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La nueva Armenia recurre a los viejos nazis para encontrar lo peor de su historia

La caída de la URSS no sólo supuso el cambio de un modelo de producción sino una gran venganza, aunque sólo sea literaria, de papel. La historia no sólo se está volviendo a escribir en Ucrania y los países bálticos, sino también en Armenia.

Es muy significativo que en los antiguos países soviéticos esa re-escritura coincide siempre en un punto común a todos ellos: la glorificación de los nazis locales, de los peores carniceros y asesinos de la Segunda Guerra Mundial.

Los armenios tienen varios héroes así. Pertenecían a partidos políticos muy diversos, aunque el más importante era el “dachnak”, una organización de la socialdemocracia armenia.

Durante la Segunda Guerra Mundial el dirigente “dachnak” más conocido era Drastamat Kanayan, alias “Dro”, quien se puso a la cabeza del 812 Batallón armenio de la Wehrmacht, compuesto por 20.000 soldados.

En 1942 se inauguró en Berlín, apadrinado por Alfred Rosenberg, el Consejo Nacional Armenio, encabezado por Ardaches Apeghian, presidente la Asociación Germano-Armenia y corresponsal del periódico Drochak, órgano oficial de los “dachnaks”.

Casi al mismo tiempo, en 1935 el representante de los “dachnaks” en Italia, Ichjanian, propuso a Musolini la creación de una Legión Armenio-Georgiana para combatir en la expedición fascista y colonial a Etiopía.

El nazi armenio Gareguin Nzhdeh
Otro ejemplo es Gareguin Nzhdeh, uno de los “dachnaks” que durante la Segunda Guerra Mundial se unió en Crimea a los ocupantes nazis para servir de torturador y verdugo. Tras la guerra fue capturado en Bulgaria en 1944 y condenado a 25 años de cárcel, donde murió en 1955.

Ahora en Erevan, la capital de Armenia, hay una estación de metro, una avenida y una plaza que llevan su nombre. Incluso han rebautizado a una ciudad para honrar su memoria y en mayo del año pasado se inauguró un monumento suyo, un acto solemne que estuvo encabezado por el Presidente de la República.

Nzhdeh era mucho más que un nacionalista. Había combatido al Ejército Rojo en los tiempos de la guerra civil y se declaraba defensor de la superioridad de la raza armenia que, lo mismo que la alemana, formaba parte de la raza aria, o sea, indoeuropeos.

Tras la Revolución de Octubre, Armenia logró esa “independencia” de la que hablan siempre los nacionalistas que, por un lado, es sumisión al imperialismo y, por el otro, avasallamiento de los vecinos. Nzhdeh fue su ministro de Defensa.

Los “dachnaks” pretendían la Gran Armenia (“desde el Cáucaso al Mediterráneo”) y no vacilaron en imponer la limpieza étnica sobre los azeríes en el Zanguezur, hasta que llegó el Ejército Rojo en 1921.

Es lo mismo que pretendió el III Reich en la Segunda Guerra Mundial: la Gran Alemania. Quizá por eso a Nzhdeh se le atribuye una frase muy común entre los chovinistas armenios: “Los que luchan por Alemania, luchan por Armenia”.

Tras la caída de la URSS, el 30 de marzo de 1992 la nueva República independiente de Armenia le rehabilitó de las calumnias que los soviéticos siempre le imputaron. Era todo mentira. La televisión armenia le considera como la figura histórica más importante. En 2013 el gobierno puso siete millones de dólares para rodar una película biográfica…

La ONU vuelve a criticar a España por garantizar la impunidad sobre los desaparecidos del franquismo

La ONU vuelve a criticar al gobierno español por seguir ignorando las recomendaciones que le hizo el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias cuando visitó España en 2013. En un informe, fechado en 7 de septiembre, los expertos se muestran “preocupados” al “constatar que la mayoría de las recomendaciones para que los familiares de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura puedan tener acceso a la verdad, a la justicia y a reparaciones no han sido plenamente implementadas”, lo que mantiene a los descendientes de las víctimas “librados a su propia suerte”.

“Se observa con preocupación la permanencia de un patrón de impunidad […] contrario a los principios que emergen de las obligaciones internacionales de España”, dice el informe, que critica la falta de acción de los tribunales españoles en este sentido. Asegura la ONU en el documento de seguimiento remitido al gobierno que no solo el Estado está faltando en su obligación de investigar las desapariciones forzadas sino que, además, se dan “constantes obstrucciones al procedimiento judicial excepcional llevado a cabo por la justicia argentina”.

La jueza María Servini de Cubría dictó en 2014 una orden internacional de detención preventiva y extradición contra el exministro franquista Rodolfo Martín Villa –y otros 19 imputados por crímenes durante la dictadura– que hoy, tres años después, no se ha hecho efectiva. A este bloqueo judicial, dice el informe, ha contribuido el Estado español con decisiones como la que tomada por la Audiencia Nacional cuando denegó un exhorto diplomático librado el 23 de junio de 2016 para interrogar a varios encausados –entre ellos Martín Villa– sobre un “pliego de preguntas”. De hecho, el exministro franquista ha logrado finalmente su propósito de ir a declarar a Buenos Aires sin riesgo de ser detenido.

El grupo de trabajo, que lleva comunicándose con España desde 2002, enfoca las críticas más duras al Ejecutivo de Mariano Rajoy por no “actuar con la debida urgencia y celeridad” ni “asumir un rol de liderazgo para asegurar una política de Estado en este tema como se había recomendado en el informe de visita”. Se refiere concretamente, y no es la primera vez, a la financiación de exhumaciones y procesos de identificación de los restos para que “estos no dependan exclusivamente de algunas comunidades autónomas, así como de particulares o asociaciones privadas”.

Desde que Rajoy llegó al gobierno en 2011, los presupuestos generales del Estado no han destinado ni un euro a cuestiones relacionadas con Memoria Histórica, pese a que hay unas obligaciones recogidas en la ley de 2007, cuya existencia recuerda el informe de la ONU. Entre las medidas puestas en marcha por el gobierno socialista precedente sin suerte de continuación está el mapa de las fosas comunes, que lleva desde 2011 sin actualizarse. Este registro contabilizaba 2.000 sin abrir, aunque estos datos les parecen optimistas a las asociaciones de víctimas. La lista que recibió Baltasar Garzón para estudiar si era competente o no para investigar los crímenes franquistas alcanzaba los 130.000 desaparecidos.

El informe hace mención expresa al Valle de los Caídos y “lamenta” que el Estado haya hecho caso omiso a las “recomendaciones contenidas en el informe de la Comisión de Expertos para el Valle de los Caídos de 29 de noviembre de 2011”. El Congreso de los Diputados instó en mayo al gobierno a exhumar de allí los restos de Francisco Franco con la oposición del PP y ERC. El Ejecutivo no ha movido ficha desde entonces, y tampoco tiene obligación de hacerlo porque se trata de una iniciativa no vinculante que precisa, además, de dotación presupuestaria.

También se refiere el grupo de expertos a la reforma del Código Penal. “La tipificación de la desaparición forzada incluida por la reforma no es plenamente compatible con la Convención para la protección de todas las personas forzadas”. Se refiere a la imprescriptibilidad de este delito, no incorporada a la reforma, y convertida en uno de los argumentos en los que se ampara la justicia para rechazar denuncias de particulares. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Soria se negó por este motivo a investigar el caso de Abundio Andaluz, fusilado en 1936.

El documento de recomendaciones que emitió el mismo grupo de trabajo en 2013 tras la visita del grupo de trabajo a España urgía a “eliminar los obstáculos jurídicos de orden interno” que impiden investigar y juzgar estos crímenes o “asumir sus obligaciones internacionales y comprometerse de manera más activa y urgente en la determinación del paradero de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura”, poniendo especial énfasis en la “urgencia y celeridad” debido a “la edad avanzada de muchos de los familiares y testigos”.

Cuatro años después, la situación es la misma. Y ante este incumplimiento, el informe da un plazo de 90 días al Estado para que “presente un cronograma actualizado en el que se indiquen las medidas que se llevarán a cabo para implementar las recomendaciones aún pendientes y las fechas previstas para cada una de ellas”.

http://www.eldiario.es/sociedad/ONU-impunidad-desapariciones-franquismo-Espana_0_685582224.html

El Congreso vota hoy declarar nulas todas las sentencias políticas del franquismo

Más de lo mismo: Arias Navarro y Adolfo Suárez
Juan Manuel Olarieta

¿Por qué le cuesta tanto a la “democracia a la española” acabar con el franquismo, condenarlo y erradicarlo? La respuesta es sencilla: porque no puede hacerlo sin acabar consigo misma o, en otras palabras, el franquismo no se puede condenar a sí mismo.

Lo vamos a volver a comprobar hoy, cuando se vote una propuesta que abre el curso parlamentario, impulsada por el PSOE, para declarar nulas todas las sentencias y condenas políticas dictadas por los tribunales franquistas.

La iniciativa parece magnífica, sobre todo teniendo en cuenta que incluye una referencia expresa a la condena del antiguo presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluis Companys, asesinado por un tribunal franquista en 1940.

Pero veamos algunas de las trampas más de cerca:

a) se trata de un proposición “no de ley”, es decir, que no será nunca vinculante sino sólo otro gesto puramente simbólico
b) no aclara qué entiende por “tribunales franquistas”, es decir, si sólo algunos -y no todos- los tribunales fueron franquistas
c) sólo se refiere a “condenas políticas” no a otro tipo de resoluciones judiciales, como los despidos laborales, por ejemplo

La transición sigue siendo una pesadilla, y no sólo para la historia, porque no hubo tal; si lo hubiera habido todo este tipo de polémicas se habrían acabado de un plumazo.

Pondré un ejemplo (sólo uno) para llamar la atención sobre el aspecto que esta iniciativa del PSOE pone encima de la mesa: la jurisprudencia que hoy deben tener en cuenta los tribunales en la interpretación de las leyes es la franquista y, naturalmente, es franquista.

Dicho de otra manera: aún suponiendo que podamos calificar las leyes existentes como democráticas, se interpretan de modo franquista, y esta inercia de los tribunales se puede extender a todos y cada uno de los aspectos del funcionamiento de los aparatos del Estado.

Podemos abrir los pesados tomos que compilan esa jurisprudencia y encontrarnos con sentencias, como una de 1975, del Tribunal Supremo que aprobaba el despido del maestro de una escuela que en sus enseñanzas no tenía en cuenta la existencia de dios. El Tribunal Supremo nunca cambió, sus magistrados nunca se depuraron y sus criterios para interpretar la ley tampoco, hasta el día de hoy.

Si alguien se toma la molestia de conocer las biografías de sus magistrados, encontrará que todos ellos habían hecho carrera en el franquismo, sosteniendo, apoyando y aplicando las leyes fascistas. Aparte de los enchufes y recomendaciones al uso, esos fueron sus únicos méritos para ascender. Por ejemplo, algunos de los miembros de la Sala de lo Penal en la transición habían sido Alféreces Provisionales durante la guerra o procedían de la División Azul.

Lo mismo que los fiscales, los secretarios y los abogados, los jueces habían estudiado en facultades fascistas y, si aprendieron algo, no fue otra cosa que el mismo Derecho Penal del III Reich, en manuales traducidos y traídos de Alemania, como el de Jeschek.

Los juicios celebrados por jueces fascistas, bajo leyes fascistas son todos ellos nulos porque -tanto antes como ahora- en cualquier país de esta naturaleza los jueces hacen de su capa un sayo. Por ejemplo, el juicio contra Grimau es nulo porque el auditor de guerra que redactó la sentencia había falsificado su título académico. Para declarar esa nulidad no hace falta aprobar ninguna nueva ley; las leyes franquistas también lo hubieran declarado nulo igualmente.

La Audiencia Nacional es el prototipo de tribunal fascista que se creó en falso en 1977 por decreto-ley, algo imposible tanto en la legislación franquista como en la actual.

¿Hay que seguir insistiendo en que aquí todo es falso?, ¿hay que seguir repitiendo que vivimos en medio de la mentira, el engaño y el fraude?, ¿necesitamos que otra ley “no de ley” nos lo recuerde a cada paso?, ¿hasta cuándo seguirán mareando la perdiz?

La lujosa biografía sexual de un mártir del bolchevismo llega a la gran pantalla

Hace unos días en otra entrada ya aludimos a la superproducción rusa “Matilda”, una película centrada en las relaciones amorosas entre el zar Nicolás II y la bailarina de ballet Mathilde Kschessinska sobre la que se ha levantado una enorme polvareda en Rusia, como decíamos, más humo que otra cosa.

El estreno estaba previsto para el 30 de marzo, pero se ha tenido que posponer hasta el 23 de octubre en el teatro Marinsky de San Petesburgo y al día siguiente en el cine Octubre en Moscú.

Como en tantas otras ocasiones, muchas de las protestas, que proceden de los sectores más reaccionarios de la Rusia actual, especialmente eclesiásticos, critican que la película tergiversa la historia, lo cual es siempre una estupidez, incluso cuando el guión “se basa en hechos reales”. Es vergonzoso tener que recordarlo a cada paso: el cine es mentira, o sea, ficción.

La historia (la de verdad) de Rusia no empieza en octubre de 1917. El zar Nicolás II abdicó del trono imperial al producirse la revolución de febrero (de 1917) y fue fusilado en julio del siguiente año, tras la de octubre.

Un actor porno encarna al zar
Quizá no sea tan conocido que una contrarrevolución es sagrada, una guerra santa: la yihad de los cristianos. Para la Iglesia Ortodoxa las dos revoluciones de 1917 fueron como para la católica la guerra civil española de 1936: una cruzada. No es que el zar fuera dios, pero casi; era un santo, por lo que fue canonizado, es decir, elevado a los altares: en 1981, cuando la URSS no había desaparecido, los popes (en el exilio) le declararon “mártir” (del bolchevismo).

En fin, que Rusia es como España, más o menos. Aquí no se puede hacer un chiste del almirante Carrero y allí no se puede mostrar al zar con las pasiones típicas de los humanos. La única pasión imaginable es la divina: la que Cristo padeció en el monte Calvario. La diferencia es que en Rusia no te llevan a la cárcel por ello (de momento).

No obstante, atacar al zar es tan intolerable como atacar a San Juan Evangelista o a la Virgen de la Macarena en plena procesión de Semana Santa. En ningún país católico podría aparecer un santo o un mártir en pelotas en plena noche de pasión (sexual), tras una juerga regada generosamente con champán francés o vodka de los Urales.

El gobierno ruso se ha gastado 25 millones de dólares con la ridícula pretensión de que “Matilda” sea aceptada en el Olimpo de Hollywood y gane uno de los próximos Óscar de la Academia, lo cual no ocurrirá por más que Nicolás II enseñe sus cojones en la pantalla.

Para los amantes de la historia, lo peor de la película es que el personaje central no es el zar sino su amante, la bailarina Mathilde Kschessinska, lo cual no es ni varonil ni suficientemente regio.

Mathilde Kschessinska
La vida de Matilda es suficientemente conocida porque murió en 1971 en París con 99 años y el relato de su fastuosa vida, llena de palacios, príncipes y otros lujos, atrajo a muchos escritores.

La bailarina conoció a Nicolás cuando aún era un príncipe (zarevitch) adolescente que aspiraba a heredar un Imperio y aún no se había prometido a la zarina, en fin, en la época en que Rusia era aún más rosa que roja. Incluso hay quien dice que ambos tuvieron una hija en 1911.

El problema es cuando llegan esos historiadores para impedir que el cine nos engañe impunemente: “no está demostrado que el zar se emborrachara en las juergas y se acostara con la bailarina”, aseguran. La pretensión de los científicos es siempre la misma: quieren que la realidad ensucie un buen relato de ficción, que en los títulos de crédito aparezca la bibliografía que ampara cada frase del guión.

No les basta, además, con su propia autoridad, sino que acuden a la de la Iglesia Ortodoxa, a la del gobierno y a la de la fiscalía para impedir, como sea, que los espectadores veamos la película. Velan por nosotros; nunca dejan que nos equivoquemos o que alegremos la vista con las escenas más calientes de alcohol y sábanas.

Todo nuestro gozo en un pozo por culpa de los científicos rigurosos: el zar Nicolás II tampoco eran tan campechano como creían los rusos. Se presupone que los reyes, como representantes de dios en la tierra, son siempre justos y benéficos; por lo tanto, si alguien afirma, aunque sea en el cine, que un rey es un chorizo, un borracho y un sinvergüenza (no piensen en nadie) debe demostrarlo fehacientemente.

De lo contrario, ya saben, los científicos pondrán una querella por injurias “a la Corona”, tanto en Rusia como en Hispanistán. ¿Aún no lo saben? Cuando alguien insulta al rey (o a la bandera) a quien insulta es “a todos”, a la nación, al país. ¿No se ofenden Ustedes con los pitidos al himno “nacional”?

La fiscal Poklonskaia defiende al zar
Aquí es donde entra en juego la típica fiscal que ven en la foto con uniforme de gala, como corresponde al tema que tratamos (el cine). Se trata de Natalia Poklonskaia, que ejerció su tarea represiva en Crimea y ahora es una diputada que defiende el zarismo como nadie en Rusia. Se ha dirigido a todas y cada una de las instituciones públicas en defensa del zar y de la verdad por antonomasia frente a la provocación “antirrusa” y “antireligiosa”, una difamación y una “amenaza a la seguridad nacional” [sic].

La diputada tiene un blog en el que publica artículos con títulos significativos como “Nicolás II no necesita protección: Dios mismo le glorifica” o “También se puede traicionar a Dios con el silencio”.

Hace un par de años Poklonskaia encargó varios retratos de los Romanov para colgar del Palacio Livadia, en Crimea. Luego participó en el desfile del Regimiento Inmortal enarbolando un icono de Nicolás II. Finalmente encabezó una petición para esculpir un busto del Emperador en el edificio de oficinas de la fiscalía.

Es de esas científicas que quiere que los rusos conozcan la verdadera historia de la familia Romanov: “Es inadmisible que se difunda una película que deforma la descripción de los hechos históricos y desacredita, difama y ridiculiza a uno de los santos más respetados de nuestra iglesia: el zar Nicolás II”, escribe en su blog.

Naturalmente, como buena fiscal, no le basta con defender la verdad contra viento y marea; quiere que el Ministerio Público procese al director de la película por haber “violado la vida privada del zar”.

Lo que debería hacer es venir a España y poner una querella en la Audiencia Nacional, el único tribunal en todo el mundo que nunca abandona a los zares, las princesas y los marqueses. Las injurias coronarias son el peor crimen que se puede cometer contra una nación. ¿No han visto Ustedes la película Sisí Emperatriz?, ¿no le gustan los desfiles de la Guardia Real?, ¿las cenas de gala?, ¿los bailes de salón?, ¿las recepciones oficiales?

¿Cómo es posible que hace 100 años los bolcheviques acabaran con todas esas maravillas versallescas?

España impide la investigación de las desapariciones del franquismo a pesar de las exigencias de la ONU

El 5 de agosto de 2002 las desapariciones forzadas del franquismo llegaron a la ONU. Aquel día Emilio Silva atravesaba las puertas del Palacio Wilson de Ginebra (Suiza) para entregar al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos las fichas de identidad de 64 personas a las que la represión franquista persiguió, asesinó y arrojó a cunetas y fosas comunes entre 1936 y 1949. Muchas de ellas siguen todavía hoy desaparecidas.

La denuncia de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica fue aceptada parcialmente por la ONU –admitió dos casos– y motivó que el organismo incluyera a España en la lista de países que tienen desaparecidos forzosos. Desde entonces, el Grupo de Trabajo de Desapariciones Forzadas e Involuntarias de la ONU ha estado en comunicación con el gobierno español para pedirle explicaciones y recordarle su obligación de investigar este tipo de crímenes.

Sin embargo, la principal conclusión de las visitas e informes emitidos por los mecanismos internacionales son que España hace poco por la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación. El mapa de las fosas comunes elaborado por el gobierno, que lleva desde 2011 sin actualizarse, contabilizaba 2.000 sin abrir, pero estos datos son tachados de optimistas por parte de las asociaciones de víctimas. La lista de desaparecidos por el franquismo contiene 130.000 nombres.

Durante años la ONU reclamó al gobierno la resolución de los casos que había aceptado investigar sin éxito. Uno de ellos fue exhumado sin apoyo institucional, sobre el otro hay información que asegura que podría estar en un cementerio de un pueblo valenciano. En 2008 el informe del grupo de trabajo reitera: “Se volvieron a transmitir todos los casos sin resolver y no se recibió ninguna respuesta del gobierno”.

“A pesar de que el Estado español ha ratificado numerosos acuerdos internacionales que le responsabilizan de garantizar verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura de los franquistas, sus incumplimientos en esa materia son incontables y atroces, cuando se trata de dejar morir a los hijos e hijas de esos desaparecidos sin atenderlos, cuidarlos y tratarlos como si fueran un estorbo para la democracia”, sostiene la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en un comunicado.

En 2013 el grupo de trabajo visitó España y emitió un completo informe con múltiples recomendaciones que no han sido adoptadas. Entre ellas, investigar y juzgar las desapariciones, “eliminar los obstáculos jurídicos de orden interno” que lo impiden o “asumir sus obligaciones internacionales y comprometerse de manera más activa y urgente en la determinación del paradero de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura”, poniendo especial énfasis en la “urgencia y celeridad” debido a “la edad avanzada de muchos de los familiares y testigos”.

“España ha ignorado y sigue ignorando sus obligaciones internacionales en esta materia”, apunta Lydia Vicente, directora ejecutiva de Rights International Spain. Al grupo de trabajo se sumó también el Comité de Derechos Humanos, que en julio de 2015 evaluó a nuestro país para concluir que “impide la investigación de las violaciones de derechos humanos del pasado, en particular los delitos de tortura y desapariciones forzadas”.

La reprimenda fue especialmente contundente en relación a la falta de colaboración con la querella argentina, la única causa que investiga los crímenes de la dictadura desde 2010.

http://www.eldiario.es/sociedad/Espana-entorpeciendo-investigacion-desapariciones-ONU_0_681032081.html

Son fachas y punto

B.

Cuando dicen y repiten patética y machaconamente que el referéndum catalán es «ilegal» dan ganas de proclamar que, si algo es ilegal, es esta «democracia» de tres centavos que viene directísimamente de la mayor ilegalidad que vieron los siglos como fue la sublevación militar-fascista del Ejército el 18 de julio de 1936 contra el Gobierno legítimo de la II República española.

De puro sabido las cosas se olvidan como, por ejemplo, que en el Estado español (España en otras longitudes y latitudes) no hubo «ruptura democrática» y sí ese engendro pactado entre el franquismo rampante y una oposición domada que se llamó «Reforma». De aquellos barros especiosos estos esperpénticos lodos. El falangista Torcuato Fernández Miranda, mentor político del también falangista y muy ignorante pero ambicioso Adolfo Suárez, hoy mitificado por esta chata «clase política» de tres al cuarto, de pacotilla, al que hasta al aeropuerto de Barajas dan su nombre (que pronto se olvidará), decía aquello de, en los albores del timo de la Transición, transitamos «de la ley a la ley», o sea, sin rupturas ni soluciones de continuidad, pura magia potagia.

Impresiona -bueno, no tanto, que uno ya no hace aspavientos ni jeribeques por mor de sus canas- ver a la pizpireta y traviesilla Cristina Pardo, de La Sexta, que va de «moderno y agresivo periodismo» que, por supuesto, no se casa con nadie, hacer preguntas a responsables independentistas catalanes como si fuera un policía del tipo de «usted, ¿hubiera pitado al Rey y al presidente del Gobierno, Rajoy, en Barcelona?» Sólo la elegancia, la educación -el «seny» catalán- de los interpelados (Rufián o Jordi García, por ejemplo) impidió que la respondieran algo así como “pero ¡qué collons importa lo que yo haría o dejaría de hacer, señorita, pregúnteme porqué tantísima gente silba y muestra su ‘rauxa’ (rabia), vaya usted al fondo de la cuestión y no se quede en la espuma, etc.!”

Hasta el penúltimo invitado a este tinglado de la antigua farsa española, Pablo Iglesias, tuvo que recurrir a la socorrida «libertad de expresión» para que no se le subieran los colores de vergüenza ajena (que la perderá a no tardar, si le queda todavía alguna).

No soportan estos fachas que lo mejor y más consciente de la sociedad catalana pite y denuncie la hipocresía de estos farsantes y criminales porque prefieren que vayan sumisos y callados por aquello de la unidad en la lucha contra el terrorismo (que ellos mismos provocan) y demás monsergas para alienar y disciplinar al personal.

Se les pregunta tirando con balín, no se les pregunta diciendo: «Es usted un modelo de honestidad política, pitó el himno español en el Nou Camp y pita ahora al Rey, eso se llama ser consecuente, aunque no esté de acuerdo» (coletilla obligada para quedar como un señor). Claro que quien responde también se presta, de algún modo, a este juego. La cosa es salir en la tele. Es lo que hay.

Por un lado, las instancias catalanas cumpliendo escrupulosamente los pasos legales, y, por otro, la «legalidad» española y el «peso» de la ley (el TC o el art. 155) amén de toda la «brigada brunete» mediática. Sacar los tanques parece que no les dejan en Europa (algo que España, «centinela de occidente», nunca ha sido). Esto se pone interesante. Se cuece más de lo que parece.

Buenas tardes.


La auténtica foto de la transición:
El almirante Carrero, Franco, Fernández Miranda y el heredero de todos ellos

Aparece una de las mayores fosas comunes de republicanos asesinados por los franquistas

El cementerio del Carmen de Valladolid se confirma como uno de los lugares donde se encuentra una de las mayores fosas comunes del país. La  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha descubierto una nueva fosa con los cuerpos de 42 personas represaliadas durante el verano del 36, justo después del levantamiento militar del general Franco, el 18 de julio.

Los cadáveres de esas 42 personas han sido descubiertos en la cuarta fosa excavada por arqueólogos, biólogos y otros voluntarios de la ARMH. Considerando que en 2016 se hallaron los restos de 186 personas en tres sitios diferentes, la cifra de personas asesinadas y enterradas en el cementerio vallisoletano alcanza las 228 personas, cuyo “único delito fue su compromiso con la democracia”, subraya Julio del Olmo, presidente de la Asociación.

La peculiaridad de la última fosa descubierta es que los cuerpos fueron enterrados en capas, separadas por 30 centímetros de tierra y cal, hasta colmatar el hueco, que tiene una profundidad de 2,15 metros, una superficie de 3 por 3,30 metros.

Una de las sorpresas llegó ayer, cuando encontraron en el bolsillo de una chaqueta un papel doblado y recortado con la clasificación del Tour de Francia de 1936. Para Julio del Olmo este dato, aparentemente anecdótico, tiene trascendencia porque aquel acontecimiento deportivo concluyó el 2 de agosto del 36. “Es indicativo porque podemos deducir que la fosa data del mes de agosto”, describió.

El presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid reclamó el compromiso de las administraciones: “Estamos ante un proceso histórico de una gravedad enorme porque fueron personas asesinadas por estar comprometidas con la democracia; son crímenes de lesa humanidad”, apostilló Julio del Olmo.

http://cadenaser.com/emisora/2017/08/24/radio_valladolid/1503573807_465898.html

Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (y 4)

A medida que la crisis avanzaba, el trío agresor, Gran Bretaña, Francia e Israel, cometía un error tras otro, especialmente uno que hoy sería impensable: en el mundo no se puede atacar a nadie sin avisar antes a la Casa Blanca.

Para preparar la invasión los franceses y británicos acumulan tropas en Chipre, mientras el ejército israelí se despliega en la Franja de Gaza. La CIA comete su enésimo error en muy poco tiempo: cree que los israelíes van a atacar a Jordania.

Pero el 29 de octubre lo que atacan es Egipto. Inmediatamente después, el Estado Mayor israelí lanza la típica cortina de humo: Israel se defiende de los atentados perpetrados por los “fedayin” (guerrilleros) palestinos que operan desde los campos de refugiados sitos en la Franja de Gaza bajo administración egipcia. La prensa israelí asegura que los comandos palestinos están dirigidos por oficiales del ejército egipcio.

Para demostrarlo capturaron a uno de los comandos junto a la frontera de Gaza. Los detenidos hablaban árabe y vestían uniformes egipcios. Era un montaje. Se trataba de cuatro soldados israelíes, nacidos en países árabes, que fueron vestidos y pertrechados como combatientes palestinos para justificar la agresión.

Lo que nadie contó fue lo siguiente: el mismo día que el ejército israelí invadía Egipto, la policía (israelí, militarizada) masacró a 49 campesinos palestinos que por la tarde volvían a su casa en Kafar Kassem después de una jornada de trabajo.

Los franco-británicos recurrieron a sus viejas argucias jurídicas para justificarse. Recurren al acuerdo tripartito de 1950 para llamar un alto del fuego e invaden Egipto pretextando que se trata de tropas de interposición para separar a ambos contendientes (egipcios e israelíes). Quieren un respaldo internacional a su agresión, incluido el de la ONU.

Siguiendo el guión previsto para la comedia, Israel acepta la mediación franco-británica, pero como Egipto no lo hace, su negativa se convierte en una declaración de guerra, absolutamente justa, por lo demás.

Estados Unidos no apoya la agresión y Nasser hace algo que los franco-británicos no esperan: convierte la invasión en una guerra de resistencia contra el imperialismo. Moviliza a todos los egipcios capaces de llevar un fusil y ordena hundir una cuarentena de buques en el canal para interrumpir el comercio mundial.

Junto con China, la URSS ofrece a Egipto el envío de voluntarios para combatir la agresión. Además, amenaza a Gran Bretaña y Francia con un ataque nuclear si no se retiran de Suez y propone a Estados Unidos una alianza, es decir, pretende apoyarse en unas potencias imperialistas (Estados Unidos) en contra de otras (Gran Bretaña y Francia).

En tales términos, Eisenhower teme que el papel de la URSS crezca, no sólo en Oriente Medio sino en todo el mundo y desencadena una revuelta donde los soviéticos menos esperan: en Hungría.

Estados Unidos se considera víctima de una patente humillación por parte de Gran Bretaña y Francia, por no advertir del ataque. Además, sus informes de inteligencia pronostican que la agresión puede ser absolutmente contraproducente.

Eisenhower tiene otros medios para arrojar a los franceses, británicos e israelíes de Suez, sin necesidad de acudir a métodos excesivamente drásticos. Ni Gran Bretaña ni Francia tienen dinero para pagar el coste de la agresión militar y, además, Washington amenaza con sanciones económicas. Por el contrario, si abandonan Egipto, Estados Unidos les promete algo que de lo que dispone en abundancia: mil millones de dólares de aquella época llegaron a las arcas británicas desde el otro lado del Atlántico.

El 27 de diciembre los imperialistas salen de Suez por su propio pie e Israel hace lo mismo en marzo del año siguiente. El Canal de Suez siguió nacionalizado; la lucha contra el imperialismo convirtió a Nasser en uno de los más importantes dirigentes mundiales del siglo pasado y un ejemplo para que otros hicieran lo mismo en el Tercer Mundo.

Al mismo tiempo que Gran Bretaña atacaba el Canal, la libra esterlina se desplomaba. Lo mismo que Francia, era una potencia imperialista en declive; no podía dar un paso más sin recurrir a la tutela de Estados Unidos. El informe de la seguridad nacional de 1952 lo deja bien claro:

“Gran Bretaña jugó un rol central en el mantenimiento y la defensa de los intereses occidentales en el Medio Oriente. Pero la rápida decadencia del Imperio Británico en la última década y su insuficiencia para garantizar estos intereses en varios países de la región han empujado a los Estados Unidos a jugar un papel más activo e importante y han creado las condiciones para una revisión y el establecimiento de una nueva política estadounidense hacia la región. En algunos países, como Grecia, cuando los británicos no fueron capaces de asumir sus responsabilidades, fueron los Estados Unidos quienes lo hicieron. La influencia de los Estados Unidos ha crecido y ha reemplazado a Gran Bretaña en lugares donde poseemos grandes intereses militares y económicos, como en Arabia saudí”.

El caso de Francia es muy distinto al de Gran Bretaña. En lugar de someterse a Estados Unidos, el general De Gaulle abandona la OTAN y se lanza a un desenfrenada carrera nuclear. Una fuga hacia adelante que no duró mucho tiempo.

A través de Egipto, la crisis del Canal de Suez muestra la emergencia del Tercer Mundo en los asuntos internacionales. Dio un impulso al proceso de descolonización. Argelia conquistó su independencia.

La URSS propuso el llamado “plan Chepilov” para que los países de Oriente Medio no participaran en ninguna alianza militar ni permitieran la instalación de bases militares extranjeras sobre su suelo.

Como respuesta, en enero de 1957 el Congreso de Estados Unidos escuchó la llamada “doctrina Eisenhower” que sentaba las bases para la política del imperialismo estadounidense en Oriente Medio con la que pretendía llenar el vacío que había supuesto el fin de la influencia franco-británica para que no fuera ocupado por la URSS.

El resultado no es lo que los imperialistas califican como “reparto del mundo” con su usurpación lingüística. Comprueben quién llama a la puerta de quién. Estados Unidos acude a donde nadie le ha llamado. Su dominación regional se sostiene sobre ciertos países, como Israel, Arabia saudí o Jordania que ejercían de pilares; los que nunca aceptaron dicha dominación (Egipto, Siria) se sostenían gracias al apoyo de la URSS. Son cosas completamente diferentes.

El mundo no es un tablero de ajedrez donde los jugadores cambian para jugar la misma partida.

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Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (3)

Los debates parlamentarios habidos en países como Gran Bretaña, aunque aún conservaban algún resquicio de las viejas prácticas democráticas, se inundaron de mentiras, aunque entonces los diputados aún tenían el coraje de burlarse de las torpezas de Eden y de llamarle mentiroso abiertamente.

No hay guerra imperialista sin el apoyo de la prensa domesticada. La crisis del Canal fue otra de las grandes batallas mundiales de intoxicación informativa de la posguerra, donde el papel de la prensa mundial fue el previsto: cualquier parecido con la realidad era muy remoto. Pero (casi) nadie acusó a la prensa de mentir.

Había que preparar a la “opinión pública” para la agresión, estimular el patriotismo, es decir, la conformidad de la población con los planes bélicos del gobierno. Para ello Eden reclutó a dos caciques del “(des)prestigioso” periódico Times para que se encribieran artículos de encargo, al tiempo que impone una auto-censura sutil sobre el resto de los rotativos. La autocensura es el suicidio periodístico; nunca se considera como parte integrante de la falta de libertad de expresión.

De los 100 millones de beneficios que reportaba anualmente el Canal, sólo 3 caían en manos egipcias. Pero la prensa británica puso el asunto del revés. Calificó a Nasser de ladrón: había robado el Canal a sus legítimos propietarios, entre los que estaba Gran Bretaña. En la intoxicación no hay nada más efectivo que asumir el papel de víctima.

Pero en aquella época los imperialistas aún no habían afinado su maquinaria criminal como ahora. Tras la nacionalización del Canal, Eden deja pasar un tiempo precioso; aparenta que busca una solución diplomática, mientras en la prensa algunos empiezan a emitir opiniones divergentes, sobre todo por la falta de sintonía de Estados Unidos con el plan de agresión. Quizá Nasser tenga razón, quizá Israel esté involucrado y quiera provocar una agresión contra Egipto…

¿Hace falta recordar que la explotación del Canal de Suez no beneficiaba a ningún país sino a una empresa privada, es decir, que el imperialismo había provocado una crisis internacional de enormes proporciones a causa de los meros intereses económicos de un puñado de accionistas?

Las dudas no tardan en disiparse desfavorablemente para los invasores, que quedan al descubierto. Cuando comienza el ataque, lo primero que aparece a la vista es que, en efecto, Israel forma parte del operativo, lo cual puede conducir a una guerra de vastas proporciones en Oriente Medio. Hasta los vendidos del Times se indignan. En Oriente Medio los árabes juzgan los acontecimientos en función del posicionamiento de Israel. Si Israel forma parte de la agresión, los que luchan en contra, como Nasser, son los héroes.

Eso no sólo ocurre en Oriente Medio. Todo el mundo se vuelve contra los imperialistas franco-británicos y, en especial, contra Eden. Aún no se había secado la tinta de las firmas estampadas sobre la Carta de la ONU, cuando los imperialistas volvían a sus viejas costumbres de siempre.

El Canal de Suez es una de las joyas a la “grandeur” francesa. Los monumentos a Lesseps llenan las plazas de las ciudades y los nombres de las calles. En 1956 el gobierno francés está encabezado por el “socialista” Guy Mollet, lo que suscita unas pésimas relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A Francia la crisis del Canal le sorprende en medio de una guerra colonialista en Argelia y Nasser apoya y arma a los combatientes del FLN argelino. En su prensa la socialdemocracia francesa recurre al viejo truco de equiparar a Nasser con Hitler. Eso les ayuda a mostrar su sintonía plena con el Estado de Israel, amenazado por Nasser.

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Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (2)

Tras su fracaso en Egipto, el imperialismo estadounidense queda obligado a buscarse los aliados en otra parte, por lo que crea el Pacto de Bagdad, una especie de OTAN para Oriente Medio.

Al mismo tiempo, los imperialistas restringen el apoyo a Nasser que, como los demás países no alineados, tiene que recurrir a la URSS y otros países socialistas, que comienzan a sumistrar armas a Egipto.

Otro fruto de dicha colaboración es el mayor proyecto africano de ingeniería: la presa de Asuán, que incrementaba en un tercio la superficie regada y en un 50 por ciento la potencia eléctrica instalada.

Cuando en 1956 Nasser nacionaliza el Canal de Suez a la adjudicación franco-británica sólo le quedaban 12 de un total de 99 años de explotación. ¿Por qué adelantarse?, ¿por qué no esperar un poco más? Porque Nasser necesitaba el dinero procedente de la explotación del Canal para financiar la construcción de la presa de Asuán.

El contrato del Canal tenía previsto que en un supuesto parecido, Egipto debía indemnizar adecuadamente a los explotadores, pero Nasser también tenía su estratagema: la Convención de Constantinopla impide a los agraviados acudir a ningún tribunal.

A falta de tribunales recurren a los ejércitos. Con la oposición de Estados Unidos, contra Egipto se forma una coalición entre Gran Bretaña, Francia e Israel.

El 16 de agosto de 1956, el secretario de Estado John Foster Dulles, reúne a 24 países para solucionar las contradicciones entre las grandes potencias sobre el Canal de Suez mediante un acuerdo de explotación conjunta. En setiembre 18 países aceptan el plan y el Primer Ministro australiano, Robert Menzies, queda encargado de que Nasser lo acepte por las buenas. Fracasa.

Para tratar de impedir la solución militar franco-británica, el 19 de setiembre Foster Dulles elabora una segunda oferta pero, con la oposición de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia llevan el asunto a la ONU. Pretenden una solución “a la coreana”: que la ONU avale la guerra contra Egipto. El secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, propone seis principios para un arreglo amistoso del litigio. Nasser se planta y rechaza todas las alternativas propuestas porque no hay tal litigio: el Canal pertenece a Egipto única y exclusivamente.

En una carta a Eisenhower el Primer Ministro británico, Anthony Eden, le dice que la independencia de Egipto sólo puede conducir a la “expansión soviética”, lo que en el diccionario imperialista siempre ha significado lo mismo: en su lucha por la independencia, Egipto y los demás países del mundo árabe no tenían más que un único aliado en el mundo: la URSS y el bloque de países socialistas.

Desde que los imperialistas tuvieron que ponerse de acuerdo con la URSS para ganar la Segunda Guerra Mundial, como en Yalta en 1945, empezaron a utilizar un lenguaje “leninista” y hablan de “expansión”, “influencia soviética” y “reparto del mundo”. En sus argumentaciones esos términos indican que algo que se escapa a su dominación en el mundo, lo cual es una tendencia general de la época imperialista. Su burda explicación no tiene en cuenta a los pueblos mismos, que para ellos no significan nada. Sólo entienden el mundo en términos de dominación, de fuerza y de guerra. Los pueblos se escapan a su dominación, según dicen, porque han caído bajo la de los soviéticos (o los rusos en su caso).

El 2 de setiembre Eisenhower le responde a Eden que está de acuerdo en lo que a la URSS concierne, pero que la agresión militar no impediría a Egipto acudir a su ayuda sino que tendría efectos contraproducentes: “En una generación, e incluso en un siglo, todos los pueblos del Cercano Oriente y África del norte y, en cierta medida, toda Asia y toda África se enfrentarían a Occidente de manera irreversible, sobre todo si tenemos en cuenta la capacidad de lo rusos para crear problemas […] Tenemos dos problemas, el primero concierne a la apertura permanente del Canal y a un trato justo para todas las partes involucradas. El segundo es obrar de manera que Nasser no se convierta en una amenaza hacia la paz y los intereses vitales de Europa”.

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