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Obama ordenó la introducción de ‘bombas informáticas’ contra las infraestructuras vitales de Rusia

El viernes de la semana pasada el Washigton Post (*) volvía a poner las cosas patas arriba, en medio de las acusaciones contra Rusia de piratería informática e injerencia en las elecciones presidenciales del año pasado.

“Patas arriba” significa que la realidad es justamente al revés de como la presentan los medios: no hay ninguna clase de injerencia informática de Rusia en los servidores del Partido Demócrata, pero en Washington sí se han elaborado planes de desestabilización de Rusia por medios informáticos.

El Washigton Post habla —con mucha propiedad— de “bombas informáticas” o digitales, poniendo de manifiesto que en la guerra moderna internet no es más que otro campo de batalla más. Obama ordenó la introducción de “bombas informáticas” contra las infraestructuras vitales de Rusia, lo cual no es más que una forma de agresión militar.

El periódico trata de justificar la decisión de Obama por la previa injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales, que no es más que una de las muchas quimeras que circulan por Washington para justificar sus propias acciones que, por lo demás, no son simétricas, es decir, que si fuera cierta la intromisión rusa, ello no justificaría la respuesta de Obama.

La “bomba informática” de Estados Unidos no sería otra que un vasto ataque informático a sectores claves de la economía, las instituciones y la defensa de Rusia que, como es habitual, quedaría en secreto.

Las “bombas informáticas” forman parte de un proyecto secreto del espionaje estadounidense desde hace años que estaban en fase preparatoria cuando a finales del año pasado Obama dio la orden de pasar a la acción. “Ahora le corresponderá a Trump decidir si desarrolla ese armamento”, dice el Washington Post.

(*) https://www.washingtonpost.com/graphics/2017/world/national-security/obama-putin-election-hacking/

Los medios (des)prestigiados utilizan a ‘expertos’ para divulgar supuestas campañas ‘neutras’ y ‘científicas’

En materia de lucha contra las “teorías del complot”, el aval intelectual de “Le Monde” y de la prensa en su conjunto viene aportado por el teórico islamófobo Pierre André Taguieff. Es el hombre que “Le Monde” sigue y consulta desde hace años. Con el tiempo, “Le Monde” ha publicado un gran número de artículos en donde sus trabajos se toman como referencia. En el amplio abanico de elecciones sobre el tema, hemos elegido algunos ejemplos significativos.

El apoyo de “Le Monde” a Taguieff viene desde hace décadas. En 2015 el periódico francés titulaba uno de sus artículos en forma de entrevista: “Para Pierre André Taguieff, la intelligentsia francesa subestima el antisemitismo”. En esta crónica, Taguieff aprovecha una vez más la ocasión para ofenderse de la lucha contra la islamofobia.

Otro editorial de “Le Monde” de 2012 estaba dedicado al asunto Merah y se le describe a Taguieff como un riguroso especialista en el conspiracionismo.

Ese mismo año se podía leer también que “en un número de ‘El hombre y la sociedad’ que data de 1985, Taguieff daba una útil definición: para los diferencialistas, la diferencia cultural se trata como una diferencia natural, una diferencia de naturaleza. Existirían numerosas naturalezas humanas”.

En la edición de “Le Monde des Livres” Roger Pol Droit no escatimaba elogios en 2008 hacia Taguieff. Para Droit, “Pierre André Taguieff construye una obra imponente, en la encrucijada de la historia de las ideas, de la sociología y de la intervención política”. Para Pierre Drouin en “Les colonnes du Monde” del 10-06-2004, “Pierre André Taguieff cuestiona la idea de progreso”. Nicolas Weill en “Le Monde” del 20-06-2002 escribía que “el sociólogo Pierre André Taguieff muestra los usos erráticos de la noción de populismo”.

Terminemos esta lista no exhaustiva con un notable neoconservador, Robert Redecker, que en 2002 aprovechaba una recensión de Taguieff en “Le Monde” para ridiculizar a la izquierda antiimperialista. Totalmente convencido, Redecker define a Taguieff como “avisador de incendios”.

En 1997 Taguieff declaraba a France Inter que “dos millones de musulmanes en Francia son dos millones de potenciales integristas”. El demagogo francés está en el inicio del “método”, que consiste en mezclar temas serios, como la causa palestina con leyendas disparatadas, como los Iluminatis, siempre con el objetivo de ridiculizar a los militantes antimperialistas.

Esta matriz se compone invariablemente de tres constantes: 1) el principio de contradicción está totalmente violado en la narración, 2) la indignación es selectiva, escapando siempre a la crítica las dictaduras aliadas a Occidente, 3) cuando aborda el complotismo, algunos hechos son sistemáticamente ignorados (Operación Cóndor, Red Gladio…).

Su curriculum no es más reluciente que su retórica. Pierre André Taguieff fue un hiperactivo contribuyente a la web drzz.info, luego dreuz.info, que publica las diatribas xenófobas e islamófobas de Daniel Pipes. Pero dreuz.info es sobre todo y ante todo una tribuna permanente para la teoría de Eurabia, neologismo forjado en 2005 por la ensayista y colaboradora de dreuz.info, Bat Ye’Or. El concepto Eurabia a menudo es empleado por los movimientos de extrema derecha que hablan de una Europa absorbida por el mundo árabe.

¿Y que nos dice “Decodex” de la web Dreuz, en donde ha oficiado Pierre André Taguieff? A la pregunta de si dreuz.info es una fuente de información fiable, la respuesta es: “Un blog que se reivindica como ‘pro-americano’, ‘pro-israelí’ y ‘neo-conservador’. Publica regularmente informaciones falsas, principalmente sobre información”.

Esta consigna se sigue de su opinión: “Este sitio difunde un significativo número de informaciones falsas y/o artículos engañosos. Esté atento y crúcelo con otras fuentes de información más fiables. Si es posible, remóntese al origen de la información”. Una alerta apoyada por numerosos artículos. Sin embargo los de  “Decodex” se guardan bien de señalar la relación entre los islamófobos pro-Eurabia de Dreuz y el “politólogo” por todos consultado Pierre André Taguieff.

Más información:

— La OTAN reconoce que está detrás de la ola de censura en la Unión Europea
— ‘Crosscheck’, el último mecanismo de censura en internet
— La islamofobia como construcción ideológica de los imperialistas de ayer, de hoy y de siempre

¿Quién influencia a la prensa (des)prestigiada?

La falsa campaña de los medios de propaganda del imperialismo contra las ‘noticias falsas’ (3)
¿Cómo ha clasificado “Decodex” inicialmente la prensa británica? Tanto “Daily Telegraph” como la BBC son definidos así: “Este sitio es en principio más bien fiable. No dude en confirmar la información buscando otras fuentes fiables o remontándose a su origen”. Frente a esta prensa británica que, observada con mas detalle, no es que esté alineada precisamente con los prejuicios del equipo de “Decodex”, ¿Qué piensa “Decodex” de la prensa oficial rusa?

A la pregunta de si “¿Es Russia Today, en su versión francesa, una fuente de información fiable?”, “Decodex” responde: “Una cadena de información asociada a una web de información, financiada por el poder ruso, creada en 2005 con el fin de dar una imagen más favorable de Vladimir Putin en el exterior. Este medio puede presentar investigaciones de calidad, pero presenta siempre el sesgo de reproducir informaciones favorables a Moscú”.

Respecto a otro sitio de información rusa, Sputnik en su versión francesa, “Decodex” ofrece un mensaje idéntico, añadiendo: “Sea prudente y cruce con otras fuentes. Si es posible, remóntese al origen de la información”.

Desde luego que nos adherimos al “sea prudente” aconsejado por los periodistas de “Decodex”. Solo que para los “decodificadores” la prensa rusa está enfeudada al Kremlin, mientras que “Le Monde” es, naturalmente, cuasi irreprochable… Señalemos sin embargo que “Le Monde” se beneficia cada año de una considerable ayuda del Estado francés, en la segunda posición de todas las publicaciones francesas que reciben fondos.

¿Qué dice “Decodex” respecto a su patrón “Le Monde”? Se contenta con un mensaje lapidario: “Un diario y web de información generalista. El grupo está dirigido desde 2010 por los hombres de negocios Xavier Niel, Pierre Bergé y Matthieu Pigasse”. Y concluye con la fórmula habitual: “No dude en confirmar la información cruzando con otras fuentes o remontándose a su origen”. Y es lo que vamos a hacer ahora.

Para ello, nos ha parecido importante volver a algo ya escrito. Mucho antes del “Decodex”, nos preguntábamos sobre las certezas de los patronos de la prensa. Para responder a esta cuestión, hemos ido a los trabajos de Noam Chomsky y Edward Herman, que co-escribían en 1988: “Manufacturando el consenso. La economía política de los mass media”. El libro se tradujo en 2008 al francés, con el título de “La fabrication du consentement”. Los dos intelectuales norteamericanos atraen nuestra atención sobre los cinco filtros que determinan la fabricación del consenso:

1) Tamaño, accionariado, orientación lucrativa
2) Regulación de la publicidad
3) Fuentes de información
4) Cortafuegos y otras formas de presión
5) Anticomunismo.

La propaganda puede organizarse mediante poderosas ONG o “círculos de reflexión” (think tanks), con el tiempo convertidos en grupos de presión. Para Noam Chomsky y Edward Herman, estas organizaciones, bajo la excusa del aval científico, influencian radicalmente el relato de los diferentes medios. Constituyen una “sociedad de expertos”, que juegan al mismo tiempo el papel de agentes del poder de EEUU en el origen de las fuentes primarias, que determinan la orientación de líneas editoriales. Hemos extraído de la galaxia de “think tanks” neoliberales o “atlantistas” una pequeña muestra a fin de centrar la atención sobre el peso político de sus miembros, y sobre sus fuentes de financiación, procedentes de seis categorías de proveedores de fondos: la industria del armamento, la energía, las finanzas, los medias y la comunicación, el Departamento de Estado estadounidense y los gobiernos aliados de Estados Unidos.

El Consejo Atlántico es la oficina de propaganda cuasi oficial de la OTAN. Integra una multitud de antiguos Secretarios de Estado norteamericanos, como Madeleine Albright, que lo fue con Clinton, Colin Powell, con Bush, Condoleezza Rice, que lo fue en los dos mandatos de George W. Bush, James Baker, Robert Gates, director de la CIA, que llegó a Secretario de Defensa con G.W. Bush conservando su puesto con Obama.  Su financiación procede entre otros de ExxonMobil, Bank of America, Ejército de EEUU, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la Marina, Boeing, Rockefeller y compañía, Thales USA, etc.

El Washington Institute es una organización que fue duramente criticada por sus estrechas relaciones con el grupo de presión pro-israelí AIPAC. Entre los consejeros consultivos tenemos a Henry Kissinger, antiguo Secretario de Estado, o Richard Perle, ex Secretario adjunto a Defensa. También a Condoleezza Rice y R. James Woolsey, ex director de la CIA. Su financiación procede probablemente de la AIPAC.

La Fundación Carnegie está representada en Europa por Victoria Nuland, ex embajadora adjunta a la OTAN (2000-2003), y luego consejera del vicepresidente Dick Cheney (2003-2005) antes de ser empleada por Hillary Clinton. Entre sus financiadores destacamos entre otros la OpenSociey, Departamento de Defensa de EEUU, la Fundación Ford, Chevron, Emiratos Árabes Unidos, Morgan Stanley, Alemania, etc.

El Center for a New American Security reúne a personalidades políticas tales como el general David Petraeus, ex director de la CIA (2011-2012), Hillary Clinton y también Madeleine Albright. Sus financiadores son entre otros Boeing, el gobierno de Japón, Morgan Stanley, Open Society, Chevron, el Pentágono, Bank of America, Lockeed Martin, el ejército, la flota y la aviación de Estados Unidos, etc.

El Center for Strategic and International Studies cuenta en su consejo de administración con Henry Kissinger, con Zbigniew Brzezinski, geoestratega que aconsejó a los presidentes Carter, George W. Bush y Barack Obama, y James Woolsey, director de la CIA desde 1993 a 1995. Sus financiación procede entre otros de Bank Of America, Chevron, Lockeed Martin, Boeing Raytheon, Thales, Electricidad de Francia, la Cámara  Comercio de EEUU…

El Council on Foreign Relations es muy probablemente la principal estructura de influencia de la galaxia de “think tanks” atlantistas. Ahí tenemos a Henry Kissinger, Madeleine Albright, Colin Powell, Robert Gates y Gerald Ford, 38º presidente de los EEUU. Sus financieros son Bank of America, Exxon Mobil, Goldman Sachs, JPMorgan, Morgan Stanley, Credit Suisse, Deutsche Bank, Lazard, Airbus Group, Raytheon, Total, Cámara de Comercio de EEUU.

Entiéndase bien, no se trata de afirmar aquí que todos los periodistas están sometidos a intereses ocultos, pero en cualquier caso es obligatorio constatar que las redacciones de nuestros medios están todas “bajo una fuerte influencia”. Y se observa que el especialista en “golpes retorcidos” Henry Kissinger está presente en todos estos “think tanks” desde hace muchos años.

https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

Más información:
— La OTAN reconoce que está detrás de la ola de censura en la Unión Europea
— ‘Crosscheck’, el último mecanismo de censura en internet

Ucrania: ‘El Kremlin multiplica las referencias a la Segunda Guerra Mundial’

La falsa campaña de los medios de propaganda del imperialismo contra las ‘noticias falsas’ (2)

En 2016, para responder a la película “Las máscaras de la revolución”, de Paul Moreira, que trataba sobre el papel preponderante de los neonazis en Ucrania, Benoît Vitkine, periodista de “Le Monde”, titulaba una de sus crónicas así: “El documentalista lleva gafas deformantes. Pravy Sektor, Azov, Svoboda… Moreira hace de estos grupos de extrema derecha los artesanos de la revolución, cuando no eran más que uno de los brazos armados. Les presenta como una principal fuerza política, cuando sus logros electorales son insignificantes”.

1. ¿Cuáles son los otros brazos armados, ya que Benoit Vitkine sobreentiende que existen otros, sin llegar a nombrarlos?

2. Si existe una propaganda del Kremlin, existe igualmente una del lado “occidental”, basada en gran parte en los resultados electorales, buenos o no, de la extrema derecha ucraniana.

Desde 2014 este argumento sirve para minimizar todo lo posible la presencia de fascistas en el aparato de Estado ucraniano. Por regla general, los propagandistas franceses cierran el tema con un “también hay una extrema derecha en Francia”.

En primer lugar destaquemos que por un lado los periodistas de “Le Monde” proclaman que “los años 30 están de vuelta” y, por el otro, estos mismos periodistas disminuyen la importancia de los nazis hiperactivos que sin embargo están al servicio de un gobierno aliado con el Estado francés. ¿Quién es Andrei Paruby, el comandante del Euromaidan? En 1991 fundó el Partido Nacional-Socialista de Ucrania con Oleh Tyahnybok. Este partido será más tarde el conocido como Svoboda.

El 14 de abril de 2016, Andrei Paruby se convirtió en el presidente del Parlamento ucraniano, en el camino hacia el puesto de primer ministro de sus dos predecesores. Según el diario alemán “Der Spiegel”: “El nombre de Partido Social-Nacional es una referencia intencional al Partido Nacional Socialista de Adolf Hitler”. Su emblema, el Wolfangel, era uno de los símbolos iniciales del partido nazi. Se convertirá en el logo del Partido Social-Nacional de Ucrania, y luego del partido de Paruby, Svoboda.

Además, pese a que la prensa británica en materia de política extranjera está alineada globalmente con su gobierno, frecuentemente relatan el papel principal de los batallones abiertamente neonazis al servicio de nuevo poder de Kiev. Son artículos corroborados por Amnesty International, que desde septiembre de 2014 alertaba a la opinión pública sobre los crímenes perpetrados por las tropas paramilitares ucranianas. Estos grupos de extrema derecha fueron identificados por el diario israelí “Haaretz”, que desde el inicio de los sucesos en Ucrania informan de que Pravy Sektor y Svoboda distribuían traducciones de “Mein Kampf” y de los “Protocolos de los Sabios de Sión” en la plaza Maidan.

https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

Más información:
— La OTAN reconoce que está detrás de la ola de censura en la Unión Europea 

— ‘Crosscheck’, el último mecanismo de censura en internet

La falsa campaña de los medios de propaganda del imperialismo contra las ‘noticias falsas’ (1)

Uno de los periódicos más (des)prestigiados que ha entrado en la campaña contra las noticias falsas es el francés “Le Monde”, para lo cual ha inventado “Decodex”, un artilugio informático que no es otra cosa que la vieja Inquisición medieval. Si antes los que defendían la verdad entraban en el “índice de libros prohibidos”, ahora “Le Monde” hace lo mismo. Bajo las órdenes de la OTAN, cataloga a los demás medios para desacreditar sus informaciones. Son los “maleus maleficarum” (martillo de herejes) de la Santa Iglesia Mediática.

Aquellos que hayan escapado a la última campaña de comunicación de “Le Monde” deben saber que este diario, a fin de luchar contra las “falsas informaciones”,  lanzó el pasado febrero una herramienta de evaluación de contenidos en línea denominada “Decodex”. La aplicación permite vía Google Chrome o Firefox acceder a la guía de fuentes enumeradas en el “Decodex”.

Mas exactamente, de conformidad con unas reglas prefijadas, esta herramienta proporciona “puntos buenos o malos” a través de cuadritos coloreados: rojos para “sitios que difunden falsas informaciones”, naranjas para “aquellos cuya fiabilidad es dudosa”, y azules para “las procedentes de sitios paródicos”.

Hay que destacar que los verdes, que indicaban los “sitios fiables” han sido suprimidos. En resumen, “Decodex” se inscribe en la lógica de la criminalización de fuentes que escapan a las redes profesionales de información, y opiniones a menudo iconoclastas que proceden de ellas. Esta iniciativa, como poco maniquea, ha sido acogida por un gran número de periodistas de manera negativa.

Pero seamos buenos jugadores y partamos del postulado de que cada empresa tiene su parte de buena fe. También, sin duda antes de mandar este “juguete extra” al museo de los objetos insólitos, sometamos las versión en internet de “Le Monde” a la crítica de su famoso “Decodex”.

En primer lugar, examinemos sucintamente la metodología del “Decodex” que, ahora, preconiza “la verificación de la información antes de compartirla, de verificar las fuentes, de juzgar la fiabilidad de una web, y también verificar un rumor que circule por las redes sociales con su corolario, el de reconocer una teoría complotista”. Para verificar esta “Carta”, trataremos cinco temas.

https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

A la CIA siempre le gustaron más los intelectuales de la ‘nueva izquierda’

El escritor francés Michel Foucault
Pablo Pozzi

La CIA acaba de desclasificar un documento de trabajo que comprueba, y brinda algunos datos nuevos, su política hacia la intelectualidad progresista y de izquierda. El documento se titula “Francia: la defección de los intelectuales de izquierda” y describe, detalladamente, cómo captar e influenciar intelectuales, particularmente aquellos nucleados en la revista Annales, la Ecole des Hautes Etudes, y los que se referenciaban en Michel Foucault, Jacques Derrida y Jacques Lacan, en que lo visualiza como “una guerra cultural”. Si bien el eje del documento son los intelectuales franceses, los principios y criterios que plantea fueron aplicados a través del mundo. En el mismo se describen sus tácticas y estrategias para generar un ambiente intelectual antimarxista a partir de influenciar a los intelectuales posmarxistas y a los críticos del Partido Comunista francés.

El documento establece que “durante las protestas de mayo-junio de 1968 […] muchos estudiantes marxistas miraban hacia el PCF para liderazgo y la proclamación de un gobierno provisional, pero la dirección del PCF trató de aplacar la revuelta obrera y denunció a los estudiantes como anarquistas”. A partir de ahí surgieron los “Nuevos Filósofos” que, desilusionados con la izquierda, “rechazaron su alianza con el PCF, el socialismo francés, y las premisas básicas del marxismo”. Estos intelectuales posmarxistas son considerados como mucho más efectivos en la guerra cultural que los intelectuales conservadores de la derecha, como Raymond Aron. Esto se debió a que los intelectuales conservadores se habían desprestigiado por su apoyo al fascismo. En cambio, los así denominados intelectuales democráticos, con su crítica a la URSS y al comunismo, eran útiles y, sobre todo, efectivos.

A partir de estas consideraciones iniciales, el documento señala que:

“Entre los historiadores franceses de la posguerra, la influyente escuela vinculada con Marc Bloch, Lucien Febvre y Fernand Braudel ha avasallado a los historiadores tradicionales marxistas. La escuela de Annales, como es conocida por su principal publicación, ha dado vuelta la investigación histórica francesa, principalmente desafiando primero, y rechazando después, las teorías marxistas del desarrollo histórico. Si bien muchos de sus exponentes pretenden que están dentro ‘de la tradición marxista’, la realidad es que solo utilizan el marxismo como un punto crítico de partida […] para concluir que las nociones marxistas sobre la estructura del pasado –de relaciones sociales, del patrón de los hechos, y de su influencia en el largo plazo– son simplistas e inválidas”.

“En el campo de la antropología, la influencia de la escuela estructuralista vinculada con Claude Lévi Strauss, Foucault y otros, ha cumplido esencialmente la misma función […] creemos sea probable que su demolición de la influencia marxista en las ciencias sociales perdure como una contribución profunda tanto en Francia como en Europa Occidental”.

En particular los autores del documento alaban a Foucault y Lévi Strauss por “recordar las sangrientas tradiciones de la Revolución Francesa” y que el objetivo de los movimientos revolucionarios no era tanto la profunda transformación social y cultural de una sociedad, sino más bien el poder. Por ende, según el documento, la teoría francesa posmarxista realizó una contribución inapreciable al programa cultural de la CIA que intentaba mover a los intelectuales de izquierda hacia la derecha, mientras desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo, permitiendo la creación de un ambiente intelectual donde sus proyectos podían ser llevados a cabo sin ser molestados por un serio escrutinio intelectual.

El eje no solo era desacreditar al marxismo como teoría, sino también tenía cuatro aspectos vinculados entre sí:

1. Fracturar a la izquierda cultural en diversos movimientos a través de lo que se denomina “políticas de identidad”. En este sentido, las reivindicaciones de clase, el concepto en sí, y la lucha de clases como motor de la historia, se diluyen en una cantidad grande de diversos movimientos, sin que ninguno acepte la primacía del concepto básico del marxismo, las clases sociales: estos intelectuales de Nueva Izquierda se opondrán “a cualquier planteo de unidad de la izquierda”.

2. Se desvía la atención del capitalismo (y los Estados Unidos) como causante de los problemas del mundo, hacia problemas como el consumo, la falta de democracia o de educación (y la URSS). “El antisovietismo se ha convertido en la base de legitimidad del trabajo intelectual”.

3. Se torna difícil movilizar a las élites intelectuales en oposición a las políticas imperiales de Estados Unidos, apuntando a fracturar sectores medios de la clase obrera. De hecho, señala que “hay un nuevo clima de antimarxismo y de antisovietismo que dificultará movilizar una oposición intelectual a las políticas de Estados Unidos”.

4. Se equiparaba al marxismo con “anticientificidad”, y el compromiso político de izquierda entre los intelectuales es considerado como “poco serio” y “subjetivo”: los intelectuales de la Nueva Izquierda están “menos dispuestos a involucrarse y tomar partido”.

Mucho de lo que se plantea en el documento no es nuevo, si bien es una confirmación de la importancia que la CIA le dio a las nuevas tendencias intelectuales en su lucha antimarxista. Un elemento notable es que no haga casi referencias a los cuantiosos fondos que destinó la CIA a captar intelectuales de izquierda. Por ejemplo, Frances Stonor Saunders (La CIA y la Guerra Cultural) señaló que la Agencia no informaba al gobierno norteamericano que estaba financiando diversos proyectos “de izquierda” que contribuyeran a alejar a los seres humanos de planteos igualitarios o clasistas. De hecho, uno de los aspectos que ella revela es que la CIA prefería “marxistas reformados” a los tradicionales conservadores y derechistas. Por “reformados” se entendía aquellos izquierdistas que se habían decepcionado del comunismo, o eran críticos de la URSS.

Esta promoción de intelectuales “reformados”, en especial los posmarxistas, se vio acompañada de importantes recursos económicos, acceso a editoriales y medios de comunicación, e inclusive a nombramientos académicos. Así, señala el documento, diversas obras de personajes como André Glucksmann y Bernard Henri Levy se convirtieron en best sellers. Por ejemplo, según Tom Braden, que fue el director de la Rama de Organizaciones Internacionales de la CIA, la Agencia compró miles de ejemplares de las obras de Hannah Arendt, Milovan Djilas e Isaiah Berlin para promoverlos. Otro ejemplo, no mencionado por el documento, es que la VI sección de la Ecole Pratique des Hautes Etudes, que alojaba a Lucien Febvre y Fernand Braudel, se estableció con un financiamiento recibido a través de la Fundación Rockefeller en 1947. Y luego fue financiada a través de la Fundación Ford, incluyendo los dineros e influencias necesarias para convertirse en la Ecole Pratique des Hautes Etudes en Sciences Sociales, con habilitación para otorgar títulos universitarios. Como señaló Kristin Ross, en su libro Fast Cars, Clean Bodies: Decolonization and the Reordering of French Culture (1996):

“En las décadas de 1950 y 1960 Braudel, Le Roy Ladurie y otros de la VIeme Section, crearon lo que Braudel denominó ‘una historia donde los cambios son casi imperceptibles […] una historia donde el cambio es lento, de repetición constante, de ciclos recurrentes’. Sus enemigos más formidables habitaban en frente, en la [Universidad de la] Sorbonne: un largo linaje de historiadores marxistas de la Revolución Francesa, como Georges Lefebvre y Albert Soboul. Y lo que estaba en juego era que reemplazaban el estudio de la historia de los movimientos sociales y el cambio abrupto o la mutación histórica por el estudio de las estructuras, o sea se borraba la idea misma de la Revolución. Estos historiadores marxistas [se enfrentaban] a colegas modernizados, con exceso de fondos, y muy bien equipados con computadoras y fotocopiadoras” (pág. 189).

Lo anterior se complementó con viajes, becas, subsidios, y una cantidad importante de seminarios internacionales destinados a promover tanto la visión de Annales como el estructuralismo de Claude Lévi Strauss. En síntesis, si los intelectuales de izquierda no encuentran los recursos necesarios para llevar adelante sus investigaciones, o para publicarlas, entonces se encuentran sutilmente forzados a aceptar el orden establecido, mientras adoptan las modas intelectuales hegemónicas para poder encontrar empleo. El resultado es el debilitamiento del pensamiento de izquierda y de la conformación de un efectivo accionar revolucionario.

http://www.deigualaigual.net/cultura/2017/1222/braudel-levi-strauss-y-la-cia/

El periodista al que le concedieron el Premio Pulitzer por sus mentiras sobre la Guerra de los Balcanes

Cuando la Guerra de los Balcanes ha pasado al olvido y, con ella la intoxicación mediática, la bibliografía recuerda el apoyo de Estados Unidos a lo que entonces aún no se conocía como “yihadismo”. Se trata de obras, como la de Alexandre del Valle (1), o la de F. William Engdahl (2) que ponen de manifiesto las raíces históricas de dicho apoyo, las más recientes de las cuales hay que buscarlas en Afganistán.

A esas obras hay que añadir artículos, como el del antiguo embajador de Canadá en Yugoeslavia, James Bissett, de los que basta recordar el título: “Nosotros creamos un monstruo”. En dicho artículo Bisset reconoce que desde 1998 la CIA, con la ayuda del SAS británico, envió armas al UÇK, el denominado “ejército de lilberación de Kosovo”, y adiestró militarmente a sus miembros para desatar una insurreción armada. Una vez que la región estuviera enzarzada en la guerra, “la intervención de la OTAN sería posible y estaría justificada”(3).

Para justificar la intervención de la OTAN, Clinton acusó a los serbios de limpieza étnica y adujo la necesidad de evitar una catástrofe humanitaria en Kosovo, iniciando las comparaciones con los campos de concentración del III Reich y pasando por alto que las víctimas de los mismos no habían sido otros que los serbios.

Unos años antes, durante la guerra serbo-bosnia, Itzebegovic fue el primero en hablar de “campos de concentración”, que las agencias de publicidad y los grupos de presión de Estados Unidos trasladaron luego a las ONG, los partidos políticos y la prensa.

Hay una anécdota que es muy significativa de la manera en que funciona la intoxicación mediática. A mediados de julio de 1992 el periodista estadounidense Roy Gutman llegó a Banja Luka, la capital de Bosnia, como corresponsal del New York Times y dijo al ejército serbio que quería visitar los campos de concentración. Con toda la ingenuidad del mundo, le llevaron al de Manjaca, donde fue el primero en llegar. Recorrió todo el campo de arriba abajo e interrogó a los presos, que se quejaron de la mala alimentación, pero negaron haber padecido cualquier clase de malos tratos.

A la salida el periodista reconoció que el campo respetaba la convención de Ginebra, aunque luego en su artículo publicado el 19 de julio en el New York Newsday escribió todo lo contrario. Aquel artículo se titulaba “Prisioneros de la guerra de Serbia: relatos de hambre y tortura en un campo del norte de Bosnia” (4). Dos semanas después, el 2 de agosto, volvió a la carga con otra manipulación, hablando de “carnicerías infernales” y hornos crematorios: “Los cuerpos han sido quemados en hornos crematorios y transformados en alimento para ganado”, escribió el farsante (5).

Pero la manipulación no sólo se compone de artículos periodísticos: al año siguiente a Gutman le concedieron el Premio Pulitzer por sus reportajes. La intoxicación funciona exactamente así: hay que premiar al mentiroso. Dado que con el tiempo las falsedades de Gutman han ido saliendo a la luz y que aún hay gente digna en la profesión, los periodistas Peter Brock y David Binder iniciaron una campaña para que al farsante le retiren el galardón y, de paso, lavar las numerosas falsedades periodísticas vertidas durante aquella guerra (6).

Como siempre, los desmentidos llegan tarde, cuando son políticamente inofensivos. ¿Quién se acuerda hoy de todo aquello?

(1) Guerre contre l’Europe, Editions des Syrtes, 2000.
(2) Amerikas heiliger Krieg, Kopp Verlag, Rottenburg, 2014
(3) We created a monster, Toronto Star, 31 de julio de 2001, http://web.archive.org/web/20080510052014/http://www.deltax.net/bissett/a-monster.htm
(4) Prisoners of Serbia’s War: Tales of hunger, torture at camp in north Bosnia, New York Newsday, 19 de julio de 1992.
(5) In six-week Spree, at least 3,000 killed, New York Newsday, 2 de agosto de 1992.
(6) Former NY Times Reporter: ’93 Pulitzer Prize Should Be Revoked, Sherrie Gossett, CNSNews.com, 22 de marzo de 2006.

Serbia demandará a los países de la OTAN por el lanzamiento de bombas de uranio

Hace 25 años la Guerra de Yugoeslavia puso de manifiesto la absoluta degradación moral, política y social del imperialismo, que es tanto como decir, de los gobiernos, los parlamentarios, los periodistas, las ONG… No se salvó nadie; todos hicieron causa común con la agresión y el despedazamiento de un país.

Una vez destruida Yugoeslavia, le tocó el turno al único pedazo que se oponía a los planes de la OTAN, Serbia, que fue castigado con el lanzamiento de bombas de uranio contra la población civil. Las consecuencias de la radiación aún se dejan sentir sobre la población serbia.

Ahora Serbia ha anunciado que llevará a los tribunales a los países de la OTAN por su agresión de 1999. La iniciativa la ha tomado la Academia Serbia y un equipo internacional de juristas se prepara para interponer denuncias ante todos y cada uno de los países implicados en aquel crimen, especialmente Estados Unidos y Reino Unido.

Uno de los abogados que trabaja en el equipo, Srdjan Aleksic, asegura que la OTAN lanzó 15 toneladas de bombas radiactivas que hoy siguen afectando a la salud de 33.000 personas. Se trata de una violación flagrante del derecho internacional, tanto por el uso de munición radiactiva, como por la agresión indiscrimidada contra la población civil.

En un informe publicado en 2000, la OTAN reconoció el empleo de armamento de uranio, siendo Serbia, junto con Irak, el único país en ser bombardeado por este tipo de munición desde Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Entonces no había internet y con el transcurso del tiempo es reconfortante encontrar a periodistas, como Jacques Merlino, que estuvo sobre el terreno como corresponsal de France 2 y no mantuvo la boca cerrada, a pesar de la obsesiva propagadanda imperialista. Después de una larga investigación publicó un libro en 1993 titulado “Las verdades yugoeslavas no son todas buenas de contar”.

Tras la pista de las mentiras, Merlino acabó en Estados Unidos, donde se encontró con James Harff, director de una agencia de publicidad, Ruder Finn Globar Public Affairs, que trabajaba a sueldo de Croacia, Bosnia y los kosovares en la propagación de embustes de todos los colores para consumo de la prensa internacional, de los parlamentarios, los partidos políticos, las ONG humanitarias…

Harff le recordó a Merlino algo que es básico el arte de la manipulación: “Nosotros sabemos que la primera afirmación es la que cuenta; los desmentidos no tienen ninguna eficacia”.

Con grandes dosis de cinismo, aquel embaucador profesional le confesó a Merlino uno de sus golpes maestros: lograr que los judíos estadounidenses, en principio opuestos a croatas y bosnios y kosovares, por su pasado nazi y yihadista, cambiaran de bando.

Otro de los fraudes destapados por Merlino son las comisiones “de investigación” enviadas por la ONU y la Unión Europea, especialmente la llamada Comisión Warburton, cuya estancia en el teatro de operaciones se limitó a una estancia de dos dias en Zagreb y otro más al este de la Krajina. Allá oyeron contar los rumores que corrían según los cuales 20.000 mujeres musulmanas habían sido violadas por los serbios, aunque ellos sólo escucharon a tres testigos presenciales.

A la prensa “prestigiosa” las 20.000 violaciones le parecieron pocas, y empezaron a inflar las cifras: 50.000 para unos, 60.000 para otros… Lo que nadie enumeró fueron las pruebas: cero.

¿Conoce Usted el libro de Merlino?, ¿le han hablado de él?, ¿sabe si está traducido?, ¿está en alguna biblioteca cercana?, ¿le interesa leerlo o se conforma con lo que le contó la prensa “prestigiosa”, como “El País”?

Para descargar el libro de Jacques Merlino:
https://docs.google.com/file/d/0B7yP55-q4swpX3ItR3hnWFBka2s/edit

Ya estamos todos: héroes, villanos y el copón de la baraja

Bianchi

En efecto, tenemos al «héroe del patinete», Ignacio Echevarría, enterrado a toda prisa, cargado de medallas y sin segunda autopsia para clarificar si fue muerto por una puñalada yijadista o por un policía londinense nervioso y mosqueado que lo confundió con un «terrorista» (a su familia se le dio el certificado de la defunción, no el resultado de una autopsia que, personalmente, creo que ni hicieron, ¿para qué? si ya sabían la versión real -su muerte por disparos de bala y no una puñalada con cuchillo jamonero- que había que ocultar para dar paso a la «versión oficial» con la complicidad del Gobierno español como si de un secreto de Estado se tratara, materia reservada, a desclasificar cuando estemos todos calvos u occisos, tenemos, también, decimos, al «héroe» tenista Rafa Nadal, ganador de su décimo Roland Garros que, además, oimos, lleva la bandera «nazional», la española, claro está, en la muñequera, en la pulsera, y es (el manacorí) del Real Madrid -y no del Barça- lo que le convierte en un héroe de cojones como dios manda amén de «buena persona» y «buen hombre» que ni es homosexual, ni «rojeras» ni, pues no sé, propalestino.

Frente a él, en esta filosofía maniquea de tipo hebefrénico-impúber, tenemos al villano Pep Guardiola como portavoz del clamor popular catalán no tanto por la independencia de Catalunya, que también, sino por ese eufemismo del derecho de autodeterminación -les asusta el verdadero significado de los conceptos, de las palabras- que llaman «derecho a decidir».

Un joven, Guardiola, forrado de guita, que se compromete con una causa –«sin necesidad», diría el felón amoral sin escrúpulos Felipe González, rata de la peor especie humana- cuando mejor le iría estando callado sin «mojarse» pues ya se sabe que una cosa es el fútbol y otra cosa la «política», planetas inmiscibles, no mezclables.

No se reconoce -el gran-nacionalismo español carpetovetónico que, cuando dice pensar, en realidad embiste con la testuz como un morlaco cornilargo y sin «afeitado» de astas- el mérito de un hombre, que siendo lo que se entiende en el capitalismo como un triunfador, un «ganador» (winner), se meta en berenjenales y carajales que notoriamente le van a causar problemas con lo bien que se está en las playas paradisíacas ecuatoriales disfrutando con unos daikires y la familia, hay que ser bobo.

Pues bien, Guardiola renuncia a eso -a descomplicarse la vida-  y se compromete (o antes, el futbolista exbarcelonista Oleguer Presas que le dijo al difunto franquista y racista Luis Aragonés que no le llamara ni convocara para jugar con la selección española de fútbol, cosa que «Zapatones» hizo respetando su decisión, todo hay que decirlo).

No me digan que acá tenemos cierto heroísmo… Pues no, lo que hay es villanía (ni saben que «villano» viene de «villa», habitante de una villa, como Bilbao, por ejemplo).

Héroes, villanos, malandrines, bellacos… La Historia contada como un tebeo, con un un cristianísimo Capitán Trueno luchando con su justiciera espada (al margen de otras «lecturas», que las hay) contra el sarraceno y la morisma en las Cruzadas, y un celtíbero Jabato peleando contra el invasor romano en suelos y solares béticos y penibéticos. Así interpretan la Historia estos gárrulos y gañanes amén de supinos incultos e ignorantes que, ya dije, no piensan: embisten como el toro de Osborne, animal más digno que estos cabestros bípedos.

Y es que, como decía el maestro Pepe Bergamín, «si España es una, ¿dónde está la otra?»

Have a nice day, ladies and gentlemen.

Good evening.

A cuenta del ‘héroe nacional’

B.

No sabemos si lo que va a continuación es ya «trending topic», pero nos ha contado un pajarito (medio «conspiranoico») que el joven español, Echevarria, que no aparecía durante días hasta que ya le han dado por muerto de cuerpo presente, se supone que por los yijadistas, no fue así exactamente, sino que, según la versión que nos ha llegado, con visos de ser bastante plausible, el joven español, el «héroe», estaba tumbado en el suelo y cuando intentó levantarse, un policía inglés, creyendo que se trataría de un «terrorista» -pensemos en la confusión del momento, la oscuridad de la noche- pues le descerrajó unos tiros y lo mató.

Si esta versión fuera la cierta, influiría negativamente al gobierno británico de la señora May en plenas elecciones (que se celebran hoy, día 8 cuando escribimos), se le reprocharía -como hizo Corbyn- el recorte de policías, la muerte de un ciudadano europeo, el Brexit, etc., de modo que se ocultaría esa versión hasta después de celebradas las elecciones en que se ofrecería una versión, si no real al cien por cien, sí algo maquillada.

Esto explicaría la tardanza de las autoridades inglesas en dar noticias del finado, casi un calco de lo sucedido en el 11-M español con los trenes de Atocha, en que el Gobierno español mentía como un bellaco a tres días de las elecciones del 14-M que ganó Zapatero dando un vuelco total a las previsiones y sondeos.

Desde luego no se dice nada de esto en los programas de tertulianos y tertulistos igual por la imposición de un pacto de silencio (sólo se habla del Banco Popular y la moción contra Cifuentes) hasta después de las elecciones británicas. E incluso la familia acepta las «explicaciones» inglesas que, de momento, no sabemos en qué consisten exactamente.

En conclusión, no se sabe a ciencia cierta si es verdad que Echevarria se enfrentara con su «patinete» (skateboard) a patinetazo limpio con los yihadistas ni si recibió algunos tiros letales o qué. Pero es igual: ya tenemos un héroe nacional. Ahora sólo falta saber cuántos días de duelo y luto se guardarán.

País de charanga y pandereta, ya lo dijo Machado.

Buenos días.

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