Categorías
Estrategia

La inteligencia de Estados Unidos niega que Rusia prepare un ataque contra Occidente

Los medios de comunicación llevan meses difundiendo declaraciones de la OTAN, de Estados Unidos y de países europeos en las que sus dirigentes aseguran que Rusia planea atacar a Occidente y que Ucrania es la primera línea de defensa.

En diciembre del año pasado Biden dijo que “si Putin toma Ucrania, no se detendrá ahí […] Continuará. Lo dijo muy claramente. Si Putin ataca a un aliado de la OTAN, bueno, como miembros de la OTAN estamos comprometidos a defender cada centímetro de territorio de la OTAN. Entonces tendremos algo que no buscamos y que no tenemos hoy: tropas estadounidenses luchando contra las tropas rusas”, dijo Biden.

Los constantes aspavientos sirven a los jerifaltes occidentales para justificar ante sus votantes el rearme y el despilfarro económico para apoyar a Ucrania. El choque (militar, político, económico y diplomático) con Rusia, además de prolongado, será muy costoso. Exigirá sacrificios, es decir, despidos, rebajas de salarios, aumentos de jornada, recortes presupuestarios…

En diciembre Putin desestimó las acusaciones, calificándolas de “completamente absurdas”. Rusia no quiere ir a la guerra, ni con la OTAN, ni con Estados Unidos, ni con Europa. “Rusia no tiene ninguna razón, ningún interés -geopolítico, ni económico, político o militar- en luchar con los países de la OTAN”, respondió Putin.

En su informe anual, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos confirma las declaraciones de Putin. “Rusia no quiere un conflicto militar directo con las fuerzas estadounidenses y la OTAN y continuará sus actividades asimétricas por debajo de lo que considera el umbral de un conflicto militar a escala mundial”.

La evaluación fue presentada a los dirigentes estadounidenses a principios de febrero, pero se hizo pública el lunes (*).

La Oficina enumera las herramientas que Estados Unidos espera de Rusia para promover sus intereses, que van desde “usar la energía para intentar coaccionar la cooperación y debilitar la unidad occidental en Ucrania”, hasta la intimidación militar, la influencia maliciosa, los ataques informáticos, el espionaje y el subterfugio.

El informe admite que a pesar de los enormes daños “internos y externos” derivados de la guerra en Ucrania, Rusia “sigue siendo un adversario resistente y capaz en una amplia gama de áreas y busca proyectar y defender sus intereses en el plano mundial, escalar y socavar a Estados Unidos y Occidente”.

La Oficina destaca su preocupación por la mayor cooperación ruso-china, una eventualidad que los viejos especialistas de la política exterior estadounidense, como Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, siempre destacaron y propusieron evitar.

“El profundo compromiso económico de Moscú con Pekín ofrece a Rusia un mercado importante para su energía y materias primas, una mayor protección contra futuras sanciones y un socio más fuerte contra Estados Unidos”, dice el informe.

China es, con diferencia, el socio comercial más importante de Rusia, con un comercio bilateral que alcanzó más de 220.000 millones de dólares el año pasado, superando ya en un 15 por cien su volumen total de 2022, añade el documento.

En el frente económico, la ODNI espera que el PIB de Rusia registre un crecimiento modesto este año. El FMI espera que aumente un 2,6 por ciento, frente al 1,5 por ciento esperado el otoño pasado, y destaca que sus vínculos económicos con países no occidentales seguirá fortaleciéndose.

Además, la inteligencia estadounidense espera que Moscú mantenga un “importante apalancamiento energético”, incluso en Europa, donde siguió siendo el segundo mayor proveedor de gas licuado hasta la primera mitad del año pasado, a pesar de las sanciones de Bruselas.

Tras asegurar que la Guerra de Ucrania “ha implicado costes significativos y duraderos para Rusia”, la ODNI admite, no obstante, que la estrategia defensiva adoptada por Moscú ante la contraofensiva estival de Kiev “favorece las ventajas militares estratégicas de Rusia y desplaza cada vez más la dinámica a favor de Moscú”. La industria de guerra de Rusia se ha comprometido a “aumentar significativamente la producción de una serie de armas de ataque de largo alcance, municiones de artillería y otras capacidades que le permitirán sostener una guerra larga y de alto impacto”.

Mientras tanto, Moscú ha logrado avances continuos en el campo de batalla desde finales del año pasado y se beneficia de las incertidumbres sobre el futuro de la asistencia militar occidental, dice el informe. Rusia, China, Irán y Corea del norte son los cuatro principales actores públicos que “participan en comportamientos competitivos que amenazan directamente la seguridad nacional de los Estados Unidos”, con China específicamente incluida como una potencia que “apunta a superar a Estados Unidos en términos de poder y seguridad nacional mundial”.

Irán está catalogado como una amenaza a “los intereses, aliados e influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente” y como un país que “tiene la intención de consolidar su estatus emergente como potencia regional mientras minimiza los riesgos”.

En cuanto a Corea del norte, la ODNI espera que Kim Jong Un “continúe buscando capacidades militares nucleares y convencionales que amenazan a Estados Unidos y sus aliados”, fortaleciendo los lazos económicos, diplomáticos y de defensa con China y Rusia, que tienen que ayudar a Pyongyang a lograr la “aceptación internacional” de su estatus como potencia nuclear.

(*) https://www.dni.gov/index.php/newsroom/press-releases/press-releases-2024/3789-odni-releases-2024-annual-threat-assessment-of-the-u-s-intelligence-community

Categorías
Noticias

China y Rusia construirán una central nuclear en la Luna

China y Rusia han anunciado un nuevo proyecto conjunto: la construcción de una central nuclear en la superficie de la Luna. Así lo ha confirmado Yuri Borisov, director general de la agencia espacial rusa Roscosmos.

El proyecto, que podría tener lugar entre 2033 y 2035, permitiría abastecer las próximas bases humanas que algunos países planean establecer en los próximos años.

La colaboración no sorprende, ya que Pekín y Moscú firmaron en 2021 un acuerdo de cooperación sobre la investigación lunar. Además, los dos países aliados responden a las pretensiones estadounidenses, que recientemente anunciaron acelerar el despliegue de su proyecto Artemis, que llevará a los cosmonautas de regreso a la Luna en los próximos años.

El proyecto tiene como objetivo construir una base lunar que permita futuros viajes (hacia Marte, en particular). De hecho, ante el riesgo de que Washington se les adelante, China y Ruaia han confirmado que están poniendo en marcha un plan de viajes.

Próximamente se llevarán a cabo tres misiones chinas Chang’e para probar las tecnologías deseadas para garantizar la viabilidad del proyecto.

El anuncio incomoda a Estados Unidos, que acusa a Rusia de enviar armas nucleares al espacio. No obstante, Borisov afirmó que es necesario preservar el espacio de la presencia de armas nucleares.

El proyecto es un paso más en el acercamiento entre China y Rusia.

Categorías
Estrategia

El tránsito del gas ruso por Ucrania es un negocio de muy alto riesgo

Rusia habría podido enviar gas a Europa por tres vías. Por el norte el gasoducto fue destruido. Por el sur la tubería se acaba en Turquía. Sólo queda la tercera vía: Ucrania, aunque a finales de este año expira el contrato firmado en 2019 con Rusia. El gobierno ucraniano no está dispuesto a prorrogarlo ni a firmar uno nuevo.

Sin embargo, no quieren perder los derechos de tránsito por completo y el primer ministro, Denys Chmyhal, está dispuesto a mantener el grifo abierto si así lo solicitan los países europeos. Pero pone algunas condiciones.

“Si los países europeos actúan como un consorcio o si uno de los socios europeos se convierte en transportista de su propio gas, entonces estamos preparados para ofrecer ese servicio, como lo hemos hecho hasta ahora”, dice Chmyhal. “La iniciativa corresponde a la Unión Europea”, añade. Los ucranianos no tienen intención de negociar con Moscú, pero están dispuestos a hacerlo con los europeos.

El tránsito de gas ruso hacia Europa occidental puede continuar incluso sin necesidad de firmar un nuevo contrato a largo plazo, mediante subastas. La Unión Europea forma sus reservas de gas por días, meses, trimestres o incluso un año. Ucrania ya ha convocado antes subastas de este tipo, en las que participó Gazprom, cuando era necesario suministrar a los europeos volúmenes de gas superiores a los contratos. Para continuar con las entregas cuando acabe el año basta, pues, con organizar subastas.

Los ucranianos quieren revalorizar su papel a los ojos de Bruselas… jugando con el gas ruso. La creación de un consorcio significa que Ucrania no quiere negociar con los países europeos uno por uno, sino con un consorcio de países europeos, para que la Unión Europea se presente como un comprador único y dirija las negociaciones con Rusia.

Pero lo más importante es lo siquiente: Kiev pretende que los europeos -y no Gazprom- actúen como garantes del tránsito de gas para que no ocurra como con el gasoducto Nord Stream. Los riesgos no los asumirían ni los ucranianos ni los rusos. En consecuencia, tampoco ellos pagarían el precio, que pesaría sobre las espaldas de las empresas europeas.

A pesar de que circule por el territorio ucraniano, el gas no deja de ser ruso, hasta que llega al centro gasístico de Baumgarten, en la frontera con Austria, momento en el gas ruso pasa a ser propiedad de los compradores europeos. Para que un país europeo actúe como transportista de gas ruso en lugar de Gazprom, es necesario trasladar el punto de recepción a la frontera ruso-ucraniana. Entonces Gazprom sólo suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania, donde podría pasar a ser propiedad de un operador europeo.

Rusia dejaría de ser responsable del suministro de gas al territorio ucraniano y la responsabilidad pasaría a los europeos y ucranianos. Por lo tanto, Gazprom ya no pagará a Ucrania por el tránsito del gas; lo tendrán que hacer los europeos. Es lo que Ucrania ha venido pidiendo desde 2019, pero ni Rusia ni Europa lo aceptaron entonces, por lo que se firmó el contrato actual a largo plazo de 5 años.

A Rusia aquello no le interesó porque habría tenido que modificar contratos a largo plazo con empresas europeas. Sin embargo, la razón principal fue que los europeos no querían asumir los riesgos del tránsito. El atentado contra el Nord Stream les ha dado la razón.

A partir de este año a Rusia le resulta indiferente quién compre el gas ruso en Europa. Si Europa está dispuesta a asumir riesgos adicionales asociados con el tránsito ucraniano, entonces Gazprom suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania. Pero es poco probable que los europeos acepten tales condiciones, ya que no quieren asumir el riesgo de una nueva voladura.

En pocas palabras: las empresas europeas no quieren asumir un riesgo que durante más de 50 años ha asumido Rusia. Es una patata caliente, sobre todo a la vista del incremento de las tensiones internacionales. Que Rusia asuma la responsabilidad del transporte del gas es una invitación a nuevos atentados contra los gasoductos.

Ucrania lo vuelve a tener muy complicado porque no puede chantajear como antes, cuando por sus tuberías pasaban 40.000 millones de metros cúbicos. Ahora sólo pasan 14.000 millones. Tampoco puede negarse a convocar subastas. La única posibilidad es imponer una sanción directa contra Gazprom para impedir que acuda a las subastas.

Los europeos están dispuestos a comprar el gas ruso que circula por Ucrania hasta 2027, según ha reconocido la comisaria europea de Energía, Kadri Simson. No existe ninguna prohibición para el transporte de gas ruso por Ucrania.

Categorías
Estrategia

La OTAN se verá arrastrada a la guerra con Rusia si Ucrania es derrotada

El jueves el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, advirtió que la OTAN se verá arrastrada a la guerra si el ejército ruso derrota a Ucrania.

Hablando en una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, para discutir su reciente ausencia mientras estaba hospitalizado por complicaciones de una cirugía de cáncer de próstata, Austin pronosticó que Putin no se detendrá si gana la Guerra de Ucrania.

Austin hizo esas declaraciones después de que el Congreso no aprobara un paquete de ayuda militar de 60.000 millones de dólares para Ucrania, como había solicitado Biden.

“Si Putin tiene éxito ahora, no se detendrá”, dijo Austin. “Continuará tomando medidas más agresivas en la región. Y otros dirigentes mundiales, otros autócratas, verán esto y se sentirán alentados por el hecho de que esto sucedió y no apoyamos una democracia”.

También dijo que los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania) son especialmente vulnerables ante lo que calificó como “ambiciones expansionistas de Putin”. Los tres países son miembros de la OTAN, lo que significa que Rusia estaría declarando la guerra a toda la alianza militar al atacar a un solo país.

“Si eres un Estado báltico, estás realmente preocupado por si serás el próximo o no”, dijo Austin. “Conocen a Putin, saben de lo que es capaz… Y, francamente, si Ucrania cae, realmente creo que la OTAN entrará en una pelea con Rusia”.

A medida que Ucrania se desmorona, la OTAN tensiona la cuerda con Rusia, con una cascada de provocaciones y declaraciones delirantes. La OTAN se va quitando la máscara y ya no oculta el activo papel que desempeña en Ucrania desde el Golpe de Estado fascista de 2014.

El New York Times ha destapado que los fortines subterráneos que la CIA excavó en la frontera entre Ucrania y Rusia formaban parte de un plan más amplio, llamado Operación Goldfish, que además del espionaje, pretendía llevar a cabo operaciones de sabotaje y terrorismo en el interior de Rusia (*).

Francia, una potencia colonial que ha perdido sus últimos baluartes en África, se muestra especialmente rabiosa, emitiendo amenazas. Cuando el viernes los periodistas le informaron a Lavrov de las últimas bravuconadas de Macron, no pudo contener una carcajada.

En cuanto a Alemania, la reciente publicación de las conversaciones de los altos mandos de su Fuerza Aérea, han arrojado más leña al fuego.

Una de las razones expuestas por Rusia para atacar Ucrania hace dos años fue la expansión de la OTAN hacia el este, que no ha acabado. Finlandia se unió a la OTAN en abril del año pasado y Suecia hará lo mismo a finales de este año.

(*) https://indianexpress.com/article/world/the-spy-war-how-the-cia-secretly-helps-ukraine-fight-putin-9181565/

Categorías
Estrategia

El ejército alemán planeó un ataque contra Rusia en Crimea

Desde su estallido hace dos años, la Guerra de Ucrania sigue siendo un importante punto de fricción en el escenario internacional, en el que participan no solo los ejércitos ucraniano y ruso, sino que también involucra directamente a las potencias occidentales por numerosas vías, entre ellas el apoyo militar y las sanciones económicas.

Además, las repercusiones de la guerra se extienden mucho más allá de las fronteras de Ucrania y afectan a la economía y la política internacionales. La reciente revelación de información confidencial interceptada por Rusia no hace más que exacerbar la complejidad de la situación, poniendo de relieve los desafíos diplomáticos que enfrentan ciertos países europeos.

El 19 de febrero los medios de comunicación rusos difundieron extractos de una reunión confidencial dentro del ejército alemán. La grabación, que dura 40 minutos. En la conversación participan el general de brigada Frank Graefe, jefe del departamento de operaciones y ejercicios del Comando de la Fuerza Aérea de la Bundeswehr, el teniente general Ingo Gerhartz, inspector de la Fuerza Aérea y los oficiales de operaciones aéreas Stephan Fenske y Frostedte.

Se les escucha discutir los planes para atacar a Rusia en Crimea con misiles de crucero Taurus, para lo cual deben desplegarlos previamente en Ucrania.

El gobierno alemán ha quedado con el culo al aire porque hasta ahora el canciller Olaf Scholz se había mostrado reacio a suministrar misiles Taurus a Ucrania por razones operativas.

El gobierno de Berlín ha ordenado abrir una investigación por parte de los servicios de inteligencia militar para comprender el alcance de la filtración. Naturalmente, lo que van a investigar es la filtración, no el que altos militares alemanes hayan planeado un ataque contra el puente de Kersh.

La voladura del gasoducto Nord Stream ya dejó claro que el gobierno alemán no tiene ningún interés por aclarar nada, sino por taparlo todo. “Desde el principio debemos tener mucho cuidado para evitar que nos puedan involucrar en el conflicto”, dice el general Graefe.

Además de discutir sobre la efectividad de los misiles Taurus, los militares alemanes proponen la posibilidad de lanzarlos contra el puente de Kersh, mostrando que el ejército ucraniano no es capaz de llevar a cabo tal operación sin el apoyo directo de Alemania.

La situación se complica aún más por las declaraciones sobre la posible participación de otros países de la OTAN, en particular Reino Unido, en el apoyo a las operaciones militares ucranianas, lo que ha provocado fuertes tensiones diplomáticas.

La filtración también revela una coordinación más estrecha entre los padrinos de Ucrania de lo que habían admitido públicamente hasta ahora.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso exigió aclaraciones al gobierno alemán tras la filtración, lo que coloca a Berlín en una posición delicada en el escenario internacional. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajarova, subrayó que cualquier intento de Alemania de eludir estas preguntas sería visto como una admisión de culpa.

Por lo demás, la captación de los mensajes no fue nada complicada porque los oficiales alemanes hablan por videoconferencia, facilitando así la tarea al espionaje ruso.

La revista Der Spiegel reconoce fallos importantes dentro del ejército alemán que podrían tener importantes repercusiones políticas y militares.

Categorías
Estrategia

La Fuerza Aérea rusa despliega por primera vez el nuevo caza Su-57

La Fuerza Aérea rusa ha desplegado un caza Su-57 de quinta generación para misiones de ataque contra objetivos ucranianos en la región de Lugansk. Los informes indican que el caza entró en el espacio aéreo ucraniano durante la operación. El avión utilizó misiles de crucero Kh-59MK2 para atacar objetivos más allá del alcance visual.

Varios aspectos de la información siguen siendo cuestionables, incluido el tipo de misiles utilizados por el avión y por qué el Su-57 entró en el espacio aéreo ucraniano mientras que el Kh-69 es capaz de atacar objetivos en todo Lugansk desde las profundidades de Rusia.

Los ataques con el Kh-59MK2 los días 7 y 8 de febrero fueron los primeros confirmados por fuentes ucranianas, ya que esta clase de misil ya ha sido probada en combate en Siria y está optimizada para neutralizar pequeños objetivos blindados.

A pesar de su largo alcance de ataque de 300 kilómetros, el misil es lo suficientemente compacto como para alojarse en los compartimientos de armas internos del avión, lo que permite a los Su-57 conservar sus secciones reducidas de manera efectiva contra la detección de radar.

No se sabe que ninguna otra clase de caza de quinta generación sea capaz de transportar internamente una clase similar de misil.

Dos batallones que forman un solo regimiento están desplegando actualmente estos cazas Su-57. A finales del año pasado entraron en servicio 22 aviones, después de que 12 de ellos fueran entregados ese año, en comparación con sólo seis entregas en 2022.

Este año se esperan 20 aviones o más, lo que llevará la producción de la clase a una escala que superará la de cualquier otra clase de caza ruso, o de cualquier caza del mundo que no sea el F-35 estadounidense y los chinos J-10C, J-16 y D-20.

Con un coste de compra de aproximadamente 35 millones de dólares por avión, dependiendo del tipo de cambio del rublo, esto hace que el Su-57 sea más barato de comprar que los otros dos únicos cazas de quinta generación que se producen en el mundo, el J-20 chino y el mucho más barato y más ligero: el monomotor F-35.

A mediados de esta década la Fuerza Aérea rusa planeó que el avión formara su columna vertebral y se espera que más de 200 unidades entren en servicio para 2025, aunque los retrasos en el programa han retrado los planes hasta este año, en lugar de 2018 como se planeó inicialmente.

Se espera que una nueva clase de bomba planeadora desarrollada específicamente para el avión, la PBK-500U Drel, entre en producción en masa también este año, lo que podría aumentar significativamente la probabilidad de que el avión se despliegue más profundamente en el espacio aéreo ucraniano para atacar objetivos a menor distancia.

—https://militarywatchmagazine.com/article/su57-strike-mission-regiment-ukraine

Categorías
Estrategia

La industria rusa de guerra desarrolla las defensas antiaéreas

La industria rusa de guerra ha desarrollado un nuevo sistema de misiles antiaéreos y antibalísticos, llamado SS-500 Prometeo, según el diario Izvestia. Se trata de un sistema antiaéreo, que además de ser flexible y modular, podría contrarrestar las armas hipersónicas.

Por el momento, no se han publicado imágenes de su funcionamiento y el Kremlin no ha confirmado la novedad.

Según la información disponible, el SS-500 Prometeo sería capaz de interceptar y destruir misiles y planeadores hipersónicos. Si eso es cierto, sería el primer sistema de este tipo que vería la luz, lo que confirmaría la superioridad tecnológica de Rusia en la materia militar.

Además de su capacidad para destruir municiones muy veloces, lo que sorprende también son sus capacidades de vigilancia. El SS-500 podría detectar lanzamientos de misiles a una altitud de más de 3.000 kilómetros.

Su despliegue no está previsto para todas las fuerzas armadas rusas. Al menos inicialmente, sólo se verán afectadas las unidade que participan en la defensa de Moscú.

La industria rusa de guerra da prioridad al desarrollo de otros productos equipos militares más esperados en la Guerra de Ucrania que, hasta el momento no ha impedido las inversiones masivas para desarrollar el arsenal militar.

Hace dos años la OTAN se las prometía muy felices, pronosticando el colapso económico y militar de Rusia. Ha ocurrido lo contrario. Rusia se ha fortalecido considerablemente, tanto militar como económicamente. Ahora tiene un ejército entre cuatro y cinco veces mayor que en febrero de 2022, entrenado en dos años de guerra real de alta intensidad.

Categorías
Estrategia

La victoria en Ucrania coloca a Rusia como interlocutor principal en Asia central

La victoria de Rusia en la Guerra de Ucrania ha aumentado su credibilidad como proveedor de seguridad para Asia central. A los países de la región no se les escapa que, por sí sola, Rusia ha humillado a la OTAN.

Es un momento decisivo, al que se debe sumar el compromiso diplomático que Rusia mantiene con los talibanes.

Ya hemos expuesto que Moscú ha quitado sus ojos de occidente y busca buenas relaciones con otros vecinos que no son los europeos. Además, uno de los mantras de la propaganda occidental ha desaparecido: el de que la influencia de Rusia en Asia central está en declive y que los estados de Asia central están saliendo de la sombra de Rusia y afirmando su independencia de una manera no vista desde el colapso de la URSS en 1991, como dice el Financial Times.

El año pasado la región creció a una tasa del 4,8 por cien y los gobiernos saben que Rusia contribuyó a ello. La recuperación de la economía rusa y su crecimiento del 3,6 por cien el año pasado crearon oportunidades de negocio para los países de Asia Central.

Pero el gran bocado llegó con la Guerra de Ucrania y las sanciones económicas, que provocaron la salida de empresas occidentales del mercado ruso, lo que creó nuevas oportunidades para los estados regionales. Al mismo tiempo, las sanciones impulsaron a las empresas rusas a trasladar sus negocios a la región.

Los estados regionales adoptaron una postura oficial de neutralidad en la guerra, pero los empresarios de Asia central han permitido a Rusia sortear las sanciones y se han lucrado abasteciendo de bienes y tecnología occidentales al mercado ruso. El 9 de mayo del año pasado se produjo en Moscú un acontecimiento ilustrador: todos los presidentes de Asia central se unieron a Putin en las ceremonias de la Plaza Roja por el Día de la Victoria. Fue un gesto masivo de apoyo.

A lo largo del año pasado los diplomáticos de las potencias occidente viajaron a Asia central para que los gobiernos locales sostuvieran las sanciones contra Rusia. Biden y Scholz organizaron dos cumbres históricas en el formato C5+1 en Washington y Berlín respectivamente. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el presidente Macron, estuvieron presionando en la región.

Fracasaron estrepitosamente. Los países de Asia central no son como los bálticos, o Polonia, o Alemania. No padecen el síndrome del Hermano Mayor. El homólogo kazajo de Blinken le dijo que el gobierno de Astana “no siente ninguna amenaza ni riesgo por parte de la Federación Rusa”. Las declaraciones conjuntas emitidas después de las dos cumbres ni siquiera mencionaron a Ucrania.

El miércoles se celebró en Kazán una cumbre de Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán con Rusia. El presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, le deseó éxito a Putin “en todo lo que haga” y le pidió “nervios de acero”. El presidente kazajo, Kassym Jomart Tokayev, subrayó que “bajo su distinguida dirección [la de Putin], Rusia ha logrado éxitos notables e impresionantes. De hecho, sus declaraciones y acciones están dando forma a la agenda mundial”.

Fue una ducha de agua fría, ya que los imperialistas tenían puestas todas sus esperanzas en que Tokayev jugaría el papel de Zelensky en Asia central.

Los esfuerzos de Rusia para forjar buenos vínculos con los talibanes han acabado por conquistar el ánimo de los gobiernos de Asia central, al reducir la sensación de amenaza por parte de Moscú.

En el Kremlin han cambiado de táctica. Hasta ahora en Asia central la clave consistía en aislar a los países de la región de Afganistán, lo cual iba seguido automáticamente del rearme y la intimidación. La diplomacia rusa adoptó un enfoque diferente al colaborar constructivamente con los talibanes, a pesar de que siguen siendo una organización proscrita en Rusia.

Moscú estima que el gobierno talibán ha estabilizado la situación en su país y que les conviene contribuir a ello, logrando que los países de Asia central cierren las puertas al Califato Islámico y otros grupos respaldados por occidente para que no obtengan ningún tipo de refugio.

Por su parte, los talibanes han agredecido el apoyo de Rusia destinado a fortalecer el Estado afgano. Recientemente, boicotearon una conferencia patrocinada por la ONU sobre Afganistán los días 18 y 19 de febrero en Qatar que, en realidad, era un intento por parte de Estados Unidos de volver a involucrar a los talibanes en un supuesto “diálogo interafgano” que, esencialmente, significaba el regreso a Kabul de los lacayos afganos de occidente que viven en el exilio en Europa y Estados Unidos. Dicho regreso favorecía los planes imperialistas para reconstruir sus redes de inteligencia y sabotaje en Afganistán.

Los talibanes pusieron como condición para participar en la conferencia de Doha el reconocimiento de su estatuto como únicos representantes de Afganistán en la reunión. También se opusieron al nombramiento de un enviado especial de la ONU, cuya principal tarea sería la de promover el “diálogo interafgano”.

En un comunicado previo a la reunión de Doha, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los talibanes acusó a las potencias occidentales de “imposiciones, acusaciones y presiones unilaterales”. Lo más interesante de la pantomima que se desarrolló en Doha fue que, a petición de los talibanes, la delegación rusa se negó a reunirse con los llamados “representantes de la sociedad civil afgana”. Rusia había comenzado a trabajar con los talibanes como gobernantes de facto de Afganistán.

Los Estados de Asia central están entusiasmados por la iniciativa diplomática de Rusia para fortalecer la estabilidad regional. El nivel de confianza de la región frente a los gobernantes talibanes ha llegado a tal punto que en la reunión de Kazán, el presidente uzbeko Mirziyoyev planteó la “importante cuestión” de si Uzbekistán y Rusia seguirán adelante con la construcción de un nuevo ferrocarril a través de Afganistán conectando Asia central con el mercado mundial.

—https://www.indianpunchline.com/russias-victory-in-ukraine-resonates-in-central-asia

Categorías
Economía

No es sólo gas: Europa también depende de Rusia para el suministro de uranio

La empresa rusa Rosatom siempre ha quedado fuera de las sanciones europeas por razones obvias: porque Europa no sólo dependía del gas ruso sino también del uranio ruso. Lo primero lo ha podido paliar, hasta el momento, pero lo segundo no.

Las empresas europeas Orano y Urenco planean aumentar su capacidad de suministro de uranio a las centrales nucleares, pero no será suficiente para sustituir a los rusos. Sobre todo porque Rosatom también monopoliza la fabricación de combustible nuclear destinado los reactores de diseño ruso desplegados en Europa central.

En la medida en que la Agenda 2030 y demás políticas seudoecologistas de Bruselas tratan de sustituir las energías convencionales por la nuclear, la transición energética pende de un hilo atado al pie del Kremlin.

Según datos de Euratom, el organismo responsable de coordinar los programas europeos de investigación sobre energía nuclear, entre el 25 y el 30 por cien de las centrales nucleares en Europa dependen de Rusia.

Parece poco, pero no es así. A diferencia del gas, a corto y medio plazo no es posible sustituir al uranio ruso. No hay gasoductos que lo transporten. Deshacerse del peso estratégico que Rusia tiene en la energía nuclear europea llevará mucho más tiempo… si es que eso es posible.

Las consecuencias son evidentes: en Bruselas ya van por su decimotercer paquete de sanciones contra Rusia, pero Rosatom sigue fuera y sigue el comercio con los estados miembros de la Unión Europea, a pesar de la guerra y a la máxima velocidad. Los datos recopilados en febrero del año pasado por el Royal United Services Institute, un equipo británico de análisis, mostraron que en 2022 las compras de tecnologías y combustible nucleares rusos por parte de la Unión Europea alcanzaron su nivel más alto en tres años.

Por lo tanto, Europa no lo puede evitar y Rusia no lo quiere evitar. Es un fenómeno muy interesante de analizar un poco más despacio.

Europa fue antinuclear y ahora quiere ser lo contrario

Tras la caída de la URSS, en 1994 la legislación europea impuso cuotas de suministro. La Declaración de Corfú estipula que un Estado miembro de la Unión Europea no debe tener más del 20 por cien de su combustible nuclear procedente de un país de la antigua URSS. Pero también en Europa las normas están para olvidarse de ellas.

Rusia no sólo impone su peso en el suministro de una materia prima sino en toda la cadena. El uranio natural se extrae primero en las minas, pero luego debe convertirse y enriquecerse antes de ensamblarlo en un reactor.

Pero en los países occidentales han cerrado muchas plantas de enriquecimiento de uranio en los últimos 15 años, especialmente en Estados Unidos, dejando a Rusia en una posición dominante en el mercado. Rosatom cuenta con alrededor del 30 por cien de cuota de mercado en Europa, un porcentaje que esconde niveles de dependencia extremadamente dispares entre los Estados miembros de la Unión Europea. En Hungría es casi el 100 por cien y en España el 30 por cien.

Los países occidentales y, en particular los europeos, están pagando el desastre de sus políticas económicas de hace 40 años, de las que las verdes y ambientalistas no son más que un pálido reflejo. Empezaron a ser antinucleares y ahora pretenden convertirse en todo lo contrario, cuando las empresas del sector se encuentran en un estado lamentable. La francesa Orano y la anglo-alemana-holandesa Urenco se han quedado desfasadas. No están en condiciones de implementar la transición energética.

Quieren pero no pueden. A finales del año pasado el gobierno francés ordenó a Orano aumentar un 30 por cien la capacidad de una planta de enriquecimiento, con una inversión de 1.700 millones de euros. Por su parte, Urenco prevé incrementar ligeramente la capacidad de producción de cada una de sus cuatro fábricas, ubicadas en Reino Unido, Alemania, Países Bajos y Nuevo México (Estados Unidos). Sin embargo, vivimos en los tiempos del capitalismo monopolista de Estado: como la empresa depende de tres gobiernos diferentes, los acuerdos son complicados.

Como también hemos expuesto varias veces, el precio del uranio en los mercados mundiales se ha disparado después del accidente de Fukushima en 2011. Si antes la libra de lal materia prima costaba 30 dólares, ahora cuesta 100.

Además en Europa del este (Finlandia, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Bulgaria) hay centrales nucleares que sólo funcionan con el uranio enriquecido procedente de Rusia. También es posible paliar esa situación, siempre a costa de sustituir a Rosatom por Westinghouse, es decir, a Rusia por Estados Unidos.

En cualquier caso, a las empresas europeas les va mucho mejor con los rusos. Por ejemplo, la francesa Framatome tenía un acuerdo con Rosatom, firmado antes del inicio de la Guerra de Ucrania. Con la licencia de Rosatom en la mano, quiere suministrar combustible a las empresas nucleares eslovacas y búlgaras. Quiere pero no puede. Por lo menos, aún no ha empezado a hacerlo, a pesar de que tiene los contratos firmados.

Por razones estratégicas, es decir, de supervivencia, Rusia domina el sector nuclear mundial: exporta la materia prima, el enriquecimiento y, finalmente, la tecnología. Es el único país del mundo que vende centrales nucleares “llave en mano” a cualquier país del mundo. Su estrategia comercial es como la de los viajes turísticos: va todo incluido, hasta la financiación. Un cliente quiere un reactor nuclear, pero además Rosatom se puede comprometer a suministrarle el uranio de por vida. ¿El cliente quiere desprenderse de los residuos de la central? No tiene que preocuparse; Rosatom también puede encargarse de ello.

Es lo más cómodo, y para muchos países del Tercer Mundo, es la única solución.

Categorías
Guerra psicológica

Los prorrusos tienen los días contados en Europa

El belga Luc Michel dirigía una cuenta en las redes sociales cuya influencia iba en aumento, sobre todo en el continente africano. En cualquier otra circunstancia le hubieran admirado por ser un “influencer” al uso. Pero se dedicaba a defender a Rusia y el cerco se estrecha sobre este tipo de publicaciones.

La campaña antirrusa empieza a adoptar tintes histéricos en la Unión Europea. A medida que las políticas belicistas de Bruselas fracasan y no consiguen lavar el cerebro en masa, aparecen más espías del Kremlin que en los peores tiempos de la Guerra Fría, desde periodistas como Pablo González hasta eurodiputados como Tatiana Zdanoka o Puigdemont.

Determinadas expresiones, como “rusosfera”, adquieren carta de naturaleza y quienes las promocionan son acusados de ser agentes de Moscú y difundir propaganda anticolonial, especialmente en África, donde algunos países se han sacudido de encima la dominación francesa. Macron quiere tomarse la revancha y ha comenzado una ofensiva intoxicadora que coloca a Michel, un “stalinista” de 65 años, como el zar de la rusosfera (1).

La propaganda prorrusa es cada vez más activa e influyente y su éxito preocupa a los inquisidores de Bruselas, que empiezan a tomar cartas en el asunto. La Fundación Konrad Adenauer asegura que “la desinformación rusa ayudó a expulsar a las fuerzas francesas de los países del Sahel, particularmente de Burkina Faso” (2).

Luc Michel

Michel no es un recién llegado porque lleva casi 40 años denuciando los crímenes de los colonialistas belgas y franceses en África. Fue asesor del presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza.

Lo nuevo es que el “stalinismo” vuelve a estar de moda, incluso en Rusia, por lo que los servicios secretos belgas han tomado cartas en el asaunto (3). El caso de Michel y otros no es tanto competencia de la policía como del espionaje.

La guerra no sólo está entablada en Ucrania sino también en Youtube, X/Twitter y otros medios virtuales que tienen éxito porque explotan el odio al colonialismo que hay en África, dice la cadena belga RTBF (4). El cierre de RT y Sputnik no ha servido para nada. Fue “un error catastrófico”.

Los inquisidores de Bruselas ya no propugnan la censura, pero no porque la libertad de expresión haya desaparecido de Europa. Ahora la moda es hablar de “regulación” con el pretexto de acabar con las “noticias falsas”.

Bélgica es el modelo porque el control de la desinformación es competencia de los servicios seceretos. Sin embargo, cuando procede de países extranjeros, las atribuciones pasan a la inteligencia militar (SGRS) que, como es natural, lo niega todo: ni los servicios de seguridad ni el SGRS vigilan a Michel o la rusosfera belga.

Pero del último informe de seguridad, publicado el pasado mes de enero, se desprende algo bien diferente. Los inquisidores explican que los métodos de injerencia rusa han evolucionado: “Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022, muchos países europeos han expulsado a varias decenas de oficiales de inteligencia rusos que operaban bajo cobertura diplomática, generalmente declarándolos persona non grata. Esta operación conjunta, en la que también participó Bélgica, tuvo un fuerte impacto en la capacidad rusa de espionaje e injerencia en Europa […] Como consecuencia de ello, los servicios de inteligencia y seguridad rusos han tenido que cambiar su enfoque y diversificarse. Los agentes de inteligencia intentan acceder a información útil por otros medios. Además, el uso de tácticas de guerra híbrida por parte de los servicios rusos con la orquestación de campañas de desinformación es un hecho notorio. La necesidad de que los servicios de inteligencia y seguridad rusos diversifiquen su enfoque es al mismo tiempo un reto para los servicios de inteligencia europeos y occidentales, que a su vez tienen que adaptarse al nuevo modus operandi de Rusia”.

Según el servicio secreto belga, la desinformación y el espionaje van de la mano: “Lo que nos importa es que actores nacionales o extranjeros abusen de nuestras libertades para perseguir sus propios objetivos estratégicos. El objetivo de la seguridad del Estado es establecer una imagen clara de la amenaza de injerencia a través de la desinformación. ¿Quiénes son los protagonistas? ¿Qué posibilidades tienen? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Cómo operan?”.

Para la inteligencia militar no basta con tomar medidas, más o menos burocráticas. Es necesario que la sociedad reaccione contra la desinformación y la propaganda prorrusas: “Más allá del trabajo de los servicios de inteligencia, también debemos ser conscientes de que debemos poner poner las cosas en marcha a nivel social”, explica Michel Van Strythen, comandante del SGRS. “Debemos contribuir al desarrollo del pensamiento crítico entre nuestros jóvenes, lograr que la gente comprenda que lo que está en las redes sociales no es necesariamente la verdad. Los medios de comunicación, y en particular los de servicio público, también tienen un papel que desempeñar”.

Sobre las acciones de los rusos y las cuentas activas en Bélgica, precisa el militar belga afirma: “Debemos comprender la doctrina rusa. Esta doctrina se basa en el deseo de desestabilizar la confianza en las autoridades occidentales. Rusia utiliza hechos sociales existentes, como el debate sobre Evras o el descontento de los agricultores por ejemplo, para desviar y distorsionar los hechos”.

El Evras es un programa educativo sobre la vida de relaciones afectivas y sexuales dirigido a alumnos adolescentes que ha suscitado una enorme oposición social en Bélgica. Los que se oponen al Evras ponen a Rusia como modelo a seguir para impedir que la llamada “educación sexual” prospere en las escuelas.

(1) https://www.euractiv.com/section/africa/news/belgian-stalinist-revealed-as-russian-fake-news-tsar-in-africa/
(2) https://www.bbc.com/news/world-africa-64451376
(3) https://www.sudinfo.be/id795406/article/2024-02-20/le-carolo-pro-poutine-luc-michel-propagandiste-inquiete-nos-services-secrets-le
(4) https://www.rtbf.be/article/site-de-propagande-pro-russe-dirige-par-un-belge-cest-un-discours-efficace-et-extremement-dangereux-11332465