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Los jueces británicos autorizan a los espías a secuestrar, torturar y asesinar

La sede del MI5 en Londres
Los espías británicos del MI5 están autorizados a participar en actividades criminales, que pueden incluir el asesinato, el secuestro y la tortura, según ha dictaminado un tribunal de Londres, mientras el nuevo gobierno del Primer Ministro Boris Johnson se prepara para revisar las leyes de espionaje (*).

En una decisión mayoritaria, los jueces del Tribunal de Facultades de Investigación declararon que el MI5 puede autorizar a sus soplones para que trabajen dentro de bandas criminales, aunque en estos casos nunca se sabe si es la policía la que se infiltra en las bandas o las bandas las que se infiltran en la policía.

En realidad, es una disquisición banal. Da lo mismo, porque el hecho es que unos y otros hacen lo mismo. No es posible diferenciar a un policía de un delincuente.

Este fallo se produce cuando Johnson busca actualizar las leyes para alinearlas con las de Estados Unidos, en el contexto de una campaña contra los fantasmas, es decir, todos esos espías, saboteadores y piratas que trabajan para Estados extranjeros (léase Rusia, Corea del norte e Irán).

El resto lo ponen los medios de intoxicación por su cuenta, con montajes al estilo Skripal, o las armas de destrucción masiva, o las armas químicas en Siria, o… cualquier cosa.

La policía ya no es lo que era. Su finalidad no es impedir los delitos, sino todo lo contrario: participar en ellos. La policía vive del crimen. Si no hay crímenes, habrá que inventarlos porque cuantos más y peores, mejor, más recompensas, más ascensos, más medallas, más premios…

¡Que no se acaben nunca! Hay todo un sector de la sociedad que vive de los delincuentes, con la excusa de la delincuencia y gracias a ella.

Europa ha entrado de cabeza en el fascismo sin necesidad de que ningún grupo de esos que llaman de “ultraderecha” llegue al gobierno, pero el problema sigue siendo los que se empeñan en ocultarlo.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2019-12-20/licensed-to-kill-court-rules-mi5-can-murder-kidnap-torture

El terrorismo de la OTAN cumple 50 años: la masacre de Piazza Fontana de Milán

Hace 50 años, el 12 de diciembre de 1969, una bomba explotó en un banco de la Piazza Fontana en el centro de Milán. Diecisiete personas murieron y decenas resultaron heridas en el atentado, al que siguieron otras tres explosiones en Roma en el plazo de una hora. Para distraer la atención, las primeras investigaciones policiales se centraron en los anarquistas y docenas de militantes fueron detenidos en las semanas siguientes.

A pesar de sus esfuerzos, la policía fue incapaz de mantener el montaje y dejaron pasar tres años antes de empezar a husmear entre los neofascistas. Aún hoy, aunque se ha demostrado la culpabilidad de Ordine Nuovo, siguen existiendo dudas sobre los verdaderos instigadores de estos ataques.

Sin embargo, todos los caminos conducen al mismo punto, lo que hoy llaman “Estado profundo”, guerra sucia, espías e instituciones paralelas que no dudaron en recurrir a los neofascistas para crear un clima propicio a la implacable represión de las organizaciones revolucionarias.

Naturalmente, la prensa desató la correspondiente campaña de histeria para impedir el hundimiento de la democracia cristiana, el partido que había sostenido a Italia desde final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, así como su tabla de salvación: el “compromiso histórico”, que es como se llamaba entonces a un posible gobierno de coalición con el PCI, cuya fuerza electoral superaba el 25 por ciento del censo.

En 1969 Italia era un volcán, equivalente a Francia el año anterior. Entre 1966 y 1968 cerca de 10.000 trabajadores y estudiantes fueron condenados por su lucha política. El año siguiente fue escenario de un impresionante número de huelgas de trabajadores, motines en las cárceles y manifestaciones estudiantiles que culminaron en el famoso “otoño caliente” que ha quedado para la historia.

El terrorismo de Estado fue el mecanismo puesto en funcionamiento para frenar aquella marejada. El atentado de Piazza Fontana fue un punto de inflexión en aquel período agitado. Abrió un nuevo ciclo que las doctrinas de la contrainsurgencia estadounidense calificaron como “guerra de baja intensidad”. La represión y el terrorismo de Estado propiciaron la radicalización de las organizaciones populares, lo que llevó a la creación de varias organizaciones armadas, entre ellas las Brigadas Rojas.

Licencia para matar: la policía francesa ha asesinado a 676 personas desde 1977

La hermana de Traoré, uno de los crímenes policiales
Juan Manuel Olarieta

En Francia hay varios colectivos que realizan recuentos de los crímenes que comete la policía (1) y las cifras son espeluznantes.

Para este año el recuento arroja la cifra de 26 personas asesinadas en el curso de las intervenciones policiales, dos de ellas por funcionarios fuera de servicio.

Desde 1977 hasta ahora se registran un total de 676 muertes. El año más mortífero fue 2017 con 36 muertes en plenas elecciones presidenciales.

El contexto no es menos sorprendente porque, en contra la histeria mediática, el terrorismo es casi irrelevante desde el punto de vista de la contabilidad mortífera: sólo representa el 3 por ciento de las operaciones en el período 1977-2019 y el 7 por ciento en el período 2013-2019.

El balance es de 14 presuntos terroristas muertos por la policía, de un total de 180 muertes registradas en los seis años.

Otro mito es creer que cuando la policía recurre a la violencia letal, es principalmente ante un peligro inminente que amenaza sus vidas o las de otros. Sin embargo, según los recuentos, sólo uno de cada cuatro casos involucra a una víctima armada.

Naturalmente, que la víctima vaya armada no significa que haya utilizado su arma. Sólo en un caso de cada diez hay un previo ataque a la policía; en la inmensa mayoría de las ocasiones la policía dispara sin ningún motivo, es decir, que se trata de verdaderas ejecuciones extrajudiciales al más puro estilo colombiano.

El 10 por ciento de los asesinatos se produjeron por una afixia causada por la inmovilización de la víctima, como el estrangulamiento.

Se han producido 69 muertes dentro de una comisaría de policía o cuartel de la gendarmería o durante un traslado de prisión.

Las armas “no letales” también matan. En diez años han causado la muerte a 14 personas y 3 en lo que llevamos de año.

De los 676 asesinatos registrados, 77 fueron cometidos por funcionarios fuera de servicio. Más de la mitad de ellos son casos de violencia conyugal o doméstica: el agente utiliza su arma de servicio para “resolver” litigios conyugales, e incluso contra sus hijos o suegros.

¿Por qué tienen en cuenta estos casos? Porque, como se decía aquí en los tiempos del franquismo, “la policía siempre está de servicio”. En Francia también. Un decreto de 1995 estipula que las obligaciones de un policía no acaban con la jornada laboral.

Desde 2017 la legislación francesa favorece que la policía mantenga sus armas fuera de servicio y las consecuencias saltan a la vista.

En relación con uno de estos crímenes, el de Adama Traoré, en abril L’Express constataba (2) que en los tres años transcurridos desde entonces el comité de solidaridad se había “politizado” y que estaba realizando labores de denuncia por los barrios de París junto a la “extrema izquierda”.

“Donde hay opresión, hay resistencia”. Nadie se puede extrañar que, al ver el reguero de sangre, en las manifestaciones de París, que se suceden ininterrupidamente desde hace un año, más de uno vaya con el mechero preparado para prenderle fuego a todo lo que pilla por delante.

(1) Colectivo Vidas Robadas https://www.viesvolees.org/ ¡Urgente! Nuestra policía asesina http://www.urgence-notre-police-assassine.fr/
(2) https://www.lexpress.fr/actualite/societe/le-tres-politique-comite-pour-adama_2071133.html

Balance del terrorismo de Estado en Colombia: 6.000 asesinatos

Después de años de falsos debates, por fin se comienzan a conocer los crímenes en Colombia y, con ello, a clarificar la magnitud del terrorismo de Estado.

Durante la dictadura de Pinochet, en Chile, entre 1973 y 1990, el Estado cometió cerca de 3.200 asesinatos y desapariciones forzadas, es decir, en un periodo de 17 años, con un gobierno calificado de “fascista”.

En Colombia, entre 2002 y 2010, durante los dos periodos de Uribe, el Estado cometió cerca de 4.200 ejecuciones extrajudiciales. En menos de la mitad del tiempo de Pinochet un gobierno “democrático” asesinó mucho más que uno “fascista”.

Pero no tengan prisa porque en Colombia aparecerán muchos más cadáveres. Podrían ser más de 6.000. Ni de lejos alcanzan a la España de la posguerra pero, en cualquier caso, las ejecuciones extrajudiciales y los falsos positivos no fueron casos aislados sino un método de combate, algo planeado y sistemático que se repetía cada noche que los mercenarios salían del cuartel con el arma en la mano.

No pregunten si eran civiles o guerrilleros. A un Estado terrorista le da lo mismo que lleves un arma en la mano o no. Te matan igual. La diferencia es que la recompensa que cobran los asesinos cambia; la muerte de un guerrillero se cotiza más en la bolsa, así que basta matar a cualquiera y ponerle un uniforme de campaña.

No se rompan la cabeza con los derechos humanos, los jueces, los fiscales, las investigaciones, los juicios, las sentencias… Todo eso son bobadas para los vividores de los organismos internacionales y las ONG humanitarias.

Hay muchas manera de matar, de morir y de enterrar a los muertos. En Colombia las fosas comunes no son como en África o en los Balcanes. Los asesinos utilizaron los cementerios de los municipios para enterrar sus cadáveres, es decir, para ocultar sus crímenes.

En Colombia los más despistados comienzan a abrir los ojos para caer en la cuenta de que los asesinos no eran los guerrilleros; los guerrilleros eran los asesinados.

También comienzan a abrir los ojos para caer en la cuenta de que todos eran los guerrilleros (por lo menos a la hora de morir).

Los detenidos pueden salir a la calle, los asesinados nunca abandonan su tumba

Buscando fosas comunes en el cementerio de Dabeiba
En materia represiva, uno de los rasgos característicos del fascismo es la militarización. Al ejército se le encomiendan labores puramente internas que le transforman en enemigo de su propio pueblo, al tiempo que la policía abandona sus funciones funciona de la misma manera que el ejército: no detiene sino que asesina.

Hace varias décadas que Colombia es un ejemplo de ello, convirtiendo a la lucha antinsurgente en una carnicería. Las tropas cobran a destajo. La nómina depende del número de guerrilleros que asesinen, por lo que una manera de aumentar el sueldo es matar cuanto más mejor, haciendo pasar los cadáveres por guerrilleros, aunque se tratara de civiles. Los llaman “falsos positivos”.

Recientemente se ha descubierto una fosa común en Dabeiba, Antioquía, con más de 100 cadáveres, todos ellos “falsos positivos”, esto es, masacrados por a chusma mercenaria para cobrar su recompensa. Es la mayor hallada hasta la fecha.

Un militar que ha declarado ante los jueces dijo que entre 2005 y 2007 el ejército colombiano presentó en la zona hasta 75 “resultados” ilegítimos, o sea, que encubrieron crímenes comunes en masa como si fueran combates con la guerrilla.

Declaraciones posteriores de algunos testigos han llevado a ampliar la zona de búsqueda. Gracias a la información dada por una persona sobre una fosa de la que tenía conocimiento, aparecieron dos cadáveres que vestían uniformes de camuflaje y portaban insignias militares, un señuelo para camuflar los “falsos positivos”.

Hace un mes el testigo sobrevivió a un atentado en el que recibió cinco impactos de bala, por lo que los asesinatos no van a parar. Se cumple así lo que dijo Brecht en su poema: primero fueron a por los guerrilleros, luego a por los civiles y ahora ya matan a los testigos que se atreven a denunciar.

Algunas organizaciones sospechan que podría haber otras 16 fosas parecidas en otras regiones, que se sumarían a las “ejecuciones extrajudiciales”, un tecnicismo para aludir a los guerrilleros asesinados para no detenerlos. ¿Para qué? Los detenidos pueden salir a la calle; los asesinados nunca abandonan su tumba.

En España los fascistas dieron un buen ejemplo de ello. No les bastó con matar en la guerra y siguieron matando en la posguerra, una veces con juicios y otras sin él.

La diferencia es que en un país, Colombia, se abren las fosas; en el otro, España, se mantienen tapadas y bien tapadas.

El gobierno prohíbe una manifestación contra las bases militares extranjeras en Níger

El gobierno de Níger ha prohibido una manifestación de protesta contra la presencia de bases militares extranjeras en el país, prevista para hoy en Niamey, la capital.

Con el pretexto de la lucha contra el yihadismo, Níger alberga bases militares francesas, estadounidenses y alemanas.

“La manifestación que Alternative Espace Citoyen, Tournons la Page Niger y Urgence Panafricaniste planean organizar el domingo 15 de diciembre de 2019 está prohibida”, dijo el Ayuntamiento de Niamey en una declaración emitida el viernes por la noche.

No han dado ninguna explicación sobre las razones de la prohibición. Sin embargo, parece estar motivada por la celebración, también hoy, de una cumbre extraordinaria de los Jefes de Estado del G5 del Sahel, como anunció el viernes el alcalde de la capital nigerina.

“Inicialmente las autoridades de Niamey nos notificaron la prohibición de la manifestación por medio de una simple carta y decidimos mantener nuestro llamamiento a la manifestación. Ahora que han cumplido con la ley al emitir un decreto, hemos decidido posponer nuestra manifestación para otro día”, dijo Maikul Zodi, coordinador del movimiento “Pasemos página” en un comunicado el sábado en Anadolu.

La movilización tenía por objeto, entre otras cosas, protestar contra la presencia de bases militares extranjeras en Níger y pedir a los jefes de Estado de los países del G5 del Sahel que no participen en la reunión de Pau, solicitada por Macron, prevista inicialmente para el 16 de diciembre y aplazada hasta principios del año que viene.

A petición de las organizaciones sociales se vienen organizando manifestaciones contra la presencia de bases militares extranjeras en Níger, incluso en Francia.

Los organizadores de estas manifestaciones mencionan la inutilidad de estas bases, cuya presencia no ha impedido los ataques yihadistas.

El ataque mortal del martes pasado contra el campamento militar de Inates, cerca de la frontera con Malí, en el que murieron 71 soldados, ha exacerbado las críticas a la presencia militar extranjera, principalmente en la sociedad civil y en los círculos estudiantiles, donde se las percibe como una “perpetuación de la colonización”.

Balance de la guerra contra el pueblo chileno: el número de heridos con perdigones asciende a 1.554

Más de un millar y medio de personas han sido heridas por perdigones desde que el 18 de octubre comenzaron las protestas en Chile. Algunas también han recibido impactos de lacrimógenas –con resultado de ceguera total y graves traumatismos– y de un tipo de proyectil poco conocido en Chile: el “bean bag”, el mismo que fracturó el cráneo de un hombre el 28 de octubre. Ciper indagó las características de esa munición y a sus fabricantes. La investigación arroja que durante las manifestaciones, se han disparado dos modelos de “bean bags”. Aunque de uno de ellos hay registro en el protocolo de Carabineros, del otro no hay rastro. Mientras la institución cataloga al “bean bag” como “no letal”, la evidencia internacional es clara en que sí puede serlo.

– ¿Qué nos dispararon? –se pregunta asustada una mujer mapuche, de iniciales P.P. La tarde del 29 de octubre resonaban los ñolkin y las pifilka por el centro de la ciudad de Temuco, tras la convocatoria liderada por cientos de comuneros de la región. La marcha se inició por la mañana en la Plaza Dagoberto Godoy, pasó por varias calles de la ciudad, y terminó en el mismo lugar. Cerca de las 16 horas, irrumpieron Fuerzas Especiales de Carabineros y los manifestantes corrieron en dirección sur.

La mayoría se escondió entre los edificios del centro de la ciudad, mientras el gas lacrimógeno se esparcía como una densa nube tóxica y el chorro del carro lanza aguas golpeaba los muros.

– Se escuchaba como una guerra –recuerda la mujer. En la intersección de las calles Manuel Montt con Caupolicán, un grupo de Carabineros bajó desde un furgón y comenzó a disparar. Uno de los proyectiles rozó el brazo de un joven de unos 15 años.

– Carabineros nos apuntó a unos diez metros. En ese instante, este chico se cruza y comienza a gritar que le dispararon. No sabíamos qué era lo que estaban disparando, solo vimos una especie de bolsa en el suelo, que fue la que le rozó el brazo –recuerda P.P.

De acuerdo al último reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) del 6 de diciembre, desde que estallaron las protestas el 18 de octubre pasado el número de heridos con perdigones alcanza a 1.554 personas, mientras que las con daño ocular suman 352.

La pregunta que ronda a la mujer de iniciales P.P. sobre qué es lo que ha salido disparado de las escopetas antidisturbios desde que comenzaron las manifestaciones, tiene asidero. Las cifras del INDH consignan a más de un millar y medio de heridos a causa de esas municiones. Pero no son solo perdigones –ni tampoco bombas lacrimógenas– los que han impactado el cuerpo (rostro, cráneo, cuello, tórax, espalda, miembros y extremidades) de esos miles de manifestantes. Ese 29 de octubre, la mujer mapuche recogió del suelo un tipo de munición inusual, pocas veces vista. El registro fotográfico indica que se trata de un “bean bag”, la misma munición disparada por un miembro del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de Colombia, que el 26 de noviembre pasado perforó el cráneo del joven de 18 años Dylan Cruz en medio de las protestas en Bogotá, causándole la muerte.

El “bean bag” es la denominación genérica que recibe un tipo de proyectil compuesto por una bolsa de kevlar que en su interior contiene numerosas pelotitas de plomo. La bolsa se encuentra al interior de un cartucho para escopeta de 12 milímetros (mm) y está diseñada para ser disparada al tercio inferior del cuerpo, es decir, a zonas musculares como los glúteos o los muslos. Los fabricantes advierten que no debe ser disparado a la cabeza, cuello, tórax y columna vertebral, pues podría causar la muerte.

El que se incrustó en la cabeza de Dylan Cruz es un “bean bag” modelo 12 Gauge Drag Stabilizer Round, fabricado por la empresa de armas estadounidense Defense Technology, tal cual se aprecia en los cartuchos presentados como evidencia por la policía colombiana. Es un modelo que, a diferencia de otros “bean bags”, tiene una característica especial: de la bolsa que contiene las pequeñas municiones salen cuatro “colas”, parecido a un pulpo con igual número de tentáculos, que estabilizan la trayectoria del proyectil.

El que terminó con la vida del joven colombiano Dylan Cruz, es idéntico al que recogió esa tarde de protestas en Temuco la mujer de iniciales P.P. Una bolsa de cuatro colas y con cerca de 40 gramos de bolitas de plomo.

La interrogante que plantea P.P. cobra aún más sentido al revisar el “Protocolo para el mantenimiento del orden público” de Carabineros, cuya última versión data del 1 de marzo de este año. El documento fue actualizado tras la condena que recibió de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el Estado de Chile en 2018, por su responsabilidad en la muerte del comunero mapuche Alex Lemún en 2002 (1).

El protocolo en cuestión transparenta y detalla en un Anexo (Nº2) el tipo de municiones para las escopetas antidisturbios que Carabineros utiliza en el contexto de desórdenes públicos. Allí se explicita el uso de perdigones de goma (cartuchos de 12 mm con postas de goma endurecida en su interior de carácter “no letal”). También se consigna una segunda munición y que refiere a un tipo específico de “bean bag” del cual se entregan características precisas: Super-Sock modelo 2581 (12 mm).

El rastreo de Ciper indica que esa variante de “bean bag”es fabricada por la empresa estadounidense Combined Tactical Systems (CTS) y que, a diferencia de la munición producida por Defense Technology, la misma que recogió la mujer de iniciales P.P. en Temuco, no posee las cuatro colas estabilizadoras. Aunque no hay mención específica en el protocolo de Carabineros al modelo fabricado por esta última compañía de armamento –como sí la hay en el caso de la munición de CTS–, en otro acápite de ese documento (Anexo Nº1) la institución indica de modo genérico la utilización de cartuchos de impacto “super-sock o similar”, sin entregar detalle de a qué se refiere.

Ciper revisó las características técnicas entregadas por las dos empresas estadounidenses que producen y comercializan ambos tipos de “bean bags”. A diferencia del proyectil fabricado por la empresa  CTS, el “bean bag” modelo Defense Technology advierte explícitamente en su ficha técnica que esa munición puede exponer a las personas a sustancias químicas como sales de plomo y cromo (2).

Más allá de las especificaciones técnicas de cada fabricante, lo cierto es que el proyectil “bean bag” es clasificado en el protocolo de Carabineros como una munición “no letal”. Lo grave es que ambos fabricantes estadounidenses coinciden en rotularlos expresamente como munición “menos letal”, es decir, manipulada de manera incorrecta, sí puede causar la muerte, tal como sucedió en el caso del joven colombiano Dylan Cruz en Bogotá.

Desde el estallido social el 18 de octubre pasado, Carabineros ha utilizado ambos tipos de “bean bags” para reprimir las protestas (CTS y Defense Technology). Durante los primeros días de movilización, fotografías en el sector de Plaza Italia y alrededores dan cuenta del uso por parte de la policía uniformada del modelo fabricado por CTS, el mismo especificado en su protocolo. Pero también existe evidencia fotográfica que confirma que el 28 de octubre se utilizó munición de la empresa Defense Technology para disolver las manifestaciones que ese día tuvieron lugar en ese mismo sector. Fotos y testimonios recolectados por Ciper dan cuenta que durante esa jornada quedaron esparcidos por las calles decenas de cartuchos “bean bag” –modelo 12 Gauge Drag Stabilizer Round– de Defense Technology.

Fue ese mismo día que un hombre, cuya identidad y estado de salud hasta hoy se mantiene en reserva, recibió el impacto de un “bean bag” que se incrustó en su cráneo dejándolo grave y hospitalizado en la ex Posta Central. Este es uno de los casos relevados en el delicado informe de Human Rights Watch (HRW) dado a conocer el 26 de noviembre, sobre las graves vulneraciones a los derechos humanos en Chile. En base al testimonio de uno de los médicos que atendió al herido, el documento de HRW detalla que la munición fracturó el cráneo del paciente, generándole un riesgo de vida.

Fotos exhibidas con posterioridad por el Colegio Médico (Colmed) en el Congreso, muestran que la munición extraída del cráneo de la víctima es muy similar al modelo “bean bag” de cuatro colas fabricado por Defense Technology y no especificado en el protocolo de Carabineros (3).

El 17 de noviembre, Carabineros emitió un comunicado en respuesta al informe evacuado dos días antes por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Este último informe reveló que los perdigones antidisturbios disparados por Carabineros no son solo de goma, como aseguraba la institución, sino que contienen un 80 por ciento de otros compuestos, como plomo y sílice (4).

En su respuesta, la institución encargada del orden público precisó por primera vez las características de los perdigones que dispara. Allí especificó al fabricante y proveedor de esas municiones: Tec Harseim, empresa chilena constituida en 1983.

La recolección fotográfica que hizo Ciper de municiones disparadas por las escopetas antidisturbios, evidencia que Carabineros disparó al menos dos tipos de cartuchos de perdigones, parecidos pero no exactamente iguales. Uno de ellos, lleva inscrito en su vaina el nombre de la empresa italiana Fiocchi; el otro, en cambio, lleva el de la empresa Tec Harseim y su vaina es más corta.

La lógica indicaría que ambos cartuchos son de diferentes marcas, pero no es así. Conocedores del rubro de municiones indicaron a Ciper que, en ocasiones, parte del perdigón Tec Harseim es ensamblada en Chile por esta misma empresa, pero con piezas adquiridas a la italiana Fiocchi. Un dato relevante es que por varios años y hasta 2000, Fiocchi fue dueña del 13,2 por ciento de la propiedad de la chilena Tec Harseim.

El comunicado emitido por Carabineros el 17 de noviembre, también incluyó una ficha elaborada por la Dirección de Logística de Carabineros, que entregó información técnica de los perdigones. Allí se entregan antecedentes de la velocidad de los proyectiles: 379,5 aprox. 15 m/s (5).

De acuerdo a dos especialistas en armas consultados por Ciper la información entregada por Carabineros es, al menos, poco clara. Cabe señalar que la revisión de una serie de fichas técnicas de distintas marcas de perdigones de 12 mm indica que este tipo de munición antidisturbios, comercializada en varias partes del mundo, alcanza velocidades que rondan en promedio los 250 m/s.

El 19 de noviembre, el general director de Carabineros, Mario Rozas, resolvió suspender el uso de la escopeta antidisturbios tras los resultados que arrojó un informe elaborado por el Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar), sobre la composición de los perdigones. Este informe fue ordenado por la institución tras conocerse los resultados del análisis realizado por los expertos de la Universidad de Chile.

El documento del Labocar fue dado a conocer el 20 de noviembre por 24 horas. Ciper también tuvo acceso a ese informe. Allí se concluye que la velocidad de los perdigones utilizados por Carabineros es de 270 m/s y que el peso de cada uno es de 0,7 gramos (6). La información dista sustancialmente de lo informado por Carabineros en el comunicado de prensa del 17 de noviembre.

En septiembre de 2011, en tanto, Gendarmería adquirió vía licitación pública (634-1022-LP11) cartuchos de perdigones antidisturbios 12 mm marca Tec Harseim. Entre los documentos presentados por la empresa de municiones figura una ficha técnica del producto –exactamente el mismo utilizado por Carabineros durante las manifestaciones– y en ella se especifica que la velocidad del proyectil alcanza valores medios de 320 m/s (7).

Lo relevante de esta información es que, como es de suponer, la velocidad del proyectil –aún no despejada del todo por Carabineros– incide en el daño que éste produce. Según el estudio Letalidad Encubierta publicado en 2016 por la Red Internacional de Organizaciones de Libertades Civiles (INCLO) y Médicos por los Derechos Humanos (PHR) “la fuerza del proyectil depende de varios factores, incluido su tamaño y velocidad (…) algunos de estos proyectiles tienen una velocidad inicial similar a la que presentan las municiones de plomo, como resultado el disparo de estos proyectiles a corta distancia puede presentar patrones de lesión similares a los observados con municiones de plomo, ocasionando heridas graves y en ocasiones secuelas permanente”. En ese documento también se insiste en que este tipo de munición es “potencialmente letal” o “menos letal” (8).

La composición química y las especificaciones técnicas de los proyectiles disparados por Fuerzas Especiales, no es lo único que pone en aprietos a la institución liderada por el general Mario Rozas. El doctor en criminología por la Universidad de Glasgow (y ex asesor del Ministerio Público), Javier Velásquez, cree que la decisión de no mencionar en el protocolo de Carabineros los modelos específicos de la munición que dispara la institución, se subordina a un problema mucho más grave.

– Con mis años de experiencia en homicidios te puedo asegurar que, para causar heridas penetrantes en la cabeza y en el torso, Carabineros debió necesariamente haber disparado hacia el tercio superior del cuerpo, no respetando ni el protocolo, ni las recomendaciones que hacen los fabricantes de las municiones potencialmente letales –relata.

Esta conclusión es respaldada por el informe “Disparos con escopeta antidisturbios, con empleo de cartuchería con perdigón de goma y sus efectos en la superficie del cuerpo humano”, elaborado por el Departamento de Criminalística de Carabineros el año 2012 y dado a conocer por Ciper el 21 de noviembre pasado (9). En él se advierte que las heridas penetrantes –como se evidencia en los múltiples casos documentados por distintos organismos de derechos humanos– se producen solo cuando el disparo es efectuado a una distancia de entre 5 y 25 metros.

La dispersión de los perdigones depende de la distancia con la que se efectuó el disparo. Según ese mismo informe, si el objetivo es impactado a 5 metros recibe los 12 perdigones; a 10 metros recibe 10; a 20 metros 5 y luego a 25 metros vuelve a recibir 10 perdigones. El documento concluye que recién a los 30 metros el impacto no genera heridas penetrantes, “solo lesiones leves, pese a que de igual forma existe el riesgo de generar una lesión ocular”. Por lo tanto, recomienda disparar a una distancia mínima de 30 metros y “apuntando siempre hacia el tercio medio inferior del cuerpo”.

TEC Harseim advierte en la ficha técnica que presentó a Gendarmería en la licitación de 2011, que el disparo no debe ser efectuado a menos de 20 metros y apuntando el arma a las piernas de los infractores, no hacia su cabeza ni el bajo vientre.

– De acuerdo a los resultados del informe de 2012, conociendo que el nivel de dispersión de los perdigones depende de la distancia, Carabineros decidió autorizar su uso en contra de grupos de personas, sabiendo que podían causar lesiones graves. Al parecer, esta decisión no fue sujeta a control civil, pero debió haberlo estado –afirma el experto en criminología, Javier Velásquez.

Al menos ocho cartuchos del modelo “bean bag” Defense Technology –no especificado en el protocolo de Carabineros– fueron registrados por fotógrafos en la intersección de Alameda con Lord Cochrane el lunes 28 de octubre, alrededor de las siete de la tarde. Los fabricantes de este tipo de munición recalcan en sus instructivos que no debe ser disparado a la cabeza.

El mismo día que tuvo lugar ese registro fotográfico, ingresó a la ex Posta Central un individuo con fractura craneal producto del impacto de una de estas municiones.

El informe Letalidad Encubierta de 2016, señala que los “bean bags” están diseñados “para apuntar solo a las piernas. Se ha demostrado que pueden ocasionar lesiones severas e incluso fatales cuando (las pelotitas de plomo) no se dispersan (dentro de la bolsa) durante el vuelo o cuando el saco se quiebra en el impacto”.

Según el autor del registro fotográfico del 28 de octubre, Pablo Rojas, en el sector de Alameda con Lord Cochrane había ese día aproximadamente unos 100 cartuchos percutidos, de colores plomo (“bean bag”) y azules (perdigones Tec Harseim). Unos jóvenes en bicicleta los estaban recogiendo y guardando en sus bolsillos. Uno tomó un puñado con ambas manos y Pablo tomó la foto en la que aparecen los cartuchos con el rótulo de la estadounidense Defense Technology.

La estudiante de enfermería Natalí Jarpa es coordinadora del Movimiento Salud en Resistencia. Atendió heridos el martes 29 de octubre en un punto de salud cercano a la estación de metro Los Héroes. Alrededor de las siete de la tarde llegó a esa improvisada enfermería un joven herido en la cabeza, de unos 25 años.

– Venía con casco y sangrando en la cabeza. Tenía un impacto súper grande en la parte parietal derecha, una herida contusa cortante. Aseguró que le llegó una especie de bolsa. El casco contuvo la fuerza del impacto y quedó todo destruido. Si no hubiera estado con casco, el impacto le hubiera destrozado el cráneo –aseguró a Ciper.

Aproximadamente diez minutos después, mientras atendía a este joven, llegó otro herido, de alrededor 50 años. El hombre venía con un corte de gran magnitud en uno de sus brazos y también relató que le había llegado una especie de bolsa.

– Por las características de las heridas, es imposible que se hayan producido por el roce o el impacto de una bala. También es poco probable que haya sido el impacto de una lacrimógena, pues ésta quema la piel y la herida no tenía ningún rastro de quemadura, ni irritación producto del gas. Tampoco pudo haber sido un perdigón. Por las características descritas, todo indica que fueron impactos de munición “bean bag”.

Chile y Colombia no son los únicos países donde las fuerzas de orden público han utilizado este tipo de proyectiles. En abril de 2000, el informe “Patrón de lesiones de una nueva arma policial: el Bean Bag” (10), recogió casos de 40 personas heridas con este tipo de munición por agentes de la policía de Los Ángeles (Estados Unidos) entre 1996 y 2000. Una de ellas con resultado de muerte. El documento concluye que “la envergadura de la lesiones (producto de este tipo de proyectil) plantea importantes consideraciones de salud pública, ya que el uso de esta arma ha sido adoptado por las policías en los 50 estados de Estados Unidos y en al menos 10 países”.

En junio de 2002, el medio estadounidense Los Angeles Times, aseguró (11) que los departamentos de policía de EE.UU comenzaron a abandonar su uso, tras concluir que “pueden ser peligrosamente inexactas y más letales de lo que afirman los fabricantes”. El artículo menciona que un grupo de abogados de un condado del estado de California, demandó a uno de los fabricantes de “bean-bags” más grande del país, “alegando que la compañía no advirtió adecuadamente a la policía sobre los peligros de la munición”. La investigación periodística planteaba que hasta ese año 2002 aún no existían estándares internacionales para regular el uso de estos proyectiles. Catorce años después, el informe Letalidad Encubierta, advierte nuevamente sobre la ausencia de normas o estándares internacionales que regulen el uso de armas “menos letales”.

Pero los fabricantes de bean bag estadounidenses, como CTS, Defense Technology y otros, no solo han vendido sus municiones a policías antidisturbios. Una serie de documentos filtrados por Wikileaks y reunidos en los Diarios de Guerra de Iraq y Afganistán, indican que entre 2006 y 2007 soldados estadounidenses dispararon munición “bean bag” contra civiles (12).

Hace algunos meses, el uso de “bean bags” para reprimir a manifestantes también causó revuelo en Hong Kong. El 11 de agosto, en medio de las protestas contra el gobierno chino, una enfermera perdió un ojo por el impacto de una de estas municiones disparada por fuerzas de orden. El proyectil le provocó estallido ocular y rompió sus huesos alrededor del ojo. Según el medio Hong Kong Free Press, la policía violó las normas del fabricante al disparar esta munición al tercio superior del cuerpo (13).

“Los Estados y organismos encargados de hacer cumplir la ley deben ser transparentes sobre la regulación del uso de las armas menos letales (…) esto debe incluir información de los riesgos resultantes del uso de tales armas. Siempre que sea posible, los Estados deberían considerar consulta pública antes de adquirir nuevos tipos de armas menos letales y los organismos encargados de hacer cumplir la ley deberían ser transparentes sobre los tipos de armas a su disposición”, señala la Guía de derechos humanos de las Naciones Unidas sobre armas menos letales en la aplicación de la ley (14).

(1) http://deptoddhh.carabineros.cl/assets/og_2635-protocolo_orden_publico.pdf
(2) https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Fichas-T%C3%A9cnicas-Defense-CTS.pdf
(3) https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Informe-Colegio-M%C3%A9dico.pdf
(4) https://ciperchile.cl/2019/11/16/informe-de-la-universidad-de-chile-radiologos-y-medicos-de-urgencia-perdigones-disparados-por-carabineros-contienen-plomo/
(5) https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Comunicado-prensa-Carabineros.pdf
(6) https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Informe-Labocar.pdf
(7) https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Ficha-T%C3%A9cnica-TEC-a-Gendarmer%C3%ADa.pdf
(8) https://www.cels.org.ar/web/wp-content/uploads/2016/12/Letalidad-encubierta.pdf
(9) https://ciperchile.cl/2019/11/21/ya-en-2012-informe-de-carabineros-advirtio-que-escopetas-antidisturbios-provocan-lesiones-letales-y-estallido-ocular/
(10) https://www.annemergmed.com/article/S0196-0644(01)72251-2/abstract
(11) https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2002-jun-03-me-nonlethal3-story.html
(12) https://wardiaries.wikileaks.org/id/3583249D-AF40-4054-8BF5-89B6B4D9A636/ https://wardiaries.wikileaks.org/id/5465270E-D1CA-4E67-9869-B1B9701CB63E/
 https://wardiaries.wikileaks.org/id/B2640FA1-F8CF-4246-A43C-0FC772009B48/
(13) https://www.hongkongfp.com/2019/09/01/hong-kong-police-breached-internal-manufacturer-guidelines-improperly-firing-projectiles/
(14) https://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/CCPR/LLW_Guidance.pdf

https://ciperchile.cl/2019/12/11/proyectiles-bean-bag-uno-de-los-cartuchos-que-dispara-carabineros-no-figura-en-su-protocolo/

Más información:
– Los Carabineros están experimentando en Chile con nuevas armas fabricadas en Israel
– Un tribunal chileno prohíbe que los Carabineros lancen gases tóxicos a los manifestantes

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– El lanzamiento de marcadores químicos contra los ‘chalecos amarillos’ en las manifestaciones

Un tribunal chileno prohíbe que los Carabineros lancen gases tóxicos a los manifestantes

El Tribunal de Apelaciones de Concepción ordenó la suspensión del uso de sustancias tóxicas por parte de los Carabineros, después que el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) presentara un recurso de amparo a favor de dos jóvenes quemados tras recibir un chorro del tanque lanzaaguas (“guanaco”).

La directora regional del INDH en el Biobío, Carolina Chang, dijo que durante noviembre se recibieron dos denuncias de dos jóvenes que fueron quemados, en la parte trasera del cuello con tóxicos del lanzaaguas.

Al parecer la sustancia química es la misma que se utiliza en las granadas lacrimógenas.

Según los jueces, los Carabineros mezclan el gas CS con el agua, y se desconocen los protocolos sobre la cantidad que se puede lanzar sin dañar a los manifestantes.

Tras el fallo, el Intendente de Biobío, Sergio Giacaman, indicó que es un tema absolutamente relacionado con la labor de los Carabineros y sus procedimientos, y ellos son los responsables “Lo que a mí me interesa y me preocupa es que los Carabineros tienen que seguir cumpliendo con su labor, con los medios que cuentan”, añadió.

Las granadas lacrimógenas también están dentro de la sentencia, por lo que sólo podrán volver a utilizarse una vez que la autoridad sanitaria respectiva apruebe el protocolo de uso. El mes pasado el mismo tribunal ordenó a los Carabineros no disparar balines y limitar uso de gases lacrimógenos.

Más información:
– Balance de la guerra contra el pueblo chileno: el número de heridos con perdigones asciende a 1.554
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La guerra química en Chile, un Estado terrorista que masacra a su propio pueblo (una vez más)

Paula Gisela Acunzo
Federico Rotter

Sabemos que los pacos [policías] son asesinos, que tienen una euforia y descontrol por lastimar jamás vista más que en guerras de Medio Oriente.

Existe lo que se llama la “primera línea” que son pibes y pibas que bancan todo choque para que sus familias, amigos y hermanos chilenos puedan manifestarse libremente sin tanto peligro.

Reciben tratos vejatorios de toda índole: viven arrojándoles agua de los hidrantes que vuelvo a insistir que cuando no te lastima por presión, la hacen rebotar contra el piso para que te lastimen vidrios u objetos contundentes del piso por rebote, te tiran esa agua química que no sólo tiene lacrimógena y gas pimienta, suelen mezclarla con ácido muriático, soda caustica, químicos que se niegan a decir sus compuestos.

Después junto con esos tres camiones, que llaman guanacos, les lanzan un camioncito que sólo tiene gas (zorrillo). Ese gas es extremadamente tóxico. Hemos tenido nuestras máscaras preparadas con filtros para armas químicas y aún así a los 30 segundos tuvimos que alejarnos, ese gas te quema los pulmones. La sensación de asfixia es tal que parece que te va a agarrar un infarto y te vas a desmayar.

Pero la primera línea sigue soportando con sus pañuelos y antiparras.

Junto con estos elementos de tortura, existe una tanqueta más, que lanza lacrimógenas a la altura de la cara desde 80/100 metros. Hemos visto chicos como quedaban inconscientes / muertos / tirados por los golpes directos a sus rostros.

Cuando la primera línea aún resiste todo, vienen los pacos, como una manada descontrolada de salvajes que empiezan a los palazos, a agarrar y detener a quién sea y reducirlos entre 20 a patadas en el piso, sin distinción de género y edad. Los asfixian y pegan en la cabeza.

Ese primer día supimos que iba a ser muy difícil trabajar, que no existía ninguna posibilidad de que pudiéramos cubrir esto sin que sufriéramos las mismas consecuencias que el pueblo. Pero debíamos mostrar la violencia sistemática del Estado.

Cuando ya nada funciona, y aún así de manera estoica la primera línea aunque replegada se mantiene, empiezan a tirar perdigones, directo a la cara. Junto con palazos, gases, químicos, etc. No importa lo legal o permitido. Esto ocurre.

Pero la solidaridad del pueblo chileno en la lucha no cesa. Se protegen entre ellos, hay brigadas de voluntarios, enfermeros, médicos, estudiantes y gente que cura y ayuda a muchos que no quiere ir al hospital porque no confían más en las instituciones.

Hay personas que reparten comida gratuita que preparan desde sandwiches hasta lentejas y agua.

Ese primer día a la hora de la cobertura, me protegí del guanaco que se dirigió exclusivamente a mí a pesar de estar identificada como prensa, y cuando me agaché, me dieron un palazo en la cara, que de no haber tenido los anteojos de alto impacto y casco, me hubieran matado (al día siguiente vimos la marca en las lentes).

Ese día murió mi cámara.

Nuestra amiga y cronista (la mejor de Chile y que ha estado desde el primer día mostrando lo que ocurre en su país) Claudia Andrea Aranda Arellano nos incentivó a persistir.

Tomé el celular y filmé mientras Fede fotografiaba cómo a un chico que pasaba lo tomaban entre 6 y le daban patadas en la cabeza, asfixiándolo y ahorcándolo, hasta que lo metieron en la tenebrosa cuca (una combi negra) de la cuál no sabes si salís vivo.

Desde ese día los pacos pasaron a llamarme la periodista “puta” cada vez que me vieron. Se ensañaron conmigo, por ser mujer, por ser periodista, por estar en primera línea y a 5 metros de los pacos mostrando lo que ocurría.

La violencia fue creciendo.

Gracias al apoyo de muchos colegas y del Colegio de Periodistas de Chile y a la agencia Pressenza para quienes estuvimos y en especial por Claudia Andrea Aranda Arellano  logré recuperar la cámara.

También gracias a los amigos de Simonetti (casa de fotografía) que sabiendo nuestras condiciones precarias económicas nos hicieron el trabajo en el día y cobrándonos la mitad por súplica. Allí nos mostraron fotos y nos dijeron que lo que tenía además del golpe era cal, se habían sulfatado los circuitos sobre todo el del fotómetro.

Al tercer día, después de los hechos casi naturalizados por parte del Estado de una represión categoría masacre, logré fotografiar cómo lanzaban del “zorrillo” un químico verde. Aún no se sabe con certeza qué es, pero parece ser un neurotóxico y Claudia que socorrió a un pibe que lo aspiró nos supo decir que quedó con compromiso neuronal. Fede fotografió enfrentando duras amenazas y algunos golpes como detenían a chicos de la primera línea de manera inhumana, tomándolos de la garganta, reduciéndolos entre muchos pacos, a veces le ponían el escudo directamente para que no pudiera fotografiar y lo miraban de manera tal que le hacían entender que en cualquier momento también lo golpearían.

A esta altura ya no cabe aclarar que es intencional y constante la violencia del Estado que busca claramente asesinar y aniquilar a su pueblo que lucha por un sistema social que sea más justo y equitativo.

Y cada vez que nos veían, nos golpeaban y tirabangas, y de nuevo con la puta periodista.

Uno de los días quedamos separados. Fede debía estar muy preocupado porque no llegaba a nuestro punto de encuentro.

Los pacos habían tomado el puente Pío Nono y sin razón nos impedían cruzar. La gente empezó a reclamarles para poder volver a sus hogares. Ya tenía sus elementos de seguridad quitados, eran como las 23 horas y solo quería llegar al punto de encuentro. Cuándo logramos pasar, y al grito de “puta” nos rociaron directamente a la cara a mí y a 3 chicas más. No es un gas pimienta común, es un gas pimienta militar. Intenté filmar como pude lo ocurrido con el celular, y una vez más el Samu me atendió roja y con quemaduras en la cara. Fede estaba esperándome, mostrando con sus imágenes también la brutalidad y cacería llevada adelante por los pacos. Y con mucho respeto fotografiamos a algunos heridos cuidando de no mostrar a quién atendía ni el rostro completo del herido.

Siempre pedimos que se taparan las caras y de ser posibles los tatuajes.

A veces venían “pseudo periodistas” o sea policías encubiertos y nos amedrentaban con que no podíamos filmar o sacar fotos. Nos querían sacar info.

A Fede se le pararon de frente a frente los pacos y lo amenazaron mientras veíamos como vandalizaban un quiosco buscando no se qué. Cuando ya nada fue suficiente empezaron a los piedrazos puros. A enfrentarse a la gente tirándoles piedras y piedras, bolitas de vidrio con gomeras y finalmente perdigones.

Una vez más uno de ellos se acercó a mí, y que soy puta y me tiró al pie, otra vez al Samu a curarme del perdigón que aún hoy tiene la marca en el tobillo derecho, menos mal que usaba borcegos. Pero el pueblo resistió y resiste. Desde hace casi 50 días.

Estuvimos junto a la primera línea, maravillados y sorprendidos de lo heroicos que son. Inclusive debemos admitir que muchas veces con sus escudos nos protegieron del guanaco, sosteniendo como por 30 ó 40 segundos la presión que venía directo hacia nosotros.

Y de nuevo lo mismo, a partir de las 20 horas todos sabíamos que la represión iba a ser extremadamente salvaje.

La comunidad feminista realizó su manifestación, cantando esa canción maravillosa que se ha replicado en el mundo y en distintos idiomas. Denunciaron las terribles violaciones de derechos humanos que también sufren: las violan, las torturan, les hacen sacar la ropa interior y les hacen hacer ejercicios y sentadillas desnudas, las hacen pasear por la cárcel desnudas mientras las tocan, les insertan las armas en la vagina. Pero los chicos también son torturados, muchos han denunciados que le insertan el arman en el ano y los humillan.

Llegó el viernes, vimos como los bombermen, increíbles tipos que toman las lacrimógenas que lanzan y las devuelven o las apagan soportando ellos mismos la ferocidad del gas.

Vimos como mojaban con químicos los elementos de las brigadas médicas de ayuda, que a pesar de estar identificadas, les dañaban y les arruinaban los materiales para que no pudieran curar a la gente.

El viernes la plaza estaba repleta, jamás vimos algo así. Miles y miles de personas, cantaban en paz reclamándole a Piñera lo que creo que es más que elocuente.

Ya eran una semana de que me llamaban puta, me tiraban gas y maltrataban, pero estaba con los chicos de la primera línea. Estábamos los dos en primera línea.

En un momento nos encerraron a todos, éramos varios de prensa. Tratamos de avanzar lo más rápido posible porque sabíamos que no iban a tener piedad hacia nosotros. Cuando terminaron de sacar a la gente, nos pidieron a gritos que nos retiráramos, cuando nos dimos vuelta, nos molieron a palazos, a un colega que le rompieron el omoplato, a Fede que por suerte le dieron en la mochila, y a mí, directamente a la altura de la espalda y pierna hicieron rebotar sus palos con toda fuerza. Fede pudo fotografiar el momento en el que quedé encerrada por los pacos y con mis brazos levantados me identifiqué y avance, y un segundo más tarde la cara del paco que ensañado me lastimó.

En ese momento mi compañera Claudia nos filmó, porque le parecía un gran acto de violencia que merecía ser mostrado. Lloraba, porque me dolía, no porque fuera débil o mujer, lloraba de la impotencia, porque había perdido contacto con Fede que no sabía si su integridad física estaba comprometida, lloraba porque el aire tóxico no me permitía respirar estaba toda roja, me tuve que sacar los elementos de protección para que me revisaran. Lloré y Federico furioso se expresó porque hacía más de una semana que no paraban de atacarme por ser mujer y estar en primera línea.

Se y estoy consciente de que estos hechos pueden ocurrir, eso no quita que duela menos.

Unos 10 minutos antes de que esto pasara un “colega” no identificado de ChileVisión (así decía sus ropas) me amenazó con que no podía sacar fotos ni filmar. Me parecía hasta hilarante porque todos filman con sus celulares para mostrar lo que ocurre. Parece que más que colega, era un sapo.

Esa noche y la siguiente recibimos miles de mensajes, de apoyo, de cariño, de respeto.

Un día Fede se paró a conversar por unos instantes en la salida del metro Baquedano de la Plaza Dignidad. La gente se horrorizó lo tomó del brazo y lo corrieron. Le explicaron que durante muchísimos días los pacos salían de allí y secuestraban a personas, las torturaban e incluso asesinaban. Así intentaron bloquearla con escombros. Aunque siempre existe el terror de que aún puedan disparar por las rejas y de que certeramente sale de los respiradores de la estación, gases. Jamás sentimos peores energías. Muchas veces evitamos esa zona porque particularmente yo tenía terror y Fede sentía unas vibras horribles que le ponía los pelos de punta.

Salimos los días siguientes.

Se que algunos colegas no lo van a entender, porque piensan que no vale la pena.

La gente se acercó y nos dio su apoyo, nos abrazaron, acompañaron, nos ofrecieron dinero para compensar lo de la cámara (que nos obligaron a recibir), nos protegieron más que nunca y nos pidieron perdón por el pueblo chileno (qué verguenza que pidan perdón cuando sólo están luchando y no hicieron más que colaborarnos). Fue un gesto enorme del pueblo.

En nuestro último día, hice una convocatoria privada por las redes sociales para hacerles retratos a la gente de la primera línea (obviamente tapada porque los pacos tienen reconocimiento facial) y más de 50 personas se nos acercaron y nos permitieron que los fotografíe. Me abrazaron, me hicieron llorar. Fede estaba muy emocionado y profundamente agradecido también, no lo podíamos creer.

Vivimos esos días lo que realmente creo que es un genocidio, el Estado quiere asesinar sistemáticamente a los pobladores que justamente reclaman sus derechos.

Nuestros amigos nos dieron un lugar en una casa comunitaria y nos alimentaron a diario y aguantaron día a día que volviéramos tóxicos y en categoría irrespirable, esperándonos con alguna comida o té, transmitíamos hasta las 4 ó 5 de la mañana y así al día siguiente nos levantábamos y con espíritu y pasión para seguir.

A Fede le quemaron la cara con los gases, aún se le ven las quemaduras. Lo persiguieron y maltrataron.

A Claudia la detuvieron varias veces incluyendo en el toque de queda.

Pero ahí estuvimos y estamos. Porque creemos que esto va más que lo que debemos, podemos y queremos hacer.

Porque es nuestro deber moral como periodistas MOSTRAR ESTA MASACRE y LA RESISTENCIA SIN IGUAL DEL PUEBLO CHILENO, que nos llena de emoción y nos parece ejemplar.

No se si algún día los argentinos tendríamos este nivel de solidaridad entre nosotros mismos y resistiríamos tanto.

No hay cifras oficiales y las que hay son conservadoras porque mucha gente prefiere no atenderse en el hospital por desconfianza a las instituciones. Pero por lo que tenemos entendido, hay más de 50 muertos, y cientos de miles de heridos de todo nivel y más de 2.000 detenidos.

A instancia personal el trabajo fue arduo, cuando no nos lastimaban, los pacos nos ponían de contraluz una fuerte luz blanca para que no pudiéramos fotografiar o filmar. Además de que mucha de la prensa chilena cómplice, no cuenta nada, solo pasan novelas y pavadas para distraer al pueblo. Hermanos, no toda la prensa es igual. Entendemos la dificultad de Ustedes en confiar. Piñera dijo en octubre que estaban en guerra. Y podemos decir que es cierto. Ellos están en guerra contra su pueblo.

El Estado represivo sólo quiere aniquilar a su pueblo.

Hoy se aprobó la ley anticapucha y antibarricada, esto va a hacer que aumente el derramamiento de la sangre. Además de que van a incorporar como tortura, un elemento auditivo que podrá ensordecer a los manifestantes. No basta con haberles sacado los ojos, lastimarlos, matarlos, ahora además quedarán sordos.

SOLO DESEAMOS QUE EL PUEBLO CHILENO RESISTA. HERMANOS, RESISTAN. Ya no hay vuelta atrás. La dignidad que buscan y que han logrado, ya no se les puede quitar. No hay libertad de prensa, no hay libertad de manifestación, sólo hay muerte. Buscan la muerte de sus esperanzas y un pueblo sin esperanzas está vencido.

Y EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO. No importa cuántos días más deben hacerlo, al final DEBEN SER OIDOS por más de que Piñera tenga menos lectura de lo que ocurre que un mono y sus pacos sean asesinos inescrupulosos.

Hoy ya estamos en Argentina. Les agradecemostodo el apoyo, abrazos, mensajes, preocupación y compañía y lucha en la primera línea.

Sin ver mi género ustedes nos dejaron estar a su lado, lucharon a su manera, nosotros con la cámara.

Hemos entregado nuestras imágenes para realizar denuncias a los organismos de derechos humanos y las hemos difundido libremente para que todos sepan que ocurre y se protejan, sin miedo, pero se protejan.

Lo que ocurre en Chile es triste pero maravilloso, sin banderas, juicios y con verdadera convicción luchan en común hacia un fin común. Y el pueblo no tiene precio.

Tenemos a mucha gente que agradecer, al pueblo chileno, a la primera línea, a nuestra mejor cronista y amiga Claudia Andrea Aranda Arellano (que pueden seguir como fuente fiel) que aguantó todo al lado de nosotros, a las brigadas de voluntarios y al Samu que me atendieron día por medio y atienden después de sus trabajos y guardias cansados pero con compromiso, a la casa que nos dio de comer y protección, cariño y amor y hasta un cuarto propio, a Oleg Yasinsky, a Pressenza, al Colegio de Periodistas de Chile, a los abrazos y todo los que nos dieron desconocidos que nos enseñaron mucho, a colegas que nos apoyaron y nos trataron super. Al Consulado de Argentina en Chile que también se ocupó de nosotros.

Perdón familia por lo que habrán sufrido en silencio imaginando lo peor…

Por un Chile más justo, ENCAPÚCHENSE Y SALGAN A LA PLAZA DIGNIDAD.

No permitan que los dividan ni distraigan ni que les vendan espejismos.

¡Gracias y FUERZAS! ¡Hasta la victoria!

¡Gracias por darnos el mejor premio de todos, estar a su lado en su lucha y confiar para fotografiarlos y tomar sus historias!

Mi amor Fede Rotter gracias por haberme acompañado. Tu registro fotográfico es maravilloso y exhibe la violencia que padece el pueblo chileno. También arriesgaste tu vida por Chile.

https://desinformemonos.org/hablemos-de-la-guerra-quimica-en-chile-fotografos-argentinos/

Más información:
– Un tribunal chileno prohíbe que los Carabineros lancen gases tóxicos a los manifestantes
– El lanzamiento de marcadores químicos contra los ‘chalecos amarillos’ en las manifestaciones

Las torturas de la CIA: guía ilustrada por un prisionero del campo de concentración de Guantánamo

Un prisionero palestino del campo de concentración de Guantánamo, Abu Zubaydah dibujó con sumo detalle las técnicas de interrogatorio que la CIA le aplicó en cárceles secretas.

Uno muestra al prisionero desnudo y atado con correas a una camilla rudimentaria, con todo el cuerpo contraído mientras es sometido al “waterboarding” (ahogamiento simulado) por un interrogador a quien no se ve.

Otro lo muestra con las muñecas esposadas a barras tan altas que sólo puede sostenerse en puntas de pie, con una larga herida cosida en la pierna izquierda y un aullido que sale de su boca abierta. Otro más representa a un captor que le golpea la cabeza contra la pared.

Son dibujos hechos en cautiverio por el prisionero de la Bahía de Guantánamo​ conocido como Abu Zubaydah, autorretratos de las torturas que sufrió durante los cuatro años que estuvo detenido en cárceles secretas por la CIA.

Publicados aquí por primera vez, son descripciones duras y sumamente personales que le ponen carne, huesos y emoción a lo que hasta ahora a veces se representaba en la cultura popular de maneras suavizadas o poco fieles: las así llamadas técnicas de interrogatorio realzadas que utilizó Estados Unidos en prisiones secretas de otros países durante la febril persecución de Al-Qaeda después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En las ilustraciones, Zubaydah –la primera persona en ser sometida al programa de interrogatorios aprobado por el gobierno del presidente George W. Bush- retrata cada técnica del modo en que, según dice, fueron usadas con él en un centro clandestino de la CIA en Tailandia en agosto de 2002.

Demuestran que, más de una década después de que el gobierno de Obama declaró ilegal el programa –y luego desclasificó en parte un estudio del Senado que revelaba que la CIA mintió tanto respecto de su eficacia como de su brutalidad-, el último capítulo de los centros clandestinos aún no se ha escrito.

Zubaydah, de 48 años, hizo los dibujos este año en Guantánamo para que sean incluidos en un informe de 61 páginas, “Cómo tortura Estados Unidos”, elaborado por su abogado, Mark P. Denbeaux, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Seton Hall en Newark, Nueva Jersey, y algunos de sus alumnos.

El informe utiliza relatos de primera mano, memos internos del gobierno de Bush, recuerdos de los prisioneros y el informe de 2014 de la Comisión de Inteligencia del Senado para analizar el programa de interrogatorios. Este inicialmente fue creado para Zubaydah, al que por error se creía un alto lugarteniente de Al-Qaeda.

Zubaydah fue capturado en estado grave en un tiroteo en Faisalabad, Pakistán, en marzo de 2002, con una herida seria en el muslo izquierdo, y fue enviado a la red de cárceles de ultramar de la CIA.

Tras un debate interno para dilucidar si Zubaydah era comunicativo con los interrogadores del FBI, el organismo contrató a dos psicólogos de la CIA para que elaboraran el programa ahora proscrito, que utilizaría la violencia, el aislamiento y la privación del sueño con más de cien hombres en sitios secretos, algunos calificados de mazmorras, cuyo personal estaba integrado por guardias secretos y oficiales del cuerpo médico.

Las descripciones de los métodos comenzaron a filtrarse hace más de una década, en ocasiones con desgarradores detalles pero a veces con no mucho más que representaciones hechas con muñecos de palotes de lo que experimentaban los presos.

Pero los dibujos que acaban de darse a conocer representan técnicas específicas de la CIA que fueron aprobadas, descritas y catalogadas en memos redactados en 2002 por el gobierno de Bush, y reflejan la perspectiva de la persona torturada, Zubaydah, un palestino cuyo nombre real es Zayn al-Abidin Muhammad Husayn.

Él fue la primera persona de la que se sabe que fue sometido a waterboarding por la CIA –lo padeció 83 veces- y fue la primera persona de la que se sabe que fue encerrado en un pequeño
cajón como parte de lo que el estudio de Seton Hall denomina “un bombardeo en continua rotación” de métodos destinados a quebrar lo que para los interrogadores era resistencia.

Análisis de inteligencia posteriores mostraron que, si bien Zubaydah era yihadista, no había tenido conocimiento previo de los atentados del 11/9 ni era miembro de Al-Qaeda.

Nunca ha sido acusado de un delito, y los documentos dados a conocer a través de los tribunales muestran que los fiscales militares no tienen planeado hacerlo.

Está detenido en la prisión más secreta de la base, Camp 7, donde realizó estos dibujos no como trabajo artístico -cuya divulgación desde Guantánamo ahora está prohibida- sino como material legal que fue revisado y aprobado –con un solo texto editado- para su inclusión en el estudio. Otros dibujos de sí mismo que hizo durante su encarcelamiento fueron publicados el año pasado por ProPublica.

‘Waterboarding’

En el dibujo del waterboarding, el prisionero se representa desnudo sobre una tabla, inmovilizado mientras le arrojan agua sobre la cabeza, cubierta por una capucha, mientras su pie derecho está contraído por el dolor. La imagen contrasta con otras que se han visto en la cultura popular; una exhibición en el Museo del Espionaje de Washington, por ejemplo, muestra a un guardia que arroja agua a la cara de un prisionero que está prolijamente vestido con un mameluco de preso.

El autorretrato de Zubaydah también muestra un detalle que no está presente en la mayoría de las representaciones: una bisagra para inclinar la cabeza del prisionero hacia atrás. Las correas mantienen apretado su muslo herido.

El estudio de la Comisión de Inteligencia del Senado sobre el programa de la CIA concluyó que el waterboarding y otras técnicas eran “brutales y mucho peores de lo que daba a entender la CIA”. Su uso provocaba convulsiones, vómitos y dejaba a Zubaydah “completamente inconsciente, con burbujas que salían de su boca abierta”.

En un informe ahora desclasificado que le entregó a su abogado en 2008, Zubaydah describía la primera de las 83 sesiones de waterboarding de esta manera: “Seguían derramando agua y concentrándose en mi nariz y mi boca hasta que sentí que me ahogaba y el pecho estaba a punto de estallar por la falta de oxígeno”.

Posiciones de tensión

Los relatos de detenidos en distintos centros clandestinos difieren en cuanto a la forma en que se usaban las posiciones de tensión. En su ilustración, Zubaydah se representa desnudo y con las muñecas esposadas a una barra que está arriba de su cabeza, obligado a sostenerse con la punta de los pies.

En su versión, tal como la informaron sus abogados, todavía se estaba recuperando de lo que la CIA había descrito como una herida larga en el muslo y trataba de descargar su peso en la otra pierna. “Pasaron largas horas mientras estaba parado en esa posición”, les dijo a sus abogados. “Tenía las manos apretadas contra las barras superiores”.

Algunos guardias, dijo, “advirtieron el color de mis manos”, lo trasladaron a una silla “y el vértigo del interrogatorio se reanudó: el frío, el hambre, la falta de sueño y los intensos vómitos, que yo no sabía si se debían al frío, el Ensure o el ruido”. (La CIA sometía a los prisioneros a una dieta líquida en el programa que llamaba de “indefensión aprendida”.)

Grilletes cortos

Zubaydah, que no tiene estudios formales de arte, se dibujó con una capucha, esposado en posición fetal y atado con una cadena a un barrote de la celda para limitar sus movimientos. Al dar su aprobación a la CIA para utilizar una técnica similar a esta, Jay S. Bybee, un ex procurador general adjunto, comentó en un memo de 18 páginas fechado el 1 de agosto de 2002 que “al observar a Zubaydah en cautiverio, ustedes habrán notado que parece ser muy flexible pese a su herida”.

También señaló en la autorización, dirigida al asesor letrado interino de la CIA en ese momento, John A. Rizzo, que la agencia afirmaba que “estas posiciones no están destinadas a producir el dolor relacionado con las contorsiones o el retorcimiento del cuerpo”.

Golpes contra la pared

La imagen de un procedimiento en particular salió de Guantánamo tachada con una franja negra sobre la representación del interrogador que había realizado Zubaydah. Muestra al captor del prisionero enroscando con fuerza una toalla alrededor de su cuello mientras estrella su nuca contra una pared que, según recuerda Zubaydah, era de madera y cubría un muro de cemento.

“Seguía golpeándome contra la pared”, dijo de esa experiencia, que lo dejó ciego “durante unos instantes”. Con cada golpe, dijo, caía al suelo, era arrastrado de la toalla envuelta en cinta plástica, “lo que hacía que me sangrara el cuello”, y luego recibía una bofetada en la cara.

En una declaración de 2017 como parte de un juicio en el que luego se llegó a una conciliación, James E. Mitchell, ex psicólogo contratado por la CIA que diseñó las técnicas con un colega, John Bruce Jessen, dijo que los golpes contra las paredes eran “desconcertantes” y buscaban sacudir el oído interno de los presos. “Si duele, es que lo están haciendo mal”, dijo.

Cajón de reclusión grande

En un dibujo de sí mismo en reclusión, Zubaydah está afeitado, desnudo, encadenado con grilletes para que no pueda pararse y, según su relato, sentado sobre un balde que debía servir de inodoro. “Me encontraba en total oscuridad”, dijo. “El único punto en que podía sentarme era la parte superior del balde, porque el lugar era muy estrecho”.

En su relato, Zubaydah describe cómo era encerrado en “un gran cajón de madera que parecía un ataúd”. La primera vez que lo vio, los guardias estaban colocándolo en forma vertical y un hombre de negro con una chaqueta militar le anunció: “De ahora en más, este será tu hogar”.

Zubaydah se retrata en los dibujos con ambos ojos.

Una fotografía suya tomada en los primeros días de su encarcelamiento en Guantánamo lo muestra con un parche después de que le extrajeran un ojo lesionado.

Cajón de reclusión chico

Un cajón más chico es similar al que está expuesto en el Museo del Espionaje, dentro del cual se metían unos niños durante una visita.

En su relato, incluido en el informe de Seton Hall, Zubaydah define el tiempo que pasó dentro de lo que llamaba “la casilla del perro” como “tan doloroso”. Agrega: “En cuanto me encerraron en el cajón, hice lo posible para sentarme pero fue en vano porque el cajón era demasiado corto. Traté de acurrucarme pero también fue en vano porque estaba demasiado apretado”. Estuvo inmovilizado y aherrojado en posición fetal, según describe, durante “innumerables horas”, experimentando contracciones musculares.

“Ese dolor tan fuerte”, dijo, “me hizo gritar de manera inconsciente”.

Privación del sueño

Zubaydah recordó que los agentes usaban un método de “privación horizontal del sueño” que consistía en aherrojarlo acostado sobre el piso en una posición tan dolorosa que era imposible dormir.

La CIA justificaba la privación del sueño diciendo que “centra la atención del detenido en su situación actual en lugar de sus objetivos ideológicos”. Al aprobar esta y otras técnicas en agosto de 2002, Bybee manifestó que la CIA había dicho que no privaría a Zubaydah del sueño durante “más de 11 días por vez”.

En el estudio de Seton Hall, Zubaydah relató que fue privado del sueño durante “quizá dos o tres semanas o incluso más”. “Me pareció una eternidad”, agregó, “al punto que me quedaba dormido pese a que el guardia me arrojaba agua”.

En el dibujo, el prisionero se representa vestido con ropa liviana.

https://www.clarin.com/mundo/torturas-cia-primera-persona-guia-ilustrada_0_RZOJ5oA6.html

Uno de los dibujos del preso palestino torturado

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