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La conferencia de seguridad de Munich o cómo el Titanic se hunde y los músicos siguen tocando

Darío Herchhoren

Hace pocos días, se reunió en Munich, ciudad alemana de triste memoria, la Conferencia de Seguridad, a la que asistieron más de 500 capitostes (como diría Pablo Iglesias; toda la caspa), y entre los asistentes el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia Serguei Lavrov (éste no casposo).

En dicha conferencia, Lavrov habló de un mundo postoccidental, que significó una continuación del discurso de Vladimir Vladimirovich Putin de la anterior conferencia de seguridad. Tanto en una como en la otra, las tesis de Rusia consistían en tratar de abrir los ojos de los gobiernos europeos en el sentido de que Rusia también es Europa, y que los signos exteriores a ojos vista están señalando que el cuarto de hora de los USA ya pasó, y que se impone aceptar un mundo multipolar ya evidente, que los gobiernos subyugados por los USA se niegan a admitir.

Hay un terremoto bajo sus pies, pero ellos no oyen el ruido ensordecedor que produce. Hay una auténtica guerra interna dentro del imperio, entre los servicios de seguridad (CIA, DIA, DEA, etc.) y las autoridades del nuevo gobierno USA. Los electores de EEUU han dicho que ya basta de la antigua política imperial que se hace insostenible, y el establecimiento se niega a aceptar que las cosas irremediablemente han cambiado.

Rusia ha resucitado de la era cleptocrática de Boris Yeltsin y Mijail Gorbachov, y la guerra de Siria lo ha demostrado; su asociación con China la ha fortalecido aún más; el inicio de las operaciones del Banco Euroasiático de Inversiones con sede en Uzbekistán sin la participación de los USA; la salida de Filipinas del círculo infernal de la SEATO (la OTAN de Asia) y, sobre todo, la guerra feroz de los gobiernos europeos y de la prensa oral, escrita y televisada por presentar a Trump como un loco, islamófobo, misógino, acosador sexual. (Recuerden el escándalo Clinton con la becaria Mónica Levinsky. Ése no era un acosador).

La guerra desatada por el aparato de poder del establishment es de proporciones bíblicas y se desarrolla en forma cruel y despiadada, y se manifiesta como en hechos tales como la negativa de la CIA a permitir que personas allegadas al general Flynn tengan acceso a información clasificada, y la posterior acusación contra el mismo de ser un espía «ruso», muestran a las claras la dimensión  de la batalla que se está librando.

La participación en la Conferencia del Secretario de Defensa de los USA, y su discurso han sido claros: la OTAN será para quien la pague; defenderá los intereses de los USA en Ucrania; pero solo los de USA, no permitirá que los Hermanos Musulmanes se apropien del Medio Oriente. Todo esto nos está mostrando que la orquesta está tocando sus últimos acordes. El barco se hunde, y parece que los músicos se hunden con él; y que además los músicos pertenecen a la orquesta estable de la ONCE.

52 años del asesinato de Malcom X

El 21 de febrero de 1965, hace 52 años, la lucha por la igualdad en Estados Unidos, sufrió un duro golpe.

Malcolm Little nació el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska, en Estados Unidos. Su padre, Earl, murió cuando él apenas tenía 6 años de edad. Se dijo que perdió la vida al ser atropellado por un tranvía, aunque la comunidad negra aseguraba que había sido asesinado por un grupo llamado Black Legion, que formaba parte del Ku Klux Klan. Tras este hecho, la madre de Malcolm fue internada en un psiquiátrico.


A pesar de ser uno de los alumnos más brillantes de su escuela secundaria, abandonó las aulas luego que uno de sus maestros le dijo que ser abogado no era un objetivo “realista” para alguien de raza negra.

A los 16 años se fue a vivir a Boston, donde se convirtió en un criminal callejero. A los 21 años de edad fue condenado a 10 años de prisión. Cuando salió, en 1952, se adhirió a la Nación del Islam, un movimiento que predicaba la redención negra, mediante la conversión a la religión musulmana, unida a un activismo radical en pro de los derechos de los afroamericanos. Fue entonces que cambió su apellido por la famosa “X”. Llegó a llamar a los blancos “demonios de ojos azules”.

Llegó a reunirse con Fidel Castro y abandonó la Nación del Islam en 1964 tras un enfrentamiento con el líder del grupo, Elijah Muhammad. Además había cambiado su actitud hacia los blancos y desechó la ideología de dicha organización, por lo que empezó a temer que alguno de sus miembros lo asesinara.

Incorporó a su discurso la lucha contra el imperialismo norteamericano y fundó la Organización de la Unidad Afroamericana, un grupo que abogaba por el nacionalismo negro. El día que su lucha se extinguió…

Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero de 1965, cuando pronunciaba un discurso en el Audubon Ballroom de Manhattan. Al comenzar a hablar en una reunión de la Organización de la Unidad Afroamericana estalló un alboroto entre la multitud. Se oyó que alguien gritó “¡Negro!, quita las manos de mi bolsillo”; y cuando los guardaespaldas del activistas se acercaron a ver qué ocurría, un hombre identificado como Thomas Hagan, de 22 años de edad, sacó un arma y disparó en varias ocasiones contra el líder, impactándole 4 veces en el pecho. Poco después de llegar al Centro Médico de la Universidad de Columbia, fue declarado muerto.

Malcolm ya había sido amenazado de muerte en carias ocasiones, de hecho llegó a declarar: “Vivo como un hombre muerto… Estoy marcado”. Incluso días antes de su asesinato, su familia y él salvaron la vida, luego que su casa fue incendiada. Tras disparar en contra del hombre que buscaba la igualdad racial en Estados Unidos, Hagan intentó huir, pero fue herido en la pierna y la multitud se lanzó sobre él. Junto a este hombre, fueron declarados culpables y condenados: Norman Butler (puesto en libertad condicional en 1985) y Thomas Johnson (quien recibió la libertad en 1987).

Ambos siguen manteniendo su inocencia, mientras que la Nación del Islam siempre negó estar detrás del crimen. Más de 20 mil personas acudieron a las exequias de Malcolm X, quien fue enterrado en el Cementerio Ferncliff, en Nueva York, en una ceremonia a la que asistieron varios líderes de los derechos civiles.

Dicen que uno de los amigos del dirigente asesinado se opuso a que el símbolo de la lucha por los derechos de los negros fuera enterrado por sepultureros blancos, por lo que tomó una pala y él mismo comenzó a echar la tierra para cubrir el ataúd, acto que fue replicado por otros compañeros negros.

Thomas Hagan obtuvo la libertad condicional en 2010, a los 69 años de edad y afirmó: “Me arrepiento de haber participado en algo que nunca debió ocurrir”. Es cierto que la figura de Malcolm X no estuvo exenta de polémica; para algunos fue un firme defensor de los derechos de los afroamericanos, mientras que otros lo acusaron de racista y de alentar la violencia. Pero muchos afroamericanos consideraron que expresaba mejor sus quejas con respecto a la desigualdad que el movimiento por los derechos civiles.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/88773

– Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcom X 
https://mpr21.info/2016/12/pequena-historia-de-una-entrevista-de.html 

Gina Haspel: la reina de las torturas de la CIA irá a los tribunales

Gina Haspel, a la que Trump ha nombrado como número dos de la CIA, podría ser llamada a declarar ante los tribunales para declarar por las torturas a los detenidos y presos. La solicitud de su llamamiento fue presentada por los abogados de Bruce Jessen y James Mitchell, los psicólogos contratados por la CIA para crear el programa de torturas.

El caso que ha motivado la citación son las supuestas torturas que sufrieron cuatro presos por agentes de la CIA mientras eran interrogados. Las víctimas son Sulaiman Abdulla Salim, Mohamed Ahmed Ben Soud, Obaid Ullah, y Gul Rahman. Este último murió en un centro clandestino de detención de la CIA.

Las revelaciones de las torturas practicadas por la CIA, no obstante, no resultaron en un enjuiciamiento de las personas involucradas. Mitchell y Jessen, que habían elaborado el programa de torturas para esta entidad estatal, declararon que no eran los responsables del trabajo que desempeñaron en los gulags clandestinos de la CIA.


En 2015 la ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles) inició en nombre de Salim, Ben Soud, Ullah y Rahman un proceso legal contra los dos psicólogos. En abril de 2016 un juez federal del estado de Washington, Justin L. Quackenbush, satisfizo la demanda civil presentada por la ACLU.

Además, de la solicitud de llamar a Haspel, los abogados de Jessen y Mitchell han prestado también una solicitud de citación ante el juez para John Rizzo, exasesor legal interino de la agencia, y José Rodríguez, exjefe del Servicio Clandestino Nacional y del Centro Contra el Terrorismo. El juez ya ha aprobado la solicitud. Se espera que Rodríguez y Rizzo comparezcan ante el tribunal en marzo.

Gina Haspel figura en los documentos de la CIA con el alias de “Gina Doe”. Ocupó el cargo de ayudante de José Rodríguez y en 2005 ordenó la destrucción de unas 100 cintas de vídeo de torturas practicadas por la agencia. En Tailandia también dirigió una de las cárceles secretas creadas tras los atentados del 11-S. En esta cárcel se practicaron torturas, incluida la conocida como “ahogamiento simulado”, durante los interrogatorios de los detenidos.

En 2013 esta verdugo fue nombrada jefa del Servicio Clandestino Nacional de la CIA, aunque fue reemplazada a las pocas semanas tras conocerse su implicación en los interrogatorios durante los cuales se practicó la simulación de ahogamiento.

Durante su campaña electoral, Trump expresó su deseo de restaurar la tortura a los detenidos. El 25 de enero el “Washington Post” publicó un proyecto filtrado de la orden ejecutiva de Trump para restablecer el programa de detenciones e interrogatorios de la CIA, prohibido por Obama en 2009.

Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/231307-subdirectora-cia-puede-llamada-estrado

Trump está al borde un golpe de Estado

‘¿Trump está con nosotros o está con los rusos?’, pregunta Eric Swalwell, congresista por California y miembro de la Comisión de Inteligencia. Es la duda que recorre a los portavoces de las camarillas de Washington. También es exactamente la misma duda que recorre el mundo, porque no sabemos si se habrán dado cuenta de que el mundo no es más que una prolongación de Washington. Si tienen dudas, lean el absurdo artículo con el que nos obsequia Daniel Iriarte redactor jefe de internacional en El Confidencial, titulado “El Kremlin contra nosotros. Bienvenidos a la segunda guerra fría” (*).

Ya ven que todos hablan de “nosotros”. ¿Quién está con “nosotros” y quién está con el Kremlin?, ¿quiénes somos “nosotros”? Como siempre, la duda procede de que el Kremlin tiene tentáculos por todas partes que todo lo manipulan y, por si no lo sabían, deben tener en cuenta a partir de ahora que el enemigo del Kremlin son… sí, en efecto, queridos lectores: Ustedes mismos, sin ir más lejos.

Volvemos a la Guerra Fría, aquellos tiempos en los que el mundo estaba lleno de gente ingenua, tontos útiles y compañeros de viaje que no se habían dado cuenta del peligro que suponía el Kremlin, los rojos y la expansión comunista. Ahora el peligro es aún mayor porque con Trump los rojos se han apoderado de la Casa Blanca y, posiblemente, también tengan infiltrados en el Pentágono. Del estilo del general Flynn.

En su largo artículo el farsante de Iriarte está entre los muchos que aseguran que Flynn ha dimitido por sus contactos con los rusos; no por haber mentido acerca de sus contactos sino por los contactos mismos.

A diferencia de Iriarte, hay que decirlo sin tapujos: no cabe duda que Trump es un producto de los rusos, que manipularon las elecciones para poner a su candidato en la Casa Blanca, a diferencia de Clinton, que era la candidata políticamente correcta.

Toda esta marejada mediática va acompaña de movilizaciones en las calles como pocas veces se han visto en Estados Unidos, e incluso en el resto del mundo que quiere protestar porque los votantes hayan elegido a Trump en lugar de Clinton.

Lo que está pasando sigue el guión de un golpe de Estado, al estilo del asesinato de Kennedy o del Watergate, cuando a Nixon le sacaron a relucir sus trapos sucios por lo mismo que a Trump: por mantener “relaciones inapropiadas con Rusia”. Pero lean bien: a Trump no le acusan de mantener relaciones con Rusia, como escribe Iriarte, sino de que las mismas son “inapropiadas”.

Las únicas relaciones apropiadas de Estados Unidos con Rusia son las que se miden en términos bélicos, de fuerza y de guerra. Eso es lo que quiere una parte muy importante de las camarilla que rodea al partido demócrata, a la CIA, al Pentágono, a una parte muy importante de los grandes monopolios y a los medios de intoxicación, que no quieren saber absolutamente del “deshielo” (por seguir utilizando la terminología de la Guerra Fría).

La enormes presiones de esas camarillas ya han obligado a recular a Trump, salvo que pensemos que sus promesas electorales eran, como tantas veces, “letra muerta”. Después de la dimisión de Flynn, las opciones de Trump no son más que dos: o bien se pliega por completo a los partidarios de la guerra, o bien se va a ver sometido, como Nixon, a un “impeachment”.

La prensa de Estados Unidos ya ser empieza a hablar de ello: quien mantiene “relaciones inadecuadas” con Rusia no es sólo Flynn sino también Trump, que era su jefe. A ambos se les acusa de traición, de trabajar para el enemigo, exigiendo una investigación por parte del Congreso, algo que es imposible sin una acción coordinada de los “poderes fácticos”, los poderes de verdad, que son los mismos de siempre, los que Eisenhower calificó como “el complejo militar-industrial”: monopolistas, espías, Pentágono, prensa…

En apoyo de los partidarios del rearme y de la guerra han salido las ONG, los seudoprogres y transversales que se amparan en las fantasmadas de Trump para presentar las agresiones del imperialismo como “luchas” aceptables, lo mismo que en la época de las revoluciones de colorines o la Primavera Árabe.

Como decía Lenin, no es posible la lucha contra el imperialismo sin luchar, simultáneamente, contra el socialimperialismo, es decir, contra toda esa coalición transversal y sus órganos de prensa, que quieren mantener la cuerda tensa en el mundo, cuando más tensa mejor.

Nos lo ponen muy fácil Iriarte y demás golpistas cuando sitúan la disyuntiva entre el Kremlin y “nosotros”: estamos contra el imperialismo en todas sus formas; luego estamos por la paz y con todos aquellos que la defienden y la promueven. Por lo tanto, no nos van a arrastrar a apoyar un golpe de Estado que quite a Trump, como en Ucrania, para poner a un remedo de Poroshenko.

(*) http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-02-16/kremlin-putin-trump-guerra-hibrida_1332652/

El asesor de seguridad de Trump dimite por mentir sobre sus contactos con Moscú

El general dimisionario Michael Flynn
Anoche el general Michael Flynn, asesor de seguridad nacional de Trump, dimitió. La explicación oficial es que mintió al informar sobre el contenido de su conversación con el embajador ruso en Washington, de la que no informó al Vicepresidente Mike Pence.

La dimisión pone de manifiesto, una vez más, las graves contradicciones internas en las que se ven envueltas los círculos gobernantes de Estados Unidos.

“Desafortunadamente, por el ritmo de los acontecimientos, informé inadvertidamente con información incompleta al vicepresidente [Mike Pence] y a otros sobre mis llamadas con el embajador ruso” en Washington, Serguei Kislyak, reconoció Flynn en su carta de dimisión.

En esa conversación, que el FBI interceptó y que tuvo lugar antes de que el 20 de enero Trump accediera a la Casa Blanca, Flynn habló de las sanciones impuestas por Obama contra el Kremlin por la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de noviembre.

Flynn habría mentido a Pence y a otros funcionarios sobre el contenido de la llamada, al asegurarles que no había hablado con Kislyak sobre las sanciones, una mentira que llevó al Vicepresidente a negar tales contactos en los medios.

Pero la explicación oficial no es verosímil, como asegura Red Voltaire (1). Si la causa real de la dimisión de Flynn fuera su conversación con el
embajador de Rusia, se trataría de un delito de espionaje y el general
Flynn debería ser detenido inmediatamente.

La dimisión de Flynn podría tener su origen en la prohibición, impuesta
por la CIA, para que su ayudante, Robin Townley, participara en las
reuniones del Consejo de Seguridad Nacional (2).

A su vez, dicha prohibición sería una represalia por el Memorándum del presidente Trump que pone fin al estatus del director de la CIA como miembro permanente de Consejo de Seguridad Nacional.

Washington vive una verdadera guerra interna entre camarillas. Lo que está claro es que las relaciones con Rusia son “la patata caliente” entre ellas. Ni siquiera es posible suponer que se trata sólo del levantamiento de las sanciones. Es mucho más. Como bien ha dicho el senador ruso Alexei Pushkov, lo que está en juego “no es Flynn sino las relaciones con Rusia”.

(1) http://www.voltairenet.org/article195259.html
(2) https://www.nytimes.com/2017/02/12/us/politics/national-security-council-turmoil.html

Más información sobre el general Michael Flynn:

– La revuelta de los generales
– Trump dará un giro completo a la estrategia de Estados Unidos en Siria
– Obama es el fundador del Califato Islámico
 

Estados Unidos sigue respaldando a los yihadistas hasta en la ONU

Haley posa junto a la bandera esclavista
La embajadora de Estados Unidos en la ONU ha bloqueado, junto con los de Ucrania y Gran Bretaña, una resolución del Consejo de Seguridad condenando el ataque perpetrado hace unos días contra la sede diplomática de Rusia en Damasco. Nada ha cambiado, por lo tanto. Todo sigue exactamente igual.

En la ONU, cuando se viola la integridad de una sede diplomática, cualquiera que sea, no hay debate posible y las resoluciones de condena son una rutina. Ahora ya no; hay excepciones que, por lo demás, suponen un apoyo a las acciones de los grupos yihadistas en Siria. Sigue habiendo terroristas y terroristas.

La embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, acaba de tomar posesión de su cargo, en sustitución de la infame Samantha Power. Pero su sustituta es exactamente igual de infame y la veda de caza sigue abierta: lo mismo que durante la Guerra de los Balcanes, las embajadas de Rusia (y China) en el mundo pueden ser objeto de bombardeos.

No obstante, la retórica del nuevo gobierno de la Casa Blanca no ha cambiado. El Vicepresidente Mike Pence sigue con el mantra de la campaña electoral: no admitiremos -ha afirmado- que los argumentos del pasado obstaculicen la cooperación de Estados Unidos con Rusia.

Si así fuera, Trump podría ordenar el levantamiento de las sanciones contra Rusia y no chantajear al Kremlin, como ha insinuado, con una reducción del armamento nuclear porque dichas sanciones no se impusieron por ese motivo, sino como consecuencia de la anexión de Crimea.

Trump podría poner en funcionamiento su ventana en Twitter para condenar la ruptura del alto el fuego por parte del gobierno de Ucrania en el Donbas.

También podría hacer algo tan apaciguador como sacar a sus tanques de los límites fronterizos de Rusia.

Pero hablemos un poco de la embajadora Nikki Haley: hasta llegar a la ONU, era la gobernadora del Estado de Carolina del sur. Es la primera descendiente de los pueblos amerindios originarios que alcanza esos cargos en Estados Unidos.

Su nombre completo es Nikki Randhawa Haley y, como buena sudista, en la foto la vemos junto a la bandera de los partidarios de la esclavitud en la guerra civil, que es la que siempre ha ondeado en los edificios oficiales de su Estado.

¿De qué habló Trump con el primer ministro australiano?

Darío Herchhoren
Hace pocos días; y dentro de los primeros contactos con dirigentes afines, Donald Trump mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro australiano, que en principio estaba previsto que durara una hora, y que terminó abruptamente cuando al parecer; Trump cortó la conversación. Todo indica, que la charla iba a girar en torno a la política sobre inmigración y refugiados que iba a aplicar Trump y de los consejos que le iba a dar el australiano.

Al efecto es necesario conocer algo sobre Austalia y su historia para entender que es lo que pasó para que Herr Trump cortara el teléfono.

Australia es una isla continente, de aproximadamente cinco millones de kilómetros cuadrados, y habitada por unos 15 millones de habitantes. Desde su incorporación a la corona británica  en el siglo XVIII, ese enorme territorio sirvió como lugar de expiación donde eran enviados los delincuentes británicos que fueron los primeros europeos que habitaron el mismo. Australia estaba ya habitada por los maoríes que son una etnia que  habita todo el sur de Oceanía conocido como papuasia.

En un principio los recién llegados que ejercieron el gobierno en nombre de su «graciosa» majestad convivieron en forma mas o menos pacífica con los aborígenes. Una de las primeras medidas que toma la metrópoli inglesa es separar los blancos europeos de los maoríes y encerrar a estos últimos en campos de trabajo para «protegerlos», en lo que fue uno de los mayores crímenes que cometió el imperio británico y que se oculta en forma sistemática.

Los hijos de los maoríes eran separados de sus familias y dados a instituciones de «beneficencia» que los «educaban» en los valores de la religión anglicana, en lo que fué un auténtico genocidio donde murieron aproximadamente cinco millones de individuos.

Al día de hoy los maoríes son menos de 2 millones y gracias a las denuncias que se han hecho por parte de organizaciones humanitarias, se consiguió que finalmente los gobiernos del Reino Unido y Australia pidieran disculpas por los crímenes cometidos sin que haya constancia de alguna medida de reparación.

A pesar de todo lo pasado, Australia no admite refugiados que no sean blancos indoeuropeos ya que desea preservar la supremacía blanca de la población. Si no fuera así, la población blanca sería reemplazada rápidamente por malayos, papuenses, indonesios y filipinos (uf, ¡qué asco!). Y todo ello, a pesar de que la isla continente solo está poblada cerca de las costas.

Hay todo un «hinterland», absolutamente desierto, que podría albergar a millones de seres humanos que lo pasan muy mal. Los supremacistas australianos se parecen como dos gotas de agua a los blancos sudafricanos y yanquis, que cuidan celosamente la «raza». Esto es claramente una ideología fascista, y revela hasta donde llega la insensibilidad humana de estas clases. En Australia, gobiernen los laboristas, que son tan de izquierda como sus conmilitones ingleses, como los conservadores, esta es una política de estado, y la mantienen a rajatabla.

Como anécdota cabe mencionar, que cada tres o cuatro años, aparecen en la prensa argentina unos anuncios, donde se informa a la población que un grupo de «caballeros» australianos viajará a Buenos Aires en busca de mujeres de «buena familia» para casarse con ellas. A esos anuncios suelen responder mujeres arruinadas de la viaja oligarquía terrateniente, que aceptan el convite. De esa manera se mantiene la pureza de clase.

Según informaciones que me han llegado la conversación que estaba prevista para una hora, terminó abruptamente cuando el primer ministro australiano intentó aconsejar a Herr Trump sobre la política a seguir en materia de refugiados, y ello provocó la ira del magnate, que no aceptó esos consejos, por considerar que eran demasiado duros. Aquí el muerto se asustó del degollado. Pero dios los cría y ellos se juntan.

Trump lleva el capitalismo a una competencia salvaje que afectará al Tercer Mundo

Como consecuencia del desplome económico de 2007, Obama aprobó tres años después la ley Dodd-Franck porque también en Estados Unidos hay quien cree que las crisis del capitalismo son consecuencia de los errores, las malas decisiones o la voracidad de los especuladores. La mano invisible del hombre, la intervención externa sobre los mercados (que nunca fallan), tiene consecuencias desastrosas. Si esos errores se suprimen, todo va bien; aprobemos una ley para que no haya más crisis económicas y bajo el capitalismo toda irá sobre ruedas.

Ese es el significado de la ley Dodd-Franck que ahora Trump ha derogado, por lo que ya no sabemos quién tiene razón, si Obama al aprobar la ley o Trump al derogarla.

Dicho en términos periodísticos, la ley es el típico intento de contener la especulación financiera, los excesos, en defensa de los consumidores, o sea, de los propios especuladores, de los ingenuos a los que atracan con todo tipo de chucherías bursátiles, tales como bonos, obligaciones, derivados, acciones, seguros, calificaciones, etc.

Sin embargo, la ley tenía un componente singular que afectaba especialmente al Tercer Mundo y a los países mineros y petroleros, en general, ya que obligaba a las empresas cotizadas en las bolsa de Estados Unidos a publicar el dinero (léase sobornos y mordidas) pagados a los gobiernos de los países productores en concepto de impuestos, concesiones, adjudicaciones o cualquier otro.

El gobierno de Obama lo presentó como parte integrante de su lucha contra la corrupción en el Tercer Mundo, en defensa de la transparencia y de los derechos de los accionistas, de los inversores, etc.

Ahora Trump acaba con todas esas bobadas y se presenta ante los mercados tal cual es: un capitalista sin tapujos ni adornos de ninguna clase. En palabras de uno de sus consejeros económicos, Gary Cohn, que antes lo fue de Goldman Sachs, “se trata de ser un actor en el mercado mundial, en el que debemos, podemos y lograremos una posición dominante si nos mantenemos al margen de cualquier reglamentación.

La competencia, afirma Cohn, no se ata las manos con ningún tipo de regulaciones, por lo que las multinacionales de Estados Unidos también deben abandonar sus escrúpulos. A eso le llaman libre mercado: es necesario recurrir al dinero negro, a los sobresueldos y a los maletines a los políticos y funcionarios de los países del Tercer Mundo (y para Estados Unidos el Tercer Mundo son todos los países del mundo, excepto ellos mismos).

El artículo 1504 de la ley obligaba a las empresas cotizadas en las bolsas de Estados Unidos que negociaban con minerales extraídos de la República Democrática del Congo y países vecinos a notificar a la SEC, el organismo que controla las bolsas, todas sus adquisiciones, una medida que afectaba a las multinacionales de electrónica que intervienen en el proceso de transformación del coltán, que han organizado todo tipo de crímenes y corruptelas en el centro de África.

Es necesario insistir en que la ley no afecta sólo a los monopolios de Estados Unidos sino a todos los que se cotizan en sus bolsas, que son muchos, por lo que las (des)regulaciones que impone Estados Unidos son (des)regulaciones mundiales. La ley nunca tuvo ningún impacto real sobre ningún país del Tercer Mundo, como es obvio. Se aprobó para tranquilizar las conciencias de todos esos en los que la conciencia de ONG ha calado, que quieren luchar no contra el capitalismo, sino contra sus excesos, porque el capitalismo no les parece excesivo por sí mismo (“otro capitalismo es posible”).

¿Trump y Hitler son lo mismo?

Bianchi

Es evidente que no, pero para la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sí, algo que ha puesto de acuerdo a tirios y troyanos, zegríes y abencerrajes, merengues y culés, en elevar la nota y poner la antífona argumentando (?) que cómo se puede decir tamaña barbaridad. Desde luego, Trump está más cerca de Hitler que de Martin Luther King, por ejemplo. Pero no, no son lo mismo, a pesar de la Ley (o enunciado) de Godwin que viene a decir que en una discusión (sobre todo en Internet) que se alarga «la posibilidad de que alguien mencione a Hitler o a los nazis crece». Carmena sabe perfectamente que no son lo mismo -o lo suponemos-; lo dijo para señalar el silencio cómplice del Gobierno de Rajoy con respecto a las medidas parafascistas del Presidente Trump comparándolo con el hacerse el loco de la comunidad internacional cuando Hitler se encaramó en el poder mediante las urnas. No es cierto del todo, pues ya ha habido gobiernos europeos que han criticado a Trump, pero Carmena dirigía los dardos al Gobierno de Mariano.

Seremos breves y haremos sólo dos comentarios que se nos ocurren a este tenor: 1) El automatismo que conlleva poner a parir al burro Trump a convertirte en un «demócrata» de toda la vida y de pro, sobre todo en el «género tertuliano». No hay nada como poner a caer de un burro al asno Trump para, ya digo, metamorfosearte en un «liberal» o un «demócrata» con pedigrí y, a continuación, y como exige el guión, insultar a los catalanes que están por celebrar un referéndum en Catalunya, medida que dice mucho del nivel democrático de esta gentuza de paniaguados e intelectualillos áulicos de pitiminí que, por cierto, no tienen media hostia dialécticamente hablando. Y 2) Señalar el fallo garrafal de M. Carmena de comparar a Trump con Hitler, a quién se le ocurre, y no con lo que procedía en estos casos y es lo «políticamente correcto» desde la «Cool War» (Guerra Fría), esto es, comparar a Hitler con… Stalin, o sea, nazis y comunistas y, por supuesto, ambos dictadores, insaculados, la vieja cantinela de la que todavía echan mano -a falta de argumentario- para decir que ellos son los «demócratas», como Espe Aguirre, por ejemplo. Nos han salido todos «aristotélicos» o el «término medio» como virtud.

Si Carmena hubiera establecido esta comparación, entre Hitler y Stalin, indudablemente izas, rabizas y colipoterras se hubieran puesto de acuerdo y la hubieran aplaudido a rabiar como perros sarnosos que son. ¡Vaya fallo Carmena! Para mí que fue un «lapsus linguae».

Pasen un buen día.

¿Donald Trump, el revolucionario?

Darío Herchhoren
La presidencia de Donald Trump, promete mucho; sobre todo por su capacidad de sorprender. Desde el día 20 de enero de 2017; fecha en la cual asumió el cargo de emperador por cuatro años no ha dejado de modificar cosas que se seguían haciendo desde el años 1989, en que un tal Sharp comenzó a asesorar a los distintos emperadores en la fabricación y puesta en marcha de las llamadas «revoluciones de colores».

El mismo 20 de enero, el propio Trump dijo claramente que los USA no iban a continuar con esa política y que no intentaría cambiar gobiernos que no le gustan.

Pero hay algo fundamental en la política de Trump, que se trata de soslayar; y es que ha quitado poderes y facultades a la CIA, que era el brazo ejecutor (realmente ejecutor porque asesinaba) de buena parte de la política exterior del país. Trump ha rediseñado el Consejo de Seguridad Nacional de los USA en el cual tenía asiento la CIA por derecho propio, y la ha marginado a servir información a la presidencia de la nación, y solo participará en las reuniones a las cuales sea expresamente invitada por razón de la índole de lo que se tratará en dicha reunión.

Con esto, los USA vuelven a la política anterior de los tiempos de Roosvelt, Truman y Eisenhower que eran tan imperialistas como los demás, pero que se cuidaron muy mucho de tener sentados en su misma mesa a los servicios de espionaje, que con el tiempo se convirtieron en incontrolables, y que podían chantajear al propio presidente. En sus comparecencias anteriores al 20 de enero, ya anunció que iba a recortar los poderes de la CIA; y la calificó de inútil y obsoleta, al igual que la OTAN.

Estamos asistiendo a un espectáculo que no sospechábamos. Todo lo que dice o hace Trump se convierte en la comidilla de la prensa «seria», y nuestros maravillosos tertulianos de la radio y la televisión diseccionan cada día las tripas de Trump, para ver que hay dentro.

Pero Trump, en realidad no hace cosas muy distintas de las que han hecho sus predecesores. Por ejemplo, la construcción del famoso muro en la frontera de Méjico. Ese muro se comenzó a construir en tiempo de Clinton, siguió BUSH junior, y ahora Trump lo remata. El premio Nobel de la Paz, Barack Obama, fué el presidente que más expulsiones efectuó aunque lo hizo en forma discreta y sin alharaca.

Su política con la UE, es lo que en realidad se teme más. Ya dijo el embajador de los USA ante la UE, que su prioridad sería ver desaparecer a la UE, y parece que Trump empezará su tarea de demolición quitando financiación a la OTAN. Ya dijo que si los europeos quieren tener OTAN deberán pagar más por ella; hasta un 2 % de su PIB, y parece que tratándose de la pasta, todos escurren el bulto.

La sola llamada telefónica de Trump a Putin hizo sonar las alarmas de los miembros de la UE, y ya Inglaterra por las dudas ha mandado buques de guerra al mar Negro para efectuar «maniobras» por cuenta de la OTAN en un claro intento por torcerle la mano a Trump para que mantenga la financiación de la OTAN.

Es notorio como la derecha mundial trata de imponerle a Trump una política continuista con respecto a Rusia. ¿Qué pasa; acaso no es Trump uno de los suyos? Lo que en realidad está pasando es que Trump es de una derecha nacionalista y barre para adentro de los USA, y ha dado el grito de sálvese quien pueda; y la derecha europea que ha impuesto el liberalismo económico a todo evento no quiere una derecha proteccionsita como la de Trump. Ello demuestra a las claras que la derecha mundial, no tiene ideología, solo tiene intereses. Al efecto es conveniente recordar las palabras de Churchill cuando dijo que Gran Bretaña no tenía ni amigos ni enemigos. Solo tenía intereses.

Con Trump está pasando lo mismo. Se ha planteado que los USA están primero, y que cada uno se las arregle como pueda. Es igual de capitalista, es igual de imperialista, pero coyunturalmente es el imperialista «bueno».

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