Ayer las acciones de Moderna se revalorizaron más de un 10 por ciento en Wall Street, después de que la empresa anunciara que su vacuna contra el coronavirus era “eficaz” al 94,5 por ciento. Leer más
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Ayer las acciones de Moderna se revalorizaron más de un 10 por ciento en Wall Street, después de que la empresa anunciara que su vacuna contra el coronavirus era “eficaz” al 94,5 por ciento. Leer más
El 13 de enero de 1919, el entonces gobernador del territorio de Alaska, Thomas Riggs, compareció ante el Congreso de Estados Unidos solicitando fondos federales para combatir la influenza o gripe. Alaska era un territorio recién incorporado en el que residían cerca de 20.000 ciudadanos blancos y aproximadamente 30.000 indígenas. Leer más
Un grito de dolor le despierta en medio de la noche. En este tranquilo suburbio de Lilongwe, la capital de Malawi, Paul Kaonga se viste de prisa y corre a la casa vecina para ofrecer su ayuda. La familia, estremecida por las lágrimas, cuenta que Kondwani Botha, de 31 años y padre de una niña de 2 años, se ha suicidado con veneno para ratas. Luchaba por salvar su empresa de construcción después de endeudarse durante el coonfinamiento. “Tenía problemas financieros y hacía lo mejor que podía. Todos en el funeral estuvieron de acuerdo en que debería haber aguantado, porque la crisis nos afecta a todos”, dijo el pastor Kaonga a su regreso del funeral.
Es el tercer suicidio en su vecindario en dos semanas. Unos días más tarde, otro vecino, lleno de deudas, se suicidó. Para Paul Kaonga, la crisis económica, agravada por el confinamiento, es la verdadera parca. “La gente está utilizando a los usureros para arreglárselas y pagar a sus empleados”, dice. “Deben más dinero del que pueden devolver”, añade.
Malawi ha registrado oficialmente 185 muertes atribuidas al coronavirus. Ya era uno de los países más pobres del mundo cuando el confinamiento golpeó al país, debilitando aún más su economía. La mitad de sus 19 millones de habitantes viven por debajo del umbral de pobreza y 1,1 millones de malawianos cayeron por debajo del umbral de pobreza sólo este año. La mayoría de sus habitantes sin litoral del África meridional viven del comercio informal y de trabajos ocasionales que requieren viajar. El confinamiento ha obstaculizado la forma habitual de hacer negocios, dice el economista Betchani Tchereni, estimando que cerca de 3 millones de malawianos han perdido parte de sus ingresos este año.
Esto ha dado lugar a un creciente número de suicidios, según la policía. Entre enero y agosto, aumentaron un 57 por ciento en comparación con el año pasado. La gran mayoría eran hombres. Disputas familiares, enfermedades crónicas, depresión y grandes deudas son los principales factores, dijo el portavoz de la policía Peter Kalaya.
Los médicos y los cuidadores también están alarmados por esta oleada de depresión. La psicóloga Beatrice Chiphwanya, que tiene un consultorio privado en Blantyre, la capital económica, está alarmada por el número de pacientes a los que ha ayudado a ahuyentar los pensamientos oscuros este año, claramente relacionados con las consecuencias de la pandemia. “La ansiedad y la incertidumbre en varios frentes… He tenido más gente con pensamientos suicidas. Lamentablemente en Malawi, pocos tienen acceso a asesoramiento psicosocial. No es asequible, y demasiada gente está actuando”, dice.
Los centros públicos de salud mental carecen de personal y fondos suficientes para atender debidamente a quienes lo necesitan, tendencia que se ha visto exacerbada por la epidemia. El personal psiquiátrico de los hospitales públicos suele estar “en préstamo” en departamentos superpoblados, especialmente los de maternidad y pediatría, dice Immaculate Chamangwana, una responsable del Ministerio de Salud.
La ola de histeria ha aumentado el sufrimiento de las personas psicológicamente frágiles que son discriminadas o estigmatizadas, dice Gerald Namwaza, investigador de la ONG MentalCare: “En Malawi, y probablemente más ampliamente en África, a menudo se ríen de ellas y las marginan. Son vulnerables. Así que cuando se les pide que se aíslen debido a la epidemia, el riesgo de suicidio aumenta: es el doble castigo”.
La primera vacuna contra el coronavirus que la Agencia Europea de Medicamentos ha mencionado para su posible inoculación a mediados de enero, la de Pfizer, “no es adecuada para una vacunación en masa”, según Anne Senequier, codirectora del observatorio de la salud Iris.
La doctora fue entrevistada ayer por CNews, donde dijo que dicha vacuna “es una técnica muy innovadora que utilizará ARN mensajero, una copia transitoria y efímera de material genético. Vamos a inyectar este ARNm, que dictará la producción de antígenos”.
Eso permitirá al sistema inmunológico “crear anticuerpos por sí mismos”. En las demás vacunas, esa fase de generación de anticuerpos es algo que ocurre en el laboratorio, añadió Senequier.
Sin embargo, hay dos razones principales por las que la vacuna de Pfizer “no es realmente adecuada para la vacunación masiva”. En primer lugar, porque el proceso es muy caro, lo que crearía problemas para la distribución de la vacuna, ya que fabrica de manera deslocalizada, en países periféricos, para que las farmacéuticas puedan obtener los máximos beneficios posibles.
La otra razón es que el ARN mensajero es muy inestable y requiere ser mantenido en frío continuo, lo que a su vez puede también sería un obstáculo para su transporte y distribución masiva.
Recientemente la Agencia Europea de Medicamentos declaró que estaba lista para dar luz verde a la primera vacuna contra el coronavirus a finales de este año, pero la Comisión Europea aún no la ha aprobado.
El director de la Agencia, Guido Rossi, ha anunciado que “más de la mitad” de la población europea necesita ser vacunada para amortiguar la pandemia, lo que supone 500 millones de dosis en Europa por lo menos.
Como otras, la empresa Pfizer trabaja en la elaboración de una vacuna experimental contra el coronavirus que está en la fase 3, es decir, que se está probado en 43.538 cobayas humanas, de las cuales sólo la mitad están siendo vacunadas efectivamente; el resto reciben placebo.
El anuncio de que dicha vacuna es efectiva al 90 por ciento lo ha llevado a cabo la multinacional cuando 94 de las cobayas desarrollaron al menos un síntoma característico de esa enfermedad que han llamado Covid-19.
Es importante tener en cuenta que las vacunas en las que trabajan las farmacéuticas no previenen ni el contagio ni la enfermedad sino que se limitan a aliviar los síntomas de los contagiados. Las vacunas no van a frenar la pandemia. Seguirá habiendo más contagiados y los enfermos seguirán estando enfermos. La única eficacia de la vacuna es que la enfermedad sea más leve.
Hasta este momento, Pfizer no ha informado cuántos de los 94 infectados han recibido la vacuna y cuántos placebo.
Hay que recordar que cuando Rusia anunció su vacuna, le llovieron las críticas porque la experiencia se había llevado a cabo sobre un número muy reducido de cobayas, por lo que los medios de comunicación del mundo entero tratan de manera muy distinta las vacunas según procedan o no de una multinacional como Pfizer.
También hay que recordar que los “expertos” dijeron lo mismo, mientras que está vez se han callado como perros porque tanto unos (medios de comunicación) como otros (“expertos”) sirven a los mismos intereses, lo cual ya no es ninguna sorpresa.
Tampoco sabemos cuánto tiempo dura el efecto de la vacuna de Pfizer. Sólo sabemos que la vacuna ha sido efectiva 28 días después de la segunda de las dos dosis recibidas.
Aunque los manuales de vacunación exigen una eficacia de al menos el 70 por ciento, la FDA, que es el Vaticano en este tipo de asuntos, la ha reducido en este caso hasta un 50 por ciento. Pfizer lanzó su anuncio a bombo y platillo para que la FDA autorice su vacuna con carácter excepcional para empezar a fabricarla inmediatamente, en lugar de realizar pruebas más exhaustivas.
De esa manera las bolsas del mundo entero, que hasta entonces estaban sumidas en la depresión, entraron en una fase de euforia.
Al principio Pfizer, que forma parte de la Operación Velocidad Punta, había anunciado que tendría los resultados del comienzo de la fase 3 en octubre, es decir, justo en el momento crucial de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, lo que hubiera favorecido la victoria de Trump.
Luego cambió de opinión porque -según dijo- el experimento se había llevado a cabo en un número muy reducido de cobayas, lo que ha levantado toda clase de sospechas y especulaciones.
Como vemos, las vacunas no sólo cotizan en bolsa sino también en las urnas con unos porcentajes de efectividad que también son muy elevados.
En otra entrada hemos expuesto que las primeras etapas del ensayo de Pfizer han revelado algunos efectos secundarios que, a diferencia de lo que ocurrió con la de AstraZeneca, no han suspendido la carrera.
Se trata de una vacuna experimental que utiliza una técnica novedosa de ARN mensajero y sus efectos a largo plazo son desconocidos.
Más información:
– 6.000 millones de dólares de dinero público en la carrera por las vacunas contra el coronavirus (Operación Velocidad Punta)
– Los efectos adversos de la nueva vacuna de Pfizer contra el coronavirus
– Los fraudes sanitarios jalonan la historia de la multinacional farmacéutica Pfizer
– Muere de covid una de las cobayas que participaba en los ensayos de la vacuna contra el covid
– ‘La bolsa o la vida’ (las vacunas no se inventan para salvar vidas sino para especular en la bolsa)
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