos se trata de una cuestión de predicción: o se habla del pasado, o se habla de posibles escenarios (en el sentido de “es posible que mañana te caigas por las escaleras”…). Todo lo demás es charlatanería, que se ilustra con los recurrentes y gigantescos errores de previsión de los modelos epidemiológicos. En el caso del covid-19, sus seguidores, con la ayuda de las empresas de “información”, han logrado convencer a muchos gobiernos para que apliquen el confinamiento. Y ahora afirman que el confinamiento es la razón por la que esta epidemia no fue excepcional. Pero también podrían haberlo dicho en anteriores pandemias de nuevos virus, si hubiésemos cedido a su catastrofismo, como desgraciadamente hicimos en 2020. Comprendamos, pues, la gravedad del confinamiento cognitivo en el que nos encontramos hoy en día, resultante de la inversión del principio de precaución. Por lo tanto, hablar del “covidismo” como una forma de religión, con sus templos mediáticos y sus “sacerdotes expertos”, está bien fundado.

12. Al final, ¿cuál es la mejor estrategia para la vigilancia de la epidemia? O, dicho de otro modo: ¿por qué se equivoca el gobierno?

La mejor estrategia es la que siempre se aplicó antes del covidismo. Esencialmente reactiva (tratamiento) más que preventiva (contención, distanciamiento, enmascaramiento, lavado) en la naturaleza, la mejor estrategia se basa en la confianza en la autorregulación de los ecosistemas (incluidas las múltiples formas de inmunidad) y en la capacidad del sistema médico para neutralizar incluso enfermedades aparentemente nuevas. A este respecto, quisiera recordarles que en muchas enfermedades virales, el tratamiento sintomático por sí solo puede reducir a la mitad la tasa de mortalidad. En cuanto al tratamiento curativo, es alucinante que, bajo la dirección de la OMS, muchos países hayan endurecido la reglamentación médica sobre el uso de drogas no específicas (el llamado “reposicionamiento»), que es exactamente lo contrario de lo que se debería haber hecho.

13. ¿Por qué, en su opinión?

En mi “Gestión de las epidemias”, trato de identificar las posibles “fuerzas tectónicas” que han dado lugar al covidismo, un fenómeno probablemente multifactorial en el que se entremezclan intereses no necesariamente coordinados pero sí convergentes. Entre estos posibles factores se encuentran los vínculos incestuosos entre la OMS y el negocio farmacéutico, que están ampliamente documentados. Como economista, me llama la atención el obvio paralelismo con el sector bancario del FMI: 1. la creciente importancia de los modelos matemáticos y los “grandes datos” en los modelos empresariales; 2. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 3. la creciente importancia de los “grandes datos” en los modelos empresariales; 4. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 5. “crisis” recurrentes que “justifican” transferencias monetarias masivas, teóricamente para “salvar la economía”, pero que en realidad enriquecen a los más ricos (véase el aumento de las brechas de riqueza desde principios de la década de 2000).

14. ¿Qué se debe hacer para liberarnos del covidismo?

En lo que a mí respecta, intento no perder mucho tiempo convenciendo a los seguidores de esta nueva religión. Están subyugados por los medios de comunicación, un fenómeno que teoricé en el concepto de info-adicción. Han pasado 20 años desde que despedí mi televisión, así que no es nuevo para mí. Por otra parte, me sorprendió el asombro y la sumisión de casi toda la comunidad científica ante el poder avasallador que el negocio de la “info” ha mostrado en la creación del covidismo. Esto es extremadamente preocupante porque la comunidad científica debería ser el último baluarte antes del precipicio a la oscuridad. Ese último baluarte obviamente ha caído. Si la inteligencia colectiva no la reemplaza, existe un riesgo real de una regresión grave y duradera de la sociedad humana. Para evitarlo, deberíamos dejar de reaccionar sólo a lo que produce la prensa. Nuestro trabajo de revuelta ya no debería ser reactivo sino proactivo. Se trata de construir una nueva norma política, económica y social. Para ello, konfedera.org ofrece un marco de organización. Pero también es importante que este trabajo colectivo de autoorganización se complemente con un trabajo individual de autoeducación en la transdisciplinariedad, que propongo a través de otra de mis publicaciones sobre la filosofía del conocimiento. Es un enfoque fundamental que debe ser a largo plazo (“un poco pero todos los días”).

(*) La desviación estándar es una medida de la diferencia media entre los valores de una variable cuyo promedio se ha calculado. Cuanto mayor es la desviación estándar, menos representativa es la media del conjunto de valores.

Si sois buenos… todo irá bien… Lo dice la ciencia

“… Con frecuencia se ha observado que el terror solo puede gobernar absolutamente sobre las personas que están aisladas entre sí y que, por lo tanto, una de las principales preocupaciones del gobierno tiránico es provocar este aislamiento. El aislamiento puede ser el comienzo del terror y ciertamente es su terreno más fértil… las personas aisladas son impotentes por definición” (Hannah Arendt, The Origins of Totalitarism)

“…la Sagrada Congregación, reunida ante Su Santidad el 25 de febrero de 1616, decreta que su Eminencia, el Cardenal Bellarmino te prescriba abjurar del todo de la mencionada falsa doctrina; y que si rehusaras hacerlo, seas requerido por el Comisario del Santo Oficio a renunciar a ella. A no enseñarla a otros ni a defenderla y a falta de aquiescencia, que seas prisionero…
… Y con el fin de que una doctrina tan perniciosa pueda ser extirpada del todo y no se insinúe por más tiempo con grave detrimento de la verdad católica, ha sido publicado un decreto procedente de la Sagrada Congregación del Índice, prohibiendo los libros que tratan de esta doctrina, declarándola falsa y del todo contraria a la Sagrada y Divina Escritura.
… Porque tu lastimoso y pernicioso error y transgresión no queden del todo sin castigo, y porque seas más prudente en el futuro, y sirvas de ejemplo porque los otros se abstengan de delincuencias de este género, nosotros decretamos que el libro Diálogos de Galileo Galilei sea prohibido por un edicto público… (“Galileo. His Life and Work. J. Fahic. 1903)

La moderna Inquisición, la cual ha cambiado la Biblia por nuevas revistas científicas y contenidos curriculares académicos impuestos por la industria químico farmacéutica no duda a la hora de determinar cuál es la “falsa doctrina” en torno a la epidemia del SARS-Cov-2 y declarándola contraria a la “Sagrada y Divina Escritura” diseñada desde los consejos de administración de las grandes corporaciones y seguida fielmente por profesionales y científicos a sueldo de las mismas. Hoy ya no se practica la quema de libros, pero si la negativa a editarlos, y una de las virtudes de las nuevas tecnologías de la información es la posibilidad de poder extender opiniones diversas por medio de las llamadas redes sociales. Pero, los modernos inquisidores que controlan los canales cibernéticos, se atribuyen la potestad de eliminar de estas redes aquellas opiniones que no concuerdan con los intereses que representan.

“El blog Movimiento Político de Resistencia abandona blogger para evitar posibles censuras y será migrado a partir del lunes a su nuevo servidor y dominio www.mpr21.info, con nuevo diseño y utilidades, después de detectarse en las publicaciones de esta web caídas en el n.º de visitas y bloqueos a noticias relacionadas con el coronavirus. La web, nacida en 2012, suma según el contador de blogger 7,8 millones de visitas, con una media diaria en los últimos días de 15 mil nuevos visitantes, principalmente de España, Argentina y los Estados Unidos” (14 de Agosto 2020. https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com/)

Así como blogger, lo hace youtube, facebook, Instragram, Twitter, etc. y así como años atrás se utilizaron varias formas de comunicación en forma de papeles impresos en imprentas clandestinas, ahora se tendrán que buscar nuevas formas de comunicación utilizando las tecnologías de la información que rompan el monopolio de las grandes corporaciones. Seguramente miles de Hackers hoy, pueden jugar el mismo papel que los repartidores de octavillas a mediados del siglo XX. Y esto será realizado con una base científica que no estará al servicio del capital.

“Después de superar la pandemia del COVID-19, el mundo cambiará. No será el mismo, con el paso de los meses, nos veremos diferentes. Tendremos que aprender a desenvolvernos en una “normalidad” hasta cierto punto distópica. La economía está malparada y los cambios que posiblemente iban a tardar más tiempo a implementarse, como el teletrabajo, la enseñanza online, la telemedicina, la incursión de los robots en la vida de las personas, se acelerarán. En el turismo, la educación, el trabajo, el transporte, los sistemas de salud pública, el ocio y la industria del espectáculo, etc., presenciaremos cambios inmediatos. Con seguridad se abrirán nuevos mercados, y formas de control a la ciudadanía, los cuales, ayer podían ser inéditos, o casi imposibles. Los cambios más profundos que sentiremos, influenciarán la esfera de nuestra afectividad, nuestra forma y calidad de vida no será igual que antes. Volveremos a estar juntos pero al mismo tiempo, con esta distanciación social preventiva” (Javier Domínguez. Inspiring Committed Leaders Foundation, ICLF, 21 Junio 2020).

Así como un tejido de varios intereses económicos, sociales, culturales y políticos imponían, en el marco de un paradigma vigente en el siglo XVII qué era la verdadera doctrina científica, en el siglo XXI, esta misma red de intereses mantiene un paradigma dominante al cual los poderes económicos lo financian, los educadores lo propagan, los partidos políticos lo promueven, los medios de comunicación lo difunden, las organizaciones profesionales lo legitiman, y los gobiernos lo oficializan. Y así, los actuales Galileos se ven ninguneados, atacados, difamados y expedientados por orden de la moderna Sagrada Congregación.

“… Iglesia y Estado están ahora cuidadosamente separados. Estado y Ciencia, sin embargo, trabajan estrechamente unidos. Inmensas sumas de dinero se gastan en la mejora de ideas científicas… Las relaciones humanas se someten al tratamiento científico, como lo demuestran los programas educativos, las propuestas de reforma carcelaria, el entrenamiento en el ejército, etc. El poder de la profesión médica sobre cada fase de nuestra vida ya excede al poder que una vez tuvo la Iglesia” (Paul Feyerabend. Science in a Free Society. New Left Books).

Si la ciencia se autodefine como “objetiva”, no es porque pueda producir el único conocimiento posible, sino el conocimiento válido a partir de las premisas de fundamentación y de los objetivos de los cuales parte la propia ciencia. Si la ciencia ha aparecido como única fuente de la verdad, es consecuencia del hecho que los valores y mitos que incorpora implícitamente la ciencia son los valores y mitos dominantes dentro de la sociedad en la cual la ciencia se desarrolla.

Cada día, más campos y dimensiones de nuestras vidas están controlados, manejados, administrados a partir de un saber científico desde el cual se determina, sin que nuestra opinión sea necesaria, que es el que tenemos que hacer y como tenemos que hacerlo.

“La religión relaciona la humanidad a elementos sobrenaturales, trascendentales o espirituales no demostrables. La ciencia mal entendida acepta por demostrado lo que no lo está. Sirve de propaganda social y de marketing para los quién controlan el mercado de la salud y necesitan conferirle a su discurso “garantías científicas” para hacerlo más creíble. Consiguen así hacer más vendibles sus productos, los aparatos y tratamientos médicos que piden para comulgar sus feligreses” (“El autoritarismo científico. Javier Peteiro, doctor en Medicina y Jefe de la sección de Bioquímica del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña).

Durante estos meses pandémicos, los diarios, la radio, la televisión y las llamadas redes sociales han llenado sus páginas, altavoces y pantallas de datos. Es la Estadística, dicen, es una parte de la ciencia que utiliza conjuntos de datos numéricos para obtener, a partir de ellos, inferencias basadas en el cálculo de probabilidades. No es un invento reciente pues los primeros ensayos clínicos en que se utilizaron estadísticas, se practicaron en los Estados Unidos en 1721 para proporcionar datos sobre la amenaza de viruela en Massachussets asegurando que las enfermedades estaban en el ambiente y podían infectar a la gente y que los vacunados (inoculados) estaban protegidos contra estos ataques. Estos experimentos de inoculación fueron dirigidos por Cotton Mather, mejor conocido por su papel inquisitorial y colaborador de los ahorcamientos durante los juicios de las “Brujas de Salem” en 1692. Posteriores datos comprobados por el Dr.William Douglass (The Inoculation Controversy in Boston: 1721-1722 John Blake The New England Quarterly Vol.25. 1952) demostraban que la inoculación había matado más que prevenido.

“La práctica rutinaria de exámenes para el diagnóstico en grandes poblaciones garantiza al científico médico una base amplia para seleccionar los casos que mejor encajen en los medios de tratamiento existentes o que son más eficaces para conseguir objetivos de investigación, sin importar que los tratamientos curen, rehabiliten, alivien o no lo hagan. En este proceso se robustece la creencia de la gente que son máquinas la duración de las cuales depende de las visitas al taller de mantenimiento… La promesa de milagros médicos es su mejor defensa contra el fracaso, puesto que los milagros pueden esperarse, pero no pueden garantizarse” (I. Illich. Medical Nemesis, The Expropriation of Health. 1974).

Una definición filosófica señala que la ciencia es «un intento para descubrir, por medio de la observación y el razonamiento basado en la observación, los hechos particulares sobre el mundo primero, después las leyes que conectan los hechos entre si, y que (en casos afortunados) hacen posible predecir los acontecimiento futuros» (Bertrand Russell. Religión y Ciencia. México, Fondo Cultura Económica. 2003).

Una segunda definición establece que la ciencia es, la actividad humana productora de conocimiento científico. Es aquella actividad cultural humana que tiene como objetivo la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber que busca ser reconocido por todos como verdadero o, al menos, ser aceptado por consenso universal ( J.M. Ziman. Un ensayo sobre le dimensión social de la ciencia. México: Fondo de Cultura Económica, 1972).

A pesar de estos intentos de visión uniformadora, muchas voces científicas no concuerdan con los postulados impuestos por la industria químico-farmacéutica y alertan sobre los efectos tóxicos tanto de los alimentos, como de las contaminaciones por xenoestrógenos y otros derivados, así como los efectos secundarios de multitud de fármacos, entre ellos las vacunas, pero se impone por una mayoría de científicos la atribución de cualquier epidemia a su origen vírico. No es de extrañar, pues unos pequeños fragmentos de ARN invisibles por cualquier mortal juegan el mismo papel que Cotton Mather atribuía a las “almas inmortales” demoníacas que se apoderaban de las personas. El porqué de esta controversia tenemos que buscarla en los profesionales científicos que trabajan a sueldo de las multinacionales o los que no están ligados a ninguna corporación química farmacéutica. Para poner un pequeño ejemplo:

“La micotoxicosis no fue un problema muy generalizado mientras la gente no se alimentó a través del mercado mundial. Antes de la segunda guerra mundial tan solo un 1% del peso total de los alimentos consumidos por la humanidad procedían de fuera de su propia región. Solo después de la guerra una mayoría de personas llegaron a depender en materia alimentaria de productos que se habían comercializado más allá de sus alrededores. Esta nueva situación comporta que una parte muy importante de productos, han sido almacenados durante largos periodos y transportados a través de diferentes climas. En estas condiciones el alimento se expone en una alta probabilidad de múltiples infecciones. El mercado mundial garantiza una difusión casi instantánea de todo nuevo hongo y es muy difícil identificar las dosis subletales de micotoxinas, de no ser así, gran parte de los alimentos actualmente en el mercado habrían sido proscritos.. Las micotoxinas son venenos acumulativos que empiezan para obstaculizar el funcionamiento de lascélulas cerebrales y pasan después a otros órganos vitales” (I.Illich. Medical Nemesis. 1974. Nota a pie de página n.º 255).

En el artículo publicado “Efectos de las micotoxinas en el ser humano” (Bulletin of the World Health Organization (OMS) 1999, 77, 754): “La exposición a las micotoxinas se produce sobre todo por ingestión, pero también por contacto cutáneo y por inhalación. A menudo los profesionales de la medicina no reconocen la micotoxicosis, excepto cuando afectan gran número de personas. En el presente artículo se examinan varios brotes de micotoxicosis en los cuales la etiología de la enfermedad se ha visto corroborada por el análisis de la micotoxina. Se analizan los hallazgos epidemiológicos, clínicos e histológicos disponibles en relación con brotes de micotoxicosis causados por la exposición a aflatoxinas tricotecenas, ocratoxinas, ácido 3-nitropropiónico, zearalenona y fumosinas. En las conclusiones del equipo investigador se cita lo siguiente: “Las micotoxicosis agudas pueden provocar manifestaciones graves, a veces mortales. Tiene que sospecharse una intoxicación por micotoxinas cuando una enfermedad aguda afecta a varias personas y no existen signos ni de infección por un agente etiológico conocido, ni de mejora del cuadro clínico desprendido del tratamiento.”

La intoxicación por tricotecenas, que causó una gran mortalidad en la URSS durante el año 1932, parece ser por el mal almacenamiento de los cereales, y fue utilizada como arma química por parte de los Estados Unidos en los bombardeos de Laos y Camboya. Tiene los siguientes síntomas: congestión torácica, garganta irritada, síntoma gripal, dolor de cabeza, asfixia, pérdida de sabor bucal, náusea, vómitos, inmunodepresión. Aun así la investigación de la OMS afirma que “a menudo los profesionales de la medicina no reconocen las micotoxicosis”. En consonancia a no querer atribuir diversas enfermedades su origen tóxico, sino buscar otros orígenes, víricos, por ejemplo, pues aceptar la toxicidad es enfrentarse al sistema mundial de producción agro-químico-militar-industrial e ir en detrimento de las corporaciones farmacéuticas, puesto que muchos remedios no serían medicamentos patentados, sino la eliminación de muchos procesos industriales alimentarios. Y esto iría en detrimento de los beneficios del capital.

“El problema que es necesario discutir en relación a la ciencia no reside en un cuestionamiento de su eficacia para los objetivos que esta se propone. El problema es otro: ¿Estamos dispuestos a asumir los objetivos de la previsión, manipulación, control de la naturaleza y de la sociedad, como los objetivos últimos de la vida humana, objetivos a los cuales hay que subordinar todo otro objetivo, todo otro fin, todo otro valor humano?”. (E. Lander. Verdad, Ciencia y Tecnología. UCV. 1990)

Responder a los interrogantes que plantea Lander, es decir, qué objetivos estamos dispuestos a asumir, puesto que estos objetivos tienen que estar en consonancia, según la opción política e ideológica de cada uno.

La ciencia pedagógica ha estado ausente en los últimos meses en cuanto al valor humano de las criaturas. Los científicos pedagógicos se han reunido al discurso dominante sin enfrentarse en absoluto a las medidas dictadas “manu militari” de aislamiento de las criaturas, sabiendo, como podrían y tendrían que saber, que están sobradamente demostradon los beneficios de la inmunización colectiva en los niños. La única preocupación ha sido la salvaguardia de la salud de los profesionales del mundo pedagógico. ¿Pero a qué precio?

A su lado la mayoría de científicos a sueldo de la Administración, del mundo de la psicología y psiquiatría infantil no ponen en tela de juicio el discurso dominante ni las incongruencias de la OMS y los respectivos gobiernos con sus correspondientes equipos asesores, tan solo en un acto de apología al conductismo, se entretienen a recomendar que hacer con las criaturas aisladas de repente. Recomendaciones que insisten al hacerles entender que “es por su bien”, escondiendo el mal generado mediante esta actitud. La frase “todo irá bien” con el correspondiente dibujo del arco iris, que se ha hecho dibujar a las criaturas de una gran cantidad de escuelas, junto al lema “yo me quedo en casa” el cual no es un logotipo surgido del sentir infantil, sino que, al igual que el anuncio de coca-cola, ha sido elaborado por los científicos del mundo de psicología social del mismo modo que han intentado convertir las emociones naturales de las criaturas en una construcción adulta falseada por intereses espurios, han intentado infantilizar los adultos con una parafernalia de aplausos hechos desde el arresto domiciliario.

“… Lo esencial en la psicología de masas es el arte de la persuasión. Podemos esperar que, en algún tiempo, cualquiera será capaz de persuadir a cualquier de cualquier cosa… Esta técnica puede hacer grandes avances, si, bajo una dictadura científica, la toman en sus manos los hombres de ciencia. Anaxágoras mantenía que la nieve es negra, pero nadie lo creía. Los psicólogos sociales del futuro tendrán cierto número de clases para niños en edad escolar, sobre los cuales experimentarán los diferentes métodos de producir la convicción inconmovible que la nieve es negra. … Es cosa de nuestros futuros hombres de ciencia establecer con precisión estas máximas y descubrir exactamente que coste económico tiene hacer creer a los niños que la nieve es negra, y cuanto menos costaría hacerles creer que el color es gris oscuro… No se permitirá al populacho que conozca como se generan sus convicciones. Cuando la técnica haya sido perfeccionada, cualquier Gobierno será capaz de gobernar a sus súbditos con seguridad, sin necesidad del Ejército ni Policía” (Bertrand Russell. Efectos Generales de la Técnica Científica. 1949).

¿Cual será a partir de ahora nuestra percepción del mundo, de la educación, de la importancia del contacto humano fuera de las pantallas? ¿Los proyectos educativos que se propician qué tendrán que ver con las criaturas? ¿Continuaremos dejando a las criaturas sin tiempos para el juego colectivo? ¿Las dejaremos ser?. Tal como se pregunta la psicoanalista Ana Kurtzbart en “La educación confinada y la niñez lejos de las calles”. O como reflexiona la antropóloga de la UNAM Márgara Millán, de la Red de Feminismos Decoloniales, preguntando si permitiremos que el capital controle nuestras emociones y afectos, que continúe haciendo negocio con las consecuencias que su mandato produce. ¿Cómo será para los niños y niñas asistir en una escuela donde los dos metros de distancia, la sanitización constando de las manos, el uso del bozal, sean los gestos cotidianos y reiterados de nuestro estar en el mundo? ¿Podrán jugar, ser creativos, desarrollar su imaginación en un espacio cuadriculado por la sana distancia? ¿Qué marcas, huellas y traumas quedarán en la experiencia vital de la distancia física? ¿Se traducirá irremediablemente en distanciación social, en potenciación segregativa? ¿Irán los niños y niñas, contentos y cantando, a pedir que se les inyecte una vacuna “por su bien”? ¿Rechazarán amigos y amigas que no estén vacunados?

“Lo que sí resulta esencial para nuestra hipótesis es creer que con el tiempo la fisiología llegará a encontrar maneras de controlar las emociones, algo que difícilmente puede ponerse en entredicho. Cuando esto suceda, tendremos las emociones que deseen los gobernantes, y el propósito principal de la educación primaria será el de producir la deseada disposición anímica, que ya no se obtendrá ni por castigos ni por la preceptiva moral, sino por el método mucho más seguro de las inyecciones. Quienes administren un sistema así poseerán un poder tal como no lo soñaron en su momento los jesuitas, aunque no hay ninguna razón para suponer que tendrán que ser más juiciosos que quienes en la actualidad controlan la educación. El conocimiento tecnológico no garantiza discernimiento de ánimo, por lo cual es muy probable que los gobernantes del futuro no sean menos estúpidos y menos prejuiciosos que los de hoy en día”. (B. Russell. Icarus, The Future of Science. 1924)

Mucho más próximo en el tiempo, en 2014, el filósofo Byung-Chul Han en “Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder” apunta que “La psicopolítica neoliberal es la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos” y pone énfasis en el hecho que la psicopolítica recurre a un sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente, que consigue que las personas se sometan por sí mismas al entramado de la dominación.

La filósofa Maria Antonia González Valerio, profesora de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de México hace recordar los paralelismos entre la campaña propagandística sobre el SIDA de los años 80 con el actual del SARS-Cov-2: “Se anuncia ahora una disciplina especial sobre los cuerpos de las personas, que pretendería que pudiéramos establecer otro trato con el cuerpo propio (no te toques la cara) o con los cuerpos ajenos (mantenerlos alejados). El cuerpo aparece una vez más cómo aquello que se tiene que disciplinar. Ya habíamos escuchado y vivido esto en medio de la epidemia del VIH en los años 80, para el cual, no lo olvidemos, parece que después de 40 años todavía se busca una vacuna y seguramente el virus, aun así, la OMS dice que hay en todo el mundo más de 30 millones “de infectados” según los resultados de los tests. (ELISA y Western BLOT, que generan un multimillonario negocio los beneficios del cual son a repartir entre Francia y Estados Unidos después de los acuerdos comerciales de los años 90 derivados de la polémica entre Gallo y Montaigner). Con la campaña tanática del VIH la población aprendió a asumir el propio cuerpo como posiblemente infectado. También aprendió a ver el cuerpo ajeno con temor, porque este otro cuerpo podía convertirse en vehículo de la propia muerte. Se convocó entonces a una normalidad de cuerpos disciplinados a los cuales, como por ejemplo, se les impuso una barrera física”.

Barrera física que destructura la sociedad, pero no toda la sociedad, solo aquella parte que se puede considerar potencialmente peligrosa, con potencial capacidad organizativa y organizadora para reunir las víctimas de las próximas reestructuraciones del capital, víctimas consideradas “necesarias” según los científicos del mundo de la economía, de la pedagogía, de la ingeniería, de la biología y del resto de disciplinas académicas subordinadas al capital. Para llevarlo a cabo, ¿Qué mejor que un experimento global de distanciamiento humano? ¿Qué mejor que la construcción de un mundo virtual?

Byung-Chul Han, “En el enjambre”, dice: “En los blogs o las redes sociales que hoy en día construyen o reemplazan el espacio público no se produce ningún discurso. No se construye espacio público (Öffentlichkeit). Los medios digitales hacen que la sociedad se vuelva cada vez más pobre en su discurso. Impiden la construcción de una comunidad en un sentido empático. Solo producen al azar muchedumbres (Ansammlungen) o multitudes (Vielheiten) de individuos aislados, de ego, sin ninguna cohesión (Versammlung) sin lugar de discurso. El individuo ya no es una entidad política capaz de producir un nosotros”.

En la construcción de este mundo virtual y metafísico, los científicos sobre comportamiento humano que llenan los medios audiovisuales, han puesto en escena el discurso dictado por sus superiores. Un discurso patético y falseado que nos puede recordar la adaptación radiofónica de «La guerra de los mundos» de H. G. Wells, el 30 de octubre de 1938, donde Orson Welles dramatizó esta novela en la emisora CBS, anunciando lo siguiente: «damas y caballeros, tengo que anunciarlos una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente del planeta Marte…». Los datos de audiencia estiman que cerca de 12 millones de personas escucharon la transmisión y miles cayeron presa del pánico abandonando sus casas y colapsando carreteras, estaciones de tren i autobuses o comisarías de policía. Los teléfonos de emergencia echaron humo durante varias horas recibiendo multitud de mensajes que decían haber visto a los extraterrestres.

Así, como dice Eduardo Grüner, en ”Crónicas Marcianas” (El año de la peste. Boletín Tropia 2020) “Hoy somos nosotros los “extraterrestres” que no pueden salir a la calle, exponerse al aire y al sol, por temor a ser fatalmente infectados por este misterioso “bicho”, del cual se sabe poco y nada, y para combatirlo ni siquiera tenemos todavía las rudimentarias armas con las cuales se intentaba enfrentar a los marcianos de Wells I si hablamos de “combate”, de “enfrentar” y de “armas”, es sencillamente porque se nos ha dicho hasta el cansancio que estamos repentinamente embarcados en una guerra, contra un enemigo desconocido, artero, invisible y prácticamente imposible de localizar…. Es solo que llama la atención la celeridad con que se naturalizó esta militarización del lenguaje. La distanciación de dos metros entre las personas remite a la táctica de infantería, en las guerras tradicionales, de mantener una formación abierta para evitar que la potencial bomba o granada afecte varios soldados juntos. El uso de bozal, bien puede asociarse al de máscaras antigás en la I Guerra Mundial. Por no hablar del recurso a los ataques químicos, bacteriológicos y otros. Se levantan virtuales muros de contención (y torres de observación informática) no solo entre los países, sino en las provincias, las regiones, las ciudades y pueblos, en los barrios”.

Del mismo modo, personas obsesionadas por el bombardeo de noticías, imágenes trucadas y declaraciones diversas, dicen “haber visto que tal y cual se han muerto de coronavirus”, que “tal y cual tiene coronavirus”, que “tal y cual está infectada”,… sin saber ni qué es un virus, ni una infección, pero como en el ejemplo puesto anteriormente en que el pánico se extendió sin saber que era ni como era un invasor del planeta Marte. Hoy ni siquiera los profesionales de la medicina pueden hacer estas afirmaciones ya que la única prueba concluyente sería la derivada de una autopsia, pero nunca derivada de un test PCR que no ha superado la prueba “gold standard” por lo tanto los falsos resultados pueden ser una constante.

En medicina, el “gold standard”, o test de referencia es un término utilizado para definir aquellas pruebas de diagnóstico que tienen la máxima fiabilidad en la hora de diagnosticar una determinada enfermedad. De todos modos esto no comporta que la prueba posea la máxima fiabilidad en términos absolutos puesto que, por ejemplo, una autopsia siempre obtendrá resultados más fiables que la mayoría de pruebas de imagen que existen, pero su uso en sujetos vivos no es viable. Por lo tanto, podría decirse que el estatus de “gold standard”, se aplica a aquellos tests de fiabilidad máxima dentro de una serie de condiciones específicas. La evaluación de la capacidad de diagnóstico de un test se realiza a través de estudios de investigación específicos. En la práctica se emplean a menudo ensayos clínicos aleatorios con carácter comparativo que, posteriormente, son compilados y evaluados en meta-análisis y revisiones sistemáticas. Cuando surge un test nuevo y se pretende evaluar para su utilización práctica, su fiabilidad se compara con el “gold standard”existente para una determinada enfermedad, (“he history and fate of the gold standard. David Jones; Scott Podolsky. Lancet, 18 Abril 2015) lo cual no se ha hecho en ninguno de los tests que se utilizan para determinar con la máxima fiabilidad los anticuerpos del SARS-Cov-2.

Pero, la ciencia a sueldo de intereses espurios dice otra cosa a pesar de que: “Bien es verdad que según qué diagnóstico, transforma a personas que se sienten sanas en pacientes ansiosos” (The uselessness of periodic examination. Archives of Environmental Health. Septiembre 1966)

Como conclusión, es necesario un amplio rechazo a según qué ciencia, y la exigencia que los campos experimentales científicos no queden fuera del debate democrático. Nos va la vida.

Sobre desobediencia civil

No está ahora mismo muy de actualidad, pero siempre es un tema recurrente que aparece (y desaparece) como el Guadiana, por lo que diremos dos palabras sobre un concepto que no vendría mal aplicarlo ante el machacamiento y machaconamiento sistemático del Sistema contra la población a cuenta del coronavirus y su puta madre.

La voz «desobediencia civil» se asocia al transcendentalista norteamericano decimonónico Henry David Thoreau (Massachussetts, 1817-1862).Thoreau, por el mero hecho de propugnar la desobediencia civil, ya nos cae -por lo menos, a gente de izquierdas- simpático. Pero ha transcurrido mucho tiempo y no en balde. Thoreau, como R.W.Emerson y, más atrás, Thomas Jefferson eran, antes de la Guerra de Secesión, fundamentalmente antiurbanos y enemigos de la ciudad como corpus, entramado y cañamazo tipo Boston, Nueva York y, sobre todo, Filadelfia.

Es comprensible su actitud en aquel contexto.Las crecientes ciudades del Este americano se llevaban las tortas de la intelectualidad norteamericana por los vicios que engendraban las ciudades…europeas. Unas urbes europeas (Liverpool, sobre todo) bullentes y bulliciosas en plena expansión y desarrollo gracias a un capitalismo comercial y premonopólico que, como contrapartida, generaba también parias y desheredados: vagabundos, putas, borrachos, rateros, lumpen… Esto es lo que -espíritus nobles como eran- les horrorizaba a Thoreau y demás. Pensaban que la ciudad norteamericana iba a reproducir los males y lacras que segregaba la muy poco romántica ciudad europea. Pero ello sin llegar a criticar, porque no podía ser de otra forma, el capitalismo.

La principal obra de Thoreau, «Walden o la vida en los bosques», es una biblia de antiurbanismo pero también es una diatriba contra la vida de la aldea y de la granja. Los valores que se defienden son los del individuo aislado, que vive en la naturaleza y exento de toda atadura social. «¡Sencillez, sencillez, sencillez!», preconiza Thoreau. Quien anhelara irse a los bosques camino de Oregón -Thoreau- no sólo sentía antipatía hacia la ciudad sino hacia la misma civilización, sin que eso lo convirtiera, conviene precisar, en un socialista utópico (como los integrantes de la Brook Farm) pero tampoco en un añorante de la época feudal o un nativista feroz. Thoreau «pasaba» de todo y de todos. De ahí que Henry James (hijo) le describiera como un «personaje selvático».

Vale.

Alemania prohibe las manifestaciones hasta el año que viene (el coronavirus es el pretexto perfecto para la represión política)

Tras una reunión de más de cinco horas celebrada por videoconferencia con los presidentes de los dieciséis Länder, el gobierno alemán ha prohibido todas las manifestaciones hasta finales de año.

La prohibición afecta a todo tipo de concentraciones multitudinarias de más de 1.000 personas, aunque la definición precisa varía de un Länder a otro. Quedan prohibidas hasta el 31 de diciembre.

La primera en sufrir la prohibición es la prevista en Berlín para mañana, que trataba de denunciar precisamente este tipo de medidas represivas. Según el senador Andreas Geisel, “no se trata de una decisión contra la libertad de reunión, sino a favor de la protección contra la infección”. No obstante, los organizadores han mantenido la convocatoria.

La prohibición también se extiende a los eventos deportivos. Contrariamente a las expectativas de la Liga Alemana de Fútbol, apoyadas en particular por el Ministro del Interior, Horst Seehofer, los próximos partidos de la Bundesliga -cuya temporada se reanuda el 18 de septiembre- se jugarán sin espectadores al menos hasta finales de octubre.

Han ampliado otras medidas represivas, como una multa mínima de 50 euros para quien se niegue a llevar una mascarilla donde es obligatorio, es decir, en los comercios y en el transporte público.

Esta medida sólo cambiará la situación en un puñado de regiones, como Sarre y Schleswig-Holstein, o ciudades, como Bremen o Hamburgo, en las que el hecho de no llevar una mascarilla no se castigaba antes con ninguna multa. En otros Länder, como Baviera o Renania del Norte-Westfalia, este tipo de delito ya ha sido castigado con una multa de 150 euros durante varias semanas.

En medio de la vorágine de represión y control, Alemania va a endurecer las condiciones de entrada en su territorio para los viajeros procedentes de “zonas de riesgo”, entre las que se encuentran, desde el martes, Ile-de-France y Provenza-Alpes-Costa Azul).

A finales de julio, el gobierno decidió someter a esta categoría de viajeros a pruebas obligatorias. A partir del 1 de octubre, tendrán que observar una cuarentena de al menos cinco días. Y esto sólo puede ser levantado si las pruebas son negativas al final de este período.

Vietnam se une a India para estrechar el cerco contra China

India y Vietnam han iniciado una convergencia estratégica contra la creciente presencia naval de China en el Mar de China Meridional. La alianza es comparable a la que mantienen Pekín e Islamabad. La India busca hacer a China lo que China ha hecho a la India: contención y cerco.

Los ejercicios de la Marina de Guerra china en cuatro escenarios marítimos esta misma semana han sido impresionantes, toda una demostración de fuerza. Son la respuesta de Pekín a un aumento de la beligerancia de Estados Unidos. Recientemente Washington envió portaaviones al Mar de China Meridional, pilotó un destructor a través del Estrecho de Taiwán, voló aviones de reconocimiento y bombarderos B-1B sobre la región y volvió a demostrar que apoya a los países del sudeste asiático en sus disputas territoriales con China.

China se enfrenta al riesgo de que Washington pueda desencadenar un incidente en el Mar de China Meridional, que posiblemente involucre a Taiwán y los ejercicios navales de China han enviado un mensaje claro: si estalla la guerra, están preparados y son capaces de luchar en muchos frentes simultáneamente.

Pero la demostración de fuerza también ha tenido consecuencias en los países vecinos. Ha alentado una asociación militar entre Vietnam y la India para contrarrestar a China de la misma manera que la alianza chino-pakistaní es un cerco a India.

Recientemente China ha desplegado al menos un bombardero con misiles H-6J en la Isla Woody, una de las disputadas Islas Paracelso en el Mar de China Meridional. A Vietnam se le agotó la paciencia y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Hanoi advirtió que la presencia de los bombarderos en la isla no sólo violaba la soberanía vietnamita sino que ponía en peligro la paz en la región.

El embajador vietnamita Pham Sanh Chau se reunió la semana pasada con el Secretario de Relaciones Exteriores de la India, Harsh Vardhan Shringla, para informarle sobre la escalada de tensiones en el Mar de China Meridional. El martes participaron en las discusiones durante una reunión virtual entre el Ministro de Asuntos Exteriores de la India, Subrahmanyam Jaishankar, y su homólogo vietnamita, Pham Binh Minh.

No era la primera vez que China desplegaba bombarderos en las Islas Paracelso. En 2018 ya envió varios bombarderos H-6K de largo alcance. Sin embargo, esta vez Vietnam ha hecho pública su posición con respecto a India y es probable que Hanoi denuncie a China con el fin de ganar apoyo político. Al tender la mano a India, Vietnam no sólo ha formado una asociación estratégica entre ambos países, sino que también demostró su continuo apoyo a la libertad de navegación y de sobrevuelo de la India en el Mar de China Meridional.

Ambas partes se oponen a que China trate el Mar de la China Meridional como su patio trasero y tienen interés en preservar su presencia naval en las aguas en disputa. Así como Islamabad y Pekín coordinan y apoyan estrechamente sus acciones militares contra la India, Nueva Delhi y Hanoi han comenzado a apoyarse mutuamente con respecto a Pekín. Así como Pakistán favorece una fuerte presencia naval china en el Océano Índico, Vietnam favorece una presencia naval india en el Mar de China Meridional.

Los ejércitos de India y Vietnam son complementarios, ya que dependen en gran medida del equipamiento soviético y ruso.

https://www.scmp.com/week-asia/politics/article/3098989/india-vietnam-military-alliance-about-clash-china-pakistan-one

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