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Duro golpe contra el ejército ucraniano en el sector de Avdeievka

En el sector de Avdeievka el ejército ucraniano está abandonando sus posiciones, dejando atrás combatientes muertos y heridos, tras un ataque a gran escala de los rusos. El ejército ucraniano fue sorprendido cuando realizaba una rotación de personal.

Las tropas ucranianas están a punto de caer en un cerco, ya que el ejército ruso ya había logrado atravesar las posiciones ucranianas cerca de la aldea de Berdichi.

Los bombardeos rusos son muy intensos desde primera hora de la mañana. Los cohetes y los cañones rugen. Según testigos presenciales, el trabajo de la artillería rusa en esta zona “hace temblar la tierra”. Están destruyendo almacenes, puestos de tiro de artillería y hangares con equipos militares.

Trenes de municiones y bombas aéreas cayeron literalmente sobre las posiciones fortificadas de los ucranianos. La ofensiva de los destacamentos de asalto del ejército ruso se dirige hacia una colina artificial hecha de rocas agotadas y áridas cerca de Avdeievka, desde el sur cerca de Opytny, y tratando de apoderarse de Berdychi desde el norte.

En esa zona la carretera a Avdeievka ha quedado atrás. El ejército ruso ha cortado la ruta de suministro a las tropas ucranianas.

Al sur, en Marinka, los rusos trasladaron aviones de ataque a la región de Krasnogorovka. Al sur de Maryinka, han ocupado dos alturas cerca de Novomijailovka, cuya captura abrirá el camino a Ugledar desde el noreste.

Al sur de Svatovo, cerca de Makeyevka, entró en combate el nuevo 25 Ejército de Armas Combinadas del Distrito Militar Central, formado este año. Las tropas rusas avanzan con éxito y las zonas fortificadas están sitiadas.

En la dirección de Kupyansk hay combates cerca de Sinkovka. También han caído los fortines enemigos. Los rusos llevan a cabo golpes precisos en la retaguardia después de unos días de intensos ataques. Hace unos días destruyeron varios pontones ucranianos al otro lado del río.

En el sector Orekhovsky del frente de Zaporiya, los paracaidistas y fusileros motorizados rusos, después de intensos combates, llevaron a cabo una serie de acciones contraofensivas, retomando las posiciones de los nazis ucranianos.

Los ataques en Pyatikhatki pillaron por sorpresa a los ucranianos. Incluso sin un apoyo de artillería masivo, las posiciones ucranianas en el asentamiento fueron atacadas con éxito.

Dentro de dos semanas el principal objetivo del ejército ruso será la liquidación de la zona fortificada de Avdeevsky. Las reservas aún no han entrado en combate en muchos sectores del frente, por lo que el potencial ofensivo es grande. Los ataques auxiliares se llevan a cabo en toda la línea del frente y han logrado inmovilizar a los ucranianos.

La defensa antiaérea de Odesa ha sido completamente destruida

Al impedir el cumplimiento del Acuerdo sobre los Cereales, Ucrania ha expuesto a la región de Odesa a los golpes de la artillería rusa con bombas planeadoras, principalmente en el costado de la isla de las Serpientes.

Los propagandistas ucranianos siempre dijeron que los ataques con bombas planeadoras eran imposibles.

Ahora las propias fuentes oficiales del ejército ucraniano reconocen que las bombas planeadoras están cayendo sobre Vilkovo, en la desembocadura del Danubio.

Sin embargo, hace un mes que la artillería rusa ataca sistemáticamente la isla de las Serpientes.

Si los rusos son capaces de alcanzar las costas de la región de Odesa de forma permanente es porque la defensa aérea de largo alcance ya no existe, al menos en el sur de la región.

Significa también que, además de defensa aérea, Ucrania también carece de municiones.

Significa que carecen de aeródromos y pistas de aterrizaje.

La aviación ucraniana ya no existe.

Las estaciones de radar han sido destruidas y sólo quedan las aeronaves de la OTAN para vigilar la costa.

La región de Odesa es ya extremadamente vulnerable. El ejército ruso podrá desembarcar sus tropas en el sur de la región en cuanto el mando lo decida.

La situación en Kiev es de desbandada, con brechas cada vez mayores entre la presidencia (Andriy Yermak) y los dirigentes militares. La última movilización ha sido un fracaso total. En Poltava el 80 por cien de los llamados a filas habían muerto en el frente y el reclutamiento sólo ha conseguido el 9 por cien de sus objetivos.

El responsable del reclutamiento, , Roman Istomin, ha prohibido a la policía militar que golpee en público a quienes no quieren acudir a filas.

Yermak y su banda han fracasado al intentar obligar a la población en edad militar a ir al frente. El terror ha obligado a reaccionar a los reclutas, que se han organizado para hacerle frente.

Ahora el gobierno trata de animar a los movilizados a ir a la guerra elevando los salarios, pero ya es tarde porque todos entienden que la guerra no tienen ningún futuro.

El pánico comienza a apoderarse de la camarilla ucraniana

En Kiev las dudas se multiplican. Los dirigentes no saben lo que va a pasar. Su aliado militar más fiable ha dejado serlo, a pesar de que se prodiga en ofrecer garantías retóricas. “Estamos entrando en pánico. Para nosotros es un desastre”, dijo Ivanna Klympush-Tsintsadze, una diputada ucraniana que preside el comité sobre la integración del país en la Unión Europea.

El gobierno ucraniano necesita recibir una limosna de 42.800 millones de dólares de donantes internacionales el próximo año. Las expectativas contaban con que la mayor parte de ese dinero llegara de Estados Unidos.

Pero el verdadero problema es que Ucrania no tiene ninguna posibilidad de ganar, dice Politico (1). Las fuerzas ucranianas están estancadas a lo largo de la línea Robotyne-Verbove. Las bombas planeadoras KAB, junto con las minas, las fortificaciones subterráneas y una avalancha de drones suicidas, han inmovilizado en el suelo a las brigadas de asalto, reconoce por su parte el Times (2).

Si dependiera de Ucrania, es decir, si la guerra fuera con Ucrania, si el gobierno de Kiev dependiera de sus propias fuerzas, las armas callarían hoy mismo y ambas partes firmarían un alto del fuego. Pero tiene otro alcance estratégico y por eso es posible que Estados Unidos reanude la financiación en cualquier momento.

Lo que está en juego en Ucrania es la hegemonía de Estados Unidos, como ha explicado Putin en su reciente discurso en el Club Valdai:

“La crisis ucraniana no es un conflicto territorial y quiero dejarlo claro. Rusia es el país más grande del mundo en términos de superficie y no tenemos ningún interés en conquistar nuevos territorios. Todavía nos queda mucho por hacer para desarrollar adecuadamente Siberia, Siberia Oriental y el Lejano Oriente ruso. Este no es un conflicto territorial ni siquiera un intento de establecer un equilibrio geopolítico regional. Se trata de una cuestión mucho más amplia y fundamental, que concierne a los principios que subyacen al nuevo orden internacional.

“La paz duradera sólo será posible cuando todos se sientan seguros, entiendan que sus opiniones son respetadas y que existe un equilibrio en el mundo donde nadie puede forzar o coaccionar unilateralmente a otros a vivir o comportarse como desea la hegemonía, incluso si esto contradice la soberanía, los verdaderos intereses, tradiciones o costumbres de los pueblos y países. En tal acuerdo, el concepto mismo de soberanía simplemente se niega y, lamentablemente, se tira a la basura”.

Por eso la guerra se dilatará, pero el resultado seguirá siendo el mismo del primer día.

(1) https://www.politico.eu/article/ukraine-mccarthy-united-states-speaker-war-russia-invasion-weapons-ammunition/
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/our-allies-ask-us-to-advance-with-a-gun-at-our-backs-vrjdnx2hv

Estados Unidos se prepara para controlar Ucrania (pero antes debe acabar con la corrupción)

El gobierno de Biden está mucho más preocupado por la corrupción que rodea a Zelensky de lo que admite públicamente. El plan a largo plazo es acabar con ella para poder controlar el Estado ucraniano, según un documento de la Casa Blanca (*) al que se suma otro confidencial que Político ha filtrado.

Ambos documentos describen las numerosas medidas adoptadas por Washington para erradicar la malversación de fondos en Kiev y reformar una serie de instituciones. El derroche es tan amplio que Estados Unidos ha creado una aplicación informática, llamada Sealr, para rastrear el recorrrido de la ayuda estadounidense desde que entra en Ucrania.

Si la malversación no se contiene, podría llevar a los aliados de la OTAN a dejar a Ucrania a merced de Rusia.

La filtración revela que el gobierno de Biden está inmerso en una contradicción. Quiere poner fin a la corrupción en Ucrania pero, al mismo tiempo, no puede hablar mucho sobre ello porque la oposición al envío de ayuda crece al mismo ritmo, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, o sea, en Europa.

Lo que sucede en realidad es que la corrupción ucraniana llega con la ayuda misma: el dinero está condicionado a “hacer de Ucrania un lugar más atractivo para la inversión privada”.

También está condicionada a lograr que el ejército ucraniano adopte los estándares de la OTAN. Los documentos muestran, por ejemplo, la exigencia de que el Ministerio de Defensa de Ucrania “establezca un cuerpo de oficiales subalternos y suboficiales profesionalizados con la doctrina y los principios estándar de la OTAN”.

Incluso los documentos de defensa ucranianos deberían “reflejar la terminología de la OTAN”.

Uno de los objetivos es crear un “plan de resistencia a nivel nacional”, es decir, promover el terrorismo si Rusia conquistara más territorio ucraniano.

Estados Unidos también pretende que Ucrania produzca su propio equipamiento militar mediante la creación de una “industria de defensa nacional capaz de satisfacer sus necesidades básicas”, así como un entorno que estimule las nuevas empresas de tecnología de la información de defensa.

El gobierno ucraniano debe regular la economía de una manera diferente, especialmente en los sectores energético y minero. “La desoligarquización, en particular de los sectores energético y minero, es un principio fundamental para reconstruir una Ucrania mejor”, exponen los documentos. El objetivo es “descentralizar el control del sector energético”.

La administración local también debe ser reformada, lo mismo que las “oficinas de recursos humanos”. Estados Unidos está ayudando al Tribunal de Cuentas ucraniano a mejorar las auditorías para que puedan mantenerse al día con el apoyo presupuestario directo de Estados Unidos.

Sectores económicos completos, como el sanitario, la ciberguerra y la “lucha contra la desinformación”, son fundamentales para homologar a Ucrania con el resto de satélites de la OTAN.

El sistema financiero de Ucrania debe “aumentar los préstamos para fomentar la expansión empresarial” y reducir el papel del Estado en el sector bancario. También insiste en apoyar las iniciativas antimonopolio destinadas a aumentar la recaudación fiscal.

Uno de los pasos previstos es que “Alfa Bank vuelva de forma transparente a la propiedad privada”. Se refiere a Sense Bank, que anteriormente era propiedad de Rusia pero fue nacionalizada por el gobierno de Kiev.

Ucrania no sólo debe homologarse a los países occidentales, sino que debe desarrollar vínculos especiales con Estados Unidos. Eso sucederá, en particular, gracias al idioma inglés. Estados Unidos va a brindar asistencia técnica y de otro tipo al Ministerio de Educación de Ucrania para mejorar la enseñanza del inglés, porque puede ayudar a que los ucranianos “se liberen de la ocupación rusa”.

Estados Unidos está ayudando a Ucrania a procesar los crímenes de guerra dentro de su sistema judicial. Para ello ha seleccionado a más de 2.000 nuevos jueces y va a eliminar más de 9.000 denuncias contra la prevaricación, el cohecho, la concusión y el soborno a los jueces ucranianos, que se habían convertido en una rutina.

La estrategia exige “reconstruir la presencia diplomática estadounidense en Ucrania”, expandiéndola más allá de Kiev a ciudades como Lviv, Odessa, Kharkiv y Dnipro, porque la invasión rusa puso a la embajada “en modo de crisis”, con drásaticos recortes de personal.

(*) https://www.state.gov/wp-content/uploads/2023/09/ICS_EUR_Ukraine_29AUG2023_PUBLIC.pdf

El ejército ucraniano da por concluida su contraofensiva

El general ucraniano Valery Zaluzhny ha informado a Zelensky del final de la contraofensiva. El ejército ucraniano ha agotado sus reservas y pasa a la defensiva. Deben reforzar sus posiciones en todos los frentes para encarar la ofensiva invernal rusa.

Además de fracaso mililtar, la decisión sigue al agotamiento de la ayuda armamentista y económica de Estados Unidos.

Los rusos pueden pasar a la ofensiva en poco tiempo, si así lo desean, ha reconocido el antiguo oficial de inteligencia del ejército estadounidense Tony Shaffer. “Están a punto de ganar la guerra”, ha dicho.

Por primera vez esta semana Putin ha hablado sobre la muerte en agosto de Yevgueni Prigojin, el dirigente de Wagner. La comisisión rusa que ha investigado el suceso ha concluido que no hubo “influencia externa” sobre el avión, aunque ha encontrado fragmentos de granadas de mano en los cuerpos de los fallecidos.

El general de ejército ruso Serguei Surovikin también ha aparecido en público por primera vez después de la muerte de Prigojin.

Como mínimo había consentido la asonada de Wagner, por lo que circularon rumores sobre su supuesta detención e interrogatorio. Fue destituido del puesto de comandante de las Fuerzas Aeroespaciales y dejó de dirigir a las tropas rusas en la Guerra de Ucrania.

No obstante, participó en las conversaciones que condujeron al final de la protesta y la integración de la unidad dentro del Ministerio de Defensa.

Pero sigue siendo un hombre de confianza al más alto nivel. Tras la reorganización militar de enero, el jefe de Estado Mayor, Valery Guerasimov, asumió la dirección de la guerra y Surovikin se convirtió en su adjunto. El general Viktor Afzalov le sustituyó al frente de las Fuerzas Aeroespaciales.

El 15 de septiembre el periódico Kommersant informó que el general había visitado Argelia con una delegación del Ministerio de Defensa (*). Las fotos le mostraron vestido de civil en una mezquita de Orán.

(*) https://rtvi.com/news/kommersant-uznal-o-vizite-surovikina-v-alzhir-s-delegacziej-minoborony/

¿Quién quiere llevar el hambre al mundo? (Sobre el Acuerdo de Cereales entre Ucrania y Rusia)

En cuanto comenzó la Guerra de Ucrania, las costas del Mar Negro se convirtieron en zona de hostilidades, impidiendo las exportaciones de alimentos rusos y ucranianos por vía marítima. Por temor a un desembarco ruso, Ucrania minó sus aguas costeras, impidiendo el tráfico marítimo.

El mundo occidental acusó a Rusia de provocar una hambruna a escala mundial, tomando como rehenes a los países más pobres, teniendo en cuenta que Ucrania es uno de los principales exportadores de cereales del mundo. Charles Michel, presidente del Consejo de Europa, resumió la posición occidental en su declaración de principios de junio del año pasado: “Rusia es la única responsable de la crisis alimentaria”.

Para garantizar la continuación de las exportaciones de grano ucraniano, el 22 de julio del año pasado Rusia se comprometió a abrir un corredor marítimo en el Mar Negro que Ucrania podía transitar, bajo el control conjunto de Turquía y la ONU, que debía garantizar que no se utilizaría con fines militares.

Un año después, el 18 de julio, Rusia suspendió unilateralmente su participación en el Acuerdo y cesaron las exportaciones de cereales de Ucrania a través del Mar Negro.

El mismo día, Ursula von der Leyen atacó la decisión del Kremlin: “Condeno enérgicamente la cínica decisión de Rusia de poner fin a la Iniciativa de Granos del Mar Negro, a pesar de los esfuerzos de la ONU y Turquía. La Unión Europea está trabajando para garantizar la seguridad alimentaria de las poblaciones vulnerables del mundo”.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, se hizo la ofendida: “Rusia está jugando a juegos políticos […] y tomando a la humanidad como rehén” y condenó lo que calificaba como “un acto de crueldad”.

Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de Biden, afirmó: “Rusia ha dado la espalda a proporcionar a los países del Sur, África, América Latina y Asia alimentos muy necesarios a precios asequibles”.

El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, calificó de inmoral la retirada de Rusia. Todos los países del mundo deberían ver que Rusia es “responsable de negar alimentos a personas que los necesitan desesperadamente en todo el mundo”.

El portavoz de Rishi Sunak, primer ministro británico, anunció: “Si Rusia no renueva el acuerdo, privará a millones de personas de un acceso vital a los cereales”.

Hanke Bruins Slot, ministra de Asuntos Exteriores de los Países Bajos, tampoco se mordió la lengua: “Usar los alimentos como arma” contra los países pobres es “inmoral”.

La portavoz adjunta del Gobierno alemán, Christiane Hoffmann, pidió a Moscú “no hacer que los más pobres del planeta carguen con las consecuencias de este conflicto”.

Macron dijo que Putin había cometido “un gran error” y que “vemos muy claramente que Rusia ha decidido […] matar de hambre a países que ya se encuentran en dificultades […] Rusia debe poner fin a su chantaje sobre la seguridad alimentaria mundial”.

Antonio Guterres, actual secretario general de la ONU, amenazó como tiene por costumbre: “Cientos de millones de personas se enfrentan al hambre. Pagarán el precio”.

La lista de declaraciones es muy larga, no tiene fisuras y se difundieron a los cuatro vientos.

Los términos del Acuerdo

El Acuerdo fue producto de una negociación cuatripartita sobre las exportaciones de cereales y otros productos agrícolas ucranianos desde los tres puertos del Mar Negro: Odessa, Chernomorsk y Yuzhniy. La firma del documento se llevó a cabo en dos partes. Por un lado firmaron Rusia, Turquía y representantes de la ONU y, por el otro, Ucrania, Turquía y la ONU.

Rusia se comprometía a abrir un corredor marítimo seguro que abría el paso de buques mercantes entre dichos puertos ucranianos y el estrecho del Bósforo en Turquía. A su vez, los representantes de la ONU, Turquía y Rusia se comprometían a inspeccionar los barcos que transportaban cereales para asegurarse de que no llevaban municiones o armas a Ucrania.

Era sólo la primera parte del Acuerdo. Además, había un Memorando de Entendimiento entre Rusia y la ONU sobre la promoción de los productos alimenticios y fertilizantes rusos en los mercados mundiales, firmado por un período de tres, que obligaba a la ONU a eliminar los obstáculos puestos por la potencias occidentales a las exportaciones de productos alimenticios, incluidos cereales y fertilizantes rusos.

Esta segunda parte del acuerdo se refiere, por tanto, a los intereses rusos y se compone de cinco exigencias de Moscú que recibieron la aprobación tácita de las partes directamente interesadas, pero no de los firmantes. Esos requisitos eran:

  1. La reconexión del banco ruso Rosselkhozbank a Swift (Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales)
  2. La liberación de activos y cuentas en el extranjero de las empresas rusas de producción y transporte de alimentos y fertilizantes
  3. La eliminación de las restricciones a la importación de maquinaria agrícola y repuestos a Rusia
  4. La reparación del oleoducto de amoníaco Togliatti-Odessa
  5. El levantamiento de las restricciones al aseguramiento de los buques mercantes rusos y el desbloqueo de los que permanecen amarrados a la fuerza en los puertos occidentales

La condición para que los rusos aplicaran la primera parte del Acuerdo era el cumplimiento de los cinco puntos de la segunda.

La reconexión del banco ruso Rosselkhozbank con Swift significa el levantamiento, al menos parcial, de las sanciones contra el banco ruso Rosselkhozbank, el banco clave en el marco de las transacciones financieras que derivan de las exportaciones rusas en el sector agroalimentario.

Al privar a los bancos rusos del acceso a Swift, las potencias occidentales impidieron el acceso del mundo a los cereales y de los fertilizantes agrícolas producidos en Rusia y de los que dependen millones de personas de los cinco continentes. Las sanciones a Rusia impidieron las transacciones interbancarias porque eran pagos a los rusos.

El bloqueo de los activos y cuentas en el extranjero de empresas rusas vinculadas a la producción y transporte de productos alimenticios y fertilizantes agrícolas fue una medida no sólo para impedir la compra y venta de cereales y fertilizantes de las empresas rusas, así como su transporte, a los países compradores, sino también para obstaculizar el desarrollo futuro del sector agrario y la producción de fertilizantes en Rusia.

Los fondos depositados por las empresas rusas en los sectores afectados en los bancos occidentales habían sido robados. Las potencias occidentales querían destruir el sector agrario y la industria de fertilizantes rusos, pero el bloqueo no sólo afectaba a Rusia, sino también a los países compradores que dependen de él.

Maquinaria y equipo agrícola

Durante las últimas tres décadas, Rusia ha sido un importante comprador de maquinaria y equipo agrícola de fabricación occidental. Se estableció así una dependencia de los repuestos necesarios para el correcto funcionamiento de la industria agroalimentaria rusa. La importación de dichos repuestos también fue objeto de sanciones con el objetivo de reducir al máximo las cosechas rusas.

Desde e inicio de la guerra los rusos han iniciado el proceso de sustitución de materiales importados procedentes de las potencias occidentales y sus países satélites en todos los sectores económicos, incluido el aeronáutico, como ya explicamos en otra entrada.

La eliminación del bloqueo a las importaciones de maquinaria agrícola y, sobre todo, de repuestos, a Rusia formaba parte del Acuerdo sobre los Cereales.

El oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa

El oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa fue construido entre 1975 y 1981, es decir, en tiempos de la URSS, cuando tanto Rusia como Ucrania formaban parte del mismo país. Con más de 2.400 kilómetros de longitud, es el oleoducto de amoníaco más largo del mundo y fue paralizado por el gobierno ucraniano.

El 16 de septiembre del año pasado Zelensky expuso sus condiciones para restablecer el suministro de amoníaco ruso: un intercambio de prisioneros según la fórmula “todos por todos”. Cinco días despues Ucrania recibió a 215 de sus presos, incluidos miembros de los criminales batallones neonazis, pero nunca reabrió el transporte de amoníaco a través del oleoducto.

Ocho meses después, el 5 de junio de este año, el ejército ucraniano voló varios tramos del oleoducto en la región de Jarkov. El gobierno de Kiev quería segurarse de que jamás va a cumplir con su compromiso.

El oleoducto es estratégico para el mercado internacional de fertilizantes, es decir, forma parte de la lucha contra el hambre en el mundo. Con su capacidad de transporte de hasta 2,5 millones de toneladas de amoníaco al año, los fertilizantes agrícolas producidos pueden producir cosechas en cantidad suficiente para alimentar a casi 45 millones de personas al año, sin tener que recurrir a la importación de alimentos.

Si antes de la explosión del oleoducto, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo declaraciones sobre la importancia de su preservación y funcionamiento continuo, desde su sabotaje la ONU ha guardado silencio sobre su reparación. Este silencio puede parecer sorprendente, pero no lo es: a lo largo de los últimos años se ha demostrado repetidamente que funciones clave en la administración de la ONU están ocupadas por personas sujetas a la voluntad del bando occidental americano-céntrico, entre los que se encuentra el propio Antonio Guterres. es una parte.

El aseguramiento de la carga de los buques mercantes

Otra exigencia rusa fue el levantamiento de las restricciones al aseguramiento de los buques mercantes rusos, así como el levantamiento de la prohibición de su acceso a los puertos marítimos sujetos a sanciones.

El mercado mundial navega por el mar en las bodegas de los buques, cuya carga debe estar asegurada. A su vez, el mercado de los seguros marítimos, o sea, 35.800 millones de dólares, está en poder de empresas occidentales cuyos países respectivos prohibieron asegurar los transportes marítimos rusos al comienzo de la guerra.

Al igual que los bancos rusos se vieron privados del acceso a Swift, los buques mercantes con pabellón ruso no pudieron asegurar la carga, lo que impide las exportaciones, incluidas las agroalimentarias.

Rusia ha logrado sortear los seguros mediante trucos propios de los tiempos de la piratería marítima, recurriendo a pabellones de conveniencia, es decir, utilizando empresas domiciliadas en paraísos fiscales, como Panamá, Liberia y las Islas Marshall.

Lo mismo cabe decir de los mercantes rusos amarrados a la fuerza en los puertos occidentales desde hace más de un año. El desbloqueo de dichos barcos rusos es imprescindible para transportar el grano y los fertilizantes.

El gobierno británico amaga con una intervención militar directa en Ucrania

En febrero del año pasado, antes del inicio de la Guerra de Ucrania, el gobierno británico puso fin a la Operación Orbital, que había entrenado a más de 22.000 soldados ucranianos en su país. Luego, tras el inicio de la guerra, tomó el relevo el Programa Interflex, y esta vez el entrenamiento tuvo lugar en suelo británico.

Sin embargo, la contraofensiva ucraniana ha fracaado y, como se acerca el invierno, en Londres creen que la guerra continuará hasta el año que viene… o incluso hasta 2025. ¿Qué más puede hacer el gobierno británico para presionar a Rusia que no haya hecho hasta ahora?

Tras un nuevo viaje a Kiev, el ministro de Defensa, Grant Shapps, que aparece en la imagen de portada, dijo que había discutido con el comandante del ejército británico, el general Patrick Sanders, la posibilidad de realizar más entrenamientos de soldados ucranianos en el mismo suelo ucraniano (*).

“Particularmente en el oeste del país, creo que la oportunidad ahora es llevar más cosas al país, no sólo adiestramiento. Vemos a BAE [Systems], por ejemplo, incursionar en la fabricación en aquel país”, dijo el ministro. “No puedo esperar a ver que otras empresas de Reino Unido hagan lo mismo. Por eso creo que habrá una tendencia a aumentar la formación y la producción” en Ucrania, insistió.

Shapps también estimó que la Marina de Guerra podría desempeñar un papel en la disuasión de posibles ataques rusos contra barcos comerciales que transitan por el Mar Negro cargados con grano ucraniano. “Es importante que no permitamos que se establezca por defecto una situación en la que no se permita el transporte marítimo internacional en esas aguas”, dijo.

Londres ya ha hecho saber que las fuerzas británicas van a “vigilar la actividad rusa en el Mar Negro” y a “llamar la atención” a Rusia en caso de “señales tempranas que muestren que está preparando ataques contra buques civiles o infraestructura”.

Es complicado hacer más, debido a la falta de capacidad para desplegar fuerza navales en la región.

¿Es Shapps un bocazas? ¿el perro que ladra pero no muerde?

Los comentarios de Shapps no pasaron desapercibidos para Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, que ha advertido que los instructores militares británicos enviados a Ucrania son “objetivos legítimos” para el ejército ruso.

Como parecía que Shapps hablaba en serio, el gobierno británico tuvo que recular tras las advertencias de Medvedev. A través del primer ministro, Rishi Sunak, tuvo que matizar sus planes durante la conferencia anual del Partido Conservador en Manchester.

“No se enviará ningún soldado británico [a Ucrania] para luchar en el conflicto actual”, afirmó Sunak. “Lo que el ministro de Defensa ha dicho es que algún día podría ser posible realizar parte de este entrenamiento en Ucrania”, continuó. “Pero esto es algo a largo plazo, no aquí y ahora”, concluyó.

El propio Shapps tuvo que envainar el sable: “Debemos permanecer firmes en el apoyo a Kiev en su guerra contra Rusia”, dijo en Manchester. Más de lo mismo. Nada nuevo. Las bravuconadas quedan para otro momento.

(*) https://www.telegraph.co.uk/politics/2023/09/30/grant-shapps-interview-migrants-ukraine-russia-nato/

Zelensky crea de una alianza internacional de empresas de armamento

El viernes Zelensky inauguró en Kiev el primer foro internacional dedicado a la industria de defensa. El objetivo es atraer a fabricantes capaces de producir armas en Ucrania y “construir un arsenal” contra Rusia, que es lo que le indicaron durante su reciente visita a Estados Unidos.

Desde el inicio de la guerra, Ucrania ha dependido totalmente de los envíos de armas occidentales y, ante el fracaso de la contraofensiva iniciada por Kiev en junio, el gobierno ucraniano teme que el flujo exterior se agote.

Unas 252 empresas del sector de la guerra procedentes de 30 países asistieron al foro, destinado a convencerlas de que se instalen en medio del coflicto. “Estamos interesados ​​en localizar la producción de equipos necesarios para nuestra defensa y los sistemas de defensa avanzados utilizados por nuestros soldados”, dijo Zelensky en su discurso inaugural. El objetivo, dijo, es “construir un arsenal moderno y poderoso” capaz de hacer frente a la maquinaria de guerra rusa.

Zelensky anunció la creación de una “Alianza de Industrias de Defensa” a la que ya se han sumado “trece empresas cabeceras” del sector, aseguró. También prometió un “régimen económico especial” para quienes acepten establecerse en Ucrania. Se creará un “fondo especial de defensa” para la producción militar, financiado en particular con “los beneficios de la venta de activos rusos confiscados”.

Naturalmente, se planteó el tema de la reubicación de las industrias de defensa en Ucrania. El director del tráfico de armas en Ucrania, Andrei Yermak, mencionó un acuerdo entre Kiev y Washington para iniciar “negociaciones” sobre este tema “en un futuro próximo”.

En el Foro Internacional de Industrias de Defensa, el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores pidió a los países africanos que fabriquen armas ucranianas en su territorio. “África era uno de los mayores mercados para los productos militares ucranianos antes del estallido” de la guerra con Rusia, dijo Dmytro Kuleba durante una mesa redonda celebrada a puerta cerrada.

Los tanques que la OTAN envió a Ucrania no están adaptados a una guerra intensiva

Las estrategias y equipos militares utilizados en la Guerra de Ucrania se analizan con microscopio en las academias militares. Uno de los temas más debatido es la falta de eficacia de los blindados occidentales, en los que había depositadas muchas esperanzas.

Este equipamiento, aunque sofisticado, no está adaptado a la intensidad del enfrentamiento. Las estadísticas ucranianas indican que menos del 5 por cien de los tanques destruidos lo fueron por otros tanques. La mayoría de las pérdidas provienen de minas, artillería, misiles antitanques y drones. La sofisticación ya no es el criterio principal en el campo de batalla.

Taras Chmut, un analista militar ucraniano, dijo al Wall Street Journal que comparte esta opinión (*). Responsable de una fundación (Come Back Alive) que ayudó a equipar a Ucrania desde el lanzamiento de la ofensiva, cree que los vehículos blindados occidentales, aunque diseñados para enfrentamientos con fuerzas como las de la OTAN y la antigua Unión Soviética, tienen dificultades para responder a los desafíos actuales de la Guerra de Ucrania. “Si se comprometen estos vehículos blindados a una ofensiva importante, no resistirán”, dice, sugiriendo que Ucrania debería favorecer equipos más simples, pero en mayores cantidades.

En las batallas no sólo importa la calidad, sino también la cantidad. A pesar de ello, Ucrania sigue demandando equipamiento militar avanzado y Zelensky critica rutinariamente a sus amos occidentales por el lento ritmo de las entregas de armas.

Un informe del Instituto Kiel también destaca la considerable brecha entre las promesas de ayuda y la realidad de las entregas. Por eso Ucrania busca soluciones alternativas. El ministro de Defensa, Rustem Umerov, empieza a hablar de priorizar la producción local, insistiendo en que “todo lo que se pueda producir localmente debe serlo”. Estos esfuerzos reflejan un deseo de autonomía frente a un apoyo internacional que en Kiev siempre consideran insuficiente.

Lo mejor de la OTAN, la propaganda intensiva, también está fallando, como se demostró recientemente, cuando los altavoces divulgaron la muerte del almirante ruso Viktor Sokolov durante un ataque ucraniano contra Sebastopol. Ucrania anunció su muerte y Rusia lo mostraba por la televisión sano y salvo.

Es un ridículo mediático, otro más para añadir a la colección de esta guerra.

(*) https://www.wsj.com/world/drones-everywhere-how-the-technological-revolution-on-ukraine-battlefields-is-reshaping-modern-warfare-bf5d531b

Wagner vuelve a la primera línea del frente

El jueves de la semana pasada Putin se reunió con el coronel Andrei Troshev, el máximo dirigente de Wagner en la actualidad. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que ambos se habían entrevistado y que el viceministro de Defensa, Yunus-Bek Yevkurov, había estado presente.

Troshev desempeña ahora una función dentro del Ministerio de Defensa, añadió Peskov, lo que indica un cambio significativo en la integración de Wagner dentro del ejército ruso. Por ello mismo acudió acompañado del viceministro de Defensa, con quien aparece en la foto de portada.

Putin pidió a Troshev que supervisara las unidades de combatientes voluntarios en Ucrania y enfatizó la necesidad de proporcionar unidades capaces de llevar a cabo diversas misiones de combate, especialmente en el contexto de la Guerra de Ucrania.

Troshev fue un colaborador cercano del anterior dirigente de Wagner, Yevgeny Prigojin, quien murió en agosto en un sabotaje del avión en el viajaba. Apenas unos días después de la asonada de Wagner, Putin ofreció a sus tropas la oportunidad de seguir luchando y sugirió que Troshev quedaría al frente de la unidad, informó el periódico ruso Kommersant.

Conocido por el apodo de “Sedoi” (pelo canoso), Troshev recibió la condecoración de Héroe de Rusia por su papel en el apoyo al ejército regular sirio en 2015 y 2016 como comandante de Wagner.

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