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¿Israel es el remedio para la sed de gas de la Unión Europea?

En medio de la desesperación, la Unión Europea da palos de ciego buscando una alternativa a los suministros de gas ruso. Incluso se ha dirigido a Israel, dice el periódico turco Yeni Safak.

Los envíos de gas israelí a Europa pasarían por Turquía.

“El gas israelí está siendo considerado como una opción, su ruta está planeada vía Turquía, a través del Mediterráneo oriental”, asegura el periódico, añadiendo que en caso de tal acuerdo, “se espera que el barco turco esté en funcionamiento durante el período de transmisión”.

Centrándose en la perforación en aguas profundas para la extracción de petróleo y gas natural de los mares, Turquía ha incluido un cuarto buque de perforación en su flota. El nuevo buque de perforación, que partió de Corea del Sur el 7 de marzo, está previsto que llegue a Turquía el 19 de mayo.

“Un buque de nueva generación, que prestará servicio en el Mediterráneo oriental, iniciará su primera misión en julio, tras dos meses de trabajos preparatorios, lo que facilitará la exploración en aguas profundas y el dragado en el Mediterráneo”, afirma Yeni Safak.

El buque puede operar a profundidades de hasta 3.600 metros y es capaz de perforar hasta 12.200 metros.

En marzo Turquía e Israel discutieron entre bastidores el tendido de un gasoducto como una de las alternativas para Europa al gas ruso. El plan, concebido por primera vez hace años, es construir un gasoducto submarino que una Turquía con el mayor yacimiento de gas natural en alta mar de Israel, el Leviatán. El gas fluiría a Turquía y al sur de Europa.

Ni Turquía, ni Israel, ni Bruselas parecen tener en cuenta los litigios. El Líbano afirma que el yacimiento de gas israelí se encuentra en sus aguas jurisdiccionales y hay otros países, como Palestina, con reivindicaciones pendientes que no tienen una solución fácil, como ya hemos explicado en entradas anteriores.

Los países del Golfo Pérsico también basculan hacia Rusia y China

La Guerra de Ucrania está disminuyendo la influencia de Estados Unidos entre los países del Golfo Pérsico. Washington está perdiendo a muchos de sus aliados tradicionales en la región y esa tendencia se va a acelerar.

Varios acontecimientos recientes lo confirman. En primer lugar, las compras de armas de Arabia saudí se encaminan a Rusia de manera cada vez más acusada. En 2017 un monarca saudí viajó a Rusia por primera vez en un siglo, trayendo del brazo varios acuerdos militares.

En segundo lugar, la visita del Presidente sirio Bashar Al-Assad a los Emiratos Árabes Unidos el viernes pasado. La calurosa bienvenida que recibió de sus dirigentes fue una bofetada a Estados Unidos y a sus sanciones a Siria.

El gobierno de Damasco recupera su condición de miembro de la Liga Árabe y su papel en la toma de decisiones colectivas, y participará en la cumbre que se celebrará en Argel en noviembre.

En tercer lugar, Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos han rechazado los llamamientos de Biden para aumentar la producción de petróleo con el fin de bajar los precios y proporcionar suministros adicionales para permitir las sanciones occidentales contra las importaciones de petróleo y gas ruso.

En cuarto lugar, la visita del primer ministro británico, Boris Johnson, en nombre de Washington, a Abu Dhabi y Riad fracasó y tuvo que lanzar veladas amenazas a ambos países si no se alineaban con la línea oficial de la OTAN sobre Ucrania, se sumaban a las sanciones económicas contra Rusia y no rompían sus acuerdos de producción de petróleo con la OPEP.

En quinto lugar Arabia saudí ha invitado al presidente chino Xi Jinping para realizar una visita oficial y Riad se ha mostrado dispuesto a fijar el precio de sus ventas de petróleo a Pekín en yuanes. Eso indica que los países del Golfo pueden unirse al nuevo sistema financiero mundial que Rusia y China están desarrollando como alternativa al sistema occidental.

Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos se han negado a recibir al Secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken, para remediar el fracaso de la visita de Boris Johnson.

En cambio, el ministro de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohammed Ben Zayed Al-Nahyane, viajó a Moscú para entrevistarse con Lavrov.

Oriente Medio comienza a bascular y Siria podría en la bisagra del cambio, también por varias razones, pero especialmente porque podría mejorar las relaciones del los países del Golfo con Irán y, de rebote, acabar con la Guerra de Yemen.

Riad ya se ha ofrecido a acoger un diálogo multipartidista yemení y ha invitado oficialmente a participar al movimiento huthí.

El ejército iraní elimina a nueve generales del Mossad israelí en un ataque con misiles en Irak

El ataque ejecutado el sábado por el ejército iraní con 12 misiles balísticos Fateh-110 ontra una base militar de Erbil, en el Kurdistán irakí, ha eliminado a nueve generales del Mossad israelí.

Los generales israelíes estaban celebrando una reunión en el cuartel general de Erbil en ese momento preciso.

“Nueve generales del Mossad murieron en un ataque con misiles contra una base en Erbil: Adam Butler, Mathis Datris, Melissa Robert, Gabriel Tucker, Mark Zall, Smith, Connie, Minusy, Saul”, informó el periodista iraní Hayal Muazzin.

Estas informaciones no coinciden con las del periódico israelí Haaretz, cuyos reportajes informan de la muerte de cuatro oficiales superiores y de las heridas de otros siete.

“Doce misiles fueron disparados el domingo contra el consulado de Estados Unidos en la ciudad de Erbil, en el norte de Irak”, dijeron funcionarios de seguridad iraquíes.

Ayer el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní emitió un comunicado en el que reivindicaba la autoría de los ataques con misiles contra “centros estratégicos” israelíes en Erbil.

El comunicado asegura que dispararon misiles balísticos contra la sede del Mossad en Erbil y que cuatro oficiales israelíes murieron y siete resultaron heridos. También menciona que agentes de la inteligencia iraní destruyeron una red de espionaje israelí que operaba en Irak para reclutar agentes locales.

Aunque Estados Unidos niega haber tenido bajas, sólo unas horas después de los ataques, un avión médico de la Fuerza Aérea estadounidense aterrizó en Erbil, lo que indica que el bando estadounidense tuvo bajas, y probablemente también muertes.

—https://avia.pro/news/iran-unichtozhil-raketnym-udarom-9-izrailskih-generalov

Matanza de Baguz, en Siria: un bombardeo estadounidense asesinó a 80 civiles, en su mayoría mujeres y niños

Es muy probable que no hayan oído hablar nunca de la matanza de Baguz, ocurrida en Siria, en marzo de 2019, cuando los F-15 estadounidenses bombardearon a la población civil, asesinando a 80 personas al menos, en su mayoría mujeres y niños.

No han oído hablar de ello porque los medios de intoxicación callaron, como es costumbre entre los portavoces de la OTAN. Utilice un buscador a ver si encuentra algo por algún rincón de internet.

Los medios tejieron la consabida cortina de humo: en Baguz se entabló una “batalla por el último reducto” del Califato Islámico, dijo El País (1). Ahora a las masacres las llaman así: batallas.

No hubo tal batalla. Los mismos medios que promovieron la falsa historia difundida por el Pentágono, que se trató de una “batalla por el último reducto” del Califato Islámico, cambiaron luego de lenguaje: fue sin querer, un error lamentable en el que murieron decenas de civiles.

Después del engaño, el New York Times se enorgulleció de haber destapado el fraude (2). El lenguaje había cambiado y dieron la oportunidad al Pentágono de edulcorar la matanza. Fue un bombardeo con las mejores intenciones. Se produjo “en los últimos días de la batalla contra el Califato Islámico, cuando los miembros de la otrora feroz organización estaban acorralados en un campo de tierra junto a una ciudad llamada Baguz”.

También era mentira.

Lo que bombardeó la Fuerza Aérea de Estados Unidos fueron los emplazamientos del ejército regular sirio en las afueras de Baguz, en un intento de eliminar su presencia en esa parte de la frontera para entregársela a sus sicarios kurdos de las FDS.

En marzo de 2019 no había terroristas del Califato Islámico en Baguz. Era entonces y sigue siendo ahora una ciudad dominada por los kurdos, aunque hay puestos de control de ejército regular sirio en las afueras, algo muy común en el este de Siria.

Mientras que el ejército estadounidense se posicionó a lo largo de toda la frontera sirio-irakí, desde Hasakah en el norte hasta Al-Tanf en el sur, para dividir a las fuerzas de la resistencia siria, la zona de Baguz fue y sigue siendo el único cruce que no lograron controlar.

A causa de ello, ha habido y sigue habiendo muchos ataques con misiles y aviones no tripulados estadounidenses e israelíes en esa zona fronteriza estratégica, tanto antes como después de la masacre de Baguz, todos dirigidos a las fuerzas sirias, iraníes e irakíes.

La masacre de Baguz recuerda el bombardeo de Estados Unidos en septiembre de 2016 contra las tropas sirias apostadas en la montaña de Thardeh, detrás del aeropuerto de Deir Ezzor, que ayudó al Califato Islámico a apoderarse de esa posición estratégica.

Entonces, un bombardeo cuidadosamente planificado por las fuerzas aéreas estadounidenses y australianas, que duró una hora y mató a más de 120 soldados y fue calificado simplemente de un “error”. Los medios de comunicación occidentales no cuestionaron esa absurda explicación, ni preguntaron cómo no se corrigió un “error”, que permitió al Califato Islámico tomar la montaña.

En todo el mundo los medios de comunicación lavan la cara de las sanguinarias guerras de agresión de la OTAN.

(1) https://www.elpais.com/elpais/2019/03/10/album/1552223612_290043.html
(2) https://www.nytimes.com/2021/11/13/us/us-airstrikes-civilian-deaths.html

La OTAN traslada a Ucrania a unidades de Al-Qaeda que combaten en Siria

Un empresario sirio afincado en Ucrania, Tariq Al-Jasim, está formando una milicia yihadista para luchar contra las tropas rusas desplegadas en Ucrania. Al-Jasim ha aparecido en un vídeo difundido por un canal de noticias de los yihadistas sirios que combaten al gobierno de Bashar Al-Assad.

Según la Agencia de Noticias de la Red de Abjasia, Al-Jasim se está preparando para trasladar a los yihadistas de Siria a Ucrania.

Al-Jasim trabaja en el plan con el Ejército Nacional Sirio (SNA), respaldado por Turquía. Ya se han inscrito unos 200 militantes de la División Sultán Morad y del Frente al-Shamiya. Al parecer, se están reuniendo en la zona de Afrin, ocupada por Turquía, en el norte de Siria.

Al parecer, Kiev está planeando utilizar a Al-Jasim para canalizar a militantes sirios de las facciones del Ejército Nacional Sirio (SNA) e incluso del HTS hacia Ucrania. Esto no puede hacerse sin la ayuda de Turquía, que controla y dirige a estos militantes.

El hermano mayor de Al-Jasim, Saad, es uno de los dirigentes de Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), la sucursal de Al Qaeda en Siria, que controla la región de Idlib, en el noroeste de Siria. También es primo del emir de HTS, Mohamad Al-Abd. Emir es un término árabe utilizado habitualmente por los yihadistas para referirse a sus más altos dirigentes.

Al-Jasim lleva más de un año viviendo en Odessa. El sábado anunció la formación de un grupo armado para combatir contra las tropas rusas. El canal de Telegram, conocido como Muzamjer Al-Thawra Al-Suriyah, también reveló que el supuesto empresario es en realidad un traficante de drogas que trabajó como tal en Rusia, lo cual significa que trabaja para algún servicio de inteligencia occidental, posiblemente el MI6 britanico.

Los yihadistas están siendo aplastados por el ejército ruso en Siria y ahora quieren tomarse la revancha en Ucrania. Esto explicaría la presencia de las unidades chechenas de las Spetanaz, con amplia experiencia en la lucha contra los yihadistas en el Cáucaso.

—https://southfront.org/al-qaeda-linked-syrian-drug-dealer-al-jasim-to-funnel-militants-from-syria-to-ukraine/

La CIA y sus apéndices kurdos dejan escapar de la cárcel a 800 presos del Califato Islámico

El 20 de enero el Califato Islámico atacó la prisión de Ghweran, en Hasakah, al noreste de Siria, controlada por las milicias kurdas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que desempeñan el papel de apéndices del ejército estadounidense en la región.

Los atacantes detonaron un coche bomba en la puerta norte de la prisión. Avanzaron en tres direcciones con más de 100 miembros y otros 100 presos del Califato Islámico iniciaron un motín dentro de la prisión. Su número aumentó rápidamente después de que tomaran el control del depósito de armas dentro de la prisión.

La Asayish, la policía kurda, anunció un toque de queda de una semana en Hasaka. Todos los puntos de entrada fueron sido bloqueados para impedir la entrada de refuerzos del Califato Islámico. A pesar del despliegue de controles de seguridad en toda la ciudad, unos 800 prisioneros lograron escapar, según Amaq, el medio de comunicación del Califato Islámico.

Seis días después, tras los combates más intensos desde la derrota del Califato Islámico en 2019, las FDS anunciaron la rendición de los miembros del Califato Islámico que huían y afirmaron haber recuperado el control total de la prisión y sus alrededores.

Más de 200 personas de ambos bandos murieron en el tiroteo. Los violentos enfrentamientos provocaron el desplazamiento de miles de civiles y grandes daños en las infraestructuras, atribuidos a las incursiones estadounidenses dirigidas a los barrios de Al-Zohour y Ghweran.

Los detalles del asalto y la fuga de prisioneros no están claros aunue, en cualquier caso, pone de manifiesto una estrecha coordinación entre los grupos del Califato Islámico dentro y fuera de la prisión.

Los kurdos hacen grandes negocios en las cárceles

Los carceleros kurdos facilitaron la incautación del depósito de armas por parte del los presos del Califato Islámico.

La cárcel es uno de los negocios más sucios con los que se financian los kurdos. En las nueve zonas controladas por las FDS y Estados Unidos hay un gran número de prisiones, que son objetivos potenciales de ataques parecidos, especialmente la prisión de Kamba Al-Bulgar, al este de Al-Shaddadi, en las afueras de Hasaka, que alberga a 5.000 miembros del Califato Islámico.

Miembros del Califato Islámico han llegado a pagar a las FDS hasta 8.000 dólares para ser liberados, algo que no sería posible sin la aprobación de la CIA (1).

La prisión es la mayor agrupación de fuerzas que tiene el Califato Islámico del mundo. Alberga a unos 3.500 miembros de más de 50 nacionalidades diferentes. Está enclavada en una de las zonas más fortificadas de las FDS y de las tropas de Estados Unidos.

Pero poco antes del asalto, las FDS retiraron a tres destacamentos que cuestodiaban puntos cercanos a la prisión, lo que proporcionó una ruta de escape para varios cabecillas del Califato Islámico hacia lugares custodiados por la CIA.

Un coche bomba fue capaz de atravesar el cordón de seguridad de las FDS para llegar hasta la misma puerta de la prisión, a sólo un kilómetro del mayor cuartel militar estadounidense de la región.

El ataque coincidió con una operación planificada de antemano para liberar a los detenidos, calificados como “arrepentidos”, para agruparlos en dos lugares específicos cercanos a Hasakah. Aprovechando el caos de las incursiones estadounidenses, Estados Unidos transportó a 750 terroristas del Califato Islámico en autobuses y todoterrenos a lugares del desierto de Al Bukamal, al oeste de la frontera sirio-iraquí, y al este de la montaña de Al Bishri, al sur de Deir Ezzor.

Entre los miembros del Califato Islámico liberados se encontraban varios altos mandos, muchos de ellos de nacionalidad árabe, belga y holandesa. Estaban protegidos por unidades de las FDS y el espacio aéreo estaba protegido por aviones de reconocimiento de Estados Unidos que vigilaban su avance y garantizaban su seguridad, evitando las rutas de alto riesgo.

La inteligencia irakí abre una investigación sobre la fuga

La inteligencia irakí ha investigado esta fuga porque el objetivo era introducir 5.000 terroristas en el país. Por este motivo el ejército irakí ha intensificado sus patrullas en la frontera con Siria.

Un documento de la misma fuente irakí afirma que el número de detenidos del Califato Islámico es mayor que el anunciado por las FDS, aunque no suministra cifras concretas.

Para justificar su complicidad en la fuga, las FDS culparon a los turcos y a los rusos de ella, una excusa reiterada por el Times (2). Pero el asunto ocurrió justamente al revés. El ataque a la cárcel fue precedido por una campaña militar sirio-rusa procedente del este de Homs y encaminada hacia las profundidades de la Badia, el desierto sirio.

El objetivo es eliminar a unos 2.000 terroristas del Califato Islámico desplegados en varios puntos de la región. Las tropas que custodian el aeropuerto T4 fueron reforzadas y se han iniciado patrullas aéreas sirio-rusas con cazas rusos Su-34 y Su-35, aviones de alerta temprana A-50 y aviones sirios MiG-23 y MiG-29.

El plan es, pues, muy ambicioso se desplegará a lo largo de los Altos del Golán, la región sur, el río Éufrates y el norte de Siria. Los pilotos sirios controlan el espacio aéreo y dan cobertura a los cazas, mientras que las tripulaciones rusas realizan ataques contra objetivos terrestres.

El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado que este tipo de misiones conjuntas se llevarán a cabo de forma regular. El motivo lo explicó Alexei Zaitsev, subdirector del Departamento de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia: Estados Unidos y las FDS no han logrado eliminar al Califato Islámico ni garantizar la seguridad en una de las regiones que controlan: el noreste de Siria.

“El éxito del ataque del Califato Islámico a la prisión de Sinaa, donde estaban recluidos los terroristas más peligrosos, demostró una vez más que el ejército estadounidense ha fracasado en su misión”, dijo Zaitsev.

La presencia militar de Estados Unidos en Siria es un “ocupación” y uno de sus objetivos es crear un enclave kurdo en el norte, como ya hicieron en Kosovo tras la Guerra de los Balcanes.

(1) https://www.dumptheguardian.com/world/2021/nov/22/former-is-fighters-say-they-paid-way-out-of-kurdish-jail-in-reconciliation-scheme
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/west-has-ignored-jihadist-prisons-but-it-cant-ignore-hasakah-attack-g8wjl9qxp

Un operativo turco en Ucrania que ha pasado desapercibido

Los medios han publicatado abundamentemente una operación del ejército estadounidense en Idlib tenía como objetivo a un dirigente del Califato Islámico. Sin embargo, las 15 víctimas civiles colaterales han eclipsado el objetivo inicial de la operación.

Según dicen, el dirigente del Califato Islámico tenía más de 24 apodos. Uno de ellos es Al-Hachimi Al-Quraichi (*), una referencia básica bastante ingenua utilizada por los neófitos de la inteligencia estadounidense interesados en el islamismo.

Según las informaciones, este dirigente, que pasó por cárceles estadounidenses en Irak junto a otro personaje oscuro, Al-Baghdadi, activó su cinturón de explosivos cuando se acercaron las tropas estadounidenses.

Al igual que en la redada contra Bin Laden en Pakistán, uno de los helicópteros militares que participaron en el operativo fue destruido. La información militar estadounidense aclaró esta vez que las fuerzas estadounidenses se vieron obligadas a destruir el avión tras un fallo mecánico.

El cabecilla terrorista vivía en un edificio de tres plantas encima de una familia que no sabía quién era realmente su vecino. Esto explica las víctimas civiles colaterales, en su mayoría niños.

La incursión tuvo lugar en un territorio controlado por Turquía y, por tanto, por la OTAN. Esto significa que el dirigente terrorista vivía bajo el paraguas de los imperialistas.

El patrón se reproduce. La mayoría de los dirigentes -reales o supuestos- de Al Qaeda y el Califato Islámico proceden de los países de la OTAN y nunca de los países del Eje del Mal.

Otro patrón: todos los dirigentes del Califato Islámico han pasado por las cárceles y campos de internamiento del ejército estadounidense en Irak antes de esfumarse repentinamente en el aire. Reaparecen un poco más tarde a la cabeza de grupos armados y equipos militares procedentes de los excedentes de la OTAN o, a veces para que parezca más natural, de un arsenal búlgaro o rumano.

Un país de la OTAN, Turquía, participó en el operativo y sabía que el cabecilla del Califato Islámico, cuyas unidades combaten en Hasakeh, se encontraba en su zona bajo su control en el norte de Siria. Nunca se preocupó por él porque carecía de interés político ni militar.

El operativo de Idlib coincide con una incursión turca en Ucrania, donde la inteligencia turca persiguió a un traficante de armas que amenazó con sacar a la luz toda la red turca de contrabando de armas en las zonas de guerra.

Desde hace algunos años, Turquía ha tejido una red de tráfico de armas en Asia central, Oriente Medio y África, donde subcontrata las guerras que interesan a la OTAN. El gobierno de Erdogan está consolidando su propio complejo militar-industrial y extendiendo su influencia mucho más allá de los antiguos confines del Imperio Otomano.

La operación turca en Ucrania no sólo costó mucho menos que la operación estadounidense en Idlib, que se distinguió por un enorme despilfarro de recursos, sino que tuvo un rendimiento infinitamente mayor, ya que Ankara logró un objetivo estratégico real, mientras que Washington está lavando su imagen sobre la base de un asunto obsoleto que no tiene ningún impacto en la situación regional.

(*) https://www.cbsnews.com/news/isis-confirms-abu-bakr-al-baghdadi-death-announces-new-leader-abu-ibrahim-al-hashimi-today-2019-10-31/

Los crímenes de guerra de Estados Unidos en Siria son la regla, no la excepción

Estados Unidos no quiere saber lo que ocurre en sus guerras. Quiere creer que toda guerra comienza de buena fe. Quiere creer que nuestro bando está limpio, como debería estarlo cualquier fuerza de buena fe. Y luego, en algún momento, queremos olvidarnos de todo, excepto de unos cuantos ascensos en clase business para los soldados que vuelvan a casa la semana que viene por Acción de Gracias. Pero, ¿qué ocurre cuando la verdad, la verdad primordial que va más allá de un solo acontecimiento, emerge de debajo del pesado manto de las mentiras?

Quizá recuerden que Estados Unidos entró en guerra en Siria en 2015 bajo el mandato de Barack Obama. De hecho, se convirtió en un tema importante en la campaña de 2016, con la pregunta, omnipresente en los debates: “¿Pondrías soldados en el terreno?” Trump, que no estaba abiertamente a favor, lo hizo de todos modos, y ahora, bajo un tercer presidente, unos 900 estadounidenses siguen sobre el terreno en Siria buscando una salida.

Sería sorprendente que uno de cada 100 estadounidenses supiera hoy que seguimos en guerra en Siria. No le pregunten al senador Tim Kaine, compañero de fórmula de Clinton en 2016. En una reciente audiencia, dijo sobre Estados Unidos: “Me alivia que, por primera vez en 20 años, los niños que nacen hoy en este país no lo hagan en una nación en guerra”. Es dudoso que Kaine o cualquier otra persona, cuando se le informe de la batalla en curso en Siria, pueda explicar por qué continúa.

Por eso fue bastante sorprendente ver que el New York Times publicara en primera página una investigación sobre un ataque aéreo estadounidense de más de dos años en Baghuz, Siria, que mató a unas 80 mujeres y niños. Aunque todo el ataque fue filmado por un avión no tripulado, es poco probable que se pueda hacer un recuento exacto del número de muertos, ya que las armas lanzadas -con un total de más de 2.500 libras de explosivos- habrían reducido a la mayoría de los muertos a una fina neblina rosa. Es difícil contar esto. La cantidad de explosivos utilizados contra estos objetivos humanos indefensos en el aire era aproximadamente equivalente a la que llevaba un bombardero B-25 durante la Segunda Guerra Mundial. No hay nada quirúrgico en eso.

El resto del artículo del [New York] Times es un estribillo conocido: el ataque de Baghuz de 2019 fue una de las mayores matanzas civiles de la guerra, pero nunca ha sido reconocido públicamente por Estados Unidos. Un jurista militar calificó el ataque como un posible crimen de guerra, que requiere una investigación. Pero en casi todas las etapas, los militares trataron de encubrir lo sucedido. El número de muertos se redujo al mínimo. Los informes se retrasaron, se sanearon y, por supuesto, se hicieron confidenciales. Las fuerzas de la coalición arrasaron rápidamente el lugar de la explosión. Un denunciante, en contacto con el Congreso, perdió su trabajo.

El New York Times reconstruyó lo sucedido, detalló el encubrimiento y publicó la historia este fin de semana. Un portavoz del Centcom dijo: “Aborrecemos la pérdida de vidas inocentes”, pero mantuvo que el ataque aéreo estaba justificado según las normas que ellos mismos establecieron. Es muy poco probable que salga algo más de esto. Los cuerpos cenicientos de mujeres y niños son otros fantasmas de la política de guerra de Estados Unidos.

Por supuesto, hay mucho por lo que indignarse, incluido el hecho de que personas buenas han intentado denunciar algo muy malo a través de la cadena de mando y han sido amordazadas y frustradas en todo momento. Parece que la supervisión y la responsabilidad no existen. Y sí, el denunciante se ha quemado. Otra vez.

Pero el verdadero escándalo es el que no reconoce el [New York] Times. Lo tratan como si todo fuera nuevo: la conmoción por las muertes de civiles, el encubrimiento, el denunciante [convirtiéndose] él mismo en el nuevo objetivo. Pero nos negamos, en nuestra recién descubierta buena fe, a reconocer que esto está más cerca de la norma que de la excepción. Tras casi 1.000 ataques aéreos en Siria e Irak en 2019, en los que se utilizaron 4.729 bombas y misiles, el recuento militar oficial de muertes de civiles en el año fue de unos míseros 22. Como civil del Departamento de Estado integrado en el ejército durante la Guerra de Irak 2.0, vi muchos restos de edificios afectados por ataques aéreos. Era muy difícil mantener la ilusión de que estos edificios -cada uno de ellos con cuatro plantas y varios pisos en un barrio normal de casas pequeñas- contenían sólo insurgentes cuando fueron destruidos. Pero eso es lo que nos dijimos a nosotros mismos.

Elegimos utilizar el término crimen de guerra sólo cuando podemos atribuirlo a un pelotón rebelde o a un SEAL sádico. Pero cuando se trata del uso de armas modernas contra grupos de civiles, se convierte en una especie de acontecimiento cuasi legal que debe ser debatido y comentado en forma pasiva. ¿Se han cometido errores? ¿Podemos encontrar una manera de reducir esto a un error inevitable, tal vez cometido por un chico de los azotes que puede ser castigado con poco coste para todo el cuerpo que lo puso en un terreno tan fértil para las atrocidades?

Permitimos que Estados Unidos presente sus guerras como precisas y humanas porque, para apoyar políticamente la guerra en un marco orwelliano, es necesario creerlo. Tenemos que creer que cada informe de víctimas civiles se investiga y los resultados se hacen públicos, un modelo de responsabilidad. Nos lo creemos tanto que nos escandalizamos al leer sobre un ataque aéreo en Siria y nos precipitamos al refugio psicológico de centrarnos en el encubrimiento, no en la matanza.

La narrativa preferida es sonar como una línea de noticias de Netflix: “¡Un puñado de valientes reporteros sabían lo que era correcto y arriesgaron todo para exponer el crimen!” Pasamos convenientemente por alto el encubrimiento del encubrimiento: el que oculta el hecho de que lo que ocurrió en Siria fue porque estábamos en guerra con un enemigo dudoso, bajo reglas de enfrentamiento dudosas, con un propósito dudoso, y qué pena que vaya a morir gente en esas circunstancias.

No es diferente de Vietnam o Faluya, o de las decenas de bodas afganas, o de cuando los hospitales fueron blanco de ataques y murieron personas inocentes. Esta es la conversación que Estados Unidos ha evitado desde el día en que nos proclamamos la Policía Mundial y declaramos unilateralmente que teníamos razón, simplemente porque éramos nosotros los que lo hacíamos, sea lo que sea. Esta es una conversación sobre la diferencia entre luchar y matar. Seguimos viendo Hiroshima -y Baghuz- como la excepción, no la regla.

Peter Van Buren https://responsiblestatecraft.org/2021/11/16/the-us-makes-the-rules-and-syria-massacre-was-no-exception/

Una unidad militar secreta de Estados Unidos es la responsable de los ataques contra civiles en Siria

Desde 2014 una unidad militar secreta de Estados Unidos, llamada Talon Anvil, es la responsable de un elevado número de muertes de civiles en la Guerra de Siria.

Operativa hasta 2019, la célula de coordinación de los ataques militares secretos de Estados Unidos debía identificar objetivos del Califato Islámico en Siria, como convoyes, coches bomba y centros de mando. Sin embargo, los disparos, efectuados por los pilotos siguiendo instrucciones, causaron muchas muertes entre la población civil: agricultores, niños en la calle y familias que huían de los combates.

Menos de 20 operadores formaban parte de la unidad, pero durante su funcionamiento se dispararon decenas de miles de bombas y misiles contra el Califato Islámico. Durante este período, el índice de víctimas civiles en Siria aumentó de forma espectacular, según Larry Lewis, antiguo asesor del Pentágono y del Departamento de Estado.

“Era mucho más alto de lo que se podía esperar de una unidad americana. El hecho de que [la tasa de muertes] haya aumentado de forma drástica y constante durante un periodo de varios años me sorprendió”, dice Lewis.

Entre los ejemplos de “malos ataques”, es decir, misiones que provocaron víctimas civiles injustificadas, está el bombardeo cerca de la ciudad de Manbij en otoño de 2016. Según un antiguo oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, Talon Anvil vio allí a tres hombres, todos con bolsas de tela, trabajando en un olivar. Aunque no tenían armas y no estaban cerca de ningún combate, Talon Anvil insistió en que esos hombres eran combatientes del Califato Islámico. Todos murieron por un misil.

Otro ejemplo es la operación llevada a cabo en marzo de 2017 en Al-Karama, cuando una bomba alcanzó un supuesto centro de entrenamiento del Califato Islámico. Cuando el humo se disipó, las cámaras de infrarrojos mostraron a mujeres y niños saliendo a trompicones del edificio parcialmente derrumbado.

Oficialmente, Talon Anvil nunca existió: casi todo lo que hacía era altamente clasificado. La mayoría de los ataques fueron ordenados por comandos de rango relativamente bajo de Delta, una unidad de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos dependiente del Mando Conjunto de Operaciones Especiales.

El principal centro de operaciones de la Fuerza Aérea en la región fue informado en repetidas ocasiones sobre los “malos ataques”, pero sus dirigentes parecían reacios a investigar la unidad, según un antiguo oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea.

Los pilotos a veces se negaban a lanzar bombas porque Talon Anvil quería atacar objetivos dudosos en zonas densamente pobladas. Los oficiales superiores de la CIA también advirtieron a otros militares sobre la extraña distribución del fuego.

En unos siete años y medio de operaciones en Siria e Irak, la coalición encabezada por Estados Unidos ha informado de 1.417 muertes de civiles por ataques aéreos. Sin embargo, según las estimaciones de Air Wars, la cifra es mayor: entre 8.159 y 13.192 personas.

—https://www.ibtimes.sg/what-talon-anvil-thousands-civilian-deaths-syria-blamed-us-secret-cell-61758

Las semillas de Estados Unidos van camino de Siria y las de Siria marchan hacia Estados Unidos

Después de diez años de guerra, Estados Unidos ha fracasado en su intento de derrocar al gobierno sirio y desde entonces su única aspiración es la desestabilización, uno de cuyos instrumentos es el saqueo. Es conocido el robo del petróleo, pero no lo es tanto el de las semillas, es decir, provocar al hambre cambiando la agricultura autóctona.

A través de la Usaid y las ONG, los imperialistas se están llevando las semillas de Siria y las quieren sustituir por semillas contaminadas procedentes de Estados Unidos. El plan ya está en marcha en la región de Hassakah, que el ejército de Estados Unidos controla a través de su sicarios kurdos, y lo justifican con el pretexto de una “ayuda humanitaria” para paliar el hambre.

El gobierno sirio ha denunciado a la ONU el robo de los silos de trigo y del petróleo por los ocupantes estadounidenses, que pretenden destruir los cultivos con unas semillas que contienen nematodos. Las semillas importadas pueden destruir las cosechas y se pueden expandir de un campo a otro.

A través de la agricultura, Estados Unidos manipula la alimentación de las poblaciones de Oriente Medio para hacerlas dependientes de las importaciones de trigo estadounidense. Ya lo hicieron en Egipto tras los acuerdos de Camp David y en 2007 Paul Bremer, enviado especial de Estados Unidos a Irak, aconsejó a los agricultores que no plantaran sus propias semillas porque el gobierno de Washington les proporcionaría semillas de mucha mejor calidad.

El 10 de noviembre la Usaid anunció públicamente: “Un socio de Usaid en el noreste de Siria sigue distribuyendo harina de trigo a las panaderías locales para proporcionar pan a las familias desplazadas, los refugiados y las comunidades que acogen a personas vulnerables. Después de una temporada de lluvias extremadamente escasas, esta ayuda es aún más crítica para mejorar la seguridad alimentaria”.

La embajada estadounidense también anunció la entrega de semillas de trigo: “Las semillas de trigo ya están cargadas y de camino al noreste de Siria. La Usaid está ofreciendo casi 3.000 toneladas de semillas de trigo de alta calidad a los agricultores del noreste de Siria al comienzo de la temporada de siembra del trigo. El trigo se considera la columna vertebral del sector agrario de Siria. Estas semillas permitirán a cientos de agricultores producir cerca de 32.000 toneladas de trigo el próximo año, garantizando que los sirios dispongan de harina, pan y otros productos de trigo para alimentar a sus familias y evitar nuevas crisis económicas” (1).

El 18 de noviembre, la corresponsal de Al-Mayadin en Damasco, Dima Nassif, añadió que la oferta de semillas de trigo de la Usaid forma parte de la guerra de Estados Unidos, que estaba tratando de matar de hambre a la población siria.

El 23 de noviembre la agencia oficial de noticias siria, Sana, confirmó de que las pruebas realizadas por los laboratorios del Ministerio de Agricultura habían demostrado que las semillas entregadas por la Usaid a los agricultores sirios estaban contaminadas por un nematodo perjudicial para las cosechas (2).

Las semillas parecían tener un origen turco porque los sacos llevaban un sello de la ciudad turca de Adana. Pero son de origen estadounidense y también llevan la inscripción “Regalo del pueblo estadounidense”.

Tres días después el prefecto de la región de Hassakah, el general Ghassan Al-Jalil, declaró a la cadena de televisión siria Al-Ajbariya que las semillas no eran de origen turco sino estadounidense: “Las semillas habían entrado en la región de Hassakah a través de la frontera turca. Recibimos y analizamos inmediatamente muestras de este envío. Los resultados mostraron una contaminación de alrededor del 0,3 por ciento con un parásito de la familia de los nematodos, una enfermedad que mata el suelo después de una o dos cosechas. Por lo tanto, estas semillas no deben ser sembradas por tres razones: 1) por la asociación frecuente con otro parásito causante de la podredumbre de la espiga; 2) por la reducción de la germinación en más del 80 por ciento; 3) por la presencia de más del 3 por ciento de semillas en mal estado” (3).

Pero si las semilas de Estados Unidos van camino de Siria, las de Siria marchan hacia Estados Unidos.

El banco de semillas del centro Icarda, en Alepo, fue robado y trasladado de contrabando al archipiélago ártico de Svalbard en Noruega, mientras que su centro de investigación se trasladó a Líbano y Marruecos, después de que el edificio fuera atacado por mercenarios a sueldo del ejército estadounidense.

En 2018 la Yale School of The Environment publicó un estudio de Mark Schapiro titulado “Cómo las semillas de una Siria devastada por la guerra podrían ayudar a salvar el trigo americano” (4). Es un análisis en el que los vínculos de la ciencia con el imperialismo aparecen a las claras. Después de apoyar la agresión y la ocupación militar de Siria, el autor asegura que las semillas robadas a Siria serían un buen remedio para combatir las enfermedades de los cultivos de Estados Unidos.

Las semillas sirias “podrían llegar pronto en los alimentos consumidos por los estadounidenses”, escribe Shapiro.

Estados Unidos introduce en Siria sus propias semillas para atacar un pilar estratégico de la independencia y la estabilidad de Siria. El parlamentario Jaled Abboud ha recordado que desde los años sesenta Siria ha tomado el control de la producción de trigo, subvencionando a los agricultores, invirtiendo en regadíos, construyendo instalaciones de almacenamiento, garantizando la compra de las cosechas, etc. para lograr la autosuficiencia en trigo, con la idea estratégica de garantizar la alimentación de la población, la independencia y la estabilidad social y política del país.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=FHqvAZr3jso
(2) http://www.sana.sy/fr/?p=245672
(3) https://www.youtube.com/watch?v=ppzK0y1LreA
(4) https://e360.yale.edu/features/how-seeds-from-war-torn-syria-could-help-save-american-wheat

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