La web más censurada en internet

Etiqueta: Grecia (página 7 de 9)

El FMI admite la necesidad de una quita a Grecia del 30 por ciento de la deuda

Los medios de todo el mundo han filtrado de manera interesada un sustancioso informe del FMI sobre Grecia en el que cuentan varias cosas muy curiosas, que todos conocían, incluídos los mayordomos del capital financiero europeo, aunque dijeran lo contrario.

La primera es que la deuda de Grecia es insostenible. Ni siquiera creciendo a tasas del 4 por ciento anual durante una década podría hacer frente a los pagos.

La segunda es que reconocen que el asunto se les escapado de las manos, lo cual también es obvio. Pero, ¿por qué? Por algo que no saben: porque la crisis del capitalismo es mucho más profunda de lo que calcularon y porque, además, no tiene ninguna solución dentro del propio capitalismo.

La tercera es que, para salir al paso, ahora admiten una quita del 30 de la deuda y un préstamo adicional de 52.000 millones de euros (que tampoco servirán para nada).

La cuarta es la realmente interesante: la filtración es una patada a Merkel y a sus secuaces de Bruselas. ¿Quién puede propinar una patada así? Estados Unidos. ¿Por qué motivo? Obviamente, no por nada que tenga que ver con la economía, sino más bien con la estrategia de los imperialistas anglosajones.

A Estados Unidos la deuda le importa un bledo y ha movido sus hilos para que el FMI tome esa misma postura: están dispuestos a tirar la casa por la ventana para que Grecia siga en la OTAN y en el euro.

Desde hace tiempo Merkel estaba presionando para que el informe del FMI no se publicara. Estaban en plena negociación, que Bruselas debía entablar sobre posiciones de fuerza aparente. Pero las presiones de Estados Unidos han sido más intensas y, al final, el informe ha visto la luz “bajo cuerda”, como si fuera un filtración periodística.

Desde el primer momento Estados Unidos ha presionado para que Bruselas aceptara las reivindicaciones de Syriza. Es la única manera de mantener a Grecia dentro de la órbita del Pentágono. China no puede quedarse con los puertos griegos, Rusia no puede poner bases de misiles al borde de los Balcanes y Gazprom no puede llevar sus tuberías a las viviendas del país heleno.

Para Alemania la publicación del informe del FMI ha sido un jarro de agua fría. La campaña de prensa orquestada contra Grecia también ha quedado al descubierto. Europa tiene que empezar a pensar ahora en cómo va a pagar los 360.000 millones de euros que debe Grecia. Es Europa quien tiene un serio problema.

El despilfarro griego del que nadie habla

Philippe Legrain fue asesor del Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Conoce bien el entramado político que impuso a la población griega las políticas económicas de los buitres financieros europeos.

En su testimonio ante el Parlamento griego, emitido el 11 de junio, dijo que el problema de la deuda griega se inició en mayo de 2010, cuando el FMI se dio cuenta de que Grecia nunca podría nunca pagar su deuda, lo cual causaría un problema grave para los bancos europeos que la habían comprado.

Nunca se trató, pues, de salvar a Grecia sino al capital financiero europeo, dijo Legrain. El FMI y las instituciones europeas se disponían a hacer lo mismo que en todos los demás rescates conocidos en Europa: salvar a los bancos privados con dinero público.

Según Legrain, el gobierno alemán también conocía el problema, como los demás buitres financieros y políticos europeos, incluido el Banco Central. Todos sabían que la bancarrota del Estado griego crearía un problema gravísimo para los bancos poseedores de dicha deuda y este problema podría convertirse en un problema político mayor.

El FMI estimó que en Grecia los salvajes recortes originarían un descenso de un 5 por ciento del PIB griego. En realidad, fue mucho peor. El PIB griego descendió nada menos que un 20 por ciento (algunos creen que fue incluso mayor, un 25 por ciento).

Los recortes se justificaron para reducir la deuda pública griega, un objetivo que no solo no se alcanzó sino que tuvo el efecto contrario: la deuda pública aumentó, alcanzando el 150 por ciento del PIB en 2013.

Ninguno de esos “expertos” del FMI ha sido despedido de su cargo por sus errores, que Legrain calificó como “estupideces”.

Uno de los fraudes de la deuda griega es el despilfarro del dinero público en armamento. Según Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea, durante años Grecia no contabilizó el gasto militar. Pero no es algo privativo de Grecia sino de todos los países de la OTAN, que ocultan el gasto militar real. España hace lo mismo. ¿Les engañan a los chupatintas de Bruselas?, ¿no sabían que Grecia se estaba gastando el dinero en armamento?, ¿no es eso despilfarro?

Ni el FMI, ni el Banco Central Europeo, ni la Comisión Europea, ni los gobiernos alemán y francés han hablado nunca de la posibilidad de recortar el gasto militar porque Francia y Alemania eran los mayores proveedores de armamento, pagado con deuda pública. Por eso se callaron la estafa como perros… pero sólo mientras se forraban vendiendo armas.

Durante décadas el ejército golpista griego ha mantenido la tensión con otro país de la OTAN, Turquía, para perpetuar una situación de privilegio en la que el gasto militar del país es el más alto de la Unión Europea en porcentaje respecto al PIB. Pero recortar el despilfarro militar supone enfrentarse tanto a la OTAN como a los propios militares griegos.

En plena batalla sobre la crisis griega, el martes Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, instó a Syriza a no recortar su presupuesto de Defensa en unas declaraciones al canal ZDF de la televisión alemana: “Ningún representante del Gobierno griego ha establecido ninguna relación entre la crisis financiera y la pertenencia a la OTAN, todo lo contrario, han remarcado siempre que Grecia es y será miembro de la OTAN”.

Puestos a recortar, he ahí una buena tajada: Syriza podría sacar a Grecia de la OTAN. ¿Verdad que sí?

Más información:

Grecia se endeudó para comprar armamento a Alemania:
https://mpr21.info/2015/03/grecia-se-endeudo-para-comprar.html

El Presidente del Parlamento Europeo llama al cambio de gobierno en Grecia

En Bruselas la escalada de ataques contra Grecia sigue su curso. En declaraciones al diario económico alemán Handelsblatt, el Presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz ha declarado esta mañana que espera un “gobierno tecnocrático” en Grecia que acabe con la “era Syriza” tras una eventual victoria del “sí” en el referéndum del domingo.

Como demostraron en el referéndum de Escocia, a la canalla europeísta no le gustan las urnas y prefiere inventarse un nuevo gobierno, impuesto desde los cenáculos de Bruselas.

No saben perder. Schulz se ha permitido la licencia de decir que Tsipras es “impredecible y manipula a la gente en Grecia, con un carácter casi demagógico”. Cuando son sus colegas los que ganan en las urnas, el tono es completamente diferente. No hay demagogia, ni manipulación.

Como cualquier otro sátrapa, Schulz se permite decirle a Tsipras lo que tiene que hacer: “Si el pueblo griego vota a favor del programa de reformas y por lo tanto a favor del mantenimiento en la zona euro, serían imperativas unas nuevas elecciones y, de manera lógica, la dimisión de Tsipras”.

Schulz sigue dirigiendo los pasos de Grecia. Mientras se celebran nuevas elecciones, dice, la continuidad la debería asegurar “un gobierno de tecnócratas para que nosotros podamos continuar negociando”.

“Si ese gobierno de transición encuentra un acuerdo razonable con los acreedores, entonces sería el fin de la era Syriza. Después Grecia tendría una nueva oportunidad”, dice Schulz.

Por el contrario, el actual gobierno no le gusta al Presidente de la Eurocámara: “Ahora mi confianza en la voluntad de negociar del gobierno griego a alcanzado su grado más bajo”.

Estas declaraciones canallescas van en paralelo con otras de Varufakis a la radio australiana en las que ha sugerido que el gobierno podría dimitir en caso de que venciera el “sí”. En tal caso “yo no sería ministro”, ha dicho Varufakis.

De aquí al domingo, las presiones y chantajes contra Grecia van a continuar para que el resultado sea del agrado de Bruselas. Son los métodos favoritos de los mafiosos, los banqueros y la manada de vividores que anida en las instituciones europeas.

Las consecuencias geopolíticas de la crisis griega en el Mediterráneo

Kostas Isychos
Ayer el Viceministro de Defensa griego, Kostas Isychos, fue entrevistado en La Cafetera de radiocable.com

Con España “tenemos un problema político, no personal”, dice Kostas Isychos, el viceministro de Defensa griego. Isychos fue entrevistado ayer en el programa La Cafetera de radiocable.com donde incluyó al pueblo español en el futuro «diferente» que, en su opinión, ambos pueblos tienen “que crear”.

Preguntado por el temor de los EEUU a que la crisis griega altere los equilibrios en el mediterráneo, Kostas Isychos señaló: “cambios geopolíticos y consecuencias geopolíticas habrá”.

La preocupación manifestada por EEUU es que Grecia termine alineándose con Rusia, creando un frente mediterráneo hasta ahora inexistente, escenario que Kostas Isychos no descarta: “Está abierto como una alternativa”, dice en La Cafetera. Isychos atribuye esa responsabilidad a la propia unión europea: “un país que se encuentra completamente chantajeado por los centros europeos no puede seguir compartiendo obligaciones que ya no son comunes”.

El programa conectó de nuevo también con Hibai Arbide, periodista que reside en Atenas. Arbide muestra un retrato muy diferente al que hace la prensa española sobre «el caos» griego: «La mayoría de los cajeros simplemente no tenían dinero. Había una importante cola pero en un lugar del centro junto al que pasan los corresponsales internacionales, y que estaba formada por turistas. El resto de los cajeros simplemente estaban vacíos. No había estas colas».

También participó en La Cafetera Sonia Camallonga de la Marea Granate -españoles que residen en el exterior-. Camallonga denunció en el programa los numerosos problemas con los que se están encontrando los expatriados que intentan utilizar la tarjeta sanitaria española.

La Cafetera sometió a debate en la red el tratamiento que dan a la actualidad las portadas de los periódicos del día.

Fuente: http://www.radiocable.com/viceministro-de-defensa-griego-dice-en-la-cafetera-que-habra-cambios-y-consecuencias-geopoliticas-en-el-mediterraneo.html

El corralito griego ha llegado para quedarse

Imaginemos que el domingo en el referéndum de Grecia gana el sí. El Gobierno griego (este u otro distinto) tiene un mandato claro del pueblo a aceptar las condiciones que le pone Europa y firman un acuerdo, un cuarto plan de rescate. ¿Ya no hace falta corralito, verdad? ¿O sí?

Realmente una vez que se establecen controles de capitales es muy complicado levantarlos. El siguiente plan de rescate puede ser por los próximos dos o tres años pero el pueblo griego ya sabe que se puede quedar sin su dinero. Y por tanto en cuanto se levantan los controles todo el mundo acude a sacarlos. La próxima no me pillan, piensa la gente. De hecho muchos llevan pensándolo bastantes años.

Ahora bien, ¿cuál es la solución? Básicamente esperar a que la economía griega esté suficientemente estabilizada, con crecimiento, sin problemas bancarios, generando empleo… como para no temer que la gente quiera sacar el dinero del país. Esto son muchos años o un trabajo muy bien hecho (cosa que no han hecho los sucesivos Gobiernos griegos).

Por tanto el corralito está para quedarse. Si votan sí porque no hay forma de levantarlo sin que se fugue el dinero. Y si votan no porque Grecia se tiene que salir del Euro de alguna forma y forzar a los depositantes a convertir sus ahorros a la nueva moneda. Quizá el fin del corralito lo veamos antes si Grecia se sale del Euro que si se queda en él.

http://www.elblogsalmon.com/entorno/grecia-el-corralito-ha-llegado-para-quedarse

Así falsificaron las cuentas de la deuda griega

En los años noventa el Tratado de Maastricht, del que ya nadie habla, impuso a los países europeos lo que entonces se calificó como “criterios de convergencia” para poder entrar en el euro, una serie de indicadores económicos uniformes, entre ellos el porcentaje de deuda, que se fijó en un máximo del 60 por ciento del PIB y el déficit público, que no podía superar el 3 por ciento.

En 1999 a Grecia le falsearon la contabilidad para poder entrar en el euro. En Bruselas todos lo saben y todos lo admiten porque creyeron que se trataba de un truco pasajero. Por su milenaria historia, Grecia era un país simbólico de la misma Europa, e incluso de eso que llaman “Occidente”, y no podía quedar fuera de la moneda única.

El engaño se conocía desde mucho tiempo atrás. En un informe de 2004 Eurostat ya denunció la “falsificación generalizada de los datos sobre el déficit y la deuda por parte de las autoridades griegas”(1). Con el desplome económico generalizado de 2007, el asunto dejó de ser un truco y se convirtió en una crisis interna e internacional. Actualmente el porcentaje de deuda de Grecia sobre el PIB es del 13 por ciento.

En un ejercicio de hipocresía, la Comisión Europea se rasgó las vestiduras y reconoció que había “descubierto” un fraude. Pero para entonces no sólo había un fraude sino dos. A la deuda griega se le sumó la deuda municipal de Italia cuando el Tribunal de Cuentas de aquel país advirtió de que durante décadas los contratos financieros de los ayuntamientos habían ocultado una parte de la deuda y, por lo tanto, los desequilibrios fiscales de las cuentas públicas.

Ambos fraudes situaron en el centro del huracán al italiano Mario Draghi, actual presidente del Banco Central Europeo. En el caso de Grecia, Draghi había sido vicepresidente para Europa del banco de negocios estadounidense Goldman Sachs. En el caso de los ayuntamientos italianos Dragi fue presidente del Banco central italiano entre 2006 y 2011. Pero en la década de los noventa ocupó el cargo de director general del Tesoro italiano, período durante el que se fraguó la ocultación del agujero municipal.

Dragi no sólo fue un gestor de Goldman Sachs sino también socio y, por lo tanto, beneficiario de los chanchullos financieros de la multinacional. Por falsear los números el banco estadounidense se llevó un botín de 600 millones de euros. No es de extrañar que cuando en 2011 Draghi presentó sus credenciales ante el Parlamento europeo tuviera que dar explicaciones de su gestión al frente de Goldman Sachs. Naturalmente que dijo que nunca supo nada del ocultamiento de la deuda griega.

Además de rasgar las vestiduras farisaicas de Bruselas, el fraude rasgó las de la propia Grecia. En 2009 el nuevo gobierno griego del “socialista” Yorgos Papandreu dijo “escandalizarse” por los trucos contables utilizados por Goldman Sachs para ocultar la deuda. Ese tipo de “escándalos” siempre funcionan de la misma manera manera: eran trucos propios del gobierno anterior, en los que los “socialistas” no tenían ninguna responsabilidad. Sin embargo, los gobiernos “socialistas” de Costas Simitis también utilizaron exactamente los mismos trucos (2).

Para tapar un fraude, Papandreu cometió otro: puso al frente de la Agencia de Deuda Pública griega a Petros Christodoulou que también había sido un lacayo de Goldman Sachs y, por lo tanto, conocía sus trucos contables a la perfección.

Pero el banco estadounidense no era sólo un asesor ajeno al gobierno griego sino el intermediario oficial de las emisiones de deuda del país heleno. La mayor parte de ella se emitía en moneda extranjera, sobre todo yenes y dólares, con lo que la fluctuación de divisas alteraba el coste real de las emisiones.

La deuda griega no es más que una estafa preparada por Goldman Sachs con la complicidad de la Unión Europea y la oligarquía financiera griega. Ahora pregúntense Ustedes cómo es posible que toda esta gentuza no esté en la cárcel. La respuesta es que no se pueden condenar ellos mismos, porque en Bruselas no hay nadie limpio. Los manejos de Draghi hubieran sido imposibles sin una tupida red de complicidades en el seno de las instituciones europeas, del poder político y del capital financiero. Donde hay un fraude hay un ocultamiento, un silencio y en 2010 Jean Claude Trichet, entonces presidente del Banco Central Europeo, se negó a entregar los documentos requeridos para conocer la verdadera dimensión de la deuda griega.

Durante dos años, el Banco Central Europeo y los grupos de presión pusieron en marcha a sus contactos para proteger a Draghi y no permitir que se llevaran a cabo auditorías en torno de las irregularidades cometidas en Grecia. Las comisiones del Parlamento europeo designadas para investigar la estafa chocaron sistemáticamente contra las redes de intereses que protegían un euro edificado sobre una cadena de mentiras. Merkel en persona respaldó a Draghi. La canciller alemana destacó que los planes del especulador sobre solvencia y estabilidad económica “coincidían con las de Alemania”.

Pues si es así, ahora que no se lamente -ni ella ni nadie- ni eche las culpas a Grecia.


(1) Eurostat confirma que Grecia redujo su déficit con derivados de Goldman Sachs, http://cincodias.com/cincodias/2011/05/13/mercados/1305380839_850215.html
(2) How Goldman Sachs Helped Greece to Mask its True Debt, http://www.spiegel.de/international/europe/greek-debt-crisis-how-goldman-sachs-helped-greece-to-mask-its-true-debt-a-676634.html

Estados Unidos está más cerca de Grecia que de Alemania

Si las comparaciones no son odiosas, sí son curiosas por lo menos. El New York Times ha comparado la actual crisis griega con la de 1947, con el país envuelto en una guerra revolucionaria y a punto de caer en las garras de la URSS de los tiempos de Stalin. Entonces apareció la “doctrina Truman”, con un sobre por valor de cientos de millones de dólares encima de la mesa para mantener a Grecia en la órbita occidental y en la OTAN.

Grecia no sólo tiene un problema de dinero. En la reciente visita de Merkel a la Casa Blanca, Obama le dijo que Alemania tenía que solucionar la bancarrota “para bien de occidente”. Han leído Ustedes correctamente: no para bien de Grecia sino de Occidente. El país heleno plantea un problema estratégico, pero quien tiene el problema no es Grecia sino el imperialismo. Es a ellos a quienes conviene solucionarlo.

A través de su portavoz, el New York Times, Obama presiona a Merkel y le dice lo que tiene que hacer: no debe orientarse por la política interior de su país; lo que debe hacer es tomar las riendas de la Unión Europea. Allá como acá todos aseguran que la salida de Grecia del euro sería catastrófica, pero no para Grecia sino para Europa, que tendría cientos de miles de millones de pérdidas que harían las finanzas inmanejables.

Grecia entró en la zona euro por consideraciones geopolíticas y sólo se mantendrá en ella por las mismas razones. Si hay que volver a falsificar los libros de contabilidad, como hizo Mario Draghi en 1999, se volverá a hacer ahora como se hizo entonces y todos cerrarán los ojos igual. ¿No se lo han contado a Ustedes?, ¿se lo han contado al revés? Pues sepan que cuando Draghi era uno de los máximos responsables en Europa de Goldman Sachs, asesoró al Primer Ministro griego Kostas Karamanlis para ocultar la verdadera magnitud del déficit griego. Esa ocultación condujo a la actual crisis de la deuda. Por eso en junio de 2011 el Parlamento Europeo preguntó a Draghi por sus actividades al frente de Goldman Sachs en relación al falseamiento de la contabilidad griega.

Pero la falsificación de las cuentas de Grecia ya no tiene remedio. Ahora el problema es que caiga en las garras de Rusia o China como estuvo a punto de caer en 1947. Según el New York Times ambos países “están a la espera de dividir y debilitar a la Unión Europea”. Si a Merkel le regalan un mapa, verá que Grecia es la última frontera europea antes de ese caos que se llama Oriente Medio y si le regalan un libro de historia se apercibirá de que la Guerra Fría empezó en Grecia y que a Grecia lo metieron en la OTAN lo mismo que en el euro: a pesar de que no es un país atlántico ni tampoco del norte. Si a Merkel le regalan los balances contables de Grecia verá que se gasta el dinero en comprar armamento (a Alemania). Si le regalan los Diálogos de Platón se enterará de que la civilización occidental, esa de la que tanto alardean, nació en Grecia.

La vicepresidenta del Banco Central de Alemania, el Bundesbank, Claudia Buch, declaró hace poco al diario “Rheinische Post” que si bien es posible valorar los efectos directos, “nadie sabe cuáles serán los efectos indirectos” de la crisis griega. Pues nosotros tenemos una bola de cristal que nos da el siguiente augurio: si a Grecia la expulsan del euro, lo más probable es que Gran Bretaña abandone la Unión Europea en 2017.

¿Con quién tiene que romper el gobierno de Syriza?

Esta mañana la autodenominada Comisión sobre la Verdad de la Deuda Pública de Grecia que Syriza prometió durante las elecciones ha presentado sus conclusiones preliminares, que no son otras que las esperadas. Para este trayecto no hacía falta tantas alforjas, pero a los amantes del paripé estas escenografías les chiflan. Por lo demás, como cabía esperar, la “verdad” de la Comisión tiene mucho que ver con el fracaso de las negociaciones que Grecia ha mantenido en Bruselas este fin de semana.

La versión más breve de “la verdad” es que la devolución de la deuda de 270.000 millones de euros es “insostenible y viola los derechos fundamentales que Grecia se ha comprometido a respetar”. ¿Qué se habían pensado Ustedes?, ¿habían sospechado cualquier otra cosa o qué? Nosotros hubiéramos dicho lo mismo mucho antes, mucho más barato y sin necesidad de mirar los balances.

Los auditores añaden, además, que los acreedores sabían de antemano que las medidas de austeridad impuestas al país provocarían daños sociales que no servirían para resolver la bancarrota económica. Como consecuencia de ello, los “expertos” recomiendan al gobierno de Syriza suspender la devolución de la deuda argumentando que los derechos fundamentales deben prevalecer sobre los derechos de los acreedores. En palabras del vicepresidente de la Comisión, el belga Renaud Vivien, la deuda es ilegítima, ilegal y odiosa.

Más que un contable, el informe parece, pues, elaborado por un abogado del turno de oficio. Hablan de “acreeedores” y “deudores” como en cualquier pleito civil de segunda división. Pero, ¿a qué viene tanta mistificación? Esos acreedores, ¿no son bancos, es decir, capital financiero?, ¿no son multinacionales?, ¿no pertenecen a países imperialistas, como Alemania?

No contentos con eso, además de una situación de “emergencia económica”, los picapleitos hablan de otra de “emergencia social” o crisis humanitaria. Los chupatintas de la Comisión de la Verdad concluyen que Grecia no puede pagar la deuda sin poner en riesgo sus compromisos internacionales sobre derechos humanos, como el derecho a la educación, al agua e incluso a la atención sanitaria.

La llamada Comisión de la Verdad es un grupo de 30 “expertos” internacionales nombrados por el Parlamento griego y su informe consta de unas 100 páginas divididas en 10 capítulos sobre el origen de la deuda, su evolución entre 2010 y 2015, el impacto de los planes de rescate sobre los derechos humanos, así como los aspectos jurídicos que han violado dichos planes.

Como aquí nos gusta hablar en román paladino, decimos lo mismo que la Comisión de la Verdad pero de otra manera:

(A) el capital financiero alemán conocía de antemano que Grecia nunca podría devolver los préstamos sin llevar a las masas a la más absoluta de las miserias

(B) no hay nada, absolutamente nada, por encima de las necesidades y los intereses de las masas
(C) el gobierno de Syriza no va a pagar ni un solo céntimo del dinero adeudado
(D) que los bancos vayan a cobrar a quienes firmaron los préstamos

El problema de la deuda griega no está en su devolución sino en su contratación. Para admitir una deuda hay que admitir que su contratación es válida y como el gobierno de Syriza no ha roto con sus precedentes sino que les sucede, se siente comprometido con quienes la contrajeron. Por lo tanto, romper no sólo supone romper con los bancos alemanes sino con los gobiernos (capitalistas) griegos que han llevado al país a la bancarrota. Eso es lo que Syriza no va a hacer nunca y por eso ellos mismos se han puesto la soga al cuello.

El FMI reconoce la posibilidad de que Grecia salga del euro

En una entrevista con el diario alemán “Frankfurter Allgemeine Zeitung”, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, reconoció ayer que la salida de Grecia de la zona euro “es una posibilidad”, aunque apuntó que probablemente, de producirse, no supondría el fin de la divisa común europea.

“La salida de Grecia es una posibilidad”, admitió Lagarde antes de la reunión de los ministros de Finanzas del G-7 en Dresde (Alemania). La directora del FMI incidió en que este desenlace de la crisis de la deuda griega no sería “ningún paseo” para los miembros de la unión monetaria europea, pero consideró que “probablemente” tampoco supondría “el fin del euro”.

Lagarde descartó que el FMI desembolse nuevos préstamos a Grecia sin llegar a un acuerdo claro sobre las reformas a adoptar, pese a la amenaza de bancarrota del Estado griego, escudándose en que los buitres tienen sus reglas y sus “principios”.

La directora afirmó también que no cree que el FMI sea responsable del destino de Grecia en la unión monetaria y apuntó que si los europeos quieren evitar la bancarrota del Estado griego que se avecina en las próximas semanas tendrían que tomar precauciones. En su opinión, si se cumplen las condiciones, los países del euro y el BCE podrían “dar un poco de espacio para respirar” a los griegos.

Asimismo, discrepó con el gobierno griegas sobre la cercanía de un acuerdo entre el país heleno y sus acreedores, ya que consideró “muy poco probable” que se “alcance una solución global en los próximos días”. Sin embargo, la antigua ministra francesa sí reconoció que después de diez días de señales positivas por parte de Grecia, las negociaciones se volvieron más serias las semana pasada, lo cual indica que Syriza ha empezado a agachar la cabeza.

Grecia empieza a dar la espalda a Syriza

En Grecia como en España, la política al estilo burgués, es una parte de la gastronomía. Se rige por las mismas reglas, la principal de las cuales es “Todos los días gallina amarga la cocina”, o dicho de otra manera, “En la variedad está el gusto”. Es a eso a lo que llaman “democracia”. Hacen falta recambios, caras nuevas que nos ilusionen con que van a ser ellos (y no nosotros) los que cambien las cosas, es decir, los que arreglen lo que otros (como ellos) han dejado hecho trizas.

En Grecia se llamó Syriza y en España se llama de otra manera, pero es lo mismo. Cuatro meses después, allá la gallina vuelve a amargar otra vez la cocina. Las encuestas dicen que Tsipras ha dejado de ser un encantador de serpientes. Su gobierno ha perdido la mitad del crédito que tenía cuando ganó las elecciones. El índice de confianza ha pasado de un 70 ó un 80 por ciento en febrero, a un 35 por ciento en los últimos sondeos. Casi la mitad de la población, un 48 por ciento, opina que Syriza lo está haciendo mal.

El martes otra manifestación popular, que cada vez son más numerosas, recordó al gobierno el callejón sin salida en el que se encuentra desde el principio: o vuelve a las viejas políticas de austeridad (y traiciona sus promesas) o rompe con los buitres de la banca internacional. El problema es que no quiere ni una cosa ni otra, y el transcurso del tiempo puede resquebrajar internamente a una coalición muy endeble política e ideológicamente.

Mientras deja pasar el tiempo, Tsipras hace como que negocia, pero hasta eso hace mal. El ministro de Finanzas Varufakis ha sido relevado al frente del equipo negociador por Euclid Tsakalotos. Aunque el lunes lo negó en una entrevista en la televisión griega (“Soy un soldado”, dijo), ya se habla de su salida del gobierno.

Varufakis no está de acuerdo con convocar un referéndum sobre un futuro acuerdo con los buitres que resulte demasiado crudo de digerir: “No es justo”, dice, “obligar a los ciudadanos a tomar esta decisión tan difícil”. Tiene toda la razón. Syriza no se puede lavar las manos como Pilatos. Los griegos ya votaron y les pasaron a ellos la responsabilidad de tomar una decisión.

En Grecia referéndum es sinónimo de austeridad, de retorno a las mismas políticas que los griegos rechazaron en las últimas elecciones. Las apuestas ya empiezan a comparar a Syriza con los gobiernos reaccionarios que llevaron a Grecia a la bancarrota actual: ¿hasta donde llegarán los recortes esta vez? Para medir a Syriza (la izquierda) con Nueva Democracia (la derecha) allá hablan del “e-mail Harduvelis”, un proyecto del antiguo ministro de Finanzas en el que se detallaban los recortes que Nueva Democracia tenía pensado acometer en el caso de haber ganado las elecciones.

Cuando a una organización como Syriza se la compara con un partido como Nueva Democracia, es porque estamos ante otro fraude más. En ese momento es cuando se presentan las plañideras para lamentarse: “yo no sabía”, “yo creía que Syriza…”, “me han desilusionado”, “todos son iguales” o “nunca más volveré a votar a nadie”. No será porque los aguafiestas no avisamos de ello con tiempo.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies