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Día: 20 de diciembre de 2019 (página 1 de 1)

El terrorismo de la OTAN cumple 50 años: la masacre de Piazza Fontana de Milán

Hace 50 años, el 12 de diciembre de 1969, una bomba explotó en un banco de la Piazza Fontana en el centro de Milán. Diecisiete personas murieron y decenas resultaron heridas en el atentado, al que siguieron otras tres explosiones en Roma en el plazo de una hora. Para distraer la atención, las primeras investigaciones policiales se centraron en los anarquistas y docenas de militantes fueron detenidos en las semanas siguientes.

A pesar de sus esfuerzos, la policía fue incapaz de mantener el montaje y dejaron pasar tres años antes de empezar a husmear entre los neofascistas. Aún hoy, aunque se ha demostrado la culpabilidad de Ordine Nuovo, siguen existiendo dudas sobre los verdaderos instigadores de estos ataques.

Sin embargo, todos los caminos conducen al mismo punto, lo que hoy llaman “Estado profundo”, guerra sucia, espías e instituciones paralelas que no dudaron en recurrir a los neofascistas para crear un clima propicio a la implacable represión de las organizaciones revolucionarias.

Naturalmente, la prensa desató la correspondiente campaña de histeria para impedir el hundimiento de la democracia cristiana, el partido que había sostenido a Italia desde final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, así como su tabla de salvación: el “compromiso histórico”, que es como se llamaba entonces a un posible gobierno de coalición con el PCI, cuya fuerza electoral superaba el 25 por ciento del censo.

En 1969 Italia era un volcán, equivalente a Francia el año anterior. Entre 1966 y 1968 cerca de 10.000 trabajadores y estudiantes fueron condenados por su lucha política. El año siguiente fue escenario de un impresionante número de huelgas de trabajadores, motines en las cárceles y manifestaciones estudiantiles que culminaron en el famoso “otoño caliente” que ha quedado para la historia.

El terrorismo de Estado fue el mecanismo puesto en funcionamiento para frenar aquella marejada. El atentado de Piazza Fontana fue un punto de inflexión en aquel período agitado. Abrió un nuevo ciclo que las doctrinas de la contrainsurgencia estadounidense calificaron como “guerra de baja intensidad”. La represión y el terrorismo de Estado propiciaron la radicalización de las organizaciones populares, lo que llevó a la creación de varias organizaciones armadas, entre ellas las Brigadas Rojas.

Licencia para matar: la policía francesa ha asesinado a 676 personas desde 1977

La hermana de Traoré, uno de los crímenes policiales
Juan Manuel Olarieta

En Francia hay varios colectivos que realizan recuentos de los crímenes que comete la policía (1) y las cifras son espeluznantes.

Para este año el recuento arroja la cifra de 26 personas asesinadas en el curso de las intervenciones policiales, dos de ellas por funcionarios fuera de servicio.

Desde 1977 hasta ahora se registran un total de 676 muertes. El año más mortífero fue 2017 con 36 muertes en plenas elecciones presidenciales.

El contexto no es menos sorprendente porque, en contra la histeria mediática, el terrorismo es casi irrelevante desde el punto de vista de la contabilidad mortífera: sólo representa el 3 por ciento de las operaciones en el período 1977-2019 y el 7 por ciento en el período 2013-2019.

El balance es de 14 presuntos terroristas muertos por la policía, de un total de 180 muertes registradas en los seis años.

Otro mito es creer que cuando la policía recurre a la violencia letal, es principalmente ante un peligro inminente que amenaza sus vidas o las de otros. Sin embargo, según los recuentos, sólo uno de cada cuatro casos involucra a una víctima armada.

Naturalmente, que la víctima vaya armada no significa que haya utilizado su arma. Sólo en un caso de cada diez hay un previo ataque a la policía; en la inmensa mayoría de las ocasiones la policía dispara sin ningún motivo, es decir, que se trata de verdaderas ejecuciones extrajudiciales al más puro estilo colombiano.

El 10 por ciento de los asesinatos se produjeron por una afixia causada por la inmovilización de la víctima, como el estrangulamiento.

Se han producido 69 muertes dentro de una comisaría de policía o cuartel de la gendarmería o durante un traslado de prisión.

Las armas “no letales” también matan. En diez años han causado la muerte a 14 personas y 3 en lo que llevamos de año.

De los 676 asesinatos registrados, 77 fueron cometidos por funcionarios fuera de servicio. Más de la mitad de ellos son casos de violencia conyugal o doméstica: el agente utiliza su arma de servicio para “resolver” litigios conyugales, e incluso contra sus hijos o suegros.

¿Por qué tienen en cuenta estos casos? Porque, como se decía aquí en los tiempos del franquismo, “la policía siempre está de servicio”. En Francia también. Un decreto de 1995 estipula que las obligaciones de un policía no acaban con la jornada laboral.

Desde 2017 la legislación francesa favorece que la policía mantenga sus armas fuera de servicio y las consecuencias saltan a la vista.

En relación con uno de estos crímenes, el de Adama Traoré, en abril L’Express constataba (2) que en los tres años transcurridos desde entonces el comité de solidaridad se había “politizado” y que estaba realizando labores de denuncia por los barrios de París junto a la “extrema izquierda”.

“Donde hay opresión, hay resistencia”. Nadie se puede extrañar que, al ver el reguero de sangre, en las manifestaciones de París, que se suceden ininterrupidamente desde hace un año, más de uno vaya con el mechero preparado para prenderle fuego a todo lo que pilla por delante.

(1) Colectivo Vidas Robadas https://www.viesvolees.org/ ¡Urgente! Nuestra policía asesina http://www.urgence-notre-police-assassine.fr/
(2) https://www.lexpress.fr/actualite/societe/le-tres-politique-comite-pour-adama_2071133.html

Ataque armado contra la sede del espionaje ruso en el centro de Moscú

Ayer un individuo armado trató de entrar en el edificio del FSB (Servicio de Seguridad Interna de Rusia) en el centro de Moscú con explosivos escondidos en una mochila, y finalmente, al retirarse a la calle, disparó a ráfagas contra los uniformados. El balance es de un muerto y cinco heridos.

Al asaltante le disparó un francotirador, que acabó con su vida.

Los hechos ocurrieron el día de la conferencia de prensa anual de Putin, a las 18 horas, cuando se celebraba un concierto en honor de los miembros del FSB. Sólo en Moscú 15.000 personas tuvieron que ser evacuadas por falsas amenazas de bomba.

El asaltante era un individuo armado con un Kalashnikov que llevaba escondido bajo un abrigo negro y una mochila llena de explosivos. Intentó entrar en el edificio central de FSB en el centro de Moscú. A causa del sistema de detección de metales, retrocedió y se retiró a la calle, donde comenzó a disparar a los uniformados y transeúntes. Consiguió matar a un miembro del FSB e hirió a cinco antes de morir por el disparo de un francotirador.

Luego se encontraron explosivos y granadas en su mochila y se planteó la posibilidad de que otros edificios fueran atacados de la misma manera. Se dio la alarma “Krepost” (“Fortaleza”), un plan de energencia que obliga a regresar a sus cuarteles a los policías, a tomar las armas y esperar órdenes.

La misma alarma se puso en marcha inmediatamente en otras ciudades importantes del país.

El mismo día sólo en Moscú se recibieron llamadas telefónicas con falsas alarmas de bomba en unos 60 lugares públicos diferentes, entre ellos 46 escuelas y hospitales, obligando a la policía a evacuar a más de 15.000 personas.

El ataque al FSB es emblemático, no sólo por el momento, sino también por la institución contra la que se dirige. Muestra un intento de desestabilizar a Rusia que, hasta ahora, el gobierno había logrado contener.

El FSB encabeza la lucha contra los grupos terroristas que tienen su sede en Rusia y su eficacia en la prevención está muy reconocida. Sólo el 13 de diciembre, junto con el Ministerio del Interior, lograron desmantelar en Moscú una red afiliada al Califato Islámico que preparaba actos terroristas.

Un poco antes, en octubre, desmantelaron toda una red de financiación del terrorismo en varias regiones de Rusia.

El pirata que asaltó el Banco de las Islas Caimán reivindica la expropiación del dinero

El pirata informático “Phineas Fisher” que atacó y filtró datos del Banco de las Islas Caimán, ha publicado un escrito en español en el que reivindica la expropiación: “Lo hice para dar una inyección de liquidez, pero esta vez desde abajo y a la gente simple y humilde que resiste y se rebela contra las injusticias en todo el mundo. En otras palabras: robé un banco y regalé el dinero”.

En la intrusión al Banco de las Islas Caimán de la Isla de Man expropió dinero, documentos y correos electrónicos confidenciales de miles de clientes.

“Phineas Fisher” se dio a conocer públicamente después de un ataque a Gamma Group, la empresa que desarrolló un programa denominado “FinFisher” utilizado por los gobiernos para recabar datos de las personas, pero especialmente de los periodistas.

Según el sitio especializado Unicorn Riot, el mes de noviembre fue escogido como la fecha del ataque como una especie de homenaje a Tupac Katari, figura indígena de la historia de Bolivia que dirigió un asedio de La Paz y fue ejecutado por fuerzas coloniales españolas el 15 de noviembre de 1781.

El Banco de las Islas Caimán es un conocido paraíso fiscal que opera numerosas sucursales en las propias Islas Caimán, en Dubai y en la Isla de Man, un pequeño dominio británico ubicado entre Inglaterra e Irlanda del norte.

Se especializa en servicios financieros extraterritoriales que permiten a los clientes depositar e invertir grandes sumas de dinero manteniendo el anonimato, al tiempo que eluden el pago de impuestos.

Las cuentas identificadas por el sitio especializado Unicorn Riot son de clientes de Isla de Man, Chipre, Reino Unido, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Seychelles, Estados Unidos, Belice e Irlanda, entre otros países.

El pirata también obtuvo la lista de 22 personas políticamente expuestas presentes en las bases de datos del banco. Los documentos incluyen información financiera detallada sobre más de 3.800 empresas, fideicomisos y cuentas individuales administradas por el Banco de las Islas Caimán para clientes de todo el mundo, incluidos los saldos de las cuentas.

“No hice nada complicado. Solamente vi la injusticia en este mundo, sentí amor por todos los seres, y expresé ese amor de la mejor forma que pude, mediante las herramientas que sé usar. No me mueve el odio a los bancos, ni a los ricos, sino un amor por la vida, y el deseo de un mundo donde cada quien pueda realizar su potencial y vivir una vida plena. Quisiera explicar un poco cómo veo el mundo, para que puedan hacerse una idea de cómo es que llegué a sentirme y actuar así”, concluye.

https://www.ambito.com/mundo/hackers/quien-es-phineas-fisher-el-hacker-que-ataco-y-filtro-datos-del-banco-las-islas-caiman-n5066907

Más información:
– Expropiar a los ricos para repartir entre los pobres: vuelve Robin Hood 2.0

Si los yihadistas asesinan al hijo del imán, nuestros pequeños esquemas se resienten

Las sociedades capitalistas presididas por un aborregamiento generalizado, incluido el de sus más selectos clubs intelectualoides, cierran los ojos ante la realidad porque prefieren disfrutar de sus sueños más plácidos, de los que sólo saltan sobresaltados cuando los medios les inquietan con noticias estremecedoras que ocurren ahí al lado, como un atentado yihadista de una de esas “células durmientes”. Lo que les inquieta es pensar que podrían haber sido alguno de ellos, que le puede tocar a cualquiera…

Ese tipo de resortes subconscientes los manejan muy bien los intoxicadores, que ocultan todo lo demás. Por ejemplo, que todos los días hay noticias -que ellos no publican- sobre atroces atentados yihadistas en masa precisamente en cualquier país de mayoría islámica.

De esa manera los borregos tienen una concepción inversa de los fenómenos terroristas, que es la que ellos transmiten masivamente.

Otra noticia que no van a publicar jamás ocurrió la semana pasada en Camerún: Boko Haram asesinó al hijo del imán de la aldea de Woubifké. Utilizaron un cuchillo porque las balas no le alcanzaron.

Ese tipo de noticias son típicas de China, donde los yihadistas asesinan a los imanes en Xinjiang, pero  los intoxicadores se callan porque lo que tienen que transmitir es que el gobierno de Pekín reprime a “los musulmanes” o bien a “los uigures” (que para ellos viene a ser igual) encerrándolos masivamente en campos de concentración.

No es un fenómeno casual; en África ocurre lo mismo, aunque Ustedes sólo se enteran de este tipo de noticias cuando la
víctima es una monja o un misionero cristiano. Pero si es el hijo de un
imán…

Según la prensa local, los terroristas entraron en la aldea alrededor de las 2 de la madrugada y asediaron la parcela del hijo del imán, luego la peinaron con un peine de dientes finos y le pidieron al jefe de la familia, llamado Mahmat Sho Sho, que saliera a reunirse con ellos en el patio.

Mahmat se negó y entonces rompieron la puerta del dormitorio, lo sacaron a la fuerza y lo arrastraron al patio, donde abrieron fuego contra él pero no lograron herirle, así es que lo mataron a cuchilladas.

Hasta ahora Woubifké era una de las pocas localidades que no había padecido ataques de Boko Haram, por lo que los vecinos pasan las noches en sus casas, no como en otros lugares donde la población huye al anochecer por precaución.

No obstante, en Woubifké también hay un comité de vigilancia porque en Camerún y otros países asediados por Boko Haram la población de ha organizado y armado para hacer lo que no hacen los ejércitos: defenderse. Los vecinos fabrican sus propias armas. La imagen que acompaña a esta entrada está tomada en Yola, Nigeria, el 6 de diciembre de 2014 y muestra a la milicia local en una camioneta preparada para hacer su ronda de vigilancia.

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