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Una anciana israelí de 85 años relata el secuestro de Hamas

Tras su liberación del secuestro de Hamas, Yocheved Lifshitz, de 85 años, residente del kibutz Nir Oz en el sur de Israel, hizo una declaración en el hospital Ichilov de Tel Aviv. “Pasé por un infierno que nunca pensamos que llegaría a esto”, dijo sobre el ataque del 7 de octubre. “Se desenfrenaron en nuestro kibutz. Me tomaron como rehén. Me subieron a una motocicleta y aceleraron a través de un matorral. Quienes se la llevaron la golpearon con palos durante el viaje, se lastimó las costillas y tuvo problemas para respirar. Le quitaron el reloj y las joyas.

“Volaron la valla electrónica, esa valla especial cuya construcción costó 2.500 millones de dólares pero que no ayudó en nada”, prosiguió Lifshitz. “Las masas asaltaron nuestras casas. Golpearon a la gente, tomaron algunos rehenes. No distinguieron entre jóvenes y ancianos, fue muy doloroso. Nos llevaron a la entrada de los túneles. Llegamos al túnel y caminamos kilómetros sobre tierra mojada. Hay un sistema gigante de túneles, como telarañas”.

Lifshitz añadió: “Cuando llegamos nos dijeron que eran creyentes del Corán, que no nos harían daño y que viviríamos en las mismas condiciones que ellos en los túneles. Empezamos a caminar por los túneles. La tierra estaba húmeda y todo estba siempre húmedo y húmedo. Llegamos a una sala con 25 personas dentro, después de 2 ó 3 horas separaron a cinco de las personas de mi kibutz Nir Oz. Nos vigilaron de cerca”.

Los secuestradores trajeron un médico que les dio tratamiento médico y medicamentos a quienes los necesitaban. Según su declaración, los rehenes fueron tratados bien y los secuestradores fueron amistosos. “Nos acostamos en colchones y se aseguraron de que todo estuviera higiénico”, dijo. “Se aseguraron de que no enfermáramos y teníamos un médico con nosotros cada dos o tres días”.

Uno de los rehenes que se cayó de la motocicleta y resultó herido en brazos y piernas, recibió atención médica. “El paramédico lo visitaba todos los días y lo limpiaba durante una hora y media. El médico le envió antibióticos, después de cuatro o cinco días todavía no mejoraba, así que el médico le cambió los antibióticos. Luego empezó a mejorar”.

“Éramos cinco y cada uno de nosotros tenía alguien que los vigilaba”, añadió. “Nos trataron bien, cuidaron todos los detalles… higiene femenina. ¡Limpiaron nuestros baños, limpiaron! Limpiaron con Lysol, para que no nos enfermáramos, estaban preocupados por una plaga”. Cuando le preguntaron si los secuestradores intentaron hablar con los rehenes, Lifshitz respondió: “Les dijimos: nada de política. Pero hablaron de todo tipo de cosas. Fueron muy amables con nosotros”.

“Nos dividieron en grupos según el lugar de residencia, atendieron todas nuestras necesidades”, describió. “Hay que reconocer que nos mantuvieron muy limpios. Se aseguraron de que comiéramos, comíamos lo mismo que ellos: pan de pita con queso blanco, queso procesado y pepino”.

Cuando le preguntaron por la imagen del momento de su liberación, que la muestra estrechando la mano de uno de los secuestradores de Hamas, Lifshitz dijo: “Nos trataron con delicadeza y nos cuidaron. Estaban listos para esto, se habían estado preparando durante un tiempo”. Tenían todo lo que las mujeres y los hombres necesitaban. Incluso champú y acondicionador”.

Previamente, el director del hospital, Ronni Gamzu, dijo que Lifshitz y Nurit Cooper, de 79 años, que fue dada de alta con ella, por el momento permanecerán hospitalizados y bajo control. “En uno o dos días uno de los rehenes podría ser liberado y el otro se quedará para completar su tratamiento médico”, añadió Gamzu. “Estamos atendiendo su estado mental y médico, todo ello en contacto con sus familias”.

Hamás anuncia la liberación de dos rehenes estadounidenses

Ayer un portavoz de Netanyahu anunció en un comunicado la liberación de dos mujeres estadounidenses, Judith Tai Raanan y Natalie Shoshana Raanan, que fueron entregadas en la frontera con Gaza y trasladadas a una base militar en el centro de Israel, donde le esperaban sus familiares.

Es la primera liberación de rehenes confirmada por ambas partes. Las dos mujeres, madre e hija, fueron secuestradas el 7 de octubre mientras visitaban el kibutz de Nahal Oz.

Un portavoz militar de Hamas afirmó en otro comunicado que las dos rehenes habían sido liberados por razones humanitarias, gracias a la mediación de Qatar. La organización palestina los entregó al Comité Internacional de la Cruz Roja en la Franja de Gaza.

La Cruz Roja dijo que había trasladado a ambas a Israel y acogió estas primeras liberaciones como un rayo de esperanza. “Estamos profundamente aliviados de que puedan reunirse con sus familias después de dos semanas de agonía”, dijo la organización en un comunicado.

En Doha, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majid Al-Ansari, confirmó que “el progreso de hoy se produce después de varios días de comunicación continua entre todas las partes involucradas. Continuaremos nuestro diálogo con los israelíes y Hamas, y esperamos que estos esfuerzos conduzcan a la liberación de todos los rehenes civiles de todas las nacionalidades, con el objetivo final de desactivar la crisis actual y restaurar la paz”, afirmó.

Según el portavoz de Hamás, la liberación de los dos rehenes también tiene como objetivo “demostrar al pueblo estadounidense y al mundo entero que las acusaciones hechas por Biden y su gobierno fascista [sobre Hamás] son infundadas”.

El ejército israelí no ha confirmado ningún avance en la ayuda humanitaria a Gaza a cambio de estas liberaciones.

Unos 200 rehenes israelíes, extranjeros y con doble nacionalidad fueron secuestrados en Israel y llevados a Gaza por combatientes de Hamas durante el ataque del 7 de octubre.

Por qué los palestinos van a ganar la guerra a Israel

La perspectiva de que Israel va a llevar a su ejército a la Franja de Gaza, en donde tiene planeado exterminar a los palestinos, es casi unánime. La mayor parte de las movilizaciones que se han convocado en el mundo pretenden impedirlo.

No obstante, el propósito sionista es imposible. En más de 70 años no lo ha conseguido, por más matanzas que ha cometido, y no lo va a lograr ahora tampoco. El pueblo palestino va a triunfar en su lucha por una razón bien sencilla: ha llegado a su límite. No tiene nada que perder y, por lo tanto, no puede perder.

Aludir a la “resistencia palestina” es una redundancia. Donde hay un palestino hay un resistente al sionismo que está dispuesto a llegar hasta el final. Lo que las guerras demuestran es que no hay enemigo más peligroso que aquel que ya lo ha perdido todo y sólo le queda sacrificar su propia vida. Los matarifes sionistas lo saben y por eso meditan muy bien cada uno de sus pasos. En Israel suelen decir “Hemos ganado muchas guerras y sólo perderemos una”.

El ejército sionista sabe, además, que el teatro de operaciones no va a estar sólo en el suelo y el subsuelo de Gaza. A pesar de que la guerra no ha hecho más que empezar, ha abierto ya muchos frentes. Está masacrando en Cisjordania y bombardeando el sur de Líbano. Es algo que debería dar una idea de las verdaderas dimensiones que puede alcanzar la guerra en ciernes.

No hablo sólo de Oriente Medio. Sin ir más lejos, los países europeos ya han declarado el estado de guerra, algo para lo que han venido acostumbrado a la población desde la pandemia. Han prohibido ondear las banderas palestinas, han prohibido las manifestaciones, han desatado el pánico a los “atentados yihadistas” y, si no es suficiente para frenar las movilizaciones, acabarán por imponer el toque de queda, como hace tres años.

En Francia ya han detenido a tres sindicalistas de CGT por manifestarse en favor de Palestina y la acusación que pesa sobre ellos no deja lugar a dudas: les han aplicado la ley antiterrorista.

Las grandes cadenas de comunicación se están empleando a fondo para salvar a los sionistas de su destino y lavar su podrida imagen pública. La matanza del hospital Al Ahli pone de relieve que no han avanzado mucho, prácticamente nada si tenemos en cuenta el esfuerzo que han realizado.

La propaganda imperialista ha puesto el foco en Hamas, al tiempo que -para asustar- acercaba el movimiento al yihadismo. Sin embargo, no ha podido ocultar que sus furibundos opositores, los chiítas, son uña y carne con la “resistencia palestina”, por encima de las diferencias confesionales.

A Israel le han surgido enemigos por todas partes que, por lo demás, están estrechamente unidos. La intoxicación mediática trata de engañar con un supuesto enfrentamiento entre religiones (judios y musulmanes) para ocultar una guerra esencialmente política que, como tal, lo mismo divide a unos (los sionistas) que agrupa a los otros (sunitas y chiítas) hasta extremos que pocas veces se han visto.

Tras varias guerras (1948, 1967, 1973) los sionistas creían haber domesticado a sus vecinos de Jordania y Egipto, pero ha aparecido un nuevo protagonista, Irán, que ha renovado el impulso del “eje de la resistencia” en Irak, Siria y Líbano, países (todos ellos) que tienen una amplia experiencia en la guerra desde hace veinte años. En unos países, como los occidentales, anestesiados desde hace décadas, no acaban de entender que hay otros, como los de Oriente Medio, que no han conocido otra cosa que la guerra. Es su medio “natural”. Oyen las explosiones desde el día mismo de su nacimiento.

Trasladar dos portaviones a las costas del Mediterráneo oriental no intimida a nadie en Oriente Medio, como tampoco intimida el que Israel posea armamento nuclear, algo que está absolutamente ausente en las cadenas de propaganda imperialista y sus tertulianos de pacotilla. No se puede amedrentar a un pueblo que ya lo ha perdido todo, incluso el miedo.

Israel pide 10.000 millones de dólares a la vaca lechera de la guerra

En medio de la guerra con Palestina Israel ha pedido 10.000 millones de dólares a Estados Unidos en ayuda militar de emergencia, según el medio israelí Times Of Israel.

La ayuda militar la proporciona el Congreso americano en colaboración con la Casa Blanca. Israel no será el único país que se beneficiará de ello. Es parte de un gigantesco paquete que se revelará en las próximas horas e incluirá a Ucrania, Taiwán y el financiamiento del muro que separa a México y Estados Unidos.

La información fue confirmada en las últimas horas por la agencia de noticias Reuters. El gobierno de Biden tiene intención de proporcionar una ayuda de emergencia de 60.000 millones de dólares a Ucrania y 10.000 millones de dólares al Estado de Israel. La Casa Blanca liberará una dotación de 100.000 millones de dólares en total.

Israel no tiene dinero para emprender una guerra por si mismo. Desde las movilizaciones de la primavera, la economía israelí está sumida en una profunda crisis. La moneda local, el shekel, que llevaba una década apreciándose al calor de la llegada masiva de capital extranjero, cae desde 2021.

Los tipos de interés subieron hasta los niveles más altos de 2008. El Banco Central los ha subido ocho veces desde el inicio de la Guerra de Ucrania para tratar de contener la inflación, que en Israel supera el 5 por cien.

Fascistas y sionistas son las dos caras de la misma moneda

Con el paso del tiempo, la propaganda imperialista, y especialmente el cine, ha creado una imagen poderosa de oposición absoluta entre el fascismo y el “judaísmo”. La errónea conclusión es que la Segunda Guerra Mundial fue el “holocausto”, o sea, un intento de exterminar a los “judíos” iniciado por Hitler y los suyos.

A consecuencia de la asociación de imágenes, a algunos les extraña que lo peor de la reacción española, como Isabel Díaz Ayuso, sea prosionista y no oculte su lealtad incondicional hacia Israel.

También les extrañó que Zelensky, un judío, dirigiera un Estado nazi como Ucrania o que el ejército israelí adiestrara a los nazis del Batallón Azov.

Sin embargo, los sionistas siempre siempre tuvieron una larga y sórdida historia de vínculos con los nazis europeos, antes y después de la creación del Estado de Israel en 1948.

En agosto el embajador de Israel en Bucarest, Reuven Azar, se reunió con el dirigente del partido fascista “Alianza por la Unión de los Rumanos”, George Simion, lo que provocó indignación en Israel y dentro de los colectivos judíos repartidos por el mundo.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen, asignó a Azar y al dirigente de los colonos Yossi Dagan para reunirse con el máximo dirigente del partido fascista rumano.

Además de esa reunión, en julio Cohen se reunió con el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, para demostrar los sionistas tenían las mejores relaciones con el gobierno de Giorgia Meloni y los fascistas italianos.

En fin, fascistas y sionistas son las dos caras de la misma moneda (*).

Los primeros grupos sionistas, como Irgun, Betar y Lehi, participaron en los primeros movimientos fascistas italianos de hace un siglo. Lehi intentó aliarse con el Tercer Reich en 1941, mientras Betar e Irgun recibían el apoyo de Mussolini.

Mussolini era un admirador del sionismo, escribe el fundador del Congreso Judío Mundial, Nahum Goldman, en su autobiografía. “Hay que crear un Estado judío. Soy sionista y así se lo dije al doctor Weizmann. Debes tener un país real, no ese ridículo Hogar Nacional que te han ofrecido los británicos. Les ayudaré a crear un Estado judío”, le dijo Mussolini a Goldman en 1934, durante una entrevista entre ambos.

Mussolini también le expresó su admiración por Vladimir Jabotinsky, el fundador de Betar y Irgun, que aparece en la imagen de portada: “Para que el sionismo tenga éxito, es necesario tener un Estado judío con una bandera y un idioma judíos. La persona que comprende esto es su fascista Jabotinsky”, le dijo a Goldman.

La admiración entre los fascistas y los sionistas era mutua. Otros dirigentes sionistas como Itamar Ben-Avi también elogiaron a Mussolini.

Jabotinsky, fundador del sionismo revisionista, estableció la Academia Naval Betar en Italia durante la época de Mussolini. En ella se entrenaron muchos futuros comandantes navales israelíes. Los cadetes no escondían su admiración por Mussolini.

En su libro “Mussolini e il Sionismo”, el historiador italiano Furio Biagini explica que la alianza fascista-sionista se asentaba en el nuevo reparto del mundo: “En su diseño expansionista en toda la región mediterránea, la Italia fascista contrastaba directamente con la presencia británica. La flota británica dominó la región del Mediterráneo desde Gibraltar hasta Chipre y Palestina. Al apoyar al movimiento sionista en su lucha contra el poder del Mandato Británico, Italia quería debilitar el imperio británico en el Mediterráneo Oriental, al tiempo que aumentaba el prestigio italiano a nivel internacional”.

En octubre de 1933 el jefe de la Agencia Judía en Ginebra, Victor Jacobson, escribió al presidente de la Organización Sionista Mundial y más tarde primer presidente de Israel, Chaim Weizmann, que “Mussolini está ansioso por abrir incluso ensanchar las puertas de Palestina a la inmigración judía, particularmente a los refugiados procedentes de Alemania”.

En su libro “Stato e Libertà”, el diplomático italiano Sergio Minerbi escribió: “Mussolini pensó que era imposible reconciliar a judíos y árabes y que tenían que estar políticamente separados, por lo que planteó la idea de la partición de Palestina”.

(*) https://www.middleeastmonitor.com/20200127-the-mussolini-jabotinsky-connection-the-hidden-roots-of-israel-fascist-past/

Estados Unidos intervendrá en la guerra si Hezbolah ayuda a los palestinos

En Palestina los contendientes ponen sus fuerzas en la balanza y amenazan al adversario con la intervención de sus aliados. Unos quieren que la guera escale y los otros temen la escalada precisamente.

El presidente del Comité Europeo para la Diversidad y el Diálogo, Omar Harfouch, ha viajado a Washington para reunirse con miembros del Congreso y el Senado. En unas declaraciones posteriores a la reunión advirtió que Estados Unidos intervendrá militarmente contra cualquier parte que entre en la guerra del lado de los palestinos contra Israel, particularmente Hezbolah.

El Pentágono ha entregado municiones y desplegado su portaaviones Gerald Ford, el buque de guerra más grande del mundo, en el Mediterráneo oriental. Es una amenaza dirigida no sólo contra Hamás, sino también contra Irán y a Hezbolah.

El sábado ordenó el envío de un segundo portaaviones, el Eisenhower, a la zona, lo que aumenta el número posible de salidas aéreas, subraya Nick Brown.

Los destructores, cruceros, submarinos y otros buques de apoyo a portaaviones aportan una amplia gama de funciones, incluida la defensa aérea profunda, la capacidad de mando y la vigilancia del espacio marítimo.

En la frontera con el Líbano ya han aumentado los enfrentamientos entre Hezbolah e Israel. La milicia libanesa cuenta con unos 100.000 combatientes, de los cuales la mitad están muy bien entrenados y equipados. Además, en 12 años de guerra en Siria han adquirido una importante experiencia de combate.

Lo mejor es que puede inmovilizar recursos del ejército israelí sin necesidad de comprometerse plenamente en la guerra.

Hezbolah realizó maniobras en mayo en el sur del Líbano, exhibiendo sistemas de armas iraníes, sirios, rusos y chinos. Tiene entre 150.000 y 200.000 cohetes y misiles de todo tipo, incluidos cientos de misiles de precisión.

Las brigadas Al-Qassam de Hamas pueden resistir durante mucho tiempo en Gaza. Los medios árabes hablan de 40.000 milicianos. Si bien la cifra es real es inferior a la mitad, en Gaza van a tener a su lado a un gran número de palestinos encerrados en una ratonera de la que no pueden salir. Morirán matando porque no tienen nada que perder.

El arsenal de Hamas se ha formado a lo largo de años por acumulación de fuentes distintas. Las armas pesadas provienen de varios países de Oriente Medio. Sus pistolas y rifles de asalto proceden de China, de los países del este de Europa y de reservas israelíes incautadas en los combates.

Las fuentes occidentales mencionan drones, minas, artefactos explosivos improvisados, misiles guiados antitanques, lanzagranadas y granadas de mortero. No hay cifras disponibles sobre sus volúmenes.

Los Acuerdos de Oslo acabaron con la solución de dos Estados en Palestina hace 30 años

Hace 30 años las grandes cadenas de comunicación celebraron la firma de los Acuerdos de Oslo. En las fotos aparecían el Presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, y el Primer Ministro israelí, Isaak Rabin, en el balcón de la Casa Blanca, junto a Bill Clinton.

Había motivos para la fiesta. La URSS ya no existía y la paz llegaba a Oriente Medio. Según decían, en Palestina coexistirían dos Estados: uno para los judíos y otros para los árabes.

Hoy lo único cierto es que Arafat fue asesinado, Rabín también y en Palestina la guerra empeora a cada momento.

En la segunda mitad de los setenta la OLP, el Movimiento de Países No Alineados y la URSS establecieron dos principios fundamentales para solucionar la guerra en Palestina. El primero fue declarar que un Estado palestino independiente en Cisjordania y la Franja de Gaza era una condición necesaria para una resolución pacífica de la guerra. El otro, que los asentamientos israelíes eran una violación del Cuarto Convenio de Ginebra y un obstáculo importante para la paz.

En los ochenta ambos principios gozaron de un apoyo masivo dentro de la ONU, con la excepción de Israel, naturalmente.

Los Acuerdos de Oslo marcaron la desaparición de esos dos principios fundamentales. El debilitamiento de la URSS se contagió al Movimiento de los No Alineados y la OLP. En Palestina aparecieron nuevos protagonistas de la resistencia, como Hamas, y surgió la Primera Intifada. Hamas nunca se incorporó a la OLP ni reconoció los Acuerdos de Oslo.

Apoyado por Estados Unidos, Israel utilizó los Acuerdos de Oslo para crear un nuevo marco de negociación que desafió los dos principios básicos. Los Acuerdos omitían cualquier referencia a dichos principios. A partir de entonces todo era negociable, sobre todo si el interlocutor era una Autoridad Palestina plenamente sometida a Israel y opuesta a la resistencia de su pueblo.

En el marco de los Acuerdos, Israel dejó de ser considerado como el principal obstáculo para la paz en la región y aprovechó el momento. Estableció una vasta red de puestos de control de seguridad para los palestinos y carreteras de circunvalación que permitían a los israelíes viajar directamente desde los asentamientos a Israel, lo que trastornó la vida cotidiana de los palestinos y cortó la contigüidad palestina entre Cisjordania y Gaza.

También incumplió los acuerdos de retirada de los territorios ocupados, sin lo cual el Estado palestino era inviable. Eso provocó el descontento entre los palestinos en la primavera de 2000 y, desencadenó la Segunda Intifada.

Ahora Israel rechaza incluso las versiones más rudimentarias de un Estado palestino propuestas por Estados Unidos durante las últimas dos décadas. No se retira de los territorios ocupados sino que coloniza otros nuevos.

Por parte palestina, lo han perdido todo y ya no queda nada más que perder. Tampoco hay nada que negociar. Cuando Hamas no acepta la fórmula de dos Estados y exige la desaparición de Israel, tiene razón.

Cuando en 2004 Hamas recula y acepta una tregua en las fronteras de 1967, la respuesta de Israel es siempre la misma: un bombardeo que asesina al jeque Ahmad Yassin, el fundador del movimiento.

En un documento publicado en 2017, el movimiento islamista volvió a aceptar la creación de un Estado palestino provisional en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este dentro de las fronteras de 1967. Nadie hizo mucho caso…

Estados Unidos vincula la ayuda militar a Israel con la de Ucrania

El gobierno de Biden ha vinculado la asistencia militar a Israel con una mayor financiación a Ucrania. Lo ha propuesto así para proporcionar más fondos a Kiev, a pesar de la oposición de algunos parlamentarios republicanos en la Cámara y el Senado.

Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio el 7 de octubre, Tel Aviv ha presentado varias solicitudes de asistencia militar a Washington, incluido el abastecimiento de misiles para la Cúpula de Hierro, bombas de precisión SDB y munición de 12,7 milímetros para ametralladoras M2. Biden ha pedido al secretario de Defensa, Lloyd Austin, que atienda varias solicitudes que el ejército estadounidense puede atender inmediatamente, pero el reabastecimiento requerirá la aprobación del Congreso.

Suministrar equipo militar a dos países simultáneamente podría aumentar la carga sobre los arsenales estadounidenses. El Pentágono tiene 5.200 millones de dólares en equipo militar para ayudar a Ucrania, que son el resto de los 43.700 millones de dólares asignados por Washington a Kiev desde el inicio de la guerra en febrero del año pasado.

Mientras el apoyo a Israel es casi unánime, la ayuda militar y económica a Ucrania ha dividido al Partido Republicano. Los parlamentarios partidarios de la ayuda a Ucrania dicen que combinar los dos paquetes de ayuda en un solo proyecto de ley podría alentar a algunos republicanos a apoyar la iniciativa. Los republicanos no quieren bloquear la ayuda militar a Tel Aviv, que está en guerra desde el 8 de octubre contra los palestinos.

El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, ha señalado que el apoyo a Ucrania e Israel es “igualmente importante” para Washington. Entre los republicanos hay tanto oponentes como partidarios de combinar ambos programas de ayuda. Cualquiera que sea el resultado del debate, será difícil para los demócratas proponer un plan de apoyo militar para Israel y Ucrania sin elegir un nuevo presidente de la Cámara. El presidente está impulsando el proyecto de ley de ayuda exterior, y el anterior presidente Kevin McCarthy fue destituido de su cargo por votación de la Cámara.

Uno de los principales contendientes para reemplazar a McCarthy, el republicano Jim Jordan, un trumpista, se opone a las entregas de armas a Kiev, mientras que otro candidato y colega de partido, Steve Scalise, aboga por un aumento de la financiación.

Cualquier iniciativa de Biden para ayudar a Israel se aprobará sin problemas en el Congreso. Por lo tanto, están tratando de adjuntarle el paquete ucraniano. Para que su plan tenga éxito, los demócratas deben asegurar el regreso a la presidencia del republicano McCarthy, quien ha declarado su deseo de competir nuevamente por el puesto. Alternativamente, podrían apoyar a Jordan, que aboga por ayudar a Ucrania… pero no mucho.

Pero Israel va por delante de Ucrania. Estados Unidos tiene una relación especial con los sionistas y Kiev no puede competir con ellos. Además, la ayuda a Israel es más asumible en términos económicos, siempre que Irán no se involucre en la guerra. Washington puede satisfacer las demandas del ejército israelí porque, a diferencia de los ucranianos, se enfrenta a militantes y no a un ejército regular.

Pero hay algo más importante: la guerra en Palestina es el comienzo de una tendencia a la reapertura de choques congelados en todo el mundo, por lo que en un futuro próximo hay que esperar una escalada en otras zonas.

Hamas acerca el hueso de Gaza al hocico del perro sionista

Probablemente los ataques de Hamás son una estratagema para atraer a Israel a una costosa invasión terrestre de Gaza, ha dicho Alex Younger, antiguo director del MI6, la central de espionaje británica.

Younger, que dirigió el MI6 de 2014 a 2020, fue entrevistado por la BBC. “Entiendo y apoyo absolutamente el derecho de Israel a defenderse en estas circunstancias y, de hecho, a restaurar la credibilidad de esas defensas, de modo que esa sensación de seguridad sicológica pueda restablecerse entre su pueblo”.

La trampa consiste en hacer lo que el enemigo quiere que hagas, añade Younger. Hamas ha tendido una trampa a Israel. Si los sionistas invadieran Gaza por tierra a gran escala y por un tiempo indefinido, pondría a Israel y a sus cómplices en una posición insostenible, opina Younger.

Si finalmente se lleva a cabo, el ataque arrastrará a las tropas sionistas a una vasta guerra urbana, que abarcará combates en la superficie y dentro de una compleja red de túneles. Israel siempre ha evitado una ofensiva de este tipo debido a los desafíos que presenta, que implican combates en un territorio densamente poblado, habitada por más de 2 millones de personas.

De momento la invasión, que estaba prevista para este fin de semana, se ha pospuesto unos días debido al “mal tiempo”, dice el New York Times. El clima lo decide todo. Las condiciones desfavorables habrían dificultado a los pilotos y operadores de drones israelíes brindar apoyo aéreo a las fuerzas terrestres.

El objetivo declarado del ejército israelí es asesinar a los dirigentes de Hamas, añade el periódico. Sería la mayor operación terrestre de Israel desde su guerra de 2006 contra Líbano y la primera desde la invasión de Gaza en 2008.

El portavoz de las Brigadas Al Qassam, Abu Obeida, subrayó el jueves que la resistencia palestina aplastará completamente la ocupación israelí si se atreve a entrar en Gaza.

El sábado las Brigadas publicaron un vídeo advirtiendo a las fuerzas de ocupación israelíes que no invadan la Franja de Gaza. El vídeo titulado “Esto es lo que les espera cuando entren a Gaza” es una advertencia a las tropas, mientras las Brigadas exponen algunas de sus tácticas y capacidades defensivas.

“La idea de que el enemigo pueda extender la batalla a una invasión terrestre nos empujará a utilizar nuestras opciones, que serían muy costosas para el enemigo en términos de fuerzas y vehículos”, subraya.

Además, existe incertidumbre sobre si Hezbollah, con su gran arsenal de misiles guiados de precisión y tropas terrestres, podría responder a una invasión de Gaza abriendo un segundo frente contra Israel a lo largo de la frontera libanesa.

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