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Israel también conocía de antemano la propagación de un virus en Wuhan

El jueves la cadena 12 de la televisión israelí informó de que en noviembre el gobierno de Estados Unidos informó a su homólogo de Tel Aviv que un virus se iba a difundir en Wuhan.

Además de Israel el aviso se transmitió a otros países aliados, así como a la OTAN.

Como consecuencia del informe, el ejército israelí celebró una reunión de emergencia para tratar la mejor manera de abordarla y las posibles consecuencias que podría tener en Israel y en los países árabes de Oriente Medio.

Con el pretexto de la pandemia, los militares se han puesto en un primer plano y, lo mismo que en otros países, en Israel el ejército ha chocado con los civiles y, más en concreto, con el Ministerio de Sanidad. En una entrevista con el Canal 12, Naftali Bennett, Ministro de Asuntos Militares, dijo que el retorno a la normalidad en Israel requería que la gestión de la lucha contra el coronavirus se confiara a su ministerio. “El ejército conoce bien su misión”, dijo.

Bennett dijo que esta responsabilidad debería haber sido entregada al ejército hace un mes. “Si queremos luchar contra esta enfermedad y reactivar la economía de Israel, toda esta responsabilidad debe ser entregada al ejército y a los servicios de seguridad”, dijo Bennett.

A finales de marzo, una diputada del parlamento israelí afirmó que el coronavirus formaba parte de una “guerra de gérmenes elaborados en un laboratorio”. “No seamos ingenuos. Sabemos que el coronavirus se ha extendido porque fue diseñado para la guerra biológica”, añadió.

La diputada criticó al gobierno de Tel Aviv que, hasta entonces, siempre había dicho que estaba “preparado para hacer frente a los ataques con armas biológicas”.

En Israel la ley marcial ha recordado las informaciones publicadas en 1998 por el diario británico Sunday Times acerca del laboratorio de guerra bacteriológica Ness Ziona que tiene el ejército al sur del Tel Aviv, que intentaban fabricar un arma “étnica” capaz de afectar a los árabes, pero no a los judíos.

En otra entrada ya relatamos que lo poco que se conoce del laboratorio Ness Ziona es gracias al caso Marcus Klingberg, un científico que trabajaba en el laboratorio, que fue detenido en 1983 y condenado por alta traición y espionaje grave a favor de la Unión Soviética.

Como consecuencia de la pandemia, el Pentágono ha anulado las maniobras militares que tenía planeadas, tanto con Corea del sur como con Israel.

Más información:

– Para que la memoria de Marcus Klinberg no se pierda nunca

Caen por los suelos las previsiones del gobierno israelí sobre la epidemia de coronavirus

El ritmo de propagación del coronavirus en Israel ha disminuido, según un informe preparado esta misma semana por un equipo de 30 expertos nombrados por el Consejo de Seguridad Nacional para analizar el brote.

Según los documentos que publica TheMarker, el número diario de personas con coronavirus en Israel disminuyó en un 33 por ciento desde un máximo el 26 de marzo.


La tasa diaria de “infección” se redujo de 1,25 a 1,15 por paciente, lo que significa que el número de “personas infectadas” se duplica cada cinco en lugar de cada tres días.

Como venimos repitiendo, el equipo admite que los datos podrían estar sesgados según el número de pruebas realizadas, entre otras cosas porque, de manera absurda, el gobierno de Tel Aviv no realiza pruebas a la población árabe, sino sólo a los judíos.

No obstante, el informe confirma sus previsiones utilizando otro tipo de cifras “más fiables”. El número de nuevos casos en estado serio y el número de muertes predicen que será de 100 por día, muy por debajo de los 270 que han estado pronosticando hasta ahora.

Las medidas de emergencia del gobierno israelí se basaban en una previsión de más de 1.100 nuevos casos confirmados cada día. Esta semana, el número diario real de nuevos pacientes confirmados fue entre 500 y 700.

Incluso con una tasa de infección tan baja, 1,2 personas por paciente, el modelo original predijo 22.000 pacientes con coronavirus en estado crítico y 8.600 muertes al final de el brote. Una alta tasa de infección, dos personas por paciente, elevaría el número de casos críticos a 54.000 y el número de muertes a 21.600.

No es ninguna sorpresa que las previsiones se desinflen. Según el escenario más pesimista del nuevo informe, en los dos años que llevaría desarrollar una vacuna, “enfermarían“ 100 personas al día. Incluso entonces, el número de pacientes sería pequeño en comparación con el tamaño de la población de Israel: “Menos de 100.000 personas infectadas y menos de 1.000 muertes al final del período”.

https://www.haaretz.com/israel-news/coronavirus-in-israel-38-dead-ultra-orthodox-city-under-closure-1.8737999

Israel aprovecha la paranoia del coronavirus para movilizar al servicio secreto

El servicio de seguridad interna de Israel, que antes se centraba en las «actividades antiterroristas», está ahora autorizado a reunir datos sobre los ciudadanos con el pretexto de combatir la propagación del coronavirus.

Deprisa y corriendo, antes de abandonar el gobierno, Netanyahu ha declarado que utilizará todos los medios “en la guerra contra un enemigo invisible” y el sábado encargó al Shin Beth la recogida de datos sobre los ciudadanos.

Ayer el Shin Beth emitió un comunicado anunciando que había sido autorizado a “poner sus avanzadas tecnologías”, pero no ya al servicio de la muerte, como hasta ahora, sino de la salud pública.

El Shin Beth sabe que esta misión va más allá de sus actividades normales de lucha contra el “terrorismo”, dijo su jefe Nadav Argaman, añadiendo que han establecido mecanismos de vigilancia.

Sin necesidad de autorización judicial, la policía hará una magia que no está al alcance de ningún médico: localizar a los portadores del coronavirus y de las personas en cuarentena a través de operadores telefónicos.

A diferencia de los médicos, el Shin Beth no necesita pruebas clínicas de seropositividad. Localizará a los pacientes durante un período de 14 días antes de su diagnóstico para “identificar sus viajes y las personas con las que han estado en contacto”.

Según una última evaluación del Ministerio de Salud, en Israel 304 personas se han infectado con el coronavirus y decenas de miles más están siendo confinadas.

El Ministerio de Salud se puso en contacto con el Shin Beth porque las demás instituciones no tienen la tecnología necesaria, dijo su jefe Argaman. “Nuestra esperiencia es única”, añadió.

Se trata de juegos malabares porque la policía localizará a los “sospechos de enfermedad” sin la intrusión masiva en los teléfonos, dijo el lunes un verdugo.

En referencia a la medida aprobada, el general Gabi Ashkenazi, un ayudante del Gantz, el nuevo Primer Ministro, denunció “una decisión tomada en medio de la noche a escondidas”.

Si alguien cree que las medidas fascistas que se están tomando en todo el mundo son provisionnales, se equivoca. La medida se va a mantener “durante mucho tiempo” una vez que haya terminado la paranoia del coronavirus, admite Michael Birnhack, profesor de derecho de la Universidad de Tel Aviv.

Tehilla Shwartz Altshuler, del Instituto de la Democracia de Israel, dijo que involucrar a un servicio de seguridad en una crisis de salud establece “un precedente peligroso”.

“El Shin Beth se ocupa de cuestiones de seguridad nacional”, añadió, argumentando que al involucrar al servicio de seguridad en tales circunstancias, Israel ya no se comporta como una democracia.

Los perros de la policía israelí torturan a los palestinos detenidos mordiendo sus genitales

En agosto del año pasado una explosión estalló cerca de un asentamiento israelí ilegal al oeste de Ramallah, matando a una persona e hiriendo a otras dos. Tres palestinos juzgados por llevar a cabo el ataque, en el que fue asesinada Rina Shnerb, de 17 años, mostraron signos de tortura. Según el Times de Israel, uno de los hombres fue hospitalizado con insuficiencia renal y 11 costillas rotas. Otro estaba casi irreconocible para su esposa cuando lo llevaron ante el juez en una silla de ruedas. Un tercero tuvo que ser cosido después de ser atacado por un perro de seguridad.

Los hospitalizaron y otros palestinos detenidos también denunciaon que habían sido amenazados, golpeados, forzados a posiciones de estrés doloroso y privados de sueño.

Samer Arbeed, de 44 años, considerado por Israel como el instigador del ataque, fue golpeado e interrogado durante 36 horas. Terminó con un fallo renal y 11 costillas rotas. La policía israelí trató de minimizar su lesión diciendo que “se desplomó” durante el interrogatorio y fue llevado al hospital.

La esposa de un segundo detenido, Walid Hanatsheh, dijo que no podía reconocer a su marido de 51 años cuando lo vio 60 días después de su detención. “Fue llevado ante el juez en una silla de ruedas”, dijo. “Parecía muy viejo, su barba estaba arrancada en varios lugares y sus ojos estaban profundamente incrustados en su cabeza. No era él mismo”, añadió.

El tercer detenido, Qassem Barghuti, de 22 años, fue mordido en los genitales por un perro de la policía después de hacer una redada en su vivienda, cerca de Ramallah.

Es la segunda vez en un mes que acusan a los policías israelíes de torturar a los palestinos detenidos. El padre del preso Mays Abu-Ghosh, estudiante de la Universidad de Birzeit en el campamento de refugiados de Qalandiya, al norte de la Jerusalén ocupada, reveló que su hija había sido torturada gravemente en la comisaría de Al-Maskubiya tras su detención el 29 de agosto.

Las denuncias coinciden con el informe de la organización palestina de derechos humanos Addameer (Asociación de Apoyo a los Prisioneros y Defensa de los Derechos Humanos) sobre “el uso sistemático de la tortura y los malos tratos en los centros de interrogatorio israelíes”. Addammeer, que sigue de cerca el caso de los tres detenidos palestinos, declaró que “desde su creación, el Estado ocupante ha aplicado y desarrollado leyes y prácticas que han dado lugar tanto al uso sistemático de la tortura como a la impunidad absoluta de los autores de esos crímenes”.

Los grupos de derechos humanos israelíes también han expresado su preocupación. Rachel Stroumsa, Directora Ejecutiva del Comité Público contra la Tortura en Israel, describió las denuncias de tortura como “muy creíbles” y coherentes con los testimonios que su grupo ha recogido de otros detenidos a lo largo de los años.

“La tortura está absolutamente prohibida”, dijo Strousma. “Hay cosas que no debemos hacer. No debemos violar. No debemos esclavizar a la gente. No debemos torturar. Es un código moral. También es un código legal que Israel debe acatar”.

https://www.middleeastmonitor.com/20200210-report-israel-used-police-dog-to-bite-palestinians-genitals/

Por primera vez Israel responde con un ataque real a un ataque virtual de Hamas

El domingo el ejército israelí sufrió un ataque informático de Hamas, admitió su portavoz oficial, el coronel Johnathan Conricus.

Como vemos, la informática es la continuación de la guerra por otros medios, los digitales, y desde 2017 Hamas cuenta con una unidad especializada en ciberguerra cuyo objetivo es, entre otras cosas, infectar los teléfonos móviles de los soldados israelíes para extraer información sobre ellos.

Hasta ahora, Israel siempre había logrado frustrar la piratería electrónica de Hamas relativamente pronto, pero esta vez ha sido distinto y la organización palestina se ha introducido en los móviles de cientos de soldados.

Ya había ocurrido en julio de 2018, cuando los militares israelíes tuvieron que poner en marcha la Operación Corazones Rotos porque los soldados caían en la trampa de visitar sitios de citas o informaciones sobre la Copa del Mundo de Fútbol.

De esa manera los palestinos capturaban la agenda de contactos, álbumes de fotos, mensajes en las redes, conversaciones de audio, grabaciones de vídeo…

Es un ataque que en la jerga informática llaman “trampa de miel” (honeypot), al que nunca se resisten, ni las abejas ni los soldados israelíes que, cuando no tienen a nadie para matar, se aburren encerrados en un cuartel o en una garita.

Entonces el soldado entabla una conversación para tortolitos con quien menos se lo espera: un barbudo de Hamas curtido en mil batallas que le convence para que descargue una aplicación en su móvil.

A partir de ahí todo va cuesta abajo y la aplicación toma el control del teléfono móvil del soldado. Hamas empieza a manejar el móvil de su enemigo a distancia y son cientos de ellos los que caen en el pozo de miel.

Es cuestión de seleccionar cuidadosamente a los soldados que van a caer en la trampa. Por ejemplo, lo mejor es que estén destinados en puestos de control de la Franja de Gaza.

La penetración informática ha llegado a tal punto que en mayo del año pasado la aviación israelí bombardeó uno de los centros de guerra electrónica que Hamas tiene en Gaza y lo tuvo que anunciar en su cuenta oficial de Twitter para que sus soldados tomaran buena nota.

El ejército israelí ha perdido la ventaja que creía tener en la guerra electrónica y tecnológica. Es un salto cualitativo. Por primera vez en la historia un país responde con un ataque real a un ataque virtual.

El descubrimiento de un templo antiguo cerca de Jerusalén desmiente los relatos bíblicos

Hace unos 25 años los arqueólogos iniciaron excavaciones en Tel Motza, a unos 7 kilómetros de Jerusalén, donde apareció un antiguo templo (*) que desmiente los relatos bíblicos que son dogma de fe tanto para judíos, como para cristianos y musulmanes.

El templo tiene 3.000 años de antigüedad, una época en la que, según la Bilblia, en el Estado no había más que una única religión, cuyo ritos se celebraban en el Templo de Salomón, dentro de Jerusalén, que era el único existente.

Si el Templo de Salomón se construyó 1.000 años antes de nuestra era, el de Tel Motza tiene una antigüedad tres veces mayor y si los judíos sólo podían rezar en Jerusalén, había otro tipo de religiones cuyos fieles rezaban en otros lugares diferentes.

En el templo han aparecido estatuas del dios Baal, un amuleto de la diosa egipcia Hathor y la primera versión conocida de la letra protocananea “samekh”.

Es mucho más pequeño que el Templo de Salomón, una tercera parte, según la descripción que realiza la Biblia. No obstante, la planta es similar y también se parece a otros de Oriente Medio, lo cual indica que la Edad de Hierro era politeísta. Existían otras tradiciones religiosas y rituales, además del judaísmo, y posiblemente anteriores a él.

Dichos cultos muestran, además, que Jerusalén no era el centro religioso del Estado. La Biblia reconoce la existencia de Tel Motza como parte integrante de la tribu de Benjamin, por lo que los antiguos Reinos aceptaban otro tipo de cultos divinos, además del que consigna la Biblia.

Según la Biblia, la muerte del Rey Salomón causó una escisión entre las doce tribus de Israel. Diez de ellas formaron el nuevo reino de Israel (en el norte), mientras que los de Judá y Benjamín se reunieron alrededor de Jerusalén para formar el reino de Judá.

El templo tiene una dimensión de 21 por 12 metros. Al edificio sólo podían acceder los sacerdotes, mientras que los demás realizaban sus ritos en el patio, donde ha aparecido un altar, una mesa de ofrendas, una fosa con huesos y cenizas, figurines antropomorfos y zoomorfos, vasijas y ornamentos.

El hallazgo atestigua que Tel Motza era un importante centro económico y administrativo, con decenas de silos y grandes almacenes de grano.

(*) https://english.tau.ac.il/news/new_temple

Israel confiesa su apoyo directo con armas y dinero a los yihadistas sirios

Un yihadista sirio acarrea armamento israelí
En sus últimos días como Jefe de Estado Mayor del ejército israelí, el general Gadi Eisenkot confirmó que Israel apoya directamente a los yihadistas sirios que desde hace nueve años combaten contra el gobierno de Damasco, a los que ha entregado armamento y dinero.

Esta revelación marca una ruptura directa con la anterior política mediática de Israel en estos temas. Hasta la fecha, Israel había insistido en que ha prestado asistencia humanitaria sólo a los civiles, a través de los hospitales de campaña en los Altos del Golán y en los centros de salud en el norte de Israel, y se ha negado sistemáticamente a hacer comentarios sobre cualquier otro tipo de ayuda.

El oficial israelí de mayor rango admite ahora que la posición oficial de su país sobre la Guerra de siria era mentira, comenta el diario israelí Haaretz (*), sugiriendo la posibilidad de que haya “algún tipo de oficiales de enlace israelíes integrados” en los grupos armados.

No es nada sorprendente. Israel tiene una larga trayectoria en guerras no convencionales. Esta forma de guerra se define en la Ley de Autorización de la Defensa Nacional del gobierno de Estados Unidos para el año fiscal 2016 como “las actividades llevadas a cabo para permitir que un movimiento de resistencia o insurgencia coaccione, interrumpa o derrote a una potencia o gobierno ocupante operando por o con una fuerza clandestina, auxiliar o guerrillera en una zona prohibida”.

Israel no puede comprometer tropas en operaciones abiertas a gran escala en Siria para derrocar al gobierno actual, dice Haaretz. “Es mucho más razonable y realista identificar y apoyar a un socio local capaz de ayudar a Israel a lograr sus objetivos estratégicos”.


Desde el comienzo de la guerra en 2011 los detalles del plan de Israel para apoyar a los grupos yihadistas en Siria han sido escasos.

Los primeros informes se publicaron a finales de 2014. Uno de ellos describe que los miembros de la ONU vieron que los yihadistas sirios trasladaban a los pacientes heridos a Israel, así como a soldados del ejército israelí que entregaban dos cajas a yihadistas armados en el lado sirio de a frontera.

En el mismo informe se afirma que los observadores de la ONU dijeron que vieron a dos soldados del ejército israelí en el lado oriental de la valla fronteriza abrir la puerta y dejar entrar a dos personas a Israel.

Desde entonces, una corriente constante de informes similares ha seguido detallando los contactos entre Israel y los yihadistas. En 2014 Elizabeth Tsurkov escribió un artículo para War On The Rocks, en el que identifica a Liwaa Fursan Al-Jolan y Firqat Ahrar Nawa como dos grupos que recibían apoyo israelí y nombra a Iyad Moro como “la persona de contacto de Israel en Beit Jann”, añadiendo que las armas, las municiones y el dinero son la principal forma de asistencia militar de Israel a los yihadistas.

Un informe de la ONU de 2017 asegura que miembros del ejército israelí pasaron de contrabando suministros a través de la frontera con Siria a personas armadas no identificadas que se les acercaron con convoyes de mulas. Aunque Israel afirma que esos compromisos eran de carácter humanitario, ello no explica la presencia de armas entre las personas no identificadas que recibían los suministros.

En un artículo escrito para la revista Foreign Policy en septiembre de 2018, Tsurkov volvió a insistir en que Israel apoyaba a las milicias sirias con fusiles de asalto, ametralladoras, lanzadores de morteros y vehículos de transporte, que se entregaban a través de tres puertas que conectaban los Altos del Golán ocupados por Israel con Siria, las mismas puertas que Israel utilizaba para entregar ayuda a los residentes del sur de Siria.

El artículo fecha el inicio de esta ayuda en 2013.

Sin embargo, lo único que hasta ahora había admitido Israel era la denominada “Operación Buena Vecindad”, que se puso en marcha en junio de 2016 con el objetivo de prestar asistencia humanitaria al mayor número posible de personas, manteniendo al mismo tiempo la política oficial de no participar en la guerra.

Está claro que eso es mentira, afirma Haaretz, porque incluso antes de su lanzamiento oficial, Israel estaba comprometido en el apoyo a los yihadistas que combatían contra el gobierno de Damasco.

El periódico israelí considera, además, que la Operación Buena Vecindad era una cortina de humo para los esfuerzos de guerra no convencionales y encubiertos de Israel en Siria.

La Operación se inició oficialmente sólo meses después de que el gobierno de Assad iniciara su contraofensiva respaldada por Rusia contra los yihadistas, y cesó cuando fueron expulsados del sur de Siria en septiembre de 2018.

“La pérdida de credibilidad pública [de Israel] puede obstaculizar considerablemente su capacidad de realizar operaciones de influencia en el futuro”, concluye el periódico israelí.

(*) https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-israel-just-admitted-arming-anti-assad-syrian-rebels-big-mistake-1.6894850

Yahvé es el padre, Israel es el hijo y Auschwitz el Espíritu Santo

Judíos ortodoxos empuñan la bandera palestina
En 1981 las calles de Líbano se vieron sacudidas por una ola de ataques terroristas de falsa bandera. El patrocinador de las mismas era Ariel Sharon, el ministro de Defensa israelí, que ordenó explotar coches bomba en los barrios palestinos de Beirut y otras ciudades libanesas.

Muchísimos civiles murieron. En octubre un único ataque causó 400 víctimas y sólo en diciembre se produjeron 18 explosiones. Una organización libanesa fantasma reivindicó aquellos atentados, cuyo objetivo era provocar a la OLP para que tomara represalias contra Israel, lo que serviría para justificar la invasión militar del país vecino.

La OLP no cayó en la trampa, por lo que Israel planificó un gigantesco ataque en el estadio de Beirut con ocasión de la ceremonia política del 1 de enero, con toneladas de explosivos, con la idea de causar muerte y destrucción a una escala sin precedentes, incluso para el Líbano.

Aquella ola culminó el 16 de septiembre de 1982 en la matanza de los campos de refugiados Sabra y Chatila, en la periferia de Beirut. Se prolongó durante unas 30 horas. Algunos recuentos empiezan por estimar en 460 el número de palestinos muertos, en su mayor parte niños y ancianos; otros llegan hasta los 6.000. Además hubo torturados, violados y despedazados.

Tras ser arrojados de su tierra en 1948, los palestinos han sido perseguidos y exterminados hasta el día de hoy por los sionistas, pero nadie habla de ello. Nadie utiliza las palabras “genocidio” u “holocausto” que quedan reservadas para los judíos.

“Holocausto” es un término que alude a un sacrificio ritual de animales encima de un altar. El animal se mata y después se come.

“Voy a borrar de la faz de la tierra a todos los hombres que he creado porque me arrepiento de haberlo hecho”, dice Yahvé en el Génesis (6:7). Para ello provocó un diluvio, aunque luego se arrepintió de la matanza que había cometido y, para calmar su ira, Noé cometió el primer “holocausto” que registra la historia.

Tras el “holocausto”, el dulce olor de la carne quemada tranquilizó a Yahvé, quien prometió no volver a cometer más masacres de seres humanos (Génesis 8:21).

Los sionistas eligieron un término religioso, como “holocausto”, para referirse a las víctimas del fascismo en la Segunda Guerra Mundial porque en Israel los asuntos importantes se denominan así. La matanza no es más que un símbolo y, aunque el significado es sagrado, no es el que se imaginan: Yahvé quedó complacido por ella porque abría el camino a la Tierra Prometida, el Reino de Dios en la tierra, o sea, el Estado de Israel.

Yahvé es el padre, Israel es el hijo y Auschwitz es el Espíritu Santo, escribió Abraham Herschel (1), uno de los principales rabinos del siglo pasado. No hay peor antisionista que un judío. Si los fiscales españoles leyeran un poco, por ejemplo, lo que escriben los judíos contra Israel, los meterían a todos a la cárcel por “delito de odio” contra sí mismos. Es una bendición que sean tan ignorantes.

En 1977 Moshe Shonfeld, otro rabino ferozmente crítico, escribió que los sionistas necesitaban el “holocausto” para crear el Estado de Israel. Necesitaban víctimas, sangre, que es “el lubricante que engrasa las ruedas del Estado nacional judío” (2).

Israel es un Estado vampírico. Nace de la sangre, vive de la sangre y nunca se sacia de sangre (tanto si les gusta a los fiscales españoles, como si no).

(1) Israel, An Echo of Eternity, https://books.google.com/books/about/Israel.html?id=4skRAQAAIAAJ
(2) The Holocaust Victims Accuse, https://www.truetorahjews.org/images/holocaustvictims.pdf

Nuevos documentos confirman el expolio de las tierras palestinas por la fuerza de las armas en 1948

Un documento de hace 60 años publicado recientemente por el diario Haaretz revela (*) las intenciones secretas del gobierno israelí tras la imposición de una administración militar a los ciudadanos árabes de Palestina en 1948 para asegurar el control los sionistas sobre las tierras.

Lo que eufemísticamente los historiadores califican como “administración militar” no es otra cosa que un estado de guerra permanente impuesto contra los palestinos desde el mismo momento del nacimiento del Estado de Israel.

Durante años el ejército israelí ha tratado de ocultar la documentación histórica en varios archivos, como también reveló el año pasado el diario Haaretz. Desde hace casi 20 años un departamento secreto del Ministerio de Defensa israelí, ha escondido bajo llave los documentos relativos a la historia del Estado de Israel y la guerra israelo-palestina.

La ocultación se hizo sin autorización legal. Hubo una protesta por el artículo y docenas de investigadores e historiadores pidieron al entonces ministro de defensa, Netanyahu, que pusiera fin a esta actividad clandestina ilegal. Su petición no fue respondida.

¿Qué clase de documentos ordenaron esconder? Los que versaban sobre las condiciones de vida de los ciudadanos árabes en Israel durante 18 años, los testimonios sobre el saqueo y la destrucción de las aldeas árabes durante la guerra, los comentarios de los ministros sobre la situación de los refugiados árabes después de la guerra, el confinamiento en los campos de prisioneros y la información sobre el proyecto nuclear de Israel, entre otros.

La protesta ha logrado que en los últimos seis meses se reabran expedientes previamente clasificados, lo que aumenta el conocimiento de la historia de Palestina. Uno de los documentos es un informe preparado por la Comisión Ratner, creada por el gobierno en 1955 para estudiar la posibilidad de suprimir la administración militar sobre los palestinos.

En 1948 había unos 156.000 palestinos en Palestina y la administración militar que les impuso el Estado de Israel no fue abolida hasta 1966.

El 60 por ciento de los palestinos de Israel vivían en Galilea. En la práctica, alrededor del 85 por ciento de ellos estaban bajo el control de la administración militar, sujetos a los toques de queda nocturnos y a los reglamentos que les exigían obtener un permiso de viaje antes de abandonar su zona de residencia.

El informe secreto describe al gobierno militar israelí como una herramienta en la lucha contra los “intrusos” palestinos. “De los 200.000 árabes y otras minorías que residen actualmente en Israel, no hemos encontrado ni uno solo que sea leal al Estado”, concluía el informe.

La existencia del Estado de Israel dependía de la presencia de la administración militar sobre los palestinos. Sin embargo, con el tiempo se hizo evidente que lo que realmente interesaba a la administración militar no era la seguridad sino el control de la tierra. Es un ejemplo típico de colonialismo. Una ley militar de emergencia de 1945 permitía a los comandantes militares israelíes acordonar “cualquier zona o lugar”.

En 1962 en una reunión a puerta cerrada Ben Gurion reconoció que sin esa ley militar “no hubiéramos podido hacer lo que hicimos”. En el norte de Galilea no hay judíos, advirtió el dirigente sionista. “Estaremos en esta situación durante muchos años si no impedimos por la fuerza administrativa y militar la entrada en las zonas prohibidas. Y a los ojos de los árabes, estas zonas prohibidas son suyas. Porque la tierra del valle de Ayalon es tierra árabe”.

Según la Comisión Ratner, por sí solo el ejército no podía salvaguardar la tierra del Estado: sólo una colonia judía, la llamada “colonia de seguridad”, podía hacerlo a largo plazo. Por lo tanto, era esencial establecer asentamientos judíos en las tres zonas geográficas supervisadas por la administración militar. Según los autores del codicilo, “el debilitamiento [de los árabes] en la recuperación de estas zonas se debe principalmente al hecho de que han sido selladas por la administración militar o puestas bajo su supervisión”. Añadían que sólo “la vigilancia de los representantes del gobierno militar ha evitado en gran medida una anarquía más grave en la recuperación de tierras”. Fue este gobierno el que impidió que los árabes regresaran a sus tierras.

Pinhas Lavon, que sustituyó a Ben Gurion como Ministro de Defensa a principios de 1954, no aceptaba la administración militar impuesta a los palestinos y revocó la división de Galilea en 46 áreas separadas y cerradas en las que los palestinos necesitaban permisos para trasladarse de una a otra. Una división en tres o cuatro zonas sería suficiente, dijo, y haría la vida más fácil a los ciudadanos árabes.  Los miembros de la comisión se opusieron a Levon, argumentando que había dado lugar a una excesiva libertad de circulación para los árabes, lo que tuvo como efecto “aumentar el control de las tierras del Estado”.

Ocho años después de la fundación de Israel, a la Comisión Ratner le preocupaba que, en el plazo de dos años, gran parte de la tierra se perdiera y se transfiriera a los palestinos. Por lo tanto, su recomendación fue la de abolir el límite de tiempo para permanecer en la tierra.

Una de las principales tareas de la administración militar era actuar como medio de control de las tierras del Estado hasta que se regularizara su estatuto permanente y hasta que se pudiera iniciar el asentamiento de los judíos en las antiguas zonas árabes. “Hasta que se estabilice la seguridad en las pocas zonas de reserva que aún pueden ser colonizadas, es esencial mantener la administración militar en esos lugares y fortalecer su aparato… para que la administración militar pueda asegurar, directa e indirectamente, que la tierra no se pierda para el Estado”.

La Comisión Ratner añadió que sin la administración militar “muchas más áreas corren el riesgo de perderse para el Estado”.

Al final, el informe de la Comisión nunca se presentó al gobierno, aunque sirvió de base para la política de los años siguientes.

¿Por qué Israel ha seguido ocultando un informe escrito hace más de seis décadas? La explicación está en una reunión del gobierno de 1959, durante la cual el Ministro de Educación Zalman Aranne dijo que “la cosa debe hacerse, pero no revelarse, como por ejemplo la judaización de Galilea”.

(*) https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-secret-israeli-document-reveals-plan-to-keep-arabs-off-their-lands-1.8473226

La caza de un demonio (el nazismo) alimentó otro demonio (el sionismo) a base de mentiras

Simon Wiesenthal
Guy Walters

Desde principios de los años 60, el nombre de Simon Wiesenthal se convirtió en sinónimo de cazador de nazis. Su estatus es el de un santo laico. Fue nominado cuatro veces para el Premio Nobel de la Paz, nombrado caballero honorario en Gran Bretaña, ha recibido la Medalla Presidencial de la Libertad en EE.UU., la Legión de Honor Francesa y al menos otras 53 distinciones, y a menudo se le han acreditado unas 1.100 «cabelleras» nazis. Es mejor recordado por sus esfuerzos para rastrear a Adolf Eichmann, un notorio criminal de guerra.

Sin embargo, su reputación se basa en la arena. Era un mentiroso… y uno muy malo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el final de su vida en 2005, mintió repetidamente sobre su supuesta persecución de Eichmann y sus otras hazañas como cazador de nazis. También inventó historias grotescas sobre sus años de guerra e hizo falsas afirmaciones sobre su educación universitaria. Hay tantas inconsistencias entre sus tres principales memorias autobiográficas, y entre estas memorias y los documentos contemporáneos, que es imposible construir una narrativa fiable basada en ellas. La falta de respeto de Wiesenthal por la verdad permite cuestionar todo lo que escribió o hizo.

Si su duplicidad tenía un motivo, probablemente se basaba en buenas intenciones. Porque sus mentiras no son los únicos descubrimientos impactantes que he podido hacer mientras estudiaba la fuga de los criminales de guerra nazis. Encontré una falta de voluntad política para cazarlos. Muchos de ellos podrían haber sido llevados ante la justicia si los gobiernos hubieran estado dispuestos a asignar incluso pequeñas cantidades de dinero para este fin.

Nació en 1908 en Buczacz, en Galicia, que entonces pertenecía al Imperio Austrohúngaro y ahora en Ucrania. Después de la Primera Guerra Mundial, Buczacz cambió de manos muchas veces, de polacos a ucranianos y luego a las fuerzas soviéticas. En 1920 Wiesenthal, de 11 años de edad, fue atacado con una espada por un ucraniano a caballo que le cortó el muslo hasta el hueso. Wiesenthal vio la cicatriz como una de las muchas pruebas de que estaba protegido de una muerte violenta por un “poder invisible” que quería mantenerlo vivo para un propósito particular.

Sus antecedentes eran ideales para cualquier aspirante a fabulista. Como muchos otros en Galicia, Wiesenthal pasó su infancia inmerso en el género literario polaco de la narración de cuentos contados durante las comidas. En un lugar como el Buczacz de los años 20, la verdad era un concepto bastante elástico. A la edad de 19 años, se matriculó como estudiante de arquitectura en la Universidad Técnica de Praga, donde descubrió su vocación de narrador y dio espectáculos unipersonales.

Sus estudios no fueron tan bien. Aunque la mayoría de sus biografías, incluyendo la del sitio web del Centro Simon Wiesenthal, indican que se graduó, en realidad no completó sus estudios. En algunas biografías se afirma que se graduó como ingeniero de arquitectura en el Politécnico de Lvov, en Polonia, pero no hay ningún registro de sus estudios allí en los archivos públicos de Lvov y su nombre no figura en el registro polaco de arquitectos e ingenieros de construcción de la preguerra.

Toda su vida afirmó fraudulentamente que tenía un título; su membrete lo mostraba con orgullo.

Del mismo modo, hay grandes contradicciones en sus dramáticos relatos de la Segunda Guerra Mundial. Estaba en Lvov cuando cayó ante los nazis en 1941. Afirma que él y un amigo judío llamado Gross fueron arrestados a las 4 p.m. el domingo 6 de julio, una de las pocas fechas que permanecen inalteradas en su siempre cambiante biografía. Sin embargo, siempre que es tan preciso, suele mentir.

Lanzados a prisión, fueron puestos en fila con otros 40 judíos en un patio. La policía auxiliar ucraniana comenzó a disparar balas rúnicas en la nuca de cada hombre, avanzando hacia Wiesenthal. Fue salvado por las campanas de una iglesia que llamaba a la oración del atardecer. Increíblemente, los ucranianos interrumpieron sus ejecuciones para ir a misa. Los supervivientes fueron llevados a celdas donde Wiesenthal afirma que se durmió. Fue despertado por un amigo ucraniano de la policía auxiliar que lo salvó a él y a Gross diciéndoles que se hicieran pasar por espías rusos. Fueron interrogados brutalmente -Wiesenthal perdió dos dientes- pero fueron liberados después de limpiar la oficina del comandante.

El relato de esa sensacional fuga -uno de los más famosos de Wiesenthal y que ayudó a establecer la noción de su misión divina- es con toda probabilidad completamente fabricado. Ciertamente, los ucranianos llevaron a cabo brutales pogromos en Lvov a principios de julio de 1941, pero fueron seguidos por una pausa y sólo se reanudaron el 25 de julio. Según el testimonio de Wiesenthal a los americanos que investigaron los crímenes de guerra, no fue arrestado hasta el 13 de julio, cuando logró huir gracias a un soborno. Al datar su arresto en el 6 de julio, su historia encajaba en el calendario de los pogromos.

A finales de 1941 Wiesenthal estaba en Janowska, un campo de concentración cerca de Lvov. Asignado a pintar insignias nazis en locomotoras soviéticas, se hizo amigo de Adolf Kohlrautz, el inspector jefe del taller, que se oponía secretamente al nazismo. Aparentemente el 20 de abril de 1943 fue seleccionado de nuevo para una ejecución masiva. La Janowska SS lo había escogido entre los judíos para ser fusilado durante una sombría celebración del 54 cumpleaños de Hitler. Caminaron silenciosamente hacia una gran zanja de arena, de dos metros de profundidad y 450 metros de largo. Allí pudieron ver algunos cadáveres. Obligados a desnudarse, tuvieron que caminar en fila india por un pasillo de alambre de púas llamado la cañería para ser tiroteados uno a uno al borde de la zanja.

Un silbido interrumpió los disoparos, seguido de un grito que decía “¡Wiesenthal!” Un hombre de las SS llamado Koller corrió hacia él y le dijo a Wiesenthal que lo siguiera. “Me tambaleé como un borracho”, recordó Wiesenthal. “Koller me dio un par de bofetadas y me devolvió a la realidad. Caminé de espaldas por la cañería, desnudo. Detrás de mí, el sonido de los disparos comenzó de nuevo, pero se detuvo mucho antes de que yo llegara al campamento”. De vuelta al campo, encontró un radiante Kohlrautz que había persuadido al comandante del campo de que era esencial mantener vivo a Wiesenthal para pintar un póster con una esvástica y las palabras “Agradecidos a nuestro Führer”.

Según Wiesenthal, el 2 de octubre de 1943 Kohlrautz le advirtió de que pronto serían liquidados el campo y sus prisioneros. El alemán le dio a él y a un amigo permiso para visitar una papelería en la ciudad, acompañado por un guardia ucraniano. Se las arreglaron para escapar por la puerta de atrás mientras el guardia esperaba delante.

Una vez más, parecía haber engañado milagrosamente a la muerte. Pero sólo tenemos su palabra. Según Wiesenthal, Kohlrautz fue asesinado en la batalla de Berlín en abril de 1945. Sin embargo, le había dicho a uno de sus biógrafos que Kohlrautz había sido asesinado en el frente ruso en 1944. Y en una declaración jurada hecha en agosto de 1945 sobre las persecuciones sufridas durante la guerra, omitió completamente esta historia. En este documento, como en su testimonio ante los americanos en 1945, menciona a Kohlrautz sin decir que este alemán le salvó la vida.

A partir de esto es imposible establecer una secuencia fiable de eventos en el curso de la vida de Wiesenthal durante la guerra. Con al menos cuatro versiones muy diferentes de sus actividades entre octubre de 1943 y mediados de 1944 -incluyendo su supuesto papel como oficial de la Resistencia-, merecen plantearse cuestiones importantes. En los decenios de 1970 y 1980, algunos, como Bruno Kreisky, el ex canciller austríaco, acusaron repetidamente a Wiesenthal de colaborar con la Gestapo. Las afirmaciones de Kreisky fueron apoyadas por pruebas no confirmadas de los gobiernos soviético y polaco. Wiesenthal lo demandó y ganó el caso.

Sea cual sea la verdad, en noviembre de 1944 Wiesenthal estaba en Gross-Rosen, un campo cerca de Wroclaw. Le dijo a Hella Pick, su biógrafo, que había sido obligado a trabajar descalzo en la cantera del campo y que pronto descubrió que el equipo de 100 prisioneros asignados a la brigada de trabajo se reducía en una persona al día. Después de unos días, se aseguró de que su turno estaba cerca. “Mi verdugo estaba detrás de mí”, recordó, “listo para romperme el cráneo con una piedra. Me di la vuelta y el hombre, sorprendido, dejó caer su piedra y me aplastó el dedo del pie. Grité de dolor”.

La rápida reacción de Wiesenthal y sus gritos aparentemente le salvaron la vida porque había una especie de inspección ese día -pensó que debía ser la Cruz Roja-, así que fue llevado a la clínica de emergencias. Le amputaron el dedo del pie sin anestesia mientras dos hombres lo sostenían. Al día siguiente, Wiesenthal dijo que estaba agonizando. El doctor regresó y vio que tenía una ampolla llena de pus en las plantas de los pies. “Lo cortó y la gangrena brotó por toda la habitación”.

Una vez más, hay que poner en duda uno de los “milagros” de Wiesenthal. En primer lugar, esta historia no aparece en ninguna otra biografía o declaración. Segundo, si la Cruz Roja hubiera realizado una inspección ese día, las SS habrían detenido temporalmente las ejecuciones. Y de hecho, a la Cruz Roja no se le permitió ir a los campos en ese momento. Finalmente, las consecuencias médicas parecen muy poco probables.

Poco después, según el relato de Wiesenthal, se las arregló para caminar 200 kilómetros al oeste de Chemnitz después de la evacuación de Gross-Rosen. Caminar con un pie gangrenoso y un dedo recientemente amputado debería haber sido un infierno. Como un zapato, tenía la manga de un viejo abrigo envuelta alrededor de su pie con un poco de alambre. Utilizó un palo de escoba como bastón. De los 6.000 prisioneros evacuados a pie, sólo 4.800 llegaron a Chemnitz. Con su pie infectado, Wiesenthal tuvo la suerte de ser uno de ellos.

Desde Chemnitz, los prisioneros llegaron al campo de Mathausen cerca de Linz, Austria. Wiesenthal llegó allí en la helada noche del 15 de febrero de 1945.

En “Asesinos entre nosotros” cuenta que él y otro prisionero, el príncipe Radziwill, se apoyaron mutuamente en su camino hacia el campo. El esfuerzo fue demasiado grande y se desplomaron en la nieve. Un hombre de las SS disparó un tiro que se interpuso entre ellos. Como los dos hombres no se levantaron, fueron dados por muertos a temperaturas bajo cero. Cuando llegaron los camiones para recoger a los que habían muerto en la marcha, Wiesenthal y Radziwill, inconscientes, fueron arrojados a una pila de cadáveres. En el crematorio los prisioneros que descargaban los cuerpos se dieron cuenta de que estaban vivos. Se les puso bajo una ducha fría para descongelarlos y a Wiesenthal le llevaron al Bloque VI, el “bloque de la muerte” para los pacientes condenados.

En 1961 entrevistado para los archivos de Yad Vashem por el periodista israelí Haim Maas acerca de sus años de guerra, Wiesenthal informó de que la infección de su pie se había vuelto verde azulado y se había extendido a su rodilla. Estuvo en el pabellón de la muerte durante tres meses hasta el final de la guerra. Demasiado débil para levantarse de la cama, afirmaba haber sobrevivido, increíblemente, con 200 calorías diarias, simplemente con un trozo de pan o una salchicha que un amigo polaco había introducido de contrabando para él.

Mathausen fue liberado el 5 de mayo de 1945. A pesar de su peso de apenas 50 kilos, Wiesenthal había salido corriendo para recibir a los tanques americanos. “No sé cómo me las arreglé para levantarme y caminar”. Si pudo caminar, fue porque su pierna gravemente infectada tuvo que ser tratada durante los tres meses anteriores, ya sea por amputación o antibióticos. Sabemos que no fue amputado y que el tratamiento con antibióticos no era común para los pacientes judíos en los campos de concentración. Una vez más, es como si un milagro hubiera ocurrido.

La velocidad de la recuperación de Wiesenthal es tan sorprendente que uno podría pensar que no estaba tan enfermo como decía. Sólo veinte días después de su liberación, escribió al comandante americano del campo para preguntarle si podía participar en la asistencia a las autoridades que investigaban los crímenes de guerra. Afirmando haber permanecido en 13 campos de concentración -en realidad no fue a más de seis campos- Wiesenthal entregó una lista de 91 nombres de los que se sentía responsable de un “sufrimiento incalculable”.

Según la mayoría de los relatos, Wiesenthal había preguntado si podía unirse a los investigadores de crímenes de guerra americanos, pero éstos se negaron, diciéndole que no estaba lo suficientemente bien. Después de ganar algo de peso, volvió al caso y fue asignado a un capitán con el que Wiesenthal afirma haber capturado su primera “cabellera”, un guardia llorón de las SS llamado Schmidt.

“Hubo muchos más en las semanas siguientes”, escribió más tarde Wiesenthal. “No había necesidad de ir lejos. Prácticamente podrías matarte caminando”.

Un curriculum vitae escrito después de la guerra no menciona su trabajo para los americanos pero cita su actividad como vicepresidente del Comité Central Judío en Linz, en la zona de ocupación americana. Su tarea era recopilar listas de supervivientes que otros supervivientes pudieran consultar en la búsqueda de sus seres queridos.

Durante al menos un año después del final de la guerra, otra de las tareas de Wiesenthal fue ejercer una fuerte presión en nombre de sus correligionarios judíos; se convirtió en presidente de la Organización Internacional de Campos de Concentración, que tenía su sede en París. También había establecido contactos con el Plan Brichah, que enviaba en secreto a los judíos de Europa a Palestina.

Hasta febrero de 1947 no creó la organización que lo hizo famoso: el Centro de Documentación e Historia Judía de Linz. Su propósito era recopilar información sobre la Solución Final con el fin de procesar a los criminales de guerra. Wiesenthal afirmó haberla creado debido a los comentarios antisemitas hechos por un oficial americano, lo que le hizo darse cuenta de que los Aliados no cazarían a los nazis, como era necesario.

Es triste, pero tenía razón. Él y su equipo de 30 voluntarios recorrieron los campos de desplazados recogiendo pruebas de las atrocidades cometidas por los antiguos prisioneros de los campos de concentración. En total, el equipo de Wiesenthal compiló 3.289 cuestionarios, una hazaña mucho más extraordinaria que cualquier cosa que los Aliados pudieran lograr.

Wiesenthal murió en 2005 a la edad de 96 años y fue enterrado en Israel. Los homenajes y elogios eran numerosos y excesivos, y en la época ocupada podría haber sido mezquino disminuirlo en vista de los muchos aspectos positivos del papel que desempeñaba. Era fundamentalmente un “showman” y cuando encontró su papel como el principal cazador de nazis del mundo, lo interpretó bien. Como es el caso de muchos espectáculos populares, era imposible para los críticos decir al público que el Gran Espectáculo de Wiesenthal era poco más que una ilusión. Al final fue una ilusión creada para una gran causa.

El artículo que traducimos estaba en este enlace hasta el año pasado:
http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article6718913.ece
Pero ha desaparecido por motivos obvios de censura, así que para leerlo hay que recurrir a otro enlace:
https://web.archive.org/web/20091103094210/http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article6718913.ece

El artículo se compone de extractos del libro que el autor había publicado el año anterior: Hunting Evil: The Nazi War Criminals Who Escaped and the Quest to Bring Them to Justice, Random House, Nueva York, 2009

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