La web más censurada en internet

Mes: febrero 2015 (página 7 de 10)

My Lai

Nicolás Bianchi
El 20 de febrero de 1968 el «New York Times» informaba de que estaban siendo empleadas en las áreas fuertemente pobladas de Vietnam «bombas pesadas y napalm». El entonces vicepresidente (de Nixon) de los EE.UU., Spiro Agnew, segregó estas biliosas y viriles palabras, adelante video: «El napalm es una invención de la fantasía colectiva de los maricas izquierdistas, hippies y comunistoides». Tal cual, señores.
Vietnam del Sur era la zona que los norteamericanos aseguraban estar «liberando». En 1971 el número de cráteres producidos por bombas y obuses en los dos Vietnam se calculaba en 26 millones: cinco en el norte y veintiuno en el sur. Cada cráter tenía nueve metros de diámetro. Algunos traumatizados soldados yanquis tuvieron que escribir su descontento y asco en lugares adecuados: las paredes de los retretes y letrinas. Los «gorilas» blanqueaban constantemente esa escritura mingitoria, pero las denuncias anónimas reaparecían una y otra vez. No se trató sólo de bombas. Fueron utilizadas enormes cantidades de defoliantes (el «agente naranja») que, en busca de vietcongs (comunistas, antiimperialistas) escondidos en la vegetación arrasaron dos millones de hectáreas de selva. A Nixon corresponde el triste honor de lo que se llamó «guerra química».
En la mañana del 16 de marzo de 1968 el teniente William Calley ordenó colocar una ametralladora frente a las cabañas que formaban la aldea de My Lai. Cuando la revista «Life» publicó aquellas fotos de la matanza -hubo muchos «mylais» que no eran objetivos estratégicos y eran masacrados simplemente como represalia asesinando ancianos, mujeres y niños- recibió escandalizadas cartas de protesta debido a que cierta cantidad de cadáveres estaban desnudos. Apuesto a que no me creen, a que exagero. Insensibles a la masacre, no carecían de ruin pudor estos hipócritas descendientes del puritanismo inglés que, almenos, creía sus fantasías. En 1971, después de cuatro meses de indecisión, un tribunal lo consideró culpable de asesinato premeditado. En la Casa Blanca se recibieron cien mil telegramas protestando por la condena. Audie Murphy, héroe de la II Guerra Mundial como aviador y luego pésimo actor de películas del oeste de serie B en Hollywood, insufrible actor, ciertamente, que hoy casi nadie conoce, pero entonces sí, se mostró «afligido». El 27 de febrero de 1974 el teniente Calley fue puesto en libertad. Calley hizo después negocio con esta escabechina efectuando una gira de conferencias por media Norteamérica. No queremos saber qué contaba este hijoputa, aunque lo suponemos. Todavía vive y dice estar arrepentido. Un alivio, ciertamente.

Estados Unidos envía armas a los terroristas por avión

La Comisión de Seguridad y Defensa del Parlamento irakí ha acusado a los aviones de la llamada «coalición internacional», con Estados Unidos a la cabeza, de enviar armas y municiones al Califato Islámico, según informa la Agencia de Prensa turca Anatolia.
El presidente de la referida Comisión parlementaria, Hakem al-Zamli, ha declarado en una rueda de prensa en la que estaban presentes los demás miembros de la Comisión que «documentos, fotos e informaciones en nuestro poder confirman que ciertos aviones de la coalición violan la soberanía irakí y las costumbres internacionales al suministrar ayuda al Daesh [Califato Islámico] y aterrizar aviones en los aeropuertos que controla el referido grupo».
Hakem al-Zamli ha calificado estas acciones como «un peligro para la seguridad de Irak» que, además, prolonga la guerra. En consecuencia ha concluido su intervención en la rueda de prensa llamando al gobierno irakí a clarificar su posición al respecto. El diputado irakí ha instado al Ministerio de Defensa y al ejército a interceptar y derribar los aviones que aterricen en las regiones dominadas por el Califato Islámico, en las que descargan los suministros de ayuda.

En su última edición la cadena irakí arabófona Al-Etejah TV ha confirmado la información, aportando detalles técnicos en su apoyo, que ha dicho obtener de fuentes de la seguridad irakí.

«A las 11:21 de la mañana del 2 de febrero de 2015, una escuadrilla formada por dos helicópteros americanos de tipo Chinok despegaron del aeropuerto internacional de Bagdad en dirección a la región del norte dentro de una misión calificada como alto secreto. Pero los desplazamientos de los dos aparatos fueron detectados por las formaciones del Mando de Operaciones de Dajlat, en las proximidades de la ciudad de Al-Khammarat, del lago Hamrin y las granjas de Karrah-Tabet», ha informado la cadena de televisión.

La noticia continuaba: «Hacia las 19:57, los dos aparatos han desaparecido de las pantallas del radar en la región de Khan Bani Saad y no ha sido posible conocer si han aterrizado o si han continuado su vuelo a baja altitud».


Siempre según Al-Etejah TV, «las fuerzas gubernamentales irakíes captaron a los dos aparatos en la región de Diyala antes de que llegaran hacias las 21:45 al aeropuerto de Erbil, donde descendió el Wali de Kirkuk, a quien el Califato Islámico llama por el apodo de Abu Kutaiba Al-Janabi.


Un vehículo blindado de color negro de tipo Land Cruz con matrícula 55701 le esperaba. Le condujo hasta la calle Al-Mouhafaza de Erbil, donde permaneció un dia entero.


Al día siguiente le llevaron a Kirkuk en el mismo vehículo».

La televisión irakí asegura que después del regreso de Abo Kutaba, el Califato Islámico lanzó el ataque contra Kirkuk, logrando apoderarse de algunas regiones , en las que quemó sus instalaciones petrolíferas.

Ni el mando conjunto de la denominada «coalición internacional» ni Estados Unidos han reaccionado oficialmente a estas imputaciones.

Introducción al estudio de la impostura política

Estoy casi completamente convencido de que la mayor parte de los lectores, así como la mayor parte de esta sociedad, entiende que los políticos son «todos» unos impostores, cualquiera que sea el partido al que pertenezcan, y al referirse a «todos» piensan -sobre todo- en aquellos que están o quieren estar en las instituciones oficiales.

Sin embargo, en la Facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas, en Madrid, no hay una asignatura llamada «Impostura», no hay cursillos, tesis doctorales, ni manuales sobre impostura que se podrían titular algo así como «Teoría y Práctica de la Impostura Política».

Por lo tanto, con este tratado pretendo que se abra una nueva cátedra en dicha Facultad y que me inviten a pronunciar una conferencia a fin de que a mi ya dilatado currículum pueda añadir la condición de «profesor asociado» de la Universidad Complutense, ya que este manual es histórico: estoy a punto de inventar una nueva ciencia.

Naturalmente que toda ciencia tiene precedentes, que la gente modesta, como yo, tiene que poner de manifiesto porque, además, de esta manera mostramos nuestra erudición, que siempre queda muy bien. Debo consagrar, pues, este primer tomo de la nueva ciencia a esos genios que se anticiparon a mi descubrimiento. Se trata de Molière, que en 1664 estrenó su conocida comedia titulada Tartufo, cuyo subtítulo lo explica todo: Tartufo o el impostor.

La palabra «tartufo» es hija de las peores familias semánticas. Tiene sinónimos como falaz, falso, fariseo, felón (traidor), artificioso, judas, mentiroso, camaleón, desleal, truhán, capcioso, comediante, hipócrita, insidioso o jesuita. En francés hay otros muchos sinónimos de tartufo que no sabría traducir, como “escobar” o “patelin” que designan a quienes exhiben una amabilidad fingida con la que seducen a los demás para ocultar su verdaderas intenciones, que nunca son buenas.

Marx diría que la impostura es un caso de fetichismo, un desdoblamiento en el que hay dos personajes en la misma persona, el que aparece y el que hay que descubrir. En francés «tartuffe» es el nombre de la trufa, ese champiñón que hay que buscar escondido bajo la tierra. En castellano decimos que algo está “trufado” cuando resulta de la mezcla de ingredientes diversos. Se opone a la “pureza”, que nos gusta porque no tiene aditivos, colorantes, ni conservantes. Lo auténtico es lo simple.

No debe extrañar que la representación de la comedia de Molière fuera prohibida en su momento, considerándola como un ataque brutal a la religión. El arzobispo de París llegó a amenazar con la excomunión a cualquiera que la representara o escuchara. Los beatos, los devotos y los meapilas han sido siempre el prototipo del impostor.

Sin embargo, Molière no sólo se refería a la religión sino también a la política. Entonces, como ahora, muchos asimilaban los sinónimos de tartufo al de político e impostor. Pero el argumento de la comedia no es exactamente el personaje de Tartufo sino los que le rodean. ¿Cómo es posible que no se den cuenta de que es un impostor?, ¿por qué logran engañar a la gente?, ¿por qué suman tantos votos?

El Tartufo es lo que antes en los colegios católicos llamaban el «director espiritual». Es un guía, un dirigente o un «líder» como dicen hoy los anglosajones. El genial Molière le describe a la perfección. Las masas no siguen a un tartufo porque sea listo, o porque sea más listo que el común de las personas, a las que siempre tomamos por idiotas. No es listo, diría Molière: es un listillo, que es bastante diferente.

Como él mismo reconoció, Molière es deudor del teatro de Lope de Vega y en el Tartufo francés revive la picaresca española. El listillo es un engañabobos; se aprovecha del buen corazón de la gente corriente, de las necesidades que tienen las personas humildes y sencillas que no han entrenado su malicia.El Tartufo es, además, un payaso. Para interpretar el personaje, Molière vestía de bufón ridículo y eso no hay que perderlo de vista: lo mismo que los curas, los dirigentes políticos no son más que unos payasos de traje y corbata. No cabe duda de que hacen reir a los espectadores, pero el objetivo de Molière era claramente político e iba mucho más allá: ¿ayudaría la burla a encontrar la trufa escondida bajo la tierra?, ¿cómo lograr que el espectador se aperciba del engaño de que es objeto por parte del impostor?

En el siglo XVII el truco era dios, el paraíso, el pecado original, la virgen María y los arcángeles. En el siglo XXI el truco es Felipe VI, el estado de derecho, las elecciones, el parlamento y la constitución.

En este tratado no perderé ni un minuto en contarle al lector lo que sabe de sobra: detrás de su falsa devoción religiosa (o política), la intención oculta de Tartufo es quedarse con la herencia. Siempre el dinero. Ya lo dijo el ministro Zaplana, otro impostor de libro: él había llegado a la política para forrarse. Sólo le faltó añadir: los votantes me importan una mierda, y los que no votan ni te cuento.

Si a un bufón le quitas el maquillaje no encuentras otra cosa más que esa. En el caso de Pujol es la herencia de su padre, en el otro es una declaración complementaria a Hacienda que olvidó incluir en su momento, a veces son recalificaciones de terrenos, o tarjetas opacas, o contratos blindados, o cuentas en Ginebra, o rescates bancarios, o cursillos de formación, o la prima de riesgo, los bonos subprime, o las cláusulas suelo, o…

Como todo manual, el de la impostura (política) acaba en la economía (también política). Pero esa es una materia que corresponde a otra facultad universitaria, por lo que debo terminar mi nueva ciencia aquí mismo.

Entrenamiento estadounidense para neonazis ucranianos

El apoyo de la CIA y la OTAN a los nazis en el este de Europa no es nada nuevo. Ya en tiempos de la guerra fría, el embajador estadounidense Lev Dobriansky tuvo como misión ayudar a los nazis ucranianos para que sabotearan la infraestructura soviética. Esta vez fue su hija, Paula Dobriansky, subsecretaria de Estado a cargo de la «democratización» de 2001 a 2009, quien preparó el golpe de Estado de Kiev, desde su posición de vicepresidenta de la National Endowment for Democracy.

Durante la primavera, Estados Unidos comenzará a entrenar y armar la Guardia Nacional ucraniana. El EuCom acaba de confirmarlo oficialmente y precisa que se trata de un programa que forma parte de los pasos del Departamento de Estado para ayudar Kiev a garantizar la «defensa interna» de Ucrania.

El financiamiento, ya aprobado por el Congreso de Estados Unidos, proviene de un fondo especial creado en conjunto por el Pentágono y el Departamento de Estado para «garantizar entrenamiento y equipamiento a fuerzas de seguridad extranjeras» con el fin de que «los países asociados pueden enfrentar desafíos importantes para la seguridad nacional de Estados Unidos».

La misión de entrenamiento en Ucrania sirve para «demostrar el compromiso estadounidense a favor de la seguridad del Mar Negro y el valor de las fuerzas estadounidenses desplegadas en posiciones avanzadas».

En el campamento militar de Yovoriv, a unos 50 kilómetros de la frontera polaca, instructores estadounidenses entrenarán en el campamento las unidades de la Guardia Nacional ucraniana, cuyos efectivos se estiman entre 45 y 50.000 voluntarios.

Creada por el régimen de Kiev en marzo de 2004 gracias a un primer financiamiento estadounidense ascendente a 19 millones de dólares, la Guardia Nacional ucraniana incorporó de inmediato las formaciones neonazis, ya entrenadas anteriormente por instructores de la OTAN con vistas al putsch de Kiev, como lo demuestra la documentación fotográfica sobre los militantes neonazis entrenados en 2006 en Estonia.

Los batallones Donbass, Azov, Aidar, Dniepr-1, Dniepr-2 y otros, que constituyen la fuerza de choque de la Guardia Nacional, se componen de neonazis no sólo ucranianos sino también provenientes de otros países europeos. Las atrocidades que ya han cometido en Ucrania contra los civiles de nacionalidad rusa están ampliamente documentadas en videos y testimonios –basta con buscar en Google «atrocidades de los neonazis en Ucrania». Pero, a pesar de que Amnistía Internacional acusó al régimen ucraniano de ser responsable de los crímenes cometidos por esos batallones, Estados Unidos sigue apoyándolos y entregándoles incluso blindados. Y ahora van a fortalecerlos con el programa de entrenamiento y armamento.

Este programa es parte de la «Operación Firmeza Atlántica» iniciado el EuCom para «tranquilizar a nuestros aliados ante la intervención rusa en Ucrania y como medio de disuasión para impedir que Rusia obtenga la hegemonía regional». En el marco del creciente despliegue de fuerzas estadounidenses en el este de Europa, el Pentágono ha enviado «expertos militares para incrementar la capacidad defensiva de Ucrania» y asignó 46 millones de dólares más para entregar a Kiev «material militar, incluyendo vehículos y dispositivos de visión nocturna».

De esa manera, Washington ya está armando a las fuerzas de Kiev puesto que de no recibir armamento pesado de Estados Unidos podrán adquirirlo con los millones de dólares puestos a su disposición.

Alemania, Francia e Italia se dicen favorables a una solución diplomática. Pero al mismo tiempo, en la cumbre de Bruselas, esos mismos países se comprometen, junto a Gran Bretaña, España y Polonia, a encargarse de las misiones más importantes en la formación de la «Fuerza Avanzada» de la OTAN, en el marco de la «Fuerza de Respuesta», que pasa de 13.000 a 30.000 efectivos y cuenta con 6 centros de mando y control en Estonia, Letonia, Polonia, Rumania y Bulgaria.

Mientras tanto, Estados Unidos, preparando la cumbre de Minsk –en la que sin embargo se abstiene de participar–, afirma por boca del secretario de Estado John Kerry que entre los miembros de la alianza atlántica «no existen divisiones, todos estamos de acuerdo en que no puede haber solución militar».

Pero al mismo tiempo, al entrenar y armar a los neonazis ucranianos, Estados Unidos alimenta la llama de la guerra en pleno corazón de Europa.

Manlio Dinucci, Red Voltaire, 12 de febrero, http://www.voltairenet.org/article186719.html

En Munich la ‘casa común europea’ mostró sus goteras

El sábado se celebró en Munich la 51 Conferencia de Seguridad en la que el conflicto de Ucrania concentró casi toda la atención. La visita de Merkel y Hollande a Moscú fue una muestra previa de la preocupación de Europa ante el recrudecimiento de la guerra.
No sabemos lo que pintaba, pero en Munich estaba el siniestro especulador Georges Soros, que no se pierde ni una. Sin embargo, no estuvieron los  que tenían que estar: los representantes de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk, a pesar de lo cual sus posiciones quedaron reforzadas. Sin novedad, pues, en el frente de Ucrania oriental.
Merkel, Biden, Lavrov y Poroshenko se repitieron a sí mismos: el conflicto de Ucrania no tiene solución militar, solo diplomática. En todas las intervenciones se subrayó la urgencia de detener los combates. Todos apuestan por el statu quo porque bien saben que no hay vuelta atrás, pese a lo que digan los discursos. Cada kilómetro cuadrado de Ucrania conquistado por los rebeldes acrecienta los riesgos para el ucraniano. Se impone así el statu quo. Lo malo es que no es permanente y el paso del tiempo beneficia a las milicias de Donetsk y Lugansk.
La intervención de Poroshenko fue patética, sobre todo cuando se puso a exhibir los pasaportes rusos encontrados en el este de Ucrania y que serían una prueba de la ayuda de Moscú a los separatistas. El presidente ucraniano señaló que los conflictos debían ser resueltos y no quedar “congelados”, que es el futuro del conflicto en Ucrania oriental, no muy diferente de los de Transnistria y Nagorno-Karabaj, con la espada de Damocles de que la situación termine como la de Abjasia y Osetia del sur que se segregaron definitivamente de Georgia en 2008. Las ventajas militares sobre el terreno influyen en las negociaciones.
Poroshenko pidió el envío de «armas defensivas» para su gobierno, aunque la actitud de Merkel es contraria a semejante posibilidad. El presidente ucraniano argumentó: “Cuanto más fuerte sea nuestra defensa, tanto más convincente será nuestra voz diplomática”.
Los argumentos del ministro ruso de asuntos exteriore Serguei Lavrov son conocidos. Expuso los efectos que ha tenido la actitud del imperialismo («occidente») respecto a Rusia tras la guerra fría. Las ilusiones rusas al final de la guerra fría se desvanecieron. Nunca se construiría de la “casa común europea”, aunque el ministro eludió recordar que esta expresión la acuñó Gorbachov en 1989 ante el Consejo de Europa.
El jefe de la diplomacia rusa criticó las actuaciones de EEUU y sus aliados occidentales en la antigua Yugoslavia, Irak y Libia, presentándolas como ejemplos de clara violación de los compromisos de la Carta de las Naciones Unidas y del Acta General de Helsinki, e idénticos reproches merecería el proceso de ampliación de la OTAN. Uno de los principales documentos de la OSCE, la Carta sobre la Seguridad Europa señala, entre otras cosas, en su párrafo 8: “En el seno de la OSCE, ningún Estado, grupo de Estados u organización… podrá considerar parte alguna del área de la OSCE como su área de influencia.
La situación de Ucrania, dijo Lavrov, es consecuencia de la ambición de los occidentales de hacerse con el espacio geopolítico en Europa. Dicho de otro modo, la arquitectura de seguridad en el Viejo Continente se ha construido sin Rusia. Tampoco faltó la justificación del apoyo a los pro-rusos de Ucrania desde el momento en que desde Kiev se intentaría imponer un nacionalismo étnico de corte neonazi. A Lavrov solo le faltó añadir que ningún dirigente estadounidense toleraría que Canadá o México se unieran a una alianza militar encabezada por otra gran potencia.
La guerra de Ucrania se inició en abril del pasado año tras el golpe de Estado contra el Presidente Viktor Yanukovich, impulsado por sectores neonazis ucranianos con el apoyo diplomático y militar de Estados Unidos y la Unión Europea.
La imposición de un nuevo Gobierno de corte fascista hizo que regiones como Donetsk y Lugansk se proclamaran repúblicas populares que no reconocen al nuevo gobierno. La guerra que se desencadenó inmediatamente ha costado ya más de 5.358 muertos y 12.235 heridos, dijo el pasado 3 de febrero el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, lo cual empieza a llenar a las calles de algunas ciudades europeas.
Paralelamente a la conferencia, sectores obreros y populares convocaron una multitudinaria movilización contra el gobierno golpista y fascista ucraniano dirigido por el empresario Petro Poroshenko, a quien acusaron de atacar a las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk. Los asistentes clamaron para que la paz vuelva a Ucrania y se termine la guerra.

45.000 suicidios anuales a causa del paro

Según un estudio publicado hoy por la revista The Lancet Psychiatry, el paro provoca 45.000 suicidios anuales en 63 países diferentes. Los investigadores analizaron los datos de mortalidad y suicidios entre los años 2000 y 2011 en 63 países repartidos por todo el mundo, entre ellos todos las países capitalistas occidentales más desarrollados. Han sido exluidos del estudio los países muy poblados como China e India.
El artículo es obra de un grupo de investigadores suizos de la Universidad de Zurich que destaca la necesidad de poner en marcha estrategias específicas de prevención entre los parados, en lugar de centrarse en los efectos negativos de las crisis económicas.
El periodo que han tomado como referencia no es estrictamente de crisis, ya que empezó con una primera época de relativa properidad seguida de otra de caída financiera y bancaria a partir de 2008. En el periodo analizado se produjeron 233.000 suicidios cada año como media, de los que una quinta parte, es decir, 45.000 se pueden atribuir al paro.
La crisis capitalista de 2008 tuvo un impacto directo en el número de suicidios. Los investigadores le atribuyen 5.000 muertes voluntarias.
Otro estudio publicado el año pasado por la revista British Medical Journal reveló que entre 2008 y 2010 el desempleo creciente provocó más de 1.000 suicidios en Gran Bretaña por encima de lo que se hubiera esperado si el capitalismo no hubiera entrado en crisis. De ellos 846 corresponden a los hombres y 155 a las mujeres.
David Stuckler, sociólogo de la Universidad de Cambridge que co-dirigió el estudio, obtuvo las cifras de la Base de Datos Nacional de Resultados Clínicos y de Salud y de la Oficina Nacional de Estadísticas. Destacó que si bien este tipo de estudios estadísticos no podían determinar una relación causal, la asociación es muy fuerte.
Según indicó el estudio, entre el 2000 y el 2010, cada 10 por ciento anual de incremento en el número de personas desocupadas se relacionó con un 1,4 por ciento de aumento en la cifra de suicidios masculinos.
Aunque en 2013 el índice de desempleo retrocedió en el Reino Unido a su nivel más bajo desde 2009, al 7,4 por ciento anual, aún hay 2,4 millones de personas sin trabajo. Según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas, el nivel de desempleo juvenil en Gran Bretaña en el tercer trimestre de 2013 fue del 21 por ciento, esto es, 965.000 jóvenes de entre 16 y 24 años sin trabajo.
Escocia ha registrado un incremento espectacular del desempleo, con incrementos del 243 por ciento en el número de jóvenes que cobran el subsidio por estar sin trabajo por más de seis meses desde 2007, cuando comenzó a azotar la crisis capitalista.
“Estar desempleado destruyó mi confianza y me hizo sentir un fracasado. La situación empeoró tanto que casi ni salía de casa, me pasaba el día sentado frente a la televisión o en la cama, sumido en una profunda depresión. En poco tiempo comencé a volverme muy crítico de mis habilidades y eso desembocó en tendencias suicidas”, cuenta el escocés Steve Hardie, de 28 años.
Nacido en la humilde localidad costera de Arbroath, frente al Mar del Norte, Hardie comenzó a sentir los efectos del llamado desempleo crónico ante la falta de posibilidades laborales en su ciudad, y luego de haber optado por no estudiar en la universidad.
“Estaba desempleado desde hacía ocho años y sufría de depresión y ansiedad a diario. Sentía que no tenía nada que ofrecer y que no me emplearían nunca más”, agrega el joven británico, y asegura que otros como él han pasado por la misma experiencia.
“Cuanto más tiempo seguía desempleado, peor me sentía. Era un círculo vicioso”, continúa. Hardie dice que durante años buscó algún empleo que le devolviera “la dignidad y la confianza”, pero le llevó casi una década poder conseguir trabajo.
Otro caso similar al de Hardie es el de Rachel Oxley, de 21 años. La joven nació en la ciudad escocesa de Dundee, una de las más pobres del país, con un índice de desempleo que trepó en 2013 al nivel más alto en 14 años. Dundee cuenta con un índice de desempleo mucho más alto que el de otras ciudades escocesas como Glasgow, Edimburgo y Aberdeen. En julio de 2013, 6.118 personas –la mayoría jóvenes menores de 25 años–, o el 6.5 por ciento de la población de la ciudad, cobraba el seguro de desempleo.
“Sentía que no tenía ninguna chance a futuro. Estaba desempleada desde hacía tres años y mi vida parecía caer en un abismo”, cuenta Rachel, que también sintió, por momentos, deseos de quitarse la vida ante la falta de oportunidades laborales. La joven comenzó a sentir las mismas consecuencias que Hardie: falta de confianza, depresión, baja estima, pensamientos suicidas.
El inglés Chris Newell, de 23 años, es otro “caso humano” de una crisis de desempleo de jóvenes en el país, que sienten que han perdido esperanzas para vivir.
Excluido de la escuela a los 14 años, Chris no tenía la preparación adecuada para obtener un trabajo calificado que le permitiera ganar un sueldo digno. Enviaba su currículum a 10 empresas por semana, pero sin recibir respuesta alguna. La falta de oportunidades lo llevó a caer en un círculo vicioso de alcoholismo y adicción a las drogas. A los 20 años trató de suicidarse.
“Caí en un ciclo terrible que me llevaba a quedarme todo el día en la cama porque no tenía nada porqué vivir. Entonces, empecé a notar que mi salud mental empeoraba día a día. Me volví una persona deprimida y llena de ansiedades. Cuando salía fuera de la casa me sentía paranoico y alerta con la gente”, cuenta Newells a Apro desde su vivienda en la localidad de Wilpshire, en Blackburn (norte de Inglaterra).
“Y creo que me pasaba eso porque mi vida carecía de una rutina y estructura, algo que creo es importante en la vida de muchas personas. Es importante levantarse y tener un objetivo por el que salir de la cama cada mañana, una razón para vivir. En mi caso, terminé sintiendo horrible”, agrega.
Esa espiral de depresión, falta de confianza y desempleo lo llevó a tener pensamientos suicidas. “Sentía que mi vida no tenía sentido y que carecía de dirección alguna. Un día decidí quitarme la vida y tomé muchas pastillas de somníferos, pero gracias a Dios sobreviví y sigo aquí”, explica. Newells sostiene que uno de los factores principales para sentirse “tan abajo” era la falta de empleo crónico.
Los casos ilustran una tendencia que parece arraigarse en el Reino Unido. Así lo demuestra un informe del grupo benéfico The Prince’s Trust –cuyo padrino es el príncipe Carlos de Inglaterra– presentado el año pasado y titulado Índice de Juventud 2014. La investigación de 24 páginas concluye que unos 750.000 adolescentes de Gran Bretaña sienten que no tienen nada por qué vivir, y que una tercera de los jóvenes desempleados contemplaron la posibilidad del suicidio.
Según este informe, que se realizó con base en entrevistas con 2.161 jóvenes británicos de entre 16 y 25 años, el 75 por ciento de ellos está desempleado, ya no estudia ni se adiestra para ejercer una profesión. El 9 por ciento de los consultados admitió no tener nada que los motivara a vivir.
El informe de The Prince’s Trust indica además que si ese porcentaje se extrapola al total de los jóvenes del país, serían al menos 751.230 los “desesperanzados”. Entre los jóvenes desempleados, que no estudian ni se preparan para un oficio, 21 por ciento dijo sentirse sin esperanzas para el futuro. 
El informe destaca también que los jóvenes desempleados desde hace al menos seis meses tienen el doble de oportunidades de consumir antidepresivos que aquellos que no están desempleados. Un 32 por ciento de los entrevistados dijo haber contemplado el suicidio, mientras que uno de cada cuatro (24 por ciento) dijo que se autolesionó, algo cada vez más común entre los jóvenes sin empleo en el Reino Unido.
El sondeo indica además que el 40 por ciento de los jóvenes sin trabajo enfrenta síntomas de enfermedades mentales, incluyendo tendencias suicidas, falta de confianza personal y ataques de pánico, todo producto de la situación de desempleo. Del total de los consultados que no tiene trabajo desde hace varios meses, 72 por ciento dijo que carece de una persona para hablar de sus problemas. 
Martina Milburn, directora ejecutiva del The Prince’s Trust, afirmó en la presentación del informe que el desempleo “está demostrando ser la causa de problemas mentales devastadores y a largo plazo entre los jóvenes”. “Miles de jóvenes británicos se levantan cada día y sienten que no tienen nada porqué vivir, luego de luchar por meses y hasta años para salir del desempleo crónico”, subrayó la experta.
Añadió: “Más de 440 mil jóvenes en nuestro país enfrentan el desempleo de largo plazo, y son estos jóvenes los que necesitan de nuestra ayuda urgente”. Según Milburn, si el gobierno de coalición británico y las autoridades pertinentes no actúan, “miles de jóvenes británicos sufrirán de una falta de esperanza crónica”. 
“Ayudar a estos jóvenes a obtener un empleo es absolutamente vital. Conozco tantos jóvenes que me dicen que sus vidas fueron transformadas cuando obtuvieron su primer empleo. Trabajar les provee de una rutina clara, como también la satisfacción de poder mantenerse por sí mismos y ayudar a la familia, luego de años de depender de subsidios públicos”, apuntó.
Para Shirley Cramer, directora ejecutiva de la Sociedad Real para Salud Pública, el informe del The Prince’s Trust “demuestra que el desempleo debe ser considerado un tema de salud pública”. “Los jóvenes desempleados están teniendo dificultades en muchos aspectos de sus vidas, desde su salud mental hasta su bienestar personal, pasando por sus relaciones y calificaciones. Debemos actuar rápidamente para poner fin a este flagelo”, consideró la experta.
Consultado por Apro, un portavoz del Ministerio de Trabajo y Pensión del Reino Unido dice que la Administración que encabeza el primer ministro David Cameron “está haciendo todo lo posible” para ayudar a los jóvenes a conseguir un empleo, y detalla que hay 106 mil jóvenes menos que cobran el seguro de desempleo comparado con 2010. 
“A partir del llamado contrato juvenil, hemos incrementado masivamente el número de puestos de experiencia laboral y aprendizaje, para darle a los jóvenes el apoyo que necesitan a la hora de encontrar un trabajo”, indica el vocero oficial. Dicho programa laboral ayudó “a más de 74 mil jóvenes a escapar el desempleo crónico y hallar el trabajo que 
buscaban”, agrega. 
The Prince’s Trust fue creado por el Príncipe Carlos en 1976 para ayudar a jóvenes en desventaja y excluidos. En la actualidad da apoyo y asistencia a jóvenes y adultos de entre 13 y 30 años que no tienen empleo, como también a adolescentes con problemas para insertarse en el sistema escolar.
A pesar de la tarea de este y otros organismos benéficos similares, el problema persiste en el país, como cuenta la británica Emma Sparham, de 31 años, quien durante años batalló contra el desempleo crónico y el rechazo de potenciales empleadores, que terminó generándole un problema de alopecia agudo con la pérdida de pelo.
Emma, quien reside en la localidad de Leicestershire, en el centro de Inglaterra, cuenta que la falta de trabajo desde que tenía 18 años la llevó a fumar en exceso, y la hizo caer en una adicción a las drogas y el alcohol. “Estaba tan mal que me medicaron anti-depresivos, perdí todo el pelo y creí que mi vida ya no tenía salida. Ahora estoy saliendo del pozo, pero es muy duro. El desempleo juvenil es un problema que debe ser resuelto ya por las autoridades de nuestro país. Las consecuencias son totalmente devastadoras para las futuras generaciones”, concluye.

Las constantes de la política exterior soviética (y2)

Juan Manuel Olarieta

La política soviética en Afganistán demuestra las constantes fundamentales del conjunto de su política exterior a lo largo de un siglo, que no ha cambiado sustancialmente porque, a pesar de la caída de la URSS, el enfrentamiento es el mismo. Desde la guerra civil, y con excepciones efímeras, la URSS se tuvo que mantener en una situación estratégica defensiva, lo cual indica una abrumadora superioridad de fuerzas por parte del imperialismo, bien entendido que cuando a partir de 1945 me refiero a «fuerzas» aludo también al armamento nuclear.
En la lucha de clases, tanto si se trata de la política interior como de la exterior, quien tiene la hegemonía no sólo dicta las reglas del juego sino que pone a los demás a la defensiva. No es posible sustraerse a esa situación, como le ocurrió a la URSS a lo largo de toda su historia. Los imperialistas llevaron la guerra civil al interior de la URSS, impusieron el bloqueo y la dejaron fuera de la Sociedad de Naciones durante más de una década.
Las reglas diplomáticas no sólo se pueden cambiar sino que la URSS logró cambiarlas en 1945 a costa de 35 millones de muertos, una guerra como jamás ha conocido la historia y la devastación absoluta del país. A la URSS los imperialistas no le regalaron nada y al mundo tampoco. Si durante varias décadas hubo etapas de paz relativa sobre la faz de la Tierra, fue única y exclusivamente gracias al esfuerzo de la URSS, de los demás países socialistas, del movimiento obrero mundial y de la lucha del Tercer Mundo.
No obstante, los cambios de la posguerra no alteraron sustancialmente la correlación de fuerzas, que siempre fue favorable al imperialismo, lo cual explica, además, la consolidación del revisionismo en el interior del PCUS y, finalmente, la destrucción que propició de la propia URSS. El revisionismo no es otra cosa que una capitulación ideológica y política ante la burguesía y el imperialismo, consecuencia de una correlación de fuerzas desfavorable. «El pescado se pudre a partir de la cabeza», decía mi abuela. Progresivamente desde 1956 la influencia y la presión imperialistas se transmiten a todas las esferas económicas, sociales, militares y diplomáticas de la URSS y demás países socialistas.
La diplomacia soviética estuvo siempre a la defensiva en todos los terrenos y, como cualquier estratega reconoce, las ofensivas soviéticas, incluidas las que se produjeron en el terreno militar, no fueron otra cosa que contrataques. Respondieron al principio de que no hay mejor defensa que un buen ataque. Los planteamientos pacifistas que sostienen lo contrario son absurdos; no se puede planificar una guerra sólo para detener los golpes del enemigo y no para devolvérselos, escribió Clausewitz (1).
Afganistán no fue un ataque sino un contrataque soviético basado en una defensa anticipada de las líneas fronterizas, idéntica a otras muchas que se sucedieron a lo largo de la historia de la URSS, como las de la guerra civil, la guerra de Finlandia, el levantamiento húngaro o la Primavera de Praga. Sin embargo, por su propia forma de desencadenarse, los «historiadores» exponen este tipo de acciones fuera de contexto, como si fueran algo por sí mismas. Entonces hablan de agresión o de expansión. Hablan del ataque pero no del contrataque. Ven una ofensa donde sólo hay defensa.
La guerra de Afganistán es el mejor ejemplo de ello. El ejército soviético interviene masivamente en 1979 por los mismos motivos por los que invervino en el mismo lugar 60 años antes. Lo explicó Lenin en 1919 en respuesta a un cuestionario que le envió un periodista estadounidense en 1919, en el que menciona expresamente a Afganistán: la política bolchevique hacia los países musulmanes, dice Lenin (2), se basa en el mismo principio a un lado y otro de la frontera: la autodeterminación.
La URSS nunca dejó de intervenir en Afganistán y afirmar que en dicha intervención hubo algún interés imperialista o económico es una verdadera estupidez, quizá tanto como decir que actuó desinteresadamente o con meros objetivos altruistas. La URSS actuó en interés mutuo, es decir, de ambos países. Por lo tanto, también actuó en provecho propio, algo que no pueden decir los imperialistas porque, a diferencia de la URSS, sus políticas están en contradicción con los intereses de los pueblos oprimidos del mundo entero.
Hay que consignar también que la URSS no actuó en interés de un partido «prosoviético», el PDPA, como dice la propaganda imperialista, sino en interés de Afganistán, por lo que la política soviética hacia Afganistán se mantuvo bajo diferentes gobiernos locales.
Plantear la ocupación soviética de una manera unilateral, sin tener en cuenta el aspecto fundamental, que es la propia presión imperialista, es un error casi tan grande como centrar el objetivo en Afganistán y no en la propia URSS: atacando Afganistán el imperialismo atacaba a la URSS. El objetivo no era Afganistán sino la URSS. La propia envergadura de la Operación Ciclón demuestra que de ninguna forma estaba destinada a alterar la correlación de fuerzas en un país tan frágil como Afganistán. Hasta la fecha de hoy la Operación Ciclón ha sido la mayor operación de la CIA en toda su historia, la más larga y la más costosa.
La Operación Ciclón se basaba en viejos proyectos similares del imperialismo que nunca se habían llevado a cabo porque hasta ese momento sus prioridades estaban en otras regiones, como Vietnam. No cabe duda de que la derrota del imperialismo en 1975 es el detonante inmediato para la puesta en marcha de la intervención en Afganistán. El imperialismo retrocedió en el Extremo Oriente para centrarse en Asia central, una región que le situaba a las puertas tanto de la URSS como de China.
En la posguerra se habló del «cordón sanitario» que el imperialismo había impuesto en torno a la URSS, si bien se hacía referencia a las bases militares cercanas a la frontera en las que los misiles de largo alcance y la aviación imperialista tenían una enorme capacidad de penetración en suelo soviético con armamento nuclear. Esta política agresiva supuso un cambio radical en la política exterior de Estados Unidos, la llamada doctrina Truman, que habilitaba para intervenir militarmente fuera de sus fronteras en tiempos de paz.
Pero el aspecto militar era sólo una parte de aquel cordón sanitario. El otro era la creación a un lado y otro del perímetro soviético de disturbios internos cuya naturaleza dependía del recorrido geográfico de las dilatadas fronteras. Un estudio de las mismas muestra la existencia de dos cuerdas, una primera en Europa oriental, donde tras el Telón de Acero Estados Unidos mantuvo y alimentó la subsistencia del nazismo. Una segunda seguía el curso del Mar Negro y atravesando el Caúcaso y Asia central llegaba hasta el Extremo Oriente, donde Estados Unidos alimentó las corrientes fundamentalistas, panislamistas, panturquistas, entre otras.
La Operación Ciclón no es otra cosa que una reedición de los viejos proyectos imperialistas de atacar a la URSS por el Cáucaso manipulando fuerzas religiosas. Simétricamente el llamado «expansionismo» soviético y ruso tampoco es otra cosa que una maniobra defensiva: el intento de apagar los incendios que el imperialismo fue provocando al otro lado de su perímetro fronterizo.
Con plena legitimidad alguien se preguntará si la diplomacia de un país depende de la naturaleza política del Estado, una duda especialmente relevante en referencia a la política exterior de la URSS y de Rusia. La respuesta sólo puede ser afirmativa: en efecto, la política exterior de Rusia cambió radicalmente en 1917 tras la llegada de los bolcheviques al gobierno, no sólo por lo que ya explicó Lenin sino por el propio Decreto de Paz aprobado por el primer gobierno revolucionario.
Es más, los bolcheviques no sólo cambiaron la política exterior de Rusia sino que cambiaron radicalmente toda la política exterior practicada hasta entonces a lo largo de la historia, lo que se resume en varias conquistas, la más importante de las cuales es el derecho de autodeterminación de las naciones, y a los distraídos hay que recordarles que este derecho empezó por la propia URSS en todos los sentidos posibles, pero especialmente en el de que la URSS no sólo se ganó su derecho a decidir sino algo mucho más importante, su derecho a existir, lo que en 1945 costó pagar un precio muy elevado: enterrar millones de cadáveres.
La posguerra fue un reconocimiento por parte del imperialismo no sólo de la existencia sino también de la fortaleza de la URSS. El III Reich no derrotó, y mucho menos fulminantemente, al ejército soviético, como ellos habían calculado. El Tratado de Yalta, el famoso «reparto del mundo» del que habla la propaganda imperialista, fue ese reconocimiento, al que siguió la creación de la ONU y el derecho de veto que conquistó la URSS.
A ello se sumaron los movimientos de liberación nacional, también enfrentados al imperialismo y que contaron con el respaldo de los países socialistas, e incluso se calificaron a sí mismos como socialistas.
Estas victorias condujeron a suponer que el bloque socialista había ganado un estatuto tal que la «contradicción principal» en el mundo era la que enfrentaba al capitalismo con el socialismo y la URSS se arrogó la representación de dicho bloque, con consecuencias lamentables, como la firma en 1963 del Tratado de No Proliferación Nuclear que está en el origen de las hoy tan invocadas «armas de destrucción masiva», cuya naturaleza Enver Hoxha explicó claramente en aquel mismo momento:
«La línea que sigue Jruschov se ajusta a la política de los imperialistas norteamericanos y está a su servicio. El tratado ‘sobre la no proliferación de armas nucleares’, firmado últimamente en Moscú, es un tratado concebido y dictado por los norteamericanos y aceptado sin ninguna modificación por Jruschov. Los imperialistas norteamericanos quieren el monopolio de las armas nucleares. Jruschov se lo dio. Los norteamericanos hablan de la ‘paz’, también lo hace Jruschov que es un lacayo de la burguesía, pero entre tanto los norteamericanos se preparan para la guerra, aumentan sus stocks de bombas atómicas para sí y para sus amigos, mientras que Jruschov desarma a sus amigos y, con su pacifismo, desarma a los pueblos. Esto significa acudir en ayuda de los norteamericanos»(3).
La fortaleza y el reconocimiento internacional de la URSS no apaciguó al imperialismo sino que le obligó a cambiar de estrategia, poniendo en marcha la «doctrina de la contención» de Kennan, antiguo diplomático estadoundense en Moscú, que abandonaba al posibilidad de acabar con la URSS mediante ataques militares, que siempre habían acabado en otros tantos fracasos: «El antagonismo soviético-norteamericano -escribió Kennan- podía ser grave sin que hubiese que recurrir forzosamente a la guerra para resolverlo», lo cual hay que entender en el nuevo sentido que Kennan quiere darle a la guerra, que ya no es la «guerra total» sino sólo una «guerra limitada»(4). El arquitecto de la «guerra fría» definía así la nueva política del imperialismo a partir de 1945. La URSS no tendría tregua en ningún caso.
Por consiguiente, es obvio que la política exterior depende de la clase en el poder; no es la misma con la burguesía que con el proletariado, bajo el capitalismo que bajo el socialismo. Pero depende también de muchos otros factores y, fundamentalmente, de la presión del imperialismo. La experiencia demuestra, además, que esos factores han tenido un carácter determinante, que a pesar de los importantes retrocesos, el imperialismo seguía siendo la fuerza hegemónica y que el bloque socialista y los movimientos de liberación nacional eran mucho más endebles de lo que parecía a primera vista. En la lucha contra el imperialismo las victorias de la revolución siempre se obtuvieron en países periféricos y, por importantes que fueran, no eran capaces de desequilibar la balanza de fuerzas a escala mundial.
En contra de toda la experiencia histórica acumulada, a partir de 1956 los revisionistas al frente del PCUS ponen en marcha una cascada de concesiones al imperialismo que, como explicaba Enver Hoxha, estimulan aún más la agresividad de Estados Unidos. Ni siquiera la última de sus concesiones, el desmantelamiento de la propia URSS, les resulta suficiente porque, a pesar de las declaraciones solemnes de la Guerra Fría, para el imperialismo nunca se trató de la naturaleza de clase del Estado soviético sino del propio Estado, cualquiera que fuera. Así lo demostró la etapa de Yeltsin durante 10 años al frente de Rusia. Estados Unidos no se va tomar ni un respiro hasta lograr despedazar a Rusia, algo que no logró el III Reich con la URSS. Ese ha sido siempre el objetivo de la guerra de Afganistán, de la del Cáucaso y de la de Ucrania.
El grado de desarrollo alcanzado por el imperialismo en la actualidad deja muy poco margen de actuación para aquellos países que, como los Brics, buscan otras alternativas para sacudirse el yugo asfixiante de Estados Unidos. Esas alternativas son otros tantos contrataques. Calificarlos de agresividad y de expansionismo es ocultar la otra media mitad que, finalmente, es siempre la determinante.

(1) Karl von Clausewitz: De la guerra. Estrategia y táctica, Barcelona, 2006, pg.253
(2) Lenin, Respuesta a las preguntas de un periodista norteamericano, Pravda, 25 de julio de 1919.
(3) Hoxha: Reflexiones sobre China, Tirana, 1979, pg.57.
(4) George F. Kennan: Memorias de un diplomático, Barcelona, 1971, pgs.246 y 254.

Quien roba a un ladrón, 100 años de perdón

El 31 de enero publicamos un artículo que ahora necesitamos recordar. Se titulaba:
El artículo hablaba de las manipulaciones de las agencias de calificación de deuda, en la que poníamos como ejemplo a una de ellas: Standard & Poor’s.
Aquella información hay que complementarla con la que se supo cuatro días después: que la agencia había sido condenada en Estados Unidos a pagar 1.370 millones de dólares al Ministerio de Justicia por falsificar la calificación de las hipotecas basura.
El problema de las estafas y las especulaciones del capital financiero es que siempre hay alguien más listo, que se aprovecha del bobo que confía en chiringuitos, como Standard & Poor’s, bancos, preferentes, bolsas, seguros, acciones y demás. Son los que se creen lo que del capitalismo dicen los capitalistas.
Ya lo avisó Engels cuando dijo que la bolsa es un sitio donde los capitalistas se roban unos a otros. Pero cuando roban mucho es posible que el Estado les de un tirón de orejas obligándoles a devolver una parte del botín, que es lo que acaba de ocurrir en Estdos Unidos.
Contra Standard & Poor’s no sólo ha intervenido el Ministerio de Justicia, sino también 19 Estados federados y un fondo de pensiones de California, Calpers, a quien la agencia tiene que devolver 125 millones de dólares.
¿Se acuerda de aquel refrán popular? «Quien roba a un ladrón…» No todos los robos son iguales. Hay robos y robos porque hay ladrones y ladrones, y si creen otra cosa lean: el pleito contra Standard & Poor’s se ha resuelto antes de ir a juicio a cambio (a cambio de dinero) de que los robados reconozcan que la agencia no violó ninguna ley.
A ver si me explico. Standard & Poor’s es inocente de las acusaciones que se le imputaban, o sea, que ha pagado para que declaren su inocencia, por lo que alguien quisquilloso seguirá preguntando: si es inocente y no ha violado la ley, ¿por qué paga?
Es la pescadilla que se muerde la cola: lo que ha pagado es su inocencia porque la difernecia dentre ser un estafador y un delincuiente o una persona amante de la ley es el dinero que sea capaz de poner encima de la mesa para acallar las conciencias.

¿Es Syriza otro caballo de Troya de Rusia en la Unión Europea?

A la prensa imperialista le ha faltado tiempo para calificar al nuevo gobierno de Syriza como «el caballo de Troya de Rusia dentro de la Unión Europea». En Atenas es costumbre que el primer viaje del Primer Ministro sea a Nicosia, la capital de Chipre, pero a Juncker y Merkel los gestos que le envían les siguen sin hacer gracia, sobre todo teniendo en cuenta que en Chipre tampoco están por las sanciones contra Rusia. Todos los medios lo ponen entre interrogantes: ¿otro caballo de Troya?
– New Greek government: Russia’s Trojan horse inside the EU?, Business New Europe, bne.eu, 28 de enero de 2015
– Trojanisches Pferd Putins? (¿Caballo de Troya de Putin?), Neue Zürcher Zeitung (Zurich, Suiza), 28 de enero
– Is the New Greek Government a Trojan?, Nebojsa Malic, antiwar.com, 30 de enero de 2015
Antes de las elecciones griegas el diario moscovita Rosiskaya Gazeta entrevistó a Tsipras, quien ya adelantó la línea política del gobierno de Syriza, que se confirmó con la entrevista que mantuvo inmediatamente después de tomar posesión de su cargo con el embajador ruso en Atenas, Andrei Maslov. De esta manera Tsipras rompía una vieja tradición que hasta ahora daba primacía a los representantes estadounidenses.
Luego el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov, ofreció ayuda financiera al nuevo gobierno heleno, «si se lo solicitaban».
El ministro griego de Asuntos Exteriores, Nikos Kotzias, es un tránsfuga del Partido Comunista de Grecia (KKE) que defiende una relaciones más estrechas de Grecia con Rusia. Sus primeras declaraciones fueron para agradecer a Putin que hubiera acudido en ayuda de «nuestros hermanos ortodoxos» en Crimea.
No obstante, los gestos pro-rusos se interpretan más bien en clave anti-alemana que anti-americana. Pero en Atenas tampoco faltan gestos claramente anti-alemanes de los nuevos dirigentes de Syriza. Tras declarar que «no debemos aceptar ni reconocer al gobierno de los neonazis de Ucrania», Tsipras se fue al campo de tiro de Kaisariani para rendir homenaje a los antifascistas griegos que fueron fusilados allá por los nazis en una fecha tan significativa como el 1 de mayo de 1944.
Poco antes de ganar las eleccciones el diario ruso Rosiskaya Gazeta entrevistó a Kostas Sirixos, director del departamento de asuntos exteriores de Syriza, quien confesó que uno de sus objetivos era «trabajar con nuestros aliados políticos europeos para contrarrestar la influencia geopolítica que Alemania trata de imponer a los países del sudeste y los Balcanes».
Pero, ¿a quién califica Syriza como «aliados políticos europeos»?
Si la política exterior de un gobierno se compusiera con declaraciones, las del gobierno heleno son tan abundantes que no dejarían lugar a dudas. Sacando los pies fuera de su departamento, anoche el ministro de Defensa, Panos Kammenos, dijo en una entrevista en la televisión de su país que si Grecia no llega a un acuerdo para la gestión de su deuda con sus socios europeos, podría solicitar ayuda a otros.
¿Quiénes son esos «otros»? El ministro dice que ellos quieren «llegar a un acuerdo; pero si no lo hay, si Alemania sigue intransigente y pretende hacer explotar Europa, entonces tendremos que recurrir a un plan B». ¿A qué llama «plan B»? Kammenos dice que buscarían otra fuente de financiación: «A lo mejor podría ser Estados Unidos, o podría er Rusia, podría ser China u otro país», añadió.
No obstante, durante su reciente viaje a Viena Tsipras declaraba que es optimista sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo con la Unión Europea.
Pero el ministro alemán de Finanzas, el gran buitre Wolfgang Schäuble, no lo tiene tan claro y le pide a Tsipras que elabore un «programa» con los acreedores para pagar las deudas. Su jefa Merkel ha concretado que ese programa debe ser «viable».
Por su parte, como no podía ser de otra forma, Jean-Claude Juncker es de la misma opinión, aunque parece que la Unión Europea está dispuesta a hacer ciertas concesiones para salvar la cara.
El domingo Tsipras dijo que el plan aprobado en 2010, que vence este año, no se va a prorrogar. A cambio de 240.000 millones en préstamos internacionales, el plan imponía a Grecia duros recortes presupuestarios cuya ejecución quedaba bajo la vigilancia de la llama troika, a saber, la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
Parece que el nuevo gobierno de Syriza tiene un recambio que ofrecer. Esta mañana el ministerio griego de Finanzas ha anunciado que presentará un programa en varias fases basado en una atenuación del programa de austeridad a cambio de introducir 10 reformas de conformidad con la OCDE, para lo cual el secretario general de dicho organismo, Angel Gurría, estuvo ayer en Atenas.
Es mentira, no hay Plan B, son lentejas. En Atenas tienen muy poco margen de acción… dentro de lo que hay, que es de donde Syriza no quiere salir. Naturalmente, que dicho programa es más de lo mismo: capitalismo. Nada nuevo, pues. No hay que sorprenderse. Lo que ocurre es que Syriza había dicho otra cosa: que no habría más recortes, es decir, que la salida a la bancarrota no eran los recortes, ni los viejos ni los nuevos. Pues bien, esta mañana vamos a comprobar que sí habrá más recortes, o recortes distintos, pero recortes al fin y al cabo.

Los recortes para unos llenan los bolsillos a los otros

En plena crisis, el año pasado España añadió seis nuevas grandes fortunas al listado de explotadores multimillonarios que elabora anualmente la revista Forbes, que exige un patrimonio mínimo de 1.000 millones para entrar en dicha lista.
Los recortes para unos llenan los bolsillos a los otros. La élite es cada vez es más selecta, pues en esta edición de 2014 hacen falta al menos 34.800 millones para entrar en el «top ten», lejos de los 29.000 millones del año anterior.
La lista incluye ya un máximo histórico de 26 nombres españoles. Estamos ya muy lejos de los antiguos registros de la recesión, cuando la presencia hispana se redujo a sólo 15 capitalistas. El año pasado había 20 y en 2007, antes de la crisis, se llegó a un techo de 22.
El patrimonio total también bate récords: entre todas las fortunas españolas suman 122.500 millones de dólares, que supera la capitalización bursátil de multinacionales como Pepsi o Volkswagen.
La mayor parte del patrimonio corresponde a Amancio Ortega, que consolida su tercer puesto en el escalafón mundial con 64.000 millones de dólares, 7.000 millones más que un año antes. Amplía así su ventaja respecto a Warren Buffet, que es cuarto, con un incremento de sólo 4.700 millones, hasta un total de 58.200 millones. Unas cifras muy abultadas que únicamente superan otros dos empresarios: Bill Gates, el cofundador de Microsoft, que con 76.000 millones recupera el primer puesto de la lista, y Carlos Slim, que pierde el trono para ocupar el segundo lugar con 72.000 millones.
Con la excepción de Ortega, ningún español acaricia cifras patrimoniales de once dígitos. La mayor fortuna tras el fundador de Inditex corresponde a su hija, heredera de Rosalía Mera, su fallecida exmujer. Es Sandra Ortega, con 6.100 millones de dólares y el puesto 227 en el escalafón mundial.
Casi una veintena de posiciones después, en la 244, se coloca Isak Andik, presidente de Mango, cuyo patrimonio se eleva a 5.700 millones, 700 millones más que en 2013. Es la misma cantidad que ha perdido Juan Roig, al frente de Mercadona, que protagoniza el mayor descenso de los españoles: pierde 86 posiciones y queda ahora en la 305, con 4.800 millones.
Le sigue Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, cuya suerte es la contraria: protagoniza la mayor ganancia, al pasar de 2.400 millones a 3.400 millones, que le alzan hasta el puesto 466 de la lista mundial. Son 147 posiciones más que en la edición de 2013.
El siguiente es Daniel Maté (en la posición 663), con 2.600 millones de dólares. A continuación se sitúan los hermanos Francisco y Juan María Riberas Mera (dueños de Corporación Gestamp), que se incorporan este año en el escalafón y que comparten con Juan Miguel Villar Mir el puesto 687, con 2.500 millones. Les siguen Juan Abelló y Manuel Jove (puesto 731), con 2.400 millones, y Manuel Lao Hernández (796), también nuevo en la lista con 2.200 millones.
En el puesto 828 aparecen las empresarias Alicia Koplowitz y Helena Revoredo, con 2.100 millones, por delante de Florentino Pérez (869) con 2.000 millones, y Jaime Botín (988), que se estrena en la lista con 1.800 millones.
Entre el resto de españoles, destacan otras tres incorporaciones: Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés, que debuta en el puesto 1.203 con 1.450 millones; Fernando Roig, en la plaza 1.442 con 1.150 millones, y Alberto Alcocer, que vuelve al escalafón en la posición 1.565. Posee 1.000 millones.
Estados Unidos es el país donde se concentran un mayor número de explotadores. Además de su población, en Estados Unidos se encuentran centros financieros a nivel mundial, con empresas transnacionales de todas partes del mundo, de ahí su gran cantidad de explotadores.
En segunda posición, está China con 430 multimillonarios y una subida más que considerable desde el año anterior. Pero uno de los cambios que más llama la atención es el de Rusia, ya que es uno de los pocos países que ha reducido el número de multimillonarios de un año a otro.
La caída de los precios del petróleo, además del colapso de su moneda, el rublo, ha supuesto para al país la fuga de multimillonarios y una caída importante donde India se ha convertido en el principal receptor de esta población tan adinerada. Los ultra-ricos hacen que India se convierta en el tercer país del mundo con más explotadores de este nivel.
Los países con más multimillonarios de este año son:
– Estados Unidos: 537 
– China: 430
– India: 97
– Rusia: 93
– Gran Bretaña: 80
India cuenta actualmente con 97 multimillonarios que viven en el país, de acuerdo con la lista mundial de Hurun Rich con sede en China, y con el presidente de Reliance Industries, Mukesh Ambani como líder del grupo.
La riqueza de los multimillonarios de la India llega a 266.000 millones de dólares y los sectores más atractivos para los ricos son las manufacturas, farmacia y TMT (tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones) con 23, 14 y 12 multimillonarios, respectivamente.
En Rusia hay 93 multimillonarios, habiendo perdido 10 de ellos en el curso de la actual crisis económica. Pero la India y Rusia, incluso con sus multimillonarios unidos, no están cerca de los Estados Unidos y China, que tienen las dos mayores grupos de capitalistas más explotadores del mundo.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies