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El Ministerio del Interior alemán define al coronavirus como «falsa alarma global» en un informe filtrado a la prensa

El gobierno alemán y los principales medios de comunicación han quedado en estado de shock después de que desde el Ministerio del Interior filtrara un informe que desafía la narrativa que ha rodeado en estos meses al coronavirus.

El informe destaca 5 puntos clave que merece la pena resaltar: que su peligrosidad fue sobreestimada, ya que probablemente en ningún momento el peligro planteado por el nuevo virus fue más allá del normal; que las personas que mueren por coronavirus son esencialmente las que estadísticamente morirían este año, porque han llegado al final de sus vidas y sus cuerpos debilitados ya no pueden hacer frente a ningún estrés (incluidos los aproximadamente 150 virus en circulación actualmente); que en todo el mundo no ha habido más de 250.000 muertes por coronavirus, en comparación con el millon y medio (25.100 en Alemania) durante la gripe del invierno 2017/18; que el peligro no es mayor al de otros virus; y que el Estado alemán se ha convertido en el principal productor de noticias falsas.

El informe se centra en las «múltiples y graves consecuencias de las medidas adoptadas» y advierte que estas son «de consecuencias imprevisibles«, y es que a causa de ellas, está muriendo más gente que las que mueren por efecto del virus, ya que se han suprimido intervenciones y retrasado tratamientos. 

Inicialmente, el gobierno trató de desprestigiar el informe reduciéndolo al «trabajo de un empleado» y su contenido como «su propia opinión», y los grandes medios cerraron el asunto, pero el informe de 93 páginas titulado «Análisis de la gestión de crisis» ha sido redactado por un panel científico designado por el propio Ministerio del Interior y compuesto por expertos médicos externos de varias universidades alemanas. 

El informe fue iniciativa de un departamento llamado Unidad KM4 y encargado de la «Protección de las infraestructuras críticas«. Fue desde aquí cuando Stephen Kohn, uno de sus autores, lo filtró a los medios. 

Ya el 11 de mayo, el panel de especialistas hizo un comunicado de prensa reprendiendo al gobierno por ignorar su asesoramiento y pidiendo al Ministro del Interior que comentara oficialmente la declaración conjunta recordando que Las medidas terapéuticas y preventivas nunca deberían traer más daño que la enfermedad misma. Su objetivo debe ser proteger a los grupos de riesgo, sin comprometer la disponibilidad de atención médica y la salud de toda la población, que es lo que desafortunadamente está ocurriendo.«

«Nosotros en la práctica médica y científica estamos experimentando los daños secundarios de las medidas contra el coronavirus en nuestros pacientes diariamente«.

«Por lo tanto, solicitamos al Ministerio Federal del Interior que responda a nuestro comunicado de prensa, y esperamos una discusión pertinente sobre las medidas adoptadas«.

Si bien este panel fue silenciado por la prensa generalista, sin embargo sus conclusiones parecen ir sorteando la velada censura que hay sobre el tema, ya que el 23 de mayo, el periódico alemán Das Bild realizó un reportaje titulado: «Consecuencias dramáticas de las medidas contra el coronavirus: 52.000 operaciones de cáncer atrasadas«. En el interior, un médico médico advierte que «sentiremos los efectos secundarios de esta crisis durante años«.

No obstante el filtrador ha sido suspendido de empleo y sueldo y su ordenador de trabajo confiscado.Günter Krings, portavoz del Ministerio del Interior, redujo días después el asunto a una «teoría de la conspiración», a pesar de que el movimiento social contra el confinamiento obligatorio va tomando cada vez más fuerza en Alemania.

https://www.strategic-culture.org/news/2020/05/29/german-official-leaks-report-denouncing-corona-as-global-false-alarm/ 

Más información:
– El fraude de la pandemia comienza a salir a la luz en varios países del mundo

En España ha muerto menos gente este año que en los períodos similares de años anteriores

Un reportaje de Antonio Muro en la revista Discovery Salud, elaborado a partir de datos ofrecidos por el Instituto de Salud Carlos III y del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha realizado una comparativa de los fallecidos que ha habido en España por todas las causas en los últimos años, y en qué meses se produjeron, y resulta que en abril de este año han sido 50.181 los fallecidos cuando en enero de 2017 -durante la época de gripe estacional- murieron 49.370. Además en enero de 2005 la cifra fue de 48.801 y en enero de 2018 de 47.911.

Asimismo, y lo que es más grave, «si lo que se compara es la mortalidad anual resulta que entre el 1 mayo de 2017 y el 30 de abril de 2018 murieron por ejemplo 431.127 personas y entre el 1 de mayo de 2019 y el 30 de abril de 2020 fallecieron 424.562«.  Es decir, el último año ha habido 6.565 muertes menos por todas las causas, a pesar de los mensajes que aseguran que las cifras de mortalidad de este año son cercanas al apocalipsis.

La utilización de ambas fuentes por parte de la revista no es un capricho, pues el Instituto de Salud Carlos III pertenece orgánicamente al Ministerio de Sanidad.

Según sus datos oficiales, en España había a mediados de mayo 231.606 «contagiados» por coronavirus y 27.709 fallecidos (fuentes no oficiales hablan incluso de más de 40.000, y que se basan en los datos de «causa de la muerte» que se anota en los Registros CIviles) lo que indicaría una tasa de mortalidad del 11,96%, cifra muy alta.

Pero el Instituto Carlos III lo que ha hecho ha sido extrapolar porcentajes datos a toda la población y calcula que el número de «contagiados» sería de 2.300.000.

Este es el nivel de «los expertos» (que todavía no sabemos quienes son) que manejan la guerra de cifras que ha dejado en shock a toda España.

Si bien el reportaje refleja que no se puede comparar el porcentaje global de letalidad del presunto coronavirus con el de la gripe estacional porque se ignora cuántas personas se contagian de gripe cada año a nivel nacional, ya que no hay datos, sí existen en cambio datos de la mortalidad entre las personas hospitalizadas, y según las cifras del Sistema de Vigilancia de la Gripe el SARS-CoV-2 es menos letal.

La tasa de letalidad del virus de la gripe fue del 15’6% en la temporada 2016-2017, del 17’4% en la 2017-2018 y del 17’5% en la 2018-2019, y la del coronavirus lo ha sido en un 11’9% ¡Luego el SARS-CoV-2 sería menos letal que el virus de la gripe!.

El fraude de la pandemia comienza a salir a la luz en varios países del mundo

Las pruebas de que los responsables de la ley marcial sabían desde el principio que la pandemia era una farsa, se acumulan un día tras otro en diferentes países del mundo.

Empiezan las filtraciones y con ellas empieza a llegar un poco de luz que confirma lo que venimos diciendo desde el principio.

El martes el doctor Alexander Myasnikov, responsable de la información sobre el coronavirus en Rusia, concedió una entrevista a la antigua candidata presidencial Xenia Sobchak y cuando creyó que la entrevista había terminado y que la cámara estaba apagada, exclamó:

“Todo esto es una chorrada […] Es exagerado. Es una enfermedad respiratoria aguda con una mortalidad mínima […] ¿Por qué se ha paralizado todo el mundo? No lo sé” (1).

En Dinamarca el fiasco es aún peor y posiblemente acabe con la carrera política de la Primera Ministra, Mette Frederiksen, a la que pueden procesar por engañar al Parlamento para aprobar el confinamiento y mentir en las ruedas de prensa.

El periódico danés “Politiken” ha obtenido los correos electrónicos de las instituciones sanitarias encargadas de la salud pública, en los que manifiestan su desacuerdo con las medidas del gobierno sobre el confinamiento (2). Por el contrario, Frederiksen dijo que lo había ordenado por recomendación de los científicos.

Primero el gobierno presionó a los científicos para inflar el peligro del coronavirus y justificar la cuarentena. Cuando fracasó dijo que actuaba siguiendo sus recomendaciones.

En un correo electrónico del 15 de marzo se lee: “La Autoridad Sanitaria danesa sigue considerando que el covid-19 no puede describirse como una enfermedad generalmente peligrosa, ya que no suele tener una evolución grave ni una alta tasa de mortalidad”.

A los científicos daneses los castigaron como a los niños por su indisciplina. El Parlamento danés aprobó una ley de emergencia que, entre otras cosas, redujo las facultades de la burocracia sanitaria danesa de una “autoridad reguladora” a una mera “autoridad consultiva”.

En Alemania la revista de medios alternativos “Tichys Einblick” publicó el 9 de mayo un informe titulado “Análisis de la gestión de la crisis” encargado por el Ministerio del Interior alemán (3).

Las conclusiones científicas fueron ignoradas por el gobierno, lo que llevó a uno de los autores a filtrarlo por los canales alternativos. El informe completo está disponible en internet, tanto en alemán como en inglés (4) y es una lectura muy recomendable. Las conclusiones fundamentales se pueden resumir en tres puntos:

1. Se ha sobrestimado la peligrosidad del coronavirus: probablemente en ningún momento el peligro que representa ha superado los niveles normales
2. El peligro no es obviamente mayor que el de muchos otros virus. No hay pruebas de que haya sido algo más que una falsa alarma
3. Durante la crisis, el gobierno alemán ha demostrado ser una de las mayores fuentes de noticias falsas

A partir de la filtración, el responsable de la misma ha comenzado a ser linchado por las cadenas de intoxicación implacablemente y le han suspendido de su cargo, pero junto con los demás autores del informe, han publicado una declaración conjunta en la que piden al gobierno que responda a sus conclusiones.

Estamos, pues, en ese punto en el cual algunos comienzan a darse cuenta de que el peligro se ha exagerado. El problema llegará después, cuando se den cuenta de que no había tal peligro.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=6CpI22QJ07Q ttps://www.themoscowtimes.com/2020/05/27/its-all-bullsht-russias-coronavirus-information-chief-says-of-virus-fears-a70398
(2) https://politiken.dk/indland/politik/art7796276/Statsministeren-fastholder-at-myndigheder-anbefalede-nedlukning https://www.thelocal.dk/20200529/leaked-emails-show-how-denmarks-pm-steam-rollered-her-own-health-agency/amp
(3) https://www.tichyseinblick.de/daili-es-sentials/exklusiv-auf-te-ein-vorwurf-koennte-lauten-der-staat-hat-sich-in-der-coronakrise-als-einer-der-groessten-fake-news-prod
(4) https://off-guardian.org/wp-content/medialibrary/Dokument93.pdf?x10376 https://www.strategic-culture.org/news/2020/05/29/german-official-leaks-report-denouncing-corona-as-global-false-alarm/

Más información:

– Dossier coronavirus
– ‘El confinamiento es la estafa sanitaria del siglo XXI’, asegura Zelmat en un artículo científico
– La OMS pone a Suecia como ejemplo de tratamiento modélico de la pandemia por no imponer el toque de queda
– La OMS reconoce, por fín, que los tests dan falsos negativos y también falsos positivos
– El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo
– El coronavirus no se contagia por contacto con objetos, según el último informe de la OMS

‘El coronavirus estaba al borde de la extinción cuando se impuso el confinamiento en Noruega’

La epidemióloga noruega Camilla Stoltenberg

Con los datos observados -cifras de hospitales, número de infecciones, etc.- Noruega está en condiciones de pintar un cuadro de lo que pasó antes del confinamiento y su último descubrimiento es bastante significativo. En marzo nadie sabía realmente cómo iban a resultar las cosas. Se temía que el virus se propagara y que cada persona infectara a su vez a otras dos o tres; también se afirmaba que sólo el confinamiento podía reducir la tasa de crecimiento exponencial (llamada número R) a un nivel seguro de 1. Esta es la hipótesis presentada en varios gráficos por el Imperial College de Londres para Gran Bretaña, Noruega y varios países europeos.

Pero los noruegos han publicado un informe con una conclusión sorprendente: el virus nunca se ha propagado tan rápido como se temía y ya estaba al borde de la extinción cuando se ordenó el confinamiento (*). “Parece que la tasa de reproducción efectiva ya había descendido a alrededor de 1,1 cuando se aplicaron las medidas más estrictas el 12 de marzo, y que no habría sido necesario mucho para reducirla a menos de 1… Hemos visto en retrospectiva que la infección está disminuyendo ahora”.

El gráfico con el número R en la escala de la derecha es el que se muestra abajo.

Esto plantea una pregunta incómoda: ¿era necesario el confinamiento?, ¿qué logró que no se pudiera lograr con un distanciamiento social voluntario? Camilla Stoltenberg, directora del Instituto Noruego de Salud Pública, concedió una entrevista en la que es franca sobre las implicaciones de este descubrimiento: “Nuestra evaluación actual -y encuentro que hay un amplio consenso sobre la reapertura- fue que probablemente se podría lograr el mismo efecto -y evitar algunas de las desafortunadas repercusiones- si no se confinaba. Pero, en lugar de eso, hay que mantener la apertura con precauciones para detener la propagación”. Es importante admitirlo, dice, porque si los niveles de infección vuelven a subir -o si una segunda ola golpea en el invierno- hay que ser brutalmente honesto sobre la ineficacia de la confinamiento.

El organismo noruego de estadística fue también el primero en el mundo en calcular el daño permanente causado por el cierre de escuelas: cada semana de instrucción en las aulas que se niega a los estudiantes, asegura, frena las oportunidades de vida y reduce permanentemente el potencial de ingresos futuros. Por lo tanto, un país debe aplicar esta medida draconiana sólo si tiene la certeza de que la base académica para el cierre es sólida. Y según Stoltenberg, en esta ocasión “la base académica no era lo suficientemente buena” para imponer el confinamiento.

Los británicos merecen la misma franqueza. Hay una gran cantidad de datos británicos de los que se pueden sacar conclusiones: 999 llamadas, infecciones, datos de hospitales, cifras semanales de infecciones respiratorias y unas 37.000 muertes. A partir de ahí, no será difícil para el gobierno británico hacer lo que los noruegos y suecos han hecho: producir una estimación del número Rs que se remonta a febrero o marzo, y utilizar datos observados -en lugar de supuestos y modelos- para medir el efecto del confinamiento. Los resultados de un estudio así podrían hacer que la lectura de este informe sea incómoda para un gobierno que aún requiere que la policía imponga el confinamiento. Pero estas cosas siempre terminan haciéndose públicas en algún momento.

Puede que haya una historia fuerte que contar. Cuando se reunieron, los datos británicos mostraban que cientos de miles de personas habrían muerto sin confinamiento y que, aunque brutal, fue una medida vital. Pero si los datos indican algo diferente, como es el caso de Noruega, entonces esta discusión vale la pena.

Es hora de restablecer la libertad y pasar a un sistema voluntario. Hay que mantener la cautela y pedir a la gente que use el sentido común. Gran Bretaña está lista para recibir la confianza del pueblo. La cuestión es si el Primer Ministro se siente preparado para confiar en los británicos.

(*) https://www.fhi.no/contentassets/c9e459cd7cc24991810a0d28d7803bd0/notat-om-risiko-og-respons-2020-05-05.pdf

https://www.spectator.co.uk/article/norway-health-chief-lockdown-was-not-needed-to-tame-covid

‘La ciencia ha dado un giro hacia la oscuridad’

Richard Horton, editor de la revista The Lancet
Hace algunos años el doctor Richard Horton, editor jefe de la revista de medicina The Lancet, cometió un verdadero sacrilegio al poner en duda la validez de una buena parte de las investigaciones científicas. Lo escribió en su propia revista (*), pero por razones obvias este tipo de publicaciones pasan muy desapercibidas porque la medicina sigue arrastrando su origen sagrado.

A los patanes no les gustarán las palabras de Horton: “Mucha de la literatura científica, tal vez la mitad, simplemente se falsifica. Está podrida por la naturaleza estrecha de las muestras estudiadas, los efectos observados virtualmente imperceptibles, los análisis exploratorios y protocolos experimentales inútiles y los conflictos de intereses flagrantes, que se suman a la obsesión por seguir las tendencias dudosas que están de moda en este momento. La ciencia ha dado un giro hacia la oscuridad”.

No se podría resumir mejor el estado ruinoso de la ciencia actual en muy diversos apartados, tanto más ruinoso cuanto más mediático resulta.

Hay que agradecer a Horton que no haga excepciones, ni siquiera consigo mismo, con los editores de las revistas científicas: “Nosotros ayudamos e instigamos los peores comportamientos. Nuestra aceptación del factor de impacto alimenta una competición malsana para ganar un lugar en unas pocas revistas. Nuestro amor por los ‘significados’ contamina la literatura con muchos cuentos de hadas estadísticos”.

Un dato significativo es que las distintas formas de corrupción o fraude científico son más frecuentes en las revistas calificadas como ”más prestigiosas” o de mayor impacto.

Las revistas médicas están controladas por los grupos de presión farmacéuticos. Los estudios que se presentan para su publicación ya no tienen ni siquiera la apariencia de trabajos científicos. En primera lectura es evidente que sus autores han logrado obtener resultados coherentes con una hipótesis dictada por las empresas que los financian.

Una de las muchas taras de las publicaciones científicas es la revisión
por los pares, que está al servicio de los grupos de presión que, en la
investigación médica, lo componen las grandes empresas farmacéuticas.

Es el servilismo del dinero, del que la investigación científica y médica no están exentos, lo que ha creado una situación que Horton califcó de “alarmante”. No se escapan ni los científicos, ni las publicaciones, ni las universidades, ni los laboratorios, ni los centros de investigación. El capitalismo lo está pudriendo absolutamente todo.

(*) http://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736%2815%2960696-1.pdf

Las 7 grandes mentiras que PSOE y Podemos han hecho tragar a la izquierda

Diego Herchhoren
La derogación de la reforma laboral
El 8 de noviembre de 2019 era la última vez que Pedro Sánchez prometía la derogación de la reforma laboral aprobada por el PP en un mitin de campaña. Sin embargo, la propia ministra de trabajo, Yolanda Díaz (Unidas Podemos y PCE), ya había arrojado cubos de agua fría admtiendo que una eventual «reforma» no se haría «de golpe», según aclaró en la Comisión de Trabajo, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en el Congreso de los Diputados en febrero de este año. La polémica suscitada con Bildu, relativa a esta derogación, no es por tanto casual. No habrá derogación alguna, más allá de cambios cosméticos.
Ayudas a empresas en paraísos fiscales
Tanto PSOE como Podemos han manifestado que las empresas con sedes sociales en paraísos fiscales no pueden percibir fondos públicos. Esto fue una propuesta lanzada por el PSOE ante las elecciones del 26J de 2016 y es el apartado 259 del programa de Podemos, bajo el epígrafe «Garantías de Justicia Fiscal«. Si bien el Consejo de Ministros aprobó el 5 de mayo que un fondo ICO de 4.000 millones donde se mencionaba expresamente que no accederán a él empresas con sede en paraíso fiscal, lo demás sigue todo igual y el llamado #EscudoSocial permite esta relación cordial entre el Estado y empresas evasoras tan conocidas como Aena, Bankia, Banco Santander o ACS.
Ley mordaza
El 30 de diciembre de 2019 se anunció la derogación de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana aprobada por el Partido Popular en el año 2015, pero es público y notorio que, de hecho, la llamada «Ley Mordaza» ha sido el instrumento represivo con el que el gobierno de coalición ha hecho efectivo un Estado de Alarma cuestionado por su posible inconstitucionalidad. PSOE y Podemos guardan silencio ni han vuelto a hablar del tema.
Condecoraciones a torturadores
El PSOE se comprometió en abril de 2019 que si llegaba al gobierno retiraría condecoraciones a los torturadores del franquismo como Antonio González Pacheco, alias «Billy El Niño», o a otros torturadores que perciben emolumentos por su condición de policías, y que han sido condenados por hechos similares. Fue llegar al gobierno y desdecirse. Podemos no ha formulado ninguna objeción a sus socios y de hecho, no ha habido mayores consecuencias más allá de algunos lamentos y actuaciones sin trascendencia. Irene Montero hizo un simulacro de lamento tras la muerte de González Pacheco que «la democracia ha llegado tarde«.
Bankia
El apartado 79 del programa de Podemos titulado «Impedir la inminente privatización de Bankia» donde se decía que «A través del rescate bancario, los ciudadanos y ciudadanas adquirimos
Bankia. Al menos, debemos aprovechar ahora este recurso para introducir
competencia en el sector, asegurar que tengan acceso al crédito los
elementos más productivos y dinámicos de nuestro sistema, introducir parámetros de justicia en el mercado de las
hipotecas y atender las funciones sociales de la banca que otras
entidades descuidan».
En febrero, Iglesias se desdijo de lo dicho en su programa apostando por una entidad menor como el Instituto de Crédito Oficial, que carece de la red comercial e influencia en el mercado de Bankia. 

Vivienda
Control de precios del alquiler, movilización de viviendas vacías retenidas por grandes tenedores, parque público y fin de los desahucios eran las promesas que ambas formaciones habían dejado entrever. El 21 de febrero, tras una reunión de Pablo Iglesias con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, su portavoz Alejandra Jacinto dijo que salió «preocupada porque no tienen en agenda medidas concretas«. La moratoria antidesahucios aprobada en su día por el PP, que afecta a 27.000 casos, ha sido prorrogada, pero el mercado sigue sin ser intervenido y la vivienda sigue siendo un bien inaccesible en gran medida.
Apuestas y juego
El PCE y fundamentalmente sus juventudes habían lanzado varias campañas durante los últimos dos años cuestionando la proliferación de casas de apuestas en barrios obreros, tachándolas de «la nueva heroína». Con Alberto Garzón ya en el gobierno como Ministro de Consumo (también militante del PCE), poco ha cambiado el escenario. El programa que llevaba adelante PSOE y Podemos era que el juego debía ser regulado «de manera similar a la de los productos del tabaco», algo muy lejano a las medidas adoptadas. De hecho, la asociación de consumidores FACUA, que había aportado una buena parte de la propuesta, denunció la nueva normativa como un incumplimiento del acuerdo de gobierno, hasta el punto que la revista decana de la patronal del Juego, AzarPlus, publicó tras las medidas un editorial elogiando a Garzón.

La mitad de las pruebas de anticuerpos del coronavirus son erróneas según los CDC

Si como ya se empieza a admitir, las pruebas de coronavirus fallan más que una escopeta de feria, el resto del montaje pandémico corre la misma suerte y las cifras y “curvas” aparecen como lo que siempre han sido: el decorado de una película de terror.

Ahora, sobre la marcha, como es típico en esta pandemia, una nueva guía publicada en el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos reconoce que la mitad de las pruebas de anticuerpos utilizadas para determinar si las personas han estado infectadas antes con coronavirus son erróneas.

En cualquier estadística eso no se llama error sino chapuza y a partir de aquí el artículo debería acabar, lo mismo que cualquier debate sobre la pandemia porque no hay tal pandemia. Los tests “no son lo suficientemente precisos para tomar decisiones políticas importantes”, reconocen los CDC.

Estas nuevas pautas de los CDC se hacen eco de los consejos de grupos como la Universidad de Minnesota, que advierten contra el uso de pruebas de anticuerpos para tomar decisiones políticas.

Ya ven que los CDC y la Universidad de Minnesota no se esfuerzan por disimular: las decisiones que adoptan son de naturaleza “política” y, además, se han adoptado sobre fundamentos erróneos.

Una vez que el máximo órgano epidemiológico de Estados Unidos, y por lo tanto del mundo, se baja los pantalones, el resto cae por su peso: el confinamiento también carece de justificación. “Los resultados de las pruebas serológicas no deben usarse para tomar decisiones sobre la agrupación de personas que residen o son admitidas en entornos de congregación, como escuelas, dormitorios o instalaciones correccionales”, dicen los CDC en su web.

“Los resultados de las pruebas serológicas no deben usarse para tomar decisiones sobre el regreso de personas al lugar de trabajo”, añaden.

Pero cuando alguien se mete en un callejón sin salida, el remedio es siempre peor que la enfermedad: a causa de los errores, lo que debe hacer un médico es realizar una segunda prueba. Por aquello de la doble negación dialéctica, recomiendan los CDC, dos errores pueden conducir a un acierto. En otras palabras: si fallas con la primera quiniela, insiste con la segunda porque tienes más probabilidades de acertar.

¿Qué pasa si las dos pruebas son contradictorias? El CDC no aconseja nada, pero nosotros recomendamos a los doctores que en tal caso, como en el fútbol, lancen una moneda al aire para encontrar la solución.

Otro de los ágoras de la medicina moderna, la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos) también ha advertido sobre la falta de precisión de las pruebas de anticuerpos del coronavirus.

Es un clamor pero ya verán que ningún medio de intoxicación se va a hacer eco de esta chapuza.

https://cnnespanol.cnn.com/2020/05/27/las-pruebas-de-anticuerpos-para-coronavirus-dan-resultados-incorrectos-hasta-la-mitad-de-las-veces-dicen-los-cdc/

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Atención censura: Nada más publicar este artículo, la CNN ha retirado de su servidor la página web referenciada. Volvieron a activar el enlace por la tarde.

La referencia original de los CDC estaba en este enlace:
> http://https:0//www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/lab/resources/antibody-tests-guidelines.html

El contenido también ha sido reproducido en otros enlaces diferentes:
> https://sumedico.lasillarota.com/especialidades/la-mitad-de-las-pruebas-de-anticuerpos-de-covid-19-son-erroneas-cdc-coronavirus-covid-19-inmunidad/323718 

> https://mundohispanico.com/cdc-pruebas-de-anticuerpos-covid-19-incorrectas/
> https://www.ezanime.net/coronavirus-las-pruebas-de-anticuerpos-contra-el-coronavirus-pueden-ser-incorrectas-el-50-del-tiempo/

Sobre asesinos y bacterias

Máximo Sandín

La concepción de los virus y las bacterias que nos han transmitido tradicionalmente, y que nos siguen transmitiendo, especialmente en estos tiempos, tanto comunicadores como expertos, ha cambiado radicalmente desde hace algunos años […]

Los datos sobre la implicación de las bacterias y los virus en la evolución de la vida son verdaderamente impresionantes, pero sería largo de documentar y de analizar aquí. Así que nos limitaremos a mencionar que la fusión de bacterias dio origen a las células eucariotas, las que nos componen, y que sin las bacterias de los suelos no sería posible la existencia de plantas y, por tanto, no existiría la vida terrestre. En cuanto a los virus, toda la información apunta a que fueron los que aportaron las secuencias responsables del desarrollo embrionario de animales y plantas, es decir, de la evolución de los seres vivos.

[…] La valoración del número de virus en las aguas dulces y saladas se realiza mediante la marcación con fluorocromos del ADN y el ARN de los virus que se encuentran en las aguas. Como se ve en la referencia citada en el artículo, en aguas marinas superficiales (en las playas en las que nos bañamos) se han contado 10.000 millones de virus por litro. Los estudios realizados mediante metagenómica (la secuenciación y estudio de los genomas obtenidos de muestras ambientales) en suelos varían según el método de extracción, pero han dado cifras de hasta 5.000 millones por gramo de tierra seca. Incluso estudios en el aire en zonas libres de contaminación arrojan cifras que compiten con las anteriores. Es decir, las bacterias y los virus no sólo son nuestros componentes esenciales, sino que vivimos literalmente inmersos en un mar de bacterias y virus.

Pero no sólo nos rodean, sino que se puede decir que trabajan para nosotros. Como se puede ver en el artículo mencionado, una enorme cantidad de fagos adheridos a las mucosas protegen el organismo de bacterias ajenas, billones de virus controlan el microbioma intestinal y, por tanto, la salud del organismo… A esto habría que añadir que colonias de bacterias controladas por virus están en nuestra piel protegiéndola de bacterias del exterior.

Sin embargo, la presencia y actividades de los virus que más trascendencia tiene en el tema que nos ocupa (el “terrible asesino” SARS CoV2) es la que realizan en los genomas de todos los seres vivos, en nuestros genomas. Y esto es de gran importancia, por lo que ruego la mayor atención: los virus endógenos están integrados en los genomas como parte constituyente, es decir, no se trata de virus que están dentro de la célula. Son las secuencias genéticas que componen los virus que están formando parte de los cromosomas. Las cifras iniciales de cuando se descubrieron calculaban que un 10% de los genomas estaban constituidos por retrovirus endógenos. Pero con los nuevos métodos de análisis y las nuevas evidencias la proporción ha aumentado hasta conformar la práctica totalidad de los genomas. Los elementos móviles (transposones y retrotransposones), los virus ADN, las secuencias repetidas, los elementos dispersos (LINE y SINE), los intrones… incluso los genes codificantes de proteínas, cuyo origen se explicaba (se no explicaba) por “el azar” se está mostrando como formado, en su mayor parte, por secuencias derivadas de virus.

Entonces, si los virus están en nosotros, protegen el equilibrio de nuestro organismo y son parte (la mayor parte) de nuestro genoma ¿Cuál puede ser el motivo de que se hayan considerado nuestros peores enemigos? El marco conceptual es claro: la concepción competitiva de una Naturaleza poblada de enemigos que domina la biología desde hace 200 años. En cuanto al marco empírico, el descubrimiento de virus en tejidos enfermos (el primer virus fue descubierto, según se cuenta, por Stanley en la enfermedad del mosaico de la planta de tabaco), condujo, dentro del marco conceptual mencionado, a considerar a los virus responsables de muchas enfermedades. De hecho, el nombre con el que se los denomina, virus, significa veneno en latín.

Sin embargo, observaciones recientes, ofrecen una explicación muy distinta de la presencia y actividad de los virus en los organismos. Como se puede ver en el escrito precedente el tumor de mama emite partículas retrovirales de carácter endógeno. Es decir, los virus endógenos, los que forman parte de los genomas, cuando hay alguna situación que altera lo que podemos llamar el equilibrio natural (alguna “agresión ambiental” o alguna patología) pueden salir de los genomas y reconstruir su cápsida.

Por eso, se viene asociando erróneamente a virus con enfermedades con un claro origen ambiental, como enfermedades neurológicas producidas por distintos tipos de neurotóxicos, o enfermedades autoinmunes como la artritis. Es decir, si tenemos en cuenta que en todos los tejidos se expresan (existen) multitud de virus endógenos y sabemos, porque se ha comprobado experimentalmente, que “agresiones” ambientales como radiaciones o productos tóxicos movilizan los elementos móviles y los virus endógenos, lo más probable es que los virus que se identificaron inicialmente como responsables de enfermedades no fueran causa, sino consecuencia.

Y así “el virus de la polio” (con todo el aspecto de enfermedad provocada por el uso masivo se de plaguicidas en los cultivos) se encontró en las heces (en las que hay millones de virus) de un niño sano. De hecho es un enterovirus, enterovirus es decir, virus que no son patógenos y que se encuentran en el tracto intestinal. Por eso se nos explica que la transmisión fecal-oral se facilita cuando existen condiciones deficitarias de higiene y saneamiento ambiental, lo cual no no cuadra con el hecho de que la “epidemia”” de poliomielitis alcanzó, alcanzó por ejemplo, en los Estados Unido, a muchos niños, niños incluso adultos, de clase alta. Es más, existe una estrecha correlación entre el uso de pesticidas (fundamentalmente DDT) y evolución (crecimiento y desaparición) de aparición) de la epidemia de polio en Estados Unidos.

Y con estos precedentes comenzó la guerra contra los virus.

Segunda parte
Luchando contra ‘el coronavirus’

En 1916 se produjo en Nueva York una terrible epidemia de poliomielitis. En un laboratorio del Instituto Rockefeller se había cultivado el “poliovirus” entérico en cerebros de mono. El resultado: un virus extremadamente virulento (recordemos que en todos los tejidos animales se expresan una gran cantidad de virus endógenos). Muy pronto se pudo comprobar la consecuencia: el llamado “Desastre de Cutter” fue una epidemia provocada por la vacuna contra la polio de Jonas Salk, proclamado por el presidente Eisenhower “benefactor de la Humanidad” y héroe popular. La vacuna de Salk, aprobada de forma precipitada precipitada consistía en poliovirus virulentos supuestamente inactivados con formaldehído. Causó 40.000 casos de polio, dejando a 200 niños con diversos grados de parálisis y matando a 10. Y así comenzó la fabricación de virus híbridos.

La producción de virus híbridos se puede realizar (de hecho, se realiza) por dos métodos. El más sencillo consiste en practicar infecciones repetidas de virus, por ejemplo, de humanos en cerdo, (lo que se suele llamar “pases”) y seleccionar en cultivos las cepas de alta virulencia.

En este procedimiento no hay manipulación directa del genoma, pero, a pesar de su simplicidad, se pueden obtener con 15 “pases” o cambios que producen una gran virulencia. Este proceso es, sin duda, el que se ha producido accidentalmente cuando se cultivan virus humanos en tejidos o embriones animales.

El más complejo es el de la ingeniería genética, que consiste en la manipulación de virus en laboratorio, por recombinación de RNA de un animal o de dos, tomando como estructura base un tronco de virus humano que puede ser un coronavirus, o por ejemplo, de ratones, para obtener virus quiméricos de gran virulencia.

El primer método tiene mucho que ver con la terrible pandemia provocada por la gripe de 1918 (mal denominada “gripe española”), que provocó, según se asume, 50 millones de muertos. Su origen real fue en los soldados norteamericanos. Según se ha podido documentar, fue la primera guerra en la que todos los soldados fueron obligados a recibir una gran cantidad de vacunas obtenidas mediante métodos tan primitivos como el antes mencionado.

La otra gran catástrofe producida de forma accidental es el nacimiento del VIH. Desde 1992 hasta 1999, el periodista Edward Hooper siguió el rastro de la aparición del SIDA hasta un laboratorio en Stanleyville en el interior del Congo, por entonces belga, en el que un equipo dirigido por el Dr. Hilary Koprowski, el científico que por entonces tenía a su nombre el mayor número de patentes, en una feroz competencia con Jonas Salk y Albert Sabin por conseguir una vacuna contra la polio (y su consiguiente rendimiento económico) elaboró una vacuna utilizando como sustrato riñones de chimpancé y macaco. Recordemos que las dos “cepas” principales del virus del SIDA son el VIH1, híbrido de chimpancé y humano y el VIH2 híbrido de macaco y humano. El “ensayo” de esta vacuna activa tuvo lugar entre 1957 y 1960 mediante un método muy habitual “en aquellos tiempos”, la vacunación de, entre 250.000 y un millón de niños en diversas “colonias” de la zona. Hooper fue vapuleado públicamente por una comisión de científicos que negaron rotundamente esa relación, pero no se consiguió ninguna vacuna para ser analizada. Desde entonces, se han publicado varios “rigurosos” estudios en revistas tan prestigiosas como Nature, que asociaban el origen del Sida con mercados africanos en los que era práctica habitual la venta de carne de mono. Lo que Hooper ni Koprowsky podían saber era que los mamíferos tenemos virus endógenos que se expresan en todos los tejidos y órganos.

Y aquí comienza la historia de los “virus de laboratorio”. Como hemos visto la barrera de especie hace que la probabilidad de que un virus animal se hibride en la Naturaleza con su correspondiente humano (a pesar de su correspondiente y diferente receptor celular) es lo más próximo a cero que se puede concebir. La posibilidad de que el “mosaico” sea de tres especies diferentes sería de cero elevado a infinito, es decir, todavía más próxima.

[…] La elaboración de virus “quimera” es muy laboriosa. También sabemos que este tipo de manipulaciones se hace comúnmente en laboratorios de alta seguridad bajo el pretexto de prever apariciones de nuevos virus e, incluso, para elaborar vacunas. Es decir, así como está bastante claro que el paso de virus entre especies en la Naturaleza no es posible, por muchos animales que se hayan comido a lo largo de milenios, la producción de virus híbridos en laboratorio se puede hacer y se ha hecho.

Para tener un marco de referencia parece conveniente mencionar que los coronavirus son virus endógenos de mamíferos que en humanos aparecen asociados al catarro común y, al parecer, en casos de gastroenteritis en lactantes.

Examinemos, pues, las más recientes producciones:

El SARS-CoV es el coronavirus que causó en 2003 la epidemia del “Síndrome respiratorio agudo grave” en los países del sudeste asiático. Se detectó por primera vez en la provincia de Gaundong (China) en noviembre de 2002 y se propagó a más de 30 países, causando un total de 8.098 contagios en todo el mundo y 774 muertes, la mayor parte en China. Según los científicos el SARS saltó de las civetas a los humanos, pero provenía de los murciélagos. Además del estigma de los pobres murciélagos como “reservorio” de todos los males de la Humanidad, es curioso que el coronavirus haya pasado al ser humano a través de la civeta en la que, casualmente, su coronavirus es genéticamente muy parecido al humano. Otra circunstancia muy interesante, de la que hablaremos más adelante es que no se han informado nuevos casos desde 2004, claro que los CDC han aclarado que no se puede considerar erradicado porque el virus causante tiene un “reservorio animal” del cual posiblemente podría resurgir.

El “síndrome respiratorio de Oriente Medio” es una enfermedad respiratoria grave causada por el coronavirus identificado como MERS-CoV y fue informada por primera vez en septiembre de 2012 en Arabia Saudita. Se extendió por 27 países, pero el 80% de los casos se produjeron en Arabia Saudita. En este caso, parece que tampoco se ha exonerado a los murciélagos y se atribuye “quizás a partir de un virus ancestral de murciélagos”. ¿Adivinan cuál es el culpable? Efectivamente: el camello. En octubre de 2015 se habían registrado 1.523 casos en todo el mundo, con 544 muertes.

No he podido encontrar datos de su extensión actual si es que está activo.

Otro caso espectacular es el del terrible Ébola. Pero antes de continuar conviene dejar claro que el Ébola, como los coronavirus, es un virus endógeno de mamíferos. El primer caso conocido de Ébola sucedió en 1976. Se produjeron dos brotes simultáneos en Sudán y la República Democrática del Congo. La epidemia mató a más de 11.000 personas, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Naturalmente, el responsable fue un murciélago (algún día sabremos por qué se utiliza tanto el murciélago). Concretamente, según los investigadores, la epidemia comenzó con un niño que jugaba en un árbol hueco donde vivían murciélagos “infectados”. La creatividad de “la ciencia” es prodigiosa. En la actualidad el Ébola ha desaparecido. La explicación “oficial” es que “ha sido controlado”, lo cual es perfectamente plausible dada la “impresionante infraestructura sanitaria” de los países de África ecuatorial.

Algo similar ha ocurrido con el virus H1N1, conocido como virus de la gripe porcina, y como vimos, mosaico de virus de cerdo, ave y humano, concretamente del virus de la mortífera gripe del 18, candorosamente “resucitado” para su estudio. También ha “desaparecido”. ¿Y qué decir del SARS-Cov-2, el malvado Coronavirus? Las explicaciones que nos dan no son precisamente un modelo de concisión científica: “Evolucionó en la naturaleza y después saltó entre especies”… “Probablemente pasó de un murciélago al hombre a través de un pangolín como intermediario”… La cuestión es que es un virus “quimérico” que contiene secuencias de murciélago, pangolín, y algo más…

Pero antes de seguir sería interesante preguntarse por qué este extraño virus tiene secuencias de un animal tan exótico como el pangolín. Veamos esta noticia: “Los pangolines, mamíferos salvajes que se parecen a un oso hormiguero con escamas, carecen de dos de los genes de detección de la entrada de virus en el organismo como paso previo a una respuesta inmune, algo que es común a la mayoría de los mamíferos”.

Este hallazgo es significativo porque, si bien los pangolines pueden ser portadores de coronavirus, parecen ser capaces de tolerarlo a través de algún otro mecanismo desconocido. Comprender su ventaja evolutiva puede apuntar a posibles opciones de tratamiento para el coronavirus en humanos, según un estudio publicado en Frontiers in Immunology. ¿Una magnífica condición para un virus quimera?

Una información más concreta es la que nos ofrece Luc Montagnier, Premio Nobel por su descubrimiento del virus del Sida, tiene claro que es un virus de laboratorio. Y sabe muy bien de qué habla: “Trabajando con mi colega y amigo Jean-Claude Perrez, matemático, hemos analizado en los mínimos detalles la secuencia del descubrimiento y propagación del Covid-19. Y creemos bastante plausible que el genoma completo de este coronavirus tiene secuencias muy semejantes a las del VIH, el virus del sida.

Una opinión compartida por un grupo de investigadores del Instituto Indio de Tecnología de Nueva Delhi, que halló “un parecido extraño” y que “tiene pocas posibilidades de ser fortuito” en las secuencias de aminoácidos de una proteína de SARS-CoV-2 y del VIH-1. La respuesta de lo que se conoce como “comunidad científica” ha sido una copia de la que se desencadenó contra Hooper sobre el origen del virus del SIDA. Las sentencias descalificadoras fueron de un gran nivel, tales como “El parecido con el virus del sida es superficial” o “Todos en la comunidad científica están de acuerdo en que la COVID-19 es un coronavirus” o “Es una visión sobre una conspiración que no se relaciona con la ciencia real”. Pero la desacreditación definitiva fue que “el doctor Montagnier tiene un punto de vista crítico con las vacunas”. Una condición tan terrible que recibe los más graves insultos y descalificaciones por parte de científicos y divulgadores.

Sin embargo, este hecho (la inserción de fragmentos del virus del Sida) podría justificar la aparición de unos síntomas en los infectados por el SARS CoV-2 que van más allá de una afección respiratoria, como trombosis, lesiones en la piel, pérdida del olfato y el gusto y afecciones neurológicas. De todos modos, el buen doctor Montagnier nos deja un mensaje optimista: El SARS CoV-2 desaparecerá a no muy largo plazo. El motivo, igual que el de la desaparición de los virus del Ébola y el resto de los virus de laboratorio que hemos visto, es que, lo mismo que pasa en los organismos transgénicos, los virus construidos artificialmente son inestables, y en los procesos de replicación van perdiendo las secuencias introducidas hasta quedar inactivados. Por eso, cuando los sabios oficiales nos amenazan con que “el coronavirus ha venido para quedarse” y nos anuncian nuevos rebrotes, hay que advertirles de que la única posibilidad de que esto ocurra es “que vuelva a efectuar el triple salto mortal murciélago-pangolín-humano” o, en su defecto, que lo vuelvan a soltar.

El doctor Montagnier opina que el virus artificial pudo escapar de un laboratorio por error. Con el debido respeto, yo le preguntaría: ¿y el SARS CoV? ¿y el MERS CoV? ¿y el Ébola? ¿y el H1N1? ¿Todos estos virus de origen artificial se han podido “escapar por error” de los laboratorios en que se han elaborado mediante técnicas muy complejas? ¿No son demasiados “errores” en laboratorios de alta seguridad?

[…] Los virus que son realmente patógenos son los virus recombinados, ya sea accidentalmente o premeditadamente […]

Tercera parte
¿Quid prodest?

[…] Otra observación que apoya mi sospecha de que existe un control científico sobre la información relacionada con los virus, es, por ejemplo, el hecho que pudimos ver en el artículo precedente de la desaparición de la base de datos públicos de las secuencias derivadas de virus encontradas en el genoma codificante de proteínas.

[…] La más terrible de estas informaciones es la existencia de una agenda para la reducción de la población mundial […] De lo que nos informan es de que existen personas muy poderosas (pueden encontrar sus nombres en la red) que, ante el imparable aumento de la población y la pobreza mundial no piensan en la posibilidad de cambiar este modelo económico depredador, que sería la solución obvia, sino reducir drásticamente la población mundial. Al parecer, hay dos corrientes dentro de este movimiento: uno que pretende eliminar a los “indeseables”, se supone que a los países empobrecidos (se podría esperar que una pandemia mundial sería mucho más mortífera en estos países). La otra, más “democrática”, pretendería diezmar a la población en todos los países. Lo cierto es que hay datos absolutamente fiables, porque se descubrió y se analizaron las vacunas, de esterilización mediante vacunas de mujeres en Filipinas y en indígenas mejicanas. También se puede encontrar información sobre el origen del Ébola en campañas de vacunación en África (al parecer, la epidemia del Ébola en África occidental se originó en las instalaciones de NBS-4 de Estados Unidos localizada en Sierra Leona). Incluso, se puede encontrar en la red sin dificultad un grupo de científicos queridos y prestigiosos que, a pesar de su brillantez, no han pensado en cambiar el modelo económico pero sí la reducción de población para mantenerlo. Agrupados en la organización “Optimun population”, ahora denominada “Population Matters”, propugnan una población mundial “óptima” de entre 2.700 a 5.100 millones de habitantes.

Por eso, a las personas malvadas nos da mucho miedo cuando un famoso psicópata, perteneciente al grupo de los poderosos que propugnan la agenda de reducción de población, disfrazado de, y aclamado por los medios de comunicación como filántropo, y que, al parecer, ha conseguido el control de la OMS, anuncia la necesidad (o la imposición) de una vacunación universal. Una vacuna que, según nos dicen, probablemente ya esté dispuesta, y que es esperada con ansiedad en todo el mundo.

Otro factor implicado parece ser el económico. Los enormes beneficios para las compañías farmacéuticas de campañas de vacunaciones masivas son obvios. Por cierto, existe una información (no sé hasta qué punto fiable porque parece demencial) de un poderoso laboratorio farmacéutico en la que se nos anuncia que las próximas vacunas contra la gripe se fabricarán haciendo crecer el virus de la gripe en células renales de perro porque “crecen más rápido que en los huevos de gallina”. Es decir, es posible que en los próximos años los ciudadanos no “cogerán” la gripe, sino el moquillo.

En cuanto a la economía, disciplina de la que me declaro no sólo ajeno, sino objetor, parece que el sistema económico ha entrado en crisis y le solución sería dejarlo hundirse y comenzar de nuevo (una especie de “reseteo”). De paso, se aprovecharía la situación para llevar a cabo una especie de “ingeniería social”. Sería lo que Naomi Klein denomina “La doctrina del shock”. La angustia y el miedo a que está sometida la población propicia la legitimación de medidas que atenten contra derechos y libertades y para profundizar en la doctrina económica ultraliberal. “Una sociedad en la que estén prohibidas las reuniones y en la que los ciudadanos estén recluidos en sus casas conectados a internet o a la televisión y que sólo salgan para realizar su trabajo con la menor comunicación humana directa posible sería el sueño húmedo de cualquier tirano ultracapitalista”.

Desde luego, y esto si es de mi cosecha, creo que no ha existido en la historia de la Humanidad una “uniformación” (que sería uniformidad forzada) de pensamiento como el que se ha producido con esta crisis. Parece claro que no es necesario ser un experto para pronosticar que el daño sicológico producido por esta situación va a ser tremendo. Nada será igual en las relaciones humanas cuando acabe “la lucha contra este virus asesino”.

[…] Ya ven qué mala es la Naturaleza. Pero no se preocupen. Nos van a vacunar.

www.somosbacteriasyvirus.com

Cuando Orwell convirtió la verdad en un Ministerio

En 2005 se publicó un libro sobre Orwell bajo el seudónimo de “Emma Larkin” que relata los primeros años de la vida del conocido escritor, cuando trabajaba como torturador al servicio de la policía colonial britanica en Birmania, la moderna Myanmar.

Para escribir la biografía, “Larkin” viajó por el país asiático durante la dictadura militar, quizá la mejor manera de ambientar los años de Orwell al servicio del Imperio Británico, que el propio propio escritor dibujó en “Los días de Birmania”, una novela autobiográfica, y en su clásico ensayo “Disparar a un elefante”.

Los supervivientes que habían conocido a Orwell (Eric Blair entonces) lo describen como un joven oficial de policía eficaz que conocía muy bien los ambientes coloniales del hampa, donde quienes dominan son los matones, las bandas… Es imposible diferenciar si le policía se ha infiltrado entre los criminales o si son los criminales los que se han unido a la policía.

La policía es parte integrante del mundo corrupto que dice combatir, lo que le permitió a Orwell introducir una de las escenas de “1984” como si fuera en primera persona: el policía O’Brien detiene al protagonista Winston Smith y le tortura introduciendo su rostro en una jaula en la que una rata hambrienta está dispuesta a devorarlo en cuanto le abran la puerta.

Orwell no inventó la escena. Era una técnica de interrogatorio de la policía colonial en Birmania. Pura rutina para él y sus colegas. Por eso el Imperio Británico funcionó tan bien durante tanto tiempo. Su policía era eficaz.

Lo mismo que O’Brien, también Orwell torturaba a los detenidos. Era su deber. Formaba parte de su trabajo, del día a día. De ahí esas descripciones tan precisas de los medios de interrogatorio que hoy la CIA califica como “reforzados” y de los eficaces interrogadores que los aplican.

Orwell era plenamente consciente de su papel como verdugo, capaz de recrear desde dentro el papel de la tiranía y la mentira. Hay muchos relatos, más o menos literarios, sobre la tortura. La mayor parte de ellos muestran el punto de vista de las víctimas. Orwell es de los pocos que expone el punto de vista del torturador.

Fuera de aquel podrido universo colonial, Orwell dejó de ser Eric Blair. Se convirtió en un lumpen, un nuevo protagonista del relato “En la miseria de París y Londres”. Dentro lo era todo, una autoridad pública, fuera no era nada, un vagabundo.

Le quedaba por vivir el otro costado de su producción literaria, la mentira, de la que también fue protagonista cuando logró que la BBC le pusiera un micrófono delante.

La obra de Orwell no se inspira en la guerra civil española. Cuando se pasea por Barcelona, ya tiene en la cabeza los dos eslabones de sus relatos: la policía y la BBC, el imperio de la tortura y el de la mentira.

En el policía colonial, como en todo policía, la verdad no es la fidelidad a la realidad sino al poder. A ningún otro escritor se le hubiera ocurrido crear un “Ministerio de la Verdad”, es decir, en convertir a la verdad en un Ministerio.

El paso siguiente consiste en suponer que las declaraciones del Ministerio son verdad y la imposibilidad de separar una cosa de otra. Es como si no fuéramos capaces de diferenciar el Ministerio de Trabajo del trabajo, el Ministerio de la Vivienda de la vivienda, el Ministerio de la Igualdad de la igualdad, etc.

Más información:
– George Orwell: un policía colonial en Birmania
– Orwell: homenaje al delator

Sólo los grandes estafadores pueden recomendar el uso de mascarillas durante una epidemia

Cuando una persona se coloca una mascarilla, reinspira una parte del CO2 que exhalan sus pulmones.

El CO2 del aire reinspirado vuelve a entrar en los pulmones y se disuelve en agua, formando ácido carbónico.

Baja el pH de la sangre, que se hace más ácida.

La hipercapnia, el aumento del C02 en la sangre, corre paralela a la hipoxia, la reducción del oxígeno en la sangre.

Cuando se usa una mascarilla durante un período prolongado o durante una actividad física más intensa de lo normal, algunas personas experimentan síntomas como mareos, debilidad muscular, angustia emocional y fatiga.

Si se usa durante horas, la mascarilla puede reducir la oxigenación de la sangre hasta en un 20 por ciento, lo que puede llevar a un desmayo y una caída.

Algunas personas se ponen al volante de un coche con mascarilla, lo que es peligroso, ya que el aire viciado puede hacer que el conductor pierda el conocimiento.

Un tercio de los trabajadores que usan mascarilla tienen dolores de cabeza. Los que tienen dolores de cabeza preexistentes, ven agravada su dolencia por su uso y el 60 por ciento necesita medicación para soportar el dolor.

Un estudio entre 159 trabajadores sanitarios de edades comprendidas entre los 21 y los 35 años de edad encontró que el 81 por ciento de ellos tenían dolores de cabeza por el uso de mascarilla.

Además de CO2, las mascarillas reintroducen los virus exhalados en los conductos nasales y, a través de los nervios olfativos, viajan hasta el cerebro del portador.

Los ancianos y las personas con enfermedades pulmonares, como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), enfisema o fibrosis pulmonar, deberían tener mucho cuidado, lo mismo que los pacientes con cáncer de pulmón y las personas que se han sometido a una cirugía de pulmón, especialmente con una resección parcial o incluso la extirpación de un pulmón entero.

En 1919, durante la epidemia de gripe española, en San Francisco se creó una liga contra el uso obligatorio de mascarillas (1).

Un siglo después la Academia de Ciencias de Estados Unidos declaró que las mascarillas no protegen al usuario de ningún riesgo (2).

En 2016 el doctor Shane Neilson publicó un documento científico para el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos repitiendo exactamente lo mismo: las mascarillas no previenen ningún riesgo sanitario (3).

La bibliografía científica al respecto es abrumadora. El plan de preparación para la gripe pandémica de Canadá no recomienda el uso de mascarillas a las personas sanas porque no sirve para nada. Sin embargo, si no fueran accesibles, cundiría el pánico, por lo que es necesario que las haya con abundancia para calmar el pánico (4).

Las mascarillas perjudican la salud. No son buenas para quien se las coloca. Tampoco sirven para nada a quien se encuentre más cercano. No previenen nada. Sólo refuerzan el miedo, lo extienden entre amplios sectores de la población para promover lo que Neilson califica como “programas de gestión de riesgos”.

No son más que una pura manipulación sicológica que nada tiene nada que ver con la salud, como los médicos siempre han sabido. En enero, cuando no había mascarillas a la venta, un periódico como “El Independiente” nos tranquilizaba diciendo que no importaba porque “no son efectivas contra el coronavirus” (5). Como cualquier medicina, el miedo se dosifica; se infla y se desinfla según las necesidades.

Las mascarillas son al coronavirus lo que el condón al Sida. Quedarán como un amuleto de la modernidad, como las herraduras de la buena suerte. Las tribus del Amazonas se atraviesan la nariz con un hueso y en Europa esconden su dentadura tras un trapo FFP2 homologado por el Ministerio de Sanidad.

Vivimos en la sociedad del “más vale prevenir”. Han conseguido que el mundo no se preocupe por los problemas que tiene ahora sino por los que pueda tener mañana.

(1) https://www.labrujulaverde.com/2020/05/como-en-1919-se-creo-en-san-francisco-una-liga-contra-el-uso-obligatorio-de-mascarillas-por-la-gripe-espanola
(2) https://www.cdc.gov/niosh/docket/review/docket129A/pdfs/NIOSH-129-A_IOMreport.pdf
(3) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4868614/
(4) https://www.phac-aspc.gc.ca/cpip-pclcpi/ann-m-eng.php
(5) https://www.elindependiente.com/vida-sana/salud/2020/01/30/la-falsa-seguridad-de-las-mascarillas-no-son-efectivas-contra-el-coronavirus/

Más información:
– Las mascarillas no sirven ni siquiera en los quirófanos
 

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