La web más censurada en internet

Etiqueta: Ucrania (página 2 de 87)

El tránsito del gas ruso por Ucrania es un negocio de muy alto riesgo

Rusia habría podido enviar gas a Europa por tres vías. Por el norte el gasoducto fue destruido. Por el sur la tubería se acaba en Turquía. Sólo queda la tercera vía: Ucrania, aunque a finales de este año expira el contrato firmado en 2019 con Rusia. El gobierno ucraniano no está dispuesto a prorrogarlo ni a firmar uno nuevo.

Sin embargo, no quieren perder los derechos de tránsito por completo y el primer ministro, Denys Chmyhal, está dispuesto a mantener el grifo abierto si así lo solicitan los países europeos. Pero pone algunas condiciones.

“Si los países europeos actúan como un consorcio o si uno de los socios europeos se convierte en transportista de su propio gas, entonces estamos preparados para ofrecer ese servicio, como lo hemos hecho hasta ahora”, dice Chmyhal. “La iniciativa corresponde a la Unión Europea”, añade. Los ucranianos no tienen intención de negociar con Moscú, pero están dispuestos a hacerlo con los europeos.

El tránsito de gas ruso hacia Europa occidental puede continuar incluso sin necesidad de firmar un nuevo contrato a largo plazo, mediante subastas. La Unión Europea forma sus reservas de gas por días, meses, trimestres o incluso un año. Ucrania ya ha convocado antes subastas de este tipo, en las que participó Gazprom, cuando era necesario suministrar a los europeos volúmenes de gas superiores a los contratos. Para continuar con las entregas cuando acabe el año basta, pues, con organizar subastas.

Los ucranianos quieren revalorizar su papel a los ojos de Bruselas… jugando con el gas ruso. La creación de un consorcio significa que Ucrania no quiere negociar con los países europeos uno por uno, sino con un consorcio de países europeos, para que la Unión Europea se presente como un comprador único y dirija las negociaciones con Rusia.

Pero lo más importante es lo siquiente: Kiev pretende que los europeos -y no Gazprom- actúen como garantes del tránsito de gas para que no ocurra como con el gasoducto Nord Stream. Los riesgos no los asumirían ni los ucranianos ni los rusos. En consecuencia, tampoco ellos pagarían el precio, que pesaría sobre las espaldas de las empresas europeas.

A pesar de que circule por el territorio ucraniano, el gas no deja de ser ruso, hasta que llega al centro gasístico de Baumgarten, en la frontera con Austria, momento en el gas ruso pasa a ser propiedad de los compradores europeos. Para que un país europeo actúe como transportista de gas ruso en lugar de Gazprom, es necesario trasladar el punto de recepción a la frontera ruso-ucraniana. Entonces Gazprom sólo suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania, donde podría pasar a ser propiedad de un operador europeo.

Rusia dejaría de ser responsable del suministro de gas al territorio ucraniano y la responsabilidad pasaría a los europeos y ucranianos. Por lo tanto, Gazprom ya no pagará a Ucrania por el tránsito del gas; lo tendrán que hacer los europeos. Es lo que Ucrania ha venido pidiendo desde 2019, pero ni Rusia ni Europa lo aceptaron entonces, por lo que se firmó el contrato actual a largo plazo de 5 años.

A Rusia aquello no le interesó porque habría tenido que modificar contratos a largo plazo con empresas europeas. Sin embargo, la razón principal fue que los europeos no querían asumir los riesgos del tránsito. El atentado contra el Nord Stream les ha dado la razón.

A partir de este año a Rusia le resulta indiferente quién compre el gas ruso en Europa. Si Europa está dispuesta a asumir riesgos adicionales asociados con el tránsito ucraniano, entonces Gazprom suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania. Pero es poco probable que los europeos acepten tales condiciones, ya que no quieren asumir el riesgo de una nueva voladura.

En pocas palabras: las empresas europeas no quieren asumir un riesgo que durante más de 50 años ha asumido Rusia. Es una patata caliente, sobre todo a la vista del incremento de las tensiones internacionales. Que Rusia asuma la responsabilidad del transporte del gas es una invitación a nuevos atentados contra los gasoductos.

Ucrania lo vuelve a tener muy complicado porque no puede chantajear como antes, cuando por sus tuberías pasaban 40.000 millones de metros cúbicos. Ahora sólo pasan 14.000 millones. Tampoco puede negarse a convocar subastas. La única posibilidad es imponer una sanción directa contra Gazprom para impedir que acuda a las subastas.

Los europeos están dispuestos a comprar el gas ruso que circula por Ucrania hasta 2027, según ha reconocido la comisaria europea de Energía, Kadri Simson. No existe ninguna prohibición para el transporte de gas ruso por Ucrania.

Los países de la OTAN dan muestras de descomposición interna

La publicación de las conversaciones entre los dirigentes de la Fuerza Aérea alemana sobre un ataque contra el puente de Crimea pone en duda la continuación de los suministros militares a Ucrania, escribe el Financial Times (1). “Moscú ha logrado crear un dilema político perfecto en Alemania”, dice Christian Melling, analista de defensa del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.

Ha sido otro golpe maestro. El objetivo de la filtración era garantizar que Scholz no cambie de opinión sobre el suministro de misiles Taurus de largo alcance a Ucrania, y así ha ocurrido. Scholz ha insistido: no enviarán los misiles.

Pero la posición de Scholz al frente de un gobierno tripartito se tambalea y el prestigio internacional de Putin se acrecienta. Su “operación magistral” deja a Scholz “en un callejón sin salida”, escribe Matthew Karnitschnig, columnista de Politico (2).

A los periodistas occidentales se les ha quitado la sonrisa de la boca y rinden pleitesía al Kremlin. “Después de tantos años al frente de Rusia, Putin sigue siendo en el fondo un oficial de inteligencia. No tiene mayor alegría que burlar a los adversarios de Rusia”, escribe.

“Nada de lo que se dice en la grabación es manipulación. Por eso [Putin] tiene tanto poder: no es desinformación, sino simplemente información filtrada”, concluye Karnitschnig.

Este cambio de tono es consecuencia de la victoria de Rusia en la guerra, que ya nadie discute, como nadie discute tampoco que el bando derrotado no es otro que la OTAN y por eso la semana pasada no hubo ni un momento de respiro.

Las potencias occidentales dan síntomas de impaciencia y desesperación. La racha empezó cuando Macron se bajó los pantalones y quiso hacer abiertamente lo que hasta ahora había permanecido bajo la mesa: enviar tropas a Ucrania para vengar la humillación que ha padecido en sus colonias africanas.

La derrota ha enfrentado a unos países contra otros, poniendo de relieve que la OTAN no es un bloque tan sólido como muchos creían. La unanimidad sólo se ve en los desfiles triunfales, no en los momentos sombríos de derrota. Ahora la Alianza militar más bien parece una jaula de grillos.

Hay quien dice que las conversaciones entre los dirigentes de la Fuerza Aérea alemana no fueron captadas y filtradas por el espionaje ruso sino por algún país de la OTAN disconforme con la prolongación de la Guerra de Ucrania. Incluso dicen que ha sido obra del propio servicio secreto alemán, opuesto al envío de más suministros militares al gobierno de Kiev.

También hay quien cree que la filtración es obra de los británicos y que eso explica la airada reacción de Scholz al denunciar en público la intervención de Londres en la guerra. Los soldados británicos y franceses ayudaron directamente al ejército ucraniano a disparar misiles de largo alcance contra objetivos en el interior de Rusia.

Tampoco es ninguna novedad. El almirante Tony Radakin, del Estado Mayor británico, no se esconde y se jacta de ayudar al ejército ucraniano a destruir los buques de la Flota rusa del Mar Negro.

La intervención de la OTAN en Ucrania empieza, pues, a tener nombres y apellidos y ya nadie puede decir que se trata -otra vez- de Estados Unidos. La Casa Blanca ha dejado a los europeos a cargo de Ucrania. Los primeros espadas de la agresión a Rusia están en Londres, París y Berlín.

Los amantes de los formalismos deben reconocer que la riada de declaraciones de los máximos dirigentes europeos de la semana pasada no son otra cosa que una declaración de guerra contra Rusia, que está en su derecho de tomar represalias, si así lo estima.

(1) https://www.ft.com/content/b2eaa2c3-3def-4ce8-b09e-4a463d3311ce
(2) https://www.politico.eu/article/vladimir-putin-olaf-scholz-russia-germany-taurus-missile-ukraine-war/

Economía de guerra: los cien primeros drones fabricados en Francia viajan a Ucrania

Francia ha entregado a Ucrania los primeros cien drones kamikazes fabricados en Francia. La empresa de Toulouse que los diseña, Delair, se ha convertido en uno de los símbolos de la nueva economía europea de guerra.

En junio de 2022 Macron acuñó el concepto de “economía de guerra” y la empresa aprovechó la oportunidad. Con un centenar de trabajadores, es “un escaparate de lo que hay que hacer en la economía de guerra”, afirmó el ministro de las Fuerzas Armadas, Sebastien Lecornu, que visitó las instalaciones de Toulouse.

En 2014 la empresa desarrolló el DT-26, un dron de reconocimiento que puede utilizarse tanto para aplicaciones militares como para la vigilancia civil, recurriendo a 500.000 de euros de la Dirección General de Armamento.

Diez años después Delair vuelve a las generosas ubres del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Se ha convertido incluso en uno de los símbolos de la economía de guerra junto a los grandes monpolios de la guerra, como Nexter, MBDA o Thales. “Es el ejemplo perfecto de una empresa comprometida con la economía de guerra”, afirmó Lecornu.

Delair genera el 80 por cien de su facturación (algo más de 10 millones de euros el año pasado) en defensa, frente al 80 por cien en el sector civil antes de la Guerra de Ucrania.

En sólo ocho meses ha entregado los primeros 150 drones, capaces de superar mejor la guerra electrónica del ejército ruso. En el verano suministró a Kiev 100 drones de reconocimiento UX-11 y 50 drones más pesados ​​DT-26. Ahora se prepara para entregar otros 150 más. La Dirección General de Armamento ha verificado que los materiales cumplen con las normas, explicó Alexandre Lahousse, cabeza visible de la economía de guerra que quiere impulsar el gobierno francés.

Para este año y el siguiente el Ministerio comprará 2.000 drones kamikaze. Uno de ellos es el dron UX-11, que pesa 1,4 kilos y puede volar durante 1 hora y 20 minutos hasta 25 kilómetros con una carga de unos cientos de gramos.

La economía de guerra está transformando a la Dirección General de Armamento. La Agencia de Innovación de Defensa ha sido uno de los primeros pasos aunque, como dijimos en un artículo anterior, se prima la velocidad y la cantidad. Producir muchas armas y hacerlo rápido. Los drones entregados a Ucrania cuestan menos de 20.000 euros cada uno.

El ejército ucraniano se enfrenta a una escasez de proyectiles y ha tenido que recurrir a los drones kamikaze a gran escala, en particular pequeños drones del mercado civil, fabricados y modificados de manera artesanal para transportar cargas explosivas.

La CIA ya no oculta su intervención en la Guerra de Ucrania

Hace ya tiempo que los servicios secretos dejaron de ser secretos y se convirtieron en su contrario. Por eso es cada vez más complicado diferenciar a un periodista de un espía. Las redacciones se han llenado de agentes (tapados y destapados) dedicados a la intoxicación.

Es el caso del New York Times, que ha publicado la presencia de la CIA en Ucrania. Si el redactor de la noticia hubiera sido Julian Assange, sería un delito de traición, o de espionaje, o algo parecido.

Pero en este caso quien escribe el texto es la propia CIA, es decir, que a la CIA le interesa que conozcamos sus actividades en Ucrania. Dejan de ser secretas. En realidad, eran cosas que ya se sabían desde 2014, pero sólo los conspiranoicos las difundían. Ahora pasan a ser noticias verídicas porque el New York Times les ha puesto el marchamo de la honorabilidad.

Como era de esperar, las actividades de la CIA en Ucrania llevan un nombre cautivador, Operación Goldfish, y los redactores del periódico no ahorran detalles para describir las estaciones subterráneas de comunicaciones y vigilancia que construyeron al borde de la frontera con Rusia.

Cualquiera diría que los periodistas estuvieron allá, pero no es el caso. No hubo ninguna investigación, como pretende el New York Times. Los periodistas no se movieron de Washington. La CIA les proporcionó todo lo que necesitaban saber. Ni un ápice más. La CIA también les proporcionó los contactos, a los que califican de “fuentes”, aunque tampoco hubo tales. Todos eran miembros y colaboradores de la central de espionaje.

Por lo tanto, en el reportaje no hay más que una única fuente: la propia CIA hablando de sí misma y de sus actividades en Ucrania.

La intoxicación se produce en un momento en el que Biden no logra aprobar un paquete de ayuda a Ucrania de 61.000 millones de dólares. El New York Times quiere convencer a los congresistas reticentes de que voten favorablemente porque de lo contrario la CIA quedaría privada de una valiosa información sobre Rusia.

A través del New York Times, la CIA quiere dar a entender que a los sicarios ucranianos no se les puede dejar abandonados y que todo depende de los fondos que el Congreso se niega a aprobar. Pero eso también es falso, porque la CIA administra sus propios fondos, que son gigantescos y completamente independientes de lo que vote el Congreso.

Eso es lo que les explicó William Burns, el director, cuando viajó a Kiev hace dos semanas. El compromiso de Estados Unidos con Ucrania sigue en pie, dijo. Eso se traduce de la siguiente manera: el compromiso de la CIA con Ucrania sigue en pie.

Los soldados ucranianos no encuentran nuevas líneas de defensa para replegarse

El 17 de febrero el nuevo comandante en jefe del ejército ucraniano, el general Oleksandr Syrsky, anunció la retirada de Avdeievka cuando las tropas huían a la desbandada. Dijo que se replegaban ordenadamente a nuevas líneas de defensa para evitar el cerco.

Destacó que los soldados ucranianos cumplieron con su deber con dignidad, hicieron todo lo posible para destruir las mejores unidades militares rusas e infligieron pérdidas significativas al enemigo en personal y equipo.

El retroceso tenía como fin preservar la vida y la salud de los soldados ucranianos. “La vida de los militares es el mayor valor. De todos modos recuperaremos Avdeievka”, añadió el general.

Pero las nuevas líneas de defensa de Syrsky no existen porque no se han construido y el ejército ruso sigue avanzando hacia el oeste. Así lo anunció el redactor jefe de Censor, Yuri Butusov, tras su viaje al frente de Avdeievka.

“Aquí en Kiev el Comandante en Jefe Supremo dice una cosa, pero en el frente sucede algo completamente diferente. Me gustaría decir que hasta el momento no se han construido líneas de fortificación más allá de Avdeievka. Vi drones rusos atacando a nuestros soldados en sus madrigueras en medio de un campo”, escribe Butusov.

Según el periodista ucraniano, de los fracasos anteriores no se pueden sacar conclusiones. “Si el gobierno no encuentra contratistas para construir al menos líneas básicas de defensa en la retaguardia, si no encuentra ingenieros para mantener equipos modernos, drones, sensores, comunicaciones, si no encuentra trabajadores y técnicos para producir municiones, entonces nunca habrá suficientes aviones de ataque”, añadió.

El gobierno se excusa diciendo que destinó dinero a los gobiernos locales para la construcción de líneas de defensa. Pero este dinero siempre se agota antes de que se complete la primera fortificación.

—https://strana.news/news/458738-u-vsu-net-linij-oborony-pod-avdeevkoj-butusov.html

El ejército alemán planeó un ataque contra Rusia en Crimea

Desde su estallido hace dos años, la Guerra de Ucrania sigue siendo un importante punto de fricción en el escenario internacional, en el que participan no solo los ejércitos ucraniano y ruso, sino que también involucra directamente a las potencias occidentales por numerosas vías, entre ellas el apoyo militar y las sanciones económicas.

Además, las repercusiones de la guerra se extienden mucho más allá de las fronteras de Ucrania y afectan a la economía y la política internacionales. La reciente revelación de información confidencial interceptada por Rusia no hace más que exacerbar la complejidad de la situación, poniendo de relieve los desafíos diplomáticos que enfrentan ciertos países europeos.

El 19 de febrero los medios de comunicación rusos difundieron extractos de una reunión confidencial dentro del ejército alemán. La grabación, que dura 40 minutos. En la conversación participan el general de brigada Frank Graefe, jefe del departamento de operaciones y ejercicios del Comando de la Fuerza Aérea de la Bundeswehr, el teniente general Ingo Gerhartz, inspector de la Fuerza Aérea y los oficiales de operaciones aéreas Stephan Fenske y Frostedte.

Se les escucha discutir los planes para atacar a Rusia en Crimea con misiles de crucero Taurus, para lo cual deben desplegarlos previamente en Ucrania.

El gobierno alemán ha quedado con el culo al aire porque hasta ahora el canciller Olaf Scholz se había mostrado reacio a suministrar misiles Taurus a Ucrania por razones operativas.

El gobierno de Berlín ha ordenado abrir una investigación por parte de los servicios de inteligencia militar para comprender el alcance de la filtración. Naturalmente, lo que van a investigar es la filtración, no el que altos militares alemanes hayan planeado un ataque contra el puente de Kersh.

La voladura del gasoducto Nord Stream ya dejó claro que el gobierno alemán no tiene ningún interés por aclarar nada, sino por taparlo todo. “Desde el principio debemos tener mucho cuidado para evitar que nos puedan involucrar en el conflicto”, dice el general Graefe.

Además de discutir sobre la efectividad de los misiles Taurus, los militares alemanes proponen la posibilidad de lanzarlos contra el puente de Kersh, mostrando que el ejército ucraniano no es capaz de llevar a cabo tal operación sin el apoyo directo de Alemania.

La situación se complica aún más por las declaraciones sobre la posible participación de otros países de la OTAN, en particular Reino Unido, en el apoyo a las operaciones militares ucranianas, lo que ha provocado fuertes tensiones diplomáticas.

La filtración también revela una coordinación más estrecha entre los padrinos de Ucrania de lo que habían admitido públicamente hasta ahora.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso exigió aclaraciones al gobierno alemán tras la filtración, lo que coloca a Berlín en una posición delicada en el escenario internacional. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajarova, subrayó que cualquier intento de Alemania de eludir estas preguntas sería visto como una admisión de culpa.

Por lo demás, la captación de los mensajes no fue nada complicada porque los oficiales alemanes hablan por videoconferencia, facilitando así la tarea al espionaje ruso.

La revista Der Spiegel reconoce fallos importantes dentro del ejército alemán que podrían tener importantes repercusiones políticas y militares.

Rusia planea romper las defensas ucranianas y capturar Kiev en junio

Zelensky tiene los días contados. Desde hace varias semanas, el pesimismo ha cundido en la OTAN y en Ucrania, a medida que las tropas rusas rompen las defensas en el frente. La caída de Avdeievka ha reforzado los temores sobre la fiabilidad de las defensas de Kiev.

Al gobierno ucraniano le preocupa que la ofensiva rusa pueda recibir un impulso significativo antes del verano. En la conferencia que conmemora el segundo aniversario del inicio de la guerra, Zelensky dijo que Rusia planea lanzar una nueva operación ofensiva en mayo-junio. Según él, este período será el más difícil para su gobierno.

El ejército ucraniano hace evaluaciones cada vez más sombrías de la situación militar: Rusia está intensificando los ataques y las retiradas de los ucranianos son cada vez más desorganizadas.

Los ucranianos carecen de municiones. La Unión Europea no ha podido cumplir su promesa de enviar un millón de proyectiles de artillería antes del 1 de marzo. Tampoco han entregado los aviones de combate y los sistemas de defensa aérea prometidos a Zelensky.

Durante el mes de febrero el ejército ruso ha tomado el control de varias localidades de la región de Donetsk, entre ellas Avdeievka, Severnoye, Pobeda, Lastochkino y Petrovskoye. La inteligencia ucraniana ha informado de que Rusia está planeando llevar a cabo una vasta operación de desestabilización a fin de sembrar el caos político en la retaguardia que acabaría con Zelensky y los máximos dirigentes ucranianos.

Ante la incapacidad de la Unión Europea de cumplir sus promesas de entregar las municiones, la República Checa pidió comprar proyectiles de terceros países, entre ellos Turquía, Corea del Sur y Sudáfrica.

La República Checa ya ha encontrado proveedores para comprar alrededor de 800.000 municiones de artillería para Ucrania fuera de la Unión Europea. Se trata de municiones de calibre 155 y 122 milímetros.

La iniciativa checa ha recibido el apoyo de Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Canadá y Suecia.

Por su parte, Bélgica también destinará 200 millones de euros a la compra de unos 50.000 proyectiles de calibre 155 milímetros.  Al menos así lo ha prometido el primer ministro Alexander De Croo.

La CIA construyó 12 centros de espionaje en la frontera de Ucrania con Rusia

Desde 2014 la CIA entrenó y equipó a los oficiales de inteligencia de Kiev en 12 fortines subterráneos, algunos de los cuales están enterrados en un espeso bosque a lo largo de la frontera con Rusia (*).

Las bases, creadas tras el Golpe de Estado fascista, operaban como centros neurálgicos del ejército de Kiev.

Durante ocho años, el espionaje estadounidense entrenó y equipó a oficiales de inteligencia de Kiev en fortines, algunos de los cuales están enterrados en lo profundo de los bosques de Ucrania. También los han financiado íntegramente y parcialmente equipado.

Los fortines rastreaban a los satélites rusos, escuchaban las comunicaciones entre los comandantes rusos e informaban directamente a la CIA.

La asociación entre las centrales de inteligencia de ambos países comenzó con el Golpe de Estado de 2014. Inicialmente los ucranianos recopilaron tal cantidad de mensajes rusos que la estación de la CIA en la embaja de Kiev no tenía tiempo material para descifrarlos.

La CIA comenzó a entrenar a una nueva generación de espías ucranianos que operaban dentro de Rusia, en toda Europa y en Cuba. También comenzaron a entrenar una fuerza de comando ucraniana de élite, la Unidad 2245, que capturó drones y equipos de comunicaciones rusos para que los técnicos de la CIA pudieran descifrar los sistemas de cifrado de Moscú.

Uno de los oficiales de la unidad de inteligencia era Kyrylo Budanov, que ahora dirige la inteligencia militar del ejército.

Los espías de la CIA permanecieron en el oeste de Ucrania cuando la embajada estadounidense en Kiev evacuó al personal en las semanas previas al inicio de la guerra y ayudaron a transmitir información sobre los lugares en los que Rusia estaba planeando sus ataques y los sistemas de armas que pensaban usar.

El espionaje estadounidense proporciona a Ucrania información para ataques con misiles dirigidos, rastrean los movimientos de las tropas rusas y ayudan a mantener las redes de espionaje.

William J. Burns, director de la CIA, realizó una visita secreta a Ucrania el jueves pasado, su décima desde el inicio de la guerra en 2022. Hablando de la visita, un oficial de la CIA dijo: “Hemos demostrado un compromiso claro con Ucrania durante muchos años y esta visita fue otra fuerte señal de que el compromiso de Estados Unidos continuará”.

(*) https://www.nytimes.com/2024/02/25/world/europe/cia-ukraine-intelligence-russia-war.html

Ucrania ha consumido casi 200.000 millones de euros en ayudas de todo tipo

Desde la Segunda Guerra Mundial ningún país ha recibido más ayudas en menos tiempo: casi 200.000 millones de euros, la mitad de ellos en armamento. Es una cantidad asombrosa, que se aproxima al PIB total de Ucrania antes de la guerra.

No ha bastado para detener el avance del ejército ruso y mucho menos para derrotarle. Es un dinero arrojado a la basura.

El papel primordial de Europa consistió en pagar el funcionamiento de la burocracia ucraniana. Bruselas entregó más de 30.000 millones de euros para apoyo presupuestario y 17.000 millones de euros más para la ayuda a los refugiados.

los fondos estaban destinados a pagar salarios y pensiones, mantener el funcionamiento de los servicios públicos esenciales (hospitales, escuelas y viviendas para personas reubicadas), preservar la estabilidad macroeconómica del país y restaurar las infraestructuras (energía, agua, transporte, carreteras y puentes) destruidas por la guerra.

Además de esas cantidades, los países de la Unión Europea también han proporcionado cantidades significativas de armas, inicialmente extraídas de los arsenales de sus ejércitos y luego fabricadas por empresas locales de armamento.

Según el Instituto Kiel, organización alemana que contabiliza las ayudas, Washington sigue a la Unión Europea con una ayuda que asciende a 68.000 millones de euros en dos años.

Para los estadounidenses, la prioridad era el armamento, que representa el 46,3 por cien de la ayuda total. La ayuda financiera representa el 26,4 por cien y la ayuda humanitaria el 2,2 por cien.

Estados Unidos ha enviado una ayuda que representa el 0,32 por cien de su PIB, la mitad que la mayoría de los países europeos.

Junto con Europa y Estados Unidos, otros países se han organizado para apoyar financieramente a Ucrania contra Rusia. Reino Unido concedió 17.180 millones de dólares, Japón 8.290 millones de dólares, Canadá 6.340 millones de dólares y Suiza 2.670 millones de dólares.

En total, los suministros militares ascendieron a más de 100.000 millones de euros, o sea, casi la mitad de la ayuda.

Una vez acabado el optimismo patológico, los grupos políticos se oponen cada vez más a continuar con el apoyo a Ucrania, pero no es por motivos electorales, sino porque los padrinos de Ucrania no van a poder hacer en el futuro más de lo que han hecho hasta ahora.

No tiene sentido entregar dinero para comprar armas porque ya no las hay en ningún mercado. Los arsenales están agotados. El gobierno de Zelensky sólo necesita el dinero para mantener en funcionamiento la maquinaria burocrática, por lo que acabará convirtiéndose en un país parásito… si la situación sigue como hasta ahora.

Los préstamos concedidos a Ucrania por Europa deberán reembolsarse en un período de 35 años a partir de 2033. Bruselas es responsable de pagar a los Estados miembros que participaron en las ayudas financieramente o mediante la transferencia de armas, equipos o municiones.

El año pasado la Unión Europea pagó 1.000 millones de euros a los Estados miembros por las municiones tierra-tierra y de artillería y misiles que donaron a Ucrania. Por decirlo de otra manera: no es que los países europeos quieran ayudar a Ucrania; es la Unión Europea quien lo impone, a cambio de cobrar ciertos incentivos.

En Europa no saben hablar más que de dinero y por eso es verdad lo que decía un parlamentario italiano: si tanto aman a Ucrania, no envíen dinero. ¡Vayan a combatir a Ucrania!

El primer ministro ucraniano admite pérdidas de un tercio de la economía en dos años

Las pérdidas de Ucrania han alcanzado el 30 por cien de su economía. “Perdimos el 30 por cien de la economía, alrededor del 20 por cien de los territorios y 3,5 millones de puestos de trabajo”, ha reconocido el Primer Ministro ucraniano, Denys Chmyhal, en una entrevista con el canal de televisión japonés NHK. La infraestructura del país también se vio gravemente afectada: casi dos millones de hogares se han visto afectados y alrededor de 8.400 kilómetros de carreteras están dañados.

En los últimos dos años, cerca de 10 millones de personas han abandonado el país y, según el jefe de gobierno, no quieren regresar de la Unión Europea, Estados Unidos y otros países del mundo por problemas de seguridad.

Según estimaciones del gobierno ucraniano, el Banco Mundial y la ONU, la reconstrucción del país requerirá 486.000 millones de dólares en diez años. El 17 por cien de ese dinero se necesita para la reconstrucción y renovación de viviendas, el 15 por cien para el transporte, el 14 por cien para el comercio y la industria, el 12 por cien para la agricultura y el 10 por cien para la energía.

En el primer semestre del año pasado, aproximadamente la mitad del presupuesto de Ucrania (49,1 por cien) se pagó gracias a la ayuda procedente del exterior. El presupuesto de este año prevé un déficit de 41.000 millones de dólares (20,5 por cien del PIB). Es un récord para el país desde su independencia y sólo se podrá pagar si occidente sigue poniendo el dinero encima de la mesa.

Es sólo la punta del iceberg. Antes del Golpe de Estado, Ucrania era un país industrialmente desarrollado. La mayor parte de esa industria estaba ubicada en el Donbas, que Ucrania perdió en 2014. En Donbas estaban los dos de los complejos siderúrgicos más grandes de Europa. La planta metalúrgica de Mariupol está destruida en un 30-40 por cien, la de Azovstal permanece en un 20-30 por cien y todo lo demás está en ruinas.

Pero el principal problema para Ucrania no son las empresas industriales ni las materias primas que pueden obtener en occidente, sino la falta de mano de obra. Millones de ucranianos se han marchado, por lo que muchas empresas y negocios han cerrado. El problema no son los ataques con misiles, sino el hecho de que quienes podrían trabajar en la fábrica han intentado huir de Ucrania o ahora son buscados activamente por las oficinas de reclutamiento militar.

La salida del país de 10 millones de personas en los últimos dos años representa la pérdida de una generación futura. Muchos de ellos trabajaron, contribuyendo a la producción. Ahora están en Rusia o viven de las prestaciones sociales en Europa occidental.

La construcción naval y aeronáutica, el sector espacial y la producción de automóviles se perdieron entre un 95 y un 100 por cien. Sólo quedan los sectores de reparación, porque muchas empresas se han reconvertido para el cuidado y mantenimiento de material militar.

La fabricación de aviones en Ucrania desapareció en los primeros años después del Golpe de Estado y durante varios años antes del inicio de la guerra no se fabricaron aviones civiles en el país. La industria de la aviación ucraniana es capaz de ensamblar drones y misiles antibuque Neptune, pero los planes del gobierno de reiniciar la producción del avión de transporte An-225 Mriya no son realistas. El avión fue ensamblado en cooperación con Rusia. Ucrania no produce aviónica.

La construcción de maquinaria agrícola, incluidas las cosechadoras, también murió mucho antes del inicio de la guerra. La planta de construcción de maquinaria de Jerson ya no funciona y la planta de tractores de Jarkov fue destruida en los primeros meses de la guerra.

La situación es aún peor en la construcción naval. La última oportunidad de revitalizar la industria fue en 2013, cuando Viktor Yanukovich firmó un acuerdo con Rusia, recibió crédito y Gazprom planeó construir buques de gas licuado en los astilleros de Mykolaiv. Pero el Golpe de Estado de 2014 lo impidió.

En cuanto a la energía, las ciudades ucranianas no se quedan sin electricidad, no hay cortes de energía en el país. Las centrales eléctricas están funcionando. A medida que las empresas cierran, Ucrania necesita menos electricidad, por lo que la electricidad producida en Ucrania es más o menos suficiente para el consumo interior. Pero, en última instancia, esto será insuficiente para volver a convertirse en una potencia industrial.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies