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Etiqueta: Guerra psicológica (página 63 de 94)

¿Como es posible que un atentado en el que asesinan a 315 personas pase desapercibido?

La respuesta es bien simple: porque se comete en Somalia, África, un continente en el que puede ocurrir cualquier cosa sin a nadie le importe un comino. “Yo soy Charlie Hebdo” pero no soy ni seré nunca África. Jamás derramaré una lágrima por el Continente Negro. Mi ayuntamiento nunca decretará un minuto de silencio, ni ondearán las banderas a media asta. Ya puede ocurrir cualquier cosa porque la noticia no llegará a ningún noticiario. Por eso casi todos tendríamos problemas en situar en el mapa dónde se encuentra exactamente Somalia.

El lector de un periódico comenta lo siguiente: “¿Son más importantes las elecciones austriacas que la muerte de 300 personas en un atentado? El pasado domingo estuve viendo los telediarios nocturnos de diferentes cadenas de televisión. Solamente Antena 3 anunció en portada y como cuarta noticia el atentado con un camión bomba que había ocurrido en la capital de Somalia, Mogadiscio, con 300 muertos y al menos 350 heridos. Con un solo herido por atentado en cualquier país europeo inmediatamente se corta la emisión de las televisiones; sin embargo, 300 muertos en Somalia no son noticia”.

El 14 de octubre, delante de un hotel, un camión cargado de explosivos reventó en Mogadiscio, la capital de Somalia, matando a 315 personas e hiriendo a más de 400. Las imágenes de las decenas de cádaveres de niños son horripilantes, pero nos hemos ahorrado problemas de conciencia -si es que tenemos tal cosa- con su contemplación.

Dos horas después de la primera explosión se produjo una segunda en un mercado popular del barrio de Medina. El Presidente de la República, Farmajo, ordenó un duelo nacional de tres días.

Tranquilizamos nuestra conciencia creyendo que somos el Eje del Bien y cuando no es así nos tranquilizamos de otra manera: es posible que no seamos exactamente el Eje del Bien, pero no somos tan malos como otros; somos “el mal menor”. Sin embargo, es discutible que la pérdida absoluta de conciencia y de moral se pueda considerar como algo “menor”.

La moral y la conciencia son como los precios, cuestión de más o menos, cuantitativas. Por eso un titular perdíó un cero, convirtiendo las centenas en decenas: “Al menos 20 muertos en atentado en Mogadiscio” (*). Es completamente lógico que un atentado en el que “sólo” mueren 20 personas no suscite ningún interés. En una sociedad capitalista no hay derecho a la información. Los periódicos son empresas que compran y venden mercancías de un tipo especial, noticias, que también tienen su precio.

(*) http://www.telemetro.com/internacionales/muertos-atentado-Mogadiscio_3_1072122788.html

De Catalunya no se ha marchado ni se marchará ninguna empresa, con independencia o sin ella

En España hay muchas personas empadronadas en un lugar que, sin embargo, viven realmente en otro. Lo mismo ocurre con las empresas. Cualquiera que sea su domicilio social, la realidad no cambia en absoluto. Unas empresas tienen el domicilio social en un lugar, el fiscal en otro y la actividad productiva en un tercero.

En Catalunya no ha cerrado ninguna empresa como consecuencia de la campaña del referéndum. El año pasado 802 empresas cambiaron de domicilio social, saliendo de Catalunya para llevarlo a otras autonomías. Este tipo de tralados no afectan a la economía real, en absoluto, ni al PIB (el de Catalunya o el del Estado), ni al nivel de empleo, ni a la recaudación fiscal de un Hacienda Pública o de otra.

A pesar de ello, hay quien quiere confundir lo real con lo virtual para practicar lo que el fascismo mejor sabe hacer: meter el miedo, intimidar. Ya lo hicieron en Euskadi cuando ETA funcionaba a pleno rendimiento: la culpa de la crisis capitalista, del paro y de las desgarcias de los trabajadores la tenía ETA que extorsionaba y secuestraba a los capitalistas, que se tenían que marchar a otros lugares.

Las noticias sobre traslados de empresas fuera de Catalunya forman parte de la campaña de presiones contra el movimiento independentista, que son de tipo político. Es una obviedad constatar que esas presiones no proceden de las instituciones autonómicas de Catalunya, sino del Estado central.

También es igualmente obvio recordar que ha habido capitales que han cedido, por gusto o a la fuerza, a dichas presiones para aparentar el supuesto “caos” provocado por los mismo de siempre: los que reivindican sus derechos, es decir, el pueblo de Catalunya.

La campaña de intimidación, en la que participan de manera muy importante las cadenas de intoxicación fascistas y centralistas, se convierte en verdadero terror cuando se une al salvajismo de que están haciendo gala los antidisturbios que han desembarcado allá con toda su parafernalia guerrera, sus cascos, sus escudos y sus porras para golpear a las personas, a los que se ha sumado la chusma fascista enardecida por el “desafío secesionsta” que ha salido a la calle con la misma mala baba en los peores del tiempos del franquismo.

Finalmente, la contradicción en la que incurren los “falangistas de izquierda”, como Alberto Garzón, tampoco deja de resultar curiosa: la burguesía tiene miedo y se marcha de un “procès” que, según dicen, ella misma ha provocado. El movimiento popular en Catalunya es burgués, dicen; el nacionalismo también es burgués, repiten; en Catalunya domina la misma clase social que en España. ¿Entonces a qué viene largarse con el rabo entre las piernas de un sitio para ir a parar a otro igual?

‘Hay delincuentes dondequiera que mires, la situación es desesperada’

La periodista asesinada Daphne Caruana
Daphne Caruana Galizia, una de las periodistas que participó en la investigación sobre los Papeles de Panamá y la corrupción en Malta fue asesinada el lunes cuando el coche que había alquilado en el poblado de Bidnija, en el norte de Malta, explotó.

La periodista de 53 años de edad era tan conocida en Malta como acosada por las querellas de difamación ante los tribunales. La revista Politico la calificó como una “wikileaks” por sí misma.

Su blog, Running Commentary, era uno de los sitios de información más visitados en Malta que, además de serel Estado más mafioso del mundo, es un refugio del dinero negro del Vaticano.

Su hijo trató de salvarla del coche el llamas sin éxito y luego compartió un largo texto en Facebook con el que denunció lo ocurrido y acusó a la policía maltesa de incompetencia y al gobierno de impunidad.

“Cuando las instituciones de un Estado están incapacitadas, la última persona que queda en pie suele ser un periodista”, escribió Caruana, quien comparte profesión con su madre.

“Sí, aquí es donde estamos: en un Estado mafioso en el que puedes cambiar tu género en tu carné de identidad (¡gracias a Dios por eso!), pero donde te vuelan en pedazos por ejercitar tus libertades básicas”, añadió.

La propia Daphne Caruana Galizia, horas antes de ser asesinada, escribió en su blog: “Hay delincuentes dondequiera que mires. La situación es desesperada”.

Su hijo explicó que nunca podrá olvidar lo que fue correr en aquel infierno, tratando de encontrar una forma de abrir la puerta del coche en el que murió su madre. “No fue un asesinato ordinario y no fue trágico”, escribió.

“Trágico es cuando alguien es atropellado por un autobús. Pero cuando hay sangre y fuego a tu alrededor, es la guerra”, zanjó el hijo, quien trabaja como desarrollador de programas informáticos y como periodista de datos para el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

El organismo ganó el Premio Pulitzer este año por su investigación de los Panama Papers, realizada por reporteros de varios medios internacionales a partir de una filtración de documentos confidenciales de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca.

La filtración reveló los entresijos de decenas de casos de corrupción de personalidades relevantes a nivel internacional, que incluían evasión de impuestos, ocultamiento de propiedades de empresas o evasión tributaria.

Daphne Caruana, una de las principales palestras para la denuncia de la corrupción en su país, también participó en la investigación y eso le hizo ganar reconocimiento. Ahora, ante su asesinato, el Consorcio se mostró impactado y profundamente preocupado por la libertad de prensa de Malta.

Según el diario local Malta Independent, el esposo de la fallecida, Peter Caruana Galizia, y otros miembros de la familia, solicitaron que se sustituya a la magistrada asignada al caso, Consuelo Scerri Herrera, ya que fue en numerosas ocasiones objeto de críticas por parte de la bloguera ahora asesinada y porque inició por ello procedimientos judiciales en su contra.

“Los solicitantes no confían en la magistrada Consuelo Scerri Herrera y no creen que pueda llevar a cabo una investigación con la seriedad y la imparcialidad necesarias”, dice la petición presentada por los abogados en nombre de la familia Caruana.

El FBI se ha ofrecido a investigar las circunstancias del asesinato, pero es muy posible que lo que pretendan sea echar tierra encima.

El FBI manipula las películas de Hollywood para aparecer como héroes

El FBI asesora a Hollywood en sus producciones, con el fin de controlar y decorar su imagen pública ante la sociedad a través de la industria del cine, revela BuzzFeed News citando documentos desclasificados (*).

En los últimos 5 años, la Unidad de Publicidad y Asuntos Públicos del FBI ha jugado un papel importante en la producción de cientos de películas, programas de televisión, documentales e incluso telenovelas. Fuentes de esa dependencia no proporcionaron cifras exactas del número de producciones en las que han participado, pero indicaron que la cooperación del FBI con las empresas de entretenimiento avanza a un ritmo acelerado.

“La mayoría de las personas forma su opinión acerca del FBI, basándose en la cultura popular y no en una noticia”, señala uno de los documentos desclasificados. La Unidad de Publicidad y Asuntos Públicos atiende cientos de solicitudes de cineastas, productores o compañías cinematográficas o medios de comunicación de masas que piden asesoramiento para realizar sus trabajos de manera que “sean más realistas”.

Para los cineastas el asesoramiento es gratuito, y las consultas varían desde un intercambio informativo a través de correo electrónico hasta sesiones de varios días en la sede del FBI en Washington. Pero el buró no solo responde a las inquietudes de los cineastas, sino que también asume un papel proactivo en las cintas cuando surge la oportunidad de promover sus propios intereses.

Además, la publicación señala que la relación del FBI con Hollywood data de hace ocho décadas, y esa estrategia de marketing ha sido “notablemente” exitosa. Los documentos sugieren que el personaje ideal del FBI que tiene que aparecer en pantalla es la de una persona abierta, educada, y la de una agencia amigable que no espía, no realiza escuchas telefónicas ni viola los derechos civiles. En caso contrario, el buró niega su asesoramiento a menos que se corrija el guion.

(*) https://www.buzzfeed.com/arianelange/fbi-in-hollywood

La quiebra del diario ‘El País’ es la quiebra de la transición

Cebrián, una estrella emergente
Ha sido como las parejas de los cuentos de hadas. Les fue bonito mientras duró, pero el periódico engañó desde el principio, porque la transición fue así, un decorado de papel.

“El País” ha sido el sinónimo mismo de la transición. Embaucó a muchos durante mucho tiempo, hasta que -poco a poco- se fue quitando la careta. Ahora sobrevive gracias las limosnas del Banco de Santander y Telefónica. Se morirá de la misma manera en que vino al mundo en 1976: a base de supositorios de dinero porque ya no tiene lectores.

Antes de la muerte del criminal Franco, el franquista Cebrián empezó a montar el tinglado y ahora los monopolios traten de desmontarle a él. Le imputan la bancarrota económica (porque la ética nunca la tuvo).

La historia de “El País” se ha encubierto y falsificado tanto -o más- que la de la transición, porque el propio periódico se preocupó se ocultar sus orígenes que no son otros que el franquismo. “El País” fue una de esas herramientas, una nueva cebecera, con las que el Estado del 18 de julio se sucedió a sí mismo.

La revista “Blanco y Negro”, propiedad de la mafia Luca de Tena, tituló así la fundación del nuevo periódico, “Un hombre de Fraga al frente de ‘El País’”, en un momento en el que “Fraga” era sinónimo de “continuismo”, la garantía de que nada iba a cambiar. A Fraga siempre se le recuerda por muchas cosas, una de ellas por ser el autor de la Ley de Prensa de los años sesenta del franquismo.

¿Cómo era posible que un censor como Cebrián, una criatura de Fraga, embaucara a tantos al frente el buque insignia de la transición? No es difícil explicarlo, pero la operación se orquestó tan bien que siempre se habló del periódico como “socialdemócrata” o cercano al PSOE. Eso no tiene ningún sentido si, al mismo tiempo, no se tiene en cuenta que el PSOE era otro de los brazos del franquismo para la misma operación de camuflaje político.

Ahora Cebrián ha reconocido que Prisa, la empresa editoria del periódico, está en quiebra. Los monopolistas le buscaron un sustituto, Javier Monzón, que a él no le ha gustado. Aún se resiste dando zarpazos, como siempre han hecho los franquistas, aferrados al cargo, al poder y al dinero.

No se trata, pués, sólo el periódico; el mismo Cebrián es una figura de proa de un siempre eficaz aparato de propaganda del franquismo. Es hijo de un franquista de aquel aparato, Vicente Cebrián, que empezó su carrera como director de los programas “informativos” de la única televisión entonces existente y luego en el diario “Informaciones”, del que fue heredero.

“Informaciones” estaba destinado a ser “el periódico de referencia” de la transición, pero tenía dos serios lastres. El primero era económico: la rotativa era obsoleta. El segundo era político: había sido el portavoz de la embajada del III Reich en Madrid.

Había que aprovechar la inversión para cambiar hasta el nombre y ese fue el papel que cumplió “El País”, toda una remodelación desde los viejos arcanos de Goebbels.

Fraga comenzó la operación en 1972, cuando era embajador en Londres, y Cebrián fue su brazo ejecutor en Madrid. El montaje se dilató tanto tiempo que resultó una bendición. El periódico ya no pareció lastrado por su nacimiento en pleno franquismo. Parecía una consecuencia natural de los nuevos tiempos, no de los viejos.

Cebrián, Fraga, Polanco y Ortega Sppotorno:
los cuatro jinetes del Apocalipsis inauguran los talleres de ‘El País’ en 1976

Fotografías de prisioneros de guerra alemanes en el interior del ‘gulag’ soviético

La URSS debe ser sinónimo de represión. En toda referencia a la URSS la intoxicación imperialista reserva siempre un capítulo (al menos uno) muy especial para hablar a las persecuciones, purgas y fusilamientos; de lo contrario no podríamos decir que estamos aludiendo a aquel país. El “gulag” tiene que aparecer en primer plano como el aspecto más sobresaliente (y a veces único) de la historia soviética.
Antes del surgimiento de la URSS, durante la autocracia zarista, el
sistema punitivo ruso se caracterizaba por dos notas típicas: los
recintos eran abiertos y el trabajo era obligatorio para los reclusos.
En Rusia no existían cárceles cerradas, cuyo surgimiento es muy
reciente.

En la historia penitenciaria, mientras la cárcel cerrada está ligada a
la ociosidad del recluso, en el sistema abierto o campo de
concentración, está ligada al trabajo forzoso que, lejos de ser una
sanción en retroceso, se va generalizando a todos los sistemas
penitenciarios modernos.
Así, el tendido de los más de 9.000 kilómetros de la red ferroviaria del
transiberiano, una obra que se prolongó desde 1891 a 1905, lo llevaron a
cabo miles de convictos, tanto políticos como de derecho común.
La URSS heredó el mismo sistema penitenciario que ya existía y existen
numerosos relatos verídicos, tanto literarios como gráficos, que
demuestran las falsedades vertidas por la intoxicación imperialista.
Tras
la Segunda Guerra Mundial, entre dos y tres millones de soldados
alemanes fueron capturados y encerrados en colonias penitenciarias.
Además, junto a ellos fueron capturados gran número de soldados de otras
nacionalidades que se pusieron vountariamente al servicio de los nazis:
italianos, rumanos, húngaros, finlandeses, croatas, suecos…
No obstante, como el trato de los soviéticos hacia los presos alemanes
era peor que hacia los de otras nacionalidades, muchos de ellos
ocultaron su verdadero país de origen.
Desde siempre se conocen numerosos testimonios gráficos de los prisioneros de guerra en los “gulags” soviéticos, que no ha sido publicados en la prensa imperialista por
razones obvias: no dan la imagen de crueldad que se espera de ellos.
Para alojar a los millones de prisioneros de guerra, la URSS construyó
300 nuevas colonias que, la mayor parte de las veces, no eran muy
grandes, ya que solían encerrar entre cien y mil presos. Muchas de ellas
fueron efímeros, ya que sólo se mantuvieron algunos meses, mientras que
otros duraron años.

Molotov, el ministro soviético de Asuntos
Exteriores, dijo que ningún preso regresaría a Alemania antes de que
Stalingrado fuera reconstruida. La mayor parte de ellos trabajaron en
explotaciones forestales y construcción de puentes y pantanos.

La jornada de trabajo de los presos era de ocho horas diarias como máximo, podían recibir visitas, mantener correspondencia e intercambiar paquetes con personas ajenas a la colonia. Todos los presos cobraban el mismo salario que estaba establecido para el sector e incluso cobraban extras en una cuenta bancaria, si así lo solicitaban. Una vez liberados, retiraban el dinero del banco antes de regresar a su casa.

Como es natural, hubo intentos de evasión. Entre 1942 y 1948 un total de 11.000 presos trataron de fugarse, algo que sólo lograron el 3 por ciento de ellos.

También se produjeron motines dentro de las colonias y campos de trabajo. Por ejemplo, en 1945 en Minsk los presos protestaron por la escasa alimentación que les suministraban. Colocaron barricadas en los edificios y secuestraron a los guardianes. Las negociaciones no prosperaron y la artillería soviética bombardeó la colonia. Murieron unas 100 personas.
La liberación de los presos se llevó a cabo progresivamente, empezando
en 1946 por los enfermos y los inválidos. Desde entonces hasta 1955,
cuando se firmó un acuerdo con Alemania, fueron liberados dos millones
de ellos.
Como pueden comprobar, a diferencia de las cárceles españolas, el empleo de cámaras fotográficas en el interior del ‘gulag’ estaba autorizado. No había nada que esconder.
 
Archivos fotográficos de Anatoly Egorov, Arkady Shaikhet, Georgy Zelma, Serguei Korshunov, Ivan Schagin, Viktor Temin y Arkady Chaikhet en http://www.russiainphoto.ru 

La única historia de las conspiraciones y las teorías de la conspiración empieza con la CIA

Sobre la expresión “teoría de la conspiración” conviene saber tres cosas. La primera es que surgió en Estados Unidos; la segunda es que surgió en 1964; la tercera es que la propagó la CIA.

Cuando en 1964 la Comisión Warren dio la versión oficial de que el asesinato de Kennedy había sido obra de un asesino actuando en solitario, el mundo estuvo al borde de extinguirse de un ataque multitudinario risa. Pero en la Casa Blanca las carcajadas de los demás siempre han importado muy poco.

Tras publicarse el informe, el New York Times aludió a cinco teorías sobre el magnicidio, conspiranoicas todas ellas, pero mucho más verosímiles de que las de la Comisión Warren. A partir de entonces la plaga se fue extendiendo.

En los años recientes, el término “teoría de la conspiración” aparece anualmente en 140 artículos del New York Times como promedio. En Amazon hay una categoría de libros dedicada a las “teorías de la conspiración” que incluye 1.300 obras. Una búsqueda en internet muestra millones de resultados para dicha expresión.

El profesor Lance de Haven-Smith, antiguo presidente de la Florida Political Science Association, publicó su libro “La teoría de la conspiración en Estados Unidos”, inaugurando el tratamiento académico del asunto (*).

Esta obra incorporó documentos confidenciales obtenidos gracias a la Ley de Libertad de Información que sugerían que fue la CIA quien generalizó el término “teoría de la conspiración”, al que le dio un sentido peyorativo como instrumento de manipulación de las opiniones políticas.

Cuando las implicaciones de las altas esferas de Washington, incluido el Presidente Lyndon B. Johnson, empezaban a salir a la luz como responsables del magnicidio, la CIA sacó su conejo de la chistera e inventó la “teoría de la conspiración” como algo peyorativo.

A partir de entonces la CIA demostró que es la mejor universidad del mundo. Sus doctrinas, sus palabras y sus informaciones sientan cátedra en todo el mundo, aprovechando el norme número de gregarios sumisos que proliferan por doquier.

En 1967 empezó a enviar directrices a sus sicarios en las redacciones y salas de prensa ridiculizando como “teorías de la conspiración” a todas aquellas hipótesis que contradecían la versión oficial del asesinato de Kennedy. Pero había que “matar al mensajero” y los autores de las mismas eran sujetos paranoicos, irracionales y padecían todo tipo de taras psiquiátricas.

Pero en su obra Lance de Haven-Smith va un poco más allá, asegurando que para que la campaña de la CIA triunfara, mucho antes se había preparado el terreno teórico que era necesario para ello. En la década de los cuarenta, dice, se dieron cambios importantes en la metodología política dominante en Estados Unidos que rebajaron la importancia de las explicaciones conspirativas en la historia.

Hasta entonces uno de los teóricos más influyentes en las teorías políticas de Estados Unidos era el historiador Charles Beard, que ponía el acento en el papel nefasto de las conspiraciones en el seno de la oligarquía dominante de Washington, favorables a un sector reducido aunque perjudiales para la gran mayoría.

En Estados Unidos las teorías políticas siempre han sido cutres y superficiales. No obstante, nunca pretendieron que todos los acontecimientos históricos tuvieran causas ocultas o secretas. No obstante, la existencia de tramas y conspiraciones siempre fue admitida por tratarse de una evidencia hisorica, de manera que investigarlas era unan de las tareas de los historiadores, absolutamente loable.

Pero Beard fue uno de los oponentes a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y al acabarse resultó marginado en el mundo académico, hasta que falleció en 1948. Lo mismo les ocurrió a otros historiadores que seguían las corrientes académicas tradicionales.

Dos intelectuales mediocres como Karl Popper y Leo Strauss se convirtieron en las nuevas estrellas de la bazofia política imperialista. Estados Unidos necesitaba un refuerzo ideológico y desde su nacimiento la CIA se encargó de ello, tanto en la biología, con la delirante campaña contra Lysenko, como en la sicología, la economía, la política o la historia.

Como buen lacayo ideológico de la burguesía monopolista, Popper negaba la existencia de conspiraciones en las altas esferas y criticaba a los historiadores que investigaban sobre ellas. Consideraba que la creencia en conspiraciones era una “enfermedad social” que había conducido al surgimiento del fascismo “y otras ideologías totalitarias”.

Leo Strauss es aún peor que Popper. No obstante, su crítica se basa en motivos totalmente opuestos. Las conspiraciones de las oligarquías son necesarias para mantenerlas alejada de la chusma y la gentuza ignorante que pretende influir sobre los asuntos políticos de un Estado.

Las conspiraciones les protegen de “la anarquía y el totalitarismo”, pero hay que tratar de que se mantengan secretas, alejadas de las miradas indiscretas de las masas. Según Strauss el problema de las conspiraciones no es que existan, ya que sí existen, sino que las masas las conozcan.

No hay nada mejor para el buen funcionamiento de la sociedad capitalista que mantener alejadas a las masas de los asuntos públicos mediante una buena y permanente conspiración, siempre que se mantenga en secreto. Incluso es conveniente para ello que el gobierno imponga una regulación estricta de los secretos oficiales. Eso es algo sobre lo que no se puede ni se debe investigar, de tal manera que si a algún curioso se le ocurre meter las narices en los secretos del Estado, hay que desacreditarlo como un loco, un bicho raro.

Hay cosas que los gobernantes no pueden decir y otras que siempre deben negar. “No hay pruebas ni las habrá”, dijo Felipe González en referencia a la conspiración del gobierno del PSOE y de los Estados español y francés en la creación y dirección de los GAL.

Ideológicamente Popper siempre fue un tendero cuya eficacia nunca dependió de la calidad de sus argumentos sino de que su insignificancia mide el tamaño intelectual de una clase social, la burguesía imperialista, y de sus académicos y universitarios, en la segunda mitad del siglo XX. Pero aunque las ideologías mediocres necesitan de autores igualmente mediocres, también necesitan influencias, enchufes y patrocinadores, que en el caso de Popper proceden de fuentes, como el magnate Soros.

La colusión de la insignificancia intelectual con las grandes fortunas causa los estragos a los que asistimos cada día, tanto en las universidades como en los medios.

En 1964 un inepto rematado como el profesor Richard Hofstadter criticaba lo que calificaba como un “estilo paranoico” muy asentado en el pensamiento político estadounidense propenso a creer en toda clase de conspiraciones. Eso era cierto y sigue siéndolo. No obstante, el propio Hofstadter tenía sus propias paranoias que, como es lógico, para él no eran tales. Creía que en México se escondían decenas de miles de tropas comunistas chinas preparadas para conquistar San Diego al asalto.

Les ocurre a todos los que despotrican contra los demás, acusándoles de conspiranoicos, empezando por el senador MacCarthy, que convirtió en política de Estado una pesadilla personal: el Comité de Actividades Antimericanas. Los comunistas se habían adueñado de las instituciones públicas y había que desalojarlos de ellas.

Todos esos charlatanes que en sus blogs despotrican contra las teorías de la conspiración están cortados por el mismo patrón impuesto por la CIA desde 1964. Quieren forjar intelectos a su imagen y semejanza: gregarios, dóciles, aborregados. A veces se atreven a llamarlo “comunidad científica”. El más minimo asomo de pensamiento crítico, diferente, debe desaparecer por completo.

El maccarhysmo de nuevo cuño vuelve a quedar en evidencia

A más de un lector el artículo que sigue a continuación le parecerá repetido, que ya lo ha leído, más de lo mismo, pero no es así. Lo que ocurre es que la intoxicación funciona por exceso, por esa abundancia de que “cuando el río suena…”

El viernes la prensa volvió a la carga en Estados Unidos con titulares como éste de USA Today: “Los rusos intentaron piratear los sistemas electorales en 21 Estados en vísperas de las elecciones presidenciales del año pasado, según han declarado varios funcionarios” del Departamento de Interior.

En efecto, suena aburrido, pero los que se tragan los noticiarios están absolutamente convencidos de ello y nada les resultaría menos extraño que la consecuencia lógica de ello: las elecciones presidenciales son nulas; Trump no es presidente.

Algunos, como la cadena por cable MSNBC, se indigna y levanta la voz: el Departamento de Interior lo sabía desde el mes de junio y no nos ha dicho nada hasta ahora. Trump les está ocultando a los votantes la piratería rusa.

La noticia vuelve a ser falsa, como no podía ser de otra manera. Uno de los Estados cuyos sistemas informáticos fueron pirateados es Winsconsin y la Associates Press ya ha desmentido las informaciones del Deparamento de Interior: al menos en ese Estado no hubo ninguna tentativa de pirateo.

A partir de ahí el portavoz del Departamento empieza a babosear: tienen pruebas de que los sistemas informáticos habían sido pirateados, pero no puede asegurar que eso haya tenido alguna relación con las elecciones presidenciales.

No obstante, la mentira es más gruesa aún: el administrador electoral de Winsconsin, Michael Haas, asegura que el Departamento de Interior le había asegurado que en su Estado no había habido ningún intento de intrusión informática.

A partir de entonces, al racimo se le empezaron a caer las uvas una a una. Otro de los Estados pirateados, California, dijo que tampoco habían padecido ninguna clase de piratería informática durante las elecciones.

Puestos ha sacar las trolas de los medios convencionales al aire contaremos algunas más. En junio tres periodistas de la CNN tuvieron que dimitir por reincidir en los bulos contra Rusia. La “noticia” aseguraba que un consejero de Trump, Anthony Scaramucci, mantenía relación con un fondo de inversiones.

Naturalmente el fondo era ruso porque si fuera francés, no habría ninguna noticia. Sería de lo más normal.

Más chorradas de la prensa. El Washington Post publicó que Rusia había pirateado la red eléctrica de Estados Unidos, una “noticia” a partir de la cual los cretinos de políticos de Washington empezaron a decir que lo que pretendía Putin era apagar las calefacciones para que la sufrida población norteamericana pasara frío en invierno.

Otra: el New York Times asevera que “los rusos” han utilizado Twitter para manipular la política de Washington y para demostrarlo se remiten a la opinión de un grupo que se ha creado hace dos meses, la Alianza para una Democracia Asegurada, del que forman parte sujetos tan execrables como Mike Morell, el antiguo director de la CIA.

Conclusión: los mentirosos profesionales se han convertido en fuente (naturalmente de la máxima fiabilidad para el New York Times).

La prensa está divulgando una lista negra de sitios de internet que son altavoces del Kremlin, como Drudge Report y, naturalmente, WikiLeaks, como aseguró The Guardian antes de lavarse su sucia boca de perro.

La conocida revista Fortune afirma que la bestia negra, la cadena Russia Today, ha tomado el control del archivo de vídeo C-Span.

Otra perla: Slate asegura que Trump ha creado un servidor secreto con un banco ruso.

¿Hace falta enumerar otra vez los desmentidos que fueron apareciendo?, ¿hace falta recordar que “quien golpea primero golpea dos veces”?, ¿que los desmentidos no sirven para nada?

Cuba: la mentira de los ataques sónicos

Jesús Arboleya

No existe un lugar más seguro para los diplomáticos norteamericanos que Cuba. Es común verlos correr por el Malecón, comer en los restaurantes más famosos o bañarse en las playas. Aquí nunca han tenido el temor de que los maten o secuestren, como ocurre en la mayor parte del mundo. Nada explica que esto haya cambiado, mucho menos que ocurriera debido al sinsentido de misteriosos “ataques sónicos” contra funcionarios de ese país.

Científicos de todas partes niegan la posibilidad de que algo como esto ocurra, el propio gobierno norteamericano asume su ignorancia en la materia y reconoce carecer de pruebas para culpar a Cuba, lo que explica menos que se tomen medidas contra el país.

El único argumento es que Cuba debe proteger -nadie sabe de qué- a los diplomáticos norteamericanos. Si Estados Unidos aplicara esta norma al resto del mundo, tendría relaciones con muy pocos países. Además, hay poca moral para decirle esto a un país cuyos diplomáticos sí han sido asesinados y atacados de la manera más brutal en territorio norteamericano.

Quizás la diplomacia y la objetividad periodística obligan a hablar usando términos como “supuestos”, “no identificados” o “no comprobados” para referirse a los pretendidos ataques sónicos, pero cualquier persona medianamente informada y con dos dedos de frente sabe que se trata de una soberana mentira. En Cuba hay ruido, quizás demasiado, pero no es ultrasónico ni infrasónico, más bien es lo suficientemente evidente y democrático, para afectarnos a todos por igual.

El asunto entonces es determinar la razón que impulsa al gobierno norteamericano a mentir de esta manera y utilizarlo como excusa para tomar medidas que dañan aún más el estado de las relaciones entre los dos países.

La primera hipótesis es que las agresiones a los funcionarios, sónicas o no, resultaron del uso de medios técnicos para labores de inteligencia por parte de Estados Unidos. Un cable de AP del 17 de septiembre, al que llamativamente la prensa no le dio mucha atención, cita a un funcionario de la NASA diciendo que el problema fue originado por equipos LRAD-RX, diseñados por la empresa American Technology Corporation (ATC), para las comunicaciones de la CIA con sus agentes.

Según esta fuente, cuando se conoció el daño a la salud que producía el uso de estos equipos se decidió su desmontaje, para lo cual era necesario suspender los servicios consulares y otras actividades de la embajada.

Primero se utilizó como excusa los daños causados por el huracán Irma, pero todo indica que después se ajustó al cuento de la protección de los funcionarios.

Esta versión no excluye otra mucho más integral, a tono con las características de ese gobierno. Para Donald Trump, la política exterior de Estados Unidos consiste en meterle miedo al mundo.

Su estilo de negociación nos recuerda al Padrino: si haces lo que digo voy a ser condescendiente contigo, sino, le corto la cabeza a tu caballo preferido.

No debe ser casual que individuos como el mexicano Jorge Castañeda, bien informado de los recovecos de la política norteamericana, declare que solo la intervención de Cuba puede conducir a la destitución del presidente Nicolás Maduro en Venezuela.

Es de suponer que presiones sobre Cuba se han ejercido en este sentido, pero Cuba no ha dejado de insistir en su apoyo al gobierno bolivariano. Que no le hagan caso molesta hasta el delirio a Donald Trump y está demostrado que no hacen falta ataques sónicos, para limitar su capacidad de escuchar a tanta gente que trata de controlar sus desboques.

El tercer elemento a tener en cuenta son las presiones de los sectores anticubanos ubicados en el Congreso. A Trump le sale barato complacerlos, a cambio de un apoyo que se torna desesperado en otros aspectos de la política doméstica y exterior de Estados Unidos, así como para la supervivencia de su propio gobierno, acusado e investigado por todas partes.

En resumen, los “supuestos” ataques sónicos han venido de perilla para desencadenar una tormenta perfecta contra Cuba, que incluye atemorizar a los viajeros norteamericanos y la cancelación indefinida de otorgamiento de visas, lo que coloca a Cuba, sin que se diga explícitamente, entre los países vetados para que sus ciudadanos viajen a Estados Unidos.

Esto ocurre cuando Cuba transita por una difícil situación económica, agravada por los enormes destrozos provocados por el paso del huracán. No es de extrañar que no haya habido un solo gesto solidario por parte del gobierno norteamericano hacia el pueblo cubano, sino todo lo contrario. En realidad el sistema estadounidense no está diseñado para ayudar a resolver crisis, sino para agudizarlas, hasta el punto que los países afectados no tengan otra alternativa que rendirse a sus pies. Al parecer, esa es la lectura que están haciendo del caso cubano.

Contrario a lo que podía pensarse hace solo unos meses, la convivencia con Estados Unidos se torna cada día más complicada para Cuba. Paradójicamente, la razón estriba en la debilidad de un gobierno como el de Donald Trump, incapaz de lidiar con sus propias limitaciones y actuar con la altura que dignifica la política, incluso en el caso de los imperios.

https://nuevatrinchera.wordpress.com/2017/10/03/cuba-eua-la-mentira-de-los-ataques-sonicos/

Twitter censura 200 cuentas ‘rusas’ porque contribuyeron a la victoria electoral de Trump

El jueves Twitter desactivó cerca de 200 cuentas “vinculadas a Rusia” en el marco de la investigación sobre la injerencia de Moscú en las elecciones estadounidenses del pasado año.

Al demócrata Mark Warner, que forma parte de la Comisión de Inteligencia del Senado estadounidense, las medidas le parecen insuficientes.

Warner citó a los altos cargos de Twitter para que testificaran como parte de la investigación. A principios de este mes, los capitostes de Facebook también tuvieron que comparecer ante la comisión.

Los diputados de ambos partidos están empeñados en hacer creer al mundo que “Rusia” ha jugado un papel fundamental a la hora de extender propaganda e información “sin contrastar” (quieren decir falsa) en las redes sociales, lo que contribuyó a la victoria electoral de Trump.

¿Hubieran sido diferentes las cosas si “Rusia” hubiera llamado a votar por Clinton, es decir, si hubiera optado por la candidatura perdedora?

Warner ha indicado que los cabecillas de Twitter han dejado sin contestar numerosas cuestiones sobre Rusia y el uso de su red social, que aún es una herramienta de manipulación por parte de terceros países.

La queja es tan cínica que no se extiende al hecho de Twitter sea una herramienta de manipulación de Estados Unidos contra terceros países. Sólo les interesa el recorrido en dirección contraria.

El senador demócrata ha aseverado que las declaraciones de los miembros de Twitter han resultado “profundamente decepcionantes a la par de inadecuadas”. La intervención de la multinacional ante la Comisión de Inteligencia muestra que Twitter no entendido la gravedad del asunto, ha manifestado Warner.

Sometida a las presiones políticas, la red social ha censurado 22 cuentas que estaban conectadas a 500 cuentas falsas de Facebook “relacionadas con Rusia” y que, además, ha eliminado otras 179 cuentas que también presentaban “algún tipo de vinculación”.

Puestos a culpabilizar a Rusia, el miércoles el senador estadounidense del Partido Republicano por el estado de Oklahoma James Lankford también acusó a lo que calificó como varios “trolls rusos” de la actitud de los jugadores de la Liga de Fútbol Americano (rugby) que hincaron la rodilla en el suelo en señal de protesta mientras sonaba el himno de Estados Unidos antes del comienzo de un partido.

Lo dicho: han perdido el sentido del ridículo, aprovechando que a los usuarios se les mantiene en la más absoluta ignorancia acerca de los instrumentos informáticos que tienen entre sus manos.

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