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Oro parece, plata no es

B.

Al margen de la incoherencia y contradicción que supone la estafa de proclamar un discurso cuyos parágrafos y acápites el primero que no los cumple es quien lo pronuncia, que del casoplón de la pareja fantástica Montero & Iglesias hablamos, ya lo habrán adivinado, o de la absoluta impostura política -antipolítica, más bien- y contrafuero que supone consultar a las bases de un partido o movimiento político sobre un capricho personal como es la compra de una casa del copón, o sea, una suerte de blanqueo de una decisión a todas luces impropia de quien se reclama «antisistema», «anticasta» -esto ya menos- y, por supuesto, de «izquierdas». Teníamos entendido que a la militancia se la consulta sobre lo acertado o no de una determinada línea política seguida en según qué coyunturas, especialmente en partidos filorojillos.

Al margen de esto, decimos, se ha colado de matute y dado por bueno un mantra que se ha oído todo el rato, a saber:la cantinela de que cada cual, cada hijo de vecino, puede hacer con su dinero lo que le dé la gana, siempre -se pone como condición teológico-ética- que se haya ganado honradamente… En otras palabras, a nadie le debe importar en qué se gasta uno sus cuartos, o en qué hipotecas se mete, salvo cuando el sujeto agente se mete en carajales e incoherencias públicas de quien predica trigo pero no da un gramo mirando, además, por lo suyo, por lo personal. O critica a unos y luego hace lo que critica al minuto siguiente. Y esto no, mire usted: ¡hay que ser coherente!

Lo que no parece importar es el origen del dinero que permite los lujos, como si el vicio privado fuera una virtud pública que mueve y promueve la circulación del dinero activando la economía al decir del cachondo Mandeville. Es el colmo de la liberalidad y el laissez faire que no pregunta por el origen de las fortunas siempre que se hayan ganado honradamente y, sobre todo, no se critiquen, incoherentemente, las fortunas ajenas de las que tampoco haremos preguntas sobre su origen olvidando el dicho de Balzac que decía que «detrás de toda gran fortuna hay un crimen».

En un país donde existe la pobreza, los desahucios, pensiones misérrimas, etc. y donde la mayoría es asalariada que jamás podrá soñar -bastante si le llega el salario a fin de mes mientras echa la quiniela- con casoplones -ni falta que hace- ni yates, cual pequeñoburgués, se pretende que se dé por hecho que la honradez no tiene que ver con la abultada cuenta corriente de quienes, encima, se lo llevan a paraísos fiscales y lavan dinero negro. No es propio de un marxista hablar de «ricos» y «pobres» -más en la onda de un socialcristianismo-, sino de explotados y explotadores y por eso nos interesa saber el origen de las fortunas de estos últimos que jamás de los jamases serán honradas sino robadas.

Y luego dicen que el pescado es caro… O que los diputados españoles cobran poco.Encima cachondeo.

Buenas tardes.

El ‘casoplón’ de la pareja Montero-Iglesias

B.

Son cientos de miles los correos que llegan a este incomparable blog solicitando que digamos algo sobre el chamizo que se han comprado -no sabemos con qué artes- esta pareja de dos. No lo haremos. Demasiado fácil. Ya lo hace, además, la caverna mediática y la partitocracia al uso, así que ¿para qué abundar en ello? Si acaso decir, esto sí, que acá nos la pasamos un lustro y varios parsecs desenmascarando a estos charlatanes y vendedores de crecepelos en lo que respecta a su discurso «político» para atraer moscas a su  panal de mierda, que no rica miel.

Les pintaban de «comunistas» -supongo que «El Koletas» se descojonaba en la intimidad- y nosotros alabábamos el excelente sentido del humor de quien lo proclamaba. Ahora resulta que tampoco es cosa de ver nada malo en ello si se hipotecan -así es la economía libre de mercado- pagando los plazos con dinero legal y no robado, ni por ser de «izquierdas», se supone, están obligados a ser unos franciscanos que tengan que vivir debajo de un puente como Carpanta. Los tiempos cambian…

La verdad es que estos arribistas te lo ponen a güevo para crujirlos, pero no lo haremos, ya quedó dicho y no es nuestro estilo abusar. Lo que sí nos sorprende, vamos a decir así, porque no nos sorprende nada de estas gentecillas, es la rapidez con que fueron aupados en un plató de televisión y la extrema celeridad -y el rostro que le echan- con que, sin guardar ninguna forma ni las formas, se lanzan a lo que siempre buscaron: el casoplón y el carpe diem y allá cuidados y que me quiten lo bailado y que os den… que en esto tan prosaico consistió la «filosofía» del posmodernismo: ande yo caliente y ríase la gente.

Unos vulgares delincuentes. Unos traficantes de ideologías biensonantes jugando con los sentimientos de las masas para lucrarse personalmente. Qué asco.

Buenas tardes.

Regresan las movilizaciones, Podemos convalece

Enric Juliana

El jueves 22 de febrero a las once de la mañana un numerosos grupo de jubilados decidió romper el precinto de la ley mordaza. Bajaban en manifestación por la Carrera de Sant Jerónimo y en la esquina con la calle Cedaceros se encontraron con las vallas de protección del Congreso y un cordón policial. Empezaron a apartar las vallas y desoyeron a los guardias, que les pedían con las manos que se quedasen quietos. (La vigente ley de Seguridad Ciudadana prevé multas de hasta 30.000 euros por manifestarse ante las sedes parlamentarias con “perturbación grave” de la seguridad ciudadana).

Ningún oficial dio la orden de carga. Los policías no parecían muy dispuestos a emplear la fuerza. Aquellos hombres y mujeres enfadados por la congelación de las pensiones podían ser sus padres. El cordón policial fue desbordado sin incidentes y los manifestantes se dirigieron hacia la puerta de los leones, donde quedaron congregados. “¡Sí se puede, sí se puede!”, gritaban frente al Congreso de los Diputados. No eran una multitud oceánica, pero sí suficientemente numerosa cómo para causar mucha impresión en la España digital.

El gesto de los jubilados desbordando a la Policía frente al Congreso ha enviado una señal de alerta a todos los centros del poder del país. Atención, alguna cosa está pasando después de un largo ciclo de tranquilidad en las calles, con la única excepción de las grandes manifestaciones en Catalunya. Un ciclo de tranquilidad en las calles que comenzó con la entrada en escena de Podemos en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo del 2014, poco antes de la abdicación del rey Juan Carlos, pronto hará cuatro años.

A finales de aquel mismo año, con Podemos escalando rápidamente posiciones en los sondeos, el Ministerio del Interior constató un paulatino descenso del número de manifestaciones en la capital de España y en las principales ciudades del país. El partido que levantaba la bandera de la indignación estaba conduciendo la protesta social al recinto de la representación política. En las elecciones generales de diciembre del 2015, Podemos y sus alianzas territoriales obtenían 71 diputados con el 20,6 por ciento de los votos emitidos, el mayor resultado conseguido nunca por una fuerza situada a la izquierda del PSOE. Seis meses después, en la repetición electoral del 26 de junio del 2016, Podemos intentó sobrepasar al Partido Socialista mediante una alianza con Izquierda Unida, que mantenía una base fija de un millón de votos, con muy escaso rendimiento, como consecuencia de una ley electoral que perjudica a los partidos menores.

El sorpasso, sin embargo, no se produjo. Unidos Podemos se dejó un millón de votos por el camino. Hubo antiguos electores socialistas que regresaron al PSOE, decepcionados por el tono arrogante que había adoptado el nuevo partido durante aquellos meses de interinidad. Hubo votantes de Izquierda Unida muy acostumbrados a su nicho –“pocos pero buenos”– que se quedaron en casa. Otros encontraron demasiado blando y socialdemócrata el discurso de Pablo Iglesias durante la campaña. Otros, en sentido contrario, no se atrevieron a dar la primacía de la izquierda a un partido de perfil radical, apenas tres días después de un inesperado Bréxit británico que abría numerosas dudas sobre el futuro de la Unión Europea. Unidos Podemos pinchó, pero mantuvo 71 diputados y el 21 por ciento de los votos, a muy escasa distancia del Partido Socialista.

Meses después volvería a superar el PSOE en las encuestas, cuando este partido parecía resignado al liderazgo de Susana Díaz, pero la inesperada victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas, con un discurso descaradamente podemista, colocó a los morados por debajo del 20 por ciento.

El desenlace de la cuestión de Catalunya les ha acabado de deprimir. Atrapados entre dos fuegos, los voluntariosos defensores de la “España plurinacional” (concepto que el PSOE sanchista ha puesto inmediatamente bajo arresto domiciliario, después de haberlo abrazado), cuentan actualmente con una proyección de voto que oscila en la mayoría de los sondeos entre el 16 y el 17 por ciento, con una sensible pérdida de escaños en la España interior, en beneficio de Ciudadanos.

Podemos convalece y regresan las movilizaciones. Esta es una de las lecturas cabalísticas que se está haciendo de la sonora manifestación de los jubilados. El partido morado, en estos momentos más metódico y activo que nunca en la actividad parlamentaria, ya no canaliza hacia el interior de las instituciones todo el malestar social acumulado. La energía cinética de la protesta volverá a tomar la calle en los próximos meses.

Vuelven las movilizaciones, cuando todavía falta un año para el reinicio del ciclo electoral. La manifestación sorprendió a todos en el Parlamento. Los diputados de Podemos pusieron los ojos como platos cuando oyeron a varios miles de jubilados corear su eslogan fundacional –“¡Si se puede!”–, justo en el momento en el que las encuestas dicen que es muy débil su incidencia política entre la población mayor de 65 años.

La mayor sorpresa se produjo en el Partido Popuar, el Partido Alfa de la España mayor. Tenían constancia de una serie de manifestaciones locales de pensionistas, especialmente concurridas en Bilbao, pero no se imaginaban que la protesta coagulase de aquella manera frente al Congreso. Si el Partido Popular pierde el apoyo de los jubilados, está perdido. Esta es la clave de los próximos meses. Mariano Rajoy, evidentemente, no ha dejado que la oposición le lleve a rastras al Parlamento para hablar de las pensiones.

Comparecerá el próximo día 14 en el Congreso e intentará convencer a la gran mayoría de las personas mayores de que sus pensiones no están en peligro y que sólo una política de mejoras graduales puede garantizarles una vida tranquila. No será un debate fácil para la oposición. Vuelven las movilizaciones, lo cual no significa, de manera automática, que el país vaya a girar a la izquierda.


http://www.lavanguardia.com/politica/20180304/441240835410/vuelven-las-movilizaciones.html

Juan Carlos Monedero: un imbécil incurable

Aday Quesada

Sé que no  luce bien utilizar determinados calificativos en el debate político. No lo hago nunca. Me desagrada porque la lucha ideológica debe estar siempre presidida por los argumentos. Pero hoy quiero romper esa regla. Me lo pide el cuerpo. Lo siento. Este tío no es más que un papafrita, un pijo del tres al cuarto que presume de ilustrado, que  está jugando como un niño con una pelota a “hacer política”.

Lo peligroso de que a estos idiotas se los deje  subir a un púlpito a soltar sus soflamas es que, al no existir otro púlpito desde donde se le pueda combatir  ideológicamente, sus irresponsables gilipolleces, sus necios divertimentos, pueden llegar a convertirse  en peligrosos. No para él, que al fin y al cabo no es más que un mero  peoncillo sin tino de quienes controlan los hilos de la difusión mediática en España, sino para los miles de personas que han creído, y aún creen, que con estos tahúres de medio pelo era posible llegar a alguna parte.

Me estoy refiriendo, claro, a las declaraciones formuladas por Juan Carlos Monedero –el clarividente “ideólogo” de Podemos– a los socialdemócratas edulcorados de Huffington Post.  Monedero manifestó, con aires de hombre que se lo  sabe casi todo, que “el artículo 155 de la Constitución había que aplicarlo en Catalunya porque los independentistas se habían vuelto locos”.

Y para mantenerse aparentemente equidistante de unos y otros, Juan Carlos Monedero añadió, igualmente, que Rajoy había realizado una “aplicación inconstitucional” del citado artículo. Agregó, además, que personalmente “no está, hoy por hoy, a favor siquiera de un referéndum pactado” sobre la independencia Catalunya, ya que, en su opinión, podría ocurrir algo similar a lo que ha sucedido en la Gran Bretaña con el Brexit, donde después de la consulta hubo muchos ciudadanos británicos que se arrepintieron de haberlo votado. O sea: ¿cómo evitar que los pueblos puedan equivocarse? Pues muy fácil. La receta que nos ofrece este gramsciólogo de pacotilla es expeditiva: evitando que estos tengan la posibilidad de votar. Y el tio se quedó tan pancho.

Quien en tantas ocasiones ha  denunciando la naturaleza corrupta del PSOE y el compromiso de este con el sistema monárquico, ahora ha llegado a la sabia conclusión  de que la mejor combinación para después del 21 de diciembre debe ser un pacto entre los llamados “comunes” –es decir, la sección podemita en Catalunya– y los socialistas del inefable Iceta.

Para más coña marinera, esta mañana las pavadas de este idiota  terminaron  cortándome  la digestión del desayuno. Mientras me dirigía en  el coche hacia el trabajo, pude constatar la alegria que experimentaban los sempiternos tertulianos adictos del Régimen. “¡Hasta Juan Carlos Monedero ha reconocido la oportunidad de la aplicación del 155!”, eyaculaban sin reparos los muy cabroncetes.

Ni qué decir tiene que la de Monedero no ha sido más que una últimísima maniobrilla, previamente concertada con los editores del Huffington, destinada a tratar de recuperar el electorado que según las encuestas –el único leit motiv que domina la actuación política podemita– han perdido con sus precedentes chalaneos entre un fantasmagórico referéndum pactado con Rajoy y un abstracto derecho a la autodeterminación del pueblo catalán.

Pero comprendo que no se fíen ustedes de mis iras furibundas. Por eso les sugiero que entren ustedes al vídeo, y vean y oigan por sí mismos  las confesiones de este imbécil incurable a su coleguilla friqui del Huffington Post. Y si no sienten nada, ni un solo rertortijón en lo más profundo de sus intestinos, por favor, no me vuelvan a leer. Yo no soy de los suyos.

http://insurgente.org/aday-quesada-un-imbecil-incurable/

P. Iglesias: ‘Descensus ad inferos’

Un lento descenso a los infiernos
Bianchi

Como hace tiempo que no zurro la badana a la nueva esperanza blanca llamada a «purificar» la «democracia» imperante (otros, más «radicales», le llaman lavar la fachada podrida del fascismo campante y rampante), pues me entra mono y necesito una dosis, que no sobredosis, que será pequeña, para calmar mis ansiedades.

Acabo de oír por la tele que este «traidor a la clase obrera» (así reza una pintada en Cuenca, a mí no me miren) acusa -e Irene Montero como papagayo- a los protagonistas del “procès” catalán de cometer, agárrense, “fraude” por «prometer cosas que no se pueden cumplir» en campaña electoral, se supone. ¿Y por qué no se puede cumplir? No lo dice. ¿Estará pensando en que el art.155 lo impide? Seguro que sí, pero ¿lo dirá? No. ¿Y por qué? Pues porque decirlo le llevaría, si fuera consecuente, a concluir que en España impera el fascismo -o, como dirían los más melifluos y delicados, el «neofascismo»– y esto va a ser que no, y ello porque en Hispanistán existe la democracia y, lo último a que se agarran desesperadamente, como náufrago a una tabla, los «demócratas» de todo pelaje: el Estado de Derecho, que, por cierto, semantema, que usaba el Caudillo Franco, el Generalísimo, cada dos por tres en sus discursos y soflamas. Y la palabra «democracia», bien que «orgánica» (la «inorgánica» es la de los partidos políticos, como aparatos del sistema capitalista de siempre, esto último es mío).

Impresionante la deriva de este payaso -con perdón de los clowns- que lo mismo asiste -con el resto de payasos- a la conmemoración del nosécuántos aniversario de la Constitución que no va, según la vena que le dé. O eso parece en hombre de criterio, como es, sin duda, su caso. Se ríe de maría santísima a sabiendas de que tiene palique para defender hoy lo que desmentirá mañana y puso a parir -con esa cara de actor avezado y ya con tablas que pone de fingir preocupación por los problemas de su «patria» (sic)- ayer. Es lo que tiene la degeneración política y la degradación moral, que te da todo igual salvo tu propio yo, tu ego y tu «carrera» política para medrar que nunca se sabe cuando ya no le sirves al sistema y te despacha de una patada en el culo, pero, eso sí, con el riñón cubierto, porque el fascismo, débil, sí paga traidores.

Su frase que encabeza estas pocas líneas  está siendo aplaudida y celebrada por el establishment político y la caverna mediática: Sólo algún cegato alicorto le sigue llamando «antisistema» (de «anticasta» ya no se acuerda nadie), lo que le viene bien a este vendedor de crecepelos en el «far west» para creerse su rol de tal y ver quién pica.

Lo dicho: impresionante lo de este muchacho. Ni Otegui le supera, y mira que es listo también el vasco. Será porque los demás somos idiotas, o por eso nos toman.

El fascismo y el ‘procès’ según la versión prostituida de Podemos

Catalunya, aparta de mí este cáliz (5)

Desde 1945 las universidades gringas han engañado machaconamente al mundo entero con el “mantra” de que el fascismo era sinónimo de “partido único”. Basta con que haya dos partidos para que ya no podamos hablar de fascismo. Según esto, una vez que el fascismo se convirtió en un insulto despreciable a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, para pasar desapercibidos los fascistas tuvieron que inventar partidos, cuantos más mejor.

Es lo que ocurrió en la transición. La democracia se viste mejor con partidos que con Versace, así que en 1976 el Estado fascista se lanzó a inventarlos para dejar de ser catalogado como tal, y cuando a los partidos que creó se les acabó la gasolina, volvió a inventar otros nuevos, que reunían lo peor de los anteriores.

La historia se acelera por momentos y, de vez en cuando, el viejo Estado de 1939 tiene que pasar la ITV, aunque más que un cambio lo que necesita es un recambio. Este es el origen de ese gazpacho indigesto que llaman “Podemos”.

Ayer su cabecilla Pablo Iglesias habló en Sant Adrià de Besòs con el estilo sucio y canallesco que le caracteriza, a él y a sus secuaces. En este caso siguió la corriente de darle la vuelta al “procès”, poniendo a las víctimas como victimarios, o lo que es lo mismo, haciendo lo que mejor se les da: lavar la cara al Estado fascista y centralista.

Cualquier comentario canónico sobre “el procès” sigue tres fases. Primero hay que sacar de la foto al Estado, como si no tuviera culpa de nada de lo que ha pasado. Después sigue un ataque dirigido contra “los independentistas”, para acabar arrinconando el problema, que no son “los independentistas”, como estos sicarios tratan de hacernos creer, sino el pueblo de Catalunya.

Ocurre lo mismo cuando hay una huelga en una fábrica, que siempre sigue esos tres pasos en falso: la culpa nunca la tiene la empresa; el problema son los sindicatos que la convocan porque les va el follón; los obreros y sus condiciones laborales no pintan nada.

Es el estilo fascista desde que en 1936 los republicanos se rebelaron contra no se sabe qué, ni quién. El mundo aparece siempre del revés.

Pero ayer Iglesias dio algunos pasos más en su estilo de ponerlo todo del revés y dijo que los independentistas habían “fracasado” al prometer algo que no podían lograr y que tendría consecuencias negativas para Catalunya y toda España.

Iglesias da una de cal y otra de arena. Evidente que los independentistas no podían lograr su objetivo, pero hay que explicar los motivos de ello. No será porque no lo han intentado sino porque el Estado fascista ha hecho todo lo que estaba a su alcance para impedirlo de la manera acostumbrada: a palo limpio.

La segunda parte de su afirmación es falsa: el “procès” no ha tenido ninguna consecuencia negativa, ni para las masas de Catalunya ni para las de España, que han avanzado en un mes lo que no habían hecho en 40 años de falsa transición política.

Esta segunda afirmación enlaza con la siguiente falsedad: la de imputar a los independentistas que hubieran “contribuido a despertar al fantasma del fascismo”, aunque no lo pretendieran, añade para suavizar un poco su estupidez. Aquí es donde aparece el típico estilo “Podemos”, donde ya todo es mercancía averiada:

(A) El fascismo no es ningún fantasma sino una realidad bien candente, tanto en España como en toda Europa (como es bien sabido)
(B) El fascismo no ha despertado, siempre estuvo en vela, como comprobamos en los últimos crímenes cometidos, empezando por Carlos Palomino y acabando por Jimmy, cuyo tercer aniversario acaba de cumplirse ahora
(C) Lo mismo que en la transición, durante el “procès” el Estado ha puesto a sus perros (los mismos de siempre) en primer plano para frenar al movimiento, pero eso es lo propio de este Estado, no de los independentistas, que son sus víctimas
(D) A lo largo del “procès” los únicos que reivindican son los catalanes; los fascistas no reivindican nada porque desde 1939 ya lo tienen todo
(E) El “procès” no ha abierto ninguna herida que no existiese de antemano, quien está herido en sus derechos no es el Estado sino el pueblo catalán
(F) Esa herida no se puede cerrar ni se cerrará nunca con la abdicación de Catalunya de sus derechos sino con la destrucción del Estado que la mantiene abierta
(G) La llamada de Pablo Iglesias para un “voto de la reconciliación” en las próximas elecciones autonómicas de 21 de diciembre huele a viejuno, a una transición gastada y agotada precisamente por culpa de que siempre nos obligan a los demás a tener que reconciliarnos con nuestros enemigos de clase

Por nuestra parte acabamos ya de la única manera que se nos ocurre: Iglesias vete a la mierda.

La policía municipal de Madrid enaltece el terrorismo contra su alcaldesa

El día 1 de octubre, la alcaldesa de Madrid calificó la dura actuación policial durante del referéndum de Catalunya como un “error terrible”, lo que desató la ira de un grupo de WhatsApp de 115 policías municipales de la capital que realizaban el turno de noche.

A raíz de sus palabras, media docena de agentes insultan a Carmena llamándole “vejestorio despreciable” e incluso le desearon directamente la muerte.

Estos palabras están siendo investigadas por el juzgado de instrucción número 49 de Madrid ya que además hubo amenazas de muerte entre policías.

El grupo de WhatsApp, formado en la actualidad por 115 policías, se creó hace dos años para hablar sobre asuntos laborales y llegó a tener más de 200 guindillas.

Con los atentados de Barcelona y Cambrils, y el Procés, algunos integrantes del grupo han aprovechado el chat para sacar a pasear el instinto fascista que llevan dentro, cargando contra la alcaldesa, los políticos de izquierdas, así como periodistas, inmigrantes y otros policías.

Uno de los policías del grupo recriminó a sus colegas por hacer estas declaraciones en un chat que estaba pensado para cuestiones laborales y le amenazaron, lo que el policía respondió presentando una denuncia ante los juzgados el 13 de noviembre.

Uno de los policías locales lamentó que la alcaldesa no fuera asesinada en el atentado fascista en el bufete de Atocha en 1977 donde murieron cinco abogados laboralistas. “Lo que es terrible es que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros […] qué vejestorio más despreciable”, escribió el guindilla.

Tras esto, algunos policías comienzan a descalificar el independentismo catalán y algunos pidieron un atentado como el de La Rambla. Un pantallazo de la noticia sobre un acto “contra el día de la Hispanidad” en un local cedido por el ayuntamiento provocó nuevos insultos de uno de los policías: “Hija de la grandisima puta roja de mierda mal parida”.

Otro agente incluso llegó a desear que Carmena tuviera un accidente y “una muerte lenta y agónica […] No creo que merezca otra cosa ella y su equipo de gobierno”, añadió.

Con motivo de unas declaraciones falsas de la periodista Ana Pastor de La Sexta sobre los atentados, de nuevo se enciende el chat y alguien escribe: “Ojalá explote La Sexta con todos ellos dentro y que ese día esté también Pablo Iglesias y Rufián”.

Todos estos comentarios y algunos más están recogidos en la denuncia que presentó el pasado 13 de noviembre uno de los policías que formaban parte del grupo de WhatsApp.

El policía asegura que ha recibido amenazas y que, según él, se está cometiendo un delito de odio.

https://www.digitalsevilla.com/2017/11/20/policias-municipales-vierten-insultos-amenazas-manuela-carmena-se-muera-la-zorra-vieja-ya/

Más fascistas sin complejos: Íñigo Errejón y Carolina Bescansa

En una entrevista concedida a El Mundo, Íñigo Errejón, alias “Piolín”, repasa con la superficialidad que le caracteriza la actualidad por la que atraviesa España y la relación de Podemos con el “procès”. El cacique de Podemos considera que un “partido progresista que no reivindica la identidad nacional [española] no es útil”.

Errejón reconoce que le gustan las banderas siempre y cuando sirvan “para estrechar lazos”. “Me gusta cuando la gente levanta la bandera de España en el Mundial”, declara este mentecato, que confunde a la bandera monarco-fascista con la de España. Sin embargo, no le agrada que alguien enseñe una “como si tú no formaras parte”.

Además aboga por un proyecto inclusivo, puesto que lo considera más fuerte que aquel que separa, es decir, que el futuro de Catalunya siga dependiendo de lo que los fascistas decidan desde Madrid.

Errejón relata una anécdota que le ocurrió paseando por Madrid y es algo que le “cansa”. Narra que un señor con sus hijos “se me quedó mirando” y se acercó al diputado diciéndole “¡Viva España!”. El diputado le respondió que “claro que viva, pero quién se ha pensado que soy yo”. A lo que el hombre le contestó con un “ah, muy bien”. Lamenta que se pensara eso como “si él fuera más español que yo” y eso fuera una “línea de demarcación entre unos y otros”.

Ya en plan babosillo “Piolín” asegura que “una fuerza progresista que no puede reivindicar la identidad nacional” no tiene posibilidades de “transformar el país”. Además, añade que “me emocionan mucho los pueblos que se emocionan con su bandera”.

El “procès” ha debilitado a Podemos más de lo que ya lo estaba. “Ha subido mucho la temperatura del debate público tensando los ánimos”, dice Errejón. Considera que hace falta “poner propuestas encima de la mesa para un nuevo acuerdo” de esos típicos de Podemos, que parece que dicen algo y no dice absolutamente nada.

Errejón es un firme defensor de la “diversidad nacional” y “hacer de ella la base de un nuevo pacto federal de convivencia”. Todo esto, claro en un “medio plazo”, según declara el diputado.

“Piolín” se suma así a otra fascista que se ha quitado la máscara: Carolina Bescansa paera mostrar su amor por la España fascista, negra e inquisitorial que padecemos. A Bescansa le pasa como a Errejón: confunde a España con el fascismo, lo cual es normal; son muchos años así.

La diputada afirmó que Podemos es un partido “español” y “estatal”, insistiendo en que “parece que se ha olvidado de contarlo” en la crisis política que padece el Estado fascista. A su juicio, Podemos no ha explicado convenientemente que no apoyará una independencia de Cataluña “ni por la vía unilateral, ni por la bilateral”.

Estos fascistas de Podemos han tomado el relevo de los anteriores, los de Izquierda Undida, como Alberto Garzón, Francisco Frutos, Sartorius… En cuanto el Estado da muestras de que está en apuros, salen en su socorro como buenos perritos falderos que son.

Ni sí ni no, sino todo lo contrario

B.

Que es la táctica (?) de Podemos en lo relativo al referéndum catalán, o sea, un sí es no es y tan alta vida espero que muero porque no muero, que decía la mística luterana (inconfesa porque la hubieran crujido) Teresa de Cepeda, que luego hicieron Santa Teresa a la abulense.

Otrosí, como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer en un sí pero no que, traducido al roman paladino, significa un cómo me la maravillaría yo o si la abuela fuma. Algo típico del trotskismo y de las equidistancias cuando, si por algo se caracteriza el famoso procès catalán, es por su agudizamiento que exige un pronunciamiento claro y no anfibológico ni de medias tintas. No se sabe si están embarazados, medio embarazados o qué ostias; bueno, sí se sabe: están del lado españolazo, o sea, del fascismo que niega el derecho a decidir (usaremos esta terminología para hacernos entender) del pueblo catalán lo mismo en un sentido que en otro. Es más, dicen que en la Diada, el 11-S, se manifestarán en Santa Coloma de Gramanet, un histórico bastión obrero en el franquismo, con una alcaldesa del PsoE, que se niega a facilitar las instalaciones municipales para colocar las urnas, ¡¡unas urnas buscadas a cara de perro -de casta le viene al galgo- por la Benemérita !! Eso sí, porque lo manda la ley. Una ley entendida, retengan esto, como ¡¡ una superstición !! Ya no es que Pablo Iglesias le pida a una militante que pida «perdón» (sic) por quitar las banderas españolas de bancos del Parlament catalán -cosa que no ha hecho, bravo por ella-, en una demostración más de la degeneración cínica de estos vividores, sino que su norma a la hora de explicarse (?) es lo que yo llamo el «cantinflismo», esto es, hablar (y no parar) sin decir nada, sólo que el de Michoacán, Cantinflas, Mario Moreno, tenía infinita más gracia que estos payasos de pacotilla.

Estos aspirantes a suceder al PsoE del más siniestro personaje de la Transición, Felipe González, bomberos de la lucha de masas y de clases, acabarán, a este paso, en el destino de todos los farsantes, en el estercolero de la Historia, más pronto que tarde.

P.S. Veo este mediodía, en La Cuatro, a Juan Carlos Monedero, y me confirma mi tesis «cantinflista». Es incapaz de responder con claridad a lo que se le pregunta, y no porque dude o tenga que pensarlo, no, sencillamente, se va por los cerros de Úbeda, o sea, por la tangente, esto es, por a ti te voy a decir de qué vamos, aunque todo el mundo lo sepa o intuya: por la pasta, como la G.C., perdón, por la Patria.

Buona notte.

P. Iglesias: un Jano bifronte

Bianchi

Lo confesamos: hace tiempo que no repartimos estopa en este blog -seguido por miles y cientos de miles de fanáticos del Madrid- al Jano bifronte u hombre de las dos caras que es el líder de Unidos-Podemos Pablo iglesias y, la verdad sea dicha, teníamos “mono”. Increíble la capacidad de este farsante posmoderno, una “filosofía” -un “filosofema”– ya en decadencia apoyada, básicamente, en dos muletas: el relativismo exacerbado o delicuescencia de los principios, de cualquier principio (están pensando en el marxismo) y la hermenéutica o interpretación de todo discurso –“líquido”– (siguen pensando en el marxismo como una teoría “jurásica” y, como diría el propio Iglesias, “aburrida”, propia de “perdedores”).

La (pen)última maniobra contra el procès catalán ha sido el burdo montaje de un supuesto aviso de nada menos que la CIA a los Mossos d’Esquadra sobre un posible atentado del ISIS (el Estado Islámico) en Barcelona, específicamente en “la Rambla”, y esto desde mayo. La cosa es desprestigiar a la policía catalana (a la que despreciamos, pero no hasta el punto de enceguecernos y no ver qué hilos manejan los que los manejan) para hacer ver que actuaron por su cuenta en el atentado de Barcelona -un “éxito”, se dice, incluyendo la licencia para matar sin preguntar a los “yihadistas terroristas”– sin contar con las demás policías estatales, esto es, sobre todo, la Guardia Civil, que es la española de verdad que cuando reprime, reprime de verdad.

Bueno, pues, preguntado Iglesias en las teles privadas sobre qué opina al respecto va y se pone estupendo y folklórico diciendo que, primero, hay que dejar trabajar -primer mantra- a las distintas policías del Estado español (España en otros hemisferios y puntos cardinales) -las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, dice de corrido como un buen chico aplicado que busca subir la nota en el examen de esta democracia de tres al cuarto- a las que se deshace en elogios rozando el orgasmo, y, lo más importante, reclamando “prudencia” -segundo mantra-, o sea, esconderse para no decir la verdad de lo que se piensa -hombre de dos caras-, esto es: que todo es un montaje que hasta Julian Assange -uno de sus supuestos ídolos; también lo era Tsipras y ahora calla como puta visto el estropicio de este mangarrán de pacotilla- denuncia desde su encierro en la embajada ecuatoriana en Londres. Empieza a seguir los consejos del fascista estrafalario Eugenio d’Ors que recomendaba a los aprendices de periodistas “oscurecer el texto”. Le ponen una alcachofa o una cámara delante a este mercachifle y vende “prudencia” ante las versiones; le ves tomando una caña en Embajadores con su peña diciendo lo que piensa de verdad, esto es, el montaje anticatalán (o en reuniones y cenas discretas con Roures, su creador televisivo pues este sujeto nació en un plató de televisión, como quien dice, y Junqueras), pero no toca pues ya no somos “anticasta” sino neocasta. Y todo poniendo poses y rostros de cemento cosa mala, más estudiado que el genial Robert de Niro ensayando frente al espejo en “Taxi Driver”, sólo que Iglesias de zumbado ni un pelo.

Empezaba a tambalearse el podrido sistema español del bipartidismo de la II Restauración borbónica (la I fue la de Cánovas del Castillo) y acá que “fabrican” en las cocinas del Régimen del 39 (yo no hablo del “Régimen del 78”, lo siento, así de furro es uno) una “falsa disidencia” por la “izquierda” -Podemos- y por la “derecha” -Ciudadanos de un neofascista como Rivera, un producto artificial donde los haya, aunque ya con ciertas “tablas”, idiotas no son, aunque peleles que se prestan al juego, sí-, y ya tenemos “cuatro patas” para sostener el tinglado otros añitos más hasta que nos manden a todos a tomar por culo por el sumidero de la Historia, pero como la gente aguanta con todo lo que le echen, eso parece, ochess, pues tiramillas, ké kohone. Y a vivir: carpe diem y vivalavirgen.

La cosa es así: la unidad de España no se puede tocar, se podrá hablar de “plurinacionalidad” (como Sánchez, que lo dice y parece que ha descubierto el mediterráneo y aun así lo crujen) y/o de “federalismo”, pero el artículo 2 de la Constitución ya lo consagra, y antes el Fuero de los Españoles franquista. Y las FSE, la Policía, es un pilar -como el Ejército, “columna vertebral de España”, dijo Felipe González nada más asumir la presidencia- de la democracia “que todos los españoles nos hemos dado”; del resto podéis jugar a que discutís. Y aquí es donde hay campo y cancha para los lucimientos de los piquitos de oro como Iglesias y demás charlatanes de bajo coturno comparados con los grandes sofistas griegos.

Hay mucha miga en el “procès” catalán. Y una baza muy importante, a nuestro juicio, es el comportamiento de los Mossos d’Esquadra a quienes ya están tirando con balín para ver de qué lado están -o presionar para que se pronuncien a la hora de la verdad, o sea, a la hora de poner las urnas -y no retirarlas por orden española- y votar si se quieren pirar o no. Todavía nos quedan por ver mayores burradas de estos fascistas congénitos, que no saben ni qué hacer ni las tienen todas consigo mirando a una Europa que, si enfrente tuviera un movimiento revolucionario, entonces sí, entonces vía libre a la sagrada unidad de España.

Auf wiedersehen.

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