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Rusia y China despliegan tropas en sus fronteras con Corea del norte

La norcoreana Choe Son-hui
Rusia despliega tropas en la frontera que comparte con Corea del norte, en un contexto de tensión creciente en la zona que hace pensar en una preparación para la guerra.

Según varios medios británicos, un gran número de soldados fue visto ayer llegando cerca del punto de cruce de Jasán entre Rusia y Corea del norte y que también comparte China.

Fotos capturadas de la zona muestran algunos militares rusos patrullando la cima de la colina Zaozyonara, punto de encuentro entre la Federación Rusa, Corea del norte y la República Popular China.

Este despliegue se produce poco después de que Rusia probara un misil RS-12M en busca de romper sistemas de defensa antimisiles.

Conforme a analistas, el Kremlin está preocupado por la acumulación de tropas estadounidenses en Corea del sur, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del norte, Kim Jong-un, continúan su guerra verbal que podría convertirse, de un momento a otro, en una guerra abierta.

La agencia rusa de noticias Itar-Tass ha informado esta mañana del inicio de un gran simulacro aéreo ruso cerca las zonas fronterizas que culminará con un ejercicio de bombardeos.

Un comunicado del ejército ruso no especifica el número de las unidades participantes en estas maniobras, aunque confirma que los aviones de combate Sujoi Su-35 y Su-30 y bombarderos Su-24M2 y Su-25 participan en las mismas.

Simultáneamente, China ha ordenado desplegar en su frontera con Corea un contingente de 100.000 soldados, informa la agencia Tass. Últimamente Rusia ha realizado maniobras militares conjuntas con China para prepararse en el caso de una eventual guerra en la península.

Por su parte, Pyongyang argumenta que lleva a cabo sus pruebas nucleares debido a los ejercicios militares de Corea del sur y EE.UU. en la peninsula asiática.

Al mismo tiempo, en Moscú la directora del departamento norteamericano de la Cancillería norcoreana, Choe Son-hui, se ha reunido esta mañana con el embajador especial de la Cancillería rusa, Oleg Burmístrov, para discutir la situación en la región.

La ministra de Justicia de Israel amenaza de muerte a Putin

Shaket, ministra de Justicia de Israel
“Si Putin quiere sobrevivir debe mantener sus fuerzas armadas fuera de Siria”, dijo hace unos días Ayelet Shaked, ministra de Justicia de Israel.

Este tipo de declaraciones se suman a las de Netanyahu, quien ha iniciado una peregrinación de frenéticos viajes que ponen de manifiesto que en Siria uno de los que ha padecido una de las derrotas más severas es Israel. Los yihadistas también son criaturas suyas.

Además de conversaciones, Israel se ha visto obligado a pasar a la acción directa en Siria, sin intermediarios, lo mismo que Estados Unidos. En 2015 Bashar al-Asad calificó el papel de Israel en la Guerra de Siria como la “fuerza aérea” de la red terrorista Al-Qaeda. Recientemente sus drones han bombardeado las posiciones cercanas al aeropuerto de Damasco.

Pero la intervención de Israel en la Guerra de Siria ha ido bastante más allá del cielo. Durante la batalla de Alepo, en el invierno del año pasado, una quincena de agentes sionistas murieron por los disparos de misiles crucero rusos del tipo “kalibr” lanzados por la flota apostada en el Mediterráneo. Junto a otros militares occidentales, dichos agentes coordinaban la defensa de la ciudad por las bandas yihadistas.

La intoxicación (El Mundo, El País, El Confidencial) ha tratado de justificar las agresiones del ejército israelí contra Siria como si no estuvieran dirigidas contra el gobierno de Damasco, sino contra Hezbollah, lo cual es falso.

Entonces una falsedad se encubre con otra: a comienzos de este mes, un ataque de la aviación israelí contra el ejército regular en Hama se justificó diciendo que tenía por objeto una planta de armamento químico, uno de esos argumentos que nunca falla.

Tanto esos ataques como las declaraciones del tipo de las de la ministra de Justicia podrían comprometer el buen clima existente entre Israel y Rusia, que es uno de los pocos pilares que mantiene el Estado sionista en Oriente Medio.

Un 15 por ciento de la población israelí (1,25 millones) es rusa, o de origen ruso, un grupo de presión muy importante que es uno de los fundamentos de las buenas relaciones entre ambos países.

El Kremlin negocia con Israel para avanzar en el establecimiento de una zona de libre comercio con la Unión Económica Euroasiática, que en Tel Aviv consideran como vital por la campaña del BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones).

Michael Lobovikov, presidente del Likud Rusia y miembro del movimiento de los judíos soviéticos lo dejó bien claro: “Israel sufre grandes pérdidas debido a las actividades del BDS y ello nos obliga a mantener relaciones con una potencia mundial que goza de mucha influencia en el mundo entero como es Rusia”.

Se puede decir que -al menos en parte- Israel nace gracias al apoyo de la URSS y que -si todo marcha como hasta ahora- en el futuro sólo podrá sobrevivir con el apoyo de Rusia. Las declaraciones de la ministra muerden, pues, la mano que le da de comer. También demuestran que Tel Aviv está muy lejos de tener una política consistente hacia Rusia.

Rusia ha destruído todo su armamento químico

Tras 20 años de trabajos, Rusia ha destruido por completo su arsenal de armas químicas, según una nota la agencia Interfax fechada hoy. La operación se ha llevado a cabo en la base militar de Kizner en Udmurtia y Putin la ha seguido por videoconferencia.

El arsenal se componía de casi 40.000 toneladas de productos tóxicos y los planes de destrucción, que estaban previstos para 2020, se han adelantado.

La destrucción fue ordenada en 1997 por el Parlamento tras la entrada en vigor de la Convención de Ginebra sobre la Prohibición de Armas Químicas.

En el acto estaba presente una delegación de la Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas, que calificó la decisión rusa de “etapa importante” en el desarme mundial.

Los arsenales se repartían entre siete bases militares a lo largo del territorio ruso y su destrucción ha costa 316.000 millones de rublos.

En una videoconferencia Putin ha destacado que se trataba de un acontecimiento histórico, añadiendo que desafortunadamente Estados Unidos “no cumple con sus obligaciones” en la materia.

Rusia y Estados Unidos acumularon enormes reservas de armas químicas durante la Guerra Fría y se habían comprometido a destruirlas antes de abril de 2012, al término de la Convención de 1997 sobre la prohibición de las armas químicas, antes de anunciar que no podrían respetar el calendario fijado. 

Ambos países dijeron que necesitaban más tiempo. Rusia concluye el proceso ahora, mientras Estados Unidos se fijó como nuevo plazo el año 2023.

Cerca de 200 países adoptaron la Convención de 1997, que prohíbe la producción, el almacenamiento y el uso de armas químicas.

Los comunistas de Novosibirsk se manifiestan en apoyo a Corea del norte

La ciudad de Novossibirsk es la tercera más importante de Rusia. Está emplazada en un lugar estratégico de Asia central, cerca de las fronteras Kazakistán, China y Mongolia. Fue y sigue siendo uno de los centros más importantes de ciencia e ingeniería y el peso de los comunistas aún se hace sentir.

El viernes de la semana pasada los comunistas de la localidad convocaron una concentración de apoyo a Corea del norte. En el acto participaron el alcalde, Anatoly Lokot, que es el primer secretario del PCFR, el diputado Andrei Zhirnov y otros cargos electos de distintas organizaciones.

En el acto el dirigente regional, Renat Suleimanov, tomó la palabra para asegurar que la República Popular Democrática de Corea tiene muchos amigos en Novossibirsk y en toda Rusia. En la red social Vkontakte, los que se manifiestan como solidarios con el gobierno de Pyongyang suman más de 100.000 seguidores.

Suleimanov criticó las amenazas de Trumo vertidas contra Corea en la ONU y dijo que en Yugoeslavia, en Libia y en Irak el imperialismo había demostrado que está dispuesto a destruir un país tras otro y que, en consecuencia, la postura del gobierno de Pyongyang de recurrir al armamento atómico frente a la agresión era justa.

En el acto faltaron referencias críticas hacia la postura del gobierno de Moscú de aprobar las sanciones de la ONU contra Corea, a pesar de reconocer que su ineficacia. La política rusa hacia Corea es ambigua. En Astaná el viceministro de Exteriores ruso, Serguei Riabkov, ha criticado el lanzamiento de misiles por parte de Corea, al tiempo que se manifestaba contrario a la imposición de nuevas sanciones y las medidas de fuerza, que son “categóricamente inaceptables”, dijo.

De manera conjunta Rusia y China han defendido un proyecto de “doble congelación” que alcanzaría tanto de los ensayos nucleares por parte del Corea del norte, como de las provocaciones militares de Estados Unidos en la Península.

Cae muerto un general ruso combatiendo a los yihadistas en Siria

El general ruso Valeri Assapov
El general ruso Valeri Assapov murió durante un bombardeo de artillería de los terroristas del Califato Islámico cerca de la ciudad de Deir Ezzor, según anunció ayer el Ministerio de Defensa ruso.

“El general de división Valeri Assapov murió en la explosión de un obús durante un bombardeo con morteros realizado por combatientes del Califato Islámico”, indicó el Ministerio.

Assapov se desempeñaba como asesor militar de las tropas del régimen sirio de Bashar al Assad.

El general “estaba en el puesto de mando de las tropas sirias y ayudaba a los comandantes sirios a dirigir las operaciones destinadas a conseguir la liberación de la ciudad de Deir Ezzor”, agregó el comunicado.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que el militar será condecorado a título póstumo.

Aunque la nota oficial no dice nada, en la misma acción murieron dos coroneles rusos que estaban junto al general. Tampoco dice de que el general estaba dentro de la lista de rusos sancionados por Estados Unidos a causa de la Guerra de Ucrania.

Deir Ezzor, última provincia siria en manos del Califato Islámico, es el blanco de dos ofensivas independientes, una a cargo de tropas sirias con asesoramiento de oficiales rusos y apoyo de la fuerza aérea de Moscú, y la otra a cargo de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) sostenidas por Estados Unidos.

Desde hace dos años, la muerte en combate de soldados y oficiales rusos en Siria ha despertado el aprecio de la población, que hoy es superior incluso a la de Irán, aunque también un general iraní, Hussein Hamadani, ha caído combatiendo en Siria.

Los motivos son las diferencias religiosas entre chiítas y alauitas. En una reciente entrevista para la televisión rusa, Bashar Al-Assad declaró contundente: “Miramos hacia Rusia”, añadiendo también: “El pensamiento sirio no es fácil de ser comprendido por nuestros socios en Teherán, especialmente cuando no se tiene una comunión religiosa y cultural necesaria para ganar apoyo nativo”.

Más de la mitad de los sirios prefieren a los rusos que a los iraníes ya que no comparten las políticas de la República Islámica del ayatollah Alí Jamenei.

En lo que va de año han muerto 10 rusos combatiendo en Siria, según cifras oficiales que la agencia Reuters cuadruplica basándose en fuentes procedentes de familiares y allegados de los fallecidos obtenidas de las redes sociales.

No hay dinero que pueda rescatar al sistema financiero ruso de la bancarrota

Por alguna extraña razón la burguesía ha convencido a muchos de que es el socialismo quien expropia los bancos, mientras que ellos defienden la propiedad privada. Lo cierto es que siete años de rescates han demostrado que los bancos no tienen salvación, ni siquiera bajo el capitalismo.

En Rusia el Estado ha tenido hoy que volver al rescate de otro banco, el Binbank (B&N Bank en inglés), que ocupa el puesto duodécimo en el escalafón del país. Como en los demás países capitalistas, sigue el saneamiento financiero que, en realidad, no cura nada: es una eutanasia misericordiosa.

El Binbank, propiedad Mijail Gutseriev, se creó en 1993 como un operador especial, público, para operar en Ingusetia, una región del sur de Rusia. Tiene casi cinco millones de clientes particulares y 400 sucursales, aunque sus oficinas principales están en Moscú.

Ya hemos relatado en entradas anteriores que en mayo el gobierno de Medvedev creó el Fondo de Consolidación del Sector Bancario para sacar al capital financiero ruso del hundimiento.

Anteriormente el Binbank se había encargado de la gestión del Rost Bank para evitar la bancarrota; ahora se han hundido los dos, junto con las filiales del monopolio: Binbank Digital y Ouralprivatbank.

En julio el Banco Central ruso cerró el banco Iugra. Hace menos de un mes justificó otro rescate, el del banco Otkrytie, para impedir el efecto dominó sobre el conjunto del sistema financiero.

No se trata, pues, de una crisis conyuntural. Tampoco está ligada a la caída de los precios del petróleo, que ocurrieron hace tres años. Ni a las sanciones impuestas como consecuencia de la Guerra de Ucrania.

Es cierto que Rusia ha salido de la recesión de 2015 y 2016, como ha dicho Putin, pero ha sido ahora cuando dos de los cinco mayores bancos rusos han caído. El Estado ha estado sosteniendo artificialmente a grandes conglomerados monopolistas, lo que les ha llevado a realizar apuestas insostenibles, que son siempre las mismas: se basan en creer que el capitalismo aún tiene futuro.

Más información:
– Rusia ha cerrado la mitad de sus bancos en menos de tres años
– Rusia recurre al dinero público para rescatar a uno de los mayores bancos privados

Sigue el hostigamiento contra los diplomáticos rusos en Estados Unidos

Trump ha dado un giro completo a sus promesas electorales de mejorar las relaciones diplomáticas con Rusia; ya no pueden ser peores porque Estados Unidos tensa la cuerda cada día un poco y ya ha llegado a un punto que roza lo grotesco.

Como ya informamos, el Departamento de Estado dio un plazo de tres días para cerrar varios edificios diplomáticos rusos en Estados Unidos. Al vencer el plazo, el FBI los registró aduciendo la posibilidad de que albergaran material explosivo.

Desde entonces el personal diplomático y consular sigue ocupando las mismas, aunque el FBI les ha ordenado desalojar porque quieren recomprar dichos edificios. Desde el cierre se vive así una extraña “convivencia” de los funcionarios rusos con sus familiares e hijos rodeados de policías por todas partes husmeando por los rincones y compartiendo las zonas comunes.

La última provocación es la siguiente: el servicio de control de la calidad del aire de San Francisco acusa a los diplomáticos rusos de haber incinerado residuos ilegalmente dentro del edificio consular.

Los expertos municipales dijeron el martes a la cadena de televisión CBS que la espesa humareda negra que salía de la chimenea del edificio viola las normas de incineración de residuos, por lo que han abierto un expediente sancionador contra los rusos, que pueden ser multados en una cuantía que no han precisado.

Traducido al lenguaje coloquial este esperpento quiere decir lo siguiente: es verdad que no hemos encontrado explosivos en las oficinas rusas, pero algo oscuro debía haber en su interior porque empezaron a quemar “residuos” precipitadamente para que no los encontráramos.

Desde hace siglos y hasta estos últimos tiempos, en el derecho internacional la inmunidad alcanza tanto a los diplomáticos, como a los edificios y a los objetos para evitar atropellos como los que ha cometido en este caso Estados Unidos, que han hecho como con todo lo demás: lo que les viene en gana.

La inmunidad comprende el secreto, por lo que los diplomáticos rusos estaban en su obligación de quemar cualquier material confidencial, y si a causa de ello montaron una hoguera dentro del edificio y si eso vulnera las leyes de Estados Unidos, es irrelevante: su actuación es inmune a la ley.

Naturalmente en la Casa Blanca hasta el más tonto sabe estas cosas, por lo que esta caza de brujas es otro “show” orquestado para consumo de las cadenas de televisión, la prensa, la radio y las tertulias.

El FBI asalta tres edificios consulares rusos en busca de explosivos

Lo había advertido hace unos días Maria Zajarova, portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores: la policía de Estados Unidos se disponía a registrar los edificios consulares rusos, un hecho sin precedentes sin previa declaración de guerra.

El asalto se ha producido en San Francisco, Washington y Nueva York, donde el FBI ha tomado posesión de otros tantos edificios que, con excepción del de Nueva York, que es alquilado, son propiedad de Rusia, desde los viejos tiempos de la URSS.

En Estados Unidos prosigue, pues, la histeria antirusa y Trump demuestra que no se detiene ante nada. Antes del asalto la Casa Blanca dio un plazo de tres días para que Rusia procediera al cierre a los tres consulados y los funcionarios apenas tuvieron tiempo de hacer la mudanza.

La orden de cierre significaba que los edificios perdían su inviolabilidad diplomática y, además, que Rusia no podría hacer uso de ellos en lo sucesivo para otros fines, al margen de los consulares.

A Estados Unidos la legislación internacional le importa un bledo y la interna también, porque el FBI tampoco tenía una orden judicial de entrada y registro, es decir, que se trata de un acto de pillaje “por la cara” en el que incluso han sido las viviendas privadas de los funcionarios diplomáticos y consulares, los conductos de ventilación, los tejados, los desagües…

Oficialmente el FBI buscaba explosivos. Es como decir que los diplomáticos rusos acreditados en Estados Unidos son unos terroristas. La falta de noticias sobre el allanamiento pone de manifesto que el registro fue negativo: no había ni explosivos ni nada. Pero los del FBI siguen ocupando los edificios y en la Secretaría de Estado en Washington dicen que quieren recomprar los edificios. Lo que no se sabe es si los rusos quieren venderlos…

Tan llamativa como la falta de noticias es la ausencia de reacciones internacionales. Alguien pretende que la diplomacia se degrade, posiblemente porque ya no es necesaria. ¿Quieren poner las armas en el primer plano?

Qatar rompe el bloqueo estrechando sus vínculos económicos y políticos con Rusia

Ayer Qatar y Rusia, los dos productores de hidrocarburos más importants del mundo, firmaron un protocolo para estrechar relaciones económicas, justo en el preciso momento en el que el enclave árabe está sometido a un bloqueo por parte de sus vecinos desde el 5 de junio.

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, está realizando un gira por Oriente Medio en la que también ha visitado Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.

En Doha el canciller ruso se ha entrevistado con el jeque Tamim ben Hamad Al-Thani y su homólogo qatarí, Mohamed ben Abderrahmane Al-Thani. “Estamos decididos a reforzar los lazos comerciales y económicos”, afirmó Lavrov en una conferencia de prensa conjunta celebrada tras las reuniones.

Lavrov admitió que Moscú concede una gran importancia a la cooperación económica con Qatar, incluido el campo de la energía, donde constituyen el grupo cabecero.

El año pasado Qatar adquirió una participación clave en la empresa rusa de hidrocarburos Rosneft, de capital público, invirtiendo miles de millones de dólares.

El bloqueo económico de Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos se torna así contra sus patrocinadores, que han dado su enésimo paso en falso, conduciendo a una crisis entre los Estados del Golfo, que viven la peor de sus crisis desde que adquirieron la independencia.

En Oriente Medio no se formará una tercera vía; ni Qatar, ni Turquía, ni Egipto están en condiciones de implementar una política independiente o al margen del eje de la resistencia que encabeza Irán y cuyo caballo de batalla es Israel.

Ese es el significado último de las palabras de Lavrov: la solución de la crisis del Golfo pasa por la mediación de Kuwait y su conclusión impedirá la claudicación de los países árabes ante Israel, que es la postura que encabezan los saudíes.

A lo largo de la crisis, Estados Unidos ni aparece ni nadie espera que lo haga en el futuro.

La lujosa biografía sexual de un mártir del bolchevismo llega a la gran pantalla

Hace unos días en otra entrada ya aludimos a la superproducción rusa “Matilda”, una película centrada en las relaciones amorosas entre el zar Nicolás II y la bailarina de ballet Mathilde Kschessinska sobre la que se ha levantado una enorme polvareda en Rusia, como decíamos, más humo que otra cosa.

El estreno estaba previsto para el 30 de marzo, pero se ha tenido que posponer hasta el 23 de octubre en el teatro Marinsky de San Petesburgo y al día siguiente en el cine Octubre en Moscú.

Como en tantas otras ocasiones, muchas de las protestas, que proceden de los sectores más reaccionarios de la Rusia actual, especialmente eclesiásticos, critican que la película tergiversa la historia, lo cual es siempre una estupidez, incluso cuando el guión “se basa en hechos reales”. Es vergonzoso tener que recordarlo a cada paso: el cine es mentira, o sea, ficción.

La historia (la de verdad) de Rusia no empieza en octubre de 1917. El zar Nicolás II abdicó del trono imperial al producirse la revolución de febrero (de 1917) y fue fusilado en julio del siguiente año, tras la de octubre.

Un actor porno encarna al zar
Quizá no sea tan conocido que una contrarrevolución es sagrada, una guerra santa: la yihad de los cristianos. Para la Iglesia Ortodoxa las dos revoluciones de 1917 fueron como para la católica la guerra civil española de 1936: una cruzada. No es que el zar fuera dios, pero casi; era un santo, por lo que fue canonizado, es decir, elevado a los altares: en 1981, cuando la URSS no había desaparecido, los popes (en el exilio) le declararon “mártir” (del bolchevismo).

En fin, que Rusia es como España, más o menos. Aquí no se puede hacer un chiste del almirante Carrero y allí no se puede mostrar al zar con las pasiones típicas de los humanos. La única pasión imaginable es la divina: la que Cristo padeció en el monte Calvario. La diferencia es que en Rusia no te llevan a la cárcel por ello (de momento).

No obstante, atacar al zar es tan intolerable como atacar a San Juan Evangelista o a la Virgen de la Macarena en plena procesión de Semana Santa. En ningún país católico podría aparecer un santo o un mártir en pelotas en plena noche de pasión (sexual), tras una juerga regada generosamente con champán francés o vodka de los Urales.

El gobierno ruso se ha gastado 25 millones de dólares con la ridícula pretensión de que “Matilda” sea aceptada en el Olimpo de Hollywood y gane uno de los próximos Óscar de la Academia, lo cual no ocurrirá por más que Nicolás II enseñe sus cojones en la pantalla.

Para los amantes de la historia, lo peor de la película es que el personaje central no es el zar sino su amante, la bailarina Mathilde Kschessinska, lo cual no es ni varonil ni suficientemente regio.

Mathilde Kschessinska
La vida de Matilda es suficientemente conocida porque murió en 1971 en París con 99 años y el relato de su fastuosa vida, llena de palacios, príncipes y otros lujos, atrajo a muchos escritores.

La bailarina conoció a Nicolás cuando aún era un príncipe (zarevitch) adolescente que aspiraba a heredar un Imperio y aún no se había prometido a la zarina, en fin, en la época en que Rusia era aún más rosa que roja. Incluso hay quien dice que ambos tuvieron una hija en 1911.

El problema es cuando llegan esos historiadores para impedir que el cine nos engañe impunemente: “no está demostrado que el zar se emborrachara en las juergas y se acostara con la bailarina”, aseguran. La pretensión de los científicos es siempre la misma: quieren que la realidad ensucie un buen relato de ficción, que en los títulos de crédito aparezca la bibliografía que ampara cada frase del guión.

No les basta, además, con su propia autoridad, sino que acuden a la de la Iglesia Ortodoxa, a la del gobierno y a la de la fiscalía para impedir, como sea, que los espectadores veamos la película. Velan por nosotros; nunca dejan que nos equivoquemos o que alegremos la vista con las escenas más calientes de alcohol y sábanas.

Todo nuestro gozo en un pozo por culpa de los científicos rigurosos: el zar Nicolás II tampoco eran tan campechano como creían los rusos. Se presupone que los reyes, como representantes de dios en la tierra, son siempre justos y benéficos; por lo tanto, si alguien afirma, aunque sea en el cine, que un rey es un chorizo, un borracho y un sinvergüenza (no piensen en nadie) debe demostrarlo fehacientemente.

De lo contrario, ya saben, los científicos pondrán una querella por injurias “a la Corona”, tanto en Rusia como en Hispanistán. ¿Aún no lo saben? Cuando alguien insulta al rey (o a la bandera) a quien insulta es “a todos”, a la nación, al país. ¿No se ofenden Ustedes con los pitidos al himno “nacional”?

La fiscal Poklonskaia defiende al zar
Aquí es donde entra en juego la típica fiscal que ven en la foto con uniforme de gala, como corresponde al tema que tratamos (el cine). Se trata de Natalia Poklonskaia, que ejerció su tarea represiva en Crimea y ahora es una diputada que defiende el zarismo como nadie en Rusia. Se ha dirigido a todas y cada una de las instituciones públicas en defensa del zar y de la verdad por antonomasia frente a la provocación “antirrusa” y “antireligiosa”, una difamación y una “amenaza a la seguridad nacional” [sic].

La diputada tiene un blog en el que publica artículos con títulos significativos como “Nicolás II no necesita protección: Dios mismo le glorifica” o “También se puede traicionar a Dios con el silencio”.

Hace un par de años Poklonskaia encargó varios retratos de los Romanov para colgar del Palacio Livadia, en Crimea. Luego participó en el desfile del Regimiento Inmortal enarbolando un icono de Nicolás II. Finalmente encabezó una petición para esculpir un busto del Emperador en el edificio de oficinas de la fiscalía.

Es de esas científicas que quiere que los rusos conozcan la verdadera historia de la familia Romanov: “Es inadmisible que se difunda una película que deforma la descripción de los hechos históricos y desacredita, difama y ridiculiza a uno de los santos más respetados de nuestra iglesia: el zar Nicolás II”, escribe en su blog.

Naturalmente, como buena fiscal, no le basta con defender la verdad contra viento y marea; quiere que el Ministerio Público procese al director de la película por haber “violado la vida privada del zar”.

Lo que debería hacer es venir a España y poner una querella en la Audiencia Nacional, el único tribunal en todo el mundo que nunca abandona a los zares, las princesas y los marqueses. Las injurias coronarias son el peor crimen que se puede cometer contra una nación. ¿No han visto Ustedes la película Sisí Emperatriz?, ¿no le gustan los desfiles de la Guardia Real?, ¿las cenas de gala?, ¿los bailes de salón?, ¿las recepciones oficiales?

¿Cómo es posible que hace 100 años los bolcheviques acabaran con todas esas maravillas versallescas?

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