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Los diamantes rusos no están sometidos a las sanciones

Bélgica sigue comprando diamantes rusos, a pesar de las sanciones y presiones de ciertos países de la Unión Europea, como Polonia y los países del Báltico. Quieren que se incluyan en la próxima ronda europea de sanciones.

Europa ha dejado de importar carbón de Rusia, quiere eliminar gradualmente la mayor parte del petróleo ruso y ha dejado de comprar muchos productos, como oro, caviar y vodka. Sin embargo, los diamantes han evitado repetidamente la lista de sanciones.

Es sorprendente si se tiene en cuenta que en el comercio sólo participa un Estado miembro de la Unión Europea, Bélgica, que siempre ha declarado que participaría en la prohibición. Sin embargo, el comercio continúa a pesar de las presiones de Zelensky, que en marzo declaró ante el Parlamento belga que “la paz vale más que cualquier diamante”. Como consecuencia, Polonia y los países bálticos vuelven a presionar para que los diamantes se incluyan en la próxima ronda de sanciones de la Unión Europea, la novena. Algunos burócratas de la Comisión Europea han prometido sacar adelante esta sanción antes de finales de año.

Por su parte, Estados Unidos ha prohibido la importación de diamantes no industriales de Rusia, mientras Reino Unido ha impuesto sanciones a Alrosa en marzo. Pero ningún país tiene un mercado de diamantes tan grande como Bélgica. La ciudad belga de Amberes comercia con diamantes desde el siglo XV. Según la asociación comercial Antwerp World Diamond Center (AWDC), unas 1.700 empresas y 4.500 comerciantes compran y venden diamantes.

Antes de la Guerra de Ucrania, el 25 por cien de los diamantes en bruto que pasaban por Amberes procedían de Rusia. El país importó diamantes rusos por valor de 1.800 millones de euros el año pasado y de 1.200 millones en los ocho primeros meses de éste. Pero ahora el comercio se ha convertido en una “montaña rusa”, con una fuerte subida hasta los 393,8 millones de euros en junio, antes de desplomarse a partir de entonces. En el mismo mes de 2021, la cifra fue de 215,4 millones de euros, lo que supone un descenso interanual del 83 por cien.

Tom Neiss, portavoz de la AWDC, afirma que el aumento de junio reflejaba acuerdos sobre diamantes que ya estaban en marcha antes del estallido de la guerra. Una vez iniciada, el sector se sumió en la incertidumbre, dejando a miles de oficios en el limbo. Durante tres meses, un pequeño ejército de abogados tuvo que investigar si todos los acuerdos celebrados estaban en regla, si todos cumplían la cambiante normativa de Estados Unidos y Europa.

A pesar de la fuerte caída de los volúmenes comerciales desde junio, Neiss rechaza la prohibición de las importaciones. Para él, Amberes debe seguir siendo una puerta abierta para las pequeñas empresas.

Mientras que las grandes tienen alternativas a los diamantes rusos, para los pequeños comerciantes es muy difícil. Desaparecerán si no tienen alternativa. En algunos nichos, como los diamantes industriales, que se han convertido en la referencia para los bisturíes quirúrgicos oftálmicos, no hay alternativa a los diamantes rusos.

El cese de las importaciones rusas de diamantes podría poner en peligro 10.000 puestos de trabajo: 4.000 directos y 6.000 indirectos. En privado, el gobierno belga advierte a la Unión Europea de la pérdida de puestos de trabajo, aunque en público dice que no bloquea las sanciones. “Nuestro país nunca ha bloqueado medidas relacionadas con el sector del diamante”, declaró en marzo el Primer Ministro belga, Alexandre de Croo. Sin embargo, cuando se incluyeron a las empresas rusas de extracción de diamantes en el último paquete de sanciones, Bélgica se abstuvo. Posteriormente, las sanciones se adoptaron por unanimidad sin mencionar a las empresas rusas.

Bélgica no es ni mucho menos el único país que concede exenciones a su industria en virtud de las sanciones contra Rusia. Hungría, Eslovaquia y la República Checa han quedado exentas del embargo de petróleo. Italia y Bélgica han obtenido un aplazamiento de la prohibición de determinados productos siderúrgicos rusos, alegando el riesgo de pérdida de puestos de trabajo. Algunos países también apoyan los argumentos de Bélgica. Una prohibición de los diamantes rusos “irá en nuestra contra, porque el comercio se dirigirá a la India”, declaró un alto diplomático de la Unión Europea.

Pero la Comisión Europea ha enloquecido por completo. Un diplomático de la camarilla de Borrell sostiene que “Bélgica debe continuar las conversaciones. No sólo para apoyar a Ucrania con declaraciones contundentes, sino también para mostrar su valentía a la hora de compartir el dolor de las sanciones con todos los demás socios de la Unión Europea”.

La industria del diamante de Amberes afirma que el bloqueo provocará un éxodo de comerciantes de diamantes de Amberes a Oriente Medio y India, dos países que aún comercian con Rusia. Neiss señala que “no se trata de una advertencia: asumiremos el riesgo de que los 40.000 millones de euros de facturación anual vayan a parar a India o Dubai, y estos países se conviertan en el mayor centro comercial del mundo”. De ahí su pregunta, generalizable a otros sectores: “¿Es buena idea hacerse daño de tal manera que se destruya la propia economía? ¿Por qué transferir actividades a países que hoy no tienen problemas en sus relaciones con Rusia?

El gobierno belga considera que la prohibición de los diamantes rusos debería ser mucho más amplia e incluir las piedras talladas y pulidas. Los detractores de la prohibición estadounidense de los diamantes señalan que no impide que los diamantes rusos se importen a través de India después de haber sido cortados y pulidos allí, convirtiéndolos en diamantes “indios”.

Un portavoz del Primer Ministro belga confirmó el fuerte descenso de las importaciones rusas de diamantes desde junio. “En este momento se está estudiando la posibilidad de reducir este comercio a cero, pero eso debe hacerse sobre la base de un planteamiento colectivo”, dijo. “Si realmente queremos detener el flujo de dinero hacia Rusia, sólo puede lograrse si dejamos de comprar y vender diamantes tallados y pulidos, no sólo de vender diamantes en bruto. Es algo que debe decidirse con quienes representan a los principales mercados minoristas”.

Санкциям вопреки: почему Бельгия продолжает покупать российские алмазы

60 euros el barril de petróleo ruso (la pescadilla que se muerde la cola)

A partir de hoy la Unión Europea ha fijado un precio máximo de 60 dólares por cada barril de petróleo ruso. Es lo que tienen los países que defienden la economía de libre mercado: que sólo funciona cuando les interesa a ellos.

Rusia ya está vendiendo petróleo a unos 70 dólares, un 1 por cien menos que su precio de hace un año. Además, para sus clientes no europeos, negocia el crudo con unas rebajas que lo dejan entre 48 y 50 dólares el barril. Por eso, que la Comisión Europea haya puesto el tope en 60 dólares ha provocado el enfado de Zelensky. Esperaba mucho más.

Una vía de escape: Rusia puede negarse a vender productos refinados (gasolina, gasóleo, fuel) a los países europeos, cuyo embargo no se aplicará oficialmente hasta el 5 de febrero.

El caso es que, por fin, los compradores van a imponer a los vendedores los precios de mercado. Al menos lo van a intentar, con los resultados que cualquiera es capaz de imaginar.

Ahora bien, como el mercado del petróleo está cartelizado, los compradores quieren imponer su voluntad a unos vendedores que toman decisiones de manera coordinada. Ayer la OPEP acordó mantener la producción de petróleo. Pero queda a la expectativa y es muy probable que en cualquier momento reduzca la oferta.

Rusia vende el 12 por cien del mercado mundial de petróleo y si no acepta los topes a los precios, la reducción de la oferta será aún mayor.

Lo que no va a ocurrir es que el mercado mundial tenga dos precios, uno para el petróleo que exporta Rusia y otro para el de cualquier otra procedencia.

La Comisión Europea no se conforma con sancionar a Rusia y ha preparado medidas para sancionar a los países que, como Turquía, eluden el embargo, es decir, las compras indirectas.

Pero son las empresas privadas las que compran y venden petróleo. Después de años de embargos, se ha creado una flota clandestina de más de mil petroleros que transportan petróleo de Venezuela, Irán y Rusia. Más de la mitad de ellos son buques de gran tamaño, algunos de los cuales han sido vendidos desde el inicio de la guerra a pequeñas empresas navieras, que tratan de aprovecharse de las sanciones.

Para el año que viene la empresa polaca Orlen ha encargado a Rusia el suministro de 3 millones de toneladas de petróleo a través del oleoducto Druzhba.

En el puerto báltico de Ventspils, el comerciante de petróleo Trfigura mezcla petróleo ruso con noruego en una proporción de 49 a 51 y lo vende a las empresas europeas.

La Comisión Europea también ha impuesto un embargo a los envíos marítimos de petróleo, así como la prohibición de su transporte y aseguramiento para los países que no se adhieran al embargo.

Pero Rusia apenas transporta petróleo a Europa por mar. El volumen cayó a 770.000 barriles diarios en octubre, frente a los 1,6 millones de barriles diarios de enero.

Hungría tiene carta blanca para comprar petróleo ruso. Los envíos a Italia se han duplicado y a Bulgaria se han multiplicado por cuatro porque no les queda más remedio.

El petróleo ruso va a parar a India y China. En noviembre India compró cerca del 40 por cien de todas las exportaciones de crudo de los Urales por vía marítima, superando al resto del mundo.

Estados Unidos les ha dicho a los indios que les permite seguir comprando petróleo ruso sin límite de precio, siempre que no utilicen los servicios de las empresas europeas.

En el Mediterráneo, Turquía se ha convertido en el mayor comprador de petróleo de los Urales, con un 15 por cien de los envíos por mar. La Unión Europea recompra luego ese petróleo pagando un recargo a empresas de Turquía, India y Egipto.

El volumen de petróleo y productos derivados procedentes de Rusia que llega a Europa aumenta. Para el gasóleo, del 1 al 24 de noviembre, la Unión Europea y Reino Unido recibieron por vía marítima casi la mitad de sus importaciones de gasóleo procedentes de Rusia.

El nivel de dependencia del gasóleo ruso ha aumentado considerablemente desde octubre. La Unión Europea y Reino Unido han aumentado sus compras debido a las huelgas que impidieron a Francia el refinado.

A su vez, las huelgas estuvieron causadas por la subida de los precios, que a su vez fueron consecuencia directa del aumento de los precios de la energía.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Los Estados bálticos exigen a los rusos que renieguen de su propio país

Un grupo de guardias fronterizos ucranianos ha llegado a Estonia para realizar una tarea especial. Tendrán que identificar a los “malos” ciudadanos rusos que quieran visitar el país. Los países bálticos también han introducido normas de control “comodín” con investigaciones especiales para quienes entran desde Rusia y otros métodos. Además, estas medidas afectan incluso a sus propios ciudadanos procedentes de Rusia.

Mucho antes de que los países bálticos prohibieran la entrada de la mayoría de los rusos el pasado mes de septiembre, se les pedía que “denunciaran” a su propio Estado y firmaran varios documentos al entrar en el país. Este tipo de incidentes se han producido recientemente con diferentes perfiles de personas: desde camioneros corrientes hasta personalidades conocidas.

El 22 de julio se aplicó un procedimiento de este tipo al director de la Unión Rusa de Aseguradores de Automóviles, Igor Jurgens. También es director del Instituto para el Desarrollo Contemporáneo (INSOR). Jurgens es una persona muy conocida en Letonia. En Riga, se dirigía al Foro del Báltico, donde es copresidente del Consejo de Supervisión y uno de los organizadores del evento, que se celebra desde hace más de veinte años. Es uno de los alemanes bálticos rusificados. En 2011-2016, junto con el político letón Janis Urbanovich y el periodista Juris Paiders, Jurgens escribió la obra en cuatro volúmenes “Borradores del futuro”, que explora la historia de Letonia en el contexto de la URSS.

Sin embargo, esta vez a Jurgens le denegaron la entrada a la República de Letonia. “Me entregaron un documento en el que debía condenar a los gobiernos de Rusia y Bielorrusia por sus acciones en Ucrania. Me negué. Me dieron una nota diciendo que soy una amenaza para la seguridad nacional en Letonia. Eso puso fin al diálogo”, dijo. Añadió que simplemente no podía firmar ese documento. “¿No soy ruso o qué?” El hombre estaba profundamente indignado. “Duró cuatro horas y luego me deportaron. Volví a Bielorrusia y luego a Moscú”, dijo.

La introducción de un cuestionario para los rusos sobre su actitud ante los acontecimientos en Ucrania corresponde perfectamente a la reciente petición de Kiev. Oleksiy Makeev, representante especial del Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano para las sanciones, pidió a la Unión Europea que introdujera un cuestionario especial para los ciudadanos rusos. Este documento determinaría no sólo si apoyan las acciones de Moscú, sino también “si esta persona o sus familiares han cometido crímenes de guerra” y “si el solicitante siente alguna responsabilidad por la guerra”. Una vez completados y firmados por los rusos, es posible que estos cuestionarios se hagan públicos.

Reaccionando a estas medidas, el politólogo Alexander Nosovich ironiza: “Los países bálticos han recordado su función de portadores europeos y están trabajando en Bruselas en la cuestión de la prohibición de los visados Schengen para los ciudadanos rusos. Estonia era el cabecilla. Por supuesto, Lituania apoyó con entusiasmo la medida. En el caso de Letonia, el primer intento fue prohibir la entrada al país a Igor Yurgens por negarse a firmar una declaración de condena de la política rusa. La idea de los Estados bálticos es que a partir de ahora todos los ciudadanos rusos tengan que firmar ese documento al entrar en la Unión Europea. Sólo entonces estos estados pueden hacer una excepción y emitir un “Schengen” humanitario.

Según Nosovich, los Estados bálticos esperan que las autoridades rusas actúen de forma represiva contra sus ciudadanos que han sido obligados a firmar documentos “condenatorios” al entrar en la Unión Europea.

Cuando los rusos opuestos al conflicto comenzaron su éxodo del país este año, Lituania se convirtió en uno de sus destinos. Sin embargo, esta afluencia de rusoparlantes -por no hablar de los 90.000 ciudadanos ucranianos que se instalaron en la República de Lituania también en 2022- empezó a preocupar a los nacionalistas locales. “Poco a poco hemos ido perdiendo el hábito del idioma, y ahora se oye con frecuencia el ruso cuando negociamos con ucranianos y bielorrusos. No podemos entendernos si no es en la lengua del antiguo ocupante”, se queja el diputado de Saeima Žygimantas Pavilionis.

La prensa señala que estos “visitantes” prefieren vivir en las grandes ciudades según los estándares lituanos: Vilnius, Klaipeda, Kaunas, Visaginas. Además, los nacionalistas están exasperados por la gran presencia y el lenguaje de estos “ocupantes”. En Vilnius y Kaunas funcionan clubes juveniles, cuya entrada está cerrada a los rusoparlantes, y el publicista Antanas Sakalauskas explica: “No se nos permite comprobar los pasaportes, simplemente decimos a estos invitados que no son bienvenidos. Entre ellos puede haber refugiados ucranianos, opositores rusos y demócratas bielorrusos. Pero para nosotros, todos son hablantes nativos de la lengua de los ocupantes, así que las puertas están cerradas para ellos. Según él, también existe el temor del Departamento de Seguridad del Estado (DGB) de Lituania de que entre estas personas “que han venido en gran número” haya muchos espías rusos.

Recientemente Lituania anunció que negaría la entrada a los rusos que ocultaran su biografía. La jefa del Departamento de Migración de Lituania, Evelina Gudzinskaite, dijo que tras la entrada en vigor de las nuevas normas, los ciudadanos de ciertos países que lleguen a Lituania tendrán que responder a muchas preguntas. Dijo que “los rusos tendrán que rellenar cuestionarios adicionales sobre sus antecedentes, sus posibles vínculos con los servicios especiales, los servicios de seguridad del Estado y las fuerzas del orden”. Tendrán que responder a estas preguntas. Si no lo hacen, no se aceptará su solicitud de permiso de residencia o visado.

Respondiendo a la pregunta de por qué son necesarias estas nuevas normas, Evelina Gudzinskaite se justificó diciendo que “tarde o temprano nuestros servicios recibirán la información necesaria sobre el extranjero; pero se necesita mucho tiempo”. A partir de ahora, la verificación y aclaración de la información “sensible” será mucho más rápida.

Aparte de este punto, los funcionarios lituanos también están preocupados porque todavía tienen muchos rusos en su país. En particular, temen que si la persona es rica, podría financiar la preparación de una biografía “limpia” con la ayuda de especialistas. “Siempre habrá este tipo de amenazas, no hay solución para evitar que esto ocurra”, subraya Gudzinskaite. Según ella, para reducir el riesgo de que entren espías y personas “desleales” en Lituania, el gobierno está obligado a introducir “filtros” adicionales.

El 26 de noviembre, cinco guardias fronterizos ucranianos comenzaron a trabajar en la frontera oriental de Estonia, en los puestos de control de Narva y Luhamaa. Llegaron con la ayuda de la agencia europea de protección de fronteras Frontex. Según los informes, ayudan a sus colegas estonios, comparten su experiencia con ellos y participan en entrevistas mientras cruzan la frontera. “Nuestros guardias fronterizos, y los agentes de Frontex que les ayudan en la frontera oriental, se enfrentan a dificultades: todos los días, entre cientos de personas, tienen que distinguir entre los que realmente huyen de la guerra y los que no pueden venir a Estonia. Los guardias fronterizos ucranianos pueden ayudarnos con sus conocimientos e información”, dijo Egert Belichev, jefe del servicio de fronteras de Estonia.

En la propia Estonia, muchos reaccionaron a esta “innovación” con perplejidad o humor. Es el caso del periodista estonio Rodion Denisov: “Sabes, incluso me gusta la iniciativa de invitar a los ucranianos a la guardia de fronteras de Estonia. Propongo que sigamos con el mismo espíritu. Así que todas las instituciones estatales de Estonia deberían tener un subdirector ucraniano. Incluido el gobierno. Por cierto, podría pedir inmediatamente a nuestro Primer Ministro, Kaya Kallas, que alguien de allí le sustituya, por solidaridad… El idioma oficial puede que tampoco conozca las tradiciones locales. Nuestras leyes sólo se aplican a los locales. Por cierto, una pregunta: ¿por qué estos guardias fronterizos ucranianos no luchan en Ucrania, sino que se sientan aquí con nosotros? Me parece que están en condiciones de ser movilizados…”

En cuanto a Letonia, está actuando de la manera más radical. Allí, el Parlamento, el Seimas, apoyó en septiembre las enmiendas a la ley de inmigración. Modifican el procedimiento de expedición y prórroga del permiso de residencia temporal para los ciudadanos de Rusia y Bielorrusia. Han suspendido la posibilidad de prorrogar el permiso de residencia a los rusos y bielorrusos que hayan invertido en la economía o comprado bienes inmuebles en Letonia. Además, los ciudadanos rusos no pueden obtener visados de trabajo. Sin embargo, hay excepciones. En concreto, la posibilidad de expedir permisos de residencia temporales “por motivos de reagrupación familiar, protección internacional, intereses nacionales o consideraciones humanitarias”.

Además, se ha introducido la práctica de controles selectivos pero estrictos de los ciudadanos lituanos, letones y estonios que visitan Rusia. Cualquiera de ellos, al regresar de la Federación Rusa a su país de origen, debe esperar pasar unas horas desagradables hablando con representantes de su Estado. Esta es una situación con la que se encuentran algunos ciudadanos de los Estados bálticos, que regresan a casa desde Rusia. Todas sus pertenencias se examinan minuciosamente, hasta los paños sucios que había en las bolsas. Se fotografian los documentos y se interroga a las propias personas en profundidad: ¿por qué fue a Rusia, con quién se reunió y habló allí? ¿cuáles son los nombres y datos personales de sus relaciones rusas? ¿qué opina de las políticas de su gobierno, etc.?

Nikita Demyanov https://k-politika.ru/kak-pribaltika-delit-russkix-na-lyudej-raznogo-sorta/

El petróleo refuerza las relaciones diplomáticas entre Rusia e India

Aunque India se beneficia del crudo ruso barato, también quiere mantener buenas relaciones con Moscú para evitar que Rusia se acerque demasiado a China y, potencialmente, a Pakistán, los principales rivales de India en Asia.

Durante meses, Estados Unidos ha intentado repetidamente obligar a India a cortar sus lazos con Rusia y abandonar así sus propios intereses. Sin embargo, el gobierno de Nueva Delhi sigue rechazando los intentos de Washington de someter su economía a sus dictados.

El último caso se refiere a la limitación del precio del petróleo ruso por parte del G7 y a la prohibición por parte de la Unión Europea y Reino Unido del transporte marítimo y los servicios relacionados con el crudo ruso por encima del límite de precio. India no tiene interés en sumarse a la iniciativa estadounidense, ya que disfruta de un gran descuento en el petróleo ruso y quiere mantener buenas relaciones con su antiguo socio estratégico.

El ministro de Asuntos Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, estuvo en Moscú el 8 de noviembre para discutir nuevas ventas de petróleo. Saludó la relación “fuerte y estable” de Nueva Delhi con Moscú, en su primera visita a la ciudad desde que Rusia invadió Ucrania en febrero. También dijo que India tenía la intención de seguir comprando petróleo ruso, ignorando una vez más el llamamiento de Estados Unidos a sus aliados y socios para que aíslen a Rusia de los mercados mundiales.

Es probable que los planes del G7 hagan subir los precios del petróleo (aunque la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, diga lo contrario) y reduzcan la disponibilidad de los petroleros, lo que amenaza la seguridad energética de India y perjudica su economía, ya que este país es el tercer consumidor e importador de petróleo del mundo.

Rusia ha dicho que no venderá petróleo a los países que participen en el sistema de precios máximos, y Jaishankar ha dicho en repetidas ocasiones que India no puede permitirse comprar petróleo a precios elevados, sin poner en peligro su crecimiento económico, que se espera que alcance el 6,1 por cien en 2023, el más rápido de cualquier economía importante del mundo.

En octubre Rusia se convirtió en el mayor proveedor de crudo de India, suministrando más de 900.000 barriles diarios, lo que supone una quinta parte de la demanda india. La principal preocupación de ambos países es garantizar que el petróleo ruso siga fluyendo tras las prohibiciones de la Unión Europea y Reino Unido del 5 de diciembre y la posterior limitación de precios del G7.

Pero a pesar de la actitud optimista de Jaishankar en Moscú, las refinerías públicas indias no han hecho pedidos de crudo más allá del 5 de diciembre debido a la incertidumbre sobre la disponibilidad de los envíos y los seguros, según Energy Intelligence. Un reciente intento de un comprador indio de utilizar el límite de precio en las negociaciones con un vendedor ruso hizo que este último abandonara el acuerdo.

La actual falta de claridad del G7 puede ser intencionada. Las exportaciones rusas de petróleo ya han empezado a caer, y si no se dan pronto orientaciones sobre el cumplimiento del tope de precios, algunos actores del sector podrían mantenerse al margen hasta que los envíos con tope de precios sean seguros.

Estados Unidos, en un giro inteligente, ha dejado de presionar a India para que cumpla con el límite de precios, y Yellen dice ahora que Washington está “contento” de que Nueva Delhi siga comprando todo el petróleo ruso que quiera, incluso a precios superiores al límite del G7. Pero hay algunas advertencias: India no podrá utilizar seguros, financiación o servicios de envío occidentales para transportar este petróleo.

“A Rusia le va a resultar muy difícil seguir enviando tanto petróleo como ahora cuando la Unión Europea deje de comprar petróleo ruso”, dijo Yellen el viernes. “Van a buscar mucho a los compradores, y muchos de ellos dependen de los servicios occidentales”.

Eso equivale a un tope de precios de facto. Las refinerías indias tienen capacidad para absorber 600.000 b/d adicionales de crudo ruso, siempre que supere las cualidades básicas del de Oriente Medio, que constituye la base vital de los 5 millones de b/d de refino del país. Pero la disponibilidad de canales de envío, seguro y pago es clave. A partir del 5 de diciembre, los buques cisterna y los seguros vinculados a los países de la Unión Europea y del G7 -que dominan el transporte marítimo mundial de petróleo- ya no podrán transportar crudo ruso, a menos que estos volúmenes se vendan con un límite de precios aún no determinado.

Alrededor del 90 por cien del comercio de petróleo de India se transporta en petroleros extranjeros, lo que plantea problemas. Los seguros no parecen tan problemáticos, y los analistas afirman que las empresas rusas y chinas podrán hacerse cargo de ellos. Eso podría hacer que Rusia dependa de una flota en la sombra de viejos petroleros de propiedad opaca que no cobra en dólares.

La empresa de corretaje Braemar dijo que 33 petroleros que anteriormente manejaban exportaciones iraníes o venezolanas han transportado exportaciones rusas desde abril, principalmente a China y secundariamente a India. Esta oscura flota de petroleros ha transportado crudo iraní o venezolano al menos una vez en el último año. Calcula que el total actual es de 240 petroleros, en su mayoría pequeños y medianos, de los que el 74 por cien tienen más de 19 años. Ochenta de estos barcos son buques de transporte de crudo muy grandes (VLCC, petroleros que transportan dos millones de barriles) que no pueden entrar en los puertos rusos, pero que podrían utilizarse para cargamentos rusos mediante transferencias de barco a barco.

Si toda esta oscura flota se transfiriera al servicio ruso y fuera tan eficiente como la flota convencional, sería más que suficiente para mantener el flujo de las exportaciones rusas, pero los buques dedicados al contrabando son muy poco eficaces.

Al mismo tiempo que Washington presiona a Nueva Delhi para que cumpla con el límite de precios, está importando más gasóleo de India, que se utiliza principalmente en las refinerías para producir otros productos como gasolina y gasóleo.

Rusia era un proveedor clave de fuel oil para las refinerías estadounidenses antes de que estallara la guerra en Ucrania. Desde que Estados Unidos dejó de comprar petróleo ruso, está buscando todas las alternativas posibles. Las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea no se aplican a los productos refinados elaborados con crudo ruso exportado desde un tercer país, ya que no son de origen ruso. En India, las refinerías aumentaron las importaciones de petróleo ruso con descuento hasta 793.000 barriles diarios entre abril y octubre, frente a sólo 38.000 bpd en el mismo periodo del año pasado.

India se suma a la lista de países -entre ellos Arabia Saudí, Serbia y Turquía- que molestan seriamente a Washington por negarse a someterse.

Debe resultar chocante para Washington, ya que su estrategia en el Indo-Pacífico en los últimos años siempre ha confiado en una India “afín” para ayudar a contrarrestar a China y cumplir las órdenes de Estados Unidos en el sudeste asiático. La posibilidad de que India persiga sus propios intereses no parece haberse tenido en cuenta en esta estrategia.

La tensión en torno a la limitación de los precios rusos es sólo el último de una serie de desacuerdos entre Nueva Delhi y Washington. Las sanciones impuestas por Estados Unidos a las exportaciones de petróleo iraní privan a India del petróleo barato iraní y la obligan a comprar productos energéticos estadounidenses más caros. India es ahora el principal destino de las exportaciones de petróleo de Estados Unidos.

Washington está armando a Grecia y Chipre en un esfuerzo por presionar a Turquía para que rompa sus lazos de amistad con Rusia; está haciendo lo mismo con Pakistán para presionar a India. Estados Unidos comenzó a complacer de nuevo a Pakistán tras la destitución del ex primer ministro pakistaní Imran Khan, que culpó a Estados Unidos de su pérdida de poder en una moción de censura.

En septiembre, el Departamento de Estado de Estados Unidos enfureció a India al aprobar un contrato de 450 millones de dólares para mejorar la flota de F-16 de Pakistán. Poco después, el embajador de Estados Unidos en Pakistán creó nuevas tensiones durante una visita a la parte de Cachemira controlada por Pakistán, a la que llamó por su nombre pakistaní en lugar del nombre aprobado por la ONU de “Cachemira administrada por Pakistán”.

El 8 de noviembre, el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price, aleccionó a India sobre lo que le interesa: “No es el momento de seguir como siempre con Rusia, y corresponde a los países de todo el mundo hacer lo que puedan para reducir sus vínculos económicos con Rusia. Es de interés colectivo, pero también bilateral de los países de todo el mundo, acabar con su dependencia de la energía rusa, y desde luego reducirla con el tiempo. Varios países han aprendido por las malas que Rusia no es una fuente de energía fiable. Rusia no es un proveedor fiable de ayuda a la seguridad. Rusia está lejos de ser fiable en todos los ámbitos. Así que no sólo es en interés de Ucrania, de la región y de los intereses colectivos que India reduzca su dependencia de Rusia con el tiempo, sino también en interés bilateral de India, dado lo que vemos sobre Rusia”.

Habrá que esperar a ver si el pueblo indio capta el mensaje, porque de momento se ve lo contrario. La Indian Observer Research Foundation publicó el 2 de noviembre los resultados de un sondeo que muestra que el 43 por cien de los indios considera a Rusia como el socio más fiable de su país, muy por delante de Estados Unidos (27 por cien).

Washington no sabe cómo explicar que la reducción de los lazos económicos de Nueva Delhi con Rusia sea algo bueno para India.

Impulsado por el aumento de las importaciones de petróleo y fertilizantes, el comercio bilateral entre India y Rusia alcanzó un récord de 18.200 millones de dólares entre abril y agosto de este año fiscal. Esto convierte a Rusia en el séptimo socio comercial de India, frente al puesto 25 del año pasado. Estados Unidos, China, EAU, Arabia Saudí, Irak e Indonesia siguen por delante de Rusia.

India, Irán y Rusia también han dedicado los últimos 20 años a desarrollar el corredor internacional de transporte Norte-Sur para aumentar el comercio entre los países, y este corredor ha cobrado mayor importancia con las sanciones occidentales contra Moscú. Una filial del monopolio ferroviario ruso RZD ha puesto en marcha servicios regulares de trenes de contenedores entre Moscú e Irán para dar servicio al creciente comercio con India mediante el transbordo.

El objetivo es maximizar el uso del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) alternativo, una red transfronteriza de transporte multimodal de mercancías en Asia Central que ayuda a los dos socios estratégicos a sortear los problemas de la cadena de suministro creados por las sanciones occidentales contra Rusia.

Según fuentes del sector, el tiempo de viaje desde el interior hasta el océano se estima en 35 días, frente a los 40 días del transporte marítimo tradicional.

Al igual que la presión de Estados Unidos sobre muchos países resulta contraproducente, la presión sobre India sólo parece animar a Nueva Delhi a encontrar una forma de evitar el dólar. El Banco de la Reserva de India también está aplicando nuevas directrices reglamentarias para ayudar a los exportadores a pagar los envíos en rupias, en lugar de los dólares estadounidenses que provocan los cuellos de botella relacionados con las sanciones.

La Federación de Organizaciones de Exportadores de India también ha estado presionando al gobierno para que el método de la moneda alternativa se extienda más allá de los mercados rusos.

“Aunque la guerra entre Rusia y Ucrania es un revés para nuestras exportaciones a corto plazo, tenemos previsto aumentar nuestras exportaciones a Rusia una vez que el mecanismo de pago en rupias esté operativo”, señaló la Federación.

Aunque India se beneficia de los descuentos del crudo ruso, también quiere mantener buenas relaciones con Moscú para evitar que Rusia se acerque demasiado a China y, potencialmente, a Pakistán, los principales rivales de India en Asia.

Pakistán también pide al Ministerio de Comercio ruso que introduzca un acuerdo de intercambio de divisas para reforzar los lazos económicos entre ambos países.

Conor Gallagher https://www.nakedcapitalism.com/2022/11/washington-attempts-to-bully-india-into-cutting-ties-with-russia.html

Breve recordatorio de un traidor ruso: Andrei Kozyrev

En la oligarquía rusa no es extraño encontrar renegados; lo extraño sería lo contrario, ya que la mayor parte de la burocracia es heredera de los tiempos soviéticos, con los que ninguno de ellos se identifica.

Los traidores son otro gremio bastante común desde el desmantelamiento de la URSS en 1991, e incluso antes. Son aquellos que se pusieron abiertamente al servicio del imperialismo para convertir a Rusia en un Estado vasallo de Estados Unidos.

Uno de estos últimos fue Andrei Vladimirovich Kozyrev, ministro de Asuntos Exteriores entre 1990 y 1996. Era el delfín de Boris Yeltsin, el hombre destinado a tomar el relevo del Kremlin. No escondía su admiración por el “american way of life”, algo que entonces no escandalizaba a nadie en una Rusia hundida y desmoralizada.

Kozyrev cayó a pesar de contar con el apoyo entusiasta de Washington. Era su hombre en el Kremlin.

Yevgeny Primakov, el hombre que reconvirtió el KGB en el FSB, había rellenado un detallado expediente sobre Kozyrev y se plantó ante Yeltsin, aprovechando alguna resaca, para forzarle a despedir al traidor. Había que destituirle como ministro y, desde luego, como futuro presidente de Rusia.

Cayó Kozyrev, le sustituyó Primakov como ministro de Asuntos Exteriores. Luego llegó a ser Primer Ministro, pero la verdadera tarea no era relevar a Kozyrev sino a Yeltsin. En la Rusia de entonces era como encontrar una aguja en un pajar. Debía estar limpio y debía cambiar el rumbo político del país.

Primakov, el bonapartista ruso por excelencia, fue a buscar a su mirlo blanco en sus propias entrañas: el KGB/FSB. No le valían los politicastros oportunistas, ni los nuevos ricos, verdaderos ladrones de guante blanco.

Así es como Primakov encontró a Putin: por eliminación. Su primera tarea fue poner fin al saqueo del país por los oligarcas, encarcelando a los que no habían podido huir a tiempo al extranjero.

La segunda fue acabar con los yihadistas chechenos a sangre y fuego.

La tercera fue poner en marcha la “Doctrina Primakov”, una política exterior que hoy se llama “multilaterialismo”.

En cuanto a Kozyrev, vive actualmente en Estados Unidos, su país favorito. Es uno de los “expertos” que cada día despotrican contra Rusia en las cadenas de televisión de Estados Unidos. Se lamenta de su suerte: podría haber sido un Zelensky ruso si la historia hubiera acelerado el paso.

Primakov y Putin

La ‘injerencia rusa’ es muy antigua: la ‘carta de Zinoviev’ a los obreros ingleses de 1924

Tras la muerte de Lenin, muchas potencias soñaban con el desmoronamiento de la Unión Soviética. Desde el mismo día de la toma del poder de los bolcheviques, Rusia fue un epicentro de conspiraciones y atentados antisoviéticos que pretendía restaurar el orden social del zarismo, y que tenían el apoyo de todas las potencias aliadas de la Primera Guerra Mundial. Leer más

Rusia entrega 10 millones de toneladas de trigo para África y Asia

A pesar de las sanciones, Rusia garantiza la estabilidad de los mercados mundiales de cereales, con exportaciones que ascienden a 10,5 millones de toneladas a África y Asia, dijo Sergei Lavrov en una intervención al margen de la cumbre del G20 celebrada en Indonesia.

Lavrov destacó la capacidad de Rusia para garantizar la estabilidad de los mercados mundiales de cereales -sobre todo del trigo- y fertilizantes. Tras señalar que seguían surgiendo obstáculos a pesar del acuerdo de la ONU, el jefe de la diplomacia rusa explicó que habían conseguido continuar con las exportaciones.

“A pesar de todas estas dificultades y de las restricciones vinculadas a las sanciones, ya hemos exportado 10,5 millones de toneladas de cereales, de los cuales unos 8 millones de toneladas sólo de trigo: alrededor del 60 por cien a Asia y cerca del 40 por cien a los países africanos”, añadió.

Lavrov también dijo que la ONU les había informado de las promesas escritas de Estados Unidos y la Unión Europea de levantar las barreras a la exportación de cereales y fertilizantes rusos. Sin embargo, el diplomático ruso señaló que era importante aplicar estas promesas en la práctica y no sobre el papel.

Las promesas incluyen la entrada de barcos rusos en puertos europeos y de barcos extranjeros en puertos rusos, el acceso a los seguros a precios normales y el levantamiento de las restricciones a un banco estatal ruso, sometido a sanciones, que financia el sector agrícola. “Espero que estas promesas se cumplan. En cualquier caso, el Secretario General de la ONU me ha asegurado bajo juramento que este es un asunto prioritario para él”, dijo Lavrov.

El Secretario General de la ONU ya había abogado en agosto por la cooperación internacional para que los productos agrícolas rusos pudieran acceder a los mercados mundiales sin obstáculos y evitar así una crisis alimentaria el próximo año.

El pasado mes de julio se alcanzó un acuerdo pionero sobre el transporte de cereales entre Rusia y Ucrania, dos de los principales exportadores agrícolas del mundo, con la mediación de la ONU y Turquía. El acuerdo pretendía desbloquear las exportaciones de grano ucranianas y rusas, que se habían paralizado a causa de la guerra.

Tras el ataque ucraniano contra el puerto de Sebastopol a finales de octubre, Rusia decidió suspender su participación en el acuerdo. Moscú anunció finalmente que reanudaría su participación a principios de noviembre, tras el compromiso de Ucrania de no utilizar el corredor humanitario marítimo para atacar el territorio ruso.

La mortalidad y en especial de embarazadas provoca en Rusia el mayor retroceso natural de población desde los 90

El Servicio de Estadísticas del Estado Federal de Rusia (Rosstat) publicó recientemente las cifras de mortalidad materna para 2021. 482 mujeres embarazadas murieron en Rusia el año pasado, frente a 161 en 2020, un aumento de 11,2 a 34,5 por cada 100 mil nacidos vivos. El 90% de las muertes registradas en 2021 se debieron a causas no relacionadas directamente con el embarazo. Leer más

Rusia y los talibanes: un matrimonio de conveniencia

La firma de un acuerdo entre Rusia y los talibanes en septiembre de este año supone el primer gran acuerdo económico internacional para los talibanes.

Pero más allá del anuncio de que Rusia suministrará gas, petróleo y trigo a Afganistán, no se han hecho públicos los detalles de los pagos y los precios. No está claro cómo afrontarán los dos países las sanciones occidentales y su exclusión del sistema bancario mundial.

El acuerdo se produce en un contexto de conversaciones comerciales entre los talibanes y sus vecinos regionales y de conversaciones de Rusia con varios países no occidentales sobre contratos petroleros a largo plazo.

El valor económico de las relaciones comerciales entre Afganistán y Rusia puede ser bajo, pero el aumento de los compromisos y las asociaciones bilaterales es una baza diplomática para Rusia y los talibanes. Muestra a las grandes potencias que ninguno de los dos países está aislado.

Los talibanes intentan diversificar sus socios comerciales y mejorar las relaciones con sus vecinos regionales. Las sanciones internacionales, seguidas de la congelación de activos por parte de Estados Unidos, han afectado a las empresas afganas (y especialmente a la población). Desde agosto del año pasado, la economía se ha contraído un 20-30 por cien.

La llegada del invierno ha hecho que los talibanes se apresuren a asegurar las importaciones de petróleo y gas. Las negociaciones con Irán, Kazajistán y Turkmenistán están en marcha. En julio de este año, el Ministerio de Comercio e Industria afgano firmó un contrato con una empresa petrolera turcomana para el suministro de combustible y firmó un acuerdo con Irán para la compra de petróleo.

Los talibanes tenían inicialmente grandes expectativas de inversión china, que no se ha materializado. Pekín sigue siendo reacio a invertir y desconfía de que los talibanes hayan cortado los lazos con los yihadistas uigures.

Rusia es una opción natural para los talibanes porque es un socio comercial existente y tiene importantes recursos energéticos. Los talibanes se han mantenido neutrales en el conflicto entre Ucrania y Rusia, pidiendo oficialmente contención a ambas partes.

Las empresas petroleras rusas han seducido a los compradores no occidentales con precios sin competencia. Países como Sri Lanka, India, Turquía y China han seguido comprando petróleo a Rusia a pesar de las sanciones occidentales.

Los precios más bajos son atractivos para los países que se enfrentan a una inflación creciente, a interrupciones en la cadena de suministro y a contratiempos económicos debidos a la pandemia.

Pero no parece que el Kremlin vaya a reconocer oficialmente a los talibanes. Su exclusión de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) de septiembre, es la muestra más clara de ello.

No está claro si Afganistán mantendrá su estatuto de observador en la OCS, ya que la comunidad internacional no ha reconocido a los talibanes como gobierno legítimo de Kabul.

Asia central está preocupada por la mejor manera de protegerse de cualquier posible desbordamiento de la violencia desde Afganistán. Putin ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por la posibilidad de que militantes que se hacen pasar por refugiados afganos crucen a los Estados vecinos para planear actos terroristas.

El llamado Califato Islámico ha intensificado su propaganda contra Rusia. La califican de “gobierno cruzado”, o sea, cristiano, y “enemigo del islam”, y han animado activamente a combatir a Rusia.

El atentado suicida del 5 de septiembre contra la embajada rusa en Kabul ilustra la preocupación por la creciente presencia del Califato Islámico de la provincia de Jorasán, en Afganistán. Fue el primer ataque a una embajada extranjera desde que los talibanes tomaron el control de Kabul en agosto de 2021.

Pero el Califato Islámico no sólo ataca a Rusia, sino también a los talibanes. Desde 2014 el Kremlin y los talibanes comparten la opinión de que el Califato Islámico es una amenaza importante y ambas partes han intercambiado información sobre ellos.

La incorporación de antiguos combatientes talibanes y centroasiáticos a las filas del Califato Islámico ha aumentado la gravedad de la amenaza.

Los talibanes siguen buscando el reconocimiento internacional como gobierno de Afganistán. Pero con una economía en el limbo y las continuas hostilidades con las organizaciones yihadistas, son conscientes de que deben priorizar el flujo de ayuda y recursos hacia el país. La estabilidad política y socioeconómica es de suma importancia para los talibanes si quieren mantener su control sobre Afganistán.

La negativa de Rusia a reconocer oficialmente a los talibanes como gobierno legítimo de Afganistán y su clasificación como organización terrorista desde 2003 no han obstaculizado sus relaciones bilaterales hasta ahora. Por el momento, el compromiso entre Rusia y los talibanes continuará.

Los talibanes ven a Rusia como un socio económico atractivo, capaz de ofrecer suministros de petróleo y gas más baratos que la economía afgana necesita desesperadamente. Para Rusia, los talibanes representan la opción más estable en la matriz de seguridad en evolución de la región y, por el momento, la única parte que puede frenar la expansión del Califato Islámico. No hay ninguna razón para que ninguna de las partes renuncie a estas ventajas.

—https://www.eastasiaforum.org/2022/11/03/russia-and-afghanistans-partnership-of-convenience/

Rusia suministrará 60.000 toneladas de hidrocarburos a Mali

Rusia suministrará a Mali 60.000 toneladas de hidrocarburos, 25.000 toneladas de trigo y 35.000 toneladas de fertilizantes por valor de 100 millones de dólares, que serán transportados de Moscú a Bamako a través del puerto de Conakry, según declaró el miércoles por la noche a la televisión pública Alousseni Sanou, Ministro de Economía y Finanzas de Mali.

“Tras nuestros intercambios, un primer envío de mercancías debería llegar a Bamako en unas semanas. Se trata de 60.000 toneladas de productos petrolíferos, 35.000 toneladas de fertilizantes y 25.000 toneladas de trigo”, declaró el ministro maliense de Economía y Finanzas.

Sanou subrayó que “este primer envío debería permitir trazar todas las demás dificultades vinculadas a las operaciones comerciales entre Malí y Rusia […] Debemos comprobar si se cumplen efectivamente todas las condiciones para el envío de cantidades mucho mayores y pensamos que los primeros pedidos deberían alcanzar un máximo de 100 millones de dólares”.

El ministro de Economía y Finanzas encabezó el 27 de octubre una amplia delegación maliense en Rusia para llevar a cabo negociaciones sobre varios sectores económicos.

Rusia ya se había declarado dispuesta a entregar gratuitamente 500.000 toneladas de grano a los países pobres en los próximos meses. Los detalles de esas entregas se discutirán entre Moscú y Ankara en la próxima cumbre del G20, que se celebrará los días 15 y 16 de noviembre en Indonesia.

Entre los países beneficiarios de las entregas están Yibuti, Somalia y Sudán.

El 29 de octubre el ministro de Agricultura ruso, Dmitry Patrushev, anunció que su país estaba dispuesto a sustituir completamente el trigo ucraniano en el mercado mundial a precios asequibles.

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