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Día: 4 de agosto de 2020 (página 1 de 1)

La policía registra las sedes de varios bancos que han defraudado 5.500 millones al fisco alemán

Esta mañana la policía alemana ha registrado las sedes de varios bancos, entre ellos el Deutsche Bank y el Commerzbank y la filial bancaria de Clearstream en los suburbios de Frankfurt.

Están acusados de evasión fiscal por un valor estimado de 5.500 millones de euros que ha dejado de ingresar el fisco alemán. Constituye el mayor fraude fiscal cometido en Europa.

También han sido registrados los locales de la Asociación de Banca Privada Alemana en Frankfurt y Berlín. La fiscalía de Colonia confirmó que los registros se habían realizado “en los locales de una asociación”, añadiendo que ni el organismo ni sus trabajadores estaban acusados.

La asociación bancaria BdB confirmó que la policía había visitado sus instalaciones, y añadió que estaba cooperando plenamente.

Las acusaciones asegura que los bancos y los asesores fiscales han tratado de influir en las leyes alemanas y estuvieron en comunicación con el Ministerio de Finanzas antes de 2010, incluso a través de un grupo de presión bancario.

El fraude se denominaba “cum-ex” y consiste en comprar y vender acciones en unas fechas cercanas al pago de dividendos, con tanta rapidez que el fisco no era capaz de  identificar al verdadero propietario. Además, concedían créditos fiscales por la misma acción que recibe un dividendo. Los estafadores se repartían las ganancias. Según estimaciones del Ministerio de Finanzas, este enorme fraude le ha costado a Alemania 5.500 millones de euros.

Estas maniobras se hicieron imposibles en 2012 por un cambio en la legislación.

En junio la fiscalía de Frankfurt procesó a un abogado de 46 años, anteriormente empleado por Freshfields. Está acusado de participar en el fraude. El abogado alemán Hanno Berger, identificado como el autor intelectual del fraude, está a la espera del juicio.

Todos esos muertos por covid que nunca tuvieron covid…

Julián Alcayaga O.

Mi amigo Miguel Avalos Olguín, era el Secretario del “Comité de Defensa y Recuperación del Cobre”, y además era militante del P.C. [de Chile] Hace ya varios años, a causa de la diabetes le fue amputado un pie. Tiempo después pudo tener una pierna ortopédica, pero cada cierto tiempo la dejaba de usar porque el roce con el muñón de su pierna le provocaba heridas. Le hacían curaciones en el hospital, pero tenía que dejar de usar la pierna ortopédica mientras sanaba la herida. Era una rutina que ya conocía, pero desde el mes de mayo pasado volvió a tener esas heridas en el muñón, ya en plena pandemia, por lo que ya no pudo salir del departamento de un matrimonio amigo donde vivía, esperando que la herida sanara sola. Sin embargo, ello no ocurría por lo que sus amigos, llamaron a la Posta Central para que enviaran una ambulancia para que lo hospitalizaran y le curaran las heridas. Solo dos días después, como a las 20 hrs. llegó la ambulancia y fue llevado a la Posta Central. A sus amigos le dijeron que se quedaran tranquilos, que se iba a recuperar a pesar de tener una diabetes muy alta.

Sin embargo, al día siguiente, cerca de las 21 hrs., llaman a sus amigos para comunicarles que Miguel había muerto por Covid. Pero cómo iba a morir por Covid contestaron los amigos, si Miguel hacía semanas que no salía del departamento, en el quinto piso y sin ascensor en el centro de Santiago, y nosotros tampoco tenemos Covid. Respuesta, se había infectado con Covid en el hospital en las pocas horas que estuvo en él. Sin embargo, a pesar de este diagnóstico de Covid, a sus amigos no le decretaron cuarentena ni le hicieron el examen de PCR, como establece el protocolo, ni en ese momento ni posteriormente, y hasta la fecha están sanos. Pero el certificado de defunción es lapidario: “Neumonía por Covid 19. Cetoacidosis diabética”. Y con este certificado, sus amigos no lo podíamos acompañar a su última morada.

Era muy extraña esta muerte por Covid, pero ya nada se podía hacer para impugnar que haya sido efectivamente el Covid que se llevó a Miguel. Teníamos que aceptar eso calladamente, y además, que sentido podría tener contestar ese diagnóstico. Pero, desgraciadamente, lo de Miguel no es el único caso de fallecimiento por Covid, sin tener Covid.

En efecto, unas semanas después, en la feria de calle Coquimbo, en Santiago, a la que concurro todos los sábados desde hace 30 años, veo que don Segundo, que vendía hierbas medicinales y que yo a veces le compraba, no estaba y había otra persona más joven, y al preguntarle por don Segundo, me dijo que era su papá y que había muerto. ¿Qué le pasó? Un día de feria que llovió copiosamente, se mojó mucho y llegó a la casa con malestar, se cambió ropa y se acostó. Como no mejoraba al día siguiente lo llevaron al Hospital Barros Luco, y dos días después falleció a los 84 años. A los hijos les dijeron que había muerto por neumonía por Covid, pero nuevamente, a su conyugue y a los 2 hijos que vivían con él en la misma casa, no les decretaron cuarentena y no les hicieron examen de PCR, ni en ese momento ni posteriormente, pero su certificado de defunción dice: “Insuficiencia respiratoria aguda. Neumonía Covid 19 positiva”.

Nuevamente es muy raro, pero esto pasa de castaño a oscuro, como si alguien estuviera aumentando deliberadamente los muertos por Covid, sin que realmente hayan fallecido por Covid. Quienes están detrás de esto, no pueden ser sino los médicos que han firmado los respectivos certificados de defunción, en la Posta Central, actualmente HUAP Alejandro del Río, por Miguel, y el Hospital Barros Luco, por don Segundo. No se trata de un solo hospital.

Una vecina de mi barrio, que conocía también desde hace 30 años, y que hace unos 4 ó 5 años, unos parientes lejanos la llevaron un hospicio, murió hace 2 semanas, a los 92 años. No sabemos si ella murió en el hospicio o en un hospital, pero su certificado de defunción dice: “Neumonía. Sospecha de Covid 19”.

El hecho es que, todos estos casos de muerte por Covid, que no parecen haber muerto por Covid, son personas amigas que yo conocía personalmente. No lo he leído en una red social. Quizás muchas personas conocen casos similares, que sería necesario que también los denuncien, porque estos fallecidos por Covid, que sin embargo, no han muerto por Covid, permiten aumentar considerablemente las estadísticas de muertes por Covid, y estos muertos por la pandemia genera pánico en la población y obligan a las autoridades de salud a mantenernos en confinamiento.

¿Cuál es el objetivo de estos médicos? ¿Está al corriente el Colegio Médico? Me parece que es fácil conocer quiénes son los médicos que han firmado los certificados de defunción por Covid, y por lo tanto es absolutamente necesario que esto se investigue, tanto por las autoridades de salud, como también por el Ministerio Público.

http://piensachile.com/2020/08/chile-gente-que-muere-por-covid-sin-tener-covid/

Las prácticas monopolistas en el mercado farmacéutico mundial

Después del brote de H5N1 (gripe aviar) y en los primeros días de la epidemia de H1N1, las empresas farmacéuticas transnacionales compitieron ferozmente para proporcionar tratamientos en ausencia de vacunas.

Entre 2005 y 2009, el antiviral oseltamivir, comercializado por Roche como Tamiflú, logró ser reconocido como el medicamento estrella para la prevención y el tratamiento por varios organismos internacionales como la OMS, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) y la Agencia Europea de Medicamentos.

En aquel momento, a fin de prepararse para una “posible operación de confinamiento”, la OMS recibió una donación de tres millones de tratamientos con oseltamivir de Roche para ser utilizados como reserva, según el informe del Comité encargado de examinar el funcionamiento del Reglamento Sanitario Internacional (2005) en relación con la pandemia H1N1, publicado por la OMS en 2009.

Según el mismo informe, la OMS alentó a los países a que introdujeran planes de confinamiento rápidos en sus mecanismos nacionales de preparación para la pandemia de gripe. Además, la OMS elaboró un “protocolo de confinamiento rápido” basado principalmente en el oseltamivir con el mismo fin.

No es sorprendente que, como resultado del pánico mundial generalizado, Roche recibiera pedidos de países de todo el mundo. Las investigaciones posteriores y la bibliografía revelaron que las decisiones de compra se basaban en ensayos clínicos financiados por Roche, cuyos resultados, según los expertos, eran limitados e incompletos, especialmente en lo que respecta a la eficacia y los efectos secundarios del Tamiflú, algunos de los cuales resultaron posteriormente peligrosos.

Además, algunas informaciones erróneas sugerían un brote incontrolable de la infección. Una revisión Cochrane encontró que los beneficios del oseltamivir eran pequeños en cuanto a la reducción de los síntomas, ya que el fármaco reducía los síntomas en no más de medio día.

Los autores del estudio, que se encargaron de obtener informes completos de la investigación clínica original, también obtuvieron un panorama más claro de los efectos secundarios del oseltamivir. Al final, la revisión Cochrane cuestionó si se justificaba la acumulación de oseltamivir.

Lo anterior puede verse bajo otra luz.

Las empresas farmacéuticas suelen presionar a los gobiernos durante estas crisis. Durante la pandemia de H1N1, el enfoque de Roche fue esencialmente persuadir a los gobiernos de que firmaran acuerdos para comprar Tamiflú porque, en aquel momento, se atendía por orden de llegada.

Cabe señalar que esas negociaciones se celebraron en un contexto de tensión mundial y de competencia abierta entre los países para obtener un tratamiento lo antes posible de una sola fuente.

Esa situación demuestra la gravedad de las prácticas monopolistas en el mercado farmacéutico mundial. La probabilidad de que este escenario se repita es tanto mayor cuanto que los países siguen negociando el acceso a los medicamentos en un mercado monopolístico, como lo demuestra la compra por Estados Unidos a Gilead Sciences de todas las reservas existentes y los acuerdos de compra previos de posibles vacunas por parte de varios países europeos.

En ese momento, las ventas de oseltamivir superaron los 18.000 millones de dólares, la mitad de los cuales fueron pagados por los gobiernos. Estados Unidos, por ejemplo, gastó más de 1.500 millones de dólares para almacenar oseltamivir, sobre la base de las recomendaciones de los CDC, mientras que Reino Unido gastó 770 millones de dólares en el mismo fármaco entre 2006 y 2014.

La OMS es una organización intergubernamental y como tal es responsable ante sus Estados miembros. En 2010 esos Estados miembros evaluaron la actuación de la OMS en la declaración de la pandemia de H1N1. La decisión despertó las reservas de las comunidades científicas y políticas internacionales, que la consideran prematura, causando una confusión mundial y costando millones de dólares a los presupuestos públicos.

Lo que es importante señalar sobre el control del coronavirus es que no hay ninguna droga “nueva” que haya sido probada contra el virus. Los que están siendo estudiados son conocidos o ya están en el mercado. Se están probando para demostrar que tienen un efecto específico contra el coronavirus.

Este reposicionamiento o reorientación de los medicamentos existentes es una práctica común en la investigación de los brotes. Además, la investigación y el desarrollo farmacéuticos ya no producen “nuevas” sustancias farmacéuticas, sino que a menudo sólo mejoran los productos existentes o los abren a indicaciones adicionales.

Los ensayos clínicos realizados por la OMS comenzaron con cuatro propuestas de tratamiento, la mayoría de ellas muy costosas. Tres meses después del inicio declarado de la pandemia, la competencia se redujo a dos medicamentos: el remdesivir, producido por Gilead Sciences, y el favipiravir, producido por Fijifilm Toyama Chemical, bajo el nombre comercial de Avigan, que más tarde se informó de que no había mostrado ningún efecto convincente en algunos ensayos contra el coronavirus, lo que retrasó su aprobación hasta el final de los ensayos.

El pasado mes de marzo, con el brote de coronavirus, la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA) decidió conceder al medicamento la condición de “medicamento huérfano”, que normalmente proporciona a la empresa productora una serie de derechos exclusivos además de los derechos de propiedad intelectual.

La decisión fue recibida con sorpresa y escepticismo en los círculos de especialistas de todo el mundo debido a su contenido y oportunidad.

Las enfermedades huérfanas, tal como las definen tanto la OMS como la legislación de los Estados Unidos, son aquellas que afectan a un pequeño número de personas, de manera que no fomentan el desarrollo de medicamentos para tratarlas, lo que también justifica el costo potencialmente elevado de su tratamiento.

El coronavirus, que fue declarado pandemia, es exactamente lo contrario de una enfermedad huérfana, y la designación como “medicamento huérfano” revela la intención de la empresa de maximizar las ventas y los beneficios de la reexpansión una vez que sea aprobado por la FDA.

Con el creciente número de casos diagnosticados en Estados Unidos, la creciente presión ha llevado a Gilead Sciences a retirar su designación de medicamento huérfano. Unas semanas después, el remdesivir fue aprobado por la FDA para su uso de emergencia en pacientes con coronavirus, tras lo cual la empresa donó 1,5 millones de dosis al gobierno de Estados Unidos.

A mediados de abril, los medios de comunicación informaron de que el Gobierno egipcio había acordado con FUJIFILM Toyama Chemical utilizar el favipiravir (Avigan) para el tratamiento del coronavirus en Egipto. Este acuerdo nunca se materializó, ya que unas semanas más tarde el Ministro de Salud anunció que Egipto participaría en el ensayo clínico del remdesivir coordinado por la OMS.

Entretanto, la empresa egipcia Eva Pharma firmó un acuerdo voluntario y no exclusivo de licencia con Gilead para fabricar remdesivir para su distribución en 127 países. En la actualidad, la oferta en Egipto se limita a ayudar a los pacientes hospitalizados en cuarentena.

Ha comenzado a surgir una creciente preocupación mundial por la prisa con que se ha recurrido al remdesivir antes de que se haya demostrado su eficacia, en particular porque los resultados de los ensayos publicados muestran que no hay ningún beneficio terapéutico de importancia estadística.

Se han presentado solicitudes de patentes para el rediseño en muchos países y algunas ya han sido concedidas. La oficina de patentes egipcia ha rechazado la solicitud de rediseño de la patente en 2017 por motivos técnicos, pero la decisión final sigue pendiente ya que el solicitante ha apelado.

Gilead ha fijado recientemente el precio del tratamiento con remdesivir (6 viales) en 3.120 dólares para los particulares y 2.340 dólares para los planes de seguros nacionales de Estados Unidos. El precio de esta droga es exorbitante y no puede justificarse tampoco por los costos de investigación y desarrollo, ya que no se trata de un compuesto nuevo y, por lo tanto, no ha sido patentado en varios países.

Además, las investigaciones han demostrado que el costo de producción de remdesivir no puede superar los 5,58 dólares por tratamiento. De hecho, la empresa farmacéutica india Cipla ha anunciado que producirá una versión genérica de remdesivir a un precio de unos 400 dólares.

A la luz de las altas tasas de incidencia y mortalidad de coronavirus, así como de la presión ejercida sobre los gobiernos para que adopten medidas de protección de su población, existe una competencia entre las empresas farmacéuticas para preservar su cuota en un mercado mundial lucrativo.

Esta competencia se manifiesta en los intentos de inscribir a un gran número de pacientes en ensayos clínicos realizados apresuradamente para demostrar resultados favorables o desfavorables para un determinado medicamento, de firmar acuerdos de compra previos con los gobiernos, como ocurre actualmente entre Gilead y el gobierno de Estados Unidos, y de tratar de registrar patentes en el mayor número posible de países a fin de obtener derechos exclusivos, incluida la posibilidad de vender el medicamento al precio más alto posible.

En medio de la crisis actual, con repercusiones económicas y sociales mundiales sin precedentes, es preocupante ver el retorno del escenario del H1N1. Los gobiernos están una vez más “comprando con pánico” y acumulando irracionalmente existencias de medicamentos, ninguno de las cuales ha demostrado ser eficaz contra el coronavirus. ¿Realmente no estamos aprendiendo nada del pasado reciente?

—https://twn.my/title2/unsd/2020/unsd200708.htm

En Xinjiang la represión del gobierno se dirige contra los yihadistas, no contra los uigures

En diciembre del año pasado el periodista afgano Hujjatullah Zia, que es de confesión musulmana, visitó Xinjiang, en China, donde a sus correligionarios los persiguen y encierran en campos de concentración, según la intoxicación imperialista.

La conclusión del viaje es bien diferente: el gobierno chino no dirige la represión contra los uigures sino contra los yihadistas.

Desde 1978 los ingresos de los residentes de Xinjiang han aumentado 101 en las ciudades y 99 veces en el campo.

El turismo se ha convertido en un importante impulso de la economía. El año pasado, se estima que más de 150 millones de personas visitaron Xinjiang, un aumento del 40% con respecto al año anterior.

Además de establecer centros de educación, China está tratando de fomentar el desarrollo de Xinjiang, que es la zona central de la Nueva Ruta de la Seda.

En Xinjiang hay 25.000 centros para actividades religiosas, incluyendo 24.400 mezquitas. Como promedio, hay una mezquita por cada 530 musulmanes.

No obstante, el año pasado la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una ley para la protección “de los derechos humanos de los uigures”, que es otra manera de sacar a China de los mercados internacionales, lo mismo que la pandemia de la OMS, las sanciones a Huawei, el robo de TikTok o la desestabilización de Hong Kong. Los imperialistas no pierden el tiempo.

Por su parte China califica la política de Estados Unidos como una agresión internacional y una injerencia en los asuntos internos. El gobierno de Pekín se enfrenta a los yihadistas que presentan una faceta tanto religiosa como nacional.

En julio de este año la Oficina de Información del Consejo de Estado de China publicó un folleto diciendo que nunca en la historia de China a Xinjiang se le llamó “Turquestán Oriental”. Según el folleto, a finales del siglo XX, términos como “panturquismo” y “panislamismo” se introdujeron en Xinjiang para alentar a los grupos étnicos que hablan lenguas turcas a unirse en la creación de un Estado teocrático.

En otro folleto publicado en marzo se afirmaba que el “panturquismo” y “panislamismo” fueron creados por los colonialistas.

(*) http://outlookafghanistan.net/topics.php?post_id=25597

De mayor quiero ser candidato

Bianchi

El enigmático, utópico y anarquista Morelly, en el siglo XVIII, decía que el hombre natural era bueno, pero el establecimiento de la propiedad privada lo corrompió. Los garamantes de Antonio de Guevara, franciscano de la corte de Carlos V, visten igual, detestan la mentira y el lujo inútil y aborrecen la guerra. Los telématas de la abadía de Rabelais, por el contrario, proponen la ausencia de leyes y parodian el comunismo monástico o «convento utópico».

Sin irnos a Platón y sus «edades de oro», el mojón es Tomás Moro y su ascetismo y frugalidad como norma en «Utopía». Todos trabajan, pero no mucho, porque no hay parásitos que mantener. El oro y la plata sirven para hacer orinales para niños. Hay ateos, pero son compadecidos. En la misma línea, los solarianos de «La Ciudad del Sol» de Campanella desprecian el dinero en una sociedad agrícola y preindustrial, lo que no ocurrirá en la «Nueva Atlántida» (1621) de Francis Bacon que, mucho más prácticos, admiten las relaciones capitalistas de producción, es decir, el «progreso» de los evergetas (bienhechores).

La ventaja de ser candidato es que ningún partido dice ser lo que es. Ninguno. Si lo fueran, no serían candidatos. Por una parte, «este mundo» y, por otra, los «Parthenions» o asilos para las putas pensados por Restif de la Bretonne, otrosí las madres de quienes nos han estado puteando-gobernando. Los de siempre, «este mundo», y los de toda la vida, los «demócratas». Al final, a contar.

Estados Unidos quiere obtener inmunidad antes de desplegar tropas en Polonia

Estados Unidos quiere imponer condiciones extremadamente duras para el despliegue permanente de tropas y bases militares en Polonia. En junio la visita del presidente polaco Andrzej Duda a Estados Unidos para firmar un nuevo tratado en Washington fue un fracaso. No se firmó nada porque hasta un gobierno tan vasallo, como el polaco, se negó a a aceptar las condiciones.

El asunto no sólo interesa a Polonia, sino también a Estados Unidos, que tiene que sacar al menos a una parte de sus tropas de Alemania y no todas las puede traer a España.

Uno de los temas más controvertidos es el mismo que en 1953 impuso Eisenhower a Franco para respaldar al régimen con las bases militares: Estados Unidos quiere inmunidad para sus tropas, que son muy propensas a cometer toda clase de crímenes allá donde están.

Ahora los tribunales polacos son los competentes para juzgar a la soldadesca gringa, al menos en parte. Estados Unidos quiere que el nuevo tratado elimine esa competencia residual, de tal manera que las tropas no se puedan sentar en un banquillo en Polonia, cualquier que sea el delito que cometan, tanto por un accidente de tráfico como por una violación.

No quieren admitir que un policía polaco pueda detener a un delincuente gringo. Lo mismo que en España desde 1953, la chusma del ejército gringo está por encima de la ley porque son los monarcas de cada país que ocupan. Para detener a un soldado de Estados Unidos hay que llamar a la policía militar de Estados Unidos.

Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Los gobiernos locales no pintan absolutamente nada, aunque presuman de “nacionalismo”, como hacían los franquistas. Están obligados a tragar lo que Estados Unidos les ponga sobre la mesa.

Lo veremos en otoño, cuando el Parlamento polaco ratifique el tratado porque los “nacionalistas” polacos son como los franquistas. Su patriotismo sólo sale a relucir cuando se trata de enfrentarse a Rusia.

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