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Mes: octubre 2016 (página 11 de 11)

El yihadismo se propaga hacia Asia

Christina Lin

El secretario de Defensa Ashton Carter y el Secretario de Estado John Kerry consideran a menudo a los grupos yihadistas rebeldes en Siria como miembros de la “oposición siria”.

Sin embargo, como los servicios de inteligencia alemanes han destacado, más del 95 por ciento de combatientes en Siria son extranjeros y no sirios. Incluso muchos de ellos no son árabes, sino cada vez más frecuentemente asiáticos.

En el transcurso de los últimos años, combatientes procedentes de Asia central, de China y de Rusia están escondidos en el norte de Siria, en torno a Alepo e Idlib, en su mayoría llegados de Uzbekistán. más conocidos bajo el nombre de los “uzbekos de Alepo”, diversos grupos tales como Katibat al Tawhid wal Jihad y Imam Bujari Jamaat (IBJ) están alineados junto a Al-Nosra. El número de combatientes de Asia central en grupos como Jaish al-Muhajireen wal Ansar, que incluye a chechenos, uzbekos y tayikos aparecidos en Siria en 2012 se estima en unos 1.500 en Alepo. También están fusionados con Al-Nosra.

Las estimaciones globales de combatientes de Asia central que han engrosado Al-Nosra y el Estado Islámico son de unos 5.000, con combatientes uigures chinos estimados en unos 1000, basados en Idlib. Según el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos Andul Rahman, también hay más de 2.000 combatientes llegados de Chechenia, del Daghestán y de otras regiones del Cáucaso funcionando con Al-Nosra, y “están concentrados en las provincias de Idlib, de Alepo y de Latakia”, en donde Rusia concentra sus golpes aéreos. Una reunión en setiembre en Chatham House ha revelado como la amenaza yihadista percibida en Rusia es un factor principal en la elaboración de la política del Kremlin para “intervenir militarmente en Siria”. Rusia teme de estos yihadistas su regreso a casa, así como el ataque a ciudadanos e intereses rusos en el extranjero. Esta amenaza es cada vez más compartida por Estados asiáticos.

La ‘saudización’ del sudeste de Asia

Peter Knoope, investigador asociado al Centro Internacional por la Lucha contra el terrorismo de La Haya, ha apuntado que el Califato Islámico y otros grupos yihadistas en Siria reclutan y se aprovechan de jóvenes descontentos en Asia central. Y también, ha puesto en guardia: “la cuestión no es saber si una acción violenta va a golpear la región de Asia central, sino cuando”.

En el sudeste de Asia, la violencia ya está presente con el ataque de Yakarta en enero, lo  que subraya el peligro de que el Califato Islámico y Al-Qaeda establezcan un bastión regional.

En el sur de Asia, aun cuando no se haya dado todavía un ataque reivindicado por Al-Qaeda o el Califato Islámico, en la India suena la alarma por la invasión del wahabismo y la potencial creación de nuevos grupos yihadistas sirios en el subcontinente, similares a los de Indonesia.

Alarmado por esta forma de guerra híbrida contra la India, en la revista Indian Defense Review de setiembre de 2014 el general indio retirado Afsir Karim reprochaba a los saudíes utilizar el wahabismo como arma para dominar la India, y ahogar otras formas del Islam (por ejemplo los sufíes, los chiítas, etc.). También les reprochaba atacar la tradición cultural pluralista india, y emplear el grifo de (millones) de dólares para propagar la teología wahabita y proporcionar así un terreno fértil para engendrar los futuros yihadistas.

De hecho, en agosto de 2015 la inteligencia  fue alertada de un posible ataque contra las instalaciones navales de Cochin y Bombay por la rama hindú nuevamente creada de Al-Qaeda. El general Karim observa además la peligrosa tendencia de Al-Qaeda y de otros ideólogos y grupos radicales a exhortar a las organizaciones religiosas musulmanas hindúes a tomar las armas contra el Estado, y su capacidad de reclutar numerosos jóvenes musulmanes radicalizados por el wahabismo.

También en Malasia el ex diplomático Dennis Ignatius avisa sobre lo que denomina la “saudización” del sudeste de Asia. Considera increíble que una nación muy moderada, constitucionalmente laica y democrática como Malasia esté ahora infestada por extremistas llamando a la shariá, y celebrando debates sobre “amputación de miembros, decapitaciones, lapidaciones e incluso la crucifixión”.

Viendo como los jóvenes musulmanes del sudeste de Asia procedentes de Indonesia, Malasia, Singapur, Filipinas y otros lugares se radicalizan y se unen a la yihad en Siria y en Irak, mientras el Estado Islámico consigue formar una unidad militar para los combatientes de lengua malaya, la Katibah Nusantara Lid Daulah Islamiyyah (Unidad del Archipiélago Malayo por el Estado islámico en Irak y Siria), Ignatius atribuye este extremismo únicamente a la exportación agresiva de la ideología wahabita saudí que ha empleado más de 100.000 millones de dólares en el curso de los últimos decenios.

Y además ha advertido que “las relaciones sauditas-wahabismo se ha convertido en la mayor amenaza para la paz y la estabilidad en el mundo de hoy”. Fertilizando el suelo asiático con el wahabismo y con Arabia, Turquía y Qatar removiendo la caldera yihadista en Siria, cuando la mezcla tóxica acabe desbordándose y extendiéndose, los estados asiáticos se encontrarán frente a una rápida multiplicación de yihadistas caseros capaces de derribar regímenes seculares.

Convertir a Siria en una base para la yihad en Asia

Como los afiliados de Al Qaeda en Alepo, Idlib y del estado islámico en Raqqa se han constituido en el centro de mando de los yihadistas asiáticos, esto constituye una amenaza para la estabilidad y la seguridad regional en Asia, especialmente a la luz del reciente atentado en Yakarta.

De todas maneras, la propuesta turco-saudí de invadir Siria y proteger sus activos militantes incluyendo a los procedentes de Asia, pronto va a plantear problemas.

La ignorancia de los intereses de seguridad legítimos de los Estados de Asia y el apoyo de estos militantes; el riesgo de transformar el noroeste de Siria en una base de expansión la yihad hacia Asia, emparejado con la desconfianza creciente sobre el apoyo saudí al wahabismo en Asia… Todo ello puede provocar una intervención militar como la de los Estados Unidos en Afganistán tras el 11 de septiembre de 2001.

En la cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai, en julio de 2015, cuyos miembros incluyen a China, India y los estados de Asia central, la amenaza de inestabilidad siria y el extremismo islámico están a la orden del día. Tres meses más tarde, en octubre, China y la India han efectuado ejercicios conjuntos contra el terrorismo en Yunnan, China.

En noviembre una delegación militar china dirigida por Changlong, vicepresidente de la Comisión Militar central de China acudió a la India para discutir la lucha contra el terrorismo, siendo la delegación de más alto nivel que ha llegado a India en 10 años. En diciembre, a continuación del atentado de Bangkok, del que se sospecha estar relacionado con los Lobos Grises, y que mató a ciudadanos chinos, de la ejecución del Califato Islámico de un ciudadano chino, y de un aumento de los ataques terroristas en China, desde Xinjiang en el oeste al Yunnan en el sur y a Pekín en el este, China adoptó su ley antiterrorista autorizando operaciones militares en el extranjero.

Poco tiempo después, Zhou Bo, de la Academia de Ciencias militares del Ejército Popular de Liberación  presumía que “la próxima guerra para China tal vez no sea con un vecino. Bien podría tener lugar lejos de sus fronteras  a fin de proteger los intereses chinos de ultramar y el bienestar no solo de ciudadanos chinos, sino de los de otros países”.

Teniendo en cuenta los conflictos de intereses entre las potencias asiáticas y el eje Ankara-Riad por el apoyo de los yihadistas del norte de Siria, debiera haber un diálogo para evitar los malentendidos. Como el antiguo diplomático indio M.K. Bhadrakumar ha apuntado, aunque Israel y Rusia tengan intereses sirios divergentes, han conseguido establecer un modelo de cooperación que permite clarificar las líneas rojas y las legítimas preocupaciones de seguridad de unos y otros.

Frente a la mundialización de la guerra siria que impacta ahora contra la seguridad de Asia, Turquía, Arabia saudí y potencias asiáticas como China, India y otras debieran igualmente poner en marcha un modelo de cooperación similar, buscando una solución política colectiva que permita desactivar el conflicto restableciendo la estabilidad regional.

Fuente: Asia Times, 9 de febrero de 2016

La intervención militar de Estados Unidos en Siria conduce a la guerra con Rusia

La política negociadora de Rusia en Siria trata de evitar un choque militar con Estados Unidos. Si Estados Unidos no coordina sus acciones militares en Siria con Rusia, debería prepararse para una guerra “inevitable”, asegura un informe de la inteligencia militar israelí, publicado a través de DebkaFile.

Según DebkaFile, tanto Washington como Moscú han acabado considerando que la “guerra directa” es inevitable en Siria, “y cuando las grandes potencias se enfrentan directamente, los actores de menor importancia se retiran de la escena”, dice el último informe publicado en internet.

Los israelíes consideran que Estados Unidos ya ha dado el primer paso en esa dirección. Ni en Oriente Medio, ni en Moscú, ni en ninguna parte del mundo es un secreto que el ataque de 17 de setiembre en Deir Ezzor contra las tropas sirias no ha sido ningún error sino un salto en el vacío del Pentágono.

En otro apartado de su informe DebkaFile alude a la gigantesca ofensiva de las fuerzas sirias, rusas, iraníes y de Hezbollah sobre Alepo. La próxima caída de la ciudad será “una victoria destacable para el presidente sirio Bashar Al-Assad”, lo que ha desatado la reacción de Kerry amenazando con la congelación de la coordinación de todas las fuerzas para derrotar al Califato Islámico si Rusia no frena sus bombardeos sobre Alepo.

Para evitar la victoria de las fuerzas gubernamentales sirias, en los últimos días el imperialismo ha puesto en marcha sus ONG y medios propagandísticos con el fin de presentar la derrota de Al-Qaeda en Siria como un “crimen de guerra”.

La campaña no ha sido exclusiva de los medios convencionales o comerciales, sino también de otros que quieren hacerse pasar por alternativos, como La Marea, que han publicado las cortinas de humo de una ONG como “Save The Children” sobre la existencia de una supuesta crisis humanitaria en Alepo. Las lágrimas de cocodrilo de las ONG sirven para ocultar la derrota de los yihadistas en la ciudad siria.

Entre la trata de blancas y la trata de asiáticas

Si hacemos una encuesta sobre los países en los que consideramos que los índices de maltrato conyugal son más elevados, dejaremos al margen a Nueva Zelanda que, sin embargo, está a la cabeza de los peores países de la OCDE en esta lacra.

El problema es de tal envergadura que el primer ministro, John Key, acaba de anunciar un plan de acción para proteger a las mujeres: una de cada tres padece “maltrato sexual o físico” a lo largo de su vida.

El año pasado la policía tuvo que intervenir en 110.000 ocasiones por supuestos de violencia doméstica, una cifra que hay que poner en relación con la población total de las islas, de sólo 4,6 millones de habitantes, es decir, un porcentaje muy elevado.

Como en otros países, también en Nueva Zelanda las cifras son sólo la punta del iceberg, porque el 80 por ciento de los casos no se denuncian oficialmente, lo que daría lugar a 440.000 mujeres afectadas por las agresiones.

Sin embargo, el caso de Nueva Zelanda no es relevante sólo por el uso masivo de la violencia contra la pareja sino porque debajo hay un problema de fondo: los matrimonios forzosos, algo que tampoco relacionaríamos nunca con aquel país.

Uno de los proyectos más importantes del gobierno es criminalizar los arreglos matrimoniales contra la voluntad de la mujer, que hasta ahora se consideraban como meras faltas. Sin embargo, conocer el número de uniones forzosas es muy complicado. El diario New Zealand Herald refiere (1) que en los primeros diez años de este siglo se han arreglado los matrimonios de 800 menores de edad.

En Nueva Zelanda una mujer puede contraer matrimonio a partir de los 16 años pero, además de la minoría de edad, hay otro aspecto importante en los matrimonios forzosos: que afectan a las mujeres inmigrantes, especialmente de origen asiático.

Según el Ministerio de Inmigración, cada año se conceden visados a 400 adolescentes extranjeras para que contraigan matrimonio en Nueva Zelanda. Es algo tan típico que hay una serie de televisión que frivoliza este tipo de sutuaciones (2) en las que están por medio las mujeres, el racismo, la explotación sexual y la laboral, es decir, en donde los hombres se casan para disfrutar gratuitamente tanto de fuerza de trabajo como de relaciones sexuales.

Miremos la cara oculta de la Luna: Nueva Zelanda no es el Tercer Mundo, no está en África, sus habitantes no son musulmanes…
(1) http://www.nzherald.co.nz/nz/news/article.cfm?c_id=1&objectid=10860111
(2) http://www.stuff.co.nz/entertainment/77985615/arranged-marriage-has-a-kiwi-twist

El gobierno turco autoriza que los familiares visiten a Öçalan en la cárcel

Öçalan, dirigente del PKK
Después de dos años de estricta incomunicación, el 12 de setiembre los familiares del dirigente de la organización independentista kurda PKK, Abdullah Öçalan, pudieron comunicar con él en la cárcel de la isla de Imrali, en el Mar de Mármara.

El gesto se está interpretando de muchas maneras, la mayor parte de las cuales tienen que ver con la animadversión que suscita la personalidad de Erdogan. Para la prensa turca, naturalmente, se trata de poner de manifiesto la magnanimidad del gobierno turco. Hablan de la visita y no de los dos años de incomunicación con su familia.

También hablan de que dicho “gesto” es una especie de excepción, fruto de que es el día de la festividad de Aid al-Adha, la celebración del sacrificio islámico. Hay que dar a dios, pues, de que un preso pueda visitar a sus familiares más cercanos, o sea, a las leyes divinas, porque las humanas no lo permiten.

La televisión francesa, por el contrario, habla de un “gesto teatral” por parte del ogro Erdogan, en plena vorágine represiva en Kurdistán.

Las explicaciones hay que buscarlas por otra parte, en las clases y en la lucha de clases. Los presos políticos son rehenes del Estado burgués y su situación no depende de dios, ni de las cárceles, ni de los carceleros, ni de los reglamentos, ni de la magnanimidad de unos y otros.

La situación de los presos políticos es un chantaje permanente. Tanto cuando abren como cuando cierran la puertas, a través de la cárcel los Estados a quien presionan es a la calle, a las masas y a las organizaciones revolucionarias.

Así se explica que tras conversar con Öçalan su hermano ofreciera una rueda de prensa en Diyarbakir, la capital de Kurdistán, para hablar de la posibilidad de una negociación política con el gobierno turco que, según aseguró, se podría concretar en seis meses.

Como el problema kurdo que tiene Turquía se ha desplazado a Rojava, este viraje hay que entenderlo también en relación con la posición de las distintas piezas en el tablero de ajedrez de la guerra de Siria, por lo que Erdogan ha seguido en la cárcel de Imrali la misma política que viene poniendo en práctica en el norte de Siria y de la que los medios no refieren más que una parte.

Dicho en otros términos: tras el fracaso del golpe de Estado de 15 de julio Turquía ha aceptado la propuesta rusa de buscar una salida negociada con el PKK, por lo que ahora el balón está en el tejado kurdo que deberá meditar dos aspectos de la misma cuestión: a dónde le conduce su alianza con los imperialistas y su enfrentamiento con el gobierno de Damasco.

La respuesta la tendremos dentro de muy poco tiempo.

Oleada de huelgas obreras en Arabia saudí y demás países del Golfo

A pesar del petróleo, las seis autocracias del Golfo se hunden en una ciénaga de deudas. Un déficit presupuestario de 153.000 millones de dólares ha llevado a los despidos masivos, el impago de salarios y las huelgas obreras.

En la mayor parte de esos países los trabajadores son inmigrantes. En Qatar una empresa de electricidad no paga los salarios a cientos de obreros extranjeros desde hace cuatro meses. En Arabia saudí las 1.200 enfermeras de Saad, un hospital privado de Jobar, se han declarado en huelga por el impago de los salarios.

A pesar de que en el país de los jeques no existe el derecho de huelga, el 21 de setiembre los trabajadores de sanidad levantaron un campamento delante del hospital, bloqueando el acceso al mismo.

La mitad del déficit, 84.000 millones de dólares corresponde a Arabia saudí, cuyos jeques se han embarcado en Yemen en una costosa y criminal guerra que van perdiendo económica y militarmente. El año pasado la deuda saudí fue de 98.000 millones de dólares, que se van acumulando cada año.

La crisis es especialmente grave en la construcción, donde las obras han quedado paralizadas por falta de financiación y los despidos se cuentan por miles. La crisis hace peligrar los mundiales de fútbol que se tienen que celebrar en Qatar en 2022.

Los más afectados son los trabajadores hindúes que, en Qatar suman más de medio millón de una población total de 2,5 millones. Han tenido que pedir ayuda a la embajada de su país para poder regresar, ya que carecen de ingresos para pagarse el viaje de vuelta. La embajada dice que puede dejar dinero a unos pocos, pero que los obreros despedidos son tantos que no tienen fondos para todos. El gobierno hindú se ha puesto en contacto con los jeques para repatriar a 10.000 trabajadores que han perdido su empleo y no pueden retornar a la India.

En 2014 la policía qatarí detuvo a 100 obreros nepalíes de la construcción que se declararon en huelga y los deportó a su país de origen.

Israel dispone de armamento nuclear gracias a Simón Peres y a Francia

A mediados de los cincuenta sólo cuatro países (Estados Unidos, URSS, Gran Bretaña y Francia) tenían armamento nuclear y sólo uno de ellos podía suministrárselo a Israel, Francia, por una carambola del momento: porque tenían un enemigo común, el Egipto de Nasser, que estaba ayudando a los independentistas argelinos que luchaban contra la Francia colonialista.

Lo contó el propio Simón Peres, artífice el programa nuclear israelí y Premio Nobel de la Paz al que ahora todos lloran, mientras esconden sus numerosos crímenes debajo del felpudo, como es de recibo en todo lo que se refiere al Estado hebreo.

Para negociar el acuerdo con Francia, Peres viajó a París en 1955, donde mantuvo contacto con altos oficiales del ejército, así como intelectuales, escritores y artistas, como Yves Montand o André Malraux.

Entonces a Peres no le conocía nadie. Uno de sus principales puntos de apoyo en París fue Georges Elgozy, consejero económico del Presidente del Consejo frances, que le abre las puertas de las altas esferas, hasta el punto de que el israelí llegó a tener un despacho propio en el Ministerio francés de Defensa.

Pers entabló una relación muy estrecha con el dirigente socialista francés Guy Mollet, que llegaría a primer ministro un año después de la llegada de Peres. Esa misma noche Mollet le llamó por teléfono a Peres a Tel-Aviv para decirle que todas las promesas que le había hecho en París seguían en pie.

Con su amigo al frente del gobierno, Peres no tardó en volver a París para pedirle un reactor nuclear y uranio, la materia prima.

Los vínculos entre ambos países se reforzaron tras la Operación del Canal de Suez de 1957, cuando los imperialistas británicos y franceses enviaron un cuerpo expedicionario a Egipto para enfrentarse a Nasser.

Francia, y especialmente su gobierno socialista, puso toda la carne en el asador para que Israel tuviera armas nucleares contra los países árabes. Además de uranio, envía centenares de técnicos y un reactor nuclear de 24 megawatios que se instala en Dimona, en el desierto de Neguev.

Los acuerdos firmados entre ambos países implicaban la construcción de una fábrica subterránea de separación isotópica.

A la vista de las continuas agresiones militares a sus vecinos (Egipto, Siria, Líbano) era una verdadera temeridad por parte de Francia, inducida por sus propios intereses, ya que a cambio del apoyo nuclear, Francia quería tener acceso a la tecnología estadounidense a través de Israel.

Cuando en 1958 De Gaulle llegó al poder, ordenó la paralización inmediata de la colaboración nuclear con Israel y reorientó la política exterior francesa en una línea favorable a los países árabes, que se profundizó tras el reconocimiento de la independencia de Argelia en 1962.

En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, el arsenal nuclear israelí estaba plenamente operativo. Hoy dispone de 80 ojivas nucleares y material suficiente para lanzar 200 bombas, tanto desde submarinos como desde misiles balísticos.

La bancarrota del PSOE es la del propio Estado fascista

Hace ya varios años que, ante la imposibilidad de disimular por más tiempo, se empezó a hablar de crisis del bipartidismo, quizá con la pretensión de aparentar que la competencia por los votos pasaba de dos a cuatro partidos.

Luego se habló de una crisis de gobierno cuando, en realidad, se trata de la ineptitud de los cuatro partidos más votados para formar un gobierno. Pero en España es casi imposible ir un poco más allá porque no se trata ni de una cosa (bipartidismo) ni de la otra (gobierno), que no son causa de nada sino consecuencia de algo.

Ese algo, el verdadero núcleo de la crisis, es la fragilidad política del Estado fascista remozado en la transición, que se ha desplomado en cuanto la crisis económica hizo su aparición porque todos y cada uno de los fundamentos sobre los que se ha edificado ya estaban caducos en 1978 y ahora hace aguas por todas partes.

Para su funcionamiento los modernos Estados monopolistas necesitan un cierto tipo de partidos políticos, que en España no los hay. Los que llevan tal nombre son artificios; han sido creados y mantenidos por el mismo Estado. Son un espejo suyo y se ven arrastrados por la propia crisis política del Estado.

Es posible que España sea el único Estado del mundo en el que nadie está de acuerdo con sus elementos fundamentales. En ciertos sitios repugna hasta el propio nombre de “España” porque se asocia al fascismo criminal, lo mismo que la bandera bicolor o la monarquía, y todas y cada una de las medidas que se adoptan desde el gobierno son siempre represivas: alimentan cada día la repugnancia hacia cualquier cosa que venga de “España”, es decir, del Estado o de Madrid.

Ese resentimiento impera desde 1939, es plenamente legítimo y, además, está tapado por la represión fascista. Si hubiera la más mínima libertad de expresión caeríamos en la cuenta de que la aversión hacia “España”, que en realidad es un odio al fascismo, está muchísimo más extendida de lo que cabe imaginar.

El PSOE es una criatura de esta situación. Es el típico partido socialfascista, víctima de sí mismo. Después de la transición, nadie, ni siquiera la UCD o el PP, hicieron hecho tanto por mantener a flote al Estado fascista como ellos, desde los Pactos de la Moncloa hasta la creación de los GAL y, aunque sobreviva a esta crisis, lo cual no es seguro, siempre va a llevar consigo ese lastre criminal. No van a poder acallar siempre a todo el mundo, y siempre habrá alguien que les recuerde los enterramientos en cal viva.

La asimilación del PSOE con el Estado fascista es de tal calibre que ha llegado a ser su columna vertebral. Es quien introdujo a España en la Unión Europea y en la OTAN. Hasta hace bien poco era la única organización con implantación en todo el Estado pero, especialmente, en dos zonas tan decisivas como Catalunya y Euskadi, en donde su papel ahora ha pasado a ser marginal.

Se trata, pues, de una pieza insustituible, al menos por ahora, del Estado. Su crisis no procede sólo de la incapacidad para formar un gobierno, como dicen, sino del veto que arrastra el propio Estado desde su origen, en el que los llamados “independentistas” no tienen ninguna cabida porque su papel es gestionar el Estado en sus territorios de origen y de ninguna forma en Madrid.

Lo mismo le sucede al puré Podemos, que forma parte de ese mismo veto de manera que, con su forma actual, jamás podrá relevar al PSOE ni formar parte de ningún gobierno central, ni siquiera como convidado de piedra, por su heterogénea asociación con esas mareas que hablan de independencia. En Madrid no gusta ni siquiera que se hable de ese tipo de cosas.

El Estado de las Autonomías fue el peaje pagado por los fascistas durante la transición para sostener el viejo y carcomido Estado de 1939 unos cuantos años más. Lo hicieron tan a regañadientes que el actual PP (antes AP) no votó la Constitución de 1978, mientras que ahora se aferran a las autonomías como a un clavo ardiendo.

Los fascistas no razonan jamás; no entienden otro lenguaje que el de la fuerza y cuando hablamos de fuerza hablamos de la de verdad, no de contar papeletas electorales. En 1978 cedieron un poco por el imponente despliegue del movimiento de masas, un problema que ahora no tienen. Por lo tanto, no se sienten en la necesidad de ceder ni un ápice. De ahí su chulería y su soberbia cotidiana, tanto en las instituciones, como en los juzgados, como en los medios o en la calle.

Si no se ven obligados a ceder, jamás cederán, hasta el extremo de que se pudrirán en sus ministerios y en sus poltronas mientras los antidisturbios imponen la ley -su ley- en la calle. Aquí el que quiera algún cambio, por insignificante que sea, tiene que empezar a pensar en dejarse de contar votos y bajar a la calle a pegar voces, a organizar y a dar brochazos a las paredes.

Más información:

– La refundacion fascista del PSOE
– La crisis política sólo se puede superar con un cambio de Estado, no sólo de gobierno
– Ha sido el servicio secreto quien ha desencadenado la crisis del PSOE

Se cumplen 70 años del juicio de Nuremberg contra los nazis

Alexei Timofeichev

1. Si no hubiera sido por la URSS, ¿habría existido el juicio de Nuremberg?

La idea de juzgar en los tribunales a los líderes del Tercer Reich no parecía tan obvia en los años de la Segunda Guerra Mundial como lo puede parecer ahora. Al principio, solo Moscú insistía en la necesidad de organizar ese proceso. Los aliados de la URSS en la coalición contra Hitler -Gran Bretaña y Estados Unidos- tenían un enfoque distinto.

En octubre de 1942 el Ministerio soviético de Asuntos Exteriores anunció que Moscú era partidario de “someter a juicio de un tribunal especial internacional y castigar con toda la severidad del código penal” a los cabecillas de la Alemania nazi.

Sin embargo, en noviembre de ese mismo año, el ministro de Exteriores británico Anthony Eden, en sus instrucciones al embajador en Moscú, consideró poco práctica la idea de llevar a un juicio formal a los principales criminales, como Hitler y Mussolini, “ya que sus crímenes y su responsabilidad son tan grandes que no son aptos para ser considerados por el procedimiento judicial”. Eden escribió sobre la necesidad de castigar severamente a los cabecillas nazis sobre la base de una decisión política de las Naciones Unidas. Hasta principios de 1945, Estados Unidos apoyaron la postura de Gran Bretaña. Londres y Washington propusieron consensuar una lista de entre 50 y 100 cabecillas nazis que debían ser fusilados sin juicio.

No obstante, la actitud de los aliados hacia la idea del tribunal militar internacional fue cambiando gradualmente. La decisión final sobre este tribunal fue adoptada en la Conferencia de Potsdam durante el verano de 1945.

En opinión de la historiadora Natalia Lebedeva, Londres y Washington estaban en contra del tribunal porque temían la posibilidad de que “los acusados se justificasen señalando la cuestionable política seguida por las potencias occidentales antes de la guerra, la complicidad de estas en el rearme, las maniobras de Munich, etc.” También podían temer que no hubiera suficiente base jurídica para juzgar a los dirigentes nazis y que el propio proceso pareciese una farsa judicial.

Mientras tanto, la URSS insistía en el formato del tribunal, ya que esto aumentaba su prestigio internacional y también aparecía la oportunidad de actuar en el marco del nuevo derecho internacional, según explicó el historiador Boris Sokolov.

2. ¿Un tribunal de los vencedores?

Los acusados (se presentaron acusaciones contra 24 altos representantes del Reich) pusieron en duda la solvencia jurídica del proceso. Intentaron demostrar que, en lugar de un proceso judicial en condiciones, se estaba produciendo el juicio de los vencedores. Como afirmó en Nuremberg el comandante supremo de la Luftwaffe, Hermann Göring, “el vencedor siempre es el juez, y el vencido, el juzgado”.

Sin embargo, el propio proceso, como señalan los numerosos investigadores, demuestra lo contrario. Todos los acusados tenían defensores: en total se emplearon 27 abogados. El  carácter justo del tribunal también se evidencia por el hecho de que no todos los procesados recibieron penas capitales. Doce cabecillas nazis fueron condenados a pena de muerte. Siete recibieron penas de prisión y tres fueron absueltos.

3. ¿Quedaron satisfechos los países con las decisiones del Tribunal?

La Unión Soviética protestó contra las sentencias absolutorias de Hjalmar Schacht (presidente del Reichsbank y ministro de Economía), Hans Fritzsche (propagandista considerado como la mano derecha de Goebbels) y Franz von Papen (vicecanciller en el gobierno de Hitler). Moscú tampoco estuvo conforme con el hecho de que no se reconociesen como organizaciones criminales el Gabinete Imperial de Ministros de la Alemania nazi, el Estado Mayor y la Comandancia Suprema de la Wehrmacht.

Ya con la perspectiva de nuestra época, el historiador Viacheslav Nikonov, nieto del comisario de Exteriores Viacheslav Mólotov, durante la mesa de trabajo organizada por la Sociedad Histórica Rusa, consideró un error del Tribunal el hecho de que tampoco declarase criminales a organizaciones tales como el Ejército Insurrecto Ucraniano o la División SS Halychyna.

Esto ocurrió a pesar de los vínculos evidentes de estos grupos con el régimen nazi y del reconocimiento de las SS como una organización criminal por parte del Tribunal de Nuremberg. Además de las SS, también fueron declaradas organizaciones criminales la SD, las SA, la Gestapo y la cúpula dirigente del partido nazi.

4. ¿Quién no estuvo en el banquillo de los acusados?

Ante el tribunal no comparecieron Adolf Hitler, Heinrich Himmler y Josef Goebbels, quienes se habían suicidado. Tampoco estuvo presente el jefe del partido, Martin Bormann, quien, según se cree, también se suicidó.

También escapó al juicio el “ángel de la muerte de Auschwitz”, el doctor Josef Mengele, quien realizó experimentos con los presos de los campos de concentración. Sin recibir ningún castigo, falleció de muerte natural en Brasil a finales de los años 70.

El responsable del asesinato en masa de judíos Adolf Eichmann también evitó Nuremberg, pero fue secuestrado por los servicios de inteligencia israelíes en Argentina y ejecutado en Israel.

El saboteador de las SS Otto Skorzeny, quien rescató a Benito Mussolini y preparó un atentado contra el líder yugoslavo Josip Broz Tito, fue detenido en 1945, pero más tarde fue puesto en libertad y vivió en la España franquista.

5. ¿Cuál es el significado histórico del Tribunal?

El Tribunal fijó jurídicamente la derrota del fascismo. Después de Nuremberg, en Alemania y otros países se realizaron procesos judiciales en los que fueron sentenciados unos 70.000 nazis y sus colaboradores.

Como resultado del proceso, las personas que habían iniciado la guerra y cometido crímenes contra la humanidad recibieron castigos en conformidad con las normas internacionales, en un momento en el que juzgarlos según las leyes nacionales habría sido prácticamente imposible. El propio concepto de “crímenes contra la humanidad” fue establecido por primera vez en el estatuto del Tribunal Militar Internacional, que fue aprobado por la ONU. El Tribunal de Nuremberg sentó las bases del derecho penal internacional.

El proceso duró casi un año, se realizaron 403 vistas judiciales públicas y prestaron declaración 101 testigos de la defensa. Se estudiaron más de 300.000 declaraciones escritas y alrededor de 3.000 documentos.

El proceso fue ampliamente cubierto por la prensa mundial: de los 350 asientos en la sala, 250 se cedieron a periodistas.

Las condenas fueron de pena de muerte por ahorcamiento para Hermann Göring, Joachim Ribbentrop, Wilhelm Keitel, Ernst Kaltenbrunner, Alfred Rosenberg, Hans Frank, Wilhelm Frick, Julius Streicher, Fritz Sauckel, Arthur Seyss-Inquart, Martin Bormann (en ausencia), Alfred Jodl (fue absuelto póstumamente durante la revisión de su caso por el tribunal de Múnich en 1953).


Se impuso la cadena perpetua a Rudolf Hess, Walter Funk y Erich Raeder.
20 años de prisión a Baldur Schirach y Albert Speer.
15 años de prisión a Konstantin Neurath.
10 años de prisión a Karl Dönitz.
 
Fueron Absueltos: Hans Fritzsche, Franz von Papen y Hjalmar Schacht mientras Gustav Krupp fue liberado de responsabilidad penal debido a su estado de salud.
Fuente: http://es.rbth.com/cultura/historia/2016/10/01/70-anos-de-los-juicios-de-nuremberg-cinco-preguntas-clave_634679

Los GAL: el terrorismo de Estado también es memoria histórica

Dirigentes de los GAL a la puerta de la cárcel
Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) fueron agrupaciones parapoliciales que practicaron lo que se ha denominado terrorismo de Estado o guerra sucia” contra el movimiento de resistencia antifascista.

Estuvieron activos entre 1983 y 1987 (aunque siguieron cometiendo atentados hasta 1989), durante los gobiernos de Felipe González. En el proceso judicial contra esta organización fue probado que fue financiada por altos funcionarios del Ministerio del Interior. A los GAL se le atribuyen en torno a una treintena de asesinatos y ejecuciones.

De hecho, por su vinculación con los GAL fueron condenados, entre otros, los siguientes criminales: José Barrionuevo (Ministro de Interior), Rafael Vera (Secretario de Estado para la Seguridad), Ricardo García Damborenera (Secretario General del PSOE en Vizcaya), Julián Sancristóbal (Gobernador civil de Vizcaya), Miguel Planchuelo (Jefe de la Brigada de Información de Bilbao), José Amedo (subinspector de policía), Michel Domínguez (policía), Felipe Bayo (Cabo de la Guardia Civil), Enrique Dorado Villalobos (Sargento de la Guardia Civil), Enrique Rodríguez Galindo (General de la Guardia Civil), Ángel Vaquero (Capitán de la Guardia Civil), y Julen Elgorriaga (Gobernador civil de Guipúzcoa).

La denominada “guerra sucia” sirvió, además, para el robo sistemático de dinero público (los famosos “fondos reservados”), que fue utilizado tanto para financiar al GAL como para el enriquecimiento ilícito de los implicados.

Uno de los momentos más vergonzosos de la historia reciente de nuestro país fue el que aparece en la foto que mostramos: una concentración de apoyo a Vera y Barrionuevo, con Felipe González abrazando a estos dos terroristas en la puerta de la cárcel de Guadalajara.

El terrorismo de Estado fue utilizado como arma electoral por José María Aznar, para una vez ya en el gobierno, indultar a esta gentuza, de tal forma que todos andan libres. En el terrorismo de Estado no hubo lucha partidista: PSOE y PP estaban de pleno acuerdo.

Barrionuevo fue condenado a 10 años, pero tras el indulto de Aznar salió en libertad tras cumplir un año y dos meses de prisión (y en tres periodos distintos). Rafael Vera fue condenado a un total de 18 años y seis meses en tres procesos distintos; salió en libertad tras el indulto de Aznar pero otro proceso le llevó de nuevo a la cárcel.

Finalmente fue excarcelado por el gobierno de Zapatero por motivos de salud, alegando que estar preso le causaba una depresión. Finalmente ha pasado sólo 11 meses en prisión (en tres periodos distintos, ninguno mayor de 4 meses). Julián Sancristóbal fue condenado a un total de 14 años en dos procesos, pasando en prisión 19 meses (en tres periodos distintos).

Julen Elgorriaga fue condenado a 75 años. Fue excarcelado, por motivos de salud, tras cumplir un año y nueve meses (en dos periodos diferentes). Julián Sancristóbal fue condenado a un total de 14 años en dos procesos, pasando en prisión 15 meses (en tres periodos distintos).

Los policías Amedo y Domínguez finalmente fueron condenados a un total de 118 años en varios procesos, cumpliendo finalmente 12 años, la mitad en régimen abierto (sólo acudían a prisión a pernoctar de lunes a jueves). En 2013 Domínguez fue detenido por narcotráfico.

El general Enrique Rodríguez Galindo fue condenado a 75 años de prisión, pero finalmente sólo cumplió 4, siendo excarcelado por problemas de salud. Felipe Bayo, condenado a 71 años, finalmente cumplió 6 años (aunque de forma interrumpida, entrando y saliendo continuamente de prisión). Dorado también fue condenado a 71 años de reclusión, pero sólo cumplió 6 años (estuvo otros dos años preso, pero como autor de un violento atraco en una tienda de Irún).

El ejército ruso se despliega en el norte de Siria para proteger a los kurdos

Ante los ataques del ejército turco en el norte de Siria, el ejército ruso ha desplegado cientos de soldados en las zonas de mayoría kurda de Alepo y Hassaka, ha informado esta mañana la agencia de noticias iraní Pars Today.

El despliegue es consecuencia de un acuerdo de los kurdos con el mando ruso en Alepo por el que estos últimos se encargarán, además, de la formación militar de las unidades kurdas en Afrin, Qamichli y Hassaka.

Aunque la información contiene algún error, pone de manifiesto el papel que Rusia se ha impuesto a sí misma, tanto en la Guerra de Siria como en Oriente Medio, en general, que es la de arbitraje, mediación y estabilización entre las numerosas partes enfrentadas.

Un diputado kurdo del Parlamento irakí, Salar Mahmud, ha denunciado que el plan turco consiste en apoderarse del monte Sinjar, al oeste de Mosul, con el fin de impedir que el PKK cree una segunda base de apoyo, como en el monte Qandil, y cerrar las vías de acceso entre el Kurdistán irakí y el sirio.

En una entrevista a la televisión Sumaria, el diputado kurdo asegura que Turquía encubre sus planes dentro del proyecto de liberar a Mosul del Califato Islámico. Pero eso no puede ser factible porque el gobierno central de Bagdad ya ha repetido que no admite tropas extranjeras sobre su suelo y que será su propio ejército quien asaltará Mosul con sus propias fuerzas.

Incluso el primer ministro, Haider Al-Abadi, se ha referido expresamente a que no acepta la invitación de Erdogan de colaborar en la liberación de Mosul. Durante la anterior incursión en el norte de Irak, el gobierno de Bagdad ya exigió que las tropas turcas salieran de su territorio “en 24 horas”.

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