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Kennedy: otra vez un proscrito para la Casa Blanca

Desde que Robert Kennedy anunció que se postulaba como candidato a la elecciones presidenciales por el partido demócrata, es decir, contra Biden, el New York Times no se cansa de publicar artículos en su contra. Aunque la mayor parte de ellos se incluyen entre las noticias, no son otra cosa que editoriales y artículos de opinión, sesgados y manipulados.

El 11 de julio el columnista Farhad Manjoo titulaba uno de ellos “Por qué me arrepiento de haber debatido con Robert F. Kennedy Jr”. Se refería a una polémica de 2006 sobre la legitimidad de la victoria electoral de Bush sobre Kerry dos años antes (1).

La moraleja del plumífero no dejaba lugar a dudas: Kennedy se muestra crítico hacia todo y pone en duda hasta los resultados de las elecciones. “Discutir las elecciones simplemente no es bueno para la democracia”, dice Manjoo.

Por definición, en una democracia no hay pucherazos y todos deben aceptar los resultados electorales, por más que los fraudes se multipliquen, una convocatoria detrás de otra.

En 2020 les tocó el turno a los republicanos, que protestaron por el pucherazo de los demócratas, llegando al extremo de simular un intento de golpe de Estado del que acusaron a Trump.

Manjoo escribe sin frenos y llama conspiranoico a Kennedy porque, por definición, en una democracia no caben dudas ni vacilaciones. Por eso los pucherazos se reparten entre los dos partidos. En unas elecciones les toca a los demócratas y las siguientes a los republicanos.

Con la ciencia pasa lo mismo que con la democracia. Es algo de lo que nadie debe discutir, sobre todo si no tiene títulos académicos. Por definición, a Kennedy lo tienen etiquetado como antivacunas y no sirve de nada que él lo desmienta cada vez que tiene una oportunidad.

Las personas que opinan así son proscritos, por definición, y nadie debería debatir con ellos. La consigna es “las vacunas salvan vidas” y la democracia no está para hablar, sino todo lo contrario: para tapar la boca a los disidentes.

El pretexto de la desinformación es una variante y un pretexto para la censura y, según el New York Times, el candidato Kennedy es un propagador de falsedades, por lo que debe ser silenciado (2). Siempre que tiene oportunidad, Kennedy afirma que la CIA mató a su tío en 1963. Es otra teoría de la conspiración a la que nadie debería prestar atención.

En fin, nada de lo dice Kennedy es cierto, ni está demostrado, ni tiene pruebas. “Es un excéntrico. Sus puntos de vista son una mezcolanza de fantasías de derecha mezcladas con restos del progresista que una vez fue”, asegura Paul Krugman en el mismo periódico (3). Quien se mantiene siempre fiel al progresismo es, sin duda, el New York Times, de cuyas opiniones no cabe dudar.

Además es un perdedor porque las opiniones favorables a las vacunas van ganando, dice otro artículo (4). Como en cualquier deporte, lo importante es el resultado. Quizá el otro equipo jugó mejor y mereció ganar, pero perdió. No hay que darle más vueltas. “No se preocupe por los escépticos”, dice la firmante. No discuta con ellos, no polemice, no trate de convencerles. No merece la pena porque ¡vamos ganando adeptos a las vacunas!

A estas alturas, la manipulación del New York Times es evidente porque hoy el foco de atención se ha trasladado de las vacunas a la Guerra de Urania, donde las posiciones de Kennedy tampoco gustan nada a los carniceros y los traficantes de armas.

Quizá el New York Times tenga suerte y el partido demócrata no designe a un proscrito como Kennedy. Se va a librar de tener que debatir. Cuando se trata de repetir el mismo mensaje una y otra vez, todo es mucho más sencillo. No hay que ponerse a pensar. Les basta con un candidato senil como Biden. Es mucho más fácil de manejar.

(1) https://www.nytimes.com/2023/07/11/opinion/conspiracy-theory-debate-rfk.html
(2) https://www.nytimes.com/2023/07/06/us/politics/rfk-conspiracy-theories-fact-check.html https://archive.is/NFgLW
(3) https://www.nytimes.com/2023/07/06/opinion/robert-kennedy-jr-silicon-valley.html
(4) https://www.nytimes.com/2023/07/05/opinion/kennedy-vaccines.html

La intoxicación da un paso adelante: el Club de Amigos de la OTAN

Una mentira puede dar la vuelta al mundo antes de que la verdad pueda ponerse los pantalones, dice Jordan Maris, que es el típico parásito del Parlamento Europeo. Pero la frase la soltó en relación con la NAFO, uno de los movimientos que trata de impulsar, que es una especie de Club de Amigos de la OTAN. Si la Unesco tiene ese tipo de fans, ¿por qué no la OTAN?

La NAFO y Jordan Maris son otro de esos signos de la posmodernidad: jóvenes, digitales, desenfadados, alegres y abiertamente imperialistas. Hasta ahora los intentos de combatir la propaganda rusa con la verdad no han sido efectivos. No sirve de nada decir la verdad y, por lo tanto, hay que pasar al menosprecio, el chiste, el ridículo y los memes. “Nos estamos burlando abiertamente de ellos”, los rusos, reconoce Maris.

Ivana Stradner, miembro de la NAFO y del periódico ucraniano Kyiv Post, propone lo mismo: contrarrestar las declaraciones oficiales rusas con ridículos perros de dibujos animados porque “el humor es tremendamente importante para la sociedad rusa”.

En lugar de desacreditar las afirmaciones rusas, la NAFO lanza memes en las redes sociales contra los diplomáticos rusos que son “tan absurdos que realmente no pueden contrarrestar eso y responder”, dijo. “Aquí es donde creo que la NAFO está haciendo un trabajo maravilloso”.

La NAFO (North Atlantic Fella Organization) es uno de los ejércitos de trolls dedicados a la desinformación en línea que inicialmente se creó para recolectar donaciones para los mercenarios de la Legión Georgiana que luchan en las filas del ejército ucraniano.

El ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, ha reservado una mención especial para los guerreros en línea que defienden a la OTAN. “Normalmente expresamos gratitud a nuestros socios internacionales por la asistencia de seguridad”, escribió el ministro. “Pero hoy queremos saludar a una entidad única: la Organización de Seguidores del Atlántico Norte. Gracias por su feroz lucha contra la propaganda y los trolls del Kremlin. ¡Os saludamos, muchachos!”

Reznikov ha adoptado con orgullo su propio avatar de perro, una señal de la importancia de la intoxicación en línea, que presume de ser “transversal” porque tiene unos destinatarios muy especiales: todos esos antimperialistas declarados que justifican a Rusia a la luz de las agresiones pasadas dirigidas por la OTAN en los Balcanes o Irak.

Como ha escrito Stradner en Tweeter: “#NAFOfellas usa las armas más poderosas: memes (no) sofisticados y sátira para herir los sentimientos de los trolls rusos sensibles. Y sí, ganaremos la guerra de la información”.

La OTAN y sus acólitos han renunciado a razonar y exponer argumentos porque carece de ellos. Ha llegado el momento de la burla y los ataque personales, que son la fase superior de la intoxocación.

Biden exhibe el maletín nuclear durante sus viajes

En un contexto de guerra mundial sumada a la amenaza nuclear, los medios de comunicación han puesto especial énfasis en el maletín nuclear que acompaña a Biden en sus viajes al exterior.

Cuando el inquilino de la Casa Blanca visitaba al primer ministro inglés, Rishi Sunak, se preocupó de que los fotógrafos dejaran constancia de que no abandona nunca el maletín, como se preocupa de destacar el medio británico Mirror: un ayudante militar y miembro de las fuerzas armadas sigue de cerca a Biden con la pesada carga a cuestas.

Esta nueva aparición del maletín que contiene todo lo necesario para que el jefe de la Casa Blanca autorice el despliegue de armas nucleares, es un mensaje dirigido a Putin que no necesita palabras.

Al otro lado de la trinchera Medvedev ya había respondido de la manera que cabía esperar, al más puro estilo de los últimos tiempos: “¿Ha pasado la amenaza del conflicto nuclear? No, no lo hizo. Ella aumentó. Cada día que se entregan armas extranjeras a Ucrania, finalmente se acerca este mismo apocalipsis nuclear”.

La reunión entre Biden y Rishi Sunak tuvo lugar en vísperas de una cumbre de la OTAN en Vilnius, Lituania. Los miembros de la alianza imperialista deben decidir sobre el ingreso de Ucrania en la OTAN, que será negativo.

En Kiev verán traicionadas, una vez más, sus promesas de convertirse en el Checkpoint Charlie del siglo XXI.

Rusia habrá triunfado porque no podía ser de otra manera. La OTAN ha llevado el pulso hasta el final y lo ha perdido. De eso no cabe ninguna duda. Ahora el balón está en el otro tejado. La cuestión es hasta dónde va a llevar Rusia la guerra, aunque quizá a la OTAN lo que le interese sea mantener la tensión indefinidamente, que es a lo que nos acostumbró durante la Guerra Fría.

En una guerra así, tan poco convencional, cuando la artillería no suena, lo que aparecen son ambas cosas: el maletín y Checkpoint Charlie.

(*) https://www.mirror.co.uk/news/us-news/joe-bidens-nuclear-briefcase-spotted-30433469.amp

 

Soldados, mercenarios, cazarrecompensas

Las tropas rusas reciben bonificaciones por cada tanques Leopard de fabricación alemana que consigan destruir, o por cada blindado suministrado por Estados Unidos a Ucrania, asegura la agencia Reuters.

Destruir un blindado enemigo da derecho al soldado ruso a una prima de 50.000 rublos (546,62 euros) y un tanque a 100.000 rublos.

Los pilotos y operadores de defensa aérea reciben 300.000 rublos por cada avión o helicóptero ucraniano destruido, y el Ministerio de Defensa ruso no ha descartado conceder medallas al mérito a los soldados con mejores resultados.

No sólo los de Wagner: todos los soldados rusos son cazarrecompensas. Trabajan por el beneficio y el Ministerio ruso de Defensa recompensa la productividad, como cabía esperar.

Es lo propio de un país capitalista que se precie. Se acabaron los discursos patrióticos, ideológicos o religiosos. Los mercados de Wall Street y de la City deberían alegrarse.

Por el contrario, los soldados ucranianos van a frente gratis y henchidos por el orgullo de luchar contra los invasores, liberar un territorio sagrado y bla, bla, bla, bla, bla…

La credibilidad de los medios sigue cayendo en todo el mundo

Cada año el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo publica un informe sobre las informaciones digitales. En la última edición entrevistaron a más de 93.000 personas de 46 países sobre una serie de temas relacionados con las noticias en línea, desde la percepción de la cobertura mediática de la guerra de Ucrania hasta la evolución de los hábitos informativos.

Del estudio se desprende que la confianza general en los medios de comunicación disminuyó en 21 de los 46 países analizados, mientras que en 18 se mantuvo al mismo nivel y sólo en 7 aumentó (*).

Finlandia tiene la mayor proporción de personas que dicen confiar en los medios de comunicación con mayor frecuencia, con un 69 por cien de los encuestados, 4 puntos más que hace un año. Estados Unidos sigue a la cola, al mismo nivel que Eslovaquia, con sólo un 26 por cien de personas que creen que la mayor parte de la información difundida por los medios de comunicación es fiable.

Según Reuters, aunque la mayoría de los ciudadanos de los países encuestados se mantienen comprometidos e informados con regularidad, los países con los niveles más bajos de confianza, como Estados Unidos, Reino Unido y Francia, son también aquellas en las que más prevalece la “huida selectiva de noticias”. Entre las razones aducidas para evitar la lectura de determinadas noticias, muchos citan el carácter redundante y deprimente de la actualidad.

En España, según un estudio de Digital News Report de 2020, la confianza en los medios disminuye cada año. El porcentaje de los que se fían de las noticias es similar al de los escépticos.

El nivel de confianza en los medios está muy por debajo de la media europea. Sólo el 36 por cien de los lectores se fía de las noticias, el nivel más bajo desde 2015. También decae la confianza en la información distribuida por redes sociales (23 por cien) o buscadores (32 por cien).

A pesar de ser su canal favorito para informarse, sólo un 24 por cien de los más jóvenes confía en las redes sociales, 13 puntos menos que en 2019.

(*) https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/digital-news-report/2022/

Un caso de manual de desinformación mediática: la caída de Bajmut

Nuestra lengua evoluciona constantemente. Parte de esta evolución es ascendente, gracias a la inventiva de personalidades creativas o escritores comerciales. Por otro lado, es descendente, impulsada por los poderes fácticos que buscan manipular y controlar los procesos de pensamiento de la población en general.

Mi breve ensayo de hoy trata de este último fenómeno y de la introducción de la palabra “desinformación” en el lenguaje cotidiano. Esta palabra tiene una frescura encantadora, a diferencia de la palabra “propaganda”, que es anticuada y repulsiva.

La palabra “desinformación” tiene un contexto temporal e intencional específico: la utilizan los poderes fácticos y los grandes medios de comunicación que controlan para denigrar, marginar y suprimir las fuentes de información militar, política, económica y de otro tipo que puedan contradecir el discurso oficial del gobierno y diluir así el control de los que detentan el poder sobre la población en general. Para eliminar la “desinformación” de la vida pública, Estados Unidos y los Estados miembros de la Unión Europea prohíben RT y otros medios de comunicación rusos en internet y en los canales de televisión por satélite y por cable. En Europa, la censura varía de un país a otro y es probablemente más radical en Francia y Alemania. Podría pensarse que estos Estados europeos están realmente en guerra con Rusia y no se limitan a echar una mano a Kiev.

En realidad, son estos Estados censurados y los medios de comunicación que transmiten sus mensajes con precisión taquigráfica en los medios impresos y electrónicos los que, día tras día, alimentan a la población con desinformación. Esta desinformación está cínicamente compuesta y consiste en una mezcla tóxica de “spin”, es decir, en una interpretación engañosa de los acontecimientos y mentiras descaradas.

La batalla por la ciudad de Bajmut, en la región del Donbas, o Artyomovsk, como se la conoce en Rusia, que ha durado meses, ha sido descrita de diversas maneras desde las altas esferas de Washington, Londres y Berlín. Cuando el resultado probable no estaba claro, la defensa de Bajmut se describió como heroica y una demostración del valeroso espíritu de lucha de los ucranianos.

Las cifras de bajas publicadas por Kiev, y luego pregonadas por Washington, sugerían que los rusos estaban desperdiciando tontamente las vidas de sus combatientes al utilizar oleadas de atacantes humanos al estilo de la Primera Guerra Mundial que eran diezmados por los defensores. El mensaje era: las vidas rusas son baratas. El hecho de que la artillería rusa sobre el terreno superara en número y rendimiento a la ucraniana en una proporción de cinco a siete fue admitido libremente por los propagandistas occidentales que abogaban por aumentar los suministros a Kiev. No obstante, publicaron informes de bajas para los rusos que invertían la correlación de fuerzas. Se asumió, por supuesto correctamente, que la población era demasiado perezosa o desinteresada para echar cuentas.

En un momento dado, los asesores de Washington, Londres y Berlín dijeron que la defensa ucraniana de Bajmut tenía sentido porque inmovilizaba a las fuerzas rusas y daba tiempo a los ucranianos para entrenar y posicionar a sus hombres para la anunciada “contraofensiva” en la que invadirían las posiciones rusas en puntos seleccionados a lo largo de la línea de batalla de 600 millas y abrirían una brecha hasta el Mar de Azov, allanando el camino para la recaptura de Crimea. Eran palabras y ambiciones grandiosas para justificar la continuación y el aumento de la ayuda militar occidental a Kiev.

En otro momento, los charlatanes dijeron que sería mejor que Ucrania dejara de perder hombres en Bajmut y lanzara en su lugar esta tan cacareada contraofensiva. Entonces nos dijeron que Bajmut era sólo una fantasía rusa, que no tenía ningún valor estratégico.

Durante las dos últimas semanas, el mando ruso ha estado emitiendo informes diarios sobre la captura gradual de Bajmut por parte de las fuerzas rusas, kilómetro cuadrado a kilómetro cuadrado. Nos dijeron que controlaban el 75 por cien, luego el 80 por cien y, más recientemente, más del 90 por cien de la ciudad propiamente dicha, mientras que los bombardeos de artillería de los restantes edificios residenciales de gran altura utilizados por los defensores ucranianos para los ataques de francotiradores y los informes de inteligencia sobre los movimientos de las tropas rusas pulverizaban todo a su paso.

En ese momento, la atención de los medios de comunicación occidentales que defendían la verdad frente a la desinformación rusa se centró en los “éxitos” ucranianos en la reconquista de las localidades situadas en los flancos de Bajmut. Hace tan sólo tres días, el New York Times informaba a sus lectores de que estos “avances” ucranianos ponían a las fuerzas rusas que mantenían la propia ciudad en peligro de verse rodeadas y obligadas a rendirse o morir. La posibilidad de que las ofensivas de flanqueo sólo tuvieran por objeto facilitar la retirada de los últimos soldados ucranianos de Bajmut y fueran toleradas por los rusos para evitar combates sangrientos a muerte, parece que no se le pasó por la cabeza a nadie en el New York Times.

Yevgeny Prigozhin, el dirigente del grupo Wagner que libró la mayor parte de los combates contra Bajmut sobre el terreno, reivindicó la victoria total a mediodía de ayer. Por la noche, el Presidente Vladimir Putin anunció a la opinión pública rusa la captura de Bajmut. Alegres mensajes de felicitación inundaron los servicios de mensajería de internet rusos, mientras la opinión pública celebraba una victoria tan emblemática como la batalla de Stalingrado.

Mientras tanto, los defensores de la opinión pública occidental contra la “desinformación” rusa se devanaban los sesos pensando qué decir. El New York Times de esta mañana sigue hablando de una batalla indecisa por Bajmut, haciendo hincapié una vez más en el control ucraniano de los flancos.

Dadas las pérdidas en hombres y material que han sufrido en la defensa de Bajmut, la rendición de la ciudad a los rusos será un duro golpe para la moral de los combatientes ucranianos cuando finalmente se admita. También lo será la suerte de su comandante en jefe, el general Zaluzhny, que, según fuentes rusas, lleva dos semanas hospitalizado y permanece en estado crítico después de que un ataque ruso contra un centro de mando regional matara a la mayoría de los altos mandos que le rodeaban. Este es un testimonio del increíble éxito de la inteligencia militar rusa en la gestión de su potencia de fuego.

Mientras tanto, la atención de los medios de comunicación occidentales sobre Ucrania se desvía convenientemente hacia los viajes sin escalas del presidente Zalensky desde su gira europea a Oriente Medio, donde asistió a la reunión de la Liga Árabe, y luego, en un avión militar francés, a la reunión del G7 en Hiroshima, donde habló con otros jefes de Estado y se unió a ellos para las obligatorias fotos de grupo. Todo el mundo habla de cuándo aceptará oficialmente Estados Unidos enviar F16 a Kiev. Para los difusores occidentales de desinformación, se trata de una maravillosa distracción de una guerra que claramente va mal para Kiev y, en particular, una distracción de la contraofensiva que cada día parece menos probable que los ataques militares rusos contra los centros de mando y almacenes de armas ucranianos.

La columna de humo y ceniza radiactiva que se elevó desde el depósito británico de proyectiles de artillería de uranio empobrecido de Jmelnitsky, en el oeste de Ucrania, tras un ataque con misiles rusos, así como los graves daños causados a las instalaciones de defensa antiaérea Patriot, cerca de Kiev, por un misil hipersónico ruso Kinzhal, nos dicen algo sobre el destino de los futuros suministros de armas occidentales a Ucrania. Es interesante preguntarse cuánto tiempo más aguantarán los militares o los políticos ucranianos a su atareado presidente mientras el país desciende a los infiernos.

Gilbert Doctorow https://gilbertdoctorow.com/2023/05/21/the-western-media-disinformation-campaign-fall-of-bakhmut-a-case-in-point/

Estamos nadando en un océano de mentiras oficiales

En junio de 1971, en plena Guerra de Vietnam, el Dr. Daniel Ellsberg (1), analista militar de la Rand Corporation e investigador asociado del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), publicó en el New York Times y en el Washington Post lo que se conoció como los “Papeles del Pentágono”, 47 volúmenes de documentos confidenciales que contenían unas 7.000 páginas de informes secretos del gobierno que documentaban la implicación de Estados Unidos en “trucos sucios” y acciones ilegales bajo las presidencias de Truman, Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon. Los documentos demostraban que los sucesivos presidentes de Estados Unidos habían mentido al pueblo estadounidense, que se habían organizado banderas falsas, difundido “noticias falsas” y emitido narrativas falsas por los sucesivos Secretarios de Defensa. Como escribió un redactor del New York Times, “la administración Johnson había mentido sistemáticamente, no sólo al público sino también al Congreso, sobre un tema de trascendental interés nacional” (2).

Las implicaciones racionales de los Papeles del Pentágono fueron expuestas sucintamente al entonces presidente Richard Nixon por su jefe de gabinete H.R. Haldeman. La conclusión era que, a través de tales revelaciones, el pueblo estadounidense sentiría que “no se puede confiar en el gobierno; no se puede creer lo que dicen; y no se puede confiar en su juicio […] la infalibilidad implícita de los presidentes, que ha sido una cosa aceptada en Estados Unidos, se ve gravemente perjudicada por esto, porque muestra que […] el presidente puede estar equivocado” (3).

Nixon solicitó una orden judicial para impedir que se siguiera publicando, pero perdió el caso ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos (4), que dictaminó por 6 a 3 que la publicación era legal porque la libertad de prensa es uno de los “pilares modernos” de los derechos de la Primera Enmienda (5).

Retrospectivamente nos damos cuenta de que el Dr. Ellsberg actuó éticamente y prestó un servicio necesario al pueblo estadounidense al revelar crímenes que se estaban cometiendo en nuestro nombre, pero que los sucesivos gobiernos encubrían o negaban. Como dijo el Dr. Ellsberg cuando se entregó al Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Massachusetts el 28 de junio de 1971, “sentí que como ciudadano estadounidense, como ciudadano responsable, no podía seguir cooperando en la ocultación de esta información al público estadounidense. Lo hice claramente bajo mi propio riesgo y estoy dispuesto a responder de todas las consecuencias de esta decisión (6). De hecho, como yo mismo escribí en un libro sobre el secretismo en el gobierno, el secretismo es un facilitador del crimen y un facilitador del negacionismo” (7).

Matar al mensajero

Posteriormente, Ellsberg fue acusado en virtud de la arcaica Ley de Espionaje (de 1917, promulgada tras la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial), con cargos de espionaje, robo y conspiración que podrían haberle supuesto 115 años de cárcel. Durante su juicio en 1973, Ellsberg trató de explicar sus acciones, a saber, que los documentos estaban ilegalmente clasificados para ocultárselos no a un enemigo, sino al público estadounidense. Sin embargo, el Tribunal dictaminó que este argumento era “irrelevante”, por lo que Ellsberg fue silenciado antes de que pudiera empezar. En 2014 Ellsberg escribió en The Guardian que su “abogado, exasperado, dijo que ‘nunca había oído hablar de un caso en el que no se permitiera a un acusado decir al jurado por qué hizo lo que hizo’. El juez respondió: ‘Bueno, ahora está escuchando uno’. Y así ha sucedido con todos los denunciantes posteriores que han sido acusados” (8). Sin embargo, el abogado de Ellsberg, el profesor de Harvard Charles Nesson (9), consiguió demostrar que el gobierno había realizado escuchas ilegales y que la acusación había ocultado a la defensa pruebas cruciales. El juicio duró cuatro meses y terminó con la desestimación de todos los cargos. El Dr. Ellsberg se convirtió en el denunciante más famoso de la historia de Estados Unidos, y algunas personas llegaron a comprender que había límites necesarios al secretismo y a lo que los gobiernos estaban autorizados a hacer. Lejos de ser traidores, los denunciantes eran ciudadanos con conciencia y responsabilidad cívica, verdaderos defensores de los derechos humanos.

Quien lea hoy los Papeles del Pentágono puede tener una sensación de “déjà vu”, pero cuando hace 50 años leí los informes, experimenté decepción ante los funcionarios de nuestro gobierno, luego tristeza y después ira. Mi idealización de un gobierno bajo el imperio de la ley, un gobierno comprometido con el bienestar del pueblo estadounidense, comprometido con la construcción de un mundo justo, se vino abajo. Me gustara o no, tuve que aceptar que personas en las que hasta entonces había confiado, me habían defraudado a mí y a todo Estados Unidos. La guerra de Vietnam no fue una “guerra civil”, sino una clara agresión de Estados Unidos contra el pueblo de Vietnam, no por su bienestar ni por el nuestro, sino para satisfacer a los ideólogos de los think tanks estadounidenses, al complejo militar-industrial, ya condenado por Eisenhower en 1961 (10), y a quienes inventaron la teoría del “dominó”. Las mentiras y las banderas falsas estaban en todos los medios de comunicación, y muchos de mis amigos del instituto y de la universidad se habían presentado voluntarios para luchar por la “democracia” en Vietnam. Tres de mis amigos murieron. Renunciaron a sus vidas no por la “democracia” ni por la “justicia”, sino por las ilusiones geopolíticas de algunos megalómanos e “intelectuales” malintencionados de Washington. Me acordé de la cita atribuida a Samuel Johnson: “El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones” (1791).

En 2017 20th Century FOX estrenó el drama histórico The Post (11), dirigido por Steven Spielberg, centrado en el papel desempeñado por el Washington Post en la reivindicación de la libertad de prensa y el derecho del pueblo estadounidense a saber lo que se hace en nuestro nombre. Merece la pena volver a escuchar los diálogos entre los personajes reales. Meryl Streep convence como la editora del Post, Katharine Graham, y Tom Hanks como el editor ejecutivo del Post, Ben Bradlee.

¿Armas de destrucción masiva?

Adelantémonos ahora a la “Tormenta del Desierto” y a la guerra contra Irak por su invasión de Kuwait en 1990, la trampa tendida a Sadam Husein por funcionarios estadounidenses, las mentiras propagandísticas utilizadas para convencer al pueblo estadounidense de que Sadam era otro Hitler (12). Pensemos en el período previo al bombardeo de Yugoslavia por la OTAN en 1999 (13), las exageraciones deliberadas sobre la limpieza étnica en Kosovo y los anacronismos practicados después de la guerra para justificarla retroactivamente (14). Cambien los nombres y los lugares, y tendremos escenarios similares de mala conducta gubernamental, secretismo, encubrimiento, banderas falsas, narrativas falsas e historias de atrocidades (15) como en los Papeles del Pentágono. Podemos repasar la continua guerra de la información destinada a justificar la pretensión estadounidense a la hegemonía mundial, justificándola a los ojos del pueblo estadounidense, para que parezca plausible, que lo que dice nuestro gobierno es verdad y que lo que hace el gobierno es justo.

Las pruebas están por todas partes en internet y en libros de investigación académica. Sólo es necesario abrir los ojos, leer, discutir con nuestros amigos. Pero primero debemos despojarnos de las escamas que cubren nuestros ojos y aceptar lo que el pueblo estadounidense aceptó en 1971, que nuestro gobierno miente sistemáticamente. Hemos visto escenarios similares en relación con nuestras guerras en Yugoslavia (16), Afganistán (17), Irak (18), Libia (2011) (19), Siria (en curso) (20), en relación con los acontecimientos de Maidan (21) en 2014, en Crimea (22) y el Donbas, y en la guerra por poderes de Estados Unidos y la OTAN en Ucrania desde 2022. Estamos nadando en un océano de mentiras oficiales. Lo más revelador es la participación y la negación de Estados Unidos de la voladura de los gasoductos NordStream (23).

Ahora volvamos a la manipulación oficial de la opinión pública revelada en los Papeles del Pentágono. ¿Por qué no hemos aprendido nada de aquellas revelaciones? Y después de las espectaculares mentiras que nuestros gobiernos nos contaron sobre Sadam Husein y sus armas de destrucción masiva, después de la vergüenza de mentir descaradamente ante el Consejo de Seguridad de la ONU (24), después de la revelación de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Irak y Afganistán por Wikileaks, ¿cómo podemos creer cualquier cosa que nos digan el Departamento de Estado o el Pentágono?

Un enemigo indispensable: Rusia

Daniel Ellsberg estaba y está en el lado correcto de la historia y del sentido común cuando nos recuerda que a pesar de toda la gestión narrativa de nuestro gobierno, “una guerra fallida es tan rentable como una victoriosa […] Es el viejo eslogan latino, Cui Bono, ¿quién se beneficia? […] Después de todo no somos una nación europea y no tenemos ningún papel particular en la Unión Europea. Pero en la OTAN -que es como dice la mafia Cosa Nostra, lo nuestro- controlamos bastante la OTAN y la OTAN nos da una excusa y una razón para vender ahora enormes cantidades de armas a las naciones del antiguo Pacto de Varsovia […] Rusia es un enemigo indispensable” (26).

Hoy, más que nunca, necesitamos una prensa libre, pero no la tenemos. Necesitamos periodistas de investigación como Seymour Hersh, pero son una especie casi extinguida. Necesitamos medios de comunicación alternativos vigorosos que nos den la información que la “prensa de calidad” suprime. Necesitamos académicos con valor y honestidad intelectual como los profesores Nils Melzer (27), John Mearsheimer (28), Jeffrey Sachs, Richard Falk, que acepten el factum de que deben pagar un precio por su compromiso con la verdad y el Estado de Derecho. Necesitamos denunciantes que sepan exactamente lo que ocurrió con el bombardeo de los oleoductos Nordstream. El silencio en estos casos no es honorable. Significa encubrir actividades terroristas.

Necesitamos documentales y películas de Hollywood que eduquen al gran público sobre lo que está ocurriendo hoy y cómo afectará al futuro no sólo de los estadounidenses, sino también del resto del mundo. Necesitamos una nueva superproducción de la 20th Century Fox como The Post, con una historia sobre las mentiras y encubrimientos del período previo a las guerras de Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, Siria y Ucrania. Necesitamos documentales serios sobre el programa de “entregas extraordinarias”, sobre la tortura en Abu Ghraib y Guantánamo, sobre el bombardeo de los gasoductos Nordstream. ¿Quién interpretará los papeles de George W. Bush, Barak Obama, Donald Trump, Joe Biden, Antony Blinken y Victoria Nuland? ¿Quién interpretará los papeles de Julian Assange, Edward Snowden (29), Chelsea Manning (30), Jeffrey Sterling (31), John Kiriakou (32)? No sugiero una película con una simple trama binaria: el bien contra el mal. Me refiero a una película con todas las complejidades que requiere un equilibrio de intereses, que dilucide la crisis de conciencia de los funcionarios del gobierno que sacrifican la verdad a la conveniencia, de los “patriotas” que sólo ven “mi país bien o mal” y que son incapaces de comprender que el patriotismo a largo plazo requiere verdad y sabiduría. Una película así debería hacer palpable el miedo existencial de los denunciantes, que asumen enormes riesgos personales, porque tienen que hacerlo, porque su conciencia les obliga a actuar. En este contexto, también es importante revisar la persecución de Julian Assange y la complicidad de los medios de comunicación en su persecución. ¿Queda algo de la lógica en la sentencia del Tribunal Supremo en el caso New York Times Co. contra Estados Unidos, 1971, o en la sentencia absolutoria en el caso contra Daniel Ellsberg 1973?

Una de las lecciones que aún debemos aprender es que, dado que todos los gobiernos mienten, unos más y otros menos, debemos exigir transparencia y responsabilidad a todos nuestros cargos electos e instituciones. Aun así, debemos alimentar un sano escepticismo sobre lo que leemos en los medios de comunicación. Sabemos que nos han mentido antes y debemos esperar que nos mientan en el futuro. Nos debemos a nosotros mismos y a nuestra civilización permanecer alerta ante la corrupción de ciertas instituciones y la pérdida general de confianza como consecuencia de las violaciones del Estado de Derecho. Necesitamos más denunciantes, no menos. También necesitamos una Carta de Derechos de los Denunciantes, para que dejen de ser objeto de persecución y de una vil guerra legal. Debemos tener el valor de comprender que las mismas fuerzas que nos trajeron los desastres de Vietnam y Afganistán probablemente nos traerán otros desastres en Ucrania y en otros lugares. Debemos aprender a aceptar que el mundo unipolar es un dinosaurio y que la supervivencia de la humanidad requiere un compromiso, un modus vivendi razonable basado en la Carta de las Naciones Unidas y respaldado por un sentido de fraternidad en la solidaridad internacional.

(1) Ellsberg, Daniel, Secrets: A Memoir of Vietnam and the Pentagon Papers. New York: Viking Press, 2003. Ver también Ellsberg, The Doomsday Machine: Confessions of a Nuclear War Planner. Bloomsbury Publishing, 2017. En 2020 Ellsberg testificó de defensa of Julian Assange durante las audiencias para su extradición, https://apnews.com/article/julian-assange-daniel-ellsberg-archive-extradition-united-states-2fe79f6b7e3171b3865cdccc3ecce822 https://www.bbc.com/news/av/world-us-canada-63832899
(2) R.W. Apple, Pentagon Papers, The New York Times, 23 de junio de 1996.
(3) https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB48/nixon.html
(4) New York Times Co. v. United States, 403 U.S. 713 (1971)
(5) https://web.archive.org/web/20110318192603/ http://www.america.gov/st/democracyhrenglish/2008/June/20080630215145eaifas0.6333842.html
(6) https://www.upi.com/Archives/Audio/Events-of-1971/The-Pentagon-Papers
(7) Alfred de Zayas, Völkermord als Staatsgeheimnis, (Genocide as State Secret – dealing among others with the Armenian genocide, the Holocaust, Halabja and Srebrenica), Olzog Verlag, München 2011.
(8) https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/may/30/daniel-ellsberg-snowden-fair-trial-kerry-espionage-act
(9) Nesson ha sido mi profesor en Harvard entre 1967-68.
(10) history.com/this-day-in-history/eisenhower-warns-of-military-industrial-complex
(11) https://www.imdb.com/video/vi11581465/?playlistId=tt6294822&ref_=tt_ov_vi
(12) En 1990 una joven llamada Nayirah testificó en el Congreso que había visto a tropas iraquíes sacando a bebés de las incubadoras. Amnistía corroboró su historia, y ello se empleó para que el público apoyara la guerra. Luego se demostró que todo era una mentira organizada por una empresa de relaciones públicas.
https://twitter.com/i/status/1629494534546636800 https://www.wearethemighty.com/articles/5-reasons-why-saddam-hussein-thought-he-could-invade-kuwait-and-win/
(13) https://www.theguardian.com/world/1999/apr/06/balkans.nato
(14) https://www.counterpunch.org/2019/08/20/americas-forgotten-bullshit-bombing-of-serbia/
(15) A.B.Abrams Atrocity Fabrication and its Consequences, Clarity Press, 2023. https://www.claritypress.com/product/atrocity-fabrication-and-its-consequences-how-fake-news-shapes-world-order/
(16) https://www.huffpost.com/entry/the-us-war-on-yugoslavia_b_211172 https://www.telesurenglish.net/analysis/US-NATO-Lies-to-Justify-Genocide-and-Destruction-in-Yugoslavia-20160323-0005.html
(17) https://theintercept.com/2021/09/08/afghanistan-iraq-generals-soldiers-disciplined-911/
(18) https://www.dw.com/en/the-iraq-war-in-the-beginning-was-the-lie/a-43301338
(19)https://www.theguardian.com/world/2011/apr/29/diplomat-gaddafi-troops-viagra-mass-rape https://www.voltairenet.org/article169513.html
(20) https://www.newsweek.com/now-mattis-admits-there-was-no-evidence-assad-using-poison-gas-his-people-801542. A.B. Abrams, World War in Syria, Clarity Press, Atlanta, 2020. https://www.claritypress.com/product/world-war-in-syria-global-conflict-on-middle-eastern-battlefields/ Jacques Baud, Gouverner par le Fake News, Milo, Paris 2020.
(21) https://jacobin.com/2022/02/maidan-protests-neo-nazis-russia-nato-crimea https://english.pravda.ru/world/136429-yanukovych_maidan/ https://www.theguardian.com/world/2014/mar/05/ukraine-bugged-call-catherine-ashton-urmas-paet https://twitter.com/i/status/1626718912871284737
(22) https://guardianlv.com/2014/03/crimea-referendum-results-put-self-determination-to-the-test/ https://www.infosperber.ch/ueber-uns/ https://www.wissensmanufaktur.net/krim-zeitfragen https://www.faz.net/aktuell/feuilleton/debatten/die-krim-und-das-voelkerrecht-kuehle-ironie-der-geschichte-12884464.html
(23) https://seymourhersh.substack.com/p/how-america-took-out-the-nord-stream https://www.wsws.org/en/articles/2023/02/18/vaoq-f18.html
(24) https://www.youtube.com/watch?v=DhWlPo3qxak https://www.theguardian.com/us-news/2021/oct/18/colin-powell-un-security-council-iraq
(25) https://nypost.com/2022/10/04/jeffrey-sachs-yanked-off-air-after-accusing-us-of-sabotaging-nord-stream/ https://www.youtube.com/watch?v=_Fv_nKyF_5g
(26) https://www.aljazeera.com/program/upfront/2022/4/29/who-really-benefits-from-war
(27) The Trial of Julian Assange, Verso Books, New York 2022.
(28) The Great Delusion, Yale University Press, 2018.
(29) Permanent Record, Metropolitan Books, New York. 2019. Glenn Greenwald, No Place to Hide: Edward Snowden, the NSA and the U.S. Surveillance State, Hamish Hamilton, London, 2014.
(30) Denver Nicks, Private: Bladley Manning, Wikileaks, and the biggest exposure of official secrets in American history, Chicago Review Press, 2012.
(31) https://www.huffpost.com/author/jeffrey-sterling https://www.democracynow.org/2015/5/12/exclusive_cia_whistleblower_jeffrey_sterling_speaks
(32) https://www.newyorker.com/magazine/2013/04/01/the-spy-who-said-too-much

—Alfred de Zayas https://www.counterpunch.org/2023/03/01/lessons-not-learned-from-the-pentagon-papers

El gobierno británico vigilará las redes sociales pagando a contratistas privados

La caza de brujas está servida. El gobierno británico va a gastar unos 755.000 dólares (600.000 libras) en un proyecto en el que participarán contratistas cuyo trabajo consistirá en vigilar las redes sociales en busca de “información errónea perjudicial e relatos de desinformación”.

Así se desprende de un anuncio publicado en el sitio web Contracts Finder del gobierno, que contiene información sobre contratos por un valor superior al equivalente a 15.000 dólares, como es el caso de éste, que demuestra que el gobierno busca un servicio para vigilar y analizar la desinformación.

La licitación fue convocada por el Ministerio de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte (DCMS). Se publicó el 23 de abril y se cerrará este mes. Según el anuncio, el contrato tendrá una duración de nueve meses, con posibilidad de renovación.

No es la primera vez que se detecta la fiebre de la desinformación en los contratos del gobierno británico. Una búsqueda de los contratos que figuran en este sitio muestra que 24 de ellos mencionan la palabra “desinformación”, pero sólo tres de ellos son anteriores a este año.

El contrato de servicios que el gobierno pretende adjudicar ahora está abierto tanto a las pequeñas y medianas empresas como a las VCSE (empresas de voluntariado, comunitarias y sociales), y quien resulte adjudicatario deberá firmar un acuerdo de confidencialidad.

El futuro socio del Ministerio de Cultura para el seguimiento y análisis de los contenidos de las redes sociales deberá centrarse en el público británico, explican las bases del concurso, que añaden que este enfoque deberá estar presente siempre que sea posible hacer esta distinción.

Como viene siendo habitual, el objetivo se describe en términos bastante vagos y amplios, como la identificación de narrativas dañinas de desinformación, comportamiento inauténtico Coordinado o manipulación sistemática del entorno informativo.

No se sabe qué hará el Ministerio de Cultura con los informes de su futuro contratista de vigilancia, pero no es difícil de adivinar. El franquismo fue pionero en estos manejos. Entonces al dinero público destinados a los periodistas leales se le llamaba “fondo de reptiles”.

Pero ahora están dando un paso más. A los periodistas leales se les añaden los soplones.

—https://reclaimthenet.org/uk-government-contractors-social-media-surveillance-of-misinformation

La defensa aérea ucraniana no ha derribado ningún misil hipersónico

Cada día los bots de la OTAN nos bombardean con comentarios a las noticias que publicamos. Uno de los últimos alude al derribo el 4 de mayo de un misil hipersónico Kinjal en Ucrania. No es tan invencible como lo pintamos nosotros.

El sitio web ucraniano Defense Express publicó fotografías que mostraban los fragmentos del misil derribado por una batería Patriot estadounidense. El alcalde de Kiev, Vitaly Klitschko, posó con los restos del misil ante los medios de comunicación alemanes.

“Sí, hemos derribado el misil Kinjal, que no tiene equivalente. Felicito al pueblo ucraniano por este acontecimiento histórico”, declaró el general Mykola Oleshchuk, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas ucranianas, quien añadió que el Kinjal había sido disparado por un MiG-31K desde el espacio aéreo ruso.

El secretario de prensa del Pentágono, Pat Ryder, no desmintió la información (1) para transmitir que el armamento estadounidense es mucho mejor que el ruso, prácticamente invencible. Sin embargo, el ejército de Estados Unidos solo tiene quince unidades Patriot en total y muchas de ellas están desplegadas en el extranjero. No hay información de que hayan enviado ninguna a Ucrania, aunque es posible.

En cualquier caso, los Patriot necesitarían especialistas del ejército estadounidense, o bien contratistas de Raytheon para prestar apoyo a la unidad, y no hay constancia de ello (aunque tampoco hay que descartarlo).

Por lo demás, en Yemen los Patriot no fueron capaces de detectar ni siquiera muchos de los misiles convencionales que lanzó Ansarollah (2).

Cualquiera puede darse cuenta de que un misil lento, como el Patriot, no puede alcanzar a otro que vuela a velocidades supersónicas. El Pentágono ha confesado en repetidas ocasiones que los radares de la generación actual, incluidos los Patriot, no pueden rastrear un misil hipersónico. Las defensas aéreas no tienen, pues, tiempo de reacción. Lo que mostraron las fotos ucranianas era una bomba perforadora rusa BetAB-500ShP sin una parte del cohete.

Otra posible explicación es que el Kinjal no volara a velocidades hipersónicas, pero es otra especulación infundada.

Inicialmente la Fuerza Aérea Ucraniana se negó a hacer ningún comentario sobre el derribo. Después, a través de su portavoz, el coronel Yuri Ignat, negó haber derribado el Kinjal. Es más, dijo que no hubo ningún ataque con misiles en la noche del 4 de mayo cuando ocurrió el supuesto derribo. Pero 24 horas más tarde dijo lo contrario. La aviación ucraniana reivindicó la imposible interceptación del misil ruso, que tiene una velocidad de 10-13 mach.

A fecha de hoy ni Ucrania, ni la OTAN, ni Estados Unidos tienen medio de alguno de interceptar un misil que corre a esa velocidad. No obstante, el bulo confirma que la aviación rusa está utilizando este tipo de misiles en la Guerra de Ucrania.

(1) https://zephyrnet.com/de/Das-Pentagon-best%C3%A4tigt%2C-dass-die-Ukraine-gemeinsam-mit-US-Patrioten-eine-russische-Kinzhal-Rakete-abgeschossen-hat/
(2) https://ac.news/patriot-shootdown-of-a-kinzhal-dezinformatsiya/

Facebook desmantela una red china de desinformación

La empresa matriz de Facebook e Instagram, Meta, anunció recientemente el desmantelamiento de lo que calificaba como una “red china de desinformación”. El lenguaje utilizado es típicamente represivo y policial porque vale tanto para el mundo real como para el virtual: hay una banda organizada de delincuentes que las fuerzas del orden han logrado desarticular.

Más de 100 páginas de Facebook, perfiles y cuentas de Instagram vinculados a la red fueron “suprimidos”, porque en el mundo virtual no es necesario enviar a nadie a la cárcel, ni juzgarla, ni detenerla, ni acusarla. En internet los crímenes y los crimninales se suprimen.

El espantoso crimen cometido por la red es la difusión de “información engañosa” sobre temas políticamente sensibles en Europa y Estados Unidos, que se pueden dividir en dos partes.

La primera es la que concierne a China. La red eliminaba las malas noticias, como los campos de concentración para los uigures, es decir, no permitía la circulación de las noticias cuando perjudicaban la mala imagen de China.

La segunda concierne a los amos del mundo y de las redes sociales, Estados Unidos y Europa. En este caso el papel de la red criminal consistía en difundir noticias falsas, como la brutalidad policial.

Lo mismo que cualquier otro organismo represivo, Meta infla el alcance de la red china y, de reborte, su perspicacia para detectarla y acabar con ella. La banda china de desinformadores adoptó “tácticas sin precedentes”, dice Meta, aunque en realidad son las viejas artimañas de siempre de cualquier gacetillero.

Por ejemplo, los chinos se camuflaban bajo distintos ropajes para no parecer asiáticos. Utilizaban un medio de comunicación ficticio en Occidente, reclutaban redactores internacionales y en un caso cooptaron a una ONG en África. Como ven el “modus operandi” era un horror.

Además de sacar a los chinos del mercado mundial, los imperialistas se empeñan en sacarlo del mundo virtual. No es la primera vez que emprenden este tipo de campañas de censura. En 2021 Facebook eliminó cientos de cuentas, 20 páginas y cuatro grupos, así como 90 cuentas de Instagram, acusadas de ser “prochinas”.

Entonces el mundo estaba en plena pandemia y China quería sacudirse el estigma de que el origen del virus estaba en Wuhan. Los “prochinos” promovían las afirmaciones de Wilson Edwards, un falso biólogo suizo que acusaba a Estados Unidos de presionar a la Organización Mundial de la Salud en una investigación sobre el origen de la pandemia.

Era la típica noticia falsa, tanto de los chinos como de los occidentales. Una embajada suiza dijo que el tal Wilson Edwards nunca existió. O quizá sí. Nunca se sabe. En cualquier caso, la “ciencia” siempre se preocupó por matar al mensajero. Si Wilson Edwards nunca existió, entonces se deduce que el covid fantasma surgió en China, efectivamente, que es lo que se trata de demostrar.

En fin, cada vez hay más chinos y más prochinos en las redes sociales difundiendo información desagradable que los occidentales nunca deberíamos conocer, porque nos confunde.

Recientemente, Estados Unidos acusó a funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública chino de dirigir una red de cuentas en redes sociales que difundían mensajes a favor de China. ¡Qué horror! Es como si la Guardia Civil se dedicara a convocar ruedas de prensa a favor de España.

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