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120 miembros de ONG británicas están acusados de cometer violaciones en el Tercer Mundo

Al menos 120 miembros de ONG británicas cometieron violaciones durante sus misiones internacionales el pasado año según el “Sunday Times”(*). La denuncia se suma a otra similar contra Oxfam, iniciada por el diario “The Times” cuyos miembros contrataron a prostitutas en Haití tras el terremoto de 2010.

Un antiguo miembro de Cruz Roja y la ONU, Andrew Macleod, asegura que en las ONG existe una pedofilia institucionalizada contra la que no existen respuestas.

Con una red de 23.000 miembros distribuidos por todo el planeta, el año pasado Oxfam acumuló 87 denuncias de violaciones, los de Save the Children son responsables de otros 31 casos y Christian Aid tuvo conocimiento de 2. La Cruz Roja de Reino Unido ha admitido una pequeña cantidad de casos, que el “Sunday Times” cifra en cinco.

Otro periódico británico, “The Observer”, detalla también las acusaciones de un antiguo miembro de Oxfam que afirma que en 2006 sus colegas pagaron servicios de prostitución en Chad. El jefe de aquella misión, Roland Hauwermeiren, dimitió en 2011 tras reconocer la explotación sexual de mujeres dentro de su organización que siguió al terremoto de Haití.

La ministra británica de Cooperación Internacional, Penny Mordaunt, ha exigido hoy a las organizaciones internacionales que reciben fondos públicos que detallen las medidas que adoptarán para evitar nuevos casos de violaciones. “Esperamos que cooperen por completo con las autoridades. Dejaremos de aportar fondos a cualquier organización que no lo haga”, ha declarado. El gobierno británico aportó en el último ejercicio más de 36 millones de euros a Oxfam.

El escándalo de abusos sexuales estalló el sábado a raíz de un informe confidencial de Oxfam fruto de una investigación interna a la que tuvo acceso el “Sunday Times”. El documento revela que la ONG aceptó la dimisión de tres hombres y despidió a otros cuatro en el marco de una investigación sobre explotación sexual, descargas de pornografía, abusos de poder e intimidaciones.

Ahora, las organizaciones afectadas afirman haber trasmitido a las autoridades 63 casos, 10 de Save the children y otros 53 de Oxfam, además del despido de al menos 16 miembros. Sin embargo, Hauwermeiren, jefe de Oxfam en Haití, abandonó la organización por voluntad propia sin tener que afrontar ninguna otra acción en su contra.

Sin embargo, el lunes la subdirectora de Oxfam, Penny Lawrence, dimitió del cargo por los escándalos sexuales en los que se vieron envueltos miembros del personal de dicha ONG en Haití tras el terremoto.

(*) https://www.thetimes.co.uk/edition/news/charities-reel-as-120-workers-accused-ofsexual-abuse-in-last-year-alone-tcqcm8zb2

‘¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!’

En el mundo hay poblaciones que están condenadas a no ser conocidas porque nos referimos a la humanidad como si toda ella no fuera más que este occidente “civilizado”, una parte insignificante. Lo que no ocurre aquí, no ocurre, no existe.

También hay poblaciones que necesitan ser masacradas para ser conocidas, con muchas dificultades, como Armenia o Ruanda. En el país africano asesinaron a 800.000 personas y nosotros llenos de “humanidad”, muy pocas veces lo recordamos. Eso es lo que a cada paso nos permite llenarnos la boca con frases altisonantes, como “genocidio”, en cuanto mueren unas pocas personas (siempre muy cercanas a nosotros mismos).

Ocultamos las grandes matanzas detrás de la fraseología y con ellas ocultamos a los pueblos que las padecen. Eso en plena era de viralidad, cuando -según dicen- hay mucha “información” circulando muy velozmente. Nada más lejos de la verdad. Occidente, es decir, “la humanidad”, nunca ha sido más analfabeta que ahora y el analfabetismo es la plaga más contagiosa que existe.

En los seis años de guerra en Siria no se han conocido matanzas como las que en época de paz están padeciendo los rohingyas en Myanmar (Birmania), donde los desplazados suman unos 300.000. Nos preocupa mucho más “el problema” por antonomasia del mundo: Corea del norte y sus misiles. ¿Cuántas personas han muerto a causa de los misiles que lanza Pyongyang?

Algunos gobiernos estúpidos, como los de Perú o México, han roto relaciones diplomáticas con Corea del norte a causa del lanzamiento de misiles, pero ¿por qué no han hecho lo propio con el de Myanmar?

Dado el desgaste de palabras, como “genocidio”, el año pasado la ONU calificó las matanzas de rohingyas como un “crimen contra la humanidad”, que es otro vocablo en auge para los amantes de las sensaciones fuertes que no apartan sus manos del teclado del ordenador.

El canal Al Yazira, preocupado porque los rohingyas son correligionarios, asegura que el ejército birmano no se ha detenido en asesinar a los recién nacidos, como Herodes en las narraciones bíblicas. La soldadesca tiene orden de matar a todo el que no se largue de sus casas.

El llamamiento desesperado del Primer Ministro bengalí para que alguien frene el río de sangre no ha llegado a ninguna pantalla de televisión.

El gobierno de Myanmar tiene carta blanca para matar porque está dirigido por alguien impecable, Aung San Suu Kyi, la Premio Nobel de la Paz de 1991 cuya imagen las grandes cadenas no pueden ensuciar sin ensuciar el Premio mismo y todos los Premios habidos y por haber, como el Sajarov, otorgado por el Parlamento Europeo en 1990 que, hay que recordarlo, es un Premio a la Libertad de Pensamiento.

Los repugnantes gobiernos de la Unión Europea siempre están por encima de cualquier sospecha, aunque sostengan las matanzas del gobierno birmano. Por eso condecoran el genocidio, la limpieza étnica, los crímenes contra la humanidad, las matanzas, las decapitaciones, las violaciones, las torturas y los saqueos.

Los rohingyas han tenido muy mala suerte porque Myanmar tampoco es Venezuela; los medios nunca van a hacer del país asiático la diana de su baboseo y sus tertulias. Incluso China está ocultando las matanzas en un país donde el budismo es la religión oficial.

Por eso el gobierno de la Sra. Premio Nóbel de la Paz se permite el lujo de impedir el acceso de la prensa al Estado de Rajin, el lugar de los hechos, e incluso a los delegados de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Hay muy poca información y lo que se conoce es gracias al testimonio de quienes han logrado escapar de la muerte.

A través de satélites espaciales, algunas ONG han observado los incendios y las devastaciones que ha llevado a cabo el ejército en las aldeas rohingyas del norte. Los refugiados cuentan que el ejército, la policía y milicias budistas llegan a las aldenas rohingyas, encierran a la población en recintos improvisadas de bambú y les prenden fuego.

En el siglo XIII un cruzado cristiano que estuvo en la batalla de las Navas de Tolosa, Arnaldo Almaric, dijo aquello de “¡Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius!” (¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!) Lo que importa no son los inocentes, los daños colaterales. Ni siquiera importa lo que ocurra en este mundo sino el Más Allá.

Es algo común a los cristianos, los islamistas y los budistas. Gracias a dios, eso les permite matar impunemente a todos, incluidos a los suyos. Les hacen un favor llevándolos al Nirvana, o al paraíso.

Más información:
— Cuando el terror viste ropajes budistas
— El silencio sobre un crimen contra la humanidad muy inconveniente

Aparece muerto un haitiano que denunció la corrupción de la Fundación Clinton

Klaus Eberwein
Un antiguo funcionario haitiano, Klaus Eberwein, que se disponía a denunciar la corrupción en el seno de la Fundación Clinton, ha aparecido muerto en Miami de un disparo en la sien.

Eberwein tenía 50 años de edad y fue partidario del expresidente haitiano Michel Martelly (2011-2016). Unos días antes había recibido amenazas de muerte, tras difundir la malversación de fondos por parte de la Fundación Clinton en la isla caribeña tras el devastador terremoto de 2010.

Durante tres años el fallecido fue director general del Instituto de Desarrollo Económico de Haití y del FAES (Fondo de Asistencia Económica y Social). El año pasado acusó a los dirigentes de la Fundación de criminales, mentirosos y ladrones durante una manifestación frente a la sede social de dicha Fundación en Nueva York.

A su vez, Eberwein fue acusado de fraude y corrupción durante su administración de FAES por lo que ayer debía comparecer ante una comisión de ética y anticorrupción del Senado haitiano para declarar sobre sus actividades y las de la Fundación Clinton en la isla, acusada de malversación de las donaciones obtenidas con destino a la mejora de las condiciones de vida de la población caribeña.

Según Eberwein, el 0,6 por ciento de los fondos obtenidos por la Fundación han acabado en manos de organizaciones haitianas. El 9,6 por ciento han acabado en poder del gobierno local y el 89,8 han ido a parar a organizaciones no haitianas. En total, unos 5.400 millones de dólares nunca llegaron a Haití.

La ayuda al Tercer Mundo siempre ha sido un fraude. El conseller de la Generalitat valenciana Rafael Blasco está en la cárcel por quedarse con los fondos destinados a la construcción de un hospital en Haití. Es un simple ejemplo de algo que se puede generalizar a todo el mundo. En total, se calcula en 9.000 millones de dólares el fraude internacional cometido gracias al terremoto de Haití.

El huracán Matthew dio un segundo empujón para engordar el fraude. En el mejor de los casos las ONG han desempeñado el papel de promotores para contratar obras de reconstrucción con empresas privadas, sin ningún control del gobierno local.

Haití es el modelo de Estado perfecto para el imperialismo, un oasis de corrupción absoluta. Para que los funcionarios del gobierno no se lleven el dinero de la ayuda, quienes se lo meten en el bolsillo con las ONG y las empresas privadas asociadas a ellas.

No es ninguna casualidad que desde el terremoto a Haití llegaran 10.000 de esas ONG y nadie sabe qué es lo que hacen allá porque más de 60′.00 personas siguen sin vivienda.

Las ONG están deseando que haya otro terremoto, otro hurácan, una gran erupción volcánica… cualquier desastre que vuelva a movilizar las malas conciencias del mundo (y sus bolsillos).

La verdadera historia de una foto de Alepo que dio la vuelta al mundo

La foto del pequeño Omran que dio la vuelta al mundo

En agosto del año pasado la foto del pequeño Omran Daqnich, un vecino de Alepo de tres años de edad, dio la vuelta al mundo, envuelto en sangre y polvo tras un brutal bombardeo dirigido contra la población civil por ya saben Ustedes quién: el gobierno de Bashar Al-Assad. ¿O fueron los rusos? Para el caso es lo mismo.

La televisión libanesa Al-Mayadin ha logrado localizar al niño y a su padre en Alepo para que cuenten la verdadera historia… No la que oímos entonces en los medios, sino la de verdad.

El padre confiesa ante las cámaras que no sabe quién bombardeó el barrio. No oyeron el ruido de los aviones, ni el de los misiles; no saben lo que pasó, pero tras el ataque comenzó a buscar a su familia entre los escombros. El pequeño Omran estaba a su lado, pero llegaron los de los Cascos Blancos y se lo llevaron para hacerle fotos.

Su hija también estaba herida. Todos tenían heridas leves, salvo otro de los hijos, Ali, cuyas heridas eran graves y murió “como un mártir” después de tres días hospitalizado.

Ningún medio contó que la sangre que el pequeño Omran tenía en la foto era la de su padre y que su hija Arwa llegó a golpear a un periodista para impedir que tomara la foto.

El padre no vio que nadie tomara fotos tras el bombardeo, pero recuerda que los jefes de las milicias “y de un país importante” le ofrecieron grandes sumas de dinero. Le propusieron ir a vivir a Turquía, a Estados Unidos o Gran Bretaña, “pero lo rechacé. Alepo es mi ciudad”.

El Frente Al-Nosra le presionó para que acusara al gobierno de bombardear su casa. Le dijeron que 26 millones de musulmanes dependían de él y esperaban que declarara contra Bashar Al-Assad.

Rechazó todas las proposiciones.

Uno de los milicianos del movimiento Nureddin Al-Zenki, Mahmud Arslan, le acusó de obstaculizar los esfuerzos destuinados a domentar los crímenes del gobierno de Damasco.

“Cada vez que veo a Omran en los medios, tengo verdadero miedo de lo que puedan ser capaces de hacer”, dice el padre ante las cámaras. En lugar de ayudar a los miembros de su familia, los yihadistas no hacían otra cosa que grabar en vídeo. “Yo salvé a mi familia, mientras que ellos filmaban a mi familia cuando intentasa salir de la vivienda. Nunca antes había visto a esa organización”, dice en referencia a los Cascos Blancos.

El pequeño Omran con su padre un año después

La ayuda humanitaria de EEUU y Europa con destino Siria termina siempre en manos del ISIS

Diego Herchhoren

Desde que comenzó la guerra en Siria, miles de camiones de Estados Unidos y con ayuda occidental han estado fluyendo en territorio controlado por los yihadistas. La colaboración humanitaria se ha convertido en un importante mecanismo de financiación y soporte occidental al ISIS, financiación que no solo permite a esta organización mantener a sus mercenarios, sino que también facilita el trabajo de retaguardia.

La ayuda de estas entidades, principalmente alimentos y equipos médicos, se supone que es para los sirios desplazados de sus lugares de origen, y para los civiles hambrientos. Es ayuda financiada por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), los donantes europeos, y las Naciones Unidas.
Según un reportaje realizado en 2015 por el magazine británico Daily Beast, los convoyes de ayuda tienen que pagar para entrar en los feudos de Raqqa y Deir ez-Zor, proporcionando una nueva fuente de ingresos para los militantes ISIS, dinero que se suma a los ingresos obtenidos con el contrabando de petróleo, la extorsión y la venta de lo que pueden saquear, incluyendo antigüedades babilónicas que son adquiridas por altos ejecutivos de Europa y EEUU.

El Estado Islámico gobierna gracias a la ayuda humanitaria

Los convoyes que ingresan a las zonas controladas por el ISIS tienen que ser aprobados previamente y los accesos hay que pagarlos: estos sobornos se disfrazan en la contabilidad y se suman a los costes de transprote” dijo un coordinador de la ayuda que habló con The Daily Beast con la condición de no ser identificado. Las comisiones son pagadas por las organizaciones no gubernamentales extranjeras o locales encargadas de la distribución de la ayuda, o por las empresas de transporte de Turquía o Siria contratadas para entregarlo.
Esta ayuda facilita al ISIS no tener que desviar el dinero de su presupuesto de guerra para ayudar a alimentar a la población local o a las personas desplazadas, lo que le permite concentrar sus recursos exclusivamente en los combatientes , en propaganda y en la guerra.
Una de las diferencias notables entre el ISIS y otros grupos terroristas conocidos en el pasado es su deseo de retratar el territorio que ha conquistado como un lugar bien organizado y que funciona sin problemas, es decir, su idea parece ser la de fundar un Estado propiamente dicho. “Los soldados de Alá no liberan un pueblo o ciudad, sólo para abandonar a sus residentes e ignorar sus necesidades”, declara uno de los número de Dabiq, la revista del ISIS, que no sufre ninguna censura en España o en los propios EEUU, país donde se alojan los servidores que la almacenan y que proveen su dominio web, registrado por la también norteamericana GoDaddy.
Una de las publicaciones muestra imágenes de soldados kurdos sacrificados y una fotografía de la cabeza cortada del periodista estadounidense Steven Sotloff sobre la parte superior de su cuerpo. Sin embargo, otras páginas del magazine muestran al ISIS ejecutando obras de restauración de la electricidad en Raqqa, la construcción de un hogar de ancianos, un centro de tratamiento contra el cáncer en la provincia de Nínive, y la limpieza de calles en otras ciudades. 
Me alarma el hecho de que estamos proporcionando apoyo a la gobernabilidad ISIS”, dice Jonathan Schanzer, un experto en Medio Oriente de la Fundación para la Defensa de las Democracias, con sede en Washington. “Estamos indemnizando a los militantes del ISIS por la satisfacción de las exigencias básicas de la población local”.

Las ONG financiaron a Al Qaeda en Somalia

En diciembre de 2014, el Overseas Development Institute, un grupo de trabajo británico centrado en cuestiones humanitarias, informó que las agencias de ayuda en Somalia habían estado pagando a militantes de la rama de Al Qaeda para acceder a las áreas bajo su control durante la hambruna de 2011.
Al Shabab, la filial local de la red exigió a los organismos un “derecho de inscripción” como agencia de ayuda de hasta 10.000 dólares. Y en muchos casos al-Shabab se encargó de la distribución de la ayuda. Este grupo de expertos detectó también el desvío de la ayuda alimentaria de al-Shabab en la ciudad de Baidoa, que la utilizó para la manutención de sus combatientes. Al-Qaeda ha llegado a crear una “Oficina de Coordinación Humanitaria» en Somalia.
Algo similar parece estar en marcha ahora en las provincias sirias de Raqqa y Deir ez-Zor. donde las ONG’s, USAID y otras agencias gubernamentales occidentales, incluyendo el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, emplean a militantes del ISIS en la distribución de los envíos que se hacen desde EEUU y Europa. “Siempre hay al menos una persona del ISIS en la nómina“, dice el coordinador de la ayuda. “Y cuando se está preparando un convoy, las negociaciones van a través de ellos. Se ponen en contacto sus emires y se pacta un precio». Y añade:“ninguno de los combatientes se atreverá a tocarla, si un emir ha dado permiso”. La culminación de todo esto son los conocidos como Cascos Blancos, donde se entremezclan las funciones de «cooperante» y de mercenario.

El gobierno israelí financió la creación de la sección local de Amnistía Internacional

El gobierno israelí financió la creación de la sección autóctona de Amnistía Internacional en los años sesenta y setenta para convertirla en un instrumento dócil al servicio de su imagen internacional, según documentos oficiales revelados por el diario Haaretz. El presidente de la ONG cobraba y recibia instrucciones del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores.

Los documentos, añade el diario, fueron obtenidos por el Instituto Akevot para la Investigación del Conflicto Palestino-Israelí y no dejan lugar a dudas de que, al menos durante esos años, Amnistía Internacional fue un instrumento al servicio del sionismo.

El periodista que firma el reportaje expone que en cualquier situación de guerra, Amnistía Internacional siempre se pone del lado de los opresores. Israel pagó a los miembros de Amnistía Internacional centenares de libras en billetes de avión en vuelos al extranjero, les indemnizaron las dietas y gastos de desplazamiento, los derechos de inscripción así como el mantenimiento de las oficinas centrales.

Por si no fuera suficiente, el Mossad infiltró a uno de sus agentes dentro de la dirección de la ONG, a pesar de lo cual los sionistas acusan a la organización de “antisemitismo”.

Entre 1974 y 1976 Yoram Dinstein, que presidía la sección israelí de Amnistía Internacional, mantuvo una vínculo muy estrecho con el gobierno. Dinstein, que era profesor de Derecho Internacional y llegó a dirigir la Universidad de Tel Aviv, procedía del Ministerio de Asuntos Exteriores, habiendo ejercido como cónsul de Israel en Nueva York.

Una de sus tareas al frente de Amnistía Internacional consistía en informar al Ministerio puntualmente de cada una de las actividades que la organización llevaba a cabo, así como de sus contactos.

Aunque la sección isaraelí se creó en 1964, su actividad creció tras un informe de 1969 sobre la situación de los presos palestinos en las cárceles israelíes, que al año siguiente dio lugar a la comparecencia del ministro de la Policía, Shlomo Hillel, en el Parlamento, en la que manifestó que el gobierno de Israel “no confiaba en la buena voluntad de Amnistía Internacional ni en su corrección”.

Un informe interno del Ministerio sostenía que la sección israelí de la ONG era una mujer, Bella Ravdin, que vivía en Haifa y con la que se mantenían en contacto. Radvin cobraba del gobierno, que le pagaba también sus viajes y le daba instrucciones sobre lo que debía hacer y decir en los congresos ionternacionales. Incluso el Ministerio recomandaba ampliar y reforzar la sección local de Amnistía Internacional porque el trabajo que realizaban era importante para lavar la cara al Estado de Israel en el exterior.

Por sí misma, la tarea del Ministerio no era suficiente; necesitaban una ONG, es decir, un montaje “no gibernamental”. Para ello Dinstein trató de crear un instituto de derechos humanos dentro de la Universidad de Tel Aviv financiado por el Ministerio. Sin embargo, no aceptaron el dinero que pedía, 100.000 libras, por lo que el plan no prosperó.

Entonces el Ministerio reorganizó Amnistía Internacional, adscribiendo cuatro juristas para dirigirla, pero no fue suficiente y en 1974 Dinstein tuvo que hacerse cargo personalmente de llevar las riendas. En la reunión en la que fue elegido estaba presente el funcionario del Ministerio encargado de las tareas enlace con la ONG. Se trataba del director adjunto Sinai Rome.

Dinstein redactó los estatutos, legalizó Amnistía Internacional y empezó a pedir dinero sin descanso para pagar los gastos de funcionamiento de la organización, que acabó siendo un portavoz encubierto de los sionistas. Cada uno de los pasos, incluso el contenido de la correspondencia, era consultado previamente con el Ministerio.

Cuando el periodista de Haaretz se pone en contacto con Dinstein para preguntarle por los contactos con el Ministerio, tan impropios de una organización “no gubernamental”, miente inicialmente, hasta que le presenta las pruebas. Entonces dice que no se acuerda…

http://www.haaretz.com/israel-news/.premium-1.777770

Los Oscar de Hollywood conceden un premio a los yihadistas

El documental de los Cascos Blancos logró uno de los Oscar de Hollywood al mejor cortometraje, consumando así la farsa en torno a la referida organización, a la que llevaron también a optar por el Premio Nobel de la Paz de este año.

El cortometraje no es tal, es decir, Netflix y su director Orlando von Einsiedel no han rodado nada. Se han limitado a montar el material que les ha suministrado la propia organización, una parte del cual es ficción, es decir, otro camelo.

De esta manera, dados los vínculos de los Cascos Blancos con el yihadismo, en definitiva Hollywood lo que hace no es promocionar el cine sino la guerra contra Siria.

Si no estuviéramos curados de espanto deberíamos hacernos los sorprendidos por la capacidad de los aparatos de propaganda del imperialismo para condicionar el funcionamiento de todos y cada uno de sus peones ideológicos: prensa, internet, teatro, música, cine, universidad… No se les escapa casi nada.

Como en cualquier otra farsa, los Cascos Blancos son más conocidos fuera que dentro de Siria, donde la mayor parte de la población no hay oído hablar nunca de ellos, ni de sus grandes proezas de salvamento.

Sus máximos dirigentes son, al mismo tiempo, miembros de Al-Qaeda y a más de uno de sus “voluntarios” se le ha visto en manifestaciones portando los estandartes de los yihadistas.

Los imperialistas crearon este tipo de organizaciones como instrumento de presión para impedir los bombardeos de la aviación rusa contra sus posiciones en los frentes de la Guerra de Siria, nutriendo con reportajes fotográficos las devastadoras consecuencia que acarreaba la lucha contra el yihadismo.

Esos cabrones que ejercen de imperialistas por la mañana y de benefactores por la tarde

La investigación sobre el tráfico de órganos en el Estado fantasma de Kosovo se está acabando de perfilar. Los tribunales europeos ya han condenado a cinco médicos kosovares a penas que van hasta los ochos años de cárcel. Formaban parte de una red que operaba desde una clínica en las afueras de Pristina, la “capital” kosovar.

Además hay dos órdenes de busca y captura emitidas contra otros dos miembros de la red, un cirijando turco y el cerebro de la banda, un israelí llamado Moshe Artel, lo que vuelve a poner de manifiesto, como ya relatamos aquí hace un año, la implicación del Estado israelí en las mafias organizadas en torno a este delito en el mundo entero.

Cuando estuvo de visita oficial en Kosovo en 2010, al ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, un periodista le preguntó por este asunto, ya que de 1999 a 2001 había sido jefe de la Minuk, la delegación de la ONU en Kosovo. Como había hecho siempe, en declaraciones a la BBC Kouchner negó de plano la existencia de tráfico de órganos en Kosovo y la existencia de pisos francos y clínicas clandestinas dedicadas a ello.

A causa de ello, a Kouchner le acusaron “de mirar para otro lado” en aras de los manejos de los imperialistas, con la complicidad de la ONU. “Todos se acuerdan de su sonrisa indecente”, dice hoy el diario argelino “Réflexion” (*), frente a los periodistas serbios, a los que acusó de “cabrones” y de “locos” durante las ruedas de prensa que dio cuando estaba al frente de la delegación de la Minuk.

Kouchner protegía a su amiguete Hachim Thaçi, el criminal al que los imperialistas pusieron al frente del nuevo Estado de Kosovo, hasta que las investigaciones de la fiscal Carla del Ponte en 2008 tiraron del hilo poniendo de manifiesto quiénes eran los verdaderos cabrones. No era un rumor: durante la Guerra de Kosovo a los presos serbios les arrancaron sus órganos en vivo.

El Consejo de Europa encargó una investigación a Dick Marty, cuyas conclusiones tampoco dejan lugar a dudas: “En Kosovo todo el mundo está al corriente de lo que ha pasado y de lo que aún pasa, pero la gente sólo habla de ello en privado”, dice. La mafia kosovar estaba dirigida por los mismos que hoy están al frente el Estado “independiente”, auténticos responsables de éste y otros crímenes contra la humanidad, además de tráfico de armas y tráfico de drogas, miembros de la policía, la judicatura e incluso de Eulex, el órgano judicial europeo encargado del aparato judicial en Kosovo.

Como también expusimos en otra entrada anterior, numerosos testigos del juicio contra el antiguo Primer Ministro, Ramush Haradinaj, fueron asesinados y a los demás los obligaron a retractarse bajo amenazas de muerte. La investigación de Marty confirma que aunque en 2005 había pruebas abundantes de los horrendos crímenes cometidos en Kosovo, fueron deliberadamente destruidas.

Según un documento de la ONU, desde 2003 la Minuk tenía información de los crímenes cometidos en Kosovo relacionados con el tráfico de órganos humanos. Los dirigentes de la UÇK y luego del Estado kosovar “independiente” cobraban 45.000 dólares por los órganos de uno sólo de los presos serbios a los que se les extirpaban.

Lo mismo de su patrón Kouchner, los mafiosos kosovares exculpan su responsabilidad negando la evidencia y recurriendo al tópico hoy en boga: las numerosas denuncias que se han expuesto sobre estos crímenes son obra de serbios y rusos.

De Kosovo no hay nada nuevo que añadir que no sepamos. Fue el prólogo de lo que luego los imperialistas pusieron en práctica durante las Primaveras Árabes y la Plaza Maidan. En los Balcanes fue la primera ocasión en que la OTAN tuvo la oportunidad de salir en defensa de una “minoría oprimida” por los serbios, la albanesa, de crear organizaciones terroristas, como la UÇK, de desestabilizar toda una región y de bombardear a la población civil con munición radiactiva.

Anualmente pasan por Kosovo camino de los barrios europeos 60 toneladas de heroína procedentes de Afganistán, un negocio que reporta 3.000 millones de euros a los mafiosos kosovares. A diferencia de lo que ocurre con los refugiados, nadie protesta por ello. No hay xenofobia contra la heroína; tampoco hay muros, fronteras, pateras. La policía mira para otro lado. Las tropas estadonidenses no están para eso. La Unión Europea no se siente afectada…

¿Quiénes son los cabrones de esta historia? Se lo contamos nosotros: los cabrones son gentuza como Kouchner que, además de jefe de la delegación de la ONU en Kosovo y luego ministro frances de Asuntos Exteriores, es el fundador de Médicos del Mundo y de Médicos Sin Fronteras.

¿Sin fronteras? Este tipo de criminales, como Kouchner y sus ONG, que no cree en las fronteras son los que las imponen, los que levantan muros y los rodean de alambradas para que no circulen las personas pero circule las drogas, las armas, los riñones…

Siempre más de lo mismo: imperialistas por la mañana y benefactores por la tarde.

(*) http://www.reflexiondz.net/_a45610.html

Más información sobre el Estado mafioso de Kosovo:

– Desarticulada una red israelí que traficaba con órganos de refugiados sirios
– Detenido el antiguo ‘Primer Ministro’ del Estado criminal de Kosovo
– La Unión Europea enseña a robar a los bandidos kosovares
– ¿Serán condenados por criminales de guerra los terroristas kosovares del UÇK?
– Vuelve el yihadista kosovar que trabajó para la OTAN en la Guerra de los Balcanes

Microcréditos: el gran negocio de la pobreza mundial

Desde los años 90 del pasado siglo se produjo una expansión rápida de los microcréditos, hasta convertirse en el sector puntero de la cooperación internacional. Justificados para facilitar la subsistencia de los depauperados en los países del Sur, sobre todo mediante el empleo informal, los microcréditos se vinculan a la aplicación de políticas neoliberales en los territorios empobrecidos; y no sólo proliferaron estas instituciones microfinancieras, como se les denomina en la jerga, sino que en algunos casos pasaron a operar con criterios comerciales y bancarios.

También las ONG expandieron el modelo de los microcréditos, y no fueron pocas las que se especializaron en estos. Para ello accedieron a una proporción no menor de los fondos de ayuda al desarrollo. Un ejemplo de la expansión en el sector es el Banco del Noroeste de Brasil, que con el respaldo del Banco Mundial, constituyó una entidad dedicada específicamente a los microcréditos.

Arroja luz sobre estos mecanismos el libro del sociólogo Carlos Gómez Gil, “El colapso de los microcréditos en la cooperación al desarrollo” […] El autor resume los efectos de la apuesta: un “estrepitoso fracaso”. Actualmente las microfinanzas se enfrentan a un proceso de “cuestionamiento y desmoronamiento global”.

Tal es la importancia de los microcréditos que se constituyeron organismos internacionales para promoverlos. En 1997 vio la luz la Microcredit Summit, que agrupaba a 925 entidades de Asia, África, América Latina y Europa del Este. Además se celebran periódicamente cumbres mundiales, que cuentan con el respaldo de grandes líderes políticos y empresariales. “El Citibank es uno de los principales financiadores de los encuentros”, resalta Carlos Gómez Gil. En el mismo ámbito actúa el CGAP (Grupo Consultivo para ayudar a los pobres), con sede en el Banco Mundial, una alianza de 34 donantes y agencias de ayuda que, según su página web, “buscan promover la inclusión financiera”.

En una década se disparó el número de clientes con microcréditos, al pasar de 22,2 millones en 1999 a 128,2 millones (el 93 por ciento de ellos, pobres). Por tanto puede hablarse, sin exageración, de una industria de las microfinanzas […] “No existen datos ni estudios empíricos sobre sus efectos en cuanto a reducción de la pobreza”. Y en no pocas ocasiones se han utilizado “de forma fraudulenta para impulsar intervenciones neoliberales”.

El origen de las microfinanzas se retrotrae a los años 70 en Bangladés. La extensión de la idea no se entiende sin la figura del doctor Mohammad Yunus, economista formado en India y que amplió estudios en Estados Unidos. En 1983 constituye el Grameen Bank (“Banco del Pueblo”) y anunció la buena nueva: las microfinanzas “erradicarían la pobreza en una generación” […] Pero las condiciones reales de los préstamos no siempre resultaban tan generosas. Por ejemplo, Gómez Gil apunta la necesidad de constituir grupos, integrados por cinco personas, que se responsabilizaran solidariamente de devolver el préstamo. Este método de concesión, piramidal y colectiva, hace que los prestatarios velen por los intereses del banco. En 2002, año de constitución del Banco Grameen II, Yunus declaró en una entrevista a El País: “Los pobres siempre pagan y son dignos de confianza”. Con el tiempo la ingeniería financiera del Banco Grameen ha ido depurándose hasta vincular los microcréditos a la apertura de cuentas de “ahorro obligatorio”, incluido un fondo de pensiones, o a la compra forzosa de acciones de la entidad financiera. La mayoría de los créditos del banco –que según algunas estimaciones cuenta con 6,7 millones de prestatarios- se conceden por un año y a un tipo de interés medio (anual) del 20 por ciento.

Carlos Gómez Gil […] señala las regiones donde más se han propagado las microfinanzas. Desde la mitad de los años 90 destaca el estado de Andhra Pradesh, el quinto en población de India, donde diferentes entidades han impulsado planes agresivos de crecimiento. Algunas como SKS Microfinance han tomado como referencia a McDonald’s y Starbucks para formar a los oficiales de préstamo.

Cinco grandes entidades implantadas en el estado de Andhra Pradesh en 2010, sumaban 17,1 millones de clientes. De hecho, el 83 por ciento de las familias habían firmado microcréditos. Pero la expansión de los préstamos tiene un reverso oculto: los suicidios ante la imposibilidad de pagar las deudas. “A los campesinos indios, les mata la deuda”, titulaba el diario Liberation en febrero de 2011. Estos casos han trascendido en países como India, Bangladés y Marruecos. A partir de 2005 se empezaron a denunciar en el estado de Andhra Pradesh serias irregularidades: cobros indebidos, apropiación fraudulenta de ahorros o abusos en las tasas de interés. Finalmente las autoridades legislaron para establecer limitaciones en el negocio de los microcréditos.

Entre los estandartes del mundo de las microfinanzas destaca asimismo Marruecos. Desde los inicios del negocio en los años 90, los préstamos en el país magrebí se multiplicaron por diez en una década. Y también el Gobierno intervino y reguló el sector, ante la “bomba” del endeudamiento “cruzado” (clientes que habían contraído microcréditos con dos, tres y hasta cinco entidades). Actualmente el sector de las microfinanzas cuenta en Marruecos con 900.000 clientes y 1.300 agencias de microcrédito.

Después de los años de guerra (1992-1995), también el Banco Mundial dio un impulso a los microcréditos en Bosnia-Herzegovina. Sin embargo, el epicentro mundial es el país de nacimiento de esta modalidad de negocio, Bangladés, sede del Banco Grameen y los experimentos del doctor Mohammad Yunus. Durante la década de los 90, subraya Carlos Gómez Gil, los nuevos prestatarios en Bangladés crecían a un ritmo del 30 por ciento anual. Y lo hacían en medio de estrategias comerciales agresivas y una fuerte tendencia centralizadora: entre cuatro entidades acumulaban dos tercios de los más de 20 millones de prestatarios.

Tendencias que no suponían una novedad, pero que contaban con el beneplácito de la ONU –que declaró el Año Internacional del Microcrédito en 2005-, el Banco Mundial y las agencias internacionales para el desarrollo. Yunus y su criatura, el Banco Grameen, fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz en 2006. Dos años después, la mitad de las familias de Bangladés tenían contratado un microcrédito. La saturación codujo a los “ajustes”, la reestructuración del modelo de microfinanzas y el afloramiento de irregularidades, como los créditos “fantasma” a personas inexistentes.

Frente a este elenco de prácticas, no faltó la contestación popular. La primera “rebelión” citada por Carlos Gómez Gil se sitúa en la ciudad india de Ramanagaram, en 2009. La revuelta contra los abusos se extendió por otras ciudades indias, como Channapatna y Kolar. También a otro de los territorios señeros, Andhra Pradesh. Iniciativas promoviendo el impago se extendieron por Bangladés, Nicaragua, Ecuador, Pakistán, Bolivia, México, Marruecos y Bosnia-Herzegovina.

En sintonía con el movimiento “No Pago”, el primer ministro de Bangladés resumía la cuestión en diciembre de 2010: los microprestamistas están “chupando sangre de la gente pobre en el nombre del alivio de la pobreza”. Poco tenía que ver con los pobres –justificación teórica del modelo- los métodos puramente bancarios y las salidas a bolsa de SKS Microfinance, en India; y de Compartamos, en México. La primera de las entidades pasó de 10.000 clientes en 2003 a 75.000 en 2005. Y captó inversiones de Morgan Stanley, J.P. Morgan, BNP Paribás o Crédit Agricole, con lo que salió como un cohete en la Bolsa de Bombay…

http://www.cadtm.org/Microcreditos-en-el-Sur-hacer

Un informe de Amnistía Internacional inventa miles de falsos ahorcamientos en Siria

Un informe de Amnistía Internacional calumnia al gobierno de Damasco asegurando que ha ahorcado extrajudicialmente entre 5.000 y 13.000 presos en la cárcel militar de Saydnaya. A pesar de que todos los medios del mundo han reproducido la noticia, nadie le ha preguntado a la ONG por sus fuentes porque esa pregunta siempre es selectiva. Hay medios a los que nadie cuestiona: ellos son la fuente.

Si se analiza el informe (*) con un poco de detenimiento, en busca de esas fuentes, se advierte que no hay nada de eso. Se basa en habladurías, rumores y relatos anónimos de quienes, además, no viven en Siria en su inmensa mayoría. Ningún tribunal admitiría jamás una prueba así, indirecta. Lo mismo ocurre con las cifras, que son extrapolaciones cargadas de sensacionalismo, desde hablar de “ahorcamientos masivos”, hasta calificar a la cárcel como “matadero humano”.

Hay que destacar, además, que no contentos con la manipulación de la fuente, los medios inflan las cifras de manera vergonzante. Mientras la ONG habla de un margen entre 5.000 y 13.000, todos los medios han puesto la cifra más elevada de ahorcados, 13.000, mientras que la agencia Associated Press va todavía más allá y titula “Al menos 13.000 ahorcados en una cárcel siria desde 2011”. Pero no es “a lo menos” sino todo lo contrario: “a lo más”.

El informe alcanza al periodo comprendido entre setiembre de 2011 y diciembre de 2015 y Amnistía Internacional lo ha elaborado sin que haya cadáveres, ni documentos de ninguna clase, ni apenas los nombres de los ahorcados. Le ha resultado suficiente interrogar a 31 personas que han estado detenidas en dicha prisión, más cuatro carceleros que trabajaron en ella, tres antiguos jueces, tres médicos que trabajaron en el hospital militar de Tishreen, cuatro abogados, un número indefinido de “expertos” nacionales e internacionales y, finalmente, 22 familiares de personas que están o han estado presas en dicho centro.

Además de indirectos, la mayor parte de los testimonios proceden de opositores al gobierno y antiguos funcionarios que viven fuera del país. Los que viven en el interior han sido interrogados “a distancia”, aunque la ONG no es capaz de situarlos en un mapa, es decir, no puede decir siquiera si viven en zonas controladas por el gobierno o por los yihadistas.

De cualquier manera, Amnistía Internacional ha reclutado a sus testigos por medio de otras ONG internacionales y grupos de oposición al gobierno de Bashar Al-Assad, como Urnammu, la Red Siria de Derechos Humanos y el Instituto Sirio para Justicia y la Responsabilidad. Cabe sospechar, pues, que los testigos sean -en todo o en parte- de la misma factura que dichas organizaciones, es decir, opositores e incluso yihadistas.

La chapuza sube de tono cuando en base a tales declaraciones de testigos, Amnistía Internacional obtiene un promedio semanal de ejecuciones que luego extrapola a todo el periodo, de donde sale ese absurdo margen de 5.000 a 13.000 que fácilmente podría haber alcanzado los 200.000 con un poco más de habilidad aritmética, con lo cual el margen hubiera quedado así: “Bashar Al-Assad ahorca entre 3.000 y 200.000 personas en una cárcel militar”.

Los ahorcamientos no eran públicos, por lo que los testigos, en realidad, no presenciaron nada parecido a eso. Por la noche algunos de los presos, después de poner la oreja pegada al suelo, aseguran haber escuchado ruidos parecidos a los de un estrangulamiento.

Hay dos excepciones, las de un carcelero y un juez, que refieren ejecuciones en vivo y en directo, pero no aseguran haberlas presenciado ellos mismos.

Otro de los relatos es el de los traslados de presos hacia otra cárcel que Amnistía Internacional dice, sin aportar ninguna prueba, que “posiblemente” no eran tales sino verdaderas ejecuciones. Después lo de “posiblemente” desaparece y las contabilizan como ahorcamientos. Hacen un total de 95 personas, que son las únicas a las que la ONG es capaz de poner un nombre.

El informe se publica acompañado de fotos tomadas vía satélite en las que aparecen los cementerios antes y después de 2011, es decir, que desde entonces su tamaño ha aumentado. Pero con muy poca originalidad, a Amnistía Internacional no se le ocurre pensar que existe la posibilidad de que los cementerios se hayan ampliado no como consecuencia de que Bashar Al-Assad mate a más opositores y necesite más fosas comunes que antes, sino como consecuencia de algo mucho más sencillo: que hay una guerra.

En el informe hay varios errores de bulto, como el que asegura que las penas de muerte las aprueba el Gran Muftí de Damasco, lo cual es impensable en un Estado laico como Siria (aparte de que los muftíes carecen de competencias judiciales).

En fin, señores: otra manipulación más que añadir a todas las que estamos hartos de leer y escuchar. Es otra vergüenza. Lo que Amnistía Internacional pretende es ocultar que para acabar la guerra con el mínimo derramamiento de sangre, el gobierno de Damasco está indultando a todos los yihadistas, estén presos o no lo estén.

(*) https://www.amnesty.org/en/documents/mde24/5415/2017/en/

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