La web más censurada en internet

Etiqueta: Kurdistán (página 16 de 16)

Atentado con coche bomba del PKK contra una comisaría de policía

El exdirigente del PKK Semdin Sakik
Dos policías y un civil murieron y otras 25 personas, entre ellas ocho policías, resultaron heridas ayer cuando el PKK hizo detonar un coche cargado con explosivos cerca de una comisaría de la policía de tráfico en Sukurlu, un barrio de Diyarbakir, la capital de Kurdistán.

Más de 500 miembros de las fuerzas de seguridad turcas, miles de miembros del PKK, así como civiles, han muerto en enfrentamientos dentro de Turquía y en el norte de Irak desde el pasado mes de julio.

Desde 1984 en los enfrentamientos han perdido la vida más de 40.000 personas. La guerra se intensificó a partir de 1990, cuando estalló la Primera Guerra del Golfo.

En aquel momento el presidente turco Turgut Özal quien, por cierto, era kurdo, rompió la política kemalista en Kurdistán, iniciando negociaciones con el PKK para amnistiar a los presos políticos, permitir su actuación electoral y otorgar la autonomía.

Poco después, en 1993, el máximo dirigente del PKK, Abdullah Öçalan, anunció un alto el fuego, que fracasó cuando un alto dirigente del PKK, Semdin Sakik, que se oponía a la tregua, organizó una emboscada en la que murieron 30 soldados turcos que estaban desarmados.

En 1998 Sakik abandonó el PKK y se afilió al Partido Democrático de Kurdistán. La policía le detuvo y hoy es muy conocido en Turquía porque en 2012 declaró como testigo en el caso Ergenekon, una de las depuraciones emprendidas por Erdogan del aparato del Estado por la vía judicial.

Durante el juicio Sakik declaró que con motivo de la tregua se organizó un complot dentro del ejército turco llamado “Dogu Çalisma Grubu” (Grupo de Estudios Orientales). Al menos una parte de los altos oficiales del ejército conocían los planes del PKK y deliberadamente desarmaron a los soldados para que pudieran ser masacrados en la emboscada. De esa manera sabotearon la tregua, se lanzaron a la represión sobre Kurdistán y, para que no quedaran interlocutores, asesinaron al presidente Turgut Özal.

Los hechos demuestran, pues, que la situación en Kurdistán depende extraordinariamente tanto del imperialismo en Oriente Medio como de la correlación de fuerzas en Ankara y que las organizaciones kurdas siguen siendo instrumentalizadas, tanto por unos (los imperialistas) como por otros (ejército turco).

Entre otras cosas, en el juicio Sakik manifestó que el general de la gendarmería (policía militarizada) turca Veli Küçük había entrenado a los militantes del PKK. Al mismo tiempo, el general Küçük es la cabeza de la organización paralela Ergenekon, a la que se puede describir como el Gladio turco. Le detuvieron en 2008 y tiene dos cadenas perpetuas.

Las declaraciones de Sakik resultaron chocantes porque Ergenekon había actuado como una policía paralela asesinando a los simpatizantes del PKK en acciones de guerra sucia.

La noche de los cuchillos largos de Erdogan

Juan Manuel Olarieta

Como cualquier otra ciencia, el materialismo histórico dispone de un elenco de conceptos que expresan la realidad que tratan de explicar, uno de los cuales es el de “contradicción principal” que, como la vida misma, afirma que en todo proceso, por complejo que sea, hay determinados aspectos, y a veces uno solo, que explican todos los demás. Son como el meollo de la cuestión, el tronco de la merluza, que dicen los cocineros.

A su vez, en toda contradicción hay dos partes, como en la lucha de clases están la burguesía y el proletariado, de las que una de ellas tiene un peso superior a la otra, es decir, que es dominante y, por lo tanto, tiene una mayor capacidad para influir sobre los acontecimientos que la otra.

Si en un análisis cualquiera los aspectos más importantes del fenómeno ni se mencionan siquiera, como en el golpe de Estado de Turquía, estamos ante una chapuza. Es lo que está ocurriendo con esas exposiciones que se lamentan de la represión que a partir de ahora va a desencadenar el gobierno de Erdogan, que lleva la preocupación hacia un problema interior en el que el protagonismo descansa sobre los kurdos y, secundariamente, sobre los revolucionarios turcos.

Este tipo de planteamientos están desenfocados, por lo que no pueden resolver la marea que, en efecto, se les viene encima pero que en nada es diferente de la que ya tenían con anterioridad. Los revolucionarios turcos han sido masacrados desde la misma fundación del Estado kemalista hace 100 años, una de cuyas primeras matanzas fue la de los dirigentes del Partido Comunista de Turquía, que fueron exterminados implacablemente en el Mar Negro cuando regresaban de la URSS.

Ante una situación así los revolucionarios turcos se pueden seguir lamentando indefinidamente o pueden esforzarse por entender lo que está ocurriendo en su país y aprovechar la nueva situación para avanzar. Desde luego que jamás podrán hacerlo si su línea política no asimila el cambio en la correlación de fuerzas, por lo que su capacidad para hacer frente a esta “noche de los cuchillos largos” que se les viene encina será irrelevante.

Es absolutamente inaudito que en casi ninguno de los comentarios que se están difundiendo acerca del golpe de Estado del pasado 15 de julio se mencione lo más obvio, a saber, aspectos tales como los cinco años de guerra de Siria, como si Turquía hubiera sido ajena a la misma.

Es igualmente insólito que, en plena guerra en Oriente Medio, muy pocos de ellos aludan a las bases de la OTAN en Turquía, por lo que no sólo se rebaja su importancia estratégica sino que están encubriendo de una manera sistemática los verdaderos acontecimientos, algo en lo que no sólo participan los propios medios de propaganda de la OTAN sino esos otros que se consideran como “alternativos” y que en nada se diferencian de los anteriores, con el agravante de que, además, alardean de “internacionalismo”.

La memoria es tan corta que esos analistas que no analizan nada ya no se acuerdan de que hace sólo un mes se produjo un atentado en el aeropuerto de Estambul en el que murieron más de 40 personas, que fue atribuido al Estado Islámico. Pero si Turquía estaba apadrinando a dicha organización, ¿por qué la criatura se vuelve contra su creador?, ¿también aquello fue un autoatentado?, ¿otro montaje de Erdogan?

Hay determinadas explicaciones que no quieren explicar nada. Algo está pasando en Turquía que, por lo demás, no es propio sólo de aquel país sino de todo Oriente Medio. Los autores del atentado contra el aeropuerto de Estambul fueron tres yihadistas de nacionalidad rusa que trabajaban para la CIA. Fue el primero de los avisos dirigidos por el imperialismo contra Erdogan; el intento de golpe ha sido el segundo y habrá más en lo sucesivo.

Como se ve, las circunstancias “exteriores” a un país son también “interiores” y, desde luego, son uno de los factores explicativos fundamentales de una situación que está cambiado tan rápidamente que -si tenemos los ojos abiertos- podemos leer cosas tan impensables hace sólo unas pocas horas, como un tweet de Mohamad Yavad Zarif, el ministro iraní de Asuntos Exteriores en el que expresa su apoyo a la “valiente defensa de la democracia” en Turquía contra los golpistas, justamente cuando la corriente dominante, que es imperialista, no habla de otra cosa que de la falta de democracia en Turquía.

En Oriente Medio se están formando dos bloques y, en el último minuto, Turquía ha cambiado de bando. El más fuerte de ellos es el que encabeza Estados Unidos y aliados regionales suyos, como los del Golfo. En una situación así la ocultación de los hechos en los medios “alternativos” no es fruto de un error de perspectiva sino un intento de poner a los colectivos y grupos políticos bajo el ala del bloque más fuerte, es decir, de los imperialistas.

En lo sucesivo, en la medida en que la “noche de los cuchillos largos” se va a recrudecer, especialmente en Kurdistán, la campaña también va a continuar y lo que nunca ha importado a casi nadie, las matanzas de revolucionarios turcos y kurdos, se va a poner en primer plano como muestra del carácter fascista de Erdogan y de su gobierno.

Pero si se trata de cambiar esa situación, si se trata de luchar contra el fascismo, hay que luchar también contra el imperialismo, no ponerse bajo su sombra. Se me ocurre que si la OTAN está comprometida en el golpe de Estado, hoy es el mejor momento para que los revolucionarios turcos y kurdos exijan la salida de su país de dicha alianza militar y el cierre de las bases existentes sobre su territorio. Es sólo un ejemplo.

Fuente: http://www.marcha.org.ar/la-noche-de-los-cuchillos-largos-de-erdogan/

El juego sucio del Gobierno Regional de Kurdistán

Barzani con George Bush
Tigrane Yegavian

Fragilizado por sus fracturas internas, el poder kurdo ha hecho de la independencia un asunto de política interna y un medio de presión sobre Bagdad. ¿Es realmente un defensor contra la barbarie yihadista, como aparenta la imagen que vende a sus aliados occidentales?

Presidente del Gobierno Regional de Kurdistán aunque su mandato haya finalizado en 2014, Massoud Barzani agita de forma periódica el espectro de un referéndum sobre la independencia. ¿No sería esto, en definitiva, la prolongación lógica de una amplia autonomía?  El Kurdistán irakí dispone hoy de la mayoría de los atributos de soberanía estatal, a excepción de la moneda: un parlamento democráticamente elegido, petróleo explotado sin aval del gobierno central, fuerzas de seguridad autónomas, relaciones diplomáticas… Se creería que esta independencia haría justicia a un pueblo demasiado tiempo frustrado por el juego cínico de las potencias imperiales.

Pero, pese a la profunda hostilidad del ejército turco, ¿esta independencia no serviría más bien para debilitar la influencia preponderante del PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) en la esfera transnacional kurda? Vista más de cerca, la nube de quimeras se disipa, porque los obstáculos a este proyecto son legión.

Un episodio muy poco glorioso

En primer lugar, el aspecto regional. Además de la hostilidad de los cuatro Estados involucrados (amenaza de desestabilización en Irán y Turquía), esta independencia unilateral no podría hacerse sin daños. Las fronteras de la Región autónoma, efectivamente, no están definitivamente trazadas desde que los peshmergas tomaron Kirkuk y sus yacimientos en 2014, aprovechándose del empuje del Califato Islámico (EI o Daesh). Esto explica principalmente porque los kurdos apoyan indirectamente al Daesh, al que perciben como una amenaza menor en comparación con las milicias chiítas. Por otra parte, en las semanas precedentes a la toma de Mosul por el Daesh, las autoridades kurdas han proporcionado a los yihadistas armamento, incluyendo misiles anticarro Kornet, a fin de debilitar al gobierno central, contra el cual Erbil mantiene una querella respecto a la gestión de los recursos naturales. Un episodio poco glorioso de la historia reciente de un Kurdistán protector de las minorías, pero que permanece sordo a las llamadas de ayuda de los yazidíes. Aún más grave es que los recientes ataques contra el Daesh han mostrado los fallos en la combatividad de los peshmergas. Conocedor de la región, Gérard Chaliand habla de un “reblandecimiento” debido a la prosperidad de la década de los años 2000.

No inmunes a la corrupción, las unidades de defensa kurdas sufren también graves carencias en cuestión de armamento pesado y moderno. A ello se añade su incapacidad para coordinarse eficazmente y federarse ante una inminente amenaza de destrucción. Dicho de otra forma, en ausencia de una dirección unificada y de un embrión de ejército nacional libre de discrepancias partidistas (PDK, UOK), los kurdos no estarán en condiciones  de resistir a una ofensiva convencional ni de proteger sus fronteras violadas de forma regular por las incursiones de los ejércitos turco e iraní. La reciente estampida de los peshmergas ante el ejército del Al-Baghdadi ha demostrado que, sin el apoyo norteamericano e iraní (como en el caso de 2014), los kurdos no podrán aguantar al EI. Por último, el seguro de vida norteamericano ya no ofrece garantía sólida. Se recordará el abandono de los kurdos irakíes por parte de Washington en 1975 y, más recientemente, el de la denominada oposición moderada siria.

¿Fin del milagro económico?

Pero sobre todo es el aspecto económico lo que más escuece. Según la Constitución irakí, el gobierno de Bagdad atribuye el 17 por ciento de su presupuesto (unos 15.000 millones de dólares) equivalente al 95 por ciento de los ingresos de la región, al Kurdistán autónomo. Dinero fresco, que los dirigentes kurdos emplean también para fidelizar a sus clientelas, ahora con un funcionariado pletórico (1.400.000 personas, el 25 por ciento de la población).

El descenso de precio de los hidrocarburos ha provocado una crisis tanto más grave en tanto que Bagdad, que no ha digerido que Erbil se salte al gobierno central en sus transacciones petrolíferas con compañías extranjeras, no paga a los funcionarios kurdos desde enero de 2014. Como resultado, el mercado está en caída libre, los bancos vacíos, centenares de empresas han quebrado. Y no son los 100.000 barriles de petróleo vendidos por los kurdos los que permitirán reflotar las cajas y comprar la paz social. Por todas las partes de la región autónoma hay millares de obras faraónicas abandonadas en las grandes ciudades. Las debilidades estructurales de la economía kurda están a la altura de las locas ambiciones de su élite venal: comercio estéril, débil producción que se acompaña de una incitación a importar todo de Turquía y de Irán. En resumen, todo para descorazonar a la libre empresa y transformar al ciudadano en consumidor pasivo. A esto se añade el explosivo contexto político: con Mosul a 85 kilómetros de Erbil, los inversores se verán más asustados para realizar proyectos de gran envergadura.

Ante las medidas de austeridad aplicadas (los peshmergas han sido exentos), mientras que el gobierno regional se esfuerza por insertar a los refugiados, toda una capa de la sociedad ha viso su nivel de vida (mantenido artificialmente) caer. Las manifestaciones se han multiplicado en las principales ciudades de Kurdistán, y vuelve a darse la emigración.

Otra incógnita es la suerte de los centenares de millares de refugiados irakíes, aparcados en las aglomeraciones kurdas. Una independencia formal, ¿no les obligaría a un segundo desarraigo?

Contradicciones en cascada

Como grandes olvidados de los acuerdos Sykes-Picot y del Tratado de Lausana, los kurdos parecen haber tomado su revancha de la historia desde 1991. Desde la instalación de una zona de exclusión aérea no han dejado de alejarse de Bagdad. Hoy, la inmensa mayoría de los kurdos irakíes está a favor de un divorcio amistoso, inspirándose en el modelo checoslovaco.

¿Como explicar entonces el activismo de los representantes kurdos en el seno del Parlamento y del gobierno federal, y los encuentros entre diferentes formaciones políticas irakíes en Erbil?  ¿A que se debe la insistencia para que el puesto de presidente de la República sea ocupado por un kurdo? ¿Por qué esta presión sobre los representantes de la comunidad chiíta para que Nouri Al-Maliki no sea destinado al puesto de primer ministro? Por las pruebas que hay, si bien los actores políticos kurdos juegan en muchos tableros, su desarrollo demuestra sobre todo la inexistencia de un proyecto serio de independencia, en tanto su papel de hacedores de reyes los beneficie. Como mucho, estas reivindicaciones muestran ser un medio de “exprimir mejor el limón”. Un juego peligroso que podría perjudicarlos en caso de refundación del Estado irakí.

El Presidente ilegítimo

Enfrentándose a un desafío sin precedentes, la única solución que han encontrado Barzani y su clan para mantenerse en el poder es agitar el espectro de la independencia, en lugar de renovar una clase política profundamente corrupta. Además, el mandato de Barzani finalizó en 2014, y no ha sido renovado posteriormente, por lo que es un presidente ilegítimo.

El Parlamento, que hasta entonces había conseguido jugar un papel de institución relativamente democrática está marginado, lo  que agrava aún más la parálisis institucional. El movimiento anti-Barzani toma amplitud en el este de Kurdistán, que contrariamente a un Erbil sembrado de capitales turcos, tiene los ojos vueltos hacia Irán. La llamada a un referéndum sobre la independencia lanzada por un presidente a la desesperada tiene visos de ser una maniobra para adornarse y un medio de presión suplementaria contra Bagdad, cuando las relaciones de fuerza entre ambos están flaqueando.

Es cierto que el mito de la independencia de Kurdistán sigue ocupando espacio mediático. Esta estrategia de comunicación en el plano interno y de presiones en el internacional, permite por ahora reforzar la frágil base del PDK y del clan Barzani, sacudido por los numerosos escándalos de corrupción. El objetivo será convencer a un electorado que ha colocado al PDK en la posición de primera fuerza en el Kurdistán de Irak, que Barzani es el constructor de la independencia y que solamente él puede realizar el sueño histórico de los kurdos, conservando sus medios de influir en el juego irakí.

Pero, ¿durante cuánto tiempo y a qué precio especularán los dirigentes kurdos con la generosidad financiera de sus socios occidentales, de los cuales uno, Estados Unidos, ha entregado un cheque de 415 millones de dólares para recuperar Mosul? Es necesario constatar que retrasar el combate contra la corrupción y la lucha contra el Daesh en beneficio de siniestros cálculos oportunistas no tendrá lugar sin funestas consecuencias para todo un pueblo, rehén de sus dirigentes.

Fuente: http://www.comite-valmy.org/spip.php?article7247

El Pentágono financia a los peshmergas kurdos con 415 millones de dólares

Ashton Carter, secretario de Defensa
Richard Sisk

Los peshmergas kurdos recibirán 415 millones de dólares de Estados Unidos para que se incorporen a la ofensiva de Mosul, ayudados por 217 efectivos de Operaciones Especiales norteamericanos presentes en batallones como consejeros, con las fuerzas iraquíes, según declaraciones del secretario de Defensa Ashton Carter.

En una corta visita a Bagdad, Carter también dijo que podrían enviarse a Irak helicópteros de ataque AH-64 Apache y sistemas de cohetes Lockeed Martin M142 High Mobility Artillery, con vistas a “acelerar” la campaña contra el Califato Islámico en Irak y Siria, o ISIS.

Los Apache tripulados por norteamericanos hasta ahora solo se han usado para luchar contra amenazas a fuerzas norteamericanas, pero el anuncio de Carter sugiere que podrían enviarse para apoyar a las fuerzas iraquíes que ahora están luchando por avanzar contra el ISIS partiendo de la base de Makmour, unas 60 millas al sudeste de Mosul. A causa de la política interna iraquí y de que las presiones de Irán no se muestren muy dependientes del apoyo de Estados Unidos: el primer ministro iraquí Haider Al-Abad ha rechazado en el pasado el uso de helicópteros Apache para respaldar las fuerzas iraquíes, en ocasiones tales como la recuperación de Ramadi en la provincia de Anbar, a principios de año.

Los sistemas de cohetes HIMARS ya se han dispuesto para defender a las tropas de Estados Unidos en la base aérea de Taqqadam, en el sur de la provincia de Anbar, y otro sistema montado en Jordania fue dirigido el pasado mes hacia Siria para apoyar a milicias respaldadas por Estados Unidos contra el ISIS.

Los 217 miembros de las Operaciones Especiales elevarán la cifra oficial de efectivos norteamericanos en Irak a más de 4.000, por primera vez desde que los miembros del ISIS entraran en Siria en junio de 2014 ocupando amplias franjas de Irak. La cantidad autorizada de tropas ha sido de 3.870, y la adición de 217 colocaría la cifra oficial en 4.087. Sin embargo, el número actual de tropas estadounidenses en Irak de forma habitual ha excedido los 5.000 durante los últimos meses, debido a solapamientos en la rotación de tropas y el despliegue de personal en destinos provisionales, que no cuentan para la cifra total oficial, según portavoces militares norteamericanos.

En una entrevista con Charlie Rose para la CBS, Barack Obama dijo que el despliegue de más consejeros y sistemas adicionales de armas eran parte del plan global para respaldar a las fuerzas locales contra el ISIS, pero en esencia concedió que la recuperación de Mosul no tendrá lugar antes de dejar el cargo.

“Ya que hemos visto la voluntad de los iraquíes de luchar y ganar terreno, nos aseguraremos de que les damos apoyo”, declaró Obama. El apoyo adicional “estrechará el lazo” sobre el ISIS, pero sugirió que la toma de Mosul pudiera ser dejada en manos de su sucesor en la Casa Blanca. El pasado mes Carter decía que Obama le pregunta continuamente qué se puede hacer para recuperar Mosul este año. Según declaró el presidente a la CBS “mis expectativas es que a finales del año hayamos creado las condiciones para que Mosul caiga”.

En una visita a las tropas en el aeropuerto internacional de Bagdad, Carter dijo que la escalada de la campaña contra el ISIS y el despliegue de los 217 efectivos especiales era para “asegurar que la derrota del ISIS fuera duradera”. “Los iraquíes llevan aún ventaja. Eso no ha cambiado”, declaró el secretario a la NBC Nightly News. Las tropas y los sistemas de armamento adicionales son “dispositivos que continuarán el proceso de acelerar la derrota de ISIS”, añadiendo que “estoy muy seguro de que nuestro enfoque operativo es el correcto”.

Sin embargo “al final las fuerzas irakíes tendrán que efectuar ellas mismas la derrota. Podemos ayudarlos, no podemos sustituirlos”, incluso pese a que “los norteamericanos están en peligro aquí todos los días. Como secretario de Defensa, me tomo esto más en serio que cualquier otra cosa”.

Carter sugirió que los norteamericanos están más en riesgo a medida que la campaña acelere su esfuerzo en la derrota del ISIS. “Necesitamos conseguir esto lo antes posible, y esto implica ser más agresivos en los movimientos que hacemos”. El mes pasado [marzo] un sargento resultó muerto y otros ocho marines heridos por un cohete del ISIS que alcanzó un puesto de obuses de la 26º Unidad, cerca de Makhmour.

De los 415 millones de dólares destinados a los peshmergas, Carter solamente dijo que el dinero apoyaría “unidades peshmergas seleccionadas”. Los oficiales kurdos, que luchan con una crisis financiera que ha dejado a los milicianos sin salario durante los tres últimos meses, se mostraron exultantes con el anuncio, y expresaron en Twitter sus alabanzas a Carter.

Lahur Talabani, director del servicio de inteligencia del Gobierno Regional Kurdo, indicó en Twitter su agradecimiento “al gobierno USA por su compromiso y apoyo a nuestras valientes fuerzas peshmergas que se enfrentan al ISIS en nombre del mundo”. “En respuesta a una petición del Gobierno Regional del Kurdistán de asistencia económica, el Departamento de Defensa proporcionará estos fondos de manera mensual para apoyar a selectas unidades peshmergas”, en palabras del portavoz del Pentágono Matthew Allan a la agencia kurda de noticias Rudaw. “Estas fuerzas están entre las más efectivas en la lucha contra el ISIS, y serán críticas en la recuperación de Mosul”, señaló Allan empleando una denominación diferente para el ISIS.

En respuesta al anuncio de Carter, el senador republicano por Arizona John McCain, secretario del Comité del Senado para Temas Militares, renovó su crítica contra el enfoque de la administración Obama en los conflictos en Irak y Siria, diciendo que el despliegue de las fuerzas especiales adicionales es otro ejemplo de “aumentos a regañadientes”. El despliegue de fuerzas adicionales es positivo, dijo McCain, pero el paulatino envío de tropas estadounidenses a zonas en conflicto es una táctica que “raramente gana guerras, pero desde luego puede hacerlas perder”. “Este despliegue es representativo de las crecientes demandas operativas impuestas a nuestro ejército que no están contempladas en un presupuesto de defensa de la presidencia que ya era inadecuado”, declaró el senador. Según McCain no dedicar más dinero a tareas de defensa pone “en un creciente riesgo las vidas de nuestros soldados”.

Fuente: http://www.military.com/daily-news/2016/04/19/beyond-more-us-commandos-mosul-push-includes-415-million-kurds.html

El presidente kurdo Barzani vende armas a los yihadistas

Barzani abraza al jefe del Pentágono

Michael Rubin

El Kurdistán iraquí ha gastado millones de dólares en presionar para presentarse como una democracia, como un aliado ideológico de Estados Unidos en la zona y comprometido en la lucha contra los grupos del Califato Islámico, también conocido como ISIS. La realidad es mucho más compleja.

En las semanas previas a que el ISIS sitiara Mosul, parece ser que el Gobierno Regional de Kurdistán proporcionó al ISIS algún armamento, como misiles antitanque Kornet, con la finalidad de que el gobierno central, del cual el presidente de la región del Kurdistán iraquí, Massoud Barzani, fue destituido tras una disputa política.

Barzani rechazó las repetidas peticiones de la comunidad yazidí (*) para, en primer lugar, enviar fuerzas peshmergas de refuerzo que los defendieran, y, después, para que al menos dotara a los yazidíes de armas para defenderse a sí mismos. A medida que el ISIS avanzaba, los peshmergas desaparecieron, dejando a las comunidades yazidíes desarmadas e indefensas. Los asesinatos masivos de chicos y hombres yazidíes y la esclavitud de las mujeres fueron los resultados directos.

El pasado agosto, poco antes de que el mandato de Massoud Barzani expirase, sus fuerzas de seguridad transportaron por las calles de Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, armamento y equipo donados por la comunidad internacional para luchar contra el ISIS. En vez de usarlo para ello, parece que lo almacenaron para reforzar sus propias milicias contra otros rivales kurdos.

Más recientemente, las fuerzas kurdas han vendido armamento enviado por Alemania para su propio beneficio personal. Mientras que el Gobierno Regional de Kurdistán dice no tener dinero para pagar salarios, veteranos dirigentes han encontrado millones para construirse enormes mansiones.

Ahora un portavoz del Gobierno Regional kurdo ha manifestado que pudiera no ser interés de los kurdos derrotar al ISIS. Hiwa Afandi, director del Departamento de Información y Tecnología, tuiteó que “estratégicamente, es un gran error eliminar al ISIS antes de que acabemos con los milicianos del Hashd. Representan un peligro mucho mayor para los iraquíes”.

¿Cree un destacado miembro del partido de Barzani que luchar contra los chiítas debiera tener preferencia a derrotar al ISIS? ¿Y la respuesta de la administración Obama? Dar a los kurdos otros 415 millones dólares.

A veces, echar dinero sobre un problema no resuelve el problema, especialmente cuando los kurdos parecen poner mas énfasis en recibir ayuda que en luchar contra la corrupción, y cuando la derrota del ISIS es un objetivo secundario en los juegos políticos internos de Irak.

Fuente: http://www.aei.org/publication/kurdish-official-calls-defeating-isis-a-huge-mistake/
(*) Los yazidíes son kurdos practicantes de una religión de origen zoroástrico [Nota.del Editor].

Liga Joybun: el embrión del nacionalismo kurdo en Djezireh

La fundación de la Liga Joybun en Beirut
En la parte siria de Kurdistán la política colonial francesa fue tan vacilante como la inglesa. Los kurdos también eran un tapón entre las posiciones francesas y el nuevo gobierno kemalista turco, dividido en tres zonas: el Alto Djezireh, el Jerablus y el Kurd Dagh. Además de esas regiones fronterizas, siempre existieron importantes poblaciones kurdas en Hama, Alepo e incluso en Damasco, la capital.

La ocupación de la región por el ejército colonial francés se produjo en la primera mitad de los años veinte del pasado siglo y no tuvieron mayores dificultades, excepto en el Alto Djezireh, poblado por kurdos seminómadas y tribus beduinas.

La resistencia se produjo por la alianza de Turquía con algunos notables kurdos y árabes en contra de los franceses. Quizá el personaje clave de esas alianzas sea el kurdo Hajo Agha que había cooperado con los kemalistas para atacar a los franceses en Siria y en 1925 les ayudó a aplastar el levantamiento de Cheikh Said.

Al año siguiente las alianzas cambiaron y Agha se arrojó en los brazos de los colonialistas franceses para alzarse contra el gobierno turco. En 1926 el capitán Pierre Terrier, de la inteligencia militar francesa, estableció una alianza estratégica con él: a cambio de tierras y armas, los kurdos se encargarían de asegurar la frontera, bien entendido que dicha frontera no era la de ningún Estado kurdo sino la que hay entre Turquía y Siria.

De esa manera Agha se convirtió en una especie de agente de aduanas. En Siria los kurdos también parecían destinados a cumplir el papel que los cosacos habían cumplido en Rusia bajo el Imperio zarista.

Agha no sólo se convirtió en un interlocutor privilegiado del imperialismo francés, sino en el jefe la tribu Heverkan, con un territorio propio. Los franceses trataban de imponer la sedentarización de kurdos y árabes para asegurar la frontera, instalando en ella a refugiados cristianos, armenios y asirios de Turquía. A partir de 1925 a ellos se unieron kurdos, como Hajo Agha, que huían de la represión kemalista tras el fracaso de la revuelta de Cheikh Said.

La colonización francesa de la frontera fue un éxito, pero el grupo de refugiados kurdos que llegó de Turquía no era el que había al sur de la frontera. Se trataba de una población urbana de cierto nivel intelectual que tenía como vecinos a tribus y gente rural. Habían llegado de una gran metrópoli, como Estambul, y en 1927 empezaron a agrupar a los kurdos en la Liga Joybun, una organización nacionalista que desempeñó un papel fundamental en el mantenimiento de la identidad kurda en Siria y el diseño de las primeras reivindicaciones autonómicas, siempre bajo la tutela de los franceses

El objetivo de la Liga Joybun era crear una zona liberada en la frontera para iniciar la lucha armada contra Turquía, algo que no era bien visto por los franceses, que en 1930 castigaron a Agha, como si fuera un niño travieso, por haber participado en una incursión militar de la Liga en territorio turco.

No fue el único castigo que recibió el niño por sus travesuras, poniendo de manifiesto su condición colonial. En 1939 el bloque nacional sirio le retiró provisionalmente la subvención que le pagaban los franceses como jefe de una tribu kurda. Además, en varias ocasiones le amenazaron con extraditarle a Turquía, donde el gobierno kemalista quería capturarle.

Desde el levantamiento árabe de 1925, la administración colonial francesa en Siria trataba de captar a las minorías, exactamente lo mismo que habían hecho antes los otomanos. Siempre “divide et impera”. Para los otomanos y los franceses el enemigo principal eran los árabes y las minorías, religiosas y nacionales, como los kurdos, unos potenciales aliados.

Para ganarse a las minorías había que hacerles toda clase de promesas que jamás se iban a cumplir. Ante las demandas de autonomía de los tres enclaves fronterizo kurdos, en 1928 el capitán Terrier diseñó un plan para formar “un hogar kurdo autónomo” pero no en los tres territorios, ya que “no eran viables”, sino sólo en el Alto Djezireh.

La colaboración de los kurdos con los colonialistas se agotó en 1936, cuando se firmó el Tratado franco-sirio por el cual las tropas francesas se retiraban de las regiones que ocupaban en “Levante” y se reconocía la independencia de Siria. Dicho Tratado se firmó en paralelo con el de Turquía, por lo que el “tapón kurdo” ya no era necesario; la frontera estaba asegurada y a partir de entonces los nacionalistas kurdos eran prescindibles.

Pero tampoco ahora había unanimidad entre los colonialistas. Algunos funcionarios de la inteligencia militar no estaban de acuerdo con el Alto Comisariado y estimulaban al movimiento autonomista kurdo en Alto Djezireh a través de los notables kurdos y las minorías cristianas, de la misma forma que se estaba haciendo con los drusos y los alauitas en otras regiones.

Tras varios desencuentros entre el Alto Comisariado y el gobierno sirio, en 1938-1939 el primero decidió acabar con el movimiento autonomista kurdo que la inteligencia militar estaba promocionando.

En Siria, lo mismo que en Irak, la autonomía de Kurdistán tampoco tendría cabida; ni siquiera tenía cabida un movimiento nacionalista en su favor. En ningún caso las decisiones se tomaron sobre el terreno, sino en Londres y en París y por necesidades que correspondían a la dominación imperialista sobre la región.

Si alguna vez los imperialistas favorecieron las reivindicaciones nacionales kurdas no fue por principios sino por puro oportunismo político, en perjuicio de terceros, los árabes, y, naturalmente, siempre para favorecer el “arbitraje” sobre ambos.

La participación de los kurdos en el genocidio armenio

La caballería kurdo-otomana
Juan Manuel Olarieta

La historiografía kurda -y los que miran el pasado de Oriente Medio a través de sus ojos- padece un problema serio de memoria sobre el papel desempeñado por su pueblo en el genocidio armenio (y asirio), atribuido a los turcos en 1915-1916, durante la Primera Guerra Mundial.

Casi un millón de personas fueron asesinadas y una cantidad aún mayor expulsadas en masa de sus casas y sus tierras. El primer genocidio de la historia también formó parte del reparto de Oriente Medio por los imperialistas, en el que si los kurdos no tenían sitio, los armenios mucho menos.

Una historia escrita de manera muy sesgada ha dejado a los turcos como genocidas, algo que ha interesado mucho a los kurdos pues las promesas imperialistas de un Kurdistán independiente se hicieron sobre suelo armenio y a costa de los armenios.

Por motivos políticos, tampoco la historiografía armenia ha sido muy explícita al respecto. Lo mismo que para los kurdos, para los armenios el enemigo siempre ha sido Turquía.

A pesar de lo que digan los historiadores, que escriben papeles sobre papeles, cualquier vecino de cualquier pueblo kurdo de Turquía, sabe quién cometió el genocidio y cómo se produjo. Desde hace un siglo se sigue hablando con absoluta crudeza de las matanzas, los desalojos y los saqueos de sus vecinos armenios.

Al conmemorar el centenario, el año pasado el alcalde de Diyarbakir prometió la reconstrucción de las iglesias ortodoxas armenias, que eran más numerosas que las mezquitas.

En 1915 en la capital del Kurdistán turco, los armenios constituían la mayoría de la población. Aunque algunas fuentes hablan de 60.000 vecinos, es casi seguro que eran bastantes más.

En España sabemos mucho de silencio; toda la posguerra está llena por ese vacío amargo, que aún tardará años en ser llenado. Pero es el silencio del perdedor. Por el contrario, en capitales como Diyarbakir quienes quedaron fueron los genocidas, por lo que nunca han tenido empacho en hablar acerca de ello.

Sin embargo, las conversaciones nunca llegan a las bibliotecas, por lo que los historiadores han tardado cien años en llevar grabadoras para registrar los relatos de los ancianos.

El silencio siempre tiene evidentes motivaciones políticas. Casi desde el primer momento de la matanza, los militantes del Tachnak, el partido nacionalista armenio, sostuvieron el mismo relato olvidadizo del nacionalismo kurdo porque en 1927 se produjo un pacto entre las dos organizaciones políticas más importantes, el Tachnak y los kurdos de la Liga Joybun, el embrión del movimiento nacionalista kurdo en Turquía y Siria. Se puede decir que, en cierta forma, la Liga Joybun aprendió de los armenios a “ser uno mismo”, que es la traducción del término “joybun”.

Para el movimiento nacionalista kurdo fue una alianza muy provechosa aunque, desde el punto de vista historiográfico, ayudó oportunamente a pasar página. El plan era organizar un levantamiento militar para crear una federación kurdo-armenia dentro de Turquía, lo que obligó a los militantes de Tachnak a hacer propaganda en favor de la causa kurda.

Hoy los nacionalistas kurdos califican como genocidio las matanzas de los armenios, pero les queda por establecer todas las responsabilidades, no sólo las de los demás. Siguen expresando su simpatía por los armenios y hacen causa común con ellos para denunciar a Turquía. Es algo plenamente justo y siempre lo ha sido. Pero…

Armenios camino de la deportación
Los kurdos vivieron en un territorio fronterizo, una “tierra de nadie”, entre los imperios turco, ruso y persa. La expansión del Imperio Otomano y el crecimiento demográfico presionaron a una población que, en buena parte, era nómada, empujándoles hacia las zonas habitadas por armenios, entre otras etnias no kurdas, que eran sedentarias.

Ese movimiento de la población fue alentado por el Imperio Otomano, un proceso paralelo al que Rusia llevó a cabo con los cosacos. También los otomanos crearon brigadas de caballería kurda, las “Hamidiye Alaylari” como refuerzo fronterizo contra los rusos y los persas.

Los campesinos armenios fueron sometidos al saqueo en forma de pago de cuantiosos impuestos y luego al expolio de tierras. Los armenios tenían que pagar el “hafir” a los kurdos, una especie de tributo a cambio de asegurarles sus vidas y haciendas.

En 2009 el presidente del Consejo Kurdo de Armenia, Knyaz Hasanov, reconoció la intervención de los kurdos en el genocidio, aunque matizó que fue obra de casos aislados, no de la nación kurda como tal. Otros, como el presidente del Parlamento kurdo en el exilio, hablan de que la responsabilidad fue de “algunas tribus kurdas”.

Tampoco les falta razón. Es cierto que la mayor parte de los kurdos que formaban parte de la caballería de la “Organización Especial” eran nómadas. Pero entonces se me suscitan dos preguntas. La primera es: ¿los kurdos son responsables del genocidio sólo en parte y los turcos lo son en bloque? Y la segunda: si no todos los kurdos son responsables del genocidio, ¿por qué ocultar su intervención?

Entre los muchos relatos orales que circulan por Diyarbakir hay uno que refiere el asesinato de un cura ortodoxo, que le dijo al kurdo que le iba a matar: “Nosotros somos el desayuno pero vosotros seréis la comida”.

No se puede explicar mejor la masacre porque, en efecto, ocurrió así exactamente: los turcos llevaron a cabo, por sus propias manos esta vez, una matanza masiva de kurdos seguida de una deportación, también masiva, de manera que quienes hasta entonces habían sido la fuerza de choque del ejército otomano se volvieron en su contra.

Todo ocurrió en muy poco espacio de tiempo: en 1915 la caballería kurda era parte del ejército turco y en 1927 se crea la Liga Joybun para luchar en su contra.

La participación de los kurdos en el genocidio no exime la responsabilidad de los turcos. Los unos eran la carne de cañón de los otros. Hacían el trabajo sucio para que los “padrinos” turcos quedaran con las manos limpias.

No sólo los nacionalistas kurdos no quieren recordar su historia; los turcos, que sí tienen un Estado propio, mucho menos. También ellos son nacionalistas, tanto por lo menos como los kurdos, con la ventaja adicional para la historia de que no se mancharon las manos porque ese tipo de tareas siniestras siempre quedan para los carniceros.

Entonces los kurdos no veían a los turcos como enemigos, sino todo lo contrario, y a la inversa, muchos de los matarifes kurdos que participaron en el genocidio salieron de las cárceles turcas con amnistías e indultos.

Todo por un plato de lentejas. Los kurdos asesinaron por un pedazo de tierra, por una casa, por unas cabezas de ganado…

Como cualquier otro acontecimiento, el genocidio armenio y asirio se puede desmenuzar tanto como sea necesario. Por ejemplo, la “Organización Especial” que dirigió las matanzas tampoco estaba dirigida por turcos sino por cherkeses, una población caucásica.

Como la cabeza de Jano, la historia tanto mira hacia atrás como hacia delante y por eso el refrán dice -con pleno acierto- que quien olvida la historia está condenado a repetirla. Pero la historia es una ciencia que, como se ha demostrado, los nacionalistas no pueden escribir porque ellos son la burguesía.

La historia sólo la puede escribir el proletariado, que es una clase internacionalista. A diferencia de un nacionalista cualquiera, un internacionalista lucha por los derechos de todas las naciones oprimidas, no sólo de una, y mucho menos lucha por los derechos de una contra la otra, o a costa de la otra.

Israel quiere un Estado kurdo independiente de Irak

Massud Barzani, presidente kurdo
Fehim Tastekin

Para los buques cisterna que cargan el petróleo kurdo en la terminal turca de Ceyhan, como se acordó en el contrato a 50 años que Turquía ha firmado con Erbil [la capital del Gobierno Autónomo de Kurdistán irakí], no fue sorprendente anclar en el puerto israelí de Ashkelon. Ni tampoco fue una sorpresa la primera respuesta positiva al presidente del Gobierno Regional de Kurdistán, Massud Barzani, que declaró a la CNN que “Irak se está hundiendo claramente. Es la hora de decidir el futuro del Kurdistán”, llegase de Israel.

La impresión dominante es que un Kurdistán independiente, que se afianzaría más cuanto más se desintegre Irak, operaría bajo la protección de Turquía, de Israel y de Estados Unidos. Pese a que los “neocons” norteamericanos están encantados con la perspectiva de un Estado kurdo, que sería una “aliado natural” de Israel, el presidente Obama se muestra cauteloso respecto a una nueva aventura militar en el Medio Oriente.

Pese a que por el momento Kurdistán es una isla de estabilidad, una declaración de independencia en donde existen 16 puntos de conflictos potenciales con árabes y turcos pudiera fácilmente encender la violencia en la región. Cuando existe un serio peligro de presencia del Estado Islámico de Irak y Al-Sham, provocar un nuevo caos que arrastraría a árabes y turcos superaría la capacidad de Estados Unidos. Es la causa de que, para Obama, la prioridad es establecer un gobierno de coalición que mantenga a Irak unido.

Es cierto que Ankara, con sus inversiones en el Kurdistán iraquí y sus acuerdos petrolíferos, estrechó las manos de los kurdos, en contra de Bagdad. Pero esta relación, que asumió dimensiones estratégicas, obliga a los kurdos a consultar con Ankara antes de dar ningún paso. Ashti Hawrami, ministro de Recursos Naturales del Gobierno Regional del Kurdistán, declaró a Cansu Camlibel, del diario “Hurriyet” que Ankara está totalmente informada de los pasos que se dan.

En su discurso oficial, Ankara favorecerá la integridad territorial de Irak, pero la impresión que dió era que en el caso de que  Irak se partiera, Ankara dejaría una puerta abierta para la independencia kurda. Turquía no quiere enredarse en la confusión irakí sin resolver su cuestión kurda previamente. La legislación recientemente introducida, que legaliza las negociaciones con el PKK, refleja la ansiedad que Ankara siente ante el potencial impacto de un Estado kurdo en el proceso de paz en Turquía.

Las reacciones de Irán, otro país en la zona que tiene sus propias dificultades con los kurdos, pese a que no se han expresado abiertamente, son similares a los de Turquía, Irán, que ha construido buenas relaciones con el Gobierno Regional kurdo y especialmente con su ala Kurdistán Patriótico [el grupo de Talabani], da prioridad a preservar los avances que hizo en Kurdistán. Irán mantiene el tema kurdo separado de los demás temas de Irak.

Hay que destacar que los kurdos, que a  veces se quejan de la “actitud condescendiente” de Turquía, consideran que Irán desarrolla unas relaciones más igualitarias con ellos. Debe existir alguna razón por la que el primer ministro del Gobierno Regional, Mechirvan Barzani fuera directamente a Teherán después de que las fuerzas peshmergas tomasen el control de Kirkuk el 16 de junio [de 2014].

La alianza secreta que rompió el silencio

El apoyo de Israel a la larga y justificada lucha de los kurdos no es ningún secreto. Israel, dejando aparte a Egipto y Jordania, que han reconocido el Estado judío, siempre ha buscado aliados para reforzar su legitimidad en el mundo musulmán que contrarreste el asedio árabe. Por ejemplo, después de Turquía fue Azerbaián quién llenó el vacío, y de ahí la importancia de los kurdos.

Además, Israel siempre ha tenido estrechos lazos con los kurdos. Los Barzani, tío y sobrino, tienen estrechos vínculos con los judíos kurdos de Barzan y Acre. Según un estudio del año 2008 del investigador Selin Bolme para SETA (Fundación para la Investigación Política, Económica y Social de Turquía), los kurdos les prestaron ayuda durante la emigración de los judíos hacia Israel durante su establecimiento, y también tras la guerra de 1967. Estas relaciones, más la presencia de 150.000 judíos kurdos en Israel, contribuyen a profundizar sus lazos.

Cuando los kurdos se rebelaron contra la política de arabización del Baath, Molla Barzani, padre de Massud Barzani, tuvo su primer contacto con Israel, en 1963. Tras el encuentro, organizado por el servicio iraní de inteligencia, el SAVAK, los servicios israelíes del Mossad proporcionaron armas, dinero e apoyo de inteligencia a los kurdos. El representante kurdo para Europa, Kamuran Ali Bedirhan, fue la persona clave para estos contactos, tras un encuentro previo con el entonces ministro de Defensa Shimon Peres. Los medios israelíes han reproducido frecuentemente fotografías del año 1967 de Molla Barzani con el entonces Ministro de Defensa Moshe Dayan. Molla Mustafa Barzani realizó una segunda visita a Israel en 1973.

Ojos y oídos para Israel en  Irak, Irán y Siria

Las relaciones, que se mantuvieron ocultas para proteger a los kurdos, fueron reveladas en 1980 por el primer ministro Menahem Begin. La prensa israelí escribió que Massud Barzani y Jala Talabani se habían reunido con el antiguo primer ministro Ariel Sharon en 2004. Mientras el acuerdo de 1970 entre los kurdos y Bagdad respecto a la autonomía no pudo efectuarse a causa del bloqueo de Kirkuk, Israel estaba muy ocupado contribuyendo significativamente al desarrollo de elementos autónomos en el Kurdistán.

Según Eliezer Tsafrir, el antiguo jefe de estación del Mossad en el Kurdistán, los consejeros israelíes entrenaron a combatientes kurdos entre 1963 y 1975. Esto explica porqué se cree que el Mossad está tras el sabotaje contra la refinería de Kirkuk. En 1991, durante la operación Tormenta del Desierto, Israel proporcionó asistencia a los kurdos a través de Turquía, y el entonces primer ministro Yitzhak Shamir pidió a Estados Unidos protección para los kurdos. Según el periodista norteamericano Seymour Hersh, tras la ocupación estadounidense de 2003, centenares de agentes israelíes entrenaron a las fuerzas peshmergas. Según relató un funcionario israelí a Hersh, el Kurdistán irakí era los ojos y los oídos de Israel en Irak, en Irán y en Siria. En 2006, la BBC difundió que agentes de entrenamiento en armamento israelíes estaban con los kurdos. Ese mismo año, durante una visita a Kuwait, Massud Barzani dijo que “no es un crimen establecer lazos con Israel. Si Bagdad establece relaciones diplomáticas con Israel, podrán abrir un consulado en Erbil”.

Mientras los kurdos guardan silencio sobre sus relaciones con Israel, éste mantiene también una política de ocultación, porque no quiere que interfiera en sus relaciones con Turquía. Cuando las relaciones entre Turquía e Israel se deterioraron y las relaciones entre Turquía y los kurdos fueron más allá de las expectativas, el motivo para el silencio de Israel también cambió. El funcionario de Defensa israelí Amos Gilad declaró la semana pasada que “nuestro silencio es la mejor forma. Comentarios innecesarios solo pueden molestar a los kurdos”. El antiguo miembro del Mossad Tsafrir declaró a Reuters que la parte kurda quería que las relaciones siguieran siendo secretas.

Israel está dispuesto. Estados Unidos prefieren esperar

Con unas relaciones tan estrechas, no debiera ser sorprendente que los buques cisterna que cargan petróleo kurdo en la terminar turca de Ceyhan descarguen sus depósitos en Ashkelon. Ni tampoco que Israel sea el primer país en apoyar un Kurdistán independiente, después de que Massud Barzani declarara a la CNN que “Irak se está hundiendo claramente. Es hora de decidir el futuro de Kurdistán”.

El presidente saliente Shimon Peres que estaba en Washington el 25 de junio [de 2014] antes de traspasar el cargo a Reuven Rivlin, dijo al presidente Obama que Irak no podía mantenerse unido con intervenciones extranjeras intensivas, y pidió apoyo a la independencia kurda, diciendo que “los kurdos han creado en la práctica su propio Estado democrático”. Al día siguiente, el ministro de Exteriores israelí Avigdor Liberman dijo al secretario de Estado John Kerry en París que “el establecimiento de un Estado independiente kurdo era probablemente inevitable”.

Netanyahu siguió sus declaraciones previas indicando que “tenemos que apoyar las aspiraciones de independencia de los kurdos”.

Un aspecto llamativo de los comentarios de Peres es que también Turquía daba la impresión de aceptar un nuevo status para los kurdos. Huseyin Celik, secretario del dirigente Partido para la Justicia y el Progreso, defendió las declaraciones de Peres cuando el 27 de junio [de 2014] declaró al “Financial Times”: “En el pasado, el tema de un Estado kurdo independiente se consideraba ser causa de guerra. Incluso la palabra ‘Kurdistán’ era suficiente para poner a la gente nerviosa. Pero su nombre es ese, Kurdistán. Si Irak se divide -y eso parece inevitable- ellos son nuestros hermanos”.

La conclusión de todo ello es que Israel está más que dispuesto para un Kurdistán independiente, mientras que Estados Unidos y Turquía quieren que esa independencia se retrase hasta que la opción de un Irak unido desaparezca.

Fuente: http://www.al-monitor.com/pulse/politics/2014/07/iraq-crisis-israel-welcome-kurdish-state-us-turkey.html

El Rey de Kurdistán quiso ser un aliado fiel del imperialismo (y 2)

Cheikh Mahmud
Tras el fracaso del levantamiento de 1931, a Mahmud le obligaron a vivir en una especie de exilio interior en una aldea de la región de Suleimanya, en unas condiciones materiales muy precarias. Los británicos creían que en cualquier momento podían volver a necesitar de sus servicios.

La correspondencia intercambiada entre 1920 y 1940 por el dirigente kurdo con los imperialistas expresa el “malentendido” entre unos (dominadores) y otros (dominados). La calculada ambigüedad de los británicos hacia los kurdos llevó a que Mahmud creyera que eso era lo que esperaban de él: que se enfrentara a Bagdad. Lo que está fuera de duda es que bajo ninguna circunstancia el enemigo eran los británicos. Los enemigos eran los árabes, que no vivían en Londres sino en Bagdad.

Para Mahmud resultaba irrelevante que el cargo de gobernador en Bagdad lo ocupara el rey Feisal, que estaba puesto por los propios británicos y era hachemita; ni siquiera era irakí. A Mahmud le daba lo mismo: era árabe. En la histórica -y sangrienta- manifestación celebrada en Suleimanya en 1930 las masas kurdas gritaban “Queremos autonomía, no queremos un gobierno árabe”.

Para entonces los imperialistas ya habían conseguido lo que se proponían. Fue un triunfo absoluto de la vieja política que el Imperio Otomano sólo había intentado: para someter a los árabes, primero utilizaron a los kurdos con falsas promesas de autonomía y, cuando a su rey, al verdadero rey árabe, a Feysal, le pusieron al frente del nuevo Estado irakí, utilizaron a estos contra aquellos.

Rafiq Hilmi, un colaborador cercano de Mahmud y representante de la “effendiyya” nacionalista kurda, escribió que los británicos nunca entendieron que Mahmud era un nacionalista y trataron de sobornarle y corromperle con privilegios. “No supieron hacer de él [de Mahmud] un aliado sumiso”, apunta Hilmi.

Uno de los pecados de los dominados es que se esfuerzan por “entender” a sus dominadores y cuando les “entienden” lo que lamentan es su falta de “comprensión” hacia ellos, provocada quizá porque no han nacido allá, en Kurdistán. La dominación sería más dulce si hubieran criado sobre el terreno, si hablaran la lengua o si conocieran la historia local.

Hoy los intelectuales nacionalistas kurdos no son capaces de ponerse de acuerdo sobre la figura de su primer rey, cabeza de la actual dinastía Barzani que ahora regenta el Gobierno Autónomo de Kurdistán en Irak. Deben agradecérselo al imperialismo y a una atroz guerra.

Mahmud es un héroe nacional para los kurdos irakíes. Pero otros -que también son kurdos- afirman que sus verdaderos objetivos no eran nacionales sino personales, que no tenía “ideales” sino que perseguía el enriquecimiento de su familia.

Ambas cosas no son incompatibles. Los personajes históricos del tipo Mahmud llevan pantalones con dos bolsillos; en uno llevan su patria y en el otro las monedas y nadie puede poner en duda que ambas les gustan, aunque en casos de apuro es posible que tengan más de una duda sobre si quieren más a su padre o a su madre, a un bolsillo que al otro.

En la historia sólo hay un tipo de personajes que jamás tienen dudas ni vacilaciones porque sólo tienen un bolsillo; el otro está vacío. Sólo ellos pueden llevar una batalla hasta el final. Son esos de los que Marx y Engels dijeron que sólo podían perder sus cadenas…

El Rey de Kurdistán quiso ser un aliado fiel del imperialismo (1)

El dirigente kurdo Cheik Mahmud
El ejército colonial británico empezó a llegar a Mesopotamia en 1917. Dos años después ocupaban Bagdad y al norte de lo que hoy es Irak organizaron un encuentro con los notables kurdos de Suleimanya, una ciudad fronteriza con Irán. Querían preparar un gobierno provisional en Kurdistán o, más exactamente, en una parte de Kurdistán.

Después de la Revolución de Octubre, los imperialistas levantaron la bandera de la liberación de los pueblos y de las naciones oprimidas. No sólo los bolcheviques y la III Internacional eran los que hablaban entonces de emancipación.

Si los imperialistas no “liberaban” a los pueblos lo más probable es que se liberaran a sí mismos, y no podían correr ese riesgo. Por eso al final de la Primera Guerra Mundial, una guerra imperialista, en Londres, en París y en Washington sólo se hablaba del derecho de autodeterminación.

Los británicos eligieron a Cheikh Mahmud como futuro rey de Kurdistán. Terrateniente y jefe de la cofradía sufí Qadiriya, Mahmud era una de las personalidades más influyentes del norte de Irak.

El diseño del futuro reino de Kurdistán era consecuencia de factores internos al Imperio Británico: por razones estratégicas necesitaban tener la región bajo su control, pero no podían ocuparla militarmente, tanto por motivos logísticos como presupuestarios.

Como en India, necesitaban cipayos y eligieron a Mahmud como “hukumdar” (gobernador), un término cercano al de “emir”, es decir, una autoridad política y religiosa a la vez. Los británicos pusieron una vasta región en sus manos, aunque en cada provincia los delegados kurdos tenían a su lado a los “political officers” enviados por Londres vía Bagdad.

Pero esos “political officers” no tenían la misma opinión sobre la manera de regir Suleimanya. Mientras unos proponían imponer una administración indirecta, otros eran partidarios del modelo indio, es decir, el dominio directo de los funcionarios imperiales británicos.

La administración británica en aquel pedazo de Kurdistán nunca fue uniforme. Entre 1918 y 1923 impusieron el “Southern Kurdistan” (Sur de Kurdistán), administrado por los kurdos por sí mismos bajo la supervisión de los consejeros británicos. Luego cambiaron al control directo sobre el resto de las regiones kurdas, desde el Jebel Sinjar, al oeste, al Gran Zab, en el este.

La dominación británica levantó a la población kurda, encabezada por Mahmud, que nunca fue el patriarca dócil que esperaban en Londres. Hubo dos sublevaciones en 1919 y 1923-1924 que condujeron a los británicos a olvidarse de la independencia de Kuridistán para integrarlo finalmente en el nuevo Estado de Irak en 1926.

El primer gobierno de Mahmud duró poco, apenas los dos años de 1918 y 1919 porque el “emir” quiso extender su control a otras regiones de Kurdistán, como Kifri o Kirkuk, mientras que la divisa del Imperio Británico siempre fue la de “divide y vencerás”. En Londres siempre pensaron fragmentar su parte de Kurdistán en varios pedazos para mantener a todos ellos bajo su influencia.

A Mahmud le condenaron a muerte, pero luego lo acabaron desterrando a India y los colonialistas tuvieron que tomar el control de Suleimanya (“Southern Kurdistan”) en sus propias manos. Pero para entonces hablar de “control” era excesivo; los kurdos ya estaban en pie de guerra y volvieron a recurrir a Mahmud para que calmara los ánimos. El 10 octubre 1922 volvía a ser “hukumdar”, aunque él prefirió proclamarse a sí mismo “Rey de Kurdistán”.

Como los amantes que pasan de los brazos de uno a los del otro, los vasallos también cambian de protector y, finalmente, se arrojan a los pies de cualquiera. Al rey se le ocurrió la infeliz idea de pedir socorro a la Turquía kemalista surgida del desplome del Imperio Otomano, que era precisamente lo que los británicos pretendían impedir. Kurdistán estaba destinado a cumplir el papel de tapón entre Turquía y el Imperio Británico en Irak.

Como aquello no era lo pactado, el 16 de mayo de 1923 los británicos volvieron a ocupar Suleimanya, imponiendo un gobierno “autónomo” kurdo con el apoyo de notables dóciles, tras lo cual volvieron a abandonar Suleimanya, creyendo haber solucionado el asunto.

Pero Mahmud regresó el 11 de julio de 1923, esta vez por propia iniciativa. Ya no era el mismo; no podía pensar en ampliar los dominios de su “Kurdistán” ya que apenas controlaba una porción aún más reducida de la antigua Suleimanya.

La relación de Mahmud con los imperialistas fue un continuo tira y afloja. En diciembre de 1923 la RAF, la aviación británica bombardeó su cuartel general en Suleimanya. Los pilotos recibieron la orden de asesinarle, pero en ese momento el dirigente kurdo había acudido a rezar a la mezquita…

Su fracaso no impidió que en 1924 los británicos volvieran a imponer la administración directa. La región de Mosul, donde estaban los pozos de petróleo, ya la habían incorporado al nuevo Estado irakí. Su diseño respondió a la necesidad de asegurar el control de los monopolios británicos sobre el petróleo.

El resto de Kurdistán era menos interesante para el Imperio Británico, lo cual significaba que no merecía la pena gastar mucho dinero en ella.

A pesar de las promesas británicas de autonomía, en 1929 se firmó el Tratado anglo-irakí donde no se establecía ningún régimen especial para Kurdistán. Se produjeron levantamientos, el más importante de los cuales fue el del 6 de setiembre de 1930, cuando el ejército irakí disparó sobre una muchedumbre que se manifestaba en las calles contra el Tratado, matando a 15 personas. Los responsables del levantamiento fueron detenidos y juzgados luego en Bagdad.

Al año siguiente otra revuelta encabezada por Mahmud fue aplastada y toda Suleimanya fue incorporada a Irak.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies