La web más censurada en internet

Etiqueta: sanidad (página 2 de 3)

Escasez de medicamentos en Europa (una crisis total de la sanidad)

Los que durante la pandemia defendieron que “la salud está por encima de la economía” tienen otra oportunidad de salir de su error: Europa ha descubierto la escasez de medicamentos básicos que deberían estar en todo botiquín, como el paracetamol o los antibióticos.

Los medios de comunicación guardan silencio o transmiten la peregrina idea de que enfermar sin mendicamentos no es tan grave.

Algunos remedios se están dejando de fabricar porque se han vuelto demasiado caros de producir, y el Estado no está dispuesto a reembolsar a los fabricantes la diferencia de precio.

La escasez ilustra la fragilidad de la cadena de producción de medicamentos básicos, especialmente de antibióticos. Bloomberg cita al responsable de prensa de Sundoz diciendo que “los medicamentos baratos conllevan un riesgo de desabastecimiento”.

También hay una escasez es la falta de materias primas, que suelen ser suministradas por empresas de Extremo Oriente: China, Japón, Vietnam y las dos Coreas.

Según Andreas Burkhardt, director de la empresa farmacéutica Teva, en los últimos años ha habido una gran fluctuación en la demanda. “Nunca habíamos experimentado algo así. Normalmente se planifica en base a los datos del año anterior. Pero esos valores estadísticos en los que podemos confiar simplemente ya no existen, y esto se debe a la pandemia. En marzo-abril de 2020, vendimos dos o tres veces más medicamentos de lo habitual. Después, la demanda cayó bruscamente, por lo que tuvimos que aumentar el número de personas en los almacenes. En otoño, la demanda volvió a aumentar considerablemente… Ahora nos falta personal: en Ulm, donde producimos la mayor parte de nuestra producción, la tasa de desempleo es sólo del 2 por cien”.

La crisis económica ha afectado a las cadenas de suministro: “Donde antes todo iba bien, ahora tenemos que hacer ajustes con mucho gasto. Tenemos muchas más cadenas inestables… aunque las cosas no están tan mal como en la industria del chip. De hecho, se ha vuelto mucho más difícil crear una cadena de suministro sostenible, y esto se aplica no sólo a los ingredientes, sino también a cosas como los filtros o los productos de limpieza en los que antes no pensábamos en absoluto”.

Burckhardt también se lamenta del sistema de precios europeo. A los fabricantes no les resulta rentable producir medicamentos allí donde el coste de las materias primas ha aumentado, porque es imposible ajustar el precio debido a la normativa local.

Es una crisis generalizada, consecuencia del capitalismo: producir para obtener beneficios cuando ya no es posible obtenerlos no tiene ningún sentido. En lugar de aumentar la producción de medicamentos, Francia permite ahora a los farmacéuticos vacunar a sus clientes contra cualquier cosa, incluida la viruela del mono. Todo lo que se necesita es la prescripción de un médico. Como consecuencia, se ha producido un aumento de la demanda de vacunas.

En Francia se han visto obligados a admitir la escasez de 85 medicamentos, entre ellos el paracetamol y los antibióticos, así como jabón antiséptico. Incluso Efferalgan, que se produce en Francia y es uno de los medicamentos más consumidos, corre el riesgo de sufrir un desabastecimiento, por lo que la Agencia Nacional del Medicamento ha pedido a las farmacias que limiten la cantidad vendida por paciente.

Suiza se ha visto obligada a publicar una lista de medicamentos que escasean. Hay medicamentos imprescindibles que son difíciles de obtener, por ejemplo para el tratamiento de epilépticos o de pacientes que sufren la enfermedad de Parkinson. Se ha vuelto difícil encontrar medicamentos antiinflamatorios que contengan ibuprofeno, genéricos baratos, etc. El desabastecimiento abarca ahora unos 100 fármacos, mientras que en años anteriores sólo afectaba a un máximo de 20 artículos.

En Canadá, ante la desaparición del antibiótico básico amoxicilina, especialmente importante en los tratamientos pediátricos, intentan justificar la escasez por el aumento del número de niños que enferman en otoño. Según Bloomberg, “hay preguntas sobre si la demanda está ahora inflada debido al elevado número de pacientes, o si los fabricantes no pueden mantener el nivel habitual de demanda”.

En Gran Bretaña, la doctora Layla Hanbeck, directora de la Asociación de Farmacias Independientes, advirtió en agosto que no se podría evitar una crisis en el sector si no se tomaban medidas inmediatamente. Citó los fármacos con los que ya se hay problemas: antidepresivos, analgésicos, paracetamol, insulina y antibióticos.

—https://k-politika.ru/pochemu-v-evrope-ischezayut-lekarstva/

Las víctimas de violaciones tienen que pagarse la atención médica en Estados Unidos

Los gastos médicos de urgencia de las víctimas de violaciones y agresiones sexuales son objeto de un estudio publicado en el New England Journal of Medicine (*). Desde unos pocos cientos de dólares, dependiendo de la póliza de seguro, hasta varios miles en el caso de los no asegurados, las cantidades pagadas son gigantescas.

Las mujeres que son víctimas de una violación en Estados Unidos tienen que pagar a veces facturas desorbitadas por un tratamiento de urgencia. Los autores del estudio analizaron los datos de 112.000 pacientes que llegaron a los servicios de urgencias tras una violación o una agresión sexual en 2019 (el último año del que se dispone de datos completos). Informan de que este grupo de referencia estaba formado por un 90 por cien de mujeres y un 38 por cien de menores de edad.

Una visita a urgencias tras una violación o agresión sexual implica dos tipos de tratamiento. En primer lugar, un examen forense durante el cual se toman las muestras necesarias para caracterizar la agresión y recoger pruebas de ADN. Salvo error administrativo, estos costes son cubiertos por el dinero público.

Pero los pacientes también reciben atención terapéutica, “es decir, toda la atención médica necesaria después de un ataque”. Los médicos suelen administrar a los pacientes antibióticos para la prevención de enfermedades de transmisión sexual y la anticoncepción de urgencia. Es posible que tengan que tratar las lesiones provocadas por la agresión, como fisuras vaginales y anales y fracturas.

Es esta segunda parte del tratamiento la que a veces no se reembolsa, y las cantidades que se manejan “son asombrosas”, dice el titular: “Las víctimas sin seguro médico, 17.000 personas en 2019, tuvieron que pagar, de media, 3.673 dólares”.

Los que tienen un seguro pagan cantidades menores, que depende en gran medida de su póliza de seguro. “Estas facturas son un trauma adicional para las víctimas”, denuncian los autores del estudio, “cuando no las disuaden de buscar ayuda profesional”. Se calcula que tras una agresión sexual, sólo una de cada cinco víctimas opta por el tratamiento médico.

(*) https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2207644

Grecia reclama 225 millones de dólares a Novartis por sobornar a las instituciones sanitarias

A veces los gobiernos arremeten contra las multinacionales farmacéuticas, cuando sus prácticas corruptas resultan insostenibles. Los tribunales estadounidenses multaron a Pfizer con 75 millones de dólares y en 2020 a la suiza Novartis con 678 millones de dólares.

Ahora es el turno de Grecia. Para inflar los precios de los medicamentos, las multinacionales farmacéuticas sobornan a los médicos y a las instituciones sanitarias. Pero tan corrupto es quien da el dinero, como quien lo recibe.

La información apareció el pasado mes de junio y, como es natural, fue silenciada por los medios de comunicación convencionales. Según el OCCRP, un consorcio de periodistas de investigación especializados en corrupción y crimen organizado, el gobierno griego reclama 225 millones de dólares (214 millones de euros) a la farmacéutica suiza Novartis por corrupción y pago de sobornos.

La denuncia fue confirmada por un comunicado del Ministerio de Sanidad griego, que aún está disponible en la web oficial del Ministerio: “Hoy el gobierno griego ha presentado una demanda contra Novartis reclamando la suma de 214 millones de euros en concepto de daños y perjuicios por el perjuicio moral sufrido por el gobierno griego en prácticas reconocidas por el propio laboratorio y relacionadas con la financiación de los médicos”.

El comunicado de prensa no proporciona más información sobre las acusaciones contra la multinacional. Sin embargo, según el consorcio OCCRP, el escándalo de Novartis estalló en 2016 e involucra a ministros y primeros ministros, todos ellos sospechosos de haber recibido decenas de millones de euros de la empresa farmacéutica para inflar los precios de sus medicamentos. “Esta práctica ha repercutido en los precios de los medicamentos en Europa y en el resto del mundo”, señala el OCCRP.

Según los periodistas, que citan a Dimitris Papangelopoulos, el segundo al mando en el Ministerio de Justicia griego, es el mayor escándalo desde el surgimiento del Estado griego. Las pérdidas de esta enorme estafa que sufrió Grecia se estiman en unos 3.000 millones de dólares.

La denuncia se interpuso justo dos años después de que Novartis admitiera haber pagado sobornos a las autoridades sanitarias griegas. La multinacional fue declarada culpable y multada con 347 millones de dólares en Estados Unidos.

No es la primera vez que la farmacéutica suiza es sorprendida en un fraude. En 2020 fue condenada por los tribunales estadounidenses a pagar 678 millones de dólares por haber sobornado a médicos para que hicieran publicidad de sus medicamentos a los pacientes.

En julio el gobierno británico multó a Pfizer con 75 millones de dólares por defraudar al Estado inflando excesivamente el precio de un medicamento contra la epilepsia.

—https://www.consalud.es/ecsalud/internacional/novartis-demandada-por-soborno-en-grecia_116675_102.html

Europa aprueba una vacuna contra la viruela del mono

Dicho y hecho. Una vez declarada la nueva pandemia, la Comisión Europea ha aprobado la vacuna Imvanex contra la viruela del mono. Lo anunció el lunes la empresa fabricante, el grupo farmacéutico danés Bavarian Nordic.

La luz verde de Bruselas sigue a la del regulador europeo, la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que el viernes dio su autorización a la vacuna danesa, ya autorizada desde 2013 en la Unión Europea contra la viruela humana.

Como ya informamos, el sábado la Organización Mundial de la Salud declaró una segunda pandemia por los 16.000 “casos” detectados, la mayoría de ellos en Europa.

“Esta aprobación para la viruela del mono es un ejemplo de la buena cooperación entre Bavarian Nordic y los reguladores europeos, ya que una extensión de uso suele tardar entre seis y nueve meses”, dijo el fabricante danés en un comunicado.

Lo de la “extensión de uso” lo dice la empresa porque el remedio es el mismo para la viruela del mono que para la viruela humana.

La luz verde de la Comisión es válida en todos los Estados miembros de la Unión Europea, así como en Islandia, Liechtenstein y Noruega, se felicito el laboratorio danés en su comunicado.

Bavarian Nordic anunció a mediados de julio un nuevo gran pedido en Estados Unidos, con lo que el número total de dosis encargadas en este país asciende a 7 millones. La semana pasada también se anunció un pedido de 1,5 millones de dosis de un país europeo no identificado.

La OMS declara la viruela del mono como ‘emergencia sanitaria internacional’

Ha vuelto a hacerlo. Con sólo 16.000 “casos” en todo el mundo y 5 muertes en África, ayer la OMS declaró a la viruela del mono como “emergencia sanitaria internacional”, en su nivel de alerta más alto.

Es una decisión puramente personal del Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien confesó a los periodistas que había decidido declarar la emergencia, a pesar de que el “comité de expertos” estaba en contra. Nueve miembros se opusieron y seis votaron a favor.

Más de uno ya se fronta las manos porque el dinero empezará a correr muy pronto: subvenciones, fondos, créditos y especulación frenética en la bolsa.

Alguna vacuna ya estará en la nevera, esperando el momento propicio para salir al mercado. También otros tratamientos, aunque no haya ningún enfermo sino sólo “casos” salidos de la chistera de un test de antígenos o una PCR.

También empezará la letanía de los grupos de riesgo, que Tedros ya ha señalado con el dedo: la epidemia afecta a los “hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, principalmente a los que tienen múltiples parejas sexuales”.

Es la misma fantasmada que el sida, que marcó al colectivo homosexual como una maldición, sobre todo si son promiscuos.

Rockefeller fabricó el gran mito de la polio

Uno de los resultados del supuesto nuevo coronavirus que ha surgido públicamente en 2019 es que la especialidad médica de la virología ha sido elevada a una estatura casi divina en los medios de comunicación. Pocas personas comprenden los orígenes de la virología y su elevación a un papel destacado en la práctica de la medicina actual. Para ello, hay que fijarse en los orígenes y la política del primer instituto de investigación médica estadounidense, el Instituto Rockefeller de Investigación Médica, actual Universidad Rockefeller, y sus trabajos sobre lo que pretendía ser un virus de la polio.

En 1907, un brote de la enfermedad en la ciudad de Nueva York, dio al director del Instituto Rockefeller, Simon Flexner, una oportunidad de oro para reivindicar el descubrimiento de un “virus” invisible causado por lo que se llamó arbitrariamente poliomielitis. La palabra polio significa simplemente inflamación de la materia gris de la médula espinal. Ese año, se detectó que unos 2.500 neoyorquinos, en su mayoría niños, tenían una forma de polio, que podía provocar parálisis e incluso la muerte.

El fraude de Flexner

El aspecto más sorprendente de toda la saga de la poliomielitis en Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX es que cada fase clave de la empresa estaba controlada por personas relacionadas con lo que se conoció como la cábala médica de los Rockefeller. Este fraude comenzó con las afirmaciones del director del Instituto Rockefeller, Simon Flexner, de que él y su colega, Paul A. Lewis, habían “aislado” un agente de la droga. Lewis había “aislado” un patógeno, invisible a simple vista, incluso más pequeño que una bacteria, que según ellos causaba la enfermedad paralítica en una serie de epidemias en Estados Unidos. ¿Cómo se les ocurrió esta idea?

En un artículo publicado en 1909 en el Journal of the American Medical Association, Flexner afirma que él y Lewis aislaron el virus de la polio responsable. Dice que fueron capaces de pasar la polio de mono a mono en varios monos. Comenzaron inyectando en el cerebro de los monos tejido de médula espinal humano enfermo procedente de un niño que había muerto, presumiblemente a causa del virus. Cuando un mono enfermaba, se inyectaba una suspensión de su tejido medular enfermo en el cerebro de otros monos que también enfermaban.

Afirmaban que los médicos del Instituto Rockefeller habían demostrado así que el virus de la polio era el responsable de la misteriosa enfermedad. No habían hecho tal cosa. Flexner y Lewis incluso lo admitieron: “Hemos fracasado totalmente en descubrir cualquier bacteria que pudiera explicar la enfermedad; y, puesto que en nuestra larga serie de propagaciones del virus en monos ningún animal ha mostrado, en las lesiones, los cocos descritos por algunos investigadores anteriores, y no hemos podido obtener tales bacterias del material humano estudiado por nosotros, pensamos que podían excluirse de la consideración. Lo que hicieron entonces fue una suposición extraña, un acto de fe, no una afirmación científica. Tomaron su suposición de una agencia viral exógena y la convirtieron en un hecho, sin ninguna prueba. Dijeron que “el agente infeccioso de la poliomielitis epidémica pertenece a la clase de virus diminutos y filtrables que aún no se ha demostrado con certeza bajo el microscopio”.

Simon Flexner se limitó a afirmar que “debía” tratarse de un virus de la poliomielitis que mataba a los monos, porque no podía encontrar otra explicación. De hecho, no buscó ninguna otra fuente de enfermedad. No se trata de un aislamiento científico. Era una especulación salvaje: “Aún no se ha demostrado con certeza bajo el microscopio”. Así lo admitieron en un artículo de seguimiento publicado el 18 de diciembre de 1909 en Jama, titulado “The Nature of the Epidemic Poliomyelitis Virus”.

El supuesto “virus” que inyectaron a los monos distaba mucho de ser puro. También contenía una cantidad desconocida de contaminantes. Incluía “puré de médula espinal, cerebro, materia fecal e incluso moscas molidas e inyectadas en los monos para causarles parálisis”. Hasta que Jonas Salk obtuvo la aprobación del gobierno estadounidense en abril de 1955 para una vacuna contra la polio, no había pruebas científicas de que un virus causara la polio, o parálisis infantil como se conocía comúnmente. Esto sigue siendo así hoy en día. Todo el mundo médico tomó la palabra de Flexner de que “debía ser” un virus.

El Instituto Rockefeller, Flexner y la Asociación Médica Americana

El Instituto Rockefeller se fundó en 1901 con la fortuna de John D. Rockefeller (Standard Oil), para ser el primer instituto biomédico estadounidense. Se inspiró en el Instituto Pasteur de Francia (1888) y en el Instituto Robert Koch de Alemania (1891). Su primer director, Simon Flexner, desempeñó un papel fundamental y muy criminal en la evolución de lo que se convirtió en la práctica médica estadounidense aprobada. El objetivo de los Rockefeller era controlar por completo la práctica médica estadounidense y convertirla en un instrumento, al menos inicialmente, para la promoción de medicamentos aprobados por los intereses de los Rockefeller. En ese momento, pretendían monopolizar los medicamentos derivados del refinado del petróleo, como habían hecho con el petróleo.

Cuando el director del Instituto Rockefeller, Simon Flexner, publicó sus estudios sobre la poliomielitis, poco concluyentes pero muy apreciados, dispuso que su hermano, Abraham Flexner, un maestro de escuela sin formación médica, dirigiera un estudio conjunto de la Asociación Médica Americana (AMA), el Consejo de Educación General de Rockefeller y la Fundación Carnegie, fundada por Andrew Carnegie, amigo íntimo de Rockefeller.

El estudio de 1910, titulado “Informe Flexner”, pretendía aparentemente examinar la calidad de todas las facultades de medicina estadounidenses. Sin embargo, el resultado del informe estaba predeterminado. Los vínculos entre el bien dotado Instituto Rockefeller y la AMA eran a través del corrupto jefe de la AMA, George H. Simmons.

Simmons fue también editor del influyente Journal of the American Medical Association, una publicación que se distribuye a unos 80.000 médicos estadounidenses. Al parecer, ejercía un poder absoluto sobre la asociación de médicos. Controlaba el aumento de los ingresos publicitarios de las empresas farmacéuticas para promocionar sus medicamentos entre los médicos de la AMA en su revista, un negocio muy lucrativo. Fue una pieza clave del golpe médico de los Rockefeller, que redefinió por completo las prácticas médicas aceptables, abandonando los tratamientos correctivos o preventivos en favor del uso de fármacos, a menudo letales, y de la costosa cirugía. Como director de la AMA, Simmons se dio cuenta de que la competencia de la proliferación de escuelas de medicina, incluyendo la quiropráctica, la osteopatía, la homeopatía y la medicina natural, que entonces estaban siendo reconocidas, estaba disminuyendo los ingresos de sus médicos, y el número de escuelas de medicina aumentó de unas 90 en 1880 a más de 150 en 1903.

Abraham Flexner, antiguo director de escuela pública, recorrió varias facultades de medicina estadounidenses en 1909 y recomendó el cierre de la mitad de las 165 facultades de medicina, que definió como “inferiores”. Esto redujo la competencia de otros enfoques para curar la enfermedad. Se dirigieron despiadadamente a las escuelas de medicina naturopática, a las escuelas de quiropráctica, a los osteópatas y a las escuelas alopáticas independientes que no querían unirse al régimen de la AMA. El dinero de Rockefeller se destinó a las escuelas seleccionadas con la condición de que los profesores fueran aprobados por el Instituto Rockefeller y que el plan de estudios se centrara en los fármacos y la cirugía como tratamiento, y no en la prevención, la nutrición o la toxicología como posibles causas y soluciones. Tuvieron que aceptar la teoría de los gérmenes de Pasteur, que reivindicaba el reduccionismo de “un germen para una enfermedad”. Los medios de comunicación controlados por Rockefeller lanzaron una caza de brujas coordinada contra todas las formas de medicina alternativa, los remedios a base de hierbas, las vitaminas naturales y la quiropráctica, todo lo que no estuviera controlado por los medicamentos patentados de Rockefeller.

En 1919, el Rockefeller General Education Board y la Fundación Rockefeller habían donado más de 5 millones de dólares a las facultades de medicina de Johns Hopkins, Yale y la Universidad de Washington en San Luis. En 1919, John D. Rockefeller concedió otros 20 millones de dólares en valores “para el avance de la educación médica en los Estados Unidos”. Esta cantidad sería comparable a unos 340 millones de dólares actuales, una suma enorme. En resumen, los intereses financieros de los Rockefeller habían tomado el control de la educación y la investigación médica en los Estados Unidos en la década de 1920.

Creación de la virología

Esta toma de control de la medicina, apoyada por la organización de médicos más influyente, la AMA, y su corrupto dirigente, Simmons, permitió a Simon Flexner crear literalmente la virología moderna bajo el dominio de Rockefeller. El controvertido Thomas Milton Rivers, como director del laboratorio de virología del Instituto Rockefeller, convirtió la virología en un campo independiente, separado de la bacteriología, en la década de 1920. Se dieron cuenta de que podían manipular mucho más fácilmente cuando podían reclamar patógenos mortales que eran gérmenes o “virus” invisibles. Irónicamente, “virus” viene del latín para “veneno”.

La virología, un fraude médico reduccionista, es una creación de la cábala médica de los Rockefeller. Este hecho tan importante está ahora enterrado en los anales de la medicina. Se afirmaba que enfermedades como la viruela, el sarampión y la poliomielitis eran causadas por patógenos invisibles llamados virus específicos. Si los científicos pudieran “aislar” el virus invisible, en teoría podrían encontrar vacunas para proteger a las personas. Así decía su teoría. Esto supuso un enorme beneficio para el cártel de empresas farmacéuticas de los Rockefeller, que en aquella época incluía a American Home Products, que promocionaba falsamente medicamentos no probados, como el Preparation H para las hemorroides o el Advil para aliviar el dolor; Sterling Drug, que se hizo con los activos estadounidenses, incluida la aspirina, de la alemana Bayer AG tras la Primera Guerra Mundial; Winthrop Chemical; American Cyanamid y su filial Lederle Laboratories; Squibb y Monsanto.

Pronto, los investigadores de virus del Instituto Rockefeller, además de afirmar haber descubierto el virus de la poliomielitis, afirmaron haber descubierto los virus que causaban la viruela, las paperas, el sarampión y la fiebre amarilla. A continuación, anunciaron el “descubrimiento” de vacunas preventivas contra la neumonía y la fiebre amarilla. Todos estos “descubrimientos” anunciados por el Instituto resultaron ser falsos. Con el control de la investigación en el nuevo campo de la virología, el Instituto Rockefeller, en connivencia con Simmons en la AMA y su igualmente corrupto sucesor, Morris Fishbein, podía promover nuevas vacunas patentadas o “curas” farmacológicas en la influyente revista de la AMA que se enviaba a todos los médicos afiliados en Estados Unidos. Las empresas farmacéuticas que se negaron a pagar por los anuncios en la revista de la AMA fueron excluidas por ésta.

Control de la investigación sobre la poliomielitis

Simon Flexner y el influyente Instituto Rockefeller consiguieron en 1911 que los síntomas de la llamada polio se incluyeran en la Ley de Salud Pública de Estados Unidos como una “enfermedad contagiosa e infecciosa causada por un virus transmitido por el aire”. Sin embargo, incluso admitieron que no habían demostrado cómo entraba la enfermedad en el cuerpo humano. Como señaló un médico experimentado en una revista médica en 1911, “Nuestro conocimiento actual de los posibles métodos de contagio se basa casi por completo en el trabajo realizado en esta ciudad en el Instituto Rockefeller. En 1951, el Dr. Ralph Scobey, criticando la precipitación en el juicio sobre el contagio de la polio de Rockefeller, señaló: “Esto, por supuesto, ha hecho que se confíe más en los experimentos con animales que en las investigaciones clínicas…”. Scobey también señaló la falta de pruebas de que la poliomielitis fuera contagiosa: ”…los niños con la enfermedad se mantenían en las salas generales del hospital y ninguno de los otros internos en las salas del hospital tenía la enfermedad. La actitud general de la época se resumió en 1911: “Nos parece, a pesar de la ausencia de pruebas absolutas, que se preservarían los mejores intereses de la comunidad si consideramos la enfermedad desde el punto de vista del contagio” (sic).

Al clasificar los síntomas de la poliomielitis como una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus invisible, supuestamente exógeno o externo, el Instituto Rockefeller y la AMA pudieron cortar cualquier búsqueda seria de explicaciones alternativas, como la exposición a pesticidas químicos u otras toxinas, para explicar las epidemias estacionales de enfermedad y parálisis, e incluso la muerte, principalmente en niños muy pequeños. Esto ha tenido consecuencias fatales hasta el día de hoy.

La llegada del DDT

En su declaración de 1952 ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, en el marco de una investigación sobre los posibles peligros de las sustancias químicas en los productos alimentarios, el Dr. Ralph R. Scobey señaló que “durante el periodo de la primera década del siglo XX, existía una gran preocupación por los peligros del DDT. Scobey señaló que “durante casi medio siglo, la investigación sobre la poliomielitis se ha dirigido hacia un virus exógeno que supuestamente entra en el cuerpo humano para causar la enfermedad. La forma en que está redactada la Ley de Salud Pública sólo exige este tipo de investigación. Por el contrario, no se ha llevado a cabo ninguna investigación exhaustiva para determinar si el llamado virus de la polio no es una sustancia química autóctona que no entra en el cuerpo humano en absoluto, sino que es simplemente el resultado de uno o varios factores exógenos, como un veneno alimentario. No se han estudiado las toxinas como causa.

Durante la década de 1930, que estuvo marcada por la depresión económica y luego por la guerra, hubo pocos brotes importantes de polio. Sin embargo, inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial, en particular, el drama de la polio explotó en tamaño. A partir de 1945, cada verano se diagnosticaba la poliomielitis a más niños en todo Estados Unidos y se les hospitalizaba. Menos del 1% de los casos se analizaron realmente mediante análisis de sangre u orina. Alrededor del 99% fueron diagnosticados por la mera presencia de síntomas como dolor intenso en las extremidades, fiebre, dolor de estómago, diarrea.

En 1938, con el apoyo de Franklin D. Roosevelt, presunta víctima de la poliomielitis, se creó la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil (March of Dimes) con el fin de solicitar donaciones libres de impuestos para financiar la investigación sobre la poliomielitis. Un médico e investigador alemán, el Dr. Henry Kumm, llegó a Estados Unidos y se incorporó al Instituto Rockefeller en 1928, donde permaneció hasta que se incorporó a la Fundación Nacional en 1951 como Director de Investigación sobre la polio. Al Dr. Kumm se le unió en la Fundación Nacional otro veterano del Instituto Rockefeller, el “padre de la virología”, Thomas M. Rivers, que presidió el comité asesor de investigación de vacunas de la Fundación, supervisando la investigación de Jonas Salk. Estas dos figuras clave del Instituto Rockefeller controlaban así los fondos para la investigación de la polio y el desarrollo de la vacuna.

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras seguía en el Instituto Rockefeller, Henry Kumm trabajó como asesor del ejército estadounidense, donde supervisó estudios de campo en Italia. Allí, Kumm dirigió los estudios de campo para el uso del DDT contra el tifus y los mosquitos portadores de la malaria en los pantanos cercanos a Roma y Nápoles. El DDT fue patentado como insecticida por la empresa farmacéutica suiza Geigy y su filial estadounidense en 1940, y su uso en los soldados del ejército estadounidense se autorizó por primera vez en 1943 como desinfectante general contra piojos, mosquitos y muchos otros insectos. Hasta el final de la guerra, casi toda la producción de DDT en Estados Unidos se destinaba al ejército. En 1945, las empresas químicas buscaban con ahínco nuevos mercados. Los encontraron.

A principios de 1944, los periódicos estadounidenses anunciaron triunfalmente que el tifus, “la temida plaga que ha seguido a todas las grandes guerras de la historia”, ya no era una amenaza para las tropas estadounidenses y sus aliados gracias al nuevo polvo “mata-piojos” del ejército, el DDT. En un experimento realizado en Nápoles, los soldados estadounidenses rociaron a más de un millón de italianos con DDT disuelto en parafina (¡!), matando los piojos que propagaban el tifus. Henry Kumm, del Instituto Rockefeller, y el ejército estadounidense sabían que, como dijo un investigador, “el DDT era un veneno, pero lo suficientemente seguro para la guerra”. Cualquier persona herida por el DDT sería una baja de combate aceptada. El gobierno estadounidense “restringió” un informe sobre insecticidas publicado por la Oficina de Investigación Científica y Desarrollo en 1944 que advertía de los efectos tóxicos acumulativos del DDT en humanos y animales. El Dr. Morris Biskind señaló en un artículo de 1949: “Al ser el DDT un veneno acumulativo, es inevitable que se produzca un envenenamiento a gran escala de la población estadounidense. En 1944, Smith y Stohlman, de los Institutos Nacionales de Salud, tras un amplio estudio sobre la toxicidad acumulada del DDT, señalaron que “la toxicidad del DDT, combinada con su acción acumulativa y su absorción a través de la piel, sitúa su uso en una posición de riesgo definitivo para la salud”. Sus advertencias fueron ignoradas por los altos funcionarios.

En cambio, después de 1945, en toda América, el DDT fue promocionado como el nuevo pesticida milagroso “seguro”, muy parecido al Roundup de Monsanto con el glifosato tres décadas después. Se decía que el DDT era inofensivo para los humanos. Pero nadie en el gobierno probó seriamente esta afirmación científicamente. Un año después, en 1945, al final de la guerra, los periódicos estadounidenses alabaron el nuevo DDT como una sustancia “mágica”, un “milagro”. Time llamó al DDT “uno de los grandes descubrimientos científicos de la Segunda Guerra Mundial”.

A pesar de las advertencias aisladas sobre los efectos secundarios no probados, el hecho de que es un producto químico persistente y tóxico que se acumula fácilmente en la cadena alimentaria, el gobierno estadounidense aprobó el uso general del DDT en 1945. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), controlada por los intereses de Rockefeller-AMA, ha establecido que el contenido de DDT es “seguro”, aunque nadie lo ha demostrado. Las empresas químicas del DDT alimentaron a la prensa con fotos y anécdotas. Los periódicos informaban con entusiasmo de cómo el nuevo producto químico maravilloso, el DDT, se estaba probando en Estados Unidos contra los mosquitos del sur que se creía que transmitían la malaria, así como para “preservar los viñedos de Arizona, los huertos de Virginia Occidental, los campos de patatas de Oregón, los campos de maíz de Illinois y las lecherías de Iowa”. El DDT estaba por todas partes en los Estados Unidos a finales de los años 40.

El gobierno estadounidense afirmaba que el DDT, a diferencia del arsénico y otros insecticidas utilizados antes de la guerra, era inofensivo para los seres humanos, incluso para los niños, y podía utilizarse ampliamente. A partir de 1945, ciudades como Chicago rociaron playas, parques y piscinas públicas. Las amas de casa compraron aerosoles de DDT para rociar la cocina y, sobre todo, las habitaciones de los niños, incluso sus colchones. Se dijo a los agricultores que rociaran sus cultivos y animales, especialmente las vacas lecheras, con DDT. En Estados Unidos de la posguerra, el DDT fue promovido, especialmente por las empresas farmacéuticas de Rockefeller, como American Home Products, con su aerosol DDT Black Flag, y Monsanto. Entre 1945 y 1952, la producción estadounidense de DDT se multiplicó por diez.

Como los casos sospechosos de poliomielitis se dispararon literalmente en EE.UU. después de 1945, se propuso la teoría, sin ninguna prueba, de que la enfermedad paralizante de la poliomielitis se transmitía, no por medio de pesticidas químicos tóxicos como el DDT, sino por medio de mosquitos o moscas a los seres humanos, especialmente a los niños pequeños o bebés. El mensaje era que el DDT podía proteger a su familia de la polio de forma segura. Los casos de poliomielitis registrados oficialmente pasaron de unos 25.000 en 1943, antes del uso civil del DDT en EE.UU., a más de 280.000 casos en 1952, en el punto álgido de la epidemia, lo que supone un aumento de más de diez veces.

En octubre de 1945, el DDT, que había sido utilizado por el ejército estadounidense bajo la supervisión de Henry Kumm, del Instituto Rockefeller, fue autorizado por el gobierno estadounidense para su uso general como insecticida contra mosquitos y moscas. Los científicos disidentes que advirtieron de los efectos tóxicos del DDT en los seres humanos y los animales fueron silenciados. A las familias se les dijo que el DDT podía salvar a sus hijos de la temida polio al matar a los temidos insectos.

El USDA aconsejó a los ganaderos que lavaran sus vacas lecheras con una solución de DDT para controlar los mosquitos y las moscas. Los campos de maíz y los huertos fueron rociados por aire con DDT. Sin embargo, el DDT era increíblemente persistente y su efecto tóxico sobre las plantas y los vegetales era tal que no se podía lavar. De 1945 a 1952, la cantidad de DDT rociado en el territorio estadounidense aumentó año tras año. El número de casos de poliomielitis en humanos también aumentó considerablemente.

La peor epidemia de polio

A principios de la década de 1950, el Congreso de Estados Unidos y los agricultores se preocuparon cada vez más por los posibles peligros de ese uso de plaguicidas, no sólo del DDT, sino también del aún más tóxico BHC (hexacloruro de benceno). En 1951 Morton Biskind, un médico que había tratado con éxito a varios centenares de pacientes con envenenamiento por DDT, testificó ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre la posible relación entre la poliomielitis paralítica y las toxinas, en particular el DDT y el BHC. Señaló:

“La introducción para uso público general e incontrolado del insecticida DDT (clorofenotano) y la serie de sustancias aún más mortíferas que le siguieron, no tiene parangón en la historia. No cabe duda de que ninguna otra sustancia conocida por el hombre se ha desarrollado con tanta rapidez y se ha extendido de forma indiscriminada por una parte tan grande del planeta en tan poco tiempo. Esto es aún más sorprendente si se tiene en cuenta que, cuando el DDT se puso a disposición del público, ya había una gran cantidad de datos disponibles en la literatura médica que mostraban que este agente era extremadamente tóxico para muchas especies animales diferentes, que se almacenaba acumulativamente en la grasa corporal y que aparecía en la leche. En esa época, también se registraron algunos casos de intoxicación por DDT en humanos. Estas observaciones fueron casi totalmente ignoradas o malinterpretadas”.

Biskind volvió a declarar ante el Congreso a finales de 1950: “A principios del año pasado publiqué una serie de observaciones sobre el envenenamiento por DDT en el hombre. Desde poco después de la última guerra, los médicos de todo el país habían observado un gran número de casos en los que aparecía un grupo de síntomas cuya característica más destacada era la gastroenteritis, los síntomas nerviosos recurrentes y persistentes y la debilidad muscular extrema”. Describió varios ejemplos de pacientes cuyos síntomas graves, incluida la parálisis, desaparecieron cuando se eliminó la exposición al DDT y a las toxinas relacionadas: “La experiencia inicial con más de 200 casos que comuniqué a principios del año pasado se ha ampliado considerablemente desde entonces. Mis observaciones posteriores no sólo han confirmado la opinión de que el DDT es responsable de un gran número de discapacidades humanas que de otro modo serían inexplicables…” También se observó que los casos de poliomielitis eran siempre mayores en los meses de verano, cuando la fumigación con DDT contra los insectos estaba en su punto álgido.

Agentes del Instituto Rockefeller y de la AMA, a través de sus agentes en el gobierno estadounidense, crearon la emergencia sanitaria estadounidense de 1946-1952 llamada polio. Lo hicieron promoviendo a sabiendas el DDT, altamente tóxico, como una forma segura de controlar los míticos insectos que propagaban la temida enfermedad. Su campaña de propaganda convenció al público estadounidense de que el DDT era la clave para detener la propagación de la polio.

La poliomielitis disminuye repentinamente

Bajo la dirección de dos médicos del Instituto Rockefeller, Henry Kumm y Thomas Rivers, la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil (NFIP) rechazó a críticos como Biskind y Scobey. Los tratamientos curativos naturales, como el uso de la vitamina C por vía intravenosa para la parálisis infantil, se descartaron de plano como “charlatanería”. En abril de 1953, el Dr. Henry Kumm, eminente consultor del Instituto Rockefeller en materia de DDT, se convirtió en director de la investigación sobre la polio para el NFIP. Financió la investigación de la vacuna contra la polio de Jonas Salk.

Un valiente médico de Carolina del Norte, el Dr. Fred R. Klenner, que también había estudiado química y fisiología, tuvo la idea de utilizar altas dosis de ácido ascórbico -vitamina C- por vía intravenosa, basándose en que sus pacientes sufrían una intoxicación por toxinas y que la vitamina C era un potente desintoxicante. Esto fue mucho antes de las investigaciones del Premio Nobel Dr. Linus Pauling sobre la vitamina C. Klenner consiguió resultados notables en cuestión de días en más de 200 pacientes durante las epidemias de verano de 1949 a 1951. El Instituto Rockefeller y la AMA no estaban interesados en las perspectivas de una cura. Ellos y la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil, controlada por los Rockefeller, sólo financiaron el desarrollo de una vacuna contra la polio, basándose en la afirmación no probada de Flexner de que la polio era un virus contagioso y no el resultado de un veneno ambiental.

Luego, entre 1951 y 1952, cuando los casos de poliomielitis estaban en su punto más alto, ocurrió algo inesperado. El número de casos de poliomielitis diagnosticados en Estados Unidos comenzó a disminuir. El descenso de las víctimas de la poliomielitis fue espectacular, año tras año, hasta 1955, mucho antes de que la vacuna contra la poliomielitis de la Fundación Nacional de Jonas Salk fuera aprobada para su uso público y se generalizara.

Aproximadamente un año antes del repentino descenso de los casos de poliomielitis, los ganaderos, cuyas vacas lecheras estaban sufriendo los graves efectos del DDT, fueron aconsejados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para que redujeran el uso del DDT. La creciente preocupación de la opinión pública sobre la seguridad del DDT para los seres humanos, incluidas las audiencias públicas del Senado de Estados Unidos de 1951 sobre el DDT y la poliomielitis, también condujo a una disminución significativa de la exposición al DDT hasta 1955, aunque el DDT no se prohibió oficialmente en Estados Unidos hasta 1972.

Los casos de poliomielitis se redujeron en dos tercios entre 1952 y 1956, paralelamente a la disminución del uso del DDT. Fue mucho después de este declive, a finales de 1955 y 1956, cuando la vacuna contra la polio de Salk, desarrollada por Rockefeller, se administró por primera vez a grandes poblaciones. Salk y la AMA se atribuyeron el mérito de la vacuna. Las muertes y parálisis causadas por la vacuna Salk fueron ignoradas. El gobierno cambió la definición de polio para reducir aún más los casos oficiales. Al mismo tiempo, los casos de enfermedades de la médula espinal similares a la poliomielitis -parálisis flácida aguda, síndrome de fatiga crónica, encefalitis, meningitis, síndrome de Guillain-Barré, esclerosis muscular- han aumentado drásticamente.

¿Por qué es importante?

Hace más de un siglo, el hombre más rico del mundo, el barón del petróleo John D. Rockefeller, y su círculo de asesores se propusieron revisar por completo la forma en que se practicaba la medicina en Estados Unidos y en todo el mundo. El papel del Instituto Rockefeller y de figuras como Simon Flexner supervisó literalmente la invención de un fraude médico colosal en torno a las afirmaciones de que un germen extraño invisible y contagioso, el virus de la polio, causaba parálisis aguda e incluso la muerte en los jóvenes. Prohibieron políticamente cualquier esfuerzo por relacionar la enfermedad con el envenenamiento por toxinas, ya sea por el DDT o los pesticidas a base de arsénico o incluso por las vacunas contaminadas. Su plan criminal incluía una íntima cooperación con los dirigentes de la AMA y el control de la incipiente industria farmacéutica, así como de la educación médica. El mismo grupo Rockefeller financió la eugenesia nazi en los Institutos Kaiser Wilhelm de Alemania en la década de 1930, así como la Sociedad Americana de Eugenesia. En los años 70 financiaron la creación de semillas patentadas de OGM, todas ellas desarrolladas por el grupo Rockefeller de empresas de pesticidas químicos: Monsanto, DuPont, Dow.

En la actualidad, este control de la salud pública y del complejo médico industrial lo ejerce el protegido de David Rockefeller y defensor de la eugenesia, Bill Gates, autoproclamado zar de la OMS y de las vacunas mundiales. El Dr. Tony Fauci, jefe del NIAID, dicta mandatos de vacunación sin pruebas. El fraude que inició el escándalo del virus de la polio después de la Segunda Guerra Mundial se ha perfeccionado mediante el uso de modelos informáticos y otros trucos hoy en día para promover un virus supuestamente mortal tras otro, desde el Covid-19 hasta la viruela del mono y el VIH. Al igual que con la poliomielitis, ninguno de estos virus ha sido aislado científicamente y no se ha demostrado que cause las supuestas enfermedades. Ninguno de ellos. La misma Fundación Rockefeller, exenta de impuestos, que ahora se presenta como una organización benéfica filantrópica, está en el corazón de la tiranía médica mundial que está detrás de covid-19 y de la agenda eugenésica del Foro Económico Mundial, la Gran Reinicialización. Su modelo del virus de la polio les ayudó a crear esta tiranía médica distópica. “Confía en la ciencia”, nos dicen.

F. William Engdahl https://journal-neo.org/2022/07/12/toxicology-vs-virology-rockefeller-institute-and-the-criminal-polio-fraud/

El tratado de pandemias transfiere a la OMS la dirección de las políticas internas de salud pública

Recientemente la OMS ha anunciado la aprobación de un tratado internacional de pandemias (1) vinculado a un pasaporte digital y un sistema de identificación sanitario.

Reunida en diciembre del año pasado en una sesión especial por segunda vez desde su fundación en 1948, la Asamblea de Salud de la OMS aprobó un único acuerdo titulado “El mundo en común” (2).

La OMS tiene previsto finalizar la redacción del tratado en 2024. Su objetivo es transferir a la OMS la dirección de las políticas de salud pública, actualmente reservada a los 194 Estados miembros, vinculándolos jurídicamente al Reglamento Sanitario Internacional revisado de la OMS (3).

Según el proyecto de la OMS, las pandemias no se limitan a las enfermedades infecciosas y podrían incluir, por ejemplo, una crisis de obesidad declarada.

En enero, Estados Unidos presentó una propuesta (4) para modificar el Reglamento Sanitario Internacional de 2005, que vincula a los Estados miembros de la ONU, que el director de la OMS aceptó y remitió a los demás Estados miembros.

No obstante, la OMS ha retirado 12 de las 13 enmiendas presentadas por Estados Unidos, aunque las volverá a tratar en su próxima reunión del 16 al 17 de junio.

Según el nuevo tratado, la OMS ya no tendrá que consultar o solicitar la aprobación del Estado en el que se espera que se produzca un evento preocupante notificado (por ejemplo, un nuevo brote) antes de tomar medidas sobre la base de los informes (artículo 9.1).

Además de la facultad de determinar una emergencia de salud pública de importancia internacional en virtud del artículo 12, la OMS tendrá poderes adicionales para determinar una emergencia de salud pública de importancia regional, así como una categoría denominada “alerta sanitaria intermedia”.

No es necesario que el Estado afectado apruebe la decisión del director de la OMS para que un evento se declare como emergencia de salud pública de importancia internacional. Se creará un nuevo comité de emergencia en la OMS, al que el director consultará en lugar del Estado en cuyo territorio se haya producido la emergencia de salud pública de importancia internacional, para declarar el fin de la emergencia.

Las enmiendas también otorgan a los directores regionales de la OMS, en lugar de a los representantes elegidos de los Estados afectados, la autoridad legal para declarar una emergencia de salud pública de alcance regional.

Aunque un evento no cumpla los criterios de una emergencia de salud pública de importancia internacional, el director de la OMS puede ordenar una mayor concienciación y una posible respuesta de salud pública internacional, y puede decidir en cualquier momento emitir una “alerta de salud pública intermedia” dirigida a los Estados y consultar al Comité de Emergencias de la OMS.

Con estas enmiendas, la OMS, con el apoyo de Estados Unidos, responde a los obstáculos que China erigió en los primeros días de la pandemia de coronavirus. Cada uno de los cambios propuestos es un paso hacia el aumento de poder y la centralización de las competencias delegadas a la OMS, en detrimento de los Estados miembros.

Como parte del plan, la OMS ha contratado a T-Systems, una filial de Deutsche Telekom, con sede en Alemania, para desarrollar un sistema de pasaporte de vacunas mundial (5), con planes para vincular a cada persona del planeta con un identificador digital de código QR.

“Los certificados de vacunación a prueba de manipulaciones y verificables digitalmente generan confianza. Por eso la OMS está ayudando a los Estados miembros a crear redes nacionales y regionales de confianza y tecnologías de verificación”, ha dicho Garret Mehl, jefe del Departamento de Salud Digital e Innovación de la OMS.

“El Servicio de Pasarela de la OMS también sirve de puente entre los sistemas regionales. También puede utilizarse para futuras campañas de vacunación y para los registros a domicilio”, añadió Mehl.

Este sistema de identificación será universal y obligatorio, aunque los países africanos se han opuesto a los cambios que intenta introducir la OMS. Tampoco Brasil, Irán y Malasia están de acuerdo.

(1) https://www.who.int/news/item/01-12-2021-world-health-assembly-agrees-to-launch-process-to-develop-historic-global-accord-on-pandemic-prevention-preparedness-and-response
(2) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHASSA2/SSA2_3-en.pdf
(3) https://thecountersignal.com/who-allows-brief-feed-back-on-global-pandemic-treaty/
(4) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA75/A75_18-en.pdf
(5) https://www.telekom.com/en/media/media-information/archive/covid-19-who-commissions-t-systems-648634

Rusia suspende la atención hospitalaria para los niños

El gobierno ruso perdió la batalla de los pasaportes de vacunas pero no abandona la lucha por desmantelar la sanidad y demás servicios públicos. Por el contrario, la tensión resurge. Los colegios se cierran porque un niño tiene mocos y tres días de fiebre, a pesar de que sus compañeros no están enfermos. La dirección recurre entonces a los ordenadores y a eso que llaman “educación a distancia”.

San Petersburgo ha cerrado el zoo, los teatros, el cine y los museos a los niños, pero el golpe llego a finales de enero, cuando prohibió atender a los niños en los hospitales durante un mes, algo que ya existía para los adultos.

Hay dos excepciones: las emergencias y los diagnósticados de “covid”. Lo demás no interesa, aunque siempre hay una solución: conseguir que el niño sea positivo al “covid” y seguir inflando las cifras de la pandemia.

Varias regiones rusas han seguido a San Petersburgo decidido no hospitalizar a los niños ni darles acceso a una consulta médica, fuera de las emergencias y el “covid”. Entre ellas está Moscú, que también ha anunciado la suspensión de las hospitalizaciones de niños durante tres semanas y han pedido a los padres que pospongan las citas con el médico durante ese tiempo (*).

En Rusia los padres se resisten a vacunar a los niños por la fuerza y hay que hacerles pagar el precio de alguna manera.

El pretexto es ingenioso: lo hacen por el bien de los niños, para que no corran el riesgo de contagiarse. También recurren al argumento del colapso del sistema sanitario, que no se subsana con más inveresines en sanidad sino con menos enfermos.

Limitar el acceso a la asistencia sanitaria durante una pandemia es algo sobre lo que merece la pena reflexionar a fondo.

(*) https://yandex.ru/news/story/VMoskve_prekratili_planovuyu_gospitalizaciyu_detej_iz-zaCOVID-19–54f5196a57ea629e044cc8cc484d6f42

El verdadero Anthony Fauci: Bill Gates y la guerra global contra la democracia y la salud pública

“The Real Anthony Fauci: Bill Gates and The Global War on Democracy and Public Health”. El libro escrito por Robert F. Kennedy y editado por Children’s Health Defense (Defensa de la Salud de los Niños) está sumido en una campaña sin precedentes de censura, manipulación y de menosprecio, tanto en los medios audiovisuales como escritos. Habrá que preguntarse: ¿Por qué?

Uno de los ataques furibundos de los medios se recrea acusando al autor de “negacionista de las vacunas”. Falso. El autor deja clara esta cuestión cuando escribe: “En marzo de 2020, las naciones indias y africanas que preveían una grave escasez de vacunas covid para sus poblaciones clamaban por una exención de los derechos de patente que permitiera a los fabricantes de vacunas genéricas poner precios que permitieran el acceso a los pobres. En agosto de 2020, un movimiento mundial para renunciar a las patentes de las vacunas covid-19 había cobrado el impulso de una locomotora desbocada. Entre los proponentes se encontraban gran parte de la comunidad investigadora mundial, importantes ONG con larga experiencia en el desarrollo y el acceso a los medicamentos, y docenas de líderes mundiales y expertos en salud pública, tanto actuales como anteriores, en una carta abierta de mayo de 2020, más de 140 líderes políticos y de la sociedad civil pidieron a los gobiernos y a las empresas que empezaran a poner en común su propiedad intelectual (grupo C-Tap) diciendo: “Ahora no es el momento de dejar esta enorme y moral tarea en manos de las fuerzas del mercado”.

Gates desbarató el grupo C-Tap y lo sustituyó por su propio programa de la OMS, el “Acelerador de la Ley Covid-19”, que se tradujo en la creación de un nuevo programa. que consagraba los derechos de patente de la industria y relegaba los programas de vacunación del mundo a los impulsos caritativos de las empresas farmacéuticas y las naciones donantes occidentales que luchan por su propia cuota de las vacunas. Como resultado previsible de la intervención de Gates, alrededor de 130 de las más pobres de las 190 naciones del mundo, 2.500 millones de personas, no tendrán acceso a las vacunas a partir de febrero de 2021. En la actualidad, los principales funcionarios de salud pública coinciden en que el principal impulsor de la actual escasez artificial de vacunas covid-19 es la defensa de los derechos de propiedad intelectual por parte de Gates para proteger el lucro de sus socios farmacéuticos”.

Robert F. Kennedy no es un revolucionario, no es socialista ni comunista, es un abogado liberal demócrata que lleva años denunciando en los tribunales las empresas petroleras y químicas por los daños causados en la salud de la población debido a sus vertidos contaminantes incontrolados.

El autor, en la totalidad de las 471 páginas de su investigación no rechaza los medicamentos y entre ellos las vacunas. Lo que denuncia desde la primera página hasta la última es la aceptación por parte de los reguladores de salud de pócimas que no han pasado los más mínimos exámenes de seguridad, fiabilidad y efecto curativo, solamente con objeto de lucro de las grandes multinacionales farmacéuticas y sus aliados. Y este es el eje conductor de todo el libro extensamente documentado con 2.124 fuentes de referencia.

Este impresionante documento centrado básicamente en Estados Unidos, tiene como hilo conductor los siguientes ejes:

  1. Las interrelaciones entre la industria farmacéutica, los centros nacionales de salud, las universidades, las fundaciones filantrópicas, los medios de comunicación y el complejo militar.

  2. La demostración de la transferencia del dinero de los contribuyentes a las grandes empresas químico farmacéuticas (3,8 billones de dólares en 2020) y en detrimento de la salud de la población.

  3. La denuncia de los experimentos químico farmacéuticos en niños y adultos sin las garantías suficientes de inocuidad y la vulneración de las normas de consentimiento informado.

  4. La corrupción de los organismos de salud y las agencias responsables de su supervisión y control.

  5. La prohibición de medicamentos de larga trayectoria con efectos curativos cuando ha caducado la exclusividad de la patente, para sustituirlos por nuevos fármacos patentados a precios infinitamente superiores y sin garantías suficientes de su utilidad.

  6. El trasfondo discriminatorio, racial, eugenésico, colonialista e imperialista de la experimentación. Denuncia con pruebas documentadas el “filantrocapitalismo” y el “colonialismo médico” por los experimentos en poblaciones de África, Asia y América Latina, ocultando los resultados adversos de dichos experimentos, incluidas las muertes.

El libro está estructurado en 12 capítulos que nos traen a la memoria auténticas barbaridades cometidas por el afán de lucro de las grandes farmacéuticas, en una visión retrospectiva desde los años 30 del siglo XX hasta actualidad. Se extiende en la explicación de la epidemia de SIDA de los años 80 y realiza ciertas similitudes con la actual pandemia. Termina el último capítulo al cual nombra “Juegos de guerra: Génesis del estado de bioseguridad”.

En la presentación, Kennedy advierte: “He escrito este libro para que los estadounidenses -tanto demócratas como republicanos- puedan entender el pernicioso papel del Dr. Fauci en permitir que las compañías farmacéuticas dominen nuestro gobierno y subviertan nuestra democracia, y para relatar el papel clave que el Dr. Fauci ha desempeñado en el actual golpe de estado contra la democracia”.

Este “golpe de estado” tiene cifras según el autor: “En 2020, los trabajadores perdieron 3,7 billones de dólares mientras que los multimillonarios ganaron 3,9. Unos 493 individuos se convirtieron en nuevos multimillonarios y otros 8 millones de estadounidenses cayeron por debajo del umbral de la pobreza”. “Estados Unidos todavía sufre la brutal y fea historia de la esclavitud, la segregación, el racismo y procedimientos médicos forzados”.

En relación al covid afirma: “Había medicamentos disponibles contra el covid -medicamentos baratos y seguros- que podrían evitar cientos de miles de hospitalizaciones y salvar otras tantas vidas si los hubiéramos utilizado en este país. Pero el Dr. Fauci y sus colaboradores farmacéuticos suprimieron deliberadamente esos tratamientos al servicio de su único objetivo: que Estados Unidos espere la salvación de sus novedosas y multimillonarias vacunas”. En este aspecto hace referencia al estudio de investigación publicado en la revista norteamericana Epidemixs Studis Powered by Universal Health, en referencia al tratamiento realizado por los médicos de la población manchega de Yepes en dos residencias de ancianos a 84 residentes y 64 trabajadores de las mismas que fueron tratados precozmente con antihistamínicos (dexclorfeniramina, cetirizina o loratadina) sin que se registraran fallecimientos por covid (https://studies.epidemixs.org/proyecto/covid-estudio-antihistaminicos-azitromicina/).

En España, los medios de comunicación no se hicieron eco de ello, hasta que salió publicado en la mencionada revista norteamericana en enero de 2021, aún así solamente un par de periódicos provinciales (https://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/antihistaminicos-contra-la-covid-medicos-de-yepes-toledo-dan-con-un-tratamiento-eficaz/#) (https://www.cordobabn.com/articulo/salud/medico-yepes-dice-haber-encontrado-cura-covid/20210126140346074733.html) y uno de Madrid publicaron pequeñas reseñas (https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/pueblos/abci-formula-contra-coronavirus-tres-medicos-toledo-interesa-eeuu-202101301849_noticia.html). No fue noticia de primera página en los diferentes medios, no fuera el caso que las farmacéuticas se enfadaran y dejaran de pagar los anuncios de sus propagandas.

“Inspirado por los ricos incentivos para clasificar a cada paciente como víctima de covid-19, Medicare pagó a los hospitales 39.000 dólares por ventilador cuando se trataba de covid-19 y sólo 13.000 dólares por infecciones respiratorias comunes, los hospitales contribuyeron al engaño”.

Más o menos como en España que en el caso de Catalunya según el Decreto ley 12/2020 de 10 de abril (https://portaljuridic.gencat.cat/eli/es-ct/dl/2020/04/10/12) pagó cada alta hospitalaria con estancia en la UCI 43.400€. En el decreto, la Generalitat justifica la creación del sistema de precios para “parar el impacto negativo” que tiene el coronavirus en el sistema sanitario, así como para “dotar de capacidad de tesorería” a los centros concertados y privados y evitar “un escenario de inviabilidad económica y de pérdida masiva de puestos de trabajo en el sector”. Sin embargo, el decreto no concreta en base a qué criterios se han establecido las tarifas, lo que arroja diferencias con otras comunidades autónomas como Navarra que pagará 24.000 euros por cada paciente que esté 21 días en la UCI. Seguramente tendremos que indagar quién es el Fauci catalán.

El libro de Robert Kennedy realiza un exhaustivo recorrido sobre el SIDA y los trajimanejes de las grandes farmacéuticas que en 2000, sus ingresos mundiales de remedios contra el sida eran de 4.000 millones de dólares; en 2004, se dispararon a 6.600 millones. En 2010 los medicamentos contra el sida superaron la marca de los 9.000 millones de dólares para los gigantes farmacéuticos y superaron los 30.000 millones de dólares en 2020.

“El desarrollador del AZT, Jerome Horwitz, teorizó que la molécula podría inyectarse en las células e interferir con la replicación del tumor. La FDA abandonó el compuesto tóxico de la quimioterapia después de que demostrara ser ineficaz contra el cáncer y que era asombrosamente letal en ratones (2). Los investigadores del gobierno lo consideraron demasiado tóxico incluso para la quimioterapia contra el cáncer de corta duración. Horwitz relató que la “extrema toxicidad del fármaco lo hacía ‘tan inútil’ que no creía que valiera la pena patentarlo”.

“Mientras obstaculizaban activamente los ensayos clínicos de la pentamidina en aerosol y el AL 721, para el SIDA, la camarilla del Dr. Fauci engrasó los patines, permitiendo a Burroughs Wellcome saltarse las pruebas con animales y proceder directamente a los ensayos en humanos. Esta omisión no tenía precedentes en la historia de los medicamentos de quimioterapia, pero de nuevo también fue un presagio de la decisión de permitir que la vacuna covid-19 de Pfizer/BioNTech pasara a las pruebas en humanos sin completar el panel habitual de pruebas de seguridad en modelos animales”. En octubre de 2021, Pfizer anunció que proyectaba unos sorprendentes 26.000 millones de dólares en ingresos de su vacuna covid”.

Respecto a un cúmulo cada vez mayor de enfermedades aparecidas desde la década de los 80 del siglo pasado, Robert Kennedy apunta que “las vacunas sin garantía de inocuidad son un culpable potencial, pero no el único. Otros posibles culpables -o cómplices- que encajan en el criterio aplicable -una epidemia repentina en todos los habitantes a partir de 1989- son el jarabe de maíz, los alimentos procesados, la radiación EMF, el clorpirifos, los ultrasonidos, los pesticidas neonicotinoides y el PFOA”.

Hoy día nadie duda de la toxicidad del ácido perfluorooctaniocio o PFOA, un químico utilizado por Teflón, la marca de sartenes antiahdherentes más famosa del mundo. El PFOA actúa en el cuerpo como disruptor endocrino imitando el efecto de las hormonas, por lo que se le asocia con diferentes tipos de cáncer, problemas de tiroides y esterilidad tanto en animales como en seres humanos, hasta el punto que la Comisión Europea en su Reglamento 2017/1000 modifica el registro, la evaluación, la autorización y la restricción de dicha sustancia, que seguramente por presiones de la multinacional DuPont, estas restricciones no entraron en vigor hasta 2020.

“Tras el colapso del bicho soviético, el terrorismo islámico y la bioseguridad suplantaron al comunismo como la justificación para una continua presencia militar y corporativa de EE.UU. en todo el mundo en desarrollo. El anhelo adquisitivo de la industria farmacéutica por los recursos naturales de África y sus poblaciones, que están repletas y obedientes, con su elevada carga de enfermedades, ayudó a impulsar el aumento de la bioseguridad como punta de lanza del imperialismo corporativo. Bill Gates y el Dr. Fauci ofrecieron la bioseguridad como fundamento de su proyecto de neocolonialismo médico”.

“El racismo es una característica permanente del autoritarismo médico y de la experimentación humana… El Dr. Fauci hizo que el NIAID y sus socios de las empresas farmacéuticas trasladaran sus estudios al extranjero, “para que no se vieran afectados sus estudios más controvertidos y arriesgados “porque pueden hacer cosas que nunca podrían hacer en Estados Unidos”… África es una colonia farmacéutica desde hace más de un siglo. Es el lugar elegido por las empresas que buscan de los gobiernos, poblaciones complacientes, los costes más bajos de inscripción por paciente y una supervisión laxa por parte de los medios de comunicación y los organismos reguladores. Los voluntarios impotentes, a menudo analfabetos y, en caso de necesidad, casi desechables, permiten a los IP de la industria farmacéutica ocultar incluso los efectos secundarios y los errores catastróficos.

Al principio de esta reseña hacía alusión a la censura del libro y la manipulación informativa sobre el mismo. A este respecto recuerda el autor que “Google tiene asociaciones lucrativas con todos los grandes fabricantes de vacunas, incluida una asociación de 715 millones de dólares con GlaxoSmithKline. Verily también posee una empresa que realiza pruebas de infección por covid. Google no fue la única plataforma de medios sociales que prohibió el contenido que contradice la narrativa oficial. Facebook, Pinterest, Instagram, YouTube, MailChimp y prácticamente todas las demás plataformas de las grandes tecnologías comenzaron a borrar la información que demostraba la eficacia de la HCQ, sustituyéndola por propaganda de la industria generada por una de las agencias de salud pública controladas por el Dr. Fauci/Gates: HHS, NIH y OMS”.

En agosto de 2020 por Tim Schwab en la Columbia Journalism Review mostró cómo Gates repartió 250 millones de dólares en subvenciones a medios de comunicación como NPR, la televisión pública (PBS), The Guardian, The Independent, BBC, Al Jazeera, Propublica, The Daily Telegraph, The Atlantic, The Texas Tribune Gannett, Washington Monthly, Le Monde, The Financial Times, The National Journal, Univision Medium, y el New York Times.

Y respecto a la OMS, realiza un recorrido desde su creación “La Fundación Rockefeller aportó casi la mitad del presupuesto de la Organización de la Salud de la Sociedad de Naciones (LNHO) tras su fundación en 1922 y pobló las filas de la LNHO con sus veteranos y favoritos.. La RF impregnó a la Liga de su filosofía, estructura, valores, preceptos e ideologías, todo lo cual heredó su organismo sucesor, la OMS, en su inauguración en 1948”.

Hasta la actualidad ya que “Cuando el presidente Trump retiró a Estados Unidos de la OMS en 2020, continuó con la contribución estadounidense de 1.160 millones de dólares a la GAVI (Alianza para la vacunación, patrocinada por Bill Gates) El efecto acumulado, por tanto, de la retirada fue aumentar el poder de Gates sobre la OMS y sobre la política sanitaria mundial”.

Poder que le permitió elegir a su director. “En 2017, el poder de Gates era tan completo que nombró a dedo a su adjunto, Tedros Adhanom Ghebreyesus, como nuevo director general de la OMS a pesar de las quejas de que Tedros sería el primer director general de la OMS sin título de médico y a pesar de los dudosos antecedentes de Tedros. Los críticos acusan con credibilidad a Tedros de dirigir un grupo terrorista asociado a violaciones extremas de los derechos humanos incluyendo políticas genocidas contra un grupo tribal rival en Etiopía… La principal cualificación de Tedros para el puesto en la OMS era su lealtad a Gates. Tedros anteriormente formó parte de los consejos de administración de dos organizaciones que Gates fundó, financió y controla: GAVI y el Fondo Mundial, donde Tedros era el presidente de confianza de Gates en el consejo”.

Con suficientes pruebas documentales afirma que “la OMS, la GAVI y el Fondo Mundial funcionan efectivamente como comisarios ideológicos”. Y dentro de este comisariado está la pretensión de reducción de la población en la periferia del sistema. “En los años 1993 y 1994, la OMS lanzó campañas de vacunación para la infertilidad en Nicaragua, México, Filipinas, y Kenia en 1995. En cada país, la OMS y los gobiernos locales vacunaron a las mujeres en edad fértil, diciéndoles que el objetivo de las inmunizaciones de la OMS era eliminar el tétanos materno y neonatal. Un estudio posterior de la OMS sobre la política de control de la natalidad, Bryant et al., llega a la conclusión que la OMS habían engañado sistemáticamente a las personas ‘atendidas’ con procedimientos de esterilización sin el pleno consentimiento de las pacientes”.

Finalmente, el libro de Robert F. Kennedy despeja algunas incógnitas poco conocidas de la relación entre el entramado de las grandes farmacéuticas con el complejo militar, en la perspectiva de mantener una hegemonía mundial de carácter dictatorial.

“En 1974, la USAID y la OMS colaboraron en la creación de un ‘Informe Kissinger’ de alto secreto -cuyo mecenas era Nelson Rockefeller redactó el Libro Blanco clasificado, que se convirtió en política oficial de EE.UU. bajo el presidente Gerald Ford en 1975. Ese informe, conocido como el ‘Memorando de Estudio de Seguridad Nacional de EE.UU. 200’, esbozaba los incentivos geopolíticos para reducir el crecimiento de la población en los ‘países menos desarrollados’ a casi cero mediante la ‘reducción de la fertilidad’ para salvaguardar los intereses económicos de los Estados Unidos y otras naciones industrializadas en los recursos minerales importados”.

“Estados Unidos comenzó su primera investigación ofensiva a gran escala sobre armas biológicas durante la Segunda Guerra Mundial en la primavera de 1943 por orden del presidente Franklin Roosevelt, como una colaboración entre el ejército estadounidense y sus socios de la industria farmacéutica. El titán farmacéutico George W. Merck dirigió el programa de armas biológicas ofensivas del Pentágono mientras dirigía su gigante de fabricación de medicamentos… En 1969, el programa de armas biológicas de Estados Unidos había desarrollado armas de “equivalencia nuclear” según David Franz, quien, durante veintitrés años, fue comandante del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos (USAMRIID). La principal limitación, reconoció Franz, era la dificultad de gestionar las armas biológicas para evitar su escape accidental. Irónicamente, Franz desempeñaría más tarde un papel clave en los programas de ganancia de función del Pentágono/Fauci que condujeron a la pandemia de covid-19”.

En este entramado caben situar los “simulacros de pandemias” realizados desde el año 2000 con diversos nombres, entre ellos: Topoff 2000-2007, El Invierno oscuro, La Tormenta Atlántica, El Mercurio Global, Mars 2017, Spars 2017, Clade X 2018, Contagio Carmesí 2019, Event 201 2019. “Una docena de Juegos Germinales organizados por parte de los planificadores militares, médicos y de inteligencia que condujeron a covid-19. Cada uno de estos ejercicios kafkianos se convirtieron en misteriosas predicciones de una era distópica que los planificadores de la pandemia apodaron la “Nueva Normalidad”. El rasgo consistente es la afinidad entre sus diseñadores de simulacros para militarizar la medicina e introducir un gobierno autocrático centralizado”.

Todos ellos con la participación de diversos países “desarrollados”, departamentos de defensa, servicios de inteligencia y personal universitario y médico. “La simulación del Evento 201 anticipaba la manipulación y el control de la opinión pública y silenciar cualquier coloquio sobre los patógenos potenciados artificialmente… La suposición fundamental de todos los participantes fue que la censura y la propaganda son ejercicios legítimos del poder federal. Los participantes discutieron los mecanismos para ‘desinformación’, ‘inundando’ los medios de comunicación con propaganda y la imposición de sanciones y el descrédito de la disidencia… Ahora, la definición de terror es tan amplia”, dice el ex funcionario de la CIA Kevin Shipp, “que cualquier mención a las vacunas covid entra en su ámbito”.

“El director de UNICEF, Anthony Lake, fue asesor de seguridad nacional del presidente Bill Clinton y su candidato a director de la CIA, hasta que las acusaciones de corrupción desbarataron su nombramiento. En enero de 2020, UNICEF aplaudió la aprobación por parte de la legislatura de las Maldivas de un proyecto de ley que convierte en delito el hecho de que los padres rechacen cualquier vacuna recomendada por el gobierno para sus hijos. El entusiasmo desenfadado de UNICEF deja claro que la organización considera la innovación de Maldivas como un programa piloto para la humanidad”.

Y unas preguntas realizadas por Vera Sharav, superviviente del Holocausto y defensora de la ética médica que define el covid-19 como un proyecto militar. “Esto debería ser una operación médica y no militar”. Es un problema de salud pública. ¿Por qué el ejército y la CIA están tan involucrados? ¿Por qué es todo un secreto? ¿Por qué no podemos conocer los ingredientes de estos productos, que los contribuyentes han financiado? ¿Por qué no podemos ver los contratos con los fabricantes de vacunas? ¿Por qué estamos imponiendo un tratamiento con una tecnología experimental con pruebas mínimas?

Robert F. Kennedy termina su libro diciendo: “Fundé Children’s Health Defense (CHD) mucho antes del covid-19. Nuestro objetivo era poner fin a la epidemia de enfermedades infantiles derivadas de exposiciones tóxicas de todo tipo, incluidas algunas vacunas. CHD busca educar al público y responsabilizar a los malos actores para ayudar a asegurar un futuro saludable para nuestros niños. En el momento en que este libro entra en imprenta, la campaña para forzar la introducción de vacunas covid inseguras en los cuerpos de los niños está alcanzando su punto álgido. Si nuestros hijos van a disfrutar de las bendiciones de la libertad y la salud, debemos acabar con esta pesadilla del covid-19 ya no podemos ‘confiar en los expertos’ ni seguir su versión deformada de la ciencia. Eso es lo que nos ha traído hasta aquí”.

“El problema es la corrupción endémica en el complejo médico-industrial, actualmente apoyado en todo momento por las empresas de medios de comunicación. El golpe de estado de este cártel ya ha desviado miles de millones de los contribuyentes, ya ha aspirado billones de la clase media mundial, y ha creado la excusa para la propaganda masiva, censura y control masivos en todo el mundo. Junto con sus reguladores capturados, este cártel ha iniciado la guerra global contra la libertad y la democracia”.

En síntesis, recomiendo la atenta lectura de este libro.

Los profesionales europeos de la salud cobraron 7.000 millones de las farmacéuticas en tres años

El que paga manda. Los monopolios farmacéuticos controlan a los organismos públicos de la sanidad y también a los profesionales que se encargan de ella, especialmente a los jefecillos de los hospitales, a las sociedades médicas, a las revistas especializadas, instituciones académicas y a todo lo que tenga relación con la salud.

España va a la cabeza en la institucionalización de los sobornos, que se hace directamente o a través de los grupos de presión. En Europa se gastan millones de euros cada año para controlar el funcionamiento de los organismos sanitarios de la Unión Europea.

Entre 2017 y 2019 los gigantes farmacéuticos pagaron más de 7.000 millones de euros a los profesionales de la salud en 11 países europeos, según un informe publicado en julio por la revista científica Health Policy (*).

“Los vínculos financieros con la industria farmacéutica pueden dar lugar a conflictos de intereses que podrían influir en las decisiones y en la investigación”, denuncian los autores, que acusan a la Unión Europea de no hacer lo suficiente para acabar con estas prácticas mafiosas.

Hay muchos ejemplos; cada vez más. En 2019 los firmantes de un llamamiento a favor de la generalización de las vacunas contra el Virus del Papiloma Humano recibieron 1,6 millones de euros de financiación de los fabricantes de las vacunas.

El informe concluye que España está a la cabeza de la corrupción de los sanitarios y de la falta absoluta de transparencia de los sobornos recibidos. “Los datos sobre pagos en España fueron especialmente difíciles de extraer”, denuncia el informe. En los casos de los laboratorios MSD, Roche, Novo Nordisk y Amgen ni siquiera pudieron obtener los datos de las mordidas destinadas a los profesionales españoles.

Además de promover los sobornos, España los oculta con el inestimable apoyo de la Agencia de Protección de Datos, asegura el informe, porque la salud es algo que no concierne a los enfermos sino a los médicos. Ellos son los beneficiarios y, a través de ellos, los monopolios farmacéuticos. Han dado un giro de 180 grados: aquí los que tienen derecho al secreto profesional son los médicos, no los enfermos.

Quizá alguna de esas organizaciones hispánicas que defienden a los explotados y oprimidos pueda lanzar la pregunta directamente a los propios implicados: ¿por qué en España los profesionales de la salud ocultan los sobornos recbidos de las empresas farmcéuticas?

(*) https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0168851021001135

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies