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¿Tiene la vacuna de Moderna ingredientes que no son aptos para el uso médico?

El Estado de Connecticut ha publicado un listado de ingredientes que acompañan a la vacuna de Moderna (1). Entre ellos está el SM-102, una sustancia fabricada por la empresa Cayman Chemical que “no está destinada al consumo humano o veterinario”, según su ficha técnica (2).

Normalmente el SM-102 es un lípido que se estabiliza diluyéndolo en cloroformo. El producto final contiene 9 partes de cloroformo por cada una del lípido.

El cloroformo es un tóxico conocido. En la ficha técnica de seguridad del producto, la empresa fabricante, Cayman Chemical, lo describe como un componente peligroso. De ahí que las empresas de biotecnología vendan el SM-102 sólo con fines de investigación.

El cloroformo figura como componente del SM-102 en la ficha técnica de Cayman Chemical en el apartado “otros ingredientes”.

Al conocerse la composición de la vacuna, los medios han salido en defensa de Moderna, asegurando que no contiene cloroformo y que recurre al SM-102 para introducir el material genético ARNm en las células humanas.

La polémica en torno al SM-102 es propia de conspiranoicos, dicen medios como Newsweek (3), siempre al rescate del Pentágono y la industria farmacéutica. El director de investigación farmacéutica de la Universidad de Reading, Al Edwards, sale al paso diciendo que ciertos disolventes se utilizan a menudo para preparar determinadas sustancias, como los lípidos, aunque luego se eliminan.

“No conozco el proceso exacto utilizado para fabricar la vacuna Moderna, pero incluso si se disolviera el lípido en un disolvente como el cloroformo, cualquier cantidad residual de disolvente que quedara en la vacuna -si no se eliminara por completo- se mediría con mucha precisión y se incluiría en la lista de ingredientes”, añadió Edwards.

Pero si la vacuna de Moderna no contiene cloroformo, ¿qué sustancia incluye para que la molécula no se rompa? No está nada claro, pero se ha desatado una polémica que ha obligado a Cayman Chemical a publicar un comunicado de prensa para aclarar que el SM-102 está destinado exclusivamente a la investigación, a un uso in vitro o animal (exploratorio o preclínico).

Contenga o no cloroformo, el SM-102 no está destinado al uso veterinario, ni humano. No debería formar parte de una vacuna porque es un producto químico fabricado sin someterse a los procedimientos vigentes en la farmacia.

Como ya hemos explicado en otra entrada, la fabricación de la vacuna de Moderna ha sido dirigida por el Pentágono.

(1) https://portal.ct.gov/-/media/DDS/COVID-19_2021/DPH_covidvaccine_ingredients_and_work_2_3_21.pdf
(2) https://www.caymanchem.com/product/33474/sm-102
(3) https://www.newsweek.com/moderna-covid-vaccine-ingredient-conspiracy-theory-debunked-1592553

Las empresas farmacéuticas están ocultando información sobre la eficacia y la seguridad de las vacunas

Las empresas farmacéuticas no han publicado toda la información necesaria para proceder a una revisión científica sobre la eficacia y la seguridad de las vacunas contra el coronavirus, según un estudio de la la Universidad de Toronto y de la ONG alemana “Transparencia Internacional”.

Sólo han publicado el 45 por ciento de los datos de las pruebas clínicas de las vacunas, y de ellos, el 41 por ciento no aportó más que las conclusiones. En otras palabras, lo que sabemos de ellas es insignificante y no hay manera alguna de comprobar si la propaganda sobre su “efectividad” es cierta.

Las conclusiones se basan en el análisis de los datos clínicos de los estudios de efectividad de una veintena de las vacunas, entre ellas las de Pfizer, AstraZeneca y Moderna, y 183 contratos entre gobiernos y farmacéuticas.

La opacidad de los ensayos de las vacunas y la censura existente sobre los contratos de los gobiernos europeos con las farmacéuticas, no es ninguna novedad, a pesar de que la transparencia en los ensayos clínicos es la única forma de comprobar su seguridad y eficacia.

Con respecto a los contratos, “Transparencia Internacional” critica que de los pocos que se han hecho públicos, casi todos incluyen omisiones significativas de información clave, como el precio total a pagar, el precio de cada dosis y el calendario de entregas.

Sólo el 7 por ciento de los contratos se han difundido por los canales oficiales y de ellos, sólo uno no fue censurado. No obstante, se sabe que los países pobres pagan más por la misma vacuna que los más desarrollados. Por ejemplo, Sudáfrica pagó un 25 por ciento más por dosis que la Unión Europea.

“Transparencia Internacional” insta a la industria farmacéutica a hacer públicos los protocolos de los ensayos clínicos, anunciando sus resultados generales a los medios y poniendo todos los detalles a disposición de los científicos y de las revistas especializadas para que sean revisados.

—https://www.swissinfo.ch/spa/coronavirus-vacunas_denuncian-la-opacidad-en-ensayos-y-contratos-de-las-vacunas-contra-la-covid/46647312

Bélgica suspende la vacunación con Janssen para menores de 41 años tras la muerte una mujer por un trombo

Ayer el gobierno belga anunció la suspensión de la vacunación con Janssen para los menores de 41 años, tras la muerte de una mujer por graves efectos secundarios después de que se le administrara una dosis de la vacuna de Johnson & Johsnon. 

“La conferencia interministerial ha decidido administrar temporalmente la vacuna de Janssen a la población general a partir de los 41 años a la espera de un análisis más detallado de los beneficios y riesgos por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA)”, han argumentado desde el Ministerio de Sanidad belga en un comunicado.

La mujer fallecida –menor de 40 años– murió el 21 de mayo tras ser ingresada en el hospital con un trombo grave y deficiencia de plaquetas, según el comunicado de Sanidad. Había sido vacunada a través de su empresa y fuera de la campaña oficial de vacunación belga. 

Las entregas de la vacuna de Janssen en Bélgica se han limitado hasta ahora a unas 40.000 unidades, y el 80 por ciento de las dosis se han administrado hasta ahora a personas mayores de 45 años, según agrega el mismo comunicado. 

El 20 de abril Johnson & Johnson reanudó las ventas de su vacuna contra el coronavirus en Europa con una advertencia en su etiqueta, después de haber solicitado a los países, incluido Bélgica, que suspendieran su uso debido a la preocupación por los trombos que provoca.

No obstante, la farmacéutica estadounidense asegura que no se ha establecido una relación causal clara entre los trombos y su vacuna, mientras que la EMA ha mantenido que los beneficios de la vacuna superan cualquier riesgo. 

La vacuna de una sola dosis de Janssen se utiliza principalmente en Bélgica para la vacunación a domicilio de las personas mayores y para una serie de grupos vulnerables, como las personas sin hogar y los inmigrantes indocumentados.

Bélgica ha pedido asesoramiento a la EMA para evaluar la relación entre la muerte de la mujer y la vacuna de Janssen. En cualquier caso Bruselas no ha especificado cuándo espera este dictamen final de la EMA.

—https://www.lavanguardia.com/vida/20210526/7483667/belgica-suspende-vacunacion-janssen-menores-41-anos-muerte.html

Una feria de libros cancela la presentación de uno que no se ajusta al canon oficial sobre la pandemia

Los autores del libro “Covid-19. La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo” han sido víctimas de un nuevo acto contra la libertad de expresión. La presentación del libro programada para la Fira Literal de Libros e Ideas Radicales ha sido suspendida menos de 24 horas antes de celebrarse.

La primera explicación que se da a Ediciones El Salmón, entre múltiples disculpas, es que, habida cuenta de las dificultades y trabas puestas por las autoridades para la celebración de esta edición de la Fira, temen que la presentación de un libro crítico con la gestión del coronavirus pueda ser utilizada en su contra para futuras ediciones.

Cuando los editores preguntaron, estupefactos, si es que “el festival de libros e ideas radicales” teme hipotéticos problemas futuros por un coloquio de media hora sobre un libro, se nos brinda un segundo argumento: los organizadores de la Fira Literal no estarían de acuerdo con el contenido de la obra.

Pero el origen de la decisión era otro, y apenas cuarenta y cinco minutos después lo hacían público: “Avisados por diversos periodistas y miembros de la comunidad médica, hemos procedido a anular una de las presentaciones de libros para mañana. La situación es muy grave como para alimentar discursos ambiguos sobre la pandemia de la Covid-19”.

Dejando a un lado la bajeza y cutrez de improvisar burdas excusas, así como el nulo margen de acción (el editor en el tren, y el médico José R. Loayssa, coautor del libro y ponente del acto, ya en Barcelona), resulta extremadamente grave que se impida el coloquio cuando es evidente que los organizadores de la Fira Literal renuncien a formarse un criterio propio leyendo ellos mismos el libro. ¿De verdad se veta este acto en base al “aviso” de médicos y periodistas?

¿Por qué opta Literal por el boicot y la censura, en lugar de alentar un debate con esos médicos y periodistas? ¿Quiénes son estos médicos y periodistas? ¿Se atreverán a dar la cara? ¿Qué puntos del libro consideran ellos, o Literal, que son “ambiguos”, y por qué? ¿La situación es tan grave como para impedir incluso el libre debate de ideas sobre la gestión política y sanitaria de la pandemia de la covid-19? ¿Tanto miedo tiene Literal de los libros y de las ideas radicales?

Nosotros no hemos leído el libro, pero lo leeremos y desde ahora mismo recomendamos su lectura.

El número de mujeres que han abortado tras vacunarse aumenta en un 2.000 por ciento en 14 semanas

“Las vacunas han aumentado los abortos en un 366 por ciento en Gran Bretaña”, titulamos hace un mes un artículo (*). Ahora las cifras oficiales se han disparado hasta el 2.000 por ciento en 14 semanas.

Desde el principio el gobierno británico expuso las dudas existentes sobre los efectos de las vacunas contra el coronavirus sobre el embarazo: “Embarazo: No hay datos, o son limitados, sobre el uso de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm. No se han realizado estudios de toxicidad en la reproducción animal. La vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm no se recomienda durante el embarazo. En el caso de las mujeres en edad fértil, debe excluirse el embarazo antes de la vacunación. Además, se debe aconsejar a las mujeres en edad fértil que eviten el embarazo durante al menos 2 meses después de la segunda dosis”.

Los consejos también incluyen comentarios sobre la lactancia y la fertilidad: “No se sabe si la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm se excreta en la leche materna. No puede excluirse un riesgo para los neonatos/bebés. La vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm no debe utilizarse durante la lactancia”.

En cuanto a la fertilidad, el gobierno británico confesó: “No se sabe si la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm tiene un impacto en la fertilidad”.

A pesar de las advertencias, el pánico desatado alcanzó tal extremo, que muchas de las mujeres encinta se vacunaron, y lo mismo cabe decir de las lactantes.

El gobierno de Boris Johnson ha estado publicando informes semanales sobre los efectos adversos de las vacunas. El primer informe abarcó desde el 9 de diciembre de 2020 hasta el 24 de enero de este año. El último va del 9 de diciembre de 2020 hasta el 5 de mayo este año. Hay 14 semanas entre uno y otro.

En el caso de la vacuna de Pfizer, los registros oficiales muestran 66 abortos espontáneos, un caso de muerte de un bebé prematuro, 3 casos de muerte fetal y 2 casos de bebés nacidos muertos. El aumento es del 1.700 por ciento desde el 24 de enero.

En el caso de la vacuna de AstraZeneca, los daños son similares. Del 24 de enero al 5 de mayo, 50 embarazadas han abortado y en otros dos casos los hijos nacieron muertos. Es un incremento del 2.500 por ciento.

Como consecuencia de la situación el Gobierno ha actualizado la advertencia original sobre fertilidad, embarazo y lactancia: “Existe una experiencia limitada con el uso de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm en mujeres embarazadas. Los estudios en animales no indican ningún efecto adverso directo o indirecto sobre el embarazo, el desarrollo embrionario/fetal, el parto o el desarrollo postnatal. La administración de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm durante el embarazo sólo debe considerarse cuando los beneficios potenciales superan los riesgos potenciales para la madre y el feto”.

Más información:
— Las vacunas han aumentado los abortos en un 366 por ciento en Gran Bretaña

La OMS reconoce que las vacunas han causado más de 5.000 muertes y 800.000 efectos secundarios

La Unión Europea tiene una base datos sobre los efectos adversos de las vacunas, llamada Eudra, Estados Unidos tiene la suya, que se llama Vaers y, finalmente, la OMS tiene otra, llama VigiAccess.

Tras la inoculación de las vacunas contra el coronavirus, la OMS ha registrado 5.460 muertes y 780.073 efectos adversos hasta el 18 de mayo, aunque el recuento dista mucho de ser completo. Ni siquiera va más allá de un puñado de países del mundo. Aproximadamente dos tercios de los registros proceden de Europa.

Entre el 4 y el 18 de mayo, hubo una media de 73 muertes adicionales al día y 11.160 nuevos casos de efectos secundarios al día. En el periodo de observación comprendido entre el 27 de marzo y el 4 de mayo, se produjeron 58 muertes y 7.632 casos de acontecimientos adversos añadidos cada día. El número de nuevos efectos secundarios notificados diariamente se duplicó con creces.

El crecimiento es cuantitativo y cualitativo. A medida que hay más personas vacunadas, la lista de efectos adversos es más larga y ha pasado de 124 a 176 páginas. Las vacunas no parecen estar causando un tipo de efectos secundarios específicos, sino que los daños son aleatorios.

Van desde la muerte por fallo cardíaco o muerte cerebral, hasta síntomas más leves como diarrea o dolores de cabeza. En particular, son frecuentes la sordera, la ceguera y el insomnio. Se registran 497 casos de ceguera y 153 casos de ceguera unilateral. También hay 91 casos de ceguera temporal. Han causado sordera en 829 vacunados y se ha producido insomnio en más de 9.030 pacientes desde su inyección.

La ley italiana reconoce que hay una ‘incertidumbre científica’ acerca de las vacunas

Con 144 votos a favor, 25 en contra y 3 abstenciones, el Senado italiano ha respaldado la ley sanitaria del gobierno (*), que tiene dos artículos característicos sobre la responsabilidad criminal de los trabajadores sanitarios en materia de vacunación.

La Exposición de Motivos de la ley explica las modificaciones introducidas de la siguiente manera: “En un contexto caracterizado por márgenes de incertidumbre científica, y un marco en continua evolución, la perspectiva de incurrir en una posible responsabilidad penal, como consecuencia de eventos adversos atribuibles, aunque sólo sea en hipótesis a la administración de la vacuna puede generar alarma”.

Más adelante, el texto explica el artículo 3 de la ley de la siguiente manera: “La disposición excluye la responsabilidad por los delitos de homicidio y lesiones personales por negligencia cometidos en el periodo de emergencia cuando los hechos sean causalmente atribuibles a la administración de la vacuna contra el Sars Cov 2”.

Es interesante que la ley italiana reconozca con la boca pequeña la “incertidumbre científica” que ha existido y sigue existiendo sobre la pandemia, lo que contrasta con las declaraciones contundentes de los políticos, los expertos y los medios de comunicación, que han tratado de aparentar lo contrario.

Las vacunas forman parte integrante de esa “incertidumbre científica” y, sin embargo, la ley no protege a los vacunados, sino a los vacunadores.

Como suele ocurrir, la ley le da la vuelta al asunto: la política sanitaria no ha presentado un cuadro dogmático de la pandemia para crear alarma, sino para evitarla, y ese mismo argumento falaz es el que utiliza para excluir a los trabajadores sanitarios de cualquier tipo de responsabilidad.

El argumento de la “alarma” trata a la población como menores de edad, incapaces de tomar decisiones por sí mismos. Uno de los rasgos más característicos de la pandemia ha sido precisamente la alarma, pero ha llegado el momento de evitarla.

El personal sanitario alcanza así el mismo estatuto legal que las multinacional farmacéuticas: todos son impunes, nadie se responsabiliza de las consecuencia de las vacunas.

Por otro lado, el artículo 4 exige la vacunación obligatoria de los trabajadores sanitarios, lo cual resulta esperpéntico, teniendo en cuenta la “incertidumbre científica”, porque no se obligar a nadie a vacunarse si no hay certeza.

Como se ve, la ley tiene dos caras: protege a los trabajadores sanitarios cuando vacunan a terceros y les deja sin opciones cuando se vacunan a sí mismos. Es una de las características de esta pandemia, donde han sido víctimas y verdugos al mismo tiempo.

Algunos partidos parlamentarios intentaron eliminar este artículo 4, pero su propuesta sólo fue apoyada por 45 senadores.

(*) https://www.byoblu.com/2021/05/14/lobbligo-vaccinale-per-i-sanitari-riceve-lok-del-senato/

El número de niños hospitalizados por coronavirus en California se infló en un 40 por ciento para intimidar

Un estudio científico realizado por la revista Hospital Pediatrics concluye que más del 40 por ciento de los niños hospitalizados en California no padecen covid-19 y que la cifra se infló para sembrar el miedo entre los padres e imponer medidas de contención en las escuelas.

“Aunque el Covid-19 es mortal en los niños, las tasas de hospitalización habrían sobrestimado su verdadera carga”, dice el estudio. De los 117 niños hospitalizados por coronavirus, 53 de ellos padecían otras enfermedades.

46 niños fueron hospitalizados a pesar de que eran asintomáticos, es decir, totalmente sanos, 33 de ellos sufrían enfermedades benignas y 9 padecían enfermedades graves.

La manipulación de los datos tenía por objeto intimidar a los padres para justificar la introducción de medidas restrictivas en las escuelas.

La revista es el portavoz oficial de la academia estadounidense de pediatría y en su título el estudio destaca la diferencia entre niños hospitalizados “por” coronavirus y los ingresados “con coronavirus”.

Newsweek ha reproducido el informe científico, que publicó en internet el 19 de mayo. Este documento se une a otros procedentes de Reino Unido y Austria y permiten afirmar que el año de histeria ha sido una manipulación colectiva y masiva en la que han participado “expertos”, académicos e incluso instituciones científicas y sanitarias.

(*) https://hosppeds.aappublications.org/content/hosppeds/early/2021/05/18/hpeds.2021-006001.full.pdf

El pasaporte sanitario de la Unión Europea es una medida de bloqueo contra Rusia y China

Desde el comienzo de la pandemia venimos insistiendo en el vínculo entre las medidas aprobadas con pretextos sanitarios, especialmente el cierre de fronteras, con la política de las grandes potencias hacia China y otros países.

El pasaporte sanitario forma parte de esa misma política de bloqueo y sanciones. Las personas que han sido vacunadas con Sinopharm, Sputnik y otras fabricadas por China y Rusia, no podrán viajar a Europa, si los planes de Bruselas salen adelante.

A pesar de que la OMS ha aprobado la vacuna china, la Unión Europea sólo permitirá la entrada a los viajeros que hayan recibido vacunas autorizadas, entre las cuales no están las chinas ni las rusas hasta la fecha.

Es el típico chantaje imperialista que está dando lugar a una negociación entre bastidores, que sólo puede concluir con la retirada de la propuesta de pasaporte sanitario de Bruselas y la aprobación de ambas vacunas.

Hasta el más inepto entiende que el pasaporte sanitario de los 27 no tiene nada que ver con la sanidad. La vacuna Sputnik ha sido avalada por las publicaciones científicas y autorizada por más de 60 países, pero no por Bruselas.

No obstante, la Unión Europea tiene una válvula de escape: sus provocaciones no son vinculantes para los Estados miembros, que seguirán siendo soberanos en la aceptación de las llegadas a sus territorios.

Hay otra escapatoria que demuestra aún más claramente la provocación: Bruselas también elabora otra lista de países cuyos viajeros se consideran seguros aunque los viajeros no se hayan vacunado, en la que actualmente hay siete países: Australia, Israel, Nueva Zelanda, Ruanda, Singapur, Corea del Sur y Tailandia.

Por su parte, China negocia un acuerdo de reciprocidad para que su población pueda viajar a los países europeos.

Este tipo de listas son tan arbitrarias como todas las demás: de quita y pon, negociables. Depende de una “tasa de incidencia” que a veces es de 25 y a veces de 75. También depende de “mecanismos de emergencia” que permiten suspender las llegadas procedentes de un país en caso de “deterioro de la situación sanitaria”.

En fin, otra tomadura de pelo que nada tiene que ver con la salud pública.

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