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El verdadero fraude financiero

El primero de diciembre de 2018 Meng Wanzhou, ejecutiva de la empresa china de telecomunicaciones Huawei e hija de su fundador, fue detenida en Canadá en tránsito hacia México por agentes estadounidenses bajo la acusación de haber hecho negocios con Irán (y luego por fraude financiero) por lo cual podría enfrentar una pena de cárcel por más de una década sin haber violado ninguna ley ni canadiense ni estadounidense.

Antes que Estados Unidos rompiera de forma unilateral el acuerdo firmado con Irán, hacer negocios con aquel país no era ilegal. Por supuesto que cuando hablamos de legalidad nos referimos a las leyes de un solo país, no a las leyes internacionales, que han sido sistemáticamente violadas por ese mismo país. Estados Unidos no solo dicta las leyes sino que las puede cambiar abruptamente según su conveniencia y según el estado de humor del nuevo presidente, lo que convierte la saludable “alternancia en el poder” en el comodín (joker) de un juego de naipes. El acuerdo que firma un presidente con la mano lo borra el próximo con el codo.

Pero nada de esto es caprichoso sino parte de una lógica de intereses financieros y económicos, organizados por la propaganda y la guerra ideológica. A Venezuela y a Cuba se los bloquea de las formas más brutales en nombre de la democracia y los derechos humanos para demostrar que el “socialismo no funciona” (y de paso no hablar de los casos donde sí ha funcionado) mientras a dictaduras absolutas como Arabia Saudita se las protege por la simple razón de proveer a Occidente con petróleo y ser uno de los principales consumidores de armamentos de la poderosa industria militar. A otras dictaduras poderosas como China nunca se les reclama por los Derechos Humanos sino por alguna que otra tarifa (los campeones de la democracia nunca critican ni acosan a las dictaduras que protegen los grandes capitales, sean de izquierda o de derecha).

Esta actuación extraterritorial (que es colonialista e ilegítima de por sí porque nunca es recíproca) es justificada por la “lucha contra la corrupción”. En muchos casos puntuales y publicitados es así, como cuando jueces estadounidenses han multado a diferentes bancos europeos por permitir el lavado de dinero de, por ejemplo, el narcotráfico.

Dejemos de lado la participación de Estados Unidos en el tráfico de drogas y de armas, pero veamos que esta extraterritorialidad no solo es ilegítima sino que además se sostiene por la mera fuerza de la corrupción legalizada del poder financiero. ¿Cómo? Los ejecutivos de bancos y de grandes transnacionales no estadounidenses temen este tipo de sanciones multimillonarias. Muchas empresas han quebrado o han tenido que ser liquidadas o venidas. No por mera casualidad la división de Energía de Alstom de Francia fue venida a la alicaída General Electric luego de ser acusada por jueces estadounidenses de pagar coimas en Indonesia, Egipto, Taiwán y otros países, pese al decreto en contra que había emitido el gobierno francés un año antes. Más recientemente, la asociación de Alstom con la alemana Siemens fue vetada por la Unión Europea. Una reciente investigación de The Economist ha señalado un patrón curioso: los jueces estadounidenses reducen las penas de las “compañías corruptas” cuando prometen vendérselas a alguna otra compañía estadounidense.

Como alguien ha notado, basta que dos personas en cualquier parte del mundo se envíen un correo por Gmail (o por casi cualquier otro medio electrónico) para que un juez en Estados Unidos considere el caso tratado bajo su jurisdicción, ya que Google es una compañía con base en California.

Pero la extraterritorialidad de un país no solo es ilegítima sino parte de la corrupción misma que dice combatir. Recordemos que los jueces, aparte de su propios criterios para aplicar las leyes (por algo las abiertas luchas políticas para nominar a los representantes de la Suprema Corte), también deben aplicar las leyes aprobadas. Para aprobar una ley primero hay que escribirla. ¿Quiénes escriben las leyes? Supongamos, en el mejor caso de ingenuidad democrática, que la escribe el pueblo estadounidense. Aun así deberían ser leyes aplicables solo al territorio estadounidense. Pero es necesario ser muy ingenuo para creer que las leyes en Estados Unidos las escribe el pueblo. Es más, ni siquiera la escriben los legisladores. Los legisladores votan, muchas veces y a pesar de la masiva propaganda mediática, contra la opinión del pueblo estadounidense, como ya lo han demostrado diferentes estudios, entre ellos el de Princeton University. Pero como esto no es suficiente, las leyes las redactan comités integrados por políticos y por representantes de grandes compañías privadas, las que normalmente son sus mayores donantes (de ahí que donen dinero a dos candidatos opuestos que se disputan una banca en el senado). Los grandes inversores no tienen más ideología ni principios morales que las de sus intereses privados –en nombre del interés general, claro.

La existencia de estos casos de corrupción legal, que hacen de la corrupción ilegal un derivado casi irrelevante, cuando no útil para perseguir a la competencia, han sido siempre negados por aquellos que consideran que criticar un gobierno o un país es una forma de traición patriótica y no un servicio a la verdad y la justicia. El patriotismo es la distracción de quienes han perdió la patria que habitan. Demonizar a los críticos es parte de la lógica mientras los tiburones continúan su exitoso camino. Recientemente, el USA Today demostró, en una extensa y detallada investigación, que en los últimos años todos los congresos de la unión pasaron miles de leyes (por lo menos 2.100) y todas fueron burdas “copia y pega” digitadas por los representantes de las grandes compañías privadas. Tanto los legisladores estatales como los nacionales están sumergidos en esta lógica y tráfico (legal) de influencias, casi todos procedentes de los llamados “intereses especiales” y de poderosos lobbies financieros (los sindicatos podrían ser considerados los lobbies de los de abajo, pero no por casualidad desde los 80s han sido debilitados hasta su casi irrelevancia). Todo lo cual explica que el 40 por ciento de la población estadounidense no sea dueña ni del uno por ciento de toda su riqueza, pero fanáticamente defiende la idea de que el cinco por ciento posea más del 60 por ciento de todo, porque lo ha logrado “por mérito propio” y no por una sistemática y globalizada corrupción legal. Aunque, claro, convencer a un pueblo que es asaltado por su propio interés no deja de ser un mérito.

Así, los exitosos dueños del gran capital escriben las leyes en Estados Unidos en su beneficio propio, las que luego irán a aplicar los jueces de forma extraterritorial para luchar contra la corrupción, las que luego el poderoso Ejecutivo nacional impondrá a nivel global bajo presión y acoso (narrativo, económico, y militar).

Por supuesto que no es mi interés, ni por lejos, defender ninguna empresa, ningún multimillonario chino, ni al gobierno chino, ni al de Irán ni a nadie sino, lisa y llanamente, la verdad. Sobre todo esa verdad que no se deja ver debajo de tantas banderas que flamean los fanáticos medievales en beneficio de la ya inalcanzable aristocracia financiera.

Jorge Majfud https://www.alainet.org/es/articulo/200020

Una trampa de la OTAN saca a los fascistas austriacos del gobierno de coalición

El fascista austriaco Heinz Christian Strache
La salida de los fascistas austriacos del FPÖ (Partido de la Libertad) del gobierno ha puesto encima de la mesa el cúmulo de contradicciones que tensionan la Unión Europea, que son tanto internas como internacionales, es decir, que conciernen a Austria, a Europa, a la OTAN y a Rusia.

Fue la OTAN (el imperialismo estadounidense) quien le tendió una emboscada en Ibiza al dirigente fascista austriaco Heinz Christian Strache, dirigente del FPÖ y Vicepresidente del gobierno.

El FPÖ mantiene buenas relaciones con partidos fascistas de Europa del este y con Rusia Unida, el partido de Putin. Defienden posiciones pro-rusas, lo que les ha convertido en víctimas de los ataques procedentes de los sicarios de la OTAN en los medios de comunicación.

En julio de 2017 Strache y su adjunto Johann Gudenus, otro conocido miembro del FPÖ, fueron invitados a cenar en un chalet de la isla balear. En aquel momento, el FPÖ no formaba parte del gobierno.

La cena duró seis horas y estuvo regada con mucho alcohol, lo que ayuda a soltar la lengua. La anfitriona era la supuesta sobrina de un multimillonario ruso que quería invertir en Austria. El tío ruso estaba dispuesto a hacer donaciones generosas al FPÖ a cambio de acceder a la contratación pública.

Era una encerrona. El chalet estaba pinchado con cámaras y micrófonos ocultos.

Strache rechazó la mayor parte de las propuestas de la “sobrina rusa”. Insistió repetidamente en que todo debía hacerse legalmente. No obstante, dijo que las donaciones al FPÖ se podían canalizar a través de un fondo que luego apoyaría a su partido porque lo permite una laguna en la ley austriaca de financiación de los partidos políticos.

También se pueden escuchar cotilleos sobre las drogas y el sexo en la alta política austriaca o un plan para crear un aparato mediático atosigante como el que tiene a su disposición el Primer Ministro húngaro Viktor Orban.

Una de las discusiones es sobre si el “tío ruso” podría comprar el “Kronen Zeitung”, una conocida revista austríaca, para utilizarla en apoyar al FPÖ.

Strache se emborracha y empieza a largar sobre sus conexiones con la oligarquía austriaca. Dice que a cambio de la ayuda de su partido, “el tío ruso” podría obtener contratos públicos para la construcción y reparación de carreteras. Actualmente, la mayoría de esos contratos se adjudican a una empresa austriaca, Strabag, que pertenece a un multimillonario opuesto al FPÖ.

En medio de la cogorza Strache comienza a darse cuenta de que la charla es una trampa pero Gudenus le tranquiliza.

Tres meses después de aquella cena, el FPÖ obtiene más del 20 por ciento de los votos en las elecciones austriacas y se incorporan a un gobierno de coalición con el partido OeVP dirigido por Sebastian Kurz.

Lo mismo que en España, en Austria los fascistas del tipo FPÖ no son más que unos bocazas incapaces de sacar adelante ningún proyecto, y menos si es diferente a los planes del OeVP, que es quien dirige la orquesta.

El FPÖ y todos los fascistas europeos, a quienes se les llena la boca con la “lucha contra la corrupción”, naufragan en medio de la corrupción. Por supuesto, son incapaces de alinear a Austria en una política exterior diferente de la que marca la Unión Europea que, a su vez, es la que marca Alemania. Toda su palabrería contra la Unión Europea y la OTAN es papel mojado, aunque meten ruido y eso es más que suficiente para molestar a la OTAN y a los padrinos de Washington.

Así que, transcurridos dos años, el viernes de la semana pasada, diez días antes de las elecciones al Parlamento Europeo, la OTAN utiliza a sus sicarios de la prensa alemana, el Süddeutsche Zeitung (1) y el Spiegel (2), para publicar sendos reportajes en alemán y en inglés sobre la encerrona de Ibiza. El vídeo se puede ver en Youtube (3).

Tras el escándalo, Strache sale del gobierno y los sondeos electorales son muy malos. Al FPÖ y demás fascistas europeos les han demostrado quiénes son realmente los que cortan el bacalao en la vieja Europa y, por consiguiente, dónde está el verdadero peligro, que no son bocazas del estilo FPÖ sino perros de presa como OeVP, la vieja reacción.

(1) https://projekte.sueddeutsche.de/artikel/politik/strache-video-die-falle-e844402
(2) https://www.spiegel.de/international/europe/strache-caught-on-camera-in-ibiza-secret-recordings-a-1267959.html
(3) https://www.youtube.com/watch?v=KqE6X7uHt38

El verdadero origen de la Ley Helms-Burton

Jesús Arboleya

En 1998, apenas dos años después de ser aprobada la ley Helms-Burton, el Center for Public Integrity (CPI), una reconocida organización no lucrativa dedicada a la investigación periodística con el fin manifiesto de “revelar abusos de poder y la corrupción de instituciones públicas y privadas” de Estados Unidos, publicó un extenso informe sobre el origen de esta ley, que hasta hoy no ha sido refutado (*).

Según el CPI, todo comenzó cuando el republicano Jesse Helms asumió la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y propuso una agenda de diez puntos, encaminada a cambiar el sentido de la política exterior del entonces presidente Bill Clinton.

Quizás porque Cuba se le antojaba como uno de los escasos remanentes del socialismo en el mundo, la Isla aparecerá en el tope de esta agenda. No era de esperar otra cosa de un fanático anticomunista, que había votado contra el fin de la segregación racial, el derecho de los homosexuales, las investigaciones contra el SIDA y todas las propuestas de beneficio social que tuvo ante sí, durante 30 años de permanencia en el cuerpo legislativo.

Para llevar a cabo esta tarea, Helms nombró a su ayudante Dan Fisk, quien se encargó de reunir a un equipo que contó con la colaboración de los congresistas republicanos cubanoamericanos Lincoln Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen, así como de los senadores demócratas Bob Menéndez y Robert Torricelli, todos los cuales ya habían trabajado en legislaciones previas contra Cuba.

Como contraparte de Helms, en la cámara baja fue escogido el congresista republicano Dan Burton, entonces al frente del sub-comité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, a pesar de que una de sus propuestas más celebres fue desplegar naves norteamericanas en las ¡costas de Bolivia!, con el fin de detener el tráfico de drogas.

Originario de Indiana, Burton era famoso por su destreza para jugar al golf, en lo que empleaba la mayor parte del tiempo, y el apoyo al régimen de apartheid en Suráfrica. Aunque probablemente tampoco sabía ubicar a Cuba en un mapa, recibía más contribuciones de Miami que de su estado natal.

Para encargarse de la “misión cubana”, Burton nombró a Roger Noriega, entonces un oscuro funcionario de la Cámara de Representantes, que hizo carrera como promotor de las políticas más agresivas de Estados Unidos en América Latina.

El CPI nos cuenta que el capítulo I de la ley fue básicamente un compendio de las propuestas que Díaz Balart ya había hecho al Congreso contra Cuba. Que el capítulo II fue una obra mayormente de Bob Menéndez, interesado en establecer las condiciones para el cambio de régimen y el levantamiento del embargo y que el capítulo IV no era nada novedoso, toda vez que se refería a las sanciones a aplicar contra los extranjeros que no cumplieran las disposiciones norteamericanas, algo bastante común en la política exterior del país.

Sin embargo, el CPI consideraba muy original el capítulo III, toda vez que introducía el presupuesto de equiparar ante la ley internacional los derechos de propiedad, con los humanos o los ambientales. Para Fisk, todavía estudiante de derecho en la universidad de Georgetown, si un torturado podía hacer causa legal contra sus torturadores, la misma lógica debía imperar para el caso de una persona privada de su propiedad por cualquier gobierno en cualquier parte.

Contrario al criterio bastante extendido de que la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), entonces la organización más poderosa de la extrema derecha cubanoamericana, había sido determinante en la redacción de la ley, el CPI asegura que fueron rechazados de este proceso, debido a la estridencia de sus posiciones. Además, dice el CPI, la FNCA abogaba por que las propiedades “recuperadas” en Cuba fueran puestas en subasta, lo que contradecía el interés de los reclamantes.

Los redactores de la ley prefirieron recurrir a los abogados y lobistas de grandes negocios cubanos nacionalizados en 1960. En particular la empresa Bacardí, que jugó un papel decisivo en el proceso de diseño y aprobación de la ley. Manuel J. Cutillas, director ejecutivo de la empresa, el entonces lobista Otto Reich e Ignacio Sánchez, socio del bufete Kelly-Drye and Warren, una firma con base en New York que representaba los intereses de la Bacardí, desempeñaron un rol muy activo en la redacción del texto y la búsqueda de consenso para su aprobación.

Más allá de una larga tradición en actividades contra el gobierno cubano, que incluyó la promoción de grupos terroristas, la empresa Bacardí tenía un interés especial en la Ley Helms Burton porque, como explica el informe del CPI, no era una empresa cubana ni norteamericana, sino bahameña, por lo que solo gracias al título III, su subsidiaria en Miami podía aparecer como reclamante y recurrir a las cortes estadounidenses.

Inicialmente el gobierno de Bill Clinton fue un firme opositor de esta ley. Según el CPI, esta posición le fue oficialmente transmitida a Ricardo Alarcón, entonces presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, por Peter Tarnoff, subsecretario de Estado, en el contexto de conversaciones secretas entre los dos gobiernos, que se llevaban a cabo en Toronto, Canadá, y que concluyeron con la adopción del acuerdo migratorio de 1994 entre los dos países.

Convocado por el propio Helms, en junio de 1995, Tarnoff expuso ante el senado los argumentos de la administración. En primer lugar, decía Tarnoff, la ley violaba los derechos constitucionales del poder ejecutivo para conducir la política exterior del país, también varios tratados internacionales, las obligaciones de Estados Unidos ante el FMI y el Banco Mundial, así como las relaciones con socios extranjeros, que en represalia podían tomar medidas similares contra empresas estadounidenses.

Refiriéndose al capítulo III, cuenta el CPI, Tarnoff alertó que, si Estados Unidos se arrogaba tales facultades para sus cortes, nada impedía que otros países hiciesen lo mismo. Al decir de Tarnoff, esta ley afectaría el frágil sistema legal internacional, gracias al cual se habían resuelto decenas de miles de reclamaciones a favor de ciudadanos norteamericanos en diversas partes del mundo.

Respecto a conceder el derecho de demandar en cortes de Estados Unidos a personas que no eran norteamericanos en el momento de la nacionalización, Tarnoff decía que bajo la ley internacional Estados Unidos no tenía ningún derecho a intervenir en un asunto que correspondía a un Estado extranjero dentro de sus propias fronteras.

Estos argumentos, dichos por el propio gobierno que finalmente aprobó la ley, debieron haber sido suficientes para descalificarla. Pero el CPI también relata la oposición del Comité Conjunto de Reclamaciones a Cuba, integrado por las compañías norteamericanas nacionalizadas en 1960, donde figuraban empresas de la envergadura del Chase Manhattan Bank, la Coca Cola y la ITT.

Según declararon sus voceros, “el reconocimiento de otro grupo de reclamantes retrasaría y complicaría el acuerdo de las reclamaciones certificadas en las negociaciones con Cuba”. La adopción de Ley Helms-Burton también abortaría arreglos directos con el gobierno cubano que estaban siendo explorados por empresas como Amstar, heredera de la American Sugar, que poseía en Cuba más de mil millas cuadradas de tierra.

Aunque para aprobar la Ley Helms-Burton finalmente se utilizó el pretexto del nefasto incidente de la voladura de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate”, las cuales violaron repetidamente el espacio aéreo cubano en 1996, todo parece indicar que la verdadera razón radicaba en el interés de Clinton de no enejarse el apoyo de la extrema derecha cubanoamericana en las elecciones de ese año.

Ahora, con la puesta en marcha del Título III por parte de la administración Trump, después que la lógica recomendó mantenerlo suspendido durante 23 años, se confirma el criterio que las elecciones norteamericanas son muy peligrosas.

(*) Patrick J. Kiger: Squeeze Play: The United States, Cuba and the Helms-Burton Act, Center for Public Integrity, 1998.

https://progresosemanal.us/20190509/el-verdadero-origen-de-la-ley-helms-burton/

Operación Libertad de Venezuela, o cómo el espionaje cubano desmanteló una trama similar ejecutada por el CNI español

Diego Herchhoren

Era el año 2009. Gobierno: Jose Luís Rodríguez Zapatero. Ministro de Exteriores: Miguel Ángel Moratinos. Director del CNI: Alberto Saiz y luego Félix Sanz (en el cargo actualmente).
El entonces vicepresidente cubano, Carlos Lage, y el ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, mantenían una estrechísima amistad con Conrado Hernández, un cubano con nacionalidad española, que dirigía la delegación en la isla de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial, dependiente del Gobierno vasco.
Lage y Pérez Roque eran vendidos a los círculos diplomáticos y extranjeros como la «renovación» de los cuadros que llevaban tiempo en los aledaños del poder y que confiaban que con la salida de Fidel Castro y la llegada de Raúl, las nuevas generaciones revolucionarias representadas por ellos tomaran las riendas del país. Incluso se les llegaba a promocionar entre diferentes empresas españolas como los futuros enlaces para una «apertura china» en Cuba.
El 14 de febrero de 2009, Conrado Hernández y su mujer fueron detenidos en el aeropuerto de La Habana cuando se disponían a viajar a Bilbao. El 2 de marzo fueron destituidos Lage y Pérez Roque, con el sambenito de haber operado en la sombra contra el gobierno cubano. Y en efecto, la Dirección de Inteligencia (equivalente al CNI español) detectó una reunión de Hernández con dos agentes españoles que, según el vídeo grabado, le pedían informes sobre la salud de Fidel Castro y de otros dirigentes cubanos, sobre el programa energético de Cuba y sobre las relaciones con Estados Unidos, Rusia y China.
Conrado se convirtió en objetivo prioritario de la seguridad del Estado
por sus vínculos con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
de España, que lo captaron como informante por sus
buenas relaciones con miembros de la dirección cubana. En un vídeo difundido entre la militancia del Partido Comunista a modo de explicación de los ceses de Lage y
Pérez Roque, aparece Conrado en pantalla, ya arrestado, confesando
trabajar para los servicios secretos españoles. Los cubanos hicieron creer al espionaje español que podían contar con personas afines dentro del gobierno, pero les salió el tiro por la culata y el CNI quedó en ridículo.
El lector se preguntará qué tiene que ver esto con Venezuela. El enviado de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, informó la pasada semana que los altos mandos del chavismo que negociaban con la oposición una supuesta «huída» del Presidente Nicolás Maduro, apagaron sus teléfonos móviles en las horas en las que el propio Maduro debía tomar el avión hacia Cuba o Rusia, según qué fuentes. El trabajo conjunto de la inteligencia cubana y venezolana funciona: EEUU ha hecho, como el CNI, el ridículo.

Siria: la tormenta se aproxima


Gordon Duff

Siria irá a la guerra. La decisión está tomada, los objetivos fijados. Siria está harta de esto. La falsa revolución de colores ha fracasado más que nunca, ha unido a los sirios en furia. Sus casas han sido destruidas, sus fábricas saqueadas, sus propiedades subastadas en Londres y Nueva York, y más de 2 millones de refugiados sirios están siendo retenidos como rehenes por Estados Unidos.
La campaña de bombardeos de Israel no detendrá nada. En todo Israel se han identificado objetivos: almacenes de amoníaco en Haifa, el “Valle de la Tecnología” y las industrias militares. Todo se desvanecerá con la primera explosión de 200 misiles Iskander M. Fácilmente frustrarán la “Cúpula de Hierro”, ya que como preludio, los centros de mando serán pulverizados.
Según fuentes sirias, protegidas por las defensas BUK, PantirS y S300, cientos de lanzamisiles están fuera del alcance de Israel. Los científicos sirios, que a menudo tienen años de experiencia en los programas de desarrollo de misiles más avanzados de Rusia, pueden haber preparado otras sorpresas.
Netanyahu no está hablando de todo esto a su gente. Miles de israelíes morirán en los primeros minutos. La capacidad nuclear de Israel es inútil, Rusia ha advertido desde hace tiempo que esa es la “línea roja”.
Siria espera bombardeos masivos de civiles, ya que Israel tiene mucha experiencia en ese área. Los sirios están dispuestos a morir, han estado muriendo durante ocho años por mano dura y de los que se han prostituido en Estados Unidos e Israel, como afirma claramente Bassam Barakat, un médico formado en Rusia y que vive en Damasco.
Los estadounidenses tienen experiencia en el Líbano, los años ochenta e Irak. Cuando los convoyes de ataúdes comiencen a llegar a Washington, como fue el caso durante la ocupación de Irak, Estados Unidos sabrá el precio de su apoyo a la guerra de Israel contra Siria. 
Las reglas del juego, las reglas de enfrentamiento con Siria han cambiado. 
Es obvio lo que sucederá. A menos que Israel comience inmediatamente los esfuerzos diplomáticos para apagar el fuego que inició en Siria, una guerra como la que Israel nunca podría haber imaginado que afectaría a la población israelí, a la que sus dirigentes están mintiendo. 
Esa guerra puede destruirnos a todos, pero el pueblo sirio sobrevivirá. Por otra parte, dudamos seriamente de que Israel pueda decir lo mismo. La tormenta se acerca.
Con la primavera de 2019, se forman colas en Damasco: no hay calefacción, no hay combustible para los vehículos, la electricidad es intermitente, muchos alimentos faltan; el país está aparentemente de rodillas debido a Estados Unidos e Israel, que están tratando de matar de hambre a los sirios.
Estados Unidos ocupa el 35 por ciento de Siria y ha dado estas tierras a los separatistas kurdos para que las compartan con los restos de las unidades del Califato islámico, en gran medida perdonadas por Estados Unidos y sus aliados de “coalición” durante casi cuatro años de guerra artificial.
Originalmente árabes, las tierras atribuidas a los rebeldes kurdos son el granero de Oriente Medio, y tienen ricos yacimientos de petróleo y gas. En la misma línea, la provincia de Idlib, ocupada exclusivamente por Al-Qaeda bajo la supervisión de Estados Unidos, recibe diariamente convoyes de nuevas armas de Estados Unidos.
En el sur de Siria, cerca de Rukban, el enorme campo de refugiados prohibido por Estados Unidos a los observadores y convoyes humanitarios internacionales, Estados Unidos ha establecido un centro de formación. Temen que se revelen sus actividades de reclutamiento y formación. Todos los días, continúan con sus actividades de suministro sin parar, mientras que a pocos metros de distancia, los niños mueren de hambre a un ritmo de casi una docena al día.
Siria se ve obligada a ir a la guerra, la decisión de Trump de dar el Golán a Israel lo ha asegurado. La única pregunta es cuándo y la respuesta es igual de impredecible, pero antes de lo que uno puede adivinar.
Sabemos que los sirios han pedido a los rusos que informen a Washington de que están esperando su retirada de todos los territorios al este del Éufrates.
Los sirios también informaron a los rusos de que la fuerza aérea estadounidense ya no podría operar en Siria y de que todos los acuerdos celebrados durante la guerra contra el Califato Islámico eran nulos y sin valor. Esto significa que los aviones estadounidenses acabarán siendo atacados.
Los sirios exigieron la retirada inmediata de todas las fuerzas militares extranjeras de las provincias de Deir ez-Zor, Raqqa y Hasaka. Quieren cerrar las instalaciones de entrenamiento del Califato Islámico, enviar a casa a mercenarios, cerrar las instalaciones de producción de gases tóxicos y evacuar a asesores saudíes, qataríes e israelíes de los centros de mando.
Uno podría preguntarse cómo un país que se supone que debe estar de rodillas puede tener un discurso tan fuerte. Veamos qué está pasando.
Ahora que negocia con los talibanes, Estados Unidos abandona Afganistán con el rabo entre las piernas [deprimido], como al salir de Vietnam hace unas cinco décadas.
La situación en Irak es aún peor. Alrededor de 5.000 estadounidenses todavía piensan que están ocupando este país, aunque también allí están molestos. Irak sabe que fue casi destruida por los takfiristas con la complicidad de Washington y Tel Aviv. Un cuarto de millón de iraquíes han muerto y millones han vivido en la esclavitud brutal durante años.
Decenas de miles de millones de dólares de petróleo irakí han sido robados por los estadounidenses para llenar sus bolsillos.
No es difícil para el mundo ver lo que es Estados Unidos. Al colapsar, el 60 por ciento de sus ingresos van a parar a un ejército que hace tiempo que está cansado de la guerra, cansado de perder, un ejército que no protege nada y lo amenaza todo.
Cuando llegue la guerra, y la guerra se acerca, Irak e Irán se involucrarán, y las fuerzas estadounidenses serán percibidas en todo el mundo como parásitos, tal como lo perciben los sirios y los irakíes.
El idioma aquí es el idioma de la furia, traducido en gran parte del árabe. Israel y Estados Unidos no lo tienen en cuenta.
Rara vez las cosas han sido tan claras como en Siria. Los “8 años de guerra” no se repiten lo suficiente, y la limpieza étnica, los ataques químicos, los secuestros masivos, las violaciones institucionalizadas, los saqueos a una escala inimaginable deben repetirse una y otra vez.
El enemigo, que nunca ha habido una guerra civil, era algo único. El enemigo ha sido y sigue siendo la delincuencia organizada mundial, como señalé en Damasco aquella mañana de diciembre de 2014. El proyecto de ley está listo y las naciones que se han atrevido a someterse a esta autoridad criminal aprenderán una lección mil veces peor que la del 11 de septiembre.

http://journal-neo.org/2019/04/19/syria-a-storm-is-coming/
Gordon Duff es un veterano de la Guerra de Vietnam y redactor jefe de la revista Veterans Today

Todos contra todos: la estrategia imperialista del caos guiado

Manlio Dinucci

Todos contra todos: es la imagen mediática de ese caos que es la mancha de aceite en la orilla sur del Mediterráneo, desde Libia hasta Siria. Una situación en la que incluso Washington parece impotente. En realidad, Washington no es el aprendiz del hechicero que no puede controlar las fuerzas que se ponen en movimiento. Es la fuerza motriz de una estrategia -la del caos- que, al demoler Estados enteros, provoca una reacción en cadena de conflictos que utiliza según el antiguo método de “divide y vencerás”.

Tras salir victorioso de la Guerra Fría en 1991, Estados Unidos se proclamó “el único Estado con verdadera fuerza, alcance e influencia global en todas las dimensiones -política, económica y militar”, proponiendo “impedir que cualquier potencia hostil domine una región -Europa Occidental, Asia Oriental, el territorio de la antigua Unión Soviética y Asia Sudoccidental (Oriente Medio)- cuyos recursos serían suficientes para generar una potencia global”.

Desde entonces, Estados Unidos y la OTAN bajo su mando se han fragmentado o demolido, uno a uno, los Estados considerados un obstáculo al plan de dominación mundial -Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria y otros- mientras que otros (incluidos Irán y Venezuela) se encuentran en la línea de fuego.

El golpe de Estado de Estados Unidos y la OTAN en Ucrania forma parte de la misma estrategia, con el fin de provocar una nueva Guerra Fría en Europa para aislar a Rusia y reforzar la influencia de Estados Unidos en Europa.

Mientras que la atención política y mediática se centra en el conflicto de Libia, el escenario cada vez más amenazador de la escalada de la OTAN contra Rusia está siendo eclipsado. La reunión de 29 ministros de Asuntos Exteriores, convocada el 4 de abril en Washington para celebrar el 70 aniversario de la OTAN, reafirmó, sin ninguna prueba, que “Rusia está violando el Tratado CNI con el despliegue de nuevos misiles nucleares en Europa”.

Una semana más tarde, el 11 de abril, la OTAN anunció que este verano será la “actualización” del sistema de “defensa antimisiles” Aegis de Estados Unidos con sede en Deveselu, Rumanía, asegurando que “no proporcionará ninguna capacidad ofensiva al sistema”.

Este sistema, instalado en Rumanía y Polonia, y a bordo de los buques, puede lanzar no sólo misiles interceptores, sino también misiles nucleares. Moscú advirtió: si Estados Unidos despliega misiles nucleares en Europa, Rusia desplegará misiles similares en su propio territorio apuntando a bases europeas. Como resultado, el gasto de la OTAN en “defensa” está aumentando: los presupuestos militares de los aliados europeos y de Canadá aumentarán en 100.000 millones de dólares en 2020.

Los ministros de Asuntos Exteriores, reunidos en Washington el 4 de abril, se comprometieron en particular a “hacer frente a las acciones agresivas de Rusia en la región del Mar Negro”, estableciendo “nuevas medidas para apoyar a nuestros socios cercanos, Georgia y Ucrania”.

Al día siguiente, docenas de barcos y cazabombarderos de Estados Unidos, Canadá, Grecia, Países Bajos, Turquía, Rumanía y Bulgaria iniciaron un ejercicio de guerra aérea naval de la OTAN en el Mar Negro, en las aguas territoriales rusas, utilizando los puertos de Odesa (Ucrania) y Poti (Georgia).

Al mismo tiempo, más de 50 cazabombarderos de Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia y los Países Bajos, que despegaban de un aeropuerto holandés y se suministraban en vuelo, participaron en “misiones aéreas ofensivas para atacar objetivos en tierra o en el mar”. Los cazabombarderos italianos Eurofighter, por otra parte, serán enviados por la OTAN para patrullar de nuevo la región del Báltico contra la “amenaza” de los aviones rusos.

La cuerda está cada vez más tensa y puede romperse (o se romperá) en cualquier momento, arrastrándonos a un caos mucho más peligroso que el de Libia.

https://ilmanifesto.it/la-strategia-del-caos-guidato/

Estados Unidos e Israel se preparan para un ataque coordinado contra Irán

La situación en Siria se mantiene relativamente estable en el contexto de la continuación de los limitados ataques del Califato Islámico contra las FDS (Fuerzas Democráticas Sirias) respaldadas por Estados Unidos en la orilla oriental del Éufrates y de las violaciones del alto el fuego en la zona desmilitarizada de Idlib.

En los últimos días, fuentes militares han afirmado repetidamente que el ejército regular sirio, e incluso las fuerzas aeroespaciales rusas, han llevado a cabo ataques contra “objetivos de la oposición” en el norte de Hamah y el sur de Idlib. Aunque la mayoría de estas informaciones son propaganda exagerada, la situación es complicada, de hecho, ya que ambas partes se atacan entre sí de forma más o menos constante.

Al mismo tiempo, el ejército sirio y las tropas rusas lograron un éxito significativo y comenzaron a evacuar finalmente a los civiles del campamento de refugiados de Al-Rukban a través de corredores humanitarios abiertos. Fuentes progubernamentales dicen que cuando todos los civiles sean evacuados, Estados Unidos perderá el pretexto oficial para mantener fuerzas en la carretera Bagdad-Damasco en la región de Al-Tanf. Sin embargo, incluso si eso sucede, no significa que Estados Unidos se retirará voluntariamente de ese área clave en un futuro próximo.

Las FDS han rechazado una serie de ataques del Califato Islámico contra la orilla oriental del Éufrates. El incidente más notable ocurrió cerca de Al-Hissan cuando el grupo eliminó a un terrorista suicida del Califato Islámico.

Mientras tanto, los medios de comunicación militantes especulan con que Teherán va a entregar un nuevo lote de armas y equipos para grupos pro-iraníes a la base aérea T4. Esto se produciría en un contexto de deterioro de las relaciones entre Irán y Estados Unidos.

Irán e Irak han acordado cooperar en el campo de la defensa aérea para hacer frente a los desafíos que enfrenta su espacio aéreo, dijo el 7 de abril el Presidente del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, general de división Mohammad Baqeri, tras reunirse con su homólogo irakí, el general Othman Al-Ghanimi.

Baqeri aseguró que la coordinación tiene como objetivo abordar cualquier amenaza aérea que pueda provenir de las fronteras occidentales de Irán, obviamente refiriéndose a posibles acciones estadounidenses o israelíes.

El 8 de abril la Casa Blanca anunció que catalogaba a la Guardia Revolucionaria Iraní como una “organización terrorista”, acusándoles de financiar y promover el “terrorismo” en la región.

Anteriormente, el asesor del Secretario de Estado, Brian Hook, responsabilizó a Irán de la muerte de al menos 608 militares estadounidenses en Irak durante el período 2003-2011. En respuesta, el Consejo iraní de Seguridad designó al Comando Central de Estados Unidos como una “organización terrorista”.

Estos acontecimientos demuestran que Washington se ha embarcado en una nueva escalada contra Irán. En los próximos meses, Estados Unidos probablemente tomará más medidas diplomáticas, económicas y quizás incluso militares para aumentar la presión sobre el gobierno iraní y limitar su influencia en Oriente Medio. Una campaña ampliada de Estados Unidos e Israel contra presuntos objetivos iraníes en Siria se cita como una de las opciones actualmente en estudio por parte de Estados Unidos.

https://southfront.org/syrian-war-us-and-israel-prepare-for-coordinated-campaign-against-iranian-forces/

Los gobiernos ‘de izquierda’ condujeron a la OTAN con metiras a una guerra de agresion en los Balcanes

Hace veinte años, el 24 de marzo de 1999, trece Estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), incluidos Estados Unidos, Francia y Alemania, bombardearon la República Federal de Yugoslavia. Esta guerra duró setenta y ocho días y fue alimentada por mentiras de los medios de comunicación diseñadas para alinear las opiniones de las poblaciones occidentales con las del estado mayor. Los serbios cometen “genocidio”, “juegan al fútbol con las cabezas cortadas, los cuerpos despellejados, arrancan los fetos de las mujeres embarazadas asesinadas y los fríen”, afirmó el ministro alemán de Defensa, el socialdemócrata Rudolf Scharping, cuyos comentarios fueron cubiertos por los medios de comunicación; mataron a “100.000 a 500.000 personas” (TF1, 20 de abril de 1999), incineran a sus víctimas en “estufas similares a las utilizadas en Auschwitz” (The Daily Mirror, 7 de julio).

Una por una esas informaciones falsas serán destruidas a pedazos -pero después de que el conflicto hubiera terminado- incluyendo la investigación del periodista estadounidense Daniel Pearl (The Wall Street Journal, 31 de diciembre de 1999). También se desinfló una de las manipulaciones más sonoras de finales del siglo XX: el plan Potkova (herradura), un documento que pretendía demostrar que los serbios habían programado la “limpieza étnica” de Kosovo. Su distribución por Alemania en abril de 1999 sirvió de pretexto para la intensificación de los bombardeos. Lejos de ser usuarios paranoicos de internet, los principales deformadores fueron los gobiernos occidentales, la OTAN y los medios de comunicación más respetados.

Entre ellos, Le Monde, un diario cuyas posiciones editoriales sirvieron de referencia para el resto de la galaxia mediática francesa. Su redacción, dirigida por Edwy Plenel, admite haber “tomado partido por la intervención”. En la primera página de la edición del 8 de abril de 1999 aparece un artículo de Daniel Vernet que anuncia “un plan de ‘herradura’ para deportar a los kosovares”. El periodista utiliza la información dada a conocer el día anterior por el ministro alemán de Asuntos Exteriores, el ecologista Joschka Fischer. El “plan del gobierno de Belgrado que detalla la política de limpieza étnica aplicada en Kosovo […] se llama ’Horseshoe’, probablemente para simbolizar las tenazas tendidas sobre la población albanesa”, escribe Vernet, para quien el asunto “parece suscitar pocas dudas».

Dos días después, el diario repitió el crimen a lo ancho de su primera plana: “Cómo había preparado Milosevic para la limpieza étnica”. El plan serbio “Potkova” programó el éxodo forzado de los kosovares ya en octubre de 1998 y siguió aplicándose durante las negociaciones de Rambouillet. Le Monde se refiere a un “documento de origen militar serbio” y retoma las afirmaciones de funcionarios alemanes, hasta el punto de reproducir la nota de síntesis completa -lo que ahora llamaríamos los “elementos del lenguaje»- distribuida a los periodistas por el Inspector General del ejército alemán. Berlín pretendía entonces justificar ante un público más bien pacifista la primera guerra librada por el Bundeswehr desde 1945, además contra un país ocupado cincuenta años antes por la Wehrmacht.

Sin embargo, ese plan era falso: no procede de las autoridades serbias, sino que fue elaborado a partir de elementos recopilados por los servicios secretos búlgaros y transmitidos a los alemanes por ese país, que a continuación intentó incorporarse a la OTAN con todas sus furzas. La historia la reveló el 10 de enero de 2000 el semanario Der Spiegel y fue confirmada doce años más tarde por el ex ministro búlgaro de Asuntos Exteriores.

En retrospectiva, el documento debería haber sido aún más desconfiado porque se dice que “herradura” es “potkovica” en serbio, no “potkova”, como señaló el diputado alemán Gregor Gysi el 15 de abril de 1999 en el Bundestag. En marzo de 2000, el general de brigada alemán Heinz Loquai expresó en un libro sus “dudas sobre la existencia de tal documento”; su investigación obligó al Sr. Scharping a admitir que no tenía una copia del “plan” original. Al mismo tiempo, el portavoz del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia describe los elementos del llamado plan como “material no concluyente” (Hamburger Abendblatt, 24 de marzo de 2000), y la fiscal Carla Del Ponte ni siquiera se referirá a él en la acusación de Milosevic en 1999 y 2001.

La guerra, explicó Plenel poco después de que comenzara el bombardeo, “es el reto más loco para el periodismo. Aquí es donde demuestra o no su credibilidad, su fiabilidad. “El investigador nunca se ha retractado de este gran vacío con el “amor por los pequeños hechos reales” que proclama en su panfleto a favor de la intervención de la OTAN. Le Monde volverá a mencionar la falsificación, pero como si siempre la hubiera considerado con cautela: “Horseshoe” sigue siendo un documento muy controvertido, cuya validez “nunca ha sido probada” (16 de febrero de 2002). Los periodistas Jean-Arnault Dérens y Laurent Geslin, especialistas en los Balcanes, describen el plan Potkova como “un arquetipo de las noticias falsas difundidas por los ejércitos occidentales y recogidas por los principales periódicos europeos”.

La celebración de un aniversario por sí solo no habría justificado una vuelta a este asunto. Pero algunas de sus consecuencias aún pesan en la vida internacional. Para lo que fue su primera guerra desde su nacimiento en 1949, la OTAN decidió atacar a un Estado que no había amenazado a ninguno de sus miembros. Alegaba un motivo humanitario y actuaba sin un mandato de las Naciones Unidas. Tal precedente sirvió a Estados Unidos en 2003 cuando invadió Irak, ayudado una vez más por una campaña masiva de desinformación. Unos años más tarde, la declaración de independencia de Kosovo en febrero de 2008 socavaría el principio de la inviolabilidad de las fronteras. Y Rusia se basaría en esta independencia cuando, en agosto de 2008 reconoció la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, dos territorios que se habían separado de Georgia. Luego, en marzo de 2014, cuando se anexionó Crimea.

Dado que la guerra de Kosovo fue dirigida por la mayoría de los gobiernos “de izquierda” y apoyada por la mayoría de los partidos conservadores, a nadie le interesa revertir las falsificaciones oficiales. Y es fácil entender que los periodistas más obsesionados con el tema de las noticias falsas también prefieren buscar en otra parte.

https://www.monde-diplomatique.fr/2019/04/HALIMI/59723

La mentira de Kosovo en Alemania

Rafael Poch de Feliú

La virtual sucesora de Merkel al frente de la CDU, y quizá más pronto que tarde futura canciller de Alemania, Annegret Kramp-Karrenbauer, se ha estrenado en la política europea con una carta aleccionadora de tono inequívocamente teutón dirigida al Presidente francés, Emmanuel Macron.  En ella derriba las ingenuas ilusiones de este acerca de una reforma de la UE de común acuerdo con Alemania. En la futura crónica de la desintegración de la UE esta carta ni siquiera será recordada como prueba de la inexistencia del “eje franco-alemán”, así que no vale la pena detenerse en ella. Sin embargo, contiene un detalle muy significativo del momento en el que vivimos: la nueva líder de la derecha alemana propone, “subrayar el papel de la Unión Europea en el mundo en tanto que potencia de paz y seguridad” construyendo… un portaviones europeo común. ¡Qué gran idea! La tenacidad de la derecha alemana y de sus socios socialdemócratas y verdes en la reanudación del militarismo nacional es encomiable.

Desde su creación en 1955 el actual ejército alemán, Bundeswehr, fue concebido como aparato defensivo. En diciembre de 1989 el programa del SPD consagraba como principios de la política exterior y de seguridad de Alemania, la “seguridad común” y el “desarme”.  “Nuestra meta es disolver los bloques militares mediante un orden de paz europeo”, decía aquel programa. “El hundimiento del bloque del Este reduce el sentido de las alianzas militares e incrementa el de las alianzas políticas (…) se abre la perspectiva para un fin del estacionamiento de las fuerzas armadas americanas y soviéticas fuera de su territorio en Europa”. Ese programa no se cambió hasta 2007. Para entonces hacía tiempo que había caducado. Exactamente hacía ocho años.

El 24 de marzo se cumplirán veinte del inicio del bombardeo de lo que quedaba de Yugoslavia conocido como “guerra de Kosovo”. Para Alemania aquella participación en una operación ilegal de la OTAN fue la primera operación militar exterior desde Hitler. Desde entonces, “la seguridad de Alemania se defiende en el Hindukush”, como dijo en 2009 el ministro de defensa Peter Struck. También en África y allí donde el acceso alemán/europeo a los recursos y vías comerciales lo exijan, según estableció en su día con toda claridad la canciller (saliente) Angela Merkel.

Aquel estreno en Kosovo empezó con una mentira. Igual que Vietnam, igual que Irak y que tantas otras guerras (recordemos el informe de la agencia Efe de septiembre de 1939, dando cuenta del ataque de Polonia contra Alemania). La primera mentira de Kosovo fue la masacre de Rachak.

Rachak y el policía Hensch

Rachak y Rugovo son dos pueblos del noroeste de Kosovo, al sur de la capital de distrito de Pec. Con la frontera albanesa muy cerca, en 1998 la región era zona de acción de la guerrilla albanesa UCK, sostenida y financiada por la OTAN, la CIA y el servicio secreto británico.

Aquel año la UCK cometió tantos desmanes con civiles serbios, gitanos y albaneses “colaboracionistas” que su jefe local, Ramush Haradinaj, luego primer ministro de Kosovo, hasta llegó a ser juzgado en La Haya por crímenes de guerra por un tribunal que era comparsa de la OTAN. Haradinaj fue absuelto, entre otras cosas porque nueve de los diez testigos que debían declarar contra él fueron eliminados antes de que pudieran hacerlo, unos en “accidentes de tráfico”, otros en “peleas de bar”, otros en atentados. Así hasta nueve. En cualquier caso, a principios de 1999 el ejército yugoslavo respondió con gran fuerza a aquella ofensiva de la UCK teledirigida por la OTAN, con una contraofensiva.

Cerca de Rachak y de Rugova varias decenas de guerrilleros albaneses cayeron en emboscadas ante el ejército. Henning Hensch, un policía alemán retirado con carnet del SPD, estuvo allí. Era uno de los seleccionados por el ministerio de exteriores para engrosar los equipos de observadores de la OSCE en Kosovo. En esa calidad actuó como perito en Rachak y Rugovo. Vio a los guerrilleros muertos con sus armas, carnets y emblemas de la UCK cosidos en sus guerreras. En Rugovo, los yugoslavos juntaron los cadáveres en el pueblo y los observadores de la OSCE hicieron fotos.

Esas fotos, convenientemente filtradas de todo rastro de armas y emblemas de la UCK, hicieron pasar lo que fue un enfrentamiento militar con grupos armados, por pruebas de una masacre de civiles”, me explicó Hensch en 2012. “Ambos bandos cometían exactamente los mismos crímenes, pero había que poner toda la responsabilidad sólo sobre uno de ellos”, decía el policía jubilado.

El 27 de abril el entonces ministro socialdemócrata de defensa alemán, Rudolf Scharping, presentó en rueda de prensa aquellas fotos en las que se veía los cadáveres de los guerrilleros amontonados en el papel de civiles inocentes masacrados. Al día siguiente, el diario Bild publicaba una de ellas en portada con el titular: “Por esto hacemos la guerra”.

“Este era un país opuesto a la guerra y consiguieron que, por primera vez en más de cincuenta años, se metiera en una”, explicaba por teléfono Hensch, con sumo pesar. “Antes de esa experiencia, nunca imaginé que en mi país pudiera pasar algo así, es decir que el gobierno y la prensa mintieran al unísono y engañaran a la población”.

Para violentar el consenso básico de la sociedad alemana contra el intervencionismo militar, la OTAN, el gobierno de socialdemócratas y verdes (1998-2005) y los medios de comunicación, se tuvieron que emplear a fondo.

El “Media Operation Center” de la OTAN dirigido por el infame Jamie Shea, subordinado al secretario general, Javier Solana (a su vez subordinado al Pentágono), fue una fábrica de mentiras, que los periodistas retransmitían. Shea, un hombre deshonesto, decía que el truco era, “mantener a los periodistas lo más ocupados posible, alimentándoles constantemente con briefings, de tal manera que no tengan tiempo para buscar información por sí mismos”. Años después Shea explicó que, “si hubiéramos perdido a la opinión pública alemana, la habríamos perdido en toda Europa”.

Fabricar la versión del conflicto

El relato del conjunto de la guerra en los Balcanes se basó en una fenomenal sarta de mentiras, amnesias y omisiones. La opinión pública europea fue intoxicada con una eficacia que hasta entonces, en Occidente, solo se consideraba posible en Estados Unidos.

Como hoy se conoce perfectamente, antes de la intervención de la OTAN no había en el conflicto de Kosovo la “catástrofe humanitaria” que las potencias se inventaron para intervenir, sino una violencia que en 1998 partió de la UCK y a la que el ejército yugoslavo respondió con la misma violencia, explicaron miembros del equipo de la OSCE como el general alemán retirado Heinz Loquai y la diplomática estadounidense Norma Brown en un documental de la cadena de televisión alemana ARD emitido en 2012 (“Es began mit einer Lüge”, Comenzó con una mentira).

Los medios alemanes ignoraron tres datos fundamentales: 1- la tradicional hostilidad de su país hacia Yugoslavia, que diarios como el Frankfurter Allgemeine Zeitung, y Die Welt, así como el semanario Der Spiegel, consideraban una “creación artificial”. 2- El hecho de tanto croatas como bosnios musulmanes, liderados en los noventa por dirigentes de la misma calaña que Milosevic, habían sido aliados de la Alemania nazi en la segunda guerra mundial y partícipes, junto con los alemanes, del genocidio de un millón de serbios desencadenado entonces por los nazis. Y 3- la naturaleza ilegal de las acciones militares de la OTAN desde el punto de vista de la ley internacional. El ministro de exteriores verde Josef Fischer comparó a “los serbios” con los nazis y al conflicto de Kosovo con Auschwitz, comparaciones que el General Loquai califica de monstruosas, “especialmente en boca de un alemán”.

El catálogo de Scharping

El ministro de defensa Rudolf Scharping dijo antes de la intervención que los serbios habían matado a 100.000 albaneses en Kosovo. La realidad es que se contabilizaron entre cinco mil y siete mil, entre muertos y desaparecidos, todos los bandos juntos e incluidas las víctimas de bombas de la OTAN.

Scharping suscribió la leyenda americana del “plan herradura” de Milosevic: rodear a la población albanesa y deportarla antes del inicio de los bombardeos. Mencionó la “expulsión de millones” y “400.000 refugiados” albaneses antes del inicio de la operación de la OTAN. La realidad fue que para verano de 1999, a las pocas semanas de la ocupación de Kosovo por la OTAN, 230.000 serbios, montenegrinos, gitanos y albaneses “colaboracionistas” fueron expulsados de Kosovo mientras en la región había 46.000 soldados de la OTAN, es decir uno por cada cuatro expulsados. Una genuina “limpieza étnica” bajo la ocupación militar de la OTAN.

Pueblos que habían sido destruidos después de iniciada la guerra por la OTAN se presentaron como destruidos antes, como incentivo para iniciarla.

Se ocultó que la miseria de los refugiados albaneses y su estampida también era consecuencia de los ataques de la OTAN.

Scharping informó del inexistente “campo de concentración” de Milosevic en el estadio de Pristina con “varios miles de internados”. Diez años después, el ministro dijo que sólo eran “sospechas”.

Se informó falsamente de “cinco dirigentes albaneses” ejecutados y de “veinte profesores” albaneses fusilados antes sus alumnos.

Todo ello se hizo para justificar más de 6.000 ataques de la OTAN sin mandato de la ONU cuyo sentido era demostrar que la OTAN tenía razón de ser y aprovechar las violencias -agravadas por la intervención de las potencias- para disolver Yugoslavia, un estado anómalo en el nuevo orden europeo posterior al fin de la guerra fría. Ningún político y medio de comunicación se ha disculpado y la misma constelación actúa, y está bien preparada y engrasada para actuar, en los conflictos del presente y el futuro.

Y sin embargo, según una encuesta realizada en febrero para la asociación atlantista Atlantikbrücke, los alemanes siguen rechazando fuertemente las intervenciones militares de su ejército en el extranjero, iniciadas hace 20 años en Yugoslavia: solo el 14% las apoyan, contra un 77% que las rechazan.

No es esta la única derrota del complejo político-mediático local. Pese a que desde hace años se les bombardea con la demonización de la Rusia de Putin, a los alemanes Trump les parece mucho menos fiable (82%) que el presidente ruso (56%), e incluso consideran a China como socio menos dudoso (42%) que Estados Unidos (86%), señala la misma encuesta. Esta opinión contradice directamente las últimas resoluciones del Parlamento Europeo a favor de incrementar las sanciones contra Rusia, país al que ya no puede considerarse “socio estratégico”, señala la resolución votada este mes por 402 diputados, contra 163 (y 89 abstenciones). Al mismo tiempo, la Comisión ha declarado a China “rival sistémico” en una resolución que casi coincidió con la votación en el Parlamento Europeo. La UE califica así, simultáneamente, como casi enemigos a China y Rusia. El propósito es aislar a esas potencias, pero teniendo en cuenta el estado de las relaciones con Estados Unidos, así como el proceso de creciente fragmentación de la UE, es legítimo preguntarse quién es el aislado).

https://rafaelpoch.com/2019/03/20/la-mentira-de-kosovo-en-alemania/

Airbus: un cadáver de la guerra económica desatada por Estados Unidos contra la Unión Europea

Thomas Enders, la ‘quinta columna’
El “neoliberalismo” y la “globalización” están entre las más perturbadoras nociones introducidas en los últimos años para impedir la comprensión de los fenómenos políticos y económicos de los últimos años. Nunca ha existido nada parecido a lo que dichas expresiones quieren significar. El capitalismo es hoy capitalismo monopolista de Estado, lo cual quiere decir que los grandes monopolios están estrechamente ligados a un Estado y que compiten entre sí en la medida en que tienen el apoyo financiero, político y militar de alguna gran potencia.

El poder de los monopolios es una prolongación del poder del Estado y, en particular, de su poder militar, tanto en el interior de cada país como en la arena internacional. La aviación es un ejemplo de las llamadas “puertas giratorias”, de la confusión de lo público con lo privado y lo civil con lo militar.

En 2000 la Unión Europea creó EADS/Airbus para competir con Estados Unidos, donde Boeing se había fusionado con MacDonnell Douglas. La respuesta fue la fusión en Europa de los monopolios de construcción aeronáutica de Alemania, Francia y España (Casa).

A su vez, los monopolios que integraron Airbus, como el alemán DASA, venían de un proceso previo de monopolización. DASA es heredera de la Messerschmitt de la Segunda Guerra Mundial, que en el camino reagrupa a todo tipo de grandes empresas, como Daimler (Mercedes Benz, Chrysler).

En la posguerra prohibieron a Alemania la construcción de aviones militares, una situación que se rompió con la formación del “mercado común europeo” y una ley alemana de 1968 que autorizó las subvenciones públicas a las empresas aeronáuticas (1).

Todos estos años Estados Unidos ha dejado crecer a la industria aeoronáutica europea, hasta que iniciado una contraofensiva en varios terrenos que pueden acabar con Airbus, si la Unión Europea no lo impide (para lo cual debe romper lazos con Estados Unidos.

La primera ofensiva fue una denuncia a la OMC por las ayudas públicas europeas, además de otros litigios iniciados en Londres y Washington por diversos motivos, más o menos fundamentados. En definitiva, Estados Unidos ha salido a la caza de Airbus como de otros grandes monopolios europeos que corren un serio peligro de ser multados con cantidades astronómicas y la pérdida de importantes contratos.

Lo más interesante de esta ofensiva son los “caballos de Troya”, como el mismo patrón de Airbus, Thomas Enders, que no son otra cosa que sicarios del imperialismo estadounidense en el corazón de los grandes monopolios europeos, de sus instituciones y de cada uno de los países que la forman. Sin una depuración a fondo de esta “quinta columna”, el capitalismo europeo no tiene ningún futuro.

La bancarrota de Airbus es inconcebible sin tener en cuenta la figura del alemán Enders, el hijo de un pastor, que ha tenido una “carrera” económica y política tan meteórica que llama poderosamente la atención. Como es muy probable que Enders dimita el mes que viene de Airbus, nos adelantaremos a publicar lo que los medios van a callar.

Cuando Enders dejó las ovejas, se metió de paracaidista en el ejercito alemán y se introdujo en su Estado Mayor, de donde pasó a la política como experto en investigación estratégica y miembro del CSU de Baviera, de donde pasó al monopolio Daimler y luego a DASA. En 2005 ya estaba entre los cabecillas de la empresa EADS/Airbus (2).

Pero el trepidante ascenso del pastor de ovejas no estuvo en sus contactos alemanes sino en los estadounidenses. Cuando estudió en la Universidad de California se convirtió en un peón de los servicios de inteligencia militar del Pentágono, que fueron quienes le auparon, directamente unas veces y a través de los británicas otras.

En un sector económico dominado por las subvenciones públicas, Enders no ha dejado de hablar contra ellas, lo cual a alguno le puede parecer “neoliberalismo” cuando no es otra que un intento de liquidar Airbus en beneficio de Boeing, es decir, de la competencia más directa.

En el litigio que enfrenta a Airbus con la OMC a causa de las subvenciones (“anticipos reembolsables”), Enders ha nombrado como abogados a Sideley Austin, una empresa estadounidense.

En 2009 Enders puso al frente del departamento de investigación y desarrollo a Valerie Manning, una oficial de la fuerza aérea de Estados Unidos, a quien en 2016 sustituyó Paul Emerenko, un personaje sacado de Darpa, el centro de investigación del Pentágono, a quien le faltó tiempo para clausurar el que tenía Airbus en Suresnes. Al dejar su cargo Eremenko pasó a trabajar para UTC, un monopolio estadounidense de la aeronáutica. Es un caso único de transferencia de los secretos técnicos más avanzados de Airbus a empresas de la competencia.

Enders puso al frente del equipo informático de Airbus a Palantir que, como ya hemos explicado aquí, no es otra cosa que la CIA (3).

En fin, en la Unión Europea proliferan los Enders, pero el caso Airbus no es más que una pequeña ilustración de la penetración de la “quinta columna” de Estados Unidos entre los monopolios europeos, sometidos al dictado de Washington con todo tipo de chantajes, casi al mismo nivel que las empresas chinas y rusas.

(1) http://www.fundinguniverse.com/company-histories/daimler-benz-aerospace-ag-history/
(2) http://prochetmoyen-orient.ch/contre-enquete-comment-les-americains-ont-mis-la-main-sur-airbus/
(3) https://mpr21.info/2018/10/empresas-informaticas-creadas-y.html

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