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¿Por qué no ha habido pandemia en el Tercer Mundo?

La OMS y el Imperial College de Londres guardan un bola de cristal en los despachos, que consultan de vez en cuando para “demostrar” que en en tal o cual lugar del mundo va a estallar un brote que contagiará a equis millones de personas, colapsando los hospitales…

Recientemente un reportaje periodístico narraba una expedición en barco de la Cruz Roja por el Amazonas peruano para vacunar a una remota tribu que vive aislada. Cuando llegaron, los nativos no habían oído hablar nada sobre “covid”, virus, pandemias, ni contagios. Pero había que vacunarles, por lo civil o por lo militar, como dice Revilla.

La memoria es muy corta y pocos recuerdan las previsiones de los “expertos” para países como Afganistán, donde habían pronosticado que, en medio de la guerra, los “brotes” causarían estragos. No ha ocurrido nada de eso, a pesar de que nadie lleva mascarillas.

Lo que está diferenciado a esta pandemia de otras es que los experimentos los están llevando a cabo en los países del centro: Estados Unidos, Australia, Europa y poco más. En África todas las previsiones de millones de muertes y desastres sin nombre sólo han estado en la bola de cristal de la OMS. Sólo ha habido pandemia donde hay un sistema sanitario mínimo, es decir, médicos, sanitarios, equipos, fármacos… Los demás se han librado de ella porque es una creación sacada de las cabezas de los “expertos” y promocionada a través de las revistas “científicas”.

Al principio de la pandemia, como la mayor parte de los hospitales no tenían PCR ni siquiera en los paises más avanzados, los “contagios” y “casos positivos” se detectaban mediante radiografías de tórax y algún síntoma, normalmente una neumonía o una infección bronquial. Lo mismo que con las mascarillas, para detectar más “brotes” hubo que instalar PCR y enseñar su manejo a algún sanitario con un breve manual que le enviaron por correo electrónico.

Lo llamaron “rastreo de contactos”, que es una especie de lotería. Cuantos más décimos compras, más posibilidades tienes de que te toque. Si hacían muchas pruebas, aparecía una “ola” y si hacían pocos, la pandemia estaba remitiendo.

En África no ha habido “olas”. Ninguna. Durante meses los informes oficiales de la OMS han descrito al Continente Negro como “una de las regiones menos afectadas del mundo” por la pandemia. Es normal. Las muertes en África representan sólo el 3 por ciento del total mundial, según la OMS. En Nigeria, el país más poblado de África, el gobierno ha registrado hasta ahora casi 3.000 muertes entre sus 200 millones de habitantes. En Estados Unidos se registra un número similar de muertes cada dos o tres días.

En los países del Tercer Mundo no hay infraesructra sanitaria para detectar ni rastrear nada, así que los “casos positivos” se diagnostican a ojo de buen cubero. Para que haya “brotes” hay que llevar a una ONG benéfica que empiece a realizar pruebas y siempre encuentran algún resultado favorable. También se puede recurrir a países relativamente avanzados, como Sudáfrica o Egipto, donde los sistemas sanitarios aún son capaces de hacer ese tipo de diagnósticos.

A los países del centro, las mascarillas llegaron tarde pero a los periféricos no llegaron nunca, así que los “expertos” pronosticaron que los muertos se contarían por millones. Pero no ha ocurrido nada de eso, por lo que los “expertos” buscan explicaciones pintorescas, como que la población es joven, vive al aire libre…

A los países del Tercer Mundo les interesa que haya muchas epidemias y brotes de lo que sea, porque es un reclamo para recibir “ayuda”. Si los gobiernos no ordenan el confinamiento, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial les cierran el grifo. No hay dinero, no hay regalos, ni ONG, ni centros de salud costeados por fundaciones caritativas.

No han conseguido de ninguna de las maneras inflar las cifras de “brotes”, a pesar de que la población nunca ha llevado mascarillas, ni se ha confinado porque es materialmente imposible. No hay ERTE para dar de comer a los que se quedan en sus casas.

El viernes hubo una reunión de la Sociedad Americana de Medicina Tropical e Higiene en la que se pudieron escuchar toda clase de absurdos en boca de los “expertos”. Devi Sridhar, catedrático de salud pública mundial de la Universidad de Edimburgo, dijo que no se ha dado a los dirigentes africanos el crédito que merecen por haber actuado con rapidez, y citó la decisión de Malí de cerrar sus fronteras incluso antes de la llegada de la pandemia.

A causa del yihadismo, las fronteras de Mali llevan cerradas 10 años, pero no se le pueden poner puertas al campo, y menos al desierto, donde los nómadas viajan de un lado a otro sin que nadie se lo pueda impedir.

Los “expertos” no dicen más que bobadas porque no pueden decir otra cosa.

Más información:

— También en África lo que ha causado estragos en la población ha sido el confinamiento y no el coronavirus
— El ‘doctor confinamiento’ dimite por romper el confinamiento para echar una canita al aire
— Bill Gates financió el diseño del modelo epidemiológico fraudulento de coronavirus utilizado en Gran Bretaña y Estados Unidos

Procesados 11 jóvenes por manifestarse contra el toque de queda en Santander

Un juzgado de Santander ha procesado a once jóvenes por los disturbios contra el toque de queda que se produjeron en el centro de la ciudad a finales de octubre del año pasado.

En un auto el juez procesa a las once personas por los delitos de desórdenes públicos agravados y, en algunos casos, también de daños con incendio, resistencia a la autoridad, atentado a la autoridad y lesiones.

Unas 120 personas se concentraron en la plaza del Ayuntamiento quemando contenedores y destruyendo papeleras y material urbano, lanzando piedras y botellas contra los vehículos policiales, agrediendo a los policías. Según el juez, la finalidad de la convocatoria era protestar por las restricciones sanitarias acordadas por el gobierno regional.

Una noche después se volvieron a convocar concentraciones en Santander con menor afectación a la seguridad ciudadana gracias al dispositivo policial, aunque también se quemaron contenedores y se produjeron otros daños a la propiedad privada y el mobiliario urbano.

El juez apunta contra un joven como dirigente de la multitud concentrada en la plaza del Ayuntamiento de Santander ya que, según explica el auto, “en unión de otras personas y entidades”, realizó a través de las redes sociales una convocatoria para acudir a esa lugar a partir de las 23.00 horas del 30 de octubre.

En un vídeo, dice el juez, este joven “aparecía embozado, empuñando una catana y un cuchillo de grandes dimensiones» y manifestaba: “Sacaremos las armas contra los cerdos bastardos de la élite, revolución o muerte”.

El gobierno francés envía refuerzos a las colonias para aplastar las protestas contra el pasaporte sanitario

Ayer el gobierno francés anunció el envío de vehículos blindados y refuerzos policiales al archipiélago de Guadalupe, en el Caribe, ante el recrudecimiento de los altercados protagonizados por el movimiento sindical contra la vacunación obligatoria y el pasaporte sanitario, que ha convocado una huelga general.

Hasta el martes el prefecto, Alexandre Rochatte, ha impuesto el toque de queda entre las 6 de la tarde y las 5 de la madrugada. Las escuelas están cerradas y las barricadas hacen imposible desplazarse por las calles. La situación se ha vuelto insurreccional, recordando la larga huelga general de 2009, con piquetes de jóvenes, casi siempre encapuchados.

Al bloqueo desde hace cuatro días de las carreteras de acceso al hospital universitario de la capital Pointe à Pitre, se han añadido disturbios por las noches. Las manifestaciones de protesta se han trasformado en enfrentamientos por las calles entre los trabajadores y la policía antidisturbios, con incendios de vehículos y edificios, saqueos de comercios, con cuatro joyerías completamente desvalijadas, disparos y lanzamientos de mortero y ácido contra la policía.

Los ministros de Interior, Gérald Darmanin, y Ultramar, Sébastien Lecornu, condenaron en un comunicado “con la mayor firmeza” la violencia de las últimas horas y señalaron que han decidido enviar a 200 policías y gendarmes en los próximos días para “restablecer el orden”. Por su parte, el fiscal, Patrick Desjardins, anunció la apertura de dos sumarios por daños, incendios y robos cometidos por bandas organizadas.

Las protestas están organizadas por varios sindicatos, como UGTG y LKP, que denuncian la obligación para los trabajadores y, especialmente, para los sanitarios, en vigor en toda Francia, de que presenten un certificado de vacunación para entrar a trabajar.

Uno de los dirigentes sindicales más conocidos es Elie Domota, portavoz del LKP ( Liyannaj Kont Pwofitasyon, “Movimiento contra la Explotación” en criollo). “Tenemos cientos de trabajadores que han recibido cartas de suspensión de sus contratos de trabajo, cartas de suspensión de sus salarios, porque no están vacunados”, explicó. “Decimos que no. Es un desafío a las libertades fundamentales, al derecho al trabajo, al acceso a la sanidad”.

“Mientras llevamos cuatro meses pidiendo… sin respuesta, nos vemos obligados a salir a la calle para hacernos oír”, continúa Domota. “No vamos a detener nuestro movimiento”. El prefecto ya se ha negado a hablar con ellos.

Más allá de la obligación para los sanitarios, el pasaporte sanitario es necesario en Francia para muchos actos cotidianos de la vida social como ir al cine, a un espectáculo o a un teatro, pero también para tomar algo en un bar, un café o un restaurante.

Desde que se impusieron esas reglas sobre el pase sanitario para incitar a la vacunación a partir del pasado mes de julio, en los coloniales se ha generado una fuerte oposición, con incendios y protestas en la calle.

En agosto quemaron en Martinica un vacunódromo y una farmacia.

En las colonias la mayor parte de la población desconfía de las vacunas. En Guadalupe o en Martinica apenas una tercera parte de la población ha completado la pauta de vacunación y en la isla de la Reunión, en el Océano Índico, no llega al 60 por ciento.

La policía holandesa disparó e hirió a varias personas durante la manifestación contra el confinamiento

Una manifestación contra el confinamiento que comenzó el viernes por la tarde, a las 20 horas, en la Coolsingel, la principal arteria del centro de Rotterdam, en Holanda, acabó en violentos disturbios.

La policía hizo varios disparos con fuego real que alcanzaron al menos a 7 manifestantes, informó un portavoz de la ciudad portuaria en un comunicado (1). “Hay heridos relacionados con los disparos”, reconoció la policía, que también utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Además, detuvieron a 20 manifestantes (2).

Tras las primeras cargas policiales, la situación se hizo incontrolable, dice el diario Algemeen Dagblad (3). La principal estación ferroviaria tuvo que cerrar. El alcalde de Roterdam, Ahmed Aboutaleb, describió los disturbios como una “orgía de violencia”.

Horas antes de la manifestación el gobierno prohibió el uso de pirotecnia por segundo año consecutivo, a pesar de lo cual los manifestantes lanzaron petardos, cohetes y fuegos artificiales.

Al menos un coche de policía fue incendiado y otros fueron dañados por los manifestantes. Los bomberos también fueron golpeados mientras apagaban el fuego. Incendiaron varias instalaciones y agredieron a un periodista, al que destruyeron la cámara.

El Ayuntamiento declaró una “orden de emergencia” al menos hasta la madrugada, lo que prohíbe la presencia de personas en varias estaciones ferroviarias y calles del centro de la ciudad. El gobierno trasladó a Rotterdam unidades de refuerzo procedentes de todo el país para contener a los manifestantes. Policías a caballo y en furgonetas patrullaron las calles durante toda la noche. Acordonaron varios lugares para buscar pruebas, encontrando un dedo humano visible en una acera.

Las tensión es máxima ante las manifestaciones convocadas para hoy en Ámsterdam y la ciudad sureña de Breda. Los medios locales esperan que asistan miles de manifestantes.

El gobierno tiene previsto comenzar a administrar la tercera dosis de la vacuna el mes próximo.

Holanda fue el primer país de Europa occidental en restablecer el confinamiento la semana pasada, con el gobierno anunciando al menos tres semanas de restricciones en restaurantes, tiendas y eventos deportivos.

El país conoce la ola de manifestaciones y protestas más violentas desde hace 40 años. En marzo se produjo un ataque con explosivos contra un laboratorio que realiza pruebas de coronavirus.

Los manifestantes también se enfrentaron a la policía en La Haya el fin de semana pasado tras el anuncio del nuevo confinamiento. Se produjeron 15 detenciones.

A principios de este año, Roterdam también fue escenario de protestas violentas contra el toque de queda, y se registraron fuertes enfrentamientos entre la policía y manifestantes que se dieron cita durante varios días después de que el gobierno anunciara un toque de queda. El número de detenidos ascendió a 300.

(1) https://www.telegraaf.nl/nieuws/1246093857/rellen-bij-protest-tegen-2-g-beleid-in-rotterdam
(2) https://nltimes.nl/2021/11/19/police-fire-gunshots-rotterdam-covid-measures-protest-several-hurt
(3) https://www.ad.nl/binnenland/rellen-in-rotterdam-gewonden-door-geloste-schoten-noodbevel-van-kracht~a33064c8/

Irlanda vuelve al confinamiento con el 93 por ciento de la población vacunada

El gobierno de Dublín desveló el martes las nuevas restricciones sanitarias, en un momento en que muchos temen que el país se dirija a un confinamiento total antes de Navidad.

Las nuevas medidas entran en vigor hoy, aunque los funcionarios del gobierno han confirmado que al menos el 93 por ciento de toda la población irlandesa adulta está totalmente vacunada (1).

¿Para qué sirven las vacunas entonces?, ¿no eran las vacunas las que nos iban a librar del confinamiento?, ¿qué fue de la llamada “inmunidad de rebaño”?, ¿para que vacunar a la fuerza a todo el mundo? Irlanda es uno de los países más vacunados del mundo y, sin embargo, al igual que en Reino Unido, Israel y, más recientemente, Austria, las “infecciones” siguen aumentando.

Las nuevas restricciones, calificadas de semiconfinamiento, incluyen un toque de queda a medianoche en todo el país, nuevas directrices sobre el trabajo desde casa para animar a los que puedan hacerlo y una aplicación más estricta de los pasaportes existentes de vacunas, que ahora se exigirán por ley en cines y teatros.

A medida que se acercan las fiestas de Navidad, el toque de queda de medianoche es especialmente controvertido, ya que afectará de forma desproporcionada a pubs, restaurantes y locales de ocio.

Una organización del sector de los bares, la Vintners’ Federation of Ireland (VFI), que representa a unos 4.000 propietarios de bares irlandeses, dijo que “la noticia de la reintroducción de la restricción de los horarios de apertura es extremadamente decepcionante para los numerosos pubs y locales nocturnos, muchos de los cuales se verán ahora obligados a cerrar apenas tres semanas después de su reapertura”.

“La decisión de introducir un nuevo horario de cierre a medianoche supondrá el cierre efectivo de muchos pubs y locales nocturnos. También limitará gravemente otras salidas en el momento más crítico del año”, dice el comunicado (2).

Muchos han sobrevivido ya a más de un año de cierres forzosos intermitentes desde el comienzo de la pandemia, lo que ha minado el sector de la hostelería, que apenas está empezando a resurgir.

Como es habitual en muchos países, los funcionarios y “expertos” irlandeses culpan a los no vacunados, pero con una tasa de vacunación del 93 por ciento, hace ya mucho tiempo que se superó la llamada “inmunidad de rebaño”.

El hechos es que una población ultravacunada experimenta un aumento incontrolable de los “casos positivos”, pero la letanía de los políticos y “expertos” no ha cambiado nada: más restricciones, más vacunas.

(1) https://inews.co.uk/news/ireland-covid-restrictions-midnight-curfew-pubs-clubs-working-home-advice-new-rules-1303694
(2) https://news.sky.com/story/covid-19-ireland-introduces-new-coronavirus-restrictions-including-midnight-hospitality-curfew-as-country-battles-fourth-wave-of-infections-12470162

La policía griega detiene a un abogado por expresar su opinión sobre la pandemia

El miércoles la policia griega detuvo a un abogado que se ha destacado por su campaña en internet contra la pandemia. Le acusan del delito de difundir “noticias falsas” sobre el virus, el confinamiento y las restrcciones sanitarias en las redes sociales.

Es la primera aplicación de la nueva ley represiva aprobada en el Parlamento el 12 de noviembre.

Nikos Antoniadis también está acusado de incitar a la desobediencia. El sumario fue instruido por la división de ciberdelincuencia de la policía tras la presentación de una denuncia que mostraba al abogado afirmando que no existe el coronavirus, que la intubación de los pacientes se hace sin una buena razón y que las vacunas contra el coronavirus tienen efectos secundarios.

Su detención fue ordenada por la fiscalía de Atenas, que lleva mucho tiempo realizando las investigaciones pertinentes sobre quienes ejrecen su dereco a la libertad de expresión, dentro y fuera de las redes sociales.

Antoniadis fue puesto en libertad más tarde y el fiscal decidirá si sigue adelante con la acusación o continúa con la investigación preliminar.

Una empresa suministradora de tests de coronavirus trafica con los datos del ADN de sus clientes

Un proveedor de tests de coronavirus está siendo investigado por el organismo de protección de datos de Reino Unido por vender información sobre el ADN de sus clientes a empresas privadas.

Cignpost Diagnostics, un proveedor autorizado por el gobierno británico que opera como ExpressTest para las pruebas de coronavirus, está siendo investigado por la Oficina de Comisionados de Información (ICO), el organismo público responsable de supervisar el tráfico de datos privados.

La empresa no obtuvo el consentimiento de sus clientes para el uso de sus datos, en particular la venta de hisopos con su ADN. Dijo que tenía la intención de analizar las muestras para aprender más sobre la salud humana, desarrollar medicamentos y vender información a terceros.

En Reino Unido las leyes de protección de datos privados exigen que se obtenga el consentimiento informado para procesar los datos personales de las personas afectadas, pero los clientes que realizaron pruebas de coronavirus en esta empresa no fueron informados de que sus datos se utilizarían para fines distintos de las pruebas.

El subdirector de la ICO, Steve Wood, ha declarado que “no hay datos personales más sensibles que nuestro ADN. Los ciudadanos deben ser informados de lo que les ocurre de forma clara, abierta y honesta, para que puedan tomar decisiones con conocimiento de causa”.

La hoja informativa del programa de investigación de Cignpost afirma que la empresa posee datos que incluyen “muestras biológicas […] y el ADN obtenido de esas muestras”, así como “información genética derivada del procesamiento de su muestra de ADN […] utilizando diversas tecnologías como el genotipado y la secuenciación total o parcial del genoma”.

La empresa combina estos datos con características de salud declaradas, como la información que los clientes comparten voluntariamente sobre su historial médico, y “la información que [obtiene] de otras fuentes, como la información demográfica disponible públicamente”. Cignpost admite que comparte las muestras de ADN de los clientes y otra información personal con colaboradores, tanto dentro como fuera de la empresa, incluyendo universidades y empresas privadas. La empresa “puede recibir una compensación” por ello.

“Nuestros términos y condiciones no permiten, ni pretenden permitir, el uso de las muestras de los clientes o de los datos de ADN para cualquier otro propósito que no sea el de las pruebas de covid-19”, dice.

Se desconoce el número de muestras almacenadas por Cignpost y no se sabe si ya han sido vendidas o utilizadas con fines de investigación. La empresa admite que los datos de todos los que proporcionan una muestra se conservan indefinidamente y que no se concreta una edad mínima, lo que sugiere que también incluyen a los niños.

Cignpost es una empresa autorizada por el gobierno británico para realizar las pruebas previas a la salida y la llegada de los viajeros internacionales en los aeropuertos londinenses de Gatwick y Heathrow. La empresa ha proporcionado las pruebas del torneo de tenis de Wimbledon, a los campeonatos de golf de la PGA europea y a un club de fútbol de la Premier League, así como a la BBC, Netflix y Amazon.

Desde su fundación en junio del año pasado la empresa ha practicado tres millones de pruebas y cobra entre 35 y 120 libras esterlinas por cada una de ellas.

—https://www.expresstest.co.uk/my-data-and-dna/

La policía holandesa detiene a 15 manifestantes en medio de graves disturbios contra el confinamiento

Holanda volvió al confinamiento y el viernes unos 200 manifestantes opuestos a las restricciones sanitarias lanzaron piedras durante la conferencia de prensa del Primer Ministro en La Haya cuando estaba anunciando las nuevas medidas.

Los manifestantes se enfrentaron a los antidusturbios y policías a caballo frente al Ministerio de Justicia y Seguridad, donde se celebraba la conferencia de prensa.

La protesta acabó en escaramuzas por las calles. La policía dispersó a la multitud con un cañón de agua, estallaron disturbios y detuvieron a 15 manifestantes.

Pero la población no se ha dejado intimidar por la represión y el domingo volvieron a salir a la calle, aunque esta vez eran ya miles de personas.

El Primer Ministro, Mark Rutte, anunció la reintroducción del confinamiento y una serie de nuevas restricciones sanitarias, a pesar de que el 82 por ciento de la población ya se ha vacunado con su doble dosis.

Las medidas entraron en vigor el sábado por la noche y se mantendrán durante al menos tres semanas. Los bares, restaurantes y comercios “esenciales”, como los supermercados, cerrarán a las 20:00 horas y los comercios “no esenciales” a las 18:00 horas.

El gobierno pide a la población que no acoja a más de cuatro personas en sus casas y que teletrabajen, salvo que no sea posible. Se han cancelado los actos públicos y los partidos de fútbol se jugarán a puerta cerrada, incluido el partido de clasificación para el Mundial de fútbol entre Holanda y Noruega de la próxima semana. Sin embargo, las escuelas permanecerán abiertas y se permitirán las salidas fuera de casa.

El gobierno también está dispuesto a restringir el acceso a los restaurantes y locales de ocio después de un periodo de tres semanas sólo a los vacunados o curados de “covid”, y ya no a los que den negativo en las pruebas.

Las vacunas están fracasando clamorosamente y no sólo por los muertos y los efectos adversos. Habían prometido por activa y por pasiva que las restricciones acabarían con las inyecciones, y no está ocurriendo nada de eso.

La famosa “eficacia” de la que hablaron los expertos también ha demostrado ser falsa. En Holanda las dos dosis le parecen poco al gobierno, que ya ha anunciado una “campaña de refuerzo” para diciembre. No hay dos sin tres.

Sólo un 2 por ciento de las personas hospitalizadas en Francia lo han sido por el ‘covid’

El año pasado sólo un 2 por ciento de las personas hospitalizadas en Francia tenían relación con el coronavirus, según los datos de la ATIH (Agencia Técnica de la Información sobre Hospitalizaciones), encargada de recopilar todos los datos sobre los ingresos hospitalarios (*).

El porcentaje sube al 5 por ciento en el caso de ingresos en las unidades de cuidados intensivos. La mayor parte de los ingresados eran personas de edad avanzada y con patologías previas.

En total, en Francia fueron hospitalizados 218.000 pacientes por coronavirus durante el año pasado. Los pacientes “con covid” representan el 2 por ciento de todos los pacientes hospitalizados en 2020, en todos los ámbitos hospitalarios combinados.

Como promedio, los pacientes catalogados como “covid” fueron hospitalizados durante 18,2 días durante el año pasado. Así, en todos los ámbitos hospitalarios, la atención al “covid” representó más de 4 millones de días de hospitalización. La hospitalización de este tipo de pacientes duró, pues, un poco más que la media.

Los hospitalizados no lo fueron sólo por “covid” ya se apreciaron 18 tipos distintos de patologías entre ellos. El El 72 por ciento tenían una o más enfermedades preexistentes. Más de la mitad de los hospitalizados y diagnosticados como “covid” tenían un factor de riesgo cardiovascular, siendo los más comunes la hipertensión y la diabetes (que afectan al 39 por ciento y al 23 por ciento de los pacientes hospitalizados, respectivamente).

El 15 por ciento de los pacientes diagnosticados como “covid” en los hospitales padecían una patología respiratoria crónica preexistente.

Una cuarta parte de los pacientes hospitalizados sufría alguna carencia (desnutrición, anemia crónica, deficiencia de vitamina D). Además, e

(*) https://www.atih.sante.fr/sites/default/files/public/content/4144/aah_2020_analyse_covid.pdf

Las restricciones sanitarias han duplicado el hambre en Cartagena de Indias, Colombia

Tras el inicio de la pandemia, de cada diez pobladores de Cartagena, en Colombia, siete no comen tres veces al día.

Se los juro: a mí el hambre ajena me produce tanto dolor que la siento como si fuera propia. Eso es lo que estoy sufriendo en estos días. Resulta que, en medio de tantas noticias diversas y a veces contradictorias, me puse a averiguar cuáles son las verdaderas cifras del hambre que padecen las grandes mayorías de cartageneros. Fui a los barrios populares, conversé con los vecinos, consulté a los que saben del tema, me empapé de las investigaciones serias y rigurosas.

Y el resultado es que ahora estoy más acongojado que antes. Al cotejar los hechos con los estudios académicos, descubrí que la realidad es peor de lo que yo pensaba. Confieso que al comienzo no podía creerlo. Llegué a pensar que algo andaba mal en esas estadísticas aterradoras.

No sé si ustedes lo recordarán, pero hace casi dos años escribí una crónica titulada “Cartagena construye una muralla contra el hambre”. Allí dije, con un aire de optimismo, que la ciudad estaba tratando de unir sus fuerzas para luchar contra el hambre y la desnutrición.

Les dije en ese entonces, con auténtico pavor, que el 25 por ciento de los habitantes de la ciudad estaba pasando hambre. Se trataba, en aquel momento, de 270.000 personas. Era monstruoso: uno de cada cuatro cartageneros no podía pagar el costo de sus alimentos porque sus ingresos solo eran, en promedio, de 8.000 pesos diarios.

Pues, para que lo sepan, ahora mi perplejidad y mi espanto son más grandes y demoledores que entonces.

Para que se aterren, como yo lo estoy, les cuento que en este momento, dos años después de aquella crónica mía, y aunque parezca increíble, durante la pandemia que estamos sufriendo la cantidad de cartageneros que pasan hambre, lejos de disminuir, ha subido casi al doble.

Ahora se sabe que 491.000 habitantes no cuentan con ingresos mensuales suficientes para acceder a los alimentos. Y –óiganme bien– el 70 por ciento de la población que habita en esta ciudad no come tres veces al día. Son, en números redondos, 860.000 personas. Y, como si fuera poco, 650.000 de ellas comen una sola vez al día.

Como quien dice: de cada diez cartageneros, siete no comen tres veces al día. Eso ha comenzado a causar estragos, como es natural, no solo en el cuerpo sino también en el alma. A causa del hambre, el 14 por ciento de los niños cartageneros está sufriendo problemas en su capacidad intelectual.

Los números no mienten. Son obstinados, tozudos, tercos.

Según las investigaciones del Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cartagena, antes de que comenzara la pandemia la pobreza agobiaba a un 34 por ciento de la población total. Hoy es el 48 por ciento. Los investigadores de estos temas tan desgarradores han establecido que, después de Quibdó, la capital chocoana, la ciudad colombiana con mayores desigualdades sociales es Cartagena. Las estadísticas del propio Dane, que es organismo estatal, revelan que en Cartagena hay más de 40.000 hogares que comen solo una vez al día, y muchos de ellos ni siquiera una sola vez.

La Fundación Alimentar Colombia, que dirige Catalina Pérez y tiene su sede, precisamente, en Cartagena, me informa que cada año se pierden o desperdician en Colombia casi 10 millones de toneladas de comida. Eso es nada menos que el 34 por ciento de todos los alimentos destinados al consumo humano. Eso es mucho más que un descuido; es un crimen contra la humanidad entera.

“Con esas cantidades”, me dice la señora Pérez, “se podría alimentar a más de 8 millones de personas al año, lo cual equivale a toda la población de Bogotá”.

Sandra Rhenals, por su parte, dirige el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis, que la Iglesia católica mantiene abierto en Cartagena desde hace casi veinte años. Sandra ha dedicado su vida entera a luchar contra el hambre de los más pobres.

Es ella, precisamente, y con su valiosa experiencia, quien me hace caer en la cuenta de lo que ocurre en hoteles, restaurantes y otras empresas cartageneras en donde botan diariamente mucha comida sobrante, mientras la gente aguanta hambre.

“Hemos redoblado los esfuerzos”, me dice ella “para seguir recuperando los excedentes alimenticios que se pierden en el comercio, empresas e industrias, incluso hogares de familias, que nos están colaborando al entregarnos los alimentos que les sobran después de cada comida”.

El mismo Banco de Alimentos me suministra un dato que le rompe a uno el alma: cada día se desperdician en toda Colombia 77.000 litros de leche. Y, mientras tanto, los niños lloran de hambre.

En el caso de Cartagena, los dos sectores sociales más afectados por el “hambre física” –como la llaman las gentes del Caribe– son los dos más vulnerables y sensibles: ancianos y niños, el abuelo y su nieto.

El Banco de Alimentos entregó el año pasado 120.000 mercados. Fueron casi 1.400 toneladas de comida que alimentaron a más de 552.000 personas, casi la mitad de la población total de la ciudad. Y hasta ahora, en lo que va corrido del 2021, se han entregado 22.000 mercados, que equivalen a 361 toneladas.

Entre todos ellos, hay 455 niños y ancianos que están recibiendo su alimento en barrios populares como San José de los Campanos, Puerta de Hierro, Fredonia, Las Américas y Nelson Mandela. Tres veces a la semana pueden disfrutar de un almuerzo saludable, con un arroz reforzado con nutrientes y proteínas, carne, verduras y frutas.

“Nuestro sueño”, agrega Sandra Rhenal, “es que todos esos niños y abuelos puedan obtener su alimento diario, de manera que nosotros podamos dedicarnos a abrir nuevas ollas en otros barrios de Cartagena”.

Entre tanto, Catalina Pérez, que, como ya les dije, es la directora de la Fundación Alimentar Colombia, me entrega unas estadísticas aterradoras sobre la situación que se vive en Bazurto, la plaza de mercado más grande y reconocida de Cartagena.

Hicieron una investigación muy cuidadosa sobre el desperdicio de productos alimenticios que allí se genera. Lo midieron cuatro meses, desde abril y hasta junio de este año.

El resultado fue demoledor: en esos cuatro meses se perdieron 769.957 kilos de comida, es decir, casi 800 toneladas, nada menos. Ante una realidad tan apabullante, la administración del mercado empezó a colaborar de inmediato con una campaña organizada por la Fundación Alimentar para rescatar esa gran cantidad de comida. En este momento están organizando la instalación de una oficina, dentro del propio mercado, para trabajar de 4 a 11 de la mañana diariamente, acopiando y seleccionando los alimentos para luego transportarlos hasta la sede de la Fundación y allí organizar el reparto hacia los comedores comunitarios.

La Fundación Alimentar ha preparado un plan especial para recuperar aunque sea una parte de toda esa comida. Proyectan recuperar casi dos mil kilos por día, trabajando de lunes a viernes. Y estiman que esa cantidad puede ir aumentando a medida que todos los comerciantes del mercado vayan colaborando.

La fundación considera que, si ese proyecto de trabajo tiene éxito, y la comunidad coopera, se recuperarán cada mes 38.500 kilos de comida, con los cuales podrán servirse 116.000 raciones mensuales. Casi 6.000 de ellas serían para los niños.

“El objetivo de todo lo que estamos haciendo en el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis”, me dice Sandra Rhenals, “es estimular a los protagonistas de las actividades económicas y sociales de Cartagena para que tengan conciencia de su responsabilidad en la búsqueda de soluciones a este problema tan grave.

Y agrega: “Lo que nosotros buscamos es transformar la vida y la realidad de las comunidades más vulnerables, reduciendo los índices de hambre entre toda la población, especialmente en los niños y los ancianos”.

Se le regocija a uno el alma al comprobar que ejemplos como los de Sandra Rhenals y Catalina Pérez, y de todos los que las acompañan y les colaboran en sus dos organizaciones, han comenzado a producir los primeros resultados entre la gente.

La periodista Julie González Ortega escribió una crónica, en el diario El Universal, en la que relata que hace cuatro meses varios jóvenes residentes en el barrio San Pedro Mártir se unieron y crearon un comedor comunitario. A esa iniciativa social la llamaron Kadosh, una palabra que en los orígenes de la Biblia significaba lo que es santo, la pureza, lo que tiene noble espíritu.

Esos muchachos se reúnen los martes y jueves y ellos mismos cocinan la comida que luego reparten en los sectores más pobres de Cartagena.

“No podíamos quedarnos con los brazos cruzados”, dicen, como un verdadero ejemplo, Adrián Cassiani y Salua Tapia, los dos jóvenes que crearon Kadosh.

Me duele tener que contarles todo esto, pero ese es mi deber como periodista. Ustedes viajan a Cartagena, disfrutan sus vacaciones, en la mañana van a retozar en el mar y por la tarde recorren los incomparables lugares históricos. Cuando ya va anocheciendo, que es la hora en que el día comienza a envejecer, se toman de la mano y salen a disfrutar la noche romántica bajo el esplendor de la luna.

Luego se toman una copita de vino en una plaza colonial. Pero, en ese preciso momento, sin que ustedes lo sepan, hay millares de cartageneros que están aguantando hambre. Y eso que el turismo produce empleo e ingresos a los más pobres.

En la ciudad hay 130.000 personas que viven en las condiciones extremas que impone la miseria. No tienen ni siquiera un ingreso de 4.920 pesos diarios, que es lo mínimo que se necesita para poder comer.

Porque en este país lo único que crece a la misma velocidad del hambre es la corrupción. Y, mientras tanto, ¿dónde están los ladrones que se roban el presupuesto destinado a la alimentación de los más pobres? ¿Y qué se hicieron los que saquean el dinero público?

Están muy bien, gracias, disfrutando de la casa por cárcel. Y les mandan saludos.

Juan Gossain https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/que-dolor-el-hambre-esta-haciendo-estragos-en-cartagena-631437

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