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El actor Danny Glover rinde homenaje al Che en Cuba

El actor estadounidense Danny Glover, un conocido luchador que ha sido varias veces detenido en su país por motivos políticos, ha participado en un homenaje al Che Guevara en Santa Clara, la ciudad cubana cuya liberación encabezó en 1959 al frente de las fuerzas armadas revolucionarias.

Jorgelina Pestana, presidenta del Asamblea Provincial del poder popular en la ciudad de Santa Clara, entregó al actor una estatua del Che Guevara y una revista especial que recoge la huella de Fidel Castro en aquella provincial del centro de la Isla.

Tras depositar una flor delante del nicho que alberga los restos del Che, Glover pronunció un breve discurso en el que glosó su admiración hacia el dirigente guerrillero que murió heroicamente en Bolivia.

“El recuerdo de esta visita permanecerá en mí. Es un lugar que quería visitar cuando planificamos este viaje a Cuba”, dijo el actor estadounidense, que estaba acompañado por su mujer, Elaine Cavalleiro, y por James Early, un intelectual y luchador político estadounidense.

“El Che siempre evoca una pasión extraordinaria para todos aquellos que asumen el desafío de cambiar la historia. Son momentos especiales. Cuando uno está en este sagrado sitio, el corazón empieza a latir más rápidamente. Haber venido hasta aquí será uno de los momentos más importantes para mí”, confesó emocionado.

Mucho antes de ser actor, Glover ya era un luchador comprometido, una faceta que nunca ha abandonado. Muchos actores aprovechan su fama para apoyar determinadas causas políticas, pero el caso de Danny Glover es al contrario. Es hijo de militantes políticos y desde su juventud participó, junto con su mujer, en el movimiento negro estadounidense.

Además de títulos comerciales, en su carrera como actor hay varias películas de denuncia política y social, como Bopha! (1993) o Boesman & Lena (2000), contrarias al apartheid sudafricano, un tema que trató en otras películas como Mandela (1987), donde encarnó al dirigente africano,  En busca del sueño americano (1996), Freedom Song (2000), o la genial Manderlay (2005) de Lars Von Trier.

En 2002 debutó como director con el drama Sólo un sueño, al que siguió Toussaint, una película basada en la biografía del hombre que dirigió la revolución de los esclavos en Haití en el siglo XVIII. Glover realizó la película con dinero del gobierno bolivariano de Venezuela.

De Lenin a la guerra de las galaxias

El 23 de octubre del año pasado en Odesa, la ciudad ucraniana del Mar Negro, derribaron una estatua de Lenin que llevaba décadas sobre el pedestal, para sustituirla por Darth Vader, el personaje de la película “La guerra de las galaxias”. ¿Pretendían sustituir los fascistas ucranianos la realidad por la ficción?, ¿nos obligan a elegir entre el malo de la película (Darth Vader) y el malo de la historia (Lenin)?, ¿quién es peor de los dos?

No está tan claro que la saga de películas de George Lucas sea ficción. Hace un par de años la agencia de noticias Europa Press difundía un despacho titulado “¿A qué velocidad vuela el Halcón Milenario?” (1), es decir, la nave espacial de la película. Ya no se trata sólo de una película de Hollywood sino de los medios de comunicación, que no sólo hablan de la realidad como si fuera ficción, sino de la ficción como si fuera realidad.

Era la clásica noticia imbécil con la que las cadenas de televisión abren los noticiarios para hacer publicidad encubierta del estreno de una nueva película de la interminable saga, más galáctica que el Real Madrid. Basta hacer una búsqueda en internet para darse cuenta de que la inmensa mayoría de las “noticias” de prensa sobre “La guerra de las galaxias” son una colección de banalidades convertidas en reclamos publicitarios para vender algo.

En ese mercado está la clave de que en 2012 la multinacional Walt Disney pagara 4.000 millones de dólares por la adquisición de los estudios Lucas, fundados por el cineasta que dirigió las películas galácticas. Uno de los tentáculos de los estudios, Lucas Licensing, no es más que una oficina de gestión y recaudación del dinero generado por las patentes sobre la parafernalia (“merchandising”) asociada a las películas.

En 2011 dichas patentes reportaron 3.000 millones de dólares a los estudios Lucas. Entre 1977 y 2012 las ventas de juguetes, camisetas, tazas, mochilas y demás habían alcanzado los 20.000 millones de dólares, con 4.400 millones en entradas de cine y 3.800 en DVD, VHS y demás mercancías para las tiendas de chuches, como El Corte Inglés.

La multinacional Fox estrenó “La guerra de las galaxias” en 1977 y hasta ahora la saga es la más taquillera de la historia del cine. La primera película costó once millones de dólares y, sólo en Estados Unidos, acabó recaudando más de 460.

Pero todo esto no tiene nada que ver con el cine. En las Navidades del estreno la empresa Kenner, que había comprado la patente sobre la quincalla galáctica, se vio desbordada por la demanda de chatarrería. Tuvo que expedir unos certificados que le permitían al comprador canjearlos por cuatro figuras cuando el almacén se volviera a llenar de mercancía. Al año siguiente la empresa se embolsó unos cien millones de dólares. Entre 1978 y 1985 se vendieron unos 300 millones de juguetes galácticos.

Para que le financiaran la película, George Lucas renunció a 500.000 dólares de su sueldo como director a cambio de reservarse la patente de la mercadería paralela, algo que, a mediados de los setenta, nadie valoraba en Hollywood.

La saga se retroalimenta de sí misma, de su éxito de ventas y de sus millones de víctimas abducidas por la iconografía. Tiene infinidad de seguidores en todo el mundo, a los que llaman “fans”, o sea, fanáticos porque en esta sociedad uno puede ser “fan” del Sporting de Gijón, de David Bisbal o de “La guerra de las galaxias” pero no en los asuntos políticos porque eso es extremismo, radicalismo y está mal visto. En las manifestaciones los convocantes deberían sustituir el puño en alto, que es una amenaza, por la espada láser y el disfraz de Darth Vader.

A lo largo de la vida, los “fans” nunca se liberan de algo que tiene todo el aspecto de constituir una enfermedad congénita. Es toda una técnica de ingeniería social. El capital primero lava el cerebro a los mayores para luego pasar a atacar a los niños indefensos por medio de los anteriores. Los padres sólo cuidan el cuerpo de los niños, no su cabeza. No dejan que los niños se lleven a la boca un chicle que se les ha caído al suelo pero les regalan el Halcón Milenario, un droide como C3PO o R2D2 o una máscara del clon guerrero.

No hay ningún niño al que sus familiares no le hayan torturado con algún juguete de “La guerra de las galaxias” en Navidades o el día de su cumpleaños. Pero el juguete es de plástico y no vale nada. Los precios astronómicos que pagan los incautos de los padres y familiares por un pedazo de plástico financian patentes internacionales.

Marx diría que la quincalla de “La guerra de las galaxias” no sólo tiene un valor de cambio sino un valor de uso. Las mercancías son iconos de una cultura invasora, lo mismo que las especies exóticas. Pero los ecologistas son como los padres que regalan la espada láser a sus hijos: se preocupan de los seres vivos pero no de los inertes. Nunca han cuidado el ecosistema natural.

El mercado no conoce límites. No son sólo juguetes sino toda una quincalla de corbatas, camisetas, pulseras, pijamas… En 1997 se lanzó al mercado una versión actualizada del Monopoly ambientada en las galaxias, sus personajes y sus gigantescas naves espaciales. En setiembre de cada año, puntualmente, PlanetaDeAgostini, propiedad del fascista Jose Manuel Lara, pone a la venta en los kioskos el típico coleccionable con relatos, muñecos, relojes, DVD, cromos…

Los libros, álbumes, pósters, cromos y tebeos galácticos forman un cosmos. El listado de los libros de la saga da una idea de que la bodega de carga del Halcón Milenario tendría problemas para albergar la quincalla. Con la llegada de la era Disney, muchos de esos libros han sido descartados como “inconvenientes”, pero dan para semanas y meses de lectura.

Tras los libros vienen las viejas grabaciones en VHS y Betamax que se regalaban el día de los Reyes Magos y los cumpleaños y que luego pasaban de mano en mano. La técnica nos condujo de ahí a los DVD, videojuegos…

Hay millones de mercancías-iconos que llegan a millones de víctimas en todo el mundo. Casi nadie se ha librado de aquella invasión. Posiblemente sólo nos quede pedir asilo político en Corea del norte para escapar de Luke Skywalker, Chewbacca y los antidisturbios disfrazados de clones.Los científicos, que viven en las nubes, aún se preguntan si hay vida fuera de este planeta. Precisamente donde hay más vida es allá. Es un universo, pero de patentes y derechos de autor. Los estudios de Lucas tienen una base de datos con 17.000 personajes de la saga y 20.000 años de historia a la que llaman el Holocrón. Hay material para hacer películas sin descanso. Además de una base de datos hay páginas web (2) dedicadas a desentrañar al detalle todos y cada uno de esos datos, naves espaciales, planetas, robots…

La chatarrería de “La guerra de las galaxias” es para niños, no para niñas. En la saga apenas aparecen 800 personajes femeninos, cuando deberían ser la mitad, un fallo garrafal que esperemos que Disney resuelva en el futuro hasta equilibrar los porcentajes con un número suficiente de princesas galácticas.

Gracias a “La guerra de las galaxias” el inglés ha calado entre nosotros. Antes nos referíamos así, en castellano, a la película; ahora decimos “Star wars” porque estamos a la altura de los tiempos. Nos compramos un diccionario en casa para no quedar en ridículo cuando nos hablan de ewoks, droides, jedi, sith… De ahí pasamos al manual, la gramática, los adverbios y el pretérito pluscuamperfecto del verbo to fuck…

Pero la verdadera faena es que vayas a Olot de viaje y los restaurantes tengan el menú en catalán. Hay que poner el grito en el cielo porque de lo contrario los catalanes nos acabarán imponiendo su idioma y su cultura a los españoles.

(1) https://www.europapress.es/cultura/cine-00128/noticia-velocidad-vuela-halcon-milenario-20141214113743.html
(2) https://latino.starwars.com/banco-de-datos

Dylan, Sartre y el Nobel de Literatura

B.
Parece que el recientemente galardonado con el Premio Nobel de Literatura, Bob Dylan, anda por ahí semioculto sin que la Academia sueca dé con su paradero para saber, por lo menos, si tiene intención de recoger el premio y su nada desdeñable cuantía económica o «passsha» de todo. Sea lo que sea lo que haga  el bardo de Minnesota, será considerado como una extravagancia típica de los «genios» -al final irá y cobrará, ya lo verán- que, desde luego, no tiene nada que ver con la actitud de Jean Paul Sartre -guardando las distancias entre un caso y otro que tampoco son tantas, si bien se mira- y su real rechazo del Nobel de Literatura que le otorgaron en 1964 y, como decimos, declinó.

Preguntado por una revista francesa los motivos de su rechazo al galardón, entre otras cosas, Sartre dijo: «¿Por qué rechacé ese premio? Si hubiera aceptado el Nobel -y aunque hubiera hecho un discurso insolente en Estocolmo, lo que hubiera sido absurdo- habría sido recuperado (por el ‘sistema’, diríamos hoy. Nota mía). Si hubiera sido miembro de un partido, del partido comunista, por ejemplo, la situación hubiera sido diferente. Indirectamente hubiera sido a mi partido que el premio habría sido discernido (sic); es a él, en todo caso, que hubiera podido servir. Pero cuando se trata de un hombre aislado, aunque tenga opiniones ‘extremistas’, se lo recupera necesariamente, de un cierto modo, coronándolo. Es una manera de decir: ‘Finalmente es de los nuestros’. Yo no podía aceptar eso”.

Sartre, en octubre de 1964, ya era famoso por su solidaridad con causas progresistas como el Mayo francés (aunque hubo otros «mayos» por ahí), la revolución cultural china, la revolución cubana y la guerrilla venezolana, la guerra de Vietnam y, sobre todo, con la guerra de independencia de Argelia, por entonces colonia francesa. También organizó y formó parte del «Tribunal Russell» en absoluto sin tener que ver con los «Human Right Watch» o «Amnistias Internacionales» actuales financiados por magnates y financieros tipo Soros.

Sartre lo tenía claro:»el premio Nobel es objetivamente una distinción reservada para los escritores de Occidente o los opositores del Este», sostuvo por aquella época. Época de plena «guerra fría» (cool war) en que  surgían, cuando no se promocionaban, los a la sazón llamados «disidentes» (con el socialismo, claro, con el «real», y no el «socialismo con rostro humano», que decían defender ellos, los «disidentes»), otrosí los «opositores» a los que se refiere Sartre.

Hombre, hablando de Dylan, por allí asoma. Como Moby Dick…

Buenos días.

Serena Williams ganó Roland Garros bajo los efectos de un dopaje legalizado

El año pasado la tenista estadounidense Serena Williams ganó Roland Garros dopada con prednisolona, un cortocoide prohibido en el deporte. La información la han obtenido Fancy Bear, un grupo de piratas informáticos que se han introducido en los servidores de la Agencia Mundial Antidopaje.

La tenista tenía una autorización médica para consumir dicha sustancia que es fraudulenta.

Los datos obtenidos por los piratas no sólo conciernen a Serena Williams sino también a su hermana Venus, a Rafael Nadal, a la también tenista Petra Kvitova y al ciclista Chris Froome, ganador de tres Tour de Francia.

Las referencias que han logrado llegan hasta 2010 y muestran autorizaciones médicas expedidas según las necesidades de mejorar determinados resultados de los deportistas de Estados Unidos. Los califican como AUT o autorizaciones con fines terapéuticos.

Dichas autorizaciones médicas son tan sospechosas que la de Williams el año pasado en París fue expedida la misma víspera de la final. Se trataba de 40 miligramos de prednisolona por vía oral autorizada por la Federación Internacional de Tenis durante cinco días.

La autorización se firmó porque, supuestamente, la tenista estadounidense padecía una gripe. A pesar de dicha enfermedad logró derrotar a la checa Lucie Safarova.

En esta chapuza hay un pequeño detalle médico: la gripe no se cura con prednisolona. Este compuesto se administra mediante aerosol para el asma y en crema para el reumatismo, pero no por vía oral y mucho menos en dosis tan elevadas, como la recetada a Williams.

El año pasado no fue la primera vez que dicha tenista tomó el corticoide, ya que también aparecen recetas de marzo y mayo de 2014, coincidentes con sus victorias en los torneos de Miami y Roma.

Es mentira que en el deporte cada vez hay un control más estricto del dopaje. Por el contrario, se ha extendido, se ha legalizado y se lleva a cabo una instrumentalización política cada vez más selectiva, como se ha demostrado en los recientes Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, cuando impidieron a numerosos atletas rusos participar en los mismos con acusaciones de dopaje.

El año pasado la Agencia Mundial contra el Dopaje otorgó 1.330 autorizaciones para el uso de drogas por supuestos fines terapéuticos. Supone un aumento del 48 por ciento respecto a las de 2014, que a su vez, fueron un 41 por ciento mayores que el anterior.

Para recordar la manipulación política del deporte y el dopaje nos remitimos a una entrada anterior que publicamos hace unos meses: Hasta el deporte ruso está bajo sospecha de fraude.
Fuente: http://fancybear.net

Los Juegos Olímpicos como los Juegos Reunidos Geyper


Bianchi

“La vida (dijo Pitágoras) se parece a una asamblea de gente en los Juegos; así como unos acuden a ellos para competir, otros para comerciar y los mejores (vienen) en calidad de espectadores, de la misma manera, en la vida, los esclavos andan a la caza de reputación y ganancia, los filósofos, en cambio, de la verdad” (Diógenes Laercio, Vidas de filósofos ilustres, VIII)
No tocaremos las Olimpiadas como negocio crematístico, su nulo amateurismo, las televisiones y el dopaje, que ya lo hacen otros y, seguramente, mejor. Nos detendremos en un par de aspectos, digamos, colaterales, según se mire. Y es que los Juegos Olímpicos albergan tal cantidad desmesurada y abusiva de disciplinas supuestamente olímpicas que no es ya que uno se pierda, sino que ni siquiera sospechaba de la existencia de algunas amén de lo muy discutible que lo sean (algunas prácticas olímpicas, decimos).
Probablemente muchos de los cientos y cientos de miles y miles de blogueros que tenemos en este simpar y simpático blog, no sepan qué cosa eran los “Juegos Reunidos Geyper” que van en el título de este somero comentario. Se trataba -igual existen todavía, no lo sé- de una serie de juegos y divertimentos lúdicos -tres en raya, rompecabezas, por supuesto la oca, etc.- cuya cantidad (de juegos) era mayor o menor en función de lo que tu padre estuviera dispuesto a pagar, siempre como regalo de Reyes. Si tenía guita guapa, pues compraba al pibe unos Geyper ¡completos!, o sea, más caros, y así fardabas ante el vecinito cuyo papá era un modesto obrero y justo le llegaba para regalar unos Geyper… ¡incompletos!, pero más baratos. Hasta en esto hay clases, señores.
Detectamos de un tiempo acá una inflación en las disciplinas que le dicen olímpicas y estimamos que no lo son. Ni en principio (obviamente el ciclismo no lo podía ser, por ejemplo) ni en origen. En Río-16 hay exactamente 39 prácticas deportivas con sus variantes, eventos y modalidades (por ejemplo, piragüismo en aguas tranquilas o en aguas bravas donde recién ganó un oro una vasca, o sea, dos veces española). Incluso admitieron presuntos “deportes” tan masivos y populares como… el golf (también el rugby, pero este sí es popular realmente, aunque de olímpico, cero patatero, en nuestro criterio). Y se dice que para los próximos Juegos en Tokio-2020 el COI incluirá como nuevas disciplinas el kárate (este tendría su lógica ya que su origen está en Japón), el surf, el skate (de claro origen urbano), la escalada deportiva y el béisbol/softbol, que a saber qué chorrada es. Fueron desapareciendo, con el tiempo, el tiro a pichón (¿sabían de la existencia de este arte cinegético como juego olímpico? Yo no), la pelota vasca, trepar la cuerda o. . . el ascenso en globo, sí, leyeron bien. Pero hay más, agárrense. El Barón de Coubertin dizque factótum de los JJ.OO., el de “lo importante es participar”, eso dicen que dijo sin que la CNN recogiera el testimonio, pensó en incluir en los Juegos competiciones. . . de arte que englobaba la literatura, la arquitectura, la escultura, la pintura y la música, casi el trivium y cuadrivium bajomedievales. El único requisito para poder competir era que las obras -leo por ahí- tuvieran su inspiración en el deporte. De hecho, en los JJ. OO. de Estocolmo de 1912 se compitió en estas facetas estéticas. No mencionaremos por decoro la base militarista que tenía la idea primigenia de Pierre de Coubertin que pretendía formar una juventud musculosa y preparada a la prusiana manera con vistas a futuras guerras.
Claro que, oyendo a locutores españoles, sobre todo radiofónicos tipo Manolo Lama, lo importante es ganar y lo demás es cuento y una chufa, pero volveremos sobre esto al final. Se ve que este tombolero vendedor de muñecas chochonas -por las voces estentóreas que da y emite- no vio el cortometraje de Claude Lelouch titulado “Los Perdedores” (The Losers) realizado fijándose en los atletas que no ganaban el metal áureo, que diría un poeta modernista rubendariano. Lo rodó, junto a otros directores más, en los JJ. OO. de Munich en 1972.
Vamos acabando y yendo al grano que nos interesa, y es la criba salvaje, lo admitimos, que vamos a hacer eliminando los presuntos “deportes” que llaman olímpicos y no lo son (como la democracia ésta que “disfrutamos”). Antes de la escabechina que se avecina, ya nos adelantamos a decir que respetamos en lo que vale los enormes esfuerzos y horas de entrenamiento y sacrificio de quienes obtienen medallas en prácticas que no consideramos olímpicas, o sea, no negamos el mérito en absoluto y ni mucho menos. Dicho esto, vamos allá con el bisturí. No consideramos disciplinas olímpicas, pero ni por el forro, por orden alfabético, Aguas abiertas, Bádminton, Baloncesto (los gringos “concentrados” en un yate aparte de la Villa Olímpica, te cagas, por no morirte de risa), Balonmano, Ciclismo BMX y sus variantes de montaña, en ruta y en pista -por muy duras y meritorias que sean las pruebas, repetimos-, Esgrima, Fútbol (me entró la risa otra vez), Golf (disciplina proletaria, es sabido), Hípica (arte militar y casi exclusivo de milicos), Hockey sobre hierba, Natación (que tiene sus propios Mundiales, como el ciclismo, fútbol, etc.), Piragüismo (ya hablamos), Remo, Rugby 7, Salto, Taekwondo (tengo dudas), Tenis (jajajajá…), Tenis de mesa (jojojojó…), Tiro con arco (menos mal que no lo bautizaron como “tiro al negro” tan de moda en Yankilandia), Tiro deportivo (ídem), Vela, Voleibol, Voleibol playa y, respiren, acabamos, Waterpolo. Por el contrario, sí consideramos -tal vez se nos filtre alguno- olímpicos a Gimnasia artística, en trampolín y rítmica, la Halterofilia, el Judo (con reservas), la Lucha (sin reservas), el Pentatlón, el, por supuesto, Triatlón (a pesar de la bicicleta por medio) y, también, aunque hiera alguna susceptibilidad, el boxeo, que remeda el Pancracio griego (Platón, que significa “el de las anchas espaldas”, lo practicaba). ¿Y el atletismo, Bianchi? Por favor, eso ni se pregunta, va de suyo, se supone el deporte olímpico por antonomasia: el atletismo. A la hora de hacer balance al final de los Juegos Olímpicos hay dos medalleros y dos raseros, el primero computa el total de medallas ganadas en todas y cada de las prácticas deportivas, incluidas las que nosotros hemos excluido sajando por partes como nuestro ídolo “Jack the Ripper”. Y luego están los metales que nosotros sumamos como válidos y reales, a saber, los que hemos nombrado, especialmente el atletismo. Haga el lector este ejercicio al final de los JJ.OO. y sume de un lado las medallas de un lado y de otro y se encontrará que, al final, Jamaica o Trinidad Tobago, pongo por caso (en Pekín sucedió así), están la cuarta y quinta en el ránking final muy por encima de, por ejemplo, España, que ahora saca pecho contando las medallas hasta en arrastre de piedra si existiera. Disciplinas, por cierto, que desprecian y ni se acuerdan de ellas el resto del año, como a la nadadora ésta (no recuerdo cómo se llama ahora), encima catalana, o sea, tres veces española (la vasca solamente dos, y la gallega ni se sabe, que lo diga Mariano que es de Santiago). El cómputo en atletismo es el real y el que responde en toda su autenticidad al espíritu olímpico, cosa que saben -y callan como putas- los locutorcitos patrioteros hispánicos que apuesto a que cambiarían la quincalla metálica por un solo oro en atletismo, como el oro de Fermín Cacho en 1.500, prueba reina junto con los 100 metros lisos, en Barcelona-92, por ejemplo. En fin, también están, no nos olvidamos, los Juegos Paralímpicos. Y los de invierno (en Rio, por cierto, están en invierno, el cálido invierno de allí, claro).
¿Y para cuándo se incluirá el ajedrez como deporte olímpico o es que el cerebro no suda ni adelgaza el cuerpo? Y, ya puestos, ¿cuándo carajo se celebrarán unas Olimpiadas Filosóficas? (En Barcelona se iban a celebrar una especie de “Contraolimpiadas Populares” que el inicio de la guerra civil frustró). Vean el programa: apertura, debate y discusión, refectorio o papeo, siesta ligera, café, copa y puro (no es obligatorio el veguero), se continúa el debate o se abre otro, cena, leer el MARCA, comentar la jugada y ala, a la piltra, a cocheras. A las once apagar la luz. Diana a las nueve menos diez.
Buenas tardes.

Furbo (que diría Villar)

Jose Antonio Camacho
B.

El entrenador de fútbol y exseleccionador español (cuando todavía no era «La Roja» cuya patente, por decirlo así, la tiene Chile, que es quien verdaderamente está autorizada a llamarse así), además de comentarista en «Tele-Circo» de la Eurocopa que se está jugando en París, José Antonio Camacho, un espécimen por lo demás sanguíneo, brutal, irascible -ya lo era como jugador-, que parece que está permanentemente de mala ostia, aunque, eso sí, muy castizo, muy «españóss» y «echao p’alante», ha dicho antes de que empezara el partido (el lunes pasado) entre su querida España y la República Checa (y no «Chequia», pues si hay «checos» no hay «chequios») que, en jornadas como esa -propias de un «partido del siglo», como lo pintan estos fantasmillas vividores del «Planeta Fútbol»«habría que dar permiso en oficinas y colegios para que todo el mundo pudiese animar a La Roja». Así, como lo leen. No animó a salir a la gente a silbar -no diremos ya el himno, como hacen otras aficiones- al portero De Gea para manifestar que el pueblo español no quiere a «celestinos» trotaconventos y alcahuetes que proporcionen putillas a fogosos colegas con guita que lo representen, no, esto no, no vaya a ser que ese pueblo se desperece y le dé por pensar siendo mejor idiotizarlo hasta el paroxismo como hace este patán rastacuero de Camacho.

A los que ya tenemos cierta edad, nos recuerda esta frase sabia y olímpica de Macho Camacho a otra que decía un exministro falangista de Franco cuando fungía de Ministro de Cultura, nada menos, Solís Ruiz se apellidaba, que dijo, con la sonrisa que le caracterizaba -la «sonrisa del Régimen» le apodaron en la prensa adicta y no adicta, caso de haberla-, sin despeinarse (era calvo): «menos latín y más deporte». Lo decía el ministro, repetimos, de Cultura y Deporte, recordando a los «balillas» fascistas de Mussolini a quienes copiaron los falangistas creando el Frente de Juventudes que a la mayoría de los centenares de miles de nuestros lectores -y lectoras para que nadie se nos mosquee- les sonará a chino mandarín.

Para sabia de verdad la frase de un marxista, en este caso el gran Groucho que decía: «la televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la TV, voy a la biblioteca y me leo un buen libro».

Buenos días.

El festival de Eurovisión lo creó la OTAN

Cuando en enero del año pasado se desclasificaron, poniéndolos en internet, más de 23.000 documentos secretos de la OTAN, nadie prestó demasiada atención. Empieza a haber saturación, tanto de secretos como de revelaciones.

La desclasificación se llevó a cabo en virtud de las leyes estadounidenses, al haber vencido el plazo durante el cual se ordenó su reserva.

Una escuela privada de Valencia, GBN Gobernantia, especializada en “liderazgo y alto gobierno” se interesó por aquellos papeles y encontró que uno de ellos ordenaba la creación de un “festival de música del Atlántico norte” aunque, naturalmente, no para escuchar marchas militares precisamente.

La escuela publicó dicho documento en su página web (*), asegurando que el festival estaba destinado a ser la herramienta de propaganda más importante creada por la OTAN durante la Guerra Fría.

En 1955 se reunió el Comité de Cultura e Información Pública de la OTAN y el último día, los miembros del comité recibieron al director de la Radiodiffusion-Télévision Française, quien les habló de un proyecto que junto con la BBC, estaban intentado desarrollar: Eurovisión.

Se trataba de unir, en una única señal, televisiones de distintos países europeos. Incluso les mostró un mapa con los enlaces (de cable o radio) que técnicamente era necesario establecer.

El mismo comité volvió a reunirse para crear el “Festival Musical de la Alianza Atlántica” con el fin de oír a distintas bandas de música de varios países de la OTAN.

El acta de la reunión, recoge la recomendación de una fecha concreta para la primera edición del festival: abril de 1956.

Al año siguiente el acta de una tercera reunión del mismo comité recoge que el servicio de información de la OTAN contactó con la BBC para ver si era posible usar la red de Eurovisión para dar difusión al festival. La respuesta de los dirigentes de la cadena británica no deja dudas: ese tipo de festival era exactamente lo que estaban buscando para mostrar en la nueva red.

Siguiendo las instrucciones de la OTAN, en mayo de 1956 se celebró el primer festival de Eurovisión. La OTAN consiguió una herramienta de propaganda a gran escala o, dicho de otra manera, otro lavado de cerebro y otra manipulación multitudinaria, como se ha visto en la actual edición.

(*) http://gobernatia.com/el-festival-de-eurovision-la-mas-importante-herramienta-de-comunicacion-creada-por-la-otan-en-la-guerra-fria/

Los Stones en Cuba

Bianchi

Nunca actuaron “Las Piedras Rodantes” en Cuba (tampoco en la España de Franco, lo que sí hicieron “Los Escarabajos” en 1966, hoy nos ha dado por traducirlo todo, como ven) y van y lo hacen el otro día, y gratis.

¿A qué fueron? ¿Por qué? Mick Jagger dijo en el escenario que “parece que algo está cambiando, no?” Todo cambia en la vida, en la naturaleza y en las personas, por supuesto, pero la pregunta pertinente, sin embargo, es “en qué sentido”, en qué dirección. Y en qué forma y, sobre todo, con qué contenido.

No nos precipitaremos acá aventurando nada, pero algo intuimos. Y no muy plausible. Visitas recientes a la isla caimán del Papa actual (antes fueron los dos precedentes, Wojtyla y Ratzinger) o la recientísima del presidente gringo B.Obama y ahora los “Rolling Stones” no presagian que vengan precisamente a apuntalar un régimen nacionalista, antiimperialista y socialista; más bien, lo contrario, esto es, “exportar” la “democracia” a la occidental manera, como en los años sesenta del siglo pasado se hablaba de “exportar la revolución”, por ejemplo, el gran Che Guevara (“hay que crear un Vietnam, dos, tres Vietnams…»). El problema es si el Gobierno cubano, o el Partido Comunista cubano, quiere “importar” esa “democracia” y lo que conlleva, ya saben, elecciones, partidos políticos, libertad de expresión, liberación de “gusanos”, etc., o sea, igualito que las democracias del “mundo libre”. Por las pintas y trazas nos tememos que vayan por ahí los tiros, aunque, desde luego, no tenemos a la dirigencia cubana por estúpida, ni mucho menos.

La “estasiología”, palabro raro este, lo admitimos, algo así como la ciencia de los Estados, inventó las “Transiciones” de un régimen a otro distinto, al menos en apariencia. Ejemplo ya clásico es la llamada “Transición” española desde la Dictadura franquista a la democracia de manera pacífica, tratan de vender mintiendo a sabiendas, incluso proponiendo esa “Transición” como modelo a exportar, por ejemplo, al Chile de Pinochet. Ocurre, según la pacotilla de la sociología norteamericana o la de la nefasta Hannah Arendt, que, dicen insaculando grano y paja y mezclando churras y merinas, hay dos clases de dictaduras; la fascista y la comunista. La primera se resolvió mediante los polvos mágicos que convirtió a los fachas en demócratas de toda la puta vida prometiendo participar en la tarta -como vemos hoy- a la “leal oposición” que empezó a asomar el morro en cuanto vieron que Franco la espichaba. Como decimos con alguna y no poca sorna, la Transición española fue “modélica”. Ahora bien, llegados a este punto, ¿lo será -modélica- la Transición desde un régimen comunista -cosa que nunca fue Cuba, pero lo exigía la propaganda yanqui para asustar a ancianas-, como el “castrista” -así le dicen- a la bienaventurada, adventista y adventicia “democracia”? ¿Se dejarán los hermanos Castro? Pensemos que Cuba es una “dictadura”, y, además, la peor de todas: comunista. Si de una dictadura fascista, como la franquista, pareció sencillo pasar a una democracia de tres centavos, sí, pero homologable a las occidentales (aunque estén en Oriente algunas, según su patrón de “democracia”), no parece que de una férrea, dura y granítica “dictadura comunista” se pueda pasar tan fácil y grácilmente a la democracia de verdad, o sea, la verdadera, la democracia “de cojones”, como la religión católica. En fin, permaneceremos atentos a la pantalla, que las revoluciones no se televisan, pero las contrarrevoluciones parece que sí.

De momento, el concierto de los Stones parece remar en el sentido de acelerar ese tránsito a la democracia verdadera, no la socialista, no, esa va a ser que no. Y tendremos que decir que los músicos británicos han coadyuvado a esa transición feliz si no queremos pasar -algunos- por trogloditas.

Y lo dice un hijo -ni siquiera nieto- del “ryhthm and blues” y del “rock‘n’roll” que morirá con ese sonido y esas vibraciones en las venas. Es decir, un amante de esa música que en los años sesenta, por cierto, se decía desde ciertas tribunas que era un invento de los laboratorios norteamericanos para “comer el coco” a la juventud occidental entreteniéndola y no pensara en otras cosas, la “política”, ya saben… Si ese era el propósito, es evidente que le salió el tiro por la culata en muchísimos casos, sin mencionar la época hippie o la música contestataria californiana, bien es cierto que todo eso pasó… como lágrimas en la lluvia.

Tampoco entraremos, en el terreno puramente estético, en la longeva edad de los miembros de los Rollings (Jagger tiene 72 tacos) para criticar y valorar su ejecutoria musical. Parece claro que su momento creativo pasó hace ya varias décadas. Pero también lo es que siguen llenando velódromos y escenarios al aire libre. A algunos les parecerá patético, que se arrastran, y a otros no. Yo, aquí, ni entro ni salgo, o sea, voy de “ninista”, ¿quién lo iba a decir? Se ve que voy degenerando cosa mala… No me consta que tocaran la antibelicista “Gimme Shelter” o la psicodélica “Paint It Black”. O “Street Fighting Man” (con Brian Jones todavía vivo).

Buenas tardes.

Hasta el deporte ruso está bajo sospecha de fraude

El dopaje se ligó al deporte a partir de un determinado momento de su evolución: con la creciente profesionalización, a su vez consecuencia de otra transformación del deporte en un suculento negocio internacional en el que los medios de comunicación tienen una parte importante.

Sin embargo, es precisamente esa vinculación de la que los medios de comunicación no quieren hablar, como tampoco de la complicidad de las federaciones deportivas (nacionales e internacionales) y olímpicas en el asunto, es decir, tanto en el dopaje como en el negocio.

El domingo 6 de marzo la cadena alemana de televisión emitió el tercer capítulo sobre el dopaje de los deportistas en Rusia. Se titula “Confidencial Dopaje: Cómo Rusia fabrica sus ganadores” y da a entender que se trata de algo exclusivo de aquel país, donde todo lo que nos muestran -desde los tiempos de los planes quinquenales- es siniestro.

Los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro tienen algo que ver en esta euforia por el deporte “limpio”. El asunto de Maria Sharapova ha llegado a los medios de la manera tópica en la que los casos de dopaje aparecen en el tenis. La antigua ministra francesa de Deportes ha denunciado el caso de Nadal para que la prensa patria se rasgue las vestiduras ante tamaña ofensa. El dopaje de la atleta del PP Marta Domínguez hundió el “prestigio” de nuestros medallistas…

A quienes han lavado el cerebro con eso de que el deporte no tiene nada que ver con la política, hay que contarles lo que afirma el diario francés L’Equipe: la gran atleta rusa Julia Stepanova ha pedido asilo político a Canadá y desde hace dos años vive escondida en Alemania, seguramente porque su vida corre peligro. ¿Quién no corre algún peligro en Rusia?

Stepanova dio positivo en un control de dopaje deportivo y, a pesar de ello, el Comité Olímpico le ha autorizado a participar en los próximos Juegos de Rio de Janeiro. Pero es muy probable que, como consecuencia de sus declaraciones, quien no pueda participar en ellos sea Rusia, es decir, que no participarán precisamente aquellos que no se han dopado.

La tenista Maria Sharapova confesó que tomaba meldonium, desde hacía diez años. El meldonium es un compuesto químico elaborado en 1975 en Riga, cuando Letonia pertenecía a la Unión Soviética, para proteger el corazón de las personas sometidas a estrés o que realicen grandes esfuerzos físicos. Es un fármaco barato, eficaz y sin efectos secundarios nocivos para el organismo. Facilita que los atletas se recuperen antes del esfuerzo realizado.

Algún lector estará cavilando sobre los motivos por los cuales los casos de dopaje afectan mucho menos a Estados Unidos que a otros países, cuando la población de Estados Unidos vive dopada permanentemente por unas u otras drogas. ¿Sólo sus deportistas no se drogan?

Para entender el dopaje la pregunta se debería formular de otra manera: ¿por qué las instituciones deportivas han prohibido el meldonium? Porque el meldonium sólo se consume en los países del este de Europa. El mercado de meldonium asciende a 70 millones de euros que, por sí mismos, suponen el 0,7 por ciento del presupuesto público de Letonia. Exagerando bastante, se puede decir que el meldonium es como el petróleo para Kuwait.

En fin, la consideración del consumo de meldonium como dopaje es una decisión puramente política, lo mismo que cualquier otra de las que se toman con los demás productos químicos. Unos son buenos para la salud, los recetan los médicos y son legales. Otros son malos, los recetan los narcotraficantes y son ilegales. Unos se fabrican con patente de Estados Unidos y otros de Letonia. La frontera entre unos y otros la pone Estados Unidos y no precisamente por motivos médicos.

La agencia estadounidense contra el dopaje creó una falsa ONG, llamada “Partnership for Clean Competition” que desde hace años conserva muestras de sangre y orina de deportistas que analiza en función de los resultados obtenidos en las competiciones, del lugar del origen del deportista y de las restos encontrados. En base a ello dictan las correspondientes “fatwas” farmaco-deportivas de una manera absolutamente discriminatoria. Los productos que toman los deportistas de determinados países son drogas y hay que prohibirlas porque falsifican la competición; las demás son productos beneficiosos para la salud.

En 2014 la falsa ONG analizó 8.300 muestras de orina tomadas a deportistas y encontraron meldonium en 182 de ellas. Todos ellos eran deportistas del este de Europa. Poco después, en octubre de aquel año, la agencia estadounidense contra el dopaje planteó por primera vez que el meldonium era una sustancia dopante en el orden del día del simposio anual de Fénix, en Arizona. A finales de año el meldonium ya era considerada como una sustancia “sometida a vigilancia”.

En abril del año siguiente los resultados sobre el meldonium se publicaron para que pudieran servir como “prueba científica” que justificara su prohibición dentro de la categoría S4, es decir, en la categoría de hormonas y moduladores metabólicos.

Como estaba previsto, en enero de este año se prohíbe su utilización a los deportistas, con la sanción de cuatro años de suspensión en caso de incumplimiento. Los deportistas del este de Europa, en especial los rusos, han empezado a caer como moscas. El deporte ruso está bajo sospecha. De nada sirve explicar que, aún admitiendo la prohibición, el meldonium tarda seis meses en desaparecer del organismo, por lo que la sanción se está aplicando con carácter retroactivo, es decir, se penaliza el consumo de una sustancia que antes del mes de enero no era considerada como dopante. Por lo tanto, seguirá habiendo “positivos” por dopaje de deportistas del este de Europa en cadena de aquí al mes de junio.

El médico del equipo olímpico finlandés y muchos otros expertos han asegurado que el meldonium no es una sustancia dopante y que mucho menos se la puede encuadrar en la categoría S4. Nadie entiende que sustancias equivalentes fabricadas y consumidas en otros países, especialmente en Estados Unidos, no tengan la misma consideración.

Lo patético de todo este asunto es que las instituciones deportivas de Rusia, empezando por el ministro del ramo, han dado la razón a los organismos internacionales antidopaje y han prometido que a partir de ahora van a vigilar más y mejor a sus atletas. Es verdaderamente lamentable.

Los Rolling Stones actúan gratis en La Habana

Los Rolling Stones ofrecerán un concierto en La Habana el día 25 de este mes. Se convertirán así en el grupo de mayor alcance mundial en tocar en la isla desde el triunfo de la revolución en 1959.

La banda tocará de manera gratuita en el estadio Ciudad Deportiva, tres días después de que Obama realice una visita a Cuba.

“Hemos llevado a cabo [conciertos] en muchos lugares especiales durante nuestra larga carrera pero este espectáculo en La Habana va a ser un hito para nosotros, y, esperamos, para todos nuestros amigos en Cuba también”, dijo un comunicado difundido por el grupo.

El diario Granma había mencionado la realización del concierto en la isla el fin de semana, pero sin hablar de fechas.

“Será el momento en que miles de cubanos llenos de excitación adolescente salden una de las deudas más grandes con su pasado y será además el momento en que los Stones se enfrenten, posiblemente, al público más enfebrecido que han conocido a través de sus 50 años de historia”, dijo Granma.

Junto a sus hijos, Mick Jagger, vocalista de la banda de rock británica, visitó la isla caribeña el pasado mes de octubre.

El 8 de diciembre de 2000 Fidel Castro asistió a la inauguración de una estatua en homenaje a John Lennon, en un parque de La Habana, para recordar el 20 aniversario de su muerte.

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