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La diferencia entre un español y un extranjero depende del dinero

La nacionalidad y los permisos de residencia se venden a cambio de inversiones en bonos del Tesoro e inmobiliarias, lo cuyal no parece preocupar en absoluto a los “patriotas” que presumen de la “marca España”.
Naturalmente que, como en cualquier otro mercadillo, donde hay compraventa hay corrupción. Los beneficarios del tráfico de nacionalidades en España y otros países de la Unión Europea, son multimillonarios, mafiosos de todos los pelajes y evasores de impuestos.

Dos organizaciones, Transparency International y Global Witness, publicaron ayer un informe titulado “En el mundo turbio de las visas de oro”, en el que denuncian la compraventa de la ciudadanía europea o el derecho a residir en la Unión Europea a cambio de dinero, sin mirar su procedencia.

Los mayores escándalos sobre esta venta de derechos ciudadanos se han producido en los países que comercian con la nacionalidad, Austria, Bulgaria, Chipre y Malta, habiéndose producido en estos tres últimos casos de delincuencia de alto nivel. Malta, tan católica ella, es una cloaca de la delincuencia financiera de las mafias internacionales y el año pasado por estas fechas fue asesinada la periodista  Dafne Caruana, explosionando una bomba en su coche, porque había publicado e investigaba la criminalidad en torno a la venta de la nacionalidad.

España encabeza la concesión de permisos de residencia a millonarios a cambio de dinero, una actividad que se realiza sin listas públicas. Desde que el gobierno de Mariano Rajoy lo instauró en 2013, se ha vendido la nacionalidad a 24.800 personas (inversores y familias de éstos) la residencia, ingresando anualmente por este negocio de dudosa moralidad anualmente alrededor de 980 millones de euros. España es el país que ha concedido más permisos de residencia mediante este tráfico de visados y el que más dinero ha conseguido, por delante de Chipre y Portugal.

Las condiciones que requiere España para conceder los visados de oro son la inversión de 2 millones de euros en bonos del Tesoro o 1 millón en un depósito en un banco nacional, fondo de inversión o un negocio, y la cifra baja hasta medio millón de euros si se trata de la compra de un bien inmueble. También se le concede a alguien que crea un negocio considerado de interés general. La agencia estatal que gestiona estos asuntos es la Unidad de Grandes Empresas  y Colectivos Estratégicos, dependiente del ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

De primeras se concede un visado de un año, prorrogable por otros tres si se mantiene la inversión y se visita España al menos una vez al año, más que nada para disimular. En el visado se incluye a la familia directa, mujer o marido e hijos.

El trabajo realizado por las dos ONG describe la nacionalidad de quienes han obtenido esta bicoca, y en el caso de España  figuran en primer lugar los chinos, con 7.118 permisos, seguidos de rusos (4.715), estadounidenses (4.327), indios (3.233) y venezolanos (3.116). Los latinoamericanos pueden conseguir además la nacionalidad dos años después. Estas cifras incluyen también a los familiares, siendo 4.592 las concesiones  a los titulares de la inversión.

Desde que se han implantado estos programas en bastantes países de la Unión Europea, al menos se han vendido 6.000 pasaportes y cerca de 100.000 permisos de residencia, con unos ingresos superiores a los 25.000 millones de euros. La Comisión Europea es consciente de que no se vigila adecuadamente la concesión de estas prebendas, cuya vigilancia es responsabilidad de los Estados miembros que las conceden, al igual que los requisitos de la concesión. El Ejecutivo de Bruselas prometió en su informe de ciudadanía de 2017 que este año publicaría un informe sobre los diferentes planes de visados de oro y las acciones que ha tomado, y la publicación de una guía de buenas prácticas, pero todavía no ha publicado nada.

La OCDE también abrió este año un período de consulta pública sobre la verdadera posibilidad de utilizar estos programas como elusión fiscal, y se está a la espera de que publique el resultado de esta consulta y las medidas que deben tomar los países miembros para evitar que las dobles nacionalidades y permisos de residencia se utilicen para la evasión fiscal.

http://www.lacelosia.com/espana-es-el-pais-que-vende-mas-permisos-de-residencia-actividad-aprovechada-por-delincuentes-millonarios-y-denunciada-por-organiza

La Unión Europea se alinea con Rusia y China de una manera cada vez más abierta

El martes 25 de septiembre la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el mayor evento diplomático del mundo, se convirtió en una demostración de solidaridad de la Unión Europea con Rusia y China frente a Estados Unidos.

El acercamiento tuvo lugar en torno a la cuestión iraní, símbolo del unilateralismo de Trump. Mike Pompeo, dirigente de la política exterior de Trump, estaba “preocupado e incluso profundamente decepcionado”.

“Es una de las medidas más contraproducentes imaginables para la paz y la seguridad regional y mundial”, dijo a los periodistas tras siete décadas en las que Estados Unidos y la Unión Europea permanecieron unidos contra adversarios comunes, como la Unión Soviética, en lo que se conoce como “relación transatlántica”.

Pompeo se refería al empeño de la Unión Europea y otros países por comprar petróleo iraní pasando por encima de las nuevas sanciones impuestas a Irán por Estados Unidos.

“Todo lo que dijo la Sra. Mogherini es extremadamente positivo”, dijo a la prensa Vladimir Yermakov, diplomático ruso de alto rango, refiriéndose a Federica Mogherini, dirigente de la política exterior de la Unión Europea. Yermakov tomó la palabra tras una reunión presidida por Mogherini con los ministros de Relaciones Exteriores de Rusia, China, Irán, Francia, Alemania y el Reino Unido, celebrada en Nueva York el mismo día de la Asamblea.

“Los Estados miembros de la Unión Europea crearán una entidad jurídica [denominada SPV] para facilitar las transacciones financieras legítimas con Irán, que permitirá a las empresas europeas seguir comerciando con Irán de conformidad con la legislación de la Unión Europea y podría estar abierta a otros socios de todo el mundo”, dijo Mogherini a los periodistas al margen de la Asamblea de la ONU en presencia del Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Javad Zarif.

Los expertos de la Unión Europea se reunirán pronto para aclarar los detalles, dijo. La Unión Europea, Rusia y China “lamentan profundamente” la decisión de Trump, añadieron en una declaración. Sus sanciones van contra “la diplomacia multilateral aprobada unánimemente por el Consejo de Seguridad de la ONU”, agregaron.

En 2015 el grupo dirigido por la Unión Europea, llamado “E3+2 e Irán”, había acordado, junto con el gobierno anterior de Estados Unidos, cuando fue llamado “E3+3 e Irán”, levantar las sanciones contra Teherán a cambio de congelar sus operaciones de enriquecimiento de uranio. Pero Trump, en mayo, lo rompió.

La amenaza de sanciones estadounidenses ha hecho que empresas europeas como los fabricantes de automóviles franceses y alemanes Daimler, Peugeot y Renault, la empresa alemana de ingeniería Siemens y el grupo energético francés Total se retiren de Irán.

La Unión Europea “no puede aceptar que Estados Unidos decida con qué regiones las empresas europeas pueden o no pueden hacer negocios”, dijo el primer ministro belga Charles Michel tras reunirse con el presidente iraní Hassan Rohani en Nueva York. “Estamos trabajando duro en este tema [SPV] con nuestros socios europeos”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores alemán Heiko Maas.

La división entre la Unión Europea y Estados Unidos sobre Irán se produjo después de que Trump lanzara una guerra comercial con Europa y China, la amenaza de retirar a Estados Unidos de la OTAN y la retirada de Estados Unidos de un acuerdo mundial sobre cambio climático, el Acuerdo de París.

También amenazó con imponer multas a empresas austriacas, holandesas, alemanas y francesas si cofinanciaban un nuevo gasoducto entre Rusia y Alemania llamado Nord Stream 2.

El Presidente francés Macron criticó a Trump por promover el “nacionalismo” y el “proteccionismo” en su discurso del martes en la ONU. “Estamos siendo presionados por las decisiones unilaterales de nuestros aliados estadounidenses”, en un enfoque que ha llevado al “aislamiento y al conflicto… a expensas de todos”, dijo Macron.

Por su parte, en su discurso ante la ONU, Trump amenazó a Irán con la fuerza militar y redobló su ataque al Nord Stream 2: ”Alemania se volverá totalmente dependiente de la energía rusa si no cambia inmediatamente de rumbo”, dijo.

También felicitó a Polonia por “defender su independencia, seguridad y soberanía” un día después de que la Comisión Europea, el lunes, llevara a Polonia ante el más alto tribunal de la Unión Europea por interferencia política en su sistema judicial en violación de los valores y leyes europeas.

https://euobserver.com/foreign/142953

El impulso del imperialismo británico al terrorismo yihadista (2)

Straw, ministro de Exteriores en 2006
Martin Bright

En diciembre de 1972 un oscuro mandarín del Foreign Office regresaba de un viaje por Oriente Medio convertido en una persona muy confusa. Como la mayoría de funcionarios y expertos de la época, James Craig creía que la principal amenaza a los intereses británicos en la región venía de los nacionalistas árabes y de los marxistas revolucionarios. Pero como buen diplomático que era, Craig mantuvo sus oídos abiertos, y el rumor en la calle era intrigante: en Jordania y Líbano, el arabista de 48 años de edad escuchó rumores de un resurgimiento islamista.

Craig escribió a Sir Richard Beaumont, embajador británico en Egipto, que había recogido rumores de un resurgimiento similar en Egipto y los compartió con el personal de las embajadas en Oriente Medio para alertarlos y pedir respuestas. “Una teoría que escuché en Beirut era que, ante el fracaso del nacionalismo árabe, la gente estaba virando hacia la alternativa de nacionalismo islámico. Repliqué que también esto había fracasado; efectivamente, fracasó hace mucho. La respuesta fue que la cantidad de tiempo transcurrida desde ese fracaso hacía posible intentarlo una segunda vez”.

En la época de la carta de Craig las respuestas, reveladas en documentos del National Archive desclasificados en 2003 fueron negativas casi por entero. En Líbano el embajador escribió: “Le mantendremos informado de los hechos, pese a que no esperamos que esto sea importante en el futuro cercano”. Nuestro hombre en Jordania dijo a Craig: “No vemos señales de un resurgimiento fundamentalista islámico aquí”. Jerusalén simplemente afirmó: “No vemos señales en la Franja occidental de un resurgir islamista”. Solamente R.A. Burroughs, embajador británico en Argelia, había empezado a recoger los mismos mensajes que Craig y Beaumont. Informaba de que los “síntomas” de un resurgimiento islamista no eran difíciles de encontrar. De hecho, Craig y Beaumont habían tropezado con la reactivación de la Hermandad Musulmana, conocidos en árabe como Jamiat al-Ikhwan al-Muslimin. Fundada por Hassan al-Banna en 1928, llamaba a un regreso a los principios del islam y al establecimiento de la shariá. Pese a que a menudo se presentan como “moderados” en comparación con los psicópatas yihadistas de Al-Qaeda, la consigna de la Hermandad sigue siendo hoy “Alá es nuestro objetivo. El profeta es nuestro guía. El Corán es nuestra constitución. La yihad es el camino. Morir por Alá es nuestra más alta esperanza”.

La Hermandad Musulmana fue brutalmente eliminada en Egipto tras un intento de asesinato del presidente Nasser en 1954 y una creencia común la consideraba como una fuerza desaparecida. De hecho, sus miembros se reagruparon en el exilio en Oriente Medio y en 1981 el Presidente Sadat fue asesinado por cuatro miembros de una escisión de la Hermandad. Sadat fue asesinado por islamistas pese a haberse acercado inicialmente a la Hermandad para distanciarse del panarabismo de izquierda de su antecesor y para demostrar sus devotas credenciales musulmanas. Liberó a miles de islamistas de prisión, legalizó la Hermandad e hizo de la shariá “la principal fuente de toda la legislación pública”. El destino de Sadat es una lección objetiva de lo difícil que es asimilar al tigre islamista.

Craig se convertiría en embajador británico en Arabia saudí y Siria. El 27 de abril de 2004 el Guardian decía que era uno de los 52 ex diplomáticos que avisaron al primer Ministro de que la política que estaba llevando a cabo con Estados Unidos sobre el problema árabe-israelí e Irak era un error. Con el tiempo, Craig se alineó con el consenso general del Foreign Office, concluyendo que hablar de un resurgimiento islamista era exagerado. Ahora admite que se quedó tan sorprendido como cualquiera por la revolución islámica iraní en 1979. Esta posibilidad estaba tan lejos de las mentes del Foreign Office en 1972 que Irán era uno de los pocos países de Oriente Medio que Craig no consultó en 1972. Pero Burroughs en Argelia conocía el futuro: un partido islamista, el Frente Islámico de Salvación, venció al gobierno del Frente Nacional de Liberación nacionalista en la primera vuelta de las elecciones a finales de 1991, para encontrarse con que los militares suprimieron la segunda vuelta a principios de 1992. La amarga guerra civil entre el gobierno y los islamistas que siguió costó más de 100.000 vidas.

Han pasado tres décadas desde la carta de Craig, y otro hombre en el Foreign Office intenta desesperadamente luchar a contracorriente. Esta vez nadie duda de la “vuelta del nacionalismo islámico”: la inevitable marcha del islam político se acepta a ciegas ahora en los círculos del Foreign Office igual que se negó como una cómica curiosidad histórica en 1972. Algunos han llegado a elaborar planes para una alianza abierta con la Hermandad Musulmana, la principal fuerza en Egipto tras las elecciones de 2005 con 88 diputados en una Asamblea Popular de 454 escaños. El 23 de junio de 2005 Derek Plumby escribía al director político del Foreign Office, John Sawers: “Detecto entre nosotros la tendencia hacia el acuerdo por el acuerdo; a confundir ‘compromisos con el mundo islámico’ con ‘compromisos con el islamismo’, y a menospreciar los aspectos ocultos para nosotros contenidos en las probables políticas exteriores y sociales de los islamistas, si alcanzaran el poder en países tales como Egipto”. En su carta, Plumby recomendaba una precaución extrema, sugiriendo que el Foreign Office se confundiría si creía que el compromiso afectaría de algún modo la futura dirección de la Hermandad Musulmana. “Sospecho que habrá relativamente pocos contextos en los que seamos suficientemente capaces de influenciar los planes islamistas”. Plumby había sido avisado de los movimientos en la política respecto a la Hermandad Musulmana en una mesa redonda sobre compromisos con islamistas en el mundo árabe, que había tenido lugar en París el 1 y 2 de junio de 2005. Esa mesa redonda incluía a funcionarios de toda Europa, que escucharon a académicos y analistas expertos en el área. Publiqué los primeros detalles de la carta de Plumby en el New Statesman en febrero, pero también tengo una copia de una circular interna del Foreign Office resumiendo detalles de la mesa redonda que había causado a Plumby tal preocupación. La carta la dirige Angus McKee, alto funcionario del departamento de Oriente Medio y norte de África en el Foreign Office, a Frances Guy, jefe del grupo “Relaciones con el Mundo Islámico”, que también desempeña un papel importante en el trabajo con los musulmanes británicos. Pese a que la carta se considera un informe objetivo del debate en torno a si los gobiernos occidentales debieran establecer conversaciones con los islamistas, revela que los altos funcionarios no estaban preguntando si Inglaterra debía llegar a acuerdos con los radicales islámicos sino, más bien, cómo hacerlo.

La lista de países en los que ahora se comprueba una presencia islamista significativa fueron precisamente los países contactados por Craig en 1972: Marruecos, Argelia, Egipto, Palestina, Jordania, Siria y Líbano. Pero ahora el consenso parece ser que los islamistas intervinientes en los procesos políticos en Oriente Medio debieran ser buscados como socio en la reforma de las estructuras democráticas en la zona. Olivier Roy, del CNRS en París y autor de “El fracaso del islam político” se ve mencionado de forma aprobadora en el resumen de Angus McKee, diciendo que las tradicionales políticas occidentales de contención y represión hacia los islamistas han sido un fracaso. “El argumento de que el autoritarismo crearía una sociedad secular que llevaría por sí misma a la democracia se ha demostrado erróneo”, afirmaba Roy en el encuentro. “Ahora tenemos regímenes incapaces de reforma, que en la práctica han aumentado el atractivo del islamismo. Si occidente esta interesado en reformas, tendría que considerar cómo integrar a los islamistas en el sistema político”.

El atractivo de los diversos movimientos islamistas se discute en detalle, y puede resumirse de la siguiente manera: se oponen a regímenes opresivos o a un ocupante extranjero; tienen un mensaje anticorrupción seductor; tienen habilidad para implantar estructuras de asistencia social alternativas a las proporcionadas por el Estado. Bajo el titular de “Motivos para el acuerdo”, el informe de McKee en la mesa redonda de París incluso sugiere que podría resultar beneficioso dar ayuda a los grupos islamistas en vez de a los gobiernos: “Dado que los grupos islamistas están a menudo menos corrompidos que la generalidad de las sociedades en las que operan, debiera considerarse canalizar recursos de ayuda a través de ellos, en la medida en que se disponga de suficiente transparencia”.

McKee dice que en París ningún momento no se discutió sobre la ideología islamista, ni sobre las consecuencias de la principal preocupación de Derek Plumby, la llegada al poder de un partido islamista. A veces, el análisis es lamentablemente de una visión muy corta: solo unos meses antes de que Hamas ganara las elecciones palestinas, Angus McKee pudo hacer una afirmación sobre los islamistas palestinos: “Muchos quieren participar en el sistema político, pero temen asumir poder y responsabilidad. Para Hamas, el convertirse en parte del Gobierno podría indicar una complacencia de su parte en entablar un diálogo con Israel, una noción a la cual se opone implacablemente”.

Al final fueron los daneses quienes aportaron su política pragmática de no negociar con Hamas como tal, pero llegar a negociaciones con todos los políticos electos, incluso si pertenecía a partidos islamistas. Era una estrategia que el Foreign Office encontró atractiva, y parece ser admisible que ese principio orientara las discusiones posteriores sobre la negociación con la Hermandad Musulmana sin aparentar conversar con grupos extremistas. Pese a la alta sintonía del Foreign Office con los islamistas, Angus McKee sin embargo se sorprendió del enfoque “directo” de Alemania de permitir a sus representaciones negociar con cualquiera que “pudiera llegar al poder en un plazo de cinco años”.

En su carta al director político del Foreign Office, John Sawers, de 23 de junio de 2005, Plumby acepta conversar con los islamistas. Las preocupaciones de Plumby giran en torno a negociaciar sin un detallado conocimiento de lo que el gobierno británico espera obtener de ello. Pero tiene sospechas de que el gobierno ya ha adoptado una política general de compromiso, sin tener en cuenta las consecuencias para determinados países. “Si entramos en una postura que considere un principio general [esa negociación] entraremos en dificultades específicas en determinados países, incluyendo éste. Visto desde aquí, sería mejor adoptar una postura para cada país individual, en orden a seguir nuestros objetivos mundiales de reforma. Los principios generales debieran ser de aplicación universal (democracia, libertad de expresión, respeto a los derechos humanos, etc.)”. Pero la sugerencia de Plumby de que sería mejor continuar tras el telón, recogiendo información país por país sobre la Hermandad Musulmana, fue aparentemente rechazada a favor de la adopción de un principio general de acuerdo con los islamistas.

Las conversaciones de París llevaron en 2005 a la difusión de un informe sobre las políticas de la Hermandad Musulmana titulado “La Hermandad Musulmana, ¿terroristas?”. Este documento, muy revelador, subraya la historia de esa organización y es un convincente argumento para llegar a acuerdos con la versión moderna y reformada del movimiento. Un mes después de la reunión en París, el Foreign Office se orientaba hacia una política de compromiso total, pese a las preocupaciones de Plumby.

El análisis del Foreign Office está en profunda sintonía con la Hermandad Musulmana, prohibidos en Egipto, y se muestra crítico con los intentos del presidente Hosni Mubarak de demonizar a la organización como “terrorista”. El autor es también Angus McKee, quien se muestra como una de las principales fuerzas impulsoras tras la facción del Foreign Office favorable al acuerdo, o al menos un efectivo abanderado de la política previa. “Se trata de una política consistente, que, junto con detenciones periódicas y otros acosos, intenta mantener a la Hermandad Musulmana ‘dentro de la caja’. Sin embargo, pese a ello, la Hermandad Musulmana siguen siendo la mayor y más efectiva oposición en Egipto. Su capacidad para movilizar apoyo y su crítica del actual sistema son mucho mas efectivas que las de los partidos de la oposición oficiales”.

A medida que se desarrollaban las conversaciones en el verano de 2005, los mandarines del Foreign Office hicieron circular un informe con el título “Debemos hablar con los islamistas políticos en Oriente Medio, y no sólo en Irak”. Fue redactado por Richard Murphy, Asistente al Secretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos de Oriente Medio en el gobierno Reagan, y por Basil Eastwood, antiguo embajador británico en Damasco, una impresionante pareja en la propaganda interna de guerra del Foreign Office. Los dos veteranos arabistas escribían que ellos habían dialogado con “un pequeño grupo de gente cercanos a las diferentes ramas nacionales de la Hermandad Musulmana, con Hamas y con Hezbollah”. Su entusiasmada conclusión era a favor del diálogo. En esencia, categorizan la ideología islámica de la Hermandad Musulmana en tres campos: el “islam oficial” de los regímenes de Oriente Medio y Asia, que desprecian por no liberal y antidemocrático; el “islam yihadi” de Al Qaeda y otros grupos, comprometido con la violencia como estrategia revolucionaria, y el “islam político”, que busca reformas en el islamismo a través de procesos democráticos.

Las tesis de Murphy y Eastwood a favor de los acuerdos con los islamistas son claras y ordenadas y se resumen en el siguiente párrafo: “Tal vez la mejor prueba a su favor [de los islamistas políticos] es el hecho de que son duramente criticados por musulmanes extremistas que abogan por la violencia para implantar una dirección clerical autoritaria. Porque, cuando se trata de política, los musulmanes no están más unidos que los cristianos. El islam político varía de un país a otro, pero existen diferencias mucho más grandes entre los islamistas políticos y el ‘islam oficial’ por una parte y entre ellos y los yihadistas por otra. Incluso dentro del islam suní (ortodoxo) hay grandes divisiones entre los exponentes del ‘islam oficial’, los islamistas ‘políticos’ que buscan cambios pero no abogan por la violencia para derrocar regímenes y los yihadistas, los extremistas islámicos que sí lo hacen”. Los autores no aclaran que las tres ramas que identifican no están tan definidas como ellos quisieran. En el mundo musulmán individualmente, muchos pasan fácilmente de una categoría a otra, o bien ocupan dos o más a la vez.

En efecto, Murphy y Eastwood abogan por un diálogo inmediato con el islam político para evitar una conflagración y su conclusión es apocalíptica: “Creemos que los gobiernos del G8 deben ahora, tal vez de forma indirecta, entrar en diálogo con dichos movimientos e implicarlos en la vía de la sociedad civil del proyecto ‘Broader Middle East Initiative’ del gobierno Bush. Si queremos evitar un choque de civilizaciones entre el islam y occidente (o, incluso más serio, con en islam en occidente) y si somos serios respecto a las reformas en Oriente Medio, tenemos que negociar con aquellos que luchan por adaptar su fe al mundo como es ahora, y no como era en los tiempos del Profeta”. Es fácil ver que este tipo de argumento clásico de “tercera vía” puede parecer atractivo a funcionarios deseosos de agradar a los ministros del Nuevo Laborismo proclives a las políticas de compromiso y triangulación. No sorprende que venciera a los enfoques más cautos de funcionarios como Plumby.

En enero de 2006, después de que la Hermandad Musulmana lograran un quinto de los diputados en las elecciones egipcias, el Foreign Office aprovechó la ocasión para cambiar su política sobre ellos, algo que llevaba preparando algún tiempo. Un memorándum a los ministros fechado el 17 de enero de 2006 subrayaba las opciones preferidas:

– “Incrementar la frecuencia de contactos de trabajo con los parlamentarios de Hermandad Musulmana (que no abogan por la violencia), especialmente con los miembros de comités parlamentarios.
– Cambiar el contenido de nuestro diálogo para centrarlo en comunicar nuestra política, así como estar en actitud de escucha
– Animar a otros países a adoptar una política similar de compromiso, incluyendo a la Unión Europea y a los Estados Unidos”.

Pese a que el documento afirma que ese cambio en su política tiene la aprobación de “Egipto” (es decir, de Plumby), el razonamiento tras las modificaciones parece estar en contradicción directa con lo que el embajador en El Cairo había dicho en su carta de junio de 2005, sobre no caer en el autoengaño de pensar que podamos usar nuestros contactos para influenciar sobre los islamistas políticos. El informe, que fue trasladado al entonces Secretario de Exteriores Jack Straw y al ministro de Oriente Medio Kim Howells afirmaba: “El incremento de los contactos puede ayudar a desanimar la radicalización. Interactuar con el ‘islam político’ es un importante elemento de nuestra estrategia contenida en el ‘Compromiso con el Mundo Islámico’ y debiéramos intentar influenciar estos grupos, que a menudo tienen una significante influencia en las ‘raíces’. También nos da la oportunidad de poner en duda su percepción de Occidente, incluyendo al Reino Unido, y sus recetas para resolver los desafíos respecto a Egipto y el área”.

La posición del gobierno británico fue clarificada en las respuestas parlamentarias a principios de 2006, en respuesta al ministro en la sombra conservador Michael Gove. Preguntado sobre los contactos entre el gobierno y la Hermandad Musulmana desde septiembre de 2001, Kim Howells respondía el 11 de mayo de 2006: “Funcionarios británicos han tenido contactos con miembros del parlamento egipcio, incluyendo contactos ocasionales con miembros de la Hermandad Musulmana desde septiembre de 2001. Los funcionarios también se han reunido con representantes de la Hermandad Musulmana en Jordania, Kuwait y Líbano. Además, los funcionarios han tenido contactos limitados con la Hermandad Musulmana en Siria, cuyos dirigentes están exiliados en Londres”. Interpelado en los Comunes el 23 de mayo por Keith Simpson, un portavoz de Asuntos Exteriores en la sombra conservador, sobre si algunos de los individuos con los que el gobierno estaba hablando estuvieran relacionados con el terrorismo, las respuestas de Howells fueron incluso mas reveladoras: “Ciertamente no tengo información sobre ello, y no tengo conocimiento de que alguien con los que hemos hablado estuviera relacionado con tales actos. El Honorable Caballero recordará, sin duda, que este Parlamento tiene alguna historia de conversar con organizaciones terroristas como el IRA. Me esforzaré en asegurar que no nos comprometemos con nadie que abogue por el terror, sea islamista o de otro tipo, que amenace matar a gente inocente”. La respuesta de Howells apunta a la profunda confusión dentro del gobierno sobre como enfrentarse a este desafío. Y plantea la pregunta de si contempla a la Hermandad Musulmana como una organización terrorista, o no.

¿Quién se beneficia de llegar a tales organizaciones? Ciertamente la Hermandad Musulmana sabe aprovechar tal aparente incertidumbre. El 2 de junio de 2006, el boletín semanal de la Hermandad Musulmana publicado en Londres informaba de la sesión de la Cámara de los Comunes del 23 de mayo con evidente alegría. Con el titular de “La Hermandad Musulmana domina las sesiones parlamentarias británicas”, aplaude la nueva postura de Gran bretaña sobre el diálogo y se congratula de su éxito al colocarse como un destacado protagonista en Egipto. Promoviendo el diálogo, el gobierno británico ha reforzado por tanto la credibilidad internacional de la Hermandad Musulmana. El acuerdo no es una calle de un solo sentido, claramente.

Martin Bright, When Progressives Treat with Reactionaries. The British State’s flirtation with radical islamism, Policy Exchange, julio de 2006, https://www.policyexchange.org.uk/wp-content/uploads/2016/09/when-progressives-treat-with-reactionaries-jul-06.pdf

El impulso del imperialismo británico al terrorismo yihadista (1)

La yihad y el laborismo posan juntos
Martin Bright

En 2006 llegaron al diario británico The Observer una colección de documentos del Foreign Office sobre las conexiones del gobierno laborista, a través del servicio secreto MI6, con los yihadistas.

El primero era una carta de Michael Jay, el principal mandarín del Foreign Office. Fechada un año antes de las bombas en Londres de 2005, avisaba de que la guerra de Irak estaba alimentando el extremismo musulmán en Irak, algo que el Primer Ministro, el laborista Toni Blair, había negado constantemente.

Un segundo documento revelaba unos planes para una campaña contra el extremismo islámico mediante la infiltración en grupos yihadistas a través de internet.

Las filtraciones fueron impulsadas por un artículo que yo había escrito a mediados de agosto sobre las relaciones del Consejo Musulmán Británico (MCB) con los yihadistas radicales. El artículo coincidió, por pura casualidad, con un controvertido programa de Panorama sobre el mismo tema, que causó un serio desacuerdo entre la BBC y el MCB.

El MCB tuvo sus orígenes en políticos sectarios de Pakistán y la influencia de esa organización implicaba que otras voces, más liberales, serían marginadas.

Lejos de representar las tradiciones más progresistas o puramente espirituales dentro del islam, la dirección de la MCB toma su inspiración del islamismo político asociado con movimientos de la oposición más reaccionaria de Oriente Medio y el sur de Asia. Iqbal Sacranie, entonces dirigente del MCB, y su portavoz de prensa Inayat Bunglawala, han expresado su admiración por Maulana Maududi, el fundador del partido pakistaní Jamaat-e-islami, comprometido con el establecimiento de un Califato Islámico regido por la shariá.

Los orígenes del MCB se remontan al asunto de los Versos Satánicos, cuando Iqbal Sacranie se destacó como dirigente de la oposición a la novela de Salman Rushdie.

La idea de una organización-paraguas para el islam británico surge cuando Michael Howard era Secretario de Interior en el último gobierno conservador. Pero fue tomada con particular presteza por Jack Straw, siempre con la vista puesta en sus electores musulmanes en Blackburn, y la organización se funda oficialmente en noviembre de 1997. Straw encabezó la causa, primero como secretario de Interior y luego, tras la elección de 2001, como secretario de Exteriores. Mientras estaba en el Foreign Office, Straw estableció un departamento autónomo, ahora denominado “Grupo de Relaciones con el Mundo Islámico”, en donde la influencia del MCB sigue siendo fuerte.

Las filtraciones que recibí estuvieron motivadas por la preocupación dentro del Foreign Office sobre los acuerdos que dicho departamento estaba haciendo con el islamismo radical. Los documentos versaban sobre asuntos variados: un intercambio de emails sobre una escisión en el gabinete en torno a la prohibición de partidos extremistas; un informe sobre el conocimiento por parte de Gran Bretaña de los vuelos de la CIA; detalles de las negociaciones del Foreign Office con el movimiento de la oposición islámica radical en Egipto, los Hermanos Musulmanes; e incluso una filtración sobre la investigación de las filtraciones a The Observer.

Cuando se aproximaba el aniversario de las bombas del 7 de julio de 2005, siguientes descubrimientos me permitieron demostrar que el grupo de trabajo “Preventing Extremism Together” gubernamental, fundado tras los atentados, era un ejercicio de cosmética.

Como resultado de la publicación de las filtraciones, fui contactado en primer lugar por el equipo de Policy Exchange y después por Channel 4 para examinar las amplias implicaciones de los documentos filtrados. En vez de abordar la ideología que alimenta el terrorismo, el gobierno apoya una estrecha versión de la religión.

Los documentos demuestran que el gobierno laborista siguió una política de apaciguamiento hacia el islam radical que puede tener graves consecuencias para Inglaterra. Algunas de las comunidades musulmanas de Inglaterra se senten amordazadas por la alianza del gobierno con los islamistas. El gobierno ha favorecido una versión del islam altamente politizada.

Martin Bright, When Progressives Treat with Reactionaries. The British State’s flirtation with radical islamism, Policy Exchange, julio de 2006, https://www.policyexchange.org.uk/wp-content/uploads/2016/09/when-progressives-treat-with-reactionaries-jul-06.pdf

La complicidad del servicio secreto alemán con los crímenes nazis divide al gobierno de Merkel

Maassen: nazi y jefe del espionaje alemán
Los vínculos de los nazis con el presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el servicio de inteligencia interior alemán, Hans-Georg Maassen, siembran la discordia dentro del gobierno alemán.

Ayer tuvo lugar una reunión entre los socios del gobierno, la CDU de Merkel, la CSU y el SPD para abordar el futuro de Maassen. Los tres partidos de la coalición se emplazaron hasta el martes para tomar la decisión final.

Según publica la revista Kontraste, el jefe de los servicios de inteligencia filtró a un diputado del partido nazi AfD información confidencial cinco semanas antes de hacerse pública. Una antigua militante nazi, Franziska Schreiber, sostiene esta historia y añade que Maassen se reunió con varios dirigentes nazis para darles algunos consejos para no ser vigilados por sus servicios de seguridad.

El terrorismo nazi ha estado muy presente en los últimos días en Alemania después de que la muerte de un hombre en las fiestas de Chemnitz por heridas de arma blanca a manos de dos peticionarios de asilo desencadenara varias cacerías contra extranjeros. La actuación de Maassen en la ola de terror también ha provocado la división dentro del gobierno.

En unas declaraciones al diario Bild el pasado viernes, el jefe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución puso en duda que hubiera habido cacerías de extranjeros por parte de los nazis, así como la autenticidad de un vídeo que documentaba los ataques. Estas declaraciones provocaron que Maassen tuviera que comparecer ante dos comisiones parlamentarias, donde tuvo que matizarlas, afirmando que su intención había sido advertir contra posibles campañas de desinformación.

El puesto de Maassen depende directamente del Ministerio del Interior ocupado por Horst Seehofer, de la CSU, quien le ha ratificado en el cargo. Los otros socios de gobierno que piden la dimisión son los socialdemócratas de la SPD, quienes creen que “está claro que Maassen tiene que irse”.

En medio de los dos está la CDU de Merkel. Desde el partido de la canciller se han hecho críticas pero no se ha pedido la dimisión.

Las tensiones desatadas en torno a Maassen inciden en un momento muy complejo, a cuatro semanas de las elecciones en Baviera, donde a la CSU se le pronostica que perderá la mayoría absoluta que ha tenido casi ininterrumpidamente durante décadas. La formación de Seehofer representa el ala más rfeaccioinaria del bloque de Merkel y tanto en la pasada legislatura como en la que se inició el pasado marzo, con el nuevo pacto de coalición, ha presionado sobre la canciller para que endurezca su política migratoria.

Maassen se convirtió en 2012 en jefe de la Oficina para la Protección de la Constitución, como sucesor de Heinz Fromm, obligado a dejar el puesto por su complicidad con la célula neonazi Clandestinidad Nacional Socialista, que asesinó a nueve inmigrantes. Entonces se le asignó el cometido de reformar un servicio que había quedado en entredicho por su complicidad con el terrorismo nazi, que había actuado en la impunidad durante décadas.


http://www.msn.com/es-es/news/msn/el-v%c3%adnculo-de-la-inteligencia-alemana-y-la-ultraderecha-divide-al-gobierno-merkel/ar-BBNih3x

Holanda también ha estado apoyando a los grupos terroristas sirios durante años

El gobierno holandés ha sostenido en Siria al menos a un grupo yihadista identificado, Jabhat Al-Shamiya (Frente de Levante), que la fiscalía califica de “terrorista”, según denuncian los periódicos Nieuwsuur y Trouw (*).

El gobierno holandés justificó su apoyo a los terroristas encuadrándolo en un programa denominado hipócritamente NLA (Asistencia No Letal), pero los periódicos han descubierto que enviaron camiones Toyota Hilux e Isuzu D-max, entre otros, que fueron luego equipados con ametralladoras y artillería pesada, como muestran las imágenes de vídeo que los propios grupos terroristas muestran en sus canales de YouTube.

También les suministraron uniformes, teléfonos satelitales, ordenadores portátiles, colchones, mochilas y cámaras.

En los últimos meses ambos medios de comunicación han entrevistado a
unos 100 terroristas y a otras personas que participaron en el
programa “no letal”. Los entrevistados aseguran que todos los equipos recibidos los utilizaron para la guerra contra Siria.

Las entrevistas les han permiutido identificar a seis brigadas específicas que han combatido en Siria con apoyo holandés. Entre 2015 y principios de este año el gobierno holandés ayudó a 22
grupos terroristas en el marco del mismo programa “no letal”.

Como se ha hecho costumbre en estas “democracias avanzadas”, el gobierno no informó al Parlamento, pero ante el escándalo periodístico el viernes los ministros Blok y Kaag, de Asuntos Exteriores, enviaron una carta a la Cámara Baja anunciando que no lo volverán a hacer. El apoyo al terrorismo en Siria se ha acabado, o al menos eso prometen. La victoria de Bashar Al-Assad parece inminente y el viento ya no sopla a favor, según los propios ministros.

En la Cámara Baja el Ministerio holandés de Asuntos Exteriores siempre ha admitido que Holanda sólo apoyaba a los “moderados” con cuatro condiciones:

a) debían respetar el derecho humanitario de guerra
b) no podían cooperar con los extremistas
c) debían esforzarse por encontrar una solución política inclusiva
d) el programa “no letal” debía ser objeto de un seguimiento permanente

A partir del escándalo llegan los reproches: las condiciones no se han cumplido. Los terroristas apoyados por Holanda han cometido graves violaciones de los derechos humanos, han cooperado con los demás grupos terroristas…

El programa tampoco ha sido supervisado adecuadamente. Su objetivo (dicen ahora en el Ministerio de Exteriores) era que los combatientes “moderados” pudieran protegerse mejor de los extremistas

La conclusión a la quieren llegar es: paralizar el programa de ayuda a los “moderados” significa que los extremistas se hagan con el poder en los territorios que aún permanecen ocupados.

Lo del seguimiento era, pues, un chiste. Durante todos estos años los diputados de la Cámara Baja han estado pidiendo acceso a la información sobre el programa, pero el gobierno ha mantenido en secreto los nombres de los grupos a los que apoyaba. El tipo específico de vehículos que los Países Bajos enviaron a Siria también se declaró secreto de Estado.

El mes que viene se inicia un juicio contra un holandés que en 2015 se integró en el grupo terrorista Jabhat Al-Shamiya. La fiscalía afirma que dicho grupo es salafista y yihadista, que “se esfuerza por establecer un califato” y que “sólo se puede calificar como una organización delictiva con fines terroristas”.

https://nos.nl/nieuwsuur/artikel/2249806-nederland-steunde-terreurbeweging-in-syrie.html

Los nazis eslovenos se organizan y entrenan para la guerra

En Eslovenia ha aparecido una banda nazi integrada aparentemente por un centenar de matones armados para “velar por el orden” en las calles del país.

La banda grabó y difundió un vídeo en las redes sociales con sus entrenamientos militares, según el diario Delo de Liubliana.

La grabación, hecha supuestamente cerca de Maribor, en el nordeste del país, muestra el entrenamiento del “Primer batallón de la guardia de Estiria” (Baja Estiria es una región del nordeste de Eslovenia, mientras Alta Estiria forma parte de Austria).

Las imágenes son de una marcha de varias decenas de varones en uniformes militares y encapuchados, algunos armados con rifles y hachas, que luego entrenan en un terreno rodeado de bosques tras saludar a su comandante con gritos de “¡Por Eslovenia!”

El dirigente declarado de la banda es el jefe del partido extraparlamentario “Eslovenia Unida”, el fascista Andrej Sisko, un antiguo tarado del fútbol que el año pasado se presentó sin éxito como candidato a la Presidencia del país.

En declaraciones a la agencia eslovena STA, Sisko aseguró que su banda cuenta con un centenar de miembros, parte de ellos armados, y rechazó el calificativo de paramilitar.

Su objetivo es asegurar el orden y «la defensa de nuestra patria y de nuestros hogares», lo que implica también impedir la entrada al país de inmigrantes irregulares, explicó.

La policía eslovena se cruza de brazos y dice que está investigando a la banda terrorista. Por su parte, el presidente esloveno, Borut Pahor, y Miro Cerar, primer ministro saliente y candidato a ministro de Exteriores en el Gobierno de coalición de cinco partidos dirigido por el populista Marjan Sarec, manifestaron su preocupación.

Cerar calificó el acontecimiento como “absolutamente inadmisible” y advirtió de que el grupo “incita el miedo y propaga el odio”, mientras que Pahor dijo esperar una reacción de «los órganos competentes, conforme a la ley».

Un impresionante concierto contra el nazismo y el racismo convoca a 65.000 antifascistas en Chemnitz

Los medios sólo hablan del ascenso del fascismo en toda Europa, por lo que no dirán nada del impresionante concierto musical contra el nazismo y el racismo que se celebró ayer en Chemnitz, al que acudieron 65.000 personas bajo los lemas “Somos más” y “No hay sitio para las cacerías de odio ni para el racismo”.

De forma gratuita en el concierto han tocado los raperos Trettmann y Casper und Marteria, grupos de pop como Kraftklub y las bandas de punk-rock Feine Sahne Fischfilet y de Die Toten Hosen.

Uno de esos grupos, Feine Sahne Fischfilet, está vigilado por los servicios secretos por unas letras en las que defiende los ataques contra la policía.

El concierto empezó sobre las 17.00 hora local con un minuto de silencio en memoria de la persona acuchillada el 26 de agosto y terminó pasadas las 21.30 horas.

“Vivimos distinto y pensamos distinto. Y eso está bien. Pero en algo estamos todos de acuerdo. No hay sitio para las cacerías de odio y para el racismo. Somos antifascistas y no vamos a dejarles ni esta ciudad ni ninguna otra de Alemania a los racistas y a los nazis. Somos más», dijo para abrir el acto una portavoz de la organización desde el escenario.

El concierto, al que han animado a ir distintos representantes políticos, empezando por el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, se celebró en el centro de la ciudad, cerca de donde el pasado sábado se celebró una manifestación nazi.

La ola de terror neonazi se extiende por Alemania una semana después de los linchamientos de Chemnitz

A una semana de la muerte en Chemnitz de Daniel Hillig, un alemán de origen cubano, los neonazis volvieron a marchar el sábado por el centro de la ciudad contra la inmigración, portando banderas del Tercer Reich y haciendo saludos nazis.

Paralelamente se convocaron varias contramanifestaciones de los antifascistas, bajo el lema “Corazón en lugar de odio”, que lograron impedir que los nazis completasen la ruta que tenían prevista.

Los nazis atacaron a los antifascistas y se produjeron al menos 18 heridos, incluidos tres policías, y 37 denuncias por delitos.

Un afgano de 20 años fue agredido horas después de las protestas por cuatro encapuchados y la policía investiga si los atacantes pudieron haber participado previamente en la manifestación nazi.

El parlamentario socialdemócrata Sören Bartol aseguró que él y un grupo de personas que habían participado en la contramanifestación también fueron atacados por un grupo de nazis.

El domingo otra manifestación de unos 800 nazis por el centro de Chemnitz protagonizó persecuciones contra viandantes de aspecto extranjero, en las que varias personas resultaron heridas. El gobierno alemán las calificó de “cacerías de odio”.

Mientras, las velas en el improvisado monumento dedicado a Daniel Hillig prosiguen encendidas al igual que las protestas que sacuden esa ciudad.

De 35 años de edad, Hillig fue apuñalado por dos personas en la noche del sábado 25 de agosto durante unas fiestas populares y su muerte generó una ola de terror neonazi por toda Alemania.

El detonante es que la policía imputa el asesinato a dos solicitantes de asilo de Siria e Irak, que fueron detenidos y se encuentran en prisión preventiva.

Desde entonces, el gobierno habla de una “ola de violencia racista” en Chemnitz y las políticas migratorias de Merkel están en el centro de la polémica.

Paradógicamente el fallecido era un carpintero que descendía de inmigrantes: hijo de un cubano y una alemana. En su perfil de Facebook aparecía retratado con un tapiz de la bandera de Cuba.

“No nos consideran lo suficientemente alemanes”, ha escrito Daniel Winderlich, un amigo de Hallig en su perfil de Facebook.

http://www.diariodecuba.com/internacional/1535923721_41615.html

Audi: otra empresa ligada al nazismo y al trabajo de los esclavos en los campos de concentración

Para encubrir su papel en el III Reich, la multinacional automovilística Audi encargó a dos historiadores, Martin Kukowski y Rudolf Boch, que lo investigaran. Con el material que encontraron, los autores han publicado el libro “War Economy and Auto Union-Chemnitz Manpower during the Second World War”, en el que se vuelve a comprobar lo mismo que en las demás empresas automovilísticas, como Volkswagen, Daimler y BMW: el capital monopolista alemán está indisolublemente ligado al nazismo, al III Reich y al trabajo de los esclavos en los campos de concentración.

En 1932 las empresas automovilísticas Audi, DKW, Horch y Wanderer se fusionaron para crear el monopolio Auto Union y competir con Mercedes.

Auto Union mantuvo vínculos privilegiados con los dirigentes nazis para beneficiarse de una mano de obra esclavizada que los historiadores mencionados diferencian en tres tipos diferentes.

Primero estaban los presos del campo de concentración de Flossenbürg, en Baviera. En total, 18.000 reclusos trabajaron en este campo construyendo los coches de lujo de la marca Audi.

Según los historiadores Audi es responsable de la muerte de 4.500 de esos presos a causa de su trabajo para el grupo automovilístico, lo que supone la sexta parte de los presos que murieron en Flossenbürg.

Luego estaban los 3.700 presos de los siete campos de trabajo creados y administrados por las SS a medida para el monpolio Auto Union con el fin de construir vehículos militares.

A ellos hay que añadir 16.000 trabajadores forzosos incorporados a las fábricas tradicionales del monopolio, que no formaban parte del sistema de campos de concentración, sino que se utilizaban para fabricar vehículos para Audi en las fábricas de Chemnitz y Zwickau. De esta plantilla semiesclava, sólo una cuarta parte eran judíos.

Las condiciones de trabajo en las fábricas de Chemnitz y Zwickau eran aterradoras. Cuando consideraban que los obreros de la prisión no eran aptos para el trabajo ni lo suficientemente productivos, eran trasladados al campo de Flossenbürg para su eliminación.

La dirección de Audi ha fingido indignación e incredulidad ante el negro pasado de su empresa: “Estoy muy sorprendido por el alcance de la implicación de la antigua dirección de Auto Union en el sistema de trabajo forzado y esclavo”, ha dicho el ejecutivo del monopolio Peter Mosch.

Sin embargo, el fundador y dirigente de Audi durante la Segunda Guerra Mundial, Richard Bruhn, no fue ningún desconocido. Como tantos otros monopolistas alemanes, era un nazi que recibió el título de “Wehrwirtschaführer”, lo que se puede traducir como “jefe de la industria de defensa” y revela el papel de Audi en el esfuerzo de guerra nazi.

“Auto Unión estuvo plenamente integrado en el régimen nacionalsocialista”, concluyen los historiadores.

Tras la guerra, Bruhn fue de los que huyó de la parte de Alemania que liberó el Ejército Rojo, temiendo ser condenado por sus crímenes de guerra. Como dicen los mentecatos, “optó por la libertad” del otro lado, es decir, por la impunidad.

No obstante, durante un breve espacio de tiempo fue detenido por los británicos y en su declaración admitió haber utilizado masivamente a los prisioneros de los campos de concentración, a pesar de lo cual fue liberado.

Pero eso no fue todo; quedaba el premio. Con el dinero del Plan Marshall, Bruhn consiguió en 1949 reconstruir el monopolio Auto Union para convertir a la República Federal de Alemania en un baluarte del capitalismo en Europa central.

El nazi Bruhn fue uno de sus héroes del “milagro económico” alemán de la posguerra. En 1953 le concedieron la Gran Cruz del Mérito por su papel en la reconstrucción del poder económico del monopolio tras la guerra.

Casi como en España, los criminales nazis en Alemania también tienen
calles con su nombre, por ejemplo en Ingolstadt, en Baviera, donde Audi
tiene su sede. Los planes de pensiones privados de Audi también llevan
su nombre.

https://global.handelsblatt.com/companies-markets/drawing-a-veil-over-the-nazi-past-599644

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