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La encrucijada rusa

En Rusia es muy conocida esta frase atribuida a Pushkin: Si quieres escuchar tonterías, deja que un europeo hable sobre Rusia. Y es cierto, sobre todo en el caso de las élites políticas occidentales. Probablemente por eso han perdido una tras otra las guerras contra ella, a pesar de los gigantescos aparatos bélicos desplegados.

Para las organizaciones políticas revolucionarias -sobre todo para aquellas que han comprendido la esencia imperialista de la guerra de la OTAN contra Rusia que usa como ariete el fascismo ucraniano– es vital intentar analizar la complejidad y las contradicciones de la Rusia actual, por muchas razones que no voy a enumerar, pero sobre todo, porque está actuando en primera línea.

Sin atribuirme la capacidad de comprender en profundidad los procesos en juego en ese enorme país, si creo que es posible trazar algunas líneas de estudio tomando como referencia a analistas y escritores que además de dedicarse con clarividencia a desentrañar la realidad de su país, consideran, como la mayoría de la población rusa y bielorrusa, que el hundimiento de la URSS fue una inmensa catástrofe. Sin duda, el más lúcido de los que he podido consultar es Serguei Kurginyan, dirigente del movimiento político “Esencia del Tiempo” (1), y a sus análisis me remito en muchas de las consideraciones que aquí transmito.

Treinta años después del hundimiento de la URSS, la guerra en Ucrania, y sobre todo las posibilidades de que se transforme en un conflicto de larga duración, están obligando a la sociedad rusa a despertar de un prolongado letargo basado en las falsas ilusiones de “entrar en occidente” o al menos, de mantener relaciones amistosas con él. Por otra parte, la rebelión militar dirigida por el líder del grupo Wagner, Yevgeni Prigozhin, el pasado mes de junio, ha puesto de manifiesto debilidades y contradicciones profundas presentes en la propia estructura del Estado que, de no resolverse positivamente, podrían poner en cuestión la victoria de Rusia en una guerra larga, más allá de Ucrania, que, con toda la razón, se considera como existencial.

Sin entrar a valorar en este artículo las causas internas y externas del colapso de la URSS, quiero destacar algunos hechos que contribuyen a explicar la situación actual: la destrucción de la estructura social se realizó en un tiempo récord, se demolieron los aparatos del estado soviéticos para sustituirlos por otros proclives a occidente, se cerraron miles de empresas y se privatizó buena parte de ellas. Las consecuencias fueron brutales para la población. Según el CIDOB: “En 1995 el índice de mortalidad creció un 70% por comparación con el año 1989, llegando a la cifra de sobremortalidad de 2,2 millones de personas al año” (2). Los suicidios, los asesinatos, las drogas, las mafias, el alcoholismo, el abandono de niños, la morbilidad por enfermedades prácticamente erradicadas, etc, reflejan el desplome total de una sociedad.

Stuckler, D., King, L. P. y Basu, S. (2008). International Monetary Fund Programs and Tuberculosis Outcomes in Post-Communist Countries. PLos Medicine 5 (7): e143. DOI: 10.1371/journal.pmed.0050143Estos hechos no sucedieron en toda la URSS. En Bielorrusa, Lukashenko, viendo el desastre, no sólo no privatizó empresas y servicios, sino que revirtió las pocas privatizaciones realizadas. La gráfica que sigue, que relaciona la mortalidad por tuberculosis entre países de las ex URSS que siguieron las políticas del FMI (todos excepto Bielorrusia) y los que no las siguieron es suficientemente explícita.

Un técnico estadounidense destinado a Rusia en la época se expresaba así: “Me di cuenta rápidamente de que el plan de privatizaciones de la industria rusa se iba a llevar a cabo de la noche a la mañana, con costes muy altos para centenares de miles de personas […] Se iban a fulminar decenas de miles de empleos. Pero además las fábricas que iban a cerrar proveían a la población de escuelas, hospitales, atención sanitaria y pensiones de la cuna a la tumba. Informé de todo esto en Washington y les dije que allí no iba a quedar red alguna de seguridad social. Comprendí claramente que se trataba precisamente de eso; querían eliminar todos los restos posibles del estado para que no volviera el Partido Comunista” (3).

La desaparición de la URSS fue una hecatombe social. No sólo se destruyeron en un tiempo récord las estructuras del estado soviético –como si los dirigentes imperialistas hubieran leído “El estado y la revolución”- se demolió modo de vida y se intentó aniquilar la identidad de su pueblo.

La vivencia de todo este desastre, el imperialismo lo llamó “terapia de choque”, ocasionó en la población un trauma severo en todos los órdenes que no se ha rehabilitado. Kurginyan, que viene analizando este proceso en profundidad, lo llama “heridas en la conciencia”, y valora que “la conciencia deformada pierde su adecuación y no puede comprender normalmente lo que ocurre en el tiempo y en el espacio” (4).

Sobre esa profunda herida social se erigió la Rusia postsoviética. Se construyó una sociedad amnésica y anestesiada, con un profundo vacío ideológico, que en parte ocupó la iglesia ortodoxa (5), sobre la ausencia de todo proyecto colectivo en una sociedad en la que lo comunitario –más allá de la superestructura política- estaba profundamente inscrito en la conciencia popular. A ello se sumaron las insultantes desigualdades sociales producto del robo impune de empresas socializadas y la degradación científica, cultural y educativa.

La destrucción, autodestrucción, de las fuerzas productivas rusas de alta tecnología es uno de los factores determinantes de la profunda regresión sufrida por la Rusia postsoviética. Como señala Kurginyan, ningún otro país, en ningún proceso político, ha hecho algo parecido. Quizás ahora, habría que incorporar a la UE a esas excepciones históricas de autoaniquilación productiva, exactamente bajo el mismo hegemón.

En definitiva, los aparatos del Estado de esa Rusia mutilada y desestructurada, estaban, y lo están en buena mediada, controlados por élites políticas y económicas, preparadas y dirigidas desde mucho tiempo antes por estructuras como el Club de Roma, o la soviética “Firma” (6). Estas élites fueron las que dirigieron la demolición de la URSS y las que, además de apropiarse de gran parte de los recursos del país, actuaron como valedores de las políticas del imperialismo para Rusia. Este nuevo poder, gestado desde el interior de las estructuras del Estado ruso modificó totalmente su naturaleza; el Ejército, el más sovietizado, constituye una excepción relativa. Esta oligarquía, política y económica, y el correspondiente engranaje del Estado, ha estado trabajando durante treinta años para el objetivo que se presentó como un sueño dorado: “entrar en occidente”.

Los cambios paulatinos en la política exterior de Rusia

Desde la desaparición de la URSS, EEUU – secundado de forma contradictoria por la UE hasta su subordinación absoluta actual a la OTAN y apoyado de forma cada vez menos encubierta por el Estado sionista – fue arrasando uno tras otro países cuyos gobiernos no se sometían a sus designios: Iraq (1991, 2003), Yugoslavia (1999), Afganistán (2001), Libia (2011).

Hasta el caso de Libia, en todo este sangriento proceso, la representación rusa en el Consejo de Seguridad de la ONU votó a favor de todas las resoluciones que amparaban las criminales agresiones militares del imperialismo, incluida la Resolución 1244 de 1999 que daba vía libre a los bombardeos de la OTAN sobre la nación hermana de Yugoslavia.

La destrucción completa a manos de la OTAN de Libia en 2011, el país más desarrollado de África y que sustentaba importantes proyectos de soberanía para el continente, también fue avalada por el CS de la ONU, pero esta vez China y Rusia se abstuvieron.

Este momento marca un punto de inflexión en la política exterior Rusa que alineada con China, ha vetado a partir de entonces todos los proyectos de resolución presentados por el imperialismo euro-estadounidense para avalar su intervención militar en Siria. Además, como es bien sabido, Rusia aceptó la solicitud de ayuda militar del gobierno sirio que ha contribuido decisivamente a modificar una correlación de fuerzas en la zona, que ya venía gestándose. A este respecto hay que destacar acontecimientos tan importantes en la región como la derrota de Israel en 2006 por una coalición libanesa liderada por Hezbolah y que marca el comienzo del desarrollo del Eje de la Resistencia antimperialista y antisionista (7).

Los intentos de los dirigentes rusos de mantener buenas relaciones con occidente, incluidas sus sorprendentes propuestas de entrada en la OTAN, fueron chocando progresivamente desde 1999, fecha en la que Polonia, Hungría y la República Checa se integran en la Alianza, con la evidencia de que el imperialismo anglosajón no perseguía otra cosa que la desintegración de Rusia previa a su dominación. Doce países de la zona de influencia de la URSS se incorporaron a la Alianza, desde que en 1991 se aprobara un documento (8) suscrito por los ministros de AA.EE. de Reino Unido, EE.UU., Francia y Alemania en el que se le garantizaba a Rusia que la OTAN no se ampliaría hacia el Este.

No se trató sólo de la incorporación de nuevos países. Las sucesivas maniobras militares del OTAN fueron ratificando materialmente lo que los documentos de Seguridad Nacional de EEUU afirmaban con toda claridad: Rusia, seguida inmediatamente por China, era el enemigo principal (9).

Se fue configurando así un cambio progresivo pero radical en la política de alianzas políticas, económicas, militares, culturales, deportivas, etc, que sitúa a Rusia, junto a China, como columnas vertebrales de un frente multipolar, que no hace más que ampliarse sobre la base del respeto a la soberanía y la independencia de los países, frente a un imperialismo que sólo ofrece la política de las cañoneras. Insisto, no obstante, en que todo este proceso se lleva a cabo con grandes contradicciones en el interior de unas estructuras estatales y gubernamentales rusas construidas para objetivos políticos totalmente diferentes.

El golpe fascista de febrero 2014 en Ucrania, diseñado, financiado y organizado por EEUU. y la UE, incluyendo todo tipo de atrocidades como la masacre de la Casa de los Sindicatos de Odesa, la persecución y tortura de la población de cultura rusa o los bombardeos cotidianos de la población civil del Donbas, estaba claramente dirigido contra Rusia. Era una amenaza inminente de guerra, que incluía el ingreso de Ucrania en la OTAN. Aún así, un año después, en 2015, Rusia junto a Francia, Alemania y Ucrania firmó el Acuerdo de Minsk que planteaba una solución negociada al conflicto del Donbas. Ángela Merkel declaró en diciembre de 2022 que no había ninguna intención de cumplir sus condiciones y que tal Acuerdo se firmó para que Ucrania ganara tiempo para armarse (10).

La firma del Acuerdo de Minsk no se produjo porque Rusia fuera engañada, como se suele decir. Fue el último acto de un Estado, construido a la medida de los intereses de occidente, que se resistía a enfrentar la evidencia: el imperialismo anglo-sajón iba a declarar la guerra a Rusia.

La Operación Militar Especial, un camino sin retorno

La decisión del gobierno ruso de intervenir militarmente en Ucrania supone un paso decisivo para en futuro de Rusia. Le conecta directamente con un sentimiento popular que, a pesar de todo, conserva marcado a fuego en su cerebro el recuerdo de los 27 millones de muertos que le costó a la URSS derrotar al fascismo, y que forma parte indeleble de la identidad nacional rusa. Ese sentimiento popular que incluye la reivindicación de la Unión Soviética sin que se haya concretado aún como objetivo político, y que va creciendo cada vez más como muestran hasta las encuestas occidentales, ha sufrido y sufre como propias las masacres de los nazis ucranianos en el Donbas y clamaba por el apoyo militar a sus milicias populares. Implica también el odio creciente a los oligarcas, los denostados “nuevos ricos”, y con él al individualismo consumista identificado con occidente.

El imperialismo juega con los oligarcas como quinta columna. Ellos, que deben a occidente sus fabulosas fortunas y que tan jugosos negocios estaban haciendo con sus bancos y multinacionales, son también los valedores de sus políticas. Por si acaso flaqueaban a la hora de ejercer sus influencias en el Estado, contra ellos se han dirigido buena parte de las sanciones. Sintiendo sus presiones y comprobando las importantes pérdidas sufridas por sus empresas, los mayores magnates como Mordashov (siderúrgica Everstal, minería de oro NordGold, banco Rossiya), Tinkov (banco digital Tinkoff), Mixail Fridman (supermercados DIA y AlfaBank) y algunos otros, han clamado contra la guerra, lamentándose amargamente por la muerte de inocentes, pronunciándose contra el gasto militar, etc.

Putin les fulminó inmediatamente, sólo con palabras, tratándolos de títeres de occidente y amenazando con que “el pueblo ruso sabría limpiar adecuadamente a los traidores, escupiéndoles como mosquitos que se meten accidentalmente en la boca”. El tratamiento pareció surtir efecto y las pocas algaradas que se convocaron “contra la guerra” quedaron en agua de borrajas.

A pesar de ello, los conflictos de fondo siguen desarrollándose, entre el reto histórico que supone la necesidad de responder a una confrontación militar a gran escala y durante largo tiempo con un enemigo muy poderoso, con unos aparatos del Estado diseñados para otros objetivos y una estructura social que, hasta ahora, no parece ser consciente de que muchas cosas deben cambiar para ser capaz de hacerle frente.

A pesar de que la supuesta contraofensiva ucraniana resulto un fiasco, no por ello dejará el imperialismo de inundar al gobierno de Kiev con todo tipo de armas “hasta el último ucraniano”. “Lo único que Occidente no quiere hacer y no hará, por ahora, es poner a su propio pueblo bajo las balas. Unos cinco millones de hombres ucranianos, que ya han sido vendidos a Occidente por cerca de un billón de dólares, están destinados a este fin. La élite ucraniana está muy satisfecha con este sangriento intercambio”, señala Kurginyan.

Además, recuerda que las palabras que señalaron desde el principio los objetivos de la intervención militar “la desnazificación y la desmilitarización de Ucrania”, no son un mantra vacío de sentido, sino que por el contrario muestran el núcleo de la cuestión (11). El fascismo que se ha desarrollado en Ucrania, seguido por alrededor de un millón de personas, alimentado por el imperialismo y al que ha entregado todos los recursos del estado, es especialmente bestial y considera a los rusos como su enemigo principal. Sería un gran error subestimar esa fuerza, señala el dirigente de “Esencia del Tiempo”.

Lo que la rebelión militar de Prigozhin ha puesto de manifiesto

Los delirantes análisis de los “expertos” occidentales sobre los Wagner, que pasaron de ser para ellos de paladines de la libertad a sucios mercenarios, ponen de manifiesto que no tenían la menor idea de que la rebelión se iba a producir y que no entienden lo que sucede en Rusia. Todo ello, dice Kurginyan, no exime al pueblo ruso de valorar en profundidad lo ocurrido y, sobre todo, de extraer las consecuencias.

Para crear los Wagner el Estado invirtió ingentes cantidades de dinero, armamento y se les otorgaron grandes poderes, como por ejemplo, el reclutamiento. Se creó, señala Kurginyan, un sistema paralelo al del Ministerio de Defensa. Y, ese sistema, se creó por mandato del Presidente del Gobierno y le obedecía a él directamente. ¿A qué responde su creación? ¿Cuándo un líder, se pregunta Kurginyan, crea un sistema paralelo?. Y se responde: “En primer lugar cuando sospecha que el sistema no le es del todo leal, y en segundo lugar, cuando sospecha que no cumple con las tareas que tiene asignadas”.

La rebelión de Prigozhin ha puesto de manifiesto las graves contradicciones existentes. Su fracaso, creyó que parte sustancial del ejército iba a seguirlo, si bien ha permitido al sistema, léase el Ministerio de Defensa, confrontar directamente con el sistema paralelo creado por Putin y eliminar, por el momento, la posibilidad de alternativas, no le ha destruido.

El juego interno de fuerzas se puso en evidencia. La rebelión de los Wagner, que se encaminó a Moscú prácticamente sin oposición interna, terminó con un indulto y con Prigozhin participando en la Cumbre África – Rusia, en San Petersburgo. Además, nuevas tareas de Estado han llegado para los Wagner: Bielorrusia, tras la inteligente y oportuna mediación de Lukashenko, y la intervención en África a petición de los nuevos movimientos anticoloniales de diferentes países del Sahel.

Los grandes problemas siguen sin resolver y son en el sentido estricto de la palabra, estructurales. Una parte del Estado ruso, es decir, la representación de los oligarcas en los poderes del Estado, estaría abogando por una paz negociada con Ucrania, casi a cualquier precio, y volver a las buenas relaciones y negocios anteriores, y otra es consciente del carácter irreversible de la ruptura con occidente y de la envergadura de la confrontación que deberá asumir el pueblo ruso. “El sistema existente fue construido para ser parte de la civilización occidental y, por lo tanto, no puede estar en guerra con esta civilización, insiste Kurginyan. No puede garantizar estratégicamente que Rusia se enfrente a Occidente, que es 10 veces más poderoso que Rusia, durante mucho tiempo. Si un sistema creado para los viejos propósitos no logra hacer frente a la nueva situación, acumulará disfunción. No se trata de individuos como Shoigu, Gerasimov, Surovikin, etc., sino de la arquitectura del sistema, construida para otras tareas, para otros tipos de guerra”.

La disfunción esencial entre el “sistema”, la maquinaria del Estado y las élites económicas a las que sirve, y los objetivos –la guerra contra occidente– radicalmente diferentes a los que responde su creación y funcionamiento, puede dar lugar a que sea precisamente el “sistema” el que cambie la realidad, para adecuarla a las finalidades que le dieron origen. Y si eso se pretendiera materializar, se pregunta el dirigente de la Esencia del Tiempo, ¿quién se convierte en su principal oponente? El que le impide hacer lo de siempre: trabajar poco, robar mucho y drogarse. ¿Quién es el estorbo? Objetivamente: el líder del país.

Los grandes retos de Rusia

El país se enfrenta a una guerra de larga duración frente a un enemigo muy poderoso, que va más allá de Ucrania y que puede resurgir en Polonia, Países Bálticos, etc. Todo ello en un marco en el que EEUU se prepara para enfrentar a la gran potencia que empieza a superarles y a disputar su hegemonía, China. En este caso, plantea lúcidamente Kurginyan, “cuando EEUU se ve superado por algún país según sus propias reglas, no le dan un premio, sino que cambian las reglas del juego. La introducción de la agenda ambiental o la pandemia Covid, son buenos ejemplos de cómo cambian las reglas del juego” (12). Y para enfrentarse a China, no basta desestabilizar Taiwan; no son suficientes las batallas navales. Como planteaba el geógrafo británico Mackinder, para que un imperio marítimo domine el planeta, primero tiene que controlar el “corazón continental”, el “pivote del mundo”, es decir, Rusia (13).

Las previsiones del gobierno ruso de una rápida victoria militar en Ucrania, resultaron completamente erróneas, aunque afortunadamente identificó como objetivos la desnazificación y la desmilitarización del régimen de Kiev. Una vez más el “sistema” postsoviético intentaba obviar la realidad: Rusia no estaba sólo frente a un conflicto con Ucrania, se trataba de una guerra contra la OTAN. Y, claro que había que desnazificar y desmilitarizar Ucrania, pero era occidente quien había colocado a los fascistas en el poder y los armaba hasta los dientes.

Rusia se enfrenta a una guerra de larga duración contra la OTAN, una guerra de posiciones, de desgaste, que además no acabará con la guerra de Ucrania. En muchos aspectos esta guerra es todavía más terrible que la II Guerra Mundial y el pueblo ruso debe saber la verdad. Y la verdad aprendida en la Gran Guerra Patria, es que esa guerra se pudo ganar sólo porque la dictadura del proletariado, es decir, el proletariado erigido en clase dirigente, fue capaz de comprender y transmitir al conjunto de la sociedad soviética el gigantesco reto que debía asumir: la defensa de la humanidad contra el fascismo, de la humanidad contra la esclavitud, de la vida contra la muerte. Y todo ello, se resumió en una consigna bien concreta: “Todo para el Frente, Todo por la Victoria”. Y el pueblo soviético latió y actuó como un solo ser colectivo.

La enorme potencia que el pueblo soviético fue capaz de desplegar no respondía sólo a un deber patriótico. Defendía también su dictadura del proletariado, la primera revolución obrera triunfante, y por ello, tenía una dimensión internacional, no sólo antifascista, sino histórica para la clase obrera mundial.

La Rusia de hoy tiene ante sí grandes retos que superar para enfrentar a un enemigo no inferior al que enfrentó la URSS. Kurginyan identifica dos objetivos:

En primer lugar, abordar un salto científico -técnico en el complejo militar– industrial que permita superar al enemigo con todo tipo de armamento y de equipos. Después de la destrucción de las empresas y equipos más avanzados de la URSS, para ganar la guerra contra la OTAN –más allá de Ucrania– es preciso dar un salto descomunal. Las palabras de Stalin en 1931 fueron claves para la victoria en la Gran Guerra Patria: “Si en diez años no recorremos el camino que costó a las potencias occidentales entre 50 y 100 años, seremos aplastados”. Rusia necesita reconstruir la poderosa industria de bienes de equipo, destruida durante el colapso de la URSS, imprescindible para poner en marcha al nivel requerido el complejo militar industrial. A su vez, esto precisa el concurso del sistema educativo para la preparación acelerada de cuadros técnicos y de capacidades humanas en alguna medida semejante al esfuerzo de la sociedad soviética en los años previos y durante la II Guerra Mundial.

La URSS lo pudo hacer gracias a la industrialización, que requería que toda la sociedad funcionara como un puño en movimiento. Y la gran duda es, ¿lo podrá hacer la Rusia actual?

En segundo lugar, es imprescindible abordar la batalla ideológica, la lucha de ideas contra el imperialismo y el fascismo. No es sólo Ucrania, el fascismo crece en toda Europa y en EEUU. Es inútil que Rusia espere que la extrema derecha la trate mejor que la actual élite occidental. ¡Es exactamente todo lo contrario!, afirma Kurginyan. Además, la moral del ejército decae si no hay un trabajo ideológico poderoso y si la sociedad no está penetrada por ese impulso espiritual. Y “si el jolgorio en la retaguardia no desaparece, si el robo no desaparece, advierte, entonces la victoria en una guerra larga es imposible”. La guerra de la información no debe llevarse a cabo en el lenguaje de las ovejas. Kurginyan aboga por un sistema de movilización, de despliegue, y un sistema de formación de nuevos cuadros que pueda convertir a las “sub-ovejas” en “perros lobo”. Y no se trata de sacar banderas y de dar lecciones de patriotismo en las escuelas, sino de la movilización de un millón de personas en el bando antifascista. Pero hasta ahora, subraya, se ha hecho todo lo posible para que esto no sucediera.

El problema de fondo es cómo despertar la fuerza vital necesaria para galvanizar a una sociedad que se creyó el mito ideológico del capitalismo y que en buena medida vive ajena a lo que sucede en el frente; a una clase obrera que asiste desmoralizada e impotente al robo cotidiano de la oligarquía y que no ha rehabilitado las “heridas de la conciencia” porque eso sólo puede hacerse reanudando el hilo histórico de la lucha por su emancipación.

Kurginyan plantea activar el resorte antifascista que sin duda es muy potente en Rusia. El asunto es si la comprensión histórica colectiva e internacional de lo que entraña el fascismo, y sobre todo, la actuación consecuente para impedir que triunfe – Cueste lo que Cueste, Todo para el Frente, Todo para la Victoria – es posible abordarla sin la reconstrucción de la herramienta que concentra la fuerza obrera y popular: el partido comunista.

La lucha es internacional

La situación internacional actual guarda semejanzas con la II Guerra Mundial. La voluntad manifiesta de control del mundo por parte de la Alemania nazi está representada hoy sin tapujos por el imperialismo anglosajón, inmerso en una crisis económica terminal y cuya hegemonía en decadencia le empuja a la guerra como única opción.

Tras la derrota de la República española y en pleno auge del fascismo, Alemania fue ocupando uno tras otro los países europeos sin apenas resistencia. Hoy el sometimiento de la UE a la OTAN, dirigida con mano de hierro por EE.UU., con su territorio plagado de bases militares, es absoluto. También lo es el vasallaje de la política económica europea, autodestrucción incluida, a los intereses estadounidenses. A ello hay que añadir la colonización cultural o el control de los medios de comunicación, es un escenario político de auge del fascismo, hoy como entonces, facilitado por la socialdemocracia.

Es en este contexto en el que hay que analizar el apoyo económico y militar masivo del imperialismo a la Ucrania nazi. No se trata sólo de que use al pueblo ucraniano como carne de cañón. La alianza es mucho más íntima y más antigua. Es la propia continuidad del nazismo alemán en los aparatos políticos y militares de EE.UU. y de la OTAN (14), es el odio primario a todo lo ruso de los banderistas ucranianos y, sobre todo, es el fascismo con la supresión de derechos y libertades, con la represión salvaje y la militarización social, el que necesita el capitalismo en crisis irreversible y la guerra imperialista a gran escala que se está gestando.

Es el pueblo ruso, como ayer el soviético, el que ha comprendido que es su propia identidad y existencia como pueblo la que está en juego; aunque como hemos visto – si bien ha sido capaz de responder atacando a la amenaza ucronazi – su situación objetiva y subjetiva dista mucho de ser la de entonces.

Como se ha venido analizando, hoy no se vislumbra la solución a la incógnita de si el pueblo ruso será capaz o no de llevar a cabo las transformaciones revolucionarias que le permitan afrontar con éxito las tareas vitales para su futuro y para el resto de los pueblos. Lo que es cierto es que, tras treinta años de dominación ideológica, el pueblo ruso demuestra con sus actos -seguramente porque la herencia recibida es muy poderosa- que no ha sido doblegado. El apoyo popular mayoritario e incontestable a la intervención militar contra el fascismo en Ucrania es un gran ejemplo.

Lo que es una realidad incuestionable, tanto para el pueblo ruso, como para el resto de los pueblos del mundo –especialmente para los de Europa– es que nos encaminamos a una época de gran inestabilidad política caracterizada por profundos cambios destructivos en los medios de producción y en las condiciones de vida de millones de personas y por la imposición de un escenario de guerra permanente de intensidad variable contra Rusia y China.

La agudización de la lucha de clases en situaciones de profundas crisis, y sobre todo la guerra, amplían e intensifican las contradicciones internas de la burguesía, debilitan su hegemonía ideológica, y abren, como se ha demostrado históricamente, posibilidades de revolución obrera y popular. Y hoy, más que nunca, es imprescindible que la lucha que la clase obrera y los sectores populares desarrollen en cada lugar tenga dimensión internacional.

El atraso organizativo y político en la construcción de la única herramienta que ha demostrado ser capaz tanto de conducir a la victoria la revolución, como de derrotar al fascismo, el partido comunista, debe dejar de ser una justificación o un lamento. Debe convertirse en el campo de trabajo en el que los comunistas y las comunistas de hoy llevemos a cabo las tareas históricas de las que depende, no sólo la revolución socialista, sino el futuro de la humanidad.

(1) ehttps://rossaprimavera.run lengua rusa. Su caracterización política y la traducción de algunas de sus principales publicaciones al castellano pueden consultarse aquí: https://eu.eot.su/es/acerca-de/
(2) https://apuntesdedemografia.com/2022/03/18/el-misterio-de-la-mortalidad-en-rusia/
(3) Maestro, A. (2020) Crisis capitalista, guerra social en el cuerpo de la clase obrera. https://www.lahaine.org/b2-img10/Angeles_Maestro_ESP.pdf
(4) https://rossaprimavera.ru/video/afb341fb
(5) El intento de EE.UU. de colonizar Rusia con grupos evangelistas inmediatamente después del colapso de la URSS, al igual que hizo en América Latina, sin embargo, no prosperó.
(6) https://tsargrad.tv/news/sekret-firmy-s-chego-nachalos-unichtozhenie-sssr_439718
(7) El Eje de la Resistencia es un bloque histórico laíco, antiimperialista y antisionista que pretende superar divisiones de carácter religioso o étnico impuestas por el imperialismo, uniendo a los pueblos en un proyecto común de independencia y soberanía sobre sus recursos. Liderado por Hezbollah, agrupa a la <resistencia Palestina, Irán, Siria, Yemen y organizaciones iraquíes.
(8) El documento citado se puede consultar aquí: https://espanol.almayadeen.net/news/politics/1558112/otan-prometi%C3%B3-en-1991-no-expandirse-ni-una-pulgada-hacia-el
(9) https://www.nytimes.com/2016/02/03/opinion/the-pentagons-top-threat-russia.html
(10) https://www.msn.com/fr-fr/divertissement/actualite/angela-merkel-les-accords-de-minsk-ont-%C3%A9t%C3%A9-sign%C3%A9s-pour-donner-du-temps-%C3%A0-l-ukraine/vi-AA152UVJ
(11) https://rossaprimavera.ru/video/c98f9bd3
(12) https://rossaprimavera.ru/video/81bf7a03
(13) https://archivo.kaosenlared.net/las-contradicciones-entre-el-imperialismo-estadounidense-y-el-europeo-controlar-el-pivote-del-mundo/index.html
(14) https://cnc2022.wordpress.com/2023/03/07/el-imperialismo-anglosajon-la-otan-y-el-fascismo-caras-de-la-misma-moneda/

Rusia en la economía de guerra

El rublo ha perdido valor frente al dólar de manera constante desde el comienzo de este año y ahora ha superado los 100 rublos por dólar, lo que supone una caída del 26 por cien. La caída de la cotización del rublo frente al dólar es irrelevante porque desde 2010 Rusia se ha desdolarizado.

No obstante, esta semana el Banco Central celebró una reunión extraordinaria para elevar los tipos de interés del 8,5 al 12 por cien para apoyar el rublo.

La principal causa del descenso del rublo es la caída de los ingresos por exportaciones de petróleo y el aumento del gasto militar para continuar la guerra. Cuando comenzó, el rublo cayó a un máximo histórico de 150 rublos por dólar. Los oligarcas retiraron su dinero por una suma de 170.000 millones de dólares, la mayoría de los cuales terminaron en bienes raíces y bancos europeos.

Semanas después del inicio de la guerra, un funcionario estadounidense pronosticó que las sanciones reducirían a la mitad el PIB de Rusia. El PIB ruso cayó solo un 2,5 por cien.

El banco central introdujo controles de capital que detuvieron el flujo de dinero de los oligarcas fuera del país y, a medida que los precios de la energía se dispararon al año siguiente, el rublo se fortaleció y alcanzó un máximo en siete años.

Un artículo de Business Insider dice que Rusia ha agregado 600.000 millones de dólares en riqueza total durante el año pasado, mientras que Occidente combinado ha perdido billones (*).

Rusia agregó 600.000 millones de dólares en riqueza total, según asegura el banco suizo UBS en su informe anual de riqueza mundial, publicado el martes.

Los salarios han aumentado. En mayo de este año subieron un 13,3 por cien.

La cantidad de millonarios rusos también ha aumentado en alrededor de 56.000 para llegar a 408.000 en 2022, mientras que la cantidad de personas con un patrimonio neto muy alto (personas con un valor de más de 50 millones de dólares) aumentó en casi 4.500.

Pero Estados Unidos perdió más riqueza que cualquier otro país el año pasado, perdiendo 5,9 billones de dólares, mientras que América del Norte y Europa juntas cayeron 10,9 billones de dólares, informa UBS.

También había un millón menos de millonarios en Estados Unidos a finales del año pasado, aunque Estados Unidos todavía representaba más del 50 por cien de las personas con un patrimonio neto muy alto en todo el mundo, dice el banco.

En el segundo trimestre de este año la producción de Rusia ha aumentado un 4,9 por cien en comparación con el mismo período del año pasado. Gran parte del aumento ha sido de naturaleza militar. La producción de armas y municiones aumentó un 30 por cien en el primer semestre respecto al anterior. La producción de ordenadores, productos electrónicos y ópticos también aumentó un 30 por cien, mientras que la producción de ropa especial saltó un 76 por cien.

Rusia debe mantener los ingresos por exportaciones de energía para financiar la maquinaria de guerra. Pero en los últimos meses han caído y se espera que sigan cayendo de 340.000 millones de dólares en 2022 a 200.000 millones este año.

Esa caída no se producirá si Asia (China e India) siguen comprando petróleo y gas rusos a precios sin competencia en el mercando mundial. Pero si se produce, exigirá un nuevo ajuste de la política monetaria y fiscal

(*) https://finance.yahoo.com/news/russia-got-richer-even-war-172751592.html

A pesar de las sanciones a Rusia los ingresos del petróleo son los más altos en 8 meses

Frente a las sanciones occidentales destinadas a restringir sus ingresos, Rusia parece haber desafiado las expectativas. El precio de su crudo ha rebasado los límites establecidos por el G-7.

Según el último informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el crudo ruso se negoció a un promedio ponderado de 64,41 dólares por barril el mes pasado. El precio supera la barrera de los 60 dólares establecida por el G-7 el año pasado y Rusia ha obtenido sus mayores ingresos petroleros en ocho meses.

A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados por limitar los ingresos de Rusia, los precios del petróleo ruso han subido.

Una estrategia puesta en marcha por Moscú ha logrado el bloqueo, gracias, entre otras cosas, a los recortes de suministro de la OPEP. Además, se ha observado un aumento de la demanda de sus refinerías.

Rusia también ha utilizado una técnica no menos conocida: barcos fantasmas para entregar sus recursos.

Para finalizar, es fundamental señalar el importante papel que juegan países como China e India en la ruptura del bloqueo. Si bien muchos países occidentales han endurecido sus sanciones tras el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022, China ha seguido manteniendo sólidas relaciones comerciales con Moscú. Prueba de ello es que las aduanas chinas han informado de un aumento significativo de las importaciones de petróleo ruso, lo que demuestra el creciente apoyo mutuo entre los dos países, gracias al acoso de los imperlistas.

Novedades sobre el asesinato en 2016 del embajador ruso en Turquía

El embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, fue asesinado el 19 de diciembre de 2016 durante la inauguración de una exposición fotográfica en Ankara. Es uno de los aspectos menos conocidos de la Guerra de Siria, a pesar de que desde entonces se lleva a cabo una prolija investigación, tanto en Turquía como en Rusia.

El asesino fue un policía turco, Mevlut Mert Altintas, que a su vez fue ejecutado por otros policías inmediatamente después de disparar. Ayer la policía turca detuvo a la esposa del asesino.

Ambos eran miembros de la organización FETO, dirigida desde Estados Unidos por Fethullah Gülen, que intentó un golpe militar contra Erdogan seis meses antes. Rusia también acusó a Gülen del crimen, aunque el Ejército de Conquista, del que forma parte el Frente Al-Nusra (Al Qaeda), se atribuyó la responsabilidad, según la agencia de noticias rusa Tass.

En 2018 Turquía acusó a 28 personas del asesinato y nombró a Gülen, que aparece en la imagen de abajo, como el principal inspirador. Fueron acusados de intento de “derrocar el orden constitucional”, pertenencia a una “organización terrorista” y homicidio premeditado.

Al año siguiente un tribunal turco condenó a cinco personas a cadena perpetua por el asesinato del embajador ruso. Tres de los condenados recibieron dos cadenas perpetuas sin libertad condicional, mientras que los otros dos recibieron una cadena perpetua cada uno, también sin libertad condicional.

Otros seis sospechosos fueron absueltos, mientras que otros siete fueron condenados por pertenecer a un grupo “terrorista”.

Erdogan dijo que el movimiento de Gülen estaba detrás del asesinato, una acusación que Gülen ha negado.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia calificó el ataque como “terrorista” y la policía rusa abrió una investigación criminal.

Karlov fue el embajador ruso en Turquía durante un período tumultuoso de las relaciones entre ambos países, que experimentaron su peor crisis diplomática en los últimos años tras el derribo de un avión ruso en noviembre de 2015.

El asesinato tuvo lugar después de un largo período de atmósfera política altamente polarizada e incitada en Turquía, después de varios días de protestas de los islamistas contra la participación rusa en la Guerra de Siria y la batalla por Alepo, que entonces estaba en su apogeo.

Según Putin, el asesinato fue un intento de dañar los lazos turco-rusos.

Antes de Karlov, el diplomático soviético Vatslav Vorovsky fue asesinado en Lausana en 1923. Pyotr Voykov, otro enviado soviético a Polonia, también fue asesinado a tiros en Varsovia en 1927.

Fethullah Gülen

La OTAN mantiene desplegados 360.000 soldados cerca de las fronteras de Rusia

Además del apoyo militar sin precedentes brindado al gobierno de Kiev, la OTAN mantiene desplegados casi 360.000 soldados, 8.000 vehículos blindados, 6.000 sistemas de artillería y morteros, 650 aviones y helicópteros cerca de las fronteras rusas y bielorrusas.

Las amenazas a la seguridad militar de Rusia desde occidente han aumentado exponencialmente, dijo Serguei Shoigu, ministro de Defensa ruso.

El ministro ruso no descartó el despliegue en Finlandia de armamento de la OTAN capaz de alcanzar “objetivos críticos en el noroeste de Rusia a una profundidad considerable”.

“El Occidente colectivo” está librando una guerra indirecta contra Rusia al otorgar un apoyo sin precedentes al gobierno de Kiev, dijo también Shoigu.

Desde febrero de 2022 Ucrania ha recibido más de 4.000 vehículos blindados, 1.100 piezas de artillería y decenas de lanzacohetes múltiples y sistemas de misiles antiaéreos de producción occidental por un valor de 160.000 millones de dólares.

Estados Unidos exige que sus aliados entreguen armas cada vez más letales a Ucrania. Como ejemplo, Shoigu citó la transferencia a Ucrania de misiles guiados Storm Shadow.

“Estas amenazas a la seguridad militar de Rusia requieren una respuesta rápida y adecuada”, concluyó el ministro.

Las sanciones europeas a Rusia provocan pérdidas astronómicas a las empresas

El impacto económico de la retirada de las empresas europeas de Rusia se ha convertido en motivo de preocupación para Bruselas. Las empresas que buscan vender sus operaciones o reducirlas drásticamente, están teniendo costos exorbitantes. Mientras que algunos ya han sufrido pérdidas, otros, como Danone, podrían ver empeorada su situación debido a decisiones políticas imprevistas, como la nacionalización de sus filiales por parte del gobierno ruso.

Las áreas de energía, finanzas y automoción están siendo las más afectadas. En el sector de la energía, a pesar del aumento de los precios del petróleo y el gas, monopolios como Shell, BP y TotalEnergies sufrieron pérdidas combinadas de más de 40.000 millones de euros. El mundo financiero, por su parte, registró unas pérdidas totales de 17.500 millones de euros, suma influida en particular por la salida de Société Générale y la venta de su filial Rosbank.

El sector de la automoción, aunque menos afectado que el energético y el financiero, también presenta cifras alarmantes. Las pérdidas se acumularon hasta los 13.600 millones de euros, y Renault recibió un gran golpe después de vender sus participaciones en el fabricante de automóviles ruso Avtovaz, lo que representó una pérdida de 2.300 millones de euros.

Esta preocupante situación deriva del análisis de los informes anuales de cerca de 600 empresas europeas. La cantidad actual de más de 100.000 millones de euros en pérdidas no es más que la punta del iceberg, ya que muchas de las empresas europeas de 1.871 inicialmente presentes en Rusia siguen activas y aún podrían enfrentar costos imprevistos.

La actual dinámica económica y política presenta desafíos sin precedentes para el tejido empresarial europeo en Rusia. Los próximos meses podrían revelar pérdidas aún mayores, poniendo a prueba su viabilidad.

Rusia y China exhiben músculo en el Mar de Bering

En los últimos días el Mar de Bering ha sido otro de los escenarios de la guerra mundial que algunos presentan como un temor, y no como una realidad. Pero la guerra mundial es exactamente así, porque se trata de meter el miedo en el cuerpo del adversario. Para eso no hay nada mejor que las demostraciones de fuerza.

En este caso, en lugar de un desfile militar ha presentado la forma de un despliegue naval de grandes proporciones por parte de Rusia y China delante de las narices de Estados Unidos.

Los barcos rusos y chinos llevan tiempo patrullado cerca de las Islas Aleutianas, en réplica a las exhibiciones que llevan a cabo Estados Unidos y Gran Bretaña en otros escenarios. Lo que ha cambiado ahora es el tamaño de la flotilla, que comprende once barcos. Aunque no entraron en las aguas jurisdiccionales estadounidenses, su presencia masiva llevó a Estados Unidos a desplegar cuatro destructores como respuesta.

Otra diferencia: cada vez más caramente las exhibiciones de fuerzas son conjuntas por parte de los rusos y los chinos. Dan Sullivan, senador por Alaska, no dejó de subrayar la importancia de esta acción conjunta. La demostración de fuerza no tiene precedentes, dijo durante una entrevista con la cadena Fox. La calificó como una agresión de China y Rusia hacia Estados Unidos y expresó su preocupación por la proximidad de los barcos a las costas estadounidenses.

Los detalles sobre la hora y el lugar de la demostración naval se mantienen confidenciales, por el momento. Sin embargo, los medios de comunicación de los tres países involucrados compartieron información sobre la situación. Rusia y China han desplegado una combinación de barcos antiguos y modernos, mostrando tanto su herencia marítima como los avances recientes en tecnología naval.

La demostración marítima revela una evolución significativa en las relaciones estratégicas internacionales. El reforzamiento militar de Rusia y China, así como la pronta respuesta de Estados Unidos, muestran que las aguas internacionales se han convertido en un nuevo frente de tensión entre ambos bloques.

Aunque China muestra claramente sus ambiciones en el Ártico al desplegar regularmente su flota allí, no hay una presencia reforzada de Estadps Unidos, particularmente con rompehielos. Estados Unidos va muy por detrás de Rusia, lo que es un serio problema. Las patrullas rusas y chinas combinadas en la región se han intensificado y la preocupación de Washington sobre la necesidad de una respuesta militar más asertiva a estas maniobras es cada vez mayor.

Rusia no se deja encerrar en el Mar Báltico

En las aguas del mar Báltico se está produciendo actualmente una impresionante exhibición del poderío militar ruso. En un movimiento audaz, ha lanzado una serie de ejercicios militares que involucran una flota de más de 30 buques de guerra y alrededor de 6.000 soldados. Llamados “Ocean Shield 2023”, esta demostración de fuerza es una declaración clara de las intenciones rusas de defender sus intereses en una región dominada en gran medida por miembros de la OTAN.

Además de la presencia naval masiva, el despliegue también incluye unidades de suministro y aeronaves. Muchas otras secciones del ejército ruso también participan en los ejercicios.

Durante las maniobras militares Rusia ha planificado más de 200 ejercicios de combate, que cubren una amplia gama de operaciones. “Durante el ejercicio, se practicarán medidas para proteger las comunicaciones marítimas, el transporte de tropas y carga militar, y la defensa de la costa […] Después del final del ejercicio, los barcos realizarán un redespliegue entre flotas a la base permanente puntos, y la aviación volverá a sus aeródromos”, dice el Ministerio de Defensa ruso.

La Fuerza Aérea Rusa también está involucrada en una iniciativa de modernización masiva. El primer ministro Mijail Mishustin ha anunciado un plan ambicioso para aumentar significativamente la producción del caza furtivo Su-57, reforzando así el poder aéreo de Rusia.

Es un avión de combate de próxima generación, diseñado para ofrecer prestaciones superiores de combate aéreo y un ataque terrestre preciso. El Su-57 ya ha demostrado su capacidad para evadir la detección de los radares de la OTAN, lo que lo convierte en un activo valioso en cualquier guerra.

Ante la escalada de tensiones entre la OTAN y Rusia, Polonia ha lanzado una gran campaña para fortalecer su poderío militar. Esto incluye la adquisición de aviones de detección de radar y sistemas de lanzamiento de cohetes, así como tanques y obuses de Corea del Sur. Las entregas están programadas entre 2023 y 2025. Polonia también planea aumentar significativamente el número de sus soldados, con un objetivo de 300.000 soldados dentro de diez años.

También está en marcha la modernización de su equipamiento militar, con importantes compras a Estados Unidos y Corea del Sur para intimidar a Rusia. Polonia se quiere vender como el baluarte imprescindible de la OTAN y de la Unión Europea en el Mar Báltico.

Ha nacido el rublo digital

El martes Putin firmó la ley sobre la introducción del rublo digital. Entrará en vigor el 1 de agosto. Será posible realizar transacciones con el rublo digital utilizando un sistema especial, cuyo operador será el Banco Central. Los criptorrublos se almacenarán en monederos digitales.

El Banco de Rusia determinará las tarifas para las transacciones con el rublo digital y las condiciones bajo las cuales los bancos ofrecerán a los clientes la oportunidad de realizar dichas transacciones. Se supone que las transferencias y los pagos en rublos digitales serán gratuitos para los ciudadanos y costarán el 0,3 por cien del pago para las empresas.

El rublo digital se convierte en la tercera forma de moneda nacional en Rusia además del efectivo y el dinero de las escrituras. Se almacenará en billeteras digitales, el acceso a ellas será posible a través de las aplicaciones móviles de los bancos rusos. A diferencia de las criptomonedas, el rublo digital lo emitirá el Banco de Rusia exclusivamente.

Sin embargo, algunas operaciones y servicios bancarios no estarán disponibles con el rublo digital. No acumula intereses sobre el saldo, devolución de efectivo, y también es imposible emitir préstamos o depósitos en rublos digitales, tal como está la nueva legislación.

El Banco Central de Rusia comenzó a desarrollar un rublo digital en otoño de 2020. El proyecto de ley se presentó a la Duma del Estado a fines de 2022, y el 11 de julio de este año la cámara baja aprobó en lectura final.

La gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiullina, aseguró que nadie será forzado a utilizar el rublo digital. Será una opción voluntaria y adicional para los ciudadanos. La introducción masiva de la tercera forma de moneda nacional en Rusia comenzará en 2025.

Los rublos digitales pueden ser legados y los herederos pueden usarlos para los gastos del funeral del testador.

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