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Mes: marzo 2020 (página 1 de 13)

Lo que ha convertido al coronavirus en una pandemia es la multiplicación de tests

Cuando buscas virus los encuentras por todas partes. Cada minuto que respiras, introduces 400.000 virus en tus pulmones, y da igual que te pongas mascarilla o no.Si buscas en los océanos, encontrarás más virus en un milímetro cúbico de agua salada que estrellas hay en todo el universo visible, muchísimos más.

Si los buscas en el interior de tu cuerpo humano, también los encontrarás. Hay tantos que deberás saber lo que buscas. Debes centrarte en algo en concreto porque cada tipo de “caza” necesita una “escopeta” diferente.

Recurriendo a los informes anuales del Instituto Robert Koch sobre la gripe en Alemania, el doctor Richard Capek concluye que la tasa de positivos cambia en el transcurso de la estación. Pasa de entre un 0 y un 10 por ciento a un 80 por ciento, para volver luego a la normalidad después de unas semanas.

Por el contrario, sostiene Capek, con el coronavirus no está ocurriendo lo mismo. El número de personas que dan positivo en relación con el número de pruebas realizadas permanece constante en todos los países que ha estudiado hasta ahora (*).

En función de cada país, la proporción de personas que dan positivo en las pruebas de coronavirus se sitúa entre el 5 y el 15 por ciento. Según Capak, esto significa que no existe una propagación exponencial, epidémica, del virus sino un aumento exponencial del número de pruebas.

El gráfico que elabora Capek induce a concluir que, en efecto, lo que hay es una epidemia de tests. Pero ya saben que correlación no es causalidad, ¿verdad? Es casualidad. Pura casualidad.

(*) https://coronadaten.wordpress.com/

Arabia saudí propone conversaciones de paz a las fuerzas yemeníes

Los sátrapas saudíes mantienen conversaciones diarias con las fuerzas de Ansarollah y han invitado a sus representantes y a los del gobierno en el exilio de Yemen a reunirse, ha dicho esta mañana el embajador saudí en Yemen, Muhammad Al Jaber.

El embajador dijo: “Los funcionarios saudíes se reunieron ayer con sus homólogos huthíes para confirmar que los ataques aéreos sobre Sanaa fueron una respuesta a los ataques con misiles balísticos que tuvieron lugar el sábado pasado, y no tenían la intención de intensificar el conflicto”.

Jaber añadió: “Estamos decididos a reducir la escalada, y estamos listos para un alto el fuego en todos los territorios yemeníes si lo aceptan”.

Citando a Jaber, el Wall Street Journal asegura que las conversaciones de paz están en marcha. “La propuesta de conversaciones para poner fin a la guerra que comenzó hace cinco años sigue sobre la mesa, a pesar de la escalada de violencia de hace unos días”.

El periódico añade que “los huthíes todavía no han respondido a la oferta”.

El embajador saudí se refería a los ataques aéreos de su país contra Sanaa, la capital de Yemen, y afirmó que la operación tenía por objeto “destruir objetivos militares ilegales pertenecientes a los rebeldes huthíes y neutralizar y destruir la amenaza balística y las capacidades específicas que amenazan la vida de los civiles”.

El bombardeo saudí se produjo después de que las fuerzas de Ansarollah lanzaran el día anterior su mayor ataque en territorio saudí, que alcanzó a la propia capital, Riad, poniendo a la Casa Real contra las cuerdas.

https://www.almasdarnews.com/article/saudi-arabia-enters-peace-talks-in-yemen-after-massive-attack-by-ansarallah-forces/

El vidente que profetizó la pandemia con tres años de antelación: el gran Anthony Fauci

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto de alergias y enfermedades infecciosas de Estados Unidos, representa muy bien al científico moderno, muy alejado de la imagen que la mayoría tiene de lo que es un “hombre de ciencia”.

Fauci lleva muchos años en la cúspide de un país que es, en sí mismo, la cúspide. Es mucho más que un mero asesor científico. Es un monaguillo confeso de Hillary Clinton, y Trump le mantiene en su cargo porque no le queda más remedio. En ningún momento ha logrado librarse de la gangrena incubada en los tiempos del dúo Obama-Clinton, por más que pasan el tiempo amargándole la vida.

En 2013, en un correo electrónico desclasificado del Departamento de Estado, al que hace referencia WikiLeaks, Fauci le envía a Hillary Clinton vibrantes deseos de recuperación. Le dice que la quiere y que está “muy orgulloso de conocerla”.

Unos días antes de la toma de posesión de Trump en enero de 2017, Fauci lanzó una asombrosa profecía en Healio, una publicación que se presenta como un portal de información para médicos especialistas en enfermedades infecciosas. Declaró que el Presidente de Estados Unidos se enfrentaría “sin duda” a un “brote sorpresivo de enfermedades infecciosas durante su presidencia”.

“Seguramente nos sorprenderemos mucho en los próximos años”, dijo agitando su bola de cristal, o quizá echando las cartas del Tarot, al más puro estilo científico contemporáneo.

Para disimular sus tonteorías, Fauci se basaba en la frecuencia de casos anteriores de enfermedades infecciosas. El ejemplar de Healio estaba en la línea de esos blogs, adalides de la ciencia pura, que se dedican a despotricar contra lo que llaman “magufería”, seudociencia, antivacunas, ufólogos, conspiranoicos y demás.

“Trump se ha alineado con el movimiento anti-vacunación”, decía Healio. La sartén le decía al cazo…

La polémica expresaba las presiones a las que está sometida la industria médica y farmacológica, especialmente intensa tras los intentos de Obama por introducir un poco de sanidad pública en Estados Unidos, es decir, por pillar cacho.

Ese es el terreno en el que una vedette como Fauci se mueve a en su mejor ambiente. El 22 de marzo, en una entrevista a la revista Science, el reportero le lanza una buena pregunta: “¿Cómo ha impedido que le despidan?” En la respuesta el científico mencionaba a su jefe: “Simplemente no puedo saltar al micrófono y empujar” a Trump.

Políticos y científicos, republicanos y demócratas, vacunas y antivacunas… Una multinacional nunca pondría todos los huevos en una única cesta.

Hace unos días, en otra entrevista, Fauci aconsejaba a los estadounidenses que se quedaran en sus casas. Nosotros le pedimos lo mismo: quédate en tu casa.

Nos quedamos con las ganas de seguir contando batallitas de este saltimbanqui de la política y la ciencia modernas, pero lo dejamos para otra ocasión (que la habrá).

Los europeos nos hemos convertido en ‘una nube de puntos que se mueve en un mapa’ gracias a la pandemia

Fotografía de los europeos en plena pandemia
La Comisión Europea ha pedido a los principales operadores de telecomunicaciones de Europa que le informen de los datos privados de los abonados que consten en sus teléfonos móviles.

Orange, Vodafone, Deutsche Telekom y otros cinco operadores de telecomunicaciones ya han acordado cotillear los datos de sus clientes a la Comisión Europea.

El pretexto no hace falta decirlo: comprobar si los usuarios siguen las ordenanzas de confinamiento para impedir la propagación de la pandemia de coronavirus.

La solicitud la hizo a principios de esta semana Thierry Breton, el Comisario Europeo para el Mercado Interior y la Agenda Digital, directamente a la Asociación GSMA, que reúne a 750 empresas del sector de la telefonía móvil en todo el mundo.

Orange ya trabajaba con el Instituto Francés de Investigación Médica, una colaboración fructífera, según nos quieren vender. Los datos de geolocalización proporcionados por el operador permitieron evaluar los movimientos de la población antes de la ley marcial y después de ella.

De esa manera los “expertos” se enteraron de que el 17 por ciento de los parisinos habían abandonado la capital francesa en ese momento. Se supone que los parisinos no se olvidan nunca el móvil en casa, como tampoco olvidan nunca de su nariz.

“No hay un seguimiento individual […] No transmitimos sus fotos, sus contactos”, se excusó Stéphane Richard, el director general de Orange, ante los micrófonos de Europe 1. “Nada identifica a los clientes como individuos. No es más que una nube de puntos que se mueve en un mapa”, añadió. Fue un alivio escucharle porque por un momento creíamos que nos consideraban como personas titulares de derechos, libertades y garantías cívicas.

Es exactamente lo mismo que dijo Obama cuando hace años saltó el escándalo del espionaje al mundo entero: nosotros no nos quedamos con los datos de nuestras víctimas (ya los tenemos), sólo nos interesan los metadatos.

A partir de este tipo de fechorías llegan las justificaciones hipócritas para tranquilizar la conciencia de los defensores de los derechos humanos. A la Comisión Europea le preocupa nuestra salud. Quieren “mejorar las estimaciones epidemiológicas”. Lamentablemente las epidemias anteriores fueron desvastadoras porque… ¡los europeos no estaban enganchados a sus móviles!

Afortunadamente la tecnología avanza una barbaridad y ahora es posible “verificar la eficacia de las medidas de contención”. Necesitan recordarnos algo que no sabíamos: que la vigilancia de los móviles no cura nada. Lo que quieren saber es si sus medidas son realmente eficaces, pero eso ya se lo decimos nosotros sin cotillear ningún móvil: sus medidas son inútiles al 100 por 100. No tienen otro objetivo que el control preventivo de la población.

¿Qué podemos decir de esos lobos que han puesto a cuidar del rebaño? Es el caso de Andrea Jelinek, presidente del Comité Europeo de Protección de Datos Personales, que hace lo contrario de lo que dice su cargo: en lugar de proteger se dedica a airear los datos personales.

Según Jelinek, en Europa no hay novedades legislativas porque el cotilleo ya estaba autorizado por la normativa europea y, naturalmente, él nunca puso ninguna objeción, sino todo lo contrario. Una veces es el terrorismo, otras el narcotráfico, otras el yihadismo… Ahora lo toca el turno a la salud.

Un virus como pretexto para dar un golpe de Estado y aplastar a la disidencia política

Esta mañana hemos desayunado café con churros y con un largo reportaje de la agencia Associated Press, o sea, un portavoz del imperialismo que se titula así precisamente: “El virus como pretexto para aplastar la disidencia” (*). Muy mal tienen que estar las cosas en el mundo para que nos sirvan este tipo de informaciones desde la primera hora de la mañana. Hasta ellos mismos se están asustando de la manada de lobos que han sacado a patrullar las calles, mientras obligan a la población a recluirse en sus casas.

Una noticia así, que es absolutamente cierta, tiene que tener truco. En este caso consiste en poner en marcha el ventilador: todo el mundo está haciendo lo mismo, pero especialmente ciertos países del Eje del Mal. En este caso le toca el turno a Serbia que, como todos, aprovecha la histeria para su propio ajuste de cuentas político.

“Desde que el presidente Alexandar Vucic anunció el 15 de marzo un estado de emergencia indefinido, el parlamento ha sido marginado, las fronteras cerradas, se ha impuesto un toque de queda de 12 horas controlado por la policía y se ha prohibido a los mayores de 65 años salir de sus casas”, dice la agencia en referencia a Serbia.

Hay gobiernos que no se andan con rodeos, pero el más “estricto” no es precisamente Serbia porque el toque de queda es de sólo 12 horas y sólo han confinado a los ancianos. En otros sitios de Europa confinan a todos (enfermos, sanos y grupos de riesgo) y el toque de queda es indefinido.

Pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Presidente no escatima amenazas y advierte a sus ciudadanos “que los cementerios de Belgrado no serán lo suficientemente grandes para enterrar a los muertos si la gente ignora las órdenes de cierre de su gobierno”. Vucic no se anda con rodeos y dice a las claras lo que otros sólo insinúan.

Ni en Serbia ni en ningún otro lugar las medidas adoptadas son realmente un estado de excepción a la antigua usanza, una medida temporal. La paranoia es a cada minuto. El Presidente serbio está todos los días delante de los micrófonos, aprobando un decreto detrás de otro porque para eso tiene plenos poderes. Allí la oposición le critica porque les ha quitado el trozo del pastel que les corresponde.

Según la Constitución serbia, el Presidente carece de potestad gubernativa, pero da igual porque estamos ante un golpe de Estado en toda regla, al estilo boliviano, que es el estilo del siglo XXI. Antes Vucic era una figura testimonial y ahora es que pincha y corta en exclusiva, por encima del Primer Ministro.

Además de la oposición, los defensores de los derechos humanos también lamentan los “abusos” y los “excesos” que ocurren en países apestosos, como Serbia. La ley marcial está justificada por la “crisis sanitaria”, pero no hay que pasarse y recemos para que luego todo vuelva por sus fueros.

Tanto en la economía como en la política burguesa la noción de “crisis” funciona de esa manera. Cuando sobreviene les pilla de sorpresa porque creen en la mano invisible de Adam Smitih, de modo que todo de fluir por sí mismo y la crisis es una excepción, una emergencia. Entonces le buscan explicaciones a la crisis. Pero cuando la crisis se hace permanente, la propia crisis explica todo lo demás.

¿Por qué hemos impuesto la ley marcial? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hemos cerrado las fronteras? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué están colapsados los hospitales? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué se hunde la bolsa? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hay cinco millones de parados? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué cierran las empresas? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué imponen la censura? Porque hay desaprensivos que difunden noticias falsas sobre la crisis sanitaria…

No pregunte más. ¿Qué le ocurre a Usted?, ¿no ve la tele? ¿no se ha enterado de que hay una pandemia?, ¿no se da cuenta de que la situación es muy seria?

Fíjense bien en la seriedad de todo esto: en Serbia hay 800 casos de coronavirus y 16 muertes, pero los gobiernos dictatoriales, como Serbia, China o Rusia, siempre manipulan las cifras, que por lo tanto, deben ser muy superiores.

Lamentablemente, en el caso de Serbia, quien da las cifras es la Universidad Johns Hopkins. Lo realmente significativo de todo esto es que se haya producido un golpe de Estado por 16 muertos y 800 contagiados que, en su mayor parte, dice la agencia de prensa, no tienen ningún síntoma o son muy leves.

(*) https://apnews.com/dffb2fa43d0c5fddc4508f2558603e67

Las cadenas de supermercados especulan con bienes de primera necesidad y disparan los precios

Hay un importante aumento en los precios de una verdulería de Bilbao tras decretarse el confinamiento. Un intermediario de la plaza de abastos más grande del Estado, Mercamadrid, constata este vertiginoso incremento, posiblemente desencadenado por las grandes superficies.

En quince días, el precio del calabacín en Mercamadrid ha aumentado un 273 por ciento, desde el día antes del anuncio del estado de alarma, el 12 de marzo, al viernes de esta semana, 27 de marzo, tomando como referencia los precios de subasta de una gran empresa de Almería que se dedica a la venta de verduras.

Las subastas están más altas porque hay menos género, lo que se deriva en precios más altos. Pero conviene observar qué pasó cuando se decretó el estado de alarma. “En previsión de lo que iba a ocurrir, las grandes superficies triplicaron y cuatriplicaron sus pedidos, agotando las existencias. Compraron toneladas para almacenar. El calabacín y el pimiento son productos perecederos que en cámara aguantan 40 días. Las grandes superficies tienen capacidad para hacerlo, mientras que el pequeño comercio debe comprar al día”, indica el intermediario, que prefiere guardar su anonimato. “Las grandes superficies han actuado generando un monopolio y ahora es el comercio pequeño el que vende producto fresco a precio de hoy, más caro, mientras que los supermercados venden producto de hace dos semanas a precio barato, pre covid-19”, asegura.

Agotar las existencias de algunas verduras tiene tres consecuencias: la primera y más evidente es el aumento del precio, incluso en verduras que hasta la fecha eran consideradas de segunda calidad o variedades menos habituales en las tiendas (el precio de la berenjena larga ha aumentado un 139 por ciento, el de la berenjena blanca lo ha hecho en un 50 por ciento, mientras que este viernes ya no había berenjena rayada).

El segundo efecto es que en los días posteriores a la compra masiva de género, las verduras ofertadas eran, además de más caras, más pequeñas, ya que se cortaron en el campo cuando aún no había terminado su proceso de crecimiento.

La tercera consecuencia, dos semanas después, es que la empresa analizada ya no puede ofrecer en la plaza de abastos ciertas verduras, porque tienen que esperar a que crezcan. Es el caso del pimiento lamuyo rojo, la berenjena rayada y el pepino, del que ahora solo ofrece la variedad corta.

“Cuando esta crisis termine, la gente volverá a comprar en los supermercados pensando que su tendero les ha timado, pero es que es imposible competir con las grandes superficies”, sostiene el intermediario, que realiza compras para pequeños comercios, restaurantes y comedores escolares. “Las gestiones entre empresas de venta de perecederos y grandes superficies son privadas, y posiblemente a precios más bajos que los de subasta”, advierte.

El intermediario también tiene en cuenta las verduras que no tienen buen almacenamiento en cámara, como los guisantes y las judías. Aún así, la semana pasada no había a la venta guisantes, por lo que esta semana ha bajado su precio (ahora son más pequeños), mientras que el precio de las judías peronas ha llegado a incrementarse un 94 por ciento (3,15 euros el kilo, en el precio de subasta mínimo), y sigue habiendo en existencias.

Desde Mercairuña, un mayorista que vende a comercio pequeño y a grandes superficies y que, a su vez, es productor agrícola, sostiene que en el confinamiento “se ha vendido mucha judía y calabacín, porque son verduras fáciles de cocinar, mientras que otras de temporada pero más difíciles de preparar, como la alcachofa, mantienen su precio”.

Esta táctica “responde a la lógica capitalista por la cual el poder empresarial para dictar precios provoca su incremento con el fin de engordar beneficios con productos esenciales en momentos de excepción, a costa de empobrecer a las trabajadoras que se ven obligadas a pagar lo que dicta el mercado de los oligopolios”. Considera que “la inflación es claramente una expresión de la lucha de clases y las trabajadoras organizadas debemos también tratar de mantener un control sobre los precios que nos afectan”.

Desde el organismo vasco de consumo, Kontsumobide, indican que debido al estado de alarma en este momento se han suspendido las inspecciones y se ha habilitado una línea online para recoger las quejas de la ciudadanía, realizar una criba y pasarlas al Ministerio de Consumo.

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/especular-con-lo-basico-tiempos-alarma

El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias

El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias, ha reconocido por fin la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un estudio publicado este fin de semana.

El estudio analiza las formas de transmisión del virus que causa el coronavirus, y la conclusión a la que llega es que el coronavirus se transmite únicamente por contacto con las gotitas respiratorias que una persona contagiada proyecta al estornudar o al toser, y no hay ninguna evidencia de transmisión por el aire.

“La transmisión por gotitas se produce cuando una persona que se encuentra en estrecho contacto (menos de un metro) de otra que tiene síntomas respiratorios (como tos o estornudos) y entra así en riesgo de poner sus propias mucosas (boca y nariz) o sus ojos expuestos a sus gotitas respiratorias potencialmente infecciosas”, explica el estudio.

“El contagio puede producirse por contacto directo con una persona infectada o por contacto con una superficie o un objeto que ésta haya utilizado”, añade.

La transmisión por vía aérea supondría la permanencia en el aire de las partículas infectadas, de forma que el coronavirus sería transmisible a más de un metro. En el contexto específico del coronavirus, esta transmisión aérea sólo se produce en circunstancias muy específicas vinculadas a tratamientos médicos en los que se genera un efecto aerosol, como en una intubación o en una respiración asistida.

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/03/30/5e819b41fc6c83156e8b4691.html

Las tasas de mortalidad imputables al coronavirus también se han inflado en Alemania

La semana pasada la Red Alemana de Medicina Basada en Pruebas publicó en su web una declaración sobre el coronavirus titulada “¿Dónde está la evidencia?” (*). La Red es una asociación de unos mil científicos, investigadores y profesionales de la medicina alemanes. Se fundó en 2000 para difundir los métodos de la medicina basada en pruebas y orientada al paciente en la práctica, la enseñanza y la investigación.

Según la Red, “en la mayoría de los casos”, el coronavirus se muestra como “un resfriado leve o incluso sin síntomas”. Por consiguiente, afirman, es muy poco probable que se hayan registrado todos los casos de infección, a diferencia de las muertes, que se registran casi en su totalidad.

Dicho recuento conduce a “una sobreestimación de la tasa de mortalidad”, aseguran.

Según un estudio sobre 565 evacuados japoneses de Wuhan, a todos los cuales se les hicieron pruebas, independientemente de los síntomas, sólo el 9,2 por ciento de los infectados fueron detectados por los tests de coronavirus basados en síntomas que se utilizan actualmente.

Por lo tanto, lo más probable es que el número de personas infectadas sea aproximadamente 10 veces superior al registrado. En tal caso, la tasa de mortalidad sería sólo una décima parte de la que se mide actualmente y posiblemente más.

La disponibilidad de pruebas de coronavirus es limitada. En Estados Unidos, por ejemplo, no disponen de una instalación de pruebas adecuada y financiada con fondos públicos para todos los positivos de coronavirus. La primera base de datos sólo está disponible desde el 11 de marzo.

Lo mismo ocurre en Alemania, donde el colaso hospitalario ha contribuido a una sobreestimación de la tasa de la mortalidad.

A medida que la enfermedad se propaga, indica la Red alemana, se hace cada vez más difícil identificar la fuente de la infección. Como resultado, los resfriados comunes en las personas que, sin saberlo, han tenido contacto con un afectado por el coronavirus, no lo asocian al coronavirus y, por lo tanto, no van al médico.

También se produce una sobreestimación de la mortalidad cuando se sabe que una persona fallecida ha sido infectada de coronavirus, pero esa no ha sido la causa de la muerte.

De cualquier manera, la tasa de mortalidad del 0,2 por ciento establecida actualmente para Alemania por coronavirus es inferior a la tasa para la gripe calculada por el Instituto Robert Koch, que fue del 0,5 por ciento en 2017/18 y del 0,4 por ciento en 2018/19.

La declaración critica también el cierre de fronteras y el mantenimiento de lo que aquí llamamos “distancia de seguridad”, para lo cual se apoya en la revisión Cochrane de 2011. Lo mismo apunta sobre el cierre de escuelas, aunque las pruebas existentes no son tan concluyentes en dicho caso.

En cuando al confinamiento, la Red dice que retarda la propagación de la gripe, pero aumenta la infección de los miembros de la familia, aunque no se pronuncia sobre si los datos existentes se pueden trasladar de la gripe estacional al coronavirus.

“Muchas preguntas permanecen sin respuesta”, concluye la declaración.

https://www.ebm-netzwerk.de/de/ueber-uns/wer-wir-sind

La navaja de Occam hace sangrar cuando te cortas con su filo

Juan Manuel Olarieta

Regularmente los artículos sobre ciencia, cualquier tipo de ciencia, invocan la “navaja de Occam” pero jamás citan a Occam, no conocen su obra, a pesar de que, por cierto, está traducida al castellano.

Una mención a Occam da lustre a cualquier exposición y pone al autor muy por encima del lector, como si le mirara por encima del hombro.

Guillermo de Occam fue un monje franciscano del siglo XIV. Era inglés y, siglos después, las corrientes filosóficas anglosajonas, empiristas y positivistas, se apropiaron de su pensamiento para sostener el idealismo. Ha ocurrido lo de siempre: en la medida en que dichas corrientes filosóficas son hoy dominantes, han impuesto al mundo, incluido el mundo académico, sus propias concepciones sobre Occam.

Sin embargo, Occam fue uno de los primeros y más importantes materialistas de la Edad Media, hoy conocidos como “nominalistas”, y su “navaja” es una de las más poderosas armas de la dialéctica.

Como cualquier otra noción dialéctica, la “navaja de Occam” es una manera de tratar la complejidad, aunque los coleccionistas de tópicos, cuyo prototipo es la Wikipedia, la reducen a un simpleza, por no decir una vulgaridad: “ante dos explicaciones sobre un mismo fenómeno, hay que elegir la más sencilla” (1).

“La ciencia no versa sobre los singulares sino que está constituida por universales que están en lugar de los mismos singulares”, escribió Occam (2). Cuando una cosa se pone en el lugar de otra, la suplanta, no es una falsificación (si se hace correctamente) sino todo lo contrario: la esencia misma del método científico.

En la Edad Media los escolásticos lo calificaron como “suppositio” y, además de los científicos, todos los seres humanos la utilizamos en nuestras argumentaciones, aunque no lo sepamos y, por lo tanto, no seamos conscientes de ello. Otra cosa distinta es que lo hagamos bien o mal.

Pondré un ejemplo para ilustrarlo: cuando decimos que en un determinado país la inflación ha sido del 3,2 por ciento, sustituimos los movimientos de todos los precios por un único promedio, que suplanta las subidas y bajadas de todos los precios de cada una de las mercancías. A su vez, el índice general de precios no se elabora con los cambios en los precios de todas las mercancías, sino sólo con una parte de ellas: la llamada “cesta de la compra”.

Es, pues, una suplantación por partida doble, una generalización. Cuando la ciencia quiere analizar un conjunto muy grande de fenómenos, no estudia todos y cada uno de ellos, sino que toma una colección reducida de ellos, que los estadísticos llaman “muestra representativa”.

Los índices, los promedios y las “muestras representativas” no son otra cosa que la misma “navaja de Occam”, según la cual hay una parte que representa al todo, lo simboliza y, aunque siempre hay excepciones, la regla se confirma en ellas.

Como toda operación dialéctica, envuelve numerosas contradicciones, como la que ha quedado expuesta, la contradicción entre el todo y cada una de sus partes, pero también la contradicción entre lo universal y lo particular, entre lo abstracto y lo concreto, el texto y el contexto…

Hegel dijo exactamente lo mismo que Occam con las siguientes palabras: “Esta unidad de lo universal y lo particular es la noción, y la noción es lo que forma ahora el contenido del juicio” (3).

En ocasiones escuchamos que “no se puede (o no se debe) generalizar”, cuando la ciencia no es más que generalizaciones… siempre que, naturalmente, como dice Hegel, lo universal no haga perder de vista lo particular, es decir, que toda regla tiene su excepción y que las excepciones sólo lo son en referencia a la regla, que es lo general, lo universal.

En la ciencia la suplantación de lo particular por lo general llega hasta el punto de que, por ejemplo, el índice de precios no es un precio, ni el cambio de ningún precio en concreto, es decir, que los economistas sustituyen un valor de cambio por algo que carece por completo de valor, por una pura abstracción estadística, cuantitativa, una operación explicada al detalle por Marx en las primeras páginas de El Capital.

Cuatro siglos después, el escocés David Hume llevó a Occam a la vulgaridad actual de la Wikipedia. Según Hume, los fenómenos de la realidad se presentan “juntos pero no revueltos”, unos al lado de los otros, o uno después de los otros, pero sin vínculos internos entre ellos: “Un suceso sigue a otro sin que seamos capaces de comprender la fuerza o poder en virtud del actual la causa opera o hay alguna conexión entre ella y su supuesto efecto […] Todos los acontecimientos aparecen sueltos y separados. Un acontecimiento sigue a otro, pero nunca hemos podido observar un vínculo entre ellos. Parecen conjuntados, pero no conectados» (4).

La correlación no significa causalidad, repiten hoy los estadísticos. El mundo es una colección dispersa de acontecimientos no ligados entre sí y el objeto de las ciencias, según Hume y las corrientes hoy dominantes, lo constituyen cada uno de esos fenómenos aislados y dispersos. Un mundo de realidades separadas conduce al panorama actual de ciencias igualmente separadas, unas de espaldas a las otras, con el pretexto de la especialización.

La dialéctica, por el contrario, defiende que todos los fenómenos están mutuamente relacionados entre sí. Cada parte, decía Hegel, se relaciona con las demás y con la totalidad. Cuando hay un todo es porque se puede dividir en partes; a su vez las partes sólo significan algo cuando se refieren al todo. “Se va del todo a las partes y de éstas al todo”, resumía Hegel (5).

Desde que Hume escribiera su obra en el siglo XVIII, la batalla ideológica continúa. Occam es de los nuestros. Por eso la dialéctica materialista se empeña en no permitir que se apropien de su obra de la manera tan cutre en que lo hacen, sobre si todo si se visten -como es habitual en ellos- con las galas y adornos propios de la ciencia. Con mucha más razón cuando quienes mencionan la “navaja” son pedantes y charlatanes de baja estofa.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Occam
(2) Guillermo de Occam, Los sucesivos, Orbis, Barcelona, 1985, pg.59.
(3) Hegel, Lógica, Folio, Barcelona, 2002, tomo II, pg.128.
(4) Hume, Investigación sobre el conocimiento humano, Madrid, 2003, pg.85.
(5) Hegel, Lógica, cit, tomo II, pgs.43 a 45.

La carambola entre Venezuela, Rusia y Estados Unidos, con el petróleo por medio

Estados Unidos califica a Maduro como narcotraficante y pone precio a su cabeza para estimular la codicia de los militares venezolanos.

El jueves la Casa Blanca ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por cualquier información que llevara a la detención de Maduro “y su séquito” por crímenes contra la humanidad y tráfico de drogas.

La agencia Bloomberg asegura que “la lucha contra Venezuela es parte de una batalla geopolítica mucho más grande entre Donald Trump y Vladimir Putin”.

Pero esa batalla no la puede ganar una potencia, como Estados Unidos, que ahora mismo se ahoga en su propio vómito, el del coronavirus, así que Putin empieza a apretarles las clavijas.

El Kremlin lleva tiempo diciendo que van tomar medidas de represalia contra las sanciones impuestas por Washington, y ese momento es ahora.

Las represalias comenzaron cuando Rusia le dio la espalda a la OPEP y a los saudíes, hundió los precios del petróleo, declarando así la guerra al esquisto estadounidense, como ya hemos expuesto antes. Hoy el precio del petróleo está en mínimos nunca vistos: por debajo de los 20 dólares el barril.

Además, el sábado Rosneft vendió todos sus activos petroleros venezolanos a una entidad estatal rusa anónima. “El Gobierno de la Federación de Rusia adquirió los activos de Rosneft en Venezuela. Una empresa propiedad de la Federación Rusa se convirtió en la dueña”, dice la agencia Tass.

No se sabe el nombre de la empresa que ha comprado la parte de Rosneft en el petróleo de Venezuela, pero el caso es que Rusia ha blindado al gigante petrolero para protegerlo de las sanciones de Estados Unidos.

Una declaración de la empresa rusa afirma que la decisión es crucial para proteger los intereses de los accionistas en un momento en que el gobierno de Trump intensifica la presión sobre Maduro y las entidades extranjeras que siguen haciendo negocios con Caracas.

“Como parte del acuerdo alcanzado, todos los activos y operaciones comerciales de Rosneft en Venezuela y/o relacionados con Venezuela serán vendidos, terminados o liquidados”, anuncia Rosneft. ”Hemos tomado esta decisión en el interés de nuestros accionistas como una empresa internacional que cotiza en bolsa”, añade Rosneft.

El portavoz de Rosneft, Mijail Leontiev, subrayó que “esperaban que los reguladores de Estados Unidos cumplieran sus promesas públicas”.

A mediados de febrero, Estados Unidos impuso nuevas sanciones a Rosneft y al jefe de la empresa, Didier Casimiro, acusándolo de eludir las sanciones de Washington contra el gobierno de Maduro.

Ahora Rosneft traslada el peso del apoyo ruso a Venezuela al gobierno de Moscú. La guerra económica de Trump contra Venezuela tendrá que dirigirse, pues, directamente contra Putin.

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