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2.000 inmigrantes malviven en tiendas de campaña en las calles de París

El último recuento realizado el miércoles por la asociación FTA (France Terre d’Asile) arroja que 2.039 migrantes malviven en tiendas de campaña en las calles del norte de París. La prefectura explica esta situación por una saturación de los centros de acogida y anuncia la próxima apertura en el centro de 1.200 nuevos refugios.

La asociación FTA realiza batidas periódicas por la capital francesa y denuncia que los campamentos en las calles del norte de París están en expansión constante.

La semana anterior la FTA contó 1.728 migrantes en las aceras, tomando una base de dos personas por tienda de campaña. “El número aumenta cada día. Si no hacemos nada, habrá 3.000 a finales de enero, 4.000 en febrero…”, advierte Pierre Henry, director general de la asociación.

Los migrantes se concentran en varias zonas. Más de 800 personas se encuentran en la zona de la Porte de la Chapelle, donde las tiendas de campaña están abarrotadas bajo la autopista A1 y cerca de la carretera de circunvalación. En Saint-Denis, Porte de Clignancourt o Porte de la Villette, en el norte de la capital, se han establecido otros campamentos más pequeños pero igualmente insalubres, en los que los migrantes sudaneses, en particular, han instalado sus tiendas de campaña en medio del tráfico, en una rotonda sembrada de desechos y escombros.

La prefectura explica que la capital ha experimentado un aumento del 45 por ciento de solicitantes de asilo el año pasado, frente al 20 por ciento a escala nacional. Esta situación ha provocado la saturación de los centros de acogida de inmigrantes. En septiembre, sin embargo, la prefectura adelantó el número de 9.000 plazas disponibles en la región de París.

En respuesta a esta situación, el gobierno reforzará las instalaciones de alojamiento para los solicitantes de asilo en los próximos días. Así pues, gracias al apoyo del Ministerio de Cohesión Territorial, pronto se abrirán en la capital 1.200 plazas de acogida para migrantes, ha prometido el prefecto Michel Cadot.

La FTA denuncia la falta de una política de migración a largo plazo. “Siempre llegamos tarde a la realidad de los campamentos, constantemente corremos tras situaciones dramáticas”, afirma Henry. “Desde hace dos años solicito un primer sistema de recepción en París, pero también en las capitales regionales” para aliviar la congestión en la capital.

En un artículo publicado en el periódico dominical JDD a finales de diciembre, 14 ONG, entre ellas Médicos Sin Fronteras y Secours Catholique, acusaron al gobierno de poner deliberadamente en peligro a los migrantes al obligarles a hacerse casi invisibles.

También pidieron a Macron que proporcione alojamiento rápido a las personas que viven en la calle.

http://www.infomigrants.net/fr/post/14458/a-paris-plus-de-2-000-migrants-dorment-sur-les-trottoirs

De las barricadas de los ‘chalecos amarillos’ ha surgido una nueva estrella: Eric Drouet

¿Quién dijo aquello de “como pollo sin cabeza”? Los “chalecos amarillos” ya tienen cabeza. Se llama Eric Drouet, es camionero y le han detenido dos veces por “atentar contra el Estado de Derecho”, la última de ellas el lunes de esta misma semana.

Ha sido su bautismo de fuego y tras él han llegado los focos, los micrófonos, el maquillaje, los platós de televisión, las tertulias de la radio y las entrevistas “en profundidad”. Es el portavoz de algo que hasta ahora carecía precisamente de eso: de voz.

¿Quién es Drouet?, ¿qué quiere?, ¿qué opina?, ¿qué propone?

Es el lanzamiento de una estrella en toda regla. Nadie ha escatimado en gastos, sobre todo porque las audiencias suben cada vez que aparece él. Es lo mejor que puede tener cualquier Estado de Derecho: un proscrito, un rebelde. Hasta el franquismo lanzó a un delincuente como héroe: El Lute.

Hay quien propone la creación del Partido de los Chalecos Amarillos al estilo políticamente correcto de la posmodernidad: creado desde la base, asambleario, transversal, omnívoro…

Unos componen canciones y otros registran y patentan la marca para fabricar perfumes “chaleco amarillo”: el inconfundible olor a gasolina de las barricadas.

Mientras el movimiento duró, todo fueron mentiras, críticas y boicot por parte de los partidos y los medios: vándalos, salvajes, gamberros… Ahora todo ha cambiado: el producto vende en todo el mundo porque los “chalecos amarillos” han hecho lo que a todos los oprimidos les gustaría: prenderle fuego a casi todo lo que se les pone por delante.

Es lo que tienen los productos instantáneos como el Nescafé y los movimientos sociales y políticos de ese tipo. En todo el mundo cualquier chispa puede incendiar la pradera, hasta la más insignificante (y saltan chispas a cada momento).

El dilema no es, repetimos otra vez, el movimiento en sí sino su continuidad y, por lo tanto, su dirección. Claro que si una organización quisiera reproducir la lucha de los “chalecos amarillos” cada día, ya no fabricarían perfumes con su logo, sino que los meterían en la cárcel por “terrorismo”.

Más información:
– ‘Chalecos amarillos’: como pollo sin cabeza
 

¡Arriba España! ¡Que la levanten los extranjeros!

El jueves la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, anunció que el ejército alemán reclutará ciudadanos de la Unión Europea para cargos de especialistas del ejército de su país.

Si en Alemania los alemanes no quieren ir a filas nuestros esquemas intelectuales vuelven a fallar de nuevo: un país con tanta fama de xenófobo como Alemania no tiene reclutas suficientes para su ejército, que en todas partes es la quintaesencia de los valores patrioteros.

Como ocurre en la misma España, también en Alemania los alemanes quieren tan poco a su nación que dejan su futuro en manos de extranjeros, de mercenarios. En ambos países el patrioterismo es sólo de boquilla. Los fascistas mienten: los hechos demuestran que ni los alemanes quieren a Alemania ni los españoles a España.

Aquí lo que les gusta es esa estúpida parafernalia fascista de la jura de bandera, mientras que los demás lo que deberíamos hacer es limpiarnos los mocos, e incuso el culo, con ella.

También sería un buen momento para acabar o, al menos, para reducir el militarismo rampante, donde nunca hay recortes. Cada año el Ministerio de Defensa bate sus propios registros presupuestarios. Es bastante simple: si un ejército no tiene suficientes fuerzas, lo que debe hacer el gobierno es sustituir la tropa por drones u otras armas que disparen sin que nadie apriete el gatillo.

Otra posibilidad es tener un ejército más pequeño y más barato, dedicando el dinero a las escuelas, los hospitales o las pensiones. Pero entonces habría que cerrar Navantia y, como dicen los de Podemos, se perderían puestos de trabajo… Es mejor seguir con la hipocresía pacifista y fabricar máquinas de matar y de morir, sobre todo si los que matan o mueren no tienen nuestro DNI.

En los países fascistas, como España, el ejército es tan importante (para el fascismo) que imponen el servicio militar no sólo como derecho (y timbre de honor) sino como una obligación constitucional, aunque la realidad va siempre por otros derroteros y en los años ochenta del siglo pasado los “obligados” lograron suspender su obligación de servir a filas, por lo que volvemos a lo mismo: los españoles no serán tan patrioteros cuando nunca han querido ir a la mili. ¿Por qué no modificar la Constitución y eliminar de ella la obligación de hacer la mili en lugar de mantener la hipocresía?

Los españoles ni siquiera han querido enrolarse en un ejército profesional a cambio de dinero, lo cual obligó al gobierno a recurrir a los extranjeros. Si coger un fusil fuera un trabajo, los 3.000 soldados sin DNI del ejército “español” demuestran que no es eso lo que nos quitan sino que hacen lo que ningún español está dispuesto hacer, que es exactamente lo siguiente: morir por una patria que no es la suya mientras los amantes de la patria se indignan porque hay quien se suena la nariz con alguno de sus símbolos.

En sus absurdos desfiles los generles fascistas gritan “¡Arriba España!”. Lo no dicen que es que son los demás quienes deben levantarla, esos a los que desprecian tanto: los extranjeros.

No se puede ‘limitar’ el poder de los monopolios sin reducirlo a cero

Fernando Luengo, que se presenta como “economista y miembro de la secretaría de Europa de Podemos” escribe un penoso artículo en “La Marea” (*) que resume muy bien el cúmulo de tópicos y absurdos de la posmodernidad, aprendidos en alguno de esos másters por correspondencia que imparte la Universidad Rey Juan Carlos.

Como era de esperar, el autor lleva la conclusión al terreno de las próximas elecciones europeas porque algunos grupos, como Podemos, carecen de actividad política fuera de los periodos electorales, una actividad que -por cierto- es sólo retórica ya que luego “donde dije digo…”

La retórica se vierte, como también es normal, en lenguaje anglosajón, que habla de “corporaciones” y no de monopolios. No hay más que leer el lenguaje que utiliza un autor, como Luengo en este caso, para saber la doctrina que se trata de inculcar.

Hay palabras que aparecen mucho y otras que no aparecen para nada, como centralización, concentración de capital o capitalismo monopolista de Estado, por lo que es posible afirmar que las “corporaciones” influyen sobre el mercado, dice Luengo, ya que son su “mano visible”, que es una manera de ocultar que en el capitalismo actual la competencia es de tipo de monopolista.

Por supuesto, las “corporaciones” son tan grandes que incluso “influyen” sobre el Estado, por lo que parece que ambos, Estado y monopolios, son cosas distintas y lo mismo cabe decir de la Unión Europea. A causa de ello la legislación laboral es “favorable a los intereses del capital”, lo mismo que la desregulación de los mercados, la tributación, los paraísos fiscales, las puertas giratorias y un rosario de cuestiones que podría alargarse hasta el infinito.

En un Estado monopolista, ¿qué regulación no es “favorable” a los intereses de los monopolios?, o mejor dicho aún, ¿qué regulación no viene impuesta por ellos?

La propuesta de Luengo es imponer resticciones en Bruselas para “limitar” el poder de esos monopolios o, como se suele decir también, de lo privado, para promover un potente “polo público” de manera que “la ciudadanía” recupere soberanía.

El lenguaje del artículo de Luengo está saturado de una posmodernidad rancia para disimular lo esencial: la Unión Europea la crearon los grandes monopolios y desde su surgimiento es una palanca cuya única tarea es promover sus intereses. Las elecciones europeas y los partidos que concurren a ellas, como Podemos, tampoco son nada distinto del monopolismo. Están para edulcorar y perfumar el hedor repugnante de los grandes monopolios europeos.

El señuelo de “limitar” el poder de los monopolios es un camelo, sobre todo si se pretende llevar a cabo en la guarida de los propios monopolios. La lucha contra la Unión Europea debe estar enfilada contra el capitalismo mismo, que en cada país reviste la forma de capitalismo monopolista de Estado, es decir, que es una batalla contra todos y cada uno de los Estados europeos; no contra uno u otro gobierno, no por unas u otras elecciones, sino por la creación de un Estado nuevo: socialista.

(*) https://www.lamarea.com/2018/12/28/soberania-y-poder-corporativo/

‘Chalecos amarillos’: como pollo sin cabeza

La crónica de este fin de semana de FrancetvInfo sobre las movilizaciones de los “chalecos amarillos” no tiene desperdicio (*). Hasta ahora los tertulianos, tanto en Francia como en España, se quejaban de dos aspectos de la lucha que, por cierto, son el mismo aspecto. Por un lado, que se trata de una protesta espontánea. Por el otro, se lamentan de “la violencia” que, como siempre, deben Ustedes interpretar correctamente: se trata de “la violencia” de los manifestantes, no de los que ha matado la policía disparando a bocajarro a diestro y siniestro.

Cuando las movilizaciones populares no están controladas por los agoreros de siempre (sindicatos y partidos “de izquierda”), derivan por derroteros inadmisibles: barricadas, cócteles molotov, cortes de carretera, incendios, asaltos…

La mayoría es pacífica. Ejerce un derecho constitucional y lo hace, además, civilizadamente, e incluso tienen razón. Los protagonistas de los execrables disturbios no son los manifestantes sino unos pocos, al margen de los demás, el “black block”, vándalos, delincuentes comunes…

Ese es el rollo típico de los tertulianos de la tele, cuyas neuronas no dan para más. A fin de evitar tales disturbios, lo mejor es evitar la espontaneidad de las luchas, ponerlas en manos de sindicatos, como la CGT francesa, sin ir más lejos.

Dicho y hecho. Conscientes de que la movilización de los “chalecos amarillos” no se había logrado frenar ni con el atentado de Estrasburgo, tan oportuno, ni con las promesas de Macron, había que poner a un sindicato de salvavidas del capital, que se encargó de convocar una “huelga general” (un sábado) para “defender el poder adquisitivo de los salarios”.

A partir de entonces la liturgia cambia; deja de ser lo que había sido y el propio sindicato avisa previamente a la policía de las manifestaciones convocadas, su horario, su recorrido y demás.

Casi ni hace falta policía porque el sindicato es en sí mismo un policía que se llama “servicio de orden” para que todo transcurra como les gusta. Se ha convertido ya en una “manifestación tradicional”, dice FrancetvInfo, donde la palabra “tradicional” necesitaría algo más de explicación porque no se quiere referir a la Comuna de París, por poner un ejemplo.

A diferencia de otras jornadas, a donde llegaron los tentáculos de la CGT no alcanzó la maldita violencia. “No se registró ninguna perturbación”, añade la crónica de FrancetvInfo.

A través de su gobierno, el capitalismo francés ha encomendado a la CGT acabar con el levantamiento de los “chalecos amarillos”, lo que el sindicato cumplirá con toda celeridad y a cambio de unas mínimas concesiones para no quedarse con el culo al aire.

Es el destino ineluctable de cualquier movimiento espontáneo. Fue bonito mientras duró porque demostró que también en las grandes metrópolis mundiales hay combustible suficiente para incendiar la pradera.

Es algo de lo que, sin embargo, muchos dudan porque creen que el proletariado se ha “aburguesado”, o que está “alienado”, o que vota a la “extrema derecha”. En fin, cada día leemos bobadas como esas para todos los gustos.

Los que opinan de esa manera tienen una carencia seria: se preocupan mucho de los demás; se quejan de que quienes no luchan son los demás, de que ya deberían haber salido a luchar, o de que luchan poco.

Deberían preocuparse por sí mismos. En todo el mundo, incluidos los países del Primer Mundo, la clase obrera saldrá a la calle de manera inexorable y saldrá, además, a por todas. Por lo tanto, eso no les debería preocupar, sino lo que harán ellos cuando eso se produzca. ¿Están Ustedes preparados?, ¿serán capaces de ponerse a la cabeza de un movimiento así, de ir a por todas?, ¿o más bien son Ustedes bomberos del tipo CGT francesa?

Lo mismo que en España, en Francia el déficit no es la clase obrera, que ha dado muestras mil veces de que está dispuesta a todo. Lo que le falta al movimiento es cabeza, dirección y programa. Preocúpense de ello y dejen de culpabilizar a los trabajadores. ¿Está Usted organizado?, ¿está bien organizado?, ¿tiene un programa que ofrecernos a los demás?, ¿es capaz de dar una explicación de la situación política?, ¿qué salidas nos ofrece?

(*) https://france3-regions.francetvinfo.fr/auvergne-rhone-alpes/lyon-saint-etienne-manifestations-pouvoir-achat-1592309.html

Más información:
– De las barricadas de los ‘chalecos amarillos’ ha surgido una nueva estrella: Eric Drouet

Los trabajadores húngaros en pie de guerra contra la reforma laboral del gobierno

Desde hace varios días los trabajadores húngaros se están manifestando para protestar contra la reforma de la legislación laboral del gobierno, recién aprobada el 12 de diciembre.

En virtud de la nueva legislación, los capitalistas podrán exigir a sus trabajadores que trabajen hasta 400 horas extraordinarias al año (frente a las 250 horas que han trabajado hasta ahora), pagaderas en un plazo de tres años.

Los trabajadores califican la reforma como un “derecho de esclavitud” y exigen que se apruebe un aumento del salario mínimo.

El Primer Ministro, Victor Orban, dice que “para ganar más hay que trabajar más” y califica a los manifestantes de criminales y vándalos.

El 14 de diciembre, cerca de 3.000 personas se reunieron frente al Parlamento en Budapest, donde se produjeron choques de los manifestantes con la policía, que lanzó gases lacrimógenos para disolver la concentración.

La policía detuvo a unos 50 manifestantes y unos 15 policías resultaron heridos.

Los manifestantes eran jóvenes en su mayoría y las movilizaciones se están extendiendo a otras ciudades de Hungría. En Pécs, por ejemplo, las manifestaciones también fueron significativas, pidiendo la “destrucción del castillo de naipes erigido por el gobierno”.

Hoy está convocada una manifestación en Budapest, que se espera sea masiva. Es la primera vez que Orban tropieza con tantos manifestantes heterogéneos, agrupados por el rechazo a su política antiobrera. Durante la última manifestación los manifestantes empezaron a gritar “¡Fuera Orbán!”.

La Hungría actual reedita el Imperio Austro-Húngaro de hace un siglo, un país bajo el control de Alemania, que no mueve un dedo sin el consentimiento de Merkel.

Al menos 120 detenidos en el quinto sábado de manifestaciones de los “chalecos amarillos” en Francia

Al menos 120 personas han sido detenidas durante el quinto sábado consecutivo de movilizaciones de los “chalecos amarillos”, que no han logrado frenar ni las promesas de Macron de dar marcha atrás en el impuesto sobre los carburantes, ni el atentado mortal de Estrasburgo.

Un conductor se ha convertido en la séptima víctima mortal desde el inicio hace cinco semanas de las protestas, al estrellar su vehículo contra un camión detenido por un retén de los manifestantes levantado en la localidad belga de Erquelinnes, en la frontera con Francia.

Para inspirar sensación de normalidad y no espantar a los turistas, el gobierno ha decidido que algunos de los principales monumentos de París, como la torre Eiffel o el Arco del Triunfo permanezcan abiertos.

Sin embargo, muchos museos y sitios culturales en París permanecerán cerrados por precaución, como las Catacumbas, el Museo de Arte Moderno, el Petit Palais o el Museo Cernuschi. Varias estaciones de metro permanecerán cerradas o con interrupciones, principalmente en el oeste de París.

La policía también ha iniciado el baile de cifras. Dicen que el llamado Acto V ha sido secundado por unos 16.000 manifestantes que han efectuado 199 bloqueos en todo el país, frente a los 22.000 asistentes de la semana pasada, donde fueron levantados unos 297 retenes.

Las cifras son sustancialmente más bajas que las registradas el fin de semana pasado, apogeo de las protestas, cuando antes del mediodía ya habían resultado detenidas unas 320 personas en un día que acabó con más de 1.000 detenidos y unos 135 heridos.

En París, la nueva marcha, protagonizada en su inicio en torno a las 8.30 por apenas un millar de manifestantes, ha estado flanqueada por el contingente policial. En los Campos Elíseos la policía ha empleado de nuevo gases lacrimógenos durante la mañana.

A primera hora se contabilizaban apenas un millar de manifestantes, aunque se mantiene un dispositivo policial de gran envergadura que ha tenido que intervenir finalmente en torno a las 16.00 con cañones de agua en los Campos Elíseos. También se tiene constancia de cargas policiales en el mercado de Las Halles centrales. A ello hay que añadir disturbios leves en barrios céntricos de la capital como el de Opera, Saint-Lazare o la avenida Presidente Wilson.

En el programa de esta mañana de ETB sobre los “chalecos amarillos”, al hablar de “la violencia” se les ha olvidado a todos mencionar que 7 manifestantes han fallecido como consecuencia de las protestas. La policía francesa también es intocable.

Veamos: en Bruselas el número de detenidos en la manifestación de hoy de los “chalecos amarillos” es de 60, a pesar de que la policía dice que no hubo incidentes. Entonces, ¿por qué los han detenido?, ¿cuál es la coartada de la represión esta vez?, ¿a eso no lo llaman “violencia” en ETB?

¿Chalecos amarillos en Francia? La culpa de los disturbios es la injerencia rusa

Lo que nos faltaba por leer lo publicó ayer el diario francés “Le Parisien”: el servicio secreto está comprobando la injerencia de las redes sociales “vinculadas al extranjero” que han amplificado la movilización de los “chalecos amarillos” mediante el empleo de cuentas falsas (1).

En efecto, lo de los “chalecos amarillos” no es para tanto. Si Libération describe la situación como “guerrilla urbana” es porque es un periódico manejado por el Kremlin. Cuando la Agencia France Press habla de que su país está en “alerta roja” ya saben el significado de dicho color.

Que todo el mundo ha caído en manos de Moscú se está convirtiendo en una paranoia que los más papanatas se acabarán creyendo. Putin ya no se limita a manejar las elecciones sino las movilizaciones y protestas. La culpa de todo lo que ocurre en Francia la tienen los rusos.

Luego la campaña la reconvertirán en algo un poco más útil que la simple intoxicación: hay que dar un paso más en la represión y, además de disparar contra los manifestantes a discreción, hay que censurar internet (también a discreción).

La Secretaría General de Defensa y Seguridad Nacional (SGDSN) que investiga la infiltración extranjera (rusa) en las redes sociales depende del Primer Ministro y repite un mantra que se ha convertido en tópico: los rusos utilizan cuentas falsas, bots…

Pero no es sólo una paranoia de la prensa francesa. Paralelamente el periódico británico The Times repite exactamente lo mismo: las redes sociales vinculadas a Rusia amplifican las manifestaciones callejeras que sacuden a Francia (2).

Esos curtidos cazadores de bulos que proliferan por internet husmeando intoxicación y noticias falsas, tienen aquí un filón, pero se callarán como perros porque se trata de otra mentira de la prensa “seria”.

A los de “Le Parisien” no les importa admitir que no tienen “ningún elemento objetivo” para establecer un vínculo técnico entre la efervescencia de las redes sociales y el espionaje ruso, o sea, que es otra de esas noticias sobre la nada, el humo, chismes urdidos por los espías…

Putin está perdiendo el tiempo: lo que debería hacer es aprovechar el manejo de las redes sociales que tiene en todo el mundo para presentarse a las elecciones y ganarlas.

(1) http://www.leparisien.fr/faits-divers/gilets-jaunes-enquete-sur-une-possible-ingerence-exterieure-08-12-2018-7963794.php
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/russian-accounts-fuel-protesters-outrage-online-xx2f2g8th

Vehículos blindados custodian las calles de París en previsión del levantamiento del fin de semana

El Primer Ministro francés, Edouard Philippe, ha anunciado que este fin de semana 89.000 policías estarán de servicio en todo el país, algo que nunca se había visto en Francia, según dice el general Lizurey. No obstante, la cifra no parece real. Sólo los militares desplegarán 60.000 efectivos.

En París el gobierno va a destinar a 8.000 policías y 15 vehículos blindados de la Gendarmería para el control de multitudes, entre otras medidas excepcionales para contener los disturbios y enfrentamientos.

La Gendarmería ha cancelado todos los permisos y vacaciones. Los escuadrones móviles están en máxima alerta.

La policía ha instado a las tiendas y restaurantes de los Campos Elíseos a que cierren sus puertas y algunos museos también lo harán. La Torre Eiffel también estará cerrada. Durante los dos primeros fines de semana de las movilizaciones de los “chalecos amarillos”, el 17 y 24 de noviembre, las tiendas y los museos no cerraron.

El partido de fútbol del París Saint-Germain contra el Montpellier, previsto para hoy, también se ha aplazado a petición de la policía de París, y algunas escuelas cercanas a los Campos Elíseos han cancelado las clases de los sábados.

Las protestas de los “chalecos amarillos” no han frenado a pesar de que el gobierno francés ha cedido en sus pretensiones de aumentar los impuestos sobre los combustibles.

El clima político no puede estar más enrarecido. Algunos medios han lanzado el rumor de que Francia vive un intento de Golpe de Estado. Otros, como el “youtuber” Bassem Braiki, pronostican para hoy un atentado yihadista “de falsa bandera”.

Según Le Figaro, las manifestaciones de hoy pueden estar marcadas por una violencia sin precedentes. El servicio francés de inteligencia, asegura el diario, ha informado de que los manifestantes tienen armas para atacar y de que hay llamamientos de matar a parlamentarios, funcionarios del gobierno y policías.

Hasta ahora, cuatro personas han muerto en las últimas semanas de manifestaciones en Francia, entre ellas una mujer de 80 años que murió cuando la policía lanzó una bomba de gas lacrimógeno contra la ventana de su vivienda mientras intentaba cerrarla. Más de 400 personas fueron detenidas durante las violentas manifestaciones del pasado fin de semana y más de 130 resultaron heridas.

A los “chalecos amarillos” se le han sumado otras protestas, como las de los estudiantes, que llevan cuatro días de huelgas y movilizaciones. Cerca de 280 institutos han cerrado y 45 de ellos han sido bloqueados.

Hay más de 700 estudiantes detenidos. A 153 de ellos les acusan de participar en un “ataque armado multitudinario”, según el diario Libération.

378 manifestantes de los ‘chalecos amarillos’ siguen detenidos en París

El fiscal de París, Rémy Heitz, confirmó ayer que 378 personas permanecen detenidas por la policía, tras los violentos enfrentamientos que se registraron el pasado sábado durante la manifestación de los “chalecos amarillos”, un número extraordinario que ha obligado a repartirlos en comisarías de toda la región parisina.
El domingo por la mañana el Presidente Macron reunió de urgencia al gabinete para analizar la situación de “guerrilla urbana” por las calles de la capital.
El gobierno no descarta la imposición del estado de excepción, sugerencia del sindicato policial Alliance, pero la ministra de Justicia, Nicole Belloubet, aseguró que el tienen otras herramientas. Ayer la ministra se entrevistó con los jueces a fin de iniciar juicios y castigos ejemplares contra los detenidos.
“Entre los detenidos hay una cierta variedad de perfiles pero tenemos muchos hombres mayores, de entre 30 y 40 años llegados de provincias para participar en actos de violencia, aunque se reivindican del movimiento de los ‘chalecos amarillos’”, indicó el fiscal Heitz en rueda de prensa. Entre los detenidos hay también 33 menores y otros perfiles de “jóvenes de la región parisina, más bien motivados por la delincuencia”, dijo el fiscal para manipular al movimiento de protesta.
Según Heitz, la masa de detenidos les ha obligado a dispersarlos por comisarías de París y de la periferia y, “ante esta situación excepcional”, han triplicado el número de magistrados para tratar los casos.
Los detenidos comparecerán ante la justicia en procedimientos urgentes a partir de hoy en su mayoría por violencia contra la autoridad pública, degradación de la vía pública, reagrupación con objetivos violentos o por llevar armas como cuchillos y proyectiles, entre otros delitos.
El fiscal señaló que estas infracciones están penadas con prisión de 3 a 7 años aunque las sentencias se aplicarán de forma individualizada, caso por caso.
Según cifras oficiales, hubo 136.000 manifestantes, 133 heridos, 436 detenidos y 378 acusados. Uno de los manifestantes está en coma y un periodista de la cadena Russia Today fue herido de bala por disparos de la policía.
El fin de semana gobierno mantuvo acuartelados a 60.000 policías, que fueron incapaces de hacer frente al cúmulo de manifestaciones. Tampoco el número de bomberos fue suficiente para sofocar todos los incendios de bancos, grances almacenes y tiendas de lujo del centro de la capital francesa.
El sábado las calles de París acabaron completamente bloqueadas por las barricadas y los piquetes, desde primeras horas de la mañana hasta la madrugada del día siguiente.
Los manifestantes se mezclaron con una protesta paralela contra el paro y la precariedad.
En Nantes los “chalecos amarillos” invadieron las pistas de aterrizaje del aeropuerto, que tuvo que cerrar, por lo que todos los vuelos fueron cancelados.
En Puy-en-Velay los manifestantes asaltaron la prefectura, equivalente a una delegación del gobierno en España. En Villefranche-sur-Saône bloquearon el peaje de la autopista para que los automovilistas pudieran circular gratis.
A pesar de la represión, el movimiento insta a convocar nuevas manifestaciones para este fin de semana.

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