Tras la guerra contra Huawei, la guerra contra TikTok

Desde hace semanas son ya varios los países que prohíben instalar la aplicación china TikTok en los móviles. Con más de 1.000 millones de usuarios activos, TikTok, propiedad de la empresa china ByteDance, es la sexta red social más utilizada en el mundo.

En Estados Unidos una ley prohíbe la descarga y el uso de TikTok en los dispositivos de los funcionarios del gobierno. Una veintena de estados han adoptado medidas similares a escala local para sus propios funcionarios. En el Congreso se está debatiendo, además, un proyecto de ley que prohibirá totalmente la aplicación en Estados Unidos.

TikTok forma parte de la guerra económica entre Estados Unidos y China. El objetivo es impedir el desarrollo de la tecnología china en el mundo. “TikTok es un moderno caballo de Troya del Partido Comunista Chino utilizado para vigilar a los estadounidenses y explotar su información personal”, dijo ayer Michael McCaul, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.

La empresa matriz de TikTok, ByteDance, tiene su sede en Pekín y solo entró en el mercado occidental a través de la absorción de la empresa estadounidense Musical.ly a finales de 2017, que se transformó inmediatamente en TikTok.

La aplicación fue la más descargada el año pasado. Es la primera vez que los usuarios occidentales acuden en masa a una aplicación que no es estadounidense.

Ni bajándose los pantalones

Si Estados Unidos prohíbe TikTok, la empresa china perdería su mayor mercado, desde el que impulsa todo su negocio en Occidente. Para evitarlo, se ha bajado los pantalones. Ha presentado el Plan Texas, en el que se ha gastado 1.500 millones de dólares para ofrecer garantías sin precedentes a la Casa Blanca.

Pero la batalla está perdida de antemano porque los pretextos para prohibir la aplicación son falsos. Las prohibiciones se están imponiendo a pesar de que no se ha atribuido a la aplicación ningún incidente de seguridad a gran escala. A TikTok no le acusan de ningún hecho en concreto; sólo de “riesgos potenciales”.

A Washington la “información personal” le importa un bledo, como ha demostrado de forma característica en multitud de ocasiones. Lo que les preocupa es la influencia china entre los jóvenes.

A principios de diciembre, el director del FBI, Chris Wray, afirmó que China podría utilizar TikTok para hacer lo mismo que hacen ellos habitualmente, por ejemplo en Twitter: manipular contenidos y desatar “operaciones de influencia”. Como cualquier red social, la aplicacion destaca determinados contenidos, lo que preocupa a Estados Unidos. La cultura estadounidense se propaga por todo el mundo, pero la china no puede llegar a los jóvenes estadounidenses.

Los segundones hacen lo que les dicen

El Parlamento Europeo sigue el dictado que le marcan desde el otro lado de Atlántico. El martes informó a su personal que prohibía el uso de la red social china TikTok en los dispositivos de trabajo, con el mismo pretexto de siempre: la seguridad de los datos.

La semana pasada la Comisión Europea hizo lo mismo: prohibió el uso de TikTok en los dispositivos de trabajo de su personal con el pretexto de “proteger los datos de la institución”. Los funcionarios de la Comisión tienen de plazo hasta el 15 de marzo para desinstalar la aplicación de sus dispositivos de trabajo.

También tendrán que eliminar TikTok de sus dispositivos personales si contienen aplicaciones aprobadas para uso profesional (correo electrónico, videoconferencia). El Consejo Europeo, órgano de los Estados miembros adoptará medidas similares.

También recomiendan “encarecidamente” a los funcionarios que eliminen TikTok de sus dispositivos personales.

Habla de “amenazas de ciberseguridad” que podrían “explotarse en ciberataques contra el entorno de trabajo de la Comisión”. Pero se niega a decir si se ha producido un incidente concreto que apoye la decisión o si hay alguna forma de que TikTok solucione el problema.

Lo mismo ocurre en Canadá, que ha prohibido la aplicación en los móviles que proporciona a su personal a partir del martes. La presidenta del Departamento del Tesoro, Mona Fortier, asegura que la medida se ha tomado “como medida de precaución”.

“No tenemos motivos para creer en este momento que ninguna información gubernamental se haya visto comprometida”, añadió.

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