La web más censurada en internet

Etiqueta: Represión (página 57 de 123)

Primero de Mayo 2020: Ahora más que nunca, luchemos por unas verdaderas libertades políticas y sindicales

Encaramos este Primero de Mayo en medio de la pandemia de la Covid-19 y bajo el decreto de estado de alarma impuesto por el Gobierno PSOE-Unidas Podemos. A la carencia de derechos y libertades democráticas en el Estado español, se le ha sumado la pérdida de la libertad de movimiento y una fuerte militarización del espacio público, aprovechando como pretexto la crisis sanitaria. El incremento del control social, la brutalidad policial y la ofensiva mediática para legitimar las medidas anticipan un escenario fuertemente represivo en previsión de futuras luchas y protestas.La emergencia por la expansión del virus ha estado especialmente grave en el Estado español, debido fundamentalmente a los sucesivos recortes en sanidad durante los últimos años por parte de las administraciones burguesas (estatales y autonómicas) y por no haber dispuesto de los recursos de la sanidad privada, a pesar de que el Gobierno «progresista» mediante el decreto de estado de alarma tenía esta posibilidad.

Las condiciones de vida de la clase obrera han empeorado muchísimo. Los ritmos de trabajo y la explotación van en aumento. Los ERTE’s, los ERE’s y la carencia de protección y medidas de higiene por quien todavía conservan el trabajo son parte del día a día.

A raíz de la pandemia se están implementando fuertes cambios en la esfera económica, marcados por la destrucción de buena parte de sectores productivos y la sustitución por otros en una nueva fase de acumulación de capital y de reestructuración financiera. Todo ello comportará generalizar la miseria y multiplicar la explotación sobre la clase obrera.

El Régimen del 39 tratará de coger oxígeno con una reedición de los Pactos de la Moncloa, pidiendo la colaboración de los diferentes partidos y garantizando así su mantenimiento, es decir, el mantenimiento de la propiedad privada, la unidad indivisible del Estado de los monopolios y la continuidad del monarco-fascismo.

Es urgente organizar la respuesta a la dura realidad que sufrimos. Luchar por nuestros derechos y libertades y recuperar las calles, pues la crisis sanitaria no tendría que comportar la pérdida de la movilización ni la virtualización del derecho a protesta.

¡La organización al margen del Régimen es el único camino!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Amnistía Total!

Moviment Pro Amnistía, 30 de abril

Derogación de todas las leyes represivas

Movimiento Antirrepresivo de Madrid

“Primero iremos a por los terroristas, después iremos a por los simpatizantes de los terroristas, después a por los familiares y amigos de los terroristas y, por último, a por los indiferentes”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el criminal Jorge Videla durante la dictadura argentina y corresponden a la lógica del fascismo: “o conmigo o contra mí”. Si esta misma lógica la exportamos al Estado español actualmente, y más concretamente a su legislación represiva, encontramos aspectos muy similares. Veamos.

La legislación represiva actual no se entiende si no realizamos un análisis, no de una ley u otra, sino en su conjunto y con cierta perspectiva histórica. Para ello no es necesario que nos remontemos a finales del siglo XIX, momento en el que apareció la primera ley antiterrorista. El precedente directo más inmediato lo encontramos en la Ley Antiterrorista de noviembre de 1971, aquella que modificó la “Ley de Orden Público” franquista de 1959. Esta “nueva” ley daba plena capacidad a la policía para dictar algo parecido a un Estado de Excepción permanente, ya que podía restringir o suspender los derechos y libertades por orden policial.

En 1973 el Código Penal condenaba a penas de prisión menor “al que integrado en una banda armada […] realizase cualquier hecho delictivo […] utilizando armas de fuego, bombas, granadas, sustancias o aparatos explosivos o medios incendiarios de cualquier clase, cualquiera que sea el resultado producido; y a los promotores y organizadores, y quienes hubieran dirigido su ejecución”. En agosto de 1975, ante el empuje de las masas y el incremento de la lucha armada, se endureció la Ley Antiterrorista con el objetivo de poder cerrar diversos periódicos y hacer extensiva la pena de muerte. Con ello llegamos al “Proceso de Burgos” en el que resultaron condenados a muerte los cinco antifascistas (tres miembros de ETA y dos del FRAP) que serían fusilados el 27 de septiembre de 1975.

En diciembre de 1979, y tras la aprobación de la fraudulenta Constitución, se prorrogó la Ley Antiterrorista. Esta se diferenciaba muy poco a las anteriores, ya que contemplaba: los registros domiciliarios sin previa orden judicial, la duración del periodo de incomunicación en comisaria de hasta diez días, la intervención de todas las comunicaciones del preso y el cierre e incautación de determinados medios de comunicación, entre otras.

Esto significaba que mientras se legalizaban progresivamente los partidos políticos que pasaban por el aro constitucional, hoy conocido como “Régimen del 78”, a los partidos que se negaron a legitimar dicha farsa y se disponían a combatirlo se les aplicaría la versión más brutal de la Ley Antiterrorista.

Corrían los años de plomo y del terrorismo de Estado, aquellos en los que el régimen actuaba de forma semiencubierta, asesinando bajo el paraguas de organizaciones como el Batallón Vasco Español y posteriormente los GAL, y de forma legal, aplicando la ley antiterrorista vigente. A pesar de que socialistas, comunistas y los partidos nacionalistas catalanes y vascos pidieron su derogación, estas medidas no serían “modificadas” por el Tribunal Constitucional (TC) hasta 1987. El PSOE, al llegar al gobierno, pasó de pedir la derogación de la Ley Antiterrorista, a ser el abanderado y el más firme defensor de dicha ley, aplicándola sin ningún tipo de escrúpulo contra militantes revolucionarios.

En 1996 llega al poder el PP, y con ello, el momento de darle una nueva vuelta de tuerca a la represión, esta vez extendiéndola a otros sectores. En junio de 2002 se aprueba la Ley de Partidos con los votos a favor de PP, PSOE, CIU, CC, el Partido Andalucista, y el voto de Gaspar Llamazares, según él por error. Esta ley reemplazaba a otra similar de 1978 que calificaba de asociación ilícita a las organizaciones políticas que no se integraron en el régimen. Hasta este momento, los condenados por este delito cumplían de tres a seis años de prisión, con la recién estrenada Ley de Partidos pasarán a cumplir de ocho a quince. Con esta ley el régimen pretende garantizar el orden constitucional y el funcionamiento democrático “impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de las bandas terroristas”. Lógicamente, en esta definición queda excluida la violencia institucional y la de los partidos y organizaciones de ideología nazifascista que nunca han sido ilegalizados por sus incontables crímenes. Esta ley sirvió para que los partidos que tenían cierta presencia institucional fueran ilegalizados y sus miembros expulsados de los ayuntamientos y encarcelados.

Pero no solo eso, también permitió que se extendiera la persecución e ilegalización de otras organizaciones como las dedicadas al apoyo y la solidaridad con los presos políticos, a las que se paso a calificar como “los entornos de las organizaciones armadas”. A partir de ahora correrían la misma suerte las organizaciones que, de un modo u otro, legitimaran, apoyaran o, simplemente, no condenaran de forma explícita la violencia –revolucionaria, por supuesto- , y no colaboraran con la “justicia”.

Es útil recordar aquí que a los partidos como la antigua Convergencia, hoy JXCat, una buena parte de los llamados partidos “constitucionalistas” pidieron su ilegalización por dirigir el referéndum del 1 de octubre de 2017 y por declarar unilateralmente la independencia (DUI) de forma simbólica. Recientemente se ha presentado en el Congreso una ley para ilegalizar a ERC, JXCat, Bildu y la CUP por “atentar contra la unidad de España”. Que estén pidiendo que se les aplique la misma Ley de Partidos que con sus votos hicieron posible nos recuerda dos cosas: que “Roma no paga traidores” y que si apoyas o dejas en pie una ley represiva es probable que algún día te la puedan aplicar a ti o a tu partido.

Siguiendo la lógica del gerifalte argentino: después de los “terroristas”, de los simpatizantes de los “terroristas” y de los solidarios; llegó el momento de ir a por el resto de luchadores. Y así fue. El 1 de julio de 2015 el régimen necesitó extender aún más la represión. Tras un periodo de numerosas y masivas protestas en las calles de las principales ciudades entra en vigor la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, también conocida como Ley Mordaza. Esta ley tampoco es nueva, es una reforma de la anterior, conocida también como Ley Corcuera o de Ley de “patada en la puerta”. Supone otra vuelta de tuerca más a la represión, esta vez dirigida contra numerosos sectores populares que desde diversos frentes vienen ejerciendo sus derechos y libertades; ya sea de manifestación, de expresión, de información, etc. Esta ley castiga severamente y de forma económica desde una opinión crítica en redes sociales hasta la protesta más inofensiva. El objetivo fundamental es disuadir las movilizaciones y amedrentar y amordazar a los activistas más críticos. Era el turno de ir a por los twiteros, a por los raperos, a por los artistas satíricos, a por los actores críticos y comprometidos, etc.

En definitiva, quienes muestren su indignación contra el régimen, denuncien a la monarquía, los abusos policiales o se atrevan a solidarizarse con los “terroristas” y a denunciar su situación en prisión, serán objeto de detención e incluso condenados a penas de cárcel. Era el turno de todo aquel que se mueva.

Ahora, cinco años después de su entrada en vigor, el nuevo gobierno habla de “derogar los aspectos más lesivos de la ley mordaza” y sustituirlos por “una nueva norma que garantice el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica”. Esto nos recuerda a la modificación de la Ley Antiterrorista del año 87; cuando el TC rebajó, de diez a siete, los días de tormentos que pasarían los detenidos en manos de la policía y de la Guardia Civil. Es decir, una vez que han logrado meter el miedo en el cuerpo a miles de luchadores y luchadoras toca retocar la legislación dejando intacto el grueso de la misma. Estas formas son muy propias del Estado español, consiste en cambiar algo para que todo siga igual.

A nosotros esto nos parece un insulto. Con esta “nueva” medida nos están diciendo: “no te aplicaremos la ley mientras no te resistas”. Pero entonces ¿Qué ha cambiado? ¿Qué va a pasar cuando vuelvan a enviar a la policía, armada hasta los dientes, a desahuciar a las familias y se encuentren con un muro de activistas dispuesto a evitarlo? ¿Se retirarán sin más a sus comisarias o apalearán a los activistas que se resistan? Si sucede esto último, ¿cómo debemos actuar nosotros? ¿Aguantamos estoicamente los palos o nos defendemos? Si nos defendemos, ¿seremos condenados a prisión? ¿Van a enviarla igualmente a cargar contra los piquetes de una huelga? En fin, se nos plantean muchas dudas que la nueva “coalición progresista” no nos ha aclarado. Lo único cierto es que en los dos últimos años cerca de 70 personas han sido condenadas por los diferentes delitos de “enaltecimiento del terrorismo”, “amenazas terroristas” o por el de “humillación de las víctimas del terrorismo y de sus familiares”. Se ha condenado y enviado a prisión a raperos y a twiteros, han aplicado la ley antiterrorista a titiriteros por realizar una función satírica, el actor Willy Toledo fue detenido “por cagarse en Dios”… y no le permitieron hablar con su abogado hasta que declaró ante un juez. Es decir, a día de hoy están aplicando la Ley Antiterrorista por el simple hecho de ejercer la libertad de expresión y para reprimir la protesta social.

Esto sucede por un motivo muy sencillo. Hoy, a cualquiera de nosotros nos pueden aplicar la misma Ley Antiterrorista, más o menos atenuada, porque para este régimen todos somos potencialmente “terroristas”.

Por este motivo, todo trabajador, todo antifascista y todo verdadero demócrata debe oponerse a todas las leyes represivas y actuar en consecuencia, no solo porque mañana podríamos ser cualquiera de nosotros quienes las suframos, sino porque no deberíamos permitir que multen, apaleen o encarcelen, a ningún miembro de nuestra clase por luchar contra el terrorismo de Estado y por nuestros derechos y libertades; del mismo modo que no deberíamos haber permitido que se suspendieran los derechos fundamentales de ningún detenido quedando completamente a merced de sus torturadores.

Cuando normalizamos la represión, en cualquiera de sus formas, damos un paso atrás en nuestros derechos conquistados y permitimos que el régimen conquiste nuevas y mejores posiciones de fuerza para seguir machacándonos.

Como hemos visto, el Estado limita o elimina determinados derechos empleando su legislación represiva, en particular su Código Penal, que endurece en función del nivel de resistencia que opongamos las clases populares. Persigue el derecho a la resistencia con la Ley Antiterrorista, elimina el derecho de organización con la Ley de Partidos y penaliza duramente las libertades de expresión, reunión, manifestación, etc. con la Ley Mordaza. Como dicen tanto políticos como supuestos asesores en derecho laboral “todo derecho fundamental no es absoluto o ilimitado, y admite y precisa una regulación legal”. En este sentido el derecho a la libertad de huelga también es vulnerado sistemáticamente, sobre todo en sectores estratégicos. Resulta paradójico que para limitar el derecho de huelga de estos sectores se utilice como arma el artículo 28.2 de la propia Constitución. De esta forma, a lo largo de las últimas décadas, se ha llegado a la militarización de aeropuertos y otros medios de transporte, así como a los trabajadores del aeropuerto del Prat se les acusó del delito de sedición por ejercer su derecho a la huelga.

Pero no solo los sectores estratégicos se ven afectados por la Ley de Huelga, y más concretamente por el Código Penal, la lucha de los trabajadores de otros sectores también es represaliada, especialmente las huelgas generales pero también numerosos conflictos “ordinarios” que terminan enconándose por la intransigencia de la Patronal. ¿De qué manera se limita la libertad de huelga? Para no hacer más engorroso este apartado resumiremos diciendo que, en el artículo 315 del C.P. se vuelve a dar la paradoja que antes señalábamos. Mientras que en el primer párrafo (315.1) se defienden los derechos sindicales de los trabajadores diciendo: “Serán castigados con penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses los que […] impidieren o limitaren el ejercicio de la libertad sindical o el derecho de huelga”; y en el segundo párrafo (315.2) se añade: “si las anteriores conductas se llevaren acabo con la fuerza, violencia o intimidación, se impondrán penas superiores”; en el tercer párrafo (315.3) del mismo artículo se dice lo siguiente: “Las mismas penas del apartado segundo se impondrán a los que, actuando en grupo o individualmente […] coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga”. Igualmente paradójico resulta que para limitar el derecho de huelga de unos trabajadores se utilice “el derecho al trabajo de los trabajadores”. Este es precisamente el argumento de Tribunales y Fiscalía para justificar la Ley revientahuelgas, tratar de conciliar el legítimo derecho a la huelga de quienes hacen huelga para exigir un aumento salarial o la readmisión de trabajadores despedidos, haciendo prevalecer el derecho al trabajo de los esquiroles. Así es como enfrentan a unos trabajadores contra otros y, en definitiva, consiguen romper su unidad y debilitan los efectos de la huelga.

No olvidemos que ha sido este apartado el empleado en la represión de trabajadores que integraban piquetes de huelga y por el que algunos huelguistas han dado con sus huesos en prisión.

Por último, otra de las leyes represivas es la Ley de Extranjería. Esta persigue y reprime a un elemento concreto de la sociedad, al inmigrante pobre, al que llega en patera y no en yate, al que huye del hambre, de la guerra en su país o, simplemente, en busca de una vida mejor y es deportado sin importar lo que pueda sucederle a su regreso. Lógicamente, este es un problema muy complejo que requiere de medidas igualmente complejas. Soluciones que empiezan por el respeto de la soberanía de sus países, el cese del expolio de sus riquezas y, en definitiva, medidas por parte de los Estados desarrollados destinadas a mejorar las condiciones de trabajo y de vida para que millones de trabajadores no se vean obligados a abandonar sus hogares, sus familias, incluso a riesgo de perder la vida. Nativa o extrajera, somos la misma clase obrera.

Por todo lo expuesto, exigimos la derogación completa de toda la legislación represiva: de la Ley Antiterrorista, de la Ley de Partidos, de la Ley Mordaza, de la Ley de Huelga, de la Ley de Extranjería y una reforma profunda del Código Penal. ¿En qué sentido? En el que las únicas leyes que existan sean las que garanticen el trabajo, la vivienda, la educación y la sanidad pública, en definitiva, leyes que garanticen una vida digna para el pueblo trabajador y no leyes que nos machaquen, tanto física como económicamente, para que no luchemos por ella. Exigimos un Código Penal que, en lugar de enviarnos a la cárcel por luchar por nuestros derechos, persiga y encarcele a estafadores, explotadores, torturadores y corruptos, sean del color político que sean.

de la revista Amnistía, número 3,

del Movimiento Antirrepresivo de Madrid

La policía francesa ha matado a 5 personas aprovechando que las calles están vacías

Desde los primeros días de confinamiento, en Francia las redes sociales reproducen vídeos mostrando el terror policial. En los barrios obreros ya habían advertido de que las calles vacías son un peligro porque dan carta blanca a la policía.

Desde el 8 de abril, 5 personas han sido asesinadas por la policía, otras 3 han sido gravemente heridas y 7 han presentado denuncias contra la policía por agresión.

Todas esas historias tienen una cosa en común: no hay más testigos que los propios policías involucrados en la muerte. En tiempos normales, incluso con testigos y vídeos, la mayor parte de los crímenes terminan con un carpetazo. Sin pruebas y sin testigos imparciales hay aún menos posibilidades de que el verdugo acabe en el banquillo.

No teniendo otra versión que la de los policías, los medios de comunicación también se contentan – incluso más de lo habitual – con reproducir sus declaraciones. Como si el juicio ya estuviera cerrado, los periodistas ni siquiera se molestan en cuestionar las muchas inconsistencias en los relatos de la policía. De hecho, ningún medio de comunicación se ha molestado en vincular estos casos entre sí.

El primero fue un disparo con la nueva munición LBD contra una niña de 5 años que pasó desapercibido. Ante la falta de reacción, la policía se creció y en sólo 8 días ya habían muerto 5 personas.

El 8 de abril murió Mohammed, de 33 años, cuando estaba detenido dentro un vehículo de la policía municipal de Béziers hacia las 23.30 horas. Fue detenido por no respetar el toque de queda.

La causa de la muerte es lo que la policía denomina como “técnica de inmovilización”: al menos uno de los policías se sentó sobre el cuerpo del detenido después de ser acostado boca abajo y esposado en el vehículo. Lo mataron por asfixia.

Los medios de intoxicación lo justifican por la naturaleza inestable del detenido que, además, era un indigente, por lo que nadie va a salir en su defensa.

El 10 de abril en Cambrai la policía intenta detener a dos hombres que huyen en un vehículo porque se han saltado el toque de queda. Los policías los persiguen y el vehículo vuelca en medio de la carretera. Hay que creer a la policía. No hay grabaciones, no hay testigos y nunca sabremos lo que pasó. Sin embargo, es muy extraño que un vehículo vuelque cuando rueda por una carretera recta sin obstáculos de ninguna clase.

El 10 de abril en Angoulème, un joven de 28 años, Boris, es interceptado por la policía, probablemente porque también se ha saltado el toque de queda. Huye y, presa del pánico, detiene su marcha en medio de un puente y, según dice la policía, salta al agua. No sale vivo. Probablemente nunca sabremos lo que pasó porque no hay testigos. Entre someterse a un control rutinario y saltar de un puente, eligió la segunda opción porque son muchos los que prefieren jugarse la vida antes que caer en las garras de la policía.

El 15 de abril un hombre de 60 años murió por la noche cuando estaba detenido en la comisaría de Rouen. Había sido detenido el día anterior por conducir bebido. Alrededor de las 5 de la madrugada, mientras lo sacaban de su celda para ser interrogado, se sintió indispuesto y, a pesar de los intentos de reanimación, murió.

Según la policía, las causas de su muerte aún no se conocen y, posiblemente, tampoco se conocerán nunca. Desde luego que la policía no tiene ninguna responsabilidad en que un detenido se muera delante de sus propias narices.

Aquel mismo día vieron por última vez a un joven de 25 años en el parque de La Courneuve, cerrado por la cuarentena. La policía patrullaba a caballo, se acercaron a él. Dicen que tenía un cuchillo en las manos y que no se le ocurrió otra cosa que atacar a uno de los caballos, tras lo cual los policías huyeron y advirtieron a sus colegas que patrullaban en bicicleta. Lo localizaron y el individuo se abalanzó sobre ellos. No tuvieron más remedio que dispararle cinco veces, tres de ellas en la cabeza.

Unos policías que -se supone- son profesionales, están entrenados para este tipo de situaciones, van armados con gases lacrimógenos y pistolas táser, terminan por disparar sus armas de fuego apuntando a la cabeza…

Para los medios eso no es lo extraño porque la culpa la tenía el muerto, que era un refugiado afgano. Por más que tuviera sus papeles en regla, lo importante es que era afgano.

En Europa matar a un extranjero es un alivio. Pero si no es extranjero, el alivio está en que es un mendigo. Cuando no concurre ninguna de esas circunstancias, el sujeto es inestable, o quizá peligroso, o huyó porque tenía algo que esconder…

La única víctima es siempre la policía. Los 673 cadáveres que han dejado en los últimos 43 años de pistolerismo no cuentan.

https://rebellyon.info/Au-nom-de-la-lutte-contre-le-covid-19-la-22174

Ayer una mujer fue detenida en Toulouse por colgar esta pancarta en el balcón de su casa:

La Audiencia Nacional incauta las cuentas de 107 ‘herriko tabernas’ aprovechando que las calles están vacías

Para la Audiencia Nacional el momento de ejecutar la sentencia del Tribunal Supremo de 2016 que preveía la incautación bancaria de las herriko tabernas es ahora, en pleno Estado de Alarma, cuando las calles están tomadas por las fuerzas de represión, se aplica el confinamiento y más de 700.000 sanciones han sido dictadas al respecto en poco más de un mes.

Estas tabernas del entorno social de la izquierda independentista vasca ya estuvieron largas temporadas en el punto de mira de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, instituciones en las que se desdoblaron los 16 miembros del Tribunal de Orden Público franquista cuando fue “disuelto”. Los cierres, detenciones e incautaciones en las mismas ya protagonizaron numerosas portadas en décadas anteriores, aunque en plena pandemia un nuevo expolio vuelve a producirse a 107 tabernas mediante embargos de cuentas bancarias.

Mientras el aparato judicial no puede tramitar las reclamaciones masivas de despidos ilegales, impagos de sueldos, ERTE sin cobrar o miles de recursos a multas de estos días por las restricciones de la pandemia, sí que hay tiempo para quedarse con el dinero de más de 100 tabernas.

Fue en 2016 cuando el Tribunal Supremo dictó la sentencia del caso 35/02, la cual se ha empezado a ejecutar, evidenciando que la persecución política con las calles vacías sí es una urgencia para la judicatura española.

En 2020 el hostigamiento a la izquierda abertzale no ha cesado, pasando por el encarcelamiento de activistas mediante la ilegalización de partidos, agrupaciones juveniles o gestoras jurídicas, amparándose en la Ley de Partidos de 2002 que permite ilegalizar cualquier organización de la que el Estado califique o de “terrorista” o de sospechosa de serlo.

¿Por qué ante una crisis sanitaria y social, la respuesta prioritaria de los gobiernos está siendo reforzar el papel del Estado, llenar las calles de policía y ejército? No parece casualidad que este sea el momento para ejecutar una sentencia de represión política y acometer un robo de gran tamaño al entorno social de la izquierda abertzale.

Las medidas punitivas aprobadas para mantener el confinamiento han proporcionado un enorme apoyo a las fuerzas represivas para desatar lo que ya es su naturaleza racista y antipopular. Así, poco después del decreto de alarma se multiplicaron las paradas y detenciones a migrantes y personas racializadas.

Frente a su Estado de alarma, que se basa en militarización de las calles y el crecimiento de las agresiones y arbitrariedades policiales de todo tipo, pero tiene guante de seda con los grandes capitalistas, hay que oponer un programa que toque de forma directa sus ganancias e intereses. Hoy un plan de emergencia que haga pagar la crisis a las grandes fortunas y empresas para atender la crisis sanitaria y social no es una opción, es una condición que define la vida o la muerte de miles de personas.

http://www.izquierdadiario.es/En-Estado-de-Alarma-la-Audiencia-Nacional-incauta-las-cuentas-de-107-herriko-tabernas

‘No existe peor virus ni nada más cruel en el mundo que someter a las personas a un aislamiento prolongado’

Manuel Pérez Martínez

El “virus” ése nos ha traído la crisis total, apocalíptica, del sistema capitalista, que tantas veces hemos anunciado y, por desgracia, algo más. Yo no  descarto que el numeroso contingente militar de los EEUU que participó en los juegos mundiales militares, celebrados en Wuhan en los días previos al comienzo de la pandemia, transportara el “bicho” hasta ahí desde algún laboratorio estadounidense.

Claro que una participación tan especial en los juegos militares, es difícil de probar. Pero ya te digo, no hay que descartar la posibilidad (¡de esos bandidos hay que esperar hasta las mayores atrocidades!) de que se trate de un “amago” de guerra bacteriológica, desatado como complemento de la guerra comercial y tecnológica. No hace falta decir que de este tipo de guerra nadie (ningún país) se puede librar. Y por ahí les ha salido el tiro por la culata.

Total, que un error de “cálculo”, tratándose de esos “bichitos”, lo puede tener cualquiera. Ahora lo más interesante va a ser ver cuál de los principales contendientes sale peor parado. Y yo tengo la impresión de que la guerra la está perdiendo el matón que la ha provocado.

Lo peor de todo es que, como siempre sucede, van a ser los pobres y los proletas, los que pagarán el pato. Así que no te arriendo las ganancias. ¿Porque tú estás  entre esos parias de la tierra, o no?… Moraleja: procura hacer acopio de mascarillas y de papel higiénico ¡y ni se te ocurra salir a la calle, porque ese famoso “virus” viene pegando duro, sobre todo a los viejos como tú! Cuando pase, llegará la resaca, que va a resultar lo más divertido (ya lo está siendo) y tienes que estar preparado para respirar a pleno pulmón.

Aquí todo sigue igual de fastidioso, sobre todo por aquello del “espacio vital”, que nos lo han recortado todavía más, y por el ruido infernal que llaman “música”. Me rio yo de esos quejicas que tanto se lamentan por unos días de encierro en sus casas. Si conocieran lo que es realmente el aislamiento, como el que nosotros hemos padecido durante tantos años seguidos (y eso sin internet, ni chicas-chicos, ni pizza, ni coca cola) seguro que se volverían locos. No existe peor “virus” ni nada más cruel en el mundo que someter a las personas a un aislamiento prolongado.

Sin embargo, nosotros lo hemos resistido con entereza y sin proferir ni una queja (¡qué bien suena la canción “resistiré”…!) así es la vida, como decía Pablo Neruda en uno de sus poemas: a los comunistas, siempre nos toca apechugar… Y conste que yo no me estoy quejando. Ahora, lo que no voy hacer desde la ventana del chabolo es aplaudir a los que me tienen preso. Lo de las pobres enfermeras y demás trabajadores sanitarios, es otra historia que, por supuesto, no va a terminar. Han repetido tantas veces aquello de que teníamos “el mejor sistema sanitario del mundo”, que acabaron por creérselo. Y ahora pasa lo que ya todos sabemos.


Cárcel de Albocàsser, 1 de abril de 2020

El plan europeo de vigilancia y control de la población queda al descubierto

Como era de esperar, comienzan a aparecer reacciones frente al terrorismo de Estado que han desatado. Más de 300 científicos de 26 países advierten contra la “vigilancia sin precedentes de la sociedad” por parte de aplicaciones informáticas que no cumplen con los requisitos de protección de datos.

Las propuestas habilitadas permiten la vigilancia, tanto por parte de la policía como de empresas privadas, lo cual es contraproduciente, ya que es un golpe devastador para la confianza en dichas aplicaciones.

Una declaración conjunta difundida el lunes en Alemania crítica el proyecto europeo PEPP-PT (Sistema Paneuropeo de Seguimiento de la Preservación de la Privacidad en la Cercanía). Varios signatarios del documento, como Cas Cremers del Centro Helmholtz de Seguridad de la Información (Cispa) y Marcel Salathé del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Lausana (EPFL), retiran públicamente su apoyo al proyecto. La ETH de Zurich también se ha retirado.

Aunque la declaración no menciona ninguna aplicación concreta, acusa al proyecto, entre otras cosas, de falta de transparencia. Por ejemplo, está involucrada la empresa suiza AGT, que supuestamente estableció sistemas de vigilancia masiva para los estados árabes hace sólo unos años.

El pretexto para aprobar el PEPP-PT el 1 de abril es el de mismo de las últimas semanas: interrumpir la cadena de infección de coronavirus. El Instituto Heinrich Hertz (HHI) de la Fraunhofer-Gesellschaft es una de las empresas que está detrás de este proyecto.

El 16 de abril la información sobre un planteamiento diferente, descentralizado, conocido con el nombre de DP-3T fue eliminada del sitio web. Hasta entonces el consorcio PEPP-PT había declarado en su sitio web que apoyaba tanto los enfoques centralizados como los descentralizados y que se podían aplicar soluciones diferentes en los distintos países.

Según los 300 científicos, es crucial que los europeos confíen en la aplicación informática para que un número suficiente de ellos la utilice. Por lo tanto, no debería desarrollarse ningún instrumento que permitiera la recopilación de datos a gran escala sobre la población, ni ahora ni más tarde.

En otras palabras: si se amplía la aplicación a propósitos diferentes de los que inicialmente se establecieron, el coronavirus se convierte una vez más en una coartada para otros fines diferentes de los sanitarios.

El PEPP-PT ha subido algunos documentos a Github, la plataforma que consigna el código fuente de las aplicaciones informáticas para que su funcionamiento sea transparente. Entre ellos, hay uno sobre la protección y la seguridad de los datos. Sin embargo, se ignora en gran medida la cuestión del almacenamiento de datos centralizado o descentralizado en los diferentes Estados. Todavía no se ha puesto en línea un documento básico sobre las modalidades operativas.

https://www.golem.de/news/corona-app-300-wissenschaftler-warnen-vor-zentraler-datenspeicherung-2004-147973.html

El certificado digital de vacunación se probará en niños del Tercer Mundo con implantes bajo la piel

Los ingenieros del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) han desarrollado nanopartículas que se inyectan bajo la piel, emitiendo una luz fluorescente que es invisible a simple vista, pero capaz de ser detectada por un móvil. Se podría utilizar para confirmar si una persona ha sido vacunada o no.La Fundación Gates, que financia el proyecto, ha puesto en marcha encuestas de opinión pública en Kenya, Malawi y Bangladesh para determinar si la población estaría dispuesta a soportar estas partículas microscópicas o si preferirá quedarse con las viejas cartillas de vacunación.

La idea es insertar la prueba de la vacuna bajo la piel, en los países en desarrollo donde las tarjetas de vacunación en papel suelen ser defectuosas o incompletas, y donde no existen registros médicos electrónicos.

El sistema se expuso en diciembre del año pasado en la revista Science Translational Medicine (*) y hasta ahora sólo se ha probado en ratas, aunque los investigadores a sueldo de la Fundación Bill y Melinda Gates, esperan probarlo en niños de Asia y África en los próximos dos años, dijo la ingeniera biomédica del MIT, Ana Jaklenec, que dirigió el estudio.

Los ingenieros han pasado mucho tiempo buscando componentes que sean seguros para el cuerpo, estables y capaces de durar varios años.

La solución consiste en nanocristales de cobre llamados puntos cuánticos, de 3,7 nanómetros (nm) de diámetro, encapsulados en micropartículas de 16 micras (μm, 1 μm equivale a una millonésima parte de un metro, y 1 nm equivale a una billonésima parte). El conjunto es inyectado por un parche de microagujas de 1,5 mm de largo.

Tras ser aplicadas sobre la piel durante dos minutos, las microagujas se disuelven y dejan pequeños puntos bajo la piel, distribuidos por ejemplo en forma de círculo o de cruz. Estos pequeños puntos son excitados por una parte del espectro de luz invisible para el ojo humano, cercano al infrarrojo.

Un móvil modificado, apuntando a la piel, hace que el círculo o la cruz aparezca fluorescente en la pantalla. A los investigadores les gustaría poder inyectar la vacuna contra el sarampión al mismo tiempo que estos pequeños puntos. Un médico podría años más tarde apuntar a un móvil para comprobar si la persona ha sido vacunada.

Se supone que la técnica es más duradera que los rotuladores indelebles, para los cuales los investigadores han simulado cinco años de exposición al sol. Y requiere menos tecnología que un escáner de iris o el mantenimiento de bases de datos médicas.

La técnica sólo sirve para identificar a los niños no vacunados si se convierte en la herramienta exclusiva. Además, ¿aceptarán las personas múltiples marcas bajo la piel para cada vacuna?, ¿qué pasará con los puntos a medida que los cuerpos de los niños crezcan?

La Fundación Gates continúa el proyecto y financia encuestas de opinión en Kenya, Malawi y Bangladesh para determinar si la población es capaz de soportar estas cajas cuánticas microscópicas, o si prefiere seguir con las antiguas cartillas de vacunación.

(*) https://stm.sciencemag.org/content/11/523/eaay7162 DOI: 10.1126/scitranslmed.aay7162

Más información:
– Ya tiene a su disposición su tarjeta de apestado y puede pasar a recogerla en cualquier momento
– Antes la policía nos fichaba por nuestros crímenes, ahora los médicos nos fichan por nuestras enfermedades

La policía de Nigeria mata más que el coronavirus

“Mientras que el Covid-19 ha causado la muerte de once pacientes, las fuerzas de seguridad han ejecutado extrajudicialmente a 18 personas para hacer cumplir las órdenes”, ha manifestado el responsable de la Comisión de Derechos Humanos de Nigeria, Tony Ojukwu.

“Esto habla alto y claro de los protocolos y normas de actuación de las fuerzas de seguridad, así como del nivel de eficiencia y la capacidad de los agentes para tratar con la población civil”, ha denunciado.

El presidente nigeriano, Muhamadu Buhari, ha impuesto medidas de confinamiento en las dos principales ciudades del país, Lagos y Abuya, pero los gobernadores de los distintos estados también han adoptado por su cuenta restricciones para controlar la crisis.

La Comisión de Derechos Humanos asegura que entre el 30 de marzo y el 13 de abril recibió 105 denuncias sobre presuntas violaciones de Derechos Humanos en 24 estados del país africano.

El informe recoge al menos 18 personas fallecidas en un total de ocho incidentes en torno a ejecuciones extrajudiciales. De estas víctimas, doce corresponden al estado de Kaduna, situado en la mitad norte del país.

El organismo ha indicado que el resto de fallecidos tuvieron lugar en Abia, con dos ejecutados, y en Delta, Ebonyi, Katsina y Níger, con uno en cada uno de estos estados.

Las investigaciones de la Comisión han revisado incidentes relacionados además con violaciones de la libertad de movimiento, arrestos y detenciones ilegales, confiscación de propiedades, violencia sexual y de género, discriminación, torturas, tratamientos inhumanos y degradantes y extorsión.

El gran festival de la vigilancia y el control total

Madrid desde un dron de la policía municipal
Hacía ya años que la policía quería hablar de ello abiertamente para hacer ostentación de su omnipotencia: vigilan los móviles, vigilan con drones, vigilan con vecinos, vigilan con brazaletes, con micrófonos… No se escapa nada a su vigilancia.

Pero no sólo la policía, sino también la guardia civil, la policía municipal, el ejército, los mossos… Incluso los bomberos. El festival de la vigilancia total ha comenzado y no va a parar. El pretexto ya no es el terrorismo, ni el tráfico de drogas, ni las bandas armadas, ni los yihadistas… Todo eso se ha quedado muy pequeño. Ahora ha llegado la pandemia y el pandemonium.

Desde el aire vigilan con drones, pero no sólo las calles, sino también el interior de las ventanas y de los establecimeintos comerciales.

Además de observar, la policía graba porque los drones llevan cámaras de vídeo y nadie sabe qué es lo que pueden hacer con esas imágenes en su poder.

Los vigilantes son como los niños que quieren estrenar sus últimos juguetes. Se han aburrido de los ordenadores y ahora les han regalado drones. Hay tantos que han necesitado una torre de control propia, no sea que unos choquen con otros por exceso de celo.

Enaire se encarga del control y la navegación aérea de los drones policiales a través de su unidad Sysred H24 en municipios repartidos por toda la geografía, porque nadie se ha querido quedar fuera del invento.

Durante el estado de alarma el grupo de control aéreo ha registrado más de 40 peticiones de vuelos de drones. Son tan eficaces que, dos meses después, los drones de la Ertzantza no han conseguido localizar a los dos obreros sepultados en el vertedero de Zaldibar.

En los barrios pobres la pandemia es la policía

Miguel Ángel “Nacho” Herrera
Este jueves hemos recibido la denuncia de Luisa Acosta, mamá de Miguel Ángel “Nacho” Herrera de 18 años de edad, quien el 16 de abril fue víctima de la desigualdad que provoca la diferencia de clase y del ya conocido y repudiado abuso de autoridad por parte de la policía de Monte Caseros, Corrientes.

Antes de ayer Nacho tuvo un accidente de tránsito. Su moto sufrió el impacto de otra moto que manejaba Claudio Rupani. Ambos fueron hospitalizados y, luego de un chequeo médico y sin haber sufrido heridas graves, los dos hombres fueron dados de alta esa misma noche.

Ayer, en horas del mediodía, Nacho se dirigía a hacer un trámite relacionado con el accidente acompañado por su mamá, cuando en la vía pública los detiene un vehículo policial y le comunican a Nacho que debía acompañarlos a la comisaría ya que el comisario necesitaba tomarle una declaración respecto al accidente del día anterior.

Nacho hizo lo que la policía le pidió, y una vez en la comisaría lo dejaron detenido haciéndole saber a su mamá que quedaría allí por 19 días sin visitas. El comisario utilizó como excusa el hecho de que Nacho había violado la cuarentena el día del accidente y que además era culpable del mismo.

El día del accidente, Nacho venía de realizar un trabajo de albañilería en la casa de su hermana, y que pese a la emergencia sanitaria que estamos atravesando y de tomar los recaudos necesarios, para muchos laburantes es imposible quedarnos en casa ya que si no trabajamos no podemos generar un ingreso para sostener a nuestras familias.

Nacho viene siendo hostigado y perseguido por la policía desde hace un tiempo. Su madre vio cómo en la comisaría lo golpeaban luego de ser detenido. Está desesperada por la situación y teme por la vida de su hijo.

La otra víctima del accidente, Claudio Rupani es reconocido por su participación en el sector político. Formó parte de la lista como concejal por el Partido Justicialista en las últimas elecciones y es allegado de Eduardo Galantini, quien incluso se hizo presente en el hospital.

Rupani no está preso ni está siendo hostigado ni golpeado por la policía de Monte Caseros, sino que está en libertad a pesar de haber incumplido la cuarentena el día del accidente.

A esta costumbre que tiene el poder político, la justicia, y la policía de medir con diferentes varas el accionar de los ciudadanos es lo que nosotros denunciamos como privilegios de clase. Una vez más todas estas instituciones expresan con este accionar su abuso de poder contra los más desprotegidos.

Así también lo demuestra la institución policial hostigando, criminalizando, e incluso entrando a los tiros en los barrios más humildes para disciplinar a los pibes todas las noches.

Recordamos que fue haciendo uso de estas mismas prácticas que en el año 2015 la policía secuestró, torturó, desapareció y asesinó a Nino Largueri. El caso del asesinato de Nino por parte de la policía de Monte Caseros es ampliamente conocido por toda nuestra comunidad y ha recorrido todo el territorio nacional, desenmascarando lo peor de esta nefasta institución y el rol que cumple la justicia al encubrir el crimen y garantizarle impunidad y libertad a los policías que todos reconocemos como a los asesinos de Nino.

Repudiamos este accionar contra el joven Miguel Angel “Nacho” Herrera. Exigimos que cesen los golpes, el hostigamiento y el abuso de autoridad hacia las personas de los barrios vulnerables por parte de la policía de Monte Caseros.

Queremos la liberación de Nacho ya mismo y que las investigaciones que deban realizarse se hagan en los ámbitos correspondientes sin detenidos por “portación de cara”. La justicia debe ser imparcial y no guiarse por la condición de clase de los ciudadanos. Exigimos respuestas concretas y coherentes para Nacho y su familia y hacemos responsables a la policía y a la justicia de su integridad física.

https://agenciaparalalibertad.org/en-los-barrios-pobres-nuestra-pandemia-es-la-policia/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies