La web más censurada en internet

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Estados Unidos acusa al ejército chino del ataque informático contra Equifax

El Secretario de Justicia, Bill Barr, acusó a ayer a cuatro oficiales del ejército chino de piratear a la agencia de crédito estadounidense Equifax.

Se trata de “uno de los mayores casos de piratería informática de la historia”, con un número estimado de 145 millones de víctimas en Estados Unidos a principios de septiembre de 2017, dijo Barr en una rueda de prensa.

“Recordamos al gobierno chino que tenemos la capacidad de levantar el velo de anonimato que cubre internet y rastrear a los piratas que el país despliega regularmente contra nosotros”, añadió el ministro.

Wu Zhiyong, Wang Qian, Xu Ke y Liu Lei, miembros de una unidad de investigación militar china, fueron acusados la semana pasada en Atlanta de conspiración para cometer fraude informático, espionaje económico y fraude en las comunicaciones.

Se les acusa de explotar un agujero en la aplicación utilizada por Equifax para recoger datos personales de los consumidores que solicitan créditos.

Según los tribunales estadounidenses, obtuvieron los nombres, fechas de nacimiento y números de seguridad social de casi la mitad de los estadounidenses.

En julio la agencia Equifax aceptó pagar al menos 575 millones de dólares para resolver varias investigaciones relacionadas con la piratería informática, lo que llevó a la dimisión del director general del grupo, Richard Smith.

Piratas informáticos de Irán atacan dos servidores de Estados Unidos

Un grupo de piratas que se identificó como “Shield Iran” atacó los servidores del Departamento de Agricultura de Texas y del Consejo de Veteranos de Alabama. Sus dos páginas de inicio mostraban el mensaje “pirateado por un pirata iraní” junto con una foto del general Qassem Soleimani, que murió en un bombardeo de Estados Unidos en Bagdad a comienzos de enero.

El ataque cibernético llega después de que el servidor del Programa de Bibliotecas Federales de Depósito, un portal de documentos del gobierno de Estados Unidos, también fuera atacado por piratas que se identificaban como iraníes. Mostraba una foto de Trump, con la boca ensangrentada, siendo golpeado en la cara.

Es imposible en este momento conocer la verdadera identidad de los piratas. Sin embargo, se cree que “Shield Iran” es responsable de otros ataques, incluido uno dirigido a la Parikrma Humanity Foundation, una ONG india.

El servidor especializado Motherboard afirmó que el ataque de un servidor web se considera en general como una piratería de bajo nivel, cuyo objetivo principal es hacer llegar un mensaje, lo cual es cierto. Pero no dicen que también es un aviso de emprender ataques de mayor envergadura

El servidor web del Departamento de Agricultura de Texas volvió a la normalidad casi inmediatamente, lo que no ocurrió con el del Consejo de Veteranos de Alabama.

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán podrían desencadenar una ola de ciberataques, según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS).

“Irán tiene un robusto programa cibernético y puede ejecutar ataques cibernéticos contra los Estados Unidos. Como mínimo, Irán es capaz de llevar a cabo ataques que interrumpen temporalmente la infraestructura crítica de Estados Unidos”, dijo el DHS.

El experto en seguridad cibernética del DHS, Christopher Krebs, dijo a MIT Technology Review en una entrevista que el gobierno de Estados Unidos espera que el conflicto entre los dos países se desarrolle también en el mundo digital.

“Es probable que veamos más espionaje, principalmente dirigido a los sistemas gubernamentales… También estamos anticipando ciberataques destructivos y perturbadores en el sector privado”, dijo.

Según una encuesta, el año pasado hubo un aumento del 42 por ciento en los ataques informáticos contra empresas privadas en todo el mundo, atribuible a los gobiernos extranjeros.

Alrededor de un 20 por ciento de las empresas reconocieron que padecen ataques diarios, la mayoría de ellos en el sector de la banca. Sólo el 6 por ciento de las empresas encuestadas informó no haber sido objeto de un ciberataque el año pasado.

No le entregues al ladrón las llaves de tu casa

Un antivirus es una aplicación que se instala en el ordenador para que el usuario proteja su intimidad de los intrusos. Algunos son de pago y otros, como Avast, gratuitos.

Pero a veces suele ocurrir que el zorro queda al cuidado de las gallinas. El propio usuario le entrega las llaves de su casa al ladrón. En el caso de los ordenadores es el propio antivirus el que se convierte en intruso, como ha ocurrido con Avast.

“¿Por qué utilizar Avast?, el antivirus gratuito mejor valorado de internet”, pregonaba un sitio especializado (1) que tiene la misma credibilidad que determinados tipos de “especialistas”.

Al antivirus Avast, también conocido como AVG, le han sorprendido con la mano en la caja: recopilaba los datos de los usuarios para revenderlos a las empresas de publicidad, según reveló en diciembre la revista PCMag (2). Incluso había creado una empresa paralela, Jumpshot, para comercializarlos.

El 29 de enero Avast trató de justificar su traición alegando que eliminaron las referencias personales de los datos antes de venderlos a terceros (3), lo cual es falso porque cada uno de ellos tenía identificadores suficientes como para no dejar dudas.

Naturalmente, las ventas las hicieron sin el permiso de sus 435 millones de usuarios, aunque la empresa afirmó que estaba “a punto” de obtenerlo.

Es como la pescadilla que se muerde la cola porque si traficar con los datos de los usuarios de internet es “perfectamente legal”, ¿para qué pedir permiso? Ningún espía pide permiso para espiar y los virtuales siguen esa misma política

La denuncia se ha vuelto contra el antivirus. Su jefe, Ondrej Vlcek, ha anunciado el cierre del programa de venta de datos, pero ya es un poco tarde.

El verano pasado el grupo publicitario Ascential compró una participación del 35 por ciento en el capital de Jumpshot, valorada en unos 180 millones de dólares.

Las acciones de Avast habían alcanzado su cotización más alta el 24 de enero de este año: 550 dólares la unidad.

(1) https://www.elegirantivirus.com/por-que-utilizar-avast-el-antivirus-gratuito-mejor-valorado-de-internet/
(2) https://www.pcmag.com/news/the-cost-of-avasts-free-antivirus-companies-can-spy-on-your-clicks
(3) https://www.pcmag.com/news/avast-defends-data-harvesting-plans-to-get-users-to-agree-to-it

Facebook censura de Instagram los mensajes favorables al general Soleimani

Por órdenes de la Casa Blanca, Facebook ha suprimido los mensajes positivos sobre el general Soleimani en Instagram. Las nuevas “sanciones económicas” ilegalizan los mensajes de apoyo a personas o grupos calificados como “terroristas”

“Operamos bajo las normas de sanciones de Estados Unidos, incluyendo aquellas relacionadas con la denuncia del gobierno de Estados Unidos al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) y sus dirigentes”, dijo un portavoz de la red (1). Instagram ya había cerrado la cuenta de Soleimani en abril del año pasado, después de que Trump designara al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní como grupo terrorista.

Después de esta noticia, Twitter suspendió la cuenta del ayatolah Jamenei, por “actividad inusual”. Posteriormente la volvió a a abrir.

La semana pasada Trump amenazó con provocar el caos y la destrucción en el Irán, prometiendo destruir docenas de importantes sitios culturales iraníes, lo que fue denunciado como un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad. El Presidente renunció a su guerra abierta, pero también anunció nuevas sanciones punitivas contra Teherán.

Las grandes empresas estadounidenses siguen estas órdenes al pie de la letra. Paypal ha comenzado a bloquear las donaciones al sitio The Grayzone porque menciona “Irán” en un título o texto. Este medio ha sido uno de los pocos que se han opuesto a los planes de guerra de Trump en la región.

El año pasado un enviado de Mint Press visitó Irán para evaluar los efectos de las sanciones existentes. Describió una población de 80 millones de personas que han visto sus economías arrasadas por la caída del valor del rial. “Las sanciones están sofocando las opciones de vida de las personas”, dijo Mint Press, al reunirse con mujeres que ya no podían asistir a universidades extranjeras y hombres que no podían permitirse el lujo de casarse (2).

Las sanciones también han aumentado drásticamente la pobreza y la falta de vivienda y han hecho mucho más difícil el acceso a tratamientos médicos que salvan vidas, ya que es casi imposible obtener medicamentos extranjeros. Sin embargo, los iraníes son capaces de distinguir entre los estadounidenses y su gobierno; el mensaje abrumador es que “los americanos son buenos, Trump es malo” (3).

Un sondeo realizado en 2019 por la Universidad de Maryland mostró que el general Soleimani sigue siendo la figura pública iraní más conocida. El 59 por ciento de los iraníes le consideraban “muy favorablemente” y más de cuatro de cada cinco personas en su país tienen una opinión positiva de él. Instagram es extremadamente popular en Irán, con al menos 24 millones de usuarios a principios de 2018, alrededor de un tercio de la población total (4). Por eso la prohibición de descripciones positivas de Soleimani es un tema tan problemático. Aunque la eliminación de los mensajes de apoyo al gobierno o la suspensión de la cuenta de Jamenei puede parecer una represalia mezquina e infantil por oponerse a la Casa Blanca, en realidad tiene profundas ramificaciones para la libertad de acceso a la información.

Los países extranjeros dependen de los gigantes de las redes sociales para las noticias y la opinión tanto como los estadounidenses. Miles de millones de personas reciben sus noticias en Facebook, por lo que la censura significa que una parte del debate nunca se divulgará.

Además, las redes son uno de los pocos lugares donde los estadounidenses pueden encontrar una opinión iraní, que es uno de los motivos para censurar ese canal de información y comunicación. Tendrán la impresión de que el mundo y los propios iraníes odian al gobierno de Teherán. La semana pasada en Twitter pusieron en circulación la etiqueta #IraniansDetestSoleimani (los iraníes detestan a Soleimani), impulsado por seguidores de Trump que se hacían pasar por iraníes.

Irán no es el único enemigo del gobierno de Estados Unidos al que apuntan los medios sociales. Cientos de cuentas que apoyaban al gobierno venezolano, incluyendo la del propio Maduro, han sido censuradas y borradas por Facebook y Twitter. La primera también eliminó las páginas de los medios independientes Venezuelananalysis y la red internacional Telesur en inglés.

Las acciones de Facebook están coordinadas con el gobierno. Desde 2018 ha subcontratado parcialmente el control editorial de las noticias al Consejo Atlántico, un equipo de análisis de la OTAN, en cuya dirección hay altos funcionarios del gobierno como Henry Kissinger, Condoleezza Rice y Colin Powell, ex generales como Wesley Clark y David Petraeus, y jefes de la CIA como Leon Panetta, Michael Hayden y Robert Gates.

En respuesta a la decisión de Facebook, el portavoz del gobierno iraní, Ali Rabiei, calificó la decisión como “una acción antidemocrática y desvergonzada”, añadiendo que proporciona un canal de expresión para los verdaderos terroristas: “En una acción desvergonzada y antidemocrática, Instagram ha bloqueado la voz de una nación inocente que protestaba por el asesinato del general Soleimani, mientras que los verdaderos terroristas se pueden expresar abiertamente”.

El gobierno iraní está considerando su respuesta y algunos medios de comunicación aseguran que podría llegar a bloquear completamente a Instagram. Pero, al igual que con el asesinato de Soleimani, debido al desequilibrio de poder entre Irán y Estados Unidos, su respuesta será de alcance limitado, ya que los grandes gigantes de la tecnología como Facebook son demasiado poderosos.

(1) https://edition.cnn.com/2020/01/10/tech/instagram-iran-soleimani-posts/index.html
(2) https://www.mintpressnews.com/us-sanctions-hurting-iran-firsthand-report/256177/
(3) https://www.mintpressnews.com/us-sanctions-hurting-iran-firsthand-report/256177/
(4) https://cissm.umd.edu/sites/default/files/2019-10/Iranian%20PO%20under%20Maximum%20Pressure_101819_full.pdf

Las comisarías de policía se equipan con dispositivos para extraer todos los datos de los móviles

Dispositivo UFED de extracción de datos de los móviles
Las comisarías de policía han comenzado a equiparse con dispositivos capaces de succionar todos los datos de un teléfono móvil en menos de diez minutos. Basta con enchufar el móvil para extraer todos los datos durante una detención: contactos, mensajes, fotos, vídeos, textos, claves, geolocalización, historial de navegación…

La policía puede husmear en los móviles aunque una persona se niegue a dar su clave o código PIN. Da igual que estén cifrados o no. Da igual que sean relevantes para la investigación de un delito o no. Es como si en el rgistro de un domiclio la policía se lo llevara absolutamente todo.

A estos aparatos los llaman Ufed (Universal Forensic Extraction Device), dispositivos de extracción para la investigación digital. Están equipados con programas de copiado de datos telefónicos, desarrollados por una empresa israelí que los comercializa: Cellebrite.

Fundada en 1999 en Israel, Cellebrite pertenece desde 2007 a un grupo japonés: Sun Corporation. La empresa es una de las cabezas del mercado mundial, junto con los suecos de la MSAB y se ha hecho un nombre en todo el mundo al ayudar al FBI a descifrar el teléfono de uno de los dos terroristas de San Bernardino. Hay 35.000 copias de Ufed israelíes en el mundo, que son utilizadas en más de 100 países por empresas, ejércitos, policías, aduanas, prisiones y también por organizaciones gubernamentales e internacionales como la Interpol.

Los Ufed utilizan los agujeros de seguridad de los teléfonos móviles para hacer una copia de los datos. Pueden descifrar más de 17.000 modelos de teléfonos, tabletas o GPS en pocos minutos.

En Francia Cellebrite se estableció en 2009. En ese momento, fue su competidor MSAB el que tenía el favor de la policía con el X-RY, un programa similar que enumera las llamadas entrantes y salientes, los textos y las fotos.

No hay nada nuevo en la realidad. Todos estos dispositivos ya existían antriormente. La única diferencia es que ahora los israelíes los entregan “llave en mano”.

Lo explicaron el año pasado los propios representantes de la empresa israelí en Marruecos: el 77 por ciento de los refugiados llegan sin documentos de identidad mientras que el 80 por ciento tiene móvil. En lugar del documento de identidad la policía puede utilizar el teléfono para averiguarlo todo sobre ellos: quiénes es, de dónde viene, dónde ha estado, qué ha hecho y por qué solicita refugio.

Un refugiado tiene que presentar su solicitud en el primer país donde ha sido controlado. Si se revisa su teléfono y aparece que ha estado en Italia durante unos días, se le puede deportar allá.

Naturalmente, esta tecnología se está utilizado para la represión política. En Bahrein se ha utilizado para procesar al disidente Mohammed Al-Singace, que fue torturado por la policía, según The Intercept (*).

Se probaron en Biarritz durante la convocatoria contra el G7 con el fin de piratear los teléfonos de los detenidos.

La nueva tecnología favorece la represión, ya que para la policía la mejor manera de saberlo todo de alguien es detenerle y extraer sus datos del móvil. Es mejor que un interrogatorio farragoso, mejor que registrar la vivienda, mejor que pincharle el teléfono… Hoy todo está en el móvil de cada cual.

(*) https://theintercept.com/2016/12/08/phone-cracking-cellebrite-software-used-to-prosecute-tortured-dissident/

‘La ciencia y el comunismo son inseparables’

Ciencia y comunismo son inseparables
Alexandra Elbakian es la fundadora del sitio Sci-Hub que desde 2011 pone a diposición de los lectores, en abierto, toda clase de publicaciones universitarias. Sci-Hub ha puesto más de 64 millones de artículos en la red a disposición de los investigadores. Totalmente gratis.

En 2016 la revista científica Nature la clasificó en su escalafón de las diez personas más influyentes en la ciencia durante el año.

Nació en 1988, en los últimos instantes de la URSS, en Kazajistán, y eso se nota mucho en su concepción de la divulgación científica: en 2015 un tribunal de Nueva York la declaró culpable de piratería.

Tres años después otro tribunal de Virginia ordenó a los buscadores de internet, sitios de alojamiento de páginas y proveedores de servicios que no indexen
las publicaciones de Sci-Hub.

La divulgación científica está en manos de grandes monopolios editoriales, como Elsevier o Springer, que obtienen sus beneficios de eso que llaman “propiedad intelectual”, por lo que los calificativos que Elbakian recibe en Estados Unidos son comprensibles.

El sitio Ars Technica la compara con Aaron Swartz, el cofundador de Reddit (1). Sus esfuerzos por hacer que millones de documentos sean accesibles al mayor número de personas posible sin someterse a la privatización del conocimiento le han valido el apodo de “Robin Hood de la ciencia”.

Alexandra Elbakian
Otros calificativos no son tan inofensivos. A finales del año pasado el repugnante periódico Washington Post
insistió en lo mismo de siempre: Elbakian está conectada con el
espionaje ruso (2).

El New York Times la compara con Snowden por su deseo de difundir información a gran escala y porque reside en Rusia, donde afortundamente se saltan a la torera lo que digan los tribunales gringos.

“Es cierto: robo a los editores para dárselo a los científicos”, decía un artículo de El País en 2017 (3).

Para Elbakian, lo mismo que para cualquier científico de verdad, la ciencia debe ser ampliamente difundida, una práctica muy conocida en los países de la antigua URSS donde, se ponía en práctica lo que dice en ruso el cartel: “La ciencia y el comunismo son inseparables”. Según Elbakyan, el comunismo y la ciencia comparten una misión común, a la que ella denomina “comunismo científico” (4).

Se puede decir de muchas maneras. Una de ellas es que la divulgación científica forma parte de la ciencia misma. Cuando la divulgación científica es un desastre, como en la España actual, es porque la ciencia es igual de desastrosa: a cualquier cosa le llaman ciencia.

La ciencia no es un club reservado sólo para los socios que pagan una cuota. En muchos países del mundo los estudiantes y los investigadores no pueden leer artículos científicos, reservados sólo para unos pocos. Incluso en los países capitalistas que consideramos como “más avanzados”, sólo las universidades de élite tienen acceso pleno a la ciencia.

La ciencia tampoco es una mercancía. No puede estar en manos de monopolios editoriales, como Elsevier, Springer y otros, sino en la de piratas como Elbakian. De momento van ganando los piratas, es decir, va ganando la ciencia. En 2018 más de 200 universidades alemanas se negaron a renovar su contrato con Elsevier.

Sci-Hub ha puesto a disposición de todos nosotros dos tercios de todas las investigaciones publicadas. Es el mayor recurso académico de acceso abierto del mundo.


(1) A los 14 años Aaron Swartz ayudó a crear la tecnología RSS, que facilita la suscripción a contenidos de
internet. Trabajó en CreativeCommons y fue uno de los fundadores de Reddit y de Open Library. Fue detenido en el 2011, tres años después de descargar 20 millones de páginas de
texto del sistema Pacer (registros judiciales de su país) y justo cuando pretendía hacer lo mismo con el Jstor (archivo en línea de publicaciones académicas). Después de casi dos años de
batalla legal y antes de ir a juicio, Swartz se suicidó el 11 de enero del 2013, a los 26 años.

(2) https://www.washingtonpost.com/national-security/justice-department-investigates-sci-hub-founder-on-suspicion-of-working-for-russian-intelligence/2019/12/19/9dbcb6e6-2277-11ea-a153-dce4b94

(3) https://elpais.com/elpais/2017/02/06/ciencia/1486399819_243966.html
(4) https://www.theverge.com/2018/2/8/16985666/alexandra-elbakyan-sci-hub-open-access-science-papers-lawsuit

Esta guerra sin sangre nos tiene muy confundidos

Las guerras son la mejor demostración de que la humanidad siempre tiene su cabeza en el pasado, en los libros de historia. Espera a Godot como en la obra de Becket: algo o alguien que no va a llegar nunca y eso nos satisface porque se convierte en su contrario (no hay guerra) o, lo que es mejor, nunca habrá guerra.

En efecto, nunca habrá esa guerra que nosotros esperamos y a lo que tenemos delante de nuestras narices no lo llamaremos de esa manera. No hay sangre. Ni siquiera hay disparos. No oimos el ruido de las explosiones. No nos sobresaltamos. Los noticias no hablan de esto. Luego no existe. Es virtual. Un videojuego. ¿A quien no le gustan los videojuegos?

La (ciber)guerra es la única satisfactoria porque en lugar de misiles se hace con ordenadores. En la actual guerra entre Estados Unidos e Irán, mientras los primeros han recurrido a una acción física con misiles, parece que los segundos van a responder con una acción virtual en la que los daños físicos van a ser mucho mayores que su impacto mediático.

Cuando una guerra no sale por la televisión no es tal y, a diferencia de las otras, las guerras digitiales se llevan a cabo fuera de las cámaras y los micrófonos. La ciberguerra no tiene corresponsales de guerra. Son batallas sin fotoperiodistas ni reportajes.

Después de unos días muy tensos en los que se habló de la Tercera Guerra Mundial, es decir, de un choque físico, ahora todos estamos más relajados y aliviados… excepto los agoreros de siempre que nos hablan en términos que no entendemos. “Creo que nos equivocamos al creer que todo ha terminado”, dice John Bateman, antiguo oficial de inteligencia del Pentágono y especialista en (ciber)guerra de la Fundación Carnegie.

Las ofensivas informáticas son “el medio más fácil de que dispone Irán para producir un efecto directo en territorio americano”, señala. El gobierno de Teherán tiene “muchas herramientas” que podrían ser utilizadas contra Estados Unidos y sus aliados: Israel y Arabia saudí.

La gama es amplia: ciberataques contra las infraestructuras de distribución de agua o electricidad, utilización de aplicaciones maliciosas para destruir o eliminación de bases de datos de las empresas o las entidades públicas… Un elenco muy variado de agresiones en el que los “expertos” como Bateman incluyen -cada vez más- un capítulo al que deberíamos prestar más atención: la desinformación en las redes sociales y, en especial, durante las campañas electorales.

Que todos se preparen muy bien: en el mundo digital (internet, blogs, redes, foros, correos electrónicos) todo aquello que no coincida con la propaganda imperialista está considerado como (ciber)guerra, como desinformación y como ataques informáticos procedentes de los agresores de siempre que son los del Eje del Mal, es decir, Rusia, China, Corea del norte, Irán, Cuba, Siria, Venezuela y demás.

La obsesión que muestra la banda de mequetrefes que insiste en la lucha contra las mentiras y los bulos en internet (fake news, fact check) forma parte de la (ciber)guerra y su objetivo declarado es acabar con quienes no comulgamos ni comulgaremos jamás con la mercancía averiada que nos venden.

El Pentágono ya ha creado programas de inteligencia artificial para detectar las mentiras en las redes. Es sencillo. Basta conocer su origen: es falsa toda aquella información que procede del Eje del Mal. Los demás no son más que los “tontos útiles” que hacen caso de ellos, en lugar de atenerse a las fuentes bien informadas y de prestigio (CNN, BBC, Washington Post, La Razón, Corriere della Sera, Süddeutsche Zeitung).

La semana pasada el Departamento de Seguridad Nacional advirtió que “los actores de la ciberamenaza iraní han estado mejorando continuamente sus prestaciones informáticas”. Continúan realizando actividades “convencionales”, que van desde la degradación de sitios web hasta ataques de denegación de servicio y sustracción de datos personales.

El informe añadía que la respuesta se podría reproducir en las redes sociales, en donde los monopolios ya han tomado la iniciativa, lo que privatiza la (ciber)guerra y, en consecuencia, la censura. En 2018 Facebook y Twitter ya eliminaron a Irán de sus servidores porque sus perfiles se consideran “una extensión de la política exterior iraní”.

La (des)información es parte de la guerra, sea sangrienta o no. La censura también porque los encargados de evaluar una noticia no son los periodistas sino los militares. El imperialismo ha convertido al mundo en una gran base militar, donde todo es secreto militar y todo está censurado. Por eso los militares y policías cada vez están más pendientes del ordenador y de lo que circula por las redes sociales.

Por ejemplo, la etiqueta #HardRevenge que apareció en Twitter a principios de este mes de enero “presagia una serie más intensa de operaciones de información desde Irán”, dice el Departamento de Seguridad Nacional. Las noticias ya no existen como tales, los mensajes no son lo que parecen, los perfiles de las redes tampoco. Son los nuevos blindados, los nuevos misiles, los nuevos cazas y los nuevos submarinos.

Una entrada en un blog, un mensaje en las redes, un correo electrónico o un programa informático forman parte de una operación militar. Dejemos que los militares se ocupen de ello porque son los expertos. “Las operaciones cibernéticas son ahora parte integral del arsenal militar de Irán”, concluye el viejo espía Bateman.

Irán puede lanzar ataques capaces de afectar la infraestructura crítica de Estados Unidos

“Como mínimo Irán puede lanzar ataques cibernéticos capaces de afectar temporalmente la infraestructura crítica de Estados Unidos”, advierte el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en un boletín fechado el 4 de enero (1).

El día anterior Trump ordenó el asesinato del general iraní Qassem Suleimani. Desde entonces, Estados Unidos se ha estado preparando para una respuesta iraní, tanto física como informática.

A pesar de su reconocida capacidad de ataque, Irán necesita tiempo para organizar un gran golpe contra las estructuras críticas de Estados Unidos. Por otro lado, otros beligerantes podrían aprovechar la ciberguerra para lanzar sus propios ataques, haciéndose pasar por fuerzas iraníes.

A pesar de las precauciones estadounidenses, al día siguiente de entrar en la guerra, un sitio del gobierno resultó atacado por primera vez. Fue la web del Programa de la Biblioteca Federal de Depósitos, donde depositaron un mensaje acompañado de un dibujo de Trump golpeado en la cara y cubierto de sangre.

Simbólicamente, este ataque a pequeña escala contra un servicio no crítico podría marcar el comienzo de una nueva era en la ciberguerra entre ambos países.

En su mensaje los autores del ataque afirman estar vinculados a Irán, lo que no demuestra ningún vínculo con el gobierno de Teherán. Es un problema porque atacantes ajenos a Irán podrían aparentar que su ataque procede de allá, es decir, aprovechar la tensión para enmascarar sus propios ciberataques contra Estados Unidos.

Esa misma ambigüedad también podría favorecer las acciones de Irán, que podría negar su responsabilidad siempre y cuando se limite a pequeños ciberataques accesibles a actores privados.

Si bien los ciberataques deben seguir siendo limitados -por el momento- por el riesgo de una respuesta física, el inicio de una ciberguerra podría conducir a un enfrentamiento entre todos los actores principales, alineados de un lado o del otro.

“Los rusos podrían usar a Irán como intermediario contra Estados Unidos. Podrían sobrecargar la capacidad de los ataques iraníes con su propio arsenal y ayudar a coordinar ataques más poderosos“, afirma Mike Beck, director de análisis de amenazas de Darktrace, en una entrevista a la revista Forbes (2).

(1) https://www.dhs.gov/sites/default/files/ntas/alerts/20_0104_ntas_bulletin.pdf
(2) https://www.forbes.com/sites/kateoflahertyuk/2020/01/06/the-iran-cyber-warfare-threat-everything-you-need-to-know/#7af3187f15aa

Irán responderá al asesinato del general Soleimani con ataques informáticos

A pesar de la aparente reducción de la tensión con Estados Unidos, varias informaciones indican que Irán va a tomar represalias contra los imperialistas en el ámbito digital y, que por primera vez, empezaremos a ver ataques informáticos de inteligencia artificial. Los objetivos no serán ninguna sorpresa: se trata de Estados Unidos, Israel y Arabia saudí.

Es muy posible que la tensión con Estados Unidos se desplace al terreno de la guerra cibernética, un área menos visible, pero igualmente crucial para los iraníes, que se han rearmado durante los últimos años en el terreno informático.

Un aviso reciente ilustra esta capacidad de ataque iraní: dos días después de la muerte del general iraní Qassem Soleimani, un grupo llamado “Cyber Security Group HackerS” atacó el sitio de la Biblioteca Federal de Depósitos. La página de inicio fue reemplazada por una imagen sangrienta de Trump. Fue un pequeño aviso.

Los aeropuertos utilizados por los soldados estadounidenses en Oriente Medio podrían quedar paralizados, ya que hoy Irán tiene la misma capacidad de ataque informático que Rusia, China o Corea del norte, países enfrentados a las grandes potencias occidentales.

Los ataques informáticos tienen dos grandes ventajas militares: son prácticamente silenciosos y, además, es muy difícil atribuírselos a un determinado país, lo que reduce significativamente el riesgo de represalias.

Irán comenzó hace diez años a invertir fuertemente en ciberguerra a causa del ataque Stuxnet que padeció. La agresión de la NSA actuó como una señal de aviso para Teherán.

El ayatolah Jamenei está a cargo del arma informática. Bajo su mando el ejército maneja las unidades cibernéticas.

Stuxnet es un gusano informático desarrollado durante varios años bajo la dirección directa de Washington que tenía como objetivo desbaratar el programa nuclear iraní frenando las centrifugadoras, incluso llevando a la destrucción de varias de ellas. Fue un virus que en su momento causó un enorme impacto, tanto por sus efectos como por la sofisticación que requería.

Desde entonces Irán pasó al contraataque con varias ofensivas cibernéticas. En 2012 fabricó su primer virus informático importante, Shamoon, que infectó a cerca de 30.000 ordenadores de la petrolera saudí Aramco, la más poderosa del mundo. El virus borró los datos administrativos de la empresa. La unidad de ataque se llamó APT 33.

Los ataques no han cesado. Entre 2011 y 2013 siete piratas iraníes llevaron a cabo docenas de ataques coordinados contra más de cuarenta bancos e instituciones estadounidenses, causando la pérdida de varios millones de dólares. Se trata principalmente de ataques DDOS, que implican la sobrecarga de los servidores para impedir que funcionen correctamente.

Entre enero de 2017 y el verano de 2018 lanzaron más ciberataques contra Arabia saudí y, en particular, contra la petrolera Aramco con el fin de provocar explosiones dentro de las refinerías de petróleo.

El país del mundo cuyo gobierno más impide el aceso a internet para obstaculizar las protestas populares: India

Los habitantes de la región de Jammu y Cachemira no tienen acceso a internet desde que el 5 de agosto el gobierno de India liquidó la autonomía.

En agosto del año pasado Forbes dijo que de enero de 2016 a mayo de 2018 India fue el país con más cortes de acceso a internet en el mundo. Un año y medio después, la situación no ha cambiado. Los cortes de acceso a internet por parte del gobierno son cada vez más frecuentes y duraderos a medida que pasan los meses.

India fue una colonia británica hasta 1947, un ejemplo del “divide et impera”. Los colonialistas la partieron entre musulmanes (Pakistán, Bangladesh) e hindúes (India), pero Cachemira quedó enmedio: era musulmana pero se incluyó dentro de India, más un pedazo adjudicado a China.

A la región se le concedió autonomía, a expensas del resultado de un referéndum que nunca se organizó.

El resultado fue una guerra con decenas de miles de muertos.

El 5 de agosto de este año el gobierno de Modi liquidó la autonomía y cortó el acceso a internet de la población para evitar un levantamiento popular. Hoy Cachemira es una de las áreas más militarizadas del mundo y, además, ha quedado aislado del mundo digital. Aunque la red de telefonía fija y móvil se ha restaurado, el acceso a internet sigue siendo intermitente.

Como consecuencia de ello las comunicaciones a través de WhatsApp se han cortado y como las cuentas de dicha red que permanecen inactivas durante 120 días se eliminan automáticamente, los usuarios se han quedado incomunicados, según informó The Verge a principios de diciembre.

En Srinagar, la capital del Estado, el ayuntamiento han establecido centros de acceso a internet para ayudar a los estudiantes a inscribirse en las competiciones escolares, pero sólo hay cuatro ordenadores conectados a internet por cada millón de personas en cualquier lugar, según el Washington Post.

Cada día, a las 8:15 de la mañana, centenares de personas se agolpan en un tren de Srinagar a un pueblo a unos 110 kilómetros de distancia para intentar conectarse a internet. Tienen que hacer el viaje de ida y vuelta en el mismo día.

Los cortes afectan a los estudiantes y al resto de la población: comerciantes, periodistas, médicos… Muheet Mehraj, el fundador de Kashmir Box, no puede procesar ningún pedido y evalúa sus pérdidas en 429.000 dólares. El urólogo Omar Salim no puede consultar sus diagnósticos con sus colegas.

La censura digital dura ya cuatro meses. El Ministro de Asuntos Exteriores de India, Subrahmanyam Jaishankar, justificó la censura como un medio para interrumpir las actividades de los grupos militantes a los que el gobierno de India acusa de contar con el apoyo de Pakistán, pero después de cuatro meses la excusa ya no vale, dice el Washington Post.

Pramila Jayapal, una congresista estadounidense nacida en India, presentó una resolución a principios de diciembre para levantar los cortes.

Los apagones digitales han ido en aumento en los últimos años. En Cachemira se han registrado 55 cortes en 2019, en comparación con sesenta y cinco en 2018, treinta y dos en 2017 y diez en 2016, según el internet Shutdown Tracker.

Desde 2012 el gobierno indio bloquea las redes sociales para impedir las manifestaciones y protestas. El número de cortes se ha disparado: 5 en 2013, 6 en 2014, 14 en 2015, 31 en 2016, 79 en 2017 y 134 en 2018.

En los últimos 12 meses se han realizado 93 cortes.

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