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Mes: noviembre 2014 (página 2 de 7)

En libertad los 3 detenidos

Los 3 detenidos, Jesús Cela Seoane, Aitor Cuervo Taboada y Juan Manuel Olarieta Alberdi, acusados de presunta apología del terrorismo, han sido puestos en libertad condicional esta misma mañana.

Red Roja exige la libertad de los tres detenidos por ‘exaltación del terrorismo’

Ante las detenciones del ex-preso político comunista Suso Cela Seoane, del abogado Juan Manuel Olarieta y del poeta antifascista Aitor Cuervo, Red Roja expresa su más firme solidaridad y exige la libertad para todos ellos.

Lo hemos hecho siempre frente a las acciones represivas de este auténtico régimen de contrarrevolución preventiva que padecemos, muy lejano de la supuesta “democracia” garantista que quieren ver algunos y que, como ejemplifican detenciones como estas, brilla por su ausencia. Los tres compañeros han sido detenidos por dar una charla y reivindicar la resistencia popular; y han sido detenidos, cómo no, bajo la eterna acusación comodín de “apología del terrorismo”. Ya se sabe: la mejor máscara de la represión desde 1978.

Nos solidarizamos, pues, y nos ponemos a disposición de todas las movilizaciones por la libertad y la amnistía que se produzcan. No podía ser de otra manera. Nuestra organización también sabe lo que es sufrir en sus propias carnes los ataques del Estado. Y ya lo decía el último número de nuestra revista, de reciente aparición, en un artículo titulado “Libertades políticas, represión y solidaridad”: “La crisis nos obligará a movilizarnos para que no nos lo roben absolutamente todo, y esto provocará la reacción de una oligarquía que jamás en la historia entregó sus privilegios por las buenas. Así que ya vamos con retraso en la tarea de crear una cultura de solidaridad antirrepresiva. Hacerlo no es solamente generosidad y altruismo. Es también -lo entendió Niemoyer- lo que necesitamos para estar seguros de que seremos defendidos cuando vengan a por nosotros”.

En situaciones como esta es cuando más obligados estamos a ser solidarios. Efectivamente, Red Roja plantea que la línea de demarcación de la seriedad política de una organización no está en la defensa de causas dignas pero lejanas como las de Palestina o Colombia, aunque, por supuesto, eso también sea necesario. Será la solidaridad con los antifascistas de nuestro propio Estado (que es la que tiene un coste real y va más allá de la mera “frase”) la que distinguirá quiénes están y quiénes no están dispuestos a sumar fuerzas a la causa revolucionaria.

Así pues, emplazamos a todas las organizaciones no ya de izquierdas, sino simplemente antifascistas o mínimamente progresistas, a solidarizarse y sumarse a las campañas por la amnistía. Sí, en situaciones como esta es donde nos jugamos el verdadero crédito político y la credibilidad.

¡Libertad para Suso, Juan Manuel y Aitor!
¡Liberación de los presos políticos antifascistas!
¡No pasarán!
Fuente: http://redroja.net/index.php/comunicados/3097-libertad-para-los-tres-antifascistas-detenidos

¿Era Sade sádico?

Nicolás Bianchi

Mala prensa tiene el Marqués de Sade. Usas la palabra «sadismo» y de inmediato se piensa en tortuosas prácticas y siniestras intenciones para dar gusto a mórbidos instintos infligidos a masoquistas. Los que en nombre del pueblo jamás han creído en él, suelen decir que el pueblo tiene el gobierno que se merece y le llaman «masoquista» (con un gobierno «sádico»), sobre todo cuando elige «democráticamente» a quién le va a putear en los próximos cuatro años. Es posible, pero no hay vida más allá del «pueblo», por lo tanto siempre apostaremos por él.

En Aline et Valcour, su obra más política y menos conocida, quien naciera en París en 1740 y muriera en el manicomio -por desclasado- de Charenton en 1814, después de numerosas detenciones, pone en boca de uno de sus personajes que los tribunales sólo hacen justicia de clase, es decir, justicia a favor de los ricos: «el juez generalmente toma la parte del más fuerte, tanto por interés personal como por esa secreta e invencible inclinación que nos hace poner de parte de nuestros iguales». Entonces, como ahora, ser honesto es incompatible con la miseria. Eso tan cañí de pobre, pero honrado, quedó para los entremeses del castizo Arniches o para el «que se jodan» que dedicó la diputada del PP hija de Fabra a los parados desde su escaño. ¿Una hijaputa? Una, uno, más.

Para Sade, el objeto de la ley no es impedir el crimen, sino mantener al crimen dentro de ciertos límites. En lugar de que los más fuertes tengan el poder, como sucedía en tiempos primitivos, el poder está ahora en manos de los ricos y de los bien nacidos (el término «clase social» no se estilaba todavía), escribe este aristócrata y escritor maldito. Y dice más: «Las leyes de un pueblo son el resultado de los intereses de los legisladores» (esto es en Juliette). Para Sade, cierto es que no pensaba en «delitos políticos», el objeto de las leyes es multiplicar los crímenes o permitir que éstos sean cometidos con impunidad. Sólo los delincuentes menores pueden ser atrapados: «Yo no robé bastante; con un poco más de audacia todo hubiera quedado en paz, pero…» Lesmes, actual presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, que dijo que la ley «está hecha para los robagallinas», suscribiría lo dicho por Donatien-Alphonse-François, marqués de Sade, caso de saberlo este descubridor de la pólvora al que, en vez de caérsele la cara de vergüenza, ahí sigue en el machito. Nil novi sub sole.

Cree Sade que los castigos de la ley fueron creados por el espíritu de venganza (que se lo pregunten a los presos abertzales, comunistas o antifascistas). Hombre impregnado de la Ilustración, le parece que la tortura, la cárcel y la pena de muerte son barbaridades obvias que debieran hacer ruborizar de vergüenza al ciudadano del país en que se empleaban. Entiende que las cárceles son inútiles como ejemplo pues los delitos se cometen por dos razones, según él: por necesidad o por pasión (hoy diríamos, y eso quería decir, política). Si uno de estos dos estímulos -afirma- es bastante fuerte, no habrá miedo capaz de contener al pobre de solemnidad o al «terrorista».

¿Era Sade sádico? ¿Era Marx marxista? ¿Es la piedra piedrista? ¿Soy yo «nicolasbianchista»? Preguntas metafísicas. ¿Fueron pre o revolucionarios? Esto tiene ya más sentido.

Detenidos Suso Cela, Aitor Cuervo y Juan Manuel Olarieta

Según informan fuentes solidarias, los tres detenidos pasarán a prestar declaración a las 10:00h del día de hoy, 27 de noviembre.

Según ha informado el Ministerio del Interior, en el día de hoy, 26 de noviembre, tres personas han sido detenidas en Galicia, la Rioja y Madrid por un presunto delito de apología del terrorismo, que en este país es como está tipificado el delito de opinión política, el ejercicio de la libertad de expresión.

Los detenidos, como han ido confirmando solidarios a lo largo del día, han sido Suso Cela Seoane, Juan Manuel Olarieta y Aitor Cuervo.

Los motivos explícitos de la detención, relatados por la Guardia Civil:

Los hechos tuvieron lugar en la localidad de Llodio (Álava), entre el 22 y 23 de Noviembre de 2013, con ocasión de la celebración de las “II Jornadas Anti-Capitalistas” organizadas por la “Gazte Asanblada” de esta localidad y anunciadas en diferentes redes sociales.

Durante las más de dos horas y media que duró la conferencia titulada «Situación Movimiento Obrero y Presos Políticos», los hoy detenidos, en su calidad de ponentes, vertieron multitud de consignas a favor de la lucha armada y de los presos de la organización terrorista PCE(r)-GRAPO, animando a los asistentes a participar en este tipo de lucha.


¡Libertad para los detenidos!
¡Organicemos la solidaridad!

¡AMNISTÍA Y LIBERTADES POLÍTICAS!

Nuevas pruebas de los crímenes del imperialismo japonés en China

A finales de abril los funcionarios de los archivos de la provincia de Jilin, en el noreste de la República Popular de China, hicieron públicos casi 100.000 documentos que datan de la Segunda Guerra Mundial, para demostrar la brutalidad del ejército japonés durante la ocupación del este de China (1937-1945).

Changchun, capital de la provincia de Jilin, donde están los archivos, fue la capital de Manchukuo, el Estado títere del noreste de China creado y controlado por el imperialismo japonés. Cuando en julio de 1945 la derrota era inminente, antes de huir de la ciudad, los imperialistas japoneses trataron de destruir los archivos. Pero, dada su magnitud, no pudieron destruir todos. Los enterraron apresuradamente en las afueras de la ciudad, donde una parte de ellos fueron encontrados en 1950.

Los documentos se componen de cartas, informes y grabaciones de las conversaciones telefónicas entre los soldados y funcionarios del ejército imperial de Japón en China. Muchos documentos revelan nueva información sobre las víctimas de la masacre de Nankín (1937). Los archivos también evidencian la creación por el gobierno japonés de una red de burdeles militares en los territorios ocupados en los que las mujeres chinas eran tratadas como esclavas sexuales de las tropas japonesas.

Un buen número de cartas y documentos oficiales testimonian el grado de crueldad extrema de los japoneses hacia los civiles y los prisioneros. Algunos registros arrojan luz sobre el Unidad 731, cuyos presos, fueron utilizados como conejillos de indias en las investigaciones bacteriológicas del ejército imperial japonés.

”El contenido de estos documentos chocará, sin duda, a más de uno”, estima Zhao Yujie, investigador de los archivos de la provincia de Jilin, que ha participado en la traducción de los documentos del japonés antiguo.

Los datos revelados por los archivos son estremecedores. Durante la masacre de Nankín un soldado japonés escribió en su diario: “Voy a lanzar mi cuchillo sobre este hombre [un civil] y veo que sus miembros están temblando. De hecho, matar a alguien con un cuchillo, es como cortar el tofu”.

En otro documento del cuartel general imperial encabezado ”Sobre el restablecimiento del orden público en la región administrativa de Nankín”, que data de febrero de 1938, las violaciones formaban parte del orden público imperial, para lo cual establecía todo un cálculo logístico y burocrático acerca del número de burdeles que eran necesarios para el desahogo sexual de las hordas ocupantes japonesas. El artículo 10 llevaba el título ”La situación de las estructuras de consuelo en cada región administrativa”. Las ”estructuras de consuelo” eran un eufemismo para referirse a los prostíbulos, estableciendo una proporción de 178 a 200 soldados japoneses en Nanjing por cada mujer china prostituida.

En la ocupación militar de China la prostitución tenía como objetivo limitar las protestas sociales causadas por las violaciones y reglamentaba minuciosamente la protección de los soldados japoneses de las enfermedades venéreas y el uso de los medios de control de la natalidad.

Según Su Zhiliang, profesor de la Universidad de Shanghai, que también está a cargo del Centro de investigación sobre la cuestión de las esclavas sexuales bajo la ocupación japonesa, los 100.000 documentos puestos a disposición de los lectores en Jilin son sólo una milésima parte de los documentos de la época ocultos en los archivos. ”Si se hicieran públicos todos estos documentos, los crímenes cometidos por los invasores japoneses parecerían mucho más impactantes”, dijo.

Debido a la destrucción de los documentos, los historiadores tienen hoy en día muy poca información sobre el campamento de prisioneros ingleses y norteamericanos que había cerca de la ciudad de Mukden, ahora llamada Shenyang. Con el sobrenombre de ”Auschwitz oriental” en este campo de prisioneros había unos 2.000 reclusos originarios de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Austria. Los presos fueron obligados a trabajar casi las 24 horas diarias para construirlo, fueron maltratados y alimentados pésimamente durante su periodo de detención.

Los archivos de Changchun contienen tres documentos sobre este campo, incluyendo la lista de los presos del bombardero americano B29 derribado en 1944 y las actas de las deliberaciones de su tripulación en Mukden.

”Para negar la masacre de Nankín los Japoneses han sostenido durante mucho tiempo que antes de la guerra la población de la ciudad era de 200.000 habitantes”, dice Zhao Yujie. ”Pero en los documentos hemos leído que los japoneses, que hicieron un censo antes de la masacre, calcularon la población de la ciudad en un millón de habitantes”. Según los documentos del archivo, en los seis meses que siguieron a la entrada de las tropas japonesas en la ciudad en 1937, 340.000 civiles fueron asesinados.

Otros documentos demuestran el trato cruel que los japoneses dispensaron a los que calificaban como ”espías soviéticos”, que eran soldados presos del Ejército Rojo. Según una circular interna, la Unidad 731 utilizó a los presos soviéticos como conejillos de indias para realizar experimentos médicos y biológicos con ellos.

Cuando en 1931 Japón invadió China, la Unidad 731 se instaló en Harbin, levantando un campo de concentración que sirvió a los científicos japoneses, bajo la dirección de Shiro Ishii, como laboratorio de experimentación con seres humanos, primero prisioneros chinos y a partir de 1942 soviéticos. Tres mil cautivos sirvieron como conejillos de indias, algunos padecieron operaciones quirúrgicas sin anestesia y otros fueron contaminados deliberadamente y murieron horriblemente a consecuencia del tifus, peste, cólera y sífilis. Se trataba de determinar si la resistencia a ciertas enfermedades mortales dependía de la raza de las personas. Otros fueron fusilados.

Cuando el Ejército Rojo soviético liberó Harbin, los japoneses intentaron borrar las huellas de sus experimentos en el campo 731 y los últimos presos supervivientes del laboratorio fueron gaseados. Shiro Ishii y los demás científicos regresaron a Japón. Los servicios secretos estadounidenses les ofrecieron la impunidad a cambio de que les entregaran los resultados de sus investigaciones. Shiro Ishii murió plácidamente en 1959, sin haber sido nunca molestado por sus crímenes.

Hasta la década de los noventa el gobierno japonés no pidió disculpas oficialmente a las mujeres chinas y coreanas que fueron obligadas a prostituirse durante la ocupación. Pero ambos países, China y Corea del norte, declararon que estas excusas eran insuficientes, requiriendo a Japón una indemnización por el daño sufrido por las esclavas y prisioneras.

En febrero de este año 37 chinos cuyos familiares fueron víctimas de los trabajos forzosos bajo la ocupación japonesa, presentaron una denuncia colectiva, reclamando una indemnización a las multinacionales Mitsubishi Materials y Nippon Cocke & Engeneering de un millón de yuanes chinos (163.000 dólares estadounidenses) para cada demandante.

Canarias: ¿qué tipo de colonia?

Tamaimos, 21 de noviembre de 2014

A cuentas de la imposición de las prospecciones de petróleo en nuestras aguas ha cobrado auge el viejo debate sobre el trato colonial que España dispensa a Canarias. “Nos tratan como a una colonia”, repiten muchos, empezando por el presidente Rivero. “Es que somos una colonia”, responden otros, los menos, casi siempre desde sectores independentistas.
El debate sobre si Canarias es o no una colonia debería, creo, estar superado. Si usted ve algo con forma de mesa, que se emplea a modo de mesa, fabricado con materiales propios de una mesa, lo más probable es que lo sea.
Desde el punto de vista semántico, Canarias se adapta a la perfección a la definición que, en su tercera acepción, da la RAE para el término “colonia”: “Territorio fuera de la nación que lo hizo suyo, y ordinariamente regido por leyes especiales“. Llámese REF, trato diferenciado de Región Ultraperiférica o como quieran. Desde el punto de vista histórico, además, Canarias es un territorio que sufrió un proceso de conquista y colonización en el siglo XV, como narra cualquier manual. Como quiera que no ha habido un proceso de descolonización, lo que resulta es una colonia.
Ahora bien, lo que sí me parece interesante es dilucidar qué tipo de colonia somos y hacia cuál vamos. Me explico: una colonia fue, por ejemplo, el Congo Belga, considerada posesión personal del rey Leopoldo II, donde los europeos arrasaban por el caucho y el marfil, donde se intercambiaban mujeres y niños por materias primas, se amputaban las extremidades de los nativos con enorme facilidad, estaba extendido el uso de la ‘chicotte’ y se calcula el exterminio de unos 10 millones de personas. Pero también es una colonia el actual Gibraltar, con sus ventajas fiscales, su amplio autogobierno, su alto nivel de desarrollo económico y, quizás por ello, con una población queprefiere mayoritariamente seguir siendo británica. Más allá del ideal anticolonial que muchos compartimos debemos convenir que las condiciones materiales y morales de vida son decisivas al tratar estas cuestiones.
Las características ambientales y geológicas de las islas Canarias hicieron que, desde aquella conquista y colonización de siglo XV, este Archipiélago tuviese mayor valor geoestratégico que por lo que aquí se extrajese o produjese. Por nuestro origen volcánico y reciente, no tuvimos la desgracia -obviamente, desgracia- de naciones conquistadas poco después, como México o el Perú, que, por sus abundantes minerales preciosos, fueron sistemáticamente saqueadas por el aparato colonial y sus poblaciones nativas explotadas de modo masivo mediante trabajos forzados y penosos.
Pero tampoco convenía a la metrópoli dejar a estas islas “de la mano de Dios”, desatendidas hasta su posible despoblamiento, como ocurría con amplias regiones de América, porque todas las potencias de todas las épocas habrían estado deseosas de ocupar un archipiélago casi en pleno centro del océano que atraviesa el mundo, en medio de las rutas trasatlánticas.
Supongo que esa es una de las principales circunstancias que motivaron la articulación de un colonialismo propio para Canarias, que ha permitido que, siendo una de las primeras colonias del mundo, hoy seamos de las pocas últimas. La libertad de comercio con América o la aduanera de los puertos francos son algunas evidencias de ese “pactismo” histórico entre España con, no tanto las islas, sino sus élites económicas, a las que la metrópoli, estratégicamente, ha tratado de mimar.
Ahora bien, nos encontramos con que en pleno siglo XXI se intenta colocar en las islas una industria extractiva de hidrocarburos, como la que planean Repsol y el Gobierno español, con la oposición mayoritaria de la sociedad y las instituciones canarias. Esto no hace que empecemos a ser una colonia. Pero sí que se intenta cambiar, unilateralmente, la relación colonial que, mejor o peor, ha mantenido vinculado a este archipiélago respecto a su metrópoli. Quieren que nos convirtamos en una colonia de expolio de materias primas, pura y duramente. Que una multinacional machaque nuestro fondo marino, extraiga un recurso valiosísimo en términos económicos y no deje nada en el país, más allá de los bocadillos que puedan encargar sus operarios. Quieren hacerlo sin permitir que la población autóctona sea consultada, sin que su opinión sea tenida en cuenta. Y, quizás lo más grave, están decididos a hacerlo poniendo en riesgo nuestro modo de vida, nuestro medio ambiente y nuestra subsistencia, que depende del agua de mar desalada. Quieren implantar el peor de los colonialismos.
Realmente, el independentismo canario no es hoy por hoy un problema para España, pero es seguro que este cambio radical, impuesto y altanero del vínculo colonial traerá consecuencias graves para la relación de nuestro país con aquel Estado. Tampoco era un problema muy importante el independentismo catalán hace apenas 6 años, y miren cómo están las cosas. Y comparado con la imposición y el peligro que supone la extracción de petróleo en nuestras islas, lo del ‘Estatut’ queda reducido a una tarde en el SPA.
Esto mismo ya pasó en Escocia, donde la aparición del petróleo y el posterior grito de “el petróleo es de los escoceses” espoleó al independentismo de ese territorio respecto al Reino Unido. Y no está más cerca Londres de Edimburgo que Madrid de Tuineje. Además, de haber petróleo, se caería a trozos uno de los falsos pero utilísimos mitos que afianzan al españolismo en Canarias: la idea incierta pero extendida de que España nos mantiene. ¿Podría continuar ese espejismo si hubiese aquí petróleo para abastecer a 4 millones de personas -el doble de la población canaria-, como dice Soria, y nos obligaran a extraerlo?
Siempre habrá quien piense que nos mantendremos fieles a España por motivos sentimentales. Pero como hemos dicho, las condiciones materiales y no los sentimientos son las que suelen marcar este tipo de procesos. Y si de sentimiento se trata, en Canarias tenemos el menor espíritu de pertenencia a España del Estado, tras Euskal Herria y Cataluña, según el CIS español.
Pasa que los niveles de corrupción y rebenquismo de quienes nos gobiernan les impiden observar incluso el devenir histórico de nuestro pueblo. Van los peperos defendiendo las prospecciones al mismo tiempo que la españolidad de Canarias, cuando su trabajo a favor de una multinacional terminará teniendo las consecuencias contrarias, especialmente de encontrarse petróleo. Quién sabe. Si no fuese por lo impresentable del individuo, podríamos terminar erigiendo a Soria como prócer de la Patria.

Fuente: http://www.tamaimos.com/2014/11/21/canarias-que-tipo-de-colonia/

La Iglesia católica desnuda algunas de sus vergüenzas

El 5 de julio de 2011 se anunció la desaparición del Códice Calixtino, un valiosísimo manuscrito del siglo XII que llevaba 800 años en la catedral de Santiago de Compostela.

Un año después Manuel Fernández Castiñeiras, un electricista que había trabajado para el cabildo, fue detenido. El electricista mantenía una relación estrecha con el déan de la catedral y cuando fue detenido tenía en su poder las llaves de todas las habitaciones y dependencias.

La policía registró un garaje cerca de su casa familiar, encontrando dos millones de euros y el Códice Calixtino. Además, en el registro encontraron 31 libretas en las que el electricista relataba los encuentros sexuales entre sacerdotes, miembros del Cabildo catedralicio, además de presuntos abusos a monaguillos de la Catedral. Según las mismas fuentes, el contenido de esas 31 libretas comprometería gravemente a medio centenar de personas, incluidos sacerdotes de la diócesis.

El 14 de febrero de 2013 Fernández Castiñeiras presentó un escrito en el que relataba las prácticas sexuales, además de los robos cometidos por los curas de la catedral.

El electricista cuenta que entre los curas formadores del Seminario compostelano había algunos que visitaban a los seminaristas y que, aprovechando que era verano y muchos dormían solo con la ropa interior puesta, les acariciaban el pene o el culo según en la postura en que estuviesen y si alguno abría los ojos le decían: “¡Hay que taparse que te va a coger el frío!”

Había una enemistad tremenda entre el canónigo que tenía una relación con un hombre y otro miembro del cabildo debido a que ambos estaban enamorados de un chico que era seminarista. Relata cómo presenció que uno insultaba al otro por intentar quitarle la pareja: “¡tú me sacas a ese chico!”, le decía.

Un sacristán que al acercar el cordón por detrás a los dos canónigos que se peleaban por el mismo chico estos le agarraban fuertemente las manos y se las acariciaban sin dejar que se soltara, marchándose diciendo “asquerosos” porque siempre tuvo novia y no es homosexual.

Fernández Castiñeiras afirma que él mismo presenció aquellos episodios, pero que también escuchó las quejas del sacristán sobre los sobamientos de los canónigos. El propio arzobispo podía haber tenido conocimiento de la existencia de estas libretas y de su contenido hace más de dos años.

El próximo día 1 de diciembre comenzará en Santiago el juicio por el robo del Códice. Los obispos gallegos temen que la defensa de Castiñeiras trate de enmierdar el proceso con asuntos que nada tienen que ver con el Códice. De salir a la luz pública el contenido detallado de las libretas el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, se encontraría en una situación insostenible.

La Diócesis ha elevado la petición de pena de prisión para Castiñeiras de 15 a 31 años. Pero el juicio llega en el peor momento para la Iglesia, después de la reciente desarticulación en Granada de una banda eclesiástica que llevaba 20 años violando y abusando de menores.

Afortunadamente para el Vaticano, el eurodiputado de Podemos Pablo Iglesias, como buen lameculos, se ha desvivido en loas a la Iglesia tras el discurso del Papa en el Parlamento Europeo esta mañana. Iglesias ha dicho que le encantaría reunirse con el Papa, con quien está de acuerdo “en muchas cosas”, según confesión propia a los medios.

La OTAN bombardeó Afganistán con armas de uranio radiactivo

La OTAN bombardeó Afganistán con uranio empobrecido y como consecuencias de ello se han vertido más de 1.000 toneladas de óxido de uranio radiactivo que tendrá efectos desastrosos a largo plazo sobre la población y el medio ambiente. El uranio aumentará de forma exponencial el número víctimas por cáncer entre la población.

Como consecuencia de los bombardeos hay zonas enteras que se han tornado inhabitables. En esas regiones la población comienza a padecer terribles enfermedades, sobre todo cáncer y deformaciones genéticas.

El uranio es un metal pesado, piróforo, es decir que quema al impactar. El uranio empobrecido es tóxico radiológicamente y su explosión genera una nube de micropartículas que pueden ser ingeridas por inhalación o por su entrada en la cadena trófica, contaminando radiactivamente el cuerpo desde su interior.

Las ojivas de las bombas no están fabricadas con uranio empobrecido en estado puro sino procedente de residuos nucleares que, a su vez, están previamente contaminados con elementos altamente tóxicos como U235, U238 o incluso plutonio. Así hay que hablar no sólo de uranio empobrecido sino de uranio sucio, mucho más contaminante.

Si en Kosovo se comenzaron a probar prototipos, en Afganistán se han lanzado más de 6.000 bombas guiadas, lo que lleva a una estimación de que se han lanzado más de 1.000 toneladas de uranio, empobrecido o no.

A diferencia de la guerra del Golfo o de Kosovo, en Afganistán no han sido los proyectiles antitanques los más utilizados. El protagonismo ha correspondido a los bombardeos masivos con misiles y bombas guiadas dirigidos a destruir fortines, instalaciones y refugios subterráneos.

Las bombas antitanques lanzadas en Kosovo pesaban unos 5 kilos mientras que las bombas guiadas usadas en Afganistán van desde una tonelada hasta las 10 toneladas, llevando, respectivamente, una ojiva de uranio empobrecido potencial de 500, 1.500 kilos y 5 toneladas.

En Kosovo, la OTAN obstaculizó las investigaciones sobre los proyectiles de uranio empobrecido. En Afganistán no se reconoce su empleo y en consecuencia no se está realizando ninguna vigilancia médica ni medioambiental sobre contaminación por uranio en las áreas de potencial contaminación por uranio, ni un seguimiento del estado de salud de las poblaciones expuestas a estas armas, y por tanto no hay ningún tipo de ayuda médica y protección medioambiental para todas las comunidades civiles en riesgo.

Las bombas y proyectiles de uranio son bombas radiactivas, armas con efectos indiscriminados prohibidas por la Convención de Ginebra, por lo que la intervención del imperialismo en el país es doblemente ilegal. La invasión de Afganistán por la OTAN no fue autorizada por la ONU. En septiembre 2001, tras los atentados contra las Torres Gemelas, el Consejo de seguridad ni siquiera mencionó a Afganistán, ni autorizó atacar al país. La ocupación se pretendió aprobar retroactivamente el 20 diciembre de aquel año (resolución 1.386 del Consejo de Seguridad) con la creación de la llamada Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, una decisión que se justificó por el apoyo de “las autoridades afganas”. Lo que la farsa de la ONU no aclara es que eso que llama “autoridades afganas” es el gobierno impuesto por la propia invasión.

Así funciona la ONU: primero invaden el país, luego derrocan al gobierno e imponen uno nuevo que, a su vez, justifica la invasión y el derrocamiento del anterior. A eso le llaman “legalidad” e intervención por razones humanitarias para contar con la coartada de las ONG.

Pues bien, España ha participó tanto en la farsa como en el crimen, para lo cual inventó la consabida patraña de los telediarios, el niño afgano Ali Basur que padecía un linfoma diagnosticado, quien fue trasladado a Madrid para su curación. Era una invasión por razones de salud que ha creado un serio problema de salud para millones de personas de consecuencias incalculadas.

Fue el gobierno del PSOE, Zapatero, el responsable de aquella decisión, para lo cual se negaban a calificar a la intervención en Afganistán como “guerra”. Ellos eran los del “no a la guerra”. Iban a Afganistán a matar por razones humanitarias. El “no a la guerra” del PSOE era una reedición del no a la OTAN de 1982.

Internet es un nido de espías

El domingo la multinacional americana de informática Symantec anunció el descubrimiento de “Regin”, un nuevo programa furtivo de espionaje que estaba operativo desde 2008. Su complejidad técnica indica que ha sido creado por los servicios de información de algún Estado.

El programa “Regin”, un troyano extremadamente sofisticado, obtenía información procedente de varios países de manera discreta. Los equipos de Symantec han detectado brechas de seguridad en 10 países, en primer lugar Rusia y después Arabia saudí.

Por orden de importancia, los demás países afectados son México, Irlanda, India, Afganistán, Irán, Bélgica, Austria y Pakistán.

A diferencia de otro programa de espionaje, Stuxnet, que tenía como objetivo las centrales de enriquecimiento de uranio de Irán, el objetivo de “Regin” no era sabotear una planta industrial sino la obtención de datos.

Su compejidad indica que su elaboración se tuvo que dilatar en el tiempo y que se invirtió mucho dinero en ello, lo que pone de manifiesto la intervención de algún Estado. Los informáticos que lo elaboraron tuvieron que desplegar un esfuerzo considerable para lograr que el troyano fuera lo más discreto posible a fin de que perdurara instalado el mayor tiempo posible.

“Regin” fue descubierto por Symantec el año pasado y en una primera fase estuvo operativo hasta 2011, cuando fue retirado y sustituido en 2013 por una versión distinta, que aún está activa.

Los objetivos del espionaje son empresas, instituciones públicas y centros de investigación. Su presencia en empresas como la hostelería o las líneas aéreas demuestra que tenía por objeto rastrear los movimientos de las personas a lo largo del mundo entero.

El programa de espionaje podía capturar pantallas, tomar el control del ratón y el cursor de un ordenador, obtener las claves de acceso, vigilar el tráfico de datos de una red y recuperar los archivos borrados. Aunque se lo detecte, es difícil determinar lo que ha hecho o lo que buscaba hacer.

Banderita tu eres roja…

Nicolás Bianchi


banderita tu eres gualda, que cantaban las folklóricas en el franquismo
junto al recio y viril ¡Gibraltar español! Hoy sigue ondeando la misma
bandera, pero sin letra aunque con himno para impotencia de nuestros
bravos jugadores de «La Roja» (cuyo copyright, por decirlo así,
pertenece enteramente a Chile, a todo esto) ávidos por entonar aunque
sea el castizo «Porompompón».

Da cuenta Isidoro L. Lapuya -un perfecto desconocido- en su libro
finisecular del XIX «La bohemia española en París», que él mismo vivió,
de cómo se lo montaban notorios pero también anónimos artistas, bohemios
y exiliados de la I República española en Montmartre y Montparnasse.
Luego de referir Lapuya cómo eran las vidas y andanzas -nada glamourosas– de esta 
tropa (por allí andaba, por ejemplo, el violinista navarro Sarasate
admirado por el mismísimo Sherlock Holmes, al decir del personaje de
ficción
Sir Arthur Conan Doyle o Alejandro Sawa que inspirara el Max
Estrella de Valle-Inclán en la genial «Luces de Bohemia» o Ferrer i
Guardia
), se detiene en otro perfecto desconocido (no tanto en su época)
como Emilio 
Prieto, comandante de Caballería y estudioso de la cosa militar.
Escribiendo sobre el origen y «saludo a la bandera» (española, se
sobreentiende), nos dice que no siempre fue roja y amarilla. Algo que ya
sospechábamos pues nos daba el pálpito de que Pelayo, Indíbil y
Mandonio o el mismísimo Cid no la ondeaban… pues que no parecesnos
trapo milenarista y de por siempre jamás
.

Dice Prieto, que fuera húsar, que la bandera (nacional) sólo data del
año 1843 en que la impuso un Decreto firmado por Isabel II. Hasta
entonces la bandera roja y amarilla era exclusiva de la Marina de Guerra
en virtud de un Decreto de Carlos III dado en Aranjuez en 1785. Las
Cortes de 1820 (el Trienio Liberal) dieron a la bandera de Carlos III el
carácter de pabellón español: es lo que Isabel II reprodujo en su
mencionado Decreto. La revolución de 1868, La Gloriosa, inspirada por
un espíritu iconoclasta, se imaginó que la bandera rojigualda era
«símbolo de la dinastía destronada» (borbónica, cuya bandera o, mejor
dicho, «guión real», es blanca con la cruz de Borgoña en el centro) y
así, el Ayuntamiento de Madrid propuso al gobierno la adopción de una
bandera tricolor, de tres bandas iguales, morada, amarilla y roja. Con
Amadeo I, que trajera el general Prim porque no había otro percal mejor
en las dinastías europea, la proposición matritense no prosperó
pero sí con la República de 1873 y así ondeó la tricolor en el Congreso
de los Diputados (aunque ni la Marina ni el Ejército la usó en absoluto)
hasta que llegó a caballo el general Pavía y restableció el pabellón
rojo y amarillo hasta hoy salvo el paréntesis de la II República.

La bandera republicana, la tricolor, es, en realidad, la bandera del
Ayuntamiento de Madrid (su color municipal es morado como la cintilla
del escudo del Real Madrid en respeto, dicen, a la República) al igual
que pueda serlo la bandera de París, tricolor también, es la de la
República francesa. Fernando de Aragón trajo el estandarte amarillo e
Isabel de Castilla el carmesí. Lope de Aguirre, por ejemplo, Elcano u
Oquendo
(marinos vascos) o Colón llevaban estos lábaros (y no banderazas
como la actual de la madrileña Plaza de Colón que más parece reflejar
complejos freudianos) de Castilla y Aragón. Una bandera imperial. Como
la que se puso, ante la mirada atónita de una cabra, en la «estratégica»
isla de Perejil, tomada en plan Iwo Jima.

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