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La paz en Yemen comienza con un vasto intercambio de prisioneros

Esta mañana el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha anunciado que ha comenzado en Yemen una importante operación de intercambio de prisioneros entre el gobierno y el movimiento Ansarollah.

“El primer avión ha salido de Saná” como parte del intercambio, declaró a los medios Jessica Moussan, responsable de prensa del CICR que supervisa la operación.

El avión, que salió de la capital controlada por los huthíes, se dirige a Adén, donde el gobierno yemení tiene su base temporal. Otro avión partió poco después de Adén hacia Sanaa.

A finales de marzo el gobierno reconocido internacionalmente y los huthíes llegaron a un acuerdo en Berna (Suiza) para intercambiar más de 880 prisioneros. La última operación de esta envergadura tuvo lugar en octubre de 2020, cuando se liberó a más de 1.000 presos.

“Otros miles de familias siguen esperando ser reunidas”, dijo el enviado de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, al saludar la operación que ha comenzado hoy. Es un recordatorio de que “el diálogo constructivo y el compromiso mutuo son herramientas poderosas para lograr grandes resultados”, añadió en un comunicado.

La Guerra de Yemen ha causado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con cientos de miles de muertos y millones de desplazados, entre epidemias, falta de agua potable y hambre aguda.

Más de tres cuartas partes de la población dependen de una ayuda internacional cada vez menor.

El proceso de intercambio de prisioneros tendrá lugar durante tres días en varias partes de Yemen y Arabia saudí, según informó el CICR en un comunicado. “Con este gesto de buena voluntad, cientos de familias desgarradas por el conflicto se reunirán para el Ramadán, aportando un rayo de esperanza en medio de un gran sufrimiento”, dijo Fabrizio Carboni, director del CICR en Oriente Medio.

Carboni expresó la esperanza de que “estas liberaciones impulsen una solución política más amplia”.

China abre el camino a la paz en Yemen

La guerra en Yemen parece estar llegando a su fin. La semana pasada los medios estadounidenses dijeron que se había alcanzado un alto el fuego que duraría hasta final de año, pero los huthíes lo han negado.

Pero en los círculos huthíes hay optimismo, creen que se puede llegar a un acuerdo y que la guerra está llegando a su fin. Los representantes saudíes van a viajar a Sanaa para discutir los términos de un alto el fuego permanente.

Lo novedoso es el papel de China y la ausencia total de Estados Unidos. Biden prometió poner fin a la guerra y, dos años después, es posible que China tenga que cumplir su promesa.

Décadas de política exterior militarizada de Estados Unidos en Oriente Medio han permitido que China desempeñe el papel de pacificador, mientras Washington ofrece garantías de seguridad, en las que nadie confía, y contratos de suministro de armas.

Estados Unidos siempre ha apoyado a Arabia saudí a distancia y se ha opuesto firmemente a los huthíes, que están respaldados por Irán.

Los saudíes parecen estar capitulando ante las exigencias de los huthíes, que incluyen abrir el puerto principal para permitir el ingreso de suministros esenciales al país, autorizar los vuelos a Sanaa y que el gobierno acceda a su moneda para pagar a los funcionarios.

Las concesiones saudíes, incluido el posible levantamiento del bloqueo y la salida de la guerra, demuestran que la prioridad de Riad es el desarrollo económico del país.

El acuerdo de Yemen está respaldado por el acercamiento entre Irán y Arabia saudí, también negociado por China. Los ministros de Asuntos Exteriores de Irán y Arabia saudí se reunieron en Pekín para restablecer los vuelos directos entre Riad y Teherán, reabrir embajadas y ampliar la cooperación económica.

El vuelco en Oriente Medio ha decepcionado a Washington. El director de la CIA, William Burns, salió corriendo a Riad para expresar su frustración a los saudíes.

Los sicarios locales de Riad en Yemen comparten esa misma frustración. Como los saudíes ya no les respaldan, no hay dinero y sin él no hay razones para seguir luchando.

La forma en que va a terminar la guerra también es importante para la campaña de imagen que tendrán que llevar a cabo los medios de comunicación. Parece que Estados Unidos y sus lacayos locales están perdiendo en todas partes: Ucrania, Yemen, Venezuela, Siria…

El llamado “gobierno legítimo de Yemen”, que Estados Unidos ha respaldado durante años, no era diferente de la camarilla de Guaidó o la oposición moderdada de Siria: una pandilla de vividores repartidos por los hoteles de lujo de Riad. De sus decretos no hacían caso ni los camareros.

El “gobierno legítimo de Yemen” fue el último en enterarse de que sus patrocinadores saudíes estaban a punto de cerrar un acuerdo con el enemigo. No hay final más triste que el de los sicarios.

El británico que dirigió la labor humanitaria de la ONU en Yemen es un espía

Martin Griffiths, el británico que dirigió la labor humanitaria de la ONU en Yemen, cofundó y asesora a una empresa privada de resolución de conflictos que colabora estrechamente con el MI6. Hasta hace poco era el enviado especial de la ONU en Yemen, un país en guerra en el que combatieron las fuerzas especiales británicas.

Griffiths, de 71 años, ha ocupado varios puestos importantes en el ámbito internacional. Fue enviado especial de la ONU en Yemen hasta 2021. Anteriormente fue responsable de negociar un acuerdo para poner fin a la guerra en el país de Oriente Medio, que se ha prolongado durante casi siete años.

Reino Unido apoya a los saudíes en la Guerra de Yemen en un intento de restaurar el gobierno de Abdrabbuh Mansour Hadi, que se vio obligado a huir en 2015.

Una empresa de resolución de conflictos cofundada por Griffiths y de la que sigue siendo “asesor estratégico” trabaja en estrecha colaboración con el MI6 y el Ministerio británico de Asuntos Exteriores. Entre sus directores y asesores figuran antiguos militares y diplomáticos británicos.

La empresa, Inter Mediate, “se centra en los conflictos más difíciles, complejos y peligrosos, en los que otras organizaciones no pueden intervenir” y “reúne a algunos de los mayores expertos mundiales en diálogo y negociación”. Lo más relevante es que la resolución de guerras y conflictos internacionales se encomiende a empresas privadas que, por lo demás, son tentáculos de las centrales de espionaje de las grandes potencias.

El hallazgo también suscita dudas sobre la imparcialidad de la ONU, crucial para el papel de un enviado especial que, además, interviene por razones supuestamente “humanitarias”.

Inter Mediate empezó a trabajar en Yemen y Siria seis años antes de que Griffiths se convirtiera en enviado de la ONU en Yemen, en una época en la que era asesor principal de la ONU sobre Siria. Se desconoce si la empresa sigue activa en Yemen.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ascendió a Griffiths al puesto de enviado especial de la ONU para Yemen en febrero de 2018. “Una exitosa campaña para conseguir el nombramiento de un nuevo Enviado Especial de la ONU para Yemen ha conducido al nombramiento de Martin Griffiths, británico y experto en mediación internacional”, decía el comunicado oficial.

En 1994 Griffiths fue ascendido a director del Departamento de Asuntos Humanitarios de la ONU (DAH) en Ginebra. Antes había pasado cuatro años como director general de la ONG británica de desarrollo ActionAid y también había trabajado en Save the Children y UNICEF, el departamento de la ONU dedicado a la infancia.

Existen antecedentes de funcionarios británicos que han ocupado altos cargos humanitarios en la ONU. Desde 2010 los cinco jefes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que sucedió al DAH, han sido británicos.

El gobierno británico ha estado financiando la oficina del enviado especial de la ONU, aportando 650.000 libras del presupuesto de ayuda de Reino Unido en los años 2019 y 2020, e incluso en la ONU rige el principio de que “quien paga manda”. Los organismos internacionales sólo ponen su sello, que sirve de cobertura para manejos muy sucios.

Inter Mediate fue creada en 2011 por Griffiths y Jonathan Powell, antiguo jefe de gabinete de Tony Blair. Powell ayudó a negociar el Acuerdo de Viernes Santo en Irlanda del Norte y desempeñó un papel central en la política exterior británica bajo Blair.

Ha sido director de Inter Mediate desde su creación. Antiguo funcionario del Foreign Office, Powell fue nombrado en 2014 por el entonces primer ministro David Cameron enviado especia del Reino Unido a Libia, mientras dirigía Inter Mediate.

Powell e Inter Mediate han dirigido numerosos proyectos financiados por el Ministerio de Asuntos Exteriores en países como Birmania, Libia y Corea del norte. La documentación encontrada incluye 23 pagos realizados por el Ministerio de Exteriores a la empresa entre 2013 y 2020.

El Ministerio de Asuntos Exteriores dijo que había pagado “algo más de 4 millones de libras a Inter Mediate entre 2011 y 2020 para apoyar el trabajo de resolución de conflictos internacionales”.

Es otro claso claro de corrupción institucionalizada en el que participan los organismos internacionales, los espías, las empresas privadas y, naturalmente, las ONG humanitarias.

—https://declassifieduk.org/former-un-envoy-to-yemen-linked-to-mi6-a-party-to-the-war/

Francia envía a la Legión Extranjera a Yemen para apoderarse del gas

El gobierno francés ha enviado a la Legión Extranjera a Yemen para apoderarse del gas que hay en el yacimiento de Balhaf, aunque la explicación oficial es otra, naturalmente: se trata de “asegurar las instalaciones” en un país que lleva años asolado por la guerra.

No obstante, el Gobierno de Salvación Nacional (GSN) de Yemen ha expresado su preocupación por lo que ha calificado de actividad “sospechosa” de las tropas estadounidenses y francesas estacionadas en el sur del país, en la provincia de Shabwah.

El 17 de agosto tuvo lugar un debate durante una sesión parlamentaria celebrada por los ministros del GSN. En un mensaje publicado en las redes sociales, el antiguo ministro de Asuntos Exteriores yemení, Abubaker Alqirbi, afirmó:

“Siguen llegando informaciones sobre los preparativos en curso para exportar gas desde la instalación de Balhaf y que ésta podría ser la razón de los sucesos de Shabwa y del acercamiento y las negociaciones activas de Francia con algunos países de la región y las partes del conflicto yemení para exportarlo debido al alto nivel internacional del precio del gas y para reducir la presión rusa sobre Europa y asegurar la protección de la instalación por parte de la Legión Extranjera francesa”.

Alqirbi añadió que “la exportación de gas de Balhaf es de interés nacional para resolver el sufrimiento económico de Yemen y el sustento de sus ciudadanos y para pagar los salarios de los funcionarios”.

También destacó que esta ganancia energética debería ayudar a Yemen y a su pueblo: “Quizás la economía abra la puerta a las negociaciones para una solución política global de la crisis yemení, si no se convierte en un medio de despilfarro de recursos”.

La explicación es un poco más larga. El pasado mes de julio, Francia y Emiratos Árabes Unidos firmaron una asociación energética para la producción conjunta de gas licuado. No obstante, la cooperación energética entre los dos países tiene como objetivo asegurar el control de los recursos de gas de Yemen a través del yacimiento de Balhaf, que es propiedad de la multinacional francesa TotalEnergies.

La resistencia yemení ha exigido la retirada de todas las fuerzas extranjeras que ocupan ilegalmente el país, incluidas las tropas estadounidenses recientemente desplegadas, que están allí con el pretexto de luchar contra ellos, a los que acusan de “terrorismo”.

Según Abdel Aziz ben Habtour, antiguo primer ministro yemení, las recientes operaciones de saqueo de la coalición encabezada por Arabia saudí se llevaron a cabo bajo la dirección de Estados Unidos, como parte del plan de Washington para asegurar el control del petróleo yemení a través de sus secuaces del Golfo.

—https://thecradle.co/Article/News/14486

Arabia saudí acepta iniciar una tregua en la Guerra de Yemen

La coalición militar encabezada por Arabia saudí que ha invadido Yemen anunció ayer que va a establecer un alto el fuego a partir de hoy, según un comunicado publicado por la Agencia de Prensa Saudí.

La decisión se adoptó con el fin de alcanzar una solución permanente a la guerra en el país vecino, dijo el portavoz de la coalición, el general Turki Al-Maliki.

Anteriormente, el movimiento yemení huthí propuso un armisticio de tres días que, según ellos, podría ser permanente si los saudíes estaban de acuerdo.

Recientemente los huthíes han reanudado sus ataques contra las instalaciones petroleras saudíes. Esto ha provocado más pánico en los mercados internacionales, que ya se tambalean por las operaciones militares en Ucrania y las sanciones contra Rusia.

Los saudíes han puesto el pretexto del inicio del Ramadán, pero se han obligados a aceptar la tregua porque a Estados Unidos le interesa ahora la estabilidad de los mercados energéticos y ahora todos los esfuerzos se dirigen a destruir a Rusia.

La Guerra en Yemen dura desde marzo de 2015. La ONU considera que es la peor crisis humanitaria del mundo. Según la Cruz Roja, en la guerra han muerto cerca de 240.000 civiles, más de la mitad de ellos por causas indirectas, básicamente por falta de alimentos y servicios de salud causados por los bombardeos saudíes.

Los rebeldes yemeníes elogian el cambio de posición de Rusia sobre la Guerra de Yemen

Mohamad-Ali Al-Houthi, dirigente de la organización yemení Ansarollah, ha elogiado la posición de Rusia durante la última sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la Guerra de Yemen.

“La posición del representante ruso durante la sesión del Consejo de Seguridad fue responsable; presenta un verdadero diagnóstico de la realidad a la que se enfrenta la República de Yemen, a saber, la arrogancia de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y su encaprichamiento con sus propios intereses y el papel que han comprometido en su misión en la ofensiva contra Yemen”, escribió el dirigente huthí en su cuenta de Twitter.

Durante la sesión del Consejo de Seguridad celebrada el martes, el embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Dimitri Polianski, informó de un cambio político en relación con los dos acuerdos de Estocolmo (entre los dos gobiernos de Hadi y Sanaa) y Riad (entre el gobierno de Hadi y el Consejo de Transición del Sur).

El proceso político se está acercando a un punto de no retorno tras el cual será imposible reunir a las diferentes partes del Estado yemení. “La comunidad internacional debe reconocer que los protagonistas son obstinados y no están dispuestos a entablar negociaciones bajo los auspicios de la ONU”, dijo Poliansky.

El embajador ruso afirmó que los esfuerzos del enviado especial de la ONU para Yemen no han tenido éxito y que ya no es posible remitirse al actual compromiso dictado por la resolución aprobada en 2015 y que no tiene nada que ver con la situación sobre el terreno. Pidió una solución que pudiera devolver la guerra a una vía política negociada.

Polianski criticó duramente a los miembros occidentales del Consejo de Seguridad: “Lamentablemente, tenemos que reconocer que nuestros compañeros occidentales han demostrado en varias ocasiones que están dispuestos a sacrificar fácilmente la unidad del Consejo de Seguridad en la cuestión de Yemen para servir a sus intereses egoístas. Utilizan el lenguaje de las sanciones y se niegan a encontrar soluciones”.

Según el delegado ruso, las sanciones del Consejo de Seguridad deben ser exclusivamente para impulsar el proceso político en Yemen y no para forzar la presión sobre ciertos protagonistas de la guerra.

Es la primera vez que Rusia expresa una postura crítica hacia el comportamiento de la ONU y las potencias occidentales en la Guerra de Yemen.

Arabia Saudí desató una guerra contra Yemen en 2015 a la cabeza de una coalición árabe, para imponer a su secuaz el cuestionado presidente dimisionario Abed Rabbo Mansour Hadi e imponer su dominio en un país que considera como su patio trasero. También impone un embargo muy severo en aplicación de la resolución de la ONU que también fue votada por Rusia.

Gracias al apoyo militar y político que recibe de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, se ha permitido las peores masacres contra cientos de miles de civiles, destruyendo el país sin descanso, empujando a millones de yemeníes a la peor situación de hambruna y salud.

Guerra de Yemen: los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano

En la actualidad es imposible hablar de la estrategia de Emiratos Árabes Unidos en Yemen sin tener en cuenta la estrategia de Rusia, especialmente en lo que respecta a las islas y salidas marítimas de la costa yemení y su competencia por el poder con Arabia Saudí.

Los Emiratos Árabes Unidos consideran que la Guerra de Yemen es crucial para su existencia como como Estado. Sólo para mitigar el impacto de sus intervenciones bélicas, en 2019 anunció la retirada de sus fuerzas. En realidad, siguen presentes en Yemen.

Sin embargo, como su margen de maniobra es más estrecho que el de Arabia saudí, han recurrido a reforzar sus relaciones con Irán, de ahí el proyecto emiratí de un corredor comercial terrestre hacia Turquía y Europa, a través del territorio iraní. También reforzaron sus relaciones con Rusia. A continuación, se acercaron a Siria, ya que el jefe de la diplomacia emiratí acudió a Damasco el 9 de noviembre para ser recibido por el presidente sirio.

Esto dio lugar a todo tipo de especulaciones chuscas por parte de algunos medios de comunicación y redes sociales sobre su supuesto abandono de los principios básicos de la política siria. Han olvidado, entre otras cosas, que el enemigo sólo se acerca si no ha conseguido derrotarte o si se ha visto obligado a hacerlo.

En 2019 Emiratos Árabes Unidos ofreció a Rusia establecer una base militar en Adén o en la isla de Socotra, que están bajo control emiratí desde 2017 y 2018, respectivamente, pero Rusia se negó, no porque Moscú no quiera una base militar en Adén, sino porque no pudo llegar a un acuerdo con un gobierno yemení estable.

En cambio, Moscú tenía un acuerdo secreto con Omar Al-Bashir para establecer una base militar rusa en Puerto Sudán, en el Mar Rojo. Fue la razón por la que Estados Unidos derrocó al presidente sudanés, y los Emiratos ayudaron a provocar su caída para conservar una posible influencia sobre Moscú.

Al mismo tiempo, Irán restableció las relaciones entre Ansarollah, el brazo político de la resistencia armada yemení, y Rusia, que se habían roto dos años antes tras el asesinato del expresidente yemení Ali Abdullah Saleh el 4 de diciembre de 2017, cuando Moscú intentaba mediar entre él y los huthíes.

La estrategia actual de Emiratos Árabes Unidos se basa en dos elementos: satisfacer a Irán y satisfacer a Rusia. De ahí los recientes acontecimientos con, por un lado, su acercamiento a Siria, denominador común de Teherán y Moscú; por otro, su retirada de la costa occidental de Yemen en respuesta a las exigencias de Ansarollah.

La retirada sólo puede concebirse en el marco de una política de apaciguamiento hacia los huthíes, dado que la costa occidental yemení es el principal pilar de toda la estrategia de Abu Dhabi en los puertos del Mar Rojo.

Lo que ha ocurrido en Hodeida y en gran parte de la costa occidental yemení no es más que una rendición, sobre todo desde que las fuerzas de Tareq Saleh, apoyadas por Emiratos Árabes Unidos y atrincheradas en Chabwa, anunciaron hace dos días que no participarán en las batallas decisivas de Mareb.

Chabwa es una provincia rica en recursos petrolíferos y de gas controlados por empresas estadounidenses y francesas. Será el próximo escenario de esta guerra contra Yemen, con la esperanza de obtener beneficios que compensen sus pérdidas tras la esperada derrota en Mareb.

Todo lo anterior sugiere que en un futuro próximo veremos concesiones y retrocesos en varios frentes. Los emiratíes no tienen más remedio que retroceder.

La coalición creada en 2015 por el príncipe saudí Mohamed Ben Salman para imponer sus marionetas en Yemen ha fracasado. Los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano.

Los huthíes publicarán un documental sobre las operaciones israelíes en Yemen

El portavoz de las fuerzas huthíes, el general de brigada Yahya Saree, anunció ayer que en los próximos días se publicará un nuevo documental sobre las operaciones de espionaje del Mossad israelí en Yemen.

El documental, titulado “El espía del Mossad en Yemen”, arrojará luz sobre la intervención de Israel en el país y “el plan para atacar militarmente a Yemen, y otros secretos revelados por primera vez”, dijo Saree.

El anuncio del documental está relacionado con ciertas informaciones que han circulado sobre la detención de un espía del Mossad por las fuerzas hutíes.

Israel llegó a Yemen de la mano de Emiratos Árabes Unidos para crear una red de espionaje en la isla de Socotra, estratégicamente situada en el Mar Arábigo.

Emiratos Árabes Unidos también ha construido una base aérea en la isla de Mayyun, situada frente a la costa yemení en la región del estrecho de Bab El-Mandeb.

Ambos acontecimientos han sido objeto recientemente de una condena de Emiratos Árabes Unidos por parte del gobierno huthí por violar la soberanía de Yemen e infringir el derecho internacional, especialmente a raíz de los viajes organizados ilegalmente a Socotra desde Abu Dhabi, algunos de los cuales incluían turistas israelíes.

“El traslado de turistas a la isla de Socotra revela los planes y programas del ocupante emiratí, que están en consonancia con los planes sionistas de dominar las islas yemeníes, así como las medidas de normalización con el régimen”, afirmaron los huthíes en un comunicado.

El movimiento huthí ha amenazado con atacar a Israel si se “involucra en cualquier acción contra nuestro pueblo”, que el gobierno de Tel Aviv se tomó en serio, ya que desplegó sistemas de defensa aérea Cúpula de Hierro y Patriot alrededor de la ciudad sureña de Eilat a principios de este año.

Los huthíes están ganando la Guerra de Yemen

Los rebeldes huthíes están envalentonados. El movimiento alineado con Irán está convencido de que está ganando la Guerra de Yemen, y tienen razón. Ansarollah, la milicia huthi dominante, controla el territorio donde vive cerca del 80 por ciento de la población de Yemen.

La confianza de los huthíes procede del cambio en la política exterior de Washington hacia Yemen con el nuevo gobierno de la Casa Blanca y los continuos ataques de Ansarollah contra Arabia saudí, ilustrados recientemente por los ataques del 7 de marzo en Ras Tanura, dirigidos a uno de los mayores puertos petroleros del mundo.

En lugar de deponer las armas y aceptar lo que el enviado especial de Estados Unidos a Yemen, Tim Lenderking, calificó de plan de alto el fuego “sólido”, los huthíes decidieron continuar su lucha armada para apoderarse de la provincia de Marib, rica en hidrocarburos.

El gran dilema del gobierno de Biden es lidiar con la determinación de los huthíes de continuar la lucha. Con los huthíes actualmente a la ofensiva, para Estados Unidos es difícil encontrar una manera de conseguir que depongan las armas y confíen en un proceso de paz que les obligue a hacer concesiones a sus adversarios nacionales, regionales e internacionales.

Gran parte de la dificultad para Biden proviene del hecho de que Estados Unidos no tiene prácticamente ninguna influencia directa sobre los huthíes. Debido al apoyo de Washington a Arabia saudí en la guerra, los rebeldes ven a Estados Unidos como un enemigo.

Desde el inicio de la campaña saudí apoyada por Washington -Operación Tormenta Decisiva- en 2015, los huthíes empezaron a considerar la posibilidad de establecer relaciones más profundas con Irán, China y Rusia en un esfuerzo por contrarrestar el apoyo de Riad de los gobiernos occidentales y otros países árabes.

Alineados con Irán y el Hezbolah libanés, los huthíes han adquirido un inmenso poder. El grupo probablemente nunca tendrá la fuerza necesaria para controlar todo Yemen, y la naturaleza fluida de la guerra sugiere que algunos de sus avances podrían revertirse si el conflicto continúa. Sin embargo, el alcance del control de los huthíes sobre Yemen en la actualidad debería dar a todos los responsables políticos razones para descartar la posibilidad de que Arabia saudí y el débil gobierno del presidente yemení Abdrabbuh Mansur Hadi puedan derrotar militarmente a Ansarollah.

“Una cosa no puede estar más clara: los huthíes no sucumbirán a la presión”, escribe Bruce Riedel, del Brookings Intelligence Project. “Casi seis años de bombardeos saudíes, de bloqueo y de catástrofe humanitaria no han conmovido a los rebeldes”.

La batalla primero, las negociaciones después

Los mayores logros de la campaña de bombardeos saudíes han sido negativos. Ha generado una virulencia extrema y ha profundizado las divisiones tribales y sectarias en Yemen, lo que hace mucho más difícil crear una confianza suficiente o incluso mínima entre las partes enfrentadas.

Ansarollah teme que el desarme sin garantías suficientes de que los huthíes estarán protegidos, es demasiado arriesgado. En última instancia, los huthíes temen, con razón, ser atacados por sus enemigos yemeníes y saudíes tras ser derrotados por las negociaciones de paz. En este contexto, los combatientes huthíes continúan su ofensiva en Marib, así como sus ataques cada vez más sofisticados con cohetes y drones contra objetivos saudíes. Para los rebeldes, ambas acciones sirven para aumentar la influencia de los huthíes antes de las negociaciones.

Esta estrategia tiene cierta lógica a corto plazo. Si se iniciaran negociaciones serias sobre la paz después de que los huthíes tomaran el control de Marib, Ansarollah estaría en una posición mucho más fuerte para dictar los términos. Estratégicamente situada al este de la capital de Yemen, Sanah, controlada por los huthíes, Marib alberga gran parte de los recursos petrolíferos y gasísticos de Yemen y es el último bastión del gobierno de Hadi en el norte.

Descrito por los expertos como un “faro de relativa estabilidad” que era un “remanso de paz en medio de una guerra”, Marib es ahora un importante punto caliente en el que se juegan tanto los huthíes como sus oponentes. Si los huthíes consiguen hacerse con el control de la ciudad, Ansarollah se sentirá aún más envalentonado, ya que este cambio sobre el terreno reforzará inevitablemente la sensación de debilidad del gobierno de Hadi y probablemente le inducirá a aceptar condiciones de paz favorables a los huthíes.

Por otro lado, Ansarollah está asumiendo riesgos importantes al tratar de apoderarse de más tierras antes de las negociaciones. La agresividad de los huthíes en su deseo de conquistar Marib podría unir a las fuerzas antihuthíes, anteriormente divididas, contra ellos. También podría hacer que el gobierno de Biden estuviera menos abierta al diálogo con un grupo claramente comprometido con la escalada del conflicto, en lugar de reducirlo.

En consonancia con el compromiso de Biden de encontrar una salida a la Guerra de Yemen por vías diplomáticas, ¿cómo podría Washington dar a Ansarollah razones para considerar que un alto el fuego es un camino mejor que continuar la guerra? Para empezar, Estados Unidos podría mostrar su buena voluntad convenciendo a Arabia saudí de que ponga fin al bloqueo de Yemen, incluidos los del aeropuerto de Sanah y el puerto de Hodeida, ambos bajo control de los huthíes.

Este asedio ha tenido un efecto mínimo en la capacidad de lucha de los huthíes, pero es directamente responsable de la muerte de innumerables yemeníes. Esta medida señalaría el compromiso de Estados Unidos de tomar medidas concretas para ayudar a poner fin a esta guerra y abordar los problemas humanitarios actuales. De este modo, si los saudíes accedieran a levantar el bloqueo, los huthíes podrían, a su vez, aceptar el cese de todos los ataques en territorio saudí para responder a las legítimas preocupaciones de seguridad de Riad.

Además, Washington debería aprovechar cualquier oportunidad futura para entablar un diálogo constructivo con los huthíes en busca de objetivos alcanzables y medidas de fomento de la confianza, generando un impulso para la eventual negociación de un acuerdo político.

Lo más probable es que Estados Unidos dependa de otros países que puedan facilitar el diálogo entre Washington y los rebeldes alineados con Irán, contra los que la coalición saudí respaldada por Estados Unidos lleva luchando seis años. Los Estados más cualificados para desempeñar este papel son Omán, Qatar y quizás Rusia, todos ellos con un historial de compromiso y diálogo con los huthíes. La capacidad de Mascate, Doha y Moscú para desempeñar un papel de puente será fundamental, dada la falta de confianza entre Estados Unidos y los huthíes.

Cualquiera que sea el enfoque de el gobierno de Biden hacia el movimiento huthi, el futuro de grandes franjas del norte de Yemen permanecerá bajo el control de los huthíes, incluso después de que los combates hayan terminado, y esta es sólo una de las muchas áreas de conflicto en Yemen hoy en día.

En lo que respecta al panorama político del país, no se volverá a las épocas pasadas de la historia yemení. Lo que ocurra cuando se asiente el polvo será inevitablemente el producto único de los últimos seis años de guerra civil y sufrimiento humano. Cualquier política exterior realista que adopte Washington con respecto a Yemen debe aceptar esta y otras realidades para poder comprometerse de forma pragmática con este país devastado por la guerra.

De cara al futuro, cabe suponer que Yemen seguirá siendo un país profundamente fracturado que necesita mucha más ayuda internacional de la que recibe actualmente. Sin embargo, no cabe duda de que la continuación de la guerra es la principal razón por la que los grupos externos no pueden proporcionar la ayuda necesaria a los millones de yemeníes que, en palabras del director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, David Beasley, “están llamando a la puerta de la inanición”.

En última instancia, el gobierno de Biden haría bien en respaldar sus palabras sobre los desastres humanitarios en Yemen con acciones concretas que prioricen la necesidad de salvar vidas por encima de cualquier otro objetivo. La única manera de hacerlo es reforzar el compromiso entre Washington y los huthíes, y el equipo negociador de Biden debe utilizar estos canales para aumentar lentamente el alcance de las negociaciones.

—https://responsiblestatecraft.org/2021/03/21/bidens-problem-in-yemen-the-houthis-are-winning/

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