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La OTAN se verá arrastrada a la guerra con Rusia si Ucrania es derrotada

El jueves el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, advirtió que la OTAN se verá arrastrada a la guerra si el ejército ruso derrota a Ucrania.

Hablando en una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, para discutir su reciente ausencia mientras estaba hospitalizado por complicaciones de una cirugía de cáncer de próstata, Austin pronosticó que Putin no se detendrá si gana la Guerra de Ucrania.

Austin hizo esas declaraciones después de que el Congreso no aprobara un paquete de ayuda militar de 60.000 millones de dólares para Ucrania, como había solicitado Biden.

“Si Putin tiene éxito ahora, no se detendrá”, dijo Austin. “Continuará tomando medidas más agresivas en la región. Y otros dirigentes mundiales, otros autócratas, verán esto y se sentirán alentados por el hecho de que esto sucedió y no apoyamos una democracia”.

También dijo que los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania) son especialmente vulnerables ante lo que calificó como “ambiciones expansionistas de Putin”. Los tres países son miembros de la OTAN, lo que significa que Rusia estaría declarando la guerra a toda la alianza militar al atacar a un solo país.

“Si eres un Estado báltico, estás realmente preocupado por si serás el próximo o no”, dijo Austin. “Conocen a Putin, saben de lo que es capaz… Y, francamente, si Ucrania cae, realmente creo que la OTAN entrará en una pelea con Rusia”.

A medida que Ucrania se desmorona, la OTAN tensiona la cuerda con Rusia, con una cascada de provocaciones y declaraciones delirantes. La OTAN se va quitando la máscara y ya no oculta el activo papel que desempeña en Ucrania desde el Golpe de Estado fascista de 2014.

El New York Times ha destapado que los fortines subterráneos que la CIA excavó en la frontera entre Ucrania y Rusia formaban parte de un plan más amplio, llamado Operación Goldfish, que además del espionaje, pretendía llevar a cabo operaciones de sabotaje y terrorismo en el interior de Rusia (*).

Francia, una potencia colonial que ha perdido sus últimos baluartes en África, se muestra especialmente rabiosa, emitiendo amenazas. Cuando el viernes los periodistas le informaron a Lavrov de las últimas bravuconadas de Macron, no pudo contener una carcajada.

En cuanto a Alemania, la reciente publicación de las conversaciones de los altos mandos de su Fuerza Aérea, han arrojado más leña al fuego.

Una de las razones expuestas por Rusia para atacar Ucrania hace dos años fue la expansión de la OTAN hacia el este, que no ha acabado. Finlandia se unió a la OTAN en abril del año pasado y Suecia hará lo mismo a finales de este año.

(*) https://indianexpress.com/article/world/the-spy-war-how-the-cia-secretly-helps-ukraine-fight-putin-9181565/

El ejército alemán planeó un ataque contra Rusia en Crimea

Desde su estallido hace dos años, la Guerra de Ucrania sigue siendo un importante punto de fricción en el escenario internacional, en el que participan no solo los ejércitos ucraniano y ruso, sino que también involucra directamente a las potencias occidentales por numerosas vías, entre ellas el apoyo militar y las sanciones económicas.

Además, las repercusiones de la guerra se extienden mucho más allá de las fronteras de Ucrania y afectan a la economía y la política internacionales. La reciente revelación de información confidencial interceptada por Rusia no hace más que exacerbar la complejidad de la situación, poniendo de relieve los desafíos diplomáticos que enfrentan ciertos países europeos.

El 19 de febrero los medios de comunicación rusos difundieron extractos de una reunión confidencial dentro del ejército alemán. La grabación, que dura 40 minutos. En la conversación participan el general de brigada Frank Graefe, jefe del departamento de operaciones y ejercicios del Comando de la Fuerza Aérea de la Bundeswehr, el teniente general Ingo Gerhartz, inspector de la Fuerza Aérea y los oficiales de operaciones aéreas Stephan Fenske y Frostedte.

Se les escucha discutir los planes para atacar a Rusia en Crimea con misiles de crucero Taurus, para lo cual deben desplegarlos previamente en Ucrania.

El gobierno alemán ha quedado con el culo al aire porque hasta ahora el canciller Olaf Scholz se había mostrado reacio a suministrar misiles Taurus a Ucrania por razones operativas.

El gobierno de Berlín ha ordenado abrir una investigación por parte de los servicios de inteligencia militar para comprender el alcance de la filtración. Naturalmente, lo que van a investigar es la filtración, no el que altos militares alemanes hayan planeado un ataque contra el puente de Kersh.

La voladura del gasoducto Nord Stream ya dejó claro que el gobierno alemán no tiene ningún interés por aclarar nada, sino por taparlo todo. “Desde el principio debemos tener mucho cuidado para evitar que nos puedan involucrar en el conflicto”, dice el general Graefe.

Además de discutir sobre la efectividad de los misiles Taurus, los militares alemanes proponen la posibilidad de lanzarlos contra el puente de Kersh, mostrando que el ejército ucraniano no es capaz de llevar a cabo tal operación sin el apoyo directo de Alemania.

La situación se complica aún más por las declaraciones sobre la posible participación de otros países de la OTAN, en particular Reino Unido, en el apoyo a las operaciones militares ucranianas, lo que ha provocado fuertes tensiones diplomáticas.

La filtración también revela una coordinación más estrecha entre los padrinos de Ucrania de lo que habían admitido públicamente hasta ahora.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso exigió aclaraciones al gobierno alemán tras la filtración, lo que coloca a Berlín en una posición delicada en el escenario internacional. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajarova, subrayó que cualquier intento de Alemania de eludir estas preguntas sería visto como una admisión de culpa.

Por lo demás, la captación de los mensajes no fue nada complicada porque los oficiales alemanes hablan por videoconferencia, facilitando así la tarea al espionaje ruso.

La revista Der Spiegel reconoce fallos importantes dentro del ejército alemán que podrían tener importantes repercusiones políticas y militares.

La Fuerza Aérea rusa despliega por primera vez el nuevo caza Su-57

La Fuerza Aérea rusa ha desplegado un caza Su-57 de quinta generación para misiones de ataque contra objetivos ucranianos en la región de Lugansk. Los informes indican que el caza entró en el espacio aéreo ucraniano durante la operación. El avión utilizó misiles de crucero Kh-59MK2 para atacar objetivos más allá del alcance visual.

Varios aspectos de la información siguen siendo cuestionables, incluido el tipo de misiles utilizados por el avión y por qué el Su-57 entró en el espacio aéreo ucraniano mientras que el Kh-69 es capaz de atacar objetivos en todo Lugansk desde las profundidades de Rusia.

Los ataques con el Kh-59MK2 los días 7 y 8 de febrero fueron los primeros confirmados por fuentes ucranianas, ya que esta clase de misil ya ha sido probada en combate en Siria y está optimizada para neutralizar pequeños objetivos blindados.

A pesar de su largo alcance de ataque de 300 kilómetros, el misil es lo suficientemente compacto como para alojarse en los compartimientos de armas internos del avión, lo que permite a los Su-57 conservar sus secciones reducidas de manera efectiva contra la detección de radar.

No se sabe que ninguna otra clase de caza de quinta generación sea capaz de transportar internamente una clase similar de misil.

Dos batallones que forman un solo regimiento están desplegando actualmente estos cazas Su-57. A finales del año pasado entraron en servicio 22 aviones, después de que 12 de ellos fueran entregados ese año, en comparación con sólo seis entregas en 2022.

Este año se esperan 20 aviones o más, lo que llevará la producción de la clase a una escala que superará la de cualquier otra clase de caza ruso, o de cualquier caza del mundo que no sea el F-35 estadounidense y los chinos J-10C, J-16 y D-20.

Con un coste de compra de aproximadamente 35 millones de dólares por avión, dependiendo del tipo de cambio del rublo, esto hace que el Su-57 sea más barato de comprar que los otros dos únicos cazas de quinta generación que se producen en el mundo, el J-20 chino y el mucho más barato y más ligero: el monomotor F-35.

A mediados de esta década la Fuerza Aérea rusa planeó que el avión formara su columna vertebral y se espera que más de 200 unidades entren en servicio para 2025, aunque los retrasos en el programa han retrado los planes hasta este año, en lugar de 2018 como se planeó inicialmente.

Se espera que una nueva clase de bomba planeadora desarrollada específicamente para el avión, la PBK-500U Drel, entre en producción en masa también este año, lo que podría aumentar significativamente la probabilidad de que el avión se despliegue más profundamente en el espacio aéreo ucraniano para atacar objetivos a menor distancia.

—https://militarywatchmagazine.com/article/su57-strike-mission-regiment-ukraine

La industria rusa de guerra desarrolla las defensas antiaéreas

La industria rusa de guerra ha desarrollado un nuevo sistema de misiles antiaéreos y antibalísticos, llamado SS-500 Prometeo, según el diario Izvestia. Se trata de un sistema antiaéreo, que además de ser flexible y modular, podría contrarrestar las armas hipersónicas.

Por el momento, no se han publicado imágenes de su funcionamiento y el Kremlin no ha confirmado la novedad.

Según la información disponible, el SS-500 Prometeo sería capaz de interceptar y destruir misiles y planeadores hipersónicos. Si eso es cierto, sería el primer sistema de este tipo que vería la luz, lo que confirmaría la superioridad tecnológica de Rusia en la materia militar.

Además de su capacidad para destruir municiones muy veloces, lo que sorprende también son sus capacidades de vigilancia. El SS-500 podría detectar lanzamientos de misiles a una altitud de más de 3.000 kilómetros.

Su despliegue no está previsto para todas las fuerzas armadas rusas. Al menos inicialmente, sólo se verán afectadas las unidade que participan en la defensa de Moscú.

La industria rusa de guerra da prioridad al desarrollo de otros productos equipos militares más esperados en la Guerra de Ucrania que, hasta el momento no ha impedido las inversiones masivas para desarrollar el arsenal militar.

Hace dos años la OTAN se las prometía muy felices, pronosticando el colapso económico y militar de Rusia. Ha ocurrido lo contrario. Rusia se ha fortalecido considerablemente, tanto militar como económicamente. Ahora tiene un ejército entre cuatro y cinco veces mayor que en febrero de 2022, entrenado en dos años de guerra real de alta intensidad.

La victoria en Ucrania coloca a Rusia como interlocutor principal en Asia central

La victoria de Rusia en la Guerra de Ucrania ha aumentado su credibilidad como proveedor de seguridad para Asia central. A los países de la región no se les escapa que, por sí sola, Rusia ha humillado a la OTAN.

Es un momento decisivo, al que se debe sumar el compromiso diplomático que Rusia mantiene con los talibanes.

Ya hemos expuesto que Moscú ha quitado sus ojos de occidente y busca buenas relaciones con otros vecinos que no son los europeos. Además, uno de los mantras de la propaganda occidental ha desaparecido: el de que la influencia de Rusia en Asia central está en declive y que los estados de Asia central están saliendo de la sombra de Rusia y afirmando su independencia de una manera no vista desde el colapso de la URSS en 1991, como dice el Financial Times.

El año pasado la región creció a una tasa del 4,8 por cien y los gobiernos saben que Rusia contribuyó a ello. La recuperación de la economía rusa y su crecimiento del 3,6 por cien el año pasado crearon oportunidades de negocio para los países de Asia Central.

Pero el gran bocado llegó con la Guerra de Ucrania y las sanciones económicas, que provocaron la salida de empresas occidentales del mercado ruso, lo que creó nuevas oportunidades para los estados regionales. Al mismo tiempo, las sanciones impulsaron a las empresas rusas a trasladar sus negocios a la región.

Los estados regionales adoptaron una postura oficial de neutralidad en la guerra, pero los empresarios de Asia central han permitido a Rusia sortear las sanciones y se han lucrado abasteciendo de bienes y tecnología occidentales al mercado ruso. El 9 de mayo del año pasado se produjo en Moscú un acontecimiento ilustrador: todos los presidentes de Asia central se unieron a Putin en las ceremonias de la Plaza Roja por el Día de la Victoria. Fue un gesto masivo de apoyo.

A lo largo del año pasado los diplomáticos de las potencias occidente viajaron a Asia central para que los gobiernos locales sostuvieran las sanciones contra Rusia. Biden y Scholz organizaron dos cumbres históricas en el formato C5+1 en Washington y Berlín respectivamente. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el presidente Macron, estuvieron presionando en la región.

Fracasaron estrepitosamente. Los países de Asia central no son como los bálticos, o Polonia, o Alemania. No padecen el síndrome del Hermano Mayor. El homólogo kazajo de Blinken le dijo que el gobierno de Astana “no siente ninguna amenaza ni riesgo por parte de la Federación Rusa”. Las declaraciones conjuntas emitidas después de las dos cumbres ni siquiera mencionaron a Ucrania.

El miércoles se celebró en Kazán una cumbre de Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán con Rusia. El presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, le deseó éxito a Putin “en todo lo que haga” y le pidió “nervios de acero”. El presidente kazajo, Kassym Jomart Tokayev, subrayó que “bajo su distinguida dirección [la de Putin], Rusia ha logrado éxitos notables e impresionantes. De hecho, sus declaraciones y acciones están dando forma a la agenda mundial”.

Fue una ducha de agua fría, ya que los imperialistas tenían puestas todas sus esperanzas en que Tokayev jugaría el papel de Zelensky en Asia central.

Los esfuerzos de Rusia para forjar buenos vínculos con los talibanes han acabado por conquistar el ánimo de los gobiernos de Asia central, al reducir la sensación de amenaza por parte de Moscú.

En el Kremlin han cambiado de táctica. Hasta ahora en Asia central la clave consistía en aislar a los países de la región de Afganistán, lo cual iba seguido automáticamente del rearme y la intimidación. La diplomacia rusa adoptó un enfoque diferente al colaborar constructivamente con los talibanes, a pesar de que siguen siendo una organización proscrita en Rusia.

Moscú estima que el gobierno talibán ha estabilizado la situación en su país y que les conviene contribuir a ello, logrando que los países de Asia central cierren las puertas al Califato Islámico y otros grupos respaldados por occidente para que no obtengan ningún tipo de refugio.

Por su parte, los talibanes han agredecido el apoyo de Rusia destinado a fortalecer el Estado afgano. Recientemente, boicotearon una conferencia patrocinada por la ONU sobre Afganistán los días 18 y 19 de febrero en Qatar que, en realidad, era un intento por parte de Estados Unidos de volver a involucrar a los talibanes en un supuesto “diálogo interafgano” que, esencialmente, significaba el regreso a Kabul de los lacayos afganos de occidente que viven en el exilio en Europa y Estados Unidos. Dicho regreso favorecía los planes imperialistas para reconstruir sus redes de inteligencia y sabotaje en Afganistán.

Los talibanes pusieron como condición para participar en la conferencia de Doha el reconocimiento de su estatuto como únicos representantes de Afganistán en la reunión. También se opusieron al nombramiento de un enviado especial de la ONU, cuya principal tarea sería la de promover el “diálogo interafgano”.

En un comunicado previo a la reunión de Doha, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los talibanes acusó a las potencias occidentales de “imposiciones, acusaciones y presiones unilaterales”. Lo más interesante de la pantomima que se desarrolló en Doha fue que, a petición de los talibanes, la delegación rusa se negó a reunirse con los llamados “representantes de la sociedad civil afgana”. Rusia había comenzado a trabajar con los talibanes como gobernantes de facto de Afganistán.

Los Estados de Asia central están entusiasmados por la iniciativa diplomática de Rusia para fortalecer la estabilidad regional. El nivel de confianza de la región frente a los gobernantes talibanes ha llegado a tal punto que en la reunión de Kazán, el presidente uzbeko Mirziyoyev planteó la “importante cuestión” de si Uzbekistán y Rusia seguirán adelante con la construcción de un nuevo ferrocarril a través de Afganistán conectando Asia central con el mercado mundial.

—https://www.indianpunchline.com/russias-victory-in-ukraine-resonates-in-central-asia

No es sólo gas: Europa también depende de Rusia para el suministro de uranio

La empresa rusa Rosatom siempre ha quedado fuera de las sanciones europeas por razones obvias: porque Europa no sólo dependía del gas ruso sino también del uranio ruso. Lo primero lo ha podido paliar, hasta el momento, pero lo segundo no.

Las empresas europeas Orano y Urenco planean aumentar su capacidad de suministro de uranio a las centrales nucleares, pero no será suficiente para sustituir a los rusos. Sobre todo porque Rosatom también monopoliza la fabricación de combustible nuclear destinado los reactores de diseño ruso desplegados en Europa central.

En la medida en que la Agenda 2030 y demás políticas seudoecologistas de Bruselas tratan de sustituir las energías convencionales por la nuclear, la transición energética pende de un hilo atado al pie del Kremlin.

Según datos de Euratom, el organismo responsable de coordinar los programas europeos de investigación sobre energía nuclear, entre el 25 y el 30 por cien de las centrales nucleares en Europa dependen de Rusia.

Parece poco, pero no es así. A diferencia del gas, a corto y medio plazo no es posible sustituir al uranio ruso. No hay gasoductos que lo transporten. Deshacerse del peso estratégico que Rusia tiene en la energía nuclear europea llevará mucho más tiempo… si es que eso es posible.

Las consecuencias son evidentes: en Bruselas ya van por su decimotercer paquete de sanciones contra Rusia, pero Rosatom sigue fuera y sigue el comercio con los estados miembros de la Unión Europea, a pesar de la guerra y a la máxima velocidad. Los datos recopilados en febrero del año pasado por el Royal United Services Institute, un equipo británico de análisis, mostraron que en 2022 las compras de tecnologías y combustible nucleares rusos por parte de la Unión Europea alcanzaron su nivel más alto en tres años.

Por lo tanto, Europa no lo puede evitar y Rusia no lo quiere evitar. Es un fenómeno muy interesante de analizar un poco más despacio.

Europa fue antinuclear y ahora quiere ser lo contrario

Tras la caída de la URSS, en 1994 la legislación europea impuso cuotas de suministro. La Declaración de Corfú estipula que un Estado miembro de la Unión Europea no debe tener más del 20 por cien de su combustible nuclear procedente de un país de la antigua URSS. Pero también en Europa las normas están para olvidarse de ellas.

Rusia no sólo impone su peso en el suministro de una materia prima sino en toda la cadena. El uranio natural se extrae primero en las minas, pero luego debe convertirse y enriquecerse antes de ensamblarlo en un reactor.

Pero en los países occidentales han cerrado muchas plantas de enriquecimiento de uranio en los últimos 15 años, especialmente en Estados Unidos, dejando a Rusia en una posición dominante en el mercado. Rosatom cuenta con alrededor del 30 por cien de cuota de mercado en Europa, un porcentaje que esconde niveles de dependencia extremadamente dispares entre los Estados miembros de la Unión Europea. En Hungría es casi el 100 por cien y en España el 30 por cien.

Los países occidentales y, en particular los europeos, están pagando el desastre de sus políticas económicas de hace 40 años, de las que las verdes y ambientalistas no son más que un pálido reflejo. Empezaron a ser antinucleares y ahora pretenden convertirse en todo lo contrario, cuando las empresas del sector se encuentran en un estado lamentable. La francesa Orano y la anglo-alemana-holandesa Urenco se han quedado desfasadas. No están en condiciones de implementar la transición energética.

Quieren pero no pueden. A finales del año pasado el gobierno francés ordenó a Orano aumentar un 30 por cien la capacidad de una planta de enriquecimiento, con una inversión de 1.700 millones de euros. Por su parte, Urenco prevé incrementar ligeramente la capacidad de producción de cada una de sus cuatro fábricas, ubicadas en Reino Unido, Alemania, Países Bajos y Nuevo México (Estados Unidos). Sin embargo, vivimos en los tiempos del capitalismo monopolista de Estado: como la empresa depende de tres gobiernos diferentes, los acuerdos son complicados.

Como también hemos expuesto varias veces, el precio del uranio en los mercados mundiales se ha disparado después del accidente de Fukushima en 2011. Si antes la libra de lal materia prima costaba 30 dólares, ahora cuesta 100.

Además en Europa del este (Finlandia, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Bulgaria) hay centrales nucleares que sólo funcionan con el uranio enriquecido procedente de Rusia. También es posible paliar esa situación, siempre a costa de sustituir a Rosatom por Westinghouse, es decir, a Rusia por Estados Unidos.

En cualquier caso, a las empresas europeas les va mucho mejor con los rusos. Por ejemplo, la francesa Framatome tenía un acuerdo con Rosatom, firmado antes del inicio de la Guerra de Ucrania. Con la licencia de Rosatom en la mano, quiere suministrar combustible a las empresas nucleares eslovacas y búlgaras. Quiere pero no puede. Por lo menos, aún no ha empezado a hacerlo, a pesar de que tiene los contratos firmados.

Por razones estratégicas, es decir, de supervivencia, Rusia domina el sector nuclear mundial: exporta la materia prima, el enriquecimiento y, finalmente, la tecnología. Es el único país del mundo que vende centrales nucleares “llave en mano” a cualquier país del mundo. Su estrategia comercial es como la de los viajes turísticos: va todo incluido, hasta la financiación. Un cliente quiere un reactor nuclear, pero además Rosatom se puede comprometer a suministrarle el uranio de por vida. ¿El cliente quiere desprenderse de los residuos de la central? No tiene que preocuparse; Rosatom también puede encargarse de ello.

Es lo más cómodo, y para muchos países del Tercer Mundo, es la única solución.

Los prorrusos tienen los días contados en Europa

El belga Luc Michel dirigía una cuenta en las redes sociales cuya influencia iba en aumento, sobre todo en el continente africano. En cualquier otra circunstancia le hubieran admirado por ser un “influencer” al uso. Pero se dedicaba a defender a Rusia y el cerco se estrecha sobre este tipo de publicaciones.

La campaña antirrusa empieza a adoptar tintes histéricos en la Unión Europea. A medida que las políticas belicistas de Bruselas fracasan y no consiguen lavar el cerebro en masa, aparecen más espías del Kremlin que en los peores tiempos de la Guerra Fría, desde periodistas como Pablo González hasta eurodiputados como Tatiana Zdanoka o Puigdemont.

Determinadas expresiones, como “rusosfera”, adquieren carta de naturaleza y quienes las promocionan son acusados de ser agentes de Moscú y difundir propaganda anticolonial, especialmente en África, donde algunos países se han sacudido de encima la dominación francesa. Macron quiere tomarse la revancha y ha comenzado una ofensiva intoxicadora que coloca a Michel, un “stalinista” de 65 años, como el zar de la rusosfera (1).

La propaganda prorrusa es cada vez más activa e influyente y su éxito preocupa a los inquisidores de Bruselas, que empiezan a tomar cartas en el asunto. La Fundación Konrad Adenauer asegura que “la desinformación rusa ayudó a expulsar a las fuerzas francesas de los países del Sahel, particularmente de Burkina Faso” (2).

Luc Michel

Michel no es un recién llegado porque lleva casi 40 años denuciando los crímenes de los colonialistas belgas y franceses en África. Fue asesor del presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza.

Lo nuevo es que el “stalinismo” vuelve a estar de moda, incluso en Rusia, por lo que los servicios secretos belgas han tomado cartas en el asaunto (3). El caso de Michel y otros no es tanto competencia de la policía como del espionaje.

La guerra no sólo está entablada en Ucrania sino también en Youtube, X/Twitter y otros medios virtuales que tienen éxito porque explotan el odio al colonialismo que hay en África, dice la cadena belga RTBF (4). El cierre de RT y Sputnik no ha servido para nada. Fue “un error catastrófico”.

Los inquisidores de Bruselas ya no propugnan la censura, pero no porque la libertad de expresión haya desaparecido de Europa. Ahora la moda es hablar de “regulación” con el pretexto de acabar con las “noticias falsas”.

Bélgica es el modelo porque el control de la desinformación es competencia de los servicios seceretos. Sin embargo, cuando procede de países extranjeros, las atribuciones pasan a la inteligencia militar (SGRS) que, como es natural, lo niega todo: ni los servicios de seguridad ni el SGRS vigilan a Michel o la rusosfera belga.

Pero del último informe de seguridad, publicado el pasado mes de enero, se desprende algo bien diferente. Los inquisidores explican que los métodos de injerencia rusa han evolucionado: “Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022, muchos países europeos han expulsado a varias decenas de oficiales de inteligencia rusos que operaban bajo cobertura diplomática, generalmente declarándolos persona non grata. Esta operación conjunta, en la que también participó Bélgica, tuvo un fuerte impacto en la capacidad rusa de espionaje e injerencia en Europa […] Como consecuencia de ello, los servicios de inteligencia y seguridad rusos han tenido que cambiar su enfoque y diversificarse. Los agentes de inteligencia intentan acceder a información útil por otros medios. Además, el uso de tácticas de guerra híbrida por parte de los servicios rusos con la orquestación de campañas de desinformación es un hecho notorio. La necesidad de que los servicios de inteligencia y seguridad rusos diversifiquen su enfoque es al mismo tiempo un reto para los servicios de inteligencia europeos y occidentales, que a su vez tienen que adaptarse al nuevo modus operandi de Rusia”.

Según el servicio secreto belga, la desinformación y el espionaje van de la mano: “Lo que nos importa es que actores nacionales o extranjeros abusen de nuestras libertades para perseguir sus propios objetivos estratégicos. El objetivo de la seguridad del Estado es establecer una imagen clara de la amenaza de injerencia a través de la desinformación. ¿Quiénes son los protagonistas? ¿Qué posibilidades tienen? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Cómo operan?”.

Para la inteligencia militar no basta con tomar medidas, más o menos burocráticas. Es necesario que la sociedad reaccione contra la desinformación y la propaganda prorrusas: “Más allá del trabajo de los servicios de inteligencia, también debemos ser conscientes de que debemos poner poner las cosas en marcha a nivel social”, explica Michel Van Strythen, comandante del SGRS. “Debemos contribuir al desarrollo del pensamiento crítico entre nuestros jóvenes, lograr que la gente comprenda que lo que está en las redes sociales no es necesariamente la verdad. Los medios de comunicación, y en particular los de servicio público, también tienen un papel que desempeñar”.

Sobre las acciones de los rusos y las cuentas activas en Bélgica, precisa el militar belga afirma: “Debemos comprender la doctrina rusa. Esta doctrina se basa en el deseo de desestabilizar la confianza en las autoridades occidentales. Rusia utiliza hechos sociales existentes, como el debate sobre Evras o el descontento de los agricultores por ejemplo, para desviar y distorsionar los hechos”.

El Evras es un programa educativo sobre la vida de relaciones afectivas y sexuales dirigido a alumnos adolescentes que ha suscitado una enorme oposición social en Bélgica. Los que se oponen al Evras ponen a Rusia como modelo a seguir para impedir que la llamada “educación sexual” prospere en las escuelas.

(1) https://www.euractiv.com/section/africa/news/belgian-stalinist-revealed-as-russian-fake-news-tsar-in-africa/
(2) https://www.bbc.com/news/world-africa-64451376
(3) https://www.sudinfo.be/id795406/article/2024-02-20/le-carolo-pro-poutine-luc-michel-propagandiste-inquiete-nos-services-secrets-le
(4) https://www.rtbf.be/article/site-de-propagande-pro-russe-dirige-par-un-belge-cest-un-discours-efficace-et-extremement-dangereux-11332465

Los ferrocarriles rusos ya sólo miran hacia oriente

El crecimiento del comercio entre Rusia y China ha demostrado desde hace tiempo la necesidad de aumentar la capacidad ferroviaria. Este objetivo se fijó a mediados de la década de 2010. Pero en aquel momento, cuando los principales intereses comerciales de Rusia estaban en Europa, la dirección asiática parecía de importancia secundaria. Además, en la era de la globalización, el principal flujo de mercancías de China a Rusia se realizaba por mar, a través del Canal de Suez y los centros europeos, no por ferrocarril.

Todo cambió tras la imposición de sanciones antirrusas por parte de la Unión Europea. La conectividad del transporte interior por tierra ha demostrado ser esencial para el comercio en el continente euroasiático. Los ferrocarriles son la herramienta principal.

En los últimos dos años, la red ferroviaria rusa ha vuelto a moverse rápidamente hacia el este, hacia China. Las dos autopistas más importantes, la BAM y el Transiberiano, justifican plenamente los enormes fondos invertidos en su construcción desde los tiempos de la Rusia imperial. La ruta terrestre hacia China, basada en el BAM y el Ferrocarril Transiberiano, se ha convertido en una arteria clave del comercio exterior ruso. Sin embargo, el crecimiento del tráfico de mercancías se ve obstaculizado por una serie de limitaciones objetivas. Rusia, junto con todos sus vecinos del este, los está superando desarrollando su red ferroviaria.

Actualmente, las comunicaciones ferroviarias entre Rusia y China se realizan a lo largo de cinco rutas principales. La puesta en servicio del puente de Amur inmediatamente multiplicó por cinco el tráfico de mercancías en esta dirección. En un futuro próximo, esta dirección representará el 10% del volumen de negocios total de carga ruso-chino.

A esto se suma el paso desde la ciudad rusa de Blagoveshchensk hasta la orilla china del río Amur, hasta la ciudad de Heihe. En mayo de 2022 se abrió un puente de carretera sobre el río. Las vías del tren se acercan al paso fronterizo a ambos lados de la frontera, por lo que este puesto de control ya se ha vuelto muy importante para el tráfico de mercancías entre los dos países.

Las oportunidades para desarrollar el tránsito de mercancías chinas a través de Kazajstán se agotaron en 2021, cuando se enviaron más de 15.000 trenes desde China a Kazajstán, luego a Rusia y Europa. Aumentar la capacidad de las rutas ferroviarias alternativas es de suma importancia.

Por eso la modernización del BAM y del Transiberiano se ha convertido en uno de los principales proyectos de infraestructura del país. Sin embargo, no estamos hablando sólo de la ampliación de las carreteras hacia los puertos del Lejano Oriente ruso, sino también del inicio de la formación de ramales desde estas carreteras, incluso fuera de nuestro país. En otras palabras, la creación de una red de transporte intraeurasiática en toda regla. Garantizará la conectividad global de todo el continente por rutas terrestres.

Proyectos de desarrollo de la red ferroviaria rusa

Actualmente se está ampliando la capacidad del paso fronterizo ferroviario de Zabaikalsk. Se aumentará a 32 pares de trenes por día. Hay planes para construir un segundo cruce fronterizo ferroviario hacia China en Starotsuruhaitui, ubicado en el este. También hay planes para modernizar el paso fronterizo de Solovyevsk-Erentsav hacia Mongolia, lo que creará otra ruta de tránsito hacia China a través de ese país.

La construcción del ferrocarril Lesozavodsk-Hulin en la región de Primorie vuelve a estar en el orden del día. Podría solicitarse para el transporte de cargas chinas a través de la Ruta del Mar del Norte.

También está previsto reabrir el paso fronterizo de Dzhalinda-Mohe en la región de Amur. Dzhalinda está conectada con el Ferrocarril Transiberiano a través de la estación de cruce de Skovorodino, que a su vez está conectada con el BAM.

El aumento de las entregas de productos rusos a China obliga a pensar no sólo en la modernización de las antiguas rutas, sino también en el establecimiento de nuevas rutas. En octubre de 2023 Rusia anunció planes para construir dos nuevos ferrocarriles hacia China.

Uno de ellos saldrá de Kyzyl para llegar a Mongolia, donde se dividirá en dos partes: el ramal oriental irá a Erlian y el ramal occidental a Urumqi. El segundo saldrá de Biysk (territorio de Altai) y llegará también a Urumqi. Según los especialistas, este proyecto es comparable en escala al BAM, pero el tiempo de implementación es mucho más corto. La construcción de estas carreteras está incluida en el plan de implementación de la estrategia de desarrollo socioeconómico del Distrito Federal de Siberia hasta 2035.

La República Popular China ya ha completado gran parte de los trabajos de construcción en su tramo de la línea Biysk – Urumqi. El nuevo ferrocarril contribuirá significativamente al desarrollo regional de Rusia y China. Actualmente, el centro de gravedad de la economía rusa se encuentra en Eurasia occidental, mientras que el centro de desarrollo regional son Rusia y China. Actualmente, el centro de gravedad de la economía rusa se encuentra en el oeste de Eurasia, mientras que el centro de gravedad económica de China se encuentra en el este del continente. El ferrocarril desempeñará un papel importante en el reequilibrio del desarrollo económico de los dos países. En otras palabras, el oeste de China y el este de Rusia se beneficiarán de un impulso adicional de desarrollo gracias a las nuevas conexiones ferroviarias.

Rusia, China y los demás socios

China y Rusia no son los únicos que construyen activamente ferrocarriles a lo largo de este eje. Por ejemplo, se están realizando preparativos para construir un ferrocarril desde el noreste de Kazajstán hasta el noroeste de Mongolia, pasando por la Región Autónoma Uygur de Xinjiang (XUAR) de la República Popular China.

Además, en 2022, Alexei Shilo, director adjunto de JSC “Russian Railways”, afirmó que “junto con los socios kazajos estamos trabajando en el proyecto de una nueva línea ferroviaria Ayagoz – Bakhty con un nuevo puesto de control en la frontera entre Kazajstán y China. Y con Mongolia, “estamos trabajando en la reconstrucción de la línea Solovyevsk-Choibalsan, y desde allí, en la construcción de una nueva línea hasta la frontera entre Mongolia y China”.

En septiembre de 2023 el director de ferrocarriles iraníes, Miad Salehi, dijo que Irán estaba preparando «las bases para un aumento en el volumen del tráfico ferroviario de mercancías hacia China». Está previsto que el tránsito ferroviario pase por el paso fronterizo de Sarakhs, en la frontera entre Irán y Turkmenia. No hay duda de que este salto también estará garantizado por la finalización de otro eje ferroviario clave en la región: el corredor entre Azerbaiyán e Irán a lo largo del eje Resht-Astara. La construcción de esta sucursal debería comenzar pronto. Este tramo constituirá el último fragmento del corredor de transporte internacional Norte-Sur.

La cooperación entre Rusia y China en el desarrollo de la red ferroviaria demuestra claramente el grado de acercamiento económico entre Moscú y Pekín. Mientras se trataba principalmente del tránsito de mercancías chinas a Europa, se desarrollaron líneas ferroviarias latitudinales. Pero hoy, cuando una mayor integración de las economías de los dos países está en la agenda, se ha vuelto necesario complementar las líneas latitudinales con una red más densa. La inclusión de otros países miembros de Brics y la Organización de Cooperación de Shanghai en estos procesos fortalece aún más la posición geopolítica de Rusia. La gran red ferroviaria que se está creando confirma el estatus de Rusia como centro de integración de Eurasia.

Vladimir Mozhegov https://vz.ru/economy/2024/2/1/1244366.html

Los aviones que fabrica Rusia acaban en poder del ejército ucraniano

Una inspección del Ministerio ruso de Transportes ha revelado la venta ilegal de cerca de sesenta aviones y helicópteros, algunos de los cuales acabó en primera línea del frente ucraniano.

La semana pasada el FSB organizó un registro en las oficinas de Rosaviatsia, el instituto ruso encargado de la aviación civil. Su director, Alexander Neradko, ha sido destituido del cargo. La policía rusa encontró numerosas violaciones en materia de matriculaciones, bajas de aeronaves y mantenimiento de registros.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania, los funcionarios de aviación civil retiraron los registros de aviones y helicópteros sin un conjunto completo de documentos y proporcionaron información contradictoria y poco fiable sobre la ubicación de los aviones fuera de Rusia.

El monto del desfalco no es anecdótico. Desde marzo de 2022 hasta junio del año siguiente 59 aviones abandonaron ilegalmente la jurisdicción rusa. Entre ellos, Rosaviatsia canceló el registro de 36 aviones debido a las ventas en el extranjero. Los compradores de 21 aviones eran residentes de estados fuera de la UEEA, ocho de los cuales fueron vendidos a países enemigos.

Una parte de ellos ha aparecido en Ucrania, en el frente. Se trata de aviones Il-76 y helicópteros Mi-8. Tres helicópteros participaron en la defensa aérea del lado enemigo y los Il-76 realizaron vuelos con los transpondedores apagados.

La práctica de desactivar los transpondedores permite ocultar información sobre las rutas por las que el avión transporta carga. Esos vuelos no son visibles, por ejemplo, en FlightRadar24, la página de internet donde se pueden consultar los vuelos en tiempo real.

Los funcionarios de Rosaviatsia retiraron aviones del registro estatal de aeronaves civiles sin un conjunto completo de documentos y proporcionaron información contradictoria y poco fiable sobre la ubicación de los aviones fuera de Rusia.

El registro de las oficinas de Rosaviatsia estufo dirigido principalmente contra dos personas: Kristina Byvalina, jefa en funciones del Departamento de Inspección de Seguridad de Vuelos, y Piotr Kozyriev, director adjunto de la sección de registro estatal de aeronaves civiles, cuestiones legales y contratos.

Se ha abierto una causa penal por negligencia contra esas personas. Byvalina fue despedida este verano tras encontrarse en su mesa un cartel contra la guerra.

Se trata de algo más que negligencia o fraude. Los aviones acabaron en el frente, combatiendo contra Rusia, lo que, en tiempos de guerra, es un delito muy grave.

—https://iz.ru/1648542/2024-02-12/fsb-provela-obyski-v-rosaviatcii-iz-za-nezakonnogo-vyvoza-za-rubezh-59-bortov

Rusia va a instalar su primera base militar en África

Una de las pocas potencias que no tiene una base militar en África, Rusia, está a punto de establecer su primer cuartel general en la República Centroafricana. El gobierno de Bangui ya ha reservado terrenos en Berengo para este fin. El lugar se encuentra a unos 80 kilómetros de la capital, no lejos del aeropuerto. Está previsto que Rusia instale allí hasta 10.000 soldados.

La elección de la República Centroafricana no es casual. En el sentido de que el presidente Faustin Archange Touadera ya está muy cerca de Rusia. Su seguridad está garantizada por guardaespaldas del antiguo grupo Wagner. Además de Wagner, Rusia tiene alrededor de 1.900 instructores en la República Centroafricana y pretende utilizar la base para apoyar sus operaciones en todo el continente africano.

El Kremlin planea desplegar sus soldados en África. Una base en el mismo corazón de África, casi equidistante de los cuatro rincones del Continente Negro. Las tropas rusas tendrán capacidad para vigilar lo que ocurre.

En la base el ejército centroafricano recibirá formación adicional por parte de instructores rusos. Además del entrenamiento militar, el gobierno de Bangui cuenta con los soldados rusos para reforzar la seguridad territorial.

El 20 de septiembre de 1979 las fuerzas francesas tomaron Berengo durante la Operación Barracuda.

En 2018 ya había instructores rusos en Berengo, según fotografías tomadas por satélite. Entrenaban a soldados del ejército centroafricano.

Aquel año fueron asesinados tres periodistas rusos que realizaban un reportaje sobre la presencia militar de Rusia en la República Centroafricana.

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