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Día: 9 de agosto de 2020 (página 1 de 1)

El gobierno del PSOE y Podemos volverá a imponer el confinamiento el 18 de septiembre

El gobierno del PSOE y Podemos está preparado para volver a confinar a toda España el 18 de septiembre con el pretexto de los rebrotes de coronavirus, según han revelado dos diputados españoles a Euro Weekly News. Mientras que del anterior confinamiento salimos en tres fases, a partir del 18 de septiembre el plan es imponer el confinamiento en tres fases.

En la primera fase introducirán el confinamiento regional e impedirán los viajes fuera de los municipios residenciales, así como el cierre de las fronteras con Francia, Portugal e Italia.

También paralizarán los vuelos de los viajeros no esenciales procedentes de Europa.

Si no consideran suficiente la primera fase, que durará 14 días, en la segunda cerrarán los negocios no esenciales, como bares, restaurantes y cafés. También se incluirán teatros, cines y otros lugares de reunión social.

En la tercera fase, que se introducirá otros 14 días más tarde si es necesario, recluirán nuevamente a las personas en sus viviendas y sólo se les permitirá salir para las necesidades más esenciales.

El gobierno español ha llevado a cabo conversaciones con otros gobiernos que están asesorando sobre el plan establecido, incluyendo al británico Boris Johnson.

Las empresa turísticas y los turoperadores ya han sido advertidos de los planes de confinamiento del gobierno.

Durante este verano el gobierno nos está dejando unas pequeñas vacaciones, pero ahora ha llegado el momento de volver a la casilla de salida, de la que no saldremos nunca si no hay una decidida oposición popular en la calle.

https://www.euroweeklynews.com/2020/08/09/spain-set-to-lockdown-friday-the-18th-september-with-three-phase-system-closing-borders-with-france-portugal/amp

Más información:
– Dossier coronavirus

6.000 millones de dólares de dinero público en la carrera por las vacunas contra el coronavirus (Operación Velocidad Punta)

Los laboratorios de todo el mundo, que no son otra cosa que empresas capitalistas, compiten por ser los primeros en encontrar una vacuna contra el coronavirus, que se ha convertido en la piedra filosofal de la pandemia. En biomedicina, la competencia capitalista significa la entrada de fondos buitre en las empresas, cuyas acciones se multiplican con las subvenciones públicas. Leer más

Deshojando la margarita de las pruebas de coronavirus: ¿positivo, ¿negativo?, ¿los dos?, ¿ninguno?

El gobernador de Ohio, Mike DeWine
El martes el gobernador de Ohio, Mike DeWine, se hizo una prueba rápida de coronavirus para acompañar a Trump en una gira de campaña por el estado. Dio positivo y lo notificó a la Casa Blanca.

El jueves le realizaron una segunda prueba recurriendo a la PCR, considerada como más fiable. El resultado fue negativo. DeWine se realizo ayer una tercera prueba PCR y volvió a dar negativo.

El gobernador convocó una conferencia de prensa para anunciar los resultados contradictorios y su perfil de Facebook se llenó de comentarios jocosos de los usuarios.

“¿Cuántos falsos positivos estamos agregando a la cuenta?”, preguntaba una mujer. “Es increíble. Las vidas de las personas están siendo destruídas en base a posibles resultados de pruebas erróneos”.

Un diputado, Nino Vitale, se sumó a la indignación, describiendo las pruebas como fallidas y la pandemia como sobredimensionada. “Si DeWine puede dar positivo y luego negativo en unas pocas horas, ¿cuántos miles de pruebas son erróneas? Yo diría que TODAS”, escribió.

Vitale dijo que no tenía intención de hacerse ninguna prueba porque “el gobierno y los medios lo están usando para inflar los números e inflar el miedo”.

A la Vicepresidenta del gobierno español, Carmen Calvo, le ocurrió lo mismo que al gobernador de Ohio, pero al revés. Una primera prueba le dio negativo y la siguiente le dio positivo.

Incluso los que defienden que una prueba como PCR detecta el coronavirus, no se ponen de acuerdo sobre su grado de fiabilidad. La mayor parte de ellos no le dan un margen superior a la mitad.

Muchos de los fallos ocurren no por un defecto en el aparato sino porque no se saben utilizar. Otras veces ocurre que al realizar pruebas en masa, los reactivos o incluso los guantes quedan contaminados.

Debido a su escasa fialidad, en China a partir de cierto momento dejaron de hacer PCR y empezaron a diagnosticar con radiología, con TAC.

En la provincia de Almería, donde se anunciaron importantes rebrotes, hubo que repetir las pruebas porque ninguna de ellas era fiable.

En abril un artículo científico publicado en la revista “Mayo Clinic Proceedings” volvió a llamar la atención sobre los errores en las pruebas de coronavirus. Los fallos aumentan a medida que aumenta el número de personas sometidas a la prueba.

“En California, las estimaciones dicen que la tasa de infección por Covid-19 puede superar el 50 por ciento a mediados de mayo. Con una población de 40 millones de personas, 2 millones de resultados falsos negativos se esperarían en California con pruebas exhaustivas. Incluso si solo el 1 por ciento de la población se sometiera a pruebas, se esperarían 20.000 resultados negativos equivocados”, decía el artículo.

Los autores insistían especialmente en los errores con el personal sanitario. “Si la tasa de infección por Covid-19 entre los más de 4 millones de personas que proporcionan atención directa al paciente en Estados Unidos fuera del 10 por ciento, muy por debajo de la mayoría de las predicciones, se esperarían más de 40.000 resultados negativos falsos si todos se hicieran las pruebas”.

No puede extrañar que en Aranda de Duero, donde han vuelto a imponer el confinamiento otra vez, el viernes una manifestación de los vecinos gritara: “¡Falsos tests, falsos positivos!”

Consideraciones sobre la dominación

“Los opresores están separados del foco de la opresión. Este es el secreto y el resorte de la dominación” (1)

Que el Estado es la herramienta de la clase dominante, ya lo explicó Marx hace más de 150 años. Y que para poder cambiar la sociedad es necesario destruir el Estado que la justifica ya lo escribió Lenin y lo pusieron en práctica los bolcheviques y los comunistas chinos, coreanos, cubanos… y lo han intentado varios movimientos revolucionarios a lo largo de la historia. Todos ellos presididos por una característica: la negativa a la sumisión como primera réplica a la dominación. Pero, ¿por qué es tan difícil renunciar a la sumisión? En parte, tal como lo analizó Max Weber, desde el punto de vista sociológico, “la sumisión está condicionada por los muy poderosos motivos del temor y la esperanza” (2), temor ocasionado por el monopolio de la violencia por parte del Estado y la esperanza ocasionada por sus falsas, o no tan falsas promesas.

La responsabilidad de las formaciones revolucionarias va más allá de su capacidad organizativa y de su discurso radical. Una tarea fundamental es precisamente como hacer frente al temor de la violencia institucionalizada y a desnudar las falsas promesas aireadas tanto por los dirigentes políticos y sindicales que viven a la sombra de los presupuestos, como por los asalariados de los medios de comunicación que son los divulgadores tanto del miedo y el pesimismo como de la esperanza y el optimismo engañoso: “Lo peligroso que puede ser un micrófono en manos de un cretino, cuando el tal cretino disfruta de total impunidad” (3).

“Denominamos Herrschaft, a la probabilidad de que, en un grupo determinado de personas, determinadas órdenes o todas las órdenes, encuentren obediencia… En toda auténtica relación de Herrschaft se da una mínima voluntad de obedecer… Pero la dominación sobre un gran número de personas necesita normalmente de un “aparato humano”, un aparato administrativo; es decir, la dominación necesita, en términos generales, que se de una probabilidad segura de que habrá una acción por parte de personas obedientes, con la intención expresa de ejecutar las instrucciones generales y las órdenes concretas” (4).

No hay duda, a estas alturas, que estamos viviendo un auténtico Herrschaft organizado, como expresa Marcel Gauchet, por quien está escondido detrás el foco de la opresión, es decir detrás de la OMS y otro instituciones supranacionales y llevado a cabo por una red de intermediarios a todos niveles, desde responsables de sanidad, científicos, titulados universitarios, funcionarios públicos, políticos, militares, periodistas, y sobre todo la televisión para asegurar la debida obediencia.

Una televisión que tal como dice Rebeca Quintans: “es el mayor dispensador de valores, interpretaciones y criterios para la conformación de la opinión pública en la sociedad, incluso con más peso específico que el propio Ministerio de Educación y Cultura. En determinados momentos, la televisión tiene más poder disuasivo o de convocatoria que el Ministerio del Interior. No es de extrañar que también se produzcan situaciones en las que este Ministerio utilice los informativos de televisión como prolongación de sí mismo. La cuestión de Estado y la de las cadenas de televisión es coincidente” (5).

Esto lo hemos podido constatar con la llamada pandemia y el papel básicamente de la televisión en cuanto a la campaña de “terror” inicial, a la campaña de “salvación” posterior y el “final feliz” aunque sea con centenares de miles de despedidos en los países ricos, como el nuestro, y millones de muertes de hambre o de carencia de agua en el llamado tercer mundo.

A su lado la prensa, escrita o digital y la radio siguen el mismo camino pues tanto en unos medios como en otros las aparentes informaciones “profesionales” no son otra cosa que unos instrumentos para la dominación pues “El público define las cuestiones a medida que le son señalizadas por los medios de comunicación y estos a medida que le son señalizados por las élites políticas … La censura, es más eficaz cuando no hay que nombrarla, cuando los intereses del que manda, milagrosamente, coinciden con los de “la información”. El periodista resulta entonces, prodigiosamente libre. Y es feliz. Se le otorga, además, el derecho a sentirse poderoso” (6).

Estos mecanismos forman parte de la Dominación, pero esta no tendría el alcance que tiene si a su lado no hubiera un consenso social alrededor del discurso hegemónico en forma de conexión ideológica a pesar del discurso aparentemente “enemistado” con el poder establecido en algunos casos, pero en sintonía total con aspectos parciales llamados “técnicos” o “científicos”, entendidos estos como “neutros” o no políticos en cuanto a su contenido. Hay que tener en cuenta que la dicha ciencia, la concordante con el poder o sus instituciones científicas, no es neutra, está programada, dirigida y financiada por el capital, ya sea este de origen nacional o multinacional y por tanto su objetivo no se aleja de las bases de la acumulación.

Tal como describe Göran Therborn, esta conexión ideológica hace a los sujetos obedientes que, en los momentos actuales incluso se ha dado la paradoja de “pedir” más medidas restrictivas para poder obedecer más. El estado de excepción vivido, y que seguramente se irá repitiendo, nos ha dado la medida de la capacidad de sumisión de la ciudadanía. Si bien es un contrasentido el condenar la población a arresto domiciliario y por otro lado levantar este arresto para ir a producir plusvalía, las formaciones sindicales y políticas podían optar para exigir que si se levanta el arresto para ir a trabajar también se tiene que levantar para ir a pasear, pero ha estado al revés: Se ha pedido que todo el mundo quede sometido a  arresto domiciliario. Sin haber cometido ningún delito.

Exponente de ello es el hecho de que dentro de la población que se podría considerar con una actitud semi-crítica,  cuando se les exponen los resultados mejores de mortalidad en países donde no se ha aplicado este confinamiento o arresto, el más próximo y de afectación similar, como podría ser el caso de Suecia, la respuesta, es de que, «aquí nosotros no seríamos capaces de comportarnos cómo ellos, somos diferentes y aquí la gente no sería «disciplinada», cerrando el círculo de que la cuestión de fondo del dilema es la disciplina como esencia del comportamiento social. Entonces se les podría responder que el caso de Nicaragua, de cultura de tradición latina, evidenciaría que el dilema no está en el «talante» que se quiere justificar diferente, sino en la sumisión-obediencia.

“La conexión ideológica que vincula la población con un determinado régimen, haciendo de aquella un conjunto de sujetos obedientes, es muy complejo y, presenta grandes variaciones empíricas. Aun así, parece que es posible identificar los principales tipos de mecanismos que por efectos de dominación y obediencia que producen…. En primer lugar los tres modos de interpelación descritos (lo que existe, lo que es bueno y lo que es posible). La segunda dimensión hace referencia a las concepciones del ausente. En ésta los modos de interpelación se paralizan y experimentan una dicotomía según respondan sí o no a la pregunta: ¿Existe una alternativa posible mejor que el régimen actual? El cimiento lógico de este segundo eje reside en que hay una importante diferencia entre la obediencia como necesidad intrínseca y la obediencia basada en consideraciones contingentes” (7).

De esta reflexión de Therborn podemos extraer una hipótesis: ¿De verdad se quiere cambiar la sociedad, o tan solo se quiere estar mejor en la actual a despecho de lo qué pueda estar ocurriendo a pocos kilómetros de nuestra casa o en el resto del mundo? ¿No será que el incumplimiento de la promesa de una vida mejor DENTRO del modelo actual del modo de producción y de relaciones sociales hace levantar las débiles voces de protesta?

Las aportaciones de los defensores de un “marxismo vulgar”, mayormente han estado de cariz reivindicativo en el económico, el “marxismo del movimiento obrero” según definición de Robert Kurz, (8) dejando de lado una infinidad de aspectos relacionados tanto en cuanto a la vida cotidiana como la crítica civilizatoria alrededor de la técnica, la ciencia y el entorno, aceptando los incrementos de productividad en todos los ámbitos de la vida, pidiendo más del mismo. Así paradójicamente, como apuntaba Marx, el proletariado de los países ricos se ha encontrado perdido en un camino esquizofrénico entre lo que se dice y lo que se hace.

“Y así como en la vida privada se distingue entre lo que un Hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en los hechos históricos se tiene que distinguir todavía más entre las frases y las pretensiones de los partidos y su naturaleza real y sus intereses reales, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son” (9).

Del mismo modo podríamos analizar el “proceso independentista”, cuando a pesar de que esta reivindicación hace muchos años que pequeñas organizaciones la han mantenido en su programa político (FNC, PSAN, Terra Lliure, MDT, y recientemente la CUP) quién diseñó, dirigió, organizó y enterró el movimiento -iniciado en un simbólico referéndum en Arenys de Munt el 13 de septiembre de 2009-, han sido los representantes de una parte de la burguesía catalana, aliados con amplios sectores de la pequeña burguesía, enfrentados con el gobierno español por una cuestión presupuestaria y con la promesa que en una Cataluña independiente, todo sería bienestar y riqueza. Aliñado bajo el lema de “España nos roba”. Pero como señala Marx, los partidos que organizaron la protesta soberanista desde las instituciones de la Generalitat (9 de noviembre de 2014 y 1 de octubre de 2017) detrás la fraseología aparentemente radical, se esconde una subordinación a los intereses económicos como lo han demostrado sobradamente cuando han tenido que defender los intereses del capital, tanto en Cataluña como en el Parlamento español. (Desde el Pacto de Toledo que representa el inicio de privatización del sistema de pensiones, hasta la ley de reforma laboral de 2012, o el hecho de que CiU no presentara recurso contra «la ley mordaza» que es la mejor cobertura jurídica de la actuación policial ante las manifestaciones del Proceso y ahora sirve de ley sancionadora para las conductas no disciplinadas ni sumisas ante el estado de excepción). Aun así arrastraron una parte importante de los sectores populares catalanes y formaciones políticas de izquierda en su jaque sobre el Estado español. Jaque que sabían muy bien que no iría más allá de una puesta en escena que no hiciera peligrar sus vínculos con los sectores financieros. El cambio de sede social de La Caixa y Banco Sabadell fuera de Cataluña como adalides de los centenares de empresas que también lo hicieron, -mecanismo fundamental para estrangular la economía catalana-, determinó que no hubiera la anunciada declaración unilateral de independencia.

Cierto es que el Estado español ha utilizado los recursos disponibles para dar un aviso a navegantes con las sentencias judiciales a una docena de personalidades políticas a pesar de no haber llevado a cabo sus promesas en cuanto al ejercicio del derecho a la autodeterminación, lo cual nos tiene que hacer pensar en las palabras de Günter Anders: “Nuestra máxima tendría que ser. Si así tiene que ser, entonces que sea de verdad. Si nos arriesgamos a ser atacados, entonces, por favor intentemos al menos ser castigados por algo que hayamos realizado verdaderamente: por actos reales” (10).

Pero fue más poderosa la sumisión que la revuelta, la cual puso de manifiesto el poder de la dominación. “El Poder solo existe en su ejercicio efectivo… y el deseo de Poder no se puede realizar si no consigue suscitar un eco favorable de su complemento necesario, el deseo de sumisión” (11).

Y, ¿el proletariado catalán? Una parte se mima con esta burguesía nacionalista, y otra parte se siente alejada de la misma, pero muy próxima a la burguesía nacionalista española, en ambos casos a remolque de la ideología de la clase dominante y teniendo en cuenta lo que nos señala Therborn que: “las ideologías no funcionan como ideas o interpelaciones inmateriales. Siempre son producidas, transmitidas y recibidas en situaciones sociales concretas, materialmente circunscritas, y a través de medios y prácticas de comunicación, y su especificidad material pesa sobre la eficacia de la ideología en cuestión” (12).

Podemos pues, empezar a reflexionar sobre el papel que tendría que jugar el contenido ideológico del proletariado tanto en cuanto al ejercicio del derecho a la autodeterminación, al internacionalismo proletario , en la lucha de clases, y en la lucha por el comunismo, aspectos todos ellos, relacionados con la negativa a la sumisión.

“una identidad y un objetivo de clase son esenciales para el desarrollo de las organizaciones clasistas, agentes centrales del cambio social. Y, si no cambian las circunstancias, cuanto más se extienda y practique activamente entre los miembros de la clase dominada esta conciencia de clase, y cuanto más clara y avanzada sea su visión de una alternativa para el futuro, más probable será que una transformación social triunfe y prospere, siempre y cuando se abra verdaderamente una situación revolucionaria” (13).

En definitiva se trataría de lograr o recuperar lo que en otras épocas existió: un orgullo de pertenencia a la clase obrera como clase que es la generadora de la riqueza con su trabajo. Sentimiento legítimo de aprecio de sí misma, por algo realizado, conseguido o realizable en el futuro.

Pero no estamos educados para pensar. Todo el sistema social, educativo, laboral, e incluso emocional, en la sociedad de los fetiches, está dirigido a “hacer”. Frecuentemente, cuando una persona se enfrenta a un problema que lo abruma y desborda, se bloquea, se pone nerviosa e incluso se paraliza. Esto mismo pero aumentado ocurre cuando se pasa miedo. Y es que pensar, cuando no estamos acostumbrados, requiere cierta tranquilidad y sosiego, y el capitalismo ya procura que no tengamos oportunidad de sosiego. Esto ha ocurrido estos últimos meses en los cuales el mensaje del miedo, el terror, el alarmismo, la mentira y la reclusión forzada, no han dejado mucho tiempo para pensar serenamente a que obedecía esta agresión a nivel mundial. Y así la poca o mucha conciencia de clase que se pueda tener se ha visto ahogada por la fuerza de la ideología de la clase dominante. “La matriz material de cualquier ideología se puede analizar en base a su funcionamiento por medio de afirmaciones y sanciones, de forma que las ideologías se hagan efectivas al relacionarse estos dos conceptos. En una práctica de afirmación, si un sujeto actúa de acuerdo con los dictados del discurso ideológico, se produce un resultado positivo para él. Mientras que si se niegan los dictados del discurso ideológico, es sancionado mediante el fracaso, el paro, el encarcelamiento, la muerte o cualquier cosa por el estilo” (14).

Más de 700.000 sanciones llevadas a cabo por las diferentes fuerzas armadas al rescoldo de la Ley de Seguridad Ciudadana -más personas sancionadas que los supuestos contaminados por la pandemia- en la cual la palabra de un funcionario armado aunque mienta, tiene más valor legal que la de una civil sincero. Junto al miedo, la sanción económica, la delación de los propios vecinos, la humillación e incluso la aceptación de un cierto sentimiento de culpa si se ponía en entredicho el discurso ideológico: El que no acepte este discurso morirá o será responsable de la muerte otros. Si se acepta el discurso te salvarás y salvarás a otros. Es el momento álgido de la dominación y la correspondiente sumisión.

“Cuando el autor del proyecto no es el propio obrero, sino que el “yo de la enunciación” del proyecto es el amo, el señor, o el capitalista, el drama del desdoblamiento que pasa en la representación del discurso, es el drama de la dominación” (15).

Porque, la dominación va más allá de la explotación, pues ésta se detiene después de haber extraído la plusvalía, pero la dominación penetra hasta los rincones más íntimos al aceptar la posibilidad o la certeza de estar permanentemente vigilados por el “Gran Hermano” y expuestos a ser juzgados públicamente por nuestra acción u omisión. “El Gran Hermano” es un producto de desinformación colectiva tanto en su forma como en su contenido. Se ha planteado como una puesta en escena lúdica de una idea absolutamente terrorífica: Estar permanentemente vigilados para ser juzgados” (16).

Privatizaciones, carencia de inversión pública, carencia de recursos sociales… son los términos utilizados en la suave crítica a las actuaciones gubernamentales. Crítica que si bien es cierta se tiene que definir qué significado damos a “privatizaciones” ¿De qué?, “carencia de inversión pública” ¿En qué?, “carencia de recursos sociales” ¿Para qué? La crítica sobre los efectos muchas veces esconde la crítica sobre las causas e incluso una sintonía con ellas, pues solo trata de poner en tela de juicio “la forma de administración” de estos efectos. “Nosotros lo haríamos mejor” es un eslogan que tanto puede ser utilizado por la rancia burguesía nacionalista como por las formaciones que se dicen de izquierdas en un simulacro de ejercicio pedagógico para “enseñar” a los gestores del capital como gestionar mejor el propio capitalismo. Este no es el camino para liberarnos de la dominación sino una puesta en práctica de la cooptación: “La cooptación a través de la democracia hace referencia al proceso en virtud del cual se consigue la lealtad de la clase obrera, es decir, su sumisión y su colaboración en el proceso de su propia dominación” (17).

El concepto explotación es el eje discursivo y reivindicativo por excelencia, pero podemos darnos cuenta que a medida que avanza la reestructuración mundial del capital y su criminal competencia, millones, cientos de millones de personas ya no son “explotadas”, es decir ya no son utilizadas para extraer de ellas plusvalía, sino utilizadas como ejército de reserva o desechos sociales el coste de las cuales, como el reciclaje, es cada vez más elevado y la preocupación del capital es cómo deshacerse de estos “desechos” con el menor coste posible. De aquí que una de las tareas encomendada a los investigadores y “científicos” es como deshacerse de este excedente humano. La propuesta de una invasión química -informática para toda la población mundial en forma de vacunas combinadas con nano- transmisores con capacidad para esterilizar, modificar comportamientos (al estilo del ”Stimociver” de José Manuel Rodríguez Delgado, “científico” español vinculado a la CIA y colaborador del militar “Proyecto Pandora” para modular voces y sonidos en el cerebro de los soldados y más allá las personas comunes en una exaltación del dominio total), o sencillamente matar a los considerados superfluos. “El Orden establecido, produce desechos sociales, como la fabrica sus desechos, y crea espacios cerrados o depósitos donde aislarlos, para que vivan su “muerte social” o el proceso de un nuevo tratamiento con el objetico de recuperarlos para continuar creando valor, si esto todavía fuera posible. Las prisiones, los reformatorios, los manicomios, los asilos y las residencias de ancianos, e incluso los hospitales constituyen una estructura de guetos artificiales para la marginación” (18).

Hay que ir concretando qué sociedad queremos más allá de consideraciones genéricas, que lleve como correlación enfrentar los diversos escenarios en los que se hace patente la dominación: El concepto de educación, el concepto de salud, el concepto de trabajo, el concepto de ocio, el concepto de violencia, el concepto de ecología, y afinando más el concepto de «lealtad»… ya que: “Explotación no implica “per se” resistencia a la explotación. El concepto de explotación en el materialismo histórico hace referencia a la apropiación unilateral del plustrabajo. En otras palabras, el hecho que una categoría de agentes económicos trabaje más de lo necesario para su reproducción y que otros se apoderen de los frutos de este plustrabajo.  En lugar de intentar afrontar el problema de la constitución ideológica de los sujetos de las clases en lucha, muchos marxistas recurren a la utilitaria noción de “interés”: “el interés de los explotados es resistirse a la explotación”. Pero los “intereses” no explican nada por sí solos, “Interés” es un concepto normativo que indica el tipo de acción más racional en una situación en la que han sido definidos anteriormente el triunfo y la derrota… Lo que hay que explicar, es como los miembros de la clase social llegan a definir de una forma determinada el mundo y su situación y posibilidades en él” (19).

La situación vivida estos últimos meses ha comportado, aparte de la sumisión, también una serie de iniciativas socio – virtuales con características de ayuda mutua con la buena intención de aportar algo a las personas en situación “vulnerable” o de marginalidad, etc., pero “Si se reflexiona un poco, no hay nada de sorprendente en la tesis de que el espaldarazo a los débiles y a los pobres puede ser una expresión del dominio de los fuertes y de los ricos. Cualquier persona que en alguna ocasión haya tenido de recurrir a la caridad, material o psicológica, habrá sentido en su carne la condescendiente superioridad que la caridad entraña. El orgullo de mostrar una pequeña parte de la propia riqueza y nobleza de sentimientos ha constituido un importante factor en la propagación de las ideologías humanitarias entre las clases dominantes sólidamente establecidas” (20).

Como última consideración de estas reflexiones sobre la dominación, la necesidad de resucitar el eje teoría – práctica en la acción política, basada en las aportaciones de Marx. Un Marx que según Robert Kurz: “Quién fue considerado muerto está más vivo que nunca. En su calidad de teórico activo y crítico, Karl Marx ha sido dado por muerto en más de una ocasión pero siempre ha conseguido escapar de la muerte histórica y teórica. Este hecho es debido a un motivo: la teoría marxista solo puede morir en paz junto con su objeto, o sea, con el modo de producción capitalista” (21).

Notas:

(1) Marcel Gauchet. Boétie, El discurso de la servidumbre voluntaria. pág. 34. Tusquets. 1980
(2) La política como profesión. Max Weber. pág. 90. Espasa 1992
(3) Alfonso Sastre. Los Intelectuales y la utopía. Pág.33. Debate. 2002
(4) Max Weber. Sociologia del Poder. Pág. 59-60. Alianza 2007
(5) (Rebeca Quintans. Gran Hermano, el precio de la dignidad. Pág. 19. Ardi Beltza. 2000
(6) Serge Halimi. Los nuevos perros guardianes. Pág. 25. Txalaparta. 2000
(7) Göran Therborn. Ideologia y poder politico. Pág 74. Siglo XXI. 1980
(8) Robert Kurz. Subjektlose Herrschaft. Zur Aufhebung einer verkürzten Gessellschaftkritk», Revista Krisis, nº 13, 1993.
(9) Karl Marx. El dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte. Pág. 53. Ariel. 1968
(10) Günter Anders. Gewalt, ja oder nein, Eine notwendige Diskussion . Pág. 49. Contratiempos. 2007
(11) Pierre Clastres. Libertad desventura innombrable, en  Etienne de la Boétie. Pag. 127. Tusquets. 1980
(12) Göran Therborn. El orden social de las ideologías. Pág. 65. Siglo XXI. 1987
(13) Göran Therborn. La ideologia del poder y el poder de la ideología. Pág. 90. Verso. 1980
(14) Göran Therborn. El materialismo histórico de las ideologías.  Pag. 29. Siglo XXI. 1987
(15) I. Férnándes de Castro. Crítica de la modrenidad. Pág. 70. Fontamara. 1983
(16) Rebeca Quintans. Gran Hermano, el precio de la dignidad. Pág. 157. Ardi Beltza. 2000
(17) Göran Therborn. ¿Como domina la clase dominante? Pág. 283. Siglo XXI. 1979
(18) I. Fernández de Castro. Crítica de la modernidad. Pág. 59. Fontamara. 1983
(19) Göran Therborn. La ideologia del Poder y el Poder de la ideología. Pág. 11. Verso. 1980
(20) Göran Therborn. ¿Como domina la clase dominante? Pág. 293. Siglo XXI. 1979
(21) Robert Kurz “Marx Lesen”, Frankfurt am Main, Eichborn, 2001. Pág. 13

Elecciones en Bielorrusia: la rocambolesca trama del espionaje ucraniano

Hace unos días informamos de la detención en Bielorrusia de un grupo de mercenarios de la empresa rusa Wagner, un acontecimiento extraño que se producía pocas semanas antes de las elecciones presidenciales, previstas para hoy.

La situación en Minsk es rocambolesca y los tiros apuntaban en todas direcciones, hasta que Komsomolskaia Pravda ha publicado un interesante reportaje de investigación (*) que ha impactado en los medios y las redes sociales de habla rusa.

Komsomolskaia Pravda desmiente al gobierno de Lukashenko: los mercenarios capturados no trabajaban para Wagner sino que fueron contratados por el SBU, el servicio secreto ucraniano, que se hicieron pasar por miembros de Wagner.

Se trató de una operación ucraniana encubierta en la que los reclutas creyeron que su destino era la protección de las instalaciones petroleras de Rosneft en Siria y Venezuela.

No estaban en Bielorrusia para intervenir en las elecciones sino esperando un vuelo que debía llevarlos a Turquía desde donde serían transportados a su destino final. Al menos eso es lo que les hicieron creer a los mercenarios rusos.

La mayoría de ellos habían combatido en el Donbas junto a las milicias locales y Kiev solicitó su extradición.

El SBU ucraniano utilizó un dominio de internet falso de Rosneft para sus correos electrónicos.

Los mercenarios recibieron dinero y billetes de avión para un vuelo de Minsk a Turquía, reservados a través de una agencia de viajes ucraniana en Kiev que parece haber sido creada exclusivamente para este propósito. Pero cuando los reclutas llegaron a Bielorrusia, se les dijo que el vuelo había sido cancelado. Se alojaron en un hotel local y les dijeron que esperaran unos días para otro vuelo.

El servicio secreto ucraniano informó entonces a Lukashenko de que un grupo de mercenarios rusos estaba en su país para dar un Golpe de Estado durante las elecciones de hoy. Lukashenko reconoció públicamente que la información procedía de Ucrania.

El SBU pretendía matar varios pájaros de un tiro: dar un golpe a Wagner, de rebote dar otro a Rosneft, envenenar las relaciones entre rusos y bielorrusos y, muy posiblemente, conseguir la extradición de quienes les han combatido en el Donbas.

A Komsomolskaia Pravda sólo le falta añadir que quien habla del SBU habla de la CIA.

(*) https://www.kp.ru/daily/217165/4266019/

Más información:
– ¿Se dirigían a Venezuela los mercenarios rusos de Wagner detenidos por el KGB en Bielorrusia?

‘Lo que ya sabíamos sobre el Borbón es tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora’

La periodista Rebeca Quintáns
La historia de Juan Carlos de Borbón está repleta de episodios oscuros sobre los que algunos libros han tratado de arrojar algo de luz. Tal vez la obra más exhaustiva al respecto sea Juan Carlos I. La biografía sin silencios (Akal, 2016), de la periodista gallega Rebeca Quintáns. Una biografía no autorizada de la que su autora publicó una primera versión en 2000 (Un rey, golpe a golpe) y en la que se consigna con todo lujo de detalles la vida, milagros y corruptelas del rey emérito, desde sus contubernios con jeques árabes a los favores intercambiados con las élites económicas y políticas españolas durante décadas. Su reciente espantada de la Zarzuela por “ciertos acontecimientos” de su vida privada (léase investigaciones sobre presunta corrupción), podría conllevar, a juicio de Quintáns, consecuencias muy negativas no solo para el reinado de Felipe VI sino también para el principal partido del Gobierno: “Si el PSOE no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella”.

En sus dos libros sobre la figura de Juan Carlos I se documentan muchas prácticas corruptas del rey emérito durante su etapa de jefe de Estado. El primer libro se publicó hace 20 años. Sin embargo, parece que ahora a mucha gente le sorprende todo lo que se está publicando sobre esas prácticas. ¿Qué opina de ese manto de silencio que ha habido en España en torno a la figura del rey?

Es verdad, la gente no debería sorprenderse tanto. Lo que ya sabíamos era tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora. El caso Kio, Ibercorp, el pago con fondos reservados a Bárbara Rey, las comisiones por el petróleo… Más que un manto de silencio, lo que ha habido todos estos años es un manto de encubrimiento.

El presidente Pedro Sánchez ha agradecido al rey Felipe VI que haya marcado distancias con Juan Carlos I tras las informaciones publicadas sobre las cuentas del rey emérito en paraísos fiscales, motivo de su huida. ¿Estamos a su juicio ante otra estrategia para salvar a la Corona como la que se urdió en 2014 con la abdicación? 

Sí. A falta de recursos mejores, parece que están haciendo lo de siempre: extirpar la parte más podrida, la que más apesta. Juan Carlos fue sacrificando amigos y colaboradores a lo largo de su carrera, para salvarse él. Dejó incluso que fueran a la cárcel por él unos cuantos… Felipe empezó el reinado expulsando de la familia a Urdangarín y Cristina… Esa es la técnica de los Borbones. Esa, y lo que el coronavirus ha puesto tan de moda: distancia social y lavarse las manos

Su libro Juan Carlos I. La biografía sin silencios da cuenta del maquillaje político y mediático del rey emérito durante décadas. El papel de la prensa fue fundamental en ese proceso. ¿Cree que ese papel ha cambiado hoy en día?

Ha cambiado en lo que se refiere a Juan Carlos. En cuanto a Felipe, sigue exactamente igual. Fíjate que le llaman el preparao y eso que no ha aprobado un solo examen oficial de nada en su vida; que dicen que es muy honrado, intachable, y tiene ya a tres amigos íntimos condenados por corrupción… En fin…

El primero de sus libros, Un rey, golpe a golpe, tuvo que firmarlo con seudónimo. Muchas librerías se negaron a venderlo. Corría el año 2000. Hoy, 20 años más tarde, ¿todavía es tabú expresarse libremente sobre la figura de Juan Carlos I?

En el caso de este segundo libro (Juan Carlos I. La biografía sin silencios. Editorial Akal), no fueron las librerías sino la propia editorial la que lo retiró de los expositores y lo encerró en sus almacenes. La distribución es inexistente, es como un libro fantasma… Se conoce por el boca a boca exclusivamente y circula de una manera más clandestina que el primero. Una pena porque, modestia aparte, es el mejor libro que se ha escrito sobre Juan Carlos y aun te diría sobre la Transición. Y debería haberse difundido mucho más. Pero ya te digo, como si no existiera. Y luego, por otro lado, en todos los canales de televisión prefieren que les cuente mi libro, sin citarlo, cualquier otro que no sea yo (menos en la ETB y TV3). Estoy vetada en todas. En la Sexta ya me han cancelado alguna que otra vez.

Hay episodios todavía muy oscuros en la vida de Juan Carlos de Borbón. El 23F es uno de ellos. Usted menciona en su libro que tuvo una participación activa en la trama y que confabuló con los golpistas. Sin embargo, el rey fue presentado después como el salvador de la democracia. ¿Qué opina de esa imagen que se nos trasladó en numerosos libros y artículos?

A mí no deja de sorprenderme que gente seria y culta, bien informada, y que se declara demócrata y hasta progresista, siga insistiendo después de tantos años en esa patochada. Claro que todo lo relativo al 23F sigue siendo secreto de Estado, pero aun así sabemos muchísimo, hay muchos testimonios… Es una indecencia seguir repitiendo en las tertulias y en las columnas de opinión mentiras, y alimentando esa imagen del salvador de la democracia. Si no saben, que lean un poco y aprendan. Es indignante escucharles.

Los trapicheos económicos del rey datan de antiguo. Sin embargo, la imagen de la Corona no se vio afectada hasta hace pocos años. En su libro habla de algunos casos de censura orquestados desde el palacio de la Zarzuela (como los documentos que Ruiz Mateos quiso hacer públicos en los medios, y no pudo, sobre sus pagos de dinero a la Corona). ¿Por qué cree que los partidos políticos, y en particular el PSOE, no frenaron los desmanes de Juan Carlos I?

Pues por la sencilla razón de que el PSOE participaba con el rey en todos los grandes trapicheos, como el caso KIO, Ibercorp, etc. Lo del PSOE con la monarquía no ha sido un mero compadreo, sino absoluta complicidad y colaboración necesaria. Me refiero en especial al PSOE de Felipe González, pero no exclusivamente. El actual PSOE, el de Pedro Sánchez, arrastra esa culpa y lo sabe muy bien. Por eso le sigue haciendo el caldo gordo. Pero debería tener cuidado. Si no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella. No olvidemos, además, que de los actos del rey es responsable legalmente el gobierno que los refrenda. Políticamente sin duda, pero también a nivel judicial. Si no facilitan que se aclaren y se juzguen las irregularidades de la monarquía, podrían acabar siendo juzgados ellos por permitirlos. Históricamente, terminará pasando.

En su investigación, revisada y ampliada en 2016, menciona una fortuna del rey emérito valorada en unos 1.800 millones de euros. ¿Dónde escondería Juan Carlos de Borbón semejante cantidad de dinero?

Es difícil saberlo, probablemente esté muy repartida, entre propiedades inmobiliarias en todo el mundo, y a nombre de distintos testaferros; y en cuentas bancarias opacas, fundaciones, fondos de inversión… Pero yo investigaría en Liechtenstein, que es el paraíso fiscal favorito de las casa reales europeas.

La actitud de Felipe VI ha sido cuando menos ambigua en el escándalo. Tardó un año en hacer público su conocimiento de las cuentas en paraísos fiscales de su padre. Al mismo tiempo, se están conociendo algunos comportamientos poco éticos del rey, como el coste millonario de su luna de miel. Sin embargo, se nos presenta como un monarca ejemplar. ¿Estamos ante otro caso de maquillaje de la figura del jefe del Estado?

En la prensa está clarísimo, y a mí me lo han reconocido colegas de distintos medios varias veces. El control es absoluto, no se puede decir nada de Felipe. Pero para mí lo más grave es la actitud de la clase política. Incluso Unidas Podemos defiende esa imagen maquillada y edulcorada de Felipe VI. “Parece honrado”, dicen. Yo lo he comentado muy brevemente en alguna ocasión incluso con Pablo Iglesias, cuando me invitó a participar en algún programa suyo. Pero es como hablar con un niño… Cuando te dicen eso, que parece honrado y que parece majo y muy preparado… solo te dan ganas de sacar el libro sobre Juan Carlos I, que dicen que han leído, y darles con él en la cabeza.

Durante la presentación de su último libro, mencionó que le gustaría escribir sobre Felipe VI. ¿Está en ello?
Estoy en ello, sí. No tengo mucho tiempo ni medios para investigar y va lento, pero creo que es un libro absolutamente necesario tal y como están las cosas. Y te diré que sí hay por dónde tirar, hay materia… Lo que está pasando con Felipe, cómo se está informando sobre él, me recuerda mucho a los primeros tiempos de Juan Carlos I. Está claro que no aprendemos… Nos dejamos engañar en la Transición por Juan Carlos, y ahora vamos a repetir el mismo recorrido con Felipe. Parecemos tontos.

¿Cree que se dan las condiciones hoy en día para que haya un referéndum en España sobre monarquía o república?

Las condiciones se han dado siempre, desde los tiempos de Adolfo Suárez. No acabo de entender qué condiciones especiales tienen que darse para hacer una consulta popular sobre la forma de Estado, de verdad. ¿Cuál es el problema? ¿Que puede ganar la República? Normal. Claro que ganan la razón y la cordura, si al pueblo se le da la opción de elegir en libertad. Soy una firme defensora de la democracia, y no entiendo qué miedo puede haber a hacer esa pregunta tan fundamental.

¿Cree que es normal que en una democracia no se informe a sus ciudadanos sobre el paradero de quien fuera su jefe de Estado durante casi 40 años? ¿Anticipa eso la escasa probabilidad de que Juan Carlos I sea juzgado algún día?

Como te decía, normal me parecería que se hiciera un referéndum y que ganase la República. Casi nada de lo que hacen los miembros de la familia real me parece normal. Este último episodio, tan rocambolesco, de huir de España sin decir a dónde, es patético. No soluciona nada y no va a evitar el linchamiento mediático del ex rey, y dudo que sirva para evitarle el paso por los juzgados. Sería ya lo más de lo más que se negase a presentarse a declarar en Suiza, un ridículo histórico sin precedentes. Si se atreviera a hacer eso, Felipe no encontraría ya donde exiliarse con sus hijas para tener un poco de paz.

https://ctxt.es/es/20200801/Politica/33107/Cesar-G-Calero-entrevista-Rebeca-Quintans-corrupcion-Juan-Carlos-I-biografia-PSOE.htm

El Licenciado Vidriera y otros relatos ejemplarizantes

El extraordinario relato de Cervantes sobre otro de sus “locos” personajes, que creía que todos podían ver en su interior, anticipó el sueño de tantas ONG: poder mirar las tripas de un Estado cada vez más opaco.

Las posibilidades de observar y las de ser observado son cada vez más divergentes. A medida que somos más vigilados, menos podemos vigilar. Esconderse y observar son privilegios de un Estado burgués que en la modernidad está siempre al acecho, agazapado.

Sin transparencia no hay información y sin información no hay democracia, que es una batalla contra las falsas apariencias, contra los que dicen una cosa y hacen otra muy distinta, contra las ruedas de prensa.

Por ejemplo, los Estados burgueses, e incluso los grandes monopolios, alardean de transparencia cuanto más esconden sus trapos sucios. Twitter ha anunciado una lucha por la transparencia, que es para echarse a temblar. No se refiere a su propia transparencia sino a la de sus usuarios.

En las redes sociales como Twitter hay algo que nunca encaja. Correos no vigilaba al remitente de las cartas, ni advertía al destinatario que la había escrito otro. Lo mismo hacia Telefónica: nunca se preocupó de identificar al autor real de una llamada.

Por el contrario, en Twitter están muy preocupados porque el titular de un perfil sea quien dice ser. La justificación es que los Estados no utilicen su red para difundir propaganda política apareciendo como sujetos particulares.

Están creando un mundo absurdo en el que lo importante no es el mensaje sino el mensajero. “¿Quién dice tal cosa?” La noticia cambia según la fuente de la misma. La pandemia está siendo la mejor muestra de lo que cambia la percepción de la realidad cuando llevas a un experto al plató.

La misma frase cambia mucho según quién la pronuncie. Si es un Estado se desvaloriza inmediatamente y si es un Estado como Rusia, la credibilidad cae en picado ante la mayoría, aunque siempre hay quien considera todo lo contrario.

Tal y como están las cosas en el mundo actual, son muy pocas las fuentes que pueden hacer sombra a la gran maquinaria publicitaria del imperialismo, y una de ellas es Rusia, sobre todo con el pretexto de que los medios rusos son públicos, o sea, que los maneja Putin.

Lo mismo ocurre con la BBC, pero a nadie le viene a la cabeza Boris Johnson cuando lee una noticia de la cadena británica. La diferencia entre la BBC (y la AFP o la Voz de América), también financiadas con dinero público, y cualquier medio ruso es que estos no pueden independientes. La sombra del Kremlin aparece por alguna parte.

Ocurre así siempre que leemos una noticia inesperada y chocante que rompe el flujo “natural” del discurso establecido, que cada uno de nosotros ha interiorizado hasta creer que es “nuestro”, es decir, que somos originales, creativos y capaces de tener “ideas propias”.

El mundo está embarcado en una guerra “sui generis”, de un tipo hasta hora desconocido, y los peores no son los medios convencionales, como la BBC, sino los que aseguran que la guerra no va con ellos, que son “independientes”, que están por encima de “unos y otros”.

Sólo hay una cosa peor que los neutrales: los que alardean de serlo.

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