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Los kurdos agradecen a Rusia haberles salvado del flagelo de la agresión turca

Mazlum Abdi, dirigente de las FDS
Ayer el dirigente de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) Mazlum Abdi agradeció a Rusia por haber salvado a los kurdos pueblo del “flagelo de la guerra”, gracias al acuerdo alcanzado entre Rusia y Turquía que puso fin a la ofensiva.

En una conversación telefónica con el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, Abdi agradeció a Rusa su afán de desactivar la guerra en el noreste de Siria y librar a los civiles de ese flagelo, según una declaración oficial emitida por las FDS.

“El Comandante en Jefe también ha expresado reservas sobre algunos puntos del acuerdo que requieren mayor discusión y diálogo”, dice la declaración.

El Acuerdo de Sochi ruso-turco exige una profunda retirada de la milicia kurda de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), que domina las FDS, hasta 30 kilómetros de la frontera turca y a lo largo de los 440 kilómetros que separan el río Éufrates de la frontera con Irak.

El acuerdo también establece que los kurdos abandonarán varias de las ciudades que administran, con la excepción de Qamichli, la capital de facto de su zona de influencia.

El acuerdo suspende la ofensiva turca sobre el norte de Siria, lo que les ahorra un baño de sangre a los kurdos.

Cuando los kurdos se arrojaron en brazos del imperialismo

Bryan R. Gibson

El 30 de junio de 1972, dos kurdos, Idris Barzani y Mahmud Othman, fueron en secreto a la sede de la CIA en Langley, Virginia, y les llevaron a las oficinas del legendario director de la agencia, Richard Helms. Hablaron de un cambio dramático en la política estadounidense. Henry Kissinger, asesor de seguridad nacional del presidente Richard Nixon, había autorizado personalmente a Helms a expresar la simpatía estadounidense por el destino de los kurdos y a asegurarles que estaba “dispuesto a tener en cuenta sus peticiones de ayuda”. Durante más de una década, los kurdos habían estado luchando contra el gobierno irakí y habían hecho innumerables llamamientos de ayuda en vano a Estados Unidos. Helms dijo entonces que Estados Unidos había cambiado de opinión. No mencionó que esto cambiaría pronto.

La mayoría de los observadores entienden la larga historia de abandono de los kurdos por parte de Estados Unidos. Lo que más a menudo se olvida es que estas posibles traiciones eran bastante predecibles, dada la forma en que ambas partes se aliaron. De hecho, es imposible entender la decisión del Presidente Donald Trump de apoyar a Turquía en la guerra en Siria contra los kurdos aliados a Estados Unidos sin entender los orígenes, en gran medida indecibles, de la relación kurdo-estadounidense.

La historia se remonta a 1920, cuando el Tratado de Sèvres prometió autonomía a los kurdos, el mayor grupo étnico del mundo que no tenía un Estado propio. Pero las dos grandes potencias de la época, Gran Bretaña y Francia, se retiraron en 1923 y dividieron los territorios kurdos entre Turquía, Irán, Irak y la actual Siria. Los kurdos se rebelaron contra esta traición y fueron aplastados por sus nuevos colonizadores británicos, franceses, iraníes y turcos. Después de décadas de relativa calma, los kurdos intentaron volver a ser autónomos después de la revolución irakí de 1958, cuando la monarquía hachemita fue derrocada.

Tras el estallido de la guerra en el Kurdistán irakí en septiembre de 1961, el gobierno estadounidense adoptó una política de no injerencia. En aquel momento, el principal objetivo de la política estadounidense era mantener buenas relaciones con Bagdad. Todavía se sospechaba que el dirigente de los rebeldes kurdos, Mustafa Barzani, era un agente comunista, dados sus 11 años de exilio en la Unión Soviética entre 1947 y 1958.

Sin embargo, dos aliados cercanos de Estados Unidos en la región -Israel e Irán- concluyeron rápidamente que los kurdos en Irak eran aliados ideológicos y estratégicos que podían ser explotados para mantener sus manos atadas al régimen nacionalista árabe radical de Bagdad y a su enorme ejército. Desde mediados de 1962, el Sha de Irán ordenó a su agencia de inteligencia, SAVAK, que ayudara a financiar la insurgencia kurda en el norte de Irak para socavar la estabilidad del régimen de Bagdad. Los israelíes se unieron a la intervención encabezada por Irán en 1964, después de que el Primer Ministro David Ben Gurion reconociera a los kurdos como un aliado estratégico contra el régimen árabe radical de Bagdad.

Durante la siguiente década, la estrategia iraní e israelí fue simple: mientras los kurdos fueran un peligro claro y omnipresente para Bagdad, el ejército irakí no podría ser desplegado contra Israel en caso de guerra o amenazar las ambiciones iraníes en el Golfo Pérsico. Esto dio sus frutos en 1967, cuando Irak fue incapaz de desplegar sus fuerzas en la guerra panárabe contra Israel, y en la guerra subsiguiente en 1973, cuando sólo pudo montar una división blindada porque el 80 por ciento de su personal militar estaba inmovilizado en el norte de Irak.

Los estadounidenses tardaron más en intervenir. Desde mediados de la década de 1960, iraníes e israelíes intentaron convencer a la Casa Blanca para que reconsidere su política de no intervención. Lo mismo ocurría con los kurdos irakíes, que se reunían regularmente con funcionarios del servicio exterior estadounidense. Siempre han sido bienvenidos con un rechazo cortés pero firme.

Esto cambió en julio de 1968, cuando el partido Baath, dirigido por el joven Saddam Hussein, tomó el poder y se estableció firmemente como la fuerza política dominante en Irak durante los siguientes 35 años. En marzo de 1970, Saddam se dio cuenta de que la guerra contra los kurdos en su país era un esfuerzo innecesario y se fue personalmente al norte para encontrarse con Barzani. Saddam aceptó todas las reclamaciones, que se referían a la autonomía kurda dentro de un Irak unificado, pero indicó que el programa no se aplicaría hasta 1974. El acuerdo de marzo concedió esencialmente tiempo a ambas partes. Saddam pudo consolidar su poder y Barzani pudo encontrar un nuevo y poderoso aliado: Estados Unidos.

Tras el acuerdo de marzo, Saddam condujo firmemente a Irak a los brazos de los soviéticos. En diciembre de 1971 Irak firmó un acuerdo de armas con Moscú y en abril de 1972 un tratado de amistad y cooperación. Al mes siguiente Nixon viajó a Teherán, de regreso de una exitosa cumbre en Moscú, donde había logrado romper con los soviéticos. Durante su visita, el Sha pidió a Nixon que ayudara a los kurdos a desestabilizar Irak.

Después de una cuidadosa evaluación de los riesgos, el gobierno de Nixon concluyó que la amenaza soviético-irakí a los intereses occidentales era lo suficientemente significativa como para justificar la ayuda a los kurdos. Después de la luz verde de Nixon, la operación para ayudar a los kurdos se llevó a cabo desde la oficina de Kissinger en la Casa Blanca. Entre agosto de 1972 y finales de 1974, cuando se reanudaron los combates en la guerra entre Irak y Kurdistán, el gobierno de Nixon consultó frecuentemente a iraníes, israelíes y kurdos para prepararlos para un inevitable enfrentamiento con Bagdad. Esto implicó el almacenamiento de armas y el entrenamiento de combatientes kurdos en técnicas de guerra modernas, mientras que las relaciones entre los kurdos y Bagdad se deterioraban rápidamente.

A principios de 1974 Saddam violó los términos del acuerdo de marzo e impuso unilateralmente una versión diluida de la autonomía a los kurdos. Barzani respondió viajando a Irán, donde se reunió con el Shah y el jefe de la oficina local de la CIA para pedirle a Estados Unidos que apoyara un proyecto para crear un gobierno árabe-kurdo irakí que afirmara ser el único gobierno legítimo de Irak. Como escribió Kissinger en su obra de 1999 “Years of Renewal” (Años de Renovación), la petición de Barzani “desencadenó un torrente de comunicaciones” entre funcionarios estadounidenses, que se centraron en dos cuestiones: si Estados Unidos apoyaría una declaración unilateral de autonomía y qué nivel de apoyo querían dar a los kurdos. La CIA, en particular, advirtió contra el aumento de la ayuda estadounidense.

Pero Kissinger se mostró indiferente a la advertencia del director de la CIA William Colby y escribió: “La renuencia de Colby era tan poco realista como el entusiasmo de Barzani”. Nixon finalmente decidió aumentar el apoyo estadounidense a los kurdos mediante la entrega de 900.000 libras de armas soviéticas recuperadas y una suma global de 1 millón de dólares en ayuda a los refugiados. En abril de 1974 Kissinger envió las órdenes de Nixon al embajador de Estados Unidos en Teherán. Este cable es importante porque contenía una declaración sucinta de los intereses estadounidenses hacia los kurdos. Los objetivos, escribió, eran “a) dar a los kurdos la capacidad de mantener una base razonable para negociar el reconocimiento de sus derechos por parte del gobierno de Bagdad; b) mantener el actual gobierno irakí, pero c) no dividir a Irak permanentemente, ya que una zona kurda independiente no sería económicamente viable y Estados Unidos e Irán no tienen ningún interés en cerrar la puerta a las buenas relaciones con Irak bajo una dirección moderada”. También se señaló que el apoyo de Estados Unidos a un gobierno kurdo a largo plazo no era posible porque no podía permanecer en secreto y el gobierno de Estados Unidos estaba profundamente preocupado por la viabilidad de un Estado kurdo, por no mencionar al Sha de Irán y sus preocupaciones sobre la independencia kurda, dada la gran minoría kurda en Irán. Este punto fue transmitido a los kurdos al principio de sus relaciones con Estados Unidos y fue reiterado a lo largo de la operación de ayuda kurda.

Esto pone de manifiesto el problema fundamental al que se han enfrentado siempre los kurdos, a saber, la geografía. Es seguro que un Kurdistán independiente no tiene salida al mar, por lo que no podrá participar en la economía internacional sin el apoyo de potencias externas -y hostiles- como Turquía, Irán, Irak y Siria. Por ejemplo, si los kurdos quisieran exportar petróleo o gas natural, tendrían que cruzar el territorio vecino por un oleoducto para llegar a los mercados internacionales. Si ninguno de estos países accediera, la economía kurda estaría condenada al fracaso. Incluso servicios básicos como el transporte aéreo dependerían de clientes externos, ya que los vuelos a Kurdistán tendrían que cruzar el espacio aéreo de países hostiles, que ya tienen relaciones con Estados Unidos. Por eso, a pesar de una profunda afinidad por los kurdos y su causa, Estados Unidos siempre han sido claro -en privado y a veces en público- sobre su renuencia a apoyar la independencia kurda.

A finales de 1974 el ejército irakí lanzó una ofensiva total contra los kurdos, realizando profundos avances en las montañas con el asesoramiento de asesores militares soviéticos. Pero a pesar de los considerables esfuerzos de los iraníes e israelíes para fortalecer militarmente a los kurdos, los irakíes lograron mantenerse durante el invierno de 1974-1975. Esto llevó a Kissinger y a los israelíes a desarrollar un plan para proporcionar a los kurdos armas por valor de 28 millones de dólares.

Pero era demasiado tarde, la geopolítica se había alejado de los kurdos. El 18 de febrero de 1975, el Sha se reunió con Kissinger en Zurich. Informó a Kissinger que los kurdos habían “perdido el valor” y que estaban considerando reunirse con Saddam en una conferencia de la OPEP en marzo para ver si podía cambiar su apoyo por una concesión fronteriza. Kissinger declaró en su obra de 1999 que se oponía a la propuesta del Shah y le recordó “sus propias advertencias repetidas de que la caída de los kurdos desestabilizaría toda la región”.

Nada de esto importaba. La decisión de Irán de abandonar a los kurdos fue presentada a Estados Unidos como un hecho consumado, un acuerdo alcanzado. El 6 de marzo el Sha y Saddam anunciaron el Acuerdo de Argel, que preveía un intercambio de soberanía parcial sobre la vía fluvial de Shatt Al-Arab, una vía fluvial estratégica a lo largo de la frontera entre el Irán y el Irak, a cambio de la no injerencia mutua en los asuntos internos de cada uno de los signatarios. Los kurdos estaban condenados. El Sha ordenó el cierre de la frontera entre el Kurdistán irakí e Irán, lanzando a los kurdos a los lobos. Con la frontera cerrada, los norteamericanos e israelíes no han podido seguir prestando ayuda a los kurdos. Al día siguiente, los irakíes desataron todo el peso de su ejército contra los kurdos, obligando a miles de civiles a huir a Irán. Los oficiales de la CIA y las fuerzas especiales israelíes que habían ayudado a sus aliados kurdos a luchar contra los irakíes estaban asombrados. Lo mismo ocurrió con Kissinger, que había pasado casi tres años trabajando incansablemente para dar a los kurdos la oportunidad de luchar. No se pudo haber hecho nada para evitar la masacre. Con Irán ya cerrado, ya no había ninguna posibilidad de seguir prestando asistencia estadounidense. Las fuerzas de Saddam invadieron el Kurdistán irakí, arrasaron 1.400 aldeas, encarcelaron a miles de partidarios de Barzani e impusieron su dominio en la región.

Este trágico final de la intervención de Estados Unidos en favor de los kurdos marca el comienzo de una relación recíproca entre Estados Unidos y los kurdos que todavía existe hoy en día. Miles de kurdos de Irak perdieron la vida después de que Estados Unidos, Irán e Israel cancelaran su apoyo en 1975. En la década de 1980, los kurdos y Estados Unidos se encontraron en bandos opuestos durante la guerra entre Irán e Irak, mientras que Sadam Husein utilizaba armas químicas con Irat y los kurdos, lo que condujo a una masacre generalizada en el Kurdistán irakí. La situación cambió a principios de los años noventa. Después de la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990, Estados Unidos instó a los kurdos a rebelarse contra el gobierno de Saddam, únicamente en nombre de George H.W.Bush. Pero el gobierno de Bush tuvo que abandonarlos en el momento en que más necesitaban su ayuda. En abril de 1991, la Casa Blanca se dio cuenta de su error y puso en marcha la Operación Proporcionar Consuelo, que creó una zona de exclusión aérea en el norte de Irak y permitió a los kurdos de Irak vivir finalmente en paz. En 1992 los kurdos irakíes establecieron un gobierno regional autónomo en Kurdistán, que se convirtió en un aliado indispensable de Estados Unidos durante la guerra en Irak y la guerra contra el Califato islámico.

Parecía que Estados Unidos finalmente había reparado el daño que había hecho en 1975, hasta ahora. Pero incluso esta última traición no debería ser una sorpresa. Lo que los estadounidense han descrito en privado desde el principio está totalmente en consonancia con los intereses de Estados Unidos con respecto a los kurdos.

https://foreignpolicy.com/2019/10/14/us-kurdish-relationship-history-syria-turkey-betrayal-kissinger/

Turquía suspende su ofensiva militar en el nordeste de Siria tras llegar a un acuerdo con Estados Unidos

Turquía ha suspendido durante cinco días su ofensiva en el nordeste de Siria y pondrá fin a la misma si las milicias kurdas de YPG se retiran de la franja fronteriza durante ese plazo, anunció ayer el vicepresidente estadounidense Mike Pence en Ankara.

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, confirmó el acuerdo, con la matización de que “estamos suspendiendo la operación, no la estamos deteniendo”. “Sólo podremos detener la operación cuando [los kurdos] se hayan retirado completamente de la región”, añadió.

Para permitir la retirada de los kurdos “en un plazo de 120 horas, todas las operaciones militares de la Operación Venero de Paz serán suspendidas y la operación se detendrá completamente una vez que la retirada se haya completado”, dijo Pence a los periodistas tras más de cuatro horas de negociaciones con Erdogan.

Por supuesto, nadie ha consultado al gobierno de Siria, ni tampoco a los kurdos, lo que pone de manifesto que ambas partes están condenadas a entenderse.

Las milicias kurdas tendrán que retirarse de una franja de 32 kilómetros de profundidad desde la frontera que los turcos esperan que se convierta en una “zona de seguridad” para ellos.

Llamada Venero de Paz, la ofensiva turca contra las milicias kurdas de YPG en el noroeste de Siria, lanzada el 9 de octubre, provocó una protesta internacional. Antes de la ofensiva turca, los estadounidenses y los turcos habían comenzado a crear la “franja de seguridad” mediante patrullas militares conjuntas que se acabaron cuando Estados Unidos sacó a sus tropas del norte de Siria.

Los imperialistas apoyan a YPG mientras que Turquía los considera como “terroristas” por ser una prolongación en Siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha estado llevando a cabo la lucha armada en Turquía desde 1984.

Las negociaciones de Ankara muestran el carácter errático de la política imperialista en Oriente Medio. Trump parecía haber dado luz verde a la ofensiva antes de instar a Ankara, ante las protestas de otros imperialistas, incluidos sus propios parlamentarios, así como sus secuaces, a que pusiera fin a la misma y sancionara a Turquía.

Al final la Casa Blanca ha tenido que claudicar de nuevo. Pence anunció que las “sanciones infernales” se levantarán cuando Turquía ponga fin a la ofensiva de conformidad con el acuerdo alcanzado ayer.

Acusado de dejar que Turquía ataque a los peones kurdos en Siria, Trump logró finalmente un acuerdo que le permite calmar su situación interna a corto plazo, lo que también se considera como una capitulación ante las exigencias turcas.

Erdogan dijo que nunca cesaría la ofensiva militar en Siria y cuando Pence y Pompeo estaban en el avión rumbo a Ankara dijo que no recibiría a ninguno de ellos. Al final capituló, pero no fue el único.

Después de once días de crisis interna, que ha incluido a la OTAN, Pence dijo que había arrebatado un “alto el fuego” a Erdogan tras más de cuatro horas de negociaciones.

Por su parte, los turcos dicen que no es un “alto el fuego” porque el término no está incluido en la declaración conjunta.

La clave del acuerdo es que el plazo de cinco días termina el martes de la semana que viene, justo cuando Erdogan se reúne con Putin en Moscú.

Los que crearon un paraíso autogestionario en Rojava, ¿no son capaces de defenderlo de la agresión militar turca?

Imagen de la película francesa ‘Hermanas de armas’
A última hora de la tarde del domingo el Presidente francés Macron convocó una reunión urgente del Consejo de Defensa en el Elíseo para decidir el destino de las tropas desplegadas en el nordeste de Siria.

En secreto Macron había añadido ocho bases militares a la que ya había antes en Rojava, la región más militarizada del mundo, a la que algunos papanatas llevan año bendiciendo porque se había llevado a cabo una revolución sin que los imperialistas se dieran cuenta de ello (a pesar de estar al lado).

Ahora las tropas francesas se han visto atrapadas en una ratonera por otro país de la OTAN, Turquía, exactamente igual que las estadounidenses

Los imperialistas se establecieron en el “Paraíso Rojava” para forzar el desmantelamiento de Siria, que debería desaparecer como Estado para crear en su lugar varios minifundios del tipo Kosovo: pequeños, dóciles y tan empobrecidos que necesitaran recurrir costantemente a su “ayuda” más desinteresada.

Luego los catedráticos de relaciones internacionales los calificarían al modo acostumbrado como “Estados fallidos”, un campo abonado para las ONG, la beneficencia y las excursiones de los papanatas europeos a los que les gustan las colectivizaciones, la autogestión y el confederalismo.

Pero los papanatas no son tan tontos como parecen; saben bien quiénes son sus amos porque Macron ordenó expresamente a sus espías de la DGSE que fomentaran el envío de los libertarios franceses a engrosar las filas de las YPG kurdas, con tan mala fortuna que uno de ellos regresó a Francia e intentó derribar un helicóptero de la Gendarmería (*).

Ya saben: los lacayos se rebelan contra sus amos, por más que nunca sean capaces de dejar de ser lacayos.

En Oriente Medio nada es lo que parece, por lo que no es tan extraño que en Rojava los imperialistas franceses reforzaran las filas de las YPG kurdas exactamente igual que habían reforzado las filas de Al-Qaeda y el Califato Islámico.

Siria no es sólo un país invadido por tropas extranjeras, sino por toda la clase de tentáculos imaginable que las grandes potencias son capaces de poner en movimiento. El caso de las ONG humanitarias es uno de ellos, pero no el único, ni el más importante.

Todo el personal estuvo bastante bien clasificado. A los yihadistas los envían a Raqqa, a los revolucionarios a Rojava y a los humanitarios a Alepo.

El laberinto sirio se puede enredar mucho más que un ovillo de lana. ¿Cómo es posible que la OTAN presione a Turquía por la invasión del nordeste de Siria cuando Turquía forma parte de la OTAN y tiene derecho a ser protegida por la alianza militar?

¿Francia condena la invasión militar turca y no la suya propia?, ¿a qué han ido unas y otras tropas a Siria?, ¿por qué se concentran todas ellas en el nordeste de Siria?

¿Cómo es posible que los revolucionarios que han ido de excursión a Rojava no sean capaces de defender el paraíso autogestionario que han creado y le encomienden la tarea al ejército sirio contra el que tanto han despotricado?, ¿en tan poco valoran la revolución y la autogestión que han creado?

La vergonzosa retirada de las milicias kurdas de Rojava ha desnudado el mito de su lucha contra el Califato Islámico: desde 2011 el grueso de los combates contra los yihadistas los ha soportado el ejército regular sirio y quienes han querido combatir la plaga, se han unido a él, incluidos los kurdos.

(*) https://www.voltairenet.org/article207886.html

Mapa de las bases militares francesas en Rojava,
publicada por la agencia turca Anadolu

Los kurdos negocian con el gobierno sirio en la base militar rusa de Hmeimim

Representantes del Consejo Democrático Sirio de la autoproclamada República Democrática de Siria del Norte se han renuido con enviados del gobierno sirio para negociar en la base aérea rusa de Hmeimim, según ha informado un político kurdo, Ahmed Suleiman (1).

El objetivo es lograr un acuerdo frente la ofensiva militar lanzada por Turquía.

Suleiman, alto cargo del Partido Progresista Democrático Kurdo, no ha concretado si él o su partido han participado en estas negociaciones. Desde el gabinete de prensa de las FDS (Fuerzas Democráticas Sirias), el portavoz Mustafa Bali ha respondido «sin comentarios» ante esta información.

«Hemos confirmado desde el inicio de la invasión que estudiaremos todas las opciones que puedan evitar una limpieza étnica», ha indicado Bali.

Según Suleiman, estos contactos podrían propiciar un acuerdo para «paralizar la guerra en marcha y evitar sus peligrosas y catastróficas consecuencias». Los contactos podrían trasladarse a Damasco, desde donde Suleiman ha dado la información.

«Ahora estamos en Damasco. Eso es lo que puedo decir por ahora. Esperamos que haya un acuerdo que evite la guerra y sus peligrosas y catastróficas consecuencias para los ciudadanos al este del Éufrates», ha indicado.

Su partido es uno de los grupos políticos más antiguos de la parte kurda de Siria y ha participado en las estructuras políticas creadas en los territorios bajo control de las FDS.

Anoche las tropas del ejército sirio entraron en Kobane por primera vez después de siete años y el viernes las milicias kurdas YPG (Unidades de Protección Popular), que forman parte de las FDS, abandonaron sus posiciones en Manbij y pidieron públicamente al gobierno sirio que tomara el control (2).

“Invitamos a las fuerzas del gobierno sirio, que están obligadas a proteger el país, la nación y sus fronteras, a que tomen el control de las áreas de las que se han retirado nuestras fuerzas, en particular Manbij, y proteger esas áreas contra una invasión turca”, explican en un comunicado.

Las milicias kurdas controlaban Manbij desde hace varios años y en la ciudad hay una unidad del ejército de Estados Unidos.

(1) https://www.europapress.es/internacional/noticia-representantes-kurdos-reunen-gobierno-sirio-base-rusa-hmeimim-20191013205926.html

(2)
https://amp.rtve.es/noticias/20181228/siria-tropas-sirias-entran-enclave-kurdo-manbij-amenazado-intervencion-turquia/1860160.shtml

El imperialismo abandona a su suerte a sus peones kurdos en Siria

“Sanciones infernales”, “aniquilación” económica: al lanzar una ofensiva militar contra las fuerzas kurdas en el nordeste de Siria, Turquía se expone a medidas punitivas por parte de Estados Unidos que podrían sumir a los dos países aliados en una crisis sin precedentes.

Al comienzo de la operación turca el Senado estadounidense ha pasado inmediatamente a primera línea y hará que Turquía “pague un precio muy alto” por su ofensiva, advirtieron ayer senadores republicanos y demócratas, que afirman que están “ultimando” un texto para imponer sanciones.

El influyente senador republicano Lindsey Graham y su colega demócrata Chris Van Hollen revelaron ayer una propuesta para sancionar severamente a Ankara si el ejército turco y sus peones no se retiran de Siria.

Graham, que suele apoyar a Trump, le acusa de “abandonar vergonzosamente” a los kurdos, y prometió “sanciones infernales”, “de gran magnitud, draconianas y devastadoras”, contra la economía y el ejército turcos.

Por su parte, Trump se ha mantenido en segundo plano. Desde el punto de vista militar, ha dejado campo abierto para la operación turca al anunciar el domingo la retirada de las fuerzas desplegadas en el nordeste de Siria, cerca de la frontera con Turquía.

Ayer por la mañana anunció en Twitter que los “50 soldados” en cuestión habían “abandonado” la zona. Menos de dos horas después, Erdogan confirmó que había lanzado su ofensiva.

Pero ante las críticas unánimes, la más virulenta de las cuales, por una vez, provino de las propias filas republicanas, Trump endureció su tono y amenazó a Ankara con sanciones económicas. “Si Turquía hace algo en lo que creo, en mi gran e incomparable sabiduría, está más allá de los límites, destruiré y destruiré completamente la economía de Turquía”, advirtió el lunes.

“Con la ambigüedad de las amenazas de Trump y su anterior renuencia a sancionar a Turquía, Erdogan cree que tiene mucho margen de maniobra”, dijo Nicholas Danforth, un experto del Fondo Marshall alemán de Estados Unidos. De hecho, la amenaza de sanciones no ha impedido que el ejército turco avance.

El Departamento de Estado se mantuvo cauteloso sobre el alcance del ataque turco. “No sabemos si será una pequeña operación para causar una impresión duradera, una operación más grande”, dijo un diplomático de alto rango a principios de esta semana, sugiriendo una reacción moderada de Estados Unidos en caso de una ofensiva limitada.

Además de los mensajes contradictorios emitidos por Trump en los últimos días, existe una larga ambivalencia hacia Turquía y su dirigente, con quien acaba de invitar a Washington el 13 de noviembre y con quien esperaba concluir un acuerdo comercial.

Trump se ha mostrado reacio a castigar a Ankara por la adquisición de misiles antiaéreos rusos SS-400, aunque el Congreso cree que estas sanciones deberían ser automáticas. En el verano del año pasado aumentó los aranceles aduaneros sobre los productos turcos para obtener con éxito la liberación del pastor norteamericano Andrew Brunson, que había estado retenido en Turquía durante mucho tiempo.

“Si Erdogan cruza una línea roja que existe en la mente impenetrable de Trump, las sanciones podrían caer sin previo aviso”, dice Nicholas Danforth.

Sin embargo, el año pasado, las medidas anteriores, aunque relativamente simbólicas, habían tenido consecuencias desastrosas para la ya frágil economía de Turquía, al hundir la libra.

“Más vulnerable que nunca” tras las derrotas electorales, Erdogan “sabe que Estados Unidos puede hacer mucho daño a la economía turca”, explica Gonul Tol, director del Centro de Estudios Turcos del Instituto de Oriente Medio. “Pero ha invertido tanto en su relación con el presidente Trump que quiere creer en la fuerza de su química”, añadió.

Sin embargo, la verdadera amenaza para Ankara podría provenir de los parlamentarios estadounidenses.

A un año de la campaña para presentarse a un segundo mandato en la Casa Blanca, Trump podría ser sensible a las advertencias del campo republicano.

Por otro lado, las sanciones propuestas por los senadores Graham y Van Hollen, con el apoyo de funcionarios electos de ambos partidos, tienen buenas posibilidades de ser aprobadas. El senador Graham no sólo ha acusado a la Casa Blanca de haber “abandonado vergonzosamente” a los kurdos y ha prometido “sanciones infernales”, “de gran magnitud, draconianas y devastadoras”, contra la economía y el ejército turcos, sino que también ha anunciado que solicitará la suspensión de Turquía de la OTAN.

Para Gonul Tol, “el Congreso indudablemente presionará para que se impongan sanciones, y si se materializan, las relaciones entre Estados Unidos y Turquía caerán a su punto más bajo”.

El gobierno de Damasco se ha comprometido a “frustrar cualquier agresión” por parte de Turquía, afirmando que está dispuesto a “acoger en su seno” a la minoría kurda.

La ofensiva turca será hoy el centro de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.

Los kurdos entregan a dos dirigentes presos del Califato Islámico al ejército de Estados Unidos

Dos destacados yihadistas del Califato Islámico en manos de las fuerzas kurdas en Siria fueron puestos bajo el control del ejército estadounidense debido a la ofensiva turca, confirmada ayer por un oficial de defensa estadounidense.

Según la prensa norteamericana, se trata de dos miembros británicos de un grupo conocido como “The Beatles”.

El Washington Post y CNN afirman que estos dos yihadistas son Alexanda Amon Kotey y Shafee El-Sheikh, que formaban parte de un cuarteto apodado por sus rehenes “The Beatles” por su acento inglés. Su unidad había secuestrado a periodistas extranjeros, torturado y decapitado a algunos cautivos, entre ellos al periodista estadounidense James Foley.

“Puedo confirmar que hemos recuperado el control sobre dos altos cargos del Califato Islámico de las FDS” (Fuerzas Democráticas Sirias), dijo el miércoles un portavoz del Pentágono.

Los dos hombres “fueron puestos en detención militar” fuera de Siria, añadió. Según la prensa estadounidense, están presos en Irak.

Varios países temen que la ofensiva turca contra las fuerzas kurdas, sicarios del imperialismo en Oriente Medio, lleve a un comienzo para el grupo yihadista, mientras que alrededor de 10.000 combatientes están presos en campos controlados por las milicias kurdas de YPG (Unidades de Protección Popular).

Entre los prisioneros hay cerca de 2.000 yihadistas extranjeros, a quienes sus países de origen se niegan a acoger. Entre ellos, los dos “Beatles”, Alexanda Amon Kotey y Shafee El-Sheikh. El tercer miembro del grupo murió en un ataque con aviones teledirigidos y el cuarto está en prisión en Turquía.

“Estamos recuperando a algunos de los combatientes más peligrosos del Califato Islámico y poniéndolos en varios lugares seguros”, explicó Trump ayer, sin dar más detalles. “Aceptamos a varios combatientes del Califato Islámico que son particularmente malos y queremos asegurarnos de que no les pase nada transfiriéndolos”, añadió.

Trump dijo que muchos yihadistas estaban todavía bajo custodia kurda, al tiempo que subrayó que consideraba a Ankara responsable de su destino. “Si los kurdos no los vigilan, será Turquía. No quieren que estas personas sean liberadas, como nosotros”, explicó.

Los kurdos quieren negociar con Damasco y Moscú ante un posible ataque militar turco

Los dirigentes kurdos del norte de Siria podrían iniciar conversaciones con Damasco y Moscú para garantizar la seguridad de la región frente a una ofensiva turca si las fuerzas estadounidenses les abandonan, advirtió el martes Badran Jia Kurd, un dirigente kurdo, a la agencia Reuters.

El domingo por la noche Trump su decisión de retirar las fuerzas estadounidenses del noreste de Siria, allanando el camino para una operación militar anunciada desde hace mucho tiempo por Ankara contra los kurdos que los imperialistas han apoyado hasta a fecha.

Según un alto funcionario estadounidense, Estados Unidos retiró el lunes a 50 miembros de las fuerzas especiales de una parte de la zona fronteriza entre Turquía y Siria. Mil soldados estadounidenses están presentes en el norte y el este de Siria.

El Ministerio de Defensa turco dijo ayer por la tarde que todos los preparativos para una posible operación en el noreste de Siria habían concluido.

Las milicias kurdas denunciaron un “apuñalamiento por la espalda” de Washington. “Si Estados Unidos evacua la zona y en particular la zona fronteriza, nos veremos obligados, como administración autónoma y como Fuerzas de Autodefensa, a estudiar todas las opciones disponibles”, advirtió Jia Kurd.

“Podríamos discutir con Damasco o con la parte rusa para llenar este vacío o para bloquear el ataque turco. Así que podría evolucionar y podría haber reuniones y contactos en caso de un vacío de seguridad”, añadió.

Los kurdos del norte de Siria ya se encontraron en una posición similar el pasado mes de diciembre, cuando Trump anunció su decisión de retirar a los soldados estadounidenses de Siria. Iniciaron conversaciones con Damasco que no tuvieron éxito.

Los kurdos no se han enfrentado al gobierno sirio desde el inicio de la guerra 2011. Afirman que su prioridad es mantener su autonomía regional dentro del marco de un Estado sirio, una autonomía que el régimen de Damasco se niega actualmente a concederles.

Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, ha dicho esta mañana que Rusia no había sido informada con antelación de la retirada estadounidense anunciada por Trump. Peskov agregó que era necesario esperar y ver cuántos soldados estadounidenses serían retirados, señalando que otros anuncios del mismo tipo no se habían materializado en el terreno.

Los kurdos ponen el petróleo de Siria en manos de Israel

La dirigente kurda Ilham Ahmad
El petróleo sirio ha caído en manos israelíes, según el periódico libanés Al-Ajbar, que dice tener una carta que autoriza a un agente israelí, Mordechai “Moti” Kahana, a vender petróleo sirio extraído de las provincias orientales incautado por las milicias kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Esta carta está firmada por Ilham Ahmad, dirigente del Consejo Democrático Sirio y del Foro Político de las Fuerzas de Defensa y de Seguridad.

Ahmad es una de las dirigentes del FDS que apoya con más determinación la alianza de los kurdos con Estados Unidos. Es miembro del partido kurdo Bijak que luchó contra Irán en el noroeste y expresó abiertamente su aversión hacia el gobierno de Teherán.

En los últimos meses ha encabezado una delegación del FDS en Washington para mantenerse al tanto de la verdadera posición estadounidense sobre la retirada de sus tropas y la creación de un protectorado o “zona de seguridad” en Rojava. Se dice que se reunió con Trump gracias a los grupos de presión israelíes que operan en Estados Unidos. Una fotografía con Moti confirma su estrecha relación con los sionistas.

“Estimamos que la producción de petróleo ascendería a unos 400.000 barriles diarios. Pero hoy el promedio es de 25.000 barriles. El derecho a explorar y desarrollar la extracción de petróleo se ha concedido a Kahana y los precios se han fijado entre 22 y 35 dólares”, dice la carta publicada por Al-Ajbar. El contrato de las FDS con Israel aparece “en medio de la presión y las sanciones de Estados Unidos contra Siria y su sector petrolero”, dice el periódico.

Dar carta blanca a Kahana significa que el Consejo Democrático Sirio ha comenzado a actuar como una entidad independiente del Estado sirio, dando a los enemigos de Siria el derecho a disponer del petróleo sirio con la ayuda de Estados Unidos. Esto sucede en un momento en que el FDS controla el 80 por ciento de los campos petrolíferos sirios.

En este contexto en el que Siria atraviesa una crisis energética, el volumen de extracción petrolera es un despilfarro de la riqueza de la población.

La acción significa el fortalecimiento pleno y completo de la alianza entre Estados Unidos, Israel y los kurdos en Siria. La traición de los kurdos no tiene marcha atrás y el futuro que les espera es muy negro si los imperialistas y los sionistas no logran salirse con la suya en Oriente Medio como parece.

En Siria los kurdos están siguiendo el mismo camino que en Irak, uniéndose al eje imperialista y sionista. Al privar a Siria de los recursos necesarios para la reconstrucción, los kurdos siguen el dictado de sus amos: agotar al gobierno sirio e impedir el resurgimiento del país.

Las milicias kurdas de Siria se reúnen con los sionistas para crear un Estado títere en Rojava

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han informado sobre la reunión secreta que han mantenido con el exministro israelí de asuntos militares, Avigdor Lieberman, para la creación de un Estado títere en Rojava.

La reunión examinó el apoyo militar de las fuerzas israelíes a las milicias kurdas en las zonas norte y este de Siria que tienen bajo su control, así como las relaciones entre los kurdos e israelíes y sus formas de desarrollo.

Lieberman prometió el apoyo del régimen de Tel Aviv siempre que se establezca la gestión conjunta con el Consejo Nacional Kurdo y otros partidos políticos kurdos en la formación del acuerdo de gestión.

En la referida reunión clandestina y de alto nivel que se llevó a cabo el pasado 10 de mayo, tomaron parte Salih Muslim, del Partido de la Unión Democrática (PYD), Eldar Khalil, del Movimiento por una Sociedad Democrática (TEV-DEM), y Shauz Hasan, uno de los altos cargos de los kurdos.

Si los kurdos, que cuentan con el respaldo de Washington, se manifiestan de acuerdo con los términos israelíes acerca de la “gestión compartida”, entonces, Israel ayudará a establecer Estado kurdo, tanto en Siria como en Irak.

El régimen de Israel siempre ha explorado vías para facilitar el establecimiento de un Estado kurdo “independiente” que comprenda parte de los territorios de Irak, Siria y Turquía, y que, por supuesto, secunde al régimen de Tel Aviv y sus políticas en Oriente Medio.

Israel ha mantenido lazos militares, de inteligencia y comerciales con la región del Kurdistán desde la década de los sesenta. El apoyo israelí a la separación del Kurdistán de Irak se explica mirando el pasado (buenas relaciones, básicamente secretas), el presente y el futuro (geopolítico).

Desde principios del siglo XX algunos judíos kurdos se mantuvieron activos dentro del movimiento sionista. La gran mayoría de los judíos kurdos fueron transferidos desde el norte de Irak (Kurdistán irakí) hasta los territorios ocupados a principios de 1950 en el marco de la “limpieza étnica” de Palestina.

https://www.hispantv.com/noticias/siria/430003/israel-lieberman-reunion-secreta-crear-estado-kurdo

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