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Desarticulada una red israelí que traficaba con órganos de refugiados sirios

La policía turca ha arrestado a un israelí por vender órganos humanos de refugiados sirios en Estambul.

Boris Walker, también conocido como Boris Wofman, fue arrestado por llevar a cabo operaciones quirúrgicas ilegales con refugiados sirios en clínicas turcas.

Los clientes de la red recibían un órgano a cambio de pagar entre 70.000 y 100.000 euros, según la acusación dirigida contra él. Por el contrario, los refugiados sirios que donaban los órganos recibían una cantidad muy baja.

Wolfman estuvo buscado por la Interpol por tráfico de órganos en el pasado. Puso anuncios en periódicos rusos para encontrar a potenciales donantes y no explicó a los donantes los riesgos físicos y psicológicos que corrían. Además les negó cualquier información necesaria antes de tomar su decisión.

Wolfman fue acusado de tráfico de órganos humanos en el pasado en Kosovo, Azerbaián y Sri Lanka entre los años 2008 y 2014.

Entonces formaba parte de otra red dirigida e integrada por siete israelíes que llevó a cabo “decenas de operaciones” entre 2008 y 2014, según fuentes del Ministerio de Justicia israelí. Esta red explotaba la necesidad económica de los donantes y la angustia de los receptores para ganar grandes cantidades de dinero.

Uno de los miembros de la red, Avigad Sandlar, visitaba a pacientes en Israel con vistas de proponerles la adquisición de órganos de personas que vivían en Kosovo, Azerbaián y Sri Lanka.

El tercer inculpado, Moshé Harel, actuaba también en Kosovo con un médico turco, Yusuf Ercin Sonmez.

Un cuarto miembro de la red era el doctor israelí Zaki Shapira, considerado como un experto en materia de trasplantes de órganos. Fue jefe de servicios para este tipo de intervenciones en el Hospital Beilinson, cerca de Tel Aviv, hasta su jubilación en 2003.

El pasado año otro israelí, Gadelya Tauber, fue detenido en la ciudad brasileña de Recife. Estaba considerado como el jefe de una red israelí implicada en el tráfico de órganos humanos y en búsqueda y captura internacional desde 2009, cuando fue detenido en Italia y logró huir. Tauber llegó a bordo de un vuelo procedente de Sao Paulo y fue detenido por policías brasileños.

Durante estos cuatro años, Tauber circuló libremente por varios países como Israel, Estados Unidos y Canadá cambiando frecuentemente de residencia.

Según los cargos que constan contra él, el israelí organizó desde 2002 una red de tráfico de órganos a partir de Brasil. Él engañó a 47 brasileños de barrios pobres de Recife y Pernambuco para que le vendieran sus órganos. Estos últimos eran enviados al Hospital de Sant Agostini en Durban (Sudáfrica), donde sus órganos eran extraídos y transplantados en pacientes israelíes que esperaban sobre todo un riñón. Las víctimas firmaban una falsa declaración afirmando que los destinatarios de esos órganos pertenecían a su familia.

Cada operación proporcionó a Tauber y otros miembros de su red en Israel y Brasil una suma de 150.000 dólares estadounidenses. Los brasileños donantes recibían una pequeña suma de entre 5.000 y 30.000 reales brasileños (entre 2.200 y 13.200 dólares) por sus órganos. En total, la red se embolsó más de 4 millones de dólares por estas operaciones.

Tauber fue condenado por un tribunal italiano a 11 años y 9 meses de cárcel, pena que fue posteriormente reducida a 8 años y 9 meses. Cuando emprendió la huida, él debía todavía cumplir 4 años y 9 meses en prisión. El gobierno brasileño pidió la extradicción de Tauber a fin de que cumpliera el resto de su pena en Brasil.

Otras 12 personas fueron detenidas en Brasil como reclutadores de donantes. En Sudáfrica, 20 médicos y enfermeras que practicaban las intervenciones quirúrgicas han sido también detenidos.

Esta red de tráfico de órganos fue desarticulada en mayo de este año. Se dedicaban a vender en Israel los órganos humanos que obtenían en países como Kosovo, Azerbaián, Sri Lanka y Turquía.

Fuente: http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?eid=113958&cid=23&fromval=1

El Califato Islámico quiere extenderse a China

El Califato Islámico está incrementando su propaganda en chino mandarín para iniciar una guerra en China. El grupo ha publicado recientemente una canción en chino en sus redes sociales. Los cantantes tienen una pronunciación muy buena por lo que podrían ostentar dicha nacionalidad.

La letra versa sobre los supuestos éxitos del grupo yihadista y su ideología, según el Wall Street Journal. El contenido y el idioma demuestran que el Califato Islámico busca extender su lucha a China, indica el periódico.

China posee un problema de seguridad en la Región Autónoma de Xinjiang, donde viven los uigures, una minoría de origen turco que habla un idioma emparentado con este último. Al menos 1.200 de miembros de esa etnia luchan ahora en Siria e Iraq en las filas del Califato Islámico. En el propio Xinjiang se han producido varios atentados y varios grupos allí buscan la independencia de China y la creación del “Turquestán Oriental”.

El hecho de que la canción esté en chino y no en el idioma uigur indica que el Califato Islámico busca extender su influencia más allá de Xinjiang y podría intentar influir también a la etnia hui, que cuenta con más de 10 millones y profesa el Islam. Sin embargo, los huis nunca han mostrado tendencias separatistas o conflictivas hacia Pekín. El afamado navegante chino Zheng He, que vivió en el siglo XV y llegó a las costas de África, era miembro de esta etnia.

Otros analistas creen que la canción en mandarín es simplemente una advertencia a China para que no se implique en la lucha contra el Califato Islámico en Siria e Irak.

El mes pasado, el Califato Islámico asesinó por primera vez a un ciudadano chino y en otro vídeo declaran a Taiwán como un país independiente.

De este modo, la canción y los últimos actos del Califato Islámico podrían ir dirigidos a crear una ansiedad en la sociedad china, una técnica utilizada por los wahabíes en todo el mundo y a través de la historia.

Estas amenazas podrían tener, sin embargo, el efecto contrario y llevar a los chinos a implicarse en una guerra preventiva en Siria, como ha hecho Rusia.

Fuente: http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?eid=114002&cid=26&fromval=1

El 22 por ciento de la población israelí es pobre

El miércoles el Instituto Nacional de Seguridad de Israel publicó su informe anual según el cual 1.709.300 habitantes vivían en la pobreza el año pasado, una cifra que supone el 22 por ciento de la población total.

El número de pobres muestra una tendencia al alza en comparación con el año anterior.

Según el informe, un individuo con un ingreso mensual de menos de 3.077 NIS (nuevo shekel israelí) o 796 dólares, se considera pobre, al igual que cualquier pareja que gane menos de 4.923 shekels (1.274 dólares) al mes.

El autor del informe, Daniel Gottlieb, dijo que el aumento de la pobreza era más probable debido a la reducción del régimen de asignaciones por los hijos en 2013.

“Hubo un aumento continuo de los precios de la vivienda y el alquieler y un agravamiento de la pobreza, en parte debido a la reducción de las asignaciones por hijos, que influyó en 2014”.

Las ONG se apresuraron en reaccionar al informe, criticando fuertemente al gobierno de Tel Aviv por sus políticas económicas.

“Las cifras del informe son impactantes, como de costumbre, pero no sorprende. Los pobres en Israel no son de suficiente interés para el régimen”, dijo el presidente de la Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos, el rabino Yechel Eckstein.

“El sufrimiento de cientos de miles de ancianos, niños y familias que se han derrumbado bajo el peso de la pobreza, es una vergüenza y una ‘amenaza real’ a la situación social”, agregó.

Israel tiene la segunda tasa más alta de pobreza dentro de la OCDE. Sólo México tiene una tasa peor que Israel en la lista.

La agresión imperialista contra Siria (y 3)

Eduardo Luque

[…] Las similitudes entre el caso libio y sirio son muchas; también algunos de sus personajes; el primero, el expresidente Sarkozy. Éste se reunía el 6 de septiembre del 2011 en el Palacio del Eliseo con el patriarca maronita de Siria, S. B. Bechara Boutros Rahi, principal autoridad de la más importante iglesia oriental vinculada a Roma. En esa tensa y tormentosa reunión adelantó dos hechos: que la guerra contra Siria estaba decidida y que se impondría en el poder a los Hermanos Musulmanes.

El segundo actor fue el ministro de Asuntos Exteriores francés Alain Juppé; condenado a 18 meses de cárcel por corrupción, fue rescatado del ostracismo político por su mentor, el presidente francés. Sin embargo los medios occidentales hicieron un enorme ejercicio de desmemoria y se olvidaron de su pasado inmediato.

El tercer personaje es el presidente Obama, que continúa su política de reconfiguración de Oriente Próximo. El cuarto es David Cameron, un mediocre político sin ideas, que se propone como recolonizador del antiguo imperio británico. El Estado de Israel se apresta a intervenir militarmente cuando vea la ocasión. Dos nuevos elementos se incorporan: la monarquía absolutista de Jordania, y Turquía (de donde proceden las armas que nutren a los grupos militares en territorio sirio). Un confuso incidente, donde un peregrino turco y el chófer del autobús resultaron heridos por pedradas, fue presentado en Occidente como el asesinato de estas personas a manos del ejército sirio; el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Ahmet Davutoglu, insinuó que Ankara podría considerar una acción militar contra Siria si el presidente Al-Assad no abandona el gobierno de forma “inmediata e incondicional”. El presidente turco Erdogán comparó inmediatamente al gobierno sirio con “Hitler y Mussolini”.

Los rumores de una intervención militar desde Turquía que permitiera a la OTAN actuar en defensa de uno de sus miembros son alentados por la inteligencia israelí. Estamos en una fase de guerra no convencional, con envío de mercenarios y de fuerzas especiales para desestabilizar el régimen. La narración que se nos ofrece por parte de los medios nos aleja de esta realidad. El abismo entre la imagen y la realidad se hace cada vez más sangrante. ¿Por qué hemos de fiarnos de unos medios de comunicación occidentales que, como hemos visto en el caso de Irak, Afganistán, Libia, han tergiversado la realidad hasta convertirla en una parodia de sí misma? Internet no es necesariamente la fuente de la sabiduría y la verdad sino un moderno campo de batalla para la desinformación y el control de la opinión pública. ¿Debemos pasar por alto que los países propulsores del genocidio iraquí (EEUU, Francia, Inglaterra, Arabia Saudita) sean los que guíen y nos muestren quién es bueno y quién malo ¿Precisamente ellos? ¿Es más veraz su palabra que la de los cancilleres rusos o chinos?

Siria, como hemos señalado, es una pieza clave en el proyecto de reconfiguración geoestratégica de EEUU y la OTAN. La intervención político-militar abarcaría desde el norte de África hasta Asia central. El imperio y los países de la Unión Europea no tienen problema en aliarse a sectores confesionales mientras no cuestionen el modelo neoliberal. Importa bien poco que los nuevos gobernantes no respeten ni los más elementales derechos humanos. El caso libio con la imposición de la Sharia como fuente del derecho es el ejemplo más inmediato. Occidente no cuestiona las dictaduras medievales de Arabia Saudita, Qatar o Barhein; en cambio, un país laico como Siria es inaceptable. La guerra contra Siria puede fácilmente evolucionar hacia una guerra de la OTAN y Estados Unidos contra Irán. En noviembre el veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU evitó la acción militar. La situación es extraordinariamente tensa en la zona. Al envío de dos portaviones y su escolta por los EEUU, Rusia ha respondido enviando unidades de guerra electrónica de la flota del Mar Negro: un portaviones ruso y su escolta se dirigen desde el Báltico a la costa siria. Para Rusia los puertos en territorio sirio son vitales por su carácter estratégico; si China cedió en el caso libio fue porque se la amenazó con cortar el flujo de petróleo desde Arabia Saudita, una situación que puede repetirse. Rusia no parece estar dispuesta a admitirlo.

El silencio de la izquierda ha sido clamoroso. Nada ha salido de Europa en el caso libio y menos aún en el caso sirio, nada excepto el apoyo indirecto a los países occidentales. Ni pacifistas ni izquierdistas, ni izquierdas alternativas. Ni el Partido de la Izquierda Europea ni alguno de sus componentes. Los intelectuales y artistas han desaparecido del campo de la crítica. Los dirigentes sindicales ni están ni se les espera, ellos también se han manifestado a favor de la intervención. No ha servido de nada el ejemplo libio con sus miles, decenas de miles de muertos civiles. Un país que cae en manos de fuerzas políticas reaccionarias, donde se privatizan los recursos públicos y el terror se expande no merece ni la más pequeña reflexión. ¿Tienen derecho a defenderse un país y un gobierno cercados militar y económicamente por fuerzas extranjeras? Según la izquierda occidental no tienen ningún derecho. La tele o Youtube nos dicen quién es dictador y quien demócrata. Libia se ha convertido en un inmenso cementerio por efecto de las bombas de la OTAN; ahora se pretende lo mismo con Siria. Ni por activa ni por pasiva se puede ser cómplice de un crimen. Frente a la OTAN solo podemos exigir su disolución. No puede haber posiciones neutrales frente al exterminio de los pueblos. Decir “Ni OTAN ni Al-Assad” es decir en la práctica “Sí a la OTAN”. La no movilización contra la guerra es la que permite también a los criminales extenderla por doquier, porque en definitiva y como diría Edmund Burke “Lo único necesario para el triunfo del mal es que los buenos no hagan nada”.

La guerra de los medios de comunicación imperialistas contra Siria

La agresión imperialista contra Siria (2)

Eduardo Luque

[…] Durante estos años, los medios políticos se han referido habitualmente al gobierno [sirio] como el “régimen”, y califican invariablemente al presidente como “sátrapa” o déspota. A comienzos de 2011 aparece en Facebook una página que bajo el epígrafe The Syrian Revolution 2011 convoca un “día de la cólera” para el viernes 4 de febrero [de 2011]. Curiosamente la convocatoria se hace en inglés y no en árabe. Al-Jazeera se hace eco de la convocatoria y la amplifica. La propuesta de movilización es un fracaso. El canal qatarí acaba calificando al país de “reino del silencio” (sic).

Aquel mismo día, aunque nadie siguió el llamamiento, la página en Facebook registra 80.000 entradas, récord absoluto aunque increíble, sobre todo para los que conocemos algo del país y sabemos del moderado uso que hacen los sirios de las nuevas tecnologías. El diario español El Mundo cubrió la noticia del “Día de la Ira” inventando la existencia de manifestaciones masivas contra el “régimen”; fuentes islamistas recogidas por la CNN afirmaron posteriormente que el “Día de la Ira” en realidad se aplazaba para el mes de marzo.

Ciertamente, las fuerzas de seguridad sirias cometieron graves errores que propiciaron el inicio de los desórdenes. Comenzaron en la ciudad de Deraa oriental de Kenema (frontera jordana): unos desconocidos pagaron a adolescentes para que hicieran pintadas contra el gobierno. La policía arrestó a los jóvenes, los trató como a criminales y maltrató a los mediadores locales. Algunas familias atacaron las comisarías y se produjeron algunos muertos. El presidente Bachar al-Assad intervino imponiendo sanciones a los policías, deteniendo a los culpables y destituyendo al gobernador. Se abrió una investigación. Algunos ministros viajaron al lugar de los hechos para presentar las excusas y condolencias del gobierno a las familias de las víctimas. Las excusas fueron públicamente aceptadas pero la prensa occidental ocultó esta parte. A raíz de los incidentes se introdujeron cambios políticos de envergadura (más multipartidismo, subida de salarios, amnistía, diálogo con sectores de la sociedad civil, levantamiento del estado de emergencia, cambió el gobierno, disolución de la Corte de Seguridad del Estado, Nueva constitución, etc.)

Esto podría haber conducido hacia la paz, pero no fue así. Se aprovecha la tensión existente y se producen atentados. Se dispara indistintamente contra la población civil y la policía. Individuos fuertemente armados atacan un edificio público encargado de la observación del territorio sirio del Golán ocupado por Israel. Hubo un duro combate con muertos por los dos bandos. Desde el comienzo, la existencia de grupos armados es una constante en el caso sirio. Los casos libio y sirio, como antes lo fue el caso iraquí, responden a patrones similares. Antes de la intervención es necesaria una campaña de manipulación mediática que prepare el terreno. En la ofensiva contra Siria hay multitud de ejemplos. Por ejemplo, en mayo se producen manifestaciones en Latakia. El presidente sirio ordena que bajo ninguna circunstancia se utilicen armas de fuego. La policía interviene usando porras. Se les responde con fuego de armas automáticas y mueren 12 policías mientras otros quedan malheridos.

Los medios occidentales fabulan una historia donde las fuerzas navales sirias han bombardeado la ciudad. El periodista turco Arslan Bulut, que encabezaba una comisión de medios independientes de varios países presentes esos días en Latakia, reconoció en sus artículos que la información era falsa y la denunció como un montaje. La agitación, atizada especialmente por la prensa internacional, sube varios grados. Fuentes de la inteligencia rusa confirman la existencia de dos centros (uno en Hamburgo, el otro en Líbano) de producción de material visual al servicio de la oposición, se pretende nutrir internet con imágenes falsas montadas en estudio… Algunos de los vídeos que hemos visto en internet son disturbios grabados en el Yemen y distribuidos por los medios como si hubieran sucedido en Damasco. La campaña mediática se acrecienta aunque cometen errores de bulto.

Uno de los casos más groseros fue la esperpéntica historia de la bloguera lesbiana Amina Abdallah, secuestrada y torturada supuestamente por la policía. Gracias a la dirección IP de su ordenador se pudo comprobar que el verdadero autor del blog de Amina era un “estudiante” estadounidense de 40 años llamado Tom McMaster, participante en el congreso de la oposición siria pro-occidental que reclamó de Turquía una intervención de la OTAN. Su mujer y el diario The Guardian confirmaron la noticia, pero miles de crédulos internautas occidentales crearon grupos en las redes sociales para defender a este personaje inventado. Algunas ONG defensoras de los derechos humanos también han participado en la manipulación: Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) inician una campaña internacional tras presentar el caso del asesinato de la joven Zaina Hosni, cuyo cuerpo, supuestamente, fue encontrado descuartizado después de ser “secuestrada, torturada y asesinada” por la policía. La prensa internacional utilizó el caso como “símbolo” de la oposición; a los pocos días la chica aparecía con vida desmintiéndolo todo: “Estoy viva”, anunció, “son los canales internacionales de televisión los que mienten. Me he animado a contarlo para que no me consideren muerta, ya que algún día quiero ser madre”. Se había ido de su casa por una disputa familiar. Ni Amnistía Internacional ni Human Rights Watch, que hicieron el ridículo, ni la gran prensa occidental reconocieron su error ¿intencionado? Bien al contrario, se lanzaron a la búsqueda de “nuevas” muestras de la represión de la “dictadura” de Damasco. Estas ONG continúan impertérritas en su campaña; Amnistía reconoce que no tiene equipos sobre el terreno para poder comprobar sus afirmaciones, pero sin embargo las mantiene.

La cadena Al-Jazeera ha sido la punta de lanza de la desinformación. Gracias a los papeles de WikiLeaks, se descubrió que su director, Wadah Khanfar, tenía estrechas relaciones con los servicios de inteligencia de EEUU. La grosera manipulación del caso sirio provocó dimisiones de periodistas importantes en la cadena. La línea editorial de la emisora había cambiado radicalmente tras las revueltas tunecinas: la familia real qatarí había tomado férreamente el control. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, no ha tenido problemas en alabar la cobertura mediática de la cadena sobre la crisis libia. El ejemplo más burdo fue la cobertura de las manifestaciones del 1 de mayo en Moscú. Al-Jazeera las presentó como si fueran anti-gobierno sirio; fueron contratados actores para ser entrevistados como supuestos opositores al “régimen”. Los medios rusos no tardaron en desmontar y denunciar el montaje.

En Occidente no se ha mencionado el tema. Es un salto enorme en el proceso de confusión intencionada. El escritor norteamericano Webster Tarpley manifestaba a la televisión rusa Russia Today que los civiles sirios han de hacer frente a escuadrones de la muerte, a francotiradores que asesinan a civiles en las manifestaciones con intención de incrementar la violencia en el país. El 4 de noviembre [de 2011] la UE clausuró la agencia privada de noticias Cham Press, el diario Al-Watan y el canal Addounia en un incalificable ataque al derecho de expresión; son críticos con el gobierno sirio, pero se negaban a tergiversar los hechos tal y como pretendía la UE. El coro de medios occidentales no se ha pronunciado frente a este atropello, aunque siguen describiendo los recientes acontecimientos en Siria como un “movimiento de protesta pacífica” contra el gobierno de Bashar al-Assad.

El sitio de Internet Debakfile, ligado a la inteligencia israelí, anunciaba [que las fuerzas sirias] “están encontrando ahora [2011] una fuerte resistencia: les esperan trampas antitanques y barreras fortificadas dirigidas por manifestantes armados con ametralladoras pesadas”. ¿Desde cuándo son manifestantes pacíficos los que se arman con “ametralladoras pesadas” y “trampas antitanque”? El 2 de diciembre [de 2011] se hacía público que los sectores políticos pacíficos del movimiento se habían unido con el “ejército libre de Siria” a cambio de no realizar más acciones militares “ofensivas” contra el ejército.

Paralelamente, Mohammad Riad Shakfa, líder exiliado de la Hermandad Musulmana de Siria, pidió la “intervención” turca en el país, incluida la creación de una zona de exclusión aérea en el lado sirio de la frontera. El sitio de internet www.mondialisation.ca confirma el desplazamiento de 600 mercenarios libios al sur de Turquía así como la constitución de un centro logístico y de entrenamiento militar en la zona turca de Iskenderun, en la provincia de Hatay, al sur de Turquía, cerca de la bella ciudad siria de Aleppo. El martes 6 de diciembre se detiene en Siria a un grupo de mercenarios fuertemente armados provenientes de la frontera turca. Ankara se ve obligada a manifestar que nunca atacará a un vecino. Su agresividad contra Siria contrasta con su timorata actuación frente a la muerte de 9 civiles turcos en la “flotilla por la paz”.

La lógica nos indicaría que debería llevarse una lista rigurosa con los 3.500 supuestos asesinados. En este número se incluyen a los 1.200 soldados asesinados en choques armados. El 5 de diciembre la Red Voltaire informó que fuentes periodísticas francesas afincadas en Siria habían podido constatar que buena parte de los civiles supuestamente asesinados por el ejército sirio estaban vivos. Sus nombres fueron sacados de la guía telefónica, algunos de ellos han aparecido en la TV siria demostrando así su existencia. Sólo existe una única fuente de información, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres. Sus responsables son anónimos. ¿Qué valor pueden tener sus afirmaciones si no se confrontan con otras fuentes? La realidad es otra, aunque es difícil que se abra paso.

Delegaciones de partidos de la oposición turca visitaron las ciudades de Aleppo, Damasco y Latakia. Birgul Ayman Guler, vicepresidente del Partido Republicano del Pueblo (CHP) encabezaba la delegación. Coincidieron en señalar que la situación real en Siria dista mucho de ser la imagen proyectada por los medios occidentales. Reconoce la existencia de enfrentamientos en el interior del país, pero los achaca a la “actividad de grupos terroristas”. Por otra parte, periodistas de nacionalidad turca como Arslan Bulut, que encabezaba una delegación de medios periodísticos en la histórica ciudad de las Noria (Hama), criticó la cobertura mediática que se está haciendo. Presenció cómo los corresponsales extranjeros tergiversaban los hechos al transmitir los eventos informativos. En un artículo con fecha del 25/08/2011, el periodista señaló que durante su estancia en Hama obtuvo información, de fuentes fiables y objetivas, de cómo grupos armados atacaron el centro de la ciudad, bancos, hospitales y comisarías. La intervención de las fuerzas de seguridad sirvió para que la prensa occidental enviara la noticia inventada de que el ejército había bombardeado el centro con artillería pesada, aviación y tanques. Los que conocemos la ciudad regada por el río Orontes y sabemos de su gran densidad de población (unos 300.000 habitantes) sabemos lo inviable de este aserto. Con este criterio, las imágenes de la masacrada Sirte por efectos de los obuses de la artillería pesada y la aviación de la OTAN obligarían a hablar no de decenas de muertes, sino de miles. El periodista, según narra, logró formarse una idea y una visión acerca de lo que está sucediendo en Siria. Este escritor hizo referencia a los supuestos bombardeos navales contra el puerto de Latakia al asegurar que las lanchas armadas sirias patrullaban la costa para evitar la llegada de armas a los grupos terroristas y que no bombardearon en absoluto el barrio. El periodista fue testigo los mismos días que los medios occidentales proclamaban la matanza.

La agresión imperialista contra Siria (1)

 Eduardo Luque

Independientemente de lo que cada uno pueda pensar sobre la calidad democrática del gobierno sirio, cada vez es más evidente que estamos ante una repetición del caso libio, con una falsificación mediática de enormes proporciones. Nos mienten los gobiernos, nos mienten los medios, e incluso nos mienten las organizaciones humanitarias otrora dignas y veraces.

El proyecto estadounidense de reconfiguración de Oriente Medio, con la entrega del poder a un islamismo “moderado” que no cuestiona el orden neoliberal prosigue su implacable avance.

La “primavera siria” no se inicia a principios del 2011 sino mucho antes: el 15 de septiembre del 2001. Ese día George Bush anuncia la lucha implacable contra los países del “eje del mal”. La maquinaria se pone en marcha. El 6 de mayo de 2002 John Bolton, a la sazón subsecretario de Estado, anuncia las líneas maestras de la intervención. El 12 de diciembre de 2003 se vota la Syrian Accountability Act, una ley que permite al presidente atacar Siria sin autorización del Congreso.

El embajador en Siria y encargado del desarrollo del plan es Robert S. Ford, miembro del equipo de Negroponte, creador de los escuadrones de la muerte en Latinoamérica. Se inicia la campaña de demonización del gobierno sirio. La financiación, unos 2.000 millones de dólares si hemos de hacer caso a las declaraciones de agentes del Mossad, procedería de los Estados Unidos y las dictaduras teocráticas del Golfo, financiadoras a su vez de la “resistencia libia”. El proceso constaría de varias fases, siendo una de ellas la creación de grupos de resistencia armada (en “roman paladino”: mercenarios entrenados por especialistas militares occidentales). La implicación de Occidente ha sido tan evidente que el 8 de julio del 2011 las embajadas de Estados Unidos y Francia apoyaron la manifestación opositora en Hama, con la participación directa de los embajadores. Como en Libia, muchas marchas de protesta de la oposición siria no exigían más democracia, sino la imposición de un Estado islámico. ¿Permitirían estos países occidentales que el embajador sirio se personara con los indignados de Wall Street o participara en reuniones políticas contra el gobierno francés? En paralelo a estas graves injerencias, las calles de Damasco y numerosas ciudades son testigos de las mayores manifestaciones de apoyo al gobierno sirio en toda la historia del país. Las imágenes recogidas por periodistas independientes son elocuentes.

El 2 de diciembre un funcionario estadounidense de la ONU afirmaba que Siria se hallaba en un estado de guerra civil. Como en el caso libio, el recurso semántico de la guerra ampara la intervención neocolonial, pero el silencio del organismo internacional frente a la violación de sus propias resoluciones sobre Libia lo descalifica. Los casos libio y sirio presentan grandes similitudes, aunque sean procesos diferentes. Libia es una nación artificial, creación de las potencias ocupantes; por el contrario, Siria ha sido siempre una nación (la “Gran Siria”) que se extendía por los actuales Líbano y Siria pero que quedó reducida por los colonizadores a las fronteras actuales tras las guerras mundiales. Siria es un país con un marcado sentido nacional y políticamente laico donde, hasta ahora, coexisten diversas confesiones religiosas (musulmana sunnita, maronitas, católicos, drusos, alawitas, chiítas). Es una república desde 1963. La vigente Constitución de 1973 define al país como República Democrática, Popular y Socialista basada en el socialismo árabe. Los principios de igualdad ante la ley, libertad religiosa y propiedad privada son preservados por la carta magna. La elección del presidente, que tiene un enorme poder y ha de ser obligatoriamente musulmán, se produce cada siete años (el actual fue escogido mediante referéndum en 2007).

Cada cuatro años se escoge una Asamblea del Pueblo y un Consejo de ministros. Están permitidos los partidos políticos integrados en el llamado Frente Nacional Progresista (FNP), aunque en la práctica el dominante es el partido Baaz. La dinastía Al-Assad es coetánea a la de Gadafi.

El actual presidente sirio, Bachar al-Assad, no conquistó el poder, ni siquiera parece que le interesara. Era médico oftalmólogo en Londres. La muerte de su padre provocó un vacío de poder y el riesgo de una guerra sucesoria. Fueron a buscarlo a Inglaterra y fue aceptado como presidente tras el referéndum. Bachar al-Assad fue durante mucho tiempo unos de los líderes más populares del Medio Oriente. Su marcado antiimperialismo, su apoyo a las decenas de miles de palestinos que viven en su territorio y la ayuda prestada a los millones de iraquíes expulsados de su país le granjearon gran popularidad.

Empresas europeas ayudan al Califato Islámico a conectarse a internet

Reivindicaciones de los atentados, documentales de propaganda, llamamientos a incorporarse a sus filas… el Califato Islámico ha convertido internet y las redes sociales en una tribuna de propaganda, amplificada por el eco que los medios de comunicación convencionales hacen con sus mensajes.

Para desenvolverse con las nuevas tecnologías de la comunicación, el Califato Islámico dispone, además, de ingenieros cualificados e informáticos.

Sólo queda una duda: ¿cómo se conectan a internet los yihadistas?, ¿quién es su proveedor de servicios? Es la cuestión que ha abordado recientemente la revista alemana Der Spiegel.

La pregunta procede de algo obvio: tras cuatro años de guerra, tanto en Irak como en Siria las infraestructuras han sido destrozadas y casi nadie se puede conectar a la red.

La respuesta procede de Antioquía, en Turquía, donde dos empresas de telecomunicaciones aseguran que tienen 2.500 clientes sirios a los que dan acceso a la red, por algo más que un módico precio, ya que confiesan obtener 100.000 dólares por sus servicios.

Al pedirles a dichas empresas que identifiquen a sus clientes sirios, hablan de ellos como si fueran “socios comerciales” porque los usuarios finales de la conexión a la red no se conocen. A nadie le interesa conocerlos.

Las empresas que prestan servicios de telecomunicaciones al Califato Islámico en Turquía son, en realidad, meros intermediarios porque la clave está en los satélites que transmiten las señales.

A los usuarios de las terminales que se conectan a internet las empresas turcas de telecomunicaciones les instalan las antenas parabólicas y configuran su acceso a la red, para lo cual los usuarios les deben decir las coordenadas GPS en las que se encuentran situados.

Además, dichas empresas también conocen a los suministradores que ofrecen servicios de telecomunicaciones vía satélite como los que utiliza el Califato Islámico y son europeas. Se trata de la francesa EutelSat, de la luxemburguesa SES y la británica Avanti Communications.

Ni la Unión Europea, ni ningún país europeo, ni ninguna empresa de telecomunicaciones europea ha impedido que el Califato Islámico se comunique internamente, difunda su propaganda a través de la red, enaltezca el terrorismo o haga apología de la yihad.

¿Donde está la famosa “lucha” contra el yihadismo?

¿Qué hace un buque español de la OTAN en el Mar Negro?

En el Mar Negro las provocaciones navales se han convertido en moneda corriente. Tres fragatas portamisiles de la OTAN, entre ellas una española, se han unido al destructor estadounidense Ross entrando en el Mar Negro en medio de la escalada de tensión entre la alianza imperialista y Rusia.

La flotilla incluye al Francis Almejida (Portugal), el Blas de Lezo (España) y el Winnipeg (Canadá).

Dichas naves pueden permanecer en la zona no más de 21 días, según establece la Convención de Montreux sobre el Paso por los Estrechos para buques de países que no bordean el mar Negro.

Tras agravarse las relaciones turco-rusas por el derribo de un avión ruso en la frontera entre Turquía y Siria el pasado 24 de noviembre, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, prometió un pleno apoyo al «derecho de Turquía a proteger su espacio aéreo y fronteras».

El Ross, un destructor de clase Arleigh Burke, está dotado del sistema Aegis, capaz de interceptar misiles balísticos. Cuenta con lanzamisiles de crucero tipo Tomahawk, misiles tierra-aire RIM-156 SM-2 y misiles antisubmarino RUM-139 VL-Asroc. El destructor también puede transportar un helicóptero Sikorsky SH-60 Seahawk.

En medio de la peligrosa escalada militar, el sábado Turquía capturó cuatro buques rusos en el puerto de Samsun, en el Mar Negro como represalia por un acto semejante de Rusia contra navíos turcos, a los que impidió llegar al puerto de Novorossisk.

Alemania advierte a Arabia saudí que deje de financiar al yihadismo

Sigmar Gabriel
Los parlamentarios alemanes están cada vez más alarmados por la financiación que Arabia saudí presta de manera selectiva a las mezquitas salafistas, frente a aquellas otras que difunden otro tipo de mensajes.

A la cabeza de la socialdemocracia, Sigmar Gabriel, el vicecanciller, ha alzado la voz tras la publicación de un informe del BND, el servicio de inteligencia, sobre el aumento del salafismo en Alemania como consecuencia de la financiación procedente de Arabia saudí.

Al mismo tiempo, Gabriel ha afirmado la necesidad de negociar con Arabia saudí una salida a la guerra en Siria.

Según el BND, Arabia saudí financia todas las mezquitas fundamentalistas que hay en Alemania, de las que se nutren los grupos yihadistas. El número de salafistas es hoy de 7.900, frente a los 5.500 que había hace sólo dos años.

Otro dirigente de la socialdemocracia, Thomas Opperman, ha afirmado que el wahabismo suministra las bases ideológicas del Califato Islámico y que contribuye a la radicalización de los musulmanes menos practicantes.

La embajada de Arabia saudí en Berlín se ha visto obligada a reaccionar, declarando que no tiene intención de construir 200 mezquitas en Alemania, que su país forma parte de quienes luchan contra la radicalización de los jóvenes, que han detenido a yihadistas sobre su territorio y han puesto fin a la financiación de sus organizaciones.

Recientemente Alemania se ha sumado a la agresión imperialista contra Siria. El dirigente del Consejo Central de los musulmanes alemanes, Aiman Mazyek, ha declarado que la intervención militar no es la solución a la guerra.

Según Mazyek, occidente fue responsable de la guerra de Irak y Alemania se opuso a ella: “Hemos sembrado guerra y recogeremos terror y refugiados”, concluyó.

El gobierno de Damasco se reunirá con la oposición en Moscú

A mediados de noviembre, durante la reunión de Viena, 17 países llegaron
a un acuerdo para organizar la transición política en Siria en un
periodo de seis meses a partir del próximo 1 de enero, con la
convocatoria de elecciones generales en los siguientes 18 meses.
En la capital austriaca las partes aún negocian una lista de las organizaciones que
deben estar representadas en las negociaciones entre el gobierno de Bashar Al-Assad y
la oposición.
Rusia ha presentado la suya, compuesta por 38 personalidades de la oposición susceptibles de formar parte de las negociaciones para preparar dicha transición.

Para esta misma semana se espera una reunión en Moscú del gobierno y la oposición agrupada en torno a la Coalición Nacional Siria, de la que forma parte el Consejo Nacional Kurdo.

Dicha reunión fue anunciada la semana pasada por Mijail Bogdanov, viceministro ruso de Asuntos Exteriores.

Tanto el gobierno sirio como el ruso están dispuestos a hacer muchas e importantes concesiones políticas. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, ha llegado a decir incluso que “mantener en el poder al jefe de Estado sirio no es imprescindible para Moscú”.

Para boicotear las conversaciones de paz, Arabia Saudí ha convocado paralelamente en Riad una reunión de los grupos armados, exceptuado el Estado Islámico. Así lo anunció el viernes el medio belga “7sur7”.

A Riad no han sido invitados ni el Partido kurdo de la Unión Democrática (PYD), ni su milicia YPG (Unidades de Protección del Pueblo) por el veto expreso de Turquía.

Esta reunión está apoyada por Estados Unidos, Francia y las autarquías del Golfo. Los dirigentes de Al-Qaeda estarán pues en Riad, una vez más, sentados junto a los imperialistas estadounidenses y franceses.

La reunión auspiciada por los saudíes puede conducir, como mínimo, a un agrupamiento de los distintos grupos yihadistas que combaten en la guerra de Siria, que es el objetivo que persigue Al-Qaeda en la actualidad.

Arabia saudí ha invitado a 65 grupos de la oposición, 20 de ellos miembros de la Coalición Nacional Siria, otros siete de una coordinadora rebelde, una veintena de independientes entre los que se encuentran predicadores salafistas y defensores del yihadismo, junto a 15 dirigentes de la insurrección armada contra el régimen, la mayoría de ellos miembros del Frente Al-Nosra.

Los miembros de las 12 formaciones militares que luchan contra el gobierno de Damasco forman parte de la llamada “solución islámica” a la crisis siria, y en el conglomerado prevalecen las organizaciones yihadistas.

Entre ellas se encuentra el Ejército Sirio Libre, los Combatientes de Levante, las falanges de Al Nured Din, la Unión Islámica, el Ejército del Islam, Ahrar al-Sham y el Frente Islámico.

Teherán ha manifestado su oposición a la convocatoria saudí porque su única finalidad es torpedear la reunión de Viena. Lo mismo que Rusia, Irán sostiene que sólo los sirios tienen legitimidad para decidir la suerte de Al-Assad, mientras que Arabia saudí exige su derrocamiento como condición previa para la paz.

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